Posts Tagged ‘Estudiantes

27
Nov
15

Igual y diferente


CAI Zaragoza y Estudiantes están empatados. Ambos avanzan lentamente por la temporada. Solo una victoria en siete jornadas es un bagaje que ha tumbado a Joaquín Ruiz Lorente como una ráfaga de cierzo pasando el puente de Piedra. Nadie en Magariños, sin embargo, parece señalar con el dedo el trabajo de Diego Ocampo. 1-6. Es lo mismo, pero es diferente.

No todas las realidades se pueden resumir en una estadística. Es obvio que Estudiantes y CAI Zaragoza no comparten objetivos. Sus exigencias son parientes muy lejanos. Los maños aspiran a repetir presencia en Copa y Playoff, horizontes visualizados como un premio para el club colegial, asustado en driblar al descenso. A Joaquín le precedía una temporada agitada, mientras Ocampo mantiene el beneplácito de la duda de los primerizos. La balanza se desprende más pesada para el presupuesto maño, la cotización de sus jugadores y su veteranía. Recuperando su esencia, el ‘Estu’ se ha tirado en manos de un grupo de mozuelos canteranos y se asumen sufrimientos por la apuesta. Sabe de los riesgos de jugar en el patio de un colegio. Pero hay que vivir con unos ideales.

Los reflejos entre estos dos ‘clásicos’ se distorsionan además en la manera que sus presidentes han abordado la crisis. El día y la noche. Reynaldo Benito notificó el despido a Joaquín Ruiz Lorente pocas horas después de bajar a la pista del Príncipe Felipe y exigir públicamente un viraje tras las derrotas. Exigió un cambio que ya estaba planificado. Ese anuncio de buenas intenciones ante los focos  contradice su forma real de actuar en las tinieblas intestinas. No sólo se cortó a su entrenador, sino que, conocedor ya de su futuro, Joaquín Ruiz Lorente tuvo que afrontar el trago de entrenar al equipo, en el que ha trabajado una década, en un partido de amargo epílogo (caer en la prórroga). La medida, poco habitual en una entidad regida por la calma y continuidad, sofoca la posibilidad de lluvia de críticas que aparecía en la previsión de  una nueva catástrofe casera este fin de semana en el Príncipe Felipe. Sustituido Joaquín por Andreu Casadevall, el preferido por Willy Villar, se entrega la cabeza pedida por parte de la afición y se consigue que el incendio del banquillo no alcance al palco de autoridades. Estrategia de Nerón en el circo romano.

mitchell

Fernando Galindo, presidente colegial, ha actuado con un traje más señorial y aparentemente más atípico al cargo. Estudiantes, maniatado por las cuentas, maniobró tarde en el verano. A las lesiones de hombres importantes como Nacho Martín, la salida de Vladimir Stimac y, hasta la reciente llegada de Xavi Rey, ha dejado en el arranque liguero a un grupo falto de rodaje en la Liga Endesa sin una referencia interior. La pareja de americanos exteriores tampoco ha mostrado el rendimiento deseado y desde las oficinas de la calle Serrano se ha optado por contratar a un anotador compulsivo, Tony Mitchell. Movimientos que identifican ciertos fallos en la confección de la plantilla y la absolución por el momento de un Diego Ocampo que por su trabajo y talante convence. Si hubiera alguna duda, el señor Galindo, declaró ayer que él es el responsable único de los fallos de cálculo con la plantilla. Ni el director técnico ni el entrenador, él.

Dos formas de actuar de dos personas diferentes que representan un mismo cargo. Dos clubs con panoramas y presiones desiguales ante una idéntica situación y balance deportivos. Dos entrenadores con similar bagaje esta temporada, pero de pasado y un futuro desigual: uno en el paro y otro confiado por seguir para adelante. Maneras de presidir.

26
Nov
14

Aragonesas y dementes


Rocío y Alicia se llevan de maravilla. Sus sonrisas cómplices las delatan. Son amigas. Su juventud se enreda en sus miradas confidentes y en las anécdotas divertidas de sus primeros meses de convivencia. Su piso en Cuatro Caminos debe ser una fiesta, un escenario rebosante de esa energía vital de cualquier veinteañera ‘de provincias’ que se ha ido a la capital para progresar con su carrera. Pero ellas encima son algo más ‘especiales’ de lo normal. Son estudiantes al cuadrado… por culpa del baloncesto. Estas simpáticas mañicas son jugadoras del mítico club colegial de Madrid.

Rocío Torcal Barba recogió la pasada temporada el testigo aragonés de la montisonense Pepa Castán y este verano Alicia Lapuente Casanova se le unió en el grupo de Liga Femenina-2 del Tuenti Móvil Estudiantes. El origen del viaje tiene nombre propio. Fue el técnico Sergio Josa quien apuntó a ambas en la misma dirección. “Es mi entrenador de toda la vida, Sergio Josa, el que se pone en contacto con varios equipos que estaban interesados, entre ellos, el Estudiantes. Desde el momento que pisé Magariños supe que ese seria sin duda mi nuevo equipo”, explica Torcal, que promedia 11 puntos y es titular en la presente campaña. Extrovertida y dicharachera, esta zagala de Escolapios ha introducido a Alicia, dos años menor que ella, en una entidad especial que encima este curso celebra el 25 aniversario de su sección de baloncesto femenino.

De clase a la pista

Deporte y estudios. Una ecuación que es inviolable y más en un mundo como el baloncesto femenino, de presupuestos mínimos y oportunidades raquíticas. Rocío cursa un grado superior de educación deportiva y Alicia se ha matriculado en la Complutense porque quiere ser criminóloga. Combinan las horas de ‘codos’ con los entrenamientos, normalmente a última hora, bajo las órdenes de Adolfo ‘Fito’ González. Estar juntas ayuda. Y mucho. “Vivir juntas ha ayudado mucho a llevar mejor tanto entreno y tanta clase. Para mi es muy importante en mi día a día”, explica Alicia, natural y orgullosa de Tarazona.

estuNEGRA

Saben que la posibilidad de ganarse la vida con el baloncesto es una quimera y más en Aragón, pero ellas quieren intentar jugar al máximo nivel, aunque ello suponga salir de su entorno. “Las chicas de mi generación que destacábamos nos hemos tenido que ir fuera. En Zaragoza sólo hay un equipo de élite. Hay pocos huecos y el resto son de un nivel inferior. Si quieres progresar tienes que salir”, dice Alicia Lapuente, que en su etapa de formación ya tuvo que marchar a Navarra a jugar en el Arenas de Tudela. Para ambas vivir lejos del entorno familiar es una nueva experiencia. “Tengo días en los que echo mucho de menos mi casa, a mis padres, mi hermano, mi abu, mis amigas… y tener la comida hecha”, ríe Lapuente. Pero la independencia y una ciudad tan grande y con tanta oferta de ocio como Madrid tiene su lado positivo. “Al principio cuesta adaptarse porque es una ciudad muy grande y con mucha gente, pero todo hay que decirlo… la capital mola y ¡¡¡mucho!!! –suelta la sonriente Rocío– Pero los Pilares no nos los perdimos”.

Su procedencia salta en el habla. Su acento maño es más cerrado que el de Alicia “y eso que la de pueblo soy yo”, afirma Lapuente. Rocío se crió en el CB Almozara antes de pasar al Mann Filter, donde no coincidió por ser de diferente generación con ‘Ali’ aunque sí se enfrentaron en varias ocasiones. “Yo era muy mala de pequeña. Pero era muy grande y me captó la federación aragonesa. Después de estar en Tudela me fichó el Mann Filter”, afirma esta alero de 180 que la pasada temporada compitió con Helios. Su hermano pequeño Sergio juega en el cadete B del CAI Zaragoza que entrena… Sergio Josa.

Un lugar especial

Su imagen fresca ha encajado a la perfección en un club con una estirpe canterana interiorizada como en pocos lugares. El Estudiantes es en esencia el patio del colegio Ramiro de Maeztu, es mil jugadores correteando por un rincón histórico del baloncesto español, es tradición de formación. “No es un club cualquiera, no solo es un sitio donde formarte como jugador sino como persona. Transmite magia. Ser del Estu es un sentimiento que se contagia”, dice la ‘demente’ Rocío. “Es un club con un ambientazo especial y en el que te acogen desde el minuto uno”, avala Alicia Lapuente. Su involucración es tal que ellas fueron las modelos que presentaron las nuevas equipaciones del Tuenti Móvil Estudiantes y a los equipos femeninos del club en un reportaje de televisión.

A 200 metros de la entrada de Magariños se encuentra la Casa de Aragón, el centro regional en la capital. “Sí, nuestro entrenador nos ha hablado de él. Tenemos que ir”, dice Rocío. Una fotografía inmensa del Pilar gobierna un comedor donde se bebe Ambar y se sirve ternasco y pollo a la chilindrón. En el salón de arriba hay una foto autografiada de Paco Martínez Soria, el icono del inmigrante aragonés durante la grisacea y triste España franquista. “Yo también soy de Tarazona, pero no vine con las gallinas”, sonríe Alicia Lapuente. Sin gallinas ni choricicos y en colores vivos de una ilusión y una sonrisa enorme, unas ganas de triunfar y experimentar contagiosas se han venido pa’Madrid estas dos mañicas para plantar la bandera de Aragón en mitad del Estudiantes.

_ECR8335

24
Oct
14

Va de retro


La promoción del baloncesto español no es un motivo de orgullo para nuestra familia. El producto estrella de la marca es la selección, que arrastra a anunciantes y audiencias. La Liga Endesa se queda atrapada en un segundo o tercer plano en el panorama deportivo y no se sintoniza con la importancia que se presiente de este deporte en los patios de colegio cada mañana de sábado o en los ‘shares’ en los partidos importantes.

Algunos departamentos de márketing de los clubs ACB, y el de la propia asociación, han estado en el punto de mira por no ayudar a potenciar el asunto. Falta de creatividad, de riesgo, repetición de viejas fórmulas poco atractivas, presupuestos bajos que les permiten poca maniobrabilidad… son excusas o acusaciones que se vierten sobre ellos. El reflejo de la NBA y el sentimiento del ‘show-business’ americano en un sentido moderno se calca con dificultad, en ocasiones tarde, pero en otras a tiempo, aunque sea a cuenta gotas y sobre la bocina.

Esta temporada percibo un giro que me agrada hacia el ‘vintage’. Lleva ya años explotando la liga americana el recuerdo de las dinastías doradas del pasado, con sus estrellas retiradas viajando a España a una ‘fan zone’ en pleno Mundial, editando videos de las mejores jugadas o sacando camisetas de equipos de leyenda. Es en el sector textil donde esta temporada la ACB se ha acercado a su homóloga estadounidense, buscando un abrazo a la nostalgia de esos niños o adolescentes que ahora son padres que llevan a sus hijos al básket y tienen en la cartera dinerito para gastar.

Unicaja ha recuperado este año la franja morada en su uniforme, aceptando la reclamación de los aficionados que pedían que la bandera de la ciudad volviera a ser referentes. Este regreso al pasado se acerca a la memoria de Mayoral Maristas o del triple de Mike Ansley en el Ciudad Jardín.

La identidad de otro tiempo mejor reluce en la combinación negra y amarilla del tercer equipaje del Tuenti Móvil Estudiantes. Los colores corporativos de Caja Postal han sido rescatados por Joma en un guiño bien acogido por los dementes. Pena que con la camisola no venga un nuevo Pinone que ponérsela.

Quizá sea el CB Canarias el que más empeño está poniendo en asemejarse a la moda de su gloria pasada. Quizá sea el club tinerfeño el que mejor se ha adaptado a la moda ‘vintaje’ y ha sabido potenciar este valor. Recuperaron su elástica ochentera para jugar la Copa del Rey de Málaga y mantienen los tonos aurinegros en la actualidad como símbolo de identidad. El Iberostar siguió la estela del Valencia, que conmemoró el 25 aniversario de su ascenso con la venta de una reposición de su histórica camiseta el año pasado.

estuNEGRA

Equipos como el CAI, Manresa, Gran Canaria, Penya, Real Madrid, Barcelona o Murcia siguen fieles a unos colores y Andorra también ha recuperado la categoría con los mismos colores con los que se le recordaba. Son en las segundas equipaciones donde se va de un tinte a otro por razones comerciales. Porque suelen ser las marcas deportivas y los patrocinadores las que imponen unas normas en esta configuración cromática. El cambio de unas y otras, la ausencia de esponsor a largo plazo impiden esta reedición (bueno, el Real Madrid retoma a Teka). Ese punto, esos intereses y los derechos de imagen, cortan lo que podría ser una bonita colección retro a modo NBA en los armarios de los aficionados más apasionados de nuestro baloncesto. ¿No podría haber una solución? ¿No sería una buena forma de ingresos extras y de identificación con el pasado? ¿Por qué es más fácil comprar una camiseta de Fernando Martin con Portland que una con el Real Madrid?¿Por qué el CAI no puede ir un día con el azul de Helios Skol o la Penya hacer un homenaje al Huracán Verde de los cuarenta? ¿Por qué un chaval conoce mejor a Larry Bird porque sale en un videojuego que a Chicho Sibilio? ¿Por qué nos cuesta honrar tanto a nuestro pasado? Si alguien quiere contestar…

01
Oct
14

Echaré de menos…


Echaré de menos a todos los jugones que se han pirado por pasta a otras Ligas de medio pelo.

Echaré de menos (y espero) que esto no sea una cosa de dos.

Echaré de menos más información de básket en los medios convencionales.

Echaré de menos que TVE dé una mayor publicidad y una mejor cobertura de calidad a los derechos que ha vuelto a renovar.

Echaré de menos a algún compañero periodista con acreditación para que le dejen trabajar de una vez.

Echaré de menos un espectáculo que no sea tan casposo en los tiempos muertos y más innovación más allá a la copia barata de la NBA.

Echaré de menos un mayor impulso de los patrocinadores y que no me repitan el mismo anuncio mil veces en todos las retransmisiones de partidos.

Echaré de menos siempre a Andrés Montes.

Echaré de menos que se ponga en valor y se haga conocer la historia de nuestro baloncesto.

Echaré de menos que la Copa del Rey (y su buen rollo entre aficiones) no sea todos los días.

Echaré de menos a ‘Bebe’ Nogueira.

bebe_jpg_size_original_promo

Echaré de menos a Burgos, porque se lo ha merecido.

Echaré de menos a alguien que ayude a Rodrigo San Miguel a levantar la bandera de Aragón. Y más en el CAI.

Echaré de menos saber cuando se juegan los partidos de mi equipo y que no me los cambien jornada a jornada.

Echaré de menos que vayan a la Euroliga los que se lo han merecido.

Echaré de menos que se ayude a que las familias y los pequeñajos puedan ir a los pabellones a precios asequibles.

Echaré de menos aquellos tiempos en los que no me tenía que aprender el nombre de la mitad de jugadores de la competición.

Echaré de menos a todos los técnicos españoles que se han tenido que ir a otro país a currar porque no se les dan oportunidades aquí.

Echaré de menos que esto sea más un deporte que un negocio.

Echaré de menos a gente creativa y arriesgue en todos los contextos de la Liga.

Echaré de menos un cambio de reglas que favorezca al baloncesto bonito y el espectáculo.

Echaré de menos (me temo) no ver a Ander Martínez/Marcos Portález jugar lo que me gustaría.

Echaré de menos que se pague mes a mes a todos las plantillas.

Echaré de menos a más entrenadores como Aíto, Sito, Ponsarnau… que apuestan por poner a los chavales. Echaré de menos a Pepu.

Echaré de menos más acciones sociales de la Liga y casi todos los clubs, que se acerquen a la calle.

Echaré de menos que se ponga fin al cachondeo de los pasaportes COTONOU.

Echaré mucho, mucho de menos a José Luis Abós, aunque volverá pronto.

16
Jun
14

Nicolás y las lágrimas del gigante


“Mira, como Marcelinho”

A cuadros. Nicolás me dejó flipado. En San Fermín no abundan los niños que conozcan a más de un jugador de baloncesto famoso. Si preguntas te dicen con suerte Pau Gasol, porque lo habrán visto en algún anuncio. ¿Y otro más? “Su hermano”, dice otro listo sin acordarse del nombre de pila. Pese a que otra temporada ocho decenas de criajos se han enganchado a una canasta en este barrio al sur de Madrid, sólo hay un puñado de ellos que sigan la actualidad del baloncesto español. Tampoco es fácil. El fútbol lo cubre todo. Una anécdota. Hace poco entregamos en el club los premios al mejor compañero y la recompensa era un balón donado por KIA y firmado por José Manuel Calderón. Al anunciarlo, Denis, un peque que se peina con una raya en un costado, soltó para mi desolación: “¿Del estadio del Atlético?”.

Por eso cuando Nicolás soltó lo de Huertas, cuando lanzó a la inmensa canasta a la pata coja, se abrió el cielo ante mi. Imaginaros al decirme de carrerilla la alineación completa con nacionalidades incluidas del Barcelona. Flipé en colores como él flipa en azul y grana. Desde ese día, el canijo, que para colmo es zurdo y las mete, se ganó el apodo de ‘Papanicolás’.

SanFermin_banquillo

Tal virtuosismo debía ser recompensado. Manos a la obra. En el calendario marqué la visita del Barcelona a ‘mi’ Estudiantes. La fecha no ayudaba. La clasificación del equipo catalán a la Final Four retrasaba la sorpresa. Doble traslado. Del fin de semana a un miércoles por la noche y del Palacio a Vistalegre. Pensaba que la hora suspendería mi tributo. Pero al ponerse al aparato la madre y explicarle la movida, no hubo opción para cancelar el evento. Estaban encantados. Su marido, taxista, se ofrecía a llevarnos.

El siguiente paso era acreditar a Nicolás para poder acceder a la zona mixta y que viera de cerca a todos sus ídolos. Los fenómenos del Departamento de Prensa del Estu (Santi y Eire) no dudaron en colaborar porque su corazón es inmenso (¡GRACIAS!).  Evidentemente, el niño de esto no tenía ni idea.

Llega el día del partido. El padre llega con el taxi y nos dirigimos hacia Carabanchel. No hay lugar para aparcar. “Pero bajar vosotros y yo sigo dando vueltas”. Veinte minutos tendríamos que esperar al resignado conductor, pero para el calentamiento estamos ya en nuestro tendido cerquita de la Demencia. Ese noche tocaba protesta contra la directiva, el jefe de seguridad del club y el comisario como culpables de la detención de varios de sus miembros en el anterior derbi. Nicolás no hace caso de la ‘performance’ porque clava sus ojos en cada uno de los movimientos de la ‘Bomba’. Lleva su camiseta de Neymar… “Fue imposible encontrar una de Navarro de su talla en un supermercado”, informa su padre. ¡Bien, ACB, muy bien!

Bocata y zumo en el descanso, ‘Papanicolás’ no se espera nada cuando le planteó colarnos por la grada para pillar de cerca a los jugadores del Barcelona cuando termine el encuentro. Su mirada acepta el reto entre el miedo y la esperanza de cumplir un sueño. Al pitido terminal nos levantamos y corremos hacia los vestuarios con cuidado “para que no nos pille la policía”. Llegamos a puerto sin ser detenidos. Nico suspira sus nervios.

El primero en acercarse es Chichi Creus. Al narrarle la historia saca unos pins de su bolsillo. “¿Cuántos chicos tienes en el club?” Al decirle que cerca de ochenta el ‘jefe’ lamenta no traer más insignias, pero recolecta entre la expedición todos los posibles y se los entrega a Nicolás.

Van bajando los jugadores por una peligrosa escalera metálica para toreros. Lorbek, Nachbar, Tomic, Oleson, Abrines… Todos se paran ante la silueta mínima de Nicolás, atienden su demanda fotográfica y reciben con una sonrisa el calendario de San Fermín que Nicolás les ha traído de regalo.

Algunos alargan la parada. Lampe, interminable, se sorprende de que ese chiquitín de piel morena tenga una madre polaca. Empiezan a compartir gustos culinarios de sus orígenes entre risas y confidencias.

Pronto pasa Navarro. De largo. Hay prisa. Pero Nicolás le frena mejor que ningún defensa con un desgarrador “Juan Carlos, tú eres mi favorito”. Papanikolau, el genuino, sonríe ante la frase a unos metros.

Queda Marcelinho. La noche se va imponiendo y fuera el padre aguarda. Es tarde, pero merece la pena esperar unos minutos más. Aparece el brasileño y no pasa el bloqueo del peque de 8 años. “Lo mejor del baloncesto es jugar en equipo, con tus compañeros y ser buena persona”. le aconseja Huertas a su minifan. Se agacha para recibir el calendario y acaricia la cabeza de Nicolás cuando le cuenta que él también lanza a una pierna.

Marcelinho_Nicolas

Una decena de fotografías y una sonrisa más grande que la luna son el recuerdo que Nicolás se lleva para San Fermín. Un sueño cumplido gracias a la cercanía de los jugadores del Barcelona, que podrían ser, estoy segurísimo, de cualquier otro equipo de baloncesto hubiera caído en el embrujo del figura sanferminero.

¿Por qué cuento esta historieta ahora? Porque ayer, cuando el Barcelona derrotó al Valencia con un tiro de Marcelinho a la pata coja como le mola lanzar a Nicolás y logró su pase a la Final ACB, varios de esos jugadores que cuelgan en las paredes de su habitación decidieron retrasar la celebración. Serguei Lischuk, un ucraniano que acababa de hacer un mal cambio defensivo, rompió a llorar desde sus 212 centímetros. La impotencia por esa defectuosa jugada, pensar que todo el trabajo de una temporada había acabado sin éxito, que ese será el último partido con esa camiseta, mirar a toda la gente que teñía de naranja y de ilusiones la Fonteta, todas esas emociones que se le pasarían por su cabeza… caían por sus ojos ante el incómodo enfoque de las cámaras. A su consuelo fueron compañeros de equipo, pero también Tomic, Navarro o Papanikolau en un detalle que les engrandece como rivales y deportistas, en inmejorables ídolos para Nicolás y cualquier otro enano que quiera ser como ellos en un futuro. Quizá no lleguen a esa altura nunca, pero esa lección de valores quedará para ellos. Una lección hecha un abrazo de consuelo que expresa esas cosas que son más difíciles de explicar que un reverso o una pérdida de paso: que la victoria no lo es todo, que hay que saber perder, pero también saber ganar, que todos los gestos no tienen que ser de prepotencia, de egocentrismo, de revancha, que la solidaridad no conoce de colores, que por encima están las personas, que el esfuerzo ajeno hay que recompensarlo… Y por eso son ídolos de verdad, porque son buena gente, no por nada más. Y por eso son grandes. Como tú, Nicolás.

Lischuk_lagrimas

 

11
Oct
13

Ander y los demás


Laberinto de los vestuarios de Fuenlabrada. Ander salió con el trofeo en una mano. Con el brazo libre agarraba feliz a quien se le pusiera por delante. Acababa de debutar con el equipo de su vida, con el Estudiantes ACB, y andaba loco de contento. Cien por cien ramireño, la primera bola que tuvo se ‘cascó’ un triple. Esa noche, la única de esta pretemporada en la que el Estu ha celebrado una victoria, fue especial para Ander Martínez, que sabe que su siguiente paso es asentarse en el EBA, rodarse en minutos, aprender en un camino que le llevará donde su sacrificio y la suerte le conduzcan. Eso y salir airoso de los vaivenes universitarios fuera del Ramiro.

Ander es el futuro. En Estudiantes el baloncesto se conjuga en el tiempo que vendrá. En el será. Los presentes se agotan como los euros en la caja registradora. El ahora vale pasta. No queda más que el ‘Carpe Diem’ y mañana que pague la cuenta el que venga. Paradojas para un club donde las piedras hablan de historias y tradición, de un lema de vivir o de sobrevivir. Porque ese Estudiantes que mira conscientemente a lo próximo se asienta en sus principios de siempre. En los Ander y todos esos chavales que corretean por una nevera con el corazón caliente de básket.

A mitad de verano un amigo me enviaba un mensaje. ¿Pero vamos a fichar a alguien? Las salidas se amontonaban en la puerta del Magariños y en la entrada solo se veían a los obreros que corrían para finalizar a contrarreloj el gimnasio de la planta de abajo. De repente alguien dio un portazo y dejó entrar el aire fresco. Ese Xavi Rabaseda que plantó a Fuenlabrada porque con un año basta, ese Bebé al que le quitaron la teta de la NBA, ese Colom descubriendo su lugar en el baloncesto. Y Txus tiró de agenda. Llamó al que hizo grande en Alicante y le salió el gemelo. ¿Ivanov al habla? Kaloyan no está. Pues que se ponga su hermano Dejan. Y luego tocó conferencia a Rusia. ¡Marko, vente pal Magata! Impaciencia cerrada. Dani, tenemos equipo.

Juancho levanta a Dejan Ivanov // Planetacb.com

Juancho levanta a Dejan Ivanov // Planetacb.com

Pero miren por el retrovisor. Se han ido del club los cuatro soportes de la mesa sobre la que se cenó un año nuevo, el I después del descenso. Gabriel, Kirksay, Granger y English, los que pilotaron la nave a Vitoria y al mar de la tranquilidad. Y con ellos Himar, el arquitecto. “Pero plantamos la semilla”, confesaba el canario en la misma pista del Magariños durante la presentación de la Liga Endesa.

Esa semilla es de la que germina esa ilusión de Ander en Fuenlabrada, la mirada inquieta de Nico en la banda, las ansias de Jaime por dejar de ser una promesa o de Vicedo y de Guerra por ganarse su lugar en la Liga Endesa, o Juancho y Dario por dar un salto que no es tan imposible. Es la de la fila de niños y niñas que pintan de celeste sus sueños.

Un amigo que de márketing sabe un poco me decía el otro día que el Estudiantes es una de las marcas que mejor se venden en la ACB. “Esa frescura que desprende encaja con la publicidad de muchas empresas. Caen bien”. Esa identidad de chavalería descarada, de simpatía demente, edita los vídeos de promoción cada verano y da cuerpo a la filosofía que ha propagado Txus Vidorreta: plantilla imberbe desde dentro (Jaime, Lucas, Edgar, Dario, Juancho y Fran) y desde fuera (Kuric, Rabaseda o Colom). Solo Ivanov y Banic se salen del tiesto para plantarse en la zona y Andrés Miso porque será el barbudo del grupo y el único treintañero. La doctrina de juego circula por unas piernas frescas, arriesgar en defensa y ser menos predecibles en ataque. El Estu de siempre dicen los viejos del lugar.

Sanadas las heridas del descenso por otra vía menos arriesgada, esa vuelta a los orígenes es una necesidad económica (3 millones de presupuesto) y un sentir como marca que pone perrete a la grada. ¡Qué jueguen los chavales! gritan desde el fondo. Y lo seguirán jaleando aunque ‘no ganemos ni a las canicas’. No sé si el Estudiantes repetirá el brindis de la Copa con Málaga Virgen o vivirá en tugurios menos luminosos, pero la juerga no le faltará. Al menos en Málaga comienza el viaje. La apuesta pasa por, como decía el sabio Himar, dejar crecer la simiente, dejar que los Ander sigan saliendo con una sonrisa y un trofeo debajo del brazo. Como un niño más en el patio del Ramiro.

02
Oct
13

Luz, estrellas, baloncesto


Siempre he sido fan del huevo gamba. A mi la tapa de diseño como que no me va. Soy más de fritanga en el plato y palillo en el suelo. Manías o nostalgia del bocata de calamares del Tubo. No sé. El catering de la presentación de la Liga Endesa zigzagueaba entre los clásicos de toda la vida y un toque de cocina de autor minimalista. Los periodistas, buenos catadores de lo gratis, hincaron el diente con la grabadora ya en ‘off’. Hora de escarbar primicias, afilar la exclusiva y tejer contactos entre salmorejo y cuadraditos de queso.

Estos son las bambalinas de un evento que cumple con una deficiencia clara del baloncesto español y cumple también tres años. Ha dejado de gatear para ponerse en pie. Endesa y la ACB montan este tinglao desde que pactaron un acuerdo de patrocinio (a cinco millones de ‘eurelios’ el kilo de temporada) que seguramente ha salvado la, aún autoconsiderada por número de Eurobásketboleros (35) de este curso, la mejor liga del continente. El acto se vende solo, porque está bien organizado y apunta al espectáculo en formato concentrado. La escenografía esta vez perdió el marco privilegiado de la sede de Endesa en el Parque de las Naciones y se alquiló el coqueto ‘Magata’ del Ramiro. Nada que ver, pero acontecimientos internos de la compañía obligaban al traslado a las estrecheces y clima de tradición del Magariños.

Menos espacio, pero no por ello menos decibelios, menos luces y tinieblas perfectamente coordinadas al gas de estrellas concentradas. Que no se diga que Turquía, Grecia o Rusia nos quitan los jugones. Allí estaba ‘pirata’ Navarro a la pata coja, el Chacho y su barba (tiene narices que Iturriaga haga chistes sobre su grosor), un Carlos Suárez que no recordaba la última vez que le aplaudieron, Pablo Aguilar en medio de la mudanza, Llompart en una esquina como si el CAI no hubiera sido tercero en la última Liga, Panagiotis Vasilopoulos con su camiseta limpia de publicidad del CB Valladolid, Kim Tillie llegando sobre la bocina… uno por equipo. Uniforme limpio y aseados.

1314_PRESENTACION LIGA ENDESA (12)

El guión se centró en ir al grano. Chistes ‘antiDemencia’ del Itu (pena que los infantes del Ramiro presentes no identifiquen a ese señor viejuno como el ‘Palomero’ vikingo), paseíllo de los protagonistas aunque alguno aún no lo conozca ni el tato (o al menos el tato que conozca el mundillo al dedillo), discursos de los que ponen y reciben la pasta, de los que ponen el espectáculo y reciben los aplausos, los bailecitos de las cheerleaders del Barcelona profanando la virgen esencia del Estudiantes, y los concursos de tiro y de 3×3 para darle contenido deportivo. Este toque All Star queda deslucido por las pocas ganas de los chicos a lesionarse e inteligentemente ACB recortó la agonía (de 5 a 3 minutos de pachanga a trote de cuarentón de Municipal).

Como si fuera la escenificación de una batalla, a un lado se sentaban los gerifaltes de los clubs y en la otra esquina la plana de la prensa, invitada y traída con el billete pagado de todos los rincones del estado (buen lugar para reencontrar viejos amigos), inteligente medida para dar difusión. Hasta los chicos de blogs y webs de segunda, repudiados como leprosos en Ben Hur por algunos jefes de prensa de la Liga, tenían su silla reservada. Un aplauso para quien decida estas cosas. Agentes que no falten en la trama, otros patrocinadores y empresas asociadas, amigos e invitados, gente del Estu entre las sombras… todos presentes como si la cena de Noche Vieja de la familia del básket hispano se tratara. Alguna ausencia hubo, cómo no, en todas las casas pasa.

El veredicto es claro. Este evento no puede eliminarse. Quizá darle un reverso en forma de torneillos más vivos y menos de ir andando. Uno de pocha, qué se yo. Más competitivos para que den chispa a los que están detrás de la pantalla. Porque lo que es el ritmo de la presentación y el envoltorio son exquisitos, de calidad, y deberían ser un referente para exportarse al localismo de los equipos. No suele ser la norma. La mercadotecnia cae en el exceso de la simpleza, de la fórmula conocida, de completar el tiempo del partido con el pim, pam, pum de siempre (de siempre de principios de los 90: la mascota y la danzarina enseñando cacha) y campañas del 1+1=2. Falta imaginación, arriesgarse o ser creativos para saber que estu si, estu no vale para hacer marca. No todo es poner un pantallón colgado del techo y hacer que el foro se de besitos o poner el himno compuesto por el abuelo a toda tralla mientras la charanga deja sordo al niño. Ideas y buen hacer. Es lo que Hace falta para llevar a la gente a llenar los pabellones, sumar euros al presupuesto e identificar con valores qué es el club, porque no todos son lo mismo. La presentación de la Liga Endesa es un paso en mitad del vacío. Sin huevo gamba. Qué le vamos a hacer.




Únete a otros 9.410 seguidores

Nuestro twitter

Actualizaciones de Twitter

Nuestro Facebook

El Calendario

mayo 2017
L M X J V S D
« Nov    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

El Mundial

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

RSS Feed desconocido

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

A %d blogueros les gusta esto: