Posts Tagged ‘Willy Villar

02
Oct
16

Las Tecnycuentas de la nostalgia


El CAI ya no es el CAI. Ahora es el Tecnyconta. Cambio de nombre que despertó un cierzo de nostalgia por Zaragoza. Recuerdo perfectamente lo que supuso el anuncio del bautizo del ‘nuevo’ CAI en un comedor de un hotel maño reconvertido en sala de prensa. La noticia de la involucración de la Caja Inmaculada, el patrocinador más clásico y exitoso de la etapa del CBZ en la élite, sirvió de respaldo para el recién nacido proyecto del Básket Zaragoza 2002. La cosa iba en serio si detrás estaba la entidad financiera del Paseo Independencia y confundía bajo disfraz rojo  a los aficionados no aragoneses en la creencia que ese CAI era el otro CAI, el de toda la vida.

Pero es que ahora ni la CAI era la misma CAI. La fusión con Ibercaja hacía irreal la vigencia de un mecenas que estaba cantado iba a dejar de apoyar al club de baloncesto. Alrededor de la ACB habían sido otras las ‘cajas’ que habían salido tarifando de la esponsorización de equipos ‘de provincias’ como precipicio de un modelo de gestión bancaria azuzado por la crisis y el rescate millonario. Caja Postal, Caja San Fernando, Caja Bilbao, Laboral Kutxa, Cajacanarias, Caja Extremadura, Cajamadrid… se han ido despidiendo de los aros y dejan solitaria a una Unicaja propietaria en Málaga. En sus tiempos de bonanza, la CAI llegó a patrocinar al Básket Zaragoza, el Peñas Huesca, el Balonmano Aragón y el Voleibol Teruel.

Final cantado

La ausencia de subvenciones públicas, copiosas en época de vacas gordas, y el deseo del Grupo IberCaja de apartarse (seguirá apoyando a la Fundación) ha ido descendiendo el presupuesto que se manejaba para construir una plantilla que cumpliera con unos objetivos debilitados en las últimas dos temporadas. La caída de ingresos por la bajada de abonados añade peso a este lastre. La situación se volvió más alarmante este verano con el riesgo de impagos, la necesidad de realizar una nueva ampliación de capital, la renuncia de la plaza del filial en LEB Plata y la ejecución de cambios profundos en la estructura. La salida de cuatro empleados, entre ellos los dos que resistían desde la fundación (el responsable de Márketing Miguel Mur y el médico José Sarasa), y una oferta de renovación inaceptable para el entrenador asistente Rubén Perelló, van encaminadas hacia la reducción de nóminas. Pese a haber renovado, también abandonaba la nave Willy Villar, el arquitecto deportivo de los éxitos de la etapa del recordado José Luis Abós. Su puesto ha sido amortizado por un cónclave formado por el presidente, un consejero, el entrenador y el jefe de cantera.

A unos pocos días de la apertura de la temporada, el anuncio del cambio de patrocinador pilló por sorpresa a muchos, tanto que hasta la presentación de las nuevas camisetas, con el logo incrustado sobre el rojo característico del CAI, tenía un aire de precipitado. Sin embargo, Tecnyconta no es un extraño en la órbita del Príncipe Felipe. Como otras marcas aragonesas como Simply o Ambar, ya era patrocinador secundario y ahora adquiere un valor mayor.

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La empresa de prefabricados de hormigón, un sector insólito en la Liga Endesa, es propiedad de Emilio Garcés, consejero de la directiva del Básket Zaragoza 2002 desde la ampliación de capital acometida tras el primer ascenso (2008). Garcés es un amante del deporte. Saltó al escenario público cuando se involucró en la compra de las acciones del Real Zaragoza en propiedad de Alfonso Solans junto a Agapito Iglesias. Al no poder ocupar la presidencia y por discrepancias con el soriano, decidió vender su paquete accionarial (casi el 30%) a su antiguo socio y salir del mundo del fútbol.

La vinculación de Garcés con el deporte en los tiempos que corren le honra. Reynaldo Benito, presidente del club, agradeció el cable del que parece su socio más cercano y en la presentación reconoció que el montante del acuerdo servirá para pagar los gastos pendientes y afrontar el futuro con otra perspectiva. Y quizá sea más pronto que tarde. En la primera derrota ante el Valencia, algo previsible y sin exhibir un mal juego, Casadevall utilizó una rotación cortísima en la que quedó señalado el croata Kraljevic. Teniendo a un base como Agustí Sans entrenando con el equipo, ya se habla de la posibilidad de cambiar alguna pieza de la plantilla y traer algun refuerzo bajo el nuevo amparo de Tecnyconta. El contrato alberga la posibilidad de alargar el matrimonio la próxima temporada.

