Posts Tagged ‘Liga Endesa

06
Mar
16

Chema, el sanjuanero


Rodrigo ya no está tan solo. Las manos de San Miguel no sujetan solitarias la bandera de Aragón en la Liga Endesa. Un chico espigado ha venido a su rescate. José María González Calvo (Zaragoza, 1991) se consolida esta temporada en la ACB como jugador del Montakit Fuenlabrada. Su ficha señala su nacimiento maño. No tanto su trayectoria como canterano. Nadie puede recordarlo en una pista de formación de la capital aragonesa. “Pero me siento aragonés por mi familia y estoy orgulloso de serlo”, sentencia el aludido con rotundidad.

chema

Chema salió a los siete años de Zaragoza. Ahí se resuelve el dilema. Su padre, militar en la Academia General, fue trasladado y con él se movió toda la familia. “Luego estuvimos varios años en Jaca porque le mandaron al destacamento de Montaña y después nos marchamos a Madrid”, cuenta estirando tras su último entrenamiento en el Pabellón Fernando Martín. La salida del hogar no cortó sus raíces. Su madre es natural de Zaragoza y las visitas a los abuelos eran frecuentes. “Pasé gran parte de mis vacaciones con mis yayos. Los tres meses los pasaba con ellos y era muy feliz. Vivían en una casa en el Paseo María Agustín. Tengo mucho cariño a mi familia, a la ciudad y mi pasado”, dice desde sus 206 centímetros visiblemente emocionado.

El cariño colorea sus palabras cuando habla de sus orígenes. Muchos de ellos se humanizan en la figura de su grupo de colegas y los recuerdos de la infancia y la adolescencia, paseando en bici por las calles de San Juan de Mozarrifar, su pueblo. “Mi abuela tiene allí una casa en la que nos reuníamos todos. Está en la plaza de la Iglesia, cerquita por donde ponen las vaquillas”, apunta el ‘sanjuanero’ amante confeso del Pirineo oscense.

Asentado en Madrid, Chema destacó desde joven por un físico perfilado para la práctica del baloncesto. Alto y coordinado, como si fuera un guiño a su gen maño, comenzó a jugar en el céntrico colegio El Pilar. De allí pasó por la cantera del Real Canoe y luego se trasladó al San Agustín. Siendo ya junior, recibió una llamada que le hizo una ilusión tremenda. Era el verano del 2008, el verano de la Expo. “Me llamaron del CAI Zaragoza. Fui a hacer una prueba y tuve la opción de incorporarme con ellos. Estuve una semana entrenando. Recuerdo que las sesiones eran en la pista lateral del Príncipe Felipe. Incluso llegué a jugar un amistoso con la camiseta del CAI”, recuerda Chema. Sin embargo, las prioridades académicas mandaron e impidieron un regreso que no oculta le hubiera hecho más que ilusión. ”Lo meditamos en casa muchísimo, pero decidí que lo mejor para mis estudios era permanecer en Madrid”. dice este chico que no fue captado por el rádar del Real Madrid ni del Estudiantes.

Esta decisión le llevó hasta Fuenlabrada. Y fue una apuesta acertada. Su recorrido hasta el baloncesto profesional ha sido pausado y seguro. Creciendo escalón a escalón. Al cerrar su etapa formativa fue inscrito en los distintos equipos vinculados y avanzando de categoría. Desde el Getafe de EBA al Ávila de LEB Plata, alcanzando incluso un ascenso con un protagonismo destacado (9,3 puntos y 6,3 rebotes) bajo las órdenes de Armando Polo y debutando fugazmente en la Liga Endesa en 2014. Chus Mateo lo convocó para cubrir la baja temporal de Marcus Arnold y su relevo, Luis Casimiro, lo mantuvo en varias convocatorias. Debutó ante el Madrid y le hizo nueve puntos al Barça, en un partido que se recuerda por su enorme tapón a Joey Dorsey. El gorro del año.

Estos destellos confirmaron que la tercera categoría se le quedaba pequeña, y la entidad del Sur de Madrid lo mandó al Cocinas.com de Logroño para que madurase un año en la LEB Oro. Una lesión en el pie le privó de poder empezar a ritmo la campaña de su confirmación. Los malos momentos fueron superados y finalmente, de nuevo con tesón y trabajo con el que le describen sus técnicos, se hizo un hueco y terminó refrendando su potencial con 5,3 puntos y 4,6 rebotes de promedio.

Regreso a casa

Este verano volvía a hacer la pretemporada con el Fuenlabrada de la Liga Endesa. En cada entrenamiento se fue ganando la confianza del escrupuloso Zan Tabak. “Desde un primer momento Tabak decidió apostar por Chema y le concedió más minutos y un rol más predominante dentro de la plantilla”, indican desde el cuerpo técnico del Fuenla. Este respaldo provocó que su incursión en el campeonato fuera todo un fogonazo. Las dos primeras jornadas ante Manresa (16 de valoración) y en Málaga (14) desplegó con buenos números esta confianza como relevo al croata Josip Sobin y el serbio Oliver Stevic. Diez minutos por partido atestiguan que no está sólo para ser un cupo o el testimonial canterano y que su progresión sigue en ascenso, aunque sigue ganándose las broncas de su técnico. “Hay que reconocer que cometemos errores y que hay que mejorar. Negarlo sería engañarme.  Ese es el camino para seguir aprendiendo”, subraya el zaragozano.

