Author Archive for Sergio Ruiz Antorán

20
Jan
16

‘Hoop Dreams’, sueños rotos


Hay descubrimientos mínimos que pueden revalorizar una simple jornada abocada al tedio. Días lluviosos en mitad de las vacaciones sin mucho que hacer, condenados a la protección del techo. Los aparatos multimedia son los aliados o enemigos, quién sabe, para ahuyentar al aburrimiento. En mitad de un buceo por Netflix, driblando películas románticas, comedias sin gracia y dramones de lagrima fácil, abrí la carpeta de documentales desesperado por probar fortuna. Y allí estaba. Un viejo amigo. Pero no trasnochado, ni pasado de moda: Hoop Dreams.

Gracias a la lluvia pude visionar de nuevo hace unos días, seguramente, el mejor documental de baloncesto que se ha hecho. La cinta dirigida por Steve James tiene ya más de veinte años, pero no ha perdido ni un ápice de vigencia. Editada en 1994 y grabada a través de los cuatro años anteriores, cuenta el periplo de dos adolescentes afroamericanos de los suburbios más pobres de Chicago, William Gates y Arthur Agee, con el destino de firmar una beca para jugar al baloncesto en una universidad. El punto de partida es similar al que pueden tener muchas estrellas actuales de la NBA, un playground cercano a una esquina donde se vende y compra droga. Desde allí se desenreda un hilo que teje una realidad desalentadora, de un entorno violento y un hogar desestructurado en el que los menores son tratados, de forma muy políticamente correcta, como contenedores de las ambiciones de éxito de sus entrenadores, agentes, guías espirituales, familiares y amigos.

Reclutados por un cazatalentos, son ‘fichados’ por una rica y católica ‘high school’ de las afueras de Chicago, cuyo reclamo es ser la cantera de origen de Isaiah Thomas. No voy a hacer aquí un ‘spoiler’, pero la cosa no termina tan bien como les venden. Lo único que os digo, si no la habéis visto aún, es que las tres horas de metraje se quedan cortas y el afán curioso por continuar acompañándoles por sus vidas se acrecienta con el fundido a negro final. A mi me dio por investigar ese más allá de este ‘to be continued’ y el resultado fue que sus vivencias vuelven a estar llenas de claridad y oscuridad. ‘Hoop Dreams’, galardonada en el Festival de Sundance y con más de 11 millones de recaudación, sirvió para que Gates y Agee encontraran otro camino. William terminó siendo pastor en el mismo barrio en el que se crió y Arthur levantó una fundación desde la que apoya a la infancia y proporciona becas deportivas en los entornos más pobres de Chicago. Sin embargo, sus dos mentores, aquellos que les alentaban desde el cariño para hacerse All Star, el hermano de Gates y el padre de Agee, murieron por disparos de bala.

La secuela de este largometraje podría haber sido fácilmente otro documental de obligado visionado: ‘Rebotes’. De producción chilena, narra la supervivencia de Tim Jones y Derrick Miller, otros dos americanos negros, por alargar sus carreras profesionales en la Liga de este estado suramericano. Jones y Miller bien podrían ser Gates y Agee más mayores o otros centenares de profesionales del baloncesto en un plano menos fastuoso del que estamos acostumbrados. Sin estudios y maltratando sus cuerpos, buscan los dólares con los que mantener a sus familias. Su futuro más allá de la pista no pinta nada alentador, mientras son tratados como cromos por los clubs de una parte a otra del planeta.

Recientemente la cadena norteamericana ESPN, dentro de su programa ’30 for 30′ volvió a emitir un largo reportaje titulado ‘Broke’. En él se difundía la trágica situación a la que se enfrentaban los profesionales de los deportes americanos tras su retiro. La falta de una formación académica, la adulación perpetua, el derroche, las malas inversiones y la ausencia de toda previsión hace que el 60% de los jugadores de la NBA estén en bancarrota solamente cinco años después de abandonar el juego.  Delante de las cámaras se coloca Jamal Mashburn dando su testimonio del frenético ritmo de vida que se mantienen entre las plantillas de las franquicias. Este camino desde la codicia a la perdición se aborda en la serie ‘Ballers’, protagonizada por Dwayne Johnson. En España, con la extrema diferencia de salarios mucho menores, se acometió idéntico problema hace unos meses en el extraordinario reportaje de Curro Aguilera, ‘Del podio al olvido’, del que ya os hablé por aquí.

Quizá estas secuencias circulaban en mi cabeza cuando charlando con un amigo periodista, joven e ilusionado, comencé un diálogo sobre la idoneidad o no de difundir vídeos de ‘highlights’ de tiernas promesas. “Es lo que a la gente le gusta”, fue la respuesta de otro interlocutor de corrillo. Posiblemente o no. No es incierto que existe un ánimo generalizado de todos aquellos que nos apasionamos por el deporte de ser los descubridores de los futuros talentos para poder llegar a decir un día ‘ya lo decia yo’. Alimentar nuestros egos con conocimiento anticipado, ser pitonisos para demostrar cuanto sabemos de tal o cual. Todos, y me incluyo, hemos jugado esa partida de visionarios. Este juego, nada malvado más allá de esa vanidad, es solo un puntito más de ese engranaje que va triturando poco a poco esos sueños que cuenta Hoop Dreams.

El deporte profesional ha caído desde hace décadas, un siglo quizá, en los mismos cánones que toda la sociedad, los mismos que imperan en un gobierno o empresa, donde la ley del más fuerte se cuenta en beneficios y pérdidas. Y en el que pocos triunfan. Incluso ese triunfo, como cuenta ‘Rebotes’ o ‘Broken’ es efímero. Sin embargo nos olvidamos que detrás hay menores vulnerables, con sueños que todos queremos cumplir con ellos porque a nosotros se nos pasó la oportunidad. Detrás de esas ambiciones, hay pequeñas personas que en su mayoría se encontrarán futuros más reales y menos brillantes ante el que les tenemos que preparar entre todos, sin perder los sueños, pero sin perder la cabeza.

10
Jan
16

El maestro del patio


Son casi las tres. ¡Y sin comer! Picotear algo rápido y salir hacia un acto de un patrocinador para dibujar sonrisas forzadas. Los periodistas huyen rápidos de los vestuarios perseguidos por la gusa. Esta vez no suena Kase-O ni brotan risas de su interior. Saben que han perdido algo más que un partido, una oportunidad de sentirse liberados. Pero el Movistar Estudiantes ha vuelto a caer y ha cedido contra el único equipo al que sacaba ventaja en la Liga Endesa. Ya no es así. El RETABet Gipuzkoa atrapa a los colegiales y les deja con una sensación amarga de que tendrán que hacer mucho más para revertir su situación. “Hemos tocado fondo”, se pronuncia en la rueda de prensa.

En los pasillos vuelve la cantinela que brota de ese silencio de tristeza. Es el estribillo más repetitivo cuando las cosas no salen. La rima sospecha sobre el futuro de Diego Ocampo. No es la primera vez que se entona la sonata. “Si pierde ante el CAI estará fuera”. No fue así. “En Fuenlabrada se juega el puesto”. Tampoco pasó nada. Hubo paciencia y confianza. Algo que no es la norma con el tembleque de las derrotas. De los cuatro últimos clasificados de la actual ACB es el Movistar Estudiantes el único que no ha cambiado de responsable técnico. El CAI cesó a Joaquín Ruiz Lorente, el Gipuzcoa despidió a Jaume Ponsarnau y en Tenerife entró Txus Vidorreta. En ninguno de ellos ha habido una reacción milagrosa sólo por eso. Ninguno jugará la Copa de A Coruña.

ocampo

Diego sobrevive. En el club se ha valorado el trabajo del técnico orensano con un grupo precoz, la progresión que con él han tenido Juancho Hernangómez y Dario Brizuela, la sintonia con el ideario histórico de un ‘club de patio de colegio’ y el ambiente que transmite su talante personal dentro de una entidad familiar. No se han ocultado además los errores de planificación en la construcción de la plantilla en la debilidad presupuestaria que se encuentra la entidad, un par de pasos por detrás que otros competidores al entrar en el mercado, con el riesgo que eso conlleva en adquirir gangas en un escaparate de segunda fila. Las apuestas por Zach Graham y Brandon Thomas, los dos exteriores que empezaron la Liga, han sido desastrosas. Un ‘cate’ en la primera evaluación. Graham ya no está y Thomas, aunque sigue entrenando, ya no cuenta y sólo se le utiliza como elemento de refresco circunstancial. El sustituto elegido, el tirador exterior con cuerpo para poder defender a aleros, fue Tony Mitchell. Su valor técnico y fama de anotador era óptimo para el puesto, pero tras un mes, se decidió no prorrogar la relación con el estadounidense por su apatía y ausencia de voluntad para afrontar la meta de liderar al equipo, déficit del que se había advertido en la calle Serrano cuando se determinó capturarle desde Rusia, por lo que se firmó con esa clausula de corte. Otro chasco.

Ese tiempo perdido con la ‘prueba’ de Mitchell, pese a conseguirse dos triunfos en este recorrido, quizá fue una losa en el último partido. Por ejemplo, Gipuzkoa también se movió en el mercado para contentar a Porfirio Fisac, adquiriendo músculo y calidad. Fuerza y trabajo ‘sucio’ desde la LEB Oro con un pívot rocoso (Danny Agbelese) y talento gracias a un americano con experiencia en la Liga y categoría contrastada descarte de los Milwakee Bucks (Marcus Landry). Su aportación fue clave en el partido clave. Ambos han tenido varias semanas para adaptarse a un grupo con más elementos veteranos (Llompart, Doblas, Urtasun y Grimau) para afrontar una final como la del Palacio. Se notó en un duelo de alto componente anímico donde los palos a la sombra del aro y la memoria de mil partidos ayuda a templar los nervios.

La hipotética destitución de Diego Ocampo podría ser un arreglo para el Estudiantes, pero no la solución definitiva. Y quizá ni eso. Ni al corto ni al largo plazo. Los candidatos entre los entrenadores nacionales, sobre el tapete de las quinielas, no aseguran conservar la sintonía con la filosofía troncal de la entidad que se ha encontrado con el ‘formativo’ y cercano Diego Ocampo. Otro indicador es la ausencia de reclamaciones sonoras o silbidos que hubo al acabar en derrota el encuentro ante el RETABet Gipuzkoa. Nadie reclama su cabeza más allá de la tabla de resultados.

bircevic

Ese silencio de una grada sabia, con varias licenciaturas en baloncesto, no engaña. Las señales que manda el Estudiantes desde el campo apuntan a que la cirugía debe afectar a la plantilla, corta y descompensada. La falta de kilos en la ‘pintura’, con Xavi Rey como único pívot y con sus limitaciones de ritmo, debe ser corregida. El apaño de Stefan Bircevic chirría cuando se sube la exigencia física y hay que ocupar la zona en ataque. El serbio tiene la tendencia a salirse fuera, sus bloqueos no son terroríficos ni es un reboteador excelso. Llegó como un ‘cuatro abierto’ internacional y no como un cinco pese a sus 210 centímetros, pero en una temporada y media no se recuerdan un par de exhibiciones de mérito por su parte.

Todo lo contrario que Nico Laprovittola. El base argentino fue sin duda la mejor noticia para la Demencia el pasado domingo. Recién aterrizado se echó sobre sus espaldas al equipo en fases del encuentro y terminó con unos números más que interesantes (15 puntos y 7 asistencias). Manifestó que su nivel mental y físico es notable y puede airear carencias y pesimismos, aunque su necesidad para jugar de ‘uno’ (no quiso seguir en Kaunas porque le ponían de escolta) apartará definitivamente a Jaime Fernández a la posición de ‘dos’ y arrinconará a un intermitente Brizuela. Quedaría por cubrir el socavón que se mantiene con la ausencia de un alero que anote y no sea pasota en tareas menos placenteras. Se quiso a Jordan Swing, pero un CAI más rico pescó el chollo del Oviedo.

Hace una temporada desde una web nacional se publicó un artículo en el que se señalaba a James Nunnally como el responsable de todos los males del Estudiantes. El club había reincorporado al esloveno Uros Slokar y cortaría al americano fichando después al italiano Pietro Aradori. Estos recortes impulsaron al equipo en su calidad y poder físico y llevaron a encadenar una racha de victorias caseras en la segunda vuelta que provocaron una salvación tranquila. Nadie hubiera presagiado ese final en las primeras jornadas de Liga. Se cambiaron a los jugadores, se encontraron los recambios acertados, no se echó al entrenador y se recondujo el rumbo hacia el desenlace sin nervios.

Recuerden que solo en ese mar en calma volvieron a saltar ‘los chavales’ al ruedo, cántico genético de la grada del Estudiantes que en los últimos años se ha escuchado como un disco rayado. Este año ha pasado de moda. Porque los chavales juegan. Y juegan bien. Ocampo es el que los ha sacado del aula al Palacio. Aceptó un reto que sabía difícil en vez de quedar en barbecho en espera de una oferta invernal que ahora le podría haber colocado en Zaragoza o Tenerife. Teniendo a los ‘chavales’ donde todo el Estu quiere, jugando, quizá, ahora solo falta que vengan un par de ‘repetidores’ a la clase para subir la nota media. Cargarse al maestro quizá no sea la mejor lección para los chicos que ahora ríen en el patio. Como ha sido siempre.

09
Jan
16

Tres ‘zascas’ en toda la ACB


Zasca fue una de las palabras del año 2015. La moda trajo a primera plana un neologismo hermano del castizo ‘ahí te quedes’ o ‘en toda la boca’. Las redes sociales ayudaron para la proliferación del término vengativo. En nuestra Liga Endesa también tenemos el zasca en la boquita. O al menos la pueden tener bien caliente tres hombres que han utilizado este inicio de temporada para sacarse una espina y, si fueran malos, la clavarían en el alma de aquellos que no les quisieron en su momento.

bourousis

Ioannis Bourousis (Karditsa, 17/11/1983) parecía dirigirse hacia la jubilación anticipada mientras coleccionaba títulos en la sombra del Real Madrid. El internacional heleno, la guinda interior que puso a su pastel Pablo Laso en el verano del 2013, perdió todo protagonismo cuando aterrizó Gustavo Ayón por la urbe. El pasaporte de Slaugther arrinconó al olvido a Bourousis. En todo el 2015 sólo obtuvo más de 20 minutos en un partido con el Madrid, llegando incluso a desaparecer completamente en el playoff. Cerró su campaña con 15 minutos de media y unos menores 5 puntos y 4 rebotes.

Su fichaje con 32 años por Baskonia no suscitó grandes manifestaciones de ánimo ni en Vitoria ni entre los aficionados al básket patrio. Era un plan B tras renunciar al nigeriano O.D. Anosike. Nadie se peleó por sus huesos en la primera jornada del Supermanager KIA, pese a que su Eurobásket no había sido malo (11 puntos y 5 rebotes). Pero el rendimiento del griego ha ido cerrando una detrás de otras todas aquellas bocas disonantes. Ahora quien no lo tenga en el maldito juego se está dando de cabezazos. Cuatro nominaciones como mejor jugador de la jornada en la ACB (dos de ellas seguidas) en las primeras 14 es un hito que sólo han obtenido ilustres como Darryl Middleton, Oscar Schmidt, Arvydas Sabonis, Tanoka Beard y Marc Gasol. A ello hay que sumar otra en la Euroliga y el título de mejor jugador de diciembre, avalando la ‘transformación’ bajo la confianza ciega de Perasovic y un ritmo de juego más cómodo para sus características.

Su rol dominante bajo los aros del Fernando Buesa Arena le llevan a atesorar números inimaginables cuando se le veía como un pachá fuera de las convocatorias o tirándose triples ‘air balls’ en el Madrid. Medias de 14 puntos y 8 rebotes y una valoración de 22,4 le convierten en líder de toda la Liga ACB superando a Ante Tomic y de un Baskonia que vuelve a pelear por los puestos de prestigio. Como dulce ‘vendetta’ empezó el 2016 siendo la catapulta en la que se impulsó su equipo para derrotar a sus antiguos compañeros del Real Madrid (24 puntos, 8 rebotes y 37 de valoración).

Musli

Dejan Musli (Prizren, 01/03/1991) tuvo que dar una docena de pasos atrás en su carrera para tomar impulso. Pero vaya salto que está dando en Manresa. El ‘siete pies’ serbio parecía que se iba a comer el mundo cuando era un jugador de formación. El Baskonia le firmó un contrato de cinco temporadas con 19 años tras deslumbrar en la ‘Final Four’ junior consiguiendo 31 puntos y 17 rebotes en la final. Entonces jugaba en el FMP y ya había mostrado con su selección ser un valor en alza: Oro en el Europeo sub-16 y oro y MVP del Europeo sub-18 con 14 puntos y 11 rebotes.

La falta de adaptación al primer nivel, ciertas carencias físicas y el yugo de Dusko Ivanovic fueron reduciendo su impacto y bajando en el listado de los ‘prospect’ de la NBA (se presentó en el 2013 sin ser seleccionado). Nueve partidos en Baskonia en su primera temporada, casi testimoniales, le llevaron al típico carrusel de cesiones sin encontrar acomodo ni confianza: Montegranaro (ni debutó), Fuenlabrada (un partido en ACB) y Mega Vizura. De regreso a Serbia, al calor del hogar, dos temporadas de tres firmadas en Partizan, sin ser del todo brillantes (6 puntos y 4 rebotes), le dieron rodaje para explotar finalmente en el Mega Leks. Fichando a mitad de temporada, completó diez partidos de la Liga Adriática cerrando la sesión con unos números (15 puntos y 10 rebotes; con un partido de 40 de valoración ante Cedevita) que atrayeron al ICL Manresa de Ibon Navarro, su avalista tras coincidir en Gasteiz.

La respuesta fue inmediata. Dejan Musli adquirió un MVP de octubre que no entraba en las apuestas de ningún visionario. Pieza clave para el buen inicio del cuadro del Bages, Sus promedios (12.9 puntos y 7.4 rebotes para 18.9 de valoración) le colocan como el tercer mejor jugador de la Liga Endesa y con un futuro a reescribir a sus 25 años recién cumplidos.

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El tercer ‘zasca’ sonará menos rotundo que los anteriores. Su renacimiento no vendrá rodeado de la sorpresa, pero sí de sospecha clínica. El CAI Zaragoza decidió al inicio de la pasada temporada no validar el contrato firmado con Giorgi Shermadini (Miskheta, 2/4/1989), el jugador que mejor rendimiento le ha dado en su reciente historia. No confiaba de sus rodillas y echó marcha atrás a la operación. Gio marchó a Italia. En Cantú tampoco brilló (6.6 puntos y 4.8 rebotes) al nivel que lo había hecho en la ciudad del Ebro, donde llegó con un historial tremendo (Panathinaikos, Maccabi y Olympiacos), pero necesitando más protagonismo individual. Superó todas las expectativas, tanto que el club maño decidió hacer caja y venderlo de vuelta a Olympiacos pese a reconducir su plan en mitad de temporada y renunciar al soporte que le había elevado a las semifinales de la Copa del Rey.

Su llegada a Andorra entraba dentro de ese plan de recuperación, aunque generaban dudas tras su rendimiento en la Lega y las suspicacias sobre su estado físico. ¿Podría Shermadini volver a ser el del CAI?. Tras unas jornadas irregulares, de buenas y malas participaciones, la respuesta está dada. Ahora es seguramente el interior en mejor forma de la Liga ACB junto a Ioannis Bourosis (23,6 de valoración en las últimas cinco jornadas). El georgiano ha puesto en la órbita de la Copa al Andorra con la propulsión al alza de sus clasificaciones individuales (13,4 puntos, 6,4 rebotes y 16,4 de valoración). Mirando estos números seguro que alguno en Zaragoza se estará tirando de los pelos.

27
Nov
15

Igual y diferente


CAI Zaragoza y Estudiantes están empatados. Ambos avanzan lentamente por la temporada. Solo una victoria en siete jornadas es un bagaje que ha tumbado a Joaquín Ruiz Lorente como una ráfaga de cierzo pasando el puente de Piedra. Nadie en Magariños, sin embargo, parece señalar con el dedo el trabajo de Diego Ocampo. 1-6. Es lo mismo, pero es diferente.

No todas las realidades se pueden resumir en una estadística. Es obvio que Estudiantes y CAI Zaragoza no comparten objetivos. Sus exigencias son parientes muy lejanos. Los maños aspiran a repetir presencia en Copa y Playoff, horizontes visualizados como un premio para el club colegial, asustado en driblar al descenso. A Joaquín le precedía una temporada agitada, mientras Ocampo mantiene el beneplácito de la duda de los primerizos. La balanza se desprende más pesada para el presupuesto maño, la cotización de sus jugadores y su veteranía. Recuperando su esencia, el ‘Estu’ se ha tirado en manos de un grupo de mozuelos canteranos y se asumen sufrimientos por la apuesta. Sabe de los riesgos de jugar en el patio de un colegio. Pero hay que vivir con unos ideales.

Los reflejos entre estos dos ‘clásicos’ se distorsionan además en la manera que sus presidentes han abordado la crisis. El día y la noche. Reynaldo Benito notificó el despido a Joaquín Ruiz Lorente pocas horas después de bajar a la pista del Príncipe Felipe y exigir públicamente un viraje tras las derrotas. Exigió un cambio que ya estaba planificado. Ese anuncio de buenas intenciones ante los focos  contradice su forma real de actuar en las tinieblas intestinas. No sólo se cortó a su entrenador, sino que, conocedor ya de su futuro, Joaquín Ruiz Lorente tuvo que afrontar el trago de entrenar al equipo, en el que ha trabajado una década, en un partido de amargo epílogo (caer en la prórroga). La medida, poco habitual en una entidad regida por la calma y continuidad, sofoca la posibilidad de lluvia de críticas que aparecía en la previsión de  una nueva catástrofe casera este fin de semana en el Príncipe Felipe. Sustituido Joaquín por Andreu Casadevall, el preferido por Willy Villar, se entrega la cabeza pedida por parte de la afición y se consigue que el incendio del banquillo no alcance al palco de autoridades. Estrategia de Nerón en el circo romano.

mitchell

Fernando Galindo, presidente colegial, ha actuado con un traje más señorial y aparentemente más atípico al cargo. Estudiantes, maniatado por las cuentas, maniobró tarde en el verano. A las lesiones de hombres importantes como Nacho Martín, la salida de Vladimir Stimac y, hasta la reciente llegada de Xavi Rey, ha dejado en el arranque liguero a un grupo falto de rodaje en la Liga Endesa sin una referencia interior. La pareja de americanos exteriores tampoco ha mostrado el rendimiento deseado y desde las oficinas de la calle Serrano se ha optado por contratar a un anotador compulsivo, Tony Mitchell. Movimientos que identifican ciertos fallos en la confección de la plantilla y la absolución por el momento de un Diego Ocampo que por su trabajo y talante convence. Si hubiera alguna duda, el señor Galindo, declaró ayer que él es el responsable único de los fallos de cálculo con la plantilla. Ni el director técnico ni el entrenador, él.

Dos formas de actuar de dos personas diferentes que representan un mismo cargo. Dos clubs con panoramas y presiones desiguales ante una idéntica situación y balance deportivos. Dos entrenadores con similar bagaje esta temporada, pero de pasado y un futuro desigual: uno en el paro y otro confiado por seguir para adelante. Maneras de presidir.

20
Nov
15

Tormenta en el mar de la calma


El CAI Zaragoza no es amigo de volantazos. Pocos clubs han mantenido una línea tan recta y ascendente sostenida en tanto tiempo. El punto del inicio  de esta estabilidad infinita lo marcan dos apellidos que pusieron la flecha apuntando bien arriba: Villar-Abós. Sólo la desgracia de la enfermedad del recordado  Pepelu ha obligado a dar un giro brusco, pero hasta entonces la variante fue la natural, sin sobresaltos. El otro técnico que servía en ese banquillo desde el 2008, Joaquín Ruiz Lorente, asumía el mando como en una abdidación monárquica. Era lo más lógico. Lo que debía de ser. Sin discusión.

Las derrotas en la Liga Endesa, que no tanto en Eurocup, han despertado las adormiladas dudas que sobre el trabajo de Joaquín se despertaron mediada la temporada pasada. Parte de la grada cargó contra él como responsable de la marcha irregular tras la Copa y las derrotas caseras que finalmente dejaron al CAI sin ‘playoff’. Pese a protagonizar una campaña con buen balance, estos descuidos disgustaron al creciente nivel de exigencia porque se percibía aquella plantilla como la mejor de la historia del club aragonés. Y no se estuvo a la altura.

En verano, si había alguna interrogante, la secretaría técnica la zanjó renovando al entrenador y colocando las piezas de la plantilla según sus deseos, con su rúbrica y sin herencias: se dio salida a un hombre clave en la etapa Abós (Pedro Llompart) y se arrinconó a otro (Pere Tomás), dando poder a Stevan Jelovac pese a sus carencias defensivas y su egoísta selección de tiro. El resto de fichajes tenían o tienen buena pinta, avalados por la buena fama de Willy Villar de pescar bueno, bonito y barato. La buena pretemporada, cosecha de resultados de esperanza, promovió la consigna de que el CAI tenía amplitud de opciones para la pizarra, mucha versatilidad y disponía de jugadores de rendimiento inmediato. Se destensaba la cuerda que sujetaban los críticos. Por poco tiempo.

Con una victoria en seis partidos, perdiendo tres enlazadas en Charleroi con mala imagen, en casa ante Andorra y dejando escapar un partido ganado en Badalona, la excusa del calendario riguroso (enfrentarse al Madrid y al Barça defendían esta versión) ya no parece ser válida para acallar a la oposición y la crispación vuelve a rondar por el mal llamado aún Príncipe Felipe. Cuando aún no ha terminado la fase de encaje, ya se hablan de finales por estar en la Copa y se percibe desconfianza en el juego que pueden dar algunos jugadores (Diener, Linhart, Benzing o Kanacevic) y en el liderazgo de Jelovac,  hay un agujero en la defensa interior, no existe equilibrio en ataque con la persistencia de la falta de anotación exterior y los cambios de quintetos no ayudan para definir roles. Demasiados problemas demasiado pronto.

joaquin

Aunque el CAI sigue abanderando la continuidad y tranquilidad, la pausa y templanza para dejar hacer a los profesionales, la misma teoría con la que solventó la crisis de marzo, la confianza sobre Joaquín Ruiz Lorente empieza a ponerse en duda ya no sólo por parte de la grada, también por cierta sección de la prensa. Esto genera un dilema en la ‘filosofía’ que ha presidido el CAI Zaragoza en los últimos siete años y quizá la obligación de romper la baraja si la cosa no funciona y la presión estalla la caldera. Vivir demasiado tiempo con esa desconfianza no parece sano y menos tras el bagaje grisaceo de la campaña anterior. Gran Canaria y Baskonia, y en mitad la visita del Valencia, pueden ser los jueces si se suman demasiados adeptos al bando crítico. La bajada al ruedo del presidente, alertando sobre la situación y exigiendo resultados, tiene dos visiones: es una exhibición pública de que las luces rojas se han encendido, pero también una medida intermedia, un aviso, más acorde a los procedimientos poco quirúrgicos de la entidad.

Este mar sin grandes olas por el que ha navegado el club de Zaragoza provoca incertidumbre entre los perfiles en la teórica (ojo, digo teórica) sustitución de su técnico. El candidato que más gusta a la dirección técnica está en Valencia y es Pedro Martínez. El segundo, Salva Maldonado, también tiene contrato en vigor en la Penya. Imposibles ambos hasta zanjar el curso. Entre las opciones del mercado actual no hay muchas alternativas. O al menos que hayan estado recientemente subidos a la rueda de los banquillos ACB en los puestos de nobleza que persigue el proyecto del CAI. Quedaría como alternativa repescar a alguno de los preparadores que están en el extranjero o tirar por el camino de la juventud como han hecho en estos años otros equipos con acierto (Valencia con Carles Durán o Baskonia con Ibon Navarro). Donar el mando a Pep Cargol, aunque lógica en esta transición, podría ser dudoso por el último ejemplo. Pero esta caza en aguas revueltas es solo una lotería que queda en un segundo plano ante la esperada reacción a la que aguarda el club. Pero si fuera así colocaría al CAI ante una circunstancia a la que no está acostumbrado. Así que antes de tirarse de cabeza al barro, quizá será mejor esperar hasta que escampe. Aunque exista el miedo a tormentas mayores.

22
Sep
15

Lío en Río


Emociones antes que razones. Podría ser un eslogan ajustable a la Marca España. Y ya ni te cuento para el Marca. Es el deporte un lugar para buenas extremidades y para alimentar malos extremos. Del blanco al negro, sin matices. Con dos cojones. Del te odio hoy al te quiero mañana. Los medios no sobran ni en los triunfos de la selección española ni como altavoces de difusión pasional, pero si en la hora del análisis.

Quizá por esos respingos al corazón que nos ha producido la selección española en el último Eurobásket las interpretaciones al oro han vuelto a ser heroicas, calientes, exageradas, nacionales y exaltadas. Alimentadas porque nadie creía en un grupo que sí creía y eso, la sorpresa, agranda los titulares y convierte a los agoreros de la primera fase en fieles patriotas del ‘ya lo sabía yo’ de las semifinales. Mal camino para el periodista cuya visión debe nacer de la reflexión global y no en dejarse llevar por el torrente del ‘qué cojonudos somos’. Aunque es lo que toca. Vender un producto que vende cuando gana, porque a todos nos gusta sentirnos cerca de los campeones.

Entre tantos piropos a Pau Gasol y enmiendas a su proclamación como el mejor de todos los tiempos, repasos a la generación dorada del básket patrio, de la envidia de los pérfidos franceses, entronizaciones de Reyes y lacayos y olvidos conscientes de los culpables de hace un año, creo que falta una mirada mucho más dirigida del por qué esta selección no ha repetido los males que le acecharon hace un verano en su Mundial. Me refiero a términos ‘deportivos’. Porque esto es un deporte y quizá en alguna de estas teclas esté una de las claves del éxito.

España-Eurobasket-2015Sería fácil señalar a Orenga como diablo y aplaudir a Scariolo como angelito con su eficacia como seleccionador, siempre en finales y con tres Europeos y una plata olímpica. Pero nadie daba mucho por el italiano, ‘otro amiguito de Sáez’, cuando las críticas por la facilona Ruta Ñ apretaban. De repente podría opinarse que esos amistosos de ‘bajo nivel’ ayudaron a graduar la planificación y a que el equipo y las piernas de sus ilustres treintañeros fueran cogiendo rodaje ante la segunda fase, yendo de menos a más hasta el oro. Eureka. Eoropa.

Pau Gasol ha sido la estrella inmaculada. Ya lo era. Y ni ésta ni otra medalla pone en duda su dimensión como un deportista superlativo e irrepetible. Sus hazañas en el Europeo, enmarcadas en su obra magistral ante Francia, recibirán un párrafo destacado en su alargado historial. Pero no creo que éste perfil dominador haya sido una cuestión divina. Creo que ha sido algo bien pensado ante las circunstancias. Este equipo no ha discutido el liderazgo de Pau y su estrella ha sido la única que ha brillado y guiado al equipo. La ausencia de otros divos (Marc Gasol y Navarro ante todo) ha confeccionado una jerarquía muy clara. La flecha señalaba a un mismo lugar sin discusión. Y eso se ha notado fuera de la pista (las arengas de Pau eran las dominantes) sino también dentro de los planes tácticos y los roles dentro de ella. El balón a Pau no era una ‘dependencia’ sino un inicio de guión (de terror para los rivales) en el que había otros protagonistas importantes como Sergio Rodríguez, Sergi Llull, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Felipe Reyes. Es decir, el Madrid de Pablo Laso, el mejor equipo de Europa en los últimos años, y el ‘jefe’. No es mala idea. El resto ha asumido un puntito en la sombra, con rango más defensivo que ofensivo y sin querer sacar mucho pecho. Haciendo piña y no solo siendo piñones. Destaca aquí la actuación de un Pau Ribas que parece que siempre estuvo allí y el reivindicado Víctor Claver.

Creo que el oro de Lille se ha engarzado mucho en no tener que repartir balones entre tanto Miura, algo a lo que ha ‘ayudado’ ilógicamente la lesión de Rudy, que no ha tenido que demostrar que es el nuevo Navarro. Los roles, término de obligado cumplimiento en el básket moderno para confeccionar equipos, han estado marcadísimos y los ‘represaliados’ esta vez lo han asumido con una sonrisa entre los labios, porque eran jovenzanos y les queda tiempo o porque estar ahí sentados y ayudando ya les valía. Esta vez no ha habido vacas sagradas con amigos periodistas que sacaran los puñales del ‘malrollismo’. Y si los hubiera habido, Scariolo los ha sabido administrar perfectamente.

En un plano más táctico, este grupo ha estado mucho más compensado. Las piezas encajaban solas y sólo en los últimos puestos Scariolo pudo arriesgar por la lesión de Abrines (llevó a un interior como Aguilar y no a otro exterior que hubiera sido lo propio). Dos bases definidos (Chacho y Guillem) y un tercero (Llull) que podía saltar entre la dirección y la ejecución. Tres escoltas o aleros bajos (Rudy, Ribas y San Emeterio) y un alero alto (Claver) y tres interiores que se relevaran los 40 minutos (Pau, Reyes y Mirotic) con dos en la recámara por si acaso (Aguilar y Willy). Todo marcadito. Que nadie se despiste ni se salga del redil.

Las ausencias en ese sentido han sido una bendición. No hay que contar con tres bases por decreto, ni desplazar a Llull como escolta, y lo que es peor, quitarle la pelota y la velocidad al equipo en sus salidas. Chacho ha sido el ‘capitán de la nave’ sin discusión. Y ha terminado en el quinteto del torneo. El equipo ha crecido a su ritmo. En madurez, con Ricky y Calderón achacosos, es el mejor ‘director’ de España.

Sin Navarro se ha podido contar con un exterior más sacrificado que diera equilibrio, no reclamase su liderazgo con tiros y minutos, y se centrara en defender. Pero a este rompecabezas se enfrenta Xavi Pascual todos los días con un tipo que aún te puede ganar un partido solo. Solo tienes que acertar cuál va a ser.

Lo mismo se puede decir en las posiciones interiores. Mirotic, como cuatro abierto (esquema 100% Scariolo), deja libre la pintura para Pau Gasol y alarga las ayudas para que este domine con sus unos contra unos y mejora la movilidad del estático. Todo está mucho más compensado que con dos Gasoles en pista, alejando a Pau del aro, como le obligaron a hacer en Lakers, y obligándole a defender a jugadores más rápidos desgastando sus piernas, donde reside el mayor agujero.

La configuración de este equipo ha sido mucho más cómoda para el seleccionador, sin tanta vaca sagrada reclamando su sitio ni hombre anuncio cuya cuota de pantalla tiene que estar casi calculada. El engominado ha tenido que responder a las cuestiones que el torneo generó: crear soluciones defensivas (ante bloqueo directo, alternancia de defensas tras fondo/banda/libre, alguna zonita y mucho trabajo de cabeza para alimentar las piernas) tras la alarma italiana. En ataque no se ha inventado nada: Intentar correr, dejar generar a Lull y Chacho (el Madrid de Laso) y ponerle la pelota lo más cerca del aro a Pau. Uno más uno son dos. El planteamiento y preparación de la final fue su guinda táctica

scarioloLo chungo empieza ahora

El lío vendrá en Río. ¿Y ahora qué hacemos? La clasificación para la cita olímpica era el objetivo esencial este verano porque se ve como el canto del cisne de esta generación y la despedida merecida y digna para algunos de los héroes de estos últimos quince años de éxitos. El duelo contra los yankees de nuevo entre ceja y ceja.

El jaleo se le avecina a Scariolo en forma de dilema de los buenos. Incluso algunos aficionados verían justo que la convocatoria se repita, porque éstos son los que han ganado el Europeo, pero sería un tiro en el pie prescindir del mejor pívot de la NBA (Marc Gasol) y de otros referentes. Detrás estará la presión que se imponga desde la propia federación para mantener la leyenda ÑBA en la plantilla o de los patrocinadores, que pagan todo esto, que querrán ver a su reclamo dentro del póster.

¿Pero que parece ser lo mejor para el equipo? ¿Cómo designar esos roles y esa jerarquía que han sido claves? ¿Cómo repartir minutos con la nueva configuración? ¿Cómo compensar la justicia del adiós con lo que es más necesario para ganar? ¿Cómo convencer a algunos de los veteranos que tienen que dar un paso atrás y estar contentos? Estas preguntas se llevaron por delante a Orenga. No es fácil.

Me atrevo a hacer de seleccionador, que es lo que a todos nos mola, y diseñar un ensamblaje que para mí sería el más compensado. Y eso que con una temporada mediante, con posibles lesiones, renuncias voluntarias o bajones y subidones de rendimiento, es toda una temeridad. Pero no tengo miedo. Soy de Zaragoza.

Fieles al Cachismo, prescindiría de Ricky o Calderón. El que mejor éste. Desplazar a la categoría de ‘tirador’ al extremeño reduce el espacio de protagonismo de Llull. No es solución el teorema de los tres bases.

En la línea de perímetro creo que Ribas se ha merecido la continuidad y faltaba un tirador y Rudy es fijo tras dejarse la espalda por este equipo. Ese debe ser Navarro o Abrines sustituyendo a San Emeterio. Parece complicado arrebatar a ‘La Bomba’ de su despedida internacional, pero el Barça lo dirá. En el Palau llevan dos años intentanfo solucionar este entuerto. No creo que haya otro alero alto como Claver hoy por hoy en España y más con la capacidad defensiva y reboteadora que ha demostrado.

Y dentro es obvio que la vuelta de Marc Gasol es obligada (otra cosa es el reparto de minutos entre hermanos coincidiendo en pista) y Willy será el sacrificado, volviendo Reyes al ostracismo del banquillo, aunque mejor administrado por el seleccionador que hizo Orenga.

Quedaría solo un hueco, el de Aguilar, que deberá ser estudiado con conciencia. Quizá aquí quedaría el espacio para meter a Abrines y Navarro juntitos o apostar por Hernángomez u otra novedad.

Y no hay que olvidarse el eterno debate. A día de hoy veo difícil que Mirotic salga del equipo. Sin ser su Eurobásket, se ha visto que tiene buena química en el vestuario y una temporada más de viajes junto a Pau en Chicago afianzará su amistad y el respaldo de ‘el jefe’ a su compañero. El damnificado será Serge Ibaka y más la defensa de España y su capacidad reboteadora puesta en tela de juicio por Bjelica, Gallinari o los rechaces concedidos ante Francia.

Pura quiniela.

29
Aug
15

Canastas pirenaicas


Riscos cabreros, barrancos serpenteantes, cumbres inalcanzables, cascadas desprendidas, valles sin fin. El Pirineo aragonés guarda una belleza natural asombrosa. Pocos lugares para perderse habrá como estos parajes en los que aún quedan rincones para la vida reposada y la felicidad de la sencillez. Gentes acogedoras, agarradas como robles a su tierra por profundas raices de identidad, luchadoras por los fríos inviernos de nieves y supervivientes a la despoblación.

Este verano pude perderme durante un par de semanas por este paraíso, corazón de Aragón. Transversalmente, de linde a linde, recorrí los cuatro Reinos (Ribagorza, Sobrabe, Gallego y Aragón) en más de 250 kilómetros de sendas que partían pequeñas poblaciones de piedra, algunas deshabitadas, hayedos de brujas, collados ventosos o ibones de aguas glaciares. El soberano silencio transforma su rutina calmada en turismo rural, de aventuras o vuelta al hogar ancestral durante un verano para hacer caja ante el invierno sin cosecha. Para mi sorpresa, en estrechas calles o encaramadas a ermitas románicas, clavadas a ventanas de granero o apiñadas en aparcamientos escondidos, de producción propia o de añeja instalación, iba hallando la sombra del amigo aro y su inseparable tablero. En un país de altura también hay espacio para el deporte de las alturas. El hábitat del baloncesto se alia en el Pirineo para generar en estampas de belleza curiosa y comunión perfecta. Pasen y vean.

Villanua

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Seira

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Arinzue

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Camping Oto

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Canastas del Tour 3x3 Converse (1993) en Oto

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Fanlo

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Bestue

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Acumuer

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Esposa

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Urdues

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Fago

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