En una entrevista en el programa ‘Salvados’ el humanista José Luis Sampedro desnudaba uno de los esloganes con los que se intenta justificar tanto recorte sobre las clases menos privilegiadas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La frasecita puesta en boca del poder culpabiliza a aquel que se compró una casa con una hipoteca golosa o pagó la universidad de sus hijos a plazos siendo un paria y, de paso, justifica toda la austeridad que nos está cayendo encima como si se dijera “tú te lo buscaste, amigo”. El escritor fallecido el pasado 8 de abril negaba que alguien pueda vivir por encima de sus posibilidades, simplemente porque lo que hace es utilizar las opciones que le ofrecía un sistema volcado hacia el consumismo.
Nadie pensaba que el CAI Zaragoza fuera a jugar este curso las semifinales de la Liga Endesa. La marcha de Bracey Wright, Carlos Cabezas y Rafa Hettsheimeir desarbolaba una plantilla que aparecía en la Supercopa con menos pompa y, por lo tanto, en un peldaño más bajo para optar a los objetivos de Copa y playoff que añoraba el Príncipe Felipe. La conjunción global y la buena capacidad de los fichajes no solo han dado premios a Willy Villar y estabilidad y aprobación unánime ante la figura de José Luis Abós, sino que han tenido el rédito de ser la mejor temporada del club fundado hace once años. La presencia en la Copa de Vitoria parecía suficiente para justificar el éxito. Pero el playoff, eliminando a Valencia pocas semanas después de perder en Henk Norel a su mejor anotador y rebotador, ha supuesto la consagración del retorno del baloncesto a las alturas en las que habitó con el CBZ e hizo de Zaragoza una ciudad de la canasta.
La eliminatoria ante el Real Madrid no empañó esta sensación de retorno al mejor pasado, simbolizada en los centenares de aficionados que viajaron a la Fonteta y al Palacio de los Deportes y en la cerrada ovación que rindió el Príncipe Felipe al equipo mientras este se hacía una foto final en mitad de la pista que olía a despedida. El CAI no compitió en la penúltima ronda dando la impresión de que llegar a ese punto habia sobrepasado su ambición y que la final era vivir “por encima de sus posibilidades”.
El verano se presenta como un periodo abierto para la planificación, estado en el que el club, desde que Reynaldo Benito se puso al mando, se ha mostrado frío y calculador para no superar sus límites y no meterse en berenjenales económicos. El nuevo contrato de Abós, merecidísimo e incuestionable, es el primer movimiento de muchos, entre los que se presuponen renovaciones complicadas y más que posibles marchas de jugadores que se han revalorizado tras su buena temporada en el CAI. Se suma la variable de competir en la Eurocup la próxima campaña (más efectivos, menos entrenamientos) y el aumento de las expectativas de una afición que parece se reengancha al baloncesto. La exigencia se eleva.
La gestión y el modelo del club, personalizado en el triunvirato Benito, Eneriz y Villar, se han mostrado solventes y cabales en periodo de estabilidad y pocas presiones deportivas tras el ambular de la entidad en LEB, donde la ansiedad de ascenso, el recuerdo glorioso de lo que se fue y la falta de experiencia guió nervioso y tembloroso al Basket Zaragoza 2002 por un fracaso continuado.
Ahora empieza otro tramo, donde el caísmo, consciente o inconscientemente, querrá que lo que ha ocurrido esta temporada ocurra siempre o casi siempre en mayor o menor grado. Administrar esas posibilidades, las reales (presupuesto a la baja de 5,2 millones) y las que ofrece el sistema, será la asignatura que el CAI Zaragoza y su directiva debe saber manejar para no caer en los errores que llevaron al ‘rescate’ del Bilbao Basket (finalista ACB, Euroliga y ahora en el alambre económico). No hay que irse tan lejos. Esa pretensión mal medida llevó al baloncesto de la ciudad a sus horas más sombrías y han convertido al vecino del fútbol en un triste fantasma que hace no tanto se pavoneaba de lo que no era. Llegan momentos decisivos, y en el baloncesto es cuando siempre se pide lo que a José Luis Sampedro le sobraba: cabeza.
Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo
P.D: Pude vivir los dos primeros partidos de la histórica semifinal en el Palacio de los Deportes gracias a la invitación que Radio Zaragoza me hizo para comentar los partidos junto a mi amigo Antonio Ruesta. Gracias a ellos por dejarme solventar una deuda histórica que tenia con esa casa.
Cuando abordé a José Luis Abós en Fuenlabrada para pedirle colaborar en esta sección recibí una respuesta cordial y afirmativa porque “ya conozco el blog.Pero mis libros serán casi todos americanos”, me advirtió el entrenador del CAI. A las pocas horas recibí la lista y, como había señalado, los grandes apellidos de la nueva escuela americana estaban presentes. Gran estudioso del baloncesto, el aragonés vivió la experiencia estadounidense en primera persona durante la temporada que permaneció como ayudante de Dave Odom en la universidad Wake Forest (2000) y de la que habló ampliamente en una entrevista en Balonzesto.
Todo un honor para Puertatrás de tener al mejor entrenador aragonés del mejor equipo aragonés a pocos días de empezar el playoff.
Dean Smith es uno de los entrenadores más exitosos del baloncesto universitario de Estados Unidos. Miembro del Salón de Fama de Springfield y medalla de oro con la selección de Estados Unidos en Montreal’76, es más conocido por su carrera de 36 años en la Universidad de Carolina del Norte. Con los Tar Hells de UNC logró un récord de 879 victorias y dos campeonatos nacionales, además de ser mentor de jugadores como Michael Jordan, Walter Davis, James Worthy o Vince Carter…
Coach K es el actual seleccionador nacional de Estados Unidos, ganando dos oros olímpicos (2008 y 2012), el Mundial de 2010 y el Torneo de las Américas de 2007. Es también el entrenador principal de los Duke Blue Devils desde 1980, con los que ha logrado cuatro títulos de la NCAA en 10 presencias en la Final Four. Fue elegido para el Basketball Hall of Fame en el año 2001.
Rick Pitino acaba de convertirse en el primer entrenador que logra el título universitario en la NCAA con tres programas diferentes tras aupar a Louisville al campeonato en la última Final Four. Antes levantó la copa con Providence y Kentucky. A lo largo de su carrera ha entrenado además a los New York Knicks y los Boston Celtics.
José Luis Abós García (Zaragoza, 21 de abril de 1961) ha logrado algo quemuy pocos hacen: triunfar en su tierra. Topicazo al canto que suele engordar en nivel de dificultad cuando la tierra es árida y dura como es la emigrante Aragón y el carácter crítico de sus pobladores. Encabezando un cuerpo técnico totalmente autóctono, ‘Pepelu’ no solo ha llevado al CAI a ascender y consolidarse en la Liga Endesa después de diez años de titubeos, sino que lo ha metido esta temporada en la Copa del Rey y en el playoff por primera vez. Hasta llegar a este éxito, para el que tuvo que superar la desconfianza de parte del ‘entorno’ y afición del Príncipe Felipe, José Luis Abós sufrió la diáspora que provocó la desaparición de la élite del CBZ (doble campeón junior y ayudante de Pesquera o Julbe, como lo fue de Llaneza y Torres en Girona) curtiéndose un currículo de entrenador solvente en Daroca, Badajoz, Bilbao, Lugo o Inca. Sin olvidar un dato: fue seleccionador de Aragón.
Alguien en twitter reclamaba la pócima mágica que permite a Pep Cargol permanecer con la misma facha que cuando se colgó del aro hace quince años para cerrar la última Euroliga del Madrid en Zaragoza. Al entrenador de El Olivar, al que Arseni Cañada puso en un compromiso al ‘colocarle’ en el banquillo del CAI Zaragoza (¿es que no le gusta Abós?), no le dejarán tranquilo por una razón: la actitud del Olympiakos.
No es un fracaso quedarse en la final. Menos si se revisa el número de visitas a una Final Four del club en las últimas dos décadas (tercera presencia). Se ha subido un escalón más al obtenido hace dos temporadas (semifinal ante Maccabi). El Madrid mostró en las semifinales que su oficio de campeón ha dado un pasito hacia el Olimpo de los campeones. En el ‘clásico’ Pablo Laso acertó con el cambio táctico en la recta definitiva para desquitarse del ‘coco’ azulgrana. El domingo se exhibió en un primer cuarto inmenso, un canto al baloncesto bonito y alegre, de exhuberante puesta en escena y acierto inmenso.
No fue suficiente porque delante había un equipo en su más amplia dimensión. El Olympiakos se abrazó al mismo espíritu combativo con la que hace un año remontó otra final ante el CSKA (8-22 en el último cuarto), apartó el partido hacia un tiempo más atascado y favorable, incrementó la exigencia física hasta la frontera de lo permitible y encontró el calor del juego de Spanoulis, el hombre que juega una final para ganarla (lleva tres de tres en Euroliga), el ‘Navarro’ griego, que se fue al descanso con -11 de valoración y terminó con 20 puntos, siendo el MVP (su tercer galardón igualando a Toni Kukoc) y bajándose del podio para saludar uno por uno a los jugadores del Real Madrid. Un deportista. El mejor jugador de baloncesto en Europa.
Quizá Laso no estuvo tan acertado para dar con la tecla que paralizase la crecida griega, tampoco halló la puerta de salida que le había llegado a ese lugar (la magia de Sergio y el oficio de Reyes) ahogados en la defensa helena, se ausentaron dos hombres importantes como Mirotic (desaparecido en Londres) y Carroll y sus carretones, es decir, el plan B del ataque. Tampoco se sacó partido de la intimidación de Begic, atrapado en su rol de iniciar partidos y terceros cuartos. El Madrid terminó consumido en los nervios de ver que podía ganar de calle, que tiene argumentos en su baloncesto espectacular, pero que con eso no bastaba, que tiene que dar otro pasito, otra vuelta a su carácter mental y grupal. Solo gana uno, el mejor. Y es aún el Olympiakos (100-88).
¿Fracaso? Ni de coña. ¿Necesidad de cambios? Tampoco, solo algunos. El Madrid no se puede permitir tener un pívot calentando el banquillo como Hetts. Algún otro retoque puede llegar para aumentar la intensidad defensiva, el oficio, ese valor invisible que se adquiere con la experiencia y que, en Londres, cargó un poquito más el almacén del madridismo (era la primera Final Four de Rudy y la segunda de Llull o Sergio…). ¿Cambiar de estilo y entrenador? Un terrible error que ni los más antimadridistas a los que les guste el baloncesto deberían aceptar por buen gusto.
Barcelona, punto (de sutura) y seguido
Seguramente que en la mente de la plantilla del Barcelona Regal no cabía la idea de abandonar la lucha por la Euroliga. Muchos campeones navegan en ese barco como para izar antes de tiempo la bandera blanca. Pero las condiciones del oleaje no eran las propicias para llegar a buen puerto. Con la profunda baja de Mickeal y su ADN ganador, sacar oro en la Final Four (y en la temporada) se complica mucho en mitad de un trayecto a medio camino de la exigencia continua de éxitos de un club grande y la remodelación juvenil del proyecto. A la intermitencia física de Navarro, se añadió para colmo la baja de Jawai, que ahora ya es definitiva, y la de Oleson, el parche que llegó para levantar la Copa, y Sada en el partido del domingo. Demasiados puntos de sutura que cerrar.
El Barcelona se permitió el lujo de competir, porque eso no se le ha olvidado, durante 32 minutos al Madrid en semifinales (67-74). Luego cayó en la trampa defensiva de Laso, con ese cara a cara de Sergio con Navarro y en la fogosidad de Felipe Reyes y el ‘Chacho’ en una remontada final que se deslizó desde la línea de fondo y el rebote. Si no lo vieron, Piti Hurtado lo clavó en este vídeo.
El domingo parece que Xavi Pascual quiso lanzar al escenario todos los males que perseguían al equipo y, de paso, leer el prólogo de su libro del futuro. Jugaron mucho y bien los chicos que deben tomar este equipo, los Abrines, Todorovic, Rabaseda (26 puntos en conjunto)… e incluso un casi inédito Mbaye que capturó los minutos de Jawai. No fue suficiente para arrebatar a un CSKA deprimente en Londres, pero sí para percibir que con Navarro a un nivel más cercano al de su magia, que sacó en los minutos finales al cabrearse con el criterio arbitral, la dimensión de este equipo es otra.
RTVE pide el cambio
En mitad de la retransmisión mi Timeline echaba chispas. La red bulle cuando toca baloncesto. Mientras se jugaba la final ‘Corina’ era el hagstag más utilizado en España, seguido de Belloch. ‘Salvados’ las clava de tres como nadie los domingos por la noche. ¿Pero la Euroliga no era rival a Jordi Évole?. Excluída al nicho de Teledeporte, RTVE volvió a hacerle un feo a los aficionados españoles al baloncesto, programando en sus principales canales productos que consideraba de mayor interés: La película ‘En el nombre del rey’. Mientras por canales estalales se vio el mismo día los triunfos de Rafa Nadal y Fernando Alonso, el baloncesto quedó recluído a la esfera temática del TDT como lo es en casi todas las jornadas de la Liga ACB. Viendo hoy los resultados del share parece que el error es calamitoso. 2 millones de españoles vieron el partido, más que la final del Open Madrid. La octava retransmisión más vista del día.
Pero la crítica no puede indicar solo al cambio de canal como infracción más repetida que los pasos de los yankees en los Juegos. La elección de los comentaristas es desacertada. Desastrosa. Joe Arlauckas sobra. Lo siento por ser tan duro y directo. Gracioso sin gracia (aún estoy alucinando con su NO entrevista a Sabonis), promocionando Bwin cuando podía en una televisión supuestamente sin publicidad, nula interpretación táctica y mucha fogosidad fanática… considero que no es el perfil que engancha a los aficionados indecisos. Pablo Martínez cayó en la trampa de insistir en la crítica arbitral, comentarios que nunca me gusta escuchar en una retransmisión deportiva, porque insisten en una educación de camuflar la responsabilidad propia en la culpa ajena. Pablo no es comparable con Arlauckas en profesionalidad, pero tampoco pierde oportunidad de promocionar su Copa Escolar cuando le dejan el micro abierto.
Así que lo mejor, para mi asombro, fueron los comentarios de dos personajes con pose de ‘soso’ como son Pep Cargol y Juanan Morales. Y me pregunto, ¿es necesario rescatar a jugadores retirados hace más de una década y que poca conexión pueden tener con muchos de los aficionados actuales? Pienso en gente como Rafa Vidaurreta o Lucio Angulo, con verdadero gracejo y con dotes para la comunicación, o en perfiles más técnicos que sí han calado como Comas o en su momento, para mi el mejor comentarista, Creus.
RTVE debe pedir el cambio y tanto Euroliga como ACB, y por delante deberían ir los patrocinadores que pagan para lucirse en estas plataformas de difusión tan pobres, deberían no permitir esta ausencia de compromiso e ideas. Y menos si parece que al ente no le interesa y con el dineral de todos. Apruebo este recorte.
La Penya manda
Y el último apunte debe ser para la celebración de la cantera. La Penya y el Barcelona jugaron con sus equipos junior la final del torneo de promesas que desde hace unos años se disputa de forma paralela a la Final Four. El duelo entre dos generaciones que se conocen de sobra, que disputan año tras año los títulos en Catalunya y España, fue esta vez para el Joventut de Paco Redondo. Y no de cualquier forma. Los Sans, Abalde (MVP del Torneo), Assalit, Iriarte, Nogués, Gomila, Bauza… la liaron parda (82-59) ante el multicultural Barça de Marc Calderón (exPenya y cuñado de Rudy). Los más de 30 puntos que adquirieron de ventaja ante un rival que hace poco les superó en el campeonato catalán deja todo más que claro. Esta semana en Marín, en el Nacional, tendrán otro pulso. No se lo pierdan. Aquí pueden ver lo que pasó en Londres.
Me encanta leer y, a través de los libros, reflexionar para comprender mejor el comportamiento humano, que como psicólogo es lo mío. También para distraerme trasladándome a otros mundos reales o de ficción. Para muchos entrenadores es difícil concentrarse en la lectura. Su mente está demasiado inmersa en los suyo: horas y horas pensando cómo defender los bloqueos del rival, mejorar los porcentajes de tiro y asuntos por el estilo. Normal: es una ocupación que absorbe mucho de ti mismo, muy obesionante, que dificulta desconectar. Sin embargo, permitir que la mente descanse y tener una visión de la vida más allá del pick and roll, ayuda a tener un equilibrio emocional que favorece el rendimiento del entrenador dentro y fuera de la cancha. La lectura puede ser ese amigo que te ayuda a no perder una perspectiva objetiva, te recuerda que la vida continua después de una derrota dolorosa, comparte contigo los largos viajes y las interminables horas de espera antes de los partidos, te proporciona la calma que tantas veces necesitas… y todo eso, sin darte consejos ni exigirte que hables, pongas buena cara o hagas cualquier otro sobreesfuerzo.
Me apasiona la Psicología, cuyo estudio me “obliga” a leer libros muy especializados. Y también, la Historia; un hobby al que procuro dedicar su tiempo. En todos los libros de Historia suelo encontrar algo interesante. Elijo tres:
“Postguerra” del historiador británico Tony Judt. Un libro de unas mil páginas (según la edición), publicado por Taurus, sobre la Historia de Europa a partir de la Segunda Guerra Mundial. Muy bueno para entender lo que hoy es Europa. Idóneo para viajes largos, concentraciones interminables o periodos de vacaciones. No es para leerlo en el metro ni mientras el equipo calienta.
“Divide y Vencerás: el reparto de África” de Henri L. Wesseling (RBA). Trata sobre cómo las grandes potencias europeas colonizaron y se repartieron África. Ayuda a comprender el enorme atraso y los graves problemas que hoy afectan a ese continente. Recomendado para leer cuando te sientes una m… después de perder un partido. Enseguida te das cuenta de que eres un privilegiado.
“1421: el año en que China descubrió el mundo” de Gavin Menzies (Grijalbo). Apasionante libro sobre la expansión china del siglo XV que ¿afortunadamente? no llegó a consolidarse. Ideal tras una victoria para recuperarse del subidón y volver a la categoría de humano.
El humor también ayuda mucho. El entrenador que se ríe o sonríe, relaja los músculos de la cara, transmite más confianza y logra que se le entienda mejor cuando imparte instrucciones. “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre” de Ramón J. Sender (distintas versiones) es un clásico muy divertido que, además, ayuda a reflexionar sobre la importancia de integrar, en lugar de eliminar, a quienes no piensan como tú, so pena de quedarte cada vez más solo. Perfecto para entrenadores que ven enemigos por todas partes, y también para leer en las horas previas a los partidos, tras varias derrotas seguidas y cuando llegas del entrenamiento lamentándote por la falta de actitud de los jugadores. Especialmente recomendado cuando empiezas a echar jugadores del entrenamiento o los amenazas con no sacarlos el domingo.
Si queréis un libro de baloncesto, soy muy antiguo. El que más me ha impresionado ha sido el de Dean Smith, “Ataques y Defensas Múltiples”.Dean Smith cautivó a los entrenadores de mi generación cuando empezábamos en los años setenta. En los ochenta tuve el privilegio de estar con él en Carolina del Norte en dos periodos de tres semanas. Su libro nos ayudó a muchos a comprender el baloncesto (un poco; nunca se comprende del todo) y darnos cuenta de la importancia de una filosofía del juego. Está escrito hace ¡más de 30 años! pero El Quijote es mucho más antiguo y sigue estando vigente. Recomendado fuera de temporada. Si lo lees mientras estás entrenando, puede revolucionarte demasiado y conducirte al error de querer cambiar muchas cosas. ¡Lectura prohibida hasta el verano! E incluso así, ¡mucho cuidado! No quieras aplicarlo todo de golpe.
A los que os interesa la Historia del baloncesto, os recomiendo el libro de Fernando Font (qepd), discípulo del Padre Millán, e impulsor de la Escuela de Entrenadores y otros muchos proyectos. Su título: “El libro de oro del Basket”, referido al periodo 1923-1985. Publicado por Asesa (Barcelona) es probable que esté agotado, pero si podéis, no dudéis en haceros con un ejemplar. Aconsejable para los que creen que el baloncesto en España empezó con la ACB o ÑBA.
Si todavía seguís leyendo esta relación, quizá os interese “Playing for Knight”, una biografía de Steve Alford sobre sus años como jugador estrella de Indiana con este mítico entrenador (todavía se puede encontrar a través de Amazon). Incluye muchas anécdotas que reflejan el estilo de liderazgo de Bobby Knight. Especial para mirarte en el espejo cuando abusas de tu autoridad, tomas decisiones caprichosas o te sientes el centro del mundo. También para reírte un poco si piensas que es pura ficción y controlas la tentación de imitarlo.
Las biografía de los entrenadores suelen ser muy interesantes. Lástima que no las haya de entrenadores españoles. Recomiendo la de Wooden: “Me llaman entrenador”. Una lectura urgente cuando te olvidas de los valores que debe desarrollar el deporte y de tu responsabilidad como entrenador en la formación integral de tus jugadores. Imprescindible cuando consideras que ganar al colegio de enfrente, sea como sea, es lo más importante de tu vida; o que los jugares son meras piezas de un video juego.
Otro libro: “Invictus” de John Carlin (Seix Barral) (quizá habéis visto la película), ideal para reflexionar sobre el liderazgo, el objetivo común… y echarle un poco de gasolina a tu espíritu so pena de convertirte en un “pide tiempos muertos” sin alma.
Por último, antes de que me corten la luz, “El nuevo entrenamiento deportivo” de Jerry Lynch (Tutor). Me lo regalaron mis amigos entrenadores del colegio San Agustín de Madrid. La traducción es deficiente desde el punto de vista literario, pero los contenidos son muy interesantes para cualquier entrenador que quiera crecer como tal. Recomendado para aquellos que, profesionales o no, se lo toman esto en serio.
Esta es la historia de un hombre sincero. Enormemente sincero. Y enorme. Un gran tipo que fue todo corazón en una pista de baloncesto porque no podía ser deshonesto con su forma de sentir. Y quizá no sabe hacerlo de otra forma porque la vida no le ha dado más alternativas que superar todas las adversidades y tirar para delante con todo. O quizá porque es de Bilbao, nacido en Madrid, sí, pero es que los de Bilbao nacen donde quieren. Un gigante que no dejará desprender su mano de aquellos que le acompañan por ese camino de obstáculos, pero que olvidará pronto a los que no le miran a los ojos ni son transparentes, no son lo que muestran su alma. Quizá por eso Iñaki Zubizarreta no olvidó ni olvidará a Toni, que sigue ahí, a su lado aunque hace tiempo que nos dejara. Quizá por todo ello a Iñaki no le dio miedo abrir su corazón, enfrentar su intimidad ante millones de personas en un programa de televisión para reencontrar a la familia de un niño que un día le dio una lección de vida. Esta es la historia de corazones buenos.
Una caída abrió la distancia. Un móvil buceando en el agua. Adiós memoria. Iñaki perdió el contacto con los padres de Toni poco tiempo después de salir de Valencia y de una maldita llamada que nunca debió llegar. Unos meses antes lo habían ido a ver jugar con el Pamesa en la Fonteta. El tratamiento parecía que empezaba a funcionar y Toni quería ir, con la camiseta que Zubizarreta le había regalado poco después de su visita al hospital, a ver batallar bajo los tableros a ese ídolo que le mostró que él tampoco tenía un pelo de tonto. Pero una tarde sonó el teléfono. La madre, María Dolores Castillo, le anunciaba el fallecimiento de su ‘Ángel’, como Iñaki lo llama: “Cuando alguien nos deja, se muere, solo desaparece en el olvido, pero te aseguro que Toni está muy, muy vivo. Jamás nos podremos olvidar de él los privilegiados que pudimos conocerlo y sobre todo los que pudimos compartir esos momentos tan maravillosos con él. Yo le llamo el Ángel que me marcó con su huella”.
Retirado desde 2002 en el La Salle de Bilbao y afincado en Getxo, ‘Zubi’ rebuscó con la misma pasión que un rebote en el aire esa pista perdida: llamó al hospital donde conoció a Toni, a instituciones oncológicas en Valencia… pero la ley de protección de datos cerraba cualquier posibilidad al reencuentro. “Después lo intenté con las guías, pero claro, ponte a buscar a Antonio Sánchez, que es el nombre del padre y te puedes sorprender la cantidad de gente que hay con el mismo nombre. Así otra vez la cosa se puso cuesta arriba, hasta que al final ya fue desesperante. Después de este punto ya casi tiré la toalla y pasó un tiempo en que dejé de intentarlo”, narra Iñaki al que los últimos años tampoco le han sido fáciles.
Empujado no por la curiosidad sino por esa necesidad “de saber de ellos, comunicarme con ellos, decirles lo que su hijo supuso para mi, lo que me aportó y sobre todo hacerles saber el cariño que le tengo y lo digo en presenté porque el niño siempre ha estado y siempre está conmigo en mi recuerdo, en mi memoria y en mi cariño”. Y por otra razón casi igual de importante, por una madre, la suya, que le empujó a atreverse a buscar ayuda en un personaje controvertido, Jorge Javier Vázquez y a un programa de ‘prime time’. Se metió en la web del espacio y rellenó un breve formulario. “En un principio apenas dispones de trescientos caracteres para hacerlo. Sinceramente pensé que no me iban a llamar”, dice el que fuera pívot del Cajabilbao, CBZ, Pamesa, Tenerife, Huelva, La Palma… Se equivocaba. Cinco días después recibe una llamada en la que le piden que cuente la historia con más detalles, algo que volverá a repetir ante una cámara en los estudios de Telecinco de Madrid para comprobar la veracidad de los datos y la limpieza de su interés. “La criba fue intensa, pero he de apuntar que todo el equipo del programa y de la productora Magnolia es una gente maravillosa. En especial nombrar a Rebeca Sánchez, Sonia Domínguez, Lorena Galán y África Lafita porque sin duda son increíbles y he de mencionar también a José Antonio Muñoz un hombre muy especial y que me ha marcado mucho”, explica Iñaki, que ahora trabaja de masajista y practica el tiro con arco.
Y llegó el día. El programa se grabó el 19 de marzo. Había que pasar por maquillaje y por vestuario, ponerse guapo, y una larga espera con todos los remitentes de mensajes, entre los que, ese día, se encontraba el piloto Jorge Lorenzo y el bailarín Rafael Amargo. Durante todo esta pausa Iñaki solo tenía un pensamiento, saber si María Dolores acudiría a la cita. Nadie le quería decir nada. No hay tongo en la sorpresa en el plató: “Lo único que te dicen antes de grabar es que han encontrado a la persona que buscas pero a partir de ahí, no sueltan prenda de nada. Si han venido al programa, si han dejado de venir… Lo llevan todo en absoluto secreto”.
Antes de entrar a escena, nuestro protagonista pudo conocer al conductor del programa, la estrella mediática Jorge Javier Vázquez, polémico periodista del mundo del corazón. Esa es la misma imagen con la que Iñaki se enfrentó a su presentación. “He de reconocer que durante años ha sido un personaje público que no ha sido muy de mi agrado, no me gusta la filosofía de cierto tipo de programas que presenta, ni el papel que le toca representar. Pero sinceramente después de haber podido tener trato con él mi apreciación y mi opinión de él han cambiado por completo. Me ha mostrado que es un profesional como la copa de un pino, un hombre sensible, humano, con buenos valores, respetuoso, llano y cercano. Se ha ganado mi respeto”, comenta el exbaloncestista.
Estaba bien entrada la tarde cuando el presentador de ‘Sálvame’ dio paso al plató a un nervioso Iñaki y comenzó a deshilvanar la historia de Toni mientras las fotos de ambos juntos el día que se conocieron iluminaban una pantalla bestial. Zubizarreta asegura que estuvo “a punto de venirme abajo” y que contuvo las lágrimas cuando vio aparecer a María Dolores y ésta narraba los episodios de la amistad y enfermedad de su hijo con el larguísimo jugador del Pamesa con una entereza abrumadora y ejemplarizante. “Me mantuve en todo momento en segundo plano, ese día no era mi momento para nada, era el de María Dolores, una mujer increíble, madre coraje, luchadora incansable y creo que es un ejemplo extraordinario para mucha gente empezando por mi mismo. Estoy feliz de haber podido conectar con ellos otra vez después de tantos años”, cuenta ‘Zubi’. Al retirarse el muro ambos se fundieron en un hondo abrazo. Un torrente de sentimientos que en pocos segundos poblaron con intensidad entre recuerdos. “Tener las fotos con el niño en la pantalla por un lado, el testimonio de la madre por otro, sabiendo que ella estaba presente detrás del sobre, fue muy intenso. Vinieron a mi mente y a mi corazón sentimientos del pasado, el dolor de la pérdida del ser querido mezclado con la emoción de poder reencontrarse con la madre y poder decirle lo que sentía por su hijo después de tanto tiempo. Para mi ha sido un sueño cumplido, con una historia triste de fondo pero al final con un final feliz y con lo que me quedo es con lo afortunado que he sido de poder haber conocido a un ‘Ángel’ de verdad y poder haber compartido un pedacito de su vida. ¡Es muy grande!”
Al apagarse los focos el reencuentro continuó durante diez minutos entre bambalinas. María Dolores había acudido a la capital con su hija Eva, a la que, quince años después –ahora tiene 24–, Iñaki casi ni reconoció. No hubo tiempo para casi nada: intercambiarse los móviles y promesas de un próximo viaje a Valencia. Un punto de partida para reiniciar un contacto que era el objetivo que se había propuesto Iñaki metiéndose en esta aventura televisiva. A las 21:30 abandonó los estudios de Fuencarral. Al día siguiente volvería a su rutina de masajes, gimnasio, cuadrilla…
El reencuentro con María Dolores
Pasaron dos semanas hasta que el 2 de abril se emitiera ese ”Hay una cosa que te quiero decir”, el número 43 en su ya segunda temporada en antena. El programa fue uno de los más vistos de ese día, alcanzando un share del 18% y una audiencia media de 2,5 millones de personas. La historia de Toni e Iñaki fue una de las más seguidas al ser montada al inicio. Las repercusiones a la aparición pública de Iñaki Zuizarreta tras tantos años en el anonimato no tardaron en llegar, aún más cuando al día siguiente ACB.com y Superdeporte se hicieron eco del hecho. Este blog fue muestra de ello. La entrevista biográfica del getxotarra que publiqué hace dos años quintuplicó el número habitual de visitas de esta bitácora. El mundo del baloncesto, si lo había olvidado, rescataba de su memoria a Iñaki Zubizarreta: “Iñaki Garaialde, Félix de la Fuente, Fernando Romay, José Luis Galilea, Txus Brizuela, Santi Toledo, Santi Aldama, Alex Etxebarria, Mike Hansen, José Calvelo, Nacho Rodilla, José Luis Maluenda, Berni Álvarez, Víctor Luengo, Sergio Coterón, Rubén Vila, Alfons Albert, todos los Veteranos del Valencia Básket, Miguel Ángel Vílchez, Germán Monje, Jofré, David Fernández, Álvaro Fernández, Javier Durango, Xavi Amorós, Juan Carlos García, Martín Labarta…”, alinea Iñaki sin querer olvidarse de nadie a todos lo que le han llamado o mensajeado estos días.
No todos lo comprendieron, ni apoyan este tipo de ’exhibicionismos’ de la intimidad ajena. Algunos dudan de la veracidad de las historias, artículos para hinchar la glándula lagrimal y el share. Los críticos señalan el uso del morbo de observar en la pantalla dramas personales o ven en los invitados a oportunistas con hambre de famoseo. Zubizarreta se defiende con la misma contundencia que lo hacía en la pintura o en los entrenamientos ‘a muerte’ con Ken ‘Animal’ Bannister y Fernando Romay. “Es triste que la crítica destructiva sea el deporte nacional. Hay mucha gente que para tapar sus miserias se dedica a mal meter por aquí o mal meter por allá. Porque animo a la gente que tiene cierta trascendencia pública, como pueden ser los deportistas, para que apoyen más abiertamente este tipo de causas, con niños oncológicos u otras. Yo echo en falta más implicación”, lanza este vasco que tiene los mismos pelos en el cogote que en la lengua. Ni uno.
Entonces, ¿por qué exponerse a este juicio y mostrar tan descarnadamente las emociones ante millones de desconocidos? ¿No hubiera sido menos arriesgado alejarse del sensacionalismo televisivo y agotar la vía anónima en su búsqueda? ¿No esconde esta intervención un ansia de volver al primer plano después de muchos años en la penumbra? ¿Quieren una respuesta? Pues agárrense, porque Iñaki Zuizarreta no se muerde la lengua: “No soy partidario para nada el andar aireando, ni vendiendo mi vida privada, porque como el adjetivo indica es privada, pero en este caso creo que es una historia muy humana, muy emotiva y en mi criterio llena de buenos valores tan carentes en estos días en los que sólo nos llegan historias de guerras, atentados, violencia, políticos corruptos y gente de estatus privilegiado que campa a sus anchas con completa impunidad y encima tiene la poca dignidad de tratarnos como gilipollas metiendo recorte por aquí y recorte por allá, hundiendo el país, destrozando familias, destrozando vidas con la burda excusa de que lo hacen para salir de la crisis generada por ellos y sus predecesores por su nefasta gestión y lo único que quieren es mantener sus privilegios a costa del ciudadano de a pie. Creo que la historia de Toni y María Dolores ha podido ayudar a reflexionar a las personas que vieron el programa. Yo solo quiero seguir con mi vida, luchando para llegar a final de mes”. ¿Queda claro?
Porque quizá la respuesta quede guardada en ese corazón que bombea con tanta fuerza que es capaz de mover a este tronco de 207 centímetros. O quizá porque Iñaki descubrió que no hay otra forma que luchar de frente por las cosas, lección que aprendió enfrentándose a los malos tratos que sufrió desde su infancia por ser ‘el diferente’. “Me he puesto en contacto con una asociación contra el bulling para colaborar con ellos. Es un tema que me toca muy mucho, que me ha tocado vivir muy en primera persona y si puedo hacer algo para evitar que algún niño no pase por lo que me toco vivir pienso hacerlo. De todas formas aprovecho estas líneas para por sí hay alguien interesado en colaborar o que necesita ayuda puede entrar en www.noalacoso.org“. Puede que esa lucha hiciera que empatizara con más intensidad con ese niño que le sonreía en un hospital batallando también por su vida. Puede que por eso no olvidase ni olvidara a Toni, porque le dio una lección imborrable de cómo afrontar la adversidad, y no le importe exponer sus sentimiento en un programa de televisión, pese a lo que digan, a lo que piensen los demás. Porque seguir luchando por lo que uno quiere nunca es un error. Y más cuando de por medio se cruza la amistad entre dos corazones enormes.
A principios de los años 60 el régimen de Franco abrió las fronteras de la autárquica España por pura necesidad. Las altas tasas de paro y la sed de divisas extranjeras favorecía una política de salida de trabajadores españoles hacia los países industrializados de Europa. El documental ‘El tren de la Memoria’ de las periodistas Marta Arribas y Ana Pérez narra las experiencias personales de esta generación rural que emigró por hambre y pobreza y retrata el maltrato y el racismo que sufrieron como ‘mano de obra barata’ sin formación y con altas tasas de analfabetismo.
La actual crisis ha vuelto a alterar la balanza migratoria en un panorama que poco tiene que ver con el costumbrismo edulcorado de ‘Vente a Alemania, Pepe’ (Pedro Lazaga, 1971). El INE cifra en unos 117.000 a los españoles que han hecho las maletas entre 2011 y 2012 para buscar una salida laboral fuera de un país que acaricia los seis millones de desempleados. Esta vez son jóvenes formados, universitarios, que no encuentran el futuro prometido recortado de oportunidades y esperanzas, pero también en derechos y servicios que parecían inalterables. Emigrar detrás de un contrato, detrás de unos sueños, de una oportunidad que se cansan de esperar.
Esta es la historia de uno de esos jóvenes. Sin ristra de chorizos ni hogaza debajo del brazo, pero sí sobradamente preparado, Cándido Matoso tuvo que viajar hace siete meses hasta el otro lado del planeta, saltar de isla a isla, para abrazar su deseo de ser jugador profesional de baloncesto, de prosperar. Este chico de Lanzarote que con 20 años se ha hartado de que alguien le descubriera y ha decidido demostrarse a él mismo que sí se puede. Aunque para ello se haya tenido que ir a Japón. ¿Qué importa si así uno cumple su deseo? Suena raro. Suena real. No será la única aventura de un joven jugador español que anda buscándose la vida en el extranjero, pero quizá esta sea algo más insólita. Y comienza en una mañana cualquiera.
En la Summer League de Croacia
Era un fin de semana de mil demonios. Un viaje interminable a Mallorca. Overbooking en el vuelo. Pérdida de maletas. Un dolor de cabeza apagado por el ring del teléfono. Al otro lado la voz emocionada de una madre. “Te han seleccionado. Te vas a Croacia”. Ya no importaba si la muda limpia terminaba en una terminal de Kigali, el cuento de Cándido estaba a punto de entonar su ‘Érase una vez’. Semanas antes se había apuntado a una web que promociona jugadores de baloncesto y ahora le proponían asistir a una Liga de Verano (Elite Summer League) entre agentes, ojeadores y entrenadores. Convenció a un viejo amigo de Murcia, Tomás Onrubia, para no ir solo y en junio se plantó en Pula (Croacia) para retar a su suerte. “Mi amigo y yo llegamos una semana antes de que empezara la Summer League para ir cogiendo el ritmo de allí. Habíamos hablado con el organizador y nos dijo que mientras podíamos entrenar con el equipo de la ciudad”, relata este pívot de 2’07 que empezó a jugar con 7 años porque había un club, el CB La Isla, cerca del trabajo de su padre, y que participó en una operación altura de la FEB.
Siete días de entrenamientos y partidos junto a 42 jugadores de todo el planeta y bajo las órdenes del entrenador hispanobrasileño Ottavio Battaglia. Los números de Cándido fueron meritorios (12,25 puntos y 11,25 rebotes) y dejó su mejor estadística para la final (19 puntos y 11 rebotes). “Mi actuación creo que fue bastante buena, aunque allí todo el mundo sólo miraba por su lado. En cambio, mi amigo, el japonés y yo, intentábamos jugar en equipo, no como si fuera un All Star, que era la idea que muchos tenían en la cabeza”, afirmaba Cándido, que tiene una prima, Verónica Matoso, que juega en LF2. Pero las ofertas no llegaron como él esperaba. Quedaba una nueva parada donde fraguar su fortuna: Bélgica. Mientras pasada unos días junto a su familia materna (“mi madre es belga, me apellido Eckel y tengo la doble nacionalidad”), probó con un Segunda División. La negativa no redujo a este tozudo canario.
Volver a Lanzarote nunca es una mala noticia. Y Cándido tenía un plan, pese a que más piedras se levantaran en su camino. El club con el que había jugado como júnior de primer año en Liga EBA, el CD Magec Tías (ver vídeo), no sacaría sénior esa temporada. Tocaba mudarse al Conejeros y quedarse en Autonómica. “Aún así, yo nunca me rendí: Era el único que iba prácticamente casi dos horas antes del entrenamiento para ir al gimnasio a hacer pesas, o hacer tiro, entrenamientos físicos… Mi sueño lo tenía que cumplir sí o sí”, narra el interminable canario, que fue con la selección insular de minibásket e infantil.
Terminados sus estudios de TAFAD ‘negoció’ con sus padres pasar un año lejos de los libros para centrarse en las pistas y en su mejora. Entonces, sin esperarlo, un sobre parpadeó en la pantalla. Ese pequeño japonés, de nombre Masahiko Ando, con el que había estado en Croacía tenía la proposición que estaba esperando: un oferta para jugar como profesional. “Cuando Ando me contactó en verano diciendo que su equipo buscaba un ‘Big Men’, no me podía creer lo que estaba leyendo. Me sentía como si me estuvieran gastando una broma. Desde que tengo memoria, siempre he querido ser un jugador profesional de baloncesto y, que de un día para otro te digan: Oye, que hay un equipo de Japón que está interesado en ti… Fue un sentimiento increíble”, resume.
Cándido saltaba de isla. De un brinco superaba medio mundo para colgarse de su sueño. Esta vez las maletas si llegaron. El destino era Tsukuba, una ciudad conocida por su centro científico de más de 200.000 habitantes en la prefectura de Ibaraki, en el centro de Honshu y a unos 60 kilómetros de Tokio. Aunque en alguna ocasión había ido a Estados Unidos y Canadá a jugar torneos de baloncesto, este viaje era muy diferente. Bajo el brazo un contrato asegurado de un año muy superior al que podía recibir en un EBA canario, casa propia y un nivel competitivo que le ayudaría en su intención de progresar como jugador. “El apartamento tiene las cosas básicas para la supervivencia (Cama, nevera, microondas, cocinilla, lavadora…). Lo último que me dieron, fue la cocinilla eléctrica, así que ahora puedo cocinar yo mismo. Además, tengo una máquina de arroz que va a las mil maravillas! Hace un arroz que, mmmm ¡qué rico!”, explicaba a este blog recién aterrizado en el mes de noviembre.
Poco tiempo quedaba para hacer turismo. Tampoco lo pretendía. Las sesiones de entrenamientos eran dobles y no faltaban los actos promocionales del club. Ni los amistosos. En el primero se dio cuenta de la dimensión de lo que le esperaba. “Jugamos ante un equipo de la BJ League, la Liga comercial, y había miles de personas animando. Nunca había tenido una experiencia así”, recuerda. Fue el primero de muchos otros en una Liga en la que había partidos (32 en total) los sábados y los domingos por el formato de una competición semiprofesional para los jugadores locales. “El cambio de Primera Autonómica a una liga profesional se nota bastante. Hay muy buenos tiradores y jugadores bastantes completos. Lo único, que la mayoría son bajitos, por lo que los jugadores que los equipos fichan, son jugadores altos. Pero hay buenísimos tiradores y exteriores completísimos, y algunos la Liga EBA o la LEB Plata se les quedaría pequeña”, considera Cándido, el único 2 metros de su plantilla.
En los días de descanso rascaba tiempo libre para ir a Tokio y conocer otros puntos de interés, paseos en los que su altura no pasaba de largo y tenía que posar para innumerables fotos de japoneses sorprendidos. “Son muy educados y tímidos. Y muy respetuosos. Puedes pasar horas caminando sin ver ni un papel en el suelo. No tienen papeleras”, afirma Cándido. Sin embargo, como si de una huelga a la japonesa se tratara, su dedicación le empujó a no perder ni una jornada de trabajo, aunque en alguna ocasión tuviera que cambiar de planes. “Un día que no teníamos partido ni entrenamiento fui con un amigo a las 7:00 de la mañana al gimnasio de la universidad, que siempre estaba abierto, pero como se corría la maratón de la ciudad estaba cerrado. Terminamos haciendo un ‘Eating Trainning’”, confiesa Cándido, que dice se terminó de acostumbrar a los continuos terremotos.
El idioma era un problema porque intentó, sin mucho éxito, aprender algo de japonés. La comunicación en el equipo era fluida dado que se maneja (y estudia) en inglés y el club puso un intérprete de castellano para ayudarle en los entrenamientos. Pero Cándido había ido a Japón a jugar al baloncesto. Su equipo, el Daytrick Tsukuba, era novato en la conferencia Este de la segunda división de la JBL (Liga federada), pero ya desde las primeras jornadas destacó entre los puestos de prestigio. “Es el primer año que sale en JBL2 y el primer año que tiene entrenador. Antes de que llegar, sólo entrenaban dos días a la semana y en plan pachanga“, explica Cándido.
Candido junto a Lamar Sanders
Bajo las órdenes del estadounidense Donte Hill y con Lamar Sanders como estrella (nombrado mejor pívot de la competición con 19 puntos y 15 rebotes), ambos procedentes de los Giants de Jacksonville tras ganar la Liga ABA, los Daytrick lograron alcanzar los playoff con un balance de 22-10 y terminar en tercera posición definitiva tras caer en semifinales ante el campeón Hyogo Storks. A mitad de camino, en enero, el equipo de Cándido logró además una excelente participación en una especie de Copa, el torneo All Japan Tournament, que reúne a los mejores equipos de todas las competiciones del baloncesto japonés (dos divisiones federadas, una liga interempresas y la universitaria, como bien apunta David Pérez de Piratas). El bagaje no puede ser más que positivo, dado que la reunificación de las Ligas, además del podio en la competición, aseguraba el paso de los Daytrick Tsukuba a la élite en la siguiente temporada.
Las reglas de la JBL no permiten a los dos extranjeros jugar juntos, por lo que Cándido ha sido el suplente de Lamar Sanders en sus minutos de respiro y hombre grande de la llamada ‘segunda unidad’. A este papel se adaptó como un guante por su concepto como pieza de equipo, sin mirar sus números personales (ha cogido el mismo número de rebotes que puntos). “Cuando he salido a la cancha, siempre he intentado hacer cosas positivas, para que no se notase que Sanders estaba en el banquillo. El entrenador me ha dicho que cuando yo salía a jugar, el equipo siempre subía la intensidad en algún apartado, ya sean rebotes, tapones, defensa…”, comenta el dorsal 2 del Daytrick que ha promediado 7 minutos de juego y sólo ha sido una vez titular. Quizá por esa intensidad los aficionados de Tsukuba pronto llevaron banderas españolas a los partidos.
Su aventura ha sido seguida por los medios de Lanzarote, que incluso le utilizaron de cebo para redactar una ‘inocentada’ y le hicieron una entrevista especial a su regreso (ver vídeo más abajo). También Esteban Novillo le dedicó una entrada en su blog de Marca sobre promesas del baloncesto. Una difusión que sería imposible si se hubiera quedado en España. “Claro, me gustaría poder dedicarme al baloncesto de manera profesional en mi país, en España. Es una pena tener que irte fuera de ‘casa’ para poder dedicarte a lo que te gusta. Sin embargo, si me hubiese quedado en Lanzarote, hubiese jugado otra vez en Primera Autonómica. En el equipo, el segundo más alto medirá a lo mejor 1.90 y pesará no más de 90 kg, por lo que puede que hubiese mejorado algo, pero no tanto como aquí, en Japón”, expone Cándido, que no cierra las puertas a un posible retorno a Tsukuba o a otro club nipón, “aunque como mínimo quiero jugar en Liga EBA”, aclara.
Su vuelta a Canarias se produjo hace unas semanas, aunque no por eso detiene su agenda y su esfuerzo. El 4 de mayo se marcha a Serbia para realizar unos entrenamientos de tecnificación con un técnico local y en junio volverá a la misma Liga de Verano en la que le ‘descubrieron’ hace un año para que todos vean su evolución. La más evidente son los quince kilos de musculatura que ha ganado. Menos visible es la sensación positiva de que su intención de ser profesional no es una mera ilusión. “Japón ha sido una muy buena experiencia que me ha servido para madurar tanto a nivel personal como a nivel de baloncesto. Todavía me queda muchísimo por mejorar, pero al menos este ‘viaje’ me ha ayudado a ver que si de verdad me esfuerzo y me sacrifico, podré dedicarme a esto de manera profesional”, reflexiona Cándido como lo hizo en la entrada ‘Imposigue’ de su blog personal. Un chico que en la cabecera de su twitter deja de descansar su filosofía: “Cuando alguien te diga que algo es imposible, respóndele: ‘Siéntate y mira como lo hago’”.
Este cambio, este paso al frente hacia un jugador y una persona más madura, se simboliza en un trozo de papel. Cándido se ha traído de Japón la tradición del Senbazuru, inspirada en la historia real de Sadako Sasaki, niña víctima de la bomba nuclear de Hiroshima. La costumbre popular dice que quien haga mil grullas de papel, animal icono de la paz en Japón, recibirá un deseo o curará una larga enfermedad. Cándido empezó a confeccionar una de estas figuras de papiroflexia durante sus tardes libres en Tsukuba. Ahora lleva más de cien. Todos los días construye una con sus propias manos. “No quiero hacer más de una al día, quiero ser paciente y cuando las termine y las vea todas juntas recordar cómo las hice y cuánto me costó”, declara Cándido. Como su carrera en el baloncesto y en la vida, pasito a pasito, entrenamiento a entrenamiento, de isla en isla, para extender sus largos brazos y volar hasta lo más lejos. Sea donde sea.
Durante la temporada oficial no leo nada de baloncesto (ni revistas, ni internet…), sólo veo partidos y los analizo. El mes y medio que estoy de vacaciones, repaso vídeos de clinics, apuntes o nuevos libros de baloncesto, tanto de entrenadores europeos como de jugadas de entrenadores de la NBA, donde cada uno expone sus propias ideas del juego.
Últimamente viajando por Europa con mi equipo, el KhimKi de Moscú, he aprovechado para leer muchos libros muy buenos, libros escritos desde el corazón, que te hacen parar el tiempo y te transportan de lugar….
Hace tiempo que con mi amigo Raül López hablamos de una filosofía de no ser nada, eso implica ser humilde, fluir y darnos cuenta de que los pensamientos los creamos nosotros, y lo que nos rodea también. Este libro te ayuda con su método THE WORK a seguir ese camino.
Leo todos los días entre una y dos horas. Me gusta leer al ir a la cama y al levantarme… algún cuento de sabiduría sufí, La Biblia o el libro del Tao. He recuperado mis inicios leyendo en la actualidad los “Ejercicios espirituales” de Ignacio de Loyola.
Jenaro Díaz Fernández (Oviedo, 3 de abril de 1971) es uno de esos hombres que desde la sombra trabaja para que los demás se luzcan. Esa es la sorda misión del ayudante, aunque por encima de todo este ovetense es entrenador de baloncesto. Así lo refleja su labor con la selección española, en la que pertenece, más allá de los ‘primeros’ como miembro desde el 2003 del cuerpo técnico que ha llevado a la gloria al básket español. Junto a Moncho, Pepu, Aíto o Scariolo ha participado en el oro de Saitama y el doblete Europeo, además de ambas platas olímpicas. En ese periplo fue ayudante en el Real Madrid (Liga ACB y ULEB) y ahora mantiene su aventura en una potencia europea como el Khimki de Moscú. Como primero tuvo su paso por el Gijón y el Santo Pola de Adecco Plata y el Ibiza de Liga Femenina. Exjugador y entrenador del Colegio San Ignacio de Oviedo, mantiene junto a Alejandro Peña uno de los espacios que rodean la canasta más recomendables del 2.0 Basket and talent.
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