La llegada de Jota Cuspinera, un formador por excelencia, confirmó que el aragonés había encontrado su lugar entre la élite. En este camino, Chema vivió un momento especial. Pudo por fín jugar en casa. La jornada 17 le llevó al Príncipe Felipe de Zaragoza. 6 puntos y 4 rebotes de Chema sumaron en el triunfo de un Fuenlabrada al que se le resistía el CAI desde hace varias temporadas. “Fue muy especial. En la grada estaba mi yaya, mis tíos y tantos amigos”, subraya el ‘sanjuanero’ del Fuenla. Y a eso añadan el pase logrado para jugar la Copa de A Coruña que celebró en familia.

chema

A la espera de las próximas simientes como Alvaro Sanz empiecen a germinar en la élite, Chema González toma el relevo de la prestigiosa cantera aragonesa. Quizá criada fuera del caparazón maño, pero en su interior late el orgullo de Aragón. No lo duden. Solo hay que mirarle a los ojos cuando habla de su tierra. O leer su perfil de twitter.

10
Ene
16

El maestro del patio


Son casi las tres. ¡Y sin comer! Picotear algo rápido y salir hacia un acto de un patrocinador para dibujar sonrisas forzadas. Los periodistas huyen rápidos de los vestuarios perseguidos por la gusa. Esta vez no suena Kase-O ni brotan risas de su interior. Saben que han perdido algo más que un partido, una oportunidad de sentirse liberados. Pero el Movistar Estudiantes ha vuelto a caer y ha cedido contra el único equipo al que sacaba ventaja en la Liga Endesa. Ya no es así. El RETABet Gipuzkoa atrapa a los colegiales y les deja con una sensación amarga de que tendrán que hacer mucho más para revertir su situación. “Hemos tocado fondo”, se pronuncia en la rueda de prensa.

En los pasillos vuelve la cantinela que brota de ese silencio de tristeza. Es el estribillo más repetitivo cuando las cosas no salen. La rima sospecha sobre el futuro de Diego Ocampo. No es la primera vez que se entona la sonata. “Si pierde ante el CAI estará fuera”. No fue así. “En Fuenlabrada se juega el puesto”. Tampoco pasó nada. Hubo paciencia y confianza. Algo que no es la norma con el tembleque de las derrotas. De los cuatro últimos clasificados de la actual ACB es el Movistar Estudiantes el único que no ha cambiado de responsable técnico. El CAI cesó a Joaquín Ruiz Lorente, el Gipuzcoa despidió a Jaume Ponsarnau y en Tenerife entró Txus Vidorreta. En ninguno de ellos ha habido una reacción milagrosa sólo por eso. Ninguno jugará la Copa de A Coruña.

ocampo

Diego sobrevive. En el club se ha valorado el trabajo del técnico orensano con un grupo precoz, la progresión que con él han tenido Juancho Hernangómez y Dario Brizuela, la sintonia con el ideario histórico de un ‘club de patio de colegio’ y el ambiente que transmite su talante personal dentro de una entidad familiar. No se han ocultado además los errores de planificación en la construcción de la plantilla en la debilidad presupuestaria que se encuentra la entidad, un par de pasos por detrás que otros competidores al entrar en el mercado, con el riesgo que eso conlleva en adquirir gangas en un escaparate de segunda fila. Las apuestas por Zach Graham y Brandon Thomas, los dos exteriores que empezaron la Liga, han sido desastrosas. Un ‘cate’ en la primera evaluación. Graham ya no está y Thomas, aunque sigue entrenando, ya no cuenta y sólo se le utiliza como elemento de refresco circunstancial. El sustituto elegido, el tirador exterior con cuerpo para poder defender a aleros, fue Tony Mitchell. Su valor técnico y fama de anotador era óptimo para el puesto, pero tras un mes, se decidió no prorrogar la relación con el estadounidense por su apatía y ausencia de voluntad para afrontar la meta de liderar al equipo, déficit del que se había advertido en la calle Serrano cuando se determinó capturarle desde Rusia, por lo que se firmó con esa clausula de corte. Otro chasco.

Ese tiempo perdido con la ‘prueba’ de Mitchell, pese a conseguirse dos triunfos en este recorrido, quizá fue una losa en el último partido. Por ejemplo, Gipuzkoa también se movió en el mercado para contentar a Porfirio Fisac, adquiriendo músculo y calidad. Fuerza y trabajo ‘sucio’ desde la LEB Oro con un pívot rocoso (Danny Agbelese) y talento gracias a un americano con experiencia en la Liga y categoría contrastada descarte de los Milwakee Bucks (Marcus Landry). Su aportación fue clave en el partido clave. Ambos han tenido varias semanas para adaptarse a un grupo con más elementos veteranos (Llompart, Doblas, Urtasun y Grimau) para afrontar una final como la del Palacio. Se notó en un duelo de alto componente anímico donde los palos a la sombra del aro y la memoria de mil partidos ayuda a templar los nervios.

