Posts Tagged ‘Reynaldo Benito

02
Oct
16

Las Tecnycuentas de la nostalgia


El CAI ya no es el CAI. Ahora es el Tecnyconta. Cambio de nombre que despertó un cierzo de nostalgia por Zaragoza. Recuerdo perfectamente lo que supuso el anuncio del bautizo del ‘nuevo’ CAI en un comedor de un hotel maño reconvertido en sala de prensa. La noticia de la involucración de la Caja Inmaculada, el patrocinador más clásico y exitoso de la etapa del CBZ en la élite, sirvió de respaldo para el recién nacido proyecto del Básket Zaragoza 2002. La cosa iba en serio si detrás estaba la entidad financiera del Paseo Independencia y confundía bajo disfraz rojo  a los aficionados no aragoneses en la creencia que ese CAI era el otro CAI, el de toda la vida.

Pero es que ahora ni la CAI era la misma CAI. La fusión con Ibercaja hacía irreal la vigencia de un mecenas que estaba cantado iba a dejar de apoyar al club de baloncesto. Alrededor de la ACB habían sido otras las ‘cajas’ que habían salido tarifando de la esponsorización de equipos ‘de provincias’ como precipicio de un modelo de gestión bancaria azuzado por la crisis y el rescate millonario. Caja Postal, Caja San Fernando, Caja Bilbao, Laboral Kutxa, Cajacanarias, Caja Extremadura, Cajamadrid… se han ido despidiendo de los aros y dejan solitaria a una Unicaja propietaria en Málaga. En sus tiempos de bonanza, la CAI llegó a patrocinar al Básket Zaragoza, el Peñas Huesca, el Balonmano Aragón y el Voleibol Teruel.

Final cantado

La ausencia de subvenciones públicas, copiosas en época de vacas gordas, y el deseo del Grupo IberCaja de apartarse (seguirá apoyando a la Fundación) ha ido descendiendo el presupuesto que se manejaba para construir una plantilla que cumpliera con unos objetivos debilitados en las últimas dos temporadas. La caída de ingresos por la bajada de abonados añade peso a este lastre. La situación se volvió más alarmante este verano con el riesgo de impagos, la necesidad de realizar una nueva ampliación de capital, la renuncia de la plaza del filial en LEB Plata y la ejecución de cambios profundos en la estructura. La salida de cuatro empleados, entre ellos los dos que resistían desde la fundación (el responsable de Márketing Miguel Mur y el médico José Sarasa), y una oferta de renovación inaceptable para el entrenador asistente Rubén Perelló, van encaminadas hacia la reducción de nóminas. Pese a haber renovado, también abandonaba la nave Willy Villar, el arquitecto deportivo de los éxitos de la etapa del recordado José Luis Abós. Su puesto ha sido amortizado por un cónclave formado por el presidente, un consejero, el entrenador y el jefe de cantera.

A unos pocos días de la apertura de la temporada, el anuncio del cambio de patrocinador pilló por sorpresa a muchos, tanto que hasta la presentación de las nuevas camisetas, con el logo incrustado sobre el rojo característico del CAI, tenía un aire de precipitado. Sin embargo, Tecnyconta no es un extraño en la órbita del Príncipe Felipe. Como otras marcas aragonesas como Simply o Ambar, ya era patrocinador secundario y ahora adquiere un valor mayor.

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La empresa de prefabricados de hormigón, un sector insólito en la Liga Endesa, es propiedad de Emilio Garcés, consejero de la directiva del Básket Zaragoza 2002 desde la ampliación de capital acometida tras el primer ascenso (2008). Garcés es un amante del deporte. Saltó al escenario público cuando se involucró en la compra de las acciones del Real Zaragoza en propiedad de Alfonso Solans junto a Agapito Iglesias. Al no poder ocupar la presidencia y por discrepancias con el soriano, decidió vender su paquete accionarial (casi el 30%) a su antiguo socio y salir del mundo del fútbol.

