Posts Tagged ‘Pau Gasol

23
Ago
16

El oro de Calderón


No es un detalle cualquiera. Nadal no rompe raquetas. Ni la mayor de las rabias contenidas provoca esa necesidad de destruir su arma de trabajo. Cuenta Toni Nadal, su tío y entrenador, que le negó ese gesto. No podía permitir que como ídolo de masas mande ese mensaje de frustración a sus pequeños admiradores, que seguro no tenían una marca deportiva detrás que le suministre material ilimitado. Una eficaz raqueta puede valer un puñado de centenares de euros, inalcanzables para muchas de las familias españolas en esta economía crítica. Al social había un segundo discurso. Rafa no podía arremeter contra otros y mucho menos contra un objeto por la culpabilidad de sus fallos. No hay que buscar excusas. Cuenta una anécdota que el propio tenista decidió seguir jugando con una cuerda rota en un partido porque realmente lo que tenía que mejorar era simplemente su actitud y su juego.

El libro ‘Prohibido gritar’, de los periodistas Maira Cabrini y Juan José Mateo (Ediciones Turpial), ha sido mi compañero en la playita este verano. Por poco tiempo, tengo que decir. Lo he devorado. Su contenido va ahondando en la importancia de la educación en valores en la construcción de un buen campeón por parte de sus entrenadores. En diez reportajes se presentan casos de deportistas españoles muy reconocidos. Los detalles referidos a Rafa Nadal los he extraído del excelente trabajo de estos autores, que subrayan elementos básicos en la buena educación como el compromiso (Vicente del Bosque), la lucha (Enhamed Enhamed), el equipo (Pepu Hernández), la corrección (Rafa Nadal) o el camino (Edurne Pasabán).

En los recien acabados Juegos Olímpicos de Río, España ha cosechado 17 medallas, siete de oro, quizá la mejor participación desde Barcelona 1992 y Atenas 2004. El medallero marca un abismo entre la gloria y el fracaso. Un precipicio cruel por el que cae todo aquel que no es capaz de engrandecer a la patria. Si eres cuarto ya no sales en el Telediario. Y tampoco en la beca. Ese resultado que depende de tantos factores sigue demarcando los límites de la alegría y la tristeza para los medios de comunicación, directivos federativos y aficionados de andar por casa. Y en muchos casos, en todos los deportes mal llamados ‘minoritarios’, los héroes volverán al anonimato durante cuatro años de barbecho olímpico. Injusto y cruel.

nadal

El otro resultado

Aquellos que nos dedicamos al deporte de formación, que no deformativo, sabemos que los referentes de los profesionales son esenciales para la mejora de nuestros chavales. La copia, la imitación es un dulce anzuelo para los enanos. Si un niño se levanta un día con ganas de imitar la última acción de Pau Gasol o sueña con ser tan grande como Lidia Valentín tendrá un importante aliciente para seguir por el buen camino. Pero aquellos que además pretendemos hacer del deporte un elemento educador, como bien intenta relatar ‘Prohibido gritar’, apuntamos más hacia otros valores que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para los focos.

Precisamente creo que Río ha sido uno de los mejores Juegos en este concepto. La señalada como mala organización ha tenido detalles fabulosos para ensalzar las mejores acciones de deportividad de los atletas y sancionar a aquellos que han hecho trampas. La recalificación para competir en la final de fondistas que se lesionaban o se paraban a ayudar o de nadadores que por error ajeno habían saltado antes de tiempo a la piscina me parece que lanza un mensaje claro a todos los jóvenes del mundo: ganar no es lo más importante. Se premia el compañerismo, la justicia, la deportividad y la bonhomía.

La afición no es tonta y capta esas sensaciones. Pocas estrellas empatizan más con la gente como Rafa Nadal. Exhausto es capaz de remontar un set perdido ante un rival. No obtener el bronce no frenó halagos y elogios a su actitud de superación, su esfuerzo casi suicida. Puede que sólo Pau Gasol emita ese tipo de señales de confianza y liderazgo que trascienden el resultado y avivan la admiración. No sorprende que algunos les propongan como próximo presidente del gobierno. Y no nos vendría mal.

El equipo gana al egoísmo

José Calderón ha sido parte activa de los éxitos de sus hermanos mayores de la generación del 80 (él es del 1981). El base ha sido capitán general en los éxitos de la última década, acaparando minutos y protagonismo pocas veces denunciado. Su rendimiento en las últimas temporadas en la NBA, el inevitable paso del tiempo y el aumento de la competencia han reducido paulatinamente su aportación deportiva en la selección. Los Juegos de Río pueden que hayan sido su última gran competición con sus amigos, su familia, con su equipo. Y quizá no haya sido la despedida prometida, soñada. El extremeño apenas ha jugado. Ha sido el tercer base por detrás de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, una decisión que conocía y que fue parlamentada por Sergio Scariolo. Los roles mandaban por encima de las necesidades personales. Calderón, como un gran profesional, conocedor de los mecanismos que hacen funcionar a un equipo y aceptando una realidad sin consumirse en ella, aceptó otro reto: ser líder fuera de la pista, donde las estadísticas no importan. Humildad y sacrificio reza su perfil en twitter.

Su actitud en el banquillo ha sido emocionante, mandando y animando, como sus lágrimas y abrazos en la celebración. Su falta de crítica a la elección de Scariolo es simplemente ejemplar y básica para no resquebrajar la armonia del colectivo o desviar la atención en un momento crítico (dos derrotas y el base titular jugando mal). Choca con rabietas vividas en otros deportes (pongamos que hablo de Pedrito) y que como entrenadores nos encontraremos en el actual entorno de padres que creen tener en casa a una futura estrella.

Con su forma de actuar ante una situación incómoda, aceptando el bien común por el egoismo individual, sumando más que restando, José Calderón nos ha entregado una lección mucho más importante que un metal. Es necesario potenciar esta secuencia más allá de las fotografías del podio. En ella está la esencia real del deporte y los valores que lo hacen una raíz del cambio hacia una sociedad mejor. Lo que realmente debería perdurar de estos Juegos. El verdadero oro para todos. Gracias, Calde.

calderon_rio.jpg

Anuncios
20
Ago
16

Cocina italiana


Se imaginan ir a un restaurante y no mirar los precios de la carta. Quiero esto, eso y aquello. Porque yo lo valgo o, mejor, porque el dinero no vale nada. Pues eso es lo que le pasa a un seleccionador deportivo. Tiene delante de sí a todos los jugadores de un país para decidir qué se lleva a la boca. El peligro es el mismo en ambas situaciones: tirarse a por lo más goloso y llenar el plato de delícias sin atender a las necesidades del cuerpo y a la cantidad idónea para no saturarse.

