Posts Tagged ‘Sergio Scariolo

23
Ago
16

El oro de Calderón


No es un detalle cualquiera. Nadal no rompe raquetas. Ni la mayor de las rabias contenidas provoca esa necesidad de destruir su arma de trabajo. Cuenta Toni Nadal, su tío y entrenador, que le negó ese gesto. No podía permitir que como ídolo de masas mande ese mensaje de frustración a sus pequeños admiradores, que seguro no tenían una marca deportiva detrás que le suministre material ilimitado. Una eficaz raqueta puede valer un puñado de centenares de euros, inalcanzables para muchas de las familias españolas en esta economía crítica. Al social había un segundo discurso. Rafa no podía arremeter contra otros y mucho menos contra un objeto por la culpabilidad de sus fallos. No hay que buscar excusas. Cuenta una anécdota que el propio tenista decidió seguir jugando con una cuerda rota en un partido porque realmente lo que tenía que mejorar era simplemente su actitud y su juego.

El libro ‘Prohibido gritar’, de los periodistas Maira Cabrini y Juan José Mateo (Ediciones Turpial), ha sido mi compañero en la playita este verano. Por poco tiempo, tengo que decir. Lo he devorado. Su contenido va ahondando en la importancia de la educación en valores en la construcción de un buen campeón por parte de sus entrenadores. En diez reportajes se presentan casos de deportistas españoles muy reconocidos. Los detalles referidos a Rafa Nadal los he extraído del excelente trabajo de estos autores, que subrayan elementos básicos en la buena educación como el compromiso (Vicente del Bosque), la lucha (Enhamed Enhamed), el equipo (Pepu Hernández), la corrección (Rafa Nadal) o el camino (Edurne Pasabán).

En los recien acabados Juegos Olímpicos de Río, España ha cosechado 17 medallas, siete de oro, quizá la mejor participación desde Barcelona 1992 y Atenas 2004. El medallero marca un abismo entre la gloria y el fracaso. Un precipicio cruel por el que cae todo aquel que no es capaz de engrandecer a la patria. Si eres cuarto ya no sales en el Telediario. Y tampoco en la beca. Ese resultado que depende de tantos factores sigue demarcando los límites de la alegría y la tristeza para los medios de comunicación, directivos federativos y aficionados de andar por casa. Y en muchos casos, en todos los deportes mal llamados ‘minoritarios’, los héroes volverán al anonimato durante cuatro años de barbecho olímpico. Injusto y cruel.

nadal

El otro resultado

Aquellos que nos dedicamos al deporte de formación, que no deformativo, sabemos que los referentes de los profesionales son esenciales para la mejora de nuestros chavales. La copia, la imitación es un dulce anzuelo para los enanos. Si un niño se levanta un día con ganas de imitar la última acción de Pau Gasol o sueña con ser tan grande como Lidia Valentín tendrá un importante aliciente para seguir por el buen camino. Pero aquellos que además pretendemos hacer del deporte un elemento educador, como bien intenta relatar ‘Prohibido gritar’, apuntamos más hacia otros valores que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para los focos.

Precisamente creo que Río ha sido uno de los mejores Juegos en este concepto. La señalada como mala organización ha tenido detalles fabulosos para ensalzar las mejores acciones de deportividad de los atletas y sancionar a aquellos que han hecho trampas. La recalificación para competir en la final de fondistas que se lesionaban o se paraban a ayudar o de nadadores que por error ajeno habían saltado antes de tiempo a la piscina me parece que lanza un mensaje claro a todos los jóvenes del mundo: ganar no es lo más importante. Se premia el compañerismo, la justicia, la deportividad y la bonhomía.

La afición no es tonta y capta esas sensaciones. Pocas estrellas empatizan más con la gente como Rafa Nadal. Exhausto es capaz de remontar un set perdido ante un rival. No obtener el bronce no frenó halagos y elogios a su actitud de superación, su esfuerzo casi suicida. Puede que sólo Pau Gasol emita ese tipo de señales de confianza y liderazgo que trascienden el resultado y avivan la admiración. No sorprende que algunos les propongan como próximo presidente del gobierno. Y no nos vendría mal.

El equipo gana al egoísmo

José Calderón ha sido parte activa de los éxitos de sus hermanos mayores de la generación del 80 (él es del 1981). El base ha sido capitán general en los éxitos de la última década, acaparando minutos y protagonismo pocas veces denunciado. Su rendimiento en las últimas temporadas en la NBA, el inevitable paso del tiempo y el aumento de la competencia han reducido paulatinamente su aportación deportiva en la selección. Los Juegos de Río pueden que hayan sido su última gran competición con sus amigos, su familia, con su equipo. Y quizá no haya sido la despedida prometida, soñada. El extremeño apenas ha jugado. Ha sido el tercer base por detrás de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, una decisión que conocía y que fue parlamentada por Sergio Scariolo. Los roles mandaban por encima de las necesidades personales. Calderón, como un gran profesional, conocedor de los mecanismos que hacen funcionar a un equipo y aceptando una realidad sin consumirse en ella, aceptó otro reto: ser líder fuera de la pista, donde las estadísticas no importan. Humildad y sacrificio reza su perfil en twitter.

Su actitud en el banquillo ha sido emocionante, mandando y animando, como sus lágrimas y abrazos en la celebración. Su falta de crítica a la elección de Scariolo es simplemente ejemplar y básica para no resquebrajar la armonia del colectivo o desviar la atención en un momento crítico (dos derrotas y el base titular jugando mal). Choca con rabietas vividas en otros deportes (pongamos que hablo de Pedrito) y que como entrenadores nos encontraremos en el actual entorno de padres que creen tener en casa a una futura estrella.

