Posts Tagged ‘ACB

10
Ene
16

El maestro del patio


Son casi las tres. ¡Y sin comer! Picotear algo rápido y salir hacia un acto de un patrocinador para dibujar sonrisas forzadas. Los periodistas huyen rápidos de los vestuarios perseguidos por la gusa. Esta vez no suena Kase-O ni brotan risas de su interior. Saben que han perdido algo más que un partido, una oportunidad de sentirse liberados. Pero el Movistar Estudiantes ha vuelto a caer y ha cedido contra el único equipo al que sacaba ventaja en la Liga Endesa. Ya no es así. El RETABet Gipuzkoa atrapa a los colegiales y les deja con una sensación amarga de que tendrán que hacer mucho más para revertir su situación. “Hemos tocado fondo”, se pronuncia en la rueda de prensa.

En los pasillos vuelve la cantinela que brota de ese silencio de tristeza. Es el estribillo más repetitivo cuando las cosas no salen. La rima sospecha sobre el futuro de Diego Ocampo. No es la primera vez que se entona la sonata. “Si pierde ante el CAI estará fuera”. No fue así. “En Fuenlabrada se juega el puesto”. Tampoco pasó nada. Hubo paciencia y confianza. Algo que no es la norma con el tembleque de las derrotas. De los cuatro últimos clasificados de la actual ACB es el Movistar Estudiantes el único que no ha cambiado de responsable técnico. El CAI cesó a Joaquín Ruiz Lorente, el Gipuzcoa despidió a Jaume Ponsarnau y en Tenerife entró Txus Vidorreta. En ninguno de ellos ha habido una reacción milagrosa sólo por eso. Ninguno jugará la Copa de A Coruña.

ocampo

Diego sobrevive. En el club se ha valorado el trabajo del técnico orensano con un grupo precoz, la progresión que con él han tenido Juancho Hernangómez y Dario Brizuela, la sintonia con el ideario histórico de un ‘club de patio de colegio’ y el ambiente que transmite su talante personal dentro de una entidad familiar. No se han ocultado además los errores de planificación en la construcción de la plantilla en la debilidad presupuestaria que se encuentra la entidad, un par de pasos por detrás que otros competidores al entrar en el mercado, con el riesgo que eso conlleva en adquirir gangas en un escaparate de segunda fila. Las apuestas por Zach Graham y Brandon Thomas, los dos exteriores que empezaron la Liga, han sido desastrosas. Un ‘cate’ en la primera evaluación. Graham ya no está y Thomas, aunque sigue entrenando, ya no cuenta y sólo se le utiliza como elemento de refresco circunstancial. El sustituto elegido, el tirador exterior con cuerpo para poder defender a aleros, fue Tony Mitchell. Su valor técnico y fama de anotador era óptimo para el puesto, pero tras un mes, se decidió no prorrogar la relación con el estadounidense por su apatía y ausencia de voluntad para afrontar la meta de liderar al equipo, déficit del que se había advertido en la calle Serrano cuando se determinó capturarle desde Rusia, por lo que se firmó con esa clausula de corte. Otro chasco.

Ese tiempo perdido con la ‘prueba’ de Mitchell, pese a conseguirse dos triunfos en este recorrido, quizá fue una losa en el último partido. Por ejemplo, Gipuzkoa también se movió en el mercado para contentar a Porfirio Fisac, adquiriendo músculo y calidad. Fuerza y trabajo ‘sucio’ desde la LEB Oro con un pívot rocoso (Danny Agbelese) y talento gracias a un americano con experiencia en la Liga y categoría contrastada descarte de los Milwakee Bucks (Marcus Landry). Su aportación fue clave en el partido clave. Ambos han tenido varias semanas para adaptarse a un grupo con más elementos veteranos (Llompart, Doblas, Urtasun y Grimau) para afrontar una final como la del Palacio. Se notó en un duelo de alto componente anímico donde los palos a la sombra del aro y la memoria de mil partidos ayuda a templar los nervios.

La hipotética destitución de Diego Ocampo podría ser un arreglo para el Estudiantes, pero no la solución definitiva. Y quizá ni eso. Ni al corto ni al largo plazo. Los candidatos entre los entrenadores nacionales, sobre el tapete de las quinielas, no aseguran conservar la sintonía con la filosofía troncal de la entidad que se ha encontrado con el ‘formativo’ y cercano Diego Ocampo. Otro indicador es la ausencia de reclamaciones sonoras o silbidos que hubo al acabar en derrota el encuentro ante el RETABet Gipuzkoa. Nadie reclama su cabeza más allá de la tabla de resultados.

bircevic

Ese silencio de una grada sabia, con varias licenciaturas en baloncesto, no engaña. Las señales que manda el Estudiantes desde el campo apuntan a que la cirugía debe afectar a la plantilla, corta y descompensada. La falta de kilos en la ‘pintura’, con Xavi Rey como único pívot y con sus limitaciones de ritmo, debe ser corregida. El apaño de Stefan Bircevic chirría cuando se sube la exigencia física y hay que ocupar la zona en ataque. El serbio tiene la tendencia a salirse fuera, sus bloqueos no son terroríficos ni es un reboteador excelso. Llegó como un ‘cuatro abierto’ internacional y no como un cinco pese a sus 210 centímetros, pero en una temporada y media no se recuerdan un par de exhibiciones de mérito por su parte.