Scariolo ha cocinado la selección sabiendo la temperatura a la que se cuece un equipo campeón. Hasta ha tenido la suerte de la ‘mala suerte’ en la elección de los elementos. Me explico.

Una herencia con fisuras

Quizá ahora no lo recordemos, pero la herencia que recibió el italiano tenía fisuras, no definitivas, pero si suficientes para dudar de que lo ocurrido en Río fuera posible. Se venía de naufragar en ‘nuestro’ Mundial y se vislumbraba el declive de algunos de los Héroes de Saitama. A ello añadan el fuego de la poca presencia de Felipe Reyes, el lío del overbooking de tres bases, la eterna pregunta de que sí Ibaka o Mirotic, la ácida crítica sobre Claver o el llamamiento a una regeneración de jóvenes meritorios. No era una situación idílica para retomar las riendas de un proyecto con memoria de gloria.

Recoloquemos el escenario en el verano pasado. Llega el Eurobásket. Y las sensaciones no mejoran. Comencemos con las ausencias, por un motivo u otro. Se descuelgan del grupo Ricky Rubio, José Calderón, Juan Carlos Navarro, Serge Ibaka y Marc Gasol. Parece un listado de bajas bien lustroso para hacer temblar a cualquier selección con su pérdida y más con la presión añadida de que hay que conseguir la clasificación para los Juegos de Río, que se visten ahora con los ropajes de la gran despedida de esta generación que debía hacer sido el fracasado Mundial de España.

scariolo_gasol

Las derrotas ante Serbia en la inauguración y ante Italia más tarde alimentan a los agoreros a anunciar un póstumo eclipse que tuvo Alemania a dos tiros libres. No era ese el final predestinado. Una segunda fase iluminada por la presencia mesiánica de Gasol acalla todas las voces del carrazo de tacañones. Polonia, la invicta Grecia, la revancha más dulce contra Francia y la final ante Lituania en plena excitación son capítulos que alargaban la leyenda de un grupo único… aunque con invitados especiales. Porque Felipe recupera su casco de espartano, Claver sale del enfoque de la broma, Mirotic aprueba el examen, Llull asciende a capitán general, el Chacho rompe la regla de que los mejores siempre juegan la NBA y los ‘chavales’ evolucionan correctamente. Se taponaron todas las grietas y se recupera la confianza plena de los que dudaban. No todos los dilemas.

La fuerza de la unión

Scariolo supo hacer de las ausencias su fuerza. Delante del buffet libre, sin poder escoger lo que más gusta, supo tomar un cazo de los ingredientes indispensables para hacer un buen equipo bajo su propia filosofía. Impuso roles. Todos sabían para qué estaban y la dosis de minutos que se le administrarían. Tener un equipo de chavales o debutantes en la selección ayudaba para asumir protagonismos menores de tercer base, quinto interior o especialista defensivo.

Sin Ibaka ni Marc se reducía peso en la zona, pero el perjuicio se convertía en beneficio. Pau adquiría todos los galones de líder divino sin compartirlos con su hermano, Felipe recuperaba su cuota en la historia y el juego de Mirotic equilibraba tácticamente el dibujo. Mirotic sería Garbajosa, el cuatro abierto con el que juega todo Dios desde hace quince años y que para Scariolo ha sido norma en todos sus éxitos en Baskonia, Madrid, Unicaja y con España. Generando espacios, dejando la pintura para Pau para atacar y defender y podiendo frenar a interiores más moviles, pesadilla para los Gasoles cuando coincidían en pista en el Mundial. Hasta las salidas de Pau al 6’75 eran de nuevo sorpresivas y no una obligación conocida si su hermano estaba en pista.

A ese giro decisivo se añadía el reclutamiento de soldados del barro, jugadores menos apegados a la estadística y pendientes de pequeños detalles. El campeonato de Pau Ribas y Víctor Claver, y otros, orientados hacia la labor de contención y vigías de los pequeños detalles, nivelaba los excesos incontrolados de la época Orenga, demasido centrado en contentar a todos.

Esa selección del Eurobásket, sin tener a los mejores, era mejor equipo porque estaba configurado bajo el lema ‘una para todos, todos para uno’.

Scariolo_sonrisa_España

Seleccionador y entrenador

Pero de Río no se iban a descolgar los mejores. El plan cambiaba. Los peones eran reyes. Y volvían los excesos de la carta de lujo. Volvían los tres bases, volvía Marc y la publicidad tolkiana de las ‘dos torres’, retornaba Ibaka para apartar a Felipe y mandar a la jaula a Mirotic y Navarro reclamaría su merecidísima corona pese a protagonizar su peor temporada individual en el Barcelona. Encajar a tanto diamante era ahora el dilema dorado.

Scariolo ha encontrado soluciones ajenas y propias. Ajenas en la inoportuna lesión de Marc Gasol y en la renuncia olímpica de Serge Ibaka. Sin ellos nada había que trastocar en el plano interior que tan bien funcionó en Europa. Incluso se ha contado con el crecimiento de Willy Hernangómez como aquella tanqueta que transitó hace diez años por los campos de Japón.

