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13
Mar
12

Wat Misaka, mi querido enemigo (y 2)


Este reportaje viene de una primera parte que puedes leer aquí

No hubo desfiles para Wataru a su vuelta a Estados Unidos. No los necesitaba ni los quería. Nunca se había sentido un héroe. Simplemente, sus pies seguían recorriendo la senda con paciencia, paso a paso, fuera sorteando borrachos en la calle 25 de Ogden, defensores en el Madison Square Garden o miradas heridas entre la destrucción de Hiroshima. Él se limitaba a caminar hacia su destino, fuera cual fuera. Quizá por eso su llegada a Utah no fue nada traumática porque reingresaba en un pasado que la guerra no había destruído y sólo tenía que continuar hacia delante desde el mismo punto de partida. Ese mismo que quedó esperándole en las aulas donde quería terminar su ingeniería y en la pista donde la aguardaba la camiseta roja de los ‘Running Utes’.

Las dos campañas sin ‘Little Wat’ no habían sido tan exitosas para los muchachos de Vadal Peterson. Solo alcanzarían como campeones el torneo nacional en 1945 con un récord de 17-2, pero perdieron en primera ronda con la Oklahoma A&T del mítico entrenador Hank Iba y el interminable Bob Kurland –considerado primer jugador de 7 pies de la historia–, que a la postre firmaría el primer bienio triunfal en la NCAA.

La siguiente temporada mantenía a los Utes en un segundo plano pero con opciones de recuperar con Misaka los laureles que aún no habían marchitado. Contaba Vadal Peterson con dos all-American como Ernie Ferrin y Vern Gardner y el veterano Dick Smuin como único superviviente, junto a Misaka y Ferrin, del título de 1944. Las condiciones de entrenamiento habían mejorado tras la retirada de los militares del centro de prácticas y la normalización académica de la competición. La liga regular transcurrió sin muchos sustos y la plantilla fue calentando motores para el momento clave de los cruces. Un balance positivo de 16-5 permitía al grupo de Vadal Peterson obtener la invitación para volver al NIT y al Madison Square Garden, aunque no era suficiente para colarse en la lucha por el entorchado nacional, entonces limitada a ocho participantes.

El caprichoso destino hacía que Wat Misaka volviera a Nueva York. Su regreso no pasaría desapercibido para los medios de la Gran Manzana. ‘KiloWatt’, como lo apodó un periodísta por su electrizante aparición en pista, seguía siendo un ídolo pese a sus dos años de servicio por la patria. Sufriendo ante Duquesne (45-44) y West Virginia (64-62), los Utes se plantaron con muchas penurias en la final ante, de nuevo, la poderosísima Kentucky. Los ‘azules’ de Lexington querían revalidar su título en el NIT y por ello mantenían bien alto el cártel de favoritos que sostenían Ralph Beard, considerado como el mejor base de todo el país, y Alex Groza.

La gran expectación generada, más de 15.000 ‘newyorkers’ llenaron las gradas, en torno a Misaka por los devotos locales no quedó decepcionada y su relación de amor se amplificaría tras esa noche. Su defensa asfixiante y pegajosa como una tarde de agosto, negando el contacto con el cuero a Ralph Beard, desnortó la táctica de Adolph Rupp. “Dejó a Beard en un solo punto. Y porque cometió una falta sobre él”, relata Ferrin. Los ‘Big Blue’ de Kentucky perecieron entre la maraña de trampas de los Utes que tuvieron a un pequeño japonés como mejor guerrillero. “El pequeño Wat Misaka, nacido en Estados Unidos pero de ascendencia japonesa, fue el mejor de sus compañeros al no parar de interceptar pases haciendo que la noche para Kentucky fuera desesperante”, escribió el redactor del New York Times en la crónica del partido. El bajo marcador de 49-45 propició que la universidad del estado mormón levantara el prestigioso NIT, convirtiéndose en el primer centro en aglutinar los tres principales torneos académicos (NCAA, NIT y AAU). Pese a la exhibición defensiva de Wat, su compañero Vern Gardner sería proclamado MVP de la final, asignación que fue abucheada desde los abarrotados graderíos del MSG. La epopeya de los chicos de Peterson se agrandaría poco después como la dimensión del rival abatido. Los Wildcats lograrían un bicampeonato universitario pasando a la historia como el ‘Fab Five’ original. “Nos sentimos como si fuéramos campeones del Mundo”, rememora Wat.

Era un final ‘made in USA’ con un ‘japo’ como protagonista. Ni en Hollywood podían escribir un mejor ‘happy end’ para la carrera de Wat. Levantando su segundo título en dos años, protagonista de la final tras volver de la guerra y siendo ovacionado por el mejor y más grande ‘teatro’ de baloncesto del Mundo. La gloria nunca imaginada para un chico criado entre prostíbulos y marginado por el color de su piel. Pero se equivocaba. Otro pequeño paso del destino le llevaría de regreso a ese lugar en el que retumbaba su nombre. De repente sonó el telefono de la barbería de la calle 23. Al habla el entrenador. Vadal Peterson le citaba en el Hotel Utah, un céntrico y lujoso edificio de Salt Lake City. Debía ir bien vestido.

Cuando Wat estrechó la mano de Ned Irish no podía creérselo. Había viajado hasta la puerta de su casa para hacerle una oferta que no podría rechazar: ser un Knick. El presidente del equipo más famoso del planeta ‘drafteaba’ en el puesto 60 a un nisei llevado por el ‘boom’ que en la ciudad había originado su presencia en el NIT y que ahora se repite sin trabas raciales, más bien todo lo contrario, con Jeremy Lin como ‘cenicienta’ del cuento. Con un contrato garantizado de 3.000 dólares por temporada, toda una pequeña fortuna, Misaka tenía una camiseta azul con el número 15 esperándole en el Garden.

En octubre de 1947, con 24 años, Misaka tomó un tren y se plantó en mitad de la pretemporada de un equipo profesional. Joe Lapchick sería su entrenador en un vestuario repleto de jugadores que habían triunfado en centros escolares de Nueva York. El ambiente ya no era igual de fraternal que en las clases de Utah y tuvo que soportar las típicas novatadas. No todos le recibieron con los brazos abiertos. Era un paleto en medio de una gran metrópoli. Para suavizar el abismo de todos los cambios que debía afrontar, le emparejarían con otro novato local como cicerone.  Su compañero de habitación del Hotel Belvedere sería otro rookie que compatibilizaba el baloncesto y el béisbol profesional, Carl Braun. Pronto se hicieron inseparables en sus paseos, donde Wat era frecuentemente parado por desconocidos para halagar su juego en el NIT. Juntos iban a los entrenamientos y a los partidos de preparación durante esas tres semanas, pero también a los combates de boxeo, a las salas de fiestas, a los estrenos de Broadway, al estadio de los Yankees, incluso no era extraño que Braun invitase a cenar a Wat en su casa familiar de Long Island… Era feliz y sin saberlo estaba haciendo historia. Wat se estaba convirtiendo en el primer ‘no blanco’ en jugar en la ABB, liga nacida cara utilizar los pabellones los días libres que dejaba el hockey hielo y que dos años después se convertiría en la NBA. Ese mismo año Jackie Robinson rasgaría las mismas barreras de la discriminación siendo el primer negro en participar en las Grandes Ligas de béisbol con los Brooklyn Dodgers.

La afición de los Knicks acogió con júbilo a su exótico ídolo, pero los directivos del club no las tenían todas consigo, nerviosos ante los posibles incidentes que la presencia de Wataru podría producir en los desplazamientos, pese a que en la competición solo había equipos del progresista Este. De repente, después de haber sido por primera vez titular en un partido ante los Steam Roller de Providence, sin aviso previo, Misaka volvió a encontrarse en una oficina del MSG frente al semblante del señor Irish. La sonrisa que amanecía en Utah era ahora un línea recta de seriedad en el rostro del presidente. Los Knicks habían decidido tras tres partidos (anotó 7 puntos) ‘cortar’ al chico de Ogden. La prensa justificó la decisión por su debilidad física, pero el trasfondo racista era evidente hasta en el silencio de la época. “Me sorprendió, no me lo esperaba”, recuerda ‘Kilowatt’. “Me dijeron que era decisión del entrenador, que los directivos no querían echarme pero no tenían opción. Ahora me gustaría poder volver a ese momento y preguntarle por qué”. Tras jugar un año en una liga local solo para japoneses, se retiraría y nunca más volvería a jugar al baloncesto.

Otro paso más al puerto de partida. Misaka regresaría, dónde si no, a Utah para formar una familia (se casaría en 1952 con su novia Katie y tiene dos hijos) y desarrollar su carrera como ingeniero mecánico. Antes recibiría otra llamada. En una parada de su viaje a Ogden, en Chicago, tendría un sorpresivo ofrecimiento que podría haberle cambiado la vida. Abe Saperstein, fundador y entrenador de los Harlem Globertrotters le reclamaban como aliado y le ofrecía un contrato por unirse a sus filas. Wat rehusó su intento con amabilidad y se perdió en el anonimato. Al menos esa llamada le sirvió para considerarse apreciado como jugador de baloncesto.

La sociedad americana cambio al mismo ritmo con el que el destino jugaba con Wat. Paso a paso, los derechos de las minorías fueron reclamados y adquiridos en una lucha que hoy no ha cesado. El deporte fue un agente normalizador de muchas causas y en el baloncesto la comunidad afroamericana encontró un campo donde reivindicar sus derechos, pero los logros eran esquivos en el recuerdo de un pionero como Wataru Misaka, solo reconocido entre la comunidad asiática. “La mitad de los que vivíamos en los campos teníamos 18 años, por lo que puedes imaginar qué significaba él para los adolescentes. Fue un héroe, toda una inspiración, y, tal vez, la esperanza de que a pesar de que en la Costa Oeste fuésemos tratados como ciudadanos de segunda clase en otras partes de los Estados Unidos no fuéramos tratados como enemigos”, comentó en una entrevista Marielle Tsukamoto, presidente de la Liga de ciudadanos americano-japoneses. El silencio sobre su figura fue quebrado en 2009, cuando dos directores de cine, Bruce Alan Johnson y Christine Toy Johnson, se interesaron por su existencia y rescataron su vivencia en un documental llamado Trascending: La Historia de Wat Misaka.

La difusión de la película, premiada en varios festivales, despertó reconocimientos de urgencia dormidos durante décadas en el olvido. La ceremonial y políticamente correcta NBA no podía dejar pasar esta oportunidad para lavar su imagen ante el emergente mercado asiático y las malas connotaciones en sus intereses presentes que tenía el histórico olvido. En medio del escaparate del All Star de Phoenix en febrero del 2009, el propio David Stern reconoció su valentía y su ejemplo para romper barreras. No fue la única restitución del legado de Misaka. En agosto del mismo año, Wat volvería por primera vez a Nueva York desde su agria despedida. Invitado por los Knicks, el jugador pisó el simbólico parqué en el que un día rebotó su nombre coreado. Apellido, no obstante, que no aparecía entre la lista de integrantes en el espacio dedicado al equipo de la temporada 1947-48 dentro del estadio neoyorquino. Su número, el 15, colgaba del techo, pero no en su honor, sino rememorando a Earl Monroe y Dick McGuire. Demasiadas ausencias accidentales. Meses más tarde, el 20 de diciembre, durante un partido contra los Bobcats, todos estos agravios serían resueltos cuando los Knicks invitaron a Wat para ser recibido con una enorme ovación en mitad de la pista. Merecido homenaje.

Tampoco en el Salón de la Fama había un hueco para él en el apartado de ‘diversidad’ hasta la promoción del documental, cuando curiosamente y como si fuera un mal chiste su nombre sí figuraba dentro de los mejores  jugadores de bolos del Estado de Utah desde 1996. La renconciliación con su leyenda le llevó hasta la misma Casa Blanca. En un acto con la comunidad asiática, en octubre del 2010, Barack Obama le invitó y remarcó su ejemplo integrador desde su “espíritu competitivo como atleta”.

La irrupción de Jeremy Lin ha vuelto a limpiar el polvo de las hemerotecas para rescatar de la tranquilidad a Wat. Sus historias encuentran trayectorias paralelas en dos mundos contrapuestos, donde la libertad se descompone en múltiples colores y ya no en blanco y negro. Misaka no tiene una palabra de discordia para su pasado, ni un llanto o reclamación, quita peso a la trascendencia de su historia y luce una sonrisa en cada una de las fotografías que de él se encuentran. Contesta desde la distancia cuando le preguntan sobre el fenómeno de ‘Linsanity’, no acepta las comparaciones por humildad, rechaza parentescos, pero sí desvela una conexión que acrecienta su humanidad. Una anécdota que retrata a Wat. Cuando Lin no jugaba en los Warriors, Misaka decidió mandarle una carta a las oficinas de Oakland para animarle a no abandonar su aventura y para motivarle a reunir fuerzas para como él, continuar hacia su detino paso a paso. Lin, en una entrevista reciente, reconoció que recibió la misiva y que fue una inspiración conocer la historia de Wataru. “Él es más alto que yo y juega muy bien el pick’n’roll, jugada que en mi época era considerada falta”, reconoce Misaka en un reportaje de George Vecsey (NY Times), que reconoce que la sociedad ha cambiado en su relación racial y que la NBA es una organización internacional inimaginable en los años 40.

