Author Archive for Sergio Ruiz Antorán

06
Mar
16

Chema, el sanjuanero


Rodrigo ya no está tan solo. Las manos de San Miguel no sujetan solitarias la bandera de Aragón en la Liga Endesa. Un chico espigado ha venido a su rescate. José María González Calvo (Zaragoza, 1991) se consolida esta temporada en la ACB como jugador del Montakit Fuenlabrada. Su ficha señala su nacimiento maño. No tanto su trayectoria como canterano. Nadie puede recordarlo en una pista de formación de la capital aragonesa. “Pero me siento aragonés por mi familia y estoy orgulloso de serlo”, sentencia el aludido con rotundidad.

chema

Chema salió a los siete años de Zaragoza. Ahí se resuelve el dilema. Su padre, militar en la Academia General, fue trasladado y con él se movió toda la familia. “Luego estuvimos varios años en Jaca porque le mandaron al destacamento de Montaña y después nos marchamos a Madrid”, cuenta estirando tras su último entrenamiento en el Pabellón Fernando Martín. La salida del hogar no cortó sus raíces. Su madre es natural de Zaragoza y las visitas a los abuelos eran frecuentes. “Pasé gran parte de mis vacaciones con mis yayos. Los tres meses los pasaba con ellos y era muy feliz. Vivían en una casa en el Paseo María Agustín. Tengo mucho cariño a mi familia, a la ciudad y mi pasado”, dice desde sus 206 centímetros visiblemente emocionado.

El cariño colorea sus palabras cuando habla de sus orígenes. Muchos de ellos se humanizan en la figura de su grupo de colegas y los recuerdos de la infancia y la adolescencia, paseando en bici por las calles de San Juan de Mozarrifar, su pueblo. “Mi abuela tiene allí una casa en la que nos reuníamos todos. Está en la plaza de la Iglesia, cerquita por donde ponen las vaquillas”, apunta el ‘sanjuanero’ amante confeso del Pirineo oscense.

Asentado en Madrid, Chema destacó desde joven por un físico perfilado para la práctica del baloncesto. Alto y coordinado, como si fuera un guiño a su gen maño, comenzó a jugar en el céntrico colegio El Pilar. De allí pasó por la cantera del Real Canoe y luego se trasladó al San Agustín. Siendo ya junior, recibió una llamada que le hizo una ilusión tremenda. Era el verano del 2008, el verano de la Expo. “Me llamaron del CAI Zaragoza. Fui a hacer una prueba y tuve la opción de incorporarme con ellos. Estuve una semana entrenando. Recuerdo que las sesiones eran en la pista lateral del Príncipe Felipe. Incluso llegué a jugar un amistoso con la camiseta del CAI”, recuerda Chema. Sin embargo, las prioridades académicas mandaron e impidieron un regreso que no oculta le hubiera hecho más que ilusión. ”Lo meditamos en casa muchísimo, pero decidí que lo mejor para mis estudios era permanecer en Madrid”. dice este chico que no fue captado por el rádar del Real Madrid ni del Estudiantes.

Esta decisión le llevó hasta Fuenlabrada. Y fue una apuesta acertada. Su recorrido hasta el baloncesto profesional ha sido pausado y seguro. Creciendo escalón a escalón. Al cerrar su etapa formativa fue inscrito en los distintos equipos vinculados y avanzando de categoría. Desde el Getafe de EBA al Ávila de LEB Plata, alcanzando incluso un ascenso con un protagonismo destacado (9,3 puntos y 6,3 rebotes) bajo las órdenes de Armando Polo y debutando fugazmente en la Liga Endesa en 2014. Chus Mateo lo convocó para cubrir la baja temporal de Marcus Arnold y su relevo, Luis Casimiro, lo mantuvo en varias convocatorias. Debutó ante el Madrid y le hizo nueve puntos al Barça, en un partido que se recuerda por su enorme tapón a Joey Dorsey. El gorro del año.

Estos destellos confirmaron que la tercera categoría se le quedaba pequeña, y la entidad del Sur de Madrid lo mandó al Cocinas.com de Logroño para que madurase un año en la LEB Oro. Una lesión en el pie le privó de poder empezar a ritmo la campaña de su confirmación. Los malos momentos fueron superados y finalmente, de nuevo con tesón y trabajo con el que le describen sus técnicos, se hizo un hueco y terminó refrendando su potencial con 5,3 puntos y 4,6 rebotes de promedio.

Regreso a casa

Este verano volvía a hacer la pretemporada con el Fuenlabrada de la Liga Endesa. En cada entrenamiento se fue ganando la confianza del escrupuloso Zan Tabak. “Desde un primer momento Tabak decidió apostar por Chema y le concedió más minutos y un rol más predominante dentro de la plantilla”, indican desde el cuerpo técnico del Fuenla. Este respaldo provocó que su incursión en el campeonato fuera todo un fogonazo. Las dos primeras jornadas ante Manresa (16 de valoración) y en Málaga (14) desplegó con buenos números esta confianza como relevo al croata Josip Sobin y el serbio Oliver Stevic. Diez minutos por partido atestiguan que no está sólo para ser un cupo o el testimonial canterano y que su progresión sigue en ascenso, aunque sigue ganándose las broncas de su técnico. “Hay que reconocer que cometemos errores y que hay que mejorar. Negarlo sería engañarme.  Ese es el camino para seguir aprendiendo”, subraya el zaragozano.

La llegada de Jota Cuspinera, un formador por excelencia, confirmó que el aragonés había encontrado su lugar entre la élite. En este camino, Chema vivió un momento especial. Pudo por fín jugar en casa. La jornada 17 le llevó al Príncipe Felipe de Zaragoza. 6 puntos y 4 rebotes de Chema sumaron en el triunfo de un Fuenlabrada al que se le resistía el CAI desde hace varias temporadas. “Fue muy especial. En la grada estaba mi yaya, mis tíos y tantos amigos”, subraya el ‘sanjuanero’ del Fuenla. Y a eso añadan el pase logrado para jugar la Copa de A Coruña que celebró en familia.

chema

A la espera de las próximas simientes como Alvaro Sanz empiecen a germinar en la élite, Chema González toma el relevo de la prestigiosa cantera aragonesa. Quizá criada fuera del caparazón maño, pero en su interior late el orgullo de Aragón. No lo duden. Solo hay que mirarle a los ojos cuando habla de su tierra. O leer su perfil de twitter.

23
Feb
16

Blanco y en cantera


Nueve de la mañana. El frío se enrosca por los huesos. Los pequeñajos esprintan por el esfuerzo de atrapar la pelota y por la necesidad de espantar la tiritera. En la esquina se cobija el espía blanco. La chaqueta del chándal con ese escudo le delata. En las catacumbas del baloncesto escolar de Madrid no cuadra. “Venimos por si hay algún chaval que se nos escapa y no está en los programas de la Federación”, dice un entrenador de la cantera del Real Madrid perdido en el madrugón del sábado en un pabellón de Carabanchel.

Que no se les escape nadie. Ni uno. En Madrid y más allá. La red de captación del Real Madrid es infinita y planetaria. Su círculo coronado se refleja en todas las latitudes. El sueño blanquea a esos chavales de Usera o Pozuelo y a otros en, Minas Gerai, Teherán, Yaundé o Hokkaido. Recuerdo la frase de un amigo de un club rival. “Si quieren pueden fichar a la totalidad de la selección mini de Madrid para formar su primer infantil. A tí te toca pelearte con los demás por los que te quedan”. Tan contundente como incontenible.

Este domingo en A Coruña el Real Madrid conquistó su cuarta Minicopa, todas de forma consecutiva. Iguala así el palmarés de la Penya. Su dominio ha sido tan incontestable que ha achicado a las otras cuatro canteras con mayor pedigrí de España: Estudiantes (+44), Unicaja (+26), Barcelona (+20) y Joventut (+52). Esta ‘dictadura’ es la continuación de una tendencia reiterada en las últimas temporadas, alcanzando su cúspide con el tricampeonato en la totalidad de las categorías (infantil, cadete y junior) del baloncesto formativo del país.

El MVP de la primera Minicopa del Real Madrid fue Luka Doncic. El esloveno maravilló en Vitoria. Cuatro temporadas después, con poco más de 16 años, se convirtió en el jugador más joven en levantar una Copa del Rey, superando a un tal Ricky Rubio, otra perlita que debutó curiosamente con el campeonato para infantiles que nació en 2004 en Sevilla. A Doncic, le siguieron como estandartes el lituano Blaciunas y el inglés Queeley y en esta ocasión Usman Garuba. El enorme pívot de 2.01 ha confundido a algunos por el color de su piel. Usman es madrileño y se crió en Azuqueca. Fue ‘descubierto’ en un Campeonato de Mini con la selección manchega haciendo mates como alevín de primer año. Un bestia. Con el  DNI en regla.

garuba_Madrid_Minicopa

La cantera del Madrid gana. Gana mucho y de mucho. Ya no es Barcelona y Joventut quienes se rifan los campeonatos de formación y sacan pecho de sus organigramas de cantera. La tendencia ha virado hacia el centro. Pero estos triunfos de vitrina son sólo metales para el olvido si las simientes no germinan en realidades. Y en esto el buen ojo del Madrid también se ha enfocado desde la llegada a la dirección de cantera de Alberto Angulo Espinosa. No sólo Luka Doncic, como talento de potencial inimaginable, sino otros jugadores jóvenes están alcanzando la repisa de la ACB: Willy Hernangomez, Andrés Rico, Emanuel Cate, Santi Yusta o Alberto Martín son algunos de los nombres propios que han dado el salto en las últimas temporadas. La lista se alarga por detrás y bajando de generaciones se presenta ilimitada temporada a temporada. El Madrid no tiene en la cantera una necesidad competitiva para sobrevivir, como es el caso de Estudiantes o Joventut, pero gracias a la globalización sí le ha sacado réditos en los últimos tiempos (recuerden a Mirotic) en una costumbre que parecía olvidada tras la Ley Bosman.

Ser la mejor cantera con el mejor presupuesto y el mejor imán de atracción de talento no parece una misión complicada de antemano. Pero el riesgo al error cuando se tiene todo por delante es inmenso. Y calibrar ese peligro al fracaso es el gran acierto de Alberto Angulo, un hombre que fue un escrupuloso profesional y un tenaz competidor criado desde el trabajo. Recuerdo perfectamente sus calentamientos, siempre tirando del grupo o estirando su cuerpo hasta el límite, en su último año en el CAI Zaragoza. Luego, ya retirado en casa, como director de cantera del club aragonés, limpió una estructura que era un desierto y montó ciertos cimientos que no pudo terminar por su interés en tomar las riendas del primer equipo, acto para el que no estaba del todo preparado (se produjo el descenso en 2009) y le separo casi definitivamente, o hasta hoy, de los banquillos de la élite.

Angulo, nacido deportivamente en la cantera del CB Zaragoza, una de las exitosas de los ochenta y noventa, se ha desvelado como un buen gestor de los mejores recursos con una buena simbiosis con sus amigos de vestuario Alberto Herreros y Pablo Laso. El Madrid vuelve a fichar a los mejores y pretende ganar siempre para formar campeones. No sólo hablamos de jugadores, que también. La contratación de Paco Redondo desde Joventut o esta temporada de Javi Juárez para dirigir a su junior/EBA son excelentes medidas de apuntar a técnicos cualificados y ambiciosos. Y de ahí se puede desfilar por diferentes niveles y puestos, con buenos elementos en diferentes sectores y jóvenes con ansias de mejorar. Aunque para ello haya que irse a pasar frío una mañana de sábado a Carabanchel por si hay una joya en el barro.

10
Feb
16

Códigos


Nunca había entrenado a un famoso. Y realmente no supe de su condición hasta mucho después. Nacho era un buen triplista con pies parados. Pero también era actor. Me lo confesó su madre henchida de orgullo. Nacho sufría cuando lo llevaban al poste. No tanto ante las cámaras.  Era el niño de ‘La mala educación’, la peĺícula de Pedro Almodóvar que narra la callada cadena de abusos que muchos menores sufrieron en colegios católicos en la etapa franquista.

La pedofilia es uno de los delitos más abominables que hay al cometerse coartando y utilizando la inocencia y el temor de la infancia indefensa. Al destaparse nos hallamos con estupor ante la fragilidad de los menores y la maldad de adultos que utilizan su cercanía como profesores, educadores, entrenadores o monitores para perpetrar sus infectos deseos.

Hace unos meses que todos aquellos que trabajamos con menores debemos presentar un certificado de penales para poder desarrollar nuestra actividad. La medida evitará casos como el recientemente conocido en Cataluña, donde un profesor expulsado de un colegio religioso de Barcelona tras varias denuncias continuó ganándose la vida como socorrista en una piscina del pueblo en el que se escabulló.

La norma necesita todavía estar bien desarrollada, dado que en la actualidad sólo es posible pedir el certificado completo y no solo el relativo a delitos sexuales y/o relacionados con menores. Este defecto puede causar problemas a personas bien capacitadas para esta labor y alejados de esta polémica, pero con un pasado penal que no tiene por qué ser conocido por la empresa contratante.

En el deporte, por su aspecto fisico y por la empatia que nace de la relación entrenador-jugador, se han escondido demasiados casos de pedofilia. Estoy de acuerdo en estas medidas preventivas, aunque considero que deberían acentuarse con una mejor educación de los propios formadores para ser escrupulosos en ciertos aspectos. La forma de obrar de la mayoría de los entrenadores es la adecuada y mana del sentido común de no invadir ciertos espacios físicos y emocionales y respeto escrupuloso a la intimidad, sabiendo delimitar la relación entre el adulto y el menor. Sin embargo no hay que llegar al delito para describir situaciones incómodas y poco educadoras. No comparto interacciones de dominación entre entrenadores y sus plantillas, ni el extremo del amigo técnico. Soy más favorable de una relación de confianza y respeto. No sólo por el hecho de evitarte problemas, sino por mantener una relación pedagógica más allá de enseñar a hacer un reverso o una entrada con pérdida de paso. Como ejemplo, no suelo dejar mi número personal ni acceso a mis redes sociales a mis jugadores adolescentes. No me gusta escuchar a compañeros cuestionando a sus pupilos sobre sus novios o novias (ni viceversa) o excediéndose en muestras de cariño o ‘palmaditas’. En más de una ocasión he parado los pies a algún supuesto colega por hacer comentarios sobre el desarrollo de una jugadora. Estoy harto de que entrenadores de femenino me expliquen las ‘particularidades’ de entrenar a chicas. Me parece insoportable estos talantes aunque quieran camuflarse en un contexto de bromas y compadreo. Lamentables.

Desde los clubs debemos ser conscientes de que el deporte es una fuente de valores y podemos cimentar la educación de nuestros chavales gracias al entusiasmo de su práctica.  También en el ámbito del género. Debemos, ante todo, fortalecer su mente en libertad para tomar decisiones y que sepan defenderse con su conciencia y su palabra. Potenciar la formación de nuestros educadores en este sentido y complementar los entrenamientos con otras ‘clases’ no vinculadas solo con el deporte son caminos que se transitan aún deficientemente. No sólo es cuestión de ceñirse a un código de penales y de apartar o llevar a la cárcel a los pederastas, es saber también educar en valores de igualdad de género, de libertad, sin connotaciones sexuales ni discriminatorias, entregar a nuestros jugadores unos códigos para poder orientarse por este mundo.

20
Ene
16

‘Hoop Dreams’, sueños rotos


Hay descubrimientos mínimos que pueden revalorizar una simple jornada abocada al tedio. Días lluviosos en mitad de las vacaciones sin mucho que hacer, condenados a la protección del techo. Los aparatos multimedia son los aliados o enemigos, quién sabe, para ahuyentar al aburrimiento. En mitad de un buceo por Netflix, driblando películas románticas, comedias sin gracia y dramones de lagrima fácil, abrí la carpeta de documentales desesperado por probar fortuna. Y allí estaba. Un viejo amigo. Pero no trasnochado, ni pasado de moda: Hoop Dreams.

Gracias a la lluvia pude visionar de nuevo hace unos días, seguramente, el mejor documental de baloncesto que se ha hecho. La cinta dirigida por Steve James tiene ya más de veinte años, pero no ha perdido ni un ápice de vigencia. Editada en 1994 y grabada a través de los cuatro años anteriores, cuenta el periplo de dos adolescentes afroamericanos de los suburbios más pobres de Chicago, William Gates y Arthur Agee, con el destino de firmar una beca para jugar al baloncesto en una universidad. El punto de partida es similar al que pueden tener muchas estrellas actuales de la NBA, un playground cercano a una esquina donde se vende y compra droga. Desde allí se desenreda un hilo que teje una realidad desalentadora, de un entorno violento y un hogar desestructurado en el que los menores son tratados, de forma muy políticamente correcta, como contenedores de las ambiciones de éxito de sus entrenadores, agentes, guías espirituales, familiares y amigos.

Reclutados por un cazatalentos, son ‘fichados’ por una rica y católica ‘high school’ de las afueras de Chicago, cuyo reclamo es ser la cantera de origen de Isaiah Thomas. No voy a hacer aquí un ‘spoiler’, pero la cosa no termina tan bien como les venden. Lo único que os digo, si no la habéis visto aún, es que las tres horas de metraje se quedan cortas y el afán curioso por continuar acompañándoles por sus vidas se acrecienta con el fundido a negro final. A mi me dio por investigar ese más allá de este ‘to be continued’ y el resultado fue que sus vivencias vuelven a estar llenas de claridad y oscuridad. ‘Hoop Dreams’, galardonada en el Festival de Sundance y con más de 11 millones de recaudación, sirvió para que Gates y Agee encontraran otro camino. William terminó siendo pastor en el mismo barrio en el que se crió y Arthur levantó una fundación desde la que apoya a la infancia y proporciona becas deportivas en los entornos más pobres de Chicago. Sin embargo, sus dos mentores, aquellos que les alentaban desde el cariño para hacerse All Star, el hermano de Gates y el padre de Agee, murieron por disparos de bala.

La secuela de este largometraje podría haber sido fácilmente otro documental de obligado visionado: ‘Rebotes’. De producción chilena, narra la supervivencia de Tim Jones y Derrick Miller, otros dos americanos negros, por alargar sus carreras profesionales en la Liga de este estado suramericano. Jones y Miller bien podrían ser Gates y Agee más mayores o otros centenares de profesionales del baloncesto en un plano menos fastuoso del que estamos acostumbrados. Sin estudios y maltratando sus cuerpos, buscan los dólares con los que mantener a sus familias. Su futuro más allá de la pista no pinta nada alentador, mientras son tratados como cromos por los clubs de una parte a otra del planeta.

Recientemente la cadena norteamericana ESPN, dentro de su programa ’30 for 30′ volvió a emitir un largo reportaje titulado ‘Broke’. En él se difundía la trágica situación a la que se enfrentaban los profesionales de los deportes americanos tras su retiro. La falta de una formación académica, la adulación perpetua, el derroche, las malas inversiones y la ausencia de toda previsión hace que el 60% de los jugadores de la NBA estén en bancarrota solamente cinco años después de abandonar el juego.  Delante de las cámaras se coloca Jamal Mashburn dando su testimonio del frenético ritmo de vida que se mantienen entre las plantillas de las franquicias. Este camino desde la codicia a la perdición se aborda en la serie ‘Ballers’, protagonizada por Dwayne Johnson. En España, con la extrema diferencia de salarios mucho menores, se acometió idéntico problema hace unos meses en el extraordinario reportaje de Curro Aguilera, ‘Del podio al olvido’, del que ya os hablé por aquí.

Quizá estas secuencias circulaban en mi cabeza cuando charlando con un amigo periodista, joven e ilusionado, comencé un diálogo sobre la idoneidad o no de difundir vídeos de ‘highlights’ de tiernas promesas. “Es lo que a la gente le gusta”, fue la respuesta de otro interlocutor de corrillo. Posiblemente o no. No es incierto que existe un ánimo generalizado de todos aquellos que nos apasionamos por el deporte de ser los descubridores de los futuros talentos para poder llegar a decir un día ‘ya lo decia yo’. Alimentar nuestros egos con conocimiento anticipado, ser pitonisos para demostrar cuanto sabemos de tal o cual. Todos, y me incluyo, hemos jugado esa partida de visionarios. Este juego, nada malvado más allá de esa vanidad, es solo un puntito más de ese engranaje que va triturando poco a poco esos sueños que cuenta Hoop Dreams.

El deporte profesional ha caído desde hace décadas, un siglo quizá, en los mismos cánones que toda la sociedad, los mismos que imperan en un gobierno o empresa, donde la ley del más fuerte se cuenta en beneficios y pérdidas. Y en el que pocos triunfan. Incluso ese triunfo, como cuenta ‘Rebotes’ o ‘Broken’ es efímero. Sin embargo nos olvidamos que detrás hay menores vulnerables, con sueños que todos queremos cumplir con ellos porque a nosotros se nos pasó la oportunidad. Detrás de esas ambiciones, hay pequeñas personas que en su mayoría se encontrarán futuros más reales y menos brillantes ante el que les tenemos que preparar entre todos, sin perder los sueños, pero sin perder la cabeza.

10
Ene
16

El maestro del patio


Son casi las tres. ¡Y sin comer! Picotear algo rápido y salir hacia un acto de un patrocinador para dibujar sonrisas forzadas. Los periodistas huyen rápidos de los vestuarios perseguidos por la gusa. Esta vez no suena Kase-O ni brotan risas de su interior. Saben que han perdido algo más que un partido, una oportunidad de sentirse liberados. Pero el Movistar Estudiantes ha vuelto a caer y ha cedido contra el único equipo al que sacaba ventaja en la Liga Endesa. Ya no es así. El RETABet Gipuzkoa atrapa a los colegiales y les deja con una sensación amarga de que tendrán que hacer mucho más para revertir su situación. “Hemos tocado fondo”, se pronuncia en la rueda de prensa.

En los pasillos vuelve la cantinela que brota de ese silencio de tristeza. Es el estribillo más repetitivo cuando las cosas no salen. La rima sospecha sobre el futuro de Diego Ocampo. No es la primera vez que se entona la sonata. “Si pierde ante el CAI estará fuera”. No fue así. “En Fuenlabrada se juega el puesto”. Tampoco pasó nada. Hubo paciencia y confianza. Algo que no es la norma con el tembleque de las derrotas. De los cuatro últimos clasificados de la actual ACB es el Movistar Estudiantes el único que no ha cambiado de responsable técnico. El CAI cesó a Joaquín Ruiz Lorente, el Gipuzcoa despidió a Jaume Ponsarnau y en Tenerife entró Txus Vidorreta. En ninguno de ellos ha habido una reacción milagrosa sólo por eso. Ninguno jugará la Copa de A Coruña.

ocampo

Diego sobrevive. En el club se ha valorado el trabajo del técnico orensano con un grupo precoz, la progresión que con él han tenido Juancho Hernangómez y Dario Brizuela, la sintonia con el ideario histórico de un ‘club de patio de colegio’ y el ambiente que transmite su talante personal dentro de una entidad familiar. No se han ocultado además los errores de planificación en la construcción de la plantilla en la debilidad presupuestaria que se encuentra la entidad, un par de pasos por detrás que otros competidores al entrar en el mercado, con el riesgo que eso conlleva en adquirir gangas en un escaparate de segunda fila. Las apuestas por Zach Graham y Brandon Thomas, los dos exteriores que empezaron la Liga, han sido desastrosas. Un ‘cate’ en la primera evaluación. Graham ya no está y Thomas, aunque sigue entrenando, ya no cuenta y sólo se le utiliza como elemento de refresco circunstancial. El sustituto elegido, el tirador exterior con cuerpo para poder defender a aleros, fue Tony Mitchell. Su valor técnico y fama de anotador era óptimo para el puesto, pero tras un mes, se decidió no prorrogar la relación con el estadounidense por su apatía y ausencia de voluntad para afrontar la meta de liderar al equipo, déficit del que se había advertido en la calle Serrano cuando se determinó capturarle desde Rusia, por lo que se firmó con esa clausula de corte. Otro chasco.

Ese tiempo perdido con la ‘prueba’ de Mitchell, pese a conseguirse dos triunfos en este recorrido, quizá fue una losa en el último partido. Por ejemplo, Gipuzkoa también se movió en el mercado para contentar a Porfirio Fisac, adquiriendo músculo y calidad. Fuerza y trabajo ‘sucio’ desde la LEB Oro con un pívot rocoso (Danny Agbelese) y talento gracias a un americano con experiencia en la Liga y categoría contrastada descarte de los Milwakee Bucks (Marcus Landry). Su aportación fue clave en el partido clave. Ambos han tenido varias semanas para adaptarse a un grupo con más elementos veteranos (Llompart, Doblas, Urtasun y Grimau) para afrontar una final como la del Palacio. Se notó en un duelo de alto componente anímico donde los palos a la sombra del aro y la memoria de mil partidos ayuda a templar los nervios.

La hipotética destitución de Diego Ocampo podría ser un arreglo para el Estudiantes, pero no la solución definitiva. Y quizá ni eso. Ni al corto ni al largo plazo. Los candidatos entre los entrenadores nacionales, sobre el tapete de las quinielas, no aseguran conservar la sintonía con la filosofía troncal de la entidad que se ha encontrado con el ‘formativo’ y cercano Diego Ocampo. Otro indicador es la ausencia de reclamaciones sonoras o silbidos que hubo al acabar en derrota el encuentro ante el RETABet Gipuzkoa. Nadie reclama su cabeza más allá de la tabla de resultados.

bircevic

Ese silencio de una grada sabia, con varias licenciaturas en baloncesto, no engaña. Las señales que manda el Estudiantes desde el campo apuntan a que la cirugía debe afectar a la plantilla, corta y descompensada. La falta de kilos en la ‘pintura’, con Xavi Rey como único pívot y con sus limitaciones de ritmo, debe ser corregida. El apaño de Stefan Bircevic chirría cuando se sube la exigencia física y hay que ocupar la zona en ataque. El serbio tiene la tendencia a salirse fuera, sus bloqueos no son terroríficos ni es un reboteador excelso. Llegó como un ‘cuatro abierto’ internacional y no como un cinco pese a sus 210 centímetros, pero en una temporada y media no se recuerdan un par de exhibiciones de mérito por su parte.

Todo lo contrario que Nico Laprovittola. El base argentino fue sin duda la mejor noticia para la Demencia el pasado domingo. Recién aterrizado se echó sobre sus espaldas al equipo en fases del encuentro y terminó con unos números más que interesantes (15 puntos y 7 asistencias). Manifestó que su nivel mental y físico es notable y puede airear carencias y pesimismos, aunque su necesidad para jugar de ‘uno’ (no quiso seguir en Kaunas porque le ponían de escolta) apartará definitivamente a Jaime Fernández a la posición de ‘dos’ y arrinconará a un intermitente Brizuela. Quedaría por cubrir el socavón que se mantiene con la ausencia de un alero que anote y no sea pasota en tareas menos placenteras. Se quiso a Jordan Swing, pero un CAI más rico pescó el chollo del Oviedo.

Hace una temporada desde una web nacional se publicó un artículo en el que se señalaba a James Nunnally como el responsable de todos los males del Estudiantes. El club había reincorporado al esloveno Uros Slokar y cortaría al americano fichando después al italiano Pietro Aradori. Estos recortes impulsaron al equipo en su calidad y poder físico y llevaron a encadenar una racha de victorias caseras en la segunda vuelta que provocaron una salvación tranquila. Nadie hubiera presagiado ese final en las primeras jornadas de Liga. Se cambiaron a los jugadores, se encontraron los recambios acertados, no se echó al entrenador y se recondujo el rumbo hacia el desenlace sin nervios.

Recuerden que solo en ese mar en calma volvieron a saltar ‘los chavales’ al ruedo, cántico genético de la grada del Estudiantes que en los últimos años se ha escuchado como un disco rayado. Este año ha pasado de moda. Porque los chavales juegan. Y juegan bien. Ocampo es el que los ha sacado del aula al Palacio. Aceptó un reto que sabía difícil en vez de quedar en barbecho en espera de una oferta invernal que ahora le podría haber colocado en Zaragoza o Tenerife. Teniendo a los ‘chavales’ donde todo el Estu quiere, jugando, quizá, ahora solo falta que vengan un par de ‘repetidores’ a la clase para subir la nota media. Cargarse al maestro quizá no sea la mejor lección para los chicos que ahora ríen en el patio. Como ha sido siempre.

09
Ene
16

Tres ‘zascas’ en toda la ACB


Zasca fue una de las palabras del año 2015. La moda trajo a primera plana un neologismo hermano del castizo ‘ahí te quedes’ o ‘en toda la boca’. Las redes sociales ayudaron para la proliferación del término vengativo. En nuestra Liga Endesa también tenemos el zasca en la boquita. O al menos la pueden tener bien caliente tres hombres que han utilizado este inicio de temporada para sacarse una espina y, si fueran malos, la clavarían en el alma de aquellos que no les quisieron en su momento.

bourousis

Ioannis Bourousis (Karditsa, 17/11/1983) parecía dirigirse hacia la jubilación anticipada mientras coleccionaba títulos en la sombra del Real Madrid. El internacional heleno, la guinda interior que puso a su pastel Pablo Laso en el verano del 2013, perdió todo protagonismo cuando aterrizó Gustavo Ayón por la urbe. El pasaporte de Slaugther arrinconó al olvido a Bourousis. En todo el 2015 sólo obtuvo más de 20 minutos en un partido con el Madrid, llegando incluso a desaparecer completamente en el playoff. Cerró su campaña con 15 minutos de media y unos menores 5 puntos y 4 rebotes.

Su fichaje con 32 años por Baskonia no suscitó grandes manifestaciones de ánimo ni en Vitoria ni entre los aficionados al básket patrio. Era un plan B tras renunciar al nigeriano O.D. Anosike. Nadie se peleó por sus huesos en la primera jornada del Supermanager KIA, pese a que su Eurobásket no había sido malo (11 puntos y 5 rebotes). Pero el rendimiento del griego ha ido cerrando una detrás de otras todas aquellas bocas disonantes. Ahora quien no lo tenga en el maldito juego se está dando de cabezazos. Cuatro nominaciones como mejor jugador de la jornada en la ACB (dos de ellas seguidas) en las primeras 14 es un hito que sólo han obtenido ilustres como Darryl Middleton, Oscar Schmidt, Arvydas Sabonis, Tanoka Beard y Marc Gasol. A ello hay que sumar otra en la Euroliga y el título de mejor jugador de diciembre, avalando la ‘transformación’ bajo la confianza ciega de Perasovic y un ritmo de juego más cómodo para sus características.

Su rol dominante bajo los aros del Fernando Buesa Arena le llevan a atesorar números inimaginables cuando se le veía como un pachá fuera de las convocatorias o tirándose triples ‘air balls’ en el Madrid. Medias de 14 puntos y 8 rebotes y una valoración de 22,4 le convierten en líder de toda la Liga ACB superando a Ante Tomic y de un Baskonia que vuelve a pelear por los puestos de prestigio. Como dulce ‘vendetta’ empezó el 2016 siendo la catapulta en la que se impulsó su equipo para derrotar a sus antiguos compañeros del Real Madrid (24 puntos, 8 rebotes y 37 de valoración).

Musli

Dejan Musli (Prizren, 01/03/1991) tuvo que dar una docena de pasos atrás en su carrera para tomar impulso. Pero vaya salto que está dando en Manresa. El ‘siete pies’ serbio parecía que se iba a comer el mundo cuando era un jugador de formación. El Baskonia le firmó un contrato de cinco temporadas con 19 años tras deslumbrar en la ‘Final Four’ junior consiguiendo 31 puntos y 17 rebotes en la final. Entonces jugaba en el FMP y ya había mostrado con su selección ser un valor en alza: Oro en el Europeo sub-16 y oro y MVP del Europeo sub-18 con 14 puntos y 11 rebotes.

La falta de adaptación al primer nivel, ciertas carencias físicas y el yugo de Dusko Ivanovic fueron reduciendo su impacto y bajando en el listado de los ‘prospect’ de la NBA (se presentó en el 2013 sin ser seleccionado). Nueve partidos en Baskonia en su primera temporada, casi testimoniales, le llevaron al típico carrusel de cesiones sin encontrar acomodo ni confianza: Montegranaro (ni debutó), Fuenlabrada (un partido en ACB) y Mega Vizura. De regreso a Serbia, al calor del hogar, dos temporadas de tres firmadas en Partizan, sin ser del todo brillantes (6 puntos y 4 rebotes), le dieron rodaje para explotar finalmente en el Mega Leks. Fichando a mitad de temporada, completó diez partidos de la Liga Adriática cerrando la sesión con unos números (15 puntos y 10 rebotes; con un partido de 40 de valoración ante Cedevita) que atrayeron al ICL Manresa de Ibon Navarro, su avalista tras coincidir en Gasteiz.

La respuesta fue inmediata. Dejan Musli adquirió un MVP de octubre que no entraba en las apuestas de ningún visionario. Pieza clave para el buen inicio del cuadro del Bages, Sus promedios (12.9 puntos y 7.4 rebotes para 18.9 de valoración) le colocan como el tercer mejor jugador de la Liga Endesa y con un futuro a reescribir a sus 25 años recién cumplidos.

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El tercer ‘zasca’ sonará menos rotundo que los anteriores. Su renacimiento no vendrá rodeado de la sorpresa, pero sí de sospecha clínica. El CAI Zaragoza decidió al inicio de la pasada temporada no validar el contrato firmado con Giorgi Shermadini (Miskheta, 2/4/1989), el jugador que mejor rendimiento le ha dado en su reciente historia. No confiaba de sus rodillas y echó marcha atrás a la operación. Gio marchó a Italia. En Cantú tampoco brilló (6.6 puntos y 4.8 rebotes) al nivel que lo había hecho en la ciudad del Ebro, donde llegó con un historial tremendo (Panathinaikos, Maccabi y Olympiacos), pero necesitando más protagonismo individual. Superó todas las expectativas, tanto que el club maño decidió hacer caja y venderlo de vuelta a Olympiacos pese a reconducir su plan en mitad de temporada y renunciar al soporte que le había elevado a las semifinales de la Copa del Rey.

Su llegada a Andorra entraba dentro de ese plan de recuperación, aunque generaban dudas tras su rendimiento en la Lega y las suspicacias sobre su estado físico. ¿Podría Shermadini volver a ser el del CAI?. Tras unas jornadas irregulares, de buenas y malas participaciones, la respuesta está dada. Ahora es seguramente el interior en mejor forma de la Liga ACB junto a Ioannis Bourosis (23,6 de valoración en las últimas cinco jornadas). El georgiano ha puesto en la órbita de la Copa al Andorra con la propulsión al alza de sus clasificaciones individuales (13,4 puntos, 6,4 rebotes y 16,4 de valoración). Mirando estos números seguro que alguno en Zaragoza se estará tirando de los pelos.

27
Nov
15

Igual y diferente


CAI Zaragoza y Estudiantes están empatados. Ambos avanzan lentamente por la temporada. Solo una victoria en siete jornadas es un bagaje que ha tumbado a Joaquín Ruiz Lorente como una ráfaga de cierzo pasando el puente de Piedra. Nadie en Magariños, sin embargo, parece señalar con el dedo el trabajo de Diego Ocampo. 1-6. Es lo mismo, pero es diferente.

No todas las realidades se pueden resumir en una estadística. Es obvio que Estudiantes y CAI Zaragoza no comparten objetivos. Sus exigencias son parientes muy lejanos. Los maños aspiran a repetir presencia en Copa y Playoff, horizontes visualizados como un premio para el club colegial, asustado en driblar al descenso. A Joaquín le precedía una temporada agitada, mientras Ocampo mantiene el beneplácito de la duda de los primerizos. La balanza se desprende más pesada para el presupuesto maño, la cotización de sus jugadores y su veteranía. Recuperando su esencia, el ‘Estu’ se ha tirado en manos de un grupo de mozuelos canteranos y se asumen sufrimientos por la apuesta. Sabe de los riesgos de jugar en el patio de un colegio. Pero hay que vivir con unos ideales.

Los reflejos entre estos dos ‘clásicos’ se distorsionan además en la manera que sus presidentes han abordado la crisis. El día y la noche. Reynaldo Benito notificó el despido a Joaquín Ruiz Lorente pocas horas después de bajar a la pista del Príncipe Felipe y exigir públicamente un viraje tras las derrotas. Exigió un cambio que ya estaba planificado. Ese anuncio de buenas intenciones ante los focos  contradice su forma real de actuar en las tinieblas intestinas. No sólo se cortó a su entrenador, sino que, conocedor ya de su futuro, Joaquín Ruiz Lorente tuvo que afrontar el trago de entrenar al equipo, en el que ha trabajado una década, en un partido de amargo epílogo (caer en la prórroga). La medida, poco habitual en una entidad regida por la calma y continuidad, sofoca la posibilidad de lluvia de críticas que aparecía en la previsión de  una nueva catástrofe casera este fin de semana en el Príncipe Felipe. Sustituido Joaquín por Andreu Casadevall, el preferido por Willy Villar, se entrega la cabeza pedida por parte de la afición y se consigue que el incendio del banquillo no alcance al palco de autoridades. Estrategia de Nerón en el circo romano.

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Fernando Galindo, presidente colegial, ha actuado con un traje más señorial y aparentemente más atípico al cargo. Estudiantes, maniatado por las cuentas, maniobró tarde en el verano. A las lesiones de hombres importantes como Nacho Martín, la salida de Vladimir Stimac y, hasta la reciente llegada de Xavi Rey, ha dejado en el arranque liguero a un grupo falto de rodaje en la Liga Endesa sin una referencia interior. La pareja de americanos exteriores tampoco ha mostrado el rendimiento deseado y desde las oficinas de la calle Serrano se ha optado por contratar a un anotador compulsivo, Tony Mitchell. Movimientos que identifican ciertos fallos en la confección de la plantilla y la absolución por el momento de un Diego Ocampo que por su trabajo y talante convence. Si hubiera alguna duda, el señor Galindo, declaró ayer que él es el responsable único de los fallos de cálculo con la plantilla. Ni el director técnico ni el entrenador, él.

Dos formas de actuar de dos personas diferentes que representan un mismo cargo. Dos clubs con panoramas y presiones desiguales ante una idéntica situación y balance deportivos. Dos entrenadores con similar bagaje esta temporada, pero de pasado y un futuro desigual: uno en el paro y otro confiado por seguir para adelante. Maneras de presidir.




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