Posts Tagged ‘Ricky Rubio

22
Nov
16

¿Es el baloncesto de izquierdas?


No. Rebajen la taquicardia, enfunden la bilis. La respuesta está clarinete. Cualquier deporte es una expresión lúdica de toda la humanidad y no pertenece a ninguna ideología, quieran unos u otros adueñarse de ella. Dejando finiquitada la respuesta a la pregunta del titular y sin ánimo de publicar fotos de Fidel Castro lanzándose un triple para confabular con una inexistente relación maligna con la pelotita y el marxismo, sigan leyendo por favor para entender la naturaleza de este artículo visto lo ocurrido en los últimos meses.

Dennis Rodman,  Latrell Sprewell y Bobby Knight. Tres tipos relajados. Esta era la caballería basketbolera de Donald Trump en la última campaña electoral americana. Al otro lado del ring se situaba la vasta mayoria de la NBA. Es decir, un tirachinas contra los cañones de Navarone. En uno de sus últimos mítines, en el Estado clave de Ohio, Hillary Clinton apareció en escena con LeBron James y JR Smith para reclamar el voto para la dama demócrata. Semanas antes el propio Dwyane Wade mantuvo un rifi rafe con Trump tras utilizar éste el asesinato de una prima del ahora jugador de Chicago Bulls en tono electoral. Carmelo Anthony, Stephen Curry y Chris Paul encabezaron a decenas y decenas de jugadores que manifestaron su adhesión a la causa ‘azul’. Entrenadores como Steve Kerr, Greg Popovich o Stan Van Gundy se han mostrado contundentes en su falta de confianza hacia el multimillonario que pretende levantar un muro en la frontera mejicana. No todo se quedaba en apariciones públicas o mensajes en redes sociales, el mismísimo comisionado de la NBA, Adam Silver, la leyenda Magic Johnson, Grant Hill, Mike D’Anthony, Jason Kidd, Rolando Blackman, Dikembe Mutombo, Jason Collins… aparecían en la lista de donantes económicos de la candidatura de Clinton.

dennis-rodman-donald-trump

Las reacciones de catástrofe y estupefacción no se quedaron cortas al conocerse la victoria del magnate del flequillo dorado. El meteorito cayó en medio de la progresista NBA. Hasta el españolito Ricky Rubio se flagelaba con la idea de tener a Donald Trump a los mandos del Air Force One. Quizá a modo de revancha, una de las primeras informaciones aparecidas a los días de la elección fue que Trump desinstalará de la Casa Blanca la famosa pista de baloncesto de Barack Obama por la que tanta estrella, incluido Pau Gasol, ha pasado en estos ocho años.

Reacciones antiTrump en la NBA

El activismo político de la NBA en favor de causas progresistas no es nuevo, pero sí puede decirse que se ha disparado en los últimos tiempos con el advenimiento de Obama, conocido por su muñeca anotadora en su etapa universitaria en Hawai. Barack es hincha confeso de los Bulls y habitual en las gradas de los Wizards. El idilio era seguro.

La vinculación evidente de este deporte con el sector afroamericano ha propiciado campañas en favor de los derechos civiles y la repulsa a los repetidos casos de violencia policial contra jóvenes negros que han sacudido la sociedad norteamericana. El mandato de Adam Silver ha sido más duro que el de su antecesor David Stern en estos aspectos, condenando al propietario de los Clippers, Donald Sterling por comentarios racistas, o  trasladando de Charlotte a New Orleans el próximo All Star por la ley racista y homófoba propugnada en Carolina del Norte.

La reacción de la mayoría de la NBA al triunfo de Trump le ha puesto en la avanzadilla de la oposición contra el ‘nuevo régimen’. Hace una semana salía a la luz que tanto los Milwaukee Bucks, como Memphis Grizzlies y Dallas Mavericks harán boicot a la cadena hotelera de Trump y no se alojarán en ella como tenían previsto. Otras franquicias parecen que harán lo mismo. El propio LeBron James insinuaba en su reciente visita a la Casa Blanca, Mannequin Challenge mediante, como campeón de la NBA que de repetir victoria en las Finales quizá no hagan este viaje para saludar a Trump. La batalla no ha hecho más que comenzar.

El baloncesto como unión Sánchez-Iglesias

El progresismo de la NBA tiene un tinte eminentemente racial. Y esta razón no converge con lo visto en las últimas luchas electorales en España. Aquí también el baloncesto se sacó como un medio de canalización de entendimiento entre las dos fuerzas de izquierdas. Se daba la circunstancia que tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias priorizan al básket sobre otros deportes en sus gustos personales y encima compartían pasión por el Estudiantes. En sus primeras presentaciones televisivas, el líder socialista alardeaba de haber jugado en la cantera del Ramiro y parecía obligado darle una pelotita para probar su puntería cuando acudía a un plató. No se si esto era casual, con afán de humanizarle o de situarle como heredero de José Luis Rodríguez Zapatero, otro amante confeso del baloncesto.

En la bancada granate también se ha abrazado el amor por las canastas. Podemos difundió un vídeo de su líder jugando una pachanga con sus amiguetes en la jornada de reflexión previa al 26J. Famoso es el discurso que Iglesias dio en Vistalegre en 2015 comparando a la formación del cambio con la selección española. Este matrimonio por el básket lo quiso trasladar a las negociaciones para formar gobierno el propio líder de Podemos al entregar un ejemplar del libro ‘Historia del Baloncesto en España‘ a su homólogo Sánchez como símbolo de lo que unía a ambas formaciones. Permítanme el paréntesis. Espero que se leyeran el capítulo de la selección de la Segunda República, escrito por un humilde autor, en el que, miren que oportuno, hubo un jugador, Cayetano Ortega, que terminó cayendo en el campo de batalla peleando contra el fascismo.

Iglesias-Sanchez-Carlos-Jimenez-Poyato_EDIIMA20160330_0133_5.jpg

Al contrario que en Estados Unidos, son pocas las adhesiones políticas que desde el baloncesto español se han dado a un bando u otro de nuestro parlamento. Quizá Sitapha Savane, pívot senegalés del Movistar Estudiantes, es el más claro en ahondar en estos asuntos y posicionarse como simpatizante de Podemos. Tampoco los deportistas en este país acostumbran a mojarse en estos temas. Recuerdo vagamente, y no lo puedo apoyar en la hemeroteca, unas declaraciones en apoyo de Esperanza Aguirre de Jorge Garbajosa, ahora presidente de la FEB, hace ya unos años. Pero se pueden contar como mínimas este tipo de intervenciones. Aunque curiosamente, un exjugador de la ACB, José Ramón Lete, será quien esté al frente del Consejo Superior de Deportes en la nueva legislatura.

No vayamos a introducirnos en la historia, donde hay raciones para todos, pero también aquí el baloncesto tuvo un componente ideológico, concentrado en la confrontación olímpica entre soviéticos y americanos, llevaba a su máximo exponente en la final de Múnich’72 y la polémica canasta de Alexander Belov. La derrota de los Estados Unidos en Seúl’88 y el miedo a perder el dominio ante las naciones del Bloque aceleró la entrada de los jugadores profesionales en la villa olímpica en Barcelona’92 justo tras la caída del Muro de Berlín.

Llama al menos la atención cómo se ha adherido en estos últimos tiempos, al menos en el contexto español y americano, al baloncesto como un deporte con claros vínculos progresistas, tanto sea por la simpatía de los políticos por esta disciplina o por la oposición de los jugadores afroamericanos de la NBA al discurso racista de Trump.

Creo que estarán conmigo en que el baloncesto es un perfecto canal democratizador. Como expresión colectiva, el entendimiento de los cinco efectivos del equipo debe ser coordinada para ser efectiva. La tara de uno afecta al todo. De esta realidad mana la necesidad de la unión y eso es lo que importa dentro de una cancha. He estado en vestuarios muy díscolos a nivel personal, con diferentes gustos estéticos, culturales, sexuales y políticos, pero que al saltar a la pista obviaban estas distancias para confluir en el bien común. Y quizá en esto, más alla de colores o banderas, es en lo que este bendito deporte podría enseñar más a la política.

Aclarado el tema, permitanme la licencia de poner una foto de Fidel Castro jugando al baloncesto. 😉

fidel_baloncesto

15
Sep
16

El mejor objetivo


Es uno de esos gestos en los que los técnicos somos más tiquismiquis. Nos podemos pasar horas y horas haciendo la corrección en la altura del codo, la extensión del brazo, la rotación de muñeca o la orientación de los pies. Diminutos cambios que van puliendo la ortodoxa mecánica de tiro que consideramos infalible. Hace unos meses le daban vueltas a esta reflexión en un corrillo de entrenadores del Joventut de Badalona. Querían mejorar el porcentaje de acierto de una de sus mejores promesas y llegaron a un giro radical de su planteamiento. Decidieron, tras mucho análisis y un punto de intuición, cambiarle la mano de tiro. De diestro pasaría a ser zurdo. Algo así como clavarse una pirueta con doble tirabuzón para caer dentro de un dedal. Una transformación severa pensando en un mañana y olvidándose de un hoy.

El riesgo presente puede ser la mejor decisión en el futuro. O la peor. Por ello se intenta minimizar el fallo de la predicción desde el factor experiencia. A toro pasado es más fácil acentuar el éxito o el fracaso de una acción, pero en el momento de la verdad, en el ya, acongoja dar un paso al vacío. Sin salirnos del Olimpic, desde esa visión es tremendamente sencillo apuntar a que no se completó la formación de Ricky Rubio en su tiro exterior. Quizá faltó algo. Un técnico de la Penya me comentaba hace no mucho que quizá no explotaron ese camino. Quizá también Ricky era zurdo y no lo percibieron. Y va más allá en la autocrítica. Quizá lanzarlo al mundo profesional en edad cadete acortó los plazos de su progresión y se delimitaron algunos de sus potenciales.

Un sembrado baldío

Ricky será uno de los diez españoles que competirán esta temporada en la NBA. Una cifra récord, asombrosa. El base de los Wolves seguirá siendo estandarte en el joven proyecto de su franquicia y uno de los elementos más vistosos por su asombrosa capacidad de pase.

En unas semanas la Liga Endesa arrancará con 17 clubs por la renuncia del Gipuzkoa y la ausencia de ascensos. El acuerdo entre la ACB y el sindicato de jugadores define que cada plantilla tiene que tener cuatro fichas de formación, es decir, baloncestistas que han pasado un tiempo en las canteras del país. No todos son españoles, aunque si la mayoría.

Unas decenas de aventureros han partido fuera de nuestras fronteras para ganarse la vida, dado que los márgenes salariales de competiciones como las LEB o las EBA dejan mucho que desear y figuran habitualmente con dígitos por debajo del salario mínimo. Con 500 euros mensuales no se llega a cubrir los gastos.

ricky.jpg

Casi sin necesidad de sacar la calculadora acertamos a indicar que rondan, con suerte, el centenar de españoles que tienen una comodidad profesional dedicándose al baloncesto. Masculino, del femenino quedan las ruinas.

Un porcentaje diminuto

El Consejo Superior de Deportes señala que durante el año 2015 hubo 350.000 licencias, aproximadamente, para baloncestistas federados. Una cifra importante y que habla del valor social de una disciplina muy seguida en el ámbito educacional. Hay unos 3.500 clubes en España. Hacia muchos de ellos, por no contar colegios o escuelas deportivas, se dirigen estos días padres y madres con el ánimo de apuntar a sus hijos e hijas en una actividad para completar el curso académico, para que hagan un deporte, ocupen sus horas libres, se relacionen, bajen algo de peso o sepan trabajar en equipo.

Si compañaramos ambas cifras, las del ámbito profesional y, digamos, las del hemisferio más social del deporte, nos encontramos que el porcentaje es irrisorio. Llegar a vivir del deporte es como si te tocara la lotería. Por ello debemos ahondar en ver al deporte como un canalizador de nuestra existencia más que como un paraiso de mitos y leyendas que aparece por nuestros televisores para nuestro disfrute.

Muchos los que estamos enrolados en la batalla del deporte de formación nos olvidamos de que ese porcentaje es ridículo. Que para que un niño llegue a la ACB o a la selección deben enredarse muchos factores, algunos tan poco alterables como la genética (altura, fuerza, velocidad…), y otros también de carácter económico y social. Sin embargo, es cada vez más habitual encontrar a progenitores que se empeñan en moldear a su vástago en una futura estrella sea como sea. Es su misión vital.

Conocernos y conocerlos

john-paul

En una charla reciente programada por el CB Las Rozas, John Paul Turner, seleccionador mini de Madrid, ahondaba en el déficit de comunicación que existe entre el entrenador y su jugador. Hablaba en un sentido amplio, personal. Apuntaba a la obligación del preparador de saber qué es lo que le pasa a su pupilo, a conocer su estado anímico para afrontar un partido o un entrenamiento, desvelar si ha sido un buen o mal día, la realidad de su entorno familiar, cómo le va en la escuela o con sus colegas. Ese trabajo va más allá de nuestra misión dentro de una cancha y define al educador real.

Ahora que arrancamos a diseñar planificaciones, entrenamientos y sesiones especiales, que nos enredamos en si un jugador es zurdo o no, nos deberíamos mirar realmente al espejo y ver cuáles deben ser los verdaderos  objetivos que marcan nuestro trabajo sobre los chavales. Enseñar a pulir esos pequeños detalles que mejoren la técnica de tiro son esenciales en nuestra labor, no podemos obviarlos, pero sólo será un eslabón más en una cadena que debe ayudar a crecer a los chicos y chicas como deportistas en un sentido más amplio. Saber sociabilizarse con los demás, aceptar el esfuerzo como la base de la mejora, controlar emociones, tener un espíritu cívico, querer ser creativo, entender que la victoria no la marca sólo un marcador, ahondar en valores de buen comportamiento… perfilarán a ese buen deportista que tiene un mínimo porcentaje para llegar a ser profesional, pero tiene todos los números para ser en el mañana un aficionado pacífico, un padre comprometido, un entrenador comprensivo, un árbitro ecuánime y dialogante, un directivo justo… una mejor persona. Y esa es una victoria para todos que merece esas horas, semanas, meses y temporadas que se extienden por la vida y no se limitan a una pista de baloncesto.

 

 

 

 

 

 

23
Ago
16

El oro de Calderón


No es un detalle cualquiera. Nadal no rompe raquetas. Ni la mayor de las rabias contenidas provoca esa necesidad de destruir su arma de trabajo. Cuenta Toni Nadal, su tío y entrenador, que le negó ese gesto. No podía permitir que como ídolo de masas mande ese mensaje de frustración a sus pequeños admiradores, que seguro no tenían una marca deportiva detrás que le suministre material ilimitado. Una eficaz raqueta puede valer un puñado de centenares de euros, inalcanzables para muchas de las familias españolas en esta economía crítica. Al social había un segundo discurso. Rafa no podía arremeter contra otros y mucho menos contra un objeto por la culpabilidad de sus fallos. No hay que buscar excusas. Cuenta una anécdota que el propio tenista decidió seguir jugando con una cuerda rota en un partido porque realmente lo que tenía que mejorar era simplemente su actitud y su juego.

El libro ‘Prohibido gritar’, de los periodistas Maira Cabrini y Juan José Mateo (Ediciones Turpial), ha sido mi compañero en la playita este verano. Por poco tiempo, tengo que decir. Lo he devorado. Su contenido va ahondando en la importancia de la educación en valores en la construcción de un buen campeón por parte de sus entrenadores. En diez reportajes se presentan casos de deportistas españoles muy reconocidos. Los detalles referidos a Rafa Nadal los he extraído del excelente trabajo de estos autores, que subrayan elementos básicos en la buena educación como el compromiso (Vicente del Bosque), la lucha (Enhamed Enhamed), el equipo (Pepu Hernández), la corrección (Rafa Nadal) o el camino (Edurne Pasabán).

En los recien acabados Juegos Olímpicos de Río, España ha cosechado 17 medallas, siete de oro, quizá la mejor participación desde Barcelona 1992 y Atenas 2004. El medallero marca un abismo entre la gloria y el fracaso. Un precipicio cruel por el que cae todo aquel que no es capaz de engrandecer a la patria. Si eres cuarto ya no sales en el Telediario. Y tampoco en la beca. Ese resultado que depende de tantos factores sigue demarcando los límites de la alegría y la tristeza para los medios de comunicación, directivos federativos y aficionados de andar por casa. Y en muchos casos, en todos los deportes mal llamados ‘minoritarios’, los héroes volverán al anonimato durante cuatro años de barbecho olímpico. Injusto y cruel.

nadal

El otro resultado

Aquellos que nos dedicamos al deporte de formación, que no deformativo, sabemos que los referentes de los profesionales son esenciales para la mejora de nuestros chavales. La copia, la imitación es un dulce anzuelo para los enanos. Si un niño se levanta un día con ganas de imitar la última acción de Pau Gasol o sueña con ser tan grande como Lidia Valentín tendrá un importante aliciente para seguir por el buen camino. Pero aquellos que además pretendemos hacer del deporte un elemento educador, como bien intenta relatar ‘Prohibido gritar’, apuntamos más hacia otros valores que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para los focos.

Precisamente creo que Río ha sido uno de los mejores Juegos en este concepto. La señalada como mala organización ha tenido detalles fabulosos para ensalzar las mejores acciones de deportividad de los atletas y sancionar a aquellos que han hecho trampas. La recalificación para competir en la final de fondistas que se lesionaban o se paraban a ayudar o de nadadores que por error ajeno habían saltado antes de tiempo a la piscina me parece que lanza un mensaje claro a todos los jóvenes del mundo: ganar no es lo más importante. Se premia el compañerismo, la justicia, la deportividad y la bonhomía.

La afición no es tonta y capta esas sensaciones. Pocas estrellas empatizan más con la gente como Rafa Nadal. Exhausto es capaz de remontar un set perdido ante un rival. No obtener el bronce no frenó halagos y elogios a su actitud de superación, su esfuerzo casi suicida. Puede que sólo Pau Gasol emita ese tipo de señales de confianza y liderazgo que trascienden el resultado y avivan la admiración. No sorprende que algunos les propongan como próximo presidente del gobierno. Y no nos vendría mal.

El equipo gana al egoísmo

José Calderón ha sido parte activa de los éxitos de sus hermanos mayores de la generación del 80 (él es del 1981). El base ha sido capitán general en los éxitos de la última década, acaparando minutos y protagonismo pocas veces denunciado. Su rendimiento en las últimas temporadas en la NBA, el inevitable paso del tiempo y el aumento de la competencia han reducido paulatinamente su aportación deportiva en la selección. Los Juegos de Río pueden que hayan sido su última gran competición con sus amigos, su familia, con su equipo. Y quizá no haya sido la despedida prometida, soñada. El extremeño apenas ha jugado. Ha sido el tercer base por detrás de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, una decisión que conocía y que fue parlamentada por Sergio Scariolo. Los roles mandaban por encima de las necesidades personales. Calderón, como un gran profesional, conocedor de los mecanismos que hacen funcionar a un equipo y aceptando una realidad sin consumirse en ella, aceptó otro reto: ser líder fuera de la pista, donde las estadísticas no importan. Humildad y sacrificio reza su perfil en twitter.

Su actitud en el banquillo ha sido emocionante, mandando y animando, como sus lágrimas y abrazos en la celebración. Su falta de crítica a la elección de Scariolo es simplemente ejemplar y básica para no resquebrajar la armonia del colectivo o desviar la atención en un momento crítico (dos derrotas y el base titular jugando mal). Choca con rabietas vividas en otros deportes (pongamos que hablo de Pedrito) y que como entrenadores nos encontraremos en el actual entorno de padres que creen tener en casa a una futura estrella.

Con su forma de actuar ante una situación incómoda, aceptando el bien común por el egoismo individual, sumando más que restando, José Calderón nos ha entregado una lección mucho más importante que un metal. Es necesario potenciar esta secuencia más allá de las fotografías del podio. En ella está la esencia real del deporte y los valores que lo hacen una raíz del cambio hacia una sociedad mejor. Lo que realmente debería perdurar de estos Juegos. El verdadero oro para todos. Gracias, Calde.

calderon_rio.jpg

20
Ago
16

Cocina italiana


Se imaginan ir a un restaurante y no mirar los precios de la carta. Quiero esto, eso y aquello. Porque yo lo valgo o, mejor, porque el dinero no vale nada. Pues eso es lo que le pasa a un seleccionador deportivo. Tiene delante de sí a todos los jugadores de un país para decidir qué se lleva a la boca. El peligro es el mismo en ambas situaciones: tirarse a por lo más goloso y llenar el plato de delícias sin atender a las necesidades del cuerpo y a la cantidad idónea para no saturarse.

Scariolo ha cocinado la selección sabiendo la temperatura a la que se cuece un equipo campeón. Hasta ha tenido la suerte de la ‘mala suerte’ en la elección de los elementos. Me explico.

Una herencia con fisuras

Quizá ahora no lo recordemos, pero la herencia que recibió el italiano tenía fisuras, no definitivas, pero si suficientes para dudar de que lo ocurrido en Río fuera posible. Se venía de naufragar en ‘nuestro’ Mundial y se vislumbraba el declive de algunos de los Héroes de Saitama. A ello añadan el fuego de la poca presencia de Felipe Reyes, el lío del overbooking de tres bases, la eterna pregunta de que sí Ibaka o Mirotic, la ácida crítica sobre Claver o el llamamiento a una regeneración de jóvenes meritorios. No era una situación idílica para retomar las riendas de un proyecto con memoria de gloria.

Recoloquemos el escenario en el verano pasado. Llega el Eurobásket. Y las sensaciones no mejoran. Comencemos con las ausencias, por un motivo u otro. Se descuelgan del grupo Ricky Rubio, José Calderón, Juan Carlos Navarro, Serge Ibaka y Marc Gasol. Parece un listado de bajas bien lustroso para hacer temblar a cualquier selección con su pérdida y más con la presión añadida de que hay que conseguir la clasificación para los Juegos de Río, que se visten ahora con los ropajes de la gran despedida de esta generación que debía hacer sido el fracasado Mundial de España.

scariolo_gasol

Las derrotas ante Serbia en la inauguración y ante Italia más tarde alimentan a los agoreros a anunciar un póstumo eclipse que tuvo Alemania a dos tiros libres. No era ese el final predestinado. Una segunda fase iluminada por la presencia mesiánica de Gasol acalla todas las voces del carrazo de tacañones. Polonia, la invicta Grecia, la revancha más dulce contra Francia y la final ante Lituania en plena excitación son capítulos que alargaban la leyenda de un grupo único… aunque con invitados especiales. Porque Felipe recupera su casco de espartano, Claver sale del enfoque de la broma, Mirotic aprueba el examen, Llull asciende a capitán general, el Chacho rompe la regla de que los mejores siempre juegan la NBA y los ‘chavales’ evolucionan correctamente. Se taponaron todas las grietas y se recupera la confianza plena de los que dudaban. No todos los dilemas.

La fuerza de la unión

Scariolo supo hacer de las ausencias su fuerza. Delante del buffet libre, sin poder escoger lo que más gusta, supo tomar un cazo de los ingredientes indispensables para hacer un buen equipo bajo su propia filosofía. Impuso roles. Todos sabían para qué estaban y la dosis de minutos que se le administrarían. Tener un equipo de chavales o debutantes en la selección ayudaba para asumir protagonismos menores de tercer base, quinto interior o especialista defensivo.

Sin Ibaka ni Marc se reducía peso en la zona, pero el perjuicio se convertía en beneficio. Pau adquiría todos los galones de líder divino sin compartirlos con su hermano, Felipe recuperaba su cuota en la historia y el juego de Mirotic equilibraba tácticamente el dibujo. Mirotic sería Garbajosa, el cuatro abierto con el que juega todo Dios desde hace quince años y que para Scariolo ha sido norma en todos sus éxitos en Baskonia, Madrid, Unicaja y con España. Generando espacios, dejando la pintura para Pau para atacar y defender y podiendo frenar a interiores más moviles, pesadilla para los Gasoles cuando coincidían en pista en el Mundial. Hasta las salidas de Pau al 6’75 eran de nuevo sorpresivas y no una obligación conocida si su hermano estaba en pista.

A ese giro decisivo se añadía el reclutamiento de soldados del barro, jugadores menos apegados a la estadística y pendientes de pequeños detalles. El campeonato de Pau Ribas y Víctor Claver, y otros, orientados hacia la labor de contención y vigías de los pequeños detalles, nivelaba los excesos incontrolados de la época Orenga, demasido centrado en contentar a todos.

Esa selección del Eurobásket, sin tener a los mejores, era mejor equipo porque estaba configurado bajo el lema ‘una para todos, todos para uno’.

Scariolo_sonrisa_España

Seleccionador y entrenador

Pero de Río no se iban a descolgar los mejores. El plan cambiaba. Los peones eran reyes. Y volvían los excesos de la carta de lujo. Volvían los tres bases, volvía Marc y la publicidad tolkiana de las ‘dos torres’, retornaba Ibaka para apartar a Felipe y mandar a la jaula a Mirotic y Navarro reclamaría su merecidísima corona pese a protagonizar su peor temporada individual en el Barcelona. Encajar a tanto diamante era ahora el dilema dorado.

Scariolo ha encontrado soluciones ajenas y propias. Ajenas en la inoportuna lesión de Marc Gasol y en la renuncia olímpica de Serge Ibaka. Sin ellos nada había que trastocar en el plano interior que tan bien funcionó en Europa. Incluso se ha contado con el crecimiento de Willy Hernangómez como aquella tanqueta que transitó hace diez años por los campos de Japón.

Pero Calderón y Navarro estaban allí como clavos. Y el italiano aquí hizo de entrenador. Tomó la decisión de dejar al extremeño en la periferia de la rotación como base. No le restan argumentos: Calderón viene de varias temporadas inestables en la NBA y Ricky y Sergio han presentado un currículum competitivo más adecuado en este tramo. No pretendió Scariolo mentirse como hizo Orenga y desplazarle al ‘2’, como ocurrió en Dallas, y reducir la trascendencia o quitarle la bola a un Llull en efervescencia. Mejor mirarle a los ojos y decirle que vas a jugar menos, pero que puedes ayudar de otra forma y eres importante para el grupo. Eso es lo que toca, aunque puedas ganarte las críticas. Y Calderón ha aceptado de forma ejemplar su papel de líder en el banquillo y fuera de las cámaras. Su profesionalidad es de aplauso cerrado y muy diferente a la crispada respuesta que hubo con el ostracismo de Felipe en Madrid (ni que hablar de la selección de fútbol y el egoismo mimado de Pedrito). Si Calderón está feliz, todos felices (si se gana)

Y quedaba Navarro. Esa Bomba que lleva dos temporadas administrando su explosividad en Barcelona para derramarla cuando corresponde. Sin la regularidad y constancia suspendida en sus mejores piernas, en 30 minutos de caza, pero con el veneno preparado del talento indomable. Y Navarro aceptó esa bandera de la segunda unidad, de que quizá no tocaba tirarselas todas, pero sí poner toda la intensidad en defensa, en aceptar cuando tenía que ser cambiado, quizá porque además Pau Ribas se ha quedado en casa después de sacarle a él la invitación para esta despedida de gloria.

Ningún plan es infalible. Los dos primeros partidos quedó claro, quizá aún sin tiempo entre tanta interrupción de viaje de ida y firma de contrato, o quizá sin la comprensión de todos los cambios hacia el equipo y hacia afuera. Pero las piezas fueron encajando en el armazón para darle la razón a Scariolo y el rendimiento se disparó hasta la lucha por el bronce. Sólo el día de Estados Unidos, por el cansancio acumulado de Pau y la debilidad defensiva ante los físicos interiores y las debilidades de rebote, se echó en falta a Marc Gasol y el músculo de Serge Ibaka.

Y ahí reside en parte el éxito de la labor de Scariolo. Él ha sabido hacer de seleccionador, contando con los mejores, pero también de entrenador, haciendo de esos jugadores piezas de un equipo y convencerles de que esa función era la necesaria para seguir haciendo leyenda juntos. Porque él también es leyenda. Y los jugadores lo saben y lo respetan.

18
Feb
12

¿Quién será el primer español de la NBA en hacer un triple doble esta temporada? (encuesta)


Hacer un triple doble se ha convertido en un rasgo de excelencia en el baloncesto moderno. Pieza de coleccionista en Europa, hay verdaderos expertos en este arte en la NBA. Acaparadores de estadísticas actuales como Jason Kidd, Lebron James, Rajon Rondo o Grant Hill o monstruos históricos como Oscar Robertson (181, único en promediarlo durante una misma temporada), o Magic Johnson (138) han sido verdaderos especialistas. El único español que ha logrado entrar en esta categoría es Pau Gasol, que ha completado cuatro actuaciones de al menos ’10-10-10′ en sus 10 años de carrera. Su primer triple doble fue registrado en el libro de patentes el 8 de marzo de 2006, cuando se enfrentó a los recolocados Sonics de Seattle como miembro de los Grizzlies (21 puntos, 12 rebotes y 12 asistencias). El siguiente fue el 24 de enero de 2007, también en Memphis, con 17 puntos, 13 rebotes y 12 asistencias. El tercero, ya como miembro de los Lakers, tuvo lugar el 17 de febrero de 2009, contra los Hawks, con 12 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias. Ningún compatriota logra una de estas joyitas desde que el alapívot de los Lakers se marcara uno al principio de la campaña pasada ante los Blazers (20 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias). El próximo se resiste para la saga hispánica que dispone de simientes suficientes para sumar en cualquier jornada una de estas pequeñas perlas estadísticas que consagran al partido completo. Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Serge Ibaka y José Calderón lo han rozado tras desenredarse el lockout sin conseguirlo por poquito. ¿Quién será el próximo?

Su nueva ubicación en la ofensiva de Mike Brown hace que Pau no disponga del balón tanto como en sus tiempos en Grizzlies o con Phil Jackson. Eso tiene una consecuencia directa sobre el número de asistencias que está dando y lo que reduce sus opciones de sumar más triples dobles. Mientras sus dobles dobles en puntos y rebotes suelen ser una marca de la casa (19, 3º en toda la Liga), en este curso sólo ha logrado un partido de dobles figuras en pases de canasta, precisamente el día que más cerca ha estado de rozar su quinto hito numérico: 8 puntos, 8 rebotes y 10 asistencias (Indiana, 22 de enero).

Quizá sea su hermano Marc el que lo ha tenido más cerca de las puntas de sus dedos. Sería un premio magnífico para una temporada inolvidable que quedará marcada por su presencia en el All Star. Su trascendencia dentro de los Grizzlies queda expresada en los boxscores. Es el ‘osezno’ que más juega, el que más rebotea, tapona y doble dobles realiza (8º en NBA con 15), además del segundo anotador y asistente. La pelota orbita sobre él cuando está en pista, lo que hace además que sea uno de los interiores con mayor capacidad de pase de toda la NBA y un candidato magnífico para el completar un triple doble. El mejor ejemplo lo dejó ayer por la noche (17 de febrero) ante los Nuggets con un soberbio (16 puntos, 14 rebotes  y 8 asistencias). No es la primera vez que se queda con la miel en los labios: 22 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias ante New Orleans el 18 de enero y 21 puntos, 11 rebotes y 6 tapones frente a Utah el 6 de enero. Pero si queremos ser ambiciosos, Marc puede ser la mejor baza del baloncesto español para firmar una hazaña al alcance solo de unos elegidos. Hablamos de consagrarse con la rareza de un cuádruple doble. Esta temporada, el 21 de enero ante Sacramento, aunque aún lejano, se fue hasta una estadística remarcable de 20 puntos, 11 rebotes, 5 asistenticas y 6 tapones. Solo cuatro jugadores han logrado un cuádruple doble en la historia de la NBA: Nate Thurmond, Alvin Robertson, David Robinson y Hakeem Olajuwon.

Las comparaciones más sobadas con Ricky Rubio le quieren encajar en la silueta deportiva de Pete Maravich, Jason Kidd o Rajon Rondo, los tres verdaderos estandartes del playmaker capacitado para hacer muchas cosas y, por lo tanto, sumar triples dobles. El actual campeón con Dallas es tercero en el ránking histórico (107) en esta faceta. Las similitudes con el base del Masnou nacen en buena medida de ese concepto global, de ese juego que le ha hecho en varias ocasiones rozar el triple doble más precoz para el baloncesto español. Su consecución parece cosa de poco tiempo, pero se está resistiendo. En varias ocasiones ha estado a un par de cifras más de obrarlo. Lo especial del ‘flequi’ es que su dimensión le permite realizar varias combinaciones diferentes. Aunque la que más explota es la tradicional de puntos, rebotes y asistencias (18-8-11 ante Houston el 30 de enero ó 9-8-8 ante Sacramento el 16 de enero), también podría hacerlo con la opción de robos de balón (10-10-6 ante los Nets el 3 de febrero). RR es el 20º en el listado de doble dobles (11), siendo el tercero entre los bases y el primer rookie.

Una senda poco transitada es por la que puede llegar la sorpresa. No hay que olvidarse de Serge Ibaka y su descomunal producción en tapones como opción más que seria. Este mes de febrero ‘Air Congo’ suma dos actuaciones con diez ‘chapelas’ lo que, a poco que mire el aro, hace que pueda añadir su nombre a esta categoría sin dificultades. Sin embargo, en ambas participaciones, no lo logró por la misma circunstancia: 4 puntos, 11 rebotes y 10 tapones ante Dallas (1 de febrero) y 6 puntos, 9 rebotes y 10 tapones frente a Sacramento (9 de febrero). Con un máximo de 2 asistencias por partido un plan B parece improbable para Ibaka.

A lo largo de sus seis temporadas en la NBA, el extremeño José Calderón se ha ido varias veces de la cancha con la sensación de habérsele escapado el triple doble por un pelo. No pudo estar más cerca de ello el año pasado, el 15 de enero del 2011, cuando sólo un rebote le apartó de la efeméride ante Washington (21 puntos, 15 asistencias y 9 rebotes). Siendo la actual su temporada más prolífica en rebotes (3.3), no es utópico pensar que la marca podría caer en breve. Sus recientes aproximaciones así lo demuestran: 8 puntos, 17 asistencias y 8 rebotes el 3 de febrero ante Washington y 25 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes el 14 de febrero ante Knicks.

El rol en el que se ha encasillado (o lo han encasillado) Rudy Fernández provoca que sea el español que viva más lejos del triple doble, cuando en sus estancias europeas es uno de los aspirantes con más méritos y aptitudes para lograrlo. Con los Nuggets aún no ha hecho ningún doble doble esta temporada, por lo que pasar al siguiente nivel parece fruto solo de la imaginación de sus más fanáticos. No será por cualidades. Su mejor partido este año lo ha retratado como una pieza completa: el 11 de enero antes los Nets hizo 11 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes.

30
Ene
12

Los ‘unos’ de la quiniela


El pasado día 16 de enero USA Basketball hizo pública una lista de 20 jugadores que optan a defender a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos que este verano se disputarán en Londres. A seis meses para que la bandera de los cinco aros ondée en el London Olympic Stadium, Argentina también presentó a ocho nombres que serán fijos para Julio Lamas en las canchas británicas. En España el debate está desierto. El afónico altavoz del baloncesto español no lanza mensajes a la opinión pública más allá de las maravillas de Ricky Rubio en la NBA. Poco más se oye rebotar a nuestra pelota naranja en medios de comunicación no especializados. En los propios la temática se amplía a los pronósticos coperos, el duelo Barça-Madrid en la Liga Endesa y Ros-Avenida en Liga Femenina, el meteórico Iberostar de la Adecco Oro, el Top16 de la Euroliga… pero tampoco nada de los Juegos. ¿Es pronto para enfocar la mirada hacia Londres o falta una total visión para potenciar las bondades de la selección fuera de la temporada veraniega? ¿Están locos estos americanos o son maestros del márketing deportivo? ¿No interesa o no se vende la marca?

Me sorprende cómo la eclosión de Ricky Rubio en la NBA, su magnífica adaptación a un estilo vecino al que ha mamado en Badalona, la concesión sin ataduras de Rick Adelman, la excelente campaña de propaganda ‘made in NBA’, no ha sido codificada en España como un debate sobre su influencia en la selección. Detrás del huracán Ricky acechan otras pequeñas tormentas que hacen que la posición de base vaya a ser un campo de batalla del que Sergio Scariolo deberá rescatar a tres supervivientes. De la noche a la mañana se ha pasado de la amplificación nacional de la pregunta interna del Palau de ¿Ricky o Sada? a consagrarse al flequillo desmelenado y a verse en la puerta de entrada a una serie de manos dirigentes que reclaman la atención del ‘engominado’.

No sólo a Ricky le viene fenomenal la NBA, si no que a la selección le viene fenomenal este fenómeno. Quizá como Rookie del año, All Star, consagrado en los ‘highlights’, chico de moda…entre  la renovada seguridad que Ricky dispondrá en Londres se divisan varios eni. Su reactivación supondrá un plus que el entrenador deberá gestionar en términos de roles en la pista y un aumento del respeto de los rivales porque enfrente estará el ‘superstar’ Ricky de los Wolves y ya no el dudoso del Barcelona. La adaptación del Ricky a los corsés FIBA y a un espacio en retaguardia no parece un peligro dada la solidez del grupo de estos amiguetes de veraneo de caza de medallas, pero la pugna por la titularidad entre Calde (10.5 puntos y 8.4 asistencias) y Ricky (11.1 puntos y 8.8 asistencias) podría ser un foro de discusión en medios y graderíos que poco estimulan a los técnicos. Ambos se anuncian como seguros, pero ¿en qué orden? ¿Será la primera ocasión que se pondrá en subasta la batuta principal? Rubio la tomó con acierto tanto en los Juegos de Pekín como en el Mundial de Turquía por la lesión de su compañero. ¿Será ahora su momento?

Con dos ‘unos’ fijos en la quiniela, la vacante del tercer base tiene ahora más candidatos que nunca. El debate es viejo. La añada es prodigiosa. Con la sordina de estar en la ACB o en centros de información de provincias, no se puede pasar por alto la buena temporada que están realizando bases que ya estuvieron en los Golden Boys y que advierten en Londres su última parada olímpica. Sergio Rodríguez (4.9 puntos y 4.2 asistencias) es el que ocupa la parte principal de este escaparate por la atención que siempre ha captado el juego vistoso del tinerfeño desde que despuntó malabarista en Estudiantes. Ahora, en la orilla del Madrid, de vuelta a España, añade un poso de base riguroso a su genética de revolucionario que siempre se tiene más en cuenta en circos que en empresas serias. El cambio cuenta con la ayuda de la influencia de los periódicos de la capital que no ven mucho más allá de lo que ocurre en el Real Madrid y le elevan sobre el resto. La filosofía de Laso encaja con el canario y la victoria es la más fiel socia para estas carreras olímpicas. ¿Volverá ‘Spanish Chocolate’ al corrillo del que formó parte en Saitama?

Otro que estuvo allí y no volvió es Carlos Cabezas (8.9 puntos y 3.7 asistencias). Su diáspora tras salir de Málaga parece haber terminado este año convirtiéndose en el base netamente español que más valora en la ACB. La dimensión de su juego resta con la no clasificación del CAI Zaragoza para la Copa, por la que luchó de forma personal, pero tiene el segundo round del playoff en su lucha particular por reinstalarse en la élite. Y en ese paso se cuenta el extra de la selección.

Con la sospecha eterna de sus rodillas, Raül López (5.9 puntos y 1.6 asistencias) fue el comodín que Scariolo utilizó en su aventura en el Khimki y cuando José Calderón se rompió a pocas horas de irse a Estambul para jugar el Mundial. Y cumplió. Su presencia viene avalada por la escurridiza campaña del Bilbao entre una Liga Endesa donde ya se le espera y una Euroliga donde todo es nuevo y maravilloso. López aporta trabajo y silencio, experiencia y saber estar. Dotes que siempre son ponderadas por el buen entrenador.

Víctor Sada (2-6 puntos y 1.9 asistencias) parece quedar relegado a un segundo plano por la inclusión de ‘vedettes’ y quizá porque la riña con Marcelinho da menos presencia mediática que los careos deportivos con Ricky Rubio, que siempre tiene una cámara y un crítico persiguiéndolo. O será que las cadenas de triunfos del Barcelona ya no deslumbran por repetitivas. Sada sigue siendo el base que suma más de otras cosas, subido en el andamio del baloncesto, pero al que la estadística más maltrata. Su continuidad en la lista, que fue defendida a ultranza en verano, no está tan decidida ante la avalancha de ‘posibles’.

Si Sada fue el año pasado el base que dio un paso al frente, en esta ocasión ese gesto de progresión lo ha dado Pedro Llompart (8,8 puntos y 3,7 asistencias). Desde la mejoría del balear se entiende mejor el rendimiento del Lucentum de Alicante. Con 30 años la internacionalidad se le ha resistido y su aparición parece tardía, aunque justifica ser un nombre propio en este post.

Otros veteranos que siguen al pie del cañón, pero cuyo pasaporte olímpico no se estima, son Javier Rodríguez (3.8 puntos y 5.1 asistencias) y Javi Salgado (9.4 puntos y 3.8 asistencias), armas fundamentales en equipos humildes, donde Rodrigo San Miguel (3.1 puntos y 1.3 asistencias) pierde gas tras emigrar de la calma de Manresa a las exigencias de Valencia. Otra perpectiva es la de jóvenes valores como Josep Franch (8.9 puntos y 2.4 asistencias) o Quino Colom (7.5 puntos y 3.9 asistencias), dentro de la bolsa de ‘futuribles’ que podrían completar el cuadro como ‘invitados’. Ambos se lo merecen.

Puede que la pregunta quede lejana o que sigamos equivocándonos no abriendo las puertas al debate para, simplemente hablar de baloncesto, pero el dilema de Sergio Scariolo con los bases parece ser más complicado en esta ocasión que en otras oportunidades. Su respuesta estará descifrada por múltiples variantes y la diversidad de nombres y estilos dónde elegir solo son una bendición para el seleccionador. Siempre contando con posibles lesiones y otras circunstancias que pueden sumar o restar elementos más la pieza polivalente de Sergio Llull, el ‘combo’ más definido esta campaña como director en el Madrid, el italiano deberá ver qué es lo que quiere: una promesa que ha alcanzado el punto de maduración (Sergio Rodríguez), un hombre experto y de confianza que ha hecho una buena campaña personal (Carlos Cabezas), un ‘seguro’ discreto y cumplidor en forma (Raül López), la recompensa a una formidable temporada (Pedro Llompart), la continuidad del trabajador nato (Víctor Sada), la oportunidad a la sangre nueva (Josep Franch o Quino Colom)… Hay donde elegir.

12
Ene
12

¿Qué español irá al All Star Game? (encuesta)


El eclipse de Ricky Rubio (10.2 puntos y 7.9 asistencias) en la NBA es total. No hay día en el que su jeta de niño bueno y su juego de travieso embriague portales de internet, vídeos de highlights, primeros planos en la televisión, preguntas a cualquiera que pase por allí… Su impacto en el juego y en lo mediático, ambas facetas tan ligadas y potenciadas en las Américas, ha hecho que ya se eleven voces sobre su participación en el All Star Game. No me refiero a su presencia en el descafeinado duelo de rookies contra sophmores, si no a su entrada por la puerta grande en la fiesta de Orlando (24-25-26 de febrero). Una reciente encuesta en NBA.com reflejo esta opción. 109.911 personas, un 75% de la muestra, veían el flequillo de RR en la casa de los Magic.

Esta campaña en favor del ‘Rookie Ricky Rubio’ no solo recoge el poder máximo de su irrupción sino que además abre un debate en la afición española. O al menos en Puertatrás lo planteamos. El estrellato de Pau Gasol (16.6 puntos y 9.5 rebotes) languidece supuestamente en los rumores de una posible marcha y en el decaimiento de los Lakers como centro de atención en la Liga, pese a que sus números no flaqueen para alejarlo ya de ese objetivo ni mucho menos. La ‘mala prensa’ del ‘spanish soft’ y la posible como consorte de de Bryant en Orlando dada las simpatías por Andrew Bynum podrían dejar al ala-pívot en su cuarta presencia consecutiva y quinta total en el Fin de Semana de las Estrellas.

Otros opinan que será su hermano Marc (13 puntos y 10 rebotes) el que represente el emblema patrio en Orlando. Su renovación multimillonaria en Memphis, la lesión de Zach Randolph como ‘osezno’ con más participaciones, la retirada del ‘fijo’ Yao Ming y la falta de potentes rivales en su posición en el Oeste (Nene, Al Jefferson, Andrew Bynum o DeAndre Jordan) podrían dar vía libre al intermedio de la camada. Sus acciones en esta bolsa suben a cada 20-10 que firma pese a que la temporada de los Grizzlies no es tan fructifera como la pasada.

Un récord delgadito en triunfos siempre ha debilitado a José Calderón (12.1 puntos y 8.9 asistencias) como candidato a sentarse en el banquillo del Este. Los Raptors no cambiarán de postura esta campaña, aunque el base extremeño ha ganado en presencia dentro de la pista gracias al nuevo entrenador Dwane Casey, amante del básket-control del potente y pegajoso bote de ‘Calde’. Como en el caso de Marc, los ‘pointguard’ en el Este no recoge una ‘lista impenetrable’ más allá de Deron Williams, Derrick Rose y Rajon Rondo.

Aunque Serge Ibaka (7.4 puntos y 5.9 rebotes) aparece en la lista de 24 aleros elegibles en el ballot en su conferencia, no sería previsible que Air Congo aterrice en el Amway Arena. Otra cosa es que repita como concursante en el bolo de mates como en Dallas hace un año y que sea miembro del equipo de segundo año, así que esa opción podría colocarle en la misma situación que hace dos temporadas vivió Rudy Fernández (8 puntos y 3.2 asistencias) en Phoenix. Ahora, su suplencia y rol secundario en Denver, además de dejarle como el único español fuera de la papeleta oficial, hace que sea poco probable que no tenga ese ‘finde’ para pasárselo de vacaciones con la Helen Lindes.

Ahora toca vuestra opinión. Si, como en los Inmortales, solo pudiera ir uno.. ¿Qué español véis en el All Star Game?




Únete a otros 9.526 seguidores

Nuestro twitter

Actualizaciones de Twitter

Nuestro Facebook

El Calendario

agosto 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

El Mundial

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

RSS Feed desconocido

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

A %d blogueros les gusta esto: