Posts Tagged ‘Real Madrid

23
Feb
16

Blanco y en cantera


Nueve de la mañana. El frío se enrosca por los huesos. Los pequeñajos esprintan por el esfuerzo de atrapar la pelota y por la necesidad de espantar la tiritera. En la esquina se cobija el espía blanco. La chaqueta del chándal con ese escudo le delata. En las catacumbas del baloncesto escolar de Madrid no cuadra. “Venimos por si hay algún chaval que se nos escapa y no está en los programas de la Federación”, dice un entrenador de la cantera del Real Madrid perdido en el madrugón del sábado en un pabellón de Carabanchel.

Que no se les escape nadie. Ni uno. En Madrid y más allá. La red de captación del Real Madrid es infinita y planetaria. Su círculo coronado se refleja en todas las latitudes. El sueño blanquea a esos chavales de Usera o Pozuelo y a otros en, Minas Gerai, Teherán, Yaundé o Hokkaido. Recuerdo la frase de un amigo de un club rival. “Si quieren pueden fichar a la totalidad de la selección mini de Madrid para formar su primer infantil. A tí te toca pelearte con los demás por los que te quedan”. Tan contundente como incontenible.

Este domingo en A Coruña el Real Madrid conquistó su cuarta Minicopa, todas de forma consecutiva. Iguala así el palmarés de la Penya. Su dominio ha sido tan incontestable que ha achicado a las otras cuatro canteras con mayor pedigrí de España: Estudiantes (+44), Unicaja (+26), Barcelona (+20) y Joventut (+52). Esta ‘dictadura’ es la continuación de una tendencia reiterada en las últimas temporadas, alcanzando su cúspide con el tricampeonato en la totalidad de las categorías (infantil, cadete y junior) del baloncesto formativo del país.

El MVP de la primera Minicopa del Real Madrid fue Luka Doncic. El esloveno maravilló en Vitoria. Cuatro temporadas después, con poco más de 16 años, se convirtió en el jugador más joven en levantar una Copa del Rey, superando a un tal Ricky Rubio, otra perlita que debutó curiosamente con el campeonato para infantiles que nació en 2004 en Sevilla. A Doncic, le siguieron como estandartes el lituano Blaciunas y el inglés Queeley y en esta ocasión Usman Garuba. El enorme pívot de 2.01 ha confundido a algunos por el color de su piel. Usman es madrileño y se crió en Azuqueca. Fue ‘descubierto’ en un Campeonato de Mini con la selección manchega haciendo mates como alevín de primer año. Un bestia. Con el  DNI en regla.

garuba_Madrid_Minicopa

La cantera del Madrid gana. Gana mucho y de mucho. Ya no es Barcelona y Joventut quienes se rifan los campeonatos de formación y sacan pecho de sus organigramas de cantera. La tendencia ha virado hacia el centro. Pero estos triunfos de vitrina son sólo metales para el olvido si las simientes no germinan en realidades. Y en esto el buen ojo del Madrid también se ha enfocado desde la llegada a la dirección de cantera de Alberto Angulo Espinosa. No sólo Luka Doncic, como talento de potencial inimaginable, sino otros jugadores jóvenes están alcanzando la repisa de la ACB: Willy Hernangomez, Andrés Rico, Emanuel Cate, Santi Yusta o Alberto Martín son algunos de los nombres propios que han dado el salto en las últimas temporadas. La lista se alarga por detrás y bajando de generaciones se presenta ilimitada temporada a temporada. El Madrid no tiene en la cantera una necesidad competitiva para sobrevivir, como es el caso de Estudiantes o Joventut, pero gracias a la globalización sí le ha sacado réditos en los últimos tiempos (recuerden a Mirotic) en una costumbre que parecía olvidada tras la Ley Bosman.

Ser la mejor cantera con el mejor presupuesto y el mejor imán de atracción de talento no parece una misión complicada de antemano. Pero el riesgo al error cuando se tiene todo por delante es inmenso. Y calibrar ese peligro al fracaso es el gran acierto de Alberto Angulo, un hombre que fue un escrupuloso profesional y un tenaz competidor criado desde el trabajo. Recuerdo perfectamente sus calentamientos, siempre tirando del grupo o estirando su cuerpo hasta el límite, en su último año en el CAI Zaragoza. Luego, ya retirado en casa, como director de cantera del club aragonés, limpió una estructura que era un desierto y montó ciertos cimientos que no pudo terminar por su interés en tomar las riendas del primer equipo, acto para el que no estaba del todo preparado (se produjo el descenso en 2009) y le separo casi definitivamente, o hasta hoy, de los banquillos de la élite.