La vinculación de Garcés con el deporte en los tiempos que corren le honra. Reynaldo Benito, presidente del club, agradeció el cable del que parece su socio más cercano y en la presentación reconoció que el montante del acuerdo servirá para pagar los gastos pendientes y afrontar el futuro con otra perspectiva. Y quizá sea más pronto que tarde. En la primera derrota ante el Valencia, algo previsible y sin exhibir un mal juego, Casadevall utilizó una rotación cortísima en la que quedó señalado el croata Kraljevic. Teniendo a un base como Agustí Sans entrenando con el equipo, ya se habla de la posibilidad de cambiar alguna pieza de la plantilla y traer algun refuerzo bajo el nuevo amparo de Tecnyconta. El contrato alberga la posibilidad de alargar el matrimonio la próxima temporada.

Puente de apoyo

Como casi todos en este país, Tecnyconta está recuperándose de la crisis económica, que le llevó a sumergirse en un concurso de acreedores en agosto de 2013. Anteriormente, la empresa llegó a contar con 500 empleados en 2008 cuando fue actor principal en la construcción del Ikea, el Pabellón de Participantes de la Expo o el recubrimiento de las vías del AVE y Cercanías de la capital aragonesa. Posteriormente, ante la bajada de pedidos, tuvo que ejecutar varios EREs de regulación de empleo temporales, despedir a casi un centenar de trabajadores y reducir en un 5% sus salarios. Según el portal eleconomista, la sociedad ocupaba el puesto 645 en el ránking de empresas de la provincia de Zaragoza en 2014, 300 por debajo que un año antes. Estos malos tiempos parecen pasados, aunque están aún cercanos para obviar cierta incertidumbre sobre la solvencia del nuevo patrocinador del Básket Zaragoza para fortalecer a un proyecto en retroceso.

La nostalgia de estos días viene además provocada por la evocación de lo que pasó cuando la CAI dejó de apoyar al CBZ. Ni Anway ni Natwest terminaron de ser balsas de auxilio para un club que acabó naufragando en su deuda acumulada y dejado a la deriva por los poderes políticos, como ha ocurrido ahora. Cabe ahora agradecer a Emilio Garcés por su valentía y por darte este paso al frente, pero Tecnyconta parece ser un puente de apoyo entre los propios consejeros para afrontar una urgencia inmediata y ampliar el tiempo para hallar nuevas salidas necesarias para que la nostalgia no se convierta en tristeza. Tristeza por la desaparición de un club que, llame como se llame, es tan necesario para un deporte tan amado en Zaragoza.

 

 

 

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27
Nov
15

Igual y diferente


CAI Zaragoza y Estudiantes están empatados. Ambos avanzan lentamente por la temporada. Solo una victoria en siete jornadas es un bagaje que ha tumbado a Joaquín Ruiz Lorente como una ráfaga de cierzo pasando el puente de Piedra. Nadie en Magariños, sin embargo, parece señalar con el dedo el trabajo de Diego Ocampo. 1-6. Es lo mismo, pero es diferente.

No todas las realidades se pueden resumir en una estadística. Es obvio que Estudiantes y CAI Zaragoza no comparten objetivos. Sus exigencias son parientes muy lejanos. Los maños aspiran a repetir presencia en Copa y Playoff, horizontes visualizados como un premio para el club colegial, asustado en driblar al descenso. A Joaquín le precedía una temporada agitada, mientras Ocampo mantiene el beneplácito de la duda de los primerizos. La balanza se desprende más pesada para el presupuesto maño, la cotización de sus jugadores y su veteranía. Recuperando su esencia, el ‘Estu’ se ha tirado en manos de un grupo de mozuelos canteranos y se asumen sufrimientos por la apuesta. Sabe de los riesgos de jugar en el patio de un colegio. Pero hay que vivir con unos ideales.

