Posts Tagged ‘Sergio Rodríguez

23
Ago
16

El oro de Calderón


No es un detalle cualquiera. Nadal no rompe raquetas. Ni la mayor de las rabias contenidas provoca esa necesidad de destruir su arma de trabajo. Cuenta Toni Nadal, su tío y entrenador, que le negó ese gesto. No podía permitir que como ídolo de masas mande ese mensaje de frustración a sus pequeños admiradores, que seguro no tenían una marca deportiva detrás que le suministre material ilimitado. Una eficaz raqueta puede valer un puñado de centenares de euros, inalcanzables para muchas de las familias españolas en esta economía crítica. Al social había un segundo discurso. Rafa no podía arremeter contra otros y mucho menos contra un objeto por la culpabilidad de sus fallos. No hay que buscar excusas. Cuenta una anécdota que el propio tenista decidió seguir jugando con una cuerda rota en un partido porque realmente lo que tenía que mejorar era simplemente su actitud y su juego.

El libro ‘Prohibido gritar’, de los periodistas Maira Cabrini y Juan José Mateo (Ediciones Turpial), ha sido mi compañero en la playita este verano. Por poco tiempo, tengo que decir. Lo he devorado. Su contenido va ahondando en la importancia de la educación en valores en la construcción de un buen campeón por parte de sus entrenadores. En diez reportajes se presentan casos de deportistas españoles muy reconocidos. Los detalles referidos a Rafa Nadal los he extraído del excelente trabajo de estos autores, que subrayan elementos básicos en la buena educación como el compromiso (Vicente del Bosque), la lucha (Enhamed Enhamed), el equipo (Pepu Hernández), la corrección (Rafa Nadal) o el camino (Edurne Pasabán).

En los recien acabados Juegos Olímpicos de Río, España ha cosechado 17 medallas, siete de oro, quizá la mejor participación desde Barcelona 1992 y Atenas 2004. El medallero marca un abismo entre la gloria y el fracaso. Un precipicio cruel por el que cae todo aquel que no es capaz de engrandecer a la patria. Si eres cuarto ya no sales en el Telediario. Y tampoco en la beca. Ese resultado que depende de tantos factores sigue demarcando los límites de la alegría y la tristeza para los medios de comunicación, directivos federativos y aficionados de andar por casa. Y en muchos casos, en todos los deportes mal llamados ‘minoritarios’, los héroes volverán al anonimato durante cuatro años de barbecho olímpico. Injusto y cruel.

nadal

El otro resultado

Aquellos que nos dedicamos al deporte de formación, que no deformativo, sabemos que los referentes de los profesionales son esenciales para la mejora de nuestros chavales. La copia, la imitación es un dulce anzuelo para los enanos. Si un niño se levanta un día con ganas de imitar la última acción de Pau Gasol o sueña con ser tan grande como Lidia Valentín tendrá un importante aliciente para seguir por el buen camino. Pero aquellos que además pretendemos hacer del deporte un elemento educador, como bien intenta relatar ‘Prohibido gritar’, apuntamos más hacia otros valores que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para los focos.

Precisamente creo que Río ha sido uno de los mejores Juegos en este concepto. La señalada como mala organización ha tenido detalles fabulosos para ensalzar las mejores acciones de deportividad de los atletas y sancionar a aquellos que han hecho trampas. La recalificación para competir en la final de fondistas que se lesionaban o se paraban a ayudar o de nadadores que por error ajeno habían saltado antes de tiempo a la piscina me parece que lanza un mensaje claro a todos los jóvenes del mundo: ganar no es lo más importante. Se premia el compañerismo, la justicia, la deportividad y la bonhomía.

La afición no es tonta y capta esas sensaciones. Pocas estrellas empatizan más con la gente como Rafa Nadal. Exhausto es capaz de remontar un set perdido ante un rival. No obtener el bronce no frenó halagos y elogios a su actitud de superación, su esfuerzo casi suicida. Puede que sólo Pau Gasol emita ese tipo de señales de confianza y liderazgo que trascienden el resultado y avivan la admiración. No sorprende que algunos les propongan como próximo presidente del gobierno. Y no nos vendría mal.

El equipo gana al egoísmo

José Calderón ha sido parte activa de los éxitos de sus hermanos mayores de la generación del 80 (él es del 1981). El base ha sido capitán general en los éxitos de la última década, acaparando minutos y protagonismo pocas veces denunciado. Su rendimiento en las últimas temporadas en la NBA, el inevitable paso del tiempo y el aumento de la competencia han reducido paulatinamente su aportación deportiva en la selección. Los Juegos de Río pueden que hayan sido su última gran competición con sus amigos, su familia, con su equipo. Y quizá no haya sido la despedida prometida, soñada. El extremeño apenas ha jugado. Ha sido el tercer base por detrás de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, una decisión que conocía y que fue parlamentada por Sergio Scariolo. Los roles mandaban por encima de las necesidades personales. Calderón, como un gran profesional, conocedor de los mecanismos que hacen funcionar a un equipo y aceptando una realidad sin consumirse en ella, aceptó otro reto: ser líder fuera de la pista, donde las estadísticas no importan. Humildad y sacrificio reza su perfil en twitter.

Su actitud en el banquillo ha sido emocionante, mandando y animando, como sus lágrimas y abrazos en la celebración. Su falta de crítica a la elección de Scariolo es simplemente ejemplar y básica para no resquebrajar la armonia del colectivo o desviar la atención en un momento crítico (dos derrotas y el base titular jugando mal). Choca con rabietas vividas en otros deportes (pongamos que hablo de Pedrito) y que como entrenadores nos encontraremos en el actual entorno de padres que creen tener en casa a una futura estrella.