Angulo, nacido deportivamente en la cantera del CB Zaragoza, una de las exitosas de los ochenta y noventa, se ha desvelado como un buen gestor de los mejores recursos con una buena simbiosis con sus amigos de vestuario Alberto Herreros y Pablo Laso. El Madrid vuelve a fichar a los mejores y pretende ganar siempre para formar campeones. No sólo hablamos de jugadores, que también. La contratación de Paco Redondo desde Joventut o esta temporada de Javi Juárez para dirigir a su junior/EBA son excelentes medidas de apuntar a técnicos cualificados y ambiciosos. Y de ahí se puede desfilar por diferentes niveles y puestos, con buenos elementos en diferentes sectores y jóvenes con ansias de mejorar. Aunque para ello haya que irse a pasar frío una mañana de sábado a Carabanchel por si hay una joya en el barro.

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09
Ene
16

Tres ‘zascas’ en toda la ACB


Zasca fue una de las palabras del año 2015. La moda trajo a primera plana un neologismo hermano del castizo ‘ahí te quedes’ o ‘en toda la boca’. Las redes sociales ayudaron para la proliferación del término vengativo. En nuestra Liga Endesa también tenemos el zasca en la boquita. O al menos la pueden tener bien caliente tres hombres que han utilizado este inicio de temporada para sacarse una espina y, si fueran malos, la clavarían en el alma de aquellos que no les quisieron en su momento.

bourousis

Ioannis Bourousis (Karditsa, 17/11/1983) parecía dirigirse hacia la jubilación anticipada mientras coleccionaba títulos en la sombra del Real Madrid. El internacional heleno, la guinda interior que puso a su pastel Pablo Laso en el verano del 2013, perdió todo protagonismo cuando aterrizó Gustavo Ayón por la urbe. El pasaporte de Slaugther arrinconó al olvido a Bourousis. En todo el 2015 sólo obtuvo más de 20 minutos en un partido con el Madrid, llegando incluso a desaparecer completamente en el playoff. Cerró su campaña con 15 minutos de media y unos menores 5 puntos y 4 rebotes.

Su fichaje con 32 años por Baskonia no suscitó grandes manifestaciones de ánimo ni en Vitoria ni entre los aficionados al básket patrio. Era un plan B tras renunciar al nigeriano O.D. Anosike. Nadie se peleó por sus huesos en la primera jornada del Supermanager KIA, pese a que su Eurobásket no había sido malo (11 puntos y 5 rebotes). Pero el rendimiento del griego ha ido cerrando una detrás de otras todas aquellas bocas disonantes. Ahora quien no lo tenga en el maldito juego se está dando de cabezazos. Cuatro nominaciones como mejor jugador de la jornada en la ACB (dos de ellas seguidas) en las primeras 14 es un hito que sólo han obtenido ilustres como Darryl Middleton, Oscar Schmidt, Arvydas Sabonis, Tanoka Beard y Marc Gasol. A ello hay que sumar otra en la Euroliga y el título de mejor jugador de diciembre, avalando la ‘transformación’ bajo la confianza ciega de Perasovic y un ritmo de juego más cómodo para sus características.

Su rol dominante bajo los aros del Fernando Buesa Arena le llevan a atesorar números inimaginables cuando se le veía como un pachá fuera de las convocatorias o tirándose triples ‘air balls’ en el Madrid. Medias de 14 puntos y 8 rebotes y una valoración de 22,4 le convierten en líder de toda la Liga ACB superando a Ante Tomic y de un Baskonia que vuelve a pelear por los puestos de prestigio. Como dulce ‘vendetta’ empezó el 2016 siendo la catapulta en la que se impulsó su equipo para derrotar a sus antiguos compañeros del Real Madrid (24 puntos, 8 rebotes y 37 de valoración).

Musli

Dejan Musli (Prizren, 01/03/1991) tuvo que dar una docena de pasos atrás en su carrera para tomar impulso. Pero vaya salto que está dando en Manresa. El ‘siete pies’ serbio parecía que se iba a comer el mundo cuando era un jugador de formación. El Baskonia le firmó un contrato de cinco temporadas con 19 años tras deslumbrar en la ‘Final Four’ junior consiguiendo 31 puntos y 17 rebotes en la final. Entonces jugaba en el FMP y ya había mostrado con su selección ser un valor en alza: Oro en el Europeo sub-16 y oro y MVP del Europeo sub-18 con 14 puntos y 11 rebotes.