Con 88 años y jubilado desde 1981, Wat Misaka sigue viviendo en Utah junto a su mujer. No va a ver a los Jazz ni a los Utes, aunque los sigue desde la televisión mientras cuida a sus tres nietos. Ha cambiado los bolos por el golf, porque la pelota pesa menos. En breve volverá a reunirse con sus compañeros de los equipos de 1944 y 1947 para celebrar el 65 aniversario del triunfo en el NIT, la mejor “noche de mi vida”, como él afirma.

En la reunión no estará Masateru Tatsudo, el otro nisei al que le apartaron de la gloria porque dos japoneses en el mismo equipo “eran demasiados” y que vivía encerrado en el campamento de concentración de Topaz. En las imágenes de Trascending se recoge la grabación con una cámara de 8mm que hizo el hermano de Masateru, Dave, que recuerdan el único día que Wat Misaka cruzó la alambrada del campo. Cuando regresaron de  Nueva York tras vencer la final de la NCAA en 1944 y antes de enrolarse en el ejército, Misaka fue a casa de su amigo para entregarle la manta conmemorativa que habían recibido todos los compañeros del equipo de Utah por vencer la NCAA. “Fue la primera y única vez que estuve en el campamento, y fue un verdadero shock para mí. Había oído historias y visto fotos, pero comprobar el ambiente del desierto sombrío fue muy deprimente. Sonreí mucho en esa película, pero sentía dentro de mí toda la injusticia de todo esto”, recuerda Wat Misaka. La tela granate, descosida por el tiempo, el olvido y la rabia, durmió bien guardada por Tut hasta su muerte en 1997.

La familia Misaka al completo

06
Ene
12

El Príncipe que soñaba ser como Toni Kukoc


La larga diáspora por el ‘lockout’ estrechó a un par de semanas la locura de los traspasos previos al inicio de la temporada en la NBA. Casi como una cuestión patriótica, demonizando el lado comercial de la Liga, en España muchos cabeceaban al contemplar que los Lakers se desprendían de Pau Gasol para hacerse con Chris Paul en una jugada a tres bandas. El sueño púrpura y dorado de todos se convertía en una pesadilla en un solar de Houston. El comisionado David Stern, en una decisión controvertida, vetaba el trato para beneplácito de los críticos y finalmente el mejor jugador español de todos los tiempos no cambiaría su residencia. Por ahora. El 17 de diciembre los ecos de esta frustrada transferencia y el miedo a una posible salida estaba presente en las páginas de los diarios mientras se conocía que Kobe Bryant, el antes amiguísimo y ahora cuestionado leal colega, se divorciaba de la ‘maquiavélica’ Vanessa. Ese mismo día, otro de los malos favoritos de los norteamericanos, Kim Jong-il fallecía a las ocho y media en un tren en Corea del Norte.

Tan acostumbrada a fabricar héroes y villanos, incluso, como un Transformer, a intercambiar sus piezas, todos con fecha de caducidad y hasta de resurrección, Estados Unidos utilizó toda su bilis sarcástica tanto para mofarse de los problemas maritales de la Mamba Negra como para despedir al tercer enemigo público que fallecía en 2011 tras Bin Laden y Muamar el Gadafi. Había que rendirle un último homenaje a uno de los malvados más ‘queridos’ de la nación. Entre tanto humor negro, alguien tuvo la molestía de editar un vídeo con un cóctel de plañideras norcoreanas y el fracaso del amor en la vida de los Bryant.

La imagen de Kobe Bryant es planetaria. Hasta en el último rincón de La Tierra conocen su careto, sus éxitos y sus miserias. Hay fotos suyas hasta en la Antártida. De Kim Jong-un, el sucesor de Kim Jong-il, el nuevo dueño del mando nuclear de Corea del Norte, todos son sombras. Pocos podrían enlazar cuatro rasgos de su personalidad. Hasta el empeoramiento de salud de su progenitor y su ascenso como sucesor en 2010, en la única instantánea oficial que tenían de él fuera del estado Juche se le reconocía como a un chaval de once años. O no, porque hasta su edad es todo un misterio. ¿28 o 29? La maquinaria propagandística de Corea del Norte rápidamente dató su nacimiento en 1982, para que coincida mitológicamente con los aniversarios de su yayo Kim il-sung (1912) y el papá Kim Jong-il (1942). Y tras la muerte de su progenitor proyectó numerosos mensajes para loar su figura y enfatizar el apoyo del pueblo hacia el nuevo ‘Comandante Supremo’ del cuarto Ejército más grande del planeta. De nuevo, los perfiles de los medios occidentales quedaban reducidos a escuetos datos oficiales y rumorologías, historias sin comprobar o de fuente igualmente sesgada. En una de ellas, en otra contradicción entre el estado anti imperialista y el modo de vida de lujos de sus mandamases parodiados, se resaltaba el gusto de su predecesor por el baloncesto. Herencia, junto al buen perímetro torácico y el gusto por los tonos grises y los peinados elevados, que recibía de su ‘Querido Líder’.

Lo poco que se sabe de Kim Jong-un es pura especulación. O no. Con Corea del Norte nunca se sabe. Los únicos que se atreven a dar un esbozo de la personalidad del nuevo gurú Juche son una panda de veinteañeros que compartieron con un norcoreano la aventura de la adolescencia en un centro educativo suizo. Bajo el nombre de Pak Un y presentado el primer día de curso como el hijo de un diplomático norcoreano, el ‘embajador’ para la versión de algunos compañeros, habría pasado varios años en la Escuela Internacional de Berna, un colegio público y nada elitista, en Liebefeld-Steinhölzli. La elección de precisamente esta institución no es al azar, dado que Suiza es un país neutral en el conflicto coreano, aunque también se apunta que fue así por el tratamiento de cáncer de su madre, la bailarina Ko Yong-hui, que moriría en París en 2004. La segunda esposa de Kim Jong-il, ahora proclamada e idealizada como ‘La respetada madre que fue la más fiel y leal del Amado Líder Camarada Comandante Supremo’, habría viajado por Asia y Europa durante toda la década de los 90 con sus tres hijos (la tercera es una niña llamada Kim Yo Jong). Incluso Kim Jong-un, según algunos informantes, podría haber sido educado en otros países europeos.

El joven Pak Un, con sus compañeros en Suiza, en el centro de la imagen de pie vestido de Nike

Los antiguos compañeros de recreo de Pak Un, según un reportaje del Washington Post, describen a un chico tímido, poco hablador, torpe para tratar con las chicas, que tuvo dificultades para hablar alemán (también sabe inglés y francés), siempre acompañado por sus dos hermanos, pero que se transformaba cuando entraba en una pista de baloncesto. “Era un jugador muy competitivo. Era muy explosivo. Podía hacer que las cosas sucediesen dentro de la cancha. Él era un creador de juego”, recuerda uno de ellos, Nikola Kovacevic. “No le gustaba perder. Para él, el baloncesto lo era todo”, comentó Joao Micaelo, con el que compartió mesa varios años, en CNN. Esta agresividad competitiva se trasladaba a los piques en la consola en las partidas en las que los juegos de básket estaban siempre presentes. Según algunas fuentes, aunque Joao Micaelo lo niega, en esta época en Suiza, a los 15 años, Kim Jong-un empezó a fumar y a beber alcohol, especialmente whisky.

