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01
ago
11

Diego Ocampo: “No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas”


‘Las U’ no son un grupo de punkis feministas de Utrera ni unas insinuantes cheerleaders de la Universidad Católica de Chile. ‘Las U’ se están convirtiendo desde hace unos años en una de las mejores compañeras de veraneo. Son las selecciones del básket de formación que tanto metal están introduciendo en nuestro país de manera legal. En lo que llevamos de estación calurosa las chicas y los chicos de nuestro básket se han forrado su cuello con tres oros (Europeos U20 masculino y femenino y U19 másculino) y una plata de ley de la U19 en el Mundial. En plena andadura hacia otra mina se hallan los chicos de la U16, a los que este año Puertatrás ha seguido cautelosamente en el Campeonato de España cadete. La selección de Diego Ocampo, ayudante de Joan Plaza en Cajasol, comenzaba hoy arrasando ante Rusia la segunda fase tras perder en el grupo ante los checos, organizadores, y ganar a Gracia y Polonia. La perla verdinegra Agustí Sans y el ‘naturalizado’ Ilimane Diop (Baskonia) son los que más destacan por el momento en un equipo donde se encuentran talentos como José Nogués, Sergi Costa (96), David Iriarte y Ferrán Ventura  (Joventut), Ignasi Moix y Adriá Cantenys (Barcelona), Alberto Martín y Javier de la Blanca (Real Madrid), Carlos García (Cajasol) y Marcos Portalez (CAI). La Penya, campeón de España, contribuye con cinco jugadores. Ver aquí todo el equipo.

Aprovecho esta circunstancia para publicar una entrevista que gentilmente Diego Ocampo decidió contestar durante el Campeonato de España cadete. Hace ya bastantes semanas de esta grabación y en un principio por ello ya no la iba a utilizar, retraso por el que me disculpo ante el entrevistado, pero creo que no importa tanto porque los temas que se abordan están más que nunca en el ‘candelabro’ del básket nacional: formación sobre competición, valores pedagógicos, nuevos formatos de competiciones, las normas de los cupos, las naturalizaciones… Os dejo con Diego Ocampo.

Selección Española U16 M / FIBA Europa

–Este año la FEB inauguró un nuevo formato en las Campeonatos de España de club con 32 equipos. Como todas las novedades ha gustado más a unos que a otros. El modelo está por pulir. Como seleccionador, ¿cómo valora el cambio?

–Con el nuevo formato hay desigualdades al principio, lo que tiene cosas positivas y negativas. Es verdad que entre los equipos al principio se ven una diferencias muy grandes, pero también es una buena experiencia, una buena oportunidad para los equipos que pueden acceder al Campeonato gracias a este modelo. El nivel es alto y es una buena idea que se permita en la primera fase participar a este tipo de equipos. No todo es sólo competir, sino también ver el nivel de todos. Si se enfoca bien es interesante de cara al futuro. En las eliminatorias se va igualando más.

–La amplitud del modelo ayuda a seguir otros jugadores que están en canteras de provincias con un seguimiento más difícil. ¿Ayuda en eso a la tarea de ‘reclutamiento’ del seleccionador?

–Hay jugadores que no se deberían escapar porque nuestra red tiene que ser muy grande si hay un buen jugador. Pero sí es verdad que los jugadores cambian y evolucionan mucho. Los que nos ayuda es ver a jugadores en situaciones diferentes. No es lo mismo ver a un jugador en un partido en el que gana de 40, que sacarlo de su entorno y verlo en una situación de estrés. Sobre todo nos ayuda a ver en situaciones diferentes a las que conocemos. Para la selección y el futuro es lo más importante que te da.

–Entre los críticos persiste la idea de que hay muchos partidos sin ‘miga’ y que las sorpresas son mínimas. Solo Canterbury y Breogán rompieron algún pronóstico. ¿Comparte esta lectura?

–Los dos equipos tienen mucho mérito. Es verdad que disponen de jugadores africanos que suben el nivel y permiten a los exteriores aprender a pasarla dentro y otras cosas. Con ese hándicap positivo tiene mérito cómo compiten. Canterbury ha competido muy bien en partidos muy ajustados, como hizo Breogán, que venció uno y perdió otro por debajo de los cinco puntos. Tiene mérito, no sólo porque han llegado allí, sino cómo lo han hecho. La competición siempre es justa y pone a cada uno en su lugar. El Joventut es digno vencedor y el Barcelona le ha puesto muchos problemas.

Charla a unos niños de Diego Ocampo

–La presencia de estos jugadores africanos sigue generando mucha controversia y dudas sobre su verdadera edad y la necesidad de controles más severos. Pero luego casi todos las canteras ACB los ‘fichan’. ¿No existe un tono contradictorio en estas afirmaciones?

–Es un debate que existe, tiene aspectos positivos y negativos. Yo creo que todo depende de la justa medida en la que se haga. Si se trae un jugador que sabemos que tiene futuro, que con la nueva contratación, que en tres años va a poder jugar, a mí me parece bien. Si se trae a un jugador para poder ganar ahora, no creo que sirva para nada. Es pan para hoy, pero hambre para mañana. Básicamente porque hace que nos acomodemos, que no busquemos otros jugadores, que no explotemos a los jugadores que tenemos y a veces solapa. Si se hace en su justa medida, reclutando a jugadores que tengan mucho futuro para disputar a un muy buen nivel y que permitan a los equipos crecer, bienvenidos sean. Si se trata sólo de competir, de ganar partidos, creo que no. Puedes competir un poco más, ganar un partido más, pero creo que es malo para nuestros jugadores y para nosotros para que nos acomodemos.

–¿Cree que merece la pena apartar a un chico de su familia a tan temprana edad para ganar un Campeonato de España?

–Es bueno porque normalmente aquí les damos una educación y unas facilidades que en sus países es difícil que puedan tener. Allí hay un trabajo social. Sí tiene su punto positivo porque puedes ayudar a alguien, porque ellos crecen como personas. Pero no puede ser que nos aprevechemos de ellos sólo para ganar un partido.

–Se critica que su participación condiciona los partidos, por su dominio físico, y ‘adultera’ la competición. Otro prisma es que ayuda a afrontar nuevas situaciones para normalizarlas en un futuro. ¿En qué punto se ubica su opinión?

–Es importante porque en la vida normal, en la vida cotidiana nuestra, en la de ellos, de la competitibidad que tengan va a depender lo que les pase. Tienen que ir comprendiéndolo. Pero no todo es ganar, si no cómo ganas. Es lo más importante. Todas las vías son buenas, reclutando a estos jugadores, de unas maneras o de otras. Todo es respetable, pero un camino lógico no es pensar que un niño de 13 años va a ser una figura. Pienso que lo principal es que sepan ser buenas personas y que crezcan como personas. Y el baloncesto les puede ayudar en eso. Lo prioritario y principal debe ser los estudios, su salud y su familia. Y después, el baloncesto, que les tiene que ayudar a crecer como personas. Si luego se convierte en su trabajo, les ayudará durante muchos años a vivir. Pero la carrera deportiva dura hasta los 40 años, bueno, menos Darryl Middleton… Hay que saber más de la vida. No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas y entre todos ayudarnos para salir hacia delante. Tener unos valores. Cada uno tenemos los nuestros  y los de cada uno son respetables… pero lo tercero es lo baloncesto. Si llegas, perfecto, pero antes tienes una manera de ser y tu vida puede seguir por otro camino. Esta es mi opinión, pero hay otras y las respeto.

–Con la nacionalización de Ibaka o el nuevo convenio de contratación se favorece la llegada de este tipo de jugadores en edades cada vez más tempranas. Por algunas de sus acciones se puede entender que la FEB apoya este cambio, mientras hay sectores que opinan que no se ‘protege’ al jugador español.

–La FEB tiene una responsabilidad sobre esto. Primero asesorando, ayudando, y luego reglamentando. Pero todos tenemos que adaptarnos a lo que va sucediendo. A veces vamos por detrás, pero yo creo que básicamente de cómo vamos haciendo las cosas. A veces cometemos errores. La FEB tiene la obligación, el deber de ayudar a los clubs, entrenadores y jugadores a seguir por esa línea porque vela por el bien común del baloncesto en España.

Ocampo, en un campus de formación / JG Básket

–Porque no todos estos chicos terminan siendo Serge Ibaka. Hay muchos que no llegan. Tenemos una responsabilidad de formación personal, educativa.

–Lo importante es que un niño como estos entiendan que algunos tienen potencial para jugar en ACB, otro en LEB, otro en EBA, pero que otro será un buen aficionado del Unicaja y será socio del Unicaja y será una parte de ocio de su vida, en vez de hacer cosas negativas para su salud. El baloncesto debe servir primero para formarte y que luego pueda ser tu profesión o tu ocio, tu deporte, para que tú juegues en un equipo de aficionado o que hagas salud gracias al baloncesto. Tenemos que aprender a todo. Depende de cómo hagas las cosas puedes conseguir unas y luego otras.

–Otro viejo debate. El uso abusivo de las zonas en formación facilita esta discriminación de lo físico sobre el talento. En el CAmpeonato de España fue norma. ¿Esta generalización de la zona no es contraria al espíritu formativo por su búsqueda del resultado?

–Ha habido muchas defensa alternativas y zonales en la primera fase. Eso viene por las grandes diferencias y porque los equipos toman estas estrategias para compensarlas. Sin embargo, creo que es formativo, porque son ataques que se pueden encontrar en un futuro y en defensa tienes que dominar este modelo y los aspectos fundamentales de la defensa individual son aplicables en las zonas. Se usaron desde un punto de vista táctico para compensar esas diferencias, pero cuando han pasado las rondas, las eliminatorias cada vez se han parecido más, lo que indica la buena salud, desde una parte formadora.

–Tres cuartos de lo mismo se puede decir de los sitemas cerradas. ¿No se corre el peligro de formar especialistas demasiado pronto, de limitar el talento del jugador?

–La táctica es muy importante, pero los jugadores son la clave. Ganó el equipo que tuvo los mejores jugadores y pasaron los que tenían mejores jugadores y jugaban mejor. Es verdad que a estas edades la táctica es muy importante pero pasa a un segundo plano porque los jugadores mejores técnicamente y tácticamente dominan.

Sí que ha habido estrés y todos quieren ganar, pero lo normal ha sido lógico. ¿Ha habido alguna circunstancia extraña? Puede, pero eso es normal, normal en la propia vida. Lo que me parece negativo es que se dé tanta importancia al ganar o al perder. Si es normal que en las eliminatorias, después de ganar todo el año, quieras ganar y pasar, pero creo que lo prioritario es que los jugadores mejoren y estar orgulloso de eso y de que los jugadores lo hagan bien. Pero es normal que nos pongamos nerviosos por querer ganar, aunque habría que relativizar sobre el resultado y pensar más en cómo hacemos las cosas. Pero es muy fácil decirlo y muy difícil decirlo.

–Los jugadores españoles que más han destacado son exteriores. En la selección el pívot titular es Ilimane Diop, senegalés de nacimiento. ¿Es tan difícil sacar físicos de nuestra cantera?

–Falta gente alta siempre en el baloncesto desde la NBA a la ACB. Es verdad que en estas edades es muy difícil trabajar con gente alta, porque tienen más problemas que el resto en su coordinación, equilibrio, porque siguen creciendo y no controlan su cuerpo. El nivel valorativo es inferior al resto, a los jugadores exteriores, y eso condiciona su participación en el juego. Les cuesta porque aún están en su ciclo madurativo en lo físico. Ya no entramos en un aspecto mental. Les cuesta saltar, coordinarse, pero hay que mirar más allá y ver en un futuro su potencial, que seguramente es mayor que otros más formados.

Es muy difícil jugar de espaldas, cerca del aro y ellos se nutren de los exteriores, de rebotes de ataque, corriendo, de sus penetraciones y terminan ahí. Es difícil ver jugadas elaboradas para estos jugadores, por esa condición física. Los entrenadores tenemos que poner las escaleras para que, aunque físicamente no pueden, consigan evolucionar. Se puede intentar invertir más en el juego, generándoles canastas. Dentro de dos años es diferente, es más fácil para ellos, pero ahora les cuesta.

–En general, ¿qué nivel medio tiene esta generación?

–Calificaría la generación de un buen nivel  y dependerá basicamente de los jugadores y de nosotros, los adultos, que se conviertan en personas y jugadores de futuro.

17
jul
11

El debate de los nacionalizados y la cantera: ¿Formamos personas?


Es un debate abierto. Es visible. Actual. Su presencia trasciende a casi todas las noticias que monopolizan la actualidad del baloncesto en las semanas recién consumidas. En el último Consejo de Ministros, el Gobierno concedió la nacionalidad española al congoleño Serge Ibaka, como hizo un año antes con la antillana Sancho Lyttle, para reforzar la selección española que disputará el Europeo de Lituania. Su compatriota Bismack Biyombo ocupó el séptimo puesto del draft del ‘lockout’ para los Bobcats, mientras que Nikola Mirotic fue elegido por Houston en el 23 lugar y enviado a los Bulls esa misma noche. El ala-pívot del Madrid lidera a la selección española en el Europeo sub20 que compite estos días en Bilbao. En la Asamblea General de la ACB se discute una propuesta sobre un nuevo sistema de elegibilidad para la confección de las plantillas que negocian con la FEB y ABP. Los cupos de seleccionables darían paso a una nueva etiqueta denominada ‘jugadores formados‘. Entrarían dentro de esta categoría todos los jugadores de 14 a 22 años que han pasado dos temporadas (3 meses como mínimo en cada una de ellas) en canteras nacionales. Albert Soler, secretario General para el Deporte, salió en defensa del jugador español amenazando a la ACB con dejarle sin extracomunitarios. La negociación sigue abierta.