La falta de adaptación al primer nivel, ciertas carencias físicas y el yugo de Dusko Ivanovic fueron reduciendo su impacto y bajando en el listado de los ‘prospect’ de la NBA (se presentó en el 2013 sin ser seleccionado). Nueve partidos en Baskonia en su primera temporada, casi testimoniales, le llevaron al típico carrusel de cesiones sin encontrar acomodo ni confianza: Montegranaro (ni debutó), Fuenlabrada (un partido en ACB) y Mega Vizura. De regreso a Serbia, al calor del hogar, dos temporadas de tres firmadas en Partizan, sin ser del todo brillantes (6 puntos y 4 rebotes), le dieron rodaje para explotar finalmente en el Mega Leks. Fichando a mitad de temporada, completó diez partidos de la Liga Adriática cerrando la sesión con unos números (15 puntos y 10 rebotes; con un partido de 40 de valoración ante Cedevita) que atrayeron al ICL Manresa de Ibon Navarro, su avalista tras coincidir en Gasteiz.

La respuesta fue inmediata. Dejan Musli adquirió un MVP de octubre que no entraba en las apuestas de ningún visionario. Pieza clave para el buen inicio del cuadro del Bages, Sus promedios (12.9 puntos y 7.4 rebotes para 18.9 de valoración) le colocan como el tercer mejor jugador de la Liga Endesa y con un futuro a reescribir a sus 25 años recién cumplidos.

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El tercer ‘zasca’ sonará menos rotundo que los anteriores. Su renacimiento no vendrá rodeado de la sorpresa, pero sí de sospecha clínica. El CAI Zaragoza decidió al inicio de la pasada temporada no validar el contrato firmado con Giorgi Shermadini (Miskheta, 2/4/1989), el jugador que mejor rendimiento le ha dado en su reciente historia. No confiaba de sus rodillas y echó marcha atrás a la operación. Gio marchó a Italia. En Cantú tampoco brilló (6.6 puntos y 4.8 rebotes) al nivel que lo había hecho en la ciudad del Ebro, donde llegó con un historial tremendo (Panathinaikos, Maccabi y Olympiacos), pero necesitando más protagonismo individual. Superó todas las expectativas, tanto que el club maño decidió hacer caja y venderlo de vuelta a Olympiacos pese a reconducir su plan en mitad de temporada y renunciar al soporte que le había elevado a las semifinales de la Copa del Rey.

Su llegada a Andorra entraba dentro de ese plan de recuperación, aunque generaban dudas tras su rendimiento en la Lega y las suspicacias sobre su estado físico. ¿Podría Shermadini volver a ser el del CAI?. Tras unas jornadas irregulares, de buenas y malas participaciones, la respuesta está dada. Ahora es seguramente el interior en mejor forma de la Liga ACB junto a Ioannis Bourosis (23,6 de valoración en las últimas cinco jornadas). El georgiano ha puesto en la órbita de la Copa al Andorra con la propulsión al alza de sus clasificaciones individuales (13,4 puntos, 6,4 rebotes y 16,4 de valoración). Mirando estos números seguro que alguno en Zaragoza se estará tirando de los pelos.

01
Dic
14

Espero


Hoy he ido al Palacio de los Deportes. Qué novedad. Pero no lo es tanto. Son tres imperdibles citas a lo largo del año. Fuenlabrada ya tocó y este fin de semana era la segunda de la temporada. El CAI visitaba al Real Madrid. Había conseguido entradas y no falté al encuentro con ‘mi’ equipo en la capital. Como siempre. Una siesta demasiado larga me ha hecho hacer una contrarreloj entre el tren y el metro para llegar antes del pitido inicial a mi butaca. El retraso me jode especialmente porque falté al homenaje a Fernando Martín. Llego a mi fondo y comienzo a seguir el juego.

En el descanso me he encontrado a un amigo de un trabajo veraniego. Él es del Madrid y trabaja para el club en las jornadas caseras. Conversamos un rato. Me alegro de verle y nos emplazamos a volver a charlar otro día entre cañas. Al subir las escaleras me topo con un chico con la camiseta roja del CAI. Es domingo y echan el partido por la televisión así que no ha habido esta vez viaje en autobús de Inchas desde Zaragoza. A su lado hay una chica recostada en su pecho. Ella viste una elástica rosa con el nombre de Ronaldo. Al volver a mi sitio veo que mi ayudante ‘vikingo’ se mofa de la que será la derrota del CAI en un whatsapp. Me saca una mueca cercana a la sonrisa. Sé que en el próximo entrenamiento me vendrá con el chándal de marras para refrotarme el resultado en mi cara. Qué cabronazo.