Puente de apoyo

Como casi todos en este país, Tecnyconta está recuperándose de la crisis económica, que le llevó a sumergirse en un concurso de acreedores en agosto de 2013. Anteriormente, la empresa llegó a contar con 500 empleados en 2008 cuando fue actor principal en la construcción del Ikea, el Pabellón de Participantes de la Expo o el recubrimiento de las vías del AVE y Cercanías de la capital aragonesa. Posteriormente, ante la bajada de pedidos, tuvo que ejecutar varios EREs de regulación de empleo temporales, despedir a casi un centenar de trabajadores y reducir en un 5% sus salarios. Según el portal eleconomista, la sociedad ocupaba el puesto 645 en el ránking de empresas de la provincia de Zaragoza en 2014, 300 por debajo que un año antes. Estos malos tiempos parecen pasados, aunque están aún cercanos para obviar cierta incertidumbre sobre la solvencia del nuevo patrocinador del Básket Zaragoza para fortalecer a un proyecto en retroceso.

La nostalgia de estos días viene además provocada por la evocación de lo que pasó cuando la CAI dejó de apoyar al CBZ. Ni Anway ni Natwest terminaron de ser balsas de auxilio para un club que acabó naufragando en su deuda acumulada y dejado a la deriva por los poderes políticos, como ha ocurrido ahora. Cabe ahora agradecer a Emilio Garcés por su valentía y por darte este paso al frente, pero Tecnyconta parece ser un puente de apoyo entre los propios consejeros para afrontar una urgencia inmediata y ampliar el tiempo para hallar nuevas salidas necesarias para que la nostalgia no se convierta en tristeza. Tristeza por la desaparición de un club que, llame como se llame, es tan necesario para un deporte tan amado en Zaragoza.

 

 

 

20
Nov
15

Tormenta en el mar de la calma


El CAI Zaragoza no es amigo de volantazos. Pocos clubs han mantenido una línea tan recta y ascendente sostenida en tanto tiempo. El punto del inicio  de esta estabilidad infinita lo marcan dos apellidos que pusieron la flecha apuntando bien arriba: Villar-Abós. Sólo la desgracia de la enfermedad del recordado  Pepelu ha obligado a dar un giro brusco, pero hasta entonces la variante fue la natural, sin sobresaltos. El otro técnico que servía en ese banquillo desde el 2008, Joaquín Ruiz Lorente, asumía el mando como en una abdidación monárquica. Era lo más lógico. Lo que debía de ser. Sin discusión.

Las derrotas en la Liga Endesa, que no tanto en Eurocup, han despertado las adormiladas dudas que sobre el trabajo de Joaquín se despertaron mediada la temporada pasada. Parte de la grada cargó contra él como responsable de la marcha irregular tras la Copa y las derrotas caseras que finalmente dejaron al CAI sin ‘playoff’. Pese a protagonizar una campaña con buen balance, estos descuidos disgustaron al creciente nivel de exigencia porque se percibía aquella plantilla como la mejor de la historia del club aragonés. Y no se estuvo a la altura.

En verano, si había alguna interrogante, la secretaría técnica la zanjó renovando al entrenador y colocando las piezas de la plantilla según sus deseos, con su rúbrica y sin herencias: se dio salida a un hombre clave en la etapa Abós (Pedro Llompart) y se arrinconó a otro (Pere Tomás), dando poder a Stevan Jelovac pese a sus carencias defensivas y su egoísta selección de tiro. El resto de fichajes tenían o tienen buena pinta, avalados por la buena fama de Willy Villar de pescar bueno, bonito y barato. La buena pretemporada, cosecha de resultados de esperanza, promovió la consigna de que el CAI tenía amplitud de opciones para la pizarra, mucha versatilidad y disponía de jugadores de rendimiento inmediato. Se destensaba la cuerda que sujetaban los críticos. Por poco tiempo.