El 'supuesto' Kim Jong-un, con 16 años

Este hijo de emigrantes portugueses, cocinero en Viena e hincha de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid según su Facebook, ha sido el mejor informante sobre Kim Jong-un. En una entrevista en L’Ilustre revela muchas anécdotas y detalles de la vida del norcoreano en Suiza, que fecha de 1996 a 2000. Apunta que sus aficiones se extendían por las películas de acción (James Bond, Jean Claude Van Damme y Keanu Reeves) y hacer comics. “Sobre todo dibujaba historias de baloncesto”, asiente. Su fiebre por la NBA le llevó a renegar de su instinto futbolero de su sangre lusa y pasarse por amistad al baloncesto.  “Logró una hazaña increíble. Me hizo desistir de fútbol, ​​yo que soy portugués, para jugar al baloncesto. Jugábamos después de la escuela, los fines de semana e incluso al mediodía. El embajador norcoreano había instalado una canasta en el garaje de su casa. Era un fanático de los Chicago Bulls, que eran entonces los campeones de la NBA. Un fin de semana, vimos una final en vivo a las 2 de la mañana”, cuenta Joao, que nombra que un día el que creía Pak Un le contó que su padre era el presidente de su país, pero no le creyó, y que tenía novia en Corea. “Cuando jugábamos al baloncesto, en ocasiones, le grababan en vídeo dos compatriotas. Entonces nos parecía algo raro, pero pensábamos que eran tradiciones de su país”, retrata una de los momentos que ahora encuentran sentido.

El periódico surcoreano Chosun Ilbo publicó un perfil muy similar al de los medios norteamericanos, pero no concordante con la expuesta por el suizo. En él se mencionaba que Pak Un era un mal estudiante (otras fuentes dicen lo contrario y Joao dice que era bueno en inglés y matemáticas) y tenía problemas para aprobar los exámenes. La descripción como empedernido consumidor de baloncesto es avalada por otros estudiantes. Joao Micaelo narra como iba a su domicilio, la del embajador, situado en la calle Kirchstrasse de Liebefeld, y comprobó como su habitación era un templo lleno de recuerdos de la NBA. “Con orgullo mostró fotografías de sí mismo junto a Toni Kukoc de los Bulls de Chicago y Kobe Bryant de los Lakers de Los Angeles”, contó al diario capitalino. Es evidente que la ‘visita’ de un norcoreano a Estados Unidos es improbable si no viajas encubierto dado el embargo comercial o como refugiado político, por lo que los encuentros de Kim Jong-un con las estrellas de la NBA se darían en giras previas por Europa. “Por lo menos en una ocasión, un coche de la embajada de Corea del Norte llevó a Pak Un a París para ver un partido de exhibición de la NBA”, confirma el mismo compañero, seguramente refiriéndose al Torneo McDonalds celebrado en el París Bercy en 1997. Los apuntes sobre los caros gustos del joven norcoreano son enfatizados por la prensa surcoreana y los vecinos de pupitre de Kim Jong-un en su estancia suiza. Según su confesión, el adolescente vestía siempre ropa de la marca Nike y era habitual que llevase la camiseta oficial de los Bulls con el dorsal y nombre de Michael Jordan. También subrayan que tenía una amplia colección de ‘sneakers’. “Soñábamos con los zapatos que él llevaba”, subraya Nikola Rakocevic de unas zapatillas que pueden costar 200 euros. La cadena Al Jazeera realizó un reportaje en el mismo instituto y mostrando un vídeo inédito en el que se muestra al adolescente (y su hermana en segundo plano).

Según la biografía oficial, Kim Jong-un volvería a Pyonyang en el 2002 para continuar sus estudios militares y de Física. Tras el arresto de su hermano mayor (no de la misma madre) Kim Jong-nam en Tokio, cuando pretendía visitar Disney World con un pasaporte dominicano y comenzó su exilio en Macao, el tercer vástago del ‘Querido Líder’ pasó a convertirse en su ‘Gran Sucesor’. Incluso, medios de Seúl, especulan con que se ha sometido a varias operaciones de estética para acrecentar su parecido físico. Y dicen que su peinado, que a mi me recuerda al de Robert Pack, es copiado por los coreanos de pie. El hermano intermedio e inseparable en su adolescencia, Kim Jong-chol, no era tenido en cuenta por su padre por su carácter ‘débil’. Los pasos en la sucesión se fueron dando desde que en el 2006, con aproximadamente 24 años, el llamado por el patriarca “Rey de la Estrella de la Mañana” empezó a tomar responsabilidades dentro de los estamentos de poder, tanto el ejército como en el Partido de los Trabajadores, bajo la tutoría de su tío Jang Sung-taek, que se apunta será el regente en estos primeros años de gobierno. Su presencia pública fue creciente y, junto a su padre, ocupó un puesto principal en los actos de celebración del 65 aniversario de la creación de la república siendo la confirmación ante las cámaras de Occidente de que él sería el próximo en dirigir el país.

Muy reveladores son las escenas que narra en sus memorias (I Was Kim Jong Il’s Cook) el antiguo cocinero personal de la familia Kim. El japonés Kenji Fujimoto confirma la pasión de los dos hermanos por el baloncesto y que solían jugar partidos con su escolta personal. Dice que el ‘Líder Sobresaliente’ fue llamado desde joven ‘Príncipe’ y que fue esculpido a imagen y semejanza de su padre, tanto estéticamente como en sus ideales. “El mediano es muy añiñado, pero el chico es como yo”, confiesa que le comentó el ahora difunto presidente en una entrevista en el NY Times. Pero mientras las potencias internacionales recelan de su juventud, temen las reacciones de una vieja guardia mandada por un heredero sin experiencia y China mira de reojo para no perder su control, Fujimoto advierte que el hijo no es igual, igual que el padre. “Una vez estábamos en el coche solos y me dijo: ‘Nosotros estamos aquí, jugando al baloncesto, montando a caballo, conduciendo motos de esquí, pasándonoslo bien juntos. ¿Pero qué vida tiene el resto de la gente común?”, descubre el chef japonés queriendo dar un lado más amable, democrático del sucesor de la dinastía estalinista.

Sea como sea, en Estados Unidos no han perdido pie para elevar a Kim Jong-un al altar de sus enemigos de cabecera. A las pocas horas de su entronización, twitter echaba humo. Y alguno se acordó de la debilidad del norcoreano por el baloncesto americano. ‘Hay informaciones de que David Stern puede ‘vetar’ la sucesión en Corea del Norte’ ó ‘Kim Jong-un quiere comprar los Hornets’. Mejor que tire a canasta a que apriete el botón. ¿No creen?

Lee la primera parte de la serie de Corea del Norte: Ocho Puntos, ‘Querido Líder’

24
May
11

Nuevo incidente homófobo en la NBA


La semana pasada redacté un reportaje sobre la apertura del debate de la homosexualidad dentro de la NBA después de que las cámaras ‘cazaran’ el insulto homófobo de Kobe Bryant dirigido a un árbitro. Stern sancionó duramente a una de sus estrellas (100.000 dólares) y la Liga se sumó a una serie de campañas rechazando la discriminación al colectivo gay. La semana pasada, el presidente de los Suns, Rick Welts declaró abiertamente su homosexualidad, siendo el primer ejecutivo de alto rango del deporte de Estados Unidos en salir del armario.

Pero esta ‘realidad’ parece mantenerse en boga y otras dos noticias reclaman mi atención en relación a este controvertido tema. Durante el partido de la pasada madrugada, el primero de la Final del Este en Miami, el efusivo Joakim Noah fue también pillado mientras, tras abandonar el parqué con dos faltas en el primer cuarto, se volvía a un aficionado y le decía: “Que te jodan, maricón”. La NBA actuó con rapidez y hace unos minutos ha decretado una multa de 50.000 dólares al pívot de los Bulls, la mitad de la pena que tuvo que abonar el escolta de los Lakers debido a que en ese caso se io el agravante de que el menosprecio se dirigía a un árbitro. Noah pidió disculpas rápidamente y algunos de sus compañeros, en particular Luol Deng, quisieron remarcar que el aficionado al que el francés se dirigía fue muy excesivo en sus comentarios vertidos contra los jugadores de la ‘banca’ de los Bulls. No obstante, eso no significa que la actitud del hijo del tenista francés y la modela sueca fue perdonable. El propio jugador así lo declaró: “No quiero herir los sentimientos de nadie. Cualquiera que me conoce sabe que yo no soy así. Soy un chico de mente abierta. Hizo algo mal y voy a pagar las consecuencias, porque afronto las consecuencias como un hombre. No quiero ser una distracción para el equipo en estos momentos”.

Diferentes asociaciones que trabajan con la NBA para eliminar el lenguaje homófobo de las pistas han criticado a Noah y la cercanía de ambas sanciones, después de que el propio Bryant interviniese en un spot junto a otros jugadores de los Lakers para apoyar la causa de GLAAD, una de estas asociaciones.

Esta es la cruz, pero hay una cara. El miembro más visible de los Suns, Steve Nash, ha participado en una nueva campaña proGay promovida por Human Right Campaign, en la que se une a los derechos de los matrimonios entre homosexuales en Nueva York. No es extraño que Nash, un jugador comprometido con diferentes causas, haya puesto cara a este movimiento debido a su estrecha relación con Welts, que incluso comunicó al jugador franquicia del equipo de Arizona su intención de dar a conocer su inclinación sexual. Como vimos en el anterior reportaje, otros Suns como Grant Hill y Jared Dudley ya apoyaron otras causas gays.

18
May
11

NBA y homosexualidad, un debate abierto


Cada fecha del calendario es un ‘Dia de’. Los hay más reconocibles y hay otros cuyo significado sólo recordamos año tras año gracias a una pieza del telediario. Ayer, 17 de mayo, fue el Día de Internet y todos los internautas celebramos las horas que perdemos o ganamos, según se mire, delante de una pantalla. Pero como en el mundo hay bastantes más de 365 causas que reivindicar o inventos que conmemorar, las 24 horas deben repartirse y el internet le ha tenido que ceder un pedacito del reloj a la lucha contra la Homofobia y la Transfobia. Decir ‘no’ a la discriminación contra la comunidad gay, lesbica y transexual.

No pienso que la efeméride haya sido casual. El pasado domingo, Rick Welts se convirtió en el primer directivo de la NBA en declararse abiertamente gay. El presidente y jefe ejecutivo de los Phoenix Suns ‘salió del armario’ en un comunicado difundido por el New York Times. Según reflejan las informaciones posteriores, el dirigente pidió consejo a Steve Nash y Bill Russell antes de tomar la palabra. Su decisión de hacer pública su condición sexual se la comunicó previamente y personalmente a David Stern, con el que le une una estrecha amistad, el pasado 12 de abril. En los reportajes que han glosado esta información se realza la figura de Welts como ejemplo del ‘Sueño Americano’ en forma de pelota naranja (comenzó de recogepelotas en Seattle y terminó siendo clave en el diseño actual del All Star).

Al día siguiente de esta reunión, Kobe Bryant, en un lance de un partido ante los Spurs, fue ‘cazado’ por las cámaras dirigiéndose al árbitro utilizando una expresión de alto contenido homófobo (fucker faggot=puto maricón). La NBA sancionó duramente con 100.000 dólares a uno de sus jugadores estrellas como medida ejemplar por utilizar una expresión que no es inusual. El mismo calificativo fue recogido por la televisión en un enfrentamiento entre Kenyon Martin y Mark Cuban hace un par de temporadas (ver vídeo) al acabar un intenso Mavs-Nuggets o fue pronunciado por Kevin Garnett en un choque entre Celtics y Cavs en el playoff del 2008 (ver vídeo) en referencia al público de Cleveland. La Mamba Negra pidió disculpas a la comunidad gay que se levantó encolerizada en protesta e incluso se unió a una campaña en apoyo a los Derechos de los gays, lesbianas y transexuales. Los Lakers realizaron un vídeo de urgencia, en mitad de un pasillo, para pedir perdón (ver vídeo).

El incidente abrió de nuevo el debate sobre la homofobia dentro de la NBA. David Stern quiso apagar el fuego con rapidez y contundencia. El comisionado añadió a la sanción de Kobe estas palabras alusivas al tema: “No quiero ser un cruzado social sobre esta cuestión, pero creo que en los deportes masculinos, tradicionalmente, no ha sido un entorno acogedor para que los gays se identifiquen. Pero llegará un futuro en el que no sea un problema. Va a ser difícil, pero ocurrirá, no tengo ninguna duda al respecto”, apuntó Stern.

Para intentar corregir el error personal de Kobe, aunque otros jugadores utilizan habitualmente este tipo de descalificativos, la NBA ha intensificado su inclusión en campañas que censuran el uso de insultos o ‘coletillas’ alusivas a la condición sexual. En los playoffs se ha visto en los videomarcadores de algunas canchas el anuncio de la campaña ‘It Gets Better’ que pretende eliminar el acoso escolar a los jóvenes gays. Curiosamente, dos jugadores de los Phoenix Suns, Grant Hill y Jared Dudley, apoyaron otra campaña de la asociación GLSEN en contra del lenguaje homófobo denominada ‘Think B4 talk‘ y cuyo anuncio se pudo ver en la retransmisión del primer partido de la Final del Este el pasado domingo. Pueden ver ambos spot a continuación.

La relación entre el deporte y la homosexualidad no ha sido fácil e incluso más restrictiva dentro de una sociedad dominada por la visión ‘hetero’ que poco a poco se abre a todas las orientaciones y a tolerar sus derechos sin trabas. Son pocos los deportistas que descubren su orientación sexual y menos los que lo hacen cuando todavía están en activo. El secretismo es incluso mayor en los deportes de equipo y en los vestuarios masculinos que en los femeninos. En el mes de febrero de 2007 el británico John Amaechi fue el primer jugador de la NBA en airear su homosexualidad en su libro ‘Man in the middle’. Amaechi había jugado cinco temporadas en la NBA y hasta que no se retiró no desveló su secreto. En su relato incluyó la discriminación que sufría por parte de sus compañeros de equipo. Las reacciones a tal descubrimiento fueron variadas, aunque en líneas generales se defendió la igualdad de derechos, sin esconder los tabús que aún existen en la privacidad del vestuario en un universo donde ser gay no está todavía bien visto. La reacción más extrema la firmó otro exjugador, Tim Hardaway, que descargó toda su fobia hacia el colectivo gay. “No me gustan las personas homosexuales ni estar cerca de ellos. Soy homófobo. No me gustan y no podrían estar en el mundo ni en Estados Unidos”, dijo Tim, aunque luego pidió perdón por sus duras declaraciones, lo que no evitó que el propio Stern le prohibiera la asistencia al All Star de esa edición.

Según una estadística que hoy publicaban varios medios nacionales, el 6% de españoles de entre 15 a 30 años (medio millón, aproximadamente) se declara homosexual. Este porcentaje, como simple referencia, desvela que, en una competición donde han participado más de 3.000 jugadores a lo largo de su historia, es ridículo pensar que Amaechi es el único gay que ha participado en la NBA.“Cada jugador ha tenido compañeros gays. Yo no lo creo, sé que he tenido compañeros gays”, declaró esta semana Charles Barkley.

El secretismo se debe, sin duda, al miedo a la reacción de compañeros y la opinion pública, a las continuas bromas del entorno, al posible rechazo de las franquicias, a la intolerancia que impera en la sociedad y que en el deporte se multiplica bajo excusas variadas como el contacto físico en un mundo que ha alardeado de virilidad. Pero en el debate entra también la libertad de expresión de los jugadores homosexuales de no querer hacer pública su condición y permanecer en el anonimato, algo lícito si esta actitud no está condicionada por fuerzas coercitivas. El código del vestuario suele ser nombrado para explicar esta realidad, como hizo LeBron James cuando Amaechi publicó su libro. “Con tus compañeros de equipo tienes que tener confianza y si eres gay y no lo admites, entonces no estás demostrando que tienes confianza en el equipo. Esa es la regla número uno dentro de un vestuario, debes confiar en los demás. Es una razón de confianza, de honestidad”, declaró King James.

Varias franquicias de la NBA han celebrado días especiales en pro del movimiento de Gay, Lesbianas y Transexuales, realizando ofertas o campañas especiales para promover la asistencia a los partidos de los homosexuales. Algunos jugadores, particularmente, han demostrado su apoyo a la causa de la bandera arco iris, como el argentino Manu Ginóbili, que celebró en el pasado verano que los gays de su país se pudiesen casar, o Isiah Thomas, que posó con su hijo para pedir la legalización de los matrimonios entre homosexuales. Además, el pasado mes de enero, los Wizards decidieron eliminar la kiss cam (cámara que intenta que dos espectadores se besen al aparecer en el videomarcador) tras una denuncia. Se censuraba el carácter homofóbico de la broma que se perseguía al pretender el beso entre dos personas del mismo sexo (incluidos jugadores propios y del rival). Este hábito es habitual en otras pistas y ha llevado imágenes del todo curiosas.

David Stern siempre ha mantenido las formas, intentando promover la idea de que la NBA es una marca blanca, políticamente correcta y que no hiere los sentimientos de ninguna comunidad de la que pueda sacar beneficio. Así se han oficializado la Noche Latina o se celebra el Día de San Patricio, por poner varios ejemplos. Siempre al gusto del consumidor, del público, sin juzgarlo. ¿Es entonces la postura gay friendly de la NBA una simple postura comercial, de lavado de imagen, o realmente un acercamiento a la integración de los Gays, Lesbianas y Transexuales? Es una pregunta abierta en Estados Unidos y que en Europa parece cerrada al ser un debate que no se pone tan habitualmente sobre la mesa.

17
May
11

La habilidad ‘friky’ de Frank Vogel (video)


Vogel y su increíble cualidad

Vogel pide dos cervezas

No sé que hacen los Pacers que no le dan un contrato vitalicio a este hombre. Después de tomar al equipo de Indiana en mitad de la temporada tras ser asistente de Jim O’Brien y llevar a la entidad de Larry Bird a sus primeros playoff desde el 2006, no tendría que haber tantas dudas. Pero es que resulta que además este graduado en Biología por la universidad de Kentucky (fue Rick Pitino el que se lo llevó de allí a los Celtics) guarda un secreto muy bien guardado. Cuando solo era un chiquillo en New Jersey participó en un programa de televisión al estilo ‘El Semáforo’, donde personajes como Cañita Brava hicieron época. Vogel mostró ante las cámaras que en su adolescencia tenía una curiosa habilidad con un balón entre las manos. En el minuto 5 está la friky cualidad de Vogel.

Un dirigente de los Suns se declara gay. ¡Hurra!

Tengo pensado escribir algo más prolongado y reposado sobre la noticia que voy a reproducir a continuación en Puertatrás. El domingo pasado en la edición del New York Times, el presidente y jefe ejecutivo de los Phoenix Suns, Rick Welts, anunciaba públicamente su homosexualidad, después de consultarlo con David Stern, Steve Nash y Bill Russell. Welt fue uno de los precursores del actual formato del All Star. Es un paso valiente en una sociedad que sigue sin ser unánime en cuanto a la defensa de la igualdad de derechos de la comunidad gay. En el deporte, el rechazo se produce de una forma exponencial y las declaraciones de este tipo son anecdóticas en el mundo del profesionalismo. Pero de esto, como digo, ya hablaré proximamente. Hoy, solo sirvan estas líneas para pedir un Hurra! por Welts y la normalidad.