Los reflejos entre estos dos ‘clásicos’ se distorsionan además en la manera que sus presidentes han abordado la crisis. El día y la noche. Reynaldo Benito notificó el despido a Joaquín Ruiz Lorente pocas horas después de bajar a la pista del Príncipe Felipe y exigir públicamente un viraje tras las derrotas. Exigió un cambio que ya estaba planificado. Ese anuncio de buenas intenciones ante los focos  contradice su forma real de actuar en las tinieblas intestinas. No sólo se cortó a su entrenador, sino que, conocedor ya de su futuro, Joaquín Ruiz Lorente tuvo que afrontar el trago de entrenar al equipo, en el que ha trabajado una década, en un partido de amargo epílogo (caer en la prórroga). La medida, poco habitual en una entidad regida por la calma y continuidad, sofoca la posibilidad de lluvia de críticas que aparecía en la previsión de  una nueva catástrofe casera este fin de semana en el Príncipe Felipe. Sustituido Joaquín por Andreu Casadevall, el preferido por Willy Villar, se entrega la cabeza pedida por parte de la afición y se consigue que el incendio del banquillo no alcance al palco de autoridades. Estrategia de Nerón en el circo romano.

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Fernando Galindo, presidente colegial, ha actuado con un traje más señorial y aparentemente más atípico al cargo. Estudiantes, maniatado por las cuentas, maniobró tarde en el verano. A las lesiones de hombres importantes como Nacho Martín, la salida de Vladimir Stimac y, hasta la reciente llegada de Xavi Rey, ha dejado en el arranque liguero a un grupo falto de rodaje en la Liga Endesa sin una referencia interior. La pareja de americanos exteriores tampoco ha mostrado el rendimiento deseado y desde las oficinas de la calle Serrano se ha optado por contratar a un anotador compulsivo, Tony Mitchell. Movimientos que identifican ciertos fallos en la confección de la plantilla y la absolución por el momento de un Diego Ocampo que por su trabajo y talante convence. Si hubiera alguna duda, el señor Galindo, declaró ayer que él es el responsable único de los fallos de cálculo con la plantilla. Ni el director técnico ni el entrenador, él.

Dos formas de actuar de dos personas diferentes que representan un mismo cargo. Dos clubs con panoramas y presiones desiguales ante una idéntica situación y balance deportivos. Dos entrenadores con similar bagaje esta temporada, pero de pasado y un futuro desigual: uno en el paro y otro confiado por seguir para adelante. Maneras de presidir.

20
Nov
15

Tormenta en el mar de la calma


El CAI Zaragoza no es amigo de volantazos. Pocos clubs han mantenido una línea tan recta y ascendente sostenida en tanto tiempo. El punto del inicio  de esta estabilidad infinita lo marcan dos apellidos que pusieron la flecha apuntando bien arriba: Villar-Abós. Sólo la desgracia de la enfermedad del recordado  Pepelu ha obligado a dar un giro brusco, pero hasta entonces la variante fue la natural, sin sobresaltos. El otro técnico que servía en ese banquillo desde el 2008, Joaquín Ruiz Lorente, asumía el mando como en una abdidación monárquica. Era lo más lógico. Lo que debía de ser. Sin discusión.

Las derrotas en la Liga Endesa, que no tanto en Eurocup, han despertado las adormiladas dudas que sobre el trabajo de Joaquín se despertaron mediada la temporada pasada. Parte de la grada cargó contra él como responsable de la marcha irregular tras la Copa y las derrotas caseras que finalmente dejaron al CAI sin ‘playoff’. Pese a protagonizar una campaña con buen balance, estos descuidos disgustaron al creciente nivel de exigencia porque se percibía aquella plantilla como la mejor de la historia del club aragonés. Y no se estuvo a la altura.

En verano, si había alguna interrogante, la secretaría técnica la zanjó renovando al entrenador y colocando las piezas de la plantilla según sus deseos, con su rúbrica y sin herencias: se dio salida a un hombre clave en la etapa Abós (Pedro Llompart) y se arrinconó a otro (Pere Tomás), dando poder a Stevan Jelovac pese a sus carencias defensivas y su egoísta selección de tiro. El resto de fichajes tenían o tienen buena pinta, avalados por la buena fama de Willy Villar de pescar bueno, bonito y barato. La buena pretemporada, cosecha de resultados de esperanza, promovió la consigna de que el CAI tenía amplitud de opciones para la pizarra, mucha versatilidad y disponía de jugadores de rendimiento inmediato. Se destensaba la cuerda que sujetaban los críticos. Por poco tiempo.

Con una victoria en seis partidos, perdiendo tres enlazadas en Charleroi con mala imagen, en casa ante Andorra y dejando escapar un partido ganado en Badalona, la excusa del calendario riguroso (enfrentarse al Madrid y al Barça defendían esta versión) ya no parece ser válida para acallar a la oposición y la crispación vuelve a rondar por el mal llamado aún Príncipe Felipe. Cuando aún no ha terminado la fase de encaje, ya se hablan de finales por estar en la Copa y se percibe desconfianza en el juego que pueden dar algunos jugadores (Diener, Linhart, Benzing o Kanacevic) y en el liderazgo de Jelovac,  hay un agujero en la defensa interior, no existe equilibrio en ataque con la persistencia de la falta de anotación exterior y los cambios de quintetos no ayudan para definir roles. Demasiados problemas demasiado pronto.

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Aunque el CAI sigue abanderando la continuidad y tranquilidad, la pausa y templanza para dejar hacer a los profesionales, la misma teoría con la que solventó la crisis de marzo, la confianza sobre Joaquín Ruiz Lorente empieza a ponerse en duda ya no sólo por parte de la grada, también por cierta sección de la prensa. Esto genera un dilema en la ‘filosofía’ que ha presidido el CAI Zaragoza en los últimos siete años y quizá la obligación de romper la baraja si la cosa no funciona y la presión estalla la caldera. Vivir demasiado tiempo con esa desconfianza no parece sano y menos tras el bagaje grisaceo de la campaña anterior. Gran Canaria y Baskonia, y en mitad la visita del Valencia, pueden ser los jueces si se suman demasiados adeptos al bando crítico. La bajada al ruedo del presidente, alertando sobre la situación y exigiendo resultados, tiene dos visiones: es una exhibición pública de que las luces rojas se han encendido, pero también una medida intermedia, un aviso, más acorde a los procedimientos poco quirúrgicos de la entidad.

Este mar sin grandes olas por el que ha navegado el club de Zaragoza provoca incertidumbre entre los perfiles en la teórica (ojo, digo teórica) sustitución de su técnico. El candidato que más gusta a la dirección técnica está en Valencia y es Pedro Martínez. El segundo, Salva Maldonado, también tiene contrato en vigor en la Penya. Imposibles ambos hasta zanjar el curso. Entre las opciones del mercado actual no hay muchas alternativas. O al menos que hayan estado recientemente subidos a la rueda de los banquillos ACB en los puestos de nobleza que persigue el proyecto del CAI. Quedaría como alternativa repescar a alguno de los preparadores que están en el extranjero o tirar por el camino de la juventud como han hecho en estos años otros equipos con acierto (Valencia con Carles Durán o Baskonia con Ibon Navarro). Donar el mando a Pep Cargol, aunque lógica en esta transición, podría ser dudoso por el último ejemplo. Pero esta caza en aguas revueltas es solo una lotería que queda en un segundo plano ante la esperada reacción a la que aguarda el club. Pero si fuera así colocaría al CAI ante una circunstancia a la que no está acostumbrado. Así que antes de tirarse de cabeza al barro, quizá será mejor esperar hasta que escampe. Aunque exista el miedo a tormentas mayores.

07
Jun
13

Las posibilidades del CAI


En una entrevista en el programa ‘Salvados’ el humanista José Luis Sampedro desnudaba uno de los esloganes con los que se intenta justificar tanto recorte sobre las clases menos privilegiadas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La frasecita puesta en boca del poder culpabiliza a aquel que se compró una casa con una hipoteca golosa o pagó la universidad de sus hijos a plazos siendo un paria y, de paso, justifica toda la austeridad que nos está cayendo encima como si se dijera “tú te lo buscaste, amigo”. El escritor fallecido el pasado 8 de abril negaba que alguien pueda vivir por encima de sus posibilidades, simplemente porque lo que hace es utilizar las opciones que le ofrecía un sistema volcado hacia el consumismo.

Nadie pensaba que el CAI Zaragoza fuera a jugar este curso las semifinales de la Liga Endesa. La marcha de Bracey Wright, Carlos Cabezas y Rafa Hettsheimeir desarbolaba una plantilla que aparecía en la Supercopa con menos pompa y, por lo tanto, en un peldaño más bajo para optar a los objetivos de Copa y playoff que añoraba el Príncipe Felipe. La conjunción global y la buena capacidad de los fichajes no solo han dado premios a Willy Villar y estabilidad y aprobación unánime ante la figura de José Luis Abós, sino que han tenido el rédito de ser la mejor temporada del club fundado hace once años. La presencia en la Copa de Vitoria parecía suficiente para justificar el éxito. Pero el playoff, eliminando a Valencia pocas semanas después de perder en Henk Norel a su mejor anotador y rebotador, ha supuesto la consagración del retorno del baloncesto a las alturas en las que habitó con el CBZ e hizo de Zaragoza una ciudad de la canasta.

La eliminatoria ante el Real Madrid no empañó esta sensación de retorno al mejor pasado, simbolizada en los centenares de aficionados que viajaron a la Fonteta y al Palacio de los Deportes y en la cerrada ovación que rindió el Príncipe Felipe al equipo mientras este se hacía una foto final en mitad de la pista que olía a despedida. El CAI no compitió en la penúltima ronda dando la impresión de que llegar a ese punto habia sobrepasado su ambición y que la final era vivir “por encima de sus posibilidades”.

El verano se presenta como un periodo abierto para la planificación, estado en el que el club, desde que Reynaldo Benito se puso al mando, se ha mostrado frío y calculador para no superar sus límites y no meterse en berenjenales económicos. El nuevo contrato de Abós, merecidísimo e incuestionable, es el primer movimiento de muchos, entre los que se presuponen renovaciones complicadas y más que posibles marchas de jugadores que se han revalorizado tras su buena temporada en el CAI. Se suma la variable de competir en la Eurocup la próxima campaña (más efectivos, menos entrenamientos) y el aumento de las expectativas de una afición que parece se reengancha al baloncesto. La exigencia se eleva.

La gestión y el modelo del club, personalizado en el triunvirato Benito, Eneriz y Villar, se han mostrado solventes y cabales en periodo de estabilidad y pocas presiones deportivas tras el ambular de la entidad en LEB, donde la ansiedad de ascenso, el recuerdo glorioso de lo que se fue y la falta de experiencia guió nervioso y tembloroso al Basket Zaragoza 2002 por un fracaso continuado.

Ahora empieza otro tramo, donde el caísmo, consciente o inconscientemente, querrá que lo que ha ocurrido esta temporada ocurra siempre o casi siempre en mayor o menor grado. Administrar esas posibilidades, las reales (presupuesto a la baja de 5,2 millones) y las que ofrece el sistema, será la asignatura que el CAI Zaragoza y su directiva debe saber manejar para no caer en los errores que llevaron al ‘rescate’ del Bilbao Basket (finalista ACB, Euroliga y ahora en el alambre económico). No hay que irse tan lejos. Esa pretensión mal medida llevó al baloncesto de la ciudad a sus horas más sombrías y han convertido al vecino del fútbol en un triste fantasma que hace no tanto se pavoneaba de lo que no era. Llegan momentos decisivos, y en el baloncesto es cuando siempre se pide lo que a José Luis Sampedro le sobraba: cabeza.

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

P.D: Pude vivir los dos primeros partidos de la histórica semifinal en el Palacio de los Deportes gracias a la invitación que Radio Zaragoza me hizo para comentar los partidos junto a mi amigo Antonio Ruesta. Gracias a ellos por dejarme solventar una deuda histórica que tenia con esa casa.

14
Nov
12

La gente


Carl English suspira aliviado. Está solo y tiene la pelota. Por fin. El canadiense se prepara a desatarse desde los tiros libres el pegajoso marcaje que ha ordenado Abós y ejecutan sus jugadores. En mitad del respetuoso silencio del Palacio arrecian unos gritos conocidos. ‘La vas a fallar, la vas a fallar’. La treta de la ‘Demencia’ no se entona como es habitual desde su fondo de la calle Jorge Juan, cerquita de la pista, como tiene que ser. ¿De dónde vienen los aullidos? ¿De algún marcador millonario? ¿Quién se atreve a desconcentrar al jugador del Estudiantes con las mismas armas que usan sus aficionados? La respuesta viene desde bien arriba, desde la guarida de los seguidores del CAI Zaragoza.

A la salida del pabellón me encuentro al responsable del cortocircuito de cánticos. Es fácil verle. Alto como un tallo, luce en su 1,90 ropa oficial del CAI. En su mano sujeta un artefacto que parece haber salido de la estantería de un ‘chino’. ‘Me he traído esto para animar a esta gente, pero apenas cantan’. Juanjo López le da a un botoncito del aparato y empieza a sonar el himno del CAI. Alrededor, los aficionados maños no se dan por aludidos y apenas sonríen mientras esperan la salida de los jugadores que acaban de vencer al Asefa Estudiantes, la octava victoria como visitante en tres temporadas en la Liga Endesa. Unos amigos dementes reconocen a Juanjo. “Hoy ganabas seguro”, le increpan entre bromas. Tienen razón, desde que una fría tarde de LEB, apareció por el Príncipe Felipe para acompañar a Rafa Vidaurreta en su debut como caísta, sus lazos con el equipo de Zaragoza y sus aficionados no han hecho más que apretarse más y más. Ese día, solo en mitad de los ‘Inchas Lleons’ y ante unos 10.000 fieles, empezó a gritar ese ‘la vas a fallar’ que ahora es ritual en el pabellón cuando un adversario se dirige a la línea de tiros libres. Fundador de la peña Rafa, entre sus clases de kárate, este ‘maño’ de Canillejas saca tiempo para seguir a su Estu de toda la vida y a su CAI de toda una amistad. “Siempre que vienen los amigos de Zaragoza me subo con ellos. Ha venido un autobús con gente que está en el paro o han sufrido un ERE, pero que deciden dejar de estar un domingo con su familia para venir a Madrid a animar a su equipo”, expone nuestro protagonista cuyo hijo se llama Zoran por ‘Cutura’.

A la entrada del Ramiro de Maeztu, hogar del Estu, un cartel reza ’desde 1948 formando personas a través del baloncesto’. En los pasillos del pabellón Antonio Magariños cuelgan fotos llenas de historia. En uno de ellas aparece John Pinone entrando a la pista con la Copa del Rey del 1992 mientras el equipo contrario le hace el pasillo. Entre la fila de humillados se reconoce a JJ Anderson, una leyenda ‘negra’ en la historia del CAI. La fortuna quiso que el CBZ volviera a encontrarse en Liga una semana después con su verdugo en esa Copa. En la final disputada en Granada  en el acta ambos equipos presentaron a 11 canteranos. Entre ellos, un prometedor base en la profundidad del banquillo que dirigía Manel Comas. Ese chico se llamaba Reynaldo Benito y hoy es presidente del nuevo CAI Zaragoza. “Nos vemos en Vitoria, Reynaldo”, le espetó un aficionado aludiendo a la Copa 2012. “Ojalá”, contestó el ‘presi’, siempre prudente, pese a que acaba de ganar su equipo en el Palacio.

Los jugadores del CAI celebran una canasta en el Palacio / A.MARTÍN

Las cosas han cambiado muchísimo en estos veinte años. El CAI sólo presentó a un canterano en Madrid (Javier Marín). Esta semana en la prensa se habló de que el club aragonés va a fichar (siempre con comillas) a una joya serbia y otra chilena. En el Estudiantes, eso si, con seis chicos que han pasado por el Ramiro en sus filas, los americanos ya no son ‘osos’ que se toman un café en la cantina del ‘Magata’ enamorados de una filosofía y sigue en la Liga Endesa después de vivir un dramático descenso que quedó anulado porque Menorca no pudo pagar el canon de ascenso. En esa falta de valores e identidad señalan muchos la caída de la popularidad del baloncesto en España, en que ya no mete los triples el que puede ser tu vecino del quinto o que cuando te memorizas el apellido del pívot bielorruso lo han cambiado por otro de Wisconsin con pasaporte de Madagascar. Quizá sea solo nostalgia o cosas de la crisis.

Juanjo se queda esperando al filo de la escalera hasta que el último amigo sube al autobús. “Hasta la una no llegamos a casa”, me dice en la despedida Paco. Itziar viene deprisa, se ha quedado retrasada, pero se para a darme dos besos antes de marcharse a Zaragoza. Begoña me llama desde el otro lado de la calle. ‘Mañico, tómate una cerveza con nosotros, que hoy nos habéis ganado’. Acepto la invitación. El bus se marcha y los dementes se meten en los bares buscando el calor. El baloncesto cambia, nos guste más o menos, pero esa gente, gente como Juanjo, como tantos otros, siguen allí. Siempre.

Este artículo ha sido publicado en el número 88 de la Revista Digital de la Federación Aragonesa de Baloncesto

P.D: Durante el partido el Departamento de Prensa del Club Estudiantes me invitó a participar en la retransmisión del mismo en su canal EstuRadio, lo que fue un verdadero placer. Cuando pueda cuelgo el enlace.

25
Sep
12

El impaciencia del afilador


Al salir el sábado del pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza escuché  el resoplido de una armónica. En la paranoia pensé que el espíritu de Mauricio Aznar me perseguía. Ojalá lo pudiéramos resucitar con algún brebaje de brujo. No, era un sonido más reconocible y escalofriante que la sombra de un fantasma. ¡Ha llegado el afilador! Sabe que hay cuchillos impacientes por hacer sangre. Me quedó claro entre los interiores del palacio. Las intrigas bullen en la corte. Hay crueles cuchicheos para que el Duque Pepelu caiga con todo. En la sala contigua se instalan los que no ven ni una mota de polvo en el impoluto traje del noble técnico y pedirán paciencia al Rey Naldo, merecedor del reconocimiento de las cuatro temporadas que lleva en el cargo.

Vuelve a faltar el término medio en Zaragoza. Los grises que maticen las visiones negruzcas o blanquecinas. De esas que quiso ofrecer el equipo en la Supercopa. No seamos crueles en el análisis, pero tampoco contemplativos. En la distancia media es donde se afina la vista y se encuentra la libertad. Fue un acto, ante un pedazo de equipo, que fue campeón, por eso las siguientes palabras no pueden ser tomadas como absolutas. Son solo trazos de un esbozo que se intuye desde la lejanía. Pero reales, tanto como la sensación de que las semifinales ante el Madrid han sido lo más parecido a un partido ACB que ha pasado por la planificación de José Luis Abós, herida por PreEuropeos y fichajes tardíos.

José Luis Abos, durante la Supercopa / ACBMEDIA

Seríamos tercos como marca nuestro estereotipo de ‘baturros’ si nos enfrentásemos a la derrota desde la grandilocuencia del Madrid, porque no vi en ningún momento al conjunto de Pablo Laso con sensación de ‘estar a tope’, o camuflándonos en acusaciones arbitrales en el tercer cuarto, ese que juzgó el resultado, para contestar al por qué de la caída, que al final no sonó a fuerte batacazo. Simplemente, el CAI está lejos de poder competir por la victoria con una plantilla tan superior en estos momentos por falta de rodaje y porque, en un argumento que parece imborrable hasta con mil entrenamientos, la calidad (y pelas) que atesora no le presenta como candidato a estas batallas de ricos. El CAI ha perdido competitividad con las bajas de sus tres pilares, los tres que podrían jugar en estas Ligas, los tres que jugarán Europa este año: Cabezas, Wright y ‘Hetts’. Obvio.