Pero Calderón y Navarro estaban allí como clavos. Y el italiano aquí hizo de entrenador. Tomó la decisión de dejar al extremeño en la periferia de la rotación como base. No le restan argumentos: Calderón viene de varias temporadas inestables en la NBA y Ricky y Sergio han presentado un currículum competitivo más adecuado en este tramo. No pretendió Scariolo mentirse como hizo Orenga y desplazarle al ‘2’, como ocurrió en Dallas, y reducir la trascendencia o quitarle la bola a un Llull en efervescencia. Mejor mirarle a los ojos y decirle que vas a jugar menos, pero que puedes ayudar de otra forma y eres importante para el grupo. Eso es lo que toca, aunque puedas ganarte las críticas. Y Calderón ha aceptado de forma ejemplar su papel de líder en el banquillo y fuera de las cámaras. Su profesionalidad es de aplauso cerrado y muy diferente a la crispada respuesta que hubo con el ostracismo de Felipe en Madrid (ni que hablar de la selección de fútbol y el egoismo mimado de Pedrito). Si Calderón está feliz, todos felices (si se gana)

Y quedaba Navarro. Esa Bomba que lleva dos temporadas administrando su explosividad en Barcelona para derramarla cuando corresponde. Sin la regularidad y constancia suspendida en sus mejores piernas, en 30 minutos de caza, pero con el veneno preparado del talento indomable. Y Navarro aceptó esa bandera de la segunda unidad, de que quizá no tocaba tirarselas todas, pero sí poner toda la intensidad en defensa, en aceptar cuando tenía que ser cambiado, quizá porque además Pau Ribas se ha quedado en casa después de sacarle a él la invitación para esta despedida de gloria.

Ningún plan es infalible. Los dos primeros partidos quedó claro, quizá aún sin tiempo entre tanta interrupción de viaje de ida y firma de contrato, o quizá sin la comprensión de todos los cambios hacia el equipo y hacia afuera. Pero las piezas fueron encajando en el armazón para darle la razón a Scariolo y el rendimiento se disparó hasta la lucha por el bronce. Sólo el día de Estados Unidos, por el cansancio acumulado de Pau y la debilidad defensiva ante los físicos interiores y las debilidades de rebote, se echó en falta a Marc Gasol y el músculo de Serge Ibaka.

Y ahí reside en parte el éxito de la labor de Scariolo. Él ha sabido hacer de seleccionador, contando con los mejores, pero también de entrenador, haciendo de esos jugadores piezas de un equipo y convencerles de que esa función era la necesaria para seguir haciendo leyenda juntos. Porque él también es leyenda. Y los jugadores lo saben y lo respetan.

22
Sep
15

Lío en Río


Emociones antes que razones. Podría ser un eslogan ajustable a la Marca España. Y ya ni te cuento para el Marca. Es el deporte un lugar para buenas extremidades y para alimentar malos extremos. Del blanco al negro, sin matices. Con dos cojones. Del te odio hoy al te quiero mañana. Los medios no sobran ni en los triunfos de la selección española ni como altavoces de difusión pasional, pero si en la hora del análisis.

Quizá por esos respingos al corazón que nos ha producido la selección española en el último Eurobásket las interpretaciones al oro han vuelto a ser heroicas, calientes, exageradas, nacionales y exaltadas. Alimentadas porque nadie creía en un grupo que sí creía y eso, la sorpresa, agranda los titulares y convierte a los agoreros de la primera fase en fieles patriotas del ‘ya lo sabía yo’ de las semifinales. Mal camino para el periodista cuya visión debe nacer de la reflexión global y no en dejarse llevar por el torrente del ‘qué cojonudos somos’. Aunque es lo que toca. Vender un producto que vende cuando gana, porque a todos nos gusta sentirnos cerca de los campeones.

Entre tantos piropos a Pau Gasol y enmiendas a su proclamación como el mejor de todos los tiempos, repasos a la generación dorada del básket patrio, de la envidia de los pérfidos franceses, entronizaciones de Reyes y lacayos y olvidos conscientes de los culpables de hace un año, creo que falta una mirada mucho más dirigida del por qué esta selección no ha repetido los males que le acecharon hace un verano en su Mundial. Me refiero a términos ‘deportivos’. Porque esto es un deporte y quizá en alguna de estas teclas esté una de las claves del éxito.

España-Eurobasket-2015Sería fácil señalar a Orenga como diablo y aplaudir a Scariolo como angelito con su eficacia como seleccionador, siempre en finales y con tres Europeos y una plata olímpica. Pero nadie daba mucho por el italiano, ‘otro amiguito de Sáez’, cuando las críticas por la facilona Ruta Ñ apretaban. De repente podría opinarse que esos amistosos de ‘bajo nivel’ ayudaron a graduar la planificación y a que el equipo y las piernas de sus ilustres treintañeros fueran cogiendo rodaje ante la segunda fase, yendo de menos a más hasta el oro. Eureka. Eoropa.

Pau Gasol ha sido la estrella inmaculada. Ya lo era. Y ni ésta ni otra medalla pone en duda su dimensión como un deportista superlativo e irrepetible. Sus hazañas en el Europeo, enmarcadas en su obra magistral ante Francia, recibirán un párrafo destacado en su alargado historial. Pero no creo que éste perfil dominador haya sido una cuestión divina. Creo que ha sido algo bien pensado ante las circunstancias. Este equipo no ha discutido el liderazgo de Pau y su estrella ha sido la única que ha brillado y guiado al equipo. La ausencia de otros divos (Marc Gasol y Navarro ante todo) ha confeccionado una jerarquía muy clara. La flecha señalaba a un mismo lugar sin discusión. Y eso se ha notado fuera de la pista (las arengas de Pau eran las dominantes) sino también dentro de los planes tácticos y los roles dentro de ella. El balón a Pau no era una ‘dependencia’ sino un inicio de guión (de terror para los rivales) en el que había otros protagonistas importantes como Sergio Rodríguez, Sergi Llull, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Felipe Reyes. Es decir, el Madrid de Pablo Laso, el mejor equipo de Europa en los últimos años, y el ‘jefe’. No es mala idea. El resto ha asumido un puntito en la sombra, con rango más defensivo que ofensivo y sin querer sacar mucho pecho. Haciendo piña y no solo siendo piñones. Destaca aquí la actuación de un Pau Ribas que parece que siempre estuvo allí y el reivindicado Víctor Claver.

Creo que el oro de Lille se ha engarzado mucho en no tener que repartir balones entre tanto Miura, algo a lo que ha ‘ayudado’ ilógicamente la lesión de Rudy, que no ha tenido que demostrar que es el nuevo Navarro. Los roles, término de obligado cumplimiento en el básket moderno para confeccionar equipos, han estado marcadísimos y los ‘represaliados’ esta vez lo han asumido con una sonrisa entre los labios, porque eran jovenzanos y les queda tiempo o porque estar ahí sentados y ayudando ya les valía. Esta vez no ha habido vacas sagradas con amigos periodistas que sacaran los puñales del ‘malrollismo’. Y si los hubiera habido, Scariolo los ha sabido administrar perfectamente.