Todo lo contrario que Nico Laprovittola. El base argentino fue sin duda la mejor noticia para la Demencia el pasado domingo. Recién aterrizado se echó sobre sus espaldas al equipo en fases del encuentro y terminó con unos números más que interesantes (15 puntos y 7 asistencias). Manifestó que su nivel mental y físico es notable y puede airear carencias y pesimismos, aunque su necesidad para jugar de ‘uno’ (no quiso seguir en Kaunas porque le ponían de escolta) apartará definitivamente a Jaime Fernández a la posición de ‘dos’ y arrinconará a un intermitente Brizuela. Quedaría por cubrir el socavón que se mantiene con la ausencia de un alero que anote y no sea pasota en tareas menos placenteras. Se quiso a Jordan Swing, pero un CAI más rico pescó el chollo del Oviedo.

Hace una temporada desde una web nacional se publicó un artículo en el que se señalaba a James Nunnally como el responsable de todos los males del Estudiantes. El club había reincorporado al esloveno Uros Slokar y cortaría al americano fichando después al italiano Pietro Aradori. Estos recortes impulsaron al equipo en su calidad y poder físico y llevaron a encadenar una racha de victorias caseras en la segunda vuelta que provocaron una salvación tranquila. Nadie hubiera presagiado ese final en las primeras jornadas de Liga. Se cambiaron a los jugadores, se encontraron los recambios acertados, no se echó al entrenador y se recondujo el rumbo hacia el desenlace sin nervios.

Recuerden que solo en ese mar en calma volvieron a saltar ‘los chavales’ al ruedo, cántico genético de la grada del Estudiantes que en los últimos años se ha escuchado como un disco rayado. Este año ha pasado de moda. Porque los chavales juegan. Y juegan bien. Ocampo es el que los ha sacado del aula al Palacio. Aceptó un reto que sabía difícil en vez de quedar en barbecho en espera de una oferta invernal que ahora le podría haber colocado en Zaragoza o Tenerife. Teniendo a los ‘chavales’ donde todo el Estu quiere, jugando, quizá, ahora solo falta que vengan un par de ‘repetidores’ a la clase para subir la nota media. Cargarse al maestro quizá no sea la mejor lección para los chicos que ahora ríen en el patio. Como ha sido siempre.

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09
Ene
16

Tres ‘zascas’ en toda la ACB


Zasca fue una de las palabras del año 2015. La moda trajo a primera plana un neologismo hermano del castizo ‘ahí te quedes’ o ‘en toda la boca’. Las redes sociales ayudaron para la proliferación del término vengativo. En nuestra Liga Endesa también tenemos el zasca en la boquita. O al menos la pueden tener bien caliente tres hombres que han utilizado este inicio de temporada para sacarse una espina y, si fueran malos, la clavarían en el alma de aquellos que no les quisieron en su momento.

bourousis

Ioannis Bourousis (Karditsa, 17/11/1983) parecía dirigirse hacia la jubilación anticipada mientras coleccionaba títulos en la sombra del Real Madrid. El internacional heleno, la guinda interior que puso a su pastel Pablo Laso en el verano del 2013, perdió todo protagonismo cuando aterrizó Gustavo Ayón por la urbe. El pasaporte de Slaugther arrinconó al olvido a Bourousis. En todo el 2015 sólo obtuvo más de 20 minutos en un partido con el Madrid, llegando incluso a desaparecer completamente en el playoff. Cerró su campaña con 15 minutos de media y unos menores 5 puntos y 4 rebotes.

Su fichaje con 32 años por Baskonia no suscitó grandes manifestaciones de ánimo ni en Vitoria ni entre los aficionados al básket patrio. Era un plan B tras renunciar al nigeriano O.D. Anosike. Nadie se peleó por sus huesos en la primera jornada del Supermanager KIA, pese a que su Eurobásket no había sido malo (11 puntos y 5 rebotes). Pero el rendimiento del griego ha ido cerrando una detrás de otras todas aquellas bocas disonantes. Ahora quien no lo tenga en el maldito juego se está dando de cabezazos. Cuatro nominaciones como mejor jugador de la jornada en la ACB (dos de ellas seguidas) en las primeras 14 es un hito que sólo han obtenido ilustres como Darryl Middleton, Oscar Schmidt, Arvydas Sabonis, Tanoka Beard y Marc Gasol. A ello hay que sumar otra en la Euroliga y el título de mejor jugador de diciembre, avalando la ‘transformación’ bajo la confianza ciega de Perasovic y un ritmo de juego más cómodo para sus características.

Su rol dominante bajo los aros del Fernando Buesa Arena le llevan a atesorar números inimaginables cuando se le veía como un pachá fuera de las convocatorias o tirándose triples ‘air balls’ en el Madrid. Medias de 14 puntos y 8 rebotes y una valoración de 22,4 le convierten en líder de toda la Liga ACB superando a Ante Tomic y de un Baskonia que vuelve a pelear por los puestos de prestigio. Como dulce ‘vendetta’ empezó el 2016 siendo la catapulta en la que se impulsó su equipo para derrotar a sus antiguos compañeros del Real Madrid (24 puntos, 8 rebotes y 37 de valoración).

Musli

Dejan Musli (Prizren, 01/03/1991) tuvo que dar una docena de pasos atrás en su carrera para tomar impulso. Pero vaya salto que está dando en Manresa. El ‘siete pies’ serbio parecía que se iba a comer el mundo cuando era un jugador de formación. El Baskonia le firmó un contrato de cinco temporadas con 19 años tras deslumbrar en la ‘Final Four’ junior consiguiendo 31 puntos y 17 rebotes en la final. Entonces jugaba en el FMP y ya había mostrado con su selección ser un valor en alza: Oro en el Europeo sub-16 y oro y MVP del Europeo sub-18 con 14 puntos y 11 rebotes.

La falta de adaptación al primer nivel, ciertas carencias físicas y el yugo de Dusko Ivanovic fueron reduciendo su impacto y bajando en el listado de los ‘prospect’ de la NBA (se presentó en el 2013 sin ser seleccionado). Nueve partidos en Baskonia en su primera temporada, casi testimoniales, le llevaron al típico carrusel de cesiones sin encontrar acomodo ni confianza: Montegranaro (ni debutó), Fuenlabrada (un partido en ACB) y Mega Vizura. De regreso a Serbia, al calor del hogar, dos temporadas de tres firmadas en Partizan, sin ser del todo brillantes (6 puntos y 4 rebotes), le dieron rodaje para explotar finalmente en el Mega Leks. Fichando a mitad de temporada, completó diez partidos de la Liga Adriática cerrando la sesión con unos números (15 puntos y 10 rebotes; con un partido de 40 de valoración ante Cedevita) que atrayeron al ICL Manresa de Ibon Navarro, su avalista tras coincidir en Gasteiz.

La respuesta fue inmediata. Dejan Musli adquirió un MVP de octubre que no entraba en las apuestas de ningún visionario. Pieza clave para el buen inicio del cuadro del Bages, Sus promedios (12.9 puntos y 7.4 rebotes para 18.9 de valoración) le colocan como el tercer mejor jugador de la Liga Endesa y con un futuro a reescribir a sus 25 años recién cumplidos.

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El tercer ‘zasca’ sonará menos rotundo que los anteriores. Su renacimiento no vendrá rodeado de la sorpresa, pero sí de sospecha clínica. El CAI Zaragoza decidió al inicio de la pasada temporada no validar el contrato firmado con Giorgi Shermadini (Miskheta, 2/4/1989), el jugador que mejor rendimiento le ha dado en su reciente historia. No confiaba de sus rodillas y echó marcha atrás a la operación. Gio marchó a Italia. En Cantú tampoco brilló (6.6 puntos y 4.8 rebotes) al nivel que lo había hecho en la ciudad del Ebro, donde llegó con un historial tremendo (Panathinaikos, Maccabi y Olympiacos), pero necesitando más protagonismo individual. Superó todas las expectativas, tanto que el club maño decidió hacer caja y venderlo de vuelta a Olympiacos pese a reconducir su plan en mitad de temporada y renunciar al soporte que le había elevado a las semifinales de la Copa del Rey.

Su llegada a Andorra entraba dentro de ese plan de recuperación, aunque generaban dudas tras su rendimiento en la Lega y las suspicacias sobre su estado físico. ¿Podría Shermadini volver a ser el del CAI?. Tras unas jornadas irregulares, de buenas y malas participaciones, la respuesta está dada. Ahora es seguramente el interior en mejor forma de la Liga ACB junto a Ioannis Bourosis (23,6 de valoración en las últimas cinco jornadas). El georgiano ha puesto en la órbita de la Copa al Andorra con la propulsión al alza de sus clasificaciones individuales (13,4 puntos, 6,4 rebotes y 16,4 de valoración). Mirando estos números seguro que alguno en Zaragoza se estará tirando de los pelos.

10
Mar
15

La crisis ganada


Cuadra el dicho. Ese manido de la época visual. Una imagen vale más que mil palabras. Ese segundo congelado en un abrazo de encuentro y del encuentro. De reencuentro. Enlazados a los que les querían poner un lazo. Goulding y Robinson, tanto anota, anota tanto, aliviados en la Fonteta y en la victoria de su acierto. El éxito del CAI Zaragoza en Valencia, el tercero seguido, destierra a la memoria esos tiempos de crisis que azuzaban los malos vientos del Príncipe Felipe. La redención obrada en Murcia, fomentada en la Copa y ante Fuenlabrada, se consagró este fin de semana en una exhibición de chorreo ofensivo donde los dos exteriores abrazados, los señalados en la hoguera, se elevaron con su acierto en los momentos señalados.

goulding

Tres victorias y una derrota honrosa y sin efectos colaterales han cambiado el panorama anímico y deportivo en el CAI Zaragoza. Y en esta metamorfosis, en la que Goulding y Robinson no han perdido su cabeza, ahora altiva, sale fortalecida la figura de Joaquín Ruiz Lorente. El entrenador acorralado por la crítica, no sólo ha revertido la situación, sino que aparece ahora más fuerte en su cargo. La decisión del club, poco amigo de los trastornos súbitos, de no temblar ante las peticiones de cese se configura ahora como acertada con tres jornadas consecutivas de redención y un puesto más firme en la lucha por el playoff al meter en el ajo a Valencia.

La salida de Albert Fontet del CAI, capitán y actor secundario en los mejores años del equipo, es un símbolo de la batalla ganada por Joaquin Ruiz y perdida por sus detractores. El pívot catalán había sido presentado como el mártir de la temporada, por la ausencia de minutos y obvia confianza que depositaba el entrenador en su quinto pívot desde ya la pretemporada. La falta de sintonía era evidente. El cierre de los mercados y la imposibilidad de un cambio en los banquillos han detonado la marcha de Fontet, con buenos apoyos en el vestuario, pero sabedor de estar acorralado a la nada en lo deportivo. En su carta de despedida agradeció a todo quisqui sus años maños. La ausencia en la larga lista del actual técnico no es nada sutil.

Joaquin se ha mantenido fuerte en sus convicciones como entrenador. No ha habido grandes alteraciones en los roles ni piruetas tácticas. La apuesta por Lisch y el castigo de un Jelovac de nuevo redivivo son dos ejemplos de cómo el entrenador no ha dado su brazo a torcer. La sensación de que el problema del CAI era anímico y nacía del desacierto en el perímetro (13,3 puntos de media de Robinson y 32/68 en triples en los últimos partidos) se amplifica ahora que la balanza se ha equilibrado. La ausencia de citas europeas entre semana y la multiplicación de sesiones de entrenamiento, más el mensaje que el club lanzó a la plantilla, parecen decisivos para entender la mejora de panorama. Joaquín, en un gesto inteligente, y cuando podría sacar pecho revanchista y reivindicarse, ha preferido rendir tributo a sus jugadores tras el triunfo en Valencia, como antes no los mandó a primera fila de fuego hacia el temporal.

Con once jornadas por jugarse hacer apuestas sobre el final de temporada del CAI Zaragoza no parece una forma de ganar pasta. Todo puede pasar, más viendo la dimensión de los rivales y la circunstancia que los dos rivales directos por entrar entre los ocho primeros (Baskonia y Herbalife) tendrán la ‘bola de playoff’ en su pista. Jugar con Unicaja, Real Madrid y Barcelona de forma casi consecutiva tampoco es un buen presagio. Sin embargo, las sensaciones han cambiado sin cambiar casi nada. Y ese es el triunfo del CAI. Y de Joaquín. El ganador de la crisis.

16
Feb
15

Transformer Rabaseda


La Copa supone un buen momento para parar y analizar cómo va la temporada. En Estudiantes da la sensación de que la cosa no anda mal. O al menos no tan mal cómo pintaba el cuadro cuando se compró el lienzo. Los colegiales no estarán en Las Palmas, como sí estuvieron en Gasteiz hace dos temporadas en la presentación de Txus Vidorreta, pero miran más cerca a los puestos de ‘playoff’ que del descenso en el ecuador de la Liga. Y esto en los últimos años de intranquilidad ya es un logro por la falta de lujos de la calle Serrano.

Las dos victorias ante el Real Madrid y el Barcelona catapultaron a un ‘matagigantes’ que enhebra seis locas alegrías ante su Demencia y, antes de ceder en Fuenlabrada, escalaba posiciones con una racha de tres victorias sin fallo. Nada se percibe de las primeras pinceladas temblorosas, factura que pagó Nunnally con su marcha. El desembarco del bello Pietro Aradori y, más importante, de un patrocinador, Movistar, que paga las cuentas retrasadas y da solidez de futuro ha cambiado los colores de un cuadro ahora ganador. Estos factores han solidificado la idea de ‘grupo’ que propone Txus Vidorreta, con nueve jugadores capaces de asomarse a la pista sin complejos y con carácter ganador. La falta de un pívot físico o de un tirador puro ya no se ven como las lacras que ensombrecían en los primeros compases el tercer proyecto en Magariños del entrenador vasco.

Esta transformación es plural, pero se hace más explícita en un hombre: Xavi Rabaseda. El alero gerundense ha recuperado la sonrisa y su brillo de perla de la cantera del Barcelona. El ‘Ruso’ que llegó hace dos veranos con la idea de engrandecerse fuera del Palau, de ganarse un hueco en la selección, se está reencontrando y convirtiéndose en la pieza más regular del Estu. Recuperado el rol de titular, ya no es ese exterior tembloroso, ensombrecido y azuzado por la presión, sino que ha vuelto al recorrido ascendente de su carrera.

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La machada del derbi madrileño supuso un punto de inflexión para el Estudiantes, pero también para Xavi Rabaseda. Sus números se ha multiplicado desde esa décima jornada. El alero de Ripoll colaboró con 14 puntos y comenzó su particular ascensión. Todas sus estadísticas han crecido desde ese encuentro, pasando de un promedio de 7 de valoración hasta los doce en este tramo de renacimiento, cuota que le mantendría en el top20 de toda la Liga Endesa. En todo este periodo sólo se ha quedado sin dobles figuras en este apartado estadístico en dos partidos, rebajando mucho su media el -7 que sufrió en la hecatombe de todo el equipo en Vitoria (94-59).