Con su forma de actuar ante una situación incómoda, aceptando el bien común por el egoismo individual, sumando más que restando, José Calderón nos ha entregado una lección mucho más importante que un metal. Es necesario potenciar esta secuencia más allá de las fotografías del podio. En ella está la esencia real del deporte y los valores que lo hacen una raíz del cambio hacia una sociedad mejor. Lo que realmente debería perdurar de estos Juegos. El verdadero oro para todos. Gracias, Calde.

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20
Ago
16

Cocina italiana


Se imaginan ir a un restaurante y no mirar los precios de la carta. Quiero esto, eso y aquello. Porque yo lo valgo o, mejor, porque el dinero no vale nada. Pues eso es lo que le pasa a un seleccionador deportivo. Tiene delante de sí a todos los jugadores de un país para decidir qué se lleva a la boca. El peligro es el mismo en ambas situaciones: tirarse a por lo más goloso y llenar el plato de delícias sin atender a las necesidades del cuerpo y a la cantidad idónea para no saturarse.

Scariolo ha cocinado la selección sabiendo la temperatura a la que se cuece un equipo campeón. Hasta ha tenido la suerte de la ‘mala suerte’ en la elección de los elementos. Me explico.

Una herencia con fisuras

Quizá ahora no lo recordemos, pero la herencia que recibió el italiano tenía fisuras, no definitivas, pero si suficientes para dudar de que lo ocurrido en Río fuera posible. Se venía de naufragar en ‘nuestro’ Mundial y se vislumbraba el declive de algunos de los Héroes de Saitama. A ello añadan el fuego de la poca presencia de Felipe Reyes, el lío del overbooking de tres bases, la eterna pregunta de que sí Ibaka o Mirotic, la ácida crítica sobre Claver o el llamamiento a una regeneración de jóvenes meritorios. No era una situación idílica para retomar las riendas de un proyecto con memoria de gloria.

Recoloquemos el escenario en el verano pasado. Llega el Eurobásket. Y las sensaciones no mejoran. Comencemos con las ausencias, por un motivo u otro. Se descuelgan del grupo Ricky Rubio, José Calderón, Juan Carlos Navarro, Serge Ibaka y Marc Gasol. Parece un listado de bajas bien lustroso para hacer temblar a cualquier selección con su pérdida y más con la presión añadida de que hay que conseguir la clasificación para los Juegos de Río, que se visten ahora con los ropajes de la gran despedida de esta generación que debía hacer sido el fracasado Mundial de España.

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Las derrotas ante Serbia en la inauguración y ante Italia más tarde alimentan a los agoreros a anunciar un póstumo eclipse que tuvo Alemania a dos tiros libres. No era ese el final predestinado. Una segunda fase iluminada por la presencia mesiánica de Gasol acalla todas las voces del carrazo de tacañones. Polonia, la invicta Grecia, la revancha más dulce contra Francia y la final ante Lituania en plena excitación son capítulos que alargaban la leyenda de un grupo único… aunque con invitados especiales. Porque Felipe recupera su casco de espartano, Claver sale del enfoque de la broma, Mirotic aprueba el examen, Llull asciende a capitán general, el Chacho rompe la regla de que los mejores siempre juegan la NBA y los ‘chavales’ evolucionan correctamente. Se taponaron todas las grietas y se recupera la confianza plena de los que dudaban. No todos los dilemas.

La fuerza de la unión

Scariolo supo hacer de las ausencias su fuerza. Delante del buffet libre, sin poder escoger lo que más gusta, supo tomar un cazo de los ingredientes indispensables para hacer un buen equipo bajo su propia filosofía. Impuso roles. Todos sabían para qué estaban y la dosis de minutos que se le administrarían. Tener un equipo de chavales o debutantes en la selección ayudaba para asumir protagonismos menores de tercer base, quinto interior o especialista defensivo.

Sin Ibaka ni Marc se reducía peso en la zona, pero el perjuicio se convertía en beneficio. Pau adquiría todos los galones de líder divino sin compartirlos con su hermano, Felipe recuperaba su cuota en la historia y el juego de Mirotic equilibraba tácticamente el dibujo. Mirotic sería Garbajosa, el cuatro abierto con el que juega todo Dios desde hace quince años y que para Scariolo ha sido norma en todos sus éxitos en Baskonia, Madrid, Unicaja y con España. Generando espacios, dejando la pintura para Pau para atacar y defender y podiendo frenar a interiores más moviles, pesadilla para los Gasoles cuando coincidían en pista en el Mundial. Hasta las salidas de Pau al 6’75 eran de nuevo sorpresivas y no una obligación conocida si su hermano estaba en pista.

A ese giro decisivo se añadía el reclutamiento de soldados del barro, jugadores menos apegados a la estadística y pendientes de pequeños detalles. El campeonato de Pau Ribas y Víctor Claver, y otros, orientados hacia la labor de contención y vigías de los pequeños detalles, nivelaba los excesos incontrolados de la época Orenga, demasido centrado en contentar a todos.

Esa selección del Eurobásket, sin tener a los mejores, era mejor equipo porque estaba configurado bajo el lema ‘una para todos, todos para uno’.

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Seleccionador y entrenador

Pero de Río no se iban a descolgar los mejores. El plan cambiaba. Los peones eran reyes. Y volvían los excesos de la carta de lujo. Volvían los tres bases, volvía Marc y la publicidad tolkiana de las ‘dos torres’, retornaba Ibaka para apartar a Felipe y mandar a la jaula a Mirotic y Navarro reclamaría su merecidísima corona pese a protagonizar su peor temporada individual en el Barcelona. Encajar a tanto diamante era ahora el dilema dorado.

Scariolo ha encontrado soluciones ajenas y propias. Ajenas en la inoportuna lesión de Marc Gasol y en la renuncia olímpica de Serge Ibaka. Sin ellos nada había que trastocar en el plano interior que tan bien funcionó en Europa. Incluso se ha contado con el crecimiento de Willy Hernangómez como aquella tanqueta que transitó hace diez años por los campos de Japón.

Pero Calderón y Navarro estaban allí como clavos. Y el italiano aquí hizo de entrenador. Tomó la decisión de dejar al extremeño en la periferia de la rotación como base. No le restan argumentos: Calderón viene de varias temporadas inestables en la NBA y Ricky y Sergio han presentado un currículum competitivo más adecuado en este tramo. No pretendió Scariolo mentirse como hizo Orenga y desplazarle al ‘2’, como ocurrió en Dallas, y reducir la trascendencia o quitarle la bola a un Llull en efervescencia. Mejor mirarle a los ojos y decirle que vas a jugar menos, pero que puedes ayudar de otra forma y eres importante para el grupo. Eso es lo que toca, aunque puedas ganarte las críticas. Y Calderón ha aceptado de forma ejemplar su papel de líder en el banquillo y fuera de las cámaras. Su profesionalidad es de aplauso cerrado y muy diferente a la crispada respuesta que hubo con el ostracismo de Felipe en Madrid (ni que hablar de la selección de fútbol y el egoismo mimado de Pedrito). Si Calderón está feliz, todos felices (si se gana)

Y quedaba Navarro. Esa Bomba que lleva dos temporadas administrando su explosividad en Barcelona para derramarla cuando corresponde. Sin la regularidad y constancia suspendida en sus mejores piernas, en 30 minutos de caza, pero con el veneno preparado del talento indomable. Y Navarro aceptó esa bandera de la segunda unidad, de que quizá no tocaba tirarselas todas, pero sí poner toda la intensidad en defensa, en aceptar cuando tenía que ser cambiado, quizá porque además Pau Ribas se ha quedado en casa después de sacarle a él la invitación para esta despedida de gloria.

Ningún plan es infalible. Los dos primeros partidos quedó claro, quizá aún sin tiempo entre tanta interrupción de viaje de ida y firma de contrato, o quizá sin la comprensión de todos los cambios hacia el equipo y hacia afuera. Pero las piezas fueron encajando en el armazón para darle la razón a Scariolo y el rendimiento se disparó hasta la lucha por el bronce. Sólo el día de Estados Unidos, por el cansancio acumulado de Pau y la debilidad defensiva ante los físicos interiores y las debilidades de rebote, se echó en falta a Marc Gasol y el músculo de Serge Ibaka.

Y ahí reside en parte el éxito de la labor de Scariolo. Él ha sabido hacer de seleccionador, contando con los mejores, pero también de entrenador, haciendo de esos jugadores piezas de un equipo y convencerles de que esa función era la necesaria para seguir haciendo leyenda juntos. Porque él también es leyenda. Y los jugadores lo saben y lo respetan.

22
Sep
15

Lío en Río


Emociones antes que razones. Podría ser un eslogan ajustable a la Marca España. Y ya ni te cuento para el Marca. Es el deporte un lugar para buenas extremidades y para alimentar malos extremos. Del blanco al negro, sin matices. Con dos cojones. Del te odio hoy al te quiero mañana. Los medios no sobran ni en los triunfos de la selección española ni como altavoces de difusión pasional, pero si en la hora del análisis.

Quizá por esos respingos al corazón que nos ha producido la selección española en el último Eurobásket las interpretaciones al oro han vuelto a ser heroicas, calientes, exageradas, nacionales y exaltadas. Alimentadas porque nadie creía en un grupo que sí creía y eso, la sorpresa, agranda los titulares y convierte a los agoreros de la primera fase en fieles patriotas del ‘ya lo sabía yo’ de las semifinales. Mal camino para el periodista cuya visión debe nacer de la reflexión global y no en dejarse llevar por el torrente del ‘qué cojonudos somos’. Aunque es lo que toca. Vender un producto que vende cuando gana, porque a todos nos gusta sentirnos cerca de los campeones.

Entre tantos piropos a Pau Gasol y enmiendas a su proclamación como el mejor de todos los tiempos, repasos a la generación dorada del básket patrio, de la envidia de los pérfidos franceses, entronizaciones de Reyes y lacayos y olvidos conscientes de los culpables de hace un año, creo que falta una mirada mucho más dirigida del por qué esta selección no ha repetido los males que le acecharon hace un verano en su Mundial. Me refiero a términos ‘deportivos’. Porque esto es un deporte y quizá en alguna de estas teclas esté una de las claves del éxito.

España-Eurobasket-2015Sería fácil señalar a Orenga como diablo y aplaudir a Scariolo como angelito con su eficacia como seleccionador, siempre en finales y con tres Europeos y una plata olímpica. Pero nadie daba mucho por el italiano, ‘otro amiguito de Sáez’, cuando las críticas por la facilona Ruta Ñ apretaban. De repente podría opinarse que esos amistosos de ‘bajo nivel’ ayudaron a graduar la planificación y a que el equipo y las piernas de sus ilustres treintañeros fueran cogiendo rodaje ante la segunda fase, yendo de menos a más hasta el oro. Eureka. Eoropa.

Pau Gasol ha sido la estrella inmaculada. Ya lo era. Y ni ésta ni otra medalla pone en duda su dimensión como un deportista superlativo e irrepetible. Sus hazañas en el Europeo, enmarcadas en su obra magistral ante Francia, recibirán un párrafo destacado en su alargado historial. Pero no creo que éste perfil dominador haya sido una cuestión divina. Creo que ha sido algo bien pensado ante las circunstancias. Este equipo no ha discutido el liderazgo de Pau y su estrella ha sido la única que ha brillado y guiado al equipo. La ausencia de otros divos (Marc Gasol y Navarro ante todo) ha confeccionado una jerarquía muy clara. La flecha señalaba a un mismo lugar sin discusión. Y eso se ha notado fuera de la pista (las arengas de Pau eran las dominantes) sino también dentro de los planes tácticos y los roles dentro de ella. El balón a Pau no era una ‘dependencia’ sino un inicio de guión (de terror para los rivales) en el que había otros protagonistas importantes como Sergio Rodríguez, Sergi Llull, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Felipe Reyes. Es decir, el Madrid de Pablo Laso, el mejor equipo de Europa en los últimos años, y el ‘jefe’. No es mala idea. El resto ha asumido un puntito en la sombra, con rango más defensivo que ofensivo y sin querer sacar mucho pecho. Haciendo piña y no solo siendo piñones. Destaca aquí la actuación de un Pau Ribas que parece que siempre estuvo allí y el reivindicado Víctor Claver.

