Posts Tagged ‘Euroliga

19
May
14

Que hace un rival como tú…


 

Tengo que confesar que un día Cargol me tocó una pierna. Nada de frivolidades. El linimento nos separaba y su intención no era más que hurgar en mis ligamentos en busca del origen del dolor que me azuzaba la rodilla. Tumbado en esa camilla, viendo las estrellitas, incluso en ese momento entre fisioterapeuta y paciente no podía ver en él otra cosa que a ese señor vestido de blanco, de corto, colgándose del aro del pabellón Príncipe Felipe. Esa fotografía de Pep Cargol machacando la última canasta de esa Final Four de Zaragoza persigue al ahora entrenador de El Olivar y al madridismo entero. Fue hace 19 años, en el 1995, cuando la bandera blanca se coronó en lo alto del olimpo del básket europeo y nunca más se supo. Tan lejano queda que no es que ya se hayan retirado todos los jugadores de esa plantilla, sino que este año ha debutado en la Liga Endesa el hijo de su máximo exponente, Arvydas Sabonis.

Hace unos meses entrevistaba a Nikola Mirotic. Era una mañana en Pozuelo. Tranquila, de cielos celestes. En la trastienda los chicos de Informe Robinson estaban grabando una maravilla con El Chacho. Mirotic contestó con serenidad y como los toreros valientes, sin esconderse tras el capote de los tópicos. Quedaba trecho por delante, pero no ocultaba que este año su objetivo principal sería la Euroliga. En uno de los costados de la pista, en un panel reposaban una colección de fotos antiguas con hombres de hombros anchos henchidos de gloria. Todo apuntaba a que esos que empezaban su calentamiento frente a mis ojos de tigre se reservaban un espacio en esa pared.

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Pero llegó Milán y el Maccabi para tintar de amarillo esa página escrita en blanco que vuelve impoluta al cajón donde también se amarillea la foto de Pep Cargol. Con el guión escrito para la ‘novena’ los reglones se torcieron en los arreones individuales de Hickman, los triples de Smith, las diabluras de ‘playground’ de Rice (26 puntos y sin un Draper que le hubiera podido retar en el recreo de The Wire), los vuelos en caída libre de Tyus y la defensa espiritual de Blu y Pnini. Demasiadas frases inverosímiles que no cuadran con los titulares que se presentían de lo que iba a ser. Quizá esa improvisación, no identificarse ante el rival esperado (el CSKA, por ejemplo, o el Barça como se vio el viernes) desubicó a un Real Madrid que pecó de verse seducido por el reflejo que tenía enfrente. El Madrid jugó los últimos minutos al ritmo individualizado que marcaban los exteriores del Maccabi, con demasiadas acciones en primera persona y no en términos corales, aquellos que le hicieron exhibir un estilo campo abierto y libre albedrío, con ejecutores múltiples, de anotación fácil y seducción total. Todo se esfumó porque se perdió esa identidad en una lucha interna por querer ser el protagonista de la noche, donde Sergio Rodríguez (21 puntos)  y Nikola Mirotic, queriendo hacer lo que no había hecho en la primera parte, tomaron el timón de la remontada y Rudy Fernández (4/11 en tiro con un dedo a la virulé) y Sergio Llull (0/7 jugando al escondite) quedaron descoloridos en una encerrona planteada por David Blatt con alma de guerrilla.

Pero pienso que el Madrid empezó a perder esa final ante Zalgiris. La derrota en Lituania en la última jornada del Top 16 envió al Madrid a una eliminatoria trampa ante el Olympiakos. Los 36 puntos de Justin Dentmon ese día en Kaunas fueron un preámbulo de la batalla que al equipo de Pablo Laso le esperaba en cuartos por entrar en la Final Four. Esos cinco partidos casi sin respiro, con dos derrotas de desgaste en Atenas, pusieron el ritmo NBA el calendario que quedaba por delante. Una cuenta atrás sin pausas  que desfondó y desenmascaró a un aspirante que parecía intratable y directo a romper en pedazos esa foto de Cargol. En ese largo tramo hasta Milán recuerden que mediaron otras dos derrotas dolorosas ante el Valencia y el Barcelona, los dos perseguidores en la Liga Endesa que se atrevían a creer que la distancia con los de blanco no es tan insalvable. En ambos encuentros, los jugadores del Madrid se mostraron nerviosos, superados por los acontecimientos y señalando a los árbitros como la parte contratante de sus males. Este último tramo ha generado unas dudas que el proyecto blanco había avistado como muy cerca en Pernambuco durante toda la temporada. Lejísimos. Esos brotes de dudas los puso a fuego de caldera el Maccabi con su ímpetu sin temores, la remontada en una emboscada como filosofía y una grada que ardía.  Bien hubiera cambiado el calor de Tel Aviv por el frío táctico del CSKA.

El viernes, mientras Rice volaba (haciendo pasos) para meter la canasta que aniquilaba las ansias de revancha de Messina, en Las vistillas de Madrid, Burning ejecutaba un concierto dentro del programa de las desteñidas fiestas de San Isidro. Los macabeos rompían la norma y ponían en una aprieto los planes triunfales de los chicos de Laso. Quizá en esos momentos, antes de que el Madrid sacudiese a un Barcelona sin identidad (sin Navarro), sonarán los acordes de ‘Qué hace un rival como tu en una final como esta’… Siempre nos quedará Zaragoza, verdad, Pep.

 

14
Mar
13

La visita de un pariente lejano


Yoshida no habla mucho. Pero cuando lo hace sus palabras rasgan un silencio máximo. El respeto a su sabiduría es absoluto, un código estricto en la cultura japonesa hacia las personas de mayor edad. El gesto serio y el corpachón de Kenji-san le identifican como patriarca entre un grupo repleto de adolescentes que bromean con facilidad. A él le cuesta sonreír, hasta que un viejo colega es capaz de suavizar su semblante. “Cuando le he visto la cara le he reconocido”. Txus Vidorreta alarga la mano para estrechársela a aquel con el que se enfrentó hace once años y que ahora le identifica en el otro lado del planeta, en el corazón del Antonio Magariños. “En Japón queríamos jugar muy rápido con jugadores pequeños. Esa España nos demostró que también era posible tener ese estilo con hombres grandes. Recuerdo a Txus. Yo entreno ahora en un equipo universitario y él en una equipo profesional, pero nuestros caminos se han juntado otra vez por el destino o la fortuna. Es un honor poder encontrarnos de nuevo”, afirma Kenji Yoshida, seleccionador nacional de Japón entre 2002 y 2003, cuando un combinado ‘B’, con el actual entrenador del Asefa Estudiantes como ayudante de Paco García, viajó hasta el país asiático para jugar y ganar la Kirin Cup. Jordi Trías fue el MVP. “Era la segunda vez que iba a Japón. También estuve con la U20 un año antes. No me importaría volver a jugar allí, aunque primero tendré que preguntarle a mi mujer”, bromea Germán Gabriel, uno de esos ‘predecesores’ de lo que luego sería el desembarco dorado en Saitama en el Mundial.

JaposPalacio

 

Daisuke Yoshioka no se separa de su cámara. Todos le llaman Dice. En la memoria del aparato guarda unas fotos en las que Berni Rodríguez se identifica saltando en medio de la celebración. “Jorge, fíjate, viene la fecha. 3 de septiembre de 2006. ¿Te acuerdas que hicimos ese día?”, pregunta el escolta del UCAM Murcia. “Creo que la liamos un poco, ¿no?”, le responde Jorge Garbajosa, que ha ido a recoger a su amigo a la salida del Palacio de los Deportes. En esa fecha inolvidable los ‘Golden Boys’ demostraron a los aficionados japoneses que el baloncesto no sólo procedía de Estados Unidos. Colocó a España en su punto de mira. Ahí se gestó el embrión de una pequeña aventura que ha traído a un grupo de diez entrenadores nipones a nuestro país para conocer desde dentro nuestro baloncesto y la Liga Endesa. Durante cinco días se han introducido en el día a día de todos los equipos del Asefa Estudiantes, han podido ver en directo encuentros de Euroliga y Liga ACB gracias al Real Madrid, dialogar con entrenadores de prestigio como Pepu Hernández o Dani Sainz y han visitado la sede del Espacio 2014 en Alcobendas. “Uno de nuestros viajeros ha dicho que estar aquí es para él una utopía, porque el ambiente de baloncesto que se respira en España y el que tenemos es Japón no tiene nada que ver”, continúa Shin Mizuno, responsable de la empresa Erutluc Inc que ha organizado el viaje.

Los viajeros han tenido tiempo para conocer al detalle cómo se desarrolla un club profesional de las características y volumen del Asefa Estudiantes gracias a las charlas de Himar Ojeda, director deportivo del club, y Pablo Borrás, director técnico de la cantera. En Japón las categorías formativas se desarrollan especialmente en colegios, institutos y universidades, por lo que conocer la simbiosis de la entidad del Ramiro ha sido un verdadero descubrimiento para ellos. “Ahora entreno en la universidad de Tsukuba, porque en Japón tenemos introducido el sistema americano. Después de venir aquí nuestra propuesta es trasladar el sistema español”, afirma Kenji Yoshida, aún vinculado a la Federación Japonesa de Baloncesto. Para poner un simple ejemplo ilustrativo, en Japón sólo hay una categoría minibásket, por lo que los jugadores pierden varios años sin poder competir de forma igualada por sus características físicas, algo que también pasa en sus primeros años en el instituto y la universidad, retrasando su evolución.

La sonrisa de Llama

A.Nevado / FEB.es

A.Nevado / FEB.es

 

Llama tiene guasa. Derrocha simpatía y con sus muecas se comunica más fácilmente que con su limitado inglés. Taka afina más con el idioma. No le queda otra porque en unos meses se irá a Akron, la ciudad de Lebron James, para unirse a un college. Tampoco importa mucho. El baloncesto es un lenguaje universal y una sonrisa el verbo con el que se explica todo. Alaia y Javi, benjamines de la Escuela del Asefa Estudiantes, pillan a la primera lo que les indica Llama con tres gestos. Están encantados con sus nuevos entrenadores, aunque no se sabe muy bien quién disfruta más con la experiencia. “Ahora tenemos que pensar cómo introducir las cosas que hemos aprendido aquí en nuestros métodos de entrenamiento. Es una forma diferente, pero fundamentalmente tenemos que hacer que los jugadores se diviertan más. Aquí se lo pasan bien, disfrutan y por eso quieren jugar. Nosotros somos muy serios, hasta jugadores llegan a lloran en los entrenamientos y algunos entrenadores son en ocasiones muy estrictos. Nosotros amamos el baloncesto y los jóvenes jugadores tienen que sentirlo así, ser felices”, apunta Shin Mizuno.

El sentimiento del Ramiro les llegó bien adentro y no dudaron en enfundarse los colores celestes para ir el domingo a animar al que ya es su equipo en el partido ante el Blancos de Rueda Valladolid. Todos se quedaron muy impresionados por el ambiente del Palacio y los cánticos de la Demencia. “En Japón no hay el mismo ambiente que hemos visto en los partidos de la Liga Endesa, pero en la final se llena los pabellones”, afirma Hiroki Iwabe, el más precoz de los entrenadores con 19 años y asistente de un equipo de minibásket. En su móvil enseña orgulloso el vídeo de sus muchachos repitiendo mecánicamente una rueda de entradas y otro con un torneo ganado hace pocos meses junto a unas tristes fotos de un pabellón arrasado por el terremoto de 2011.

Aya Kuramoto, la única mujer del grupo, aprovecha los descansos entre entrenamientos para pasar un breve cuestionario a todos los jugadores y jugadoras de un equipo alevín. Estudiante de la universidad de Fukuoka y entrenadora asistente de un equipo femenino, está realizando su tesis doctoral sobre el baloncesto español. “Poder estar con campeones del mundo como Pepu Hernández, Berni Rodríguez o Jorge Garbajosa ha sido increíble, pero lo más importante es que diez entrenadores han podido tener una experiencia en España y ellos van a poder difundir a sus compañeros estos nuevos conocimientos”, comenta en castellano Yoshihiro Tomita, traductor y principal promotor de esta expedición y que repite visita a la Liga Endesa. Tomita mantiene varias webs especializadas en baloncesto español y la Liga Endesa escritas en japonés después de ‘enamorarse’ de él tras ver en el Pisuerga un Forum-Joventut en el año 2000.

JaposMagariños

 

Fiesta final

Dice sigue sin soltar su cámara. Dentro de ella se lleva una foto con Carlos Suárez, que amablemente se para posar y contestar las preguntas de los curiosos técnicos. El tópico de los turistas japoneses y la tecnología se cumple y muchos de los instantes de ese viaje han sido grabados por triplicado. Daisuke fue miembro del cuerpo técnico de los Grouses un equipo de la BJ, una de las dos ligas profesionales japonesas que la temporada próxima se unirán para potenciar el impacto del deporte en un país donde el fútbol reina junto al beisbol. En la segunda división de la liga federativa, la JBL, este año compite el español Cándido Matoso en otra prueba de que la marca del baloncesto español está de moda en Japón. Por eso Dice quiere empaparse de todo y escucha atento las explicaciones de Alberto Lorenzo, entrenador ayudante de Txus Vidorreta en el Asefa Estudiantes, durante el clínic de táctica individual organizado especialmente para los colegas japoneses.

La última noche los visitantes quieren agradecer al club su hospitalidad con una pequeña fiesta en el gimnasio del Magariños. Las bromas en ‘spanglish’ se suceden mientras los vídeos de Humor Amarillo (Takeshi Jo en Japón) afinan las carcajadas. Pablo Borrás le regala a Yoshihiro Tomita el libro ‘Club Estudiantes: 60 años de baloncesto’ para ayudarle con sus progresos del castellano y su demencia, mientras Masahiko Sumi aguarda su turno para preguntar qué tiene que hacer para convertirse en entrenador de baloncesto en España. Masa se ve en España, país que visita por tercera ocasión, la segunda de ellas para ver en el Palau la pasada final de la Liga Endesa entre Regal Barcelona y Real Madrid. Mientras Llama sigue haciendo de las suyas retando con una pelea de judo a quien quiera. “Este es el primer paso para seguir creciendo y aprender una manera de entrenar y organizar un equipo como en el baloncesto español”, sentencia Yoshihiro Tomita. “Nos llevamos la idea de que un equipo, un club es como una familia”, sentencia Kenji Yoshida. Con el ‘Estu’ y el baloncesto español como ejemplo.

01
Nov
12

El viaje de Yoshihiro


Podría ser un triple. Hace tiempo que las líneas desaparecieron bajo las pisadas. Pero ese tiro no entra. La pelota desciende y da un bote irregular al caer sobre un bache de la descolorida pista de cemento. Salim sale andando a su encuentro. De repente, se da cuenta de su olvido, se para y cambia de dirección a toda velocidad. “¡Ey, Yoshihiro! No nos hemos hecho ninguna foto juntos”. El japonés, cerca de la salida de la jaula donde ha seguido el entrenamiento del júnior del CB San Fermin, se gira a la invitación y la acepta con un “claro”. Los chicos y chicas se agrupan para la foto. Yoshihiro Tomita, en el centro, entre Elvis, Simo, Vicente, Carla y Aitor. Cuatro continentes sonriendo en un barrio de Madrid. “Ahora entiendo mejor lo que ha querido decir Porfirio Fisac esta mañana sobre el lenguaje universal del baloncesto”, asiente Yoshihiro Tomita a su acompañante.

¿Pero qué hace un japonés perdido en mitad de una cancha olvidada del Sur de la capital? “Esto es baloncesto también. Lo que he venido a ver”, responde mientras  empieza a desenredar su historia. Un relato exótico, valioso y admirable que ha tenido su capítulo más apasionante durante las tres semanas de octubre en las que ha podido vivir en primera persona su gran ilusión: conocer de cerca el baloncesto español. Ha sido el viaje de su vida. Este informático de Tokio ha experimentado su sueño a caballo entre Madrid y Barcelona. “Creo que soy el primer japonés en subirse al Metro Sur“, bromea para describir todas las vueltas que ha dado detrás de la pelota. No es para menos. Se ha dado un atracón. Ha visitado las canteras de Asefa Estudiantes y FIATC Joventut, visto en directo partidos de la Liga Endesa, Euroliga, Adecco Oro, Liga Femenina y  EBA, encuentros del Mad-Croc Fuenlabrada, Blusens Monbus, Real Madrid, FC Barcelona Regal, UCAM Murcia, FIATC Joventut, Assignia Manresa o Rivas, visitado la sede de la ACB y la FEB, el Espacio 2014 de Alcobendas… un ‘tour’ pleno de tapones, mates y triplazos, pero también de proyectos que quieren tender puentes entre dos mundos distintos que orbitan alrededor de un aro. “Ha sido fantástico. Me llevo muchas emociones. Y muchos amigos nuevos“, resume Yoshihiro, sin duda, el mayor fan del baloncesto español al otro lado del Mundo.

Yoshihiro, en el Fernando Martín de Fuenlabrada

¿Pero dónde nace esta relación que parece imposible? “No es la primera vez que visito España“, desvela este japonés, que sale por tercera vez de su nación: “También estuve en Vietnam, pero por trabajo”. Hace quince años, cuando era un adolescente, el estudio del castellano, al que se acercó seducido por las estrellas de la Liga de fútbl, le atrajo durante un mes a Madrid. “Hacíamos excursiones. Fuimos al Santiago Bernabéu y me compré una camiseta de Robert Prosinecki. Era la más barata y la dependienta se sorprendió de que un japonés la quisiera. Creo que entonces ya jugaba en el Barcelona y por eso el precio era tan bajo. Unos días después fuimos a Toledo y luego a Valladolid”, recuerda Yoshihiro. La memoria no es gratuita. El Pisuerga le descubrió un mundo. La niebla convirtió en imposible seguir la pelota en el Nuevo Zorrilla. “Solo se veía una pelota naranja de un lado para otro”, narra. Futbolero, se quedó con ganas de más deporte y la bruma propició un encuentro inesperado que le cambió la vida. “A mi hermano le encantaba la NBA y vi que había un partido de la ACB en Valladolid ese fin de semana. Fui a verlo”. Fue un Forum Valladolid-Festina Joventut de 1997 del que aún guarda la entrada y la afición que nació en ese instante. “Antes no me había fijado mucho en el baloncesto. Intenté entrar en un equipo, pero no me cogieron por bajito”, sonríe al contarlo.

A su regreso a Japón no paró de alimentar su curiosidad, hambrienta de datos que ahora repite de forma mecánica. “Al principio recopilaba vídeos, publicaciones, información de todo tipo… todo fue más fácil cuando Pau Gasol y Raül López llegaron a la NBA y comenzó el desarrollo de Internet. Recuerdo cuando pude seguir en directo el Eurojúnior de Zaragoza del 2004. Ahora puedo ver casi todos los partidos desde la página de FIBA”. El ordenador fue el gran aliado para este programador informático que nada más pisar Barajas se compró la Guía Oficial de la Liga Endesa y la Revista Gigantes. “Y me llevo varias para repartir entre amigos”, remarca. Su seguimiento derivó en la creación de una página web especializada en el baloncesto español, que con el tiempo, se han convertido en varios espacios y en una cuenta en twitter donde informa de todo lo que ocurre en nuestro baloncesto. “Se llama el_baloncesto. Me inspiré en el nombre de los periódicos de España”, detalla. Su fama le ha llevado a conocer  a españoles aficionados al deporte que viven en Japón e incluso a ser el comentarista especializado en los partidos en diferido que el canal Sky dio del Playoff de la Liga Endesa hace dos veranos. Ahora puede recitar de memoria los equipos en los que ha militado cualquier jugador de la Liga Endesa o el nombre de los pabellones de cualquier club de la península.
No hay que obviar que Saitama será una ciudad imborrable para los aficionados españoles, pero también para Yoshihiro, que pudo animar en directo a la selección española en su triunfo en el Mundial del 2006. “Fui a ver el partido ante Serbia. Entonces muchos japoneses conocieron a los jugadores españoles y se aficionaron a su Liga”, apunta. Con ese oro otros percibieron el brillo del baloncesto europeo que a Tomita tenía atrapado desde mucho antes. En el 2002 una selección B visitó su país para disputar la Copa Kirin y Yoshihiro no se perdió esa cita. “Yo he estado en Japón. Era el ayudante de Paco García de esa selección”, rememora Txus Vidorreta, en el encuentro que mantuvo con Yoshihiro en el Magariños. “Los jugadores eran Berni Rodríguez, Jordi Trías, Carlos Cabezas, Alfons Alzamora… y Yuta Tabuse, el único japonés que ha jugado en la NBA”, dicta sin fallo Tomita, una enciclopedia sorprendente. “Y también estaba yo. Es verdad que estuve en ese partido. ¿Y tú estabas en la grada?”, se sorprende Germán Gabriel al conocer la historia de las mismas palabras de Yoshihiro.

Yoshihiro, con Lucas y Jaime, en el Magariños.

Su admiración por el baloncesto español no se queda en la idealización de los deportistas. “A mi no me gusta hacerme fotos, no soy ese tipo de fan ni la imagen que tienen en España de mis compatriotas, siempre corriendo con la cámara de un sitio a otro”, reconoce este entusiasta de los callos y las gambas, que, sin embargo, no duda en hacerse una instantánea con Porfirio Fisac o Moncho Fernández. “La próxima vez que vengas te invitamos a ver un partido en Santiago”, le dijo el técnico del Monbus tras regalarle un pin del “Obra” en Fuenlabrada. No es el único presente que se lleva a Japón, incluida una pequeña camiseta del ‘Estu’ para su sobrino, “Tiene solo un mes y espero que su madre no se enfade cuando la vea”, dice miedoso. A la salida de la tienda, Lucas Nogueira y Jaime Fernández se cruzan con sus pasos. “En Japón hay una gran admiradora tuya”, le comunica a Lucas ‘Bebe’ Nogueira, que se queda perplejo de hasta dónde llega la difusión de la Liga Endesa y su fama.
Pero el deseo de Tomita va más allá del autógrafo o los regalos y su cabeza no para de maquinar proyectos en los que el deporte japonés se refleja en los éxitos españoles. Yoshihiro Tomita  no oculta que le gustaría ver en unos años a un compatriota jugando en la Liga Endesa, pero sabe que es casi una utopía. “Pero no sería mala idea que jóvenes jugadores vinieran a formarse a España, que pudieran entrenar en campus de verano, hacer intercambios, que los entrenadores de allí puedan pasar meses preparándose aquí conociendo el sistema de enseñanza español, incluso que técnicos con experiencia vengan a mi país o que un equipo de la Liga Endesa juegue en Japón…”, dicta con entusiasmo entre el sueño y la realidad. Y es que gracias a su mediación, el entrenador asistente de la U20 japonesa y de los Hitachi Sunrockets, Norio Sassa, estuvo hace unos meses conociendo de cerca la cantera del Ramiro de Maeztu. “Y hay un entrenador japonés amigo mío, Takayuki Yasuda, que estuvo en Menorca hace unos meses y ahora está mejorando su español en Salamanca porque quiere entrenar aquí”, apunta Yoshihiro Tomita, que también prepara un diccionario japonés-castellano de términos de baloncesto y en el futuro quiere escribir un libro sobre este tema.

Porque la obsesión de este japonés de 36 años, al que le gusta la música de Huecco, Camarón de la Isla o Barricada, es que el modelo de crecimiento del baloncesto español debería ser aplicado en su país, dirigido desde hace años a la copia del sistema americano. “A mi lo que me gusta es el estilo de juego de Europa y el español concretamente. La sociedad japonesa está obsesionada con la perfección, se es muy estricto, también en la enseñanza deportiva, pero no se juega, no se divierte, no se deja al jugador expresar su talento”, afirma Tomita, que lamenta que en su nación hay pocos equipos e instalaciones para competir y que el desarrollo de los deportes se encierra en los colegios, con categorías formativas de tres años en las que se ahoga el perfeccionamiento. “Pero hay clubs y personas que quieren cambiar el sistema, incluso los hay que ya han instaurado por su cuenta la organización de categorías europeas”, manifiesta con entusiasmo. La futura unión de las dos ligas profesionales del país y la posible clasificación para el Mundial 2014 de España podrían ser dos importantes pasos para la modernización del baloncesto nipón, lastrado por la ausencia de grandes físicos y de entrenadores modernos. “La llegada a la selección del croata Luka Pavicevic fue importante, pero el impulso se ha quedado ahí. Hay otros entrenadores extranjeros que nos están ayudando mucho, incluso hay un técnico alemán que ha hecho que varios jugadores japoneses jueguen en Alemania y varios preparadores mejoren allí sus conocimientos. Lo mismo podría pasar en España”, afirma Yoshihiro Tomita, ambicioso, soñador y detallista: “Mi sueño es que un japonés juegue en la Liga Endesa”.

Ese empuje por conocerlo todo le ha traído hasta España, a investigar entre el bullicio de la primera fila de butacas del Olimpic de Badalona o la grada vacía del Fernando Martín de Fuenlabrada en una mañana de entrenamiento. Allí, después de la derrota ante el Blusens Monbus, el parqué relucía y las rayas están bien marcadas. Porfirio Fisac se muestra como un maestro contundente y sólo sus indicaciones rompen el silencio de la concentración. El padre de James Feldeine espera a su hijo mientras el grupo marcha al gimnasio. El técnico del Mad-Croc Fuenlabrada acaba de charlar con unos amigos de Villanueva de la Serena y acude a estrechar la mano de Yoshihiro, cuya historia conoció entre vestuarios ese mismo domingo. “Da igual ser barrendero o ser directivo de una gran empresa. Yo si no entrenara en la Liga Endesa, lo haría en un equipo de aficionados. No importa el dinero. Lo importante es sentir la felicidad de lo que haces. Da igual si eres de España o de Japón. Este es el mismo lenguaje que nos une, que amamos el baloncesto”, dice el técnico segoviano. Yoshihiro asiente y sonríe. Más tarde, en San Fermín, lo comprendería. El mundo no es un pañuelo, sino una maravillosa pelota de baloncesto sobre la que gira su vida.

Este reportaje ha sido publicado en ACB.com

P.D: El CB San Fermín es un proyecto social de la Asociación Proyecto San Fermín y la AAVV San Fermín, financiado dentro de los Planes de Barrio del Ayuntamiento de Madrid e Intervida.

23
Mar
11

Top 5: Finales ‘histéricos’ en Málaga


Todos los que estuvieron el sábado en el Martín Carpena, fuesen del Unicaja, del Madrid o del Bollullos del Condado, saborearon con toda su intensidad la esencia por la que sabemos que nos gusta el baloncesto. Los vaivenes de emoción, los trazos gordos de intriga, la simbología del regreso del Garbajosa, la excitación colectiva, las hazañas personales, el toque mágico del azar, la pequeñas lecciones de táctica, la valentía, la indigestión de sentimientos… se fueron añadiendo ingredientes para crear una secuencia de meticulosa pasión deportiva.

Al salir del pabellón, con mi reducida memoria de básket malagueño, empecé a recopilar momentos históricos e histéricos que he vivido en una pista de baloncesto de Málaga y me salían un buen puñado. Una ciudad que vibra con este deporte, pero que hasta el sábado había aflojado su abrazo, tiene un efecto telúrico cuando se mezclan sentimientos y una pelotita naranja. Ahí os dejo mis cinco epílogos favoritos en Málaga City.

5. Exhibición de Tucker

Uno de los protagonistas del partido del sábado, aunque fuera por la fatalidad (fue retirado en camilla tras un duro golpe en la región dorsal), la había armado un año y pico antes en el mismo escenario. Clay Tucker, con la camiseta de la Penya, firmó una de las actuaciones individuales más alucinantes de los últimos tiempos en la ACB. En la jornada 14 de la temporada 2009-10, con la lucha por la Copa del Rey (finalmente sería trascendental el resultado para que Joventut fuera y Unicaja, no), el ahora escolta del Madrid se marcó un partidazo con 33 puntos incluídos ocho triples (uno fue un 3+1). Pero lo mejor lo guardó para el desenlace, con 19 puntos en seis minutos, un repertorio de habilidades técnicas imparables y una canasta ganadora sobre la bocina con un uso maravilloso de pivote y una dudosa defensa de Taquan Dean.

Cliquear para ver el vídeo

4. El fallo de Ansley

Hay fallos que perduran incurables en el alma de una afición y permanecen anclados como una bola de plomo que no deja salir a la superficie. Málaga se empezó a creer que era referencia en el baloncesto cuando habitaba el pabellón del Ciudad Jardín. Ese recinto que se quedaba pequeño siempre, sin gradas tras las canastas, que aún es sinónimo de pasión y activo para gloria de achacosos jugadores, vivió la oportunidad perdida que pesó hasta que en el 2006 no se logró levantar ese título de Liga. Era un 18 de mayo de 1995. Con 2-1 a favor en la serie, Michael Ansley, el jugador franquicia de ese equipo dirigido por Javier Imbroda, tuvo en sus manos la opción de darle la vuelta al marcador frente al ‘maligno’ Barcelona de Aíto. El alero de Alabama, que hasta hace nada siguió jugando en Polonia con cuarenta y tantos y que entonces era comparado con Charles Barkley (por Estado natal, posición y altura, estilo de juego, barriga y bigotillo), habia sido el gran líder de ese equipo en su regreso al club (luego jugaría en Cáceres y Ourense) y terminó el partido con 36 puntos y 39 de valoración. Estaba marcado para disputarse esa última posesión cuando se abrió esa posibilidad con el fallo de Salva Díez de un tiro libre. Sin tiempos muertos, Ansley ejecutó a su antojo y decidió jugárselo todo a una carta, no intentar forzar la prórroga y lanzar un triple (llevaba 3/5) punteado por Middelton que escupió inmisericorde el aro. Erró (78-80, ver estadística) y la final se fue por el sumidero de la nostalgia donde se quedó esa pelota cruel rebotando en la cabeza de Málaga.

3. El vuelo imposible de Rudy

¿Es imposible ganar un partido con una décima de segundo para el final? No si tienes a Rudy en tu equipo. Otra vez el Joventut, otra vez Aíto en el banquillo rival, el Unicaja sufrió en sus carnes el directo al estómago en forma de alucinante alley-hoop que pese al silencio que generó no merece más que la admiración y el aplauso. El 3 de noviembre del 2006, el Unicaja de Scariolo había empezado a dar muestras de desamparo y no encontraba la tecla para tocar la misma sinfonía que le había llevado unos meses atrás al campeonato de ACB. Algo tendría que ver que Garbajosa hubiera cambiado su residencia a Toronto. En esa jornada de la primera fase de la Euroliga, con un Joventut repleto de energía juvenil, se llegó a un final apretado. Marcelinho Huertas desperdició una penetración para ganar y cuando la prórroga parecía un paso ineludible, Pepe Sánchez cometió otros pasos, pero estos, imperdonables. Con una décima, nada parecía que podría alterar el destino del partido, pero Burton la puso ahí y Rudy voló, voló, voló…

2. Un triple que vale una F4

Pepe Sánchez se desquitaría unos meses más tarde de su torpeza ante el Joventut con una jugada que elevaría al club a su mayor altitud. Ese Unicaja fue salvando de puntillas todos los obstáculos que le iban apareciendo en el horizonte (se clasificó para el Top 16 ganando tres partidos agónicos) y la Euroliga parecía la única vía por la que hacer cumbre. El morbo situaba al Barcelona, el histórico rival, el que le había ganado en cuartos de su Copa unos meses atrás, en la frontera de los cuartos de final. La fiabilidad europea en el Martín Carpena estaba puesta a prueba. Ese doce de abril, en el partido decisivo, el que ganaba iba a la Final Four de Atenas, Pepe Sánchez embocó un triple a pase de Berni a falta de siete minutos una canasta que encendió el Carpena de una manera que no se recordaba hasta…

1. El perf3cto guión

… Que el pasado sábado, en el Día de San José, regresó Garbajosa y, con él, la pasión a Málaga. Si antes narramos actuaciones decisivas, aisladas, en esta ocasión, el final del partido Unicaja-Madrid tiene una extensión magistral, una encadenación de aciertos gloriosos que combinan sentimientos en direcciones contrarias que explotan con el loco triple de McIntyre. En una prórroga apasionantemente forzada, el último minuto es un canto a la belleza del baloncesto. Los triples de Prigioni, el tapón y la canasta de Garbajosa y el malabarismo de T-Mac encumbran el baloncesto como obra dramática suprema y sitúan a una Málaga entregada como el mejor escenario para vivirlo. Disfrutarlo.

Como siempre digo, este blog lo hacemos entre todos, así que, todos aquellos que conozcáis algún ‘momentazo’ mejor, solo tenéis que citarlo en los comentarios. Algún amigo me narra otro triple revitalizador de Jesús Lázaro, uno anterior de Fede Ramiro ante el Juver Murcia o otro error, del Villalba, en un quinto encuentro por la permanencia que quizá hubiera cambiado la historia del baloncesto en esta ciudad.

Agrandamos la lista:

En twitter (@puertatras) @Luis_Phillip (Luis Fernandez) y @alexgongora añaden: “El triple de Bullock al Forum, la canasta al Tau en playoff, la canasta de Pietrus…”

También en twitter, Pedro Pascual apunta una curiosa historia ocurrida en el Ciudad Jardín en 1996, en un partido angustioso contra el Ulker con la clasificación europea en juego, en la que el Unicaja buscó a propósito una prórroga. Aquí tenéis la historia

09
Mar
11

Hablando del Madrid


En uno de esos canales que ahora tenemos todos entre uno de series anticuadas y otro de basura enlatada, me he almorzado un partido de fútbol de Copa de Europa del Barcelona y la Juventus. Era de mediados de los 80. Veía a los jugadores correteando valientes sin enlazar dos pases buenos y como un carcamal pensaba cómo había cambiado el juego en estos años. La comparación era imposible horas después cuando contemplaba los mil toques del Barcelona de ahora y el golazo de Messi ante el Arsenal.

Todo lo cambió Johan Cruyff cuando recaló en el catálogo de la modernidad futbolera de un país como Holanda, una cultura abierta y profundas raíces liberales. No creo que fuera una coincidencia que la eclosión de 1992, el pistoletazo hacia la modernidad de España, se uniese con esta nueva cultura que impuso el Dream Team del ‘Flaco’. Esta propuesta sigue firme, evolucionada, bajo la tutela de Guardiola, un hijo de esa generación y sigue germinando no solo en La Masía, sino contagiada en el resto de secciones, donde la identidad del Barcelona es uniforme y apoyada en los valores de un estilo y una filosofía apegada a la tierra, a la cantera, y al poder económico. Xavi Pascual redefine el libro de estilo en versión básket, pero el poder de las secciones, desde el atletismo, al balonmano o el hockey patines… es absoluto a nivel nacional y europeo.

Tampoco es coincidencia que al mismo ritmo que el Barcelona ha ido levantando pisos de su fortaleza, el Madrid se ha desnortado de sus orígenes y encuentra la solución en ‘exportar’ talento a base de dinero. El éxito se quiere consumir como hamburguesas, rapidito y sin masticar, y a cualquier precio. No se invierte en paciencia.

El Madrid fichó a Ettore Messina en el verano del 2010 y repitió el modelo del ‘entrenador todopoderoso’ con José Mourinho en el fútbol, la obsesión de Florentino, el dueño del corral. El crédito como ‘celebrity’ se le fue agotando a Messina con su áspero comportamiento y su aire totalitario configurando una plantilla a su antojo sin lograr los objetivos de grandeza por la vía rápida. Se fue creando enemistades y la marcha de Antonio Maceiras como director de la sección le dejó sin su mejor aliado en un club volcado en el fútbol.

He leído en medios y blogs los análisis (on invito al de mi amigo Karusito o al de Maragota) sobre la salida de Ettore Messina, su última entrevista en La República y diferentes reacciones. Yo ni soy madridista, ni vivo en Madrid, ni sigo de cerca la realidad de la sección, pero considero que la dimisión de Messina, el buen o mal hacer de Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros, el talante de la prensa, los intereses de algunos jugadores, el pasotismo de la afición… no son las verdaderas razones por las que el Madrid sigue rodeado de un ambiente de dudas e inestabilidad. Con el equipo en plena lucha por la ACB y la Euroliga, tras ser finalista de la Copa, la salud deportiva no se diagnostica como preocupante, pero sí el envoltorio sigue denotando que algo falla. La falta de una dirección más honda, de peso, de largo recorrido,  una línea maestra inalterable a nombres, coherente con un pasado, respetando los principios que crearon la leyenda, revitalizando la cantera… sigue siendo la ausencia más profunda y sangrante para una sección que fagocita a directivos, entrenadores de prestigio y jugadores con pedigrí (y otros no tanto) y que en vez de mirar al Barcelona debe reconocerse así mismo en una versión más actual. Mientras España disfruta de una generación de campeones despreocupados, de jóvenes sin tabús… la sección de baloncesto del Madrid circula suicida por dirección contraria perseguida por sus fantasmas y las urgencias. Se ha ido Messina y se irán otros en el futuro hasta que llegue la coherencia. El debate continúa.

04
Feb
11

Entrevista con Isma Santos (I): “Para ser un buen defensor hay que ser más listo que para ser un buen atacante”


Hace unos meses Óscar Gaspar llamó mi curiosidad en su magnífico blog ‘Sobre la Bocina’. Escribía un recomendable artículo sobre la figura de uno de esos jugadores cercanos a los que has pedido la pista, ese tipo de deportistas que a la vez aborrecías cuando jugaba contra equipo (normalmente dejaba a la estrella de turno por debajo de los diez puntos) y a la par admirabas por su pundonor y sacrificio en beneficio del colectivo. Hablaba de Isma Santos, escolta orensano que jugó durante nueve temporada (14 1ños en total en la entidad) y casi 300 partidos en ACB con el Real Madrid (89-99). Recordado como gran defensor, algunos dicen que el mejor de Europa, muchos revivirán ahora sus victoriosos emparejamientos con Djorjevic, Danilovic o Eddie Johnson. Santos es, pese al paso del tiempo, uno de los últimos canteranos españoles en consolidarse en el primer equipo de la Casa Blanca y uno de los integrantes del último título de Euroliga (1995)

Su marcha del Madrid no estuvo a la altura de sus méritos (fue despedido en un pasillo del Bernabeu) y se retiró tras un par de temporadas entre Grecia e Italia. En este último país conoció a su mujer, la modelo televisiva Kay Rush (conocida en España por ‘Nosolomúsica’), y se quedó a vivir hasta que hace unos años dió un giro determinante a su vida: se trasladó a Chamonix y empezó a trabajar como guía de montañas. Gracias al rastro que me regaló Gaspar, hallé esta historia y tirando del hilo encontré un blog en el que Santos narra sus experiencias diarias entre las cúspides de los Alpes (también ha realizado expediciones al Nepal, Perú o Groenlandia…), habla de básket y da meditadas opiniones políticias y sociales de esas que estamos poco acostumbrados a escuchar en boca de un deportista (ver ‘Hay un gallego en los Alpes’). El recuerdo de sus hazañas, su interesante senda vital y el poso de su pensamiento me hizo mandarle un mail con unas cuantas preguntas.

Mi sorpresa fue que con una tremenda generosidad y sinceridad, Isma Santos contestó a mi entrevista y me desveló que, aunque había respondido a varios cuestionarios en otros medios, esta es su primera entrevista en profundidad desde 1999. Ahora os la ofrezco a vosotros en dos entregas, por su longuitud, que no tienen desperdicio por la calidad de sus reflexiones y sus pensamientos sobre su carrera, el Real Madrid y el baloncesto que él vivió y el de ahora. Creo que merece la pena.

Gracias Isma por tu regalo.

1) Describa baloncesto.

Un juego al que como la misma palabra dice se juega con un balón y un cesto. Yo he tenido la gran suerte de descubrirlo cuando era pequeño y de enamorarme perdidamente de él. Luego he jugado muchos años, me he divertido muchísimo y me ha dado muchas satisfacciones. Aunque ya no juego lo llevaré siempre en mi corazón porque ha sido mi primer gran amor y una parte muy importante de mi vida.

2) Érase una vez un chico de 13 años de Ourense que se marcha a Madrid a jugar al baloncesto. ¿Recuerda ese desembarco en la ‘Gran Ciudad’? ¿Fue a lo Paco Martínez Soria?

Lo recuerdo perfectamente porque fue un momento que marcó un antes y un después en mi vida. Cuando llegué me llamaban paleto, tenía un acento gallego del que todos se reían, era muy tímido y reservado y muy cerrado de carácter. Por otra parte sabía perfectamente lo que que quería y el motivo por el cual estaba allí y no estaba dispuesto a dejarme avasallar ni que nadie se riera de mí, con lo cual desde el primer momento tuve que hacerme respetar. Mi objetivo de cada día era demostrar que merecía quedarme en Madrid y que no tenían que mandarme de vuelta a Ourense. Poco a poco logré que la gente me respetara y a partir de ahí todo fue más fácil.

3) Dice la leyenda que iba para gran anotador. Saque pecho y demuestre ese pasado con algún recuerdo.

No me gusta sacar pecho, he sido siempre una persona humilde y la vida me ha enseñado a serlo siempre más.

Es cierto que desde que era infantil hasta que llegué al primer equipo del Real Madrid era casi siempre el máximo anotador o el mejor jugador de los campeonatos que jugaba con lo cual en esas edades ha habido muchos partidos de 30-40 puntos. Me divertía mucho jugando, tenía mucha confianza en mí mismo y éso se reflejaba en la pista, con lo cual era todo muy natural, pero es algo por lo que nunca he sacado pecho y tampoco lo haré ahora.

4) Relata que en su primer entrenamiento profesional, Fernando Martín le ‘bautizó’ con un buen codazo, el cual devolvió. ¿Hubo muchas novatadas? ¿Qué visión retiene de esos primeros días entre los grandes?

Si, es cierto lo del codazo de Fernando Martín y que luego se lo devolví. Por aquél entonces era muy salvaje y rebelde y simplemente respondí instintivamente.

Por lo que respecta a las novatadas no recuerdo que hubiera, sólo que en los viajes a los juniors nos tocaba cargar las bolsas y el botiquín en los aeropuertos, a la llegada a los hoteles y en los entrenamientos y partidos, pero nada más.

De los primeros días en el primer equipo recuerdo sobre todo que George Karl me metía mucha caña y estaba muy encima porque era junior y que había mucha tensión en los partidillos que se jugaban porque allí todos odiaban perder. Respecto a los compañeros, los conocía a casi todos porque ya había hecho algún entrenamiento con ellos con lo cual para mí fue todo bastante normal.

 

Isma, con la selección junior, el segundo agachado desde la izquierda

5) ¿Quién le dio el mejor consejo cuando era un novato?

Cuando llegué al primer equipo del Madrid con 17 años nadie me dio ningún consejo, pero es algo normal porque desde el momento que entré en el mundo profesional los compañeros ya no me veían sólo como un chaval joven y con futuro al que quisieran ayudar sino como una amenaza futura porque les podía quitar el puesto. Luego el entrenador tenía cosas más importantes en las que pensar y mucha presión de ganar y no es que tuviera mucho tiempo para dar consejos personales. Nada anómalo porque el deporte de élite está regido por la ley de la selva donde sólo sobreviven los más fuertes y cada uno se las tiene que arreglar como pueda.

Por otro lado sí tengo que decir que ha habido personas dentro del mundo del baloncesto que me han ayudado y aconsejado a lo largo de mi carrera deportiva como Angel Jareño, el entrenador que me llevó a Madrid y que me formó como jugador, Angel Pardo, seleccionador nacional juvenil y clave en mi crecimiento como persona, Paco López, preparador físico del Real Madrid durante muchísimos años y un referente para mí durante mi estancia en el primer equipo del Madrid, y Pedro Chueca, actualmente fisioterapeuta del Real Madrid de fútbol y artífice de que yo pudiera continuar jugando a baloncesto cuando en el Real Madrid me dieron por acabado cuando tenía 15 años. Gracias a él pude superar momentos difíciles y seguir adelante con mi carrera. Ha sido una especie de segundo padre para mí y nunca podré agradecerle bastante todo lo que ha hecho por mí.

Estas cuatro personas han sido muy importantes en diversas etapas de mi vida y de mi carrera deportiva debido a los consejos y al incondicional apoyo que me han dado. Sin ellos todo habría sido mucho más difícil.

6) Siempre se destaca su dominio defensivo, actuaciones perfectas ante Danilovic, Djorjevic, Eddie Johnson… pero, personalmente, ¿cuál considera que fue su mejor marcaje? Y, por contra, ¿al jugador al que nunca pudo frenar?

Han sido muchos años defendiendo a los mejores jugadores de Europa y honestamente no me acuerdo de cual puede haber sido el mejor marcaje.

En cuanto a los jugadores más difíciles de defender, seguramente los bases americanos bajitos y explosivos como David Rivers, Andre Turner o Darrel Armstrong y escoltas de las mismas características como Alphonso Ford y Carlton Myers.

7) Algunos, supongo que sus detractores, insisten en su juego ‘fuera’ del reglamento. Se puede contar alguno de estas perrerías o desmiente esta imagen.

Me gustaría saber qué es exactamente éso de juego fuera del reglamento. Yo sólo puedo decir que una de las cosas de las que puedo estar orgulloso de mi carrera es de haber jugado siempre de manera honesta y noble. Nunca he hecho ninguna perrería a nadie, nunca he jugado sucio y nunca he lesionado a nadie. Yo jugaba duro y muy físico, sea en los entrenamientos que en los partidos, pero repito, nunca he hecho daño a nadie y nunca he ido con mala intención. El que tenga dudas al respecto que pregunte a mis ex-compañeros o a los jugadores contra los que he jugado.

8 ) Dé algún consejo defensivo, algún detalle técnico…

Honestamente no sé si soy la persona adecuada para dar consejos, sea defensivos o de otro tipo, lo único que puedo hacer es hablar de mi experiencia. Creo que para defender bien un jugador necesita reunir ciertas condiciones como espíritu de sacrificio, inteligencia, dureza mental y cualidades físicas. Luego necesita tener también capacidad de estudio y análisis de los jugadores a los que tiene que defender y algo muy importante, conocimiento del juego. Cuanto más conozca el juego y mejor lo lea más fácil le será defender. Para ser un buen defensor hay que ser más listo que para ser un buen atacante porque tienes que anticiparte y pensar más rápido que el que tiene el balón, que es el que lleva la iniciativa. Los detalles técnicos cambian en base al jugador que tienes delante ya que no puedes pretender defender de la misma manera a todos los jugadores. Tienes que estudiarlos, saber cuales son sus virtudes y sus defectos, luego establecer una estrategia y ponerla en práctica.

9) Señale a cinco compañeros que siempre estarían en su equipo y diga la razón.

Durante todos los años que he jugado como profesional he tenido la suerte de coincidir con grandes jugadores y también con muy buenas personas, con lo cual me es difícil decir sólo cinco, pero visto que me obligas a elegir….

Jose Lasa, Javi García Coll, Marcelo Nicola, Joe Arlauckas y Arvidas Sabonis.

La razón es simple, son ante todo personas excepcionales con grandes valores humanos, somos amigos y luego todos ellos han sido grandes jugadores. Durante los años que he jugado con ellos he visto como su compromiso y su mentalidad de hacer siempre lo mejor para el equipo y para ayudar a sus compañeros se ha traducido en vestuarios fuertes y unidos y como consecuencia en victorias y títulos.

10) ¿Y qué técnico dirigiría esa plantilla?

Primer entrenador Angel Pardo, entrenadores ayudantes Angel Jareño, Tirso Lorente, preparador físico Paco López y fisioterapeuta Pedro Chueca.

Visto que me dejas elegir, escojo a los entrenadores y a la gente que me han hecho crecer como persona y como jugador y los que de verdad han dejado huella en mí.

11) El partido de su vida fue un…

A nivel estadístico seguramente habrá sido algún partido en mi etapa desde infantil hasta junior, pero no tengo ni la menor idea de cual en particular porque nunca me han importado las estadísticas individuales. A nivel de equipo seguro que la final en Zaragoza en 1995 cuando ganamos al Olympiakos y fuimos campeones de Europa. Lo máximo a lo que un jugador puede aspirar con su club en Europa.

12) Se ha declarado como un romántico del deporte y que le hubiera gustado terminar su carrera en el Madrid, pero si no hubiera logrado asentarse en este club, imagine, ¿cómo hubiera podido variar su trayectoria?

Si, soy un romántico del deporte, me enamoré del Real Madrid cuando era pequeño y lo estuve hasta el día que me echaron. Me dieron la mano y el finiquito en un pasillo del Bernabéu y me dijeron: chaval se terminaron los romanticismos. En ese momento me sentí traicionado porque pensaba que no era justo que me trataran así después de haberlo dado todo durante 14 años, pero luego he visto otros ejemplos de gente que ha estado más tiempo que yo en el club y que ha sido tratada de igual modo con lo cual he comprendido que no era nada personal, sólo una gran falta de criterio por parte de los dirigentes.

Lo que voy a decir puede parecer un poco prepotente por mi parte pero es una historia real que puede confirmar mi padre. Desde que tenía 7-8 años y veía los partidos del Madrid por la tele le decía a mi padre que algún día jugaría en el Madrid. No eran sólo sueños infantiles si no que realmente estaba convencido de ello y me veía jugando en el primer equipo del Madrid algún día. Por éso no puedo imaginar mi trayectoria en el baloncesto sin haber jugado en el Madrid porque lo tenía metido en la cabeza desde muy pequeño, era ya parte de mi vida. Hablar de otra trayectoria totalmente diferente sería hablar de la vida de otra persona y no de la mía.

13) Sus nombres son siempre recordados unidos. ¿Mantiene el contacto con José Lasa? ¿Qué es de su vida?

Es normal que se nos recuerde siempre unidos porque empezamos a jugar juntos a los 14 años, luego hemos jugado muchos años juntos y de ahí nació una gran amistad y un feeling especial. Hace mucho tiempo que no hablamos pero si nos viéramos mañana estoy seguro que sería como si nos viéramos todos los días. Las amistades verdaderas perduran en el tiempo porque están por encima de la distancia o del no verse durante años, y ése es el caso de mi amistad con Jose. Si no me equivoco creo que es abogado, pero repito que hace mucho que no hablamos.

14) En recientes entrevistas, Joe Arlauckas insiste en que era el mejor jugador de ese Madrid, que renunciaba a meter 30 puntos para defender al mejor rival. ¿Qué tiene que decir de ese piropo?

Tengo que decir que se ha pasado. Ya he hablado con él y le he dado las gracias por lo que ha dicho, pero creo que ha exagerado. Es cierto que tenía capacidad para meter muchos más puntos y que renunciaba a hacerlo para darle un equilibrio al equipo, pero de ahí a ser el mejor jugador del equipo….

El mejor jugador no sólo de ese equipo sino de Europa era sin duda Arvydas Sabonis. Yo era joven y jugaba con grandes jugadores como Sabas, Joe, Antonio Martín, Chechu Biriukov y quería seguir jugando y llegar a ser importante en el Madrid, con lo cual tenía dos opciones: una intentar jugar en plan estrellita metiendo muchos puntos como había hecho hasta llegar al primer equipo, lo que hubiera provocado que me quedara en el banquillo y como consecuencia mi salida del equipo, y la otra pensar, ¿qué es lo que puedo hacer para jugar? ¿Hay algo que yo pueda hacer y que no haya nadie en el equipo que lo haga? Opté por la segunda opción y la respuesta a mis preguntas fue: defender mejor que nadie, anular al mejor jugador del otro equipo y luego en ataque renunciar a mis puntos y hacer que los jugadores estrella se sientan cómodos y metan puntos. Una vez más continué persiguiendo mi sueño de jugar en el Madrid aunque para ello tuviera que renunciar a mi modo de jugar y amoldarme a las necesidades del equipo. Yo sólo quería jugar en ese equipo y ser importante, y en ese equipo yo no debía meter ni 20 ni 30 puntos porque ya había gente que lo podía hacer como Sabas y Joe, con lo cual tenía que trabajar para ellos. Tomé la decisión de reinventarme como jugador.

Entré en la óptica de intentar hacer la cosa correcta en cada momento para ayudar y darle equilibrio al equipo, sea en defensa que en ataque, con balón o sin él, y en aquél equipo había muchísimas cosas que yo hacía para ayudar a su buen funcionamiento: buenos pases, moverme sin balón, buenos bloqueos, coger rebotes, defender… y tirar cuando me dejaban solo porque para mí la opción de meter puntos era siempre la última porque prefería que los metiesen los demás. El equipo funcionaba a las mil maravillas y todos estábamos contentos.

15) ¿Cuál era el secreto de ese equipo que ganó la Final Four en Zaragoza? Rememore algún secreto, alguna anécdota.

No existía ningún secreto, sólo trabajo, un gran compromiso y unas enormes ganas de ganar por parte de todos los integrantes de esa plantilla dirigida de forma magistral por Zeljko Obradovic. Desde el primer día de pretemporada los entrenamientos eran a cara de perro porque Joe y Antonio se jugaban un puesto, Chechu, Javi Coll, Pep y yo nos jugábamos otro y Jose Antúnez y Jose Lasa lo mismo. Esta enorme competencia cada día podía ser un arma de doble filo, y es ahí donde había dos claves que diferenciaban a nuestro equipo de los otros: la sapiencia del entrenador a la hora de manejar el grupo y la inteligencia de los jugadores a la hora de asumir su rol en el equipo. Ese equipo tendría que haber ganado la Euroliga también el año anterior, y de haber seguido todos juntos hubiera ganado otras 2 Euroligas más seguro. Pero así es la vida…

(continuará…)

31
Ene
11

El Unicaja apuesta por una ‘muñeca rusa’


No, Garbajosa, no. Pese a que la cuadratura del círculo era lógica, el Unicaja no incorporará a Jorge Garbajosa. Sí, la matemática aplicada al mercado baloncestístico hacía coincidir la ecuación de cuatro abierto nacional recientemente apartado que ha sido estrella en un equipo de una afición que lo adora es igual al cuatro abierto que busca el mismo equipo cuya afición estaría deseosa de recobrar la ilusión con un hijo pródigo. Es decir, Garbajosa al Unicaja, sonaba fenomenal, pero finalmente parece que no va a ser esta la opción por diferentes cuestiones y que el equipo que ahora dirige Chus Mateo se va a decantar por un jugador de otras latitudes. La alternativa que más fuerza ha tomado es la de un jugador con reciente pasado en la Euroliga, una pieza de primer nivel que este año no ha competido en la máxima competición europea, por lo que aún podría ser inscrito para jugar los cuatro partidos del Top 16 que le quedan por jugar al conjunto malacitano. El origen de esta primera opción es de la antigua Unión Soviética. Tras la contratación de Gerald Fitch, el nuevo técnico del Unicaja pretende apuntalar la plantilla con una posición fundamental para sus preferencias tácticas, pero, aunque Garbajosa parecía el nombre ideal en muchos sentidos, finalmente la muñeca será ‘rusa’.




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