No obstante, seríamos cabezones como adoquines si pensáramos que Henk Norel es tan pipiolo como nos hizo pensar su asustadizo deambular por la zona. Que el 2/13 firmado por Sam, Llompart y Stefansson será una constante. Que la insuficiente defensa del 1×1 exterior no sea más mérito del ADN de un Madrid que busca la felicidad en esa soltura. Que la ausencia de ‘timing’ en los estáticos o de amplitud en el catálogo y entendimiento táctico (más acusado en lo defensivo que en lo ofensivo) no se sincronizará con horas de rodaje que bendecirán el juego de control que entona en la batuta de Llompart y el concierto plural al que tiende esta versión: Michael Roll no es tan solista como Wright. El rol de Roll es otro rollo. O faltaríamos a la verdad si no aplaudiéramos el fichaje de Damjan Rudez como eslabón exterior-interior que puede defender al poste (peor de cara) y agrandar el campo…

Pero seríamos inocentes si creyésemos que Jones puede sustituir a Rafa Hettsheimeir en los anuncios de Frutos Secos El Rincón o en sus capacidades múltiples como referente interior (postear, poner el cuerpo en defensa, rebotear, vinculación…) o que el holandés Norel está herrante como cinco titular en un equipo que aspire a ‘playoff’. Que el CAI no ha perdido el salvavidas del ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ que le cocinaba triunfos el talento del ‘yo-yo’ de Cabezas y el ‘Kobebiano’ Wright. Que Pablo Aguilar persiste en una línea de fábrica que le hace poco convincente como líder si no aprende a jugar pegando mordisco. Que el fondo del equipo se ve cerca pese a la voluntad de especialista de Fontet o Toppert de aumentar la profundidad…

Jones bloquea el rebote a Slaughter / ACBMEDIA

La ronda del afilador será serena pero insistente porque en la corte del Rey Naldo son sabedores de que en las primeras cinco jornadas rascar algo será como recibir una paga extra de Navidad (vienen Caja Laboral y Barcelona y visitar las dos Canarias y Valencia) y que queda la carta por jugar del fichaje de un pívot que imprima fiabilidad. Pero ver la película en negro y blanco siempre es del gusto del ‘zaragozano medio’ y no reduce la bitonalidad trabajar en un medio de comunicación.

Toda previsión, también esta, es acelerada y solo validada con el paso a los hechos. La paciencia será la que debe reinar cuando la sequia presupuestaria aprieta y esto es lo que hay. El CAI se mueve desde no hace tanto en la inteligencia del sigilo y sabrá como moverse administrando los tiempos, la hucha y la confianza… mientras la armónica siga sonando allí en lo alto del Saso.

P.D: Me gustaría hacer un apuntito del ‘supermegamarcador’. Viví en Málaga la atracción del invento para aplacar el tedio de descansos y tiempos muertos. La ‘kiss cam’ arrasó en Zaragoza (me moló el puntito de que no solo se enfocase a parejas ‘hetero’) Pero mientras en el Carpena se sucedían las repeticiones de las jugadas con apuntes estadísticos que enriquecían la visión en directo del partido, este aporte complementario me faltó en el instalado en la azotea del Príncipe Felipe. No vamos a pedir perfección a nadie en el primer día, pero es más que obsoleta la forma de transmitir los puntos, rebotes y asistencias que lleva el personal (una plantilla arcaica sin nombres y apenas información nutritiva). Mejorará seguro. Lo que no sé si este gasto, que no sé quién firmó la factura, es tan necesario como mantener un equipo de referencia en el baloncesto femenino en la ciudad, por decir una cosa cualquiera.

04
Sep
11

Dudas en septiembre


La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.

La reducción del  presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.

Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.

Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen  de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.

Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.

Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.

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Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ‘1’ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ‘2’ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.

Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?




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