El CAI lucha en la igualdad hasta mediados del tercer cuarto. Celebro alguna canasta de forma sosegada. Una fila más abajo, el único aficionado que a mi alrededor lleva una camiseta de baloncesto del Madrid, se queja de los colegiados. Un poco más a la derecha veo un veinteañero con una zamarreta de los Blazers. A la espalda el diez de Fernando. De fondo se escuchan los gritos de los Bersekers metiéndose con el Barcelona y pidiendo un negro futuro para el Estudiantes.

La derrota se consume y marcho hacia casa dando un paseo por el Retiro. Es de noche, pero no hace mucho frío pese al fin de semana lluvioso. Los adornos navideños de la rotonda de Atocha son unos arbolitos de colores blanco y morado. Son bastante horteras. El cercanías me devuelve a casa. Repaso mis puntos en el Supermanager. No ha sido una buena jornada. Kirksay y Dani Diez me han hundido en la miseria.

900px-La_Demencia_-_Estudiantes_-_02Esta mañana cerca del Vicente Calderón, en la orilla del Manzanares, han asesinado a un aficionado del Deportivo de La Coruña. Lo han matado por ser de un equipo rival. Jimmy Romero Taboada fue víctima de los Frente Atlético, ultras del conjunto rojiblanco. El fallecido era miembro de los Riazor Blues. Éste grupo radical del ‘Depor’ se había citado con los nazis colchoneros para pegarse. La bronca, en la que han intervenido unos 250 individuos, ha terminado con diez heridos. Jimmy ha sido la segunda víctima mortal de los radicales del Atlético. Hace ya unos años, en 1998, Aitor Zabaleta fue apuñalado hasta morir por el fascista Ricardo Guerra. Unas temporadas atrás, siendo un adolescente que acompañaba a un amigo y un familiar a ver en Atlético-Zaragoza, un grupo de fanáticos violentos del mismo fondo nos insultaron en los aledaños del estadio y siguieron de forma amenazante durante unos largos minutos de tensión.

Nunca me he sentido en una situación parecida en un pabellón de baloncesto. Nunca he pensado que por ir a ver un partido de mi deporte me iban a dar un navajazo o propinar una buena paliza por llevar unos colores u otros. Nunca me han insultado por ser del CAI o del Estudiantes. He vivido en varias Copas del Rey un ambientazo de fiesta y cordialidad entre aficiones que me ha hecho sentirme orgulloso de la pasión que amo. Nunca he visto a nadie pegarse en una cancha de la Liga Endesa, aunque seguro que hay imbéciles entre nosotros.

Espero que nunca estos radicales sin excusa que utilizan un escudo para camuflar sus ansias de sangre y protagonismo psicópata atormenten al baloncesto. Espero que esos fogonazos de ira que percibo en las canchas, incluso de formación, se extingan en el futuro y reine la concordia y el sentido común. Espero que ni los clubs ni la Policia les den tregua, sean todos detenidos y expulsados de entre la mayoria de aficiones pacíficas. Porque espero que todos nos concienciemos de una vez que el deporte no puede ser  una excusa para dividirnos y enfrentarnos en ningún caso, lo peligroso que es verter esos odios inútiles sobre nuestros niños. Espero que nunca se utilice una palabrota, un mal gesto, se señale a una víctima para culpar de nuestros fallos, se genere una rivalidad insana en nombre de un ente deportivo. Espero que no dejemos ni una mínima rendija para que la violencia de cualquier tipo entre en nuestros estadios y canchas y en la que todos denunciemos y condenemos a los inútiles que no quieran seguir esta línea. Eso espero.

19
May
14

Que hace un rival como tú…


 

Tengo que confesar que un día Cargol me tocó una pierna. Nada de frivolidades. El linimento nos separaba y su intención no era más que hurgar en mis ligamentos en busca del origen del dolor que me azuzaba la rodilla. Tumbado en esa camilla, viendo las estrellitas, incluso en ese momento entre fisioterapeuta y paciente no podía ver en él otra cosa que a ese señor vestido de blanco, de corto, colgándose del aro del pabellón Príncipe Felipe. Esa fotografía de Pep Cargol machacando la última canasta de esa Final Four de Zaragoza persigue al ahora entrenador de El Olivar y al madridismo entero. Fue hace 19 años, en el 1995, cuando la bandera blanca se coronó en lo alto del olimpo del básket europeo y nunca más se supo. Tan lejano queda que no es que ya se hayan retirado todos los jugadores de esa plantilla, sino que este año ha debutado en la Liga Endesa el hijo de su máximo exponente, Arvydas Sabonis.