En un plano más táctico, este grupo ha estado mucho más compensado. Las piezas encajaban solas y sólo en los últimos puestos Scariolo pudo arriesgar por la lesión de Abrines (llevó a un interior como Aguilar y no a otro exterior que hubiera sido lo propio). Dos bases definidos (Chacho y Guillem) y un tercero (Llull) que podía saltar entre la dirección y la ejecución. Tres escoltas o aleros bajos (Rudy, Ribas y San Emeterio) y un alero alto (Claver) y tres interiores que se relevaran los 40 minutos (Pau, Reyes y Mirotic) con dos en la recámara por si acaso (Aguilar y Willy). Todo marcadito. Que nadie se despiste ni se salga del redil.

Las ausencias en ese sentido han sido una bendición. No hay que contar con tres bases por decreto, ni desplazar a Llull como escolta, y lo que es peor, quitarle la pelota y la velocidad al equipo en sus salidas. Chacho ha sido el ‘capitán de la nave’ sin discusión. Y ha terminado en el quinteto del torneo. El equipo ha crecido a su ritmo. En madurez, con Ricky y Calderón achacosos, es el mejor ‘director’ de España.

Sin Navarro se ha podido contar con un exterior más sacrificado que diera equilibrio, no reclamase su liderazgo con tiros y minutos, y se centrara en defender. Pero a este rompecabezas se enfrenta Xavi Pascual todos los días con un tipo que aún te puede ganar un partido solo. Solo tienes que acertar cuál va a ser.

Lo mismo se puede decir en las posiciones interiores. Mirotic, como cuatro abierto (esquema 100% Scariolo), deja libre la pintura para Pau Gasol y alarga las ayudas para que este domine con sus unos contra unos y mejora la movilidad del estático. Todo está mucho más compensado que con dos Gasoles en pista, alejando a Pau del aro, como le obligaron a hacer en Lakers, y obligándole a defender a jugadores más rápidos desgastando sus piernas, donde reside el mayor agujero.

La configuración de este equipo ha sido mucho más cómoda para el seleccionador, sin tanta vaca sagrada reclamando su sitio ni hombre anuncio cuya cuota de pantalla tiene que estar casi calculada. El engominado ha tenido que responder a las cuestiones que el torneo generó: crear soluciones defensivas (ante bloqueo directo, alternancia de defensas tras fondo/banda/libre, alguna zonita y mucho trabajo de cabeza para alimentar las piernas) tras la alarma italiana. En ataque no se ha inventado nada: Intentar correr, dejar generar a Lull y Chacho (el Madrid de Laso) y ponerle la pelota lo más cerca del aro a Pau. Uno más uno son dos. El planteamiento y preparación de la final fue su guinda táctica

scarioloLo chungo empieza ahora

El lío vendrá en Río. ¿Y ahora qué hacemos? La clasificación para la cita olímpica era el objetivo esencial este verano porque se ve como el canto del cisne de esta generación y la despedida merecida y digna para algunos de los héroes de estos últimos quince años de éxitos. El duelo contra los yankees de nuevo entre ceja y ceja.

El jaleo se le avecina a Scariolo en forma de dilema de los buenos. Incluso algunos aficionados verían justo que la convocatoria se repita, porque éstos son los que han ganado el Europeo, pero sería un tiro en el pie prescindir del mejor pívot de la NBA (Marc Gasol) y de otros referentes. Detrás estará la presión que se imponga desde la propia federación para mantener la leyenda ÑBA en la plantilla o de los patrocinadores, que pagan todo esto, que querrán ver a su reclamo dentro del póster.

¿Pero que parece ser lo mejor para el equipo? ¿Cómo designar esos roles y esa jerarquía que han sido claves? ¿Cómo repartir minutos con la nueva configuración? ¿Cómo compensar la justicia del adiós con lo que es más necesario para ganar? ¿Cómo convencer a algunos de los veteranos que tienen que dar un paso atrás y estar contentos? Estas preguntas se llevaron por delante a Orenga. No es fácil.

Me atrevo a hacer de seleccionador, que es lo que a todos nos mola, y diseñar un ensamblaje que para mí sería el más compensado. Y eso que con una temporada mediante, con posibles lesiones, renuncias voluntarias o bajones y subidones de rendimiento, es toda una temeridad. Pero no tengo miedo. Soy de Zaragoza.

Fieles al Cachismo, prescindiría de Ricky o Calderón. El que mejor éste. Desplazar a la categoría de ‘tirador’ al extremeño reduce el espacio de protagonismo de Llull. No es solución el teorema de los tres bases.

En la línea de perímetro creo que Ribas se ha merecido la continuidad y faltaba un tirador y Rudy es fijo tras dejarse la espalda por este equipo. Ese debe ser Navarro o Abrines sustituyendo a San Emeterio. Parece complicado arrebatar a ‘La Bomba’ de su despedida internacional, pero el Barça lo dirá. En el Palau llevan dos años intentanfo solucionar este entuerto. No creo que haya otro alero alto como Claver hoy por hoy en España y más con la capacidad defensiva y reboteadora que ha demostrado.

Y dentro es obvio que la vuelta de Marc Gasol es obligada (otra cosa es el reparto de minutos entre hermanos coincidiendo en pista) y Willy será el sacrificado, volviendo Reyes al ostracismo del banquillo, aunque mejor administrado por el seleccionador que hizo Orenga.

Quedaría solo un hueco, el de Aguilar, que deberá ser estudiado con conciencia. Quizá aquí quedaría el espacio para meter a Abrines y Navarro juntitos o apostar por Hernángomez u otra novedad.

Y no hay que olvidarse el eterno debate. A día de hoy veo difícil que Mirotic salga del equipo. Sin ser su Eurobásket, se ha visto que tiene buena química en el vestuario y una temporada más de viajes junto a Pau en Chicago afianzará su amistad y el respaldo de ‘el jefe’ a su compañero. El damnificado será Serge Ibaka y más la defensa de España y su capacidad reboteadora puesta en tela de juicio por Bjelica, Gallinari o los rechaces concedidos ante Francia.