La hipotética destitución de Diego Ocampo podría ser un arreglo para el Estudiantes, pero no la solución definitiva. Y quizá ni eso. Ni al corto ni al largo plazo. Los candidatos entre los entrenadores nacionales, sobre el tapete de las quinielas, no aseguran conservar la sintonía con la filosofía troncal de la entidad que se ha encontrado con el ‘formativo’ y cercano Diego Ocampo. Otro indicador es la ausencia de reclamaciones sonoras o silbidos que hubo al acabar en derrota el encuentro ante el RETABet Gipuzkoa. Nadie reclama su cabeza más allá de la tabla de resultados.

bircevic

Ese silencio de una grada sabia, con varias licenciaturas en baloncesto, no engaña. Las señales que manda el Estudiantes desde el campo apuntan a que la cirugía debe afectar a la plantilla, corta y descompensada. La falta de kilos en la ‘pintura’, con Xavi Rey como único pívot y con sus limitaciones de ritmo, debe ser corregida. El apaño de Stefan Bircevic chirría cuando se sube la exigencia física y hay que ocupar la zona en ataque. El serbio tiene la tendencia a salirse fuera, sus bloqueos no son terroríficos ni es un reboteador excelso. Llegó como un ‘cuatro abierto’ internacional y no como un cinco pese a sus 210 centímetros, pero en una temporada y media no se recuerdan un par de exhibiciones de mérito por su parte.

Todo lo contrario que Nico Laprovittola. El base argentino fue sin duda la mejor noticia para la Demencia el pasado domingo. Recién aterrizado se echó sobre sus espaldas al equipo en fases del encuentro y terminó con unos números más que interesantes (15 puntos y 7 asistencias). Manifestó que su nivel mental y físico es notable y puede airear carencias y pesimismos, aunque su necesidad para jugar de ‘uno’ (no quiso seguir en Kaunas porque le ponían de escolta) apartará definitivamente a Jaime Fernández a la posición de ‘dos’ y arrinconará a un intermitente Brizuela. Quedaría por cubrir el socavón que se mantiene con la ausencia de un alero que anote y no sea pasota en tareas menos placenteras. Se quiso a Jordan Swing, pero un CAI más rico pescó el chollo del Oviedo.

Hace una temporada desde una web nacional se publicó un artículo en el que se señalaba a James Nunnally como el responsable de todos los males del Estudiantes. El club había reincorporado al esloveno Uros Slokar y cortaría al americano fichando después al italiano Pietro Aradori. Estos recortes impulsaron al equipo en su calidad y poder físico y llevaron a encadenar una racha de victorias caseras en la segunda vuelta que provocaron una salvación tranquila. Nadie hubiera presagiado ese final en las primeras jornadas de Liga. Se cambiaron a los jugadores, se encontraron los recambios acertados, no se echó al entrenador y se recondujo el rumbo hacia el desenlace sin nervios.

Recuerden que solo en ese mar en calma volvieron a saltar ‘los chavales’ al ruedo, cántico genético de la grada del Estudiantes que en los últimos años se ha escuchado como un disco rayado. Este año ha pasado de moda. Porque los chavales juegan. Y juegan bien. Ocampo es el que los ha sacado del aula al Palacio. Aceptó un reto que sabía difícil en vez de quedar en barbecho en espera de una oferta invernal que ahora le podría haber colocado en Zaragoza o Tenerife. Teniendo a los ‘chavales’ donde todo el Estu quiere, jugando, quizá, ahora solo falta que vengan un par de ‘repetidores’ a la clase para subir la nota media. Cargarse al maestro quizá no sea la mejor lección para los chicos que ahora ríen en el patio. Como ha sido siempre.

09
Ene
16

Tres ‘zascas’ en toda la ACB


Zasca fue una de las palabras del año 2015. La moda trajo a primera plana un neologismo hermano del castizo ‘ahí te quedes’ o ‘en toda la boca’. Las redes sociales ayudaron para la proliferación del término vengativo. En nuestra Liga Endesa también tenemos el zasca en la boquita. O al menos la pueden tener bien caliente tres hombres que han utilizado este inicio de temporada para sacarse una espina y, si fueran malos, la clavarían en el alma de aquellos que no les quisieron en su momento.

bourousis

Ioannis Bourousis (Karditsa, 17/11/1983) parecía dirigirse hacia la jubilación anticipada mientras coleccionaba títulos en la sombra del Real Madrid. El internacional heleno, la guinda interior que puso a su pastel Pablo Laso en el verano del 2013, perdió todo protagonismo cuando aterrizó Gustavo Ayón por la urbe. El pasaporte de Slaugther arrinconó al olvido a Bourousis. En todo el 2015 sólo obtuvo más de 20 minutos en un partido con el Madrid, llegando incluso a desaparecer completamente en el playoff. Cerró su campaña con 15 minutos de media y unos menores 5 puntos y 4 rebotes.

Su fichaje con 32 años por Baskonia no suscitó grandes manifestaciones de ánimo ni en Vitoria ni entre los aficionados al básket patrio. Era un plan B tras renunciar al nigeriano O.D. Anosike. Nadie se peleó por sus huesos en la primera jornada del Supermanager KIA, pese a que su Eurobásket no había sido malo (11 puntos y 5 rebotes). Pero el rendimiento del griego ha ido cerrando una detrás de otras todas aquellas bocas disonantes. Ahora quien no lo tenga en el maldito juego se está dando de cabezazos. Cuatro nominaciones como mejor jugador de la jornada en la ACB (dos de ellas seguidas) en las primeras 14 es un hito que sólo han obtenido ilustres como Darryl Middleton, Oscar Schmidt, Arvydas Sabonis, Tanoka Beard y Marc Gasol. A ello hay que sumar otra en la Euroliga y el título de mejor jugador de diciembre, avalando la ‘transformación’ bajo la confianza ciega de Perasovic y un ritmo de juego más cómodo para sus características.

Su rol dominante bajo los aros del Fernando Buesa Arena le llevan a atesorar números inimaginables cuando se le veía como un pachá fuera de las convocatorias o tirándose triples ‘air balls’ en el Madrid. Medias de 14 puntos y 8 rebotes y una valoración de 22,4 le convierten en líder de toda la Liga ACB superando a Ante Tomic y de un Baskonia que vuelve a pelear por los puestos de prestigio. Como dulce ‘vendetta’ empezó el 2016 siendo la catapulta en la que se impulsó su equipo para derrotar a sus antiguos compañeros del Real Madrid (24 puntos, 8 rebotes y 37 de valoración).

Musli

Dejan Musli (Prizren, 01/03/1991) tuvo que dar una docena de pasos atrás en su carrera para tomar impulso. Pero vaya salto que está dando en Manresa. El ‘siete pies’ serbio parecía que se iba a comer el mundo cuando era un jugador de formación. El Baskonia le firmó un contrato de cinco temporadas con 19 años tras deslumbrar en la ‘Final Four’ junior consiguiendo 31 puntos y 17 rebotes en la final. Entonces jugaba en el FMP y ya había mostrado con su selección ser un valor en alza: Oro en el Europeo sub-16 y oro y MVP del Europeo sub-18 con 14 puntos y 11 rebotes.

La falta de adaptación al primer nivel, ciertas carencias físicas y el yugo de Dusko Ivanovic fueron reduciendo su impacto y bajando en el listado de los ‘prospect’ de la NBA (se presentó en el 2013 sin ser seleccionado). Nueve partidos en Baskonia en su primera temporada, casi testimoniales, le llevaron al típico carrusel de cesiones sin encontrar acomodo ni confianza: Montegranaro (ni debutó), Fuenlabrada (un partido en ACB) y Mega Vizura. De regreso a Serbia, al calor del hogar, dos temporadas de tres firmadas en Partizan, sin ser del todo brillantes (6 puntos y 4 rebotes), le dieron rodaje para explotar finalmente en el Mega Leks. Fichando a mitad de temporada, completó diez partidos de la Liga Adriática cerrando la sesión con unos números (15 puntos y 10 rebotes; con un partido de 40 de valoración ante Cedevita) que atrayeron al ICL Manresa de Ibon Navarro, su avalista tras coincidir en Gasteiz.

La respuesta fue inmediata. Dejan Musli adquirió un MVP de octubre que no entraba en las apuestas de ningún visionario. Pieza clave para el buen inicio del cuadro del Bages, Sus promedios (12.9 puntos y 7.4 rebotes para 18.9 de valoración) le colocan como el tercer mejor jugador de la Liga Endesa y con un futuro a reescribir a sus 25 años recién cumplidos.

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El tercer ‘zasca’ sonará menos rotundo que los anteriores. Su renacimiento no vendrá rodeado de la sorpresa, pero sí de sospecha clínica. El CAI Zaragoza decidió al inicio de la pasada temporada no validar el contrato firmado con Giorgi Shermadini (Miskheta, 2/4/1989), el jugador que mejor rendimiento le ha dado en su reciente historia. No confiaba de sus rodillas y echó marcha atrás a la operación. Gio marchó a Italia. En Cantú tampoco brilló (6.6 puntos y 4.8 rebotes) al nivel que lo había hecho en la ciudad del Ebro, donde llegó con un historial tremendo (Panathinaikos, Maccabi y Olympiacos), pero necesitando más protagonismo individual. Superó todas las expectativas, tanto que el club maño decidió hacer caja y venderlo de vuelta a Olympiacos pese a reconducir su plan en mitad de temporada y renunciar al soporte que le había elevado a las semifinales de la Copa del Rey.

Su llegada a Andorra entraba dentro de ese plan de recuperación, aunque generaban dudas tras su rendimiento en la Lega y las suspicacias sobre su estado físico. ¿Podría Shermadini volver a ser el del CAI?. Tras unas jornadas irregulares, de buenas y malas participaciones, la respuesta está dada. Ahora es seguramente el interior en mejor forma de la Liga ACB junto a Ioannis Bourosis (23,6 de valoración en las últimas cinco jornadas). El georgiano ha puesto en la órbita de la Copa al Andorra con la propulsión al alza de sus clasificaciones individuales (13,4 puntos, 6,4 rebotes y 16,4 de valoración). Mirando estos números seguro que alguno en Zaragoza se estará tirando de los pelos.

27
Nov
15

Igual y diferente


CAI Zaragoza y Estudiantes están empatados. Ambos avanzan lentamente por la temporada. Solo una victoria en siete jornadas es un bagaje que ha tumbado a Joaquín Ruiz Lorente como una ráfaga de cierzo pasando el puente de Piedra. Nadie en Magariños, sin embargo, parece señalar con el dedo el trabajo de Diego Ocampo. 1-6. Es lo mismo, pero es diferente.

