Todos tenemos fechas señaladas en el calendario, esos días que están llenos de recuerdos por motivos que te marcan por algo especial, que con el tiempo perdurarán en tu mente y los valorarás siempre. Nos trasladamos a la pelota naranja y vemos tres oros logrados por la selección española en el Mundial y en los Europeos, los anillos de Pau Gasol, los ascensos del CAI Zaragoza… Recuerdos.
Tengo que echar la vista atrás para ver cuándo en el año 2008 nos dicen: “Vais a representar a Aragón en el Campeonato de España escolar del año que viene. Han incluido la categoría silla de ruedas a las de infantil y cadete”. Por fin teníamos un aliciente para entrenar y optar a una recompensa. Cáceres nos esperaba. En esa época estábamos muy pocos para hacer un equipo con doce jugadores e inclusive para tener auxiliares para ayudarnos. Menos mal que estaban los padres desempeñando los papeles de cuerpo técnico. El viaje lo hicimos en trenes, autobuses y furgonetas. Ya allí, el jugador más valioso que teníamos, Diego Rodríguez, hizo que, con los cinco restantes que teníamos menos experiencia y calidad, ganásemos el primer oro. Fueron solo tres días. Ojalá hubiese durado más tiempo.
En estos tres últimos años Zaragoza, Córdoba y Valladolid han sido las ciudades que han albergado la competición. Diferentes todos, cada uno con su momento o acto particular que siempre estarán en nuestra videoteca privada. La ilusión de jugar en casa hizo que un compañero y yo creásemos un evento en una red social para que nuestros amigos viniesen a vernos jugar la final en la que obtuvimos la plata ante el País Vasco.
Otra final épica, de infarto, fue la que disputamos en la ciudad de la tercera mezquita más importante del mundo. Quedaba una posesión y nuestros jugadores referencia habían sido eliminados por faltas. En ese momento el entrenador me llama, tengo que salir, yo no me lo creo. Jugándonos la medalla de oro y yo en la pista. Pita el árbitro, saca de banda Madrid para empatar el partido y su mejor hombre hierra su primer gancho. Pero coge su propio rebote y lanza otro gancho que escupe el aro. Ya ha sonado la bocina. Somos otra vez campeones de España. A las duchas, al hotel y a un restaurante a cenar cosas típicas del Sur, que la pasta ya cansaba.
La mayoría de edad marca el límite para jugar estos campeonatos. Por ello, Cataluña no pudo acudir este año a tierras vallisoletanas, algo que les podría suceder al resto de selecciones a corto plazo ya que todos sus jugadores nacimos en los años 94 y 95. Ojalá se determine pronto una solución para que crezcan más las canteras y haya BSR en estás edades. Dicha ausencia provocó un cambio en el formato de la competición y fue necesario jugar todos contra todos con un resultado final polémico de ‘Back to back’ para Aragón. Pese a que perdimos la hipotética final contra los capitalinos, éstos habían sido penalizados por incumplir ante el País Vasco la norma que dictaba que: ‘Todos los jugadores deben de jugar en la primera y segunda mitad por obligación’. Les dejo un video resumen de esta última edición.
Normas y baloncesto apartados, tengo que resaltar la cantidad de buena gente con la que me he encontrado a lo largo de este tiempo. Algunos han ido pasando de ser compañeros y rivales a AMIGOS a los que si tuviese que darles las gracias uno a uno necesitaría mucho tiempo para decírselo sin dejarme palabras por el camino. Quiero detenerme especialmente en cinco personas, que gracias a ellas todo esto es posible. A Justo Hortas que este año ha sido él quién me ha ayudado en el día a día, en las labores cotidianas en las que necesito que me echen una o dos manos y de este modo no he tenido que recurrir a mi madre como en el resto de ediciones. La persona que nos trae las acreditaciones, nos decía la equipación del día siguiente… Estefanía Miguel. Al segundo entrenador Alejandro Lolumo, que lleva poco tiempo con nosotros y ha logrado ya su primera medalla. Pero sobre todo, muchas, muchas gracias a Genrri Mauricio Tejada Tejada, quién nos ha enseñado todo lo que sabemos sobre este deporte y que siempre nos ha valorado y exigido todo para lograr todos los éxitos.
Al año que viene, se acaban para mí estas competiciones y el baloncesto en lo que a jugar se refiere porque mi afectación en los brazos me limita para jugar profesionalmente. Les aseguro que el oro deportivo será el que menos recuerde. Lo que si recordaré y mucho es cuando todos estábamos ‘Entre Bambalinas’.
No hay alternativa. ¿Qué hacemos los que por nuestras capacidades no podemos jugar en categorías superiores? De momento, tenemos que conformarnos con ir a entrenar a la espera de otro campeonato que se celebra al acabar el curso escolar, durante un fin de semana y si no tenemos que aguantar hasta que llegue un ‘sábado de maratón’ en el que jugamos tantos partidos entre la mañana y la tarde que no sabemos ya ni cuál es nuestro rival. Desde mi más absoluta ignorancia en temas económicos, supongo que ir a jugar un partido, por ejemplo, cada mes a ciudades donde hay equipos de formación (no que se hayan inscrito en ligas nacionales como lo hizo mi equipo con su plantilla ‘B’, algo que no critico) no sería un descalabro monetario para quién lo organizase. Se suele decir que querer es poder. Nosotros queremos jugar más a menudo pero no podemos esperar a que el tiempo pase sin tener otras oportunidades para disfrutar con lo que más nos gusta al mismo tiempo que entablamos amistades.
Artículo de Alejandro Jordán, campeón de España de BSR con la selección de Aragón
Blanco y negro. Con salpicaduras en rojo. El fotograma de una película de espías. La nevada caída palidecía en contraste con el luto eterno de los grises marciales. El cortejo funerario serpenteaba entre el silencio de lágrimas de columnas perfectas de humanos. La rectitud de la línea como identificación perfecta y visual del alma del régimen. En Corea del Norte no hay curvas ni esquinas que se salten lo establecido. En la borrosa imagen, en el enredo monocolor, se extiende una sola anomalía, una unidad que es el doble. Destaca en el tedio. Un gigante de espaldas es identificado entre los iguales. El hallazgo del The Huffington Post despertó el hambre de carnaza del periodismo más amarillo. ¿Diabólicos experimentos genéticos? ¿Amistades esotéricas? ¿Abusos del Fotoshop? O, simplemente, ¿será él?
El gigante misterioso del funeral de Kim Jong-il / AP
Hace unos cuantos años que poco se sabe de Ri Myung Hun. Desapareció en la penumbra informativa que cubre el norte del paralelo 38. Este nombre no suena a nada en Occidente, pero en la República Democrática Popular de Corea se convirtió en la alta bandera izada en un aro. Un héroe. La diplomacia de Kim Jong-il utilizó esta ‘arma secreta’ de 2.35 metros, como lo denominaron algunos medios americanos, como estandarte para abrir su hermético estado hacia el exterior. Su historia, como la de muchos otros, ha caído en el olvido porque ni a él le pertenecía.
El baloncesto nunca había sido un deporte muy destacado entre los triunfos del norcoreanos. La genética cuenta. Y el hambre. No es raro este horizonte sin tableros cuando la altura media de sus habitantes es de 1,69, centímetros reducidos por la mala alimentación, hecho comprobado por la comparación con sus vecinos sureños (1,75). Quizápor eso su medallero olímpico estaba reservado para disciplinas de músculo y combate, propias de los cuarteles, como la lucha, el boxeo, la halterofilia, la gimnasia deportiva, el taekwondo autóctono… El patinaje sobre hielo o el tenis de mesa eran la excepción y en los deportes colectivos únicamente un bronce logrado por el voleibol femenino en la trágica cita de Munich’72 confirmaba una regla de desolación rota con la participación en el Mundial de fútbol de Sudáfrica. Los últimos datos internos registrados por la FIBA son de 2001. El recuento avalaba hace diez años la existencia de 34 clubs oficiales y casi 10.000 jugadores (en Aragón hay unas 12.000) en una población de 24,4 millones: 4.211 mujeres federadas, 535 hombres y 3.960 sin licencia. Corea del Norte es el 103º país en una lista mundial que contiene 130 miembros. Sólo Vietnam e Indonesia están por debajo en el ránking asiático. Pero en la mente de un tirano las irrealidades y las locuras son órdenes que hay que cumplir. Y punto. “Nuestros jóvenes y trabajadores deberían jugar más al baloncesto”. Lo decía Kim Jong-il. Toda Corea debía cumplir.
Corría el año 2000. Ya hemos comentado el regalo ‘autografiado’ con el que Madeleine Albright quiso obsequiar a su anfitrión y ‘Querido Líder’. El intento de acercamiento fue mucho más allá. La administración Clinton movió los hilos para que el mismísimo Michael Jordan, ferviente ídolo de la familia Kim, encabezara una comitiva de paz hasta Pyongyang. En una carta con remite de Chicago, su alteza de la NBA se disculpaba rechazando el arriesgado ofrecimiento. No sería la única propuesta caída en saco roto. En una excepción rigurosa, el Departamento de Estado de los Estados Unidos levantaba el embargo comercial que mantiene con Corea del Norte y permitía al ciudadano norcoreano Ri Myung Hun entrar en el país para firmar un contrato profesional de baloncesto. A cambio, cualquier sueldo o ganancia que percibiera no podría ser reembolsaba en territorio enemigo. Como el adorado Jordan, por el que se occidentalizó su nombre en Canada para convertirse en Michael Ri, el norcoreano rehusó la oferta. Al régimen ya no le interesaba para cumplir el sueño del ‘Querido Líder’: ser el primer asiático que jugara en la NBA.
La historia de este gigante comienza antes. Más precisamente en 1967, la fecha de su nacimiento. Realmente, no es hasta mucho más tarde, en la primavera de 1997 cuando su excelente altura y sorprendente coordinación saltan de boca a oído entre los ojeadores de la NBA. Con un permiso especial y un visado de 90 días, Ri Myung Hun toma un avión rumbo a Ottawa. Escoltado por un entrenador, un diplomático y un miembro de seguridad, comienza a entrenarse con Jack Donohue, antiguo seleccionador del país norteamericano durante 17 años y técnico de Lew Alcindor en su etapa de instituto. El agente Michael Coyne, un abogado de Cleveland contratado por la empresa mediadora Evergreen Sport, sería el encargado de dar a conocer a la criatura y solventar todos los problemas que surgieran para introducirlo en Estados Unidos. “Creo que Corea del Norte quería usar la maquinaria de marketing de la NBA para mostrar al mundo que los norcoreanos son personas normales, y habría funcionado porque Michael era el hombre perfecto para demostrarlo. Tenía una gran actitud, era un trabajador duro y tenía un gran carisma”, recordaba Coyne en un rotativo americano hace unos años.
La estancia canadiense de Ri Myung Hun se extendió desde el mes de mayo de 1997 hasta enero del 1998, esperando que cuajaran los trámites necesarios para que el jugador pudiera ingresar en alguna franquicia profesional de los Estados Unidos. Donohue programó unos entrenamientos progresivos, dado que en un principio el jugador llegó con graves deficiencias y las primeras sesiones no superaban los 15 minutos. Algunos scouters de varias franquicias no perdieron la oportunidad de viajar hasta el país vecino para comprobar las habilidades de Ri. El propio Tony Ronzone, que posteriormente viajaría a Corea del Norte, como ojeador de Dallas Mavericks, lo siguió muy más cerca. Junto a los tejanos, los Cavs fueron los que más fuertemente querían apostar por llevarse a sus filas a este interminable pívot, aunque al menos una docena de franquicias anotaron su nombre en su agenda. “No tiene la habilidad de Yao Ming, pero es un 2.35 y, en un tiempo limitado de juego, puede mostrar un gran crecimiento. Podría ser interesante”, comentó en su momento Ronzone. Las comparaciones físicas con Manute Bol o Georghe Muresan eran obvias, aunque más apropiadas serían las que le asocian con ‘exóticas’ presencias asiáticas como el japonés Yasutaka “Chibi” Okayama (un 2.34 drafteado en 1981 por GSW), el surcoreano Ha Seung-Jin (un 2.21 que jugó en Portland entre 2004-06) o el ‘futurible’ indio Satnam Singh Bhamara.
Pero la ‘envergadura’ de Ri era mayor, al no solo alcanzar a bloquear tiros, sino a desbloquear la negra imagen internacional de todo un país. Los trámites burocráticos se quebraron con la negativa estadounidense a dejar entrar al norcoreano en alguno de los 50 estados. La llamada ley de Comercio con el Enemigo impedía cualquier contacto profesional con un ciudadano de la nación Juche. Pese a que el Departamento de Comercio dio su autorización en un primer término, el Departamento de Estado prohibió su ejecución tras seis meses de espera. La política derrotaba al baloncesto. “Este fue un momento en que estaban realmente tratando de mejorar las relaciones con los Estados Unidos. Creo que querían mostrar al pueblo estadounidense que esta enemistad y hostilidad estaban descongelándose porque uno de sus coreanos estaba jugando entre los estadounidenses”, declaró un alto funcionario de la Secretaría de Estado de EEUU. “No le permitieron jugar en Estados Unidos. No querían tener un contrato con el enemigo. Él era coreano. Lo intentamos todo, incluso que consiguiera la nacionalidad canadiense. No funcionó”, recordaba hace unos meses el agente Michael Coyne en un diario de Cleveland.
Myung Hun volvería a Pyongyang sin cumplir su objetivo. La propaganda norcoreana no podía que el caso fuera difundido como una derrota ante el capitalismo. En pocos meses se permitió el acceso al territorio a varios medios norteamericanos que pudieron entrevistar al enorme jugador ‘in situ’, comprobar su excelente vida con su mujer y su hijo, la condición de ídolo nacional, como era agasajado por la calle y su gratitud hacia el ‘Querido Líder’. “El General Kim Jong-Il quiere verme jugar en los EE.UU, pero gracias a él, yo también tengo una buena vida aquí, incluso sin un contrato de la NBA. Sin embargo, yo soy un atleta de primera clase y quiero jugar en la NBA”, manifestó ante las cámaras de la CNNdejándose querer con el sueño americano: “Soy un hombre grande. Quiero poner a prueba mi capacidad. No estoy interesado en el dinero o la política. Como deportista, sólo quiero probar”. Ri no ha vuelto nunca a América.
En 2000, con 33 años, cuando le dieron el sí, ya era demasiado tarde para retomar la oportunidad. El tren había pasado para Ri Myung Hun y ponía rumbo a China con algunos de sus ‘socios’ como maquinistas. El ‘globalizador’ Tony Ronzone sí se saldría con la suya. En el draft de 1999, los Dallas Mavericks, bajo su recomendación, eligieron en el puesto 36 a Wang Zhizhi, que un año después se convertiría en el primer jugador nacido en Asia en jugar en la NBA. Evergreen Sport confiaría a Michael Coyne los trámites para que otro ‘gran asiático’ aterrizara en la Liga: Yao Ming.
La invasión china en la NBA y ahora de NBAs en China, su éxito comercial, podría considerarse la evolución de la llamada ‘diplomacia del ping pong’ que acercó a la Estados Unidos de Nixon y a la China de Mao en los 70. Bajo la misma estrategia, en su adaptación coreana, Ri Myung Hun volvería a tener un papel protagonista tras terminar su aventura norteamericana. Un soldado al servicio de su General. “Es un honor para mí jugar para mi General. Entonces, ¿por qué tengo que ir a otro lugar para jugar?”, declaró Ri en el pabellón Chmsil de Seúl, el 23 de diciembre de 1999. Ese día previo a la Noche Buena ‘Michael’ sería la máxima atracción del partido de la Buena Voluntad que reunió a jugadoras y jugadores de las dos Coreas mezclados. Los dos equipos tenían nombres simbólicos: Unidad y Solidaridad. El partido se celebró ante 13.000 espectadores y estaba organizado por Hyundai, empresa surcoreana dirigida por un refugiado norcoreano que impulsa el acercamiento entre ambos estados. El encuentro como regalo navideño suponía la primera presencia de deportistas del Norte en la capital del Sur tras nueve años de ausencia. El resultado del duelo masculino fue de 141-138. Ri jugó 21 minutos en los que anotó 26 puntos. Los números eran efímeros ante las emociones del momento.
Ri Myung Hun volvería a traspasar el paralelo 38 en septiembre de 2002 en una nueva misión de Paz. Otra vez como símbolo. Otra vez como un fiel soldado. Otra vez recogiendo todas las miradas. Ahora sería el capitán de su selección en los Juegos Asiáticos que tuvieron su sede en Busan, Corea del Sur. En la ceremonia de apertura ambas delegaciones desfilaron bajo una misma bandera como había ocurrido en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. En el torneo de baloncesto se vivió uno de los momentos más sensibles de toda la competición en el enfrentamiento entre ambos equipos (101-85 para los anfitriones). Ri y todos sus compañeros, de una parte y otra de la península, jaleados por un numeroso público que cantaba himnos en favor de la reunificación, juntaron sus manos en el centro de la pista para despedirse. Juntos. Unidos. Siendo uno.
El ‘gigante’ seguiría siendo el escudo del baloncesto norcoreano en los siguientes y escasos eventos en los que participaba en el ámbito internacional. Las Olimpiadas eran una utopía. El destino le guardaría una última jugada, un último gesto, casi como un premio juguetón para cerrar su carrera. Como miembro del ejército, otra vez bajo las órdenes de Kim Jong-il, en 2003 fue enviado a Italia donde participó en los Juegos Militares que se celebraron en esa ocasión en Catania. En la primera fase, en la quinta jornada, el equipo asiático tenía un cruce con el equipo estadounidense. Con la presencia estelar de Ri bajo los tableros, sobresaliendo frente al resto de competidores y bajo la mirada atenta de espectadores y cámaras curiosas, los enemigos del capitalismo yankee lograron una pequeña victoria moral. Para Ri sería doble. Unos tiros libres finales salidos de su enorme manaza fueron la sentencia de una fría venganza ante aquellos que no le dejaron compartir su anhelo profesional. Nunca tendría un contrato con una marca de zapatillas y un anuncio exhibiendo su irreal número de pie, ni una foto dísloca con el ‘pequeñajo’ del equipo, no sería el personaje cómico de una película de Hollywood, ni aparecería en los highlights encadenando cuatro ‘gorros’ seguidos o encogido dentro de un coche… pero tendría esa victoria. Esa vendetta siciliana.
Poco tiempo más tarde dejaría el baloncesto en activo. Su retirada no fue seguida por los grandes grupos mediáticos, no fue llorada por la NBA como ha pasado este verano con Yao Ming y los millones de espectadores que arrastraba. Ri cayó en el olvido para aquellos para los que sólo fue una anécdota, una cantidad de centímetros desorbitada, un reglón en el Libro de los Récords. El mayor benefactor de su despedida fue el chino Sun Ming Ming (2.36), que pasaría a considerarse el jugador de baloncesto más alto del planeta. Su adiós dejó sin faro guía a su selección, nunca poderosa, más débil desde su marcha. El último ejemplo da testimonio de este empequeñecimiento competitivo. En los Asian Games del 2010 en Guangzhou, el equipo norcoreano terminó séptimo tras vencer únicamente a Hong Kong, Mongolia y Uzbekistán y perdiendo de treinta puntos ante los vecinos del Sur (66-96). Un vistazo a la plantilla que se presentó en China subraya la grandeza de Ri Myung Hun. Ninguno de los jugadores superaba los dos metros. Su intimidatoria presencia no suele ser pasada por alto por las cámaras de la televisión pública del régimen, que aún lo consagra como a un héroe deportivo. Sigue siendo un famoso en el cerco interior de Corea del Norte. Lejos de su penumbra, el centro de los focos que se le prometieron en la NBA ahora sólo lo confunden con una mancha borrosa en medio de un funeral. Un gigante entre tinieblas. Un simple soldado más.
Este es el tercer y último post dedicado al baloncesto en Corea del Norte. Si quieres leer el resto de entradas puedes acceder a ellas cliqueando aquí.
Sísifo se resistió a morir. Visitó el infierno y fue capaz de volver a la vida antes de que Hermes consiguiera volver a encerrarlo en el averno. Allí, cuenta la mitología griega, Sísifo fue condenado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero justo antes de llegar a la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo y arrastraba a la llanura a Sísifo, que tenía que volver a empezar la escalada. Estela Royo no es Sísifo. Ni Cristina Ouviña. Ni María Pina. Ni Queralt Casas. Ni Jaklin Zlatanova. Ni María Revuelto. Ni Blanca Marcos. Ni Romana Vynuchalova. Ni Aikaterina Soitirou. Ni Jazz Covington. Ni Víctor Lapeña. Pero tienen que remar tan fuerte contra la corriente que cuando el triple de Ouviña entra en el aro en un momento concreto, cuando Queralt Casas supera a sus defensoras con extremada solvencia, cuando Estela Royo recupera un balón perdido, cuando Romana Vynuchalova desquicia a Erika de Souza…no parecen más que personajes de una mitología griega que les condena a superarse cada día, a hacer las cosas imposibles, posibles, a superar metas nunca logradas en el baloncesto aragonés… y a volver a caer cuando tienen que recibir una nómina que no llega. Y cada fin de semana, volver a empezar, demostrar como si de un examen semanal se tratara, que tienen más energía, coraje y rasmia que el que pueda demostrar cualquier gestor de cualquier equipo del mundo.
Y así llega el campeón de Europa al siglo XXI, y el Mann Filter no solo deja los problemas económicos en el banquillo, sino que los encierra en la esquina más recóndita de un banquillo más unido que nunca, para creer. Porque este equipo no solo lucha, cree. Solo así se puede comprender que un conjunto con dos pivots no se arredre ante una de las mejores del mundo, que no doble el brazo cuando el marcador se estira hasta los diez puntos en contra. Creer es salir del vestuario como un huracán, olvidarse de los euros que no llegan y firmar un tercer cuarto casi perfecto para contagiar de su religión a los aficionados.
Celebrando el triunfo ante el Rivas // Foto de Antonio J. Pérez
A partir de ahí, todo se juega en el ámbito de la mitología, de la creencia, pero sobre todo en el de la bravura y en el de sentir una camiseta que muchos solo sueñan con comprarla. Solo así, perdón por la redundancia, se puede asistir a una lección de maestría zonal, de magia en los movimientos ofensivos, de desatascos maravillosos y de locura contenida por la cordura de quien sabe que el partido se gana cada semana, sea cual sea el resultado.
La victoria del Mann Filter contra el Avenida el pasado sábado, probablemente no formará parte de una mitología que quizá encuentren escrita los habitantes de este planeta dentro de dos mil años, pero es la demostración palpable de que los sueños, a veces, se pueden tocar con la mano. De que la unión hace la fuerza pero, sobre todo, de que ni Royo, ni Ouviña, ni Pina, ni Casas, ni Zlatanova, ni Revuelto, ni Marcos, ni Vynuchalova, ni Soitirou, ni Covington, ni Lapeña son Sísifo. Pero, como él, luchan para ser felices en el instante que alcanzan la cima con cada victoria, a pesar de tener que volver a empezar cada lunes con la losa de que su coraje y su juego no se reflejan en una nómina que no solo les pertenece, sino que se la merecen.
El eclipse de Ricky Rubio (10.2 puntos y 7.9 asistencias) en la NBA es total. No hay día en el que su jeta de niño bueno y su juego de travieso embriague portales de internet, vídeos de highlights, primeros planos en la televisión, preguntas a cualquiera que pase por allí… Su impacto en el juego y en lo mediático, ambas facetas tan ligadas y potenciadas en las Américas, ha hecho que ya se eleven voces sobre su participación en el All Star Game. No me refiero a su presencia en el descafeinado duelo de rookies contra sophmores, si no a su entrada por la puerta grande en la fiesta de Orlando (24-25-26 de febrero). Una reciente encuesta en NBA.com reflejo esta opción. 109.911 personas, un 75% de la muestra, veían el flequillo de RR en la casa de los Magic.
Esta campaña en favor del ‘Rookie Ricky Rubio’ no solo recoge el poder máximo de su irrupción sino que además abre un debate en la afición española. O al menos en Puertatrás lo planteamos. El estrellato de Pau Gasol (16.6 puntos y 9.5 rebotes) languidece supuestamente en los rumores de una posible marcha y en el decaimiento de los Lakers como centro de atención en la Liga, pese a que sus números no flaqueen para alejarlo ya de ese objetivo ni mucho menos. La ‘mala prensa’ del ‘spanish soft’ y la posible como consorte de de Bryant en Orlando dada las simpatías por Andrew Bynum podrían dejar al ala-pívot en su cuarta presencia consecutiva y quinta total en el Fin de Semana de las Estrellas.
Otros opinan que será su hermano Marc (13 puntos y 10 rebotes) el que represente el emblema patrio en Orlando. Su renovación multimillonaria en Memphis, la lesión de Zach Randolph como ‘osezno’ con más participaciones, la retirada del ‘fijo’ Yao Ming y la falta de potentes rivales en su posición en el Oeste (Nene, Al Jefferson, Andrew Bynum o DeAndre Jordan) podrían dar vía libre al intermedio de la camada. Sus acciones en esta bolsa suben a cada 20-10 que firma pese a que la temporada de los Grizzlies no es tan fructifera como la pasada.
Un récord delgadito en triunfos siempre ha debilitado a José Calderón (12.1 puntos y 8.9 asistencias) como candidato a sentarse en el banquillo del Este. Los Raptors no cambiarán de postura esta campaña, aunque el base extremeño ha ganado en presencia dentro de la pista gracias al nuevo entrenador Dwane Casey, amante del básket-control del potente y pegajoso bote de ‘Calde’. Como en el caso de Marc, los ‘pointguard’ en el Este no recoge una ‘lista impenetrable’ más allá de Deron Williams, Derrick Rose y Rajon Rondo.
Aunque Serge Ibaka (7.4 puntos y 5.9 rebotes) aparece en la lista de 24 aleros elegibles en el ballot en su conferencia, no sería previsible que Air Congo aterrice en el Amway Arena. Otra cosa es que repita como concursante en el bolo de mates como en Dallas hace un año y que sea miembro del equipo de segundo año, así que esa opción podría colocarle en la misma situación que hace dos temporadas vivió Rudy Fernández (8 puntos y 3.2 asistencias) en Phoenix. Ahora, su suplencia y rol secundario en Denver, además de dejarle como el único español fuera de la papeleta oficial, hace que sea poco probable que no tenga ese ‘finde’ para pasárselo de vacaciones con la Helen Lindes.
Ahora toca vuestra opinión. Si, como en los Inmortales, solo pudiera ir uno.. ¿Qué español véis en el All Star Game?
La larga diáspora por el ‘lockout’ estrechó a un par de semanas la locura de los traspasos previos al inicio de la temporada en la NBA. Casi como una cuestión patriótica, demonizando el lado comercial de la Liga, en España muchos cabeceaban al contemplar que los Lakers se desprendían de Pau Gasol para hacerse con Chris Paul en una jugada a tres bandas. El sueño púrpura y dorado de todos se convertía en una pesadilla en un solar de Houston. El comisionado David Stern, en una decisión controvertida, vetaba el trato para beneplácito de los críticos y finalmente el mejor jugador español de todos los tiempos no cambiaría su residencia. Por ahora. El 17 de diciembre los ecos de esta frustrada transferencia y el miedo a una posible salida estaba presente en las páginas de los diarios mientras se conocía que Kobe Bryant, el antes amiguísimo y ahora cuestionado leal colega, se divorciaba de la ‘maquiavélica’ Vanessa. Ese mismo día, otro de los malos favoritos de los norteamericanos, Kim Jong-il fallecía a las ocho y media en un tren en Corea del Norte.
Tan acostumbrada a fabricar héroes y villanos, incluso, como un Transformer, a intercambiar sus piezas, todos con fecha de caducidad y hasta de resurrección, Estados Unidos utilizó toda su bilis sarcástica tanto para mofarse de los problemas maritales de la Mamba Negra como para despedir al tercer enemigo público que fallecía en 2011 tras Bin Laden y Muamar el Gadafi. Había que rendirle un último homenaje a uno de los malvados más ‘queridos’ de la nación. Entre tanto humor negro, alguien tuvo la molestía de editar un vídeo con un cóctel de plañideras norcoreanas y el fracaso del amor en la vida de los Bryant.
La imagen de Kobe Bryant es planetaria. Hasta en el último rincón de La Tierra conocen su careto, sus éxitos y sus miserias. Hay fotos suyas hasta en la Antártida. De Kim Jong-un, el sucesor de Kim Jong-il, el nuevo dueño del mando nuclear de Corea del Norte, todos son sombras. Pocos podrían enlazar cuatro rasgos de su personalidad. Hasta el empeoramiento de salud de su progenitor y su ascenso como sucesor en 2010, en la única instantánea oficial que tenían de él fuera del estado Juche se le reconocía como a un chaval de once años. O no, porque hasta su edad es todo un misterio. ¿28 o 29? La maquinaria propagandística de Corea del Norte rápidamente dató su nacimiento en 1982, para que coincida mitológicamente con los aniversarios de su yayo Kim il-sung (1912) y el papá Kim Jong-il (1942). Y tras la muerte de su progenitor proyectó numerosos mensajes para loar su figura y enfatizar el apoyo del pueblo hacia el nuevo ‘Comandante Supremo’ del cuarto Ejército más grande del planeta. De nuevo, los perfiles de los medios occidentales quedaban reducidos a escuetos datos oficiales y rumorologías, historias sin comprobar o de fuente igualmente sesgada. En una de ellas, en otra contradicción entre el estado anti imperialista y el modo de vida de lujos de sus mandamases parodiados, se resaltaba el gusto de su predecesor por el baloncesto. Herencia, junto al buen perímetro torácico y el gusto por los tonos grises y los peinados elevados, que recibía de su ‘Querido Líder’.
Lo poco que se sabe de Kim Jong-un es pura especulación. O no. Con Corea del Norte nunca se sabe. Los únicos que se atreven a dar un esbozo de la personalidad del nuevo gurú Juche son una panda de veinteañeros que compartieron con un norcoreano la aventura de la adolescencia en un centro educativo suizo. Bajo el nombre de Pak Un y presentado el primer día de curso como el hijo de un diplomático norcoreano, el ‘embajador’ para la versión de algunos compañeros, habría pasado varios años en la Escuela Internacional de Berna, un colegio público y nada elitista, en Liebefeld-Steinhölzli. La elección de precisamente esta institución no es al azar, dado que Suiza es un país neutral en el conflicto coreano, aunque también se apunta que fue así por el tratamiento de cáncer de su madre, la bailarina Ko Yong-hui, que moriría en París en 2004. La segunda esposa de Kim Jong-il, ahora proclamada e idealizada como ‘La respetada madre que fue la más fiel y leal del Amado Líder Camarada Comandante Supremo’, habría viajado por Asia y Europa durante toda la década de los 90 con sus tres hijos (la tercera es una niña llamada Kim Yo Jong). Incluso Kim Jong-un, según algunos informantes, podría haber sido educado en otros países europeos.
El joven Pak Un, con sus compañeros en Suiza, en el centro de la imagen de pie vestido de Nike
Los antiguos compañeros de recreo de Pak Un, según un reportaje del Washington Post, describen a un chico tímido, poco hablador, torpe para tratar con las chicas, que tuvo dificultades para hablar alemán (también sabe inglés y francés), siempre acompañado por sus dos hermanos, pero que se transformaba cuando entraba en una pista de baloncesto. “Era un jugador muy competitivo. Era muy explosivo. Podía hacer que las cosas sucediesen dentro de la cancha. Él era un creador de juego”, recuerda uno de ellos, Nikola Kovacevic. “No le gustaba perder. Para él, el baloncesto lo era todo”, comentó Joao Micaelo, con el que compartió mesa varios años, en CNN. Esta agresividad competitiva se trasladaba a los piques en la consola en las partidas en las que los juegos de básket estaban siempre presentes. Según algunas fuentes, aunque Joao Micaelo lo niega, en esta época en Suiza, a los 15 años, Kim Jong-un empezó a fumar y a beber alcohol, especialmente whisky.
El 'supuesto' Kim Jong-un, con 16 años
Este hijo de emigrantes portugueses, cocinero en Viena e hincha de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid según su Facebook, ha sido el mejor informante sobre Kim Jong-un. En una entrevista en L’Ilustre revela muchas anécdotas y detalles de la vida del norcoreano en Suiza, que fecha de 1996 a 2000. Apunta que sus aficiones se extendían por las películas de acción (James Bond, Jean Claude Van Damme y Keanu Reeves) y hacer comics. “Sobre todo dibujaba historias de baloncesto”, asiente. Su fiebre por la NBA le llevó a renegar de su instinto futbolero de su sangre lusa y pasarse por amistad al baloncesto. “Logró una hazaña increíble. Me hizo desistir de fútbol, yo que soy portugués, para jugar al baloncesto. Jugábamos después de la escuela, los fines de semana e incluso al mediodía. El embajador norcoreano había instalado una canasta en el garaje de su casa. Era un fanático de los Chicago Bulls, que eran entonces los campeones de la NBA. Un fin de semana, vimos una final en vivo a las 2 de la mañana”, cuenta Joao, que nombra que un día el que creía Pak Un le contó que su padre era el presidente de su país, pero no le creyó, y que tenía novia en Corea. “Cuando jugábamos al baloncesto, en ocasiones, le grababan en vídeo dos compatriotas. Entonces nos parecía algo raro, pero pensábamos que eran tradiciones de su país”, retrata una de los momentos que ahora encuentran sentido.
El periódico surcoreano Chosun Ilbo publicó un perfil muy similar al de los medios norteamericanos, pero no concordante con la expuesta por el suizo. En él se mencionaba que Pak Un era un mal estudiante (otras fuentes dicen lo contrario y Joao dice que era bueno en inglés y matemáticas) y tenía problemas para aprobar los exámenes. La descripción como empedernido consumidor de baloncesto es avalada por otros estudiantes. Joao Micaelo narra como iba a su domicilio, la del embajador, situado en la calle Kirchstrasse de Liebefeld, y comprobó como su habitación era un templo lleno de recuerdos de la NBA. “Con orgullo mostró fotografías de sí mismo junto a Toni Kukoc de los Bulls de Chicago y Kobe Bryant de los Lakers de Los Angeles”, contó al diario capitalino. Es evidente que la ‘visita’ de un norcoreano a Estados Unidos es improbable si no viajas encubierto dado el embargo comercial o como refugiado político, por lo que los encuentros de Kim Jong-un con las estrellas de la NBA se darían en giras previas por Europa. “Por lo menos en una ocasión, un coche de la embajada de Corea del Norte llevó a Pak Un a París para ver un partido de exhibición de la NBA”, confirma el mismo compañero, seguramente refiriéndose al Torneo McDonalds celebrado en el París Bercy en 1997. Los apuntes sobre los caros gustos del joven norcoreano son enfatizados por la prensa surcoreana y los vecinos de pupitre de Kim Jong-un en su estancia suiza. Según su confesión, el adolescente vestía siempre ropa de la marca Nike y era habitual que llevase la camiseta oficial de los Bulls con el dorsal y nombre de Michael Jordan. También subrayan que tenía una amplia colección de ‘sneakers’. “Soñábamos con los zapatos que él llevaba”, subraya Nikola Rakocevic de unas zapatillas que pueden costar 200 euros. La cadena Al Jazeera realizó un reportaje en el mismo instituto y mostrando un vídeo inédito en el que se muestra al adolescente (y su hermana en segundo plano).
Según la biografía oficial, Kim Jong-un volvería a Pyonyang en el 2002 para continuar sus estudios militares y de Física. Tras el arresto de su hermano mayor (no de la misma madre) Kim Jong-nam en Tokio, cuando pretendía visitar Disney World con un pasaporte dominicano y comenzó su exilio en Macao, el tercer vástago del ‘Querido Líder’ pasó a convertirse en su ‘Gran Sucesor’. Incluso, medios de Seúl, especulan con que se ha sometido a varias operaciones de estética para acrecentar su parecido físico. Y dicen que su peinado, que a mi me recuerda al de Robert Pack, es copiado por los coreanos de pie. El hermano intermedio e inseparable en su adolescencia, Kim Jong-chol, no era tenido en cuenta por su padre por su carácter ‘débil’. Los pasos en la sucesión se fueron dando desde que en el 2006, con aproximadamente 24 años, el llamado por el patriarca “Rey de la Estrella de la Mañana” empezó a tomar responsabilidades dentro de los estamentos de poder, tanto el ejército como en el Partido de los Trabajadores, bajo la tutoría de su tío Jang Sung-taek, que se apunta será el regente en estos primeros años de gobierno. Su presencia pública fue creciente y, junto a su padre, ocupó un puesto principal en los actos de celebración del 65 aniversario de la creación de la república siendo la confirmación ante las cámaras de Occidente de que él sería el próximo en dirigir el país.
Muy reveladores son las escenas que narra en sus memorias (I Was Kim Jong Il’s Cook) el antiguo cocinero personal de la familia Kim. El japonés Kenji Fujimoto confirma la pasión de los dos hermanos por el baloncesto y que solían jugar partidos con su escolta personal. Dice que el ‘Líder Sobresaliente’ fue llamado desde joven ‘Príncipe’ y que fue esculpido a imagen y semejanza de su padre, tanto estéticamente como en sus ideales. “El mediano es muy añiñado, pero el chico es como yo”, confiesa que le comentó el ahora difunto presidente en una entrevista en el NY Times. Pero mientras las potencias internacionales recelan de su juventud, temen las reacciones de una vieja guardia mandada por un heredero sin experiencia y China mira de reojo para no perder su control, Fujimoto advierte que el hijo no es igual, igual que el padre. “Una vez estábamos en el coche solos y me dijo: ‘Nosotros estamos aquí, jugando al baloncesto, montando a caballo, conduciendo motos de esquí, pasándonoslo bien juntos. ¿Pero qué vida tiene el resto de la gente común?”, descubre el chef japonés queriendo dar un lado más amable, democrático del sucesor de la dinastía estalinista.
Sea como sea, en Estados Unidos no han perdido pie para elevar a Kim Jong-un al altar de sus enemigos de cabecera. A las pocas horas de su entronización, twitter echaba humo. Y alguno se acordó de la debilidad del norcoreano por el baloncesto americano. ‘Hay informaciones de que David Stern puede ‘vetar’ la sucesión en Corea del Norte’ ó ‘Kim Jong-un quiere comprar los Hornets’. Mejor que tire a canasta a que apriete el botón. ¿No creen?
La avaricia de la exclusiva y la inmediatez de las redes sociales convierte en ridículo el pensamiento de que una noticia pueda permanecer en barbecho durante tres largos años. Las excepciones, la prudencia del periodista con temas delicados, son escasas y se deben a ‘secretos de Estado’ o al previo pago que mandan al archivo unas fotos aristocráticas e indiscretas en una cala de Ibiza. EFE Zaragoza desveló en plena Navidad una de estas informaciones que, dormidas en la bodega de la autocensura, menguan de portada en ‘Internacional’ a anécdota de ‘Sociedad’. Enrique Merino contaba que un viceministro norcoreano, invitado por la delegación surcoreana en un momento de acercamiento de los dos estados antes del conato bélico del 2010, estuvo a punto de morir en Zaragoza mientras visitaba la Expo del 2008. Imagínense, Twitter era casi desconocida. Y en Ranillas los edificios contenían gente. Alucinante.
La broma de ahora no fue tanta entonces para los organizadores de la ‘mayor fiesta del agua en La Tierra’, que se vieron en medio de un soberano lío. El político norcoreano tenía un avanzado cáncer de hígado que le obligó a ser ingresado en Urgencias en el Hospital Clínico, pese a que la comisaria de la delegación quería retornarlo a su país, ante el riesgo de que no soportase el viaje y falleciese antes de llegar. El Juramento Hipocrático de los médicos se confrontaba con el trago diplomático de lidiar con el cadáver de un mandatario de una nación con convulsas relaciones internacionales. Unos días bajo cuidados y una leve mejora del doliente permitió que este tomará un avión de vuelta a Pyongyang y todos contentos. Enrique Merino añadía un detalle entrevistado en ‘La Ventana’ de Radio Zaragoza. La dieta del viceministro se reducía a casquería animal, supersticioso tratamiento local que, contrariamente a lo esperado, aceleraba su malestar.
Estas pizcas excéntricas condimentan cualquiera de las escasas informaciones referidas a este hermético paraíso soviético del Este asiático. Sólo un periodista extranjero puede trabajar permanentemente dentro de Corea del Norte. Es de la agencia Associated Press (AP). El corresponsal actual se llama Rafael Wober. Él fue el único que observó con sus propios ojos los fastos del funeral de Kim Jong-il, el ‘Querido Líder’, que falleció el pasado 17 de diciembre en un tren. Su muerte y la sucesión en su tercer hijo, Kim Jong-un, está siendo seguida con suma expectación por todo el mundo, pero con total ceguera en primera persona por los medios occidentales ante la opacidad informativa que transmite esta República Democrática Popular. Los pocos que han cruzado al norte del Paralelo 38, la frontera más militarizada del mundo impuesta con un armisticio (1950-53), lo han hecho bajo estricta vigilancia de guías suspicaces a la difusión de propaganda negativa. Las duras hambrunas, gulags o campos de ‘reeducación’ señalados por abstractas imágenes de satélites espías, el sectarismo de un privilegiada clase dominante del Partido, la realidad de una economía famélica obsesionada por el desarrollo nuclear, los fastuosos desfiles o exhibiciones gimnásticas y circenses de un ejército de 4 millones de soldados que se mantiene en alerta frente al Sur capitalista… Esta lista negra que define una dictadura es repetida una y otra vez en documentales que versan sobre la versión asiática de 1984, un país dominado por la ideología Juche, una especie de estalinismo pasado por el tamiz de la tradición coreana, y entregado en cuerpo y alma a la autocracia y la veneración del omnipresente Kim Jong-il. Esa es la versión occidental.
Kim Jong-un encabeza la comitiva del funeral de su padre, Kim Jong-il
Las informaciones son una mezcla de despachos oficiales de fuentes norcoreanas que narran de manera mitológica el dolor de las masas y sobrenaturales muestras de luto de animales, temblores de tierra… con crónicas firmadas desde Seúl con testimonios de ‘desertores’ como el mismísimo primogénito de la camada, Kim Jung-nam, apresado en 2001 en el aeropuerto de Tokio cuando viajaba con pasaporte dominicano al Disney World de Japón, el cocinero japonés que le hacía sushi o presos y carceleros huidos de los campos de trabajos forzosos. Otras fuentes suelen ser expertos norteamericanos que nunca han pisado este territorio atrapado en la Guerra Fría y, por qué no o quizá lo mismo, filtraciones de gabinetes de las potencias enemigas al régimen bautizado como miembro del ‘Eje del Mal’ por George W. Bush. Su acusación de poder vender sus cohetes de largo alcance y su tecnología nuclear a los terroristas islámicos colocó este conflicto olvidado, lejano y sin petróleo por medio en el centro del huracán. Entre la maraña de datos, como en el reciente relato de la Expo, en las necrológica del ‘Gran General’ resaltaban junto a estas descripciones demoníacas otras pequeñas muescas que caricaturizan su imagen de dictador totalitario: su amor por el cine de James Bond o Viernes 13 que le llevó a secuestrar a un director y actriz surcoreanos, su fama de Playboy para seducir a bellas mujeres, su miedo a volar que le llevó a cruzar Siberia en tren para visitar a Putin en Moscú, el ‘supuesto’ asesinato de su hermano en la infancia, sus cuantiosos gastos en coñac, sushi, langostas y caviar mientras su pueblo se muere de inanición, el uso de televisión por cable cuando el uso de teléfonos móviles o internet es restringido para la población, sus prodigios como escritor como autor de 18.000 libros y óperas o diseñando las nuevas obras de la capital… Y un vicio que nos lo hacía más familiar: era adicto al baloncesto y fan de Michael Jordan y sus Chicago Bulls.
No siempre Kim Jong-il fue un malvado de película (literal, ¿han visto Team America?). Nada más suceder en 1994 a su padre, el liberador, creador y Padre de la patria, el ‘Presidente Eterno’ Kim Il-sung, dio unos primeros pasos hacia la apertura de un régimen aislado y empobrecido por años de inundaciones, embargos y hambrunas (se cita centenares de miles de muertos en la llamada ‘La Marcha Ardua’) tras las desmembración de la Unión Soviética y la refundación capitalista de la economía china. Apoyado por los gobiernos ‘progresistas’ de Kim Jong Dae en Corea del Sur (por ello, Premio Nobel de la Paz 2000) y de Bill Clinton en USA, se organizó en Pyongyang la primera Conferencia por la Reunificación y se generó un plan de ayudas impulsado por la Unión Europea. Por ello se paralizaba el progreso nuclear norcoreano a cambio, fundamentalmente, de su reconversión atómica en centrales de electricidad y cargamentos solidarios. En este espacio de calma, las dos Coreas desfilaron juntas bajo una misma bandera y el himno Arirang en la ceremonia de apertura de los juegos de Sydney. Otro gesto de reconciliación. El gran enemigo, los americanos, eran bien recibidos por el ‘Amado Líder’. Madeleine Albright, secretaria de Estado de EEUU, viajó en otoño de 2000 a Pyongyang para reunirse con el gobernante de las gafas y los trajes oscuras. Como gesto de amabilidad, ‘Titanium Lady’ entregó a Kim Jong-il un balón firmado por Michael Jordan. “Notamos que se sorprendió inicialmente al recibir el regalo, pero se notaba que estaba contento. No creo que lo esperase. Fue un gesto personal. [...] Le contamos que conseguir la firma nos había costado un esfuerzo. Se dio cuenta que no era una pelota normal”, relata Bob Carlin, miembro de la delegación y analista de Corea del Norte durante tres décadas para la CIA y el Departamento de Estado. La pelota se guarda en el mausoleo de la montaña sagrada Myohyangsan, Patrimonio de la Humanidad para la Unesco y financiado por los aportes de Hyundai para promover el turismo. Allí se eleva un complejo de más de 120 habitaciones que guardan cientos de miles de regalos que han recibido Kim Il-sung y Kim Jong-il de otros estadistas amigos. En decenas de urnas descansan un tren blindado de Iosef Stalin, un rifle de caza de Vladimir Putin, unas espadas de Moamar el Gadafi, un bolso de piel de cocodrilo de Fidel Castro o unas figuras del Quijote y Sancho Pancha de Santiago Carrillo, como apareció en el controvertido reportaje que Jon Sistiaga realizó para Cuatro dentro del país en 2007. Curiosamente, en este trabajo televisivo, se veía como uno de los turistas estadounidenses entregaba a las autoridades como presente un maletín de la marca Spalding.
Como este habitante de Virginia, Albright jugó sobre seguro. La filtración ‘basketbolera’ le llegó de un experto funcionario de su oficina. El veterano Gene Schmiel había sido el responsable de mantener contactos con la familia dirigente en la década de los noventa. El diplomático fue quien desveló que el ‘Líder Supremo’ se deshacía por otra rutilante majestad: His Royal Airness. Durante una de sus reuniones, Kim Jong-il no paraba de mirar el reloj. Su impaciencia estaba justificada cuando detuvo a su interlocutor. “Ya está. No sigamos. Michael y los Bulls están en directo en la TNT y quiero comprobar si Scottie Pippen ha superado su última lesión”, relataba Schmiel hace unos años en un diario de San Diego. El pequeño coreano pegó un brinco y se trasladó a paso ligero a un salón vecino con una excelente pantalla, invitando a su acompañante estadounidense a sentarse con él en un cómodo sofá y ver el encuentro entre Bulls y Cavs que estaba a punto de empezar. “Le dije que yo era de Cleveland y nos pasamos el tiempo debatiendo, no de política, si no de la calidad del juego y de temas como si la NBA debería dejar el uso de las defensas en zona”, relataba Schmiel, que se marchó con la sensación de que su interlocutor había pasado mucho tiempo viendo encuentros de la Liga americana por lo profundo de sus conocimientos estadísticos o el relato de anécdotas, historias y minucias de la NBA. Y para tanto. Se dice que Kim Jong-il guardaba una colección casi completa de todos los partidos de MJ jugó con Chicago.
Aunque el baloncesto llegó a la península de Corea mucho antes, durante la invasión japonesa en 1920, la influencia que ha tenido Kim Jong-il en su implantación popular viene fijada por una fecha. En el año 96 en el calendario Juche (el año 0 lo marca el nacimiento de Kim Jong-sung, justo ahora un siglo), es decir, 1997 parece que se da un impulso mayúsculo a su modernización. Esta efeméride vuelve a estar cubierta de un halo de excentricidad, de marcada diferencia para amoldar la creación de Naismith a la doctrina de autarquía. Según se cita a fuentes chinas, el propio máximo dirigente propuso una nuevas normas más que curiosas para perfeccionar su nueva práctica y desviarla de su origen estadounidense. A algunos les pueden parecer una locura. Otros se las mandarían a la FIBA para su próxima aplicación. Aquí os dejo una lista con este reglamento llamativo en un baloncesto que contaba aún en dos tiempos y posesiones largas de medio minuto:
– Las anotaciones a falta de dos segundos para la conclusión de un partido valen 8 puntos.
– Los triples (6,25) que entran limpios valen 4 puntos.
– Hay una segunda línea (6,70) tras la que la anotación de un lanzamiento vale cuatro puntos.
– Los mates valen tres puntos.
– Los tiros libres fallados restan un punto.
– A partir de la duodécima falta de equipo, se resta un punto por cada penalización.
– Un jugador queda eliminado al cometer la cuarta falta personal.
– La posesión es de 24 segundos (en ese momento para FIBA era 30 segundos).
– La regla de diez segundos para pasar a pista atacante se reduce a seis segundos.
Un curioso documento refleja, no obstante, que el básket se jugaba en Corea del Norte antes de esa fecha. Dentro de una serie televisiva dedicada a la Ciencia y fechada en 1997 se pueden observar escenas en las que chicos y chicas juegan a este deporte y que se antojan anteriores a la llegada al poder del ‘Querido Líder’. Se contemplan imágenes que bien podrían ser de los años ochenta o inicios de los noventa y que muestran pistas de arena, tableros de madera y un estilo de juego más soviético (¿identifican los ochos de Gomelski?). Nada despreciables son las tomas que muestran un duelo femenino entre la selección local y el cubano.
Los documentales que han aireado el interior de este rincón marxista repiten imágenes de los murales del metro capitalino, los jardines de begoñas del Museo de las Flores, la moderna maternidad, el Centro de belleza, el Palacio de los Niños, el Mausoleo donde se guarda momificado al ‘Gran Líder’, el grandioso Palacio de los Deportes, la Torre Juche cuya antorcha se ilumina por la noche, el Monumento al 50 aniversario con la gran Hoz, el Martillo y el Pincel (añadido para dar notoriedad a los intelectuales)… pero no muestra pistas de baloncesto. En las progresivas webs que emiten información oficial no se da gran relevancia a este deporte, por lo que este aporte de un grupo de turistas occidentales (un viaje de una semana puede costar unos 2.600 euros) jugando en una destartalada pista de arena con un grupo de adolescentes es un testimonio casi único. Uno de ellos, Francesc Pont narraba en Solobasket esta insólita experiencia.
Otras imágenes captadas en el interior de Corea del Norte reproduce proclamas anti imperialistas. Carteles, estatuas y eslóganes que llaman contra el invasor occidental, al que se señala como culpable de la guerra que desunió a Corea. Los museos de guerra exhiben en versión norcoreana los atropellos que realizaron los soldados norteamericanos y enseñan al público el armamento incautado o derribado como botín bélico. Una fragata, la US Pueblo, capturada con toda su tripulación, está fondeada en el puerto fluvial de Pyongyang y es el visible emblema de su presencia y su derrota. El miedo. La alerta. En la sociedad se promueve la visión de todo lo estadounidense como el enemigo al que derrocar. Las barras y estrellas son el símbolo de la amenaza, del agresor, del cruel capitalista que controla a sus vecinos del Sur. Quizá por eso el baloncesto, un icono del progreso americano, un producto de su cultura, choca como disciplina idílica dentro de la ideología Juche y puede verse como una contradicción. Sin embargo, Kim Jong-il no tuvo problemas en abrir sus puertas para que entrenadores del estado invasor impartieran clinics y aleccionaran a los entrenadores locales.
Uno de ellos fue Tony Ronzone. Y no es uno cualquiera. Miembro de USA Basketball en las pasadas Olimpiadas, como jugador ya tuvo la experiencia de ver mundo por Australia, Nueva Zelanda y Filipinas. Su currículo como entrenador está jalonado de múltiples saltos por el mapa mundi y cargos tan variopintos como ser seleccionado nacional de Emiratos Árabes, ayudante del equipo promesa y absoluto de China (en ambos junto a Yao Ming) y máximo técnico de otra nación oscurecida en el hermetismo, aunque este aliado y con petrodólares, como Arabia Saudí. Asiduo integrante del programa globalizador de NBA Basketball Without Borders y colaborador con FIBA, quizá no había mejor candidato para darse una vuelta por Pyongyang.
Tony Ronzone también fue el máximo responsable de que Ricky Rubio fuera drafteado por los Minnesota Wolves, en los que ostentó el cargo de asistente del Mánager General desde unos meses antes de elegir al base de Masnou hasta el pasado mes de septiembre, y el ‘culpable’, como Scouting Internacional y luego Jefe de Operaciones (2001-10), de que Darko Milicic recalase en Detroit Pistons por delante de Carmelo Anthony. Pero vayamos a lo que interesa. En 1998, Ronzone era scouting raso de los Dallas Mavericks. Ese año, invitado por la FIBA, viajó a China para encontrarse allí con varios técnicos norcoreanos. Pero la cita no llegó a celebrarse y, tras ser varias horas retenido, tuvo que volver a Estados Unidos.
Imagen de un partido en un pabellón de Pyongyang / KCNA
Unos meses más tarde, sus pies tocarían finalmente Pyongyang. Dormiría en uno de los grandes hoteles construidos para los mínimos turista, mientras, durante una semana, era invitado por el gobierno del Partido de los Trabajadores para impartir diferentes clinics. Ante él un aforo de 12.000 localidades que se encontraba día tras día lleno. Ronzone relataba a un diario americano como, entre el numeroso público, había centenares de preparadores uniformados con traje y corbata y con una insignia con la cara sonriente del ‘Querido Líder’. “Nunca lo supe a ciencia cierta, pero me dijeron que Kim Jong-il estuvo allí mismo entre la audiencia”, explicó Ronzone. Sus lecciones debieron gustar, porque, al terminar sus explicaciones, el Ministro de Deportes le pidió permiso para fotocopiar toda la documentación que había traído consigo para desarrollar las sesiones de enenamiento. “Mi traductor en voz baja me dijo que eran para el mismo Kim Jong-il”. El estadounidense volvería un par de veces más a ejercer esta labor de instructor en Pyongyang.
La participación de los equipos y selecciones norcoreanas de baloncesto se restringe, por falta de resultados, al ámbito de las competencias asiáticas, por lo que los testimonios para contemplar la evolución de los jugadores del país son escasos. Más si nos remitimos a competiciones internas. La cobertura de las contadas webs norcoreanas que tiene abiertas el Estado al exterior es escasa y se centra en torneos concretos, inauguraciones de pabellones y visitas a escuelas, como la que se muestra en la foto de más abajo. Sin embargo, en youtube se ha colado una absoluta perla grabada en el interior que muestra el bello parqué retro del centro deportivo de la calle Chongchun. Es una pieza de un partido femenino del recién pasado 2011 (año 100 de la Era Juche) en el que se comprueba el alto nivel técnico de unas baloncestistas, eso sí, poco atléticas. La pasión en la retransmisión de los comentaristas y un buen ambiente (el sonido) constatan que el baloncesto es seguido con pasión. Tony Ronzone estaría contento en comprobar que sus enseñanzas han sido bien promovidas por sus acólitos norcoreanos.
Rick Santorum, candidato ultracatólico en las primarias republicanas que hoy comienzan en Iowa y senador por Pennsylvania, utilizaba su extremista y sarcástico discurso hace unos años para ridiculizar la amenaza nuclear que suponía Kim Jong-il para Estados Unidos. “Kim no quiere morir. Solo quiere ver baloncesto de la NBA”. El ‘lockout’ no permitió que el ‘Querido Líder’ se marchara de este mundo teniendo fresco en la memoria un último encuentro en directo de la NBA. Sin embargo, su muerte y el suspense sobre su sucesión han vuelto a situar a Corea del Norte dentro de nuestra actualidad. Su baloncesto sigue siendo, como casi todo en ese país, un gran desconocido.
Entrenador corrige la postura técnica en un ejercicio de la escuela de Songyo / KCNA
Documentales sobre Corea del Norte
Si os habéis quedado con ganas de conocer algo más de Corea del Norte os dejo a continuación una serie de trabajos audiovisuales de diferente visión y tinte ideológico, aunque todos hechos por occidentales. Tratar este tema con objetividad es realmente complicado por el uso de la propaganda sobre la información y por la falta de libertad de información dentro de Corea.
Welcome to North Korea (2001)
Producción holandesa ganadora de un EMI. Una de las primeras filmaciones en el interior del país, dentro del contexto de acercamiento que se dio en el 2000. Está en inglés. Muy recomendado.
Amarás al líder sobre todas las cosas (2007)
Reportaje dirigido por Jon Sistiaga para Cuatro. Es la primera parte.
Corea del Norte, el precio de la Libertad (2008)
Documental francés sobre la ruta de huida de refugiados políticos de Corea del Norte. Emitido en Documentos TV.
Crossing the line (2006)
Documental de la BBC que narra la historia de James J. Dresnok, militar estadounidense que desertó a Corea del Norte. En inglés. Primera parte.
Corea del Norte, país secreto (2000)
Reportaje elaborado por la periodista Rosa María Calaf, entonces corresponsal en Asia de RTVE. En dos partes.
Corea del Norte, acceso al terror (2007)
Otro documental de la BBC que se adentra dentro del estado norcoreano. Cuenta con declaraciones de jefes desertores de los campos de concentración. La fecha coincide con la Segunda Conferencia de Reunificación. En español y en varias partes.
North Korea: A day in the life(2004)
Documental sin locución que narra la vida de una familia tipo norcoreana. Producción alemana. Subtítulos en inglés. Varias partes.
Páginas webs de Corea del Norte
Y si aún no os habéis dejado los ojos, pensáis que la información dada es sesgada y/u os interesa leer algo más sobre Corea del Norte, pero desde una perspectiva interior, os dejo unos seguro que interesantes enlaces.
Web oficial de Corea del Norte. Incluye información, así como la opción de inscribirte en el próximo viaje de turistas a Corea del Norte.
Blog de Alejandro Cao de Benos, el español creador de la Asociación de Amigos con Korea (KFA) y delegado especial del Comité de relaciones culturales con países extranjeros. Habitual portavoz internacional en medios occidentales.
Naenara es un portal norcoreano con diversa información sobre el país, así como noticias de actualidad con acceso a varios medios locales. También está en castellano.
Cuando se pasea por cualquier ciudad del mundo no es extraño comprobar cuál es la principal exportación española. Es el fútbol. Ahora por la selección, pero desde hace unos años por el Real Madrid y el Barcelona, en las camisetas blancas y azulgranas encuentra el viajero un guiño patrio sea en Dakar, Bangkok o Guatemala. No hay pérdida. Dices que eres español y la pregunta salta como un resorte: ¿Madrid o Barcelona?
La excitación de la globalización del derbi llevó este año a poner sobre el mueble del salón su máximo rédito económico. Durante algunas semanas se planteó la opción de que el clásico se disputase al mediodía del domingo, horario incluido este año en Primera para gloria de Mediapro, para que fuera retransmitido en televisión en directo para los millones de potenciales seguidores (y consumidores) del Lejano Oriente. Las giras por Asia son una obligación para contentar a los fervorosos hinchas de Shanghai, Seúl, Tokio o Yakohama, ciudad en la que se celebró recientemente el Mundialito de Clubs con alta presencia de efervescentes culés nipones. Asia importa y exporta. La firma china Wanda ha acordado con tres clubs españoles que treinta jóvenes de este estado se integren sus canteras, el propio Barça fichó hace unas semanas a un niño nipón de sólo diez años, Hiroshi Ibusuki es el máximo goleador del Sevilla Atlético… Desde que Nobuyuki Zaizen fichara para no jugar por el Logroñés en 1996, otros ‘Oliver y Benjis’ siguen intentando triunfar en el fútbol español sin espectaculares resultados más allá de los ingresos por promoción.
Hace varias temporadas que la ACB se juega casi en su totalidad el domingo por la mañana. Es decir, cuenta con un huso horario fenomenal para sus fieles asiáticos. Pero esta no es la causa de esta organización, sino la búsqueda de un hueco dentro de la voracidad futbolística y el mando de las ‘en peligro de extinción’ Autonómicas. Nada que ver con japoneses, chinos o coreanos. Tampoco las promesas del baloncesto asiático han caído del cielo para imitar a los Golden Boys. El potencial mercado que tan bien explota la maquinaria comercial de la NBA podría tener reservado su trozo de pastel para el baloncesto europeo y el español como punta de lanza. No es así. Yoshihiro Tomita da fe. “No podemos ver en directo los partidos de la ACB. El año pasado teníamos acceso a la opción ACB360, pero desde esta temporada ya no es posible. Los aficionados del baloncesto español en Japón estamos tristes por esta circunstancia, aunque estamos ansiosos por poder seguir la Liga Endesa por televisión”, se lamenta Tomita.
Yoshihiro Tomita
Cantaores o bailaores de flamenco, cortadores de jamón, cantantes de jota aragonesa, toreros… muchos japoneses vienen a España para empaparse del mito español que reciben como un magnetismo exótico en su país. A Tomita le trajo el idioma y el fútbol, su debilidad de juventud. Ahora se desvive por nuestro baloncesto. Desde 2002 tiene una web en japonés dedicada en exclusiva a la ACB y a todo que huela a básket español. Esa es su gran pasión. “Es una página que sirve de guía para el aficionado que se quiere aproximar a la competición. No muchos japoneses pueden desenvolverse en otros idiomas y eso es un problema para informarse. Ese fue un motivo por los que cree la página. Ahora tengo una cuenta en Twitter y en Facebook desde la que difundo informaciones diarias y de actualidad”, explica este japonés de Tokio de 36 años, que vive con su mujer. El fondo de su perfil en twitter muestra la celebración del Europeo que se vivió en Callao. “No soy de ningún equipo en especial, solo de la selección española”, desvela con orgullo.
Su página se llama El_Baloncesto y realmente no es una, sino varios portales y blogs de información sobre la Liga Endesa y el baloncesto de España en general, incluidos temas que abarcan los resultados de las selecciones inferiores o la LEB Oro, datos históricos, repaso a próximas competiciones, enlaces españoles interesantes relacionados con el baloncesto…. “Recibo unas 100 visitas diarias, casi todas de Japón, pero también de Estados Unidos y desde España”. Yoshihiro Tomita nos explica que el interés por el baloncesto español en esa parte del mundo es creciente, pese a los problemas que tienen para encontrar información en su idioma, así como la difusión de los partidos y el monopolio que la NBA tiene sobre el interés del aficionado nipón. “Pero a mí me gusta más el baloncesto europeo, su sistema de juego. No veo partido de la NBA”, defiende Tomita, que trabaja diseñando y dirigiendo webs, y se traslada por múltiples épocas, equipos y nacionalidades, demostrando su conocimiento, para apuntar sus preferencias en cuanto a jugones: “Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Dejan Bodiroga…”.
El Mundial de 2006 en Saitama, una ciudad muy cercana a la capital, fue el detonante para que muchos japoneses conociesen a estas y otras figuras, pero no se han desarrollado las herramientas para que este posible interés, personalizado en Tomita, se ramifique en un consumo que abarcaría a millones de potenciales seguidores. La NBA es un universo global que da facilidades para ofrecer información en diferentes idiomas (NBA.com tiene enlaces especiales en chino, japonés y filipino). En España, salvo grandes clubs de fútbol, no se accede a esta dimensión. “Yo me informo directamente de webs en español como ACB.com o Solobasket, las de los diarios As y Marca y también desde la página oficial de la Euroliga”, narra Tomita, que cita Gigantes del Básket y tiene el proyecto de escribir su propio libro sobre el básket español.
Un fin de semana en Valladolid
Tomita era futbolero. Aún lo es. Una vez al mes se reserva tiempo para echar una pachanguita de fútbol sala con los amigos del barrio. Nunca ha jugado ni entrenado baloncesto. En la adolescencia, su relación con esta disciplina se limitaba a escuchar los monólogos que su hermano le soltaba sobre tal o cual estrella mientras veían un partido de la NBA. Por eso, cuando viajó a España para mejorar su nivel de español, idioma que estudiaba desde que tenía 18 años cautivado por el fútbol, pensó que estaría bien ver un partido de baloncesto para contarlo en casa a su vuelta. El curso lo hizo en Madrid, pero un fin de semana de diciembre tuvo la oportunidad de viajar a Valladolid para seguir en directo el partido en Zorrilla entre el equipo castellano y el Oviedo. “El sábado lo tenía libre y vi que se jugaba un partido de baloncesto entre el Forum Valladolid y el Festina Joventut. Como a mi hermano le gustaba mucho la NBA, pensé que era una buena idea conocer algo sobre el baloncesto español para poder contárselo a él”, relata Tomita. La experiencia fue tan gratificante y emocionante que guarda la entrada de ese encuentro como si fuera un precioso recuerdo del día que comenzó una intensa relación con una pelota naranja.
La entrada del partido que vio Tomita en el Pisuerga
Al volver a Japón su interés por el baloncesto de España fue creciendo y terminó de concretarse en 2002 cuando se produjeron varios acontecimientos decisivos. “Cuando mi hermano me dijo que había dos jugadores españoles en la NBA no me lo podría creer: Pau Gasol y Raúl López. Empecé a interesarme sobre su trayectoria, seguirles…” Y ya fue un no parar. Ese mismo año la selección B realizó una gira por Asia y una de sus paradas fue el estado del Sol Naciente para jugar la Copa Kirin. “Fui a ver el partido que jugaron en un pabellón de Tokio que se llama Yoyogi. Jugaban Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Jordi Trías…”, rememora Tomita del año en el que creó El_Baloncesto.
A través de internet, intentaba recabar toda la información posible y capturando como podía cualquier vídeo o emisión televisiva que le acercara a la selección española o a la Liga ACB. Tomita enumera sus logros como los del niño que poco a poco va completando su tesoro secreto: “En 2002 pude ver por televisión el partido del Mundial entre Estados Unidos y España. Un año después, con un amigo compré un video de la FIBA del partido del Eurobásket entre España y Lituania. En 2004 en Japón no emitieron en directo ningún encuentro de los Juegos, pero sí que seguí por FIBA Europa el Eurojúnior de Zaragoza. ¡Sergio Rodríguez fue el MVP!”, relata el japonés, que pone énfasis en la fecha del 2005, en la que desde youtube se abrió la puerta a resúmenes e informaciones periódicas.
Y la apoteosis… Saitama. España se proclama campeona del Mundo en Japón, lo impensable para Tomita. “Pude asistir en directo al partido contra Serbia y Montenegro. Fue increíble. España campeona. Entonces muchos japoneses conocieron a sus jugadores y se interesaron por el baloncesto español”.
Tomita, comentarista
Pese a ello, la ACB sigue siendo un gran desconocido para los fans de un país de 127 millones de habitantes que está considerada como la tercera economía más potente del planeta. El único canal de información es un programa que emite Sky-A TV y que incluye la emisión de un encuentro. Tomita no se pierde ni un partido, no solo por su inagotable búsqueda de cualquier detalle, sino porque además ha participado como comentarista especial en alguna de sus ediciones. “Fue un total de 14 partidos en el pasado mes de noviembre. El programa estaba dirigido por el Sr. Ito”, cita Yoshihiro. Sin embargo, se lamenta de que los partidos no son en directo, que ya no pueden ver los encuentros por ACB.com como en las dos últimas temporadas y que realmente lo que se está emitiendo son los encuentros del pasado playoff. “Esperemos que pronto podamos ver de nuevos encuentros de la Liga Endesa en directo en Japón”, asiente siempre optimista desde Tokio.
¿Chichos Terremotos para la LEB?
El 19 de septiembre del 2010 se añadió durante unas horas el nombre de Chicho Terremoto como miembro de la plantilla del Fuenlabrada en la wikypedia. Hubiera sido el primer ‘japonés’ en jugar en España. La broma se adentra en una reflexión que tiene el ejemplo del fútbol como espejo: cómo podría influir la entrada de jugadores de esa parte del planeta para desarrollar la marca ACB en economías tan potentes como la de Japón o China, como tan bien ha hecho con la NBA con la figura de Yao Ming y con menos trascendencia el nipón Yuta Tabuse (4 partidos en Suns) y el surcoreano Ha Seung-jin (Bucks). “Es complicado porque los jugadores japoneses sólo miran hacia la NBA, pero yo auguro que en unos cinco años podríamos ver a un japonés jugando la LEB y, quizá, en una década que alguno llegase a la ACB”, pronostica Yoshihiro Tomita, que recuerda que ya hubo una jugadora internacional, Sachiko Ishikawa, que probó suerte durante doce partidos de la pasada temporada en el CB Conquero de Huelva en la Liga Femenina-2 y que hay un compatriota, el base Takumi Ishizaki, que disputa la segunda división alemana en esta temporada con el equipo BV Chemnitz 99. El recuento se completa con otros dos bases en las ligas regionales alemanas, uno en Noruega y varios en Ligas comerciales americanas y NCAA.
La estructura del baloncesto en Japón está en crecimiento, aunque sus competiciones profesionales (JBL y BJ League) están lejos de la promoción de la CBA china. Ambas Ligas niponas tienen una filosofía distinta. La JBL, más antigua y organizada por la Federación, tiene dos divisiones y una categoría femenina, siendo dominada por jugadores locales. Mientras que la BJ League imita la configuración de la NBA con dos conferencias, draft y un All Star y está plagada de jugadores americanos y africanos de segundo nivel o resulta ser un cementerio de elefantes para antiguas estrellas. Los últimos ejemplos son Charles O’Bannon o Mahmoud Abdul-Rauf, que se retiró la pasada temporada tras jugar con los Kyoto Hannaryz de la BJ League. Los antiguos inquilinos de categorías españolas como el sueco Christian Maraker o los norteamericanos Rolando Howell, Zachary Andrews, Dexter Lions, Randy Holcomb… son numerosos. Jeremy Tyler, el chico maravilla que pasó de la NCAA para ganar dinero en Europa, drafteado esta temporada en la NBA por los Bobcats y traspasado a Golden State, zanjó su aventura planetaria en los Tokyo Apache.
La selección masculina de Japón disputó el Mundial que organizó bajo las órdenes de Zeljko Pavlicevic. Fue 20º de 24 equipos. No participa en los Juegos Olímpicos desde 1976 y no entra en el podio de los Juegos de Asia desde 1997. Su último oro data de 1971. En el ránking de la FIBA figura en el puesto 34. El mejor palmarés nipón corresponde a las chicas en la década de los 70, siendo plata en el Mundial de 1975 y quintas en los Juegos de Montreal del año siguiente. Actualmente, sin participar en una cita internacional desde 2004, mantienen el 15º puesto FIBA dado a su potencial en el continente (20 medallas en los Juegos de Asia).
Estos fríos datos no avalan la predicción de Tomita y el desembarco de japoneses en las competiciones españolas no se visualiza en el horizonte de un baloncesto en progresión, pero quizá no suficiente para alcanzar cotas habituales en el nivel europeo. Quizá nos equivoquemos y pronto el ‘bulo’ que se publicó en Wikypedia tome cuerpo y forma de base, alero o pívot con los ojos rasgados. Ojalá sea así para que alguna televisión se fije en la ACB y Yoshihiro pueda vivir su pasión en directo.
Cuando dentro de unos años recordemos el impacto que tuvo en Europa el último lockout de la NBA el nombre de Deron Williams vendrá a nuestra memoria para dibujar una asistencia. El paso de la estrella de los Nets por el Besiktas es sin lugar a dudas la estela más luminosa de un paro laboral que no deslumbró al básket europeo con el avisado desembarco de decenas de All Star y que se quedó en el regreso de ‘hijos pródigos’ como Rudy, Kirilenko o Parker o de segundones. En términos absolutos, ha sido la liga turca la que más se ha aprovechado de esta oportunidad de tener un astro mundial en su casa. Una de las razones es la bonanza económica de la que disfruta el país y, en consonancia, algunos de sus clubs más importantes en plena época de crisis y recortes en todo el continente. El patrocinio de la Euroliga por parte de Turkish Airlines, la mayor presencia en competiciones europeas de escuadras como el Anadolu Efes, Besiktas, Ulker Fenerbahce o Galatasaray femenino, la total integración en la NBA de jugadores como Turkoglu, Ilyasova, Erden o Asik o el éxito del último Mundial avalan el apogeo del baloncesto en Turquía después de un siglo de desarrollo y de una competición profesional que la semana pasada cumplió 45 años.
Sin embargo, la eclosión popular del baloncesto turco no tuvo lugar en un pabellón de Estambul ni de Ankara o Smirna. El epicentro estaba situado en un ficticio instituto de un barrio marginal del Sur de Los Angeles. Cuando las televisiones solo tenían un canal público y las audiencias no eran una excusa para lanzarnos basura a la cara, millones de jóvenes turcos se ‘engancharon’ a la canasta a principios de los años ochenta gracias a los chicos del equipo del Carver HS, protagonistas de la serie americana The White Shadow. “El baloncesto ya existía en Turquía, pero fue con The White Shadow cuando la gente lo empezó a jugar”, comentó con motivo del último Mundial a New York Times el exinternacional Alper Yilmaz. Él era uno de esos chavales que disfrutaban del programa y cuya generación revitalizó la pasión por un deporte dormido durante décadas: Turquía no estuvo en un Eurobásket desde 1957 hasta 1993 y desde entonces ha ganado como anfitrión la plata europea en 2001 y la mundial en 2010.
The White Shadow fue el primer programa de televisión que tuvo como hilo argumental el baloncesto, entrelazado con una temática que entraba sin censuras en problemáticas sociales sin querer ser políticamente correcto. Duró tres temporadas en emisión para la cadena CBS, en las que se produjeron un total de 54 capítulos. Se estrenó el 27 de noviembre de 1978 y finalizó el 16 de marzo de 1981, teniendo éxito internacional por su difusión tanto en Turquía como en Italia (no he encontrado referencias a su pase en España). No sólo fue pionera por iniciar la relación de la TV con el baloncesto, matrimonio que ya desarrollamos en entradas anteriores (ver). El valor más reseñado de esta serie fue la de integrar por primera vez en un drama de la pequeña pantalla a una mayoría de actores afroamericanos en roles protagonistas sin caer en papeles netamente cómicos o repletos de estereotipos negativos y simplistas que les vinculaban a las bandas, la drogadicción, la delincuencia, la violencia… asuntos que abordaba sin recelo pero sin caer en tópicos. Es la tercera serie dramática protagonizada por afroamericanos más longeva tras Soul Food y The Wire.
El desarrollo de la trama empieza con la llegada a un instituto de un ‘ghetto’ de Los Angeles de Ken Reeves, un antiguo jugador de los Chicago Bulls que tiene que abandonar su carrera profesional por una grave lesión de rodilla (ver más abajo introducción con escenas en el Chicago Stadium). Es entonces cuando recibe la llamada de su compañero en Boston College y ahora director del centro, Jim Willis (Ed Bernard), para probar como entrenador de un grupo, como el colegio, dominado por los alumnos y profesores de raza negra, que son mayoría en la plantilla. En el capítulo piloto, cuyo impacto fue decisivo para que siguiera en antena, se cuenta como Coach Reeves, el único personaje principal blanco (en el equipo hay un judío, otro italiano y un latino para completar el crisol multiétnico), aterriza en esta pequeña parte del mundo dominada por la cultura afro (peinados propios de los Jackson Five, canciones a coro en las duchas, derroche de funky…) y gobernada por los prejuicios raciales que azotaban la década de los 70. Tras perder el primer partido de 30 puntos, el novato entrenador de carácter volcánico, las referencias con Bobby Knight son obvias, se enfrenta al principal jugador y líder de la plantilla, el grandullón Warren ‘Cool’ Coolidge (Byron Steward), que decide abandonar el equipo. Reeves le reta a jugar un ‘one to one’ con el anzuelo de una apuesta por dinero y tras ganarle consigue que su pívot titular vuelva al redil e iniciar así a ganarse el respeto y admiración de sus jugadores, que le seguirán como si fuera una ‘sábana blanca’.
The White Shadow intercalaba argumentos de corte duro con pequeñas muescas de humor o la tensión sexual entre líneas que emanaba de la relación entre Coach Reeves y la vicedirectora Sybil Buchanan (Joan Pringle), contraria a los métodos educativos del exBull. Además se salía de la norma establecida con finales desconcertantes que rehuían el simplón ‘happy end’ obligado por la época. Por ejemplo, en algunos capítulos de la primera y segunda temporada, las mejores para los especialistas, se aborda el problema de alcoholismo de uno de los jugadores, un contagio de sífilis, el intento abortado de otro de pasar al profesionalismo y también a los Harlem Globerttoters (fue el capítulo más visto, entrando entre los quince más seguidos de la semana), un chantaje con un supuesto aborto de la novia del entrenador, la muerte por sobredosis del primo de Coolridge y su ánimo de venganza, el fallecimiento de un jugador, las represalias de uno de los chicos por salir con una chica blanca y de otro por ‘salir del armario’, el frustrado fichaje de una estrella del playground… sumando a estos ingredientes un cuidado poco habitual en otros ejemplos posteriores en la recreación de las escenas de baloncesto (uso de un pabellón real, utilización de travelling y gruas, técnica de los actores, montaje cuidadoso y rítmico…) que se suceden hasta el clímax de la consecución del campeonato local. La intervención de la cadena en la última y tercera temporada, añadiendo a los guiones tramas más convencionales y previsibles, obligados cameos (como el de Bill Russell) más personajes ‘blancos’ poco consistentes para imponer una paridad racial y la ‘graduación’ de parte del grupo de actores principal terminó de apagar el éxito de The White Shadow, cuyos capítulos están siendo ofrecidos de nuevo por un canal de ESPN desde el mes de octubre pasado y se pusieron a la venta en DVD hace cinco años evidenciando que mantienen su vigencia pese al paso del tiempo.
El paso de tiempo ha dado además a The White Shadow un valor extra por la posterior trayectoria que tuvieron los actores protagonistas. Y esta vez no hablamos de carreras deportivas por sus dotes baloncestísticas, sino del desarrollo dentro de la industria audiovisual que tuvieron varios de los miembros de la serie y que ahora son algunos de los guionistas y directores más influyentes en el actual y suculento panorama del cine y la televisión norteamericano. Indudablemente merece una mención especial Tim Van Patten, que en la serie interpretaba a un neoyorquino (Van Patten es originario de Brooklyn) ‘italoamericano’ Mario Pettrino, mejor conocido por su mote de Salami y por su carácter peleón. Su personaje fue uno de los que más caló en el público por su aire desenfadado y combativo (Van Patten sólo tenía 19 años cuando se empezó el rodaje), lo que le permitió dar continuidad a su carrera como actor adolescente en otra serie de éxito de esa década como fue Class of 84. En los noventa se pasó detrás de las cámaras y empezó una prestigiosa trayectoria como guionista y director ganando un premio Emmy por su trabajo en series de culto como The Sopranos, The Wire, The Pacific, Ed, Deadwood, Sexo en Nueva York, Juego de Tronos, Rome o, actualmente, Boardwalk Empire.
El criadero de talentos en The White Shadows no se queda ahí. Y aquí si encontramos un referente baloncestístico. La película Coach Carter fue dirigida por Thomas Carter, que desarrolló el papel de James ‘Hollywood’ Hayward en el programa del que hablamos en esta entrada y de la que se da la curiosidad que dirigió también cuatro capítulos. Carter también fue el autor del largometraje Los Rebeldes del Swing y trabajó en ficciones de referencia como MASH, Lou Grant, Canción Triste de Hill Street o Miami Vice. Otro jugador de Carver siguió el mismo camino. Kevin Hooks, que interpretaba al parlanchín y buen defensor Morris Thorpe, comparado por ello por el entrenador Reeves como el Knick Dean Meminger, también se puso tras las cámaras para dirigir películas de acción como Pasajero 57, interpretada por el jugón Wesley Snipes o series tan conocidas como algunos episodios de 24, Prison Break o Lost. Su personaje en The White Shadow está considerado como uno de los 100 favoritos en la historia de la TV americana.
No es el único apellido reconocible de The White Shadow. El principal responsable, el padre de la criatura, parte activa de la elaboración de los 54 guiones y director del piloto, además de promotor y productor, fue Bruce Paltrow. ¿Les suena el apellido? Por supuesto, Bruce es el padre de Gwyneth Paltrow, actriz ganadora de un Oscar por Shakespeare in Love. Su progenitor fue un reconocido productor de series que comenzó su fama con The White Shadow, aunque es incluso más recordado por crear St.Elsewhere, focalizada en el ajetreo de un hospital. Esta segunda serie de Paltrow tiene un enlace con su trabajo anterior, un guiño argumental, dado que el robusto personaje de Coolridge también aparece en ella. Según la historia, ‘Cool’ obtiene un trabajo como celador tras fracasar por problemas físicos su carrera baloncestística en su etapa universitaria. Otros actores de The White Shadows salieron en St.Elsewhere.
Curiosidades
Ken Howard, es decir, Coach Reeves, se mantiene aún en activo tras comenzar su periplo en 1969. Ha aparecido en múltiples largometrajes y series de renombre tanto actuales como The Office, Crossing Jordan, Boston Legal, The Closer o más míticas como Dinastia, Hotel, Las Chicas de Oro, Se ha escrito un crimen… Tiene dos Emmys y un Tony, además de ser el presidente del Sindicato de Actores. Howard reconoció que se inspiró para hacer el papel en sus recuerdos del entrenador de su equipo en el instituto de Manhasset, Nueva York. No es el único paralelismo con esta referencia real, dado que los colores de Carver HS (naranja y azul) son los mismos.
La serie ganó un Emmy a la mejor dirección de un drama. El galardonado fue Jackie Cooper, que había sido un niño prodigio de Hollywood, siendo candidato en 1931 al Oscar al mejor actor por Skippy cuando sólo contaba con nueve años.
En Italia la serie recibió el nombre de Time Out.
Cada capítulo duraba una hora, aproximadamente.
Bill Russell fue el cameo más conocido de la serie. En la visita del Celtic al programa Saturday Night Live, en 1980, se parodió esta aparición en un sketch titulado The Black Shadow.
Una de las primeras películas de Alfred Hitchcock tiene el mismo nombre. El genio británico aparece como ayudante de dirección y guionista de una obra del cine mudo que estuvo perdida y se rescató solo hace unos meses. Fue rodada en 1923.
También coincide con el título de una canción de Coldplay del disco X&Y. Se da la conocida coincidencia de que el líder de la banda inglesa, Chris Martin está casado con Gwyneth Paltrow, a la que conocido poco después de la muerte de su padre Bruce en Roma debido a un cáncer oral. No he hallado ninguna relación entre esta canción y la serie, aunque sí hay una dedicatoria especial al productor en el disco que contiene la pieza musical.
Hablando de música, el tema de la introducción de la serie lo realizó Pete Carpenter y su colaborador Mike Post. Carpenter, fallecido en 1986, y Post son una de las parejas de compositores más conocidas de la televisión americana. Suyas fueron las pegadizas melodías de series míticas como Embrujada, el Equipo A o El Superhéroe Americano.
Ira Angustain interpretó al personaje latino Ricardo ‘Go Go’ Gómez. Retirado, es en la actualidad un sacerdote en el Condado de Orange en una parroquia muy cercana a la residencia de Kobe Bryant.
Entre 1944 y 1946 el aragonés Luis Buñuel vivió el exilio en Hollywood. Trabajó para la Warner, primero como director de la unidad española de doblaje y luego escribiendo guiones. En su biografía ‘Mi último suspiro’ criticaba la simpleza del cine comercial con una ingeniosa anécdota. Decía que, durante las sesiones de doblaje, se apostaba con sus trabajadores que solo viendo los primeros cinco minutos de un largometraje era capaz de destripar todo el argumento de la película. Narra que nunca se equivocó.
En el baloncesto hay en ocasiones que viendo la rueda de calentamiento puedes hacerte una idea de cuál será el resultado final. Ves a un lado a un equipo corto, con un banquillo raspado, sin altos, con jugadores desaliñados y cada uno con un pantalón diverso, desordenados en el ejercicio, con la sensación de estar cansados antes de empezar, un entrenador despistado… Y en el otro hallas una alineación de doce, todos repeinados, con tres técnicos atentos más un delegado y un fisio, camisetas inmaculadas, a estrenar, ejecutando una coreografía de bandejas y tiros, hasta más guapos, perfectos. ‘Estos ganaran de calle’ o ‘la que nos va a caer’, piensas. A todos nos ha pasado. ¿Y cuántas veces nos hemos equivocado?
El tablero roto tras un mate de Laviña en el calentamiento / ACB PHOTO Fran Martínez
El Fuenlabrada se creyó, como Buñuel, que sabía el guión del partido mucho antes de jugarlo, se memorizó sus líneas triunfales mientras cambiaban el tablero hecho añicos en el calentamiento, quizá una perfecta metáfora de su destino esa mañana, y se olvidó que en el deporte las películas son solo para los largos viajes en autobús. Pensó que ese equipo que llegaba sin Robert Archibald y que confirmaba a última hora la baja de Rafa Hettsmeiheir, que contaba con un único pívot (Albert Fontet) más Rogelio Legasa y un americano que no juega (Jacob Burstchi), que acababa de perder en Alicante y tenía la Copa casi acabada era un secundario de serie B, una comedia ligera, un figurante. Y ese falso creer le llevó a no hacer o al no hacer bien que provoca que aquel que se identifica como perdedor termine siendo el que no tiene nada que perder y, a su vez, el que se piensa ganador termina siendo el que todo tiene que perder.
Porque el deporte, como todo en esta vida paranoica, es un estado mental. Y el CAI ya ha dejado su marca en el diván de la temporada. Cuando ha estado desorientado, temeroso, le ha venido el tembleque de ‘la voy a cagar, no llegamos a la Copa, me van a meter una bronca, ya verás la prensa mañana’, ha sido vulnerable (Estudiantes, Lagun Aro) e inmerecedor de sus nuevos objetivos. Cuando ha ganado en entereza, en confianza, se lo ha creído, ha estallado en su dimensión más exigente (Caja Laboral, Manresa, segunda parte en Alicante) y acorde con el mensaje proyectado, sintonizando su nueva condición: estar entre los ocho primeros.
No dejemos el ‘cum laude’ a la asignatura psicológica. El baloncesto en puro, como elemento táctico, fue el que transformó ese plano mental en victoria (88-95) tras dos prórrogas. Allí Abós fue catedrático de sacar el máximo rendimiento a su grupo limitado y sus jugadores interpretaron perfectamente una lección que dictaba un partido de una sola vía ante un rival propicio por la estrategia: sus dos interiores, Mainoldi y Ayón, no son cincos que posteen, ni generan juego y Sené, su hombre más físico estuvo horrible y fue castigado sin minutos. Por esa condición, el técnico arriesgó en defensa. En el bloqueo directo con push para limitar casi a cero el peligro de las continuaciones de Ayón y permitió tiros a los bases que no entraron o interpretaron mal (Colom y Sánchez solo anotaron 5 puntos y dieron 2 asistencias en la primera mitad por 12-6 de la pareja maña) y cambiando cuando el ejecutor era el tirador Kirk Penney. Luego, en el tiempo extra, propuso una zona 2-3 en la que se protegía con cuatro faltas la clave del ataque de Pablo Aguilar e invitando al error ajeno en el que el Fuenlabrada cayó pese a terminar atacándola bien (balones a fondo, poste medio, a esquinas, circulación, rebote ofensivo…).
Cabezas condujo el partido a su terreno / ACB PHOTO Fran Martínez
Si hablamos del ataque habría que distinguir diferentes secuencias, planos con protagonistas cambiantes en una interpretación coral como en una peli de Billy Wilder o Berlanga. Vayamos por cuartos, como en la carnicería. Porque quizá todo hubiera sido de otra forma si el Fuenlabrada entra al partido con mentalidad de apisonadora. Fisac buscó a Ayón y apagó a Wright con Barton, pero se olvidó de Sam Van Rossom, que salió escopeteado, por patas (primeros 8 puntos) y cortó la posible encerrona de una salida dolorosa que hubiera sepultado psicológicamente al CAI de un temprano marcador adverso.
El segundo cuarto se sintetiza por un gesto. De rabia cuando Pablo Almazán falló su segundo triple. Sin castigo de banquillo, en la siguiente que recibió, con un gran espíritu, concluyó con una penetración en la que no gobernó la duda del fallo anterior. Luego otra (sacó falta) y a continuación un triple. Su convicción le había curado de espanto y con él su equipo, que no se encerró en sus miedos por estar cinco minutos sin anotar o por ver a Albert Fontet retorcerse en el suelo por un esguince de tobillo. Defendiendo y corriendo mientras el ‘Fuenla’ se relamía de tanto infortunio ajeno y con un sublime acierto de tres, con uno más de Almazán como colofón, firmó un 0-11 (26-38, mi.19) con el que terminó de creérselo.
En el tercero, con Rogelio Legasa en el quinteto, el último guerrero del CBZ anotó la primera canasta. Simbólica y la única de dos. Luego solo habría triples (4) en ese periodo, siempre presentes cuando el Fuenlabrada quería marcharse. En total el CAI tiró más de tres que de dos con un porcentaje altísimo (17 de 36 triples por 35 lanzamientos de dos), su mejor valium ante el escepticismo.
En el cuarto y las prórrogas… Todos. No hubo soberbias. Cabezas, más listo que el hambre (11 puntos, 8 asistencias, 8 faltas recibidas, 22 valoración), llevó el partido a su ritmo, a su terreno, a forzar el seguro del bonus en tres minutos y a un escenario propicio para su lucimiento pausado. Los sistemas eran una mera excusa para finalizar con un pick con Aguilar o un 1×1 condicionado por la pronta captura del bonus y por el carrusel de especialistas que tiene el CAI en esta faceta (Van Rossom, Wright, Steffanson o Cabezas) con la ventaja de forzar los miss-match (desajuste defensivo) por los cambios en los bloqueos. Y todo beneficiados por una clave, el espacio liberado que aportaba la amenaza de los tiradores abiertos y acertados a la espera de la lectura de la ayuda, incluido Aguilar (tres vitales en el cuarto cuarto), que sacaba a Ayón del agujero y asfaltaba una autopista central hacia el aro. Si no se anotaba, al menos estaban los tiros libres (16/55, 25 faltas recibidas), para contrarrestar los arreones de Quino Colom (17 puntos), los lanzamientos de un tocado Penney (20 puntos pero 3 de valoración, 6/20 en tiros) y Leo Mainoldi o los balones que capturaba imperial Gustavo Ayón (24 puntos, 18 rebotes, 8 ofensivos para 31 valoración). Todo era por sobrevivir unidos al partido y llegar con opciones de triunfo hasta la última gota de sudor.
Y esa bola ganadora fueron tres. Como un Rafa Nadal agarrado a la tierra, con ese espíritu numantino, sin dejar de luchar una pelota perdida, sin hundirse por los golpes, el compromiso colectivo y generoso, inteligente, del CAI Zaragoza y José Luis Abós fructificó en un último ataque con dos abajo para ganar. Un BD por derecha entre Cabezas y Aguilar (pop) y Toppert, abierto, fue defendido por Fuenlabrada para evitar el tiro exterior, la derrota, y Carlos Cabezas se escurrió con un gran cambio de espaldas y su yo-yo bajo entre tantos cuerpos y pudo realizar una bandeja casi en solitario. Prórroga para mal del estómago hambriento porque Penney falló solo con una posesión de 1.5.
Las penetraciones, los libres, la unidad defensiva de la 2-3, un rebote rebañado por Almazán… O la pasión, la fe, el sudor, la rasmia, el grupo, las ganicas, el pundonor, la creencia… valieron al CAI para tener una segunda oportunidad, esta vez sólo para ganar, sólo era necesario anotar. La posesión fue para Wright, emparejado tras el cambio en el bloqueo con Ayón. En la arrancada pudo haber contacto, pero el escolta se levantó con el total control de la pelota y falló el tiro.
Y la tercera llegó esparcida en cachitos antes del final y como un anuncio promocional de ‘Andalucía te quiere’. Al anotar Aguilar un 2+1 cuando el Fuenla se fue de tres o Almazán se terminó de encajar el traje que Carlos Jiménez le regaló en Málaga para silenciar de dos el triple de un Penney calamitoso o con tres ‘trankimazines’ en forma de tiros libres más de Carlos Cabezas. Un fallo de tres de neozelandés y otro seguido y más sorprendente bajo tablero de Ayón dejaron al Fuenlabrada aturdido, mirando como la descreída y hambrienta grada se vaciaba mientras el CAI cosía el último encaje de la victoria con más tiros libres, pensando quizá en el calentamiento, en el tablero hecho trizas, en ese guión en el que se creyó ganador antes de jugarlo, antes de merecerlo.
Felicidad final / ACB PHOTOS Fran Martínez
El CAI ha ganado en Manresa y Fuenlabrada (con el Insular las ‘humildes’ emboscadas más peligrosas en la Liga Endesa), sigue con opciones de Copa y tiene tres partidos claves en casa en Navidad (Bizkaia, Obradoiro y Gran Canaria), ha cambiado los miedos por la creencia, está encontrado a Carlos Cabezas como su líder natural y reclamado, tiene piezas que siguen sumando y subiendo en confianza cada uno en su rol (más irregular Aguilar, Almazán, Steffanson…), debe recuperar a los lesionados y acertar en el fichaje del sustituto de Jacob Burstchi (parece que será temporalmente el ala-pívot Pervis Pasco como avanza el ente autonómico y Fernando Gordo en Solobásket y tras ‘colarse’ vergonzosamente unas fotos en la web del club)… el CAI tiene que seguir trabajando con esa valentía y visión colectiva, sin creerse ninguna película que le cuenten.
Mi amigo Jesús Cubría me apuntaba hoy en Facebook que Robert Archibald solo se había perdido cuatro partidos la pasada temporada con el Unicaja (dos de ACB y otros dos de Euroliga). El escocés del CAI Zaragoza estará, tras perderse el último encuentro en Alicante y lesionarse ante el Real Madrid, tres semanas de baja por fisuras en varias costillas en mitad de un tramo esencial para saber si el proyecto aragonés accede a la Copa del Rey. La no consecución de este objetivo no sería ninguna catástrofe, pese a que este año el mensaje desde la cúpula del club y el vestuario se ha orientado hacia cotas más exigentes. Este domingo en Fuenlabrada, ante un rival poderoso en casa y directo por la lucha, se decidirá buena parte de las opciones del equipo de José Luis Abós de estar en Barcelona.
Los resultados del CAI Zaragoza hasta la fecha no han sido decepcionantes. Tampoco brillantes, Misma sensación de ni chicha ni limoná da su juego. El balance de cuatro victorias y seis derrotas sería aplaudido hace un año en las gradas pero ahora reside por debajo del nivel de lo esperado, debido a los reveses sufridos ante Lagun Aro en el Príncipe Felipe (77-86) y el Palacio de los Deportes de Madrid ante Estudiantes (derrota en la prórroga 67-63). En ambos casos, el equipo adoleció de la mentalidad ganadora para sellar encuentros que tenía en dinámica positiva y quizá pesó demasiado la responsabilidad de la nueva exigencia y el aire de escepticismo ante la figura de Abós que siempre entra por una puerta trasera del Príncipe Felipe. Los éxitos ante Caja Laboral (86-66) y en la siempre complicada pista del Manresa (74-81) compensan la balanza sin ser suficientes.
A la lesión de Archibald se une la cruz que arrastra Jacob Burstchi, el ‘Marine’ que ha pasado de ser el alero titular, a no jugar más de diez minutos y caer acribillado en la comparativa con David Barlow. El club le busca una salida, una cesión a un LEB o su rescisión de contrato cuando el estadounidense encuentre otro acomodo, y rellenar su hueco con un alero. La opción del ‘lockout’ permitió a Willy Villar sondear el mercado de ‘rookies’ que no tuviesen contrato firmado con la NBA y así aparecieron nombres como Chandler Parsons. Incluso los hubo, ilusos, que fantasearon con ver a Paul Pierce de rojo. La firma de un nuevo convenio en la Liga estadounidense supuso un portazo a esta vía y abre una nueva y más lenta: el CAI debe hallar sin grandes dispendios (lo que se ahorre con Burstchi) un alero que aporte un rendimiento inmediato. En Alicante se informa de Mickäel Gelabale y Tubasket apuntó el nombre de Omar Thomas, un anotador que fue MVP de la Lega con el Avellino, que estaba fichado por el Montepaschi Siena y que ha sido suspendido un año y cuatro meses en Italia por irregularidades en su pasaporte esloveno. De nuevo la NBA y sus ‘recortes’ podría tener la llave. ¿Será demasiado tarde para que ésta abra la puerta de la Copa para el CAI?
Estos factores, la incógnita de Burtschi y del físico de Archibald fueron dos de las dudas que apunte en septiembre. En diciembre son ahora rasguños más picajosos del equipo. En el nivel individual y cerniéndonos sobre los jugadores, hay algunos peros más mitigados en el análisis (siempre subjetivo, propio): El aumento de exigencia sobre Chad Toppert no ha fraguado e incluso le ha secado su puntería (de 53% a 31%), Aguilar sigue mostrando un déficit entre rendimiento y potencial, entre jerarquía en juego y contrato, sin decepcionar Sam Van Rossom no da el plus esperado de regularidad siendo esta su segunda temporada en la Liga, a Pablo Almazán se le ha puesto una carga extra, además de una posición equivocada (falso interior abierto), que no merece por los fallos ajenos y que no le beneficia y Albert Fontet está lejos de ser un pívot solvente de esta categoría. Queriendo ser objetivos, no hay que obviar los puntos con sonrisa: Bracey Wright, con un estilo menos emotivo y colectivo pero igual o incluso más efectivo, ha logrado que el fantasma de Paolo Quinteros no ronde malvado por el banquillo de Abós, Jon Stefansson se ha dejado conocer en las últimas jornadas como lo que es, Rafa Hettsheimeir es proclamado como un pívot dominante en la ACB y se ve forzado al pluriempleo como relevo en el ’4′ y Carlos Cabezas no desdeña su liderazgo pese a no estar en su mejor momento. La visión no enfoca interioridades del juego o reflexiones profundas sobre la labor técnica.
La lógica evolución del proyecto más allá del giro del discurso oficial se ve truncada por los excesos trastornos de la plantilla y por la nombrada distorsión de dos de los tres fichajes claves para vertebrar la columna del equipo. Con el talonario delgado por la reducción presupuestaria, las alteraciones no serán más drásticas y salvo licenciar al Marine no se ojean otras variantes, pese a que la estructura de este equipo y los acontecimientos presenten como lógica la teoría de apuntalar las exigencias con un ala-pívot (o un alero que pueda jugar de cuatro) que descargue a Rafa Hettsmeiheir de minutos y añada polivalencia defensiva, y un pívot de más garantías fisicas ante la fragilidad de Archibald. Algunos dirían que justamente sería desandar lo andado (un 5-4 como Chubb y un 3-4 como Barlow). ¿Qué cambios harías tú? ¿O no es necesario alterar nada? Ahora es tu turno.
Indicios débiles hallados en una galaxia lejana señalan que Mourinho es gilipollas.Hace... 1 day ago
Me alegro que la prensa maña se acuerde de Lapeña y Cebrían, dos cracks, pero es una pena que se les reúna para tan poco. ¿Cornago? Dios.Hace... 1 day ago
Mi buena acción del día: enseñarle a un chico de 12 años quién era Chicho Sibilio. Aunque creo que para él es desde ahora Chicho SilibioHace... 1 day ago
Ricky Rubio sale en la edición americana de GQ. Aquí os dejo el enlace de la entrevista http://t.co/OTaBshNbHace... 1 day ago
Es de coña que De la Morena le pregunte a Pepe Sáez sobre por qué no se sigue la ACB en España. Él algo sabrá.Hace... 2 days ago
De la Morena a Pepe Saez: "¿Vienen Iniestas del baloncesto?" Bravo, José Ramón, bravo... bochornoso.Hace... 2 days ago
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