Con una victoria en seis partidos, perdiendo tres enlazadas en Charleroi con mala imagen, en casa ante Andorra y dejando escapar un partido ganado en Badalona, la excusa del calendario riguroso (enfrentarse al Madrid y al Barça defendían esta versión) ya no parece ser válida para acallar a la oposición y la crispación vuelve a rondar por el mal llamado aún Príncipe Felipe. Cuando aún no ha terminado la fase de encaje, ya se hablan de finales por estar en la Copa y se percibe desconfianza en el juego que pueden dar algunos jugadores (Diener, Linhart, Benzing o Kanacevic) y en el liderazgo de Jelovac,  hay un agujero en la defensa interior, no existe equilibrio en ataque con la persistencia de la falta de anotación exterior y los cambios de quintetos no ayudan para definir roles. Demasiados problemas demasiado pronto.

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Aunque el CAI sigue abanderando la continuidad y tranquilidad, la pausa y templanza para dejar hacer a los profesionales, la misma teoría con la que solventó la crisis de marzo, la confianza sobre Joaquín Ruiz Lorente empieza a ponerse en duda ya no sólo por parte de la grada, también por cierta sección de la prensa. Esto genera un dilema en la ‘filosofía’ que ha presidido el CAI Zaragoza en los últimos siete años y quizá la obligación de romper la baraja si la cosa no funciona y la presión estalla la caldera. Vivir demasiado tiempo con esa desconfianza no parece sano y menos tras el bagaje grisaceo de la campaña anterior. Gran Canaria y Baskonia, y en mitad la visita del Valencia, pueden ser los jueces si se suman demasiados adeptos al bando crítico. La bajada al ruedo del presidente, alertando sobre la situación y exigiendo resultados, tiene dos visiones: es una exhibición pública de que las luces rojas se han encendido, pero también una medida intermedia, un aviso, más acorde a los procedimientos poco quirúrgicos de la entidad.

Este mar sin grandes olas por el que ha navegado el club de Zaragoza provoca incertidumbre entre los perfiles en la teórica (ojo, digo teórica) sustitución de su técnico. El candidato que más gusta a la dirección técnica está en Valencia y es Pedro Martínez. El segundo, Salva Maldonado, también tiene contrato en vigor en la Penya. Imposibles ambos hasta zanjar el curso. Entre las opciones del mercado actual no hay muchas alternativas. O al menos que hayan estado recientemente subidos a la rueda de los banquillos ACB en los puestos de nobleza que persigue el proyecto del CAI. Quedaría como alternativa repescar a alguno de los preparadores que están en el extranjero o tirar por el camino de la juventud como han hecho en estos años otros equipos con acierto (Valencia con Carles Durán o Baskonia con Ibon Navarro). Donar el mando a Pep Cargol, aunque lógica en esta transición, podría ser dudoso por el último ejemplo. Pero esta caza en aguas revueltas es solo una lotería que queda en un segundo plano ante la esperada reacción a la que aguarda el club. Pero si fuera así colocaría al CAI ante una circunstancia a la que no está acostumbrado. Así que antes de tirarse de cabeza al barro, quizá será mejor esperar hasta que escampe. Aunque exista el miedo a tormentas mayores.

10
Dic
14

El único


Hace un tiempo me preguntaron por qué Rodrigo San Miguel era el único jugador aragonés de la Liga Endesa. La respuesta es complicada porque va directa al corazón de la nostalgia. La obsesión por recuperar un pasado glorioso persiguió al nuevo CAI en sus torpes gateos. Los retornos de ‘hijos pródigos’ como Fran Murcia, Alberto Angulo, Rafa Vidaurreta o Jesús Cilla simbolizaban el romanticismo de los tiempos en los que Zaragoza era la Pequeña Belgrado y el CBZ un caladero de inagotable talento. Bajo ese sentimiento mentiroso de recuperar lo irrecuperable se sacrificó a un imberbe base que aún estudiaba en el instituto y que, para ayudarle menos, le pusieron en la espalda el número 10 de Pepe Arcega. Ese pequeño Rodrigo ya lleva más de 150 partidos en ACB. Ninguno con el CAI.

Los años han pasado y esos efluvios se han quedado sepultados por los sucesivos escalones que ha superado el proyecto. La bandera aragonesa quedó plantada en el banquillo con José Luis Abós como capitán, pero sin soldados en un ejército que ya no podía ‘resucitar’ a los viejos guerreros del CBZ. El paso del tiempo y con él la ausencia de valores locales que aparecen sobre el parqué del Príncipe Felipe han llevado al desánimo a los que aún tienen esa idílica visión de los que es la identidad de un equipo de la tierra.

Pero más allá de buscar razones o culpables, en este reportaje me gustaría hacer una revisión matemática de si existe una desigualdad entre la cantera de Aragón y la de otras regiones españoles, valorar su eficacia. El análisis, reducido a datos, sí es eficiente para razonar que Aragón está muy por debajo de su potencial en el mundo del baloncesto. ¿Hay razones para el desánimo, hay alguna tara o la situación es la que es porque no hay más?

Rodrigo San Miguel entrena en la pista de Doctor Azúa //  Heraldo de Aragón

Rodrigo San Miguel entrena en la pista de Doctor Azúa // Heraldo de Aragón

De las 17 comunidades autónomas del Estado, excluyendo Ceuta y Melilla, sólo hay dos que no tienen representación en las plantillas oficiales del inicio de temporada en la Liga Endesa: Extremadura y La Rioja se quedan huérfanas de jugadores en primera línea. Aragón, con el único, se sitúa en la última fila de la clase como compañera de pupitre de Asturias, Murcia y las dos Castillas. En el otro rincón están Cataluña (27 representantes), Madrid (11), Andalucía (8) y Baleares (7). En mitad de la tabla se quedan Euskadi, Navarra y Canarias (3) y un pelín por detrás desfilan Cantabria, Valencia y Galicia (2), uniéndose a este pelotón la Andorra (2) de los hermanos Colom.

¿Es esta 11ª posición justa para Aragón? Depende de los indicadores con los que se busque la comparación. Mirando la relación con índices generales como población sí está en el lugar apropiado (también es undécima en habitantes a escala nacional), pero no tanto si se iguala con su posición con respecto al PIB (quinto). Evidentemente, estos datos son muy generales y poco vinculados al ámbito deportivo y del baloncesto.

Una medida más real puede establecerse con el número de licencias que tiene en la actualidad la federación regional. Aquí Aragón sale mucho peor parada. En el último registro, recogido por el Consejo Superior de Deportes y correspondientes a la temporada pasada, nuestro baloncesto es el décimo por cantidad de practicantes masculinos con 7.081 inscritos. Andalucía lidera esta liga de ‘licencias’ con 58.726, completando el podio Catalunya (47.925) y Madrid (35.618). En total, en 2013, jugaban al baloncesto masculino federado 255.405 chicos y adultos.

Una aproximación más certera a la realidad lo aporta otro baremo. ¿Cuántos jugadores se necesitan en una comunidad para que aparezca uno de élite? La división en el caso aragonés es obvio. Unas 7.000 licencias con respecto a la temporada actual, lo que es el doble de la media (3.498). Solo hay cuatro regiones por detrás: Andalucía (7.340), Castilla-La Mancha (7.476), Valencia (11.028) y Castilla y León (19.649). Los modelos más eficaces son Baleares (599), Navarra (957). Cantabria (1.110) –ninguno de ellos con escuadra en Liga Endesa–, Catalunya (1.775) y Canarias (2.431). Madrid, el otro caladero en potencia del básket FEB, se queda por detrás sustancialemte (3.238).

Luis Arbalejo posa en la grada del Príncipe Felipe // ANGEL DE CASTRO (El Periódico)

Luis Arbalejo, jefe de la cantera del CAI // ANGEL DE CASTRO

¿Y a nivel competitivo? Tiene alguna equivalencia disponer de campeones en formación en su traslado al mundo profesional. En los campeonatos regionales hay un claro dominio de cuatro federaciones. Tomando como marco los últimos diez años, solo equipos de Madrid (10), Catalunya (9), Andalucia (8) y Canarias (3) han conquistado los títulos en las categorías Minibásket, Infantil y Cadete.

La división de estas cuatro potencias se repite en el lado de las competiciones de clubs, donde son equipos de las mismas regiones las que han copado los primeros puestos en esta década. Aquí Catalunya alarga su dominio con 21 campeonato entre los nueve del Joventut (cinco en infantil, tres cadetes y un junior) y los doce del Barcelona (cinco junior, cuatro cadetes y tres infantiles). Madrid le persigue con cuatro títulos conseguidos por el Madrid (tres, uno en cada categoría) y el Campeonato Infantil que Estudiantes celebró recientemente. Andalucía iguala con otro cuarteto (tres junior para Unicaja y un cadete de Sevilla). Canarias aparece en la lista por la edición cadete que se adjudicó el Gran Canaria.