No todas las realidades se pueden resumir en una estadística. Es obvio que Estudiantes y CAI Zaragoza no comparten objetivos. Sus exigencias son parientes muy lejanos. Los maños aspiran a repetir presencia en Copa y Playoff, horizontes visualizados como un premio para el club colegial, asustado en driblar al descenso. A Joaquín le precedía una temporada agitada, mientras Ocampo mantiene el beneplácito de la duda de los primerizos. La balanza se desprende más pesada para el presupuesto maño, la cotización de sus jugadores y su veteranía. Recuperando su esencia, el ‘Estu’ se ha tirado en manos de un grupo de mozuelos canteranos y se asumen sufrimientos por la apuesta. Sabe de los riesgos de jugar en el patio de un colegio. Pero hay que vivir con unos ideales.

Los reflejos entre estos dos ‘clásicos’ se distorsionan además en la manera que sus presidentes han abordado la crisis. El día y la noche. Reynaldo Benito notificó el despido a Joaquín Ruiz Lorente pocas horas después de bajar a la pista del Príncipe Felipe y exigir públicamente un viraje tras las derrotas. Exigió un cambio que ya estaba planificado. Ese anuncio de buenas intenciones ante los focos  contradice su forma real de actuar en las tinieblas intestinas. No sólo se cortó a su entrenador, sino que, conocedor ya de su futuro, Joaquín Ruiz Lorente tuvo que afrontar el trago de entrenar al equipo, en el que ha trabajado una década, en un partido de amargo epílogo (caer en la prórroga). La medida, poco habitual en una entidad regida por la calma y continuidad, sofoca la posibilidad de lluvia de críticas que aparecía en la previsión de  una nueva catástrofe casera este fin de semana en el Príncipe Felipe. Sustituido Joaquín por Andreu Casadevall, el preferido por Willy Villar, se entrega la cabeza pedida por parte de la afición y se consigue que el incendio del banquillo no alcance al palco de autoridades. Estrategia de Nerón en el circo romano.

mitchell

Fernando Galindo, presidente colegial, ha actuado con un traje más señorial y aparentemente más atípico al cargo. Estudiantes, maniatado por las cuentas, maniobró tarde en el verano. A las lesiones de hombres importantes como Nacho Martín, la salida de Vladimir Stimac y, hasta la reciente llegada de Xavi Rey, ha dejado en el arranque liguero a un grupo falto de rodaje en la Liga Endesa sin una referencia interior. La pareja de americanos exteriores tampoco ha mostrado el rendimiento deseado y desde las oficinas de la calle Serrano se ha optado por contratar a un anotador compulsivo, Tony Mitchell. Movimientos que identifican ciertos fallos en la confección de la plantilla y la absolución por el momento de un Diego Ocampo que por su trabajo y talante convence. Si hubiera alguna duda, el señor Galindo, declaró ayer que él es el responsable único de los fallos de cálculo con la plantilla. Ni el director técnico ni el entrenador, él.

Dos formas de actuar de dos personas diferentes que representan un mismo cargo. Dos clubs con panoramas y presiones desiguales ante una idéntica situación y balance deportivos. Dos entrenadores con similar bagaje esta temporada, pero de pasado y un futuro desigual: uno en el paro y otro confiado por seguir para adelante. Maneras de presidir.

20
Nov
15

Tormenta en el mar de la calma


El CAI Zaragoza no es amigo de volantazos. Pocos clubs han mantenido una línea tan recta y ascendente sostenida en tanto tiempo. El punto del inicio  de esta estabilidad infinita lo marcan dos apellidos que pusieron la flecha apuntando bien arriba: Villar-Abós. Sólo la desgracia de la enfermedad del recordado  Pepelu ha obligado a dar un giro brusco, pero hasta entonces la variante fue la natural, sin sobresaltos. El otro técnico que servía en ese banquillo desde el 2008, Joaquín Ruiz Lorente, asumía el mando como en una abdidación monárquica. Era lo más lógico. Lo que debía de ser. Sin discusión.

Las derrotas en la Liga Endesa, que no tanto en Eurocup, han despertado las adormiladas dudas que sobre el trabajo de Joaquín se despertaron mediada la temporada pasada. Parte de la grada cargó contra él como responsable de la marcha irregular tras la Copa y las derrotas caseras que finalmente dejaron al CAI sin ‘playoff’. Pese a protagonizar una campaña con buen balance, estos descuidos disgustaron al creciente nivel de exigencia porque se percibía aquella plantilla como la mejor de la historia del club aragonés. Y no se estuvo a la altura.

En verano, si había alguna interrogante, la secretaría técnica la zanjó renovando al entrenador y colocando las piezas de la plantilla según sus deseos, con su rúbrica y sin herencias: se dio salida a un hombre clave en la etapa Abós (Pedro Llompart) y se arrinconó a otro (Pere Tomás), dando poder a Stevan Jelovac pese a sus carencias defensivas y su egoísta selección de tiro. El resto de fichajes tenían o tienen buena pinta, avalados por la buena fama de Willy Villar de pescar bueno, bonito y barato. La buena pretemporada, cosecha de resultados de esperanza, promovió la consigna de que el CAI tenía amplitud de opciones para la pizarra, mucha versatilidad y disponía de jugadores de rendimiento inmediato. Se destensaba la cuerda que sujetaban los críticos. Por poco tiempo.

Con una victoria en seis partidos, perdiendo tres enlazadas en Charleroi con mala imagen, en casa ante Andorra y dejando escapar un partido ganado en Badalona, la excusa del calendario riguroso (enfrentarse al Madrid y al Barça defendían esta versión) ya no parece ser válida para acallar a la oposición y la crispación vuelve a rondar por el mal llamado aún Príncipe Felipe. Cuando aún no ha terminado la fase de encaje, ya se hablan de finales por estar en la Copa y se percibe desconfianza en el juego que pueden dar algunos jugadores (Diener, Linhart, Benzing o Kanacevic) y en el liderazgo de Jelovac,  hay un agujero en la defensa interior, no existe equilibrio en ataque con la persistencia de la falta de anotación exterior y los cambios de quintetos no ayudan para definir roles. Demasiados problemas demasiado pronto.

joaquin

Aunque el CAI sigue abanderando la continuidad y tranquilidad, la pausa y templanza para dejar hacer a los profesionales, la misma teoría con la que solventó la crisis de marzo, la confianza sobre Joaquín Ruiz Lorente empieza a ponerse en duda ya no sólo por parte de la grada, también por cierta sección de la prensa. Esto genera un dilema en la ‘filosofía’ que ha presidido el CAI Zaragoza en los últimos siete años y quizá la obligación de romper la baraja si la cosa no funciona y la presión estalla la caldera. Vivir demasiado tiempo con esa desconfianza no parece sano y menos tras el bagaje grisaceo de la campaña anterior. Gran Canaria y Baskonia, y en mitad la visita del Valencia, pueden ser los jueces si se suman demasiados adeptos al bando crítico. La bajada al ruedo del presidente, alertando sobre la situación y exigiendo resultados, tiene dos visiones: es una exhibición pública de que las luces rojas se han encendido, pero también una medida intermedia, un aviso, más acorde a los procedimientos poco quirúrgicos de la entidad.

Este mar sin grandes olas por el que ha navegado el club de Zaragoza provoca incertidumbre entre los perfiles en la teórica (ojo, digo teórica) sustitución de su técnico. El candidato que más gusta a la dirección técnica está en Valencia y es Pedro Martínez. El segundo, Salva Maldonado, también tiene contrato en vigor en la Penya. Imposibles ambos hasta zanjar el curso. Entre las opciones del mercado actual no hay muchas alternativas. O al menos que hayan estado recientemente subidos a la rueda de los banquillos ACB en los puestos de nobleza que persigue el proyecto del CAI. Quedaría como alternativa repescar a alguno de los preparadores que están en el extranjero o tirar por el camino de la juventud como han hecho en estos años otros equipos con acierto (Valencia con Carles Durán o Baskonia con Ibon Navarro). Donar el mando a Pep Cargol, aunque lógica en esta transición, podría ser dudoso por el último ejemplo. Pero esta caza en aguas revueltas es solo una lotería que queda en un segundo plano ante la esperada reacción a la que aguarda el club. Pero si fuera así colocaría al CAI ante una circunstancia a la que no está acostumbrado. Así que antes de tirarse de cabeza al barro, quizá será mejor esperar hasta que escampe. Aunque exista el miedo a tormentas mayores.

16
Feb
15

Transformer Rabaseda


La Copa supone un buen momento para parar y analizar cómo va la temporada. En Estudiantes da la sensación de que la cosa no anda mal. O al menos no tan mal cómo pintaba el cuadro cuando se compró el lienzo. Los colegiales no estarán en Las Palmas, como sí estuvieron en Gasteiz hace dos temporadas en la presentación de Txus Vidorreta, pero miran más cerca a los puestos de ‘playoff’ que del descenso en el ecuador de la Liga. Y esto en los últimos años de intranquilidad ya es un logro por la falta de lujos de la calle Serrano.

Las dos victorias ante el Real Madrid y el Barcelona catapultaron a un ‘matagigantes’ que enhebra seis locas alegrías ante su Demencia y, antes de ceder en Fuenlabrada, escalaba posiciones con una racha de tres victorias sin fallo. Nada se percibe de las primeras pinceladas temblorosas, factura que pagó Nunnally con su marcha. El desembarco del bello Pietro Aradori y, más importante, de un patrocinador, Movistar, que paga las cuentas retrasadas y da solidez de futuro ha cambiado los colores de un cuadro ahora ganador. Estos factores han solidificado la idea de ‘grupo’ que propone Txus Vidorreta, con nueve jugadores capaces de asomarse a la pista sin complejos y con carácter ganador. La falta de un pívot físico o de un tirador puro ya no se ven como las lacras que ensombrecían en los primeros compases el tercer proyecto en Magariños del entrenador vasco.

Esta transformación es plural, pero se hace más explícita en un hombre: Xavi Rabaseda. El alero gerundense ha recuperado la sonrisa y su brillo de perla de la cantera del Barcelona. El ‘Ruso’ que llegó hace dos veranos con la idea de engrandecerse fuera del Palau, de ganarse un hueco en la selección, se está reencontrando y convirtiéndose en la pieza más regular del Estu. Recuperado el rol de titular, ya no es ese exterior tembloroso, ensombrecido y azuzado por la presión, sino que ha vuelto al recorrido ascendente de su carrera.

rabodeseda

La machada del derbi madrileño supuso un punto de inflexión para el Estudiantes, pero también para Xavi Rabaseda. Sus números se ha multiplicado desde esa décima jornada. El alero de Ripoll colaboró con 14 puntos y comenzó su particular ascensión. Todas sus estadísticas han crecido desde ese encuentro, pasando de un promedio de 7 de valoración hasta los doce en este tramo de renacimiento, cuota que le mantendría en el top20 de toda la Liga Endesa. En todo este periodo sólo se ha quedado sin dobles figuras en este apartado estadístico en dos partidos, rebajando mucho su media el -7 que sufrió en la hecatombe de todo el equipo en Vitoria (94-59).

El catalán está despedazándose de los clichés de exterior físico e irregular en el tiro que le arrinconaron en el banquillo del Palau. Rabaseda vuelve a anotar como lo hacía con las selecciones inferiores cada verano o en su año cedido en el Fuenlabrada (2010-11). La mutación es bestial. Esta campaña sólo en el Buesa Arena se ha quedado con un rosco en su ‘box score’, mientras que hace un año encadenó cuatro partidos sin ver aro.

Culpable se puede señalar al aumento de la confianza, que se nota en su selección de tiro y en la tranquilidad para anotar lanzamientos claros, donde el run run de la grada ya no acompañan a su ejecución. El 70% de tiro de dos puntos y el 39% en triples chocan con los demoledores 36% y 28% del anterior curso, en los que estuvo siete jornadas sin marcar por detrás del arco del 6.75. El cénit de efectividad llegó en el Fernando Martín, casa donde aún conserva su tope de 22 puntos en ACB: Rabaseda firmó este fin de semana una actuación de 3/3 en tiros de campo y 8/8 de tiros libres.

Más visible si cabe es el desnivel desde esa distancia de castigo. Rabaseda se ha ‘liberado’ de la condena de estos tiros sin oposición. Del mejorable 75% ha pasado a un 90% que le convierten en el octavo mejor de toda la ACB. Otro dato definitivo. En 21 partidos ya ha anotado más puntos que en los 34 duelos de su debut ante la Demencia.

Solo Luke Sikma roba más balones al rival que el propio Xabi Rabaseda (1,61). Su intensidad defensiva ha contagiado a sus compañeros. Pero su ascendencia sobre el grupo no es sólo desde un perfil de ‘especialista’, clavo al que se agarró durante el mal viaje. Es el cuarto máximo anotador del Movistar Estudiantes (175 puntos totales), el segundo valorado, el tercero que más juega (562 minutos) y también el segundo que más rebotes recupera de los tableros (69). Aquí también tiembla cualquier comparación. Siendo el segundo más utilizado en la temporada anterior, su rentabilidad dentro del vestuario era francamente mínima (séptimo en anotación y noveno en valoración).

Los fríos números no pueden reflejar el calentón real que lleva Rabaseda en el cuerpo. Su mirada azulona brilla como el escudo de su pecho y ya no vaga lánguida por los pasillos del Palacio. Rabaseda ya no teme al fallo ni a las críticas de promesa sin despegue. Afianzado en el equipo, motivado, es capaz de firmar mates sobre defensores hercúleos, acertar desde las esquinas y sentirse importante de nuevo. Transformado.

29
Nov
14

Sobre los jugadores franquicia


Es la entrevista el género periodístico más ninguneado en las últimas fechas. La muerte del diálogo afilado y el riesgo al cara a cara, hacen del intercambio pregunta-respuesta un combate nulo habitualmente por tópicos y cuestionarios hechos a medida de personajes a la defensiva. La televisión parece querer revitalizar ante los nuevos aires de tertulianos capacitados para dar guerra y jugar al ataque, dando espectáculo. La combativa Ana Pastor puso contra las cuerdas al escurridizo Pablo Iglesias con sus ganchos directos al programa de Podemos hace no tanto en La Sexta. Fuera la temática rutinaria, mejor ir al ruedo de la ‘interviu’ con la documentación sobada y el coco encendido para la réplica.

Esta semana Carlos García entrevistó en La Opinión de Tenerife a Francisco Roca, presidente ejecutivo de la ACB. Un medio de Canarias. una cabecera secundario, con un periodista de primera. Carlos no acorraló al señor Roca a las esquinas, pero sí sacó de sus respuestas buena información, como debe hacer un buen informador. Chequear la entrevista es de obligado cumplimiento para aquellos que queramos saber qué tiene en la cabeza el hombre que debe poner en rumbo correcto a la perdida nave ACB. La pérdida de enganche mediático, un nuevo marco televisivo, la apertura del telón cerrado del canon, la incompatibilidad de horarios con Euroliga y un futuro nuevo modelo de competición, una reorientación de prioridades de inversión… Roca da soluciones a los problemas de la Liga. Se moja. Otra cosa es que le dejen hacer los clanes que configuran una asociación de intereses enfrentados que tardó mucho tiempo en encontrar al cirujano que le metiera mano en su propio cuerpo. Los poderosos mandan y Roca no va a tener carta blanca para deshacer y hacer a su antojo sin pedir permiso a sus excelencias.

roca

Reviso lo que nos cuenta y me gusta, salvo un punto que no encajo. Roca advierte de la necesidad de abrir el cupo de extracomunitarios, ahora limitado a dos por equipo. La razón de esta ruptura se sintetiza en la necesidad de generar ‘jugadores franquicias’, grandes valores que perduren en los equipos, generando identidad y franquicia, que sean el enganche para que los aficionados vayan a los pabellones. El espejo de la NBA, organismo para la que Roca trabajó como delegado en el Sur de Europa durante trece años, se advierte cercano en el querer de esta medida. Allí, en los United States, las estrellas brillan más que los equipos, salvo que a los Spurs se les ponga lo contrario entre ceja y ceja. Así el marco de contratación termina siendo un intercambio de cromos poco humano y las bondades de la publicidad hace emerger a iconos deportivos que traspasan lo deportivo. Los jugadores entienden este ‘showbussines’ y se entregan a él como actores protagonistas. Es otro rollo.

La idea de los jugadores franquicia no me parece mala. Sí la ampliación de cupos extranjeros. ¿Recuerdan los viejunos del lugar la Liga de los tres americanos? Para muchos el principio del fin del éxito del básket patrio. Y eso fue antes de la Ley Bosman y los acuerdos Cotonou, que arrinconaron a los ‘jugadores de formación’ al rincón de los apestados. Esta volatilidad del mercado y la supremacía de las potencias que fichan y desfichan a todo aquel que brilla en equipos menores han destruido las figuras que pasaban toda su carrera en un mismo lugar. Además ,esta venta suele ser la forma de subsistir de los peces pequeños., desprovistos de altas subvenciones, millonarias taquillas, audiencias rebosantes y patrocinadores generosos. Es raro encontrar a un Jaime Heras, hombre que hay que sacar con espátula de la configuración de una plantilla. Llevar más de dos temporadas seguidas en el mismo vestuario es un récord de supervivencia que ni los esquimales en mitad del Polo Norte.

Lo que no me concuerda tanto es que con esto se justifique la medida de aumentar el número de yankees. ¿Realmente así se podría captar a americanos con ganas de echar raíces en España o de una calidad o carisma suficiente para ser gancho de aficionados españolitos? Pongo en duda que con esta medida se logre engatusar a las estrellas NBA (aunque sean de segunda fila) a saltar sobre el Atlántico para continuar sus captación de ganancias por la Liga Endesa. Y no creo que los americanos de segunda o tercera fila que llegan a nuestro territorio tengan un nivel deportivo netamente superior al del producto autóctono. Quizá en ligas de otro calado y nivel, como ocurre en Alemana, con contados valores nacionales, se pueda secundar el incremento de americanos por bien del espectáculo. En España no tiene tanto sentido. O miren los recientes resbalones de Baskonia o Baloncesto Sevilla inundando sus proyectos como americanos con la purpurina de la ‘embiei’ o de jugones de medio pelo.

Si nos remontamos a los añorados ochenta y noventa, cuando el baloncesto se codeaba en nuestras casas los sábados por la tarde en ‘prime time’ y cuando todo quisqui conocía el quinteto del Madrid y el Barcelona, podemos redactar una buena lista de americanos que se ganaron nuestros corazones: Kevin Magee, John Pinone, Brian Jackson, Audie Norris, André Turner, Cornie Thompson… Astros que prefirieron ser cabeza de ratón que cola de león, jugadores con implicación, cultura y un carisma desbordante. Sin embargo, considero que eran los ‘chicos de la casa’ los que representaban como nadie los colores y sentimiento de cada equipo: Corbalán, Martín, Epi, Solozábal, Creus, Arcega, Azofra, Raúl Pérez, Rodilla, Aller o Villacampa. Que Iturriaga publique en estas fechas su segunda biografía o que Romay siga siendo parado cada tres pasos de gigante por cualquier individuo curioso por la calle ponen en relevancia esta teoría. Los jugadores franquicia, con los que se identifica el vulgo, son aquellos que podrían ser el vecino del quinto, aquellos que hemos amamantados desde pequeñines y hablan con el mismo acento de los hinchas que corean su nombre.

audie

Si Francisco Roca quiere copiar algún asuntillo de la NBA para evitar el ‘transfugismo’ de valores de la clase media-baja a los poderosos quizá debería pensar más en la frontera presupuestaria del ‘limite salarial’. Quizá no en una fórmula tan estricta, pero sí en un rango que reduzca las abismales diferencias que ahora hay dentro del deporte. Si recuerdan, y viene al pelo para hablar de desigualdades y castas, este es uno de los doce polémicos puntos que se apuntaron como guía en la comisión deportiva de Podemos. Puede que no sea una regla tan descabellada para democratizar el deporte. Aunque ahí, Roca se encontraría la oposición frontal de los que ahora dominan, de los que le han puesto ahí (recuerden que fue director de la Liga de Fútbol Profesional) y ahora le pagan y podrían relevarle.

Y si se quiere añadir a ello un plus de identidad quizá habría que preguntarse por qué hay jugadores como Juan Carlos Navarro que sólo conceden entrevistas en años bisiestos o que las campañas de mercadotecnia de los clubs siguen siendo un compendio de fórmulas añejas que no acercan al público a sus ídolos. O podría ser otra buena norma acerca a los basketbolistas a las calles, verlos en mercados, puertos, plazas, colegios como hasta ahora, pero también en acciones sociales que beneficien a todos o viendo a los equipos de sus canteras. Quizá estas secuencias sean más complicadas, porque hay que buscar la implicación de los jugadores más allá de sus horas de entrenamientos y partidos, que los entrenadores compartan su pastel de dominio sobre el grupo con otros departamentos de imagen, pero ellos tienen que ser los primeros en entender que para que el chiringuito no tenga que cerrar tendrán que ser los primeros en salir a vender su carita sonriente. Hay que vender, no solo encestar, chicos. ¿O han visto a alguna vez a Magic o Bird enfurruñados delante del ‘pajarito’ de una cámara?




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