Hace unos meses entrevistaba a Nikola Mirotic. Era una mañana en Pozuelo. Tranquila, de cielos celestes. En la trastienda los chicos de Informe Robinson estaban grabando una maravilla con El Chacho. Mirotic contestó con serenidad y como los toreros valientes, sin esconderse tras el capote de los tópicos. Quedaba trecho por delante, pero no ocultaba que este año su objetivo principal sería la Euroliga. En uno de los costados de la pista, en un panel reposaban una colección de fotos antiguas con hombres de hombros anchos henchidos de gloria. Todo apuntaba a que esos que empezaban su calentamiento frente a mis ojos de tigre se reservaban un espacio en esa pared.

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Pero llegó Milán y el Maccabi para tintar de amarillo esa página escrita en blanco que vuelve impoluta al cajón donde también se amarillea la foto de Pep Cargol. Con el guión escrito para la ‘novena’ los reglones se torcieron en los arreones individuales de Hickman, los triples de Smith, las diabluras de ‘playground’ de Rice (26 puntos y sin un Draper que le hubiera podido retar en el recreo de The Wire), los vuelos en caída libre de Tyus y la defensa espiritual de Blu y Pnini. Demasiadas frases inverosímiles que no cuadran con los titulares que se presentían de lo que iba a ser. Quizá esa improvisación, no identificarse ante el rival esperado (el CSKA, por ejemplo, o el Barça como se vio el viernes) desubicó a un Real Madrid que pecó de verse seducido por el reflejo que tenía enfrente. El Madrid jugó los últimos minutos al ritmo individualizado que marcaban los exteriores del Maccabi, con demasiadas acciones en primera persona y no en términos corales, aquellos que le hicieron exhibir un estilo campo abierto y libre albedrío, con ejecutores múltiples, de anotación fácil y seducción total. Todo se esfumó porque se perdió esa identidad en una lucha interna por querer ser el protagonista de la noche, donde Sergio Rodríguez (21 puntos)  y Nikola Mirotic, queriendo hacer lo que no había hecho en la primera parte, tomaron el timón de la remontada y Rudy Fernández (4/11 en tiro con un dedo a la virulé) y Sergio Llull (0/7 jugando al escondite) quedaron descoloridos en una encerrona planteada por David Blatt con alma de guerrilla.

Pero pienso que el Madrid empezó a perder esa final ante Zalgiris. La derrota en Lituania en la última jornada del Top 16 envió al Madrid a una eliminatoria trampa ante el Olympiakos. Los 36 puntos de Justin Dentmon ese día en Kaunas fueron un preámbulo de la batalla que al equipo de Pablo Laso le esperaba en cuartos por entrar en la Final Four. Esos cinco partidos casi sin respiro, con dos derrotas de desgaste en Atenas, pusieron el ritmo NBA el calendario que quedaba por delante. Una cuenta atrás sin pausas  que desfondó y desenmascaró a un aspirante que parecía intratable y directo a romper en pedazos esa foto de Cargol. En ese largo tramo hasta Milán recuerden que mediaron otras dos derrotas dolorosas ante el Valencia y el Barcelona, los dos perseguidores en la Liga Endesa que se atrevían a creer que la distancia con los de blanco no es tan insalvable. En ambos encuentros, los jugadores del Madrid se mostraron nerviosos, superados por los acontecimientos y señalando a los árbitros como la parte contratante de sus males. Este último tramo ha generado unas dudas que el proyecto blanco había avistado como muy cerca en Pernambuco durante toda la temporada. Lejísimos. Esos brotes de dudas los puso a fuego de caldera el Maccabi con su ímpetu sin temores, la remontada en una emboscada como filosofía y una grada que ardía.  Bien hubiera cambiado el calor de Tel Aviv por el frío táctico del CSKA.

El viernes, mientras Rice volaba (haciendo pasos) para meter la canasta que aniquilaba las ansias de revancha de Messina, en Las vistillas de Madrid, Burning ejecutaba un concierto dentro del programa de las desteñidas fiestas de San Isidro. Los macabeos rompían la norma y ponían en una aprieto los planes triunfales de los chicos de Laso. Quizá en esos momentos, antes de que el Madrid sacudiese a un Barcelona sin identidad (sin Navarro), sonarán los acordes de ‘Qué hace un rival como tu en una final como esta’… Siempre nos quedará Zaragoza, verdad, Pep.

 

15
Abr
14

14 de abril


Dos goles a cero. El Valencia vencía al Iberia en la primera jornada del Campeonato de España. Los ‘avispas’ se habían adjudicado el título regional y participaban en la ‘Copa’ junto al Patria, otro equipo maño cuyo campo estaba en la huerta del Arrabal. Once meses después el ‘burgués’ Iberia se fusionaría con el ‘proletario’ y ‘rojo tomate’ Zaragoza y formaría el actual Zaragoza FC. A secas, sin realezas. Porque ese día que cayeron dos goles valencianos también cayeron todas las coronas.

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República en España tras la amplísima derrota en las elecciones municipales de los partidos monárquicos que apoyaban el régimen de Alfonso XIII.  Unas semanas antes había empezado a jugarse la primera Liga de baloncesto de Castilla. El Rayo fue el campeón. En Barcelona y alrededores ya hacía nueve años que se practicaba ese deporte americano.

La II República solo duró cinco años porque el poder reaccionario que no podía ni puede permitir que el pueblo avance y sea libre, le condenó a una lucha de odio y muerte. Un año antes de la sublevación del Ejército de África, España logró contra todo pronóstico la medalla de plata en los primeros Europeos de baloncesto. El torneo iba a ser un Mundial, pero la falta de combinados del otro lado del charco lo achicó hasta tener únicamente formato continental. Se celebró en Ginebra y la final, como hace poco os contaba en el blog, se jugó contra Letonia. La guerra también fragmentó a esa selección republicana e incluso cercenó la vida de uno de sus héroes: el piloto Cayetano Ortega, abatido junto a su ‘chato’ soviético.

españa1935

Ese equipo no reconocía rivalidades nacionales. En él convivían catalanes y castellanos de diversos orígenes, incluyendo varios centroamericanos. La retirada meses antes de Juan Castellvi, figura del Madrid, evitó que se incluyese a un filipino de sangre catalana como era él. La plantilla definitiva se compuso después de un encuentro entre las selecciones de Cataluña y Castilla disputado en el desaparecido Circo Price de Barcelona. El capitán del equipo catalán era un aragonés de Tobed, Fernando Muscat García. Su homólogo castellano, Pedro Alonso Arbeletxe, era un hijo de emigrante vasco nacido en La Habana y que ejercía de camarero en el bar Dakota. No fue convocado Juan Negrín, delantero del Madrid (tampoco Real), hijo del que fuera presidente de la República y luego, exiliado, médico de prestigio en Nueva York.

Negrín sí participó en el amistoso Madrid-Portugal que congregó a más de 13.000 personas en abril de 1933 en la Plaza de Toros de Goya, situada en la misma manzana donde ahora se halla el Palacio de los Deportes. Alcalá Zamora y Azaña presidieron un partido que por mucho tiempo fue el encuentro de baloncesto con más espectadores en directo. El acto, completado con una exhibición gimnástica, servía para celebrar el segundo aniversario del izado de la bandera tricolor y el adiós del abuelo de Juan Carlos.

España estaba preparando su participación en los Juegos de Berlín, los primeros en los que el baloncesto era oficial, cuando estalló la Guerra Civil. El partido inaugural hubiera sido contra los Estados Unidos. Franco frustro esta efemeride.

Recuerdo que hace no tanto les pregunté a unos jóvenes jugones y aprendices de periodismo cuándo había empezado a arraigar el baloncesto en España. La respuesta que viajó más en el tiempo se fue hasta los 70. Alguna referencia se remontaba a la plata de Los Ángeles’84. Mentar el básket de epocas anteriores sonaba a cosa de dinosaurios. No obstante, al descubrir alguno de los relatos sus ojos se abrieron como sus mentes y su curiosidad.

En la Liga Endesa no hay ningún apego al blanco y negro. Las referencias al pasado se quedan atrapadas en los ochenta. En los clubs con tradición van escaseando los anclajes a la memoria. Otra trama del espectáculo que no hemos sabido ‘copiar’ de los americanos, cuyo culto a lo antiguo choca en un país con menos de cuatro siglos de existencia. Los dorsales retirados y colgados de los techos son una rareza. No hay un Salón de la Fama del baloncesto español. Pocos equipos se han atrevido a lanzar una edición de camisetas retro que rememore viejas gestas. Dicen que no renta económicamente.

La marca 198 comercializa desde hace unas temporadas la elástica de la selección de fútbol de la República. Suele ser habitual verla puesta en manifestantes o en pachangas en los parques lo que visualmente garantiza que es un éxito de ventas. Quizá si la marca sacara una edición de manga corta, homenajeando a ese equipo subcampeón de Europa en 1935, repetiría el bombazo para los amantes del básket (ahí dejo la idea).

Cuando el Zaragoza decidió recuperar para su segunda edición los colores ‘avispas’, allá por finales de los noventa, las gradas de La Romareda se tiñeron aurinegras. Aún lo mantiene porque ha calado. Recuperar los buenos valores de otros tiempos, hacerlos no solo marca de ingresos, sino de filosofía y de identidad, parece que no está de moda en la sociedad de la inmediatez. Pero tanto en política como en deporte saber de dónde vienes ayuda a orientarte hacia la dirección deseada.

 

09
Abr
14

Alocen y la memoria


Los ídolos perviven gracias a la tecnología. La invención de la imprenta bautizó a los escritores y ocultó en el olvido a los anónimos escribanos, Camarón será leyenda en el tiempo mientras su voz se escuche alta por el altavoz. Nadie recuerda al bardo medieval porque sus versos murieron en el aire.

En el básket el legado se consagra en la estadística y el YouTube. Hace poco un infante jugador reconoció a Larry Bird como un muñeco de la Play. Una blasfemia que afirma que uno se vuelve mayor y que la memoria es pasajera de la nostalgia.

Eso me dice Lorenzo Alocén al otro lado de la línea. Que la edad le pasa factura y los recuerdos se le formatean. Chorradas. La lucidez de su verbo circula paralela a su marcado tono baturro. Hace tiempo que la gloria del baloncesto y la opción de una vida mejor le alejó del cierzo, pero conserva su frío en las raíces aragonesas que crecen en sus nietos.

Lorenzo fue una estrella. Quizá el primer gran jugador aragonés de baloncesto. La estadística lo marca como un gran anotador en el Real Madrid más campeón. El YouTube congela la única canasta que nunca quiso anotar, esa en propia cesta en Varese para perder un partido, cambiar una regla y salpicar de picardía la biografía del zorro Pedro Ferrándiz.

En los patios de Zaragoza nadie hablara de Alocén, todo pundonor de la fragua maña. “Todos los equipos en Europa tenían uno o dos americanos gigantes. Yo no alcanzaba los dos metros pero siempre acababa como uno de los mejores reboteadores”. Narra citando sin decirlo a eso que por casa llaman rasmia o pitera.

 

AlocenAlocen fue 69 veces internacional incluyendo dos Europeos y los Juegos de México’68, estuvo dos temporadas en el imparable Real Madrid, fue mejor anotador en una temporada  jugando con el Helios, conquistó dos Ligas y tres Copas y completó quince temporadas en la élite. Terminó su carrera en el Picadero y en el Circol Catolic de Badalona. Se retiró con 36 años y se afincó en Cataluña. Ahí sigue.

Aragón solo tiene a dos jugadores esta temporada en la Liga Endesa. El último internacional absoluto fue Lucio Angulo hace más de una década. El CAI sigue una ascensión meteórico y la afición por el baloncesto se alza en este impulso. El último triunfo ante el Barcelona coloca al equipo al acecho del cuarto puesto entre la ovación de una afición recuperada. Nunca Alocén ha escuchado los merecidos aplausos de esa hinchada desde el centro de la cancha. “Una vez nos hicieron un homenaje a los olímpicos. Fue hace tiempo”, recuerda.

Los partidos del CAI como local se juegan en el Príncipe Felipe. El otro pabellón de baloncesto de la ciudad se llama Siglo XXI. Un cargo y una fecha. Ambos títulos no dicen nada del vínculo de sangre entre Aragón y el baloncesto. Lorenzo Alocén, sí se merece ese nombre. La tecnología no llegó a tiempo para loar sus proezas. Lorenzo no es un muñeco de la Play para que lo reconozcan los niños y sus padres. Pero sí un pionero del baloncesto en su tierra que no debería caer en el olvido entre los suyos. Que merece un reconocimiento. Y como él otros muchos.

 

 

12
Sep
13

“Nos vemos el próximo año”


Beatriz quiere crecer rápido. Saltarse un año de un brinco. Que los 10 se queden en un par de días. Hacerse mayor a toda pastilla. Tienen una decena de razones para agarrarse al futuro con fuerza. Esas razones son Laia, Cristina, Raquel, Paula… sus amigas del Campus Liga Endesa. Beatriz es uno de los cuarenta ‘repetidores’ que han vuelto al Club Las Encinas por segundo año para disfrutar de una semana de convivencia y baloncesto con otros cien niños y niñas de toda España.

Beatriz sabía a lo que venía: ¡a pasárselo en grande! Tenía muy vivos los recuerdos del verano anterior cuando no sabía muy bien que era eso del baloncesto y ahora se lleva a Tomares un puñado de nuevas aventuras en su enorme maleta. “Para tirar a canasta hay que agacharse como un pato”, repetía la lección aprendida con su acento sevillano. “Y ponerse el balón en la oreja de un elefante”, completa María José, la novata benjamín de sonrisa imborrable. Tres horas de entrenamientos al día dan para conocer muchos trucos y divertirse juntos.

ACB Photo

ACB Photo

 

Algunos nunca han tocado una pelota y este es su primer contacto con el deporte, aunque otros saben lo que es jugar un campeonato de España o estar en una cantera de un club de la Liga Endesa. Por eso es muy importante agruparlos por edad y nivel para que puedan aprender cada uno a su ritmo gracias a la ayuda de los entrenadores del Real Madrid, Fuenlabrada y Estudiantes.

A Nacho, Carlos y Joseda les han pasado con los ‘grandes’ y están encantados. “Nos están enseñando un montón de cosas”, dice el ‘canarión’ Carlos, mientras Nacho se quita sus dos muñequeras al estilo Epi. “Me las regalaron para mi cumpleaños y siempre juego con ellas”, desvela el origen de su amuleto.

Se trata de aprender a botar, pasar, hacer una entrada o un cambio por la espalda, pero también a conocer a otros chicos de su misma edad, a hacer nuevos amigos, a convivir y respetarse, esa actitud que también se aprende siendo un equipo de baloncesto. “No hay que tener enemigos en el campo”, aconseja Jaycee Carroll, jugador del Real Madrid que visitó el Campus junto a Dani Díez.

No fueron los únicos ‘mayores’ en pasar por Boadilla. Jaime Fernández y Edgar Vicedo (Estudiantes) y Javi Vega y Taylor Smith (Fuenlabrada) también se sometieron a las preguntas de los curiosos aprendices, calentaron la muñeca firmando mil autógrafos y no se pudieron ir sin hacer un mate para la galería o citarse en un duelo de triples con Martín. “En mi equipo me dicen Jaycee Carroll porque soy rubio y meto triples como él”, dice este adolescente madrileño que ganó el reto a su ‘alter ego’.

ACB Photo

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Los días fueron pasando entre lanzamientos a canasta y visitas a un parque acuático, entre las charlas del maestro Paco Torres y las canciones de los fantásticos monitores, entre los divertidos ejercicios de Marta y los piques en el campo de paintball, entre piruetas en la piscina y cerca de un aro. Entre risas y más risas.

La de Paula es una de las más reconocibles. Resuena por todo el club contagiosa. No para de mostrar y compartir su felicidad. Es otra de las repetidoras y todos los que debutamos hace un año no nos hemos podido olvidar de su vitalidad. ¿Cómo borrar de nuestra memoria ese baile con Lucas Nogueira? Pero este último día está triste. Tiene que despedirse de sus amigos del Campus. Todos intentan consolarla para que recupere su famosa sonrisa. Entre bromas y un surco de lágrimas renace su alegría. “Somos un equipo”, le recuerdan. Sí que lo son.

El grupo avanza ordenado hacia el autobús. Ana se lleva su pelota azul firmada a Zaragoza. Elene lleva debajo del brazo su diploma. Rubén sale convencido de que cuando llegue al colegio de Málaga se apuntará al equipo de básket. Las mellizas Guadalupe y Esther chocan las manos con su monitora. Alex ya piensa en volver a Badalona para ensayar sus nuevas habilidades. Beatriz anda cerca con su maleta y su grupo de inseparables. “Nos vemos el próximo verano”, se despiden. “Ojalá pase pronto este año”.

Este reportaje fue publicado en ACB.com

 




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