¿Qué importancia puede tener esta estadística? Quizá ninguna, pero si configura el potencial de futuras estrellas que los clubs ACB tienen en sus canteras. Entre los años ochenta y noventa, el CBZ, famoso por sacar jugadores a la élite, conquistó cuatro campeonatos nacionales (tres junior y uno infantil) y otros dos subcampeonatos junior. Desde la fundación del nuevo proyecto, el CAI cuenta con una cuarta posición, en el cadete del 2010 (generación de Javi Marin), como mejor clasificación, igualando la que obró su vinculado del Stadium Casablanca en el junior del 2003 con Rodrigo San Miguel al frente. Doctor Azua, Alierta o CBZ son los otros equipos aragoneses que se han colado en puestos de mérito en los Nacionales, aunque de forma esporádica.

Este conjunto de ganadores condensa dónde se sitúan las mejores vetas baloncestísticas en España: Badalona, Barcelona, Madrid y Unicaja. La Penya es la ‘fábrica’ que más miembros aporta a la familia de la ACB. Hasta 13 jugadores formados bajo los colores verdinegros han llegado esta temporada al máximo nivel. Detrás están Unicaja y Barcelona, con una decena entre ambos, y empatados por el bronce los dos semilleros de la capital, el Madrid y el Estudiantes. Por detrás viene Manresa (5), Valencia (4) y Sevilla y Baskonia (3). Los centros formativos del Siglo XXI (4) y de tecnificación de la federación balear (2) tienen un hueco en esta lista. Actualmente, el CAI, tras la salida de Javi Marín hacia el Lucentum de Adecco Plata ha perdido a su único representante, y tiene en el escalafón anterior a Marcos Portalez dentro del Planasa Navarra de Adecco Oro. A ellos se añade el oscense Jorge Lafuente en el Peñas. Ellos parecen los más cercanos para poder mejorar la estadística aragonesa.

Son sólo fríos números, un análisis matemático que no arroja optimismo para los románticos de los tiempos en los que había aragoneses a puñados en la primera plantilla del CAI, en la ACB e incluso en la selección absoluta. Más allá de que las circunstancias del mercado no son las mismas, que han entrado los jugadores extranjeros en las plantillas de formación (hay cinco senegaleses formados en España en Liga Endesa), los cupos, la Ley Bosman, los COTONOU, los pasaportes… y que el parón de la élite durante seis años ahogó el trabajo hecho anteriormente, el futuro de la cantera aragonesa no se vislumbra prometedora en el horizonte. Al menos en sus salidas al ‘mundo profesional’. La apuesta del CAI Zaragoza por jugadores de otras regiones, sobre todo baleares (Sergi García y Marc Martí como máximos exponentes) aprovechando el conocimiento de Luis Arbalejo y Willy Villar, no mejora la previsiones. Aunque aquí los números ‘probaleares’ apoyan la tesis de la dirección de la calle Zurita. Aunque son ´solo estadísticas’.

08
Oct
13

Georgia on my mind


Pillar en un renuncio a Antoni Daimiel es como ver un aprobado raspado en Mates a Einstein. Pero ocurrió en medio del Eurobásket en plena retransmisión de Cuatro. Y el desliz es de la naturaleza del que dice que se va de vacaciones a Austria y le piden que le traigan un canguro de peluche. Comprensible cortocircuito geográfico entre ‘Yioryia’ en inglis pitinglis y la Georgia soviética de Eduard Amvrósiyevich Shevardnadze. ¿Qué no saben situarla en el mapa? Anoten estas coordenadas. Un pedacito cae por el Príncipe Felipe. La nueva Georgia de Zaragoza. Victor Sanikidze y Giorgi Shermadini han abierto consulado en Aragón.

Al CAI se le reconocía por escarbar en ligas de segunda fichajes de indudable valía. Calcular hasta el último euro para no colarse por el sumidero del déficit. No ha ido mal la cosa porque Willy Villar se ha cualificado como un director deportivo con ojo clínico, veloz para llegar el primero hasta el país ‘mágico’ de Adetokunbo (400.000 euros en caja sin pasar por el Pilar) y ajustado al presupuesto. El paso ha sido firme desde la Adecco Oro y hasta alargado sin pretenderlo con un tercer puesto en una temporada de fábula. El listón se alza al ritmo de la cautela de la calculadora que ahora cambia de manos gerenciales. Nuevas cuentas avalan entrar en la Eurocup y dar un giro de tuerca a la táctica de fichajes. Recuerden que hace un año no se quiso hipotecar el futuro para traer a Batista. Pero esta vez Villar no solo ha ido a la profundidad de la liga belga o alemana, también ha tirado por la alfombra roja de la aristocracia. Los dos grandes fichajes, Sanikidze y Shermadini  proceden de Euroliga: de Siena, campeón en Italia, y Olympiacos, campeón continental. No es trabajo de minero del scouting. Es un paso al frente para cargar de experiencia el debut continental y asentar al equipo entre la clase media de una Liga Endesa que se iguala en la precariedad.