Creo que el oro de Lille se ha engarzado mucho en no tener que repartir balones entre tanto Miura, algo a lo que ha ‘ayudado’ ilógicamente la lesión de Rudy, que no ha tenido que demostrar que es el nuevo Navarro. Los roles, término de obligado cumplimiento en el básket moderno para confeccionar equipos, han estado marcadísimos y los ‘represaliados’ esta vez lo han asumido con una sonrisa entre los labios, porque eran jovenzanos y les queda tiempo o porque estar ahí sentados y ayudando ya les valía. Esta vez no ha habido vacas sagradas con amigos periodistas que sacaran los puñales del ‘malrollismo’. Y si los hubiera habido, Scariolo los ha sabido administrar perfectamente.

En un plano más táctico, este grupo ha estado mucho más compensado. Las piezas encajaban solas y sólo en los últimos puestos Scariolo pudo arriesgar por la lesión de Abrines (llevó a un interior como Aguilar y no a otro exterior que hubiera sido lo propio). Dos bases definidos (Chacho y Guillem) y un tercero (Llull) que podía saltar entre la dirección y la ejecución. Tres escoltas o aleros bajos (Rudy, Ribas y San Emeterio) y un alero alto (Claver) y tres interiores que se relevaran los 40 minutos (Pau, Reyes y Mirotic) con dos en la recámara por si acaso (Aguilar y Willy). Todo marcadito. Que nadie se despiste ni se salga del redil.

Las ausencias en ese sentido han sido una bendición. No hay que contar con tres bases por decreto, ni desplazar a Llull como escolta, y lo que es peor, quitarle la pelota y la velocidad al equipo en sus salidas. Chacho ha sido el ‘capitán de la nave’ sin discusión. Y ha terminado en el quinteto del torneo. El equipo ha crecido a su ritmo. En madurez, con Ricky y Calderón achacosos, es el mejor ‘director’ de España.

Sin Navarro se ha podido contar con un exterior más sacrificado que diera equilibrio, no reclamase su liderazgo con tiros y minutos, y se centrara en defender. Pero a este rompecabezas se enfrenta Xavi Pascual todos los días con un tipo que aún te puede ganar un partido solo. Solo tienes que acertar cuál va a ser.

Lo mismo se puede decir en las posiciones interiores. Mirotic, como cuatro abierto (esquema 100% Scariolo), deja libre la pintura para Pau Gasol y alarga las ayudas para que este domine con sus unos contra unos y mejora la movilidad del estático. Todo está mucho más compensado que con dos Gasoles en pista, alejando a Pau del aro, como le obligaron a hacer en Lakers, y obligándole a defender a jugadores más rápidos desgastando sus piernas, donde reside el mayor agujero.

La configuración de este equipo ha sido mucho más cómoda para el seleccionador, sin tanta vaca sagrada reclamando su sitio ni hombre anuncio cuya cuota de pantalla tiene que estar casi calculada. El engominado ha tenido que responder a las cuestiones que el torneo generó: crear soluciones defensivas (ante bloqueo directo, alternancia de defensas tras fondo/banda/libre, alguna zonita y mucho trabajo de cabeza para alimentar las piernas) tras la alarma italiana. En ataque no se ha inventado nada: Intentar correr, dejar generar a Lull y Chacho (el Madrid de Laso) y ponerle la pelota lo más cerca del aro a Pau. Uno más uno son dos. El planteamiento y preparación de la final fue su guinda táctica

scarioloLo chungo empieza ahora

El lío vendrá en Río. ¿Y ahora qué hacemos? La clasificación para la cita olímpica era el objetivo esencial este verano porque se ve como el canto del cisne de esta generación y la despedida merecida y digna para algunos de los héroes de estos últimos quince años de éxitos. El duelo contra los yankees de nuevo entre ceja y ceja.

El jaleo se le avecina a Scariolo en forma de dilema de los buenos. Incluso algunos aficionados verían justo que la convocatoria se repita, porque éstos son los que han ganado el Europeo, pero sería un tiro en el pie prescindir del mejor pívot de la NBA (Marc Gasol) y de otros referentes. Detrás estará la presión que se imponga desde la propia federación para mantener la leyenda ÑBA en la plantilla o de los patrocinadores, que pagan todo esto, que querrán ver a su reclamo dentro del póster.

¿Pero que parece ser lo mejor para el equipo? ¿Cómo designar esos roles y esa jerarquía que han sido claves? ¿Cómo repartir minutos con la nueva configuración? ¿Cómo compensar la justicia del adiós con lo que es más necesario para ganar? ¿Cómo convencer a algunos de los veteranos que tienen que dar un paso atrás y estar contentos? Estas preguntas se llevaron por delante a Orenga. No es fácil.

Me atrevo a hacer de seleccionador, que es lo que a todos nos mola, y diseñar un ensamblaje que para mí sería el más compensado. Y eso que con una temporada mediante, con posibles lesiones, renuncias voluntarias o bajones y subidones de rendimiento, es toda una temeridad. Pero no tengo miedo. Soy de Zaragoza.

Fieles al Cachismo, prescindiría de Ricky o Calderón. El que mejor éste. Desplazar a la categoría de ‘tirador’ al extremeño reduce el espacio de protagonismo de Llull. No es solución el teorema de los tres bases.

En la línea de perímetro creo que Ribas se ha merecido la continuidad y faltaba un tirador y Rudy es fijo tras dejarse la espalda por este equipo. Ese debe ser Navarro o Abrines sustituyendo a San Emeterio. Parece complicado arrebatar a ‘La Bomba’ de su despedida internacional, pero el Barça lo dirá. En el Palau llevan dos años intentanfo solucionar este entuerto. No creo que haya otro alero alto como Claver hoy por hoy en España y más con la capacidad defensiva y reboteadora que ha demostrado.

Y dentro es obvio que la vuelta de Marc Gasol es obligada (otra cosa es el reparto de minutos entre hermanos coincidiendo en pista) y Willy será el sacrificado, volviendo Reyes al ostracismo del banquillo, aunque mejor administrado por el seleccionador que hizo Orenga.

Quedaría solo un hueco, el de Aguilar, que deberá ser estudiado con conciencia. Quizá aquí quedaría el espacio para meter a Abrines y Navarro juntitos o apostar por Hernángomez u otra novedad.

Y no hay que olvidarse el eterno debate. A día de hoy veo difícil que Mirotic salga del equipo. Sin ser su Eurobásket, se ha visto que tiene buena química en el vestuario y una temporada más de viajes junto a Pau en Chicago afianzará su amistad y el respaldo de ‘el jefe’ a su compañero. El damnificado será Serge Ibaka y más la defensa de España y su capacidad reboteadora puesta en tela de juicio por Bjelica, Gallinari o los rechaces concedidos ante Francia.

Pura quiniela.

30
Ene
12

Los ‘unos’ de la quiniela


El pasado día 16 de enero USA Basketball hizo pública una lista de 20 jugadores que optan a defender a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos que este verano se disputarán en Londres. A seis meses para que la bandera de los cinco aros ondée en el London Olympic Stadium, Argentina también presentó a ocho nombres que serán fijos para Julio Lamas en las canchas británicas. En España el debate está desierto. El afónico altavoz del baloncesto español no lanza mensajes a la opinión pública más allá de las maravillas de Ricky Rubio en la NBA. Poco más se oye rebotar a nuestra pelota naranja en medios de comunicación no especializados. En los propios la temática se amplía a los pronósticos coperos, el duelo Barça-Madrid en la Liga Endesa y Ros-Avenida en Liga Femenina, el meteórico Iberostar de la Adecco Oro, el Top16 de la Euroliga… pero tampoco nada de los Juegos. ¿Es pronto para enfocar la mirada hacia Londres o falta una total visión para potenciar las bondades de la selección fuera de la temporada veraniega? ¿Están locos estos americanos o son maestros del márketing deportivo? ¿No interesa o no se vende la marca?

Me sorprende cómo la eclosión de Ricky Rubio en la NBA, su magnífica adaptación a un estilo vecino al que ha mamado en Badalona, la concesión sin ataduras de Rick Adelman, la excelente campaña de propaganda ‘made in NBA’, no ha sido codificada en España como un debate sobre su influencia en la selección. Detrás del huracán Ricky acechan otras pequeñas tormentas que hacen que la posición de base vaya a ser un campo de batalla del que Sergio Scariolo deberá rescatar a tres supervivientes. De la noche a la mañana se ha pasado de la amplificación nacional de la pregunta interna del Palau de ¿Ricky o Sada? a consagrarse al flequillo desmelenado y a verse en la puerta de entrada a una serie de manos dirigentes que reclaman la atención del ‘engominado’.

No sólo a Ricky le viene fenomenal la NBA, si no que a la selección le viene fenomenal este fenómeno. Quizá como Rookie del año, All Star, consagrado en los ‘highlights’, chico de moda…entre  la renovada seguridad que Ricky dispondrá en Londres se divisan varios eni. Su reactivación supondrá un plus que el entrenador deberá gestionar en términos de roles en la pista y un aumento del respeto de los rivales porque enfrente estará el ‘superstar’ Ricky de los Wolves y ya no el dudoso del Barcelona. La adaptación del Ricky a los corsés FIBA y a un espacio en retaguardia no parece un peligro dada la solidez del grupo de estos amiguetes de veraneo de caza de medallas, pero la pugna por la titularidad entre Calde (10.5 puntos y 8.4 asistencias) y Ricky (11.1 puntos y 8.8 asistencias) podría ser un foro de discusión en medios y graderíos que poco estimulan a los técnicos. Ambos se anuncian como seguros, pero ¿en qué orden? ¿Será la primera ocasión que se pondrá en subasta la batuta principal? Rubio la tomó con acierto tanto en los Juegos de Pekín como en el Mundial de Turquía por la lesión de su compañero. ¿Será ahora su momento?

Con dos ‘unos’ fijos en la quiniela, la vacante del tercer base tiene ahora más candidatos que nunca. El debate es viejo. La añada es prodigiosa. Con la sordina de estar en la ACB o en centros de información de provincias, no se puede pasar por alto la buena temporada que están realizando bases que ya estuvieron en los Golden Boys y que advierten en Londres su última parada olímpica. Sergio Rodríguez (4.9 puntos y 4.2 asistencias) es el que ocupa la parte principal de este escaparate por la atención que siempre ha captado el juego vistoso del tinerfeño desde que despuntó malabarista en Estudiantes. Ahora, en la orilla del Madrid, de vuelta a España, añade un poso de base riguroso a su genética de revolucionario que siempre se tiene más en cuenta en circos que en empresas serias. El cambio cuenta con la ayuda de la influencia de los periódicos de la capital que no ven mucho más allá de lo que ocurre en el Real Madrid y le elevan sobre el resto. La filosofía de Laso encaja con el canario y la victoria es la más fiel socia para estas carreras olímpicas. ¿Volverá ‘Spanish Chocolate’ al corrillo del que formó parte en Saitama?

Otro que estuvo allí y no volvió es Carlos Cabezas (8.9 puntos y 3.7 asistencias). Su diáspora tras salir de Málaga parece haber terminado este año convirtiéndose en el base netamente español que más valora en la ACB. La dimensión de su juego resta con la no clasificación del CAI Zaragoza para la Copa, por la que luchó de forma personal, pero tiene el segundo round del playoff en su lucha particular por reinstalarse en la élite. Y en ese paso se cuenta el extra de la selección.

Con la sospecha eterna de sus rodillas, Raül López (5.9 puntos y 1.6 asistencias) fue el comodín que Scariolo utilizó en su aventura en el Khimki y cuando José Calderón se rompió a pocas horas de irse a Estambul para jugar el Mundial. Y cumplió. Su presencia viene avalada por la escurridiza campaña del Bilbao entre una Liga Endesa donde ya se le espera y una Euroliga donde todo es nuevo y maravilloso. López aporta trabajo y silencio, experiencia y saber estar. Dotes que siempre son ponderadas por el buen entrenador.

Víctor Sada (2-6 puntos y 1.9 asistencias) parece quedar relegado a un segundo plano por la inclusión de ‘vedettes’ y quizá porque la riña con Marcelinho da menos presencia mediática que los careos deportivos con Ricky Rubio, que siempre tiene una cámara y un crítico persiguiéndolo. O será que las cadenas de triunfos del Barcelona ya no deslumbran por repetitivas. Sada sigue siendo el base que suma más de otras cosas, subido en el andamio del baloncesto, pero al que la estadística más maltrata. Su continuidad en la lista, que fue defendida a ultranza en verano, no está tan decidida ante la avalancha de ‘posibles’.

Si Sada fue el año pasado el base que dio un paso al frente, en esta ocasión ese gesto de progresión lo ha dado Pedro Llompart (8,8 puntos y 3,7 asistencias). Desde la mejoría del balear se entiende mejor el rendimiento del Lucentum de Alicante. Con 30 años la internacionalidad se le ha resistido y su aparición parece tardía, aunque justifica ser un nombre propio en este post.

Otros veteranos que siguen al pie del cañón, pero cuyo pasaporte olímpico no se estima, son Javier Rodríguez (3.8 puntos y 5.1 asistencias) y Javi Salgado (9.4 puntos y 3.8 asistencias), armas fundamentales en equipos humildes, donde Rodrigo San Miguel (3.1 puntos y 1.3 asistencias) pierde gas tras emigrar de la calma de Manresa a las exigencias de Valencia. Otra perpectiva es la de jóvenes valores como Josep Franch (8.9 puntos y 2.4 asistencias) o Quino Colom (7.5 puntos y 3.9 asistencias), dentro de la bolsa de ‘futuribles’ que podrían completar el cuadro como ‘invitados’. Ambos se lo merecen.

Puede que la pregunta quede lejana o que sigamos equivocándonos no abriendo las puertas al debate para, simplemente hablar de baloncesto, pero el dilema de Sergio Scariolo con los bases parece ser más complicado en esta ocasión que en otras oportunidades. Su respuesta estará descifrada por múltiples variantes y la diversidad de nombres y estilos dónde elegir solo son una bendición para el seleccionador. Siempre contando con posibles lesiones y otras circunstancias que pueden sumar o restar elementos más la pieza polivalente de Sergio Llull, el ‘combo’ más definido esta campaña como director en el Madrid, el italiano deberá ver qué es lo que quiere: una promesa que ha alcanzado el punto de maduración (Sergio Rodríguez), un hombre experto y de confianza que ha hecho una buena campaña personal (Carlos Cabezas), un ‘seguro’ discreto y cumplidor en forma (Raül López), la recompensa a una formidable temporada (Pedro Llompart), la continuidad del trabajador nato (Víctor Sada), la oportunidad a la sangre nueva (Josep Franch o Quino Colom)… Hay donde elegir.

21
Jun
11

¿Qué tres descartes harías tú para el Europeo 2011? (encuesta)


Sergio Scariolo ha desvelado hace unos minutos la lista de 15 jugadores que estarán presentes en la fase de preparación de cara al Europeo de Lituania, que se celebrará en septiembre. España deberá afrontar el reto de defender el título conseguido hace dos años en Polonia y de lograr su clasificación pare los Juegos Olímpicos de Londres. El italiano Sergio Scariolo ha tenido una complicada tarea allanada en los últimos días por las renuncias de Fran Vázquez, aludiendo cansancio, y por las retiradas de la selección de dos estandartes en los últimos años como Alex Mumbrú y Jorge Garbajosa. Entre los ’15’ luce la ausencia de Nikola Mirotic, que jugará con la sub-20 el Europeo de Bilbao y que se disputaba con el congoleño Serge Ibaka una de las dos plazas de ‘naturalizados’. La selección realizará una concentración en Madrid y realizará durante el mes de agosto una gira por España antes de que el día 31, Scariolo tenga que decidir los tres descartes que no viajarán a Lituania. Ahora te toca a tí hacer de seleccionador, ¿qué tres jugadores dejarías en casa?

12
Abr
11

El verano ya llegó


Para un chico para el que el verano tiene olor a agua clorada y horas interminables sobre una toalla tendida en el duro cemento, estar en abril frente al rumor de las olas desnudando las espinas de un espeto de sardinas es tan alucinante como ver a alguien en el Real Madrid pidiendo el retorno de Ettore Messina. Será por esa sensación de extraterrestre que en mitad del advenimiento de los playoff de la NBA, después de un clásico con ‘próloga’, con la Final Four aún de cuerpo presente y rifándose el ascenso de la LEB a cara o cruz, a mí me da por pensar en el Europeo de Lituania (31 de agosto-18 septiembre). Y en pedir una de pulpo frito.

Pienso en la lista del último Mundial, el fracaso entre comillas tras el triple de Teodosic en cuartos, y encuentro varios cromos que me sobran y otros que se empiezan a echar en falta. Desde la gloria de Saitama, el conglomerado que ha dado lustre al básket nacional no tiene tantas piedrecillas sueltas y se descubren agujeros en forma de incógnita y con múltiples parches.

La primera duda tiene carácter periódico. ¿Estará Pau en Lituania? Las primeras impresiones del pívot apuntaban a que sí, pero sus mínimas palabras a través de la temporada de la NBA sólo han alimentado las penumbras sobre su participación. No sé si muchos pondrán la mano ni en el sí ni en el no.

¿Será el único jugador afincado en Estados Unidos en darse un respiro? El horizonte del lockout puede ayudar a los intereses de la FEB, dado que la presión de las franquicias puede ser menor si no hay convenio a la vista y la incertidumbre sobre el inicio de la temporada se acrecienta.

Repasemos los reclutas que se llevó Scariolo a Turquía. Fernando San Emeterio, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro, Raül López, Felipe Reyes, Víctor Claver, Fran Vázquez, Sergio Llull, Marc Gasol, Álex Mumbrú y Jorge Garbajosa. En esta cuenta habría que intercambiar a José Calderón por Raül López, cambio prematuro que se produjo a pocos días de la inauguración por la lesión del extremeño.

El curso baloncestístico 2010-11 abre además el abanico a nuevos inquilinos de la Roja. Los naturalizados Serge Ibaka y Nikola Mirotic son los que han abierto el debate y focalizado los titulares en la prensa deportiva. La reglamentación FIBA sólo permite inscribir a uno de ellos. Ibaka se ha desmarcado como un pívot de garantias en la rotación de los Thunder y Mirotic es el ‘Mirlo Blanco’, la revelación de la ACB. Ambos se acoplan a roles diferentes, uno es un cinco intimidador, músculo en el andamio, y el otro es un interior que puede jugar abierto y con mayor proyección ofensiva.

A eso hay que añadir la consagración de jugadores que el año pasado entraron de refilón y ahora pocos se atreven a no darle una entrada para la feria de verano, como Fernando San Emeterio, camino ahora hacia el MVP, y Carlos Suárez, cuyo paso al Madrid solo ha confirmado todo los bueno que le hizo ser el último descarte de la anterior convocatoria.

Las alternativas más extensas se aplican al puesto de base. La inclusión de Calderón parece más que predecible tras su doble ausencia por lesión. El dedo acusador señala a Ricky Rubio como el gran desajuste de la temporada, pero pocos apostarían a su salida por ‘bajo rendimiento’. Sería una postura difícil de explicar ante medios y aficionados. La llamada a la puerta de jugadores como  Víctor Sada o Rodrigo San Miguel, se une a la de antiguos inquilinos como Raül López, Sergio Rodríguez o Carlos Cabezas, caídos en desgracia en las quinielas.

En los ‘mundialistas’ de hace un año hay nombres que pueden chirriar para algún gurú del baloncesto. Jorge Garbajosa ha despertado la ilusión en Málaga, pero su rendimiento está en descenso. Fran Vázquez y Felipe Reyes no firman sus temporadas más regulares y Álex Mumbrú podría ceder ante el empuje de la nueva ola. Rafa Martínez ha vuelto a repetir en Valencia un curso de primerísimo nivel y nombres como Berni Rodríguez no se pueden descartar totalmente, pese a su ya continuada ausencia en la selección.

Hace unas semanas, un entendido en estos temas, me invitó a que redactara una lista compensada de doce jugadores que deberían estar en Lituania para vestirse de rojo y defender el título polaco. Con Scariolo en el papel de seleccionador, hay que incluir en la suma al menos un ‘cuatro’ abierto. ¿Atendería Víctor Claver a este rol tras despuntar como alero y varias convocatorias sin un rol prioritario? ¿Repetirá Garbajosa o se dará confianza al precoz Mirotic o al invitado Pablo Aguilar? ¿Si fuera así dejamos fuera a Ibaka? ¿Dejará libre Llull una plaza en un perímetro con tanta competencia o será un eslabón como tercer base? ¿Qué pasará si hay lesiones o más autodescartes?

Os invito a desarrollar el trabajo que mi amigo me encomendó. Tomar una servilleta de la terraza en la que andéis y un boli Bic y afinar vuestras dotes de seleccionador que todos llevamos dentro para dar un ‘catorce’ (este año se podrán llevar 14 jugadores y habrá que hacer cconvocatorias de doce) ajustado al molde de Scariolo. No vale como excusa despedir al engominado italiano. Pedir otra caña y una de ensaladilla rusa puede ser una buena inspiración.

No es fácil, ¿verdad?

23
Mar
11

Top 5: Finales ‘histéricos’ en Málaga


Todos los que estuvieron el sábado en el Martín Carpena, fuesen del Unicaja, del Madrid o del Bollullos del Condado, saborearon con toda su intensidad la esencia por la que sabemos que nos gusta el baloncesto. Los vaivenes de emoción, los trazos gordos de intriga, la simbología del regreso del Garbajosa, la excitación colectiva, las hazañas personales, el toque mágico del azar, la pequeñas lecciones de táctica, la valentía, la indigestión de sentimientos… se fueron añadiendo ingredientes para crear una secuencia de meticulosa pasión deportiva.

Al salir del pabellón, con mi reducida memoria de básket malagueño, empecé a recopilar momentos históricos e histéricos que he vivido en una pista de baloncesto de Málaga y me salían un buen puñado. Una ciudad que vibra con este deporte, pero que hasta el sábado había aflojado su abrazo, tiene un efecto telúrico cuando se mezclan sentimientos y una pelotita naranja. Ahí os dejo mis cinco epílogos favoritos en Málaga City.

5. Exhibición de Tucker

Uno de los protagonistas del partido del sábado, aunque fuera por la fatalidad (fue retirado en camilla tras un duro golpe en la región dorsal), la había armado un año y pico antes en el mismo escenario. Clay Tucker, con la camiseta de la Penya, firmó una de las actuaciones individuales más alucinantes de los últimos tiempos en la ACB. En la jornada 14 de la temporada 2009-10, con la lucha por la Copa del Rey (finalmente sería trascendental el resultado para que Joventut fuera y Unicaja, no), el ahora escolta del Madrid se marcó un partidazo con 33 puntos incluídos ocho triples (uno fue un 3+1). Pero lo mejor lo guardó para el desenlace, con 19 puntos en seis minutos, un repertorio de habilidades técnicas imparables y una canasta ganadora sobre la bocina con un uso maravilloso de pivote y una dudosa defensa de Taquan Dean.

Cliquear para ver el vídeo

4. El fallo de Ansley

Hay fallos que perduran incurables en el alma de una afición y permanecen anclados como una bola de plomo que no deja salir a la superficie. Málaga se empezó a creer que era referencia en el baloncesto cuando habitaba el pabellón del Ciudad Jardín. Ese recinto que se quedaba pequeño siempre, sin gradas tras las canastas, que aún es sinónimo de pasión y activo para gloria de achacosos jugadores, vivió la oportunidad perdida que pesó hasta que en el 2006 no se logró levantar ese título de Liga. Era un 18 de mayo de 1995. Con 2-1 a favor en la serie, Michael Ansley, el jugador franquicia de ese equipo dirigido por Javier Imbroda, tuvo en sus manos la opción de darle la vuelta al marcador frente al ‘maligno’ Barcelona de Aíto. El alero de Alabama, que hasta hace nada siguió jugando en Polonia con cuarenta y tantos y que entonces era comparado con Charles Barkley (por Estado natal, posición y altura, estilo de juego, barriga y bigotillo), habia sido el gran líder de ese equipo en su regreso al club (luego jugaría en Cáceres y Ourense) y terminó el partido con 36 puntos y 39 de valoración. Estaba marcado para disputarse esa última posesión cuando se abrió esa posibilidad con el fallo de Salva Díez de un tiro libre. Sin tiempos muertos, Ansley ejecutó a su antojo y decidió jugárselo todo a una carta, no intentar forzar la prórroga y lanzar un triple (llevaba 3/5) punteado por Middelton que escupió inmisericorde el aro. Erró (78-80, ver estadística) y la final se fue por el sumidero de la nostalgia donde se quedó esa pelota cruel rebotando en la cabeza de Málaga.

3. El vuelo imposible de Rudy

¿Es imposible ganar un partido con una décima de segundo para el final? No si tienes a Rudy en tu equipo. Otra vez el Joventut, otra vez Aíto en el banquillo rival, el Unicaja sufrió en sus carnes el directo al estómago en forma de alucinante alley-hoop que pese al silencio que generó no merece más que la admiración y el aplauso. El 3 de noviembre del 2006, el Unicaja de Scariolo había empezado a dar muestras de desamparo y no encontraba la tecla para tocar la misma sinfonía que le había llevado unos meses atrás al campeonato de ACB. Algo tendría que ver que Garbajosa hubiera cambiado su residencia a Toronto. En esa jornada de la primera fase de la Euroliga, con un Joventut repleto de energía juvenil, se llegó a un final apretado. Marcelinho Huertas desperdició una penetración para ganar y cuando la prórroga parecía un paso ineludible, Pepe Sánchez cometió otros pasos, pero estos, imperdonables. Con una décima, nada parecía que podría alterar el destino del partido, pero Burton la puso ahí y Rudy voló, voló, voló…

2. Un triple que vale una F4

Pepe Sánchez se desquitaría unos meses más tarde de su torpeza ante el Joventut con una jugada que elevaría al club a su mayor altitud. Ese Unicaja fue salvando de puntillas todos los obstáculos que le iban apareciendo en el horizonte (se clasificó para el Top 16 ganando tres partidos agónicos) y la Euroliga parecía la única vía por la que hacer cumbre. El morbo situaba al Barcelona, el histórico rival, el que le había ganado en cuartos de su Copa unos meses atrás, en la frontera de los cuartos de final. La fiabilidad europea en el Martín Carpena estaba puesta a prueba. Ese doce de abril, en el partido decisivo, el que ganaba iba a la Final Four de Atenas, Pepe Sánchez embocó un triple a pase de Berni a falta de siete minutos una canasta que encendió el Carpena de una manera que no se recordaba hasta…

1. El perf3cto guión

… Que el pasado sábado, en el Día de San José, regresó Garbajosa y, con él, la pasión a Málaga. Si antes narramos actuaciones decisivas, aisladas, en esta ocasión, el final del partido Unicaja-Madrid tiene una extensión magistral, una encadenación de aciertos gloriosos que combinan sentimientos en direcciones contrarias que explotan con el loco triple de McIntyre. En una prórroga apasionantemente forzada, el último minuto es un canto a la belleza del baloncesto. Los triples de Prigioni, el tapón y la canasta de Garbajosa y el malabarismo de T-Mac encumbran el baloncesto como obra dramática suprema y sitúan a una Málaga entregada como el mejor escenario para vivirlo. Disfrutarlo.

Como siempre digo, este blog lo hacemos entre todos, así que, todos aquellos que conozcáis algún ‘momentazo’ mejor, solo tenéis que citarlo en los comentarios. Algún amigo me narra otro triple revitalizador de Jesús Lázaro, uno anterior de Fede Ramiro ante el Juver Murcia o otro error, del Villalba, en un quinto encuentro por la permanencia que quizá hubiera cambiado la historia del baloncesto en esta ciudad.

Agrandamos la lista:

En twitter (@puertatras) @Luis_Phillip (Luis Fernandez) y @alexgongora añaden: “El triple de Bullock al Forum, la canasta al Tau en playoff, la canasta de Pietrus…”

También en twitter, Pedro Pascual apunta una curiosa historia ocurrida en el Ciudad Jardín en 1996, en un partido angustioso contra el Ulker con la clasificación europea en juego, en la que el Unicaja buscó a propósito una prórroga. Aquí tenéis la historia




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