Con su forma de actuar ante una situación incómoda, aceptando el bien común por el egoismo individual, sumando más que restando, José Calderón nos ha entregado una lección mucho más importante que un metal. Es necesario potenciar esta secuencia más allá de las fotografías del podio. En ella está la esencia real del deporte y los valores que lo hacen una raíz del cambio hacia una sociedad mejor. Lo que realmente debería perdurar de estos Juegos. El verdadero oro para todos. Gracias, Calde.

calderon_rio.jpg

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22
Sep
15

Lío en Río


Emociones antes que razones. Podría ser un eslogan ajustable a la Marca España. Y ya ni te cuento para el Marca. Es el deporte un lugar para buenas extremidades y para alimentar malos extremos. Del blanco al negro, sin matices. Con dos cojones. Del te odio hoy al te quiero mañana. Los medios no sobran ni en los triunfos de la selección española ni como altavoces de difusión pasional, pero si en la hora del análisis.

Quizá por esos respingos al corazón que nos ha producido la selección española en el último Eurobásket las interpretaciones al oro han vuelto a ser heroicas, calientes, exageradas, nacionales y exaltadas. Alimentadas porque nadie creía en un grupo que sí creía y eso, la sorpresa, agranda los titulares y convierte a los agoreros de la primera fase en fieles patriotas del ‘ya lo sabía yo’ de las semifinales. Mal camino para el periodista cuya visión debe nacer de la reflexión global y no en dejarse llevar por el torrente del ‘qué cojonudos somos’. Aunque es lo que toca. Vender un producto que vende cuando gana, porque a todos nos gusta sentirnos cerca de los campeones.

Entre tantos piropos a Pau Gasol y enmiendas a su proclamación como el mejor de todos los tiempos, repasos a la generación dorada del básket patrio, de la envidia de los pérfidos franceses, entronizaciones de Reyes y lacayos y olvidos conscientes de los culpables de hace un año, creo que falta una mirada mucho más dirigida del por qué esta selección no ha repetido los males que le acecharon hace un verano en su Mundial. Me refiero a términos ‘deportivos’. Porque esto es un deporte y quizá en alguna de estas teclas esté una de las claves del éxito.

España-Eurobasket-2015Sería fácil señalar a Orenga como diablo y aplaudir a Scariolo como angelito con su eficacia como seleccionador, siempre en finales y con tres Europeos y una plata olímpica. Pero nadie daba mucho por el italiano, ‘otro amiguito de Sáez’, cuando las críticas por la facilona Ruta Ñ apretaban. De repente podría opinarse que esos amistosos de ‘bajo nivel’ ayudaron a graduar la planificación y a que el equipo y las piernas de sus ilustres treintañeros fueran cogiendo rodaje ante la segunda fase, yendo de menos a más hasta el oro. Eureka. Eoropa.

Pau Gasol ha sido la estrella inmaculada. Ya lo era. Y ni ésta ni otra medalla pone en duda su dimensión como un deportista superlativo e irrepetible. Sus hazañas en el Europeo, enmarcadas en su obra magistral ante Francia, recibirán un párrafo destacado en su alargado historial. Pero no creo que éste perfil dominador haya sido una cuestión divina. Creo que ha sido algo bien pensado ante las circunstancias. Este equipo no ha discutido el liderazgo de Pau y su estrella ha sido la única que ha brillado y guiado al equipo. La ausencia de otros divos (Marc Gasol y Navarro ante todo) ha confeccionado una jerarquía muy clara. La flecha señalaba a un mismo lugar sin discusión. Y eso se ha notado fuera de la pista (las arengas de Pau eran las dominantes) sino también dentro de los planes tácticos y los roles dentro de ella. El balón a Pau no era una ‘dependencia’ sino un inicio de guión (de terror para los rivales) en el que había otros protagonistas importantes como Sergio Rodríguez, Sergi Llull, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Felipe Reyes. Es decir, el Madrid de Pablo Laso, el mejor equipo de Europa en los últimos años, y el ‘jefe’. No es mala idea. El resto ha asumido un puntito en la sombra, con rango más defensivo que ofensivo y sin querer sacar mucho pecho. Haciendo piña y no solo siendo piñones. Destaca aquí la actuación de un Pau Ribas que parece que siempre estuvo allí y el reivindicado Víctor Claver.

Creo que el oro de Lille se ha engarzado mucho en no tener que repartir balones entre tanto Miura, algo a lo que ha ‘ayudado’ ilógicamente la lesión de Rudy, que no ha tenido que demostrar que es el nuevo Navarro. Los roles, término de obligado cumplimiento en el básket moderno para confeccionar equipos, han estado marcadísimos y los ‘represaliados’ esta vez lo han asumido con una sonrisa entre los labios, porque eran jovenzanos y les queda tiempo o porque estar ahí sentados y ayudando ya les valía. Esta vez no ha habido vacas sagradas con amigos periodistas que sacaran los puñales del ‘malrollismo’. Y si los hubiera habido, Scariolo los ha sabido administrar perfectamente.

En un plano más táctico, este grupo ha estado mucho más compensado. Las piezas encajaban solas y sólo en los últimos puestos Scariolo pudo arriesgar por la lesión de Abrines (llevó a un interior como Aguilar y no a otro exterior que hubiera sido lo propio). Dos bases definidos (Chacho y Guillem) y un tercero (Llull) que podía saltar entre la dirección y la ejecución. Tres escoltas o aleros bajos (Rudy, Ribas y San Emeterio) y un alero alto (Claver) y tres interiores que se relevaran los 40 minutos (Pau, Reyes y Mirotic) con dos en la recámara por si acaso (Aguilar y Willy). Todo marcadito. Que nadie se despiste ni se salga del redil.

Las ausencias en ese sentido han sido una bendición. No hay que contar con tres bases por decreto, ni desplazar a Llull como escolta, y lo que es peor, quitarle la pelota y la velocidad al equipo en sus salidas. Chacho ha sido el ‘capitán de la nave’ sin discusión. Y ha terminado en el quinteto del torneo. El equipo ha crecido a su ritmo. En madurez, con Ricky y Calderón achacosos, es el mejor ‘director’ de España.

Sin Navarro se ha podido contar con un exterior más sacrificado que diera equilibrio, no reclamase su liderazgo con tiros y minutos, y se centrara en defender. Pero a este rompecabezas se enfrenta Xavi Pascual todos los días con un tipo que aún te puede ganar un partido solo. Solo tienes que acertar cuál va a ser.

Lo mismo se puede decir en las posiciones interiores. Mirotic, como cuatro abierto (esquema 100% Scariolo), deja libre la pintura para Pau Gasol y alarga las ayudas para que este domine con sus unos contra unos y mejora la movilidad del estático. Todo está mucho más compensado que con dos Gasoles en pista, alejando a Pau del aro, como le obligaron a hacer en Lakers, y obligándole a defender a jugadores más rápidos desgastando sus piernas, donde reside el mayor agujero.

La configuración de este equipo ha sido mucho más cómoda para el seleccionador, sin tanta vaca sagrada reclamando su sitio ni hombre anuncio cuya cuota de pantalla tiene que estar casi calculada. El engominado ha tenido que responder a las cuestiones que el torneo generó: crear soluciones defensivas (ante bloqueo directo, alternancia de defensas tras fondo/banda/libre, alguna zonita y mucho trabajo de cabeza para alimentar las piernas) tras la alarma italiana. En ataque no se ha inventado nada: Intentar correr, dejar generar a Lull y Chacho (el Madrid de Laso) y ponerle la pelota lo más cerca del aro a Pau. Uno más uno son dos. El planteamiento y preparación de la final fue su guinda táctica

scarioloLo chungo empieza ahora

El lío vendrá en Río. ¿Y ahora qué hacemos? La clasificación para la cita olímpica era el objetivo esencial este verano porque se ve como el canto del cisne de esta generación y la despedida merecida y digna para algunos de los héroes de estos últimos quince años de éxitos. El duelo contra los yankees de nuevo entre ceja y ceja.

El jaleo se le avecina a Scariolo en forma de dilema de los buenos. Incluso algunos aficionados verían justo que la convocatoria se repita, porque éstos son los que han ganado el Europeo, pero sería un tiro en el pie prescindir del mejor pívot de la NBA (Marc Gasol) y de otros referentes. Detrás estará la presión que se imponga desde la propia federación para mantener la leyenda ÑBA en la plantilla o de los patrocinadores, que pagan todo esto, que querrán ver a su reclamo dentro del póster.

¿Pero que parece ser lo mejor para el equipo? ¿Cómo designar esos roles y esa jerarquía que han sido claves? ¿Cómo repartir minutos con la nueva configuración? ¿Cómo compensar la justicia del adiós con lo que es más necesario para ganar? ¿Cómo convencer a algunos de los veteranos que tienen que dar un paso atrás y estar contentos? Estas preguntas se llevaron por delante a Orenga. No es fácil.

Me atrevo a hacer de seleccionador, que es lo que a todos nos mola, y diseñar un ensamblaje que para mí sería el más compensado. Y eso que con una temporada mediante, con posibles lesiones, renuncias voluntarias o bajones y subidones de rendimiento, es toda una temeridad. Pero no tengo miedo. Soy de Zaragoza.

Fieles al Cachismo, prescindiría de Ricky o Calderón. El que mejor éste. Desplazar a la categoría de ‘tirador’ al extremeño reduce el espacio de protagonismo de Llull. No es solución el teorema de los tres bases.

En la línea de perímetro creo que Ribas se ha merecido la continuidad y faltaba un tirador y Rudy es fijo tras dejarse la espalda por este equipo. Ese debe ser Navarro o Abrines sustituyendo a San Emeterio. Parece complicado arrebatar a ‘La Bomba’ de su despedida internacional, pero el Barça lo dirá. En el Palau llevan dos años intentanfo solucionar este entuerto. No creo que haya otro alero alto como Claver hoy por hoy en España y más con la capacidad defensiva y reboteadora que ha demostrado.

Y dentro es obvio que la vuelta de Marc Gasol es obligada (otra cosa es el reparto de minutos entre hermanos coincidiendo en pista) y Willy será el sacrificado, volviendo Reyes al ostracismo del banquillo, aunque mejor administrado por el seleccionador que hizo Orenga.

Quedaría solo un hueco, el de Aguilar, que deberá ser estudiado con conciencia. Quizá aquí quedaría el espacio para meter a Abrines y Navarro juntitos o apostar por Hernángomez u otra novedad.

Y no hay que olvidarse el eterno debate. A día de hoy veo difícil que Mirotic salga del equipo. Sin ser su Eurobásket, se ha visto que tiene buena química en el vestuario y una temporada más de viajes junto a Pau en Chicago afianzará su amistad y el respaldo de ‘el jefe’ a su compañero. El damnificado será Serge Ibaka y más la defensa de España y su capacidad reboteadora puesta en tela de juicio por Bjelica, Gallinari o los rechaces concedidos ante Francia.

Pura quiniela.

15
Ago
15

Salvemos la Ruta Ñ


Hoy juega la selección española su segundo partido de preparación para el Europeo. Lo hará en Santander, capital de Cantabría, una comunidad que no dispone de un equipo de baloncesto masculino de élite desde el descenso del Lobos en 2003. El rival será Polonia y el encuentro se emitirá por Teledeporte. Será el centenario como internacional de Sergio Rodríguez. Mañana aumentará su cuenta en el mismo lugar ante Senegal o Angola. En su primer amistoso, la plantilla de Sergio Scariolo superó con apuros a Bélgica (67-64) en Gijón, otro punto que desaparició del mapa ACB hace más de una década (2002).

La Ruta Ñ suele ser muy criticada. Las razones de su lapidamiento mediático señalan el ambiente placentero y el nivel competitivo insuficiente que suele rodear a esta ‘gira casera’. Para estas opiniones la promoción y lo económico suelen pesar más para la FEB que los intereses deportivos del equipo. El hecho de disputar los duelos de preparación en su propio país, ante su propia afición y con árbitros locales es indicado como factores que inciden en la falta de adaptación a las condiciones menos favorables que se encontrará el grupo cuando inicie su camino real hacia las medallas en pabellones ajenos, con gradas presionantes y colegiados con pasaporte extranjero.

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El amigo rival

En esta ocasión, como en otras, se añade la falta de entidad de los rivales. A los ya citados en el anterior párrafo, se unirán como adversarios en este tour, Macedonia, en dos ocasiones, Venezuela y República Checa. Ninguna de ellas está en el Top15 del ránking de la FIBA. España jugará la primera fase en ‘el grupo de la muerte’ del Europeo con Turquía, Serbia, Italia, Islandia y Alemania.

En esta ocasión España no jugará ningún encuentro de preparación fuera de su territorio como si ha hecho habitualmente en sus últimas apariciones. Las otras ciudades que acogerán la Ruta Ñ serán Burgos y Logroño, que este año han tenido equipo en LEB Oro, y Madrid y Zaragoza, capitales históricas de la ACB. Granada, A Coruña, León, Castellón, Almería, Guadalajara, Cáceres, Badajoz… son algunas de las paradas que han incluido desde 2008 las giras veraniegas de España. Muchas de estas locaclidades hace tiempo que no están en el circuito de la Liga Endesa, por lo que estos amistosos son la única oportunidad que tienen sus aficionados para acercarse a sus estrellas sin hacer un gasto significativo. Teniendo en cuenta que algunos de los internacionales están enrolados en la NBA, es únicamente en verano cuando los ‘basketlovers’ pueden tener la oportunidad de ver a sus ídolos en directo. Pensando que Pau Gasol lleva desde el 2001 haciendo las Américas, ¿cuándo podríamos verle jugando en España si no fuera por la Ruta Ñ? Si esto ya no fuera un valor importante, el hecho de poder disfrutar juntos de la mejor generación que ha dado el básket español sobre una cancha puede ser incalculable para muchos de los fans de la selección.

Entiendo que todo es mejorable y que deportivamente puede ser bueno, pero también malo, jugar ante equipos de mayor entidad y también medir fuerzas en condiciones menos favorables. Puede que en el equilibrio esté la clave, aunque jugando en Europa el campeonato no veo obligado tener que salir para acomodarse a cambios horarios o climáticos. Pero echen un vistazo, por ejemplo, al calendario que ha confeccionado la favorita Francia. Salvo el partido jugado esta semana en Belgrado ante Serbia y el último que le enfrentará a Alemania, ‘les bleus’ han planificado todos sus amistosos en casa con rivales de distinto pelaje (Rusia, Georgia, Finlandia, Bélgica y Ucrania).

La última década de la selección española masculina está teñida de oro. Su tirón popular es evidente en la buena entrada de sus partidos, pese a la desilusión del reciente Mundial y al arrinconamiento televisivo a Teledeporte. Salvo este último resultado, no creo que la falta de victorias pueda ser un argumento para hablar mal de la preparación de los torneos internacionales. Todo es mejorable, por supuesto, pero la oportunidad de tener cerquita a Gasol y compañía será algo que echaremos mucho de menos cuando estos se retiren. Aprovechemos la ocasión ahora que pasan cerca de casa.

19
May
14

Que hace un rival como tú…


 

Tengo que confesar que un día Cargol me tocó una pierna. Nada de frivolidades. El linimento nos separaba y su intención no era más que hurgar en mis ligamentos en busca del origen del dolor que me azuzaba la rodilla. Tumbado en esa camilla, viendo las estrellitas, incluso en ese momento entre fisioterapeuta y paciente no podía ver en él otra cosa que a ese señor vestido de blanco, de corto, colgándose del aro del pabellón Príncipe Felipe. Esa fotografía de Pep Cargol machacando la última canasta de esa Final Four de Zaragoza persigue al ahora entrenador de El Olivar y al madridismo entero. Fue hace 19 años, en el 1995, cuando la bandera blanca se coronó en lo alto del olimpo del básket europeo y nunca más se supo. Tan lejano queda que no es que ya se hayan retirado todos los jugadores de esa plantilla, sino que este año ha debutado en la Liga Endesa el hijo de su máximo exponente, Arvydas Sabonis.

Hace unos meses entrevistaba a Nikola Mirotic. Era una mañana en Pozuelo. Tranquila, de cielos celestes. En la trastienda los chicos de Informe Robinson estaban grabando una maravilla con El Chacho. Mirotic contestó con serenidad y como los toreros valientes, sin esconderse tras el capote de los tópicos. Quedaba trecho por delante, pero no ocultaba que este año su objetivo principal sería la Euroliga. En uno de los costados de la pista, en un panel reposaban una colección de fotos antiguas con hombres de hombros anchos henchidos de gloria. Todo apuntaba a que esos que empezaban su calentamiento frente a mis ojos de tigre se reservaban un espacio en esa pared.

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Pero llegó Milán y el Maccabi para tintar de amarillo esa página escrita en blanco que vuelve impoluta al cajón donde también se amarillea la foto de Pep Cargol. Con el guión escrito para la ‘novena’ los reglones se torcieron en los arreones individuales de Hickman, los triples de Smith, las diabluras de ‘playground’ de Rice (26 puntos y sin un Draper que le hubiera podido retar en el recreo de The Wire), los vuelos en caída libre de Tyus y la defensa espiritual de Blu y Pnini. Demasiadas frases inverosímiles que no cuadran con los titulares que se presentían de lo que iba a ser. Quizá esa improvisación, no identificarse ante el rival esperado (el CSKA, por ejemplo, o el Barça como se vio el viernes) desubicó a un Real Madrid que pecó de verse seducido por el reflejo que tenía enfrente. El Madrid jugó los últimos minutos al ritmo individualizado que marcaban los exteriores del Maccabi, con demasiadas acciones en primera persona y no en términos corales, aquellos que le hicieron exhibir un estilo campo abierto y libre albedrío, con ejecutores múltiples, de anotación fácil y seducción total. Todo se esfumó porque se perdió esa identidad en una lucha interna por querer ser el protagonista de la noche, donde Sergio Rodríguez (21 puntos)  y Nikola Mirotic, queriendo hacer lo que no había hecho en la primera parte, tomaron el timón de la remontada y Rudy Fernández (4/11 en tiro con un dedo a la virulé) y Sergio Llull (0/7 jugando al escondite) quedaron descoloridos en una encerrona planteada por David Blatt con alma de guerrilla.

Pero pienso que el Madrid empezó a perder esa final ante Zalgiris. La derrota en Lituania en la última jornada del Top 16 envió al Madrid a una eliminatoria trampa ante el Olympiakos. Los 36 puntos de Justin Dentmon ese día en Kaunas fueron un preámbulo de la batalla que al equipo de Pablo Laso le esperaba en cuartos por entrar en la Final Four. Esos cinco partidos casi sin respiro, con dos derrotas de desgaste en Atenas, pusieron el ritmo NBA el calendario que quedaba por delante. Una cuenta atrás sin pausas  que desfondó y desenmascaró a un aspirante que parecía intratable y directo a romper en pedazos esa foto de Cargol. En ese largo tramo hasta Milán recuerden que mediaron otras dos derrotas dolorosas ante el Valencia y el Barcelona, los dos perseguidores en la Liga Endesa que se atrevían a creer que la distancia con los de blanco no es tan insalvable. En ambos encuentros, los jugadores del Madrid se mostraron nerviosos, superados por los acontecimientos y señalando a los árbitros como la parte contratante de sus males. Este último tramo ha generado unas dudas que el proyecto blanco había avistado como muy cerca en Pernambuco durante toda la temporada. Lejísimos. Esos brotes de dudas los puso a fuego de caldera el Maccabi con su ímpetu sin temores, la remontada en una emboscada como filosofía y una grada que ardía.  Bien hubiera cambiado el calor de Tel Aviv por el frío táctico del CSKA.

El viernes, mientras Rice volaba (haciendo pasos) para meter la canasta que aniquilaba las ansias de revancha de Messina, en Las vistillas de Madrid, Burning ejecutaba un concierto dentro del programa de las desteñidas fiestas de San Isidro. Los macabeos rompían la norma y ponían en una aprieto los planes triunfales de los chicos de Laso. Quizá en esos momentos, antes de que el Madrid sacudiese a un Barcelona sin identidad (sin Navarro), sonarán los acordes de ‘Qué hace un rival como tu en una final como esta’… Siempre nos quedará Zaragoza, verdad, Pep.

 

02
Oct
13

Luz, estrellas, baloncesto


Siempre he sido fan del huevo gamba. A mi la tapa de diseño como que no me va. Soy más de fritanga en el plato y palillo en el suelo. Manías o nostalgia del bocata de calamares del Tubo. No sé. El catering de la presentación de la Liga Endesa zigzagueaba entre los clásicos de toda la vida y un toque de cocina de autor minimalista. Los periodistas, buenos catadores de lo gratis, hincaron el diente con la grabadora ya en ‘off’. Hora de escarbar primicias, afilar la exclusiva y tejer contactos entre salmorejo y cuadraditos de queso.

Estos son las bambalinas de un evento que cumple con una deficiencia clara del baloncesto español y cumple también tres años. Ha dejado de gatear para ponerse en pie. Endesa y la ACB montan este tinglao desde que pactaron un acuerdo de patrocinio (a cinco millones de ‘eurelios’ el kilo de temporada) que seguramente ha salvado la, aún autoconsiderada por número de Eurobásketboleros (35) de este curso, la mejor liga del continente. El acto se vende solo, porque está bien organizado y apunta al espectáculo en formato concentrado. La escenografía esta vez perdió el marco privilegiado de la sede de Endesa en el Parque de las Naciones y se alquiló el coqueto ‘Magata’ del Ramiro. Nada que ver, pero acontecimientos internos de la compañía obligaban al traslado a las estrecheces y clima de tradición del Magariños.

Menos espacio, pero no por ello menos decibelios, menos luces y tinieblas perfectamente coordinadas al gas de estrellas concentradas. Que no se diga que Turquía, Grecia o Rusia nos quitan los jugones. Allí estaba ‘pirata’ Navarro a la pata coja, el Chacho y su barba (tiene narices que Iturriaga haga chistes sobre su grosor), un Carlos Suárez que no recordaba la última vez que le aplaudieron, Pablo Aguilar en medio de la mudanza, Llompart en una esquina como si el CAI no hubiera sido tercero en la última Liga, Panagiotis Vasilopoulos con su camiseta limpia de publicidad del CB Valladolid, Kim Tillie llegando sobre la bocina… uno por equipo. Uniforme limpio y aseados.

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El guión se centró en ir al grano. Chistes ‘antiDemencia’ del Itu (pena que los infantes del Ramiro presentes no identifiquen a ese señor viejuno como el ‘Palomero’ vikingo), paseíllo de los protagonistas aunque alguno aún no lo conozca ni el tato (o al menos el tato que conozca el mundillo al dedillo), discursos de los que ponen y reciben la pasta, de los que ponen el espectáculo y reciben los aplausos, los bailecitos de las cheerleaders del Barcelona profanando la virgen esencia del Estudiantes, y los concursos de tiro y de 3×3 para darle contenido deportivo. Este toque All Star queda deslucido por las pocas ganas de los chicos a lesionarse e inteligentemente ACB recortó la agonía (de 5 a 3 minutos de pachanga a trote de cuarentón de Municipal).

Como si fuera la escenificación de una batalla, a un lado se sentaban los gerifaltes de los clubs y en la otra esquina la plana de la prensa, invitada y traída con el billete pagado de todos los rincones del estado (buen lugar para reencontrar viejos amigos), inteligente medida para dar difusión. Hasta los chicos de blogs y webs de segunda, repudiados como leprosos en Ben Hur por algunos jefes de prensa de la Liga, tenían su silla reservada. Un aplauso para quien decida estas cosas. Agentes que no falten en la trama, otros patrocinadores y empresas asociadas, amigos e invitados, gente del Estu entre las sombras… todos presentes como si la cena de Noche Vieja de la familia del básket hispano se tratara. Alguna ausencia hubo, cómo no, en todas las casas pasa.

El veredicto es claro. Este evento no puede eliminarse. Quizá darle un reverso en forma de torneillos más vivos y menos de ir andando. Uno de pocha, qué se yo. Más competitivos para que den chispa a los que están detrás de la pantalla. Porque lo que es el ritmo de la presentación y el envoltorio son exquisitos, de calidad, y deberían ser un referente para exportarse al localismo de los equipos. No suele ser la norma. La mercadotecnia cae en el exceso de la simpleza, de la fórmula conocida, de completar el tiempo del partido con el pim, pam, pum de siempre (de siempre de principios de los 90: la mascota y la danzarina enseñando cacha) y campañas del 1+1=2. Falta imaginación, arriesgarse o ser creativos para saber que estu si, estu no vale para hacer marca. No todo es poner un pantallón colgado del techo y hacer que el foro se de besitos o poner el himno compuesto por el abuelo a toda tralla mientras la charanga deja sordo al niño. Ideas y buen hacer. Es lo que Hace falta para llevar a la gente a llenar los pabellones, sumar euros al presupuesto e identificar con valores qué es el club, porque no todos son lo mismo. La presentación de la Liga Endesa es un paso en mitad del vacío. Sin huevo gamba. Qué le vamos a hacer.

08
Sep
12

Crónica de un campus


La camiseta le rebosaba por todas las partes. A Marc le costaba una vida soltar esa pelota que abultaba tanto como él. “Mañana me la devuelves. Me la tengo que llevar a Sant Boi”, hacía prometerte. No había pérdida. Entre el granulado naranja se divisaban unos garabatos. “Me la ha firmado mi amigo Bebe (Lucas Riva)”, desvelaba orgulloso el valor de su tesoro. Cerca Joseda y Pedro seguían tirando hasta el último aliento. Raquel les miraba atenta hablando como ella lo hace, con una sonrisa. Carlos no paraba de retrasmitir un uno contra uno imaginario en un Insular repleto de ‘píos, píos’. “¿Cuándo vendrá el Chacho?”, preguntaba desde el primer día este descaro grancanario de 10 años. Por allí corría Paula ‘acariciando’ a su mascota la pelota. “Así me dejará pasarla sin tener que cogerla con las dos manos”, repasaba la lección aprendida esa mañana. Mientras Laia, orgullosa, contaba a todos que su grupo había enlazado 74 pases sin fallo como “un buen equipo” y Cristina se enfundaba la camiseta del Estu que su entrenadora Marta le había regalado por su cumpleaños. “Ahora soy del Cajasol y del Estudiantes”, afirmaba la sevillana de 9 años inseparable de Iria y Beatriz. Juntos se apuraban en el revuelo. Los ‘peques’ sabían que después de estirar llegarían los monitores para llevarlos a la piscina. Cada segundo había que gastarlo en botes, risas, pases imposibles, carreras sin descanso, tiros desde el centro del campo, bromas…

Todo fue muy diferente el primer día del Campus Liga Endesa. Apenas cruzaron palabras. El silencio tímido de las horas de encuentro inicial rodeaba a los 19 ‘linces’ que de nada se conocían. Unos llevaban ya años jugando y otros no sabían apenas coger la pelota. Daba igual. La consigna era divertirse, aprender algo de baloncesto y ser un verdadero equipo, buenos compañeros y amigos. Ese eran los objetivos que marcó Paco Torres, coordinador técnico del campus, a los diez entrenadores del Asefa Estudiantes (Marta Sánchez, Javier García y Sergio Ruiz), Real Madrid, Fuenlabrada y Majadahonda, técnicos de destinos distintos, pero que en las innumerables charlas encontramos puntos de encuentro en la enseñanza de valores, la ilusión por enseñar más allá de la competición y la pasión sin colores por este deporte. Todo era nuevo, incluso para nosotros, en el primer campus oficial que llevaba meses organizando la ACB. Hasta el último momento se estuvieron puliendo los detalles para que los 100 seleccionados de toda España encontraran su casa en el ‘fuerte’ del Club Las Encinas de Boadilla del Monte.

Mis ‘linces’ con Suárez y el ‘Chacho’ / CampamentoLasEncinas

Dadas las diferencias, los primeros ejercicios sirvieron para dividir por su experiencia deportiva a los chavales, intentando respetar la edad y los grupos que mantenían en las actividades (canoas, bicicleta, tirolinas…) y visitas (Parque de Atracciones y Madrid) que completaban el campus. El segundo día ya empezó el trabajo técnico, con tres horas en pista que concluían con diferentes competiciones de tiro, habilidades y, los más ‘grandes’, un torneo 5×5 que mezclaba a todos los niveles y dónde se ponía en práctica todo lo aprendido, que no fue poco. “Alo es una jugona”, sentenciaba Víctor, aunque todos le llamaban ‘Zaragoza’ o ‘el maño’. El jerezano Pablo se empapaba la melena para el siguiente partido. Toni calentaba su muñeca y la lengua mientras apuntaba las canastas de otros. Alejandro ya sabía lo que era ser un ‘palomero’ y el ramireño Ignacio exhibía lecciones de patio.  Ni el calor ni el trabajo eran un inconveniente para saciar la sed de baloncesto y de pasar un buen momento que todos los jugadores y jugadoras fueron sintiendo mientras avanzaban unas jornadas que cada vez se nos hacían más cortas a todos. Eso pasa cuando uno se lo está pasando bien, ¿verdad?

A mitad de la mañana, en el receso del almuerzo, recibimos la visita de maestros ilustres. Primero fue Quino Colom (Fuenlabrada) quien dejó claro a todos que los estudios (él estudia Psicología) no deben estar por debajo del deporte. Si no fuera poco con eso, directamente del colegio llegaron Jaime Fernández, Edu Martínez y Lucas Riva (Estudiantes). Más de una hora se pasaron firmando todos los autógrafos posibles, posando para mil fotos e, incluso, marcándose una samba con los más valientes. “Pero si le llegaba a la cadera”, bromeaba risueña Paula. A Sergio Rodríguez y Carlos Suárez (Real Madrid) les tocó saltar a la pista después de ser ‘acribillados’ a preguntas, algunas, de lo más incómodas: “¿Qué sentisteis tras el triple de Marcelinho?”. Sus nombres quedaron estampados en 100 camisetas y en 100 recuerdos para toda una vida.

Y pese a que nadie quería, llegó la despedida, con los últimos partidos y circuitos, amenizados por Juanma  López Iturriaga. Cada uno con su diploma y su pelota y nosotros, son la satisfacción del objetivo cumplido, llegó la hora de la despedida. Y como en todos los campus los créditos del final fueron los adioses que son hasta luegos, los abrazos y las lágrimas que son contratos de amistad eterna, el intercambio de ‘tuentis’ y ‘guasaps’ para no perderse en la distancia… “Pero seguro que el año que viene todos repetimos”, consolaba a Carlos a sus compañeros. Marc no tiene duda de ello. Y se traerá con él su balón firmado y sus 99 nuevos amigos. Su equipo.

 

Todo el equipo del Campus

Esta crónica fue publicada por ACB.com

30
Ene
12

Los ‘unos’ de la quiniela


El pasado día 16 de enero USA Basketball hizo pública una lista de 20 jugadores que optan a defender a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos que este verano se disputarán en Londres. A seis meses para que la bandera de los cinco aros ondée en el London Olympic Stadium, Argentina también presentó a ocho nombres que serán fijos para Julio Lamas en las canchas británicas. En España el debate está desierto. El afónico altavoz del baloncesto español no lanza mensajes a la opinión pública más allá de las maravillas de Ricky Rubio en la NBA. Poco más se oye rebotar a nuestra pelota naranja en medios de comunicación no especializados. En los propios la temática se amplía a los pronósticos coperos, el duelo Barça-Madrid en la Liga Endesa y Ros-Avenida en Liga Femenina, el meteórico Iberostar de la Adecco Oro, el Top16 de la Euroliga… pero tampoco nada de los Juegos. ¿Es pronto para enfocar la mirada hacia Londres o falta una total visión para potenciar las bondades de la selección fuera de la temporada veraniega? ¿Están locos estos americanos o son maestros del márketing deportivo? ¿No interesa o no se vende la marca?

Me sorprende cómo la eclosión de Ricky Rubio en la NBA, su magnífica adaptación a un estilo vecino al que ha mamado en Badalona, la concesión sin ataduras de Rick Adelman, la excelente campaña de propaganda ‘made in NBA’, no ha sido codificada en España como un debate sobre su influencia en la selección. Detrás del huracán Ricky acechan otras pequeñas tormentas que hacen que la posición de base vaya a ser un campo de batalla del que Sergio Scariolo deberá rescatar a tres supervivientes. De la noche a la mañana se ha pasado de la amplificación nacional de la pregunta interna del Palau de ¿Ricky o Sada? a consagrarse al flequillo desmelenado y a verse en la puerta de entrada a una serie de manos dirigentes que reclaman la atención del ‘engominado’.

No sólo a Ricky le viene fenomenal la NBA, si no que a la selección le viene fenomenal este fenómeno. Quizá como Rookie del año, All Star, consagrado en los ‘highlights’, chico de moda…entre  la renovada seguridad que Ricky dispondrá en Londres se divisan varios eni. Su reactivación supondrá un plus que el entrenador deberá gestionar en términos de roles en la pista y un aumento del respeto de los rivales porque enfrente estará el ‘superstar’ Ricky de los Wolves y ya no el dudoso del Barcelona. La adaptación del Ricky a los corsés FIBA y a un espacio en retaguardia no parece un peligro dada la solidez del grupo de estos amiguetes de veraneo de caza de medallas, pero la pugna por la titularidad entre Calde (10.5 puntos y 8.4 asistencias) y Ricky (11.1 puntos y 8.8 asistencias) podría ser un foro de discusión en medios y graderíos que poco estimulan a los técnicos. Ambos se anuncian como seguros, pero ¿en qué orden? ¿Será la primera ocasión que se pondrá en subasta la batuta principal? Rubio la tomó con acierto tanto en los Juegos de Pekín como en el Mundial de Turquía por la lesión de su compañero. ¿Será ahora su momento?

Con dos ‘unos’ fijos en la quiniela, la vacante del tercer base tiene ahora más candidatos que nunca. El debate es viejo. La añada es prodigiosa. Con la sordina de estar en la ACB o en centros de información de provincias, no se puede pasar por alto la buena temporada que están realizando bases que ya estuvieron en los Golden Boys y que advierten en Londres su última parada olímpica. Sergio Rodríguez (4.9 puntos y 4.2 asistencias) es el que ocupa la parte principal de este escaparate por la atención que siempre ha captado el juego vistoso del tinerfeño desde que despuntó malabarista en Estudiantes. Ahora, en la orilla del Madrid, de vuelta a España, añade un poso de base riguroso a su genética de revolucionario que siempre se tiene más en cuenta en circos que en empresas serias. El cambio cuenta con la ayuda de la influencia de los periódicos de la capital que no ven mucho más allá de lo que ocurre en el Real Madrid y le elevan sobre el resto. La filosofía de Laso encaja con el canario y la victoria es la más fiel socia para estas carreras olímpicas. ¿Volverá ‘Spanish Chocolate’ al corrillo del que formó parte en Saitama?

Otro que estuvo allí y no volvió es Carlos Cabezas (8.9 puntos y 3.7 asistencias). Su diáspora tras salir de Málaga parece haber terminado este año convirtiéndose en el base netamente español que más valora en la ACB. La dimensión de su juego resta con la no clasificación del CAI Zaragoza para la Copa, por la que luchó de forma personal, pero tiene el segundo round del playoff en su lucha particular por reinstalarse en la élite. Y en ese paso se cuenta el extra de la selección.

Con la sospecha eterna de sus rodillas, Raül López (5.9 puntos y 1.6 asistencias) fue el comodín que Scariolo utilizó en su aventura en el Khimki y cuando José Calderón se rompió a pocas horas de irse a Estambul para jugar el Mundial. Y cumplió. Su presencia viene avalada por la escurridiza campaña del Bilbao entre una Liga Endesa donde ya se le espera y una Euroliga donde todo es nuevo y maravilloso. López aporta trabajo y silencio, experiencia y saber estar. Dotes que siempre son ponderadas por el buen entrenador.

Víctor Sada (2-6 puntos y 1.9 asistencias) parece quedar relegado a un segundo plano por la inclusión de ‘vedettes’ y quizá porque la riña con Marcelinho da menos presencia mediática que los careos deportivos con Ricky Rubio, que siempre tiene una cámara y un crítico persiguiéndolo. O será que las cadenas de triunfos del Barcelona ya no deslumbran por repetitivas. Sada sigue siendo el base que suma más de otras cosas, subido en el andamio del baloncesto, pero al que la estadística más maltrata. Su continuidad en la lista, que fue defendida a ultranza en verano, no está tan decidida ante la avalancha de ‘posibles’.

Si Sada fue el año pasado el base que dio un paso al frente, en esta ocasión ese gesto de progresión lo ha dado Pedro Llompart (8,8 puntos y 3,7 asistencias). Desde la mejoría del balear se entiende mejor el rendimiento del Lucentum de Alicante. Con 30 años la internacionalidad se le ha resistido y su aparición parece tardía, aunque justifica ser un nombre propio en este post.

Otros veteranos que siguen al pie del cañón, pero cuyo pasaporte olímpico no se estima, son Javier Rodríguez (3.8 puntos y 5.1 asistencias) y Javi Salgado (9.4 puntos y 3.8 asistencias), armas fundamentales en equipos humildes, donde Rodrigo San Miguel (3.1 puntos y 1.3 asistencias) pierde gas tras emigrar de la calma de Manresa a las exigencias de Valencia. Otra perpectiva es la de jóvenes valores como Josep Franch (8.9 puntos y 2.4 asistencias) o Quino Colom (7.5 puntos y 3.9 asistencias), dentro de la bolsa de ‘futuribles’ que podrían completar el cuadro como ‘invitados’. Ambos se lo merecen.

Puede que la pregunta quede lejana o que sigamos equivocándonos no abriendo las puertas al debate para, simplemente hablar de baloncesto, pero el dilema de Sergio Scariolo con los bases parece ser más complicado en esta ocasión que en otras oportunidades. Su respuesta estará descifrada por múltiples variantes y la diversidad de nombres y estilos dónde elegir solo son una bendición para el seleccionador. Siempre contando con posibles lesiones y otras circunstancias que pueden sumar o restar elementos más la pieza polivalente de Sergio Llull, el ‘combo’ más definido esta campaña como director en el Madrid, el italiano deberá ver qué es lo que quiere: una promesa que ha alcanzado el punto de maduración (Sergio Rodríguez), un hombre experto y de confianza que ha hecho una buena campaña personal (Carlos Cabezas), un ‘seguro’ discreto y cumplidor en forma (Raül López), la recompensa a una formidable temporada (Pedro Llompart), la continuidad del trabajador nato (Víctor Sada), la oportunidad a la sangre nueva (Josep Franch o Quino Colom)… Hay donde elegir.




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