Victor Sanikidze y Giorgi Shermandini son esos hombres que perfilan un ligero cambio de maniobra donde en realidad hay un canto por la continuidad. No solo Abós y su cuerpo técnico abordan su quinto curso sin pausa, sino que el CAI ‘solo’ ha sufrido las deserciones de Pablo Aguilar y Sam Van Rossom (y sus sueldos) y ha sabido amarrar a piezas que meses antes parecían perdidas por su revalorización (Damjan Rudez). Renovar y/o conservar a un quinteto como Pedro Llompart, Michael Roll, Jon Stefansson, Joseph Jones del ‘playoff’ o el propio Rudez establece una garantía ante una campaña donde la exigencia desde fuera y dentro se eleva. El CAI deja de cobijarse bajo el factor sorpresa.

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El día del Pilar, en Bilbao, arranca una temporada para el CAI Zaragoza que amanece marcada por la carga de prestigio y cansancio del Europeo. La presencia en Eslovenia de caístas parece haber perjudicado los planes de inicio de José Luis Abós. La ausencia de tres de los cuatro fichajes (Tabu y los georgianos) más el gasto en las piernas del croata Rudez han reducido la fase de adaptación de piezas clave como son los nuevos interiores. Este proceso, que descuenta sus tiempos escrupulosamente, no ha tenido el poso suficiente para cristalizar en lo que ha puesto al CAI en esta ambiciosa dimensión: una defensa coordinada e intensa de piernas y cabeza, definición de EQUIPO. La presentación ante el Baskonia, sin ritmo y con rachas inconexas, fue un síntoma de esta realidad intermitente que reconoce el técnico aragonés y que será el primer obstáculo a allanar. La racha de amistosos (6-5 y 2-5 ante ACBs) señala hacia esta carencia a subsanar en plena competición.

La inoportuna lesión de tobillo de Michael Roll no ha facilitado las cosas y ha acortado la rotación exterior, dejando a Jon Stefansson como el único dos puro con el parche de Jonathan Tabu. El CAI ha acumulado muchos aleros altos. La salida de Daniel Clark, porque más vale prevenir que curar (un tobillo, una rodilla, un juanete…), y la entrada de Sanikidze no es un intercambio natural. El inglés se acoplaba a la plaza de especialista para abrir el campo como ‘cuatro’, mientras el georgiano ocupa más espacios por su movilidad y capacidad para jugar de cara. Es más alero y parecido (que no igual) a Rudez y a Pere Tomás, el ‘más’ exterior del trío, pero curiosamente el que más veces veremos jugar al poste. El CAI no solo ha crecido desde el ‘tres’ porque Shermadini da la talla para competir en Europa y apuntalar la zona aragonesa. Cuando se reincorporé al Henk Norel de la temporada pasada, Abós dispondrá de una de las parejas de pivotes más complementaria de la Liga Endesa y podrá reconfigurar una rotación con muchas bisagras (Jones pasaría al cuatro, Sanikidze y Rudez se moverán por dentro y fuera y Stefansson puede camuflarse como tres bajo) para que una lesión no suponga un cataclismo en una temporada con dos partidos semanales.

El reto está servido. El CAI está donde reclamaba la nostalgia de unos aficionados en aumento (superados los 8.000 abonados): en Europa y pretendiendo la Copa y el playoff como una necesidad vital y no como una casualidad anual. La calma y la humildad con la que se han llegado hasta este punto no deben confundirse con una ambición que se percibe en la mejora de la plantilla y la calidad de los fichajes. El CAI mira a Europa. Y tiene a Georgia en su cabeza.

07
Jun
13

Las posibilidades del CAI


En una entrevista en el programa ‘Salvados’ el humanista José Luis Sampedro desnudaba uno de los esloganes con los que se intenta justificar tanto recorte sobre las clases menos privilegiadas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La frasecita puesta en boca del poder culpabiliza a aquel que se compró una casa con una hipoteca golosa o pagó la universidad de sus hijos a plazos siendo un paria y, de paso, justifica toda la austeridad que nos está cayendo encima como si se dijera “tú te lo buscaste, amigo”. El escritor fallecido el pasado 8 de abril negaba que alguien pueda vivir por encima de sus posibilidades, simplemente porque lo que hace es utilizar las opciones que le ofrecía un sistema volcado hacia el consumismo.

Nadie pensaba que el CAI Zaragoza fuera a jugar este curso las semifinales de la Liga Endesa. La marcha de Bracey Wright, Carlos Cabezas y Rafa Hettsheimeir desarbolaba una plantilla que aparecía en la Supercopa con menos pompa y, por lo tanto, en un peldaño más bajo para optar a los objetivos de Copa y playoff que añoraba el Príncipe Felipe. La conjunción global y la buena capacidad de los fichajes no solo han dado premios a Willy Villar y estabilidad y aprobación unánime ante la figura de José Luis Abós, sino que han tenido el rédito de ser la mejor temporada del club fundado hace once años. La presencia en la Copa de Vitoria parecía suficiente para justificar el éxito. Pero el playoff, eliminando a Valencia pocas semanas después de perder en Henk Norel a su mejor anotador y rebotador, ha supuesto la consagración del retorno del baloncesto a las alturas en las que habitó con el CBZ e hizo de Zaragoza una ciudad de la canasta.

La eliminatoria ante el Real Madrid no empañó esta sensación de retorno al mejor pasado, simbolizada en los centenares de aficionados que viajaron a la Fonteta y al Palacio de los Deportes y en la cerrada ovación que rindió el Príncipe Felipe al equipo mientras este se hacía una foto final en mitad de la pista que olía a despedida. El CAI no compitió en la penúltima ronda dando la impresión de que llegar a ese punto habia sobrepasado su ambición y que la final era vivir “por encima de sus posibilidades”.

El verano se presenta como un periodo abierto para la planificación, estado en el que el club, desde que Reynaldo Benito se puso al mando, se ha mostrado frío y calculador para no superar sus límites y no meterse en berenjenales económicos. El nuevo contrato de Abós, merecidísimo e incuestionable, es el primer movimiento de muchos, entre los que se presuponen renovaciones complicadas y más que posibles marchas de jugadores que se han revalorizado tras su buena temporada en el CAI. Se suma la variable de competir en la Eurocup la próxima campaña (más efectivos, menos entrenamientos) y el aumento de las expectativas de una afición que parece se reengancha al baloncesto. La exigencia se eleva.

La gestión y el modelo del club, personalizado en el triunvirato Benito, Eneriz y Villar, se han mostrado solventes y cabales en periodo de estabilidad y pocas presiones deportivas tras el ambular de la entidad en LEB, donde la ansiedad de ascenso, el recuerdo glorioso de lo que se fue y la falta de experiencia guió nervioso y tembloroso al Basket Zaragoza 2002 por un fracaso continuado.

Ahora empieza otro tramo, donde el caísmo, consciente o inconscientemente, querrá que lo que ha ocurrido esta temporada ocurra siempre o casi siempre en mayor o menor grado. Administrar esas posibilidades, las reales (presupuesto a la baja de 5,2 millones) y las que ofrece el sistema, será la asignatura que el CAI Zaragoza y su directiva debe saber manejar para no caer en los errores que llevaron al ‘rescate’ del Bilbao Basket (finalista ACB, Euroliga y ahora en el alambre económico). No hay que irse tan lejos. Esa pretensión mal medida llevó al baloncesto de la ciudad a sus horas más sombrías y han convertido al vecino del fútbol en un triste fantasma que hace no tanto se pavoneaba de lo que no era. Llegan momentos decisivos, y en el baloncesto es cuando siempre se pide lo que a José Luis Sampedro le sobraba: cabeza.

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

P.D: Pude vivir los dos primeros partidos de la histórica semifinal en el Palacio de los Deportes gracias a la invitación que Radio Zaragoza me hizo para comentar los partidos junto a mi amigo Antonio Ruesta. Gracias a ellos por dejarme solventar una deuda histórica que tenia con esa casa.

04
Sep
11

Dudas en septiembre


La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.

La reducción del  presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.

Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.

Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen  de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.

Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.

Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.

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Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ‘1’ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ‘2’ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.

Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?

24
Mar
11

¿Qué hacemos con Quinteros?


Con las cuentas claras, la permanencia en su poder (doce triunfos y siete de diferencia con la zona de descenso y a ocho jornadas del final), es momento de que el CAI Zaragoza cambie de perspectiva. El objetivo del ‘playoff’ fue esquivo a la boca a lo largo de la temporada, su pronunciación fue tabú mientras pasaba el calendario y es sólo ahora, agarrados a un futuro en ACB y sin reiterar el error del primer ascenso, cuando dentro y fuera del vestuario se atreven a mirar más allá, incluso por encima de los Pirineos, a Europa.