Fuente New York Times

Prokhorov, ¿ambición o tapadera?

En diferentes medios se publicó ayer la intención de Mikhail Prokhorov, primer propietario no americano de una franquicia de la NBA, de meterse en política. En Rusia, claro, de donde es el segundo hombre con mayor fortuna del antiguo estado soviético. Prokhorov declaró el lunes en un viaje a una central eléctrica (como Franco, oye), que ha enviado su solicitud al Partido Causa Justa para ponerse al frente del proyecto y hacer frente al partido mayoritario en la Duma, Rusia Unida (315 escaños de 450), encabezado por Dmitri Medvedev, actual presidente ruso, y Vladimir Putin, Primer Ministro, que podría volver al presentarsea la presidencia en los plebiscitos del 2012. Los dirigentes de Causa Justa han acogido con beneplácito de Prokhorov, que sería el primer oligarca en presentarse a las elecciones después de la caída del Régimen Comunista, en lo que se consideraba una ley no escrita. Las últimas actuaciones de Putin contra las grandes fortunas del país podrían orientar al dueño de los Nets hacia este paso, aunque hay críticos que apuntan a que esta decisión es simplemente una cortina de humo y una treta de Putin para encontrar un ‘rival blanco’ que escenifique la creación de una oposición al gobierno ruso.

Fuente Reuters

La causa con ruedas de Rose, Jalen Rose

Personalmente recuerdo esa serie por ese chirriante doblaje ‘mejicanote’ y por cómo se subían los personajes a su bólido sin puertas… directamente por la ventanilla. Los Dukes de Hazzard fue un icono televisivo en las pantallas de Estados Unidos a finales de los 70 y principios de los 80. Contaba las aventuras de un par de hermanos (uno rubio y otro moreno, cómo no) en el condado de Hazzard, en un estado del Sur de yankeelandia, donde administraba justicia un corrupto y estúpido sherrif. De por medio, bromas tontorronas, bellezas sureñas marcando curvas, gritos de cowboy, sonido country y millas y millas de persecuciones y saltos de cochos.

Precisamente, el General Lee, el coche de los protagonistas con la bandera confederada en el techo es lo más recordado de la serie y es la ‘joyita’ personal que Rose, Jalen Rose, subasta en ebay para recaudar fondos para el último proyecto de su Fundación. El objetivo es recaudar pasta gansa para la Escuela de Liderazgo para jóvenes que pretende abrir en septiembre en Detroit, su ciudad. La escuela está pensada para albergar, en cuatro cursos diferentes, a unos 500 estudiantes.

El vehículo es un Dodge Charge de 1969 original de los que se usaban en la serie, pero tuneado: lleva el 5 (dorsal de Rose) y no el 1 en la puerta y en el techo se ha eliminado el emblema sureño por la palabra ‘longboy’, el apodo que le puso su abuela a el exFive Fab de Michigan. En el siguiente enlace podéis apostar si os viene en gana.

Enlace para realizar la apuesta Aquí

11
May
11

Y eso del lockout qué es lo que es


¿Qué es eso del lockout?

La bendita pregunta me la hicieron ayer y me sorprendí respondiéndola como si fuera un abogado laboralista en un 1 de Mayo cualquiera. La palabreja ya es la vecina del quinto de todo buen aficionado a la NBA, que siente detrás del cogote de los playoffs la fría presencia de esta maraña de tiras y aflojas que nos acompañará como una sombrilla todo el verano. El fantasma de la huelga lleva arrastrando su pesada bola de amenazas desde hace meses por los límites del imperio de David Stern. Y lo que nos queda.

La cuestión no es baladí y como en un castillo de naipes, la solución al enigma sindical afecta al desarrollo de los mercados internacionales. Agazapados, con la soga de la crisis acariciando algunos de sus cuellos, equipos de Euroliga tendrán la oportunidad de ‘cazar’ alguna inesperada estrella de la Liga americana si el parón se perpetúa y los jugadores no quieren esperar a una resolución y prefieren un contrato montante en euros. A la cola seguirán el resto de clubs de todas las Ligas, cada una en su nivel de adquisición, ya que otro caladero de americanos con una incidencia mayor, como es la NBDL, se podría ver afectado por el lockout. Los europeos de la NBA ya han manifestado el gustito que les haría volver a casa si la cosa no funciona y algunas superestrellas se han dejado querer (Deron Williams dijo que encantado, salvo que a Grecia no va ni loco de Raki). Casi todo son fantasías para atraer al incauto lector y estrategia para promover el hipo entre los dueños de las franquicias miedosos de ‘regalar’ a su estrellas. La experiencia del 1998-99, que se alargó hasta enero, avisa que la emigración es un ‘farol’. En la otra dirección, jugadores con las maletas hechas, como Ricky Rubio, deberán meditar si aplazan su salto a tiempos mejores.

Hace unas semanas la Asociación de Jugadores, presidida por Billy Hunter, habría puesto mala cada al comprobar que la última propuesta no era muy diferente a la presentada por los dirigentes de la NBA durante el All Star. En líneas generales, Stern y sus caballeros quieren sacar la tijera y soltar las amarras que les arrastran a millonarias pérdidas: contratos imposibles. Detrás otras cuestiones no menores, como la reducción del número de franquicias o la reapertura del draft a los chicos de la high school o la obligatoriedad de un segundo año de formación en la NCAA. A falta de EREs, buenos son recortes salariales. Como la vida misma, pero aquí, todos son millonarios.

Hoy, Sport Illustrated ha desvelado uno de los puntos más llamativos con la que las franquicias de la NBA, sobre todo las correspondientes a mercados pequeños, querrían eludir hipotecas salariales a largo plazo y poder retener a sus mejores jugadores, caso de Cleveland con Lebron James o Toronto con Chris Bosh. En estos puntos, los dirigentes quieren eliminar los contratos garantizados y poder desprenderse de jugadores con varios años aún firmados sin tener por ello que pagar toda la cantidad establecida en su momento. Por contra, la penalización a desembolsar se iría reduciendo año a año. ‘Clausula Eddie Curry’ podría denominarse.

El otro punto llamativo, del que se venía especulando desde hace unos meses (la NFL ya lo ha impuesto), que descubren oficialmente en SI es, en el sentido contrario, la opción de una franquicia de poder dar un año extra con un montante superior a lo establecido en el convenio a un jugador seleccionado con anterioridad. De esta forma, se regalaría un as en la manga a las franquicias que podrían sacar para competir con los ‘clubs VIP’ cuando la estrella de turno saliera al mercado como agente libre.

El debate se alargará y logrará entintar papeles y hacer brillar campanas durante unos cuantos meses. La rumorología insiste en que un lockout a nadie beneficia, más ahora que las eliminatorias por el título están registrando las mejores audiencias de los últimos años. Para el poderosísimo Sindicato de jugadores es un alivio tener a una de sus cabezas visibles, Derek Fisher (que hoy da tenido que desmentir su retirada) tendrá tiempo libre para polemizar con los jefazos de la Liga tras la eliminación de los Lakers.

Visto desde el ojo europeo, los jugadores de la NBA son unos afortunados, con esos contratos longevos y esos mínimos que quitan el sentido, que dirían en una caseta con farolillos y rebujito. En España el debate aflora sobre la extinción de los cupos y la ley de la oferta y la demanda impera en un modelo en el que se premia al que más tiene sin compensaciones (draft) y con las leyes concursales como guadaña que espera al moroso sin el alivio del salvavidas de un ‘cambio de propietario’.

25
Abr
11

La Cara B del Playoff: A Chris Paul le bailan en la cara


Ponerse al día después de una semana de ausencia física y mental en mitad de la jauria del playoff es una experiencia similar a la de meterte en una lavadora y darle al botón del programa más largo con doble centrifugado. Resulta mareante enfrentarte al porrón de noticias y detalles que desvelan cada una de las eliminatorias. Pero va a ser por tiempo… Así que preparo las pocas neuronas que me quedan, me armo de mi lista de ‘favoritos’ y me doy un paseo por esa Cara B de lo que llevamos de baile. Y nunca mejor dicho lo del bailecito. Ya verán por qué lo digo.

A Nash  y CP3 les bailan en la cara

No todo es baloncesto. Pese a que la no presencia de Steve Nash, el mejor base de la última década, no haya sido traumática por la época de transición que marcan los Suns, tampoco se puede decir que el base canadiense lo esté pasando mal por irse antes de tiempo de vacaciones. Hace unos días participó en Phoenix en el concierto de Nicki Minaj, una controvertida rapera con peluca rosa. La hiphopera de Trinidad y Tobago realizó un sugerente bailecito ‘in your face’ ante un Nash que tuvo que quedarse tieso ante el insinuante movimiento de ataque pélvico de la cantante de ‘Pinky Friday’. Para mí lo mejor es la salida de Nash, al que largan como si tal cosa. Viendo antecedentes, quizá podrían haber explotado más la versión bailonga y cachondeística del playmaker, pieza cotizada en el próximo verano.

Pero esta ‘performance’ solo fue la segunda parte de la relación entre la cantante y la NBA esta semana, porque antes, en New Orleans, el agraciado con el numerito fue Chris Paul en modo gafapasta. Una buena forma de prepararse para cazar los serpenteantes movimientos de las Mambas Negras. La cara que se le queda a CP3 no tiene desperdicio. ¿Quién es el siguiente?

Lebron y el ‘pipi’

En la NBA reluce hasta el mínimo detalle. Nada escapa a la curiosidad del periodista. Esta pequeña noticia versa sobre este tipo de pequeños condimentos. Acuosos en este caso. Resulta que Lebron James tiene como tradición en el ‘playoff’ beber un galón de agua, es decir, casi 4 litros, durante las eliminatorias por el título. Dice que mejora su hidratación. “El sudor de los playoffs es diferente al del resto de la temporada regular. No es fácil bebérselo todo, pero creo que me ayuda”, dice la megaestrella, que comienza su rutina a las 9 de la mañana y que considera que esto le ayuda a recuperarse después de los esfuerzos. No sabemos cuántas veces va al baño, pero si le da un apretón en mitad de un partido reñido puede ser gracioso. Por cierto, yo conozco a más de uno que tiene la misma tradición, aunque en vez de agua consumen cerveza y en vez de durante los entrenamientos lo hacen después de ellos.

Fuente: ESPN

Stern y el futuro del pito: Pañuelos y el cuarto árbitro televisivo

La NBA expresó públicamente su ‘mea culpa’ (nada que ver lo de mea con Lebron)  por el fallo arbitral que supuso el primer triunfo de los Thunder en su serie contra los Nuggets. Este y otros motivos sospechosos han llevado a David Stern a abrir el debate arbitral. La solución que propone es propia de la NFL. Quiere acelerar el juego, no pararlo y para ello, los entrenadores podrían tirar al suelo un ‘pañuelo’, como hacen los colegiados del fútbol americano, para reclamar el visionado de una jugada en los finales de cada cuarto. Además, el Comisionado vería con buenos ojos la presencia de un cuarto árbitro pendiende del partido por televisión y que pudiese corregir las decisiones de sus compañeros. Todo para hacer el juego más ágil y atractivo para el espectador (en el pabellón y en casa). La tecnología, al poder. Y la NBA siempre pionera.

Fuente: CBS

El ‘robatoallas’ de Dallas

Hay que tenerlos bien puestos para medirse a un tipo como Tyson Chandler. O no tanto. En el descanso del segundo encuentro entre Dallas y Portland, un chiquillo con cara de zampabollos se atrevió a quitarle la toalla al grandullón de los Mavs, que le echó  una miradita desafiante, aunque cuando se dio cuenta de quién le había quitado el complemento se fue como si nada. Buen trofeo sudado que consiguió el chico, aunque para eso mejor que le la hubiera mangando a JJ Barea, que es de su tamaño.

Los Wizards serán más ‘americanos’

A falta de playoffs, buenas son patriotadas. Ted Leonsis, propietario de los Wizards, se ha ganado en no más de un año que lleva como mandamás de la franquicia una reputación de ‘moderno’. Pretende cambiar las cosas, innovar y hacer del equipo de Washington un pionero dentro de la Liga con ideas novedosas. Por ahora no lo ha conseguido en el tema deportivo. Ahora, dado que Wall y compañía no han pisado territorio de post temporada, salta la noticia de que el año próximo los Wizards (cuyo cambio nombre está en el laboratorio) vuelvan a lucir los colores de la bandera americana: blanco, azul y rojo, como lo hacían los Bullets. Es una clara referencia a su capitalidad. El próximo 10 de mayo se conocerá el nuevo uniforme.

Fuente: CSN

Las 214 mates de Griffin

La NBA ha encontrado una veta de oro. El All Star, la meca de la mercadotecnia y el autobombo de la mejor liga del mundo, escenificó el nacimiento oficial de la nueva estrella. El concurso de mates y la última performance con coche incluído puso a Blake Griffin en la órbita internacional. El pelirrojo ha sido una explosión de fortaleza para unos apocados Clippers y una chorro continuo en los vídeos de las mejores jugadas, muy al gusto del aficionado yankee y de los constructores de mitos de la publicidad de las grandes marcas deportivas. Pero si no te has cansado de ver al chaval machacharla, aquí os dejo el vídeo que recopila las 214 ‘volcadas’ que ha realizado el número 1 del draft del 2010. Una bestia parda.




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