10
mar
15

La crisis ganada


Cuadra el dicho. Ese manido de la época visual. Una imagen vale más que mil palabras. Ese segundo congelado en un abrazo de encuentro y del encuentro. De reencuentro. Enlazados a los que les querían poner un lazo. Goulding y Robinson, tanto anota, anota tanto, aliviados en la Fonteta y en la victoria de su acierto. El éxito del CAI Zaragoza en Valencia, el tercero seguido, destierra a la memoria esos tiempos de crisis que azuzaban los malos vientos del Príncipe Felipe. La redención obrada en Murcia, fomentada en la Copa y ante Fuenlabrada, se consagró este fin de semana en una exhibición de chorreo ofensivo donde los dos exteriores abrazados, los señalados en la hoguera, se elevaron con su acierto en los momentos señalados.

goulding

Tres victorias y una derrota honrosa y sin efectos colaterales han cambiado el panorama anímico y deportivo en el CAI Zaragoza. Y en esta metamorfosis, en la que Goulding y Robinson no han perdido su cabeza, ahora altiva, sale fortalecida la figura de Joaquín Ruiz Lorente. El entrenador acorralado por la crítica, no sólo ha revertido la situación, sino que aparece ahora más fuerte en su cargo. La decisión del club, poco amigo de los trastornos súbitos, de no temblar ante las peticiones de cese se configura ahora como acertada con tres jornadas consecutivas de redención y un puesto más firme en la lucha por el playoff al meter en el ajo a Valencia.

La salida de Albert Fontet del CAI, capitán y actor secundario en los mejores años del equipo, es un símbolo de la batalla ganada por Joaquin Ruiz y perdida por sus detractores. El pívot catalán había sido presentado como el mártir de la temporada, por la ausencia de minutos y obvia confianza que depositaba el entrenador en su quinto pívot desde ya la pretemporada. La falta de sintonía era evidente. El cierre de los mercados y la imposibilidad de un cambio en los banquillos han detonado la marcha de Fontet, con buenos apoyos en el vestuario, pero sabedor de estar acorralado a la nada en lo deportivo. En su carta de despedida agradeció a todo quisqui sus años maños. La ausencia en la larga lista del actual técnico no es nada sutil.

Joaquin se ha mantenido fuerte en sus convicciones como entrenador. No ha habido grandes alteraciones en los roles ni piruetas tácticas. La apuesta por Lisch y el castigo de un Jelovac de nuevo redivivo son dos ejemplos de cómo el entrenador no ha dado su brazo a torcer. La sensación de que el problema del CAI era anímico y nacía del desacierto en el perímetro (13,3 puntos de media de Robinson y 32/68 en triples en los últimos partidos) se amplifica ahora que la balanza se ha equilibrado. La ausencia de citas europeas entre semana y la multiplicación de sesiones de entrenamiento, más el mensaje que el club lanzó a la plantilla, parecen decisivos para entender la mejora de panorama. Joaquín, en un gesto inteligente, y cuando podría sacar pecho revanchista y reivindicarse, ha preferido rendir tributo a sus jugadores tras el triunfo en Valencia, como antes no los mandó a primera fila de fuego hacia el temporal.

Con once jornadas por jugarse hacer apuestas sobre el final de temporada del CAI Zaragoza no parece una forma de ganar pasta. Todo puede pasar, más viendo la dimensión de los rivales y la circunstancia que los dos rivales directos por entrar entre los ocho primeros (Baskonia y Herbalife) tendrán la ‘bola de playoff’ en su pista. Jugar con Unicaja, Real Madrid y Barcelona de forma casi consecutiva tampoco es un buen presagio. Sin embargo, las sensaciones han cambiado sin cambiar casi nada. Y ese es el triunfo del CAI. Y de Joaquín. El ganador de la crisis.

18
feb
15

El niño que quería ser Corbalán


Estábamos en los nidos de prensa del Fernando Buesa Arena cuando mi amigo Santi Escribano me lanzó el cubo de agua helada por el corazón. ‘Se ha muerto Paco Rengel’. ¡Mierda! Estábamos preparándonos para retransmitir por la radio el partido del Estudiantes en esa Copa de Vitoria, cuando la peor noticia vino a colarse por nuestros micrófonos y a remover nuestros recuerdos. El pasado día 8 de febrero se cumplieron ya dos años de su fallecimiento.

No quiero ahondar mucho en quién era Paco Rengel. Mentiría si dijera que éramos amigos íntimos. Sí fue una persona a la que conocí y que me conocía, con la que charlé en diferentes situaciones, compartí cafés y vivencias… era un hombre del que me separaban miles de recovecos, pero cercano en lo esencial, su amor por el periodismo, por el baloncesto, y que supo atenderme en mi escaramuza por su amada Málaga. Pude colaborar varias veces en su espacio Basketconfidencial, seguramente la primera gran web sobre periodismo de baloncesto de este país y creo que aún sería una de las mejores si estuviera activa. En este nicho de la red se contaban principalmente historias con palabras que no sobraban, bien escritas. No había artificios de mates de última hora ni descubrimientos de adolescente con pintas de futura estrella, algo inaudito en el perecedero arte de la lectura al que nos lleva el ‘pim, pam, pum’ de nuestra nueva educación audiovisual de digestión rápida.

En Basketconfidencial podías encontrar de todo; opiniones, anécdotas, consejos, recuerdos, críticas, reportajes… con un sin fin de colaboraciones de personajes variopintos de este deportes, tanto anónimos, como estrellas reconocibles por todos. E incluso algún estrellado como yo. Supongo que la mayoría de ellos se dejaban engatusar por Paco por amistad o, como era mi caso, por admiración y respeto a su figura de periodista de garra, puro, más de calle que de pantalla, mal llamado ‘de otra época’.

rengel

Esta semana arranca la Copa del Rey en la que nos dejó el maestro. Estaría bien orgulloso de su Unicaja, que llega a Canarias como líder y con ganas de reeditar ese campeonato que abrazó justamente en mi Zaragoza, donde Paco se vio, curiosamente, acompañado de ahora mi colega y hermano Jorge Albericio. ¡Coincidencias de este mundillo tan pequeñito!

El CAI en ese invierno de 2005 era un naufrago en la LEB Oro. Todo ha cambiado mucho. Ahora ha navegado con un proyecto sólido en la élite hasta Las Palmas conmemorando el 25 aniversario del segundo título del CBZ, el de los 44 puntos de Mark Davis ante la Penya. Como en esa ocasión, pero un peldaño antes, la camiseta roja peleará con la blanca del Real Madrid por un puesto en las semifinales que alcanzó el año pasado en un Martín Carpena que tuvo su mayor ovación cuando se honró la figura del periodista malagueño.

Joaquín Ruiz Lorente, exunicajista de Ciudad Jardín, amigo de Paco y ahora entrenador del CAI Zaragoza accede a esta cita después del vaivén de los últimos tiempos. Brevemente, hace ya unos añitos, hablé con él sobre la figura de Rengel. En la conversación me referí a una de las mejores entradas que leí en Basketconfidencial y que precisamente escribió él mismo. Contaba la ilusión de un niño que soñaba con ser Corbalán y cómo cada año su admiración fue tornándose en amistad de autógrafo en abrazo a la salida del hotel de Zaragoza donde dormía la expedición del Madrid. Las vueltas que da la vida. Ese pequeñajo debutó en la ACB enfrentándose a su héroe de infancia al que le tocaba atacar en su primera jugada. El doctor Corbalán, al reconocer a su admirador maño, le dijo al oído: ‘Penetra, que te dejo’. Y así anotó su primera canasta como profesional. Luego llegarían muchas más, pero quizá ninguna tanto como esa pequeña bella vivencia que seguro marcó a Joaquín Ruiz Lorente y creo que define su pasión por este deporte. Y también es una buena forma de recordar a Paco. Que eso nunca está de más.

16
feb
15

Transformer Rabaseda


La Copa supone un buen momento para parar y analizar cómo va la temporada. En Estudiantes da la sensación de que la cosa no anda mal. O al menos no tan mal cómo pintaba el cuadro cuando se compró el lienzo. Los colegiales no estarán en Las Palmas, como sí estuvieron en Gasteiz hace dos temporadas en la presentación de Txus Vidorreta, pero miran más cerca a los puestos de ‘playoff’ que del descenso en el ecuador de la Liga. Y esto en los últimos años de intranquilidad ya es un logro por la falta de lujos de la calle Serrano.

Las dos victorias ante el Real Madrid y el Barcelona catapultaron a un ‘matagigantes’ que enhebra seis locas alegrías ante su Demencia y, antes de ceder en Fuenlabrada, escalaba posiciones con una racha de tres victorias sin fallo. Nada se percibe de las primeras pinceladas temblorosas, factura que pagó Nunnally con su marcha. El desembarco del bello Pietro Aradori y, más importante, de un patrocinador, Movistar, que paga las cuentas retrasadas y da solidez de futuro ha cambiado los colores de un cuadro ahora ganador. Estos factores han solidificado la idea de ‘grupo’ que propone Txus Vidorreta, con nueve jugadores capaces de asomarse a la pista sin complejos y con carácter ganador. La falta de un pívot físico o de un tirador puro ya no se ven como las lacras que ensombrecían en los primeros compases el tercer proyecto en Magariños del entrenador vasco.

Esta transformación es plural, pero se hace más explícita en un hombre: Xavi Rabaseda. El alero gerundense ha recuperado la sonrisa y su brillo de perla de la cantera del Barcelona. El ‘Ruso’ que llegó hace dos veranos con la idea de engrandecerse fuera del Palau, de ganarse un hueco en la selección, se está reencontrando y convirtiéndose en la pieza más regular del Estu. Recuperado el rol de titular, ya no es ese exterior tembloroso, ensombrecido y azuzado por la presión, sino que ha vuelto al recorrido ascendente de su carrera.

rabodeseda

La machada del derbi madrileño supuso un punto de inflexión para el Estudiantes, pero también para Xavi Rabaseda. Sus números se ha multiplicado desde esa décima jornada. El alero de Ripoll colaboró con 14 puntos y comenzó su particular ascensión. Todas sus estadísticas han crecido desde ese encuentro, pasando de un promedio de 7 de valoración hasta los doce en este tramo de renacimiento, cuota que le mantendría en el top20 de toda la Liga Endesa. En todo este periodo sólo se ha quedado sin dobles figuras en este apartado estadístico en dos partidos, rebajando mucho su media el -7 que sufrió en la hecatombe de todo el equipo en Vitoria (94-59).

El catalán está despedazándose de los clichés de exterior físico e irregular en el tiro que le arrinconaron en el banquillo del Palau. Rabaseda vuelve a anotar como lo hacía con las selecciones inferiores cada verano o en su año cedido en el Fuenlabrada (2010-11). La mutación es bestial. Esta campaña sólo en el Buesa Arena se ha quedado con un rosco en su ‘box score’, mientras que hace un año encadenó cuatro partidos sin ver aro.

Culpable se puede señalar al aumento de la confianza, que se nota en su selección de tiro y en la tranquilidad para anotar lanzamientos claros, donde el run run de la grada ya no acompañan a su ejecución. El 70% de tiro de dos puntos y el 39% en triples chocan con los demoledores 36% y 28% del anterior curso, en los que estuvo siete jornadas sin marcar por detrás del arco del 6.75. El cénit de efectividad llegó en el Fernando Martín, casa donde aún conserva su tope de 22 puntos en ACB: Rabaseda firmó este fin de semana una actuación de 3/3 en tiros de campo y 8/8 de tiros libres.

Más visible si cabe es el desnivel desde esa distancia de castigo. Rabaseda se ha ‘liberado’ de la condena de estos tiros sin oposición. Del mejorable 75% ha pasado a un 90% que le convierten en el octavo mejor de toda la ACB. Otro dato definitivo. En 21 partidos ya ha anotado más puntos que en los 34 duelos de su debut ante la Demencia.

Solo Luke Sikma roba más balones al rival que el propio Xabi Rabaseda (1,61). Su intensidad defensiva ha contagiado a sus compañeros. Pero su ascendencia sobre el grupo no es sólo desde un perfil de ‘especialista’, clavo al que se agarró durante el mal viaje. Es el cuarto máximo anotador del Movistar Estudiantes (175 puntos totales), el segundo valorado, el tercero que más juega (562 minutos) y también el segundo que más rebotes recupera de los tableros (69). Aquí también tiembla cualquier comparación. Siendo el segundo más utilizado en la temporada anterior, su rentabilidad dentro del vestuario era francamente mínima (séptimo en anotación y noveno en valoración).

Los fríos números no pueden reflejar el calentón real que lleva Rabaseda en el cuerpo. Su mirada azulona brilla como el escudo de su pecho y ya no vaga lánguida por los pasillos del Palacio. Rabaseda ya no teme al fallo ni a las críticas de promesa sin despegue. Afianzado en el equipo, motivado, es capaz de firmar mates sobre defensores hercúleos, acertar desde las esquinas y sentirse importante de nuevo. Transformado.

09
feb
15

Victoria


Estaban derrotados. Los nueve figuras se desparramaban por el suelo persiguiendo el aire. Sus caritas rojas reflejaban el esfuerzo del partido acabado. En una esquina, enfurruñado, uno de ellos se secaba las lágrimas. El mal rato venía de la advertencia de su entrenador por haber hecho un mal gesto al árbitro copiado de lo que ve en la tele. Otro compañero faltaba porque estaba con el enfermero del pabellón corrigiendo un chichón que nacía de un choque con el suelo tras saltar detrás de una pelota perdida. Chichón de coraje.

Las manitas se levantaron al preguntar el educador quién estaba agotado y quien creía se había esforzado hasta su límite. Todos contestaron con una respuesta a cuál había sido su mejor acierto y en qué creían que tenían que hacer más hincapié en el siguiente entrenamiento. El pequeño que aún lloriqueaba se sacudía la tristeza con un paño de sinceridad asumiendo que había sido egoísta en varios ataques.

El final de todo entrenamiento y partido es una reunión que simboliza su sagrado compañerismo. Entrelazados por sus brazos, en círculo mirándose a los ojillos, uno detrás de otro deciden quién ha sido el mejor compañero ese día. Aunque recuerdan al niño accidentado, los votos van cayendo sobre aquel que hizo el gesto inapropiado al árbitro y fue algo egoísta, pero que sus amigos de cancha quieren consolar porque saben que son errores mínimos. La elección le lleva al centro de esta pequeña comunidad que empieza a cantar su grito de guerra, mientras el ‘elegido’ baila en medio de la tribu.

¿Es necesario que diga el resultado del partido? No creo que un marcador pueda sintetizar los valores del deporte que estos enanos simbolizan en sus gestos. La victoria de la vida y el buen deporte estará siempre con ellos.

02
feb
15

El entorno y la calma


Era la segunda pregunta y ya me di cuenta que no iba a ser fácil llevar las riendas de la entrevista. Lucas Victoriano cambió el tercio de mi incógnita y se desvió hacia el tema que a él le interesaba. En una semana cualquiera de la primera temporada en la ACB del CAI Zaragoza, con Curro Segura, el base argentino señalaba al ‘maléfico entorno de Zaragoza’ para justificar los nubarrones que se cernían sobre el equipo. La prensa estaba en el punto de mira como influencia insana de un público con fama de duro y crítico. En esos años de travesía por la inestabilidad el ‘entorno’ se sacaba a pasear por las ruedas de prensa más fácilmente que a un perrillo con problemas de próstata.

Hasta esta semana no había vuelto a leer a nadie en un medio aragonés hablar sobre esa sombra que se cierne sobre el Príncipe Felipe cuando las cosas no andan de cara. La vuelta de los silbidos por una parte de la grada indican el descontento con el rendimiento del equipo y han resucitado a ‘la bicha’. La última derrota ante el Iberostar Canarias se produjo en medio de un ambiente enrarecido, con demasiada presión sobre las espaldas de unos jugadores que hace dos semanas sellaban su pase a la tercera Copa del Rey de su historia con el mejor balance de victorias en la primera vuelta. La atmósfera se ha vuelto hostil y el ‘entorno’ resurge como un monstruo en el horizonte del club de Zaragoza.

El CAI no está jugando bien, encadena cuatro derrotas, su clasificación en Eurocup se está complicando tras dos tropezones ante el Volgogrado y el colchón que tenía en la Liga Endesa con sus perseguidores se ha diluido de un suspiro. ¿Esto justifica el cambio de tono de parte del Príncipe Felipe? En el análisis tampoco podemos poner el traje de pirómanos a los periodistas, nada incendiarios en los últimos tiempos y con menos frentes abiertos contra el club que en bélicas épocas anteriores, aunque aún críticos como manda su profesión. Los años de bonanza para el club zaragozano y los tiempos de crisis para los medios (ya ninguno de ellos sigue habitualmente al equipo en sus desplazamientos, lo que reduce amiguismos y coaliciones) han edulcorado todo bajo el nuevo marco de ‘relaciones cordiales’ que aseguró el trío Benito-Villar-Abós. Los tiempos de Julbistas y antijulbistas, de Abosistas o Quinteristas han quedado sepultados en viejas trincheras ahora inhabitadas.

joaquin

En el centro del punto de mira para los ‘silbadores’ está Joaquín Ruiz Lorente, relevista del proyecto que lideró y entronizó al recordado José Luis Abós. Los cánticos mentando su dimisión han reaparecido desde los escarceos iniciales de su antecesor. A primera vista parece excesiva la denuncia y desproporcionada la impaciencia que ha caído como un chaparrón sobre un técnico novato que soporta una carga emotiva considerable y el exceso de exigencia de unas temporadas en constante crecimiento. Sin quitarle parte de responsabilidad en el rumbo torcido de las últimas jornadas, la mirada apunta a otras razones y, por lo tanto, otras derivas para reorientar la nave antes de decapitar a su capitán.

Es obvio que hay jugadores que están por debajo de su rendimiento y en el CAI Zaragoza actual algo falla en cada una de las tres líneas naturales del baloncesto. Si Willy Villar fuera infalible habría que promulgar una religión que encumbrase su deidad. En el puesto de base Pedro Llompart retiene una responsabilidad absoluta sobre la dirección del juego y eso solo simboliza la irregularidad en esa tarea de Kevin Lisch, más un tirador que un ejecutor de sistemas o un dechado de leer defensas. No obstante, es en los roles de tiradores donde el equipo aragonés no ha dado con la tecla acertada, y ni el australiano Chris Goulding ni el veterano americano Jason Robinson están aportando el caudal de puntos con la regularidad ni el porcentaje adecuados. Por último, quizá la sombra de Shermadini está siendo demasiado alargada para Katic y Norel, aunque las dudas sobre el rendimiento de los pívots se ha desplazado a zonas residuales en los debates técnicos del caísmo.

Los mejores hombres de Ruiz Lorente hasta la fecha han sido sus dos ‘cuatros’, el todoterreno Marcus Landry y el zurdo de gatillo fácil Stefan Jelovac, de bajonazo en las últimas contiendas cuando se anunció su candidatura a MVP. Ubicar a ambos a la vez en la pista es una de las propuestas que más reclaman los contestatarios de Ruiz Lorente. Probar parece lo natural, aunque destruya parte de los planes iniciales y sature el reparto de minutos entre los candidatos exteriores.

Más allá de este cambio, será la reacción del grupo la que entrañe las variantes a las que deba someterse el proyecto. Si vuelven las victorias, y más en casa, con un calendario propicio, los conciertos de viento quedarán en una leve brisa, pero si no se endereza el ritmo arreciará en tormenta para derribar los naipes más débiles del castillo. Y sería injusto que uno de ellos fuera el de un técnico de casa y que no lo está haciendo mal hasta la fecha. Tan injusto como acordarse del ‘entorno’ sólo cuando vienen mal dadas. Porque eso de contratar a los aficionados para que animen como uno quiera solo se lo pueden permitir los jeques de Qatar.

11
dic
14

De los pies a mi corazón


Javi es un ‘cabronazo’. Así de claro. Ya vale de tanta plegaria edulcorada y de alabanza caramelizada. Todos esos que hablan y hablan de que si es una buenísima persona, un ejemplo de superación y otras chuminadas, que si es un periodista de narices, que si sales de sus conferencias con ganas de cambiar el mundo, que si le pesan un quintal por haberse tirado a una final olímpica con treinta añazos, eso de que se ha sacado el título de entrenador nacional de fútbol en un soplido o que va ahora a por el carné de conducir, que si es un perfeccionista y que termina haciendo todo lo que se le mete en su cabezota… A todos esos les quería ver yo sentados en una trinchera esperando el balazo de sus articulillos de marras directos a su corazón.

No se crean nada. Tampoco de esos periolistillos que dicen no leer a la competencia. Que se la traen al pairo. Mentirosos. Lo digo porque yo lo decía. Lo decía, pero luego todas las mañanas me desayunaba unos churros y un café con leches de Javi vía Heraldo. Porque iba corriendo a su página para ver cómo me la había colado ese día con el último fichaje del CAI Zaragoza o me lanzaba entre líneas una opinión cruzada a la que yo había pregonado como ley universal. Hacía temblar mi churro entrando en la taza con sus primicias, entrevistas y reportajes varios.  Qué ‘cabronazo’.

Y yo qué imbécil. Sí, imbécil. Porque realmente no era sadomasoquismo lo que hacía lanzarme a sus textos, sino el placer de leerle y sentirle. Y porque sabía que detrás de cada palabra había miles de llamadas para comprobar la minucia y de piruetas para encontrar el preciso titular precioso, el tema ajustado y la declaración exacta. Porque era un ‘cabronazo’ porque era muy bueno y lo sigue siendo. Y eso asusta a los que no lo son. Y aquí ya nos ponemos melosos. Es inevitable.

Porque recuerdo esos tiros certeros pero no como un enemigo, sino como un amigo que podía acorralar a un protagonista unos minutos porque sabía que yo también quería entrevistarle y estaba en otra cosa, porque podía llamar a ‘Independencia’ para pedirle un contacto que sabía él tenía y yo no o porque tras el cierre sólo había que mandar un ‘sms’ para ir a compartir unas cervezas y olvidarnos de lo frustrante que había sido la jornada. Y unos años después los dos nos vimos salir por la puerta de ese periodismo que nos adormecía. Pero los ‘sms’ siguen llegando, aunque ya no lleguemos al desayuno del día después, pero sí a ser caníbales de una buena sepia en Villaverde o donde sea.

javier-hernandez-aguiran-voluntad-olimpica-Vila-Real

Javi Hernández Aguirán presenta mañana a las 18:00 en el Centro Etopia de Zaragoza (Av. Autonomia, 7) su libro ‘De los pies a la cabeza’. Allí escucharán bonitos elogios sobre su persona. Porque la presentación la hace junto a amigos, que es cómo hay que hacer las cosas y cómo él ha hecho este trayecto. Porque la publicación es un viaje por su vida contado por otros, todos aquellos que hemos tenido la suerte de conocerle. Y ese es su gran éxito. Que cien personas hayan querido participar, como podrían haber sido muchas más. Y yo tengo la suerte de estar en esa lista. Y me siento orgulloso por ello. Porque, Javi, amigo, lo has vuelto a hacer desde tu trinchera, que es la mía, me has lanzado tus palabras escritas con tus pies directas a mi corazón. Otra vez, ‘cabronazo’.

Aquí tenéis más información sobre Javi y su librazo

10
dic
14

El único


Hace un tiempo me preguntaron por qué Rodrigo San Miguel era el único jugador aragonés de la Liga Endesa. La respuesta es complicada porque va directa al corazón de la nostalgia. La obsesión por recuperar un pasado glorioso persiguió al nuevo CAI en sus torpes gateos. Los retornos de ‘hijos pródigos’ como Fran Murcia, Alberto Angulo, Rafa Vidaurreta o Jesús Cilla simbolizaban el romanticismo de los tiempos en los que Zaragoza era la Pequeña Belgrado y el CBZ un caladero de inagotable talento. Bajo ese sentimiento mentiroso de recuperar lo irrecuperable se sacrificó a un imberbe base que aún estudiaba en el instituto y que, para ayudarle menos, le pusieron en la espalda el número 10 de Pepe Arcega. Ese pequeño Rodrigo ya lleva más de 150 partidos en ACB. Ninguno con el CAI.

Los años han pasado y esos efluvios se han quedado sepultados por los sucesivos escalones que ha superado el proyecto. La bandera aragonesa quedó plantada en el banquillo con José Luis Abós como capitán, pero sin soldados en un ejército que ya no podía ‘resucitar’ a los viejos guerreros del CBZ. El paso del tiempo y con él la ausencia de valores locales que aparecen sobre el parqué del Príncipe Felipe han llevado al desánimo a los que aún tienen esa idílica visión de los que es la identidad de un equipo de la tierra.

Pero más allá de buscar razones o culpables, en este reportaje me gustaría hacer una revisión matemática de si existe una desigualdad entre la cantera de Aragón y la de otras regiones españoles, valorar su eficacia. El análisis, reducido a datos, sí es eficiente para razonar que Aragón está muy por debajo de su potencial en el mundo del baloncesto. ¿Hay razones para el desánimo, hay alguna tara o la situación es la que es porque no hay más?

Rodrigo San Miguel entrena en la pista de Doctor Azúa //  Heraldo de Aragón

Rodrigo San Miguel entrena en la pista de Doctor Azúa // Heraldo de Aragón

De las 17 comunidades autónomas del Estado, excluyendo Ceuta y Melilla, sólo hay dos que no tienen representación en las plantillas oficiales del inicio de temporada en la Liga Endesa: Extremadura y La Rioja se quedan huérfanas de jugadores en primera línea. Aragón, con el único, se sitúa en la última fila de la clase como compañera de pupitre de Asturias, Murcia y las dos Castillas. En el otro rincón están Cataluña (27 representantes), Madrid (11), Andalucía (8) y Baleares (7). En mitad de la tabla se quedan Euskadi, Navarra y Canarias (3) y un pelín por detrás desfilan Cantabria, Valencia y Galicia (2), uniéndose a este pelotón la Andorra (2) de los hermanos Colom.

¿Es esta 11ª posición justa para Aragón? Depende de los indicadores con los que se busque la comparación. Mirando la relación con índices generales como población sí está en el lugar apropiado (también es undécima en habitantes a escala nacional), pero no tanto si se iguala con su posición con respecto al PIB (quinto). Evidentemente, estos datos son muy generales y poco vinculados al ámbito deportivo y del baloncesto.

Una medida más real puede establecerse con el número de licencias que tiene en la actualidad la federación regional. Aquí Aragón sale mucho peor parada. En el último registro, recogido por el Consejo Superior de Deportes y correspondientes a la temporada pasada, nuestro baloncesto es el décimo por cantidad de practicantes masculinos con 7.081 inscritos. Andalucía lidera esta liga de ‘licencias’ con 58.726, completando el podio Catalunya (47.925) y Madrid (35.618). En total, en 2013, jugaban al baloncesto masculino federado 255.405 chicos y adultos.

Una aproximación más certera a la realidad lo aporta otro baremo. ¿Cuántos jugadores se necesitan en una comunidad para que aparezca uno de élite? La división en el caso aragonés es obvio. Unas 7.000 licencias con respecto a la temporada actual, lo que es el doble de la media (3.498). Solo hay cuatro regiones por detrás: Andalucía (7.340), Castilla-La Mancha (7.476), Valencia (11.028) y Castilla y León (19.649). Los modelos más eficaces son Baleares (599), Navarra (957). Cantabria (1.110) –ninguno de ellos con escuadra en Liga Endesa–, Catalunya (1.775) y Canarias (2.431). Madrid, el otro caladero en potencia del básket FEB, se queda por detrás sustancialemte (3.238).

Luis Arbalejo posa en la grada del Príncipe Felipe // ANGEL DE CASTRO (El Periódico)

Luis Arbalejo, jefe de la cantera del CAI // ANGEL DE CASTRO

¿Y a nivel competitivo? Tiene alguna equivalencia disponer de campeones en formación en su traslado al mundo profesional. En los campeonatos regionales hay un claro dominio de cuatro federaciones. Tomando como marco los últimos diez años, solo equipos de Madrid (10), Catalunya (9), Andalucia (8) y Canarias (3) han conquistado los títulos en las categorías Minibásket, Infantil y Cadete.

La división de estas cuatro potencias se repite en el lado de las competiciones de clubs, donde son equipos de las mismas regiones las que han copado los primeros puestos en esta década. Aquí Catalunya alarga su dominio con 21 campeonato entre los nueve del Joventut (cinco en infantil, tres cadetes y un junior) y los doce del Barcelona (cinco junior, cuatro cadetes y tres infantiles). Madrid le persigue con cuatro títulos conseguidos por el Madrid (tres, uno en cada categoría) y el Campeonato Infantil que Estudiantes celebró recientemente. Andalucía iguala con otro cuarteto (tres junior para Unicaja y un cadete de Sevilla). Canarias aparece en la lista por la edición cadete que se adjudicó el Gran Canaria.

¿Qué importancia puede tener esta estadística? Quizá ninguna, pero si configura el potencial de futuras estrellas que los clubs ACB tienen en sus canteras. Entre los años ochenta y noventa, el CBZ, famoso por sacar jugadores a la élite, conquistó cuatro campeonatos nacionales (tres junior y uno infantil) y otros dos subcampeonatos junior. Desde la fundación del nuevo proyecto, el CAI cuenta con una cuarta posición, en el cadete del 2010 (generación de Javi Marin), como mejor clasificación, igualando la que obró su vinculado del Stadium Casablanca en el junior del 2003 con Rodrigo San Miguel al frente. Doctor Azua, Alierta o CBZ son los otros equipos aragoneses que se han colado en puestos de mérito en los Nacionales, aunque de forma esporádica.

Este conjunto de ganadores condensa dónde se sitúan las mejores vetas baloncestísticas en España: Badalona, Barcelona, Madrid y Unicaja. La Penya es la ‘fábrica’ que más miembros aporta a la familia de la ACB. Hasta 13 jugadores formados bajo los colores verdinegros han llegado esta temporada al máximo nivel. Detrás están Unicaja y Barcelona, con una decena entre ambos, y empatados por el bronce los dos semilleros de la capital, el Madrid y el Estudiantes. Por detrás viene Manresa (5), Valencia (4) y Sevilla y Baskonia (3). Los centros formativos del Siglo XXI (4) y de tecnificación de la federación balear (2) tienen un hueco en esta lista. Actualmente, el CAI, tras la salida de Javi Marín hacia el Lucentum de Adecco Plata ha perdido a su único representante, y tiene en el escalafón anterior a Marcos Portalez dentro del Planasa Navarra de Adecco Oro. A ellos se añade el oscense Jorge Lafuente en el Peñas. Ellos parecen los más cercanos para poder mejorar la estadística aragonesa.

Son sólo fríos números, un análisis matemático que no arroja optimismo para los románticos de los tiempos en los que había aragoneses a puñados en la primera plantilla del CAI, en la ACB e incluso en la selección absoluta. Más allá de que las circunstancias del mercado no son las mismas, que han entrado los jugadores extranjeros en las plantillas de formación (hay cinco senegaleses formados en España en Liga Endesa), los cupos, la Ley Bosman, los COTONOU, los pasaportes… y que el parón de la élite durante seis años ahogó el trabajo hecho anteriormente, el futuro de la cantera aragonesa no se vislumbra prometedora en el horizonte. Al menos en sus salidas al ‘mundo profesional’. La apuesta del CAI Zaragoza por jugadores de otras regiones, sobre todo baleares (Sergi García y Marc Martí como máximos exponentes) aprovechando el conocimiento de Luis Arbalejo y Willy Villar, no mejora la previsiones. Aunque aquí los números ‘probaleares’ apoyan la tesis de la dirección de la calle Zurita. Aunque son ´solo estadísticas’.




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