En una entrevista de Raquel Machín y Sergio Pérez en El Periódico de Aragón, Reynaldo Benito, presidente del club, hace balance, muestra esta renovada y tardía ambición y habla del futuro, tanto económico como de planificación deportiva. Dos nombres propios aparecen en preguntas y respuestas: Jose Luis Abós y Paolo Quinteros. La continuidad del técnico y del escolta argentino será una de las primeras incógnitas que el club deberá despejar ante el ‘ataque’ a su segundo año en ACB, como un día antes había anunciado el mismo diario. Probablemente, ambas operaciones podrían estar conectadas.

La relación entre Abós y Quinteros no ha sido fácil ni lo sigue siendo y mantuvo sus momentos de mayor tensión en el periplo por la LEB. Pese a que hubo dudas sobre el futuro del jugador, finalmente, ambos mantuvieron su puesto en el salto a la élite, aunque la inclusión de hombres como Pablo Aguilar o Carlos Cabezas hicieron que el suramericano ya no fuera una opción prioritaria en el ataque como en la anterior y traumática experiencia en la ACB. Ante esta situación, Paolo ha sabido amoldarse a un nuevo papel, en el que mantiene un destacado rol ofensivo (12 puntos), pero ha destapado un mejor visión de juego y un trabajo más solidario (3,2 asistencias) en líneas generales.

Este viraje hacia una versión más completa y cooperativa no ha evitado que el propio Quinteros haya criticado públicamente a su ‘jefe’. Tras el partido en Málaga, en el que Abós castigó con banquillo a su titular tras tres minutos de juego precipitado y no lo sacó hasta que la derrota estaba avanzada, Paolo realizó una clara declaración de desencuentro con Abós que luego intentó paliar, aunque una grabadora profesional guardaba sus crecisas palabras, y el club le abrió expediente informativo.

La segunda vuelta de Paolo Quinteros está teniendo momentos estelares (MVP de la 16º jornada), ha mejorado sus números iniciales y incluso se han visto gestos de mayor cordialidad entre técnico y jugador, aunque parece que solo cara a la galería. En contra de su continuidad puede pesar que el argentino ya ha cumplido los 32 años, mantiene la ficha más elevada (600.000 euros, el doble que un campeón del Mundo como Carlos Cabezas) en la plantilla (una renovación a la baja se baraja como obligatoria dado la situación de la economía del baloncesto general, como adelanta El Periódico) y a principio de campaña entonó su intención de regresar a su Argentina natal.

Pero el debate sigue sobre la mesa e incluso son perceptibles ciertas alianzas en el ‘especial’ entorno, la prensa de Zaragoza, donde los frentes están en sectores bien definidos y se amplifican las posturas de los bandos. O blanco o negro, los grises no existen. Esta bipolaridad se contagia a la grada. Parte del público tomó parte en el conflicto después de una información publicada por Enrique Coscolín en Heraldo en la que se indicaba que Abós no quería que Quinteros siguiese y pitó en la presentación del último encuentro a Abós, que no ha calado completamente entre los aficionados pese a los evidentes resultados, aunque otro sector lo defiende.

Reynaldo Benito dice en El Periódico de Aragón que quiere que Quinteros siga y, pese a que la información del diario apunta en otra dirección, no se pronuncia abiertamente sobre la continuidad de Abós en unas lógicas oraciones rellenadas por la política de la prudencia innatas en el cargo. El desarrollo hasta el final del curso (entrar en Europa o no, según afirma el presidente), el presupuesto que pueda asegurar para la próxima temporada y la disponibilidad de otras operaciones paralelas (renovar a Aguilar y Cabezas parece imposible, como se intuían sus llegadas a Zaragoza, por lo que habrá que rearmar al grupo) dictaminarán los pasos a seguir. Mantener una relación que puede explotar si las cosas no andan como esta temporada no parece lo más inteligente en un club que camina sobre la estabilidad deportiva que le ha faltado sus primeros ocho años. Las opciones son claras: Apostar por un técnico de la casa que no tiene la confianza de toda la afición o por un jugador de nivel, identificado, pero con cuya decisión mandarías un mensaje de debilidad al futuro técnico. Eso o tabla rasa. La dirección técnica (Willy Villar) se ha caracterizado por ser valiente y lograr operaciones inviables no hace tanto. Ahora debe actuar. Yo lo tengo claro. Si tengo que quedarme con uno, me quedo con Abós. ¿Y tú?




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