El catalán está despedazándose de los clichés de exterior físico e irregular en el tiro que le arrinconaron en el banquillo del Palau. Rabaseda vuelve a anotar como lo hacía con las selecciones inferiores cada verano o en su año cedido en el Fuenlabrada (2010-11). La mutación es bestial. Esta campaña sólo en el Buesa Arena se ha quedado con un rosco en su ‘box score’, mientras que hace un año encadenó cuatro partidos sin ver aro.

Culpable se puede señalar al aumento de la confianza, que se nota en su selección de tiro y en la tranquilidad para anotar lanzamientos claros, donde el run run de la grada ya no acompañan a su ejecución. El 70% de tiro de dos puntos y el 39% en triples chocan con los demoledores 36% y 28% del anterior curso, en los que estuvo siete jornadas sin marcar por detrás del arco del 6.75. El cénit de efectividad llegó en el Fernando Martín, casa donde aún conserva su tope de 22 puntos en ACB: Rabaseda firmó este fin de semana una actuación de 3/3 en tiros de campo y 8/8 de tiros libres.

Más visible si cabe es el desnivel desde esa distancia de castigo. Rabaseda se ha ‘liberado’ de la condena de estos tiros sin oposición. Del mejorable 75% ha pasado a un 90% que le convierten en el octavo mejor de toda la ACB. Otro dato definitivo. En 21 partidos ya ha anotado más puntos que en los 34 duelos de su debut ante la Demencia.

Solo Luke Sikma roba más balones al rival que el propio Xabi Rabaseda (1,61). Su intensidad defensiva ha contagiado a sus compañeros. Pero su ascendencia sobre el grupo no es sólo desde un perfil de ‘especialista’, clavo al que se agarró durante el mal viaje. Es el cuarto máximo anotador del Movistar Estudiantes (175 puntos totales), el segundo valorado, el tercero que más juega (562 minutos) y también el segundo que más rebotes recupera de los tableros (69). Aquí también tiembla cualquier comparación. Siendo el segundo más utilizado en la temporada anterior, su rentabilidad dentro del vestuario era francamente mínima (séptimo en anotación y noveno en valoración).

Los fríos números no pueden reflejar el calentón real que lleva Rabaseda en el cuerpo. Su mirada azulona brilla como el escudo de su pecho y ya no vaga lánguida por los pasillos del Palacio. Rabaseda ya no teme al fallo ni a las críticas de promesa sin despegue. Afianzado en el equipo, motivado, es capaz de firmar mates sobre defensores hercúleos, acertar desde las esquinas y sentirse importante de nuevo. Transformado.

29
Nov
14

Sobre los jugadores franquicia


Es la entrevista el género periodístico más ninguneado en las últimas fechas. La muerte del diálogo afilado y el riesgo al cara a cara, hacen del intercambio pregunta-respuesta un combate nulo habitualmente por tópicos y cuestionarios hechos a medida de personajes a la defensiva. La televisión parece querer revitalizar ante los nuevos aires de tertulianos capacitados para dar guerra y jugar al ataque, dando espectáculo. La combativa Ana Pastor puso contra las cuerdas al escurridizo Pablo Iglesias con sus ganchos directos al programa de Podemos hace no tanto en La Sexta. Fuera la temática rutinaria, mejor ir al ruedo de la ‘interviu’ con la documentación sobada y el coco encendido para la réplica.

Esta semana Carlos García entrevistó en La Opinión de Tenerife a Francisco Roca, presidente ejecutivo de la ACB. Un medio de Canarias. una cabecera secundario, con un periodista de primera. Carlos no acorraló al señor Roca a las esquinas, pero sí sacó de sus respuestas buena información, como debe hacer un buen informador. Chequear la entrevista es de obligado cumplimiento para aquellos que queramos saber qué tiene en la cabeza el hombre que debe poner en rumbo correcto a la perdida nave ACB. La pérdida de enganche mediático, un nuevo marco televisivo, la apertura del telón cerrado del canon, la incompatibilidad de horarios con Euroliga y un futuro nuevo modelo de competición, una reorientación de prioridades de inversión… Roca da soluciones a los problemas de la Liga. Se moja. Otra cosa es que le dejen hacer los clanes que configuran una asociación de intereses enfrentados que tardó mucho tiempo en encontrar al cirujano que le metiera mano en su propio cuerpo. Los poderosos mandan y Roca no va a tener carta blanca para deshacer y hacer a su antojo sin pedir permiso a sus excelencias.

roca

Reviso lo que nos cuenta y me gusta, salvo un punto que no encajo. Roca advierte de la necesidad de abrir el cupo de extracomunitarios, ahora limitado a dos por equipo. La razón de esta ruptura se sintetiza en la necesidad de generar ‘jugadores franquicias’, grandes valores que perduren en los equipos, generando identidad y franquicia, que sean el enganche para que los aficionados vayan a los pabellones. El espejo de la NBA, organismo para la que Roca trabajó como delegado en el Sur de Europa durante trece años, se advierte cercano en el querer de esta medida. Allí, en los United States, las estrellas brillan más que los equipos, salvo que a los Spurs se les ponga lo contrario entre ceja y ceja. Así el marco de contratación termina siendo un intercambio de cromos poco humano y las bondades de la publicidad hace emerger a iconos deportivos que traspasan lo deportivo. Los jugadores entienden este ‘showbussines’ y se entregan a él como actores protagonistas. Es otro rollo.

La idea de los jugadores franquicia no me parece mala. Sí la ampliación de cupos extranjeros. ¿Recuerdan los viejunos del lugar la Liga de los tres americanos? Para muchos el principio del fin del éxito del básket patrio. Y eso fue antes de la Ley Bosman y los acuerdos Cotonou, que arrinconaron a los ‘jugadores de formación’ al rincón de los apestados. Esta volatilidad del mercado y la supremacía de las potencias que fichan y desfichan a todo aquel que brilla en equipos menores han destruido las figuras que pasaban toda su carrera en un mismo lugar. Además ,esta venta suele ser la forma de subsistir de los peces pequeños., desprovistos de altas subvenciones, millonarias taquillas, audiencias rebosantes y patrocinadores generosos. Es raro encontrar a un Jaime Heras, hombre que hay que sacar con espátula de la configuración de una plantilla. Llevar más de dos temporadas seguidas en el mismo vestuario es un récord de supervivencia que ni los esquimales en mitad del Polo Norte.

Lo que no me concuerda tanto es que con esto se justifique la medida de aumentar el número de yankees. ¿Realmente así se podría captar a americanos con ganas de echar raíces en España o de una calidad o carisma suficiente para ser gancho de aficionados españolitos? Pongo en duda que con esta medida se logre engatusar a las estrellas NBA (aunque sean de segunda fila) a saltar sobre el Atlántico para continuar sus captación de ganancias por la Liga Endesa. Y no creo que los americanos de segunda o tercera fila que llegan a nuestro territorio tengan un nivel deportivo netamente superior al del producto autóctono. Quizá en ligas de otro calado y nivel, como ocurre en Alemana, con contados valores nacionales, se pueda secundar el incremento de americanos por bien del espectáculo. En España no tiene tanto sentido. O miren los recientes resbalones de Baskonia o Baloncesto Sevilla inundando sus proyectos como americanos con la purpurina de la ‘embiei’ o de jugones de medio pelo.

Si nos remontamos a los añorados ochenta y noventa, cuando el baloncesto se codeaba en nuestras casas los sábados por la tarde en ‘prime time’ y cuando todo quisqui conocía el quinteto del Madrid y el Barcelona, podemos redactar una buena lista de americanos que se ganaron nuestros corazones: Kevin Magee, John Pinone, Brian Jackson, Audie Norris, André Turner, Cornie Thompson… Astros que prefirieron ser cabeza de ratón que cola de león, jugadores con implicación, cultura y un carisma desbordante. Sin embargo, considero que eran los ‘chicos de la casa’ los que representaban como nadie los colores y sentimiento de cada equipo: Corbalán, Martín, Epi, Solozábal, Creus, Arcega, Azofra, Raúl Pérez, Rodilla, Aller o Villacampa. Que Iturriaga publique en estas fechas su segunda biografía o que Romay siga siendo parado cada tres pasos de gigante por cualquier individuo curioso por la calle ponen en relevancia esta teoría. Los jugadores franquicia, con los que se identifica el vulgo, son aquellos que podrían ser el vecino del quinto, aquellos que hemos amamantados desde pequeñines y hablan con el mismo acento de los hinchas que corean su nombre.

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Si Francisco Roca quiere copiar algún asuntillo de la NBA para evitar el ‘transfugismo’ de valores de la clase media-baja a los poderosos quizá debería pensar más en la frontera presupuestaria del ‘limite salarial’. Quizá no en una fórmula tan estricta, pero sí en un rango que reduzca las abismales diferencias que ahora hay dentro del deporte. Si recuerdan, y viene al pelo para hablar de desigualdades y castas, este es uno de los doce polémicos puntos que se apuntaron como guía en la comisión deportiva de Podemos. Puede que no sea una regla tan descabellada para democratizar el deporte. Aunque ahí, Roca se encontraría la oposición frontal de los que ahora dominan, de los que le han puesto ahí (recuerden que fue director de la Liga de Fútbol Profesional) y ahora le pagan y podrían relevarle.

Y si se quiere añadir a ello un plus de identidad quizá habría que preguntarse por qué hay jugadores como Juan Carlos Navarro que sólo conceden entrevistas en años bisiestos o que las campañas de mercadotecnia de los clubs siguen siendo un compendio de fórmulas añejas que no acercan al público a sus ídolos. O podría ser otra buena norma acerca a los basketbolistas a las calles, verlos en mercados, puertos, plazas, colegios como hasta ahora, pero también en acciones sociales que beneficien a todos o viendo a los equipos de sus canteras. Quizá estas secuencias sean más complicadas, porque hay que buscar la implicación de los jugadores más allá de sus horas de entrenamientos y partidos, que los entrenadores compartan su pastel de dominio sobre el grupo con otros departamentos de imagen, pero ellos tienen que ser los primeros en entender que para que el chiringuito no tenga que cerrar tendrán que ser los primeros en salir a vender su carita sonriente. Hay que vender, no solo encestar, chicos. ¿O han visto a alguna vez a Magic o Bird enfurruñados delante del ‘pajarito’ de una cámara?

16
Nov
14

‘Yo los vi jugar’, acercándonos al pasado


En mi anterior entrada os quise hablar de una de las ideas que me rondan por la cabeza en relación a la falta de valor que dan los equipos de baloncesto españoles a su historia. En concreto, hacía referencia al casi uso de equipaciones retro que hay en el mercado español, cuando son un buen enganche de mercadotecnia en el mercado NBA.
Justo esta semana leía en el Diario Sur que el retorno a los colores originales del Unicaja, aquellos que tiñen la bandera de Málaga, el verde y el morado, estaba siendo un éxito de ventas para la marca Spalding. Esta noticia anula aquella teoría que dice que los clubs no se ‘mojan’ en estos productos porque no rentan económicamente.
Así lo han debido de ver los creadores de la Agencia TR3S25 que desde hace unos meses han arrancado con un proyecto de diseño y venta de camisetas antiguas de nuestro baloncestos. La web ‘Yo los vi jugar’ les sirve de escaparate. OAR Ferrol, Licor 43 de Santa Coloma, el mítico CBZ, el Cáceres CB, el Lobos Cantabria, el Coren Ourense, el Askatuak o el Elosua León son nombres que pretenden recuperar de la memoria en forma textil.
–¿Cómo nace la idea de ‘Yo los vi jugar’ y cómo se pone en marcha?
–La idea llevaba mucho en mente. Tenemos una agencia de gestión deportiva (agencia TR3S25) y estamos constantemente buscando productos nuevos y novedosos que ofrecer a nuestros clientes. La chispa saltó justo después del Informe Robinson de Nate Davis. Somos de Ferrol y el OAR era nuestro ‘tester’ perfecto. Así que en el partido homenaje sacamos a la venta las camisetas y ¡pum! se vendieron como churros. 

–¿Cómo elaboráis los productos? Veo que son por encargo…

–Aunque visualmente son iguales a las camisetas originales, después de mucho debatir, nos decidimos por hacer una patrón más actual y un tejido de última tecnología. ¿Por qué? Pues por la simple razón de que queremos que se use. Queremos ver a Essie, Magee, Nate… en las canchas de las ciudades. Pero si fuesen igual que las originales nadie las pondría. Sientan fatal y el algodón es poco agradecido para el deporte. La gente cuando las ve, se queda impresionado con la calidad. 
El tema del encargo es por la técnica que utilizamos para elaborarlas. Cada camiseta se fabrica única y exclusivamente para cada comprador. Esto es porque evitamos stock innecesario (ya que no todas se venden bien) y como el club no asume ninguna gasto, hacerlo de tantísimos equipos sería inviable económicamente. 

–Entonces… ¿Cómo decidís qué equipos y qué jugadores ofertáis?

–Nosotros llamamos a los clubes, les presentamos la propuesta y ellos dicen si o no. Actualmente la propuesta está encima de los 45 clubes que formaron la ACB. Los jugadores… nosotros planteamos unos que tenemos en mente, pero es el club el que decide, ya que saben mejor que nosotros qué jugadores dejaron más huella en la ciudad. 
 
–¿Cuáles son los futuros productos que tenéis en mente?
–Europa y selecciones. Probablemente cuando se publique esto… ¡ya estarán a la venta!

–¿Y de la etapa anterior a la ACB?
En realidad nos centramos en los 80 y principios de los 90. No es que distingamos ACB o la antigua 1ª. Pero si es verdad que a partir del 85 hay mas fotografías y documentos en los que basarnos para los diseños.
 
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–¿Habéis recibido propuestas de aficionados que os pidan alguna camiseta o jugador en particular? 

A diario. Pero es imposible satisfacer todas las necesidades. Pero el ansia por tenerlas juega a nuestro favor. Tenemos muchas campañas en mente, y muchos equipos que serán un auténtico bombazo.


–¿No tenéis problemas con los derechos de imagen? ¿Cómo solucionáis este obstáculo?

–Los derechos es el mayor problema. Localizar al club, a los patrocinadores, etc… Es un trabajo complicado, los clubes se mueven poco y las empresas tienen mucho trabajo como para pararse a analizar pros y contras para otorgar el permiso…


–Dicen que ustedes se ponen contacto con los clubs, ¿pero ha sucedido el recorrido contrario?
–El año pasado el COB Ourense jugó su último partido con la camiseta que tenemos a la venta de ellos. La del 25 aniversario de su ascenso a ACB. Algún club más se interesó pero al final no llegó nada a buen puerto. Pero bueno, esperemos que poco a poco los equipos vayan entrando y vean que lo retro puede ser un enganche para sus aficionados. También hay que decir que algún club nos copió la idea y la hizo por su cuenta, pero no vamos a tenerlo en cuenta (jajajaja).

–¿Pensáis en poder llegar a acuerdos con clubes actuales para hacer encargos especiales para ellos?
–Pues creemos que algo del tipo Ourense sí que se hará. Pero las marcas actuales de los clubes tienen unos contratos muy fuertes y blindados que nos dejan fuera completamente del mercado.
 

–¿Es rentable el negocio o puede ser rentable?

–La verdad, como un producto paralelo a nuestra actividad, sí. Lleva muchas horas, esfuerzo y quebraderos de cabeza, pero la satisfacción personal es elevada ya que somos ‘basketlovers’, pero a nivel económico como producto individual no es que sea un maná. Piensa que los equipos llevan una comisión por camiseta vendida y es más de lo que nosotros ganamos. Ellos no hacen absolutamente nada, más que una presentación oficial y poco más. Es una pena que no se muevan más porque podrían ganar mucho dinero con ello, pero bueno, ahí ya no le podemos hacer nada.

–¿Cuántas habéis vendido?
–Pues la verdad es que la web nació por mayo, con muy pocos equipos, y en una fase beta, para ver la demanda y fue mucho mejor de lo esperado. Ahora empezamos a mejorar la web, trabajar redes sociales y parece que empezamos a ser conocidos. Un dato es que del OAR llevaremos unas 250 camisetas. Lleva un año a la venta y al haber tantas en la calle la gente las ve y las quiere. Pero ELOSUA o Askatuak tienen mucho tirón.
 
–¿Por qué pensáis que los equipos ACB no ponen más hincapié en realizar este tipo de productos retro?
–Porque son las marcas las que deciden todo sobre sus productos. Firmaron contratos demasiado exigentes y ahora están pagando las consecuencias.
 
Nota: Las camisetas del CBZ aún no están a la venta, pero afirman que lo estarán en breve.
21
Oct
14

Puta vida


Escuchar su sabiduria emociona. Las palabras de José Luis López Zubero no suenan huecas. Las ha rellenado en horas de pensamiento propio o amasado en lecturas y experiencias personales. He conocido pocos hombres cuya existencia tenga tantas razones para ser  contada. En su discurso, recordando con nostalgia y pasmosa concreción, resumía que su vida no son nada más que azares engarzados, situaciones nacidas de cierta suerte cósmica que nos trasladan a la siguiente casilla. En muchas no hay opciones para tomar una desición, para desviarse por un camino u otro. Relata así como gracias al baloncesto, y en un viaje a París, conoció a un americano que le dijo que si quería ser buen médico, debía irse a Estados Unidos. Así lo hizo y se convirtió en un talentoso oftalmólogo y, de paso, España consiguió en su hijo Martín la primera medalla de oro de su natación olímpica.

Hace unos meses un amigo me llamaba para contarme que José Luis Abós tenía cáncer y que la cosa pintaba chunga. Apenas unas semanas atrás había mantenido un encuentro con él en la gala de Gigantes, donde recogía el premio al mejor entrenador de la anterior temporada. Bromeamos con el equipo desigual que saldría del quinteto de aragoneses que estábamos perdidos por esa sala de Tribunal, curiosamente, a unos cien metros de la casa del otro José Luis, de López Zubero.

abos

Por fortuna, sin quererlo, en una reciente visita a Zaragoza, me topé en una charla cervecera con otro emigrante del Arrabal que había vuelto a casa para celebrar un aniversario especial. Hacía 30 años que él, con un grupo de amigos, había ganado el campeonato junior de España. Ese equipo de 1984 lo entrenaba un chico de La Salle que apenas era un par de primaveras más mayor que sus jugadores. Ese precoz ‘mister’ era José Luis Abós. “Era uno más”, me explicaba Rafa Termis.  “Empezamos la temporada y tuvimos algún problema en el campeonato local, por lo que estuvieron a punto de destituirlo, porque lo veían muy joven. Pero enlazamos una buena racha y lo mantuvieron”, recuerda Termis, que pocas horas después se reencontraría con su entrenador y sus antiguos compinches en un restaurante del centro de la ciudad.

No sé que hubiera sido de la vida de José Luis Abós si hubiera sido cesado en ese primer año y nadie lo sabrá. Luego llegarían dos campeonatos y un subcampeonato junior, su paso como ayudante del ACB, un giro vital al dejar su puesto en General Motors, su periplo americano y balear… y el retorno a casa para lograr la doble pirueta con tirabuzón sobre el resbaladizo banquillo del Príncipe Felipe: ser hijo pródigo en una tierra tan cruel con los suyos como es Aragón.

Esa ‘no destitución’ cambió la vida de un hombre y del baloncesto maño. Esos pequeños detalles que transforman todo. Esa suerte que no se alió con ‘Pepelú’ cuando aún mantenía muchas metas personales y profesionales por conseguir, aunque él quiso seguir entrenando cuando le diagnosticaron el maldito cáncer. Ese azar le esquivó en mala hora. Puta vida.

Es una responsabilidad para todos los que amamos este deporte en Aragón honrar como merece a una persona que colocó al CAI Zaragoza donde debe estar por historia y por afición. Se lo debemos.




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