Todas las palabras hablan de lo mismo aunque digan cosas diferentes. Hablan de un mundo globalizado, en el que las fronteras se diluyen y las banderas se enredan por el beneficio deportivo y económico. Hablan de nuevos españoles. Hablan de un nuevo concepto de cantera y la necesidad de una regulación acorde con los tiempos cambiantes. En la reglamentación de la temporada 2010/11 se establecía un máximo de dos jugadores extranjeros en los Campeonatos de España infantil, cadete y junior (ver normativa). En la normativa de la FEB para la próxima campaña no se fija un número mínimo, aunque sí un máximo de ocho jugadores con ciertas temporadas inscrito en competiciones federadas (ver normativa). En los campeonatos de selecciones regionales es habitual ver a jugadores nacidos en otros países competir con los equipos de sus Comunidades Autonómicas. La nacionalización de Ibaka es el último pero no el único ejemplo de la inclusión de foraneos que ha potenciado a las selecciones españolas absoluta e inferiores.

Ibaka jugará como español el Europeo de Lituania / FEB

La puerta está abierta. La entrada de chicos y chicas de otros estados y continentes en el baloncesto de formación es una realidad desde hace años y una corriente que acrecienta su velocidad en la toma de decisiones de la ACB y la FEB. El último Campeonato de España cadete estuvo dominado por la superioridad física de jugadores africanos como Jonathan Kasibabu y Bourama Sidibe (ambos del Canterbury y el último repitiendo en el Infantil) o Mouhamed Barro y Mouhamed Thiam (ambos del Gran Canaria). El reportaje de Paco Torres, director de Gigantes, sobre el torneo giraba en torno a esta supremacía. No es una excepción. Chicos y chicas de Europa del Este o de Brasil, de Senegal, Congo, Malí o Etiopía copan los centros formativos más prestigiosos (Joventut, Barça, Unicaja, Cajasol, Madrid, Estudiantes…), pero también clubs fuera del ámbito de la ACB, más modestos. Su poder en altura y músculos propicia la suspicacia sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y condicionaron, en algunos casos, el juego de sus propios equipos y el del rival, ampliándose el uso de zonas y de un juego orientado a potenciar su ventaja cerca del aro. Estas circunstancias expanden el debate hacia otros frentes, algunos viejos conocidos y llenos de tópicos. Incluso en el último draft de la NBA, parece que a los Wolves les dieron gato por liebre y eligieron a un ‘novato’ de 21 años llamado Targuy Ngombo que realmente podría haber soplado ya las 27 velitas. ¿Es necesario un mayor control de las edades o las dudas son una excusa derrotista o incluso racista? ¿Empeora el progreso de la cantera el uso de la zona o de un ataque basado en colgar balones cerca del aro o mejora su nivel al enfrentarse a nuevas situaciones? …

Pero en este debate, sobre todo, se habla poco de lo que debería ser lo más importante: los derechos de estos chicos, de la responsabilidad de todos (agentes, entrenadores, directivos federativos y clubs, padres, aficionados, periodistas…) de acoger a unos adolescentes con unos sueños que solo en contados casos, como el de Biyombo o el Ibaka, se hacen realidad. De la responsabilidad de dar una educación, unos valores, un idioma, unos estudios, de adoptar a unos niños lejos del amparo de sus familias y su entorno, de orientar una vida hacia un mundo en el que, tanto para los muchachos, como para los clubs, federaciones o los representantes, no es todo el beneficio de triunfar en la NBA, la ACB o la selección. Esa es una parte del debate que debe estar también presente y de la que queremos hablar en Puertatrás. Hablemos de varios de los ejemplos que hemos visto en este temporada que ahora termina.

La escuela de Gran Canaria

Gran Canaria cadete 2010/11

Gran Canaria cadete 2010/11

Canarias y Galicia son los principales  focos de entrada de jugadores de formación en los últimos años. En una década hay varios proyectos que han sido la puerta de chicos y chicas africanos. El Gran Canaria, club de ACB, es uno de los que más temporadas lleva sobre esta línea con el objetivo de crear promesas para su primer equipo, un camino laborioso: “El ideal del Gran Canaria es formarlos lo máximo posible para que, llegado el momento, puedan dar el paso a la ACB. Esto puede pasar o no. Depende del niño, de las posibles lesiones, de que alcance la implicación y el trabajo necesario para dar el salto. Nuestro objetivo es formarlos como jugadores, pero también como personas. Nos preocupamos de que todos los que están con nosotros, estudien, aprendan español, que es esencial para ellos”, explica Jesús Ponce, entrenador del cadete ‘amarillo’, que en este curso ha contado con dos senegaleses de más de dos metros y físicos muy parecidos que impresionaron en Zaragoza: Mouhamed Barro (12,9 puntos y 12,3 rebotes para 19 valoración) y Mohamed Thiam (18,1 puntos y 9,4 rebotes para 18 valoración). Barro llegó el año pasado a Canarias, siendo cedido a un equipo de Lanzarote (el club tiene acuerdos con varios equipos en este sentido) y esta temporada ya ha jugado con la selección canaria. Thiam fue ‘reclutado’ hace unos meses. El Gran Canaria trabaja directamente con agencias que captan promesas africanas y realizan una selección tras realizar un seguimiento por vídeo de las competiciones y concentraciones que desarrollan en sus países de origen.

Los becados del ‘Granca’ tienen su domicilio en la residencia ubicada dentro del complejo del Pabellón Insular Vega de San José (PIVSJ), donde entrenan todos los equipos de la cantera ‘amarilla’. Está considerado como uno de los centros más modernos de España y engloba también las oficinas del Club. Un tutor controla y organiza los horarios, comidas y diferentes rutinas de todos los baloncestistas. El instituto al que acuden diariamente durante el curso está justo al lado de la residencia. El aprendizaje del idioma es una prioridad para favorecer su integración dentro del grupo y apoyar su progresión lectiva y deportiva. El Gran Canaria pone a disposición de sus ‘becados’ una profesora de español, que diariamente, les da clases de una hora u hora y media cada tarde. “Con ellos, a parte del trabajo colectivo que desarrollamos con el equipo, dedicamos mucho tiempo a entrenamientos específicos, en los que les decimos que tienen que hacer una serie de ejercicios puntuales, por eso es esencial que te entiendan porque se lo estás explicando solo a ellos. Se van adaptando rápidamente, porque la mayoría vienen con la intención de aprender el idioma lo antes posible. Incluso, en ocasiones, tú quieres facilitarles la comprensión hablándoles en inglés, pero ellos mismos te dicen que no y te obligan a que les hables en castellano porque quieren aprender”, explica Jesús Ponce, que esta temporada llevó al equipo al subcampeonato canario y al tercer puesto en el Nacional.

Barro y Thiam

Barro y Thiam

Barro y Thiam son musulmanes. Su entrenador relata como a lo largo de la temporada fueron muy estrictos para llevar a cabo las obligaciones que marca su religión y que esta disciplina es una ventaja porque se traslada en su capacidad de aprendizaje. Un símtoma de ello es que sus gestos son sobrios dentro de la pista. “El primer problema que tenemos que solucionar es el del idioma. En segundo lugar, les hago ver que les exijo más porque son los becados y tienen que responder por el hecho de que si están aquí es porque se lo tienen que currar. La verdad es que todos se adaptan y aceptan el reto. Nunca he tenido problemas, todo la gente que he entrenado ha sido muy trabajadora. Pudiera darse el caso de que se lo creyesen demasiado, de que se conviertan en el líder del instituto porque sorprenda que un niño de 15 años mida 2.04 y en un momento sus compañeros le consideren como un Dios. Es el riesgo de que ellos dejen de trabajar porque consideren que son una estrella. Intentamos hacerles ver que son todavía unos niños y que deben comportarse como tal. Por ejemplo, en los partidos queremos que no vayan con los cascos en plan americano. Yo lo prefiero evitar para que den una imagen de humildad”, explica Ponce, que subraya que ambos mantienen contacto continuo con sus familias en Senegal por teléfono e internet.

Las clases del Canterbury

Canterbury Lions cadete 2010/11

El diario Marca no dedica habitualmente grandes titulares a los Campeonatos de España de formación. Sin embargo, hace unas semanas, en su web, resaltaba un llamativo titular. ‘El Kevin Garnett adolescente juega en España’. La siempre fácil, desmedida e injusta comparación periodística de un niño de 14 años con una estrella internacional se refería a Bourama Sidibe, el malí del Canterbury Lions, que dobló en el Nacional cadete (17 puntos, 17,1 rebotes y 2,6 tapones para 29,7 valoración) y en el infantil donde fue MVP (28,4 puntos, 25,6 rebotes y 5,2 tapones para 50,2 valoración) con estadísticas asombrosas y explicables por sus 2,05 metros con 14 años. En la categoría mayor compartió impacto con el congoleño quinceañero Jonathan Kasibabu al que alguno en Zaragoza apodó ‘Lebron James’ por su potencia física y estética en gestos dentro y, lo que no es tan plausible, fuera de la pista. Fue el máximo anotador y MVP del torneo (20,3 puntos y 10,9 rebotes para 22,4 valoración).

El Cantebury Lions ha dominado los Campeonatos de Canarias en la gran mayoría de las etapas formativas con menos de diez años de andadura. El cadete fue campeón autonómico superando al Gran Canaria y cuarto de España eliminando a CAI Zaragoza y Unicaja, entre otros. Este equipo es entrenado por Santiago López, Director Técnico de un club de baloncesto con 18 equipos y una escuela para los ‘peques’. En total hay 200 niños en la actividad, con 50 que no estudian en el centro. Santi es el referente con amplia experiencia en varios clubs canarios y campus de Estados Unidos y uno de los principales responsables de la eclosión del baloncesto en este colegio e instituto bilingüe, uno de los más prestigiosos de Las Palmas de Gran Canaria donde el 90% de las asignaturas se imparten en inglés. El segundo idioma en las aulas es el francés o el alemán. Tanto Kasibabu y Sidibe y el resto de los alrededor de 1.000 alumnos (15% extranjeros) del ‘cole’ comenzaban su actividad lectiva a las 8:30. Tras comer compatibilizaban sus estudios con entrenamientos de dos horas durante cuatro días a la semana en las pistas de cemento que se encuentran en el patio del centro, que tiene en proyecto la construcción de un pabellón. El propio Santiago López (cuyo hermano Luis es actualmente seleccionador de Mozambique) y otro padre, ambos con hijos de edades similares, son los tutores de los dos africanos, a los que acogen en sus casas junto a sus familias.

Sidibe y Kasibabu

Jonathan Kasibabu llegó a Las Palmas en 2010 desde Kinshasa, donde estudiaba en un centro privado francés de primer nivel dado que su familia procede de la clase media del país. En su primer año, como infantil, ya disputó el Sector del Campeonato de España cadete. Habla fluidamente inglés y español, además de francés, siendo el ‘maestro’ particular de muchos de sus compañeros en esta lengua. Lo definen como “autoexigente, inteligente, con madera de líder, noble y cariñoso se ha ganado el cariño y respeto de todos”. Su objetivo es poder estudiar un día en Estados Unidos y hacer una carrera de Bussiness por lo que obtener buenas notas en este colegio es fundamental. Durante el Campeonato de España hubo rumores de que su futuro la próxima temporada le enviará a Madrid.

El origen del malí Bourama Sidibe es más humilde. Es más introvertido que Kasibabu. En los pocos meses (llegó a España este mismo año) que lleva en Canarias, además de imponerse en las pistas, ha engordado 15 kilos y dicen que se ha esforzado al máximo para recuperar el tiempo perdido y ponerse al nivel lingüístico de sus compañeros.

Los Estudiantes de Lugo

Estudiantes de Lugo cadete 2010/11

Si uno de los focos de llegada al baloncesto formativo español es Canarias, el otro, es Galicia. En el Estudiantes de Lugo llevan varios años acogiendo a jóvenes jugadores extranjeros, como Placide Nakidjim, fichado el verano pasado por el Real Madrid. En el Campeonato de España alcanzaron la fase de cuartos apoyados en la envergadura de Gullit Mekundi (12 puntos, 12,4 rebotes y 2,6 tapones para 20,8 valoración), un congoleño del 96 y 2,03 metros nacido, como Kasibabu, en Kinshasa en el seno de una familia acomodada. Gullit tocó tierras gallegas por primera vez en febrero, justo a tiempo de poder inscribirse para disputar el Nacional y tras solventar unos problemas de papeleo.

Mukendi / EPL

Dicen de él que es un muchacho tímido, pero que cuando toma confianza le gusta hacer bromas constantemente. El Estudiantes de Lugo acoge a sus becados en la Residencia Abeiro dentro del Campus Universitario lucense. Mekundi ha sido ‘acogido’ por dos juniors del club: Charles Nkaloulou, también de Kinshasa, y Jeremy Villeux, que habla fluidamente francés y que, junto a su familia de origen canadiense, se ha ocupado especialmente de apoyar a Mukendi. No es la única ayuda que ha recibido y, según fuentes del club, tanto el vicepresidente económico, Jesús Lázare, como los padres de su compañero  Sergi Quintela, se preocuparon especialmente de su adaptación. La gran barrera para su integración es, como en los anteriores casos, el idioma, que estudió en el Instituto Nosa Señora dos Ollos Grandes. Desde el club afirman que la comunicación de Mukendi con su familia congoleña fue fluida.

Son tres breves miradas al trabajo que realizan estos clubs, elegidos a modo de ejemplo, más allá de la pista para formar a estos jugadores que están en el centro de un debate que se expande en un discurso competitivo, legal, económico, en otros intereses, pero no tanto en los derechos de unos chicos que salen de sus países siendo unos adolescentes en busca de unos sueños que en muchas ocasiones no alcanzarán.

23
jun
11

Al séptimo día, el mejor fue el campeón


Dice el Génesis que Dios hizo el mundo en una semana ‘y el séptimo día descansó’.

Un grupo de madres y padres viajamos, como no, una hora antes desde Gran Canaria hasta Zaragoza, desde donde esperábamos regresar tres días después, pero nuestros hijos retrasaron el regreso hasta el séptimo día del campeonato, para nuestro mayor disfrute en tierras aragonesas.

Ahora de vuelta a “una hora menos”, me ofrecen el reto de aportar mi opinión sobre el torneo, como padre de un jugador del colegio, el Canterbury Lions, equipo de la isla de Gran Canaria que sorpresivamente ganó, al favorito Gran Canaria, en la final del campeonato de Canarias, cuando en la liga regular y en los playoffs únicamente le ganó una, de las varias veces que se enfrentaron. Y una más, que ponía “orden lógico a la realidad de este año” en el partido por el tercer puesto del campeonato de España cadete y digo lógico, porque aunque padre, que no ciego, puede reconocer que el Granca, fue mejor en ese partido, al que llegó mejor anímica y sobre todo físicamente, su principal fortaleza durante toda la temporada. Pero lo que para un equipo ACB estar entre los tres primeros, supone un éxito, para un equipo de colegio, alcanzar el cuarto puesto de un Campeonato Nacional cadete significa más que un sueño hecho realidad, difícilmente superable.

La expedición del Canterbury en el Campeonato de España cadete, de vuelta a su hora menos

Y esa realidad, aunque perdimos, la alcanzamos el séptimo día del campeonato, en el que los chavales algo tristes y rotos por el esfuerzo de una semana, presenciaron desde la grada una gran final, Joventut vs Barcelona, aquella que se les negó el sexto día de vida en Zaragoza, cuando a nuestros chicos le despertó la tristeza de la derrota, después de 10 segundos para alcanzar la “eternidad”, frente al oficio de un Barcelona que tiene “cuasi” de todo y para cada momento; llegaron igualados al final de un partido, en el que también se identifican los equipos, las ligas en las que juegan durante el año, y sobre todo, aparecen los jugadores, no siempre los mismos, pero casi, con un “algo más” (congénito y/o adquirido) …. y en este caso, fue Cantenys con 5 puntos, que incluía un triple frente a un jugador de más de dos metros, pero especialmente, Cuso (para mí el jugador del partido), quien convirtió tres de tres en tiros libres en el momento de máxima tensión, momento donde los fallos, hubieran permitido al Canterbury haber tenido grandes opciones para ganar el partido en el Pabellón Príncipe Felipe, todo un premio, para un equipo de colegio que juega en cancha de cemento. Sin embargo, una vez superado esos momento y lo de “esto hace grande al baloncesto”, pudimos disfrutar, sin nervios, de otra gran partido, en el que la tristeza se trasladó a los chavales del Barça frente a, en mi opinión, la alegría del mejor equipo del campeonato, el Juventut.

Pero para llegar a ese día, disfrutamos un quinto día también increíble, para la sana envidia de los que vivimos una hora menos, en las magníficas instalaciones de Zaragoza (Pablellón Siglo XXI), y enviamos nuestras felicidades a quienes corresponda. Ese día, contra el Unicaja, que el año anterior nos ganó, en la fase de sector en Sevilla de 40, con sus chicos del 94 y los nuestros del 95; se tornó este factor y ganamos un partido difícil, en el que se evidenció que el año próximo, Unicaja es un claro favorito, con poco que refuerce su juego interior, y que Montoro es un jugadorazo.

En el cuarto día de alegrías nos encontramos con el organizador y el sueño comenzó a no ser tanto, después de ganar un partido, igual de difícil que todos los anteriores y posteriores. Me impresionaron los jugadores altos del CAI, quienes mantuvieron un tú a tú con Jonathan y Bouarama, quienes con algo de ayuda, siempre, poco valorada de sus compañeros exteriores, y al igual que el día del Unicaja, dejaban en la cuneta a otro gran equipo.

El Canterbury cadete, campeón de Canarias

El tercer día en Zaragoza tenía que haber sido el de la vuelta, pero el día anterior nuestros hijos (los nuestros y especialmente los adoptivos) nos habían clasificado, permitiéndonos acudir al único partido sin la angustia, ni las obligaciones del resto, anteriores y posteriores. Allí nos enfrentamos al mejor equipo del campeonato (y faltó poco para otra sonada victoria). El Joventut, si tiene de “todo y para todo”, empezando por su entrenador.

Hicimos fotos a nuestros hijos, defendiendo o tirando delante de futuros ACB, como Agustí Sans o Marc Bouza, o extraordinarios jugadores como Gomila. Ya tienen fotos para sus hijos y nietos, como en nuestro caso, la tenemos junto a Epi o López Iturriaga, en un campeonato de España Junior allá en la prehistoria. La vida hace ciclos vitales y este fue uno de los que para algunos, como el que escribe, cerró este campeonato, gracias a nuestros hijos, al fin al cabo en estos equipos todos son hijos nuestros.

Pero para cambiar gustosamente los billetes de avión, teníamos que pasar por el segundo día, ese día los padres, casi ni comimos, pero de la ansiedad y los nervios pasamos a celebrar la victoria sobre el Manresa, como si del campeonato de Canarias se tratara. Manresa, tercero de la liga catalana mereció igualmente estar entre los mejores (aún no entiendo cómo se llega a confeccionar estos grupos, claramente desequilibrados).

Y todo tiene un principio, como lo del génesis, el primer día en “una hora más”, ganando a otro equipo, que podría estar entre los 12 mejores, el Marín de Galicia, un equipo con un chaval congoleño, como nuestro Jonathan, quien ya nos había dicho, que era el mejor jugador del Congo. Y así fue, sufrimos hasta los cinco últimos minutos cuando Cedric cometió su quinta falta personal.

Y así transcurrió la semana junto a este deporte que adoramos, que nos ayudó a formarnos, a adquirir carácter, a respetar a todos y cada uno de nuestros adversarios, a compaginarlo con la Universidad, a hacer amig@s, para siempre, donde quiera que hay una cancha, y que nos ha permitido vivir, cuando no revivir intensamente junto a nuestros hijos un campeonato de ensueño, de gran nivel en todos sus aspectos, con detalles para reflexionar y mejorar, como en la organización de los grupos, y alabar las instalaciones de una Zaragoza remozada. Seguro que esto lo compartimos muchos ….. y muchas.

Me hubiera gustado hablar más de y del baloncesto del Canterbury, de cada uno de los 10 chavales que lo conforman, no tanto de nuestras estrellas (ya se ha hablado y se hablará de ellos en el futuro), sino más bien del resto, de los “normaluchos” como alguien escribió. Del baloncesto que verdaderamente atesoran (Alberto, Dani, Gabri, Arturo, Kike, Sebas, Ale y Vega) “nuestros ídolos particulares”. Talento, del que no disfrutamos en este campeonato, en parte, porque para seguir un día más, hay que ganar o ganar. Pero que me sorprendió, como espectador anónimo, escuchar en la grada, de quienes saben realmente de esto, el reseñar el valor de estos chicos más anónimos, pero igualmente indispensables, en cada uno de los equipos.

Pero el campeonato acabó, volvemos a casa, volvemos a los estudios, a ese eje neurálgico que debe guiar la formación de nuestros chavales, alrededor del cual el baloncesto constituye el complemento ideal, para hacerlos mejores individual y colectivamente, sin la influencia de la “famosa hora de más o menos”, en un país de todos.

Y al séptimo día descansó y nosotros también. En Canarias tenéis vuestra casa.

Arturo Fernández, hijo de Antonio, lanza un triple en la semifinal ante el Barcelona

El artículo es de Antonio Fernández, padre de Arturo Fernández, jugador del Canterbury, equipo campeón de Canarias y cuarto en el último Campeonato de España. ‘Toño’ Fernández (1959) es catedrático en la Universidad de Las Palmas. Ha disfrutado y sigue disfrutando del baloncesto, desde donde nació, en la isla de La Palma, hasta Córdoba, Burgos y Hannover como jugador, y continúa pachangeando por varias universidades y canchas de medio mundo, siempre que el trabajo le deja un hueco. Como mérito principal, no ha podido enseñarle nada a sus hijos. Es Premio Canarias de Investigación (2008).

22
jun
11

Las astillas del tablero


Sabonis, Antúnez, Rogers, Jofresa, Orenga… Perfectamente esta podría ser la plantilla de un extinto All Star de la ACB de mediados de los 90. No hay que remontarse hasta tan atrás para desenrollar esta lista. Hablamos de la generación 2.0, de esos hijos que no solo comparten apellido con sus padres, sino también su pasión por el baloncesto.

En el último Campeonato de España cadete de hace un par de semanas fueron muchas las astillas que llenaron de orgullo a sus ilustres ‘palos’. Al revisar las estadísticas se comprobaba la presencia de los herederos de los que hace unos años eran ídolos y en la pista se divisaba el parecido, en ocasiones no sólo físico, sino también espiritual, en ese gesto insustituible que la naturaleza les ha hecho copiar.

“No es nada nuevo. Cada año hay un par o más. Hace unos años estaban los hijos de Creus, de Beirán, de Llorente… Yo, como seleccionador sub20, los he tenido a casi todos. Para mí es algo natural”. El que habla es Juan Antonio Orenga. Y sabe lo que dice. No sólo por su cargo de entrenador en la Federación, también como padre. Su hijo Gonzalo es uno de los bases del Estudiantes, club en el que también jugó y entrenó su padre y en el que su hijo mayor, Guille, es escolta en el equipo EBA. Efectivamente, ambos son exteriores. En casa del pívot… “Pero el tercero, Pablo, parece que va a ser más grande”.

Orenga y Antúnez

Esta diferencia de estatura promulga que la genética no lo es todo. ¿O no? ¿El secreto de la herencia baloncestística está en los genes? Parece complicado negarlo cuando se mira a la cara de Lucas (también base del Estudiantes) o David (escolta del Joventut). Ambos parecen el reflejo de sus padres, José Miguel Antúnez y Rafa Jofresa, que comparten con ellos los colores de su ‘escuela’. “Genéticamente hay una parte, pero tú terminas haciendo lo que ves en casa, por eso hay tanto hijos de actores que son actores, pero también hijos de médicos que acaban siendo médicos. Por eso es raro que el hijo de un jugador de baloncesto no juegue al baloncesto y haga, por ejemplo, fútbol. Lo raro es lo del hijo de Noah, que se haya pasado del tenis al baloncesto, pero lo habitual es seguir la tradición familiar”, comenta Orenga.

El ejemplo. Esa parece ser la clave del relevo familiar del baloncesto español. Además de los centímetros de regalo, ‘mamar’ básket desde la cuna es un nutritivo aporte para pasar etapas. Una referencia con doble dorso. El consejo está cercano, la facilidad para el entrenamiento extra, los recuerdos de la dureza del profesionalismo son propios, se sienten las horas de ausencia del padre entre partidos y entrenamientos, de ese sacrificio se aprende que el camino no es fácil y por ello es mejor entendido el esfuerzo. El otro lado, el oscuro, esconde la comparación contínua, el listón alto, las expectativas del tercero, que no ayudan a saltar al último nivel, adonde muy pocos trepan. “Pero para la gente que los conocen, los de su entorno, no es ningún problema. Ellos son ellos. Eso viene siempre de la gente del exterior”, afirma otro aludido, Johnny Rogers, que, al igual que Orenga, ya ha dejado de dar clases particulares a sus pupilos en el aula de los aros. “Si quieren algún consejo, intento dárselo, pero me he mantenido al margen. No les digo nunca nada de sus entrenadores, ni para bien ni para mal. Eso es su entrenador quien entiende el baloncesto de una forma y hay que entenderla”, declara el seleccionador U20. Esa posición de entrenador hace que Orenga tenga muy claro cómo debe interpretar el papel de padre y lanza un interesante mensaje para todo el gremio. Tomen nota, papás y mamás del mundo: “Como padre intentas llevar a cabo todo aquello que como entrenador le pides a los padres de tus jugadores. Es un deporte a través del cual se forman los chavales, a través del cual aprenden a convivir en grupo, viven experiencias muy bonitas, pero hay que alejarlo de todo lo que es ese padre que intenta ser entrenador, representante, que ve en su hijo una proyección hacia la NBA”. Sabias palabras.

La doble J de Rogers

Volvamos con Rogers. El español de California tenía que multiplicarse en el Campeonato de España cadete no fuera que luego tuviera que solucionar un conflicto de intereses al volver a Valencia. Tenía a sus dos niños en el campeonato: Joshua (Genovés, del 95) y Jordan (Valencia, del 96). “No le puse ese nombre por Michael, es que queríamos nombres que no pudieran traducirse, que se pudieran decir en castellano e inglés”, indica Johnny, cuyo hijo de primer año sigue sus pasos como internacional (Rogers jugó como español los Juegos de Sydney) y ha estado en las concentraciones de la selección. “Para ellos el resultado es muy importante, porque sacrifican muchas horas de entrenamientos, se lo toman muy en serio, y cuando llegan aquí, quieren ganar. Pero lo más emocionante es ver como han crecido juntos con sus compañeros desde chiquitillos”, comenta el exjugador de Madrid, Cáceres, Murcia, Valencia…

David Jofresa, rubio como su padre

Tampoco la de Rogers es una historia nueva. La suya viene ‘repe’. No es el primer estadounidense que echa raíces en España, se nacionaliza y comparte sus cromosomas con el básket de aquí. David Brabender y el recordado Sergio Luyk fueron sus antecesores. Pero aquí sí se marca una diferencia. El vástago de Wayne se formó integramente en España, mientras que el Cliff cumplió el ciclo paterno en St John’s. ¿Cuál el mejor modelo formativo: el de España o Estados Unidos? “El americano, porque se compatibilizan los estudios con el deporte. Además, en Estados Unidos, las Ligas a estas edades sólo duran tres meses, mientras que aquí están diez meses involucrados y eso les quita muchísimo tiempo. Es muy exigente. Dar el salto a profesionales es muy grande y a partir de los 18 años tienes que decidir si te dedicas a una cosa o sigues estudiando, por eso es primordial no dejar los estudios”, enuncia Johnny, que no sabe dónde seguirán jugando sus hijos. Él lo hizo en Stanford, más prestigiosa por su nivel académico que por el deportivo de los Cardinals. Y no le fue nada mal.

Hay sí que hay coincidencia. El baloncesto es una herramienta para la formación, pero no el futuro. Los libros esconden la llave del horizonte. Es una apuesta más segura. “Yo soy el primero que les dice que su futuro no va a estar encaminado al deporte, sino a sus estudios universitarios y si además están jugando a un nivel alto, quizá, compatibilizando las dos cosas, hay un día en el que puedan llegar. Yo he tenido muchos compañeros que no llegaron y se quedaron en el camino y tampoco llegaron a la otra parte, quedándose sin desarrollar una carrera o un trabajo y eso es lo que hay que fomentar, que lo tengan muy claro”, insiste Juanan Orenga y Johnny, le acompaña en la acertada causa del saber (otra vez, tomen nota): “Lo más importante son los estudios y con el baloncesto no se tienen que dar prisa. Además, en estas edades, el desarrollo físico es aún tardío  y aún deben formarse en ese sentido“. Esa trascendencia hizo que otros padres, más anónimos, criticaran que el nuevo modelo de 32 equipos alarga la competición y quita a los chavales muchas horas de clase y estudio con los exámenes al caer.

Domantas Sabonis lanza un tiro libre

El parecido de Domantas no es tan físico como simbólico. Es listo y tiene buena mano tanto para anotar como para pasar. Su ‘tato’ Tautvydas dice que es el mejor de los tres hermanos (el otro es Zygmantas). Pero los tres serán siempre los hijos de Arvydas Sabonis hagan lo que hagan. Domantas participó en el Campeonato de España cadete con el Unicaja 96 y compartía vestuario con otro hijo de… Francis Alonso, internacional U15, es hijo de Paco Alonso, actual entrenador de Tautvydas en el Axarquía de LEB Oro. Otras ramas de este árbol genealógico las nutrían Pablo Alocén (CAI e hijo de Alberto) o Alberto Abalde (Joventut), preseleccionado por Diego Ocampo para el Europeo U16, y cuya ilustre hermano, Tamara, vio como anotaba los tiros libres decisivos en la final ante el Barcelona. Familias en la familia del básket.

15
jun
11

La rotundidad de lo simple y el triunfo de la normalidad


Han pasado ya unos días desde la conclusión del Nacional cadete que pudimos paladear en Zaragoza. Tras el aluvión de partidos, emociones, nombres de jugadores y sensaciones diversas, el paso de los días hace que la memoria filtre los recuerdos y sólo unos pocos permanezcan grabados en nuestra memoria.

A mí esos recuerdos me producen fundamentalmente una reflexión: he visto demasiada pose, excesivo artificio, mucho jugador pendiente del gesto excesivo, de la celebración desmedida, obsesionados por el brillo personal… pero aquí no daré nombres…

La felicidad de la Penya

El seleccionador nacional cadete, Diego Ocampo, escribía hace unos días una acertada reflexión acerca del campeonato: “si hay algo importante para formar jugadores y personas de futuro es aprender a hacer las cosas relativizando y disfrutando de lo que haces”. Esta aseveración tenía que ver -según él- con la excesiva tensión que percibió en las caras de los jugadores. Y yo añado, no sólo en las caras, también en los gestos, en ese lenguaje no verbal que tan a menudo ‘descubre’ nuestras verdaderas intenciones.

Pero también hubo casos contrarios y curiosamente en el lado de los vencedores, aunque esto no pase de ser una anécdota. Pero todo sea dicho, creo que el éxito del Joventut tuvo unos sólidos cimientos en lo ‘simple’ de su planteamiento y en la naturalidad de sus jugadores. Es en esto último en lo que me gustaría fijarme, y creo que hay dos nombres propios: Agustí Sans y Sergi Costa. Agustí ha dado una lección de humildad, de espíritu de equipo, de adaptación a un colectivo y sobre todo de respeto al mismo. Es conocido que durante el año no entrenaba ni jugaba con el equipo cadete ya que estaba en la dinámica del júnior. Ni tan siquiera coincidió con ellos en el Nacional de Autonomías ya que no participó en él. Hace años que en la selección nacional también juega con los de un año más…

Todo esto podría provocar sin duda que su ‘incorporación’ al equipo cadete de La Penya para jugar el Nacional fuera de todo menos fácil… Pero tanto él como su entrenador han sabido gestionar esa llegada de manera ejemplar: Agustí no ha restado protagonismo a nadie, no ha asumido excesivas responsabilidades ofensivas, ha sido un ejemplo de actitud defensiva y cuando ha tenido que meterlas las ha metido, pero sin hacer ruido, sin poses, sin artificios, de manera natural y con un baloncesto admirable y que para mí tiene una gran virtud: hacer fácil lo difícil. No le ha importado jugar de ’2′ o de ’3′ porque lo importante no es la etiqueta sino la actitud, su capacidad de adaptación es otro de sus valores. El suyo es el triunfo de la normalidad, de la naturalidad, del gesto sobrio, exacto y medido. Practica un basket elegante, sin estridencias, efectivo y eficaz. En la final no tuvo su día pero siguió trabajando para el colectivo y SU EQUIPO ganó, que sin duda es lo que importaba.

A su lado, pero con un año menos, vimos a Sergi Costa, un jugador de diferentes características a las de Agustí pero que también me impresionó. Ambos comparten la escencia de la reflexión de este artículo: juegan con sencillez, asumen la responsabilidad de una manera natural y no hay nada forzado en su baloncesto. La naturalidad de ambos es su mejor aval y aunque haya a quien le parezca un valor menor, cada día tengo la más firme convicción de que es un elemento clave en la formación de nuestro jóvenes talentos: Basta de poses, de ‘gestitos’, de protagonismo mal entendido…

Al final Agustí y Sergi, Sergi y Agustí, nos dejaron su basket grabado en la retina. Pero sobre todo nos dejaron ese baloncesto ‘de andar por casa’  tan extraordinario por su sencillez y que tanto valor tiene en contraposición a otros estereotipos tan ‘afectados’ que vimos sobre las canchas zaragozanas. Lo suyo es otro pequeño paso de un largo camino, pero un paso dado desde la rotundidad de lo simple y que les hizo alcanzar el triunfo, el triunfo de la normalidad. Ojalá que el tiempo no les cambie.

Artículo de Jesús Cubría, entrenador de baloncesto y periodista en Aragón TV

10
jun
11

Dos canteras y un destino


La Federación España de Baloncesto alteró esta temporada el modelo de los Campeonatos de España de categorías de formación. Eliminó la fase previa de intersectores y amplió de 12 a 32 los equipos participantes, provocando de esta forma que todas las federaciones presentaran al menos un representante y dos o tres aquellas comunidades con más licencias, además del organizador. El cambio posibilita que clubs modestos accedan a esta fase, ‘democratizándose’ la competición, aunque la diferencia de niveles provoca que en la primera fase, citando ya al Campeonato de España cadete, se hayan producido resultados muy abultados en casi todos los grupos. El hecho de que los cuatro semifinalistas partieran desde dos de los ochos grupos de esta primera fase debe hacer preguntar a la FEB si debe realizar algún ajuste en el sorteo para promover una mayor igualdad. Otra reforma que debería debatirse es la opción de ampliar el campeonato en otras rondas para los equipos que quedan eliminados en la primera fase y en octavos y cuartos, algo que sería beneficioso para la organización, los equipos participantes y el seguimiento en situaciones competitivas de todos los jugadores.

En el Campeonato de España cadete de Zaragoza, Utebo y Alagón estuvo presente todo el espectro del baloncesto español. En él se unieron, organismos poderosos con miras internacionales con otros clubs modestos de ciudades pequeñas con objetivos totalmente divergentes, pero con sólidas coincidencias orientadas a la formación. Ponemos como ejemplo dos equipos de dos comunidades muy representativas en estas categorías: Andalucía y Cataluña. Hablaremos de cómo se afronta un Campeonato de España siendo el Jaén CB o siendo el FC Barcelona. No es lo mismo, pero es igual. Ahora entenderán por qué.

Dos canteras y un destino

Manolo Higueras se conoce bache a bache los 70 kilómetros que hay entre La Carolina y Jaén. Es un recorrido que hace, al menos, tres días a la semana, si no son más. Le pagan la gasolina. Es su salario por entrenar al equipo cadete del Jaén CB, subcampeón de Andalucía superando en semifinales al Unicaja 96. “Dos días entrenamos cuatro horas y el viernes podemos alargar hasta las tres horas”, reconoce Manolo, que compatibiliza este cargo con el de seleccionar provincial.

La plantilla del Jaén CB en el Campeonato de España

Marc Calderón es de Badalona. Esta es su primera temporada en el Barcelona. Cuando pasea por el pabellón del Siglo XXI o el Príncipe Felipe no para de saludar a unos y a otros. En un hombre conocido. Su trayectoria en el Joventut (de mini a asistente del Prat de LEB) le cargó de títulos, éxitos y reconocimiento y, sobre todo, la experiencia de haber entrenado, entre otros, a Ricky Rubio en sus primeros pasos por la Penya. En la final se enfrentó con su exequipo, al que había superado en el campeonato catalán tras muchas horas de trabajo. “Entrenamos cuatro días a la semana, de los cuales tres hacemos físico y también algunos jugadores hacen extra de tecnificación”, explica el joven técnico catalán.

Marc y Manuel son dos entrenadores jóvenes que viven en dos hemisferios muy diferentes del baloncesto de formación. Uno dispone de una multitud de medios a su alcance, puede disponer de jugadores de todo el mundo, sus objetivos competitivos son máximos. El otro se las desea para buscar un torneo o rascar horas en un pabellón para entrenar.

En toda la provincia jiennense hay veinte equipos cadetes separados en dos categorías. El Jaén CB tiene dos equipos, uno por generación en cada una de las divisiones. “En el club hay unos 500 niños y niñas jugando al baloncesto”. El conjunto de Manuel Higueras, el de segundo año, acabó invicto la fase regular tras doce partidos en los que promedió 105 puntos anotados por 43 recibidos (ver clasificación). En el playoff final se impuso al Andújar y ambos representaron a la delegación provincial en el CADEBA que se celebró en Málaga. “Como la Liga es pequeña la final se juega al mejor de cinco partidos. Terminas jugando siete encuentros contra el mismo equipo durante una temporada. Nos terminamos conociendo al dedillo”, comenta Manuel.

La plantilla del Jaén CB cadete la componen doce chavales. Cuatro no viven en la capital: Javi Jiménez de Úbeda, Jesús Lara de Linares, Maxi Pérez de Martos y Melchor Baltasar de La Carolina. Sus padres los llevan puntualmente a todos los entrenamientos. Para preparar su participación en el Campeonato de Andalucía, Manuel se encargó personalmente de encontrar dos torneos en los que enfrentarse a los dos clubs más potentes de su Comunidad: Cajasol y Unicaja. “Estuvimos en un torneo en Huelva y en otro en Marbella. Fuimos en autobús y pagándonos nosotros los gastos”, advierte el entrenador de La Carolina.

“Dos en Canarias, otro en Zaragoza, el de Terrassa… muchos, muchos torneos”, enumera Marc haciendo memoria. Al Barça no le faltan oportunidades para medirse con los mejores. Todos los organizadores les quieren invitar para ver a sus reconocidas promesas. El nivel cadete en Cataluña es tan alto que no tienen que hacer como, por ejemplo en Málaga, donde Unicaja 95 compite en Provincial y el 96 en júnior. El ‘cadet A’ del Barcelona compite en Preferente enfrentándose a los 16 mejores equipos de las cuatro provincias catalanas. Los conjuntos cadetes en Barcelona se cuentan por centenares. “Este año sólo perdimos dos partidos, ante el equipo del Barcelona de primer año y el Joventut”. A la Penya le vencieron en la Final Four catalana, pero en Zaragoza no pudieron repetir en una final a la que llegaron invictos. Algunos de sus jugadores, como Bernat Camarasa, son además asiduos de la plantilla júnior.

Marc Calderón descubre que conoce ya los nombres que seguirán el año que viene y que su objetivo es que todos pasen al júnior, aunque eso es imposible porque no caben todos. Tienen muy marcadas las bajas y las altas. La captación se hace a conciencia. Las cartas están marcadas. La labor del scouting es muy exigente y su búsqueda abarca “todo el mundo”, recalca Marc. “Tenemos un brasileño porque se ha ido a Brasil, pero también se va a Africa… Ojalá todos pudieran ser de aquí, pero el Barça tiene que buscar los mejores. Queremos ser campeones de Europa y para lograrlo tenemos tener a los mejores y por eso hay que buscar en todo el mundo”. El brasileño que cita Calderón es Fernando Henrique Andrade, una torre de 2.05. El equipo cuenta además con un chico de Figueres,  Adriá Cantenys. Ambos viven en la Masía, con todos los canteranos becados del Barça, donde convivieron Messi o Iniesta, y van al mismo instituto. Dentro de poco tendrán que hacer mudanza. “Es el privilegio de estar en el Barcelona, que permite tener esa infraestructura. Entrenamos en Sant Joan Despi, en el complejo deportivo Joan Gamper, que es donde entrena el fútbol. Nosotros tenemos un pabellón que se parte en tres pistas transversales donde entrena el balonmano y el fútbol sala. El año que viene La Masía, donde siempre han estado los becarios, se integrará dentro del complejo y vivirán a quince minutos de donde entrenan”, comenta Marc Calderón. El valor del Barça, con un presupuesto de 30 millones en su sección de baloncesto, no se cifra únicamente en edificios, gimnasios, residencias… Los recursos humanos son su mejor tesoro. La cantera de básket está dirigida por Jordi Ardevol, el hombre que trajó a España a Serge Ibaka. Calderón contaba con un experto grupo de colaboradores en el Campeonato de España. Su ayudante es Jorge Dorado, el delegado es Manel Muñiz, el preparador físico es José Luis Blanco y un fisioterapeuta Jordi Aubach. No se para aquí la lista. “En el Barcelona tenemos un servicio médico muy completo y el preparador físico del segundo equipo también está con nosotros en todo momento”, comenta el técnico culé.

El cadete A del Barcelona

Manuel Higueras está muy orgulloso de su ayudante, Andrés Jiménez, que no tiene nada que ver con el exjugador azulgrana, pero sí con el escolta del Jaén CB. Es su padre. Hay que tirar de la familia. Y más si Andrés es Técnico Superior de Baloncesto. También para completar el presupuesto del club. “Pagan una cuota de 300 euros al año para cubrir los gastos. Para este Campeonato de España han tenido que pagar 50 euros de más”, insisten Manuel y Andrés, que lamentan la falta de apoyos en una provincia que sólo cuenta con un equipo en EBA (Andújar) y otro en Primera Nacional (Linares). Para el Campeonato de Andalucía recibieron un pequeño apoyo de una cooperativa de aceite local. Los periódicos de Jaén siempre tienen un hueco para resaltar cada una de sus hazañas. Y tiran del pabellón que les cede el Instituto Jabalcruz para rellenar horas y horas de entrenamiento bajo techo.

Los chicos viajaron en autobús hasta Zaragoza y los padres llegaron por sus medios el día antes de enfrentarse al Iberostar Canarias. No eran los únicos jiennenses presentes en el torneo. Dos de los jugadores más destacados del Real Madrid (Javier de la Blanca) y del Unicaja (Samuel Montoro) formaban parte de este grupo en sus primeros años de formación, antes de que fueran becados por clubs más potentes. Sin ellos, esta generación ha logrado varios subcampeonatos de Andalucía. Javier Santabárbara, que se lesionó en el primer partido y casi no pudo enfrentarse al CAI y Baskonia (0-3 en el Nacional), no salió de Jaén, pero aún así logró estar con la selección española en el último Torneo de Iscar. Compartió vestuario con los barcelonistas Bernat Camarasa, Adriá Cantenys y Carles Barrera.

Este no es el único canal de conexión entre estos dos puntos cardinales del baloncesto de formación en España. Manuel y Marc comparten un comportamiento sosegado en el banquillos, donde la palabra domina al grito, donde la economía de gestos actúa en la escena, donde se gobierna por confianza y respeto y no desde el temor. Comparten su amor por el baloncesto, su pasión y su dedicación por unos muchachos a los que no sólo quieren enseñar una finta, una mecánica de tiro o un sistema defensivo. Sus objetivos a lo largo de una temporada no se marcan solo en victorias o derrotas, se marcan en valores. “Nuestro objetivo, el primero, es formar personas. En el club eso está muy claro, como se ha visto con el ejemplo del fútbol, y en La Masía es el que impera en el día a día. Porque hay muy pocos elegidos para llegar a la ACB y ese ya hace más horas que el resto, hace tecnificación, pero si no es una buena persona, no tiene una cultura, luego acarrea unos problemas para el equipo y para él mismo”, esgrime Marc Calderón, en un párrafo que continúa Manuel Higueras. “No sabemos dónde jugarán estos chicos en un futuro, pero queremos que adquieran esos valores y esos recuerdos de los años en los que estuvieron juntos”. Dos territorios, dos horizontes, dos clubs, dos equipos, dos entrenadores, un objetivo: educar con baloncesto. O esa es la idea.

08
jun
11

Los mejores del Campeonato de España Cadete


Jonathan Kasibabu (Canterbury)

Congoleño de 2,03 metros que ya era conocido porque lleva más de un año en el Canterbury Lions de Gran Canaria. Ha sido el jugador que más opiniones ha generado durante el Campeonato. Un vistazo a su portentoso físico explica el porqué. Posee una fisionomía propia de un senior siendo un cadete de primer año (96), apariencia que ha abierto las suspicacias sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y que le ha hecho ser dominador absoluto en Zaragoza. En cuando a desarrollo muscular y salto vertical no tenía rival, siendo devastador cerca del aro. Alguna canasta aún está temblando con sus mates. El Canterbury repetía este esquema: pase a Kasibabu en la pintura para que él reciba, se gire y deje la bola bien arriba donde nadie llegaba. En oposición a sus compatriotas Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo) y Cedric Alexandra (Peixe Marín), no era ese su único aporte, desarrollando un lanzamiento en suspensión solvente y con días de asombroso acierto (3/4 ante Unicaja) siempre tras bote, por lo que empezaba muchos ataques desde el exterior. Sin embargo, no se le ha visto atacar de cara con asiduidad o desarrollar otros recursos tácticos y técnicos de otro nivel superior que, dada su juventud y potencia, tendrá tiempo de ir asimilando. Curiosamente, lanza mejor de tres que los tiros libres. Su cualidad física le convierte en un buen defensor y un intimidador con su sola presencia (Canterbury defendía mucho en zona con él como pivote central), aunque no era constante en el esfuerzo. Debería eliminar ciertos gestos más propios de la NBA que de categoría de formación y mejorar su actitud en defensa, incorporar nuevos recursos y una mejor lectura del juego. Cuando se ha enfrentado a rivales de su altura, menos ante el Gran Canaria por el tercer puesto (se cargó de faltas), ha realizado sus mejores partidos, con rachas en las que dominaba por si solo el partido en ambos lados de la cancha. Si logra desarrollarse técnicamente podría jugar de alero. Su potencial es extraordinario. Hizo un triple doble en la fase previa ante el Joventut (27 puntos, 19 rebotes y 10 faltas recibidas).

Estadísticas por partido y porcentajes: 20.2 puntos — 51/81 t2 62.9% — 9/23 t3 39.1% — 13/32 tl 40.6% — 10.8 rebotes (8.14-2.71) — 1.5 asistencias — 1.5 tapones — 4.8 faltas recibidas — 22.42 valoración

Bourama Sidibe (Canterbury)

Kasibabu y Sidibe

La pareja de Kasibabu. Este delgadísimo malí de 2.03 lleva pocos meses en España y se nota en la expresión técnica de su juego. Es infantil de segundo año (97). Es limitado en recursos cuando recibe la pelota, pero a su vez, muy efectivo con movimientos básicos, lo que le augura un amplio margen de mejora. En oposición al congoleño, es sobrio gestualmente y se le intuye cierta timidez que no se percibe dentro de la pista, donde es competitivo. Sus largos brazos son su mejor arma en ambos lados de la pista. Taponador y reboteador por definición (su peor marca fue de 13 en un partido y ha logrado más rebotes que puntos), añade muchos de sus anotaciones gracias a estas segundas opciones. Su técnica de tiro, solo descrita en los tiros libres (41%) y en triples (12.5%) que no tiene problema en lanzar, es buena para empezar a ser trabajada. Ha aprendido a sacar rápido la pelota si recibe dobles marcajes. Es ágil y debe ganar peso. Numéricamente, ha sido hasta más destacado que Kasibabu, siendo el mejor reboteador, el que más faltas ha recibido y el más valorado del torneo. Un diamante en bruto que se ha ayudado de la compañía de Kasibabu.

Estadísticas por partido y porcentajes: 17 puntos — 50/91 t2 54.9% — 1/8 t3 12.5% — 16/39 tl 41% — 17.1 rebotes (11+6.1) — 1.1 asistencias — 2 robos — 2.6 tapones — 6.7 faltas recibidas — 29.7 valoración

Gerard Gomila (Joventut)

MVP de la Final por mérito propio. Alero de amplio recorrido, polivalente (podría jugar en todas las posiciones), que saca ventajas en cada acción de 1×1 tanto desde el perímetro hasta en situaciones de poste bajo. Anotó los primeros seis puntos de la Final y fue clave en anteriores partidos, realizando un torneo de menos a más, dando su mejor rendimiento en las eliminatorias. Es descarado y posee sangre fría a su vez, leyendo bien cada situación de juego. Busca la pelota y encara con agresividad, siendo impredecible desde la posición de triple amenaza: arranca, tira y pasa con solvencia. Destaca su juego de pies, trabajando muy bien el pivote con el segundo apoyo. Defensivamente puede encarar a jugadores más bajos y lo pasa peor ante rivales más corpulentos. Rebotea muy bien defensivamente, sacando él mismo el contraataque, pero también carga el rebote en ataque. Debe mejorar su porcentaje en los tiros libres. Ha sido determinante en el triunfo del Joventut, demostrando su mejor cara en los últimos tres partidos (15 puntos de media). Es intercambiable con Nogués e Iriarte como 3-4.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.42 puntos — 23/48 t2 47.9% — 7/16 t3 43.7% — 6/9 tl 66.6% — 7 rebotes (4.2+2.8) — 1.7 asistencias — 1.1 robos — 15.57 valoración

Agustí Sans (Joventut)

Es el nombre que recogía más atención después de haber desarrollado una semana antes un extraordinario Campeonato de España júnior en Porriño, anotando diez puntos en la Final siendo cadete de segundo año. Puede jugar en las tres posiciones exteriores. Pieza clave en la victoria, en la Final no resultó tan protagonista como se preveía, lo que no evitó que se acoplase a otro rol y sumase desde diferentes facetas del juego. Como es la marca en este equipo del Joventut, es una pieza poliédrica, capaz de hacer muchas cosas. Gran defensor por su actividad, ataca las dudas del rival. En semifinales manejó a su antojo el juego, provocando el arranque que desarmó al Gran Canaria, con diez puntos y una asistencia en cinco minutos. Su acierto de tres fue vital en octavos ante la zona del Baskonia. Buen manejo de balón con ambas manos, aunque es zurdo. Jugador de extraordinario futuro y uno de los referentes de su generación y selección. Ha ido de menos a más y en la primera fase fue dosificado, por esos sus estadísticas no son tan espectaculares.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.1 puntos — 12/29 t2 41.37% — 11/27 t3 40.74% — 13/17 tl 76.47% — 4 rebotes (3.28+0.72) — 1.4 asistencias — 1.4 robos — 10.42 valoración

Bernat Camarasa (Barcelona)

Bernat Camarasa

Líder del Barcelona. Base de potente tren inferior y aventajado descaro. Ha estado compitiendo a lo largo del año con el equipo júnior del Barcelona y recibe entrenamientos específicos de tecnificación, lo que acentúa la confianza que en él han depositado en la cantera blaugrana y su técnico, Marc Calderón. Extraordinario jugador en campo abierto, va directo al aro, siempre desde la parte frontal, se encasquilla más cuando tiene que dirigir. Muy buen penetrador porque desborda con potencia desde la arrancada. Sabe definir ante defensores más altos utilizando ‘bombas’ o haciéndose, inteligentemente, su hueco utilizando su cuerpo y/o dibujando un rectificado para evitar el tapón. Esconde muy bien la pelota. Aprovecha las ayudas que recibe para asistir, habilidad con la que se divierte gracias a su gran catálogo técnico, repitiendo el pase sin mirar. Fue el mejor asistente del torneo (tope 7 asistencias) y sólo en la Final eludió esta capacidad. Duda en su tiro por lo que no mira la canasta desde el perímetro y es irregular en los tiros libres. En ocasiones debe frenar su instinto por el bien del equipo, rebajando las revoluciones de su juego y siendo más cerebral, como le ocurrió en el trancurso inicial de la Final en la que terminó en estado de gracia y con unos números buenísimos (24 puntos).

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.4 puntos — 31/64 t2 48.43% — 1/8 t3 12.5% — 15/26 57.69% — 3.2 rebotes (2.1+11.1) — 3.85 asistencias — 1.3 robos — 3 faltas recibidas — 12.71 valoración

Adriá Cantenys (FC Barcelona)

Procedente de Figueres, es uno de los becados con los que cuenta Marc Calderón en la generación 95 del Barcelona. Es un proyecto de futuro de la cantera blaugrana al que se le está prestando una atención particular. Este año ha trabajado para transformarse en un alero, logrando grandes avances en el lanzamiento exterior, sobre todo desde las esquinas y en parado, y suelta el balón de cara con soltura. Esta versatilidad le hacen jugar de ’3′ o de ’4′ abierto. Mide 1.96, por lo que rebotea bien. Internacional con España, este año estuvo presente en el Jordan Brand Classic de Londres. En la Fase Final del Campeonato de Cataluña fue el mejor jugador, promediando 19 puntos y 10 rebotes. Varias páginas en Facebook atestigua que es un jugador que ha recibido la atención más allá de su juego. Tras ser clave en las semifinales, en la Final le costó entrar en juego ante pares de sus características (Nogués y Gomila), pero fue crucial para que el Barcelona llegara al tramo definitivo con opciones de victoria.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.14 puntos — 26/45 t2 57.5% — 7/34 t3 20.58% — 5/9 tl 55.5% — 6.42 rebotes (4.14+2.28) — 2.2 robos — 9.57 valoración

Mohamed Thiam y Mouhamed Barro (Gran Canaria)

Hablar de Mohamed Thiam es hacerlo también de su alter ego, el también senegalés Mouhamed Barro, que ya ha jugado con la selección canaria. Ambos forman una pareja de torres gemelas. Espigados y con una altura similar de dos metros (Barro es algo más alto que Thiam), han sido determinantes para que el conjunto amarillo alcanzase el tercer puesto. De los africanos que han tomado parte en el Campeonato, ellos son los que desarrollan una mayor capacidad técnica, aptitudes para jugar de espaldas y de cara, incluso para probar con cierta solvencia el tiro desde media y larga distancia. Por ejemplo, se les vió realizar un tiro en suspensión tras giro en el poste bajo, apunte de alta calidad. Thiam es más regular y anotador, mientras que Barro sobresale por su capacidad reboteadora. Son correctos en el juego táctico, realizando continuaciones hacia el aro y el perímetro. Agresivos en defensa, comenten excesivas faltas, como en la semifinal, punto negativo que alteró los planes de su entrenador. Deben mejorar su defensa, sobre todo Thiam, que llegó a Canarias en febrero. Para su envergadura no son buenos taponadores. En sus enfrentamientos ante otros jugadores africanos, Canterbury y Estudiantes de Lugo, siempre salieron ganadores. Thiam firmó su mejor partido (31 puntos y 23 rebotes ante Mekundi). Por su parte, Barro ha realizado cinco ‘dobles dobles’ en siete partidos. Deben mejorar la visión de juego. Gran Canaria trabaja con ellos con vistas a un futuro ACB y pretende convertirlos en aleros. La hermana de Barro fue el año pasado MVP de la categoría femenina de esta competición. Ambos son musulmanes y se comportan con corrección dentro y fuera de la pista.

Estadísticas por partido y porcentajes (Thiam): 18.14 puntos — 52/89 t2 58.42 % — 2/6 t3 33.33% — 17/30 tl 56.66% — 9.42 rebotes (5.71+3.71) — 3.8 faltas recibidas — 18 valoración

Estadísticas por partido y porcentajes (Barro): 12.85 puntos — 33/61 t2 54.09% — 2/8 t3 25% — 18/37 tl 48.64 — 12.28 rebotes (9+3.28) –  1.8 robos — 4.7 faltas recibidas — 19 valoración

Ander Martínez // Basket Vallés

Ander Martínez (Estudiantes)

Los románticos del Ramiro de Maeztu suspiran por aquellos viejos tiempos en los que esa camiseta sólo la usaban chicos del patio. Ahora, los dos primeros equipos de cada generación, lo suelen conformar muchachos y muchachas que se han criado fuera de La Nevera. Pero aún hay excepciones que han mamado esa esencia. A Ander Martínez se le ilumina una sonrisa picarona al reconocer que él es del Estu y del Ramiro desde siempre. Y quizá por eso (los dementes dirían cuerdamente que sí) es el más destacado de su generación. Capitán, alero alto (1.96) es capaz de anotar desde todas las posiciones, sea desde fuera, desde la media distancia o en el poste, gracias a su excelente muñeca, una de las mejores del campeonato, y su tiro, que sale desde muy arriba (difícil de taponar). Es casi infalible en los tiros libres. Sin tener unos fundamentos técnicos muy pulidos, tiene recursos para todo, utiliza la simpleza y, más allá de disponer de un buen dominio del balón, es pícaro para crearse sus huecos, aparecer por donde nadie espera (un corte, esperando en una esquina, desbloqueándose, reboteando…) pero sabe donde está su compañero. Está siempre presente. Corre muy bien la pista, que es el fuerte de este equipo. Excelente reboteador, no es malo asistiendo y esta temporada está destacando como uno de los mejores cadetes de España. Es internacional.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.6 puntos — 13/26 t2 50% — 8/19 t3 42.1% — 8/9 tl 88.8% — 6.2 rebotes (2.8+3.4) — 1.6 asistencias — 1.6 robos — 2.2 faltas recibidas — 14.6 valoración

Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo)

Sin llevar mucho tiempo en nuestro país, desde febrero, este congoleño de más de dos metros (2.03) y más musculado que otros africanos que aparecen por el Campeonato de España Cadete, dicen que se ha adaptado perfección a la vida de Lugo. Mukendi, cuyo nombre es el mismo que el del centrocampista holandés del Milan de Sacchi, es una diamante en bruto, todavía sin pulir, pero con unas cualidades físicas extraordinarias, aunque no tan explosivo como sus compatriotas Biyombo e Ibaka ni tan versátil como Kasibabu. Técnicamente es muy limitado por el momento y presenta lagunas en el conocimiento del juego, territorio que se puede aprender, pero tiene la materia prima para ser un pívot referente. Enérgico para coger la posición en el poste bajo, le faltan fundamentos para ser más efectivo en ataque (mejorable 47% de tiro), aunque su ventaja física junto a su salto vertical provoca que no los necesite para anotar por el momento, aunque quizá no se acerca al aro lo suficiente y suelta el balón antes de tiempo. Su aceptable porcentaje en los tiros libres le augura una buena evolución en posiciones de media distancia. Reboteador magistral, va duro al tablero ofensivo, palmeando numerosos balones, y sabe bloquear el defensivo, aunque con un poco más de agresividad sería implacable en esta faceta, dado que deja escapar rechaces que por su capacidad podría alcanzar.  Sus centímetros condicionan la defensa rival y añadido su salto lo configuran como un buen taponador. Es cadete de primer año. Fue clave en la clasificación de su equipo hasta cuartos de final, serie en la que fue sobrepasado por la pareja de senegaleses del Gran Canaria. Era importante en su equipo, pero no la primera opción en ataque.

Estadísticas por partido y porcentajes: 12 puntos — 25/53 t2 47.16% — 10/20 tl 50% — 12.4 rebotes (7.6+4.8) — 2.6 tapones — 4.6 faltas recibidas — 20.8 valoración

Samuel Montoro (Unicaja)

Samuel Montoro

Este alero jienense, becado por el Unicaja, al que sus amigos llaman ‘Samu’ ha liderado a un grupo de jugadores de primer año. Hizo valer su experiencia en momentos delicados, como en la primera fase ante el Blancos de Rueda, y dio un paso al frente cuando su equipo lo necesitaba con acierto individual. Sus tres triples consecutivos en la eliminatoria ante Canterbury demuestran que es un jugador capaz de remontar por si solo un partido. Enérgico, esta actitud es un arma de doble filo que en ocasiones le hace caer en la precipitación y cierto individualismo, pero también le permite aceptar el protagonismo, ir bien al rebote ofensivo y ser activo en la defensa, cometiendo faltas que podría guardarse por su afán de robar el balón. Era esencial en la presión que realizaba su equipo. Tirador de rachas, dispone de una notable suspensión. Debe mejorar sus salidas y ser más constante en la defensa. Toma decisiones oportunas y no es egoísta con el balón, sabiendo cuándo tiene que pasar la pelota. Ha terminado el año entrenando con el equipo júnior de Unicaja. Es internacional y también estuvo presente en la última edición del Jordan Brand Classic de Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14.6 puntos — 28/45 t2 62.22% — 9/26 t3 34.6% — 2/5 tl 40% — 6.8 rebotes (4.4+2.4) — 2.8 asistencias — 4.4 robos — 17.4 valoración

Marcos Portalez (CAI Zaragoza)

Ha sido el mejor del CAI con Alberto López de Silanes y autor de la rúbrica del primer triunfo con un rebote ofensivo ante el Baskonia. Sus estadísticas en la fase previa fueron remarcables. Pívot cerrado que nunca juega de cara, pero que sostiene su juego en su actitud, que le hace pelear por todos los rebotes y corregir la desventaja de su escasa formación. Se nota en su técnica que lleva poco tiempo jugando al baloncesto (antes lo hacía en el fútbol), aunque su energía y largos brazos le hacen compensar este tiempo perdido. Ágil para su altura, no es lento, y tampoco patoso. Asume la responsabilidad de atacar de espaldas desde el poste bajo, prefiriendo el lado derecho al izquierdo, y la salida por fuera a la línea de fondo. Buena colección de amagos, que denota su inteligencia. Efectivo con el gancho de derechas. Excelso reboteador. Y generoso en el esfuerzo, no descansa si tiene que realizar un largo balance para llegar a taponar un contraataque. La acumulación de faltas fue decisiva para que su equipo no pudiera defender a Kasibabu y Sidibe en la ronda de octavos.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.75 puntos — 22/54 t2 40.74% — 3/10 tl 30% — 11.25 rebotes (5.75+5.5) — 1 asistencia — 1.5 robos — 2.25 tapones — 3.5 faltas recibidas — 17 valoración

Carlos Martínez (Baskonia)

Jugador todoterreno que con 1.96 tiene ya un físico que le augura un futuro prometedor. Su altura y largos brazos no son un impedimento para tener un refinado control del bote dado que está muy coordinado y tiene en el cambio por espaldas uno de sus movimientos más naturales. Siendo alero, no tiene dificultades para subir la pelota y actuar de base con orientación para crear sus tiros. Más penetrador que tirador, algo habitual en estas categorías, arma con facilidad el tiro tras bote, pero su mejor virtud es la lectura del juego, utilizando un amplio catálogo de pases y siento hábil leyendo la continuación del pick’n'roll (ataca el bloqueo por derecha) o las ayudas que le salen tras desbordar en el 1×1. Juega mejor con que sin balón y aunque sabe doblar el balón, la estructura de juego del Baskonia, que da muchas responsabilidades a los becados, le ha hecho lanzar mucho a canasta. En defensa es capaz de neutralizar a jugadores más pequeños y utiliza sus brazos con habilidad. Su envergadura le permite rebotear, pero no es su fuerte. Llega a machacar el aro. Galicia Calidade.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14 puntos — 10/34 t2 20.41% — 7/22 t3 31.81% — 15/23 tl 65.21% — 5.5 rebotes (3.25+2.25) — 3.25 asistencias — 1.75 robos — 6.5 faltas recibidas — 12.5 valoración

Ilimane Diop

Ilimane Diop (Baskonia)

De los africanos que han estado en el Campeonato y pese a que su equipo no ha pasado de octavos, es el que mejor sabe interpretar el juego colectivo. El senegalés esconde bajo sus endebles 205 centímetros de altura y 230 de envergadura un pívot de tremenda solidaridad e inteligencia. En las estadísticas relucen sus números en rebotes y tapones, pero eso parece casi anecdótico, una obligación, para un chico de sus dimensiones. Quizá la virtud menos reconocible y más interesante se centra en su buena lectura del juego cuando recibe al poste. Sabe interpretar las defensas y generar ventajas a través del pase y no aglutinando tiros. Están por pulir sus fundamentos técnicos, pero dispone de un gancho interesante como inicio. Asumió una mayor responsabilidad ofensiva en el partido de octavos, cuando Carlos Martínez estuvo bien defendido. Es hermano de otro joven de la cantera baskonista, Mamadou Diop, y ya dispone del pasaporte español, siendo internacional recientemente. ‘Ili’. como le llaman, llegó a Vitoria en enero.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10 puntos — 18/41 t2 43.9% — 0/2 t3 0% — 4/11 tl 36.36% — 13.5 rebotes (9.5+4) — 1.5 asistencias — 4.25 tapones — 3.5 faltas recibodas — 18.5 valoración

Adriá Duch (Valencia)

Exterior (base-escolta) de 1.84 cuya máxima virtud es la verticalidad en ataque. Extremadamente veloz, corre muy bien la pista, descolgándose espídicamente hacia el contraataque y tiene muy buena lectura para finalizar con ambas manos, estilo que se amolda a la perfección a las características de su equipo. Asume mucha responsabilidad en el uno contra uno, definiendo mejor que asistiendo. Por ambas características, asume muchos lanzamientos, tanto en penetraciones como en  un tiro exterior particularmente bueno, aunque enrachado. En defensa es agresivo sobre el hombre de balón, forzando pérdidas. El castellonense estuvo en marzo en el Jordan Brand Classic en Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 15.5 puntos –14/40 t2 35% — 10/25 t3 40% — 4/8 tl 50% — 5 rebotes (2.75+2.25) — 2 asistencias — 3 robos — 11 valoración

Joel García (Murcia)

Joel García

Referente en su equipo, es un escolta de 1.84 con alta capacidad de liderazgo y decisión, pasando todas las bolas del ataque por sus manos. Capacitado con un notable tren inferior,  genera ventajas gracias a su primer paso, encarando con fuerza el aro. Sobresaliente dominio del balón, bota fuerte, lo que le convierte en un extraordinario anotador en penetración aprovechando su velocidad en arrancada. Irregular en el lanzamiento, es rápido armando el brazo y su golpe de muñeca es brusco. Debe mejorar este aspecto para pasar al siguiente nivel. En defensa su máximo valor es la lectura de la línea de pase. La potencia de piernas y agresividad le hacen ser un buen reboteador pese a ocupar una posición exterior. No realizó ningún partido malo durante la competición.

Estadísticas por partido y porcentajes: 22.5 puntos — 30/55 t2 54.54% — 3/13 t3 23.07% — 21/29 tl 72.41% — 7.75 rebotes (5.25+2.5) — 2.5 asistencias — 3.5 robos — 6.25 faltas recibidas — 25.25 valoración

Didac Cuso (Barcelona): Alero anotador cuya progresión dependerá de su físico. Ahora mide 1.91. Promedió 12.3 puntos en el Campeonato, el más alto de su equipo.

Ignasi Moix (Barcelona): Uno de los gemelos Moix. Tiene argumentos en el 1×1. Uno de los tiradores más puros de su generación (6/12 en triples fue su tope en un partido). Es valiente y juega muy motivado. Casi infalible en tiros libres (87%)

Fernando Andrade (Barcelona): Pívot (2.05) de movimientos lentos y sobrio. Asume el rol de un interior clásico. Es brasileño.

José Ignacio Nogués (Joventut): Ala-pívot de 2.02 que también ha jugado con el junior este año. Completo. Brazos muy largos.

Sergi Costa (Joventut): Base de primer año que demostró tener personalidad en la Final, en la que fue titular y anotó 12 puntos en la primera parte. Terminó como el mejor triplista del torneo (70%)

Joaquín Portugués (Gran Canaria): Compensaba el ataque del Gran Canaria aportando puntos desde el perímetro. Buena técnica.

Brais Gago (Estudiantes Lugo): Base muy rápido y con tendencia ofensiva. Es el motor de su equipo. Bajito (1.75), es listo para recuperar rebotes (7). Tirador irregular y buen asistente. 13.6 de valoración.

Roberto Abuín (Estudiantes Lugo): Jugador que actúa en la posición de base, aunque por altura (1.85) le corresponda otra labor. Organiza y anota (13 puntos).

Beñat Hevia (Easo): Base con buena mano y del que manan muchos puntos de su conjunto (13.7). Sólo mide 1.75. Uno de los mejores directores de la competición, el mejor por valoración (16).

Jon Urtxulutegi (Easo): Ala-pivot de actividad contínua, imprime carácter al juego del grupo. No duda en ir directo al aro (13 puntos).

Tiempo muerto del Easo

Matías Boho (Valencia): Ala-pívot de primer año al que le gusta jugar de cara y lanzar de tres (40%). Colabora en el rebote.

Domantas Sabonis (Unicaja): Hijo de Arvydas. De primer año, se sitúa entre la posición de alero y ala-pívot. Juega de cara y al poste. Con carácter.

Fran Alonso (Unicaja): También de primer año. Base-escolta con muy buen tiro de tres metros. Busca siempre el pase creativo.

Daniel Astillero (Blancos de Rueda): Interior de 1.91, ha sido el referente de su equipo (16 valoración). Largos brazos.

Ibrahima Dione (Club Basket Zaragoza): Jugador de color a mitad del camino entre el 3 y el 4. Gran capacidad atlética y para el 1×1. Juego pausado.

Alberto Clemente (San Antonio): Alero de 1.92 con alta capacidad para desbordar en el 1×1 frontal. Tres partidos muy completos (17.7 valoración).

Javier Cortina (Genovés): Ala-pívot de la cantera de Valencia. sus mejores armas: Lanza muy bien de tres puntos y carga el rebote ofensivo. Acabó con un promedio de 16.3 de valoración.

Javier de la Blanca (Real Madrid): Jugador de Jaén. Compensa su falta de altura (no llega a dos metros) en posiciones interiores con buena técnica y desparpajo.

Alberto Martín (Real Madrid): Base veloz y con excelente dominio del bote y del pase. Le faltó un punto de anotación.

Cedric Alexander (Peixe Marín): El tercero de los congoleños. Interior (1.98), es muy potente. Parejo al nivel de Mekundi. Le faltó compañía en su equipo. Su fue de Utebo sin ninguna victoria pero con unos números de MVP: 24.3 puntos y 12.3 rebotes.

Alberto López de Silanes (CAI Zaragoza): Ala-pívot pelirrojo. Excelente actitud, que le hace rebotear con confianza (11.3). Lanza de tres. A veces juega precipitado.

Antonio José Ruiz-Rico (Jaén): Alero con gran capacidad para penetrar por la derecha y correr el contraataque. Ayuda en el rebote (13 rebotes). En clara progresión. Terminó con 21 de valoración.

Nil Deix (Manresa): Líder del Manresa. Anotador desde todas las distancias (16.3 puntos por partido). Buen triplista. Mide 1.93.

Carlos García (Cajasol): Uno de los mejores interiores de esta categoría. Corre muy bien la pista para su altura (2.02). Es un ala-pívot. Internacional.

Kristaps Porzingis (Cajasol): Alero letón de dos metros muy coordinado y con buena mano. Tiene visión de juego. Debe ganar peso. Fue el sexto mejor valorado del campeonato (18.8) pese a que no jugó tanto como otros jugadores.

Adrián Camino (Cajasol): Escolta con buena técnica, tanto de bote como de pase. Ha progresado mucho esta temporada.

Daniel Tugores (Sant Josep): Máximo anotador de su equipo, fue esencial en el triunfo ante Quintanar. Terminó con 21 de valoración por partido.

Iván Saiz (Pas Piélagos): Alero muy completo y anotador. Buena mano desde la larga distancia. Fue el sexto mejor anotador de la primera fase (18.3).

Alejandro Valle (Covadonga): Ala-pívot que se mueve bien por todas las zonas del campo. Rebotea y puede anotar de tres. Promedió 15 puntos por partido.

06
jun
11

Alejar la mirada


En la lejanía es donde se perciben mejor la dimensión real de todo. Al acercarse el enfoque cambia, no encuentras puntos para comparar  y te acostumbras a detalles repetidos que pierden su definición sin la perspectiva. El valor del Campeonato de España cadete que ha organizado durante una semana la Federación Aragonesa de Baloncesto cotiza al alza si te contempla desde fuera, con una mirada ajena. Las expediciones que vinieron de todos los puntos de la geografía española señalaron todas las habilidades de la organización, alabaron las instalaciones y las quejas, si existieron, fueron mínimas.

Hace dos años que no vivo en Zaragoza y desde ese tiempo he comprendido qué suerte tienen los aragoneses amantes del baloncesto conviviendo con una federación como esta. Ahora me faltan esas cosas que antes pensaba que eran normales, obligatorias y que ahora siento como un privilegio, un lujo cotidiano. No es una casualidad que un doble campeonato como este, con un nuevo formato de 32 equipos, fuera a caer en manos de la FAB y que su desarrollo haya sido extraordinario. La afluencia de público, el esfuerzo desinteresado de los voluntarios, la excelencia de los pabellones y hoteles, el apoyo a todos los equipos, técnicos, familiares, el control de un campeonato que movía a más de mil personas… fue ejemplar y realza la labor realizada por una Federación que es espejo en otras comunidades, por citar varios casos, exportando modelos como la Liga Social o con la publicación misma de un boletín semanal, por no hablar de jugadores, técnicos o árbitros que son referencia en selecciones o clubs fuera de nuestras fronteras. No olvidemos que este verano se desarrollará allí el Curso Superior de Entrenador. Un éxito laborioso por la configuración demográfica de Aragón, la visión crítica que parece ser santo y seña por estas latitudes o la falta de una manita por parte de las instituciones, por ejemplo, cediendo el uso gratutito de los pabellones. Porque hay que recordar que los visitantes que asistieron a Zaragoza, Utebo y Alagón durante estos días fueron también turistas, comensales en los restaurantes, consumidores en tiendas, que dejaron en nuestra tierra buenos ingresos que otros eventos más promocionados, que aparecen en los medios y son más ayudados, no logran.

En palabras de José Luis Sáez, otros campeonatos y actividades vendrán bajo el proyecto Aragón 2014, porque ya se sabe cómo se hacen las cosas por estas tierras y los aragoneses los podréis disfrutar. Quizá en la cercanía se distorsione la importancia de que unos chiquillos vengan a jugar a Zaragoza, Huesca o Teruel, pero no hay nada más que alejarse para ver una realidad que debería llenarnos de orgullo. Miles de ojos se llevaron esa imagen a sus lejanas casas esta semana. Miradas lejanas llenas de sana envidia.

04
jun
11

Final: Justicia se escribe con J de Joventut


Joventut 69 Barcelona 62

Justicia. Un término resbaladizo y volátil, disfrazado en mil caras. La justicia se descubre como una amante del poder, una fría vengadora despiadada, una madre protectora, un repartidor de igualdad, un maquiavélico montaje, un lujo al mejor postor o un bufón burlesco. Su reparto recorre una ruta mundial que se esconde por todos los recovecos de la existencia. En el deporte es la caprichosa y maliciosa justicia la que empuja la pelota en la red contraria al tenista, sopla en el vuelo de la maza de la gimnasta, se deshace en calambre en las piernas del velocista o rebota en el metal del aro para escupir la pelota ganadora. Se esconde tras la suerte. Pero en ocasiones, la justicia es fiel a sus principios de igualdad y se hace novia del que más lo merece. El Joventut y el Barcelona había sido toda la semana los dos equipos que más se habían merecido el beso de sus labios, eran justos finalistas y los dos, por su atuendo desenfadado, por el consumo de su defensa individual, por la prohibición del mal gusto de la zona hermética de moda en este torneo o el ataque lento y simplista,  de un juego monocolor, se merecían ganar. Pero hasta en la final, la Justicia quiso ser incorrupta y se dejó caer en brazos del más bello, el Joventut, el equipo que más se mereció ser el campeón de España, el que interpretó la final en su conjunto, sin emborronar el concepto de deporte de equipo, aunando esfuerzo y calidad para doblegar a un Barcelona que no pudo en Zaragoza elevar la triple corona de los campeonatos de formación.

Penetración de Sans // FEB.es

Fue el acabose para una semana que ha dejado buenos y malos recuerdos, pero cuya identidad será la de una generación ascendente, con nombre propios (Camarasa, Cantenys, Sans, Gomila, Nogués, Santoro, Duch, García, Martín, Martínez…), muchos de apellido africano (Kasibabu, Thiam, Sidibe, Barro, Diop, Mukendi…), de una buena organización de la siempre cumplidora Federación Aragonesa de Baloncesto, el destacado nivel de los competidores, el democrático sistema de 32 equipos (habría que alargarlo con fases para los derrotados) y la asistencia desigual de público, pero interesante (unos 2.000) en el inmenso Príncipe Felipe. Y porque la justicia fue, esta vez, justa. Y se escribe con J de Joventut. Los badaloneses vengaron su derrota en el campeonato de Catalunya en un partido que merecieron ganar, un campeonato que merecieron ganar más que nadie.

Bernat Camarasa salió muy ansioso, con la necesidad de ser él, solo él, sin nadie más, el que se llevara los titulares. Y en el básket, los monólogos no suelen hacer ninguna gracia. La excesiva concentración de juego en el que había sido su mejor jugador del campeonato derivó en la simplicidad de un ataque que la Penya podía defender sin problemas. Por su parte, el Joventut no se obcecaba con ningún jugador, sólo en hacer lo planeado, apostando por situaciones de 1×1. El descaro de Gerard Gomila, un jugador que juega de cara y de espaldas, tiene tiro pero también sabe doblarla, que conecta pausa y decisión, suministró los primeros seis puntos de los badaloneses. Camarasa seguía dándose cabezazos contra las dobles ayudas que le salían a sus penetraciones egoístas (0/6 en tiros en ese cuarto inicial) y el Joventut se sentía fresco y sin necesidad de subir a Sans en un altar. Nogués, el otro miembro de la camada que dobló con el junior, y la irrupción de un chico de primer año, Sergi Costa (6 puntos y mucha claridad de ideas, 11 al descanso)  aceleraron hasta el 7-16 en el que Marc Calderón pidió tiempo muerto. Sans se fue al banquillo cabeceando, pero Camarasa continuaba en pista pese a ser una brújula desorientada por su afán de foco (11-21, min 10). Diferente filosofía en los banquillos.

No fue casualidad que cuando Marc Calderón decidió sentar a su estrella estrellada en el banquillo, el atasco de su juego ofensivo se diluyó. Sin el stop del bote de Camarasa, Moix y Cuso pusieron la luz verde para mover la bola cuando una suspensión del guerrero Ferrán Ventura ascendía a doce la ventaja verdinegra (12-24). De la solidaridad, del pase, el concepto plural del baloncesto, salieron dos triples de Didac Cuso y otro de Ignasi Moix, que forzó un 2+1, que quitaron todas las razones al individualismo de Camarasa e imponían un nuevo partido encerrado en la celda de la igualdad (26-26). Deshecho su barullo, Camarasa regresó al juego y anotó de forma consecutiva su primera canasta y su único triple, intercalado por un 2+1 de Cuso remendado por otro triple de Gomila, diendo la primera y fugaz renta favorable para el Barça (31-30 y 34-33). Un imposible triple de Costa, desde ocho metros, en escorzo y con el tablero iluminado en rojo como un árbol de Navidad, propuso a la Penya como vencedor en el ecuador de la final (34-37).

Agustí Sans estaba cabizbajo. Debía ser su final y no lo estaba siendo. Aprovechando un tiro libre, varios compañeros se acercaron como a consolarle, a agitarle el flequillo y decirle: “no te preocupes, confiamos en tí”. El gesto no fue menor, porque, cuando sacó de fondo el Barça, el escolta (por ponerle un rol) de la Penya se fue directo a por el robo y la bandeja. Quizá en ese momento, Sans comprendió que él no tenía que ser Camarasa y que para vencer ese partido su valor no tenía que aparecer en la columna de puntos, donde otros tenían un día más inspirado. Podría ser el motor y no ser la lanza. Desde entonces, Sans empezó a aportar robos (2), rebotes (7), asistencias (3), forzar faltas (5), jugadas menos fotografiadas e igual de imprescindible. Cedió su trono a un imperial Gomila, que hizo del temple un espectáculo, y con el aporte energético de Ventura se palió el fogonazo de Castenys y mantuvo la ventaja en el tercer cuarto (48-54).

Camarasa, en la Final // FEB.es

Camarasa no iba a dejar pasar su oportunidad de ser el héroe. Si en el primer cuarto había puesto en peligro a su equipo con su individualismo, ahora repitió la pauta, pero con una interpretación más inteligente. Basándose en su potencia del tren inferior y su buen uso del cuerpo para hacerse el hueco necesario para lanzar una bomba o un medio gancho, Bernat fue acaparando la mayoría de las posesiones del Barça. El acierto le daba razones –suyos fueron 12 de los 14 puntos de su equipo en los diez minutos finales–, pero el Joventut se las quitaba con el mejor reparto de la pelota y de las responsabilidades. El Barcelona lograba empatar (a 56, y 58), pero uno u otro, Gomila, Nogués (portentoso aro pasado), Assalit… todos menos Sans, que estaba en el banquillo ¿descansando?, seguían sumando en equipo.

La secuencia final fue de película de suspense. Hay que detallarla plano a plano. El campeonato y el público entregado no se merecían menos. Con menos de dos minutos, Camarasa acierta con una nueva penetración y Nogués comete una falta en ataque tras cargar a su defensor y el base del Barcelona vuelve a decidir por la precipitación. Una buena defensa de los azulgrana hace sonar la bocina del reloj de 24. Todo eso sin moverse el 60-62 y el reloj dando vueltas hacia su fin. Marc Calderón dibujó en la pizarra una jugada que terminó en un triple errado de Cuso y el campeón catalán se decidió por empezar a parar el tiempo con faltas. Assalit no tiembla en la primera visita a la línea (60-64, a 39 segundos). Camarasa pone en el aire una bomba que explota defectuosa. Abalde será el siguiente en irse a los libres. Solo anota el segundo (60-65, 27 seg). Camarasa ahora sí acierta y agarra del brazo a Sans (62-65). El líder ‘secundario’ sentencia a su rival (62-67) y Abalde redondeará el resultado definitivo tras un nuevo intento a la desesperada de Andrade (62-69).

El banquillo se avalanzó sobre los cinco hombres que estaban en la pista, las botellas de agua, como improvisadas botellas de champán de adolescentes descargaron su contenido sobre el parqué del Príncipe Felipe. David Jofresa se subía a los hombros de un compañero para cortar las redes que se llevaría como trofeo mientras su padre Rafa le miraba admirado desde una grada que enviaba una lluvia de aplausos sobre ellos y los chicos desolados del Barcelona. La Justicia ya había hecho su trabajo, había dado la alegría al mejor, al que más se lo merecía. Esta vez quiso ser buena. Mañana, ya veremos. A ellos les quedan muchos bailes con ella.

Estadística

MVP: Gerard Gomila. El alero del Joventut fue proclamado merecidamente como el mejor jugador del partido. El autor de los seis primeros puntos de la Penya desarrolló un recital de cómo jugar un 1×1 de cara y en el poste. El buen uso de los pies y la interpretación acertada del juego le hicieron protagonizar jugadas de gran mérito en momentos trascendentales. Su movimiento de pies es notable. Tomó el relevo del liderazgo anotador de Agustí Sans y contrbuyó defensivamente en su emparejamiento con Cantenys (sólo 6 puntos). Gomila anotó 17 puntos (7/10 t2 y 1/3 t3) y añadió 9 rebotes con 21 de valoración en 30 minutos.

Otros premios

MVP del Torneo: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo anotador: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo Reboteador: Bourama Sidibe (Canterbury Idecnet)
Máximo Asistente: Bernat Camarasa (FC Barcelona)
Mejor Entrenador: Francesc Redondo (DKV Joventud)

Partido por el tercer puesto: El Gran Canaria también vengó (40-55) su derrota en la final del Campeonato canario y superó al Canterbury. El problema de faltas de Jonathan Kasibabu dejó sin uno de sus dos cañones a los Lions y, sin acierto exterior (sólo dos triples), el Gran Canaria pudo controlar el encuentro y romperlo a partir del tercer cuarto. Thiam y Barro fueron más decisivos que Kasibabu y Sidibe, que se repartieron los premios individuales más importantes del torneo.

Estadísticas

Final Femenina: Las abultadas victorias de Gran Canaria y Mataró hacen pensar que la verdadera final del Campeonato de España cadete (F) se había disputado el día anterior en la semifinal entre ambos. Las canarias no tuvieron rival en el Halcón Avenida (83-49) y marcaron los tiempos del encuentro desde la dirección de Leticia Romero, jugadora que disputa habitualmente la Liga Femenina con 16 años y cuyo nombre fue pronunciado repetidamente en la entrega de premios, incluido el de MVP. La entrenadora del Gran Canaria, Begoña Santana, podría haber rotado más a sus jugadoras, dado que el resultado estaba decantado ampliamente en la segunda parte, pero mantuvo en pista durante todo el tiempo a tres de sus chicas, en una decisión más que criticable. El Mataró, por su parte, obtuvo la tercera parte al derrotar sin piedad al Canoe (83-39).

Estadística final

Estadística 3/4 puesto

03
jun
11

Semifinales: El Barcelona y Joventut, a por el título


Barcelona 56 Canterbury 54

El Barcelona se convirtió esta mañana en el primer finalista del Campeonato de España cadete (M) en un inmejorable escenario, el Príncipe Felipe, y un honorable rival, el Canterbury Lions de Gran Canaria, que esta vez no pudo imponer la fuerza de sus africanos Kasibuse y Sidibe. Los canarios dispusieron de una última posesión para forzar la prórroga o, inluso, empatar, después de que Bernat Camarasa errase dos tiros libres, pero la falta de calma y la buena defensa del equipo de Marc Calderón obligaron a un mal tiro que abrió una escena típica: la piña alegre azulgrana en mitad del parqué y las lágrimas de desolación del Canterbury.

El artífice de la final fue el gerundense Adriá Cantenys. El becado del Barça fue el alicate que logró cortar el grueso entramado de brazos de la zona 1-3-1 del Canterbury. Sus cinco puntos en el momento de la verdad (un triple y una bandeja) fueron vitales para que la resistencia canaria cediese. El alero del Figueres vive en La Masía y realiza un trabajo específico de tiro para convertirse en un jugador más completo. Sus tres triples y su actitud en esos instantes demuestran que la labor está mereciendo la pena.

Porque al Barcelona le costó una barbaridad atacar la defensa zonal del Canterbury, que con este argumento había apeado al CAI Zaragoza y al Unicaja y casi derrota al Joventut en la fase previa. La suya no es una zona móvil, con un despliegue amplio de movimientos, es más bien una ratonera en la que se elevan sus dos africanos como cerrojo a la pintura y sus exteriores realizan un trabajo a destajo alcanzando todos los huecos. Si no la mueves, estás perdido. Y el Barcelona estuvo lento, impreciso, no logró activar el desequilibrio dentro-fuera y estuvo sin acierto en los lanzamientos triples (4/25). Tampoco pudo correr impulsado por las piernas de Bernat Camarasa, menos brillante que días anteriores, porque el Canterbury relizaba muy bien el balance.

Fue un partido poco vistoso, de ritmo plomizo, más acorde a la condición del Canterbury, y con ello decimos conveniente a las cualidades de Sidibe y Kasibabu. Los canarios canalizaron todo su ataque hacia sus manos, hacia su ventaja física. Otra vez más. Cogen el balón, se vuelven y tiran tan arriba que nadie les puede responder. ¿Nadie? No tanto. El Barcelona también tiene un gigante, otro extranjero, un brasileño llamado Fernando Henrique Andrade, cuyo desgaste y aportación en ataque (10 puntos esenciales) fueron fundamentales al final del partido. Andrade no fagocita el trabajo de los demás, sino es un elemento más, un rol de pívot puro en una rotación propia de un equipo senior profesional, donde todos tienen una tarea que hacer. Andrade, con su defensa, podía contener a Kasibabu y Sidibe, dejar a sus compañeros para vigilar que no se abriera la herida que desangró al Unicaja: los exteriores del Canterbury apostados y esperando a la defensa cerrándose sobre sus africanos. En semifinales sólo pudieron encestar un triple y, en su conjunto 11 puntos por los 43 de Kasibabu y Sidibe.

El Barcelona solo pudo activar su ritmo en un tramo breve del segundo cuarto, hasta donde había llegado tras perder una ligera ventaja capitaneada por el cerebral Didac Cuso (12 puntos, 7 en el primer cuarto). Varios robos de Camarasa impulsaron su contraataque y un 7-0 que parecía que contrarrestaba la imperial presencia de Sidibe (7-6 en el primer cuarto). Pero fue una excepción en la pausada realidad del partido articulado por la zona del Canterbury y la falta de ideas para atacarla de un Barcelona que rebajó el flujo de sus cambios y acortó mucho la rotación, a cinco jugadores clave: Camarasa, Ignasi Moix, Didac Cuso, Adriá Cantenys y Fernando Andrade. Al otro lado, el Canterbury no se incomodaba en buscar repetidamente a sus dos mejores argumentos en este campeonato: Jonathan Kasibabu (25 puntos, 8 rebotes para 23 de valoración) y Bourama Sidibe (18 puntos y 17 rebotes para 37 de valoración). Así respondía a un Barcelona que no terminaba de arrancar por acierto de la zona canaria en un duelo que se mantenía como un baile entre enamorados, en distancias muy cortas.

Con las cartas marcadas, la partida llegó a su desenlace con el Canterbury por delante (50-52 a falta de 3 minutos) tras un parcial de 3-11. Fue cuando Castenys tomó la palabra. Un triple suyo desde la esquina y una canasta a asistencia del fugaz Camarasa repartieron los nervios por la grada. La defensa sobre los africanos, por delante, era buena, y el Canterbury erró su posesión. Camarasa buscó una bomba suicida, pero corrigió su desviado arco con un rebote ofensivo que fue oxígeno y una nueva cuenta de 24 segundos de la que Henrique sacó dos tiros libres, pero solo anotó uno (56-52). Sidibe contestó en la otra canasta aumentando la incertidumbre y el Canterbury cometió falta sobre Camarasa. El mejor base de la competición hasta este momento sintió el acero de la presión sobre sus muñecas y mandó el castigo de los tiros libres lejos del agujero del aro. Con ocho segundos, el partido daba una última opción al Canterbury, que atropellado hizo llegar a Kasibabu la pelota. El congoleño, apurado por la posibilidad de hacer pasos, no se atrevió a encarar a su par ni a lanzar de tres, y pasó a un compañeros que, acelerado por la responsabilidad y la buena defensa, tiró un triple descompensado que solo desembocó en la alegría del Barça y en el llanto de Kasibabu.

Barcelona (16+14+15+11): Camarasa (6), I.Moix (2), Cuso (12), Cantenys (19) y Andrade (10) –quinteto–. Barrera (2), X.Moix (5) y Pérez. Entrenador Marc Calderón

Canterbury (13+13+15+13): Fernández (3), Jiménez, Moreno (2), Kasibabu (25), Sidibe (18) –quinteto–. Rodríguez (2), González (4), Sánchez y Navarro. Entrenador: Santiago López

Incidencias: El presidente de la Federación Española de Baloncesto, el señor José Luis Sáez presenció el partido junto a Reynaldo Benito, presidente del Basket Zaragoza 2002, en el palco del Príncipe Felipe después de presentar el proyecto de colaboración Aragón 2011-2014 con la Federación Aragonesa de Baloncesto.

Estadísticas del partido

Joventut 75 Gran Canaria 53

El Joventut se volverá a ver las caras mañana sábado (13:00) con el Barcelona en la reedición de la final de la Liga catalana cadete –victoria blaugrana– después de cortar el paso al Gran Canaria. La Penya reaccionó a un inicio desacertado y desde su mejor intensidad defensiva y el concepto de pase supo señalar un trayecto hacia la victoria. Los problemas de faltas que tuvieron los senegaleses Mohamen Thiam y Mouhamed Barro debilitaron a los canarios hasta llevarlos a la obsesión arbitral y encajaron un poderoso parcial de 10-0 en el segundo cuarto sin ellos en pista que impulsó al conjunto de Badalona hacia el triunfo.

No es el Gran Canaria un equipo que se abrace con uñas y dientes al mastil que representan sus africanos. Son una nave con dos remos grandes, pero en la que todos bogan con fuerza. Su táctica es más elaborada y no va dirigida únicamente en llevar la pelota hasta Thiam y Barro sin ningún valor estético o falto de conceptos más elaborados. Son los senegaleses los que ejecutan en una buena mezcla de poderoso salto, velocidad y fundamentos trabajados, pero el resto son instrumentos principales, cada uno con su sonido. Todos ellos, como orquesta, fueron los responsables de un inicio avasallador, contundente (0-7), desarrollando jugadas de bloqueos que generaban ventajas bien aprovechadas. La Penya, que no incluyó a su mejor hombre, Agustí Sans, en el quinteto, sufrió hasta corregir la situación (1-10) de tener delante a dos físicos tan impontes. Dos triples de Gomila, un alero muy completo, cortaron la pájara y asfaltaron una pista de despegue por la que cogió velocidad la Penya. La prematura acumulación de faltas por parte de Gran Canaria llevó a la línea (9/12 en el primer cuarto) muy pronto a los jugadores catalanes y a Thiam al banquillo, circunstancia que aprovecharon los ‘penystas’ para seguir su segura marcha de vuelo. Un triple de David Iriarte a falta de ocho segundos terminaba de completar la remontada del Joventut (20-19).

El segundo cuarto no hizo más que agravar el ascenso verdinegro que había tomado el partido en los compases finales del periodo anterior. El Joventut subió el nivel defensivo, su fuerte, practicando una defensa más agresiva que le llevó a presionar en medio campo con contínuos traps, fruto de una conexión bien trabajada en los entrenamientos y jugadores con manos hábiles como Assalit o Sans. Mientras el Gran Canaria bajaba el gas confundido cuando contemplaba como sus dos jugadores más determinantes se tenían que sentar con tres faltas personales. Esas sensaciones se hicieron juego. En ambos lados de la pista se elaboraba un baloncesto divergente. En el de la Penya predominaba el pase y en el Gran Canaria de ‘bajitos’ sólo existía el bote. El Joventut sólo dejaba formar el ataque a los canarios con pocos segundos y la impaciencia llevaba a los exteriores amarillos a penetrar de forma poco convincente. La unión de ambos parámetros, la supremacía del movimiento del balón contra su atasco en la mano, dio como resultado que la Penya rompiera el partido (44-29 al descanso).

El Gran Canaria empezó el tercer cuarto con las mismas intenciones que comenzó el partido, pero con el lastre de ir a remolque en el marcador. El entrenador canario pidió ‘por Dios’ (ambos senegaleses son muy religiosos, musulmanes sufistas) que no cometieran falta. Un alley-oop de Thiam levantó al banquillo de Gran Canaria, que iniciaban el juego con doble bloqueo con sus dos africanos y corriendo, refugiado en una zona 1-3-1 denominada ‘aguilucho’. Pero la plegaria del técnico canario fue baldía. Nadie la escuchó más lejos del Príncipe Felipe. La cuarta falta de Barro y luego la de Thiam llevó al primero al banquillo y el pitido del árbitro se empezó a convertir en un trauma para el entrenador y los jugadores canarios. La Penya recuperó  la tensión defensiva y la efectividad de Agustí Sans, aunque fueron los aleros Gomila e Iriarte los que se encargaban de anotar desde casi todas las posiciones del campo. La ventaja se fue por encima de los 20 puntos ante la desesperación del Gran Canaria. Nunca más bajaría de esos guarismos.

En el último cuarto, el técnico grancanario recordó a sus jugadores que los partidos duran 40 minutos y tuvo varios gestos (unió a sus jugadores dispersos en el banquillo) que hablan muy bien de su carácter pedagógico. El de la Penya aprovechó su clara ventaja para rotar y dar descanso a los jugadores que al día siguiente se jugarían el campeonato con el Barcelona. La revancha y el honor de Badalona. Si no vencen, el Barcelona habla logrado el pleno este año en categorías de formación.

Joventut (20+24+12+19) Gomila (15), Assalit (1), Nogués (8), Ventura (7) y González (1) –quinteto–. Jofresa (2), Costa, García, Sans (13), Abalde (5), Iriarte (18) y Bauza (5). Entrenador: Francesc Redondo

Gran Canaria (19+10+11+13): Barro (14), Marrero (3), Portugués (6), Santos y Thiam (18) –quinteto–. Jaén (2), Díaz (1), Reillo (7), Perera, Santana (2) y Cousillas. Entrenador: Jesús Ponce.

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