Pura quiniela.

15
Ago
15

Salvemos la Ruta Ñ


Hoy juega la selección española su segundo partido de preparación para el Europeo. Lo hará en Santander, capital de Cantabría, una comunidad que no dispone de un equipo de baloncesto masculino de élite desde el descenso del Lobos en 2003. El rival será Polonia y el encuentro se emitirá por Teledeporte. Será el centenario como internacional de Sergio Rodríguez. Mañana aumentará su cuenta en el mismo lugar ante Senegal o Angola. En su primer amistoso, la plantilla de Sergio Scariolo superó con apuros a Bélgica (67-64) en Gijón, otro punto que desaparició del mapa ACB hace más de una década (2002).

La Ruta Ñ suele ser muy criticada. Las razones de su lapidamiento mediático señalan el ambiente placentero y el nivel competitivo insuficiente que suele rodear a esta ‘gira casera’. Para estas opiniones la promoción y lo económico suelen pesar más para la FEB que los intereses deportivos del equipo. El hecho de disputar los duelos de preparación en su propio país, ante su propia afición y con árbitros locales es indicado como factores que inciden en la falta de adaptación a las condiciones menos favorables que se encontrará el grupo cuando inicie su camino real hacia las medallas en pabellones ajenos, con gradas presionantes y colegiados con pasaporte extranjero.

ruta-n-2015-3

El amigo rival

En esta ocasión, como en otras, se añade la falta de entidad de los rivales. A los ya citados en el anterior párrafo, se unirán como adversarios en este tour, Macedonia, en dos ocasiones, Venezuela y República Checa. Ninguna de ellas está en el Top15 del ránking de la FIBA. España jugará la primera fase en ‘el grupo de la muerte’ del Europeo con Turquía, Serbia, Italia, Islandia y Alemania.

En esta ocasión España no jugará ningún encuentro de preparación fuera de su territorio como si ha hecho habitualmente en sus últimas apariciones. Las otras ciudades que acogerán la Ruta Ñ serán Burgos y Logroño, que este año han tenido equipo en LEB Oro, y Madrid y Zaragoza, capitales históricas de la ACB. Granada, A Coruña, León, Castellón, Almería, Guadalajara, Cáceres, Badajoz… son algunas de las paradas que han incluido desde 2008 las giras veraniegas de España. Muchas de estas locaclidades hace tiempo que no están en el circuito de la Liga Endesa, por lo que estos amistosos son la única oportunidad que tienen sus aficionados para acercarse a sus estrellas sin hacer un gasto significativo. Teniendo en cuenta que algunos de los internacionales están enrolados en la NBA, es únicamente en verano cuando los ‘basketlovers’ pueden tener la oportunidad de ver a sus ídolos en directo. Pensando que Pau Gasol lleva desde el 2001 haciendo las Américas, ¿cuándo podríamos verle jugando en España si no fuera por la Ruta Ñ? Si esto ya no fuera un valor importante, el hecho de poder disfrutar juntos de la mejor generación que ha dado el básket español sobre una cancha puede ser incalculable para muchos de los fans de la selección.

Entiendo que todo es mejorable y que deportivamente puede ser bueno, pero también malo, jugar ante equipos de mayor entidad y también medir fuerzas en condiciones menos favorables. Puede que en el equilibrio esté la clave, aunque jugando en Europa el campeonato no veo obligado tener que salir para acomodarse a cambios horarios o climáticos. Pero echen un vistazo, por ejemplo, al calendario que ha confeccionado la favorita Francia. Salvo el partido jugado esta semana en Belgrado ante Serbia y el último que le enfrentará a Alemania, ‘les bleus’ han planificado todos sus amistosos en casa con rivales de distinto pelaje (Rusia, Georgia, Finlandia, Bélgica y Ucrania).

La última década de la selección española masculina está teñida de oro. Su tirón popular es evidente en la buena entrada de sus partidos, pese a la desilusión del reciente Mundial y al arrinconamiento televisivo a Teledeporte. Salvo este último resultado, no creo que la falta de victorias pueda ser un argumento para hablar mal de la preparación de los torneos internacionales. Todo es mejorable, por supuesto, pero la oportunidad de tener cerquita a Gasol y compañía será algo que echaremos mucho de menos cuando estos se retiren. Aprovechemos la ocasión ahora que pasan cerca de casa.

16
Jun
14

Nicolás y las lágrimas del gigante


“Mira, como Marcelinho”

A cuadros. Nicolás me dejó flipado. En San Fermín no abundan los niños que conozcan a más de un jugador de baloncesto famoso. Si preguntas te dicen con suerte Pau Gasol, porque lo habrán visto en algún anuncio. ¿Y otro más? “Su hermano”, dice otro listo sin acordarse del nombre de pila. Pese a que otra temporada ocho decenas de criajos se han enganchado a una canasta en este barrio al sur de Madrid, sólo hay un puñado de ellos que sigan la actualidad del baloncesto español. Tampoco es fácil. El fútbol lo cubre todo. Una anécdota. Hace poco entregamos en el club los premios al mejor compañero y la recompensa era un balón donado por KIA y firmado por José Manuel Calderón. Al anunciarlo, Denis, un peque que se peina con una raya en un costado, soltó para mi desolación: “¿Del estadio del Atlético?”.

Por eso cuando Nicolás soltó lo de Huertas, cuando lanzó a la inmensa canasta a la pata coja, se abrió el cielo ante mi. Imaginaros al decirme de carrerilla la alineación completa con nacionalidades incluidas del Barcelona. Flipé en colores como él flipa en azul y grana. Desde ese día, el canijo, que para colmo es zurdo y las mete, se ganó el apodo de ‘Papanicolás’.

SanFermin_banquillo

Tal virtuosismo debía ser recompensado. Manos a la obra. En el calendario marqué la visita del Barcelona a ‘mi’ Estudiantes. La fecha no ayudaba. La clasificación del equipo catalán a la Final Four retrasaba la sorpresa. Doble traslado. Del fin de semana a un miércoles por la noche y del Palacio a Vistalegre. Pensaba que la hora suspendería mi tributo. Pero al ponerse al aparato la madre y explicarle la movida, no hubo opción para cancelar el evento. Estaban encantados. Su marido, taxista, se ofrecía a llevarnos.

El siguiente paso era acreditar a Nicolás para poder acceder a la zona mixta y que viera de cerca a todos sus ídolos. Los fenómenos del Departamento de Prensa del Estu (Santi y Eire) no dudaron en colaborar porque su corazón es inmenso (¡GRACIAS!).  Evidentemente, el niño de esto no tenía ni idea.

Llega el día del partido. El padre llega con el taxi y nos dirigimos hacia Carabanchel. No hay lugar para aparcar. “Pero bajar vosotros y yo sigo dando vueltas”. Veinte minutos tendríamos que esperar al resignado conductor, pero para el calentamiento estamos ya en nuestro tendido cerquita de la Demencia. Ese noche tocaba protesta contra la directiva, el jefe de seguridad del club y el comisario como culpables de la detención de varios de sus miembros en el anterior derbi. Nicolás no hace caso de la ‘performance’ porque clava sus ojos en cada uno de los movimientos de la ‘Bomba’. Lleva su camiseta de Neymar… “Fue imposible encontrar una de Navarro de su talla en un supermercado”, informa su padre. ¡Bien, ACB, muy bien!

Bocata y zumo en el descanso, ‘Papanicolás’ no se espera nada cuando le planteó colarnos por la grada para pillar de cerca a los jugadores del Barcelona cuando termine el encuentro. Su mirada acepta el reto entre el miedo y la esperanza de cumplir un sueño. Al pitido terminal nos levantamos y corremos hacia los vestuarios con cuidado “para que no nos pille la policía”. Llegamos a puerto sin ser detenidos. Nico suspira sus nervios.

El primero en acercarse es Chichi Creus. Al narrarle la historia saca unos pins de su bolsillo. “¿Cuántos chicos tienes en el club?” Al decirle que cerca de ochenta el ‘jefe’ lamenta no traer más insignias, pero recolecta entre la expedición todos los posibles y se los entrega a Nicolás.

Van bajando los jugadores por una peligrosa escalera metálica para toreros. Lorbek, Nachbar, Tomic, Oleson, Abrines… Todos se paran ante la silueta mínima de Nicolás, atienden su demanda fotográfica y reciben con una sonrisa el calendario de San Fermín que Nicolás les ha traído de regalo.

Algunos alargan la parada. Lampe, interminable, se sorprende de que ese chiquitín de piel morena tenga una madre polaca. Empiezan a compartir gustos culinarios de sus orígenes entre risas y confidencias.

Pronto pasa Navarro. De largo. Hay prisa. Pero Nicolás le frena mejor que ningún defensa con un desgarrador “Juan Carlos, tú eres mi favorito”. Papanikolau, el genuino, sonríe ante la frase a unos metros.

Queda Marcelinho. La noche se va imponiendo y fuera el padre aguarda. Es tarde, pero merece la pena esperar unos minutos más. Aparece el brasileño y no pasa el bloqueo del peque de 8 años. “Lo mejor del baloncesto es jugar en equipo, con tus compañeros y ser buena persona”. le aconseja Huertas a su minifan. Se agacha para recibir el calendario y acaricia la cabeza de Nicolás cuando le cuenta que él también lanza a una pierna.

Marcelinho_Nicolas

Una decena de fotografías y una sonrisa más grande que la luna son el recuerdo que Nicolás se lleva para San Fermín. Un sueño cumplido gracias a la cercanía de los jugadores del Barcelona, que podrían ser, estoy segurísimo, de cualquier otro equipo de baloncesto hubiera caído en el embrujo del figura sanferminero.

¿Por qué cuento esta historieta ahora? Porque ayer, cuando el Barcelona derrotó al Valencia con un tiro de Marcelinho a la pata coja como le mola lanzar a Nicolás y logró su pase a la Final ACB, varios de esos jugadores que cuelgan en las paredes de su habitación decidieron retrasar la celebración. Serguei Lischuk, un ucraniano que acababa de hacer un mal cambio defensivo, rompió a llorar desde sus 212 centímetros. La impotencia por esa defectuosa jugada, pensar que todo el trabajo de una temporada había acabado sin éxito, que ese será el último partido con esa camiseta, mirar a toda la gente que teñía de naranja y de ilusiones la Fonteta, todas esas emociones que se le pasarían por su cabeza… caían por sus ojos ante el incómodo enfoque de las cámaras. A su consuelo fueron compañeros de equipo, pero también Tomic, Navarro o Papanikolau en un detalle que les engrandece como rivales y deportistas, en inmejorables ídolos para Nicolás y cualquier otro enano que quiera ser como ellos en un futuro. Quizá no lleguen a esa altura nunca, pero esa lección de valores quedará para ellos. Una lección hecha un abrazo de consuelo que expresa esas cosas que son más difíciles de explicar que un reverso o una pérdida de paso: que la victoria no lo es todo, que hay que saber perder, pero también saber ganar, que todos los gestos no tienen que ser de prepotencia, de egocentrismo, de revancha, que la solidaridad no conoce de colores, que por encima están las personas, que el esfuerzo ajeno hay que recompensarlo… Y por eso son ídolos de verdad, porque son buena gente, no por nada más. Y por eso son grandes. Como tú, Nicolás.

Lischuk_lagrimas

 

07
Ene
14

El romántico


Cuando no conoces a alguien realmente dibujas una opinión por filias y fobias. Esta es una sociedad en la que la comunicación nos absorbe hasta hacernos diminutos en un mundo lleno de conexiones universales y ausente de relaciones personales. Enchufados al aparato, a la red que sea, nos desconectamos del vecino del quinto, del primo de Burgos, del compañero de turno, del ciudadano hipotecado y precario como tú. Nos tiramos al anonimato y desde esa placentera posición de poder tirar la piedra (verbal) y esconderse todos nos creemos gigantes. La calle asusta. La pantalla es la mejor trinchera.

Esto lo digo desde un blog y con un nick que no me identifica. Tiene huevos. Y lo digo para hablar de Pau Gasol. Que también tiene huevos y muy gordos. Perdón. No es que quiera ser grosero ni hablar de los genitales del ‘laqueado’. Es que el zagal es un romántico que ni Lord Byron en plena Guerra Civil griega (la primera, que la segunda la ganó la Troika). El mayor de la saga está empecinado en amar por encima de todas las cosas a los Lakers. Y sabe que los días de vinos y rosas, de champanes y anillos, se terminaron hace tiempo. Pero él prefiere la nostalgia y la grandeza de lo que fue, el sabor lejano de los primeros besos, los bailes de la victoria junto a Kobe… a la realidad de dormir en camas separadas por la derrota, a la frialdad de la caricia de los aficionados y a los insistentes rumores de que tu pareja te la quiere pegar con otro. Y él, bendito, en un vilo. Y España detrás de su sombra como una madre que sufre con el corazón partido de su niño más guapo.

Esta vez ha sido un lío de faldas con Andrew Bynum. Un perdido. No te creas que te iban a cambiar por unas frescas piernas del tipo Chris Paul o Dwight Howard, sino era todo por dinero. Todo traer y largar a la concubina con la que compartiste a Kobe Bryant y patearon por una mala rodilla y un rollo con un Superman que acabó en divorcio. Que les sales muy caro, dicen. A Gasol lo siguen vendiendo a precio de saldo por su alto precio de contrato. El impuesto de lujo es un lujo ahora para los Lakers, aunque lleven seis años superando la frontera del límite salarial. Ahora Pau ya no es un intercambio para traer otra estrella al Staples sino un estorbo económico que hay que canjear para cuadrar el balance. Y tú llorando por las esquinas y por tus postes bajos.

Imagen

Desde hace tiempo, dos años y medio para ser justos, a Pau se le añade en cualquier ‘transfer’ que tenga a los Lakers sentados en un lado de la mesa. Que si a Houston, que si a New Orleans o a pasar frío a Minnesota, que si a Chicago o New York. Ahora te meto en Brooklyn para luego colocarte con el lazo en Cleveland. Solo hubo una firma y la NBA la echó para atrás por injusta competencia. Mientras, lesiones de rodilla de Kobe Bryant mediante, Pau ha perdido a su mejor aliado en la pista y fuera de ella: “¿Qué más se supone que tengo que hacer para apoyar a alguien? Podría hacer una bandera de Pau y cabalgar con la bandera de España pintada en mi cara, cómo si fuera el William Wallace español, o algo así. No sé que más hacer”. Y mientras Pau dejando atrás un par de años mozos para competir en otro equipo… Qué pena más grande.

Mi ‘affaire’ con Pau

Solo he hablado una vez con Pau Gasol cara a cara. Fue en una rueda de prensa, tras su primer año en la NBA. Hacía una gira promocional con una marca de bebidas y paró por Zaragoza para entrenar con unos mañicos. Hace tiempo de ello. Fue breve pero intenso. Ninguno de los dos tenía barba. Tampoco ninguno de los dos había triunfado en Japón hasta entonces. Pero el tipo ya me cayó estupendamente. Recuerdo como trataba a los chicos y chicas que estaban en la pista del clínic, con pura humildad y ni un gesto de estrella o de personaje famoso que sabe que está en un acto con centenares de cámaras. Era natural. Esa sencillez la ha sabido transmitir en mil actos de solidaridad, pero también dentro y fuera de un vestuario. Una marca que ha contagiado al baloncesto español y simbolizado los éxitos de la selección.

Este año Pau Gasol no ha recibido ni un solo voto en la elección del mejor deportista del año que siempre hace El País por Navidad, premio que ha ganado en tres ocasiones. Tampoco estuvo en el Eurobásket. Mantiene sus peores estadísticas desde que era rookie y está más que lejos de alcanzar su quinto All-Star. Sin embargo, su cara ha sido reconocible en dos anuncios de carácter solidario durante los intermedios publicitarios de todas las vacaciones navideñas. Será como sea en su intimidad, pero a mi Pau Gasol me cae fenomenalmente, por mis filias y mis fobias.

Por eso Pau déjame que te dé un consejo. Visto que tu carrera en televisión, sí, cuando te dio por salir en CSI. Modern Family o en Numbers, no te va a llevar a ganar un Emmy, me iría haciendo a la idea que tu ‘starlet’ de Hollywood ya no te mira con ojillos y que se le escapan las pupilas detrás del culo de otro ala-pívot. Pero no estás de mal ver, aún tienes cualidades, eres un líder y posees una experiencia de campeón que nadie te puede quitar. ¿Por qué no largar a tu chica y buscarte otra que mejor que convenga? Quizá no tendrá el brillo del oro, pero sí te querrá como al que más y de vuestra relación pueda salir un anillo. ¿O no te ves con unas espuelas o alcanzado por un trueno? Señor Gasol, este verano serás libre te pongas como te pongas, estarás con tus amigotes de/con Rodríguez por el Mundial  y podrás elegir a tu amor entre muchos pretendientes. «Si hay rumores quiere decir que hay gente que me quiere. Si nadie me quisiera, no estaría envuelto en esos rumores». Parece que lo vas comprendiendo, amigo. Entonces serás tú el que decidas entre todos. El romanticismo se apagará y brotará la lujuria de unos últimos años de juerga… Porque todos sabemos que tu final será acabar en los brazos de tu amor de adolescencia.

Porque después de ir a LA… terminarás con tu cádillac en una ladera del Tibidabo.

18
Feb
12

¿Quién será el primer español de la NBA en hacer un triple doble esta temporada? (encuesta)


Hacer un triple doble se ha convertido en un rasgo de excelencia en el baloncesto moderno. Pieza de coleccionista en Europa, hay verdaderos expertos en este arte en la NBA. Acaparadores de estadísticas actuales como Jason Kidd, Lebron James, Rajon Rondo o Grant Hill o monstruos históricos como Oscar Robertson (181, único en promediarlo durante una misma temporada), o Magic Johnson (138) han sido verdaderos especialistas. El único español que ha logrado entrar en esta categoría es Pau Gasol, que ha completado cuatro actuaciones de al menos ’10-10-10′ en sus 10 años de carrera. Su primer triple doble fue registrado en el libro de patentes el 8 de marzo de 2006, cuando se enfrentó a los recolocados Sonics de Seattle como miembro de los Grizzlies (21 puntos, 12 rebotes y 12 asistencias). El siguiente fue el 24 de enero de 2007, también en Memphis, con 17 puntos, 13 rebotes y 12 asistencias. El tercero, ya como miembro de los Lakers, tuvo lugar el 17 de febrero de 2009, contra los Hawks, con 12 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias. Ningún compatriota logra una de estas joyitas desde que el alapívot de los Lakers se marcara uno al principio de la campaña pasada ante los Blazers (20 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias). El próximo se resiste para la saga hispánica que dispone de simientes suficientes para sumar en cualquier jornada una de estas pequeñas perlas estadísticas que consagran al partido completo. Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Serge Ibaka y José Calderón lo han rozado tras desenredarse el lockout sin conseguirlo por poquito. ¿Quién será el próximo?

Su nueva ubicación en la ofensiva de Mike Brown hace que Pau no disponga del balón tanto como en sus tiempos en Grizzlies o con Phil Jackson. Eso tiene una consecuencia directa sobre el número de asistencias que está dando y lo que reduce sus opciones de sumar más triples dobles. Mientras sus dobles dobles en puntos y rebotes suelen ser una marca de la casa (19, 3º en toda la Liga), en este curso sólo ha logrado un partido de dobles figuras en pases de canasta, precisamente el día que más cerca ha estado de rozar su quinto hito numérico: 8 puntos, 8 rebotes y 10 asistencias (Indiana, 22 de enero).

Quizá sea su hermano Marc el que lo ha tenido más cerca de las puntas de sus dedos. Sería un premio magnífico para una temporada inolvidable que quedará marcada por su presencia en el All Star. Su trascendencia dentro de los Grizzlies queda expresada en los boxscores. Es el ‘osezno’ que más juega, el que más rebotea, tapona y doble dobles realiza (8º en NBA con 15), además del segundo anotador y asistente. La pelota orbita sobre él cuando está en pista, lo que hace además que sea uno de los interiores con mayor capacidad de pase de toda la NBA y un candidato magnífico para el completar un triple doble. El mejor ejemplo lo dejó ayer por la noche (17 de febrero) ante los Nuggets con un soberbio (16 puntos, 14 rebotes  y 8 asistencias). No es la primera vez que se queda con la miel en los labios: 22 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias ante New Orleans el 18 de enero y 21 puntos, 11 rebotes y 6 tapones frente a Utah el 6 de enero. Pero si queremos ser ambiciosos, Marc puede ser la mejor baza del baloncesto español para firmar una hazaña al alcance solo de unos elegidos. Hablamos de consagrarse con la rareza de un cuádruple doble. Esta temporada, el 21 de enero ante Sacramento, aunque aún lejano, se fue hasta una estadística remarcable de 20 puntos, 11 rebotes, 5 asistenticas y 6 tapones. Solo cuatro jugadores han logrado un cuádruple doble en la historia de la NBA: Nate Thurmond, Alvin Robertson, David Robinson y Hakeem Olajuwon.

Las comparaciones más sobadas con Ricky Rubio le quieren encajar en la silueta deportiva de Pete Maravich, Jason Kidd o Rajon Rondo, los tres verdaderos estandartes del playmaker capacitado para hacer muchas cosas y, por lo tanto, sumar triples dobles. El actual campeón con Dallas es tercero en el ránking histórico (107) en esta faceta. Las similitudes con el base del Masnou nacen en buena medida de ese concepto global, de ese juego que le ha hecho en varias ocasiones rozar el triple doble más precoz para el baloncesto español. Su consecución parece cosa de poco tiempo, pero se está resistiendo. En varias ocasiones ha estado a un par de cifras más de obrarlo. Lo especial del ‘flequi’ es que su dimensión le permite realizar varias combinaciones diferentes. Aunque la que más explota es la tradicional de puntos, rebotes y asistencias (18-8-11 ante Houston el 30 de enero ó 9-8-8 ante Sacramento el 16 de enero), también podría hacerlo con la opción de robos de balón (10-10-6 ante los Nets el 3 de febrero). RR es el 20º en el listado de doble dobles (11), siendo el tercero entre los bases y el primer rookie.

Una senda poco transitada es por la que puede llegar la sorpresa. No hay que olvidarse de Serge Ibaka y su descomunal producción en tapones como opción más que seria. Este mes de febrero ‘Air Congo’ suma dos actuaciones con diez ‘chapelas’ lo que, a poco que mire el aro, hace que pueda añadir su nombre a esta categoría sin dificultades. Sin embargo, en ambas participaciones, no lo logró por la misma circunstancia: 4 puntos, 11 rebotes y 10 tapones ante Dallas (1 de febrero) y 6 puntos, 9 rebotes y 10 tapones frente a Sacramento (9 de febrero). Con un máximo de 2 asistencias por partido un plan B parece improbable para Ibaka.

A lo largo de sus seis temporadas en la NBA, el extremeño José Calderón se ha ido varias veces de la cancha con la sensación de habérsele escapado el triple doble por un pelo. No pudo estar más cerca de ello el año pasado, el 15 de enero del 2011, cuando sólo un rebote le apartó de la efeméride ante Washington (21 puntos, 15 asistencias y 9 rebotes). Siendo la actual su temporada más prolífica en rebotes (3.3), no es utópico pensar que la marca podría caer en breve. Sus recientes aproximaciones así lo demuestran: 8 puntos, 17 asistencias y 8 rebotes el 3 de febrero ante Washington y 25 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes el 14 de febrero ante Knicks.

El rol en el que se ha encasillado (o lo han encasillado) Rudy Fernández provoca que sea el español que viva más lejos del triple doble, cuando en sus estancias europeas es uno de los aspirantes con más méritos y aptitudes para lograrlo. Con los Nuggets aún no ha hecho ningún doble doble esta temporada, por lo que pasar al siguiente nivel parece fruto solo de la imaginación de sus más fanáticos. No será por cualidades. Su mejor partido este año lo ha retratado como una pieza completa: el 11 de enero antes los Nets hizo 11 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes.




Únete a otros 9.529 seguidores

Nuestro twitter

Actualizaciones de Twitter

Nuestro Facebook

El Calendario

noviembre 2017
L M X J V S D
« Oct    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

El Mundial

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

RSS Feed desconocido

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

A %d blogueros les gusta esto: