Archive for the 'Top 5' Category

23
Mar
11

Top 5: Finales ‘histéricos’ en Málaga


Todos los que estuvieron el sábado en el Martín Carpena, fuesen del Unicaja, del Madrid o del Bollullos del Condado, saborearon con toda su intensidad la esencia por la que sabemos que nos gusta el baloncesto. Los vaivenes de emoción, los trazos gordos de intriga, la simbología del regreso del Garbajosa, la excitación colectiva, las hazañas personales, el toque mágico del azar, la pequeñas lecciones de táctica, la valentía, la indigestión de sentimientos… se fueron añadiendo ingredientes para crear una secuencia de meticulosa pasión deportiva.

Al salir del pabellón, con mi reducida memoria de básket malagueño, empecé a recopilar momentos históricos e histéricos que he vivido en una pista de baloncesto de Málaga y me salían un buen puñado. Una ciudad que vibra con este deporte, pero que hasta el sábado había aflojado su abrazo, tiene un efecto telúrico cuando se mezclan sentimientos y una pelotita naranja. Ahí os dejo mis cinco epílogos favoritos en Málaga City.

5. Exhibición de Tucker

Uno de los protagonistas del partido del sábado, aunque fuera por la fatalidad (fue retirado en camilla tras un duro golpe en la región dorsal), la había armado un año y pico antes en el mismo escenario. Clay Tucker, con la camiseta de la Penya, firmó una de las actuaciones individuales más alucinantes de los últimos tiempos en la ACB. En la jornada 14 de la temporada 2009-10, con la lucha por la Copa del Rey (finalmente sería trascendental el resultado para que Joventut fuera y Unicaja, no), el ahora escolta del Madrid se marcó un partidazo con 33 puntos incluídos ocho triples (uno fue un 3+1). Pero lo mejor lo guardó para el desenlace, con 19 puntos en seis minutos, un repertorio de habilidades técnicas imparables y una canasta ganadora sobre la bocina con un uso maravilloso de pivote y una dudosa defensa de Taquan Dean.

Cliquear para ver el vídeo

4. El fallo de Ansley

Hay fallos que perduran incurables en el alma de una afición y permanecen anclados como una bola de plomo que no deja salir a la superficie. Málaga se empezó a creer que era referencia en el baloncesto cuando habitaba el pabellón del Ciudad Jardín. Ese recinto que se quedaba pequeño siempre, sin gradas tras las canastas, que aún es sinónimo de pasión y activo para gloria de achacosos jugadores, vivió la oportunidad perdida que pesó hasta que en el 2006 no se logró levantar ese título de Liga. Era un 18 de mayo de 1995. Con 2-1 a favor en la serie, Michael Ansley, el jugador franquicia de ese equipo dirigido por Javier Imbroda, tuvo en sus manos la opción de darle la vuelta al marcador frente al ‘maligno’ Barcelona de Aíto. El alero de Alabama, que hasta hace nada siguió jugando en Polonia con cuarenta y tantos y que entonces era comparado con Charles Barkley (por Estado natal, posición y altura, estilo de juego, barriga y bigotillo), habia sido el gran líder de ese equipo en su regreso al club (luego jugaría en Cáceres y Ourense) y terminó el partido con 36 puntos y 39 de valoración. Estaba marcado para disputarse esa última posesión cuando se abrió esa posibilidad con el fallo de Salva Díez de un tiro libre. Sin tiempos muertos, Ansley ejecutó a su antojo y decidió jugárselo todo a una carta, no intentar forzar la prórroga y lanzar un triple (llevaba 3/5) punteado por Middelton que escupió inmisericorde el aro. Erró (78-80, ver estadística) y la final se fue por el sumidero de la nostalgia donde se quedó esa pelota cruel rebotando en la cabeza de Málaga.

3. El vuelo imposible de Rudy

¿Es imposible ganar un partido con una décima de segundo para el final? No si tienes a Rudy en tu equipo. Otra vez el Joventut, otra vez Aíto en el banquillo rival, el Unicaja sufrió en sus carnes el directo al estómago en forma de alucinante alley-hoop que pese al silencio que generó no merece más que la admiración y el aplauso. El 3 de noviembre del 2006, el Unicaja de Scariolo había empezado a dar muestras de desamparo y no encontraba la tecla para tocar la misma sinfonía que le había llevado unos meses atrás al campeonato de ACB. Algo tendría que ver que Garbajosa hubiera cambiado su residencia a Toronto. En esa jornada de la primera fase de la Euroliga, con un Joventut repleto de energía juvenil, se llegó a un final apretado. Marcelinho Huertas desperdició una penetración para ganar y cuando la prórroga parecía un paso ineludible, Pepe Sánchez cometió otros pasos, pero estos, imperdonables. Con una décima, nada parecía que podría alterar el destino del partido, pero Burton la puso ahí y Rudy voló, voló, voló…

2. Un triple que vale una F4

Pepe Sánchez se desquitaría unos meses más tarde de su torpeza ante el Joventut con una jugada que elevaría al club a su mayor altitud. Ese Unicaja fue salvando de puntillas todos los obstáculos que le iban apareciendo en el horizonte (se clasificó para el Top 16 ganando tres partidos agónicos) y la Euroliga parecía la única vía por la que hacer cumbre. El morbo situaba al Barcelona, el histórico rival, el que le había ganado en cuartos de su Copa unos meses atrás, en la frontera de los cuartos de final. La fiabilidad europea en el Martín Carpena estaba puesta a prueba. Ese doce de abril, en el partido decisivo, el que ganaba iba a la Final Four de Atenas, Pepe Sánchez embocó un triple a pase de Berni a falta de siete minutos una canasta que encendió el Carpena de una manera que no se recordaba hasta…

1. El perf3cto guión

… Que el pasado sábado, en el Día de San José, regresó Garbajosa y, con él, la pasión a Málaga. Si antes narramos actuaciones decisivas, aisladas, en esta ocasión, el final del partido Unicaja-Madrid tiene una extensión magistral, una encadenación de aciertos gloriosos que combinan sentimientos en direcciones contrarias que explotan con el loco triple de McIntyre. En una prórroga apasionantemente forzada, el último minuto es un canto a la belleza del baloncesto. Los triples de Prigioni, el tapón y la canasta de Garbajosa y el malabarismo de T-Mac encumbran el baloncesto como obra dramática suprema y sitúan a una Málaga entregada como el mejor escenario para vivirlo. Disfrutarlo.

Como siempre digo, este blog lo hacemos entre todos, así que, todos aquellos que conozcáis algún ‘momentazo’ mejor, solo tenéis que citarlo en los comentarios. Algún amigo me narra otro triple revitalizador de Jesús Lázaro, uno anterior de Fede Ramiro ante el Juver Murcia o otro error, del Villalba, en un quinto encuentro por la permanencia que quizá hubiera cambiado la historia del baloncesto en esta ciudad.

Agrandamos la lista:

En twitter (@puertatras) @Luis_Phillip (Luis Fernandez) y @alexgongora añaden: “El triple de Bullock al Forum, la canasta al Tau en playoff, la canasta de Pietrus…”

También en twitter, Pedro Pascual apunta una curiosa historia ocurrida en el Ciudad Jardín en 1996, en un partido angustioso contra el Ulker con la clasificación europea en juego, en la que el Unicaja buscó a propósito una prórroga. Aquí tenéis la historia

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16
Mar
11

Top 5: Actores para interpretar a Magic y Bird en Broadway


Hace unas semanas leí una de esas noticias que te llaman la atención y despiertan una sonrisa en el rostro. En Broadway se representará una obra teatral que recreará el duelo deportivo que durante casi dos décadas protagonizaron Magic Johnson y Larry Bird. El de Michigan y el de Indiana, el de los Lakers y el de Boston, los compañeros del ‘Dream Team’, la sana confrontación que encumbró a la NBA como espectáculo total y global, se subirá a las tablas de la avenida neoyorquina. Desde que se conoció esta pintoresca iniciativa, que llenará las plateas con fervientes fans del básket, he estado pensando quienes serán los actores que se pondrán en el papel de Bird y Magic. Y como mi mente está llena de ideas perversas  consagradas a la tontería, he decidido ofreceros mi especial casting. Estas son las cinco parejas que veo enfundándose el 32 y el 33 más famosos de la historia del basketball.

5. Epi y Blas

No me viene a la cabeza otra pareja más amistosa que estos dos muñequitos, que como Larry y Magic me acompañaron durante mi tierna infancia. Rizando el rizo, que ya lo sé, podríamos encontrar cierto paralelismo entre los nombres de los muñacos en inglés (Bert y Ernie) y los baloncestistas Bird y Earvin. Pero sé que es hilar muy fino. Y Epi es un nombre muy de este deporte. Yo firmaba ahora mismo que a las futuras generaciones las eduquen en la ternura dos pedazos de peluche de Magic y Bird. ¿Pero quién sería Epi y quién sería Blas? Al menos esta sería la versión para niños, censurando las estancias en el jacuzzi del Forum del señor Johnson. O al menos cambiaríamos a las zagalas en cueros por patitos de goma.

4. Tom Gugliotta y Anfernee Hardaway

A principios de los 90, dado la retirada de algunos ídolos o la paulatina degradación de alguna de sus estrellas, la NBA se encargó de adosar el término ‘Baby’ a todo aquel rookie que tenía el más ligero parecido a su antecesor y se proclamaron sucesores a cascoporro. En ‘casi’ todos los casos, estas comparaciones terminaron siendo el peor de los enemigos para jugadores enterrados bajo las expectativas (véase Harold Miner). A Tom Gugliota y a Anfernee Hardaway, entre otros, les cayó el sambenito de ser ‘Baby Bird’ y ‘Baby Magic’, sobre todo por las semejanzas físicas (alero alto polivalente de raza blanca y base afroamericano por encima de los dos metros siempre cerca del triple doble). Por suerte para ellos, ambos supieron realizar una digna carrera más allá de estos comentarios desmesurados y coincidieron desde 1999 a 2004 en el vestuario de los Suns de Phoenix. Googs fue All Star y jugó trece temporadas, incluidos 20 partidos con los Celtics, en la ‘embiei’. Las lesiones lastraron a Penny (finalista, curiosamente, con los Magic, cuatro veces All Star y dos veces incluido en el mejor quinteto de la NBA), que hace unos meses aún intentaba hacerse un hueco en el roster de algún equipo. Ambos serían buenos ‘dobles’ para cubrir el puesto de la obra de Broadway. Si Gugliotta no estuviera de acuerdo en afrontar el reto de la interpretación, Penny siempre podría rescatar de la agenda el número del exalero de Murcia Matt Nover, que interpretó a un tirador procedente de una granja (¿os suena esa historia?) en Blue Chip, la película que protagonizó Anfernee.

3. Will Ferrell y André 3000

Dentro de la broma, quizá esta pareja sea la más ‘seria’. Ambos se adaptarían perfectamente a los papeles de los dos mitos del baloncesto americano por diversas circunstancias, aunque la más evidente es su participación en la película Semi-Pro, una comedia ambientada en la ‘funky’ ABA. Ambos forman parte de los Flint Tropics, una alocada franquicia que intenta entrar en la NBA. El parecido del personaje de Ferrell (Jackie Moon) con Bird no acaba en su tupido pelazo lleno de rizos dorados, sino que también hace suyo el dorsal de Lázaro Pájaro. Andre, la estrella afroamericana de los Tropics (nombre que Andrea Pecile utilizó para fundar su proyecto de club triestino), podría ser perfectamente el alter ego de Magic en la época de los Spartans de Michigan State con esa cabellera a lo afro. La idoneidad de Ferrell con el papel no termina ahí, ya que el antiguo integrante de Saturday Night Live se licenció en Periodismo Deportivo y ha participado en el Partido de los Famosos del All Star. Además, ya interpretó a George W. Bush en una obra de Broadway, así que ponerse en la piel de Bird será pan comido. Quien tenga ganas de ver la película (yo me lo estoy pensando) que sepa que salen George Gervin y Artis Gilmore haciendo un par de cameos. Aquí tenéis el trailer.

2. Gene Wilder y Bill Cosby

Magic y Bird representan para muchos lo mejor de una década, la de los 80, consagrada al melancolismo de los ahora treintañeros y cuarentones, que vieron con sus ojos de adolescentes las hazañas de estos dos superhéroes de los aros. A la par, estos dos actores se encumbraron durante ese periodo como paradigma del humor. Por rasgos físicos los dos cómicos podrían dar el pego. Wilder, conocido por ser el ‘jovencito Frankenstein’ o el amante de ‘La mujer de rojo’, disponía de un acaracolado pelo de color rubio y en ocasiones apareció en la pantalla con un bigote no tan boscoso como el de Larry Legend, pero apto para el papel, mientras que Cosby fue la sonrisa más afable de América durante su exitoso The Cosby Show, serie de cabecera de América hasta 1992, el año de la primera retirada de Magic. El afroamericano jugó a este deporte en su instituto de Filadelfia (mide 186 centímetros) y estudió además en Temple, universidad de profundas raices basketboleras. Aunque ya tiernos y con arrugas (Wilder se ha convertido en un prestigioso novelista), su bis cómica haría una versión desternillante de la pugna entre Bird y Magic.

No olvido que Gene Wilder formó una pareja formidable con Richard Pryor en una serie de películas muy conocidas durante los 80 con el cénit de ‘No me chilles que no te veo’. Pryor, que se daba un aire con Andre Miller, murió de un ataque al corazón producido por una esclerosis múltiple hace seis años.

1. Magic Johnson y Larry Bird

¿Para qué quieres una copia si puedes tener el original? En los títulos del programa de la obra vendría aquello de protagonizado por ‘by himself’ y todos nos quedaríamos tan contentos. Ambos siempre se han desenvuelto a la perfección ante las cámaras, han actuado en spots de todo tipo y no es que hayan sufrido nunca el temido miedo escénico, por lo que el paso a los escenarios no sería nada traumático. El productor se podría ahorrar una pasta en caracterización y el vestuario lo podrían sacar del baúl de los recuerdos. El guión se lo sabrían literalmente de memoria. La difícultad sería colocar a ambos en los pesos que registraban en sus enfrentamientos en ña NCAA o la NBA. Sus fans le perdonaríamos las barriguitas a cambio de una sesión con ellos.

24
Feb
11

Top 5: Los mejores traspasos a mitad de temporada de la NBA


Los traspasos de Carmelo Anthony a New York y de Deron Williams a Nueva Jersey han reorganizado la balanza de poderes en varias plantillas y apuntan a unos derbis calenturientos por hacerse con la Gran Manzana. El ‘trade line’ se aproxima antes del March Madness como un carrusel de rumores que pocas veces se hacen realidad. No ha sido así en esta ocasión. Pero la expectación que crean estas mudanzas están todavía por fructificar en triunfos y anillos. Hay otros de los que ya conocemos sus efectos satisfactorios. Aquí os dejo mi top 5 sobre los mejores traspasos en mitad de plena temporada. Si no estáis de acuerdo u os acordáis de alguno nuevo, la hoja de reclamaciones en este blog se llama ‘comentario’.

1. Wilt Chamberlain (de San Francisco a Philadelphia)

El 15 de enero de 1965, Philadelphia recuperó su ‘orgullo’. A la ciudad volvía el hijo pródigo, el jugador más impactante que había pisado la NBA en décadas. El destierro de los Warriors a San Francisco había alejado a ‘the Big Dipper’ de los suyos, pero el traslado no duraría mucho más de dos temporadas. Wilt Chamberlain regresaba a la costa Este en un intercambio con un All Star (Lee Schaffer) que no volvería a jugar por una lesión, y dos jugadores de rango medio (Connie Dierking y Paul Neumann). La llegada de los Syracuse Nationals a Philly en el verano de 1963 abrió las puertas para que Wilt deshiciera el camino. Y los 76ers se convirtieron en una potencia, pasando de rondar el 50% de victorias-derrotas a coquetear o superar la barrera de los 60 triunfos. Wilt tomó con sus dominadoras estadísticas las riendas de una franquicia a la que le dio el título en 1966-67 rompiendo la dinastía de los Celtics (4-1 en la final de conferencia) con un récord de 68-13 en la regular season y superando en la Final a los propios Warriors. Bien secundado por Hal Greer y Billy Cunningham, en sus tres cursos completos con los 76ers, Chamberlain logró ser el MVP de la competición, aunque el cruce con Bill Russell y los ‘verdes’ le llevó finalmente a trasladar su residencia a LA y vestirse de púrpura para lograr un segundo anillo y el MVP de las Finales.

2. Pau Gasol (de Memphis a Los Ángeles)

El ciclo de Pau Gasol en Memphis estaba agonizando. La franquicia en el 2008 ya se había echado en brazos de Rudy Gay y el español anhelaba un traspaso que ni la presencia de su amigo Juan Carlos Navarro pudo evitar. Lo que pocos esperaban es que el 2 de febrero se comunicase que el barbudo pasaría a integrar parte de la franquicia más glamurosa de la NBA. ¿Ha cambio de qué? Lo que entonces parecía una broma: Kwame Brown, Javaris Crittenton, los derechos sobre Marc Gasol y dos primeras rondas. Mitch Kupchak se sacó un as de la manga en una operación llevada con sigilo y bajo el más escrupuloso de los secretos. Al saberse, muchas fueron las reacciones que lamentaban la decisión de los Grizzlies y hasta se habló de cómo se había adulterado la competición. Lo que pasó después todos los sabemos. Tres Finales consecutivas y dos anillos para el mejor jugador español de la historia.

3. Moses Malone (de Buffalo a Houston)

Dos partidos. Seis minutos. Eso es lo que jugó Moses Malone con los Buffalo Braves. Nada más comenzar la competición, sin tiempo para poder formar una pareja de aúpa com Bob McAdoo y quizá un formidable trío con el rookie Adrian Dantley, la entidad de Nueva York transfirió a Big Mo por dos rondas del draft. Su rumbo, Houston. Sería su tercer equipo de la NBA en apenas unos meses, después de la desaparición de la ABA. Seleccionado en el draft especial de los jugadores de la ‘Liga funky’, los Trail Blazers lo mandaron a Buffalo, que prescindió rápidamente de sus servicios. Malone desarrolló una carrera de MVP (dos títulos en 1979 y 1982) en los Rockets junto a Rudy Tomjanovich, Mike Dunleavy, Robert Reid o Calvin Murphy. Los mejores años numéricos del pívot de Petersburg los vivieron en The Summit, además de jugar con la camiseta roja su primera final en 1981, después de terminar 6º en el Oeste y superar todas las rondas menos las Finales (4-2 antes Celtics) con el factor pista en contra. El impacto de Moses en los Rockets fue total, ya que pasaron de ser un equipo ramplón a estar en cinco de sus seis temporadas dentro del playoff (la única ausencia fue motivada en gran medida por sus problemas físicos). Cuando Malone partió para Philly a ganar el anillo con el Doctor J, los Rockets volvieron a las sombras hasta que otro gran pívot les sacó de ellas.

4. Clide Drexler (De Portland a Houston)

Michael Jordan es el culpable de que muchos grandes jugadores de su misma generación vean sus dedos desnudos. Pero hubo uno que supo moverse a tiempo para engarzar su joya. El 14 de febrero, el Día de los Enamorados, de 1995, The Glide recuperó un antiguo amor de juventud. A mitad de temporada, Clide Drexler hizo las maletas junto a Tracy Murray hacia Houston (a cambio del ‘segundo espada’ Otis Thorpe, los derechos de Marcelo Nicola y una ronda de draft) para unirse a Hakeem Olajuwon, el mismo que un año antes le había apartado del camino de las Finales en el primer año de Jordan dándole a los bates. La unión de los dos excompañeros de universidad elevaron de forma conjunta el trofeo Larry O’Brien antes de que Air volviera a alzar el vuelo con sus Bulls.  Drexler lograba lo que no pudo con Portland y aquello que no lograron ni Ewing, ni Karl Malone, ni Stockton, ni Barkley. Él supo pdeir el cambio a tiempo.

5. Alex English (de Indiana a Denver)

Esa camiseta. Solo esa camiseta merece que este señor este en esta lista. La silueta de rascacielos de cristal cuadriculados tras el perfil de las montañas y con un arco iris lleno de colorines de los Nuggets es, en mi modesta opinión, la equipación más freak que se ha visto por las pistas de la NBA. Y el ‘2’ de Alex English era el dorsal más mítico de esa mítica camiseta de las ‘pepitas’. Pero The Blade llegó a Nevada en febrero de 1980 después de un traspaso en mitad de una temporada. Fue en su tercer temporada en la liga profesional cuando el alero de South Carolina salió de Indiana a cambio de George McGinnis, un ala-pívot Housier que ya había jugado su mejor baloncesto entre la ABA y la NBA. Los Pacers se darían de cabezazos cuando ese alero prometedor se convirtió en poco tiempo en uno de los anotadores más excelsos de la década de los 80. Entre sus méritos, además de ‘residir’ en el Hall of Fame, se encuentran ocho presencias seguidas en el All Star o estar entre los elegidos que han logrado pasar de la barrera de los 25.000 puntos en su carrera. Es el 13º máximo anotador de la historia de la NBA. Solo la elevada competencia en esos tiempos evitó que alcanzara alguna Final… Y esa camiseta.

17
Feb
11

Top5: Nombres de equipos de Centroamérica y el Caribe


1. Shak Attack (Trinidad y Tobago)

En mi viaje cibernético por las playas caribeñas de Centroamérica me he topado con la ‘yankeezación’ del baloncesto. Si en el lenguaje habitual de la región son frecuentes el uso de anglicanismos y la invasión cultural es absoluta, el básketball no dribla esta relación idiomática por cercanía e imitación. En estados anglófonos la influencia es total. En las clasificación de la Ligas domésticas la norma es encontrarte a más de la mitad de los equipos copiando el nombre de francuicias NBA. Hay Lakers, Celtics, Knicks, Bulls, Heat, hasta Clippers (últimos para variar en Trinidad y Tobago) diseminados por esta franja del planeta como si fueran granos de arena en una playa blanca.

Pero el caso más particular que he visto lo he hallado en Trinidad y Tobago, el país que trajo a Carl Herrera al mundo. El reciente campeón de la liga trinitaria es el Shak Attack, el término que hacía referencia a uno de los apodos de Shaquille O’Neal (pero con ‘k’, creo que para jugar con shark attack=ataque de tiburón). El mote del pívot de los Celtics sirve para asignar al conjunto que el pasado 25 de enero se alzó con el título nacional al vencer a los Petro Jazz por 93-71. La actuación del pequeño base Orlando Mapp fue crucial con 29 puntacos y fue secundada por la labor bajo tableros de Shawn Lawrence y el alero internacional Kurt  “Cotto” Christian. Su combinación valió para quitarse el sabor de boca tras la derrota en la final del año pasado. El partido se celebró en Detour, de donde son los Shak’s, concretamente, en el Jean Pierre Complex. Los campeones se embolsaron un premio de 20.000 dólares.

2. Los lechugueros de León (México)

Los Angeles no son vegetarianos. Esta broma más mala que el bocadillo de sulfuro podrían haber hecho los periodistas de León, estado de Guanajuato, para titular la derrota con la que su equipo, los Lechugueros, finalizaban la temporada ante los Angeles el pasado mes de enero. 3-0 en la eliminatoria de octavos de la LNBP. Tras finalizar séptimos la liga regular (22-14), el equipo de Jesse Teplitzky se quedó con las ganas de acceder al siguiente cajón del playoff frente al cuadro de Puebla, al que había superado en la fase previa. Los ‘lechus’ cuentan con la presencia del estadounidense Charles Smith (20 puntos, 8 rebotes y 3.5 asistencias), el mejor jugador estadísticamente de la LNBP y participante en el All Star, y Enrique Zuniga, uno de los internacionales mejicanos de Pep Clarós, seleccionador del país centroamericano.

No hay que despreciar la figura de su mascota. Lechuguetor es una especie de lechuga radioactiva con una mirada afilada que si fuera un chaval de las cercanías de León saldría pitando de la comarca. Pero viendo las fotos de la web, parece que el lechuguino mayor es una máquina de dar abrazos y calentar el ambiente del pabellón, el Domo de la Feria. El club fue refundado en 2004, entrando en la LNBP, después de una breve y exitosa etapa en los años 70. Debe su agraciado nombre a que León de los Aldama (no sabremos si algo tiene que ver con Santi) era conocida por sus jugosas lechugas.

Lechuguetor en acción

Si quieres conocer más de los Lechugueros entra aquí

3. Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico)

Perdiendo dioctrias frente a la pantalla del teletipo (parezco un viejo cebolleta) uno se encontraba en los veranos equipos escondidos en una liga desconocida. Un día de este julio cruzó ante mi mirada los Cangrejeros de Santurce, que bien podía ser un tema de Benito Lertxundi. El Santurtzi juega en la LEB Plata, pero sus vecinos de Puerto Rico son una potencia en el considerado 51º estado de USA. Además es un equipo de un compañero de mi Liga Privada del Supermánager.

Dentro del Baloncesto Superior Nacional (BSN), los Cangrejeros son la institución con mayor éxito deportivo: seis campeonatos (98, 99, 00, 01, 03 y 07), siete Finales y 11 semifinales (incluída la del año pasado) en la última docena de temporadas. Nombres propios como Carlos Arroyo, Larry Ayuso, Juan José Barea o Piculín Ortiz (cuyo dorsal número 4 está retirado) han formado parte del conjunto del barrio de San Juan y que juega sus partidos en la cancha de la selección, el Coliseo José Miguel Agrelot (18.000 asientos). En la actual plantilla, comandada por el entrenador Rolando Hourruitiner (nombrado mejor técnico de la anterior temporada) se incluyen jugadores reconocidos como el expivot de Georgetown y Knicks Mike Sweetney (17 puntos y 10 rebotes), el internacional boricua Ricky Sánchez, presente en el Mundial de Turquía, uno de los conocidos hermanos Dalmau, Ricardo, Guayito Santiago, Luis Villafañe y Wilfredo Pagán, entre otros. La competición se desarrolla durante el verano. Como en el caso de los Lechugueros, no hay que olvidar a la mascota del equipo, que contesta al nombre de Jay Jay y que es una especie de Mostruo de las Galletas al que se le ha caído un bote de agua oxigenada sobre la cabeza.

El nombre es compartido con un club de beísbol anterior, pero el de baloncesto se fundó en los años 1950 aunque luego desapareció tras obtener un par de títulos nacionales en los años 60. Los Cangrejeros como tal se refundaron en 1988 tras la fusión de dos entidades anteriores, los Tiburones de Aguadilla y los Capitalinos de San Juan. Existen otros Cangrejeros en Cartagena (Colombia). Otras nomenclaturas a comentar en Puerto Rico son los Cariduros de Fajardo, los Gallitos de Isabela, los Caciques de Humacao, además de los recordados Polluelos de Aibonito, campeones en 1986.

Aquí puedes conocer más sobre los Cangrejeros de Santurce

4. Gaiteros de Zulia (Venezuela)

Dentro de dos fines de semana se iniciará la Liga Profesional de Baloncesto (LPB) de Venezuela. El viernes se desarrollará el choque inaugural y al día siguiente, en su recinto, el Gimnasio Pedro Elías Belisario Aponte de Maracaibo, los Gaiteros se medirán a los Toros de Aragua. Gracias al Comando Cucaracha me enteré que no hay que ser gallego, asturiano o escocés para ser gaitero, pero no tenía ni idea que en Venezuela también se ‘soplaba’ este instrumento. ¿Tanto como para apadrinar a un equipo de la Primera División de básket? Pobre de mí, que incultura venezolana. La gaita no es el instrumento, sino un tipo de música criolla creado en Maracaibo y que se toca con una especie de zambomba, un tambor, unas maracas y una guitarra. Tiene origen religioso y es tradicional escucharla en Navidad.

Aclarado esto, vamos al grano. Los Gaiteros se fundan en 1983 y poseen cuatro títulos venezolanos, el último obrado en 2001. En sus final nos cabe destacar ningún jugador de primer nivel y no tienen ningún internacional actualmente en sus filas, aunque las aspiraciones de la entidad residen en entrar en los primeros puestos. Antes de comenzar ya han cambiado a uno de sus americanos, fichando a Jamaal Thomas en sustitución de Leon Jacob. Este año además serán los anfitriones del Juego de las Estrellas. Poco más que decir, solo que compite con su extraordinario nombre con otros equipos de Venezuela como los Guaros, los Trotamundos o los Guaiqueríes de Margarita.

Podéis entrar en la web oficial de los Gaiteros pulsando aquí.

5. Arrieros de Antioquía (Colombia)

El baloncesto colombiano tiene a su mejor promesa jugando en la LEB, concretamente en La Palma. Hablamos del alero Juan Palacios. El expupilo de Rick Pitino en Louisville es de Medellín, una de las zonas con más tradición baloncestística del país. El club más notorio de la provincia, Antioquía, son los Arrieros, una denominación que me llamó la atención porque en el Norte de España hay una salsa típica llamada ‘ajoarriero’, un sofrito de patata y ajo. De ahí nace mi interés.

Escarbando me he encontrado que debajo de este nombre se encuentra un orgullo regional. Son los trabajadores que transportaban los materiales y productos, normalmente en burros. ¿Os suena? Por supuesto, el arriero colombiano más famoso es Juan Valdez, el cafetero que aparecía con su burrito en nuestras pantallas hace ya unos cuantos años. En wikipedia se denomina a los arrieros colombianos como ‘personajes de leyenda, casi míticos del departamento de Antioquia, que sostuvieron la economía de esta región durante varios siglos y colonizaron buena parte del territorio nacional, como lo es la llamada región paisa, en las épocas comprendidas entre el siglo XVIII y el siglo XX, y aún en la actualidad, siglo XXI’.

Pero vamos al básket. Los Arrieron son el club con más títulos en la Copa Invitacional, la Primera Federación colombiana. En noviembre se hicieron con su cuarto entorchado tras dominar la competición regular y solo perder un encuentro en los playoff, precisamente en la dfinal ante los Cañoneros de Cúcuta Norte, que habían vencido los dos anteriores campeonatos. El escolta Stalin Ortiz (26 puntos de media en la temporada), con experiencia internacional en Italia (ganó la Copa con el Avellino) o Argentina (máximo anotador con el Regatas), lideró al cuadro hasta el triunfo con 22 puntos en el partido definitivo (4-1 en la serie). El entrenador antioquiano Hernán Darío Giraldo contaba además con las importantes bazas del interior dominicano Alejandro Florez y el alero  Norbey Aragón, que en verano había sido contratado desde el Cúcuta. Los arrieros jugarán este año la Liga Suramericana.

03
Feb
11

Top 5: Los ‘outsiders’ de los All Star


Esta noche se sabrán los jugadores que completarán a los diez elegidos por medio de votación en el inminente All Star que este año se celebrará en Los Angeles. Siete nombres por cada conferencia para rellenar una cita que temporada a temporada va debilitándose por la falta de novedades y porque hay que rizar el rizo para sorprender al ojo del aficionado descreído por tanto mate de póster y figuritas en el aire. Los debates están abiertos desde hace días, los lobbies hacen campaña profulanito o promenganito y los vídeos promocionales cada vez son más frecuentes e ingeniosos (algunos, no todos). Pero si repasamos las listas recientes (yo lo he hecho hasta el 1980), en los últimos años encontramos apellidos que nos chocan, cuyo brillo a lo largo de su carrera no corresponden con la definición que consideramos debe tener un All Star. Como esto es una visión subjetiva, acepto todo tipo de críticas y abro aquí un nuevo debate para que los sabios refutéis mis teorías e impongáis otros ‘outsiders’ que se colaron de refilón por la fiesta más luminosa del firmamento del basketball universal. Mo, otra vez te la pongo a puerta vacía.

1. Jamaal Magloire (2004)

Un clásico cuando se habla sobre los barrios bajos del All Star. El indiscutible líder de los ‘outsiders’ que un día se colaron en la ‘fiesta del Ecuador’ de la NBA. Siempre aparece en las listas de los jugadores menos destacados que han probado la miel del Partido de las Estrellas. Fue en el 2004 cuando el ‘center’ canadiense se coló en el banquillo del Este entrenado por el ‘Amarrategui Blues’ Rick Carlisle, ante todo por la falta de talento reinante en las zonas de esa costa. El ‘Bad Boy’ Ben Wallace, con casi dos millones de fans, fue el más votado en una lista en la que Magloire fue el tercero más popular por encima de Eddie Curry cuando jugaba al básket y no solo cobraba y se arruinaba y siguiendo al veteranísimo Zo Mourning, que esa temporada fue trasplantado de un riñón y no podía jugar. En fin, que o resucitaban al Cid o no había otro.

Y con todo, este armario del programa de la Universidad de Kentucky, que no es decir poco, hizo un partido para enmarcar. Seguro que le enseña el DVD a sus nietos. Con el Staples como marco, el fierecillo Wildcat, ahora interior de rotación de los Heat, se fue hasta los 19 puntacos, siendo el máximo anotador de un equipo que contaba con ‘ballers’ como Carter, Iverson, McGrady o Pierce.

No obstante, la temporada 2003-2004 fue de largo la mejor de este pívot de 32 años nacido en Toronto, pero con sangre de Trinidad y Tobago. Drafteado por Charlotte, colideró con Baron Davis a los Hornets en su segundo año en Nueva Orleans, llegando a la primera ronda del playoff. Para más gloria, esa campaña logró la nominación de ‘Mejor jugador’ del mes de Abril en la conferencia Este y concluyó como el séptimo mejor reboteador de la Liga.  Parecía que había llegado su momento. Por lo menos en los despachos así fue. Magloire se fue hasta los 13.6 puntos y 10.3 rebotes, datos que ya no igualaría en su carrera después de firmar ese verano, casualmente, un nuevo contrato (pasó de llevarse calentito 1 millón a domiciliar 8 millones en su cuenta de ahorros).

Desde esa firma ha ido casi a equipo por año hasta recaer en Miami como un jubilado haciendo horas extras con un contrato mínimo mientras acompaña a los ‘Tres Amigos’ de South Beach. En sus once cursos en la NBA, el pívot atesora 7.6 puntos y 6.7 rebotes de promedio, muy poco para un All Star. Pero, que le quiten lo bailao.

Estadísticas en su All Star: 21 minutos, 19 puntos (9/16 t2, 1/2 tl), 8 rebotes, 1 asistencia y 1 tapón

2. Tyrone Hill (1995)

Tyrone Hill (34) y Dana Barros (3)

Su puntiaguda calva hace reconocible a Tyrone Hill a unos 20 kilómetros a la redonda. Por contra, este pívot fibroso de largas zarpas no será recordado por sus excelencias en la pista, pero sí porque fue un serio y comprometido profesional que se fraguó una carrera gracias a su buen hacer bajo los tableros. ¿Tanto como para ser All Star?

Hill es un ‘carpanta’ que pertence al Top 100 de reboteadores (bueno, es justo el 100) y que cuenta en su palmarés con una presencia en el All Star de 1995 celebrado en el America West Arena de Phoenix. Entonces formaba parte de los Cleveland Cavaliers, equipo del estado de Ohio, al que está estrechamente unido. Nació en el estado de Buckeye, concretamente en Cincinnati en 1969, y fue ídolo de los ‘musketeers’ de la universidad de Xavier (20-12 en su temporada senior) y más tarde desarrolló en los Cavs, durante dos etapas diferentes, un total de seis temporadas de las catorce que su cogote puntiagudo habitó en la mejor Liga del universo.

Esa noche en Arizona, Tyrone Hill formó en un banquillo junto a otro de los candidatos a esta clasificación, Dana Barros, el año que el escolta del Boston College se hizo con el premio al jugador más mejorado. Realmente fue una de las pocas campañas en las que el entonces gran triplista de los Sixers pudo jugar de titular y no como recurso de banquillo. Pero esa es otra historia.

Volvamos con nuestro protagonista. Hill también vivió su experiencia más excitante en la Ciudad de la Campana, con cuyo equipo disputó una de las Finales más desiguales de la historia de la NBA en el 2001 entre Sixers y Lakers. Cinco años antes, Tyrone se plantó en Phoenix siendo el jugador que menos estuvo en pista en ese All Star. Sus credenciales para asistir a esa cita no habían sido tan malas, ya que promedió esa temporada 13.8 puntos y 10.9 rebotes, números superiores a los cifrados a lo largo de su carrera (9.4-8.6). Un accidente de tráfico antes de iniciarse la temporada 1995-96 limitó su eficacia, le dejó en el dique seco durante varios meses y terminó siendo traspasado a Seattle a cambio de Shawn Kemp. Sus últimos encuentros los disputó con los Heat a principios del 2004.

Estadísticas en su All Star: 6 minutos, 2 puntos (1/1 t2) y 4 rebotes

3. Chris Gatling (1997)

Tengo que reconocer mi profunda admiración por Chris Gatling. Uno de esos jugadores que te llaman la atención tanto por la peculiaridad de su fisionomía (regordete y con su inseparable cinta de pelo) y de su generosa manera de interpretar el juego en cantidad de esfuerzo. No obstante, dos son las circunstancias que hacen a Gatling un personaje especial, un ‘freak’ de los nostálgicos, cuyo perfil, si no lo ha hecho ya, espero que firme Costalgaraldals: el tatuaje del conejito de las pilas por el que, además de por su estilo de juego, le apodaron ‘The Energizer’ y por la historia que escondía la cicatriz que se deslizaba por su cráneo. Chris fue sometido a una delicada operación en la cabeza para liberar una fuerte hemorragea y añadirle una placa protectora en los huesos que rodean el cerebro tras sufrir un accidente en 1985 cuando se le cayó encima el capó de la furgoneta que estaba limpiando junto a su padre. El golpe le produjo problemas sensoriales y una parálisis en el lado derecho que superó antes de entrar en la universidad de Old Dominion. Pese al cariño que proceso a este chico de New Jersey, no por eso hay que negar que su inclusión en el All Star de 1997, al que entró como sustituto del lesionado Clyde Drexler, no está en consonancia con el valor total de su carrera. Cachis…

Gatling fue uno de esos jugadores que siempre daba lo máximo que podía y que, normalmente, salía desde el banquillo para elevar el tono del encuentro en cuanto a actividad. Peleón y luchador, sabía zafarse de rivales más altos en posiciones interiores (2.08). Quizá su etapa más carismática fue la primera, con los Golden State de Hardaway, Mullin, Marciulionis y Richmond y posteriormente con Webber en los que encajó gracias a que era de los pocos interiores que podía seguir el ritmo eléctrico que imponía Don Nelson.

Tras un breve paso por Miami, fue en Dallas y desde la posición de sexto hombre (19.1 puntos y 7.9 rebotes), cuando llegó a tocar el techo. Su All Star, el de 1997, se disputó en Cleveland y fue Rudy Tomjanovich el responsable de su reclutamiento. Pocos días después de este hecho, cénit de su carrera, sería traspasado a los Nets de su estado natal, comenzando un continuo ir y venir que le llevó a vestir cinco camisetas más hasta despedirse de la NBA en el 2002 jugando para (y van tres) Miami Heat. No se retiraría hasta un año más tarde después de probar su suerte en el CSKA Moscú (cortado después de seis partidos de Euroliga y reemplazado por su ‘excompi’ en GSW, Victor Alexander) y cerrar su carrera en el mítica Scavolini de Pésaro italiano.

En la NBA llegó a jugar 700 partidos, dándose la curiosidad de disputar un total de 85 en la campaña 1999-2000 al jugar en dos equipos distintos (Orlando y Denver). Sus promedios fueron de 10.3 puntos y 5.3 rebotes. Lideró en porcentaje de tiro lo Liga (63.3%) en 1994-95 después de recibir un entrenamiento especial por parte del Celtic Dave Cowens, zurdo como él. Con la selección de Estados Unidos fue medalla de bronce en el Mundial de Argentina. Es propietario de una peluquería en Oakland.

Estadísticas en su All Star: 12 minutos, 2 puntos (1/8 t2) , 2 rebotes y 1 robo.

4. Dale Davis (2000)

Lo siento por Dennis Mora, que quizá lo tiene en sus altares, pero me chirría, con todos mis respetos, que un ‘tronquete’ como Dale Davis se colara en el All Star del Nuevo Milenio celebrado en Oakland como representante de aquellos maravillosos Pacers. Vale que en esta campaña el conjunto de Larry Bird se confrontara con los Lakers en la Final de la NBA y que completara su séptimo curso como mejor reboteador de la franquicia (récord que nadie ha batido), logros que le servirían para obtener un jugoso contrato al año siguiente con los Jail Blazers (6 millones en un intercambio que llevó a Jermaine O’Neal a los Pacers), pero con todo no me encaja que Jeff Van Gundy lo seleccionara en el Este.

‘Doble D’ formó una pareja de rocosos pívots (medía 2,11) con su ‘hermano’ Antonio, aunque a él le tocaba la labor oscura de los codazos y los bloqueos para que Reggie Miller, Mullin o Rose ejecutaran desde la larga distancia. Este producto de Clemson (compañero en la ‘uni’ de Elden Campbel)  promedió en la campaña 1999-2000 casi un ‘doble-doble’ (10 puntos y 9.9 rebotes), lo que, estadísticamente, no fue ni su mejor año, ni el segundo, ni el tercero. Davis se retiró en Detroit después de jugar más de 1.000 partidos (1.098) como profesional en 16 temporadas (1991-2006) y ser el vigésimo en la lista de reboteadores ofensivos de la historia de la Liga. Entre sus curiosidades, utilizó los 77 millones que atesoró en su carrera ha sido copropietario de un equipo de la Nascar e hizo sus pinitos dentro del cine dirigiendo y produciendo alguna que otra peliculilla de perfil bajo.

Estadísticas en su All Star: 14 minutos, 4 puntos (2/3 t2), 8 rebotes y 1 asistencia.

5. Chris Kaman (2010)

El ‘alemán’ de Michigan ha pasado de estar en el All Star de Dallas como sustituto del lesionado Brandon Roy a estar cuestionado en su equipo, Los Angeles Clippers, y sonar en rumores de traspasos. El pívot de Michigan se ganó una plaza en el Oeste después de dar la paliza en los medios por los méritos que acumulaba en un equipo que no llegaba al 50% de victorias y no cortarse la lengua y declararse ‘elegible’ por encima de Pau Gasol, que había comenzado el año lesionado tras su paso por el Europeo. Finalmente, George Karl se apiadó de él y lo llamó a filas aunque fuera por la puerta de atrás, que no por Puertatrás, y pese a que no había entrado ni entre los cinco pívots más votados del Oeste. Este amante de hacer vídeo explotando cosas o utilizando armas de fuego pudo cumplir sus deseos y estar presente en una cita de las Estrellas cuando, ni mucho menos, pertenece a la constelación de la NBA.

Kaman alcanzó la gloria con 27 añazos y tras firmas sus mejores números desde que llegó a los Clippers en el verano del 2003 desde la Universidad de Central Michigan: 18.5 puntos y 9.3 rebotes. La irrupción meteórica de DeAndre Jordan y Blake Griffin en el interior de la zona del Atlético de LA le han apartado de las preferencias de los seguidores del Staples a sus ‘siete pies’ de ascendencia teutona y sus promedios se han visto más que mermados (10.5 puntos y 7.1 rebotes) debido a las lesiones. ‘The Caverman’ solo ha jugado diez partidos esta temporada con problemas en un tobillo y se esperaba que pronto volviera a las pistas.

Estadísticas en su All Star: 10 minutos, 4 puntos (2/4 t2), 3 rebotes y 1 asistencia.

En el banquillo:

Dana Barros (1995)

Rickey Green (1984)

Mark Eaton (1988)

Lonie Shelton (1982)

Kermit Washington (1980)

Mehmet Okur (2007)

15
Ene
11

Top5: Aquellos maravillosos ‘aussies’


¡Oh, la globalización! ¡Qué bello es tener a un base kazajo y a un ala-pívot congoleño en el equipo de mini! ¡Y no te digo nada del georgiano que las mete sin mirar y mide 2.12 con 14 añazos! Nada, hay que tener scouters en los cráteres de la Luna, porque sino llega otro más listo y te ficha a un diamante embrutecido en cualquier rincón de África o Suramérica. Hasta en las Antípodas tenemos buena chicha. Véanse los mozos que han venido a triunfar a Europa en los últimos años. Miren, miren. Hablo de gente como Aleks Maric (Panathinaikos), Matt Nielsen (Olympiacos), Joe Ingles (Barcelona), David Barlow (CAI Zaragoza), Aron Baynes (Oldenburg), Brad Newley (Lietuvos Rytas, equipo especialista en traerse a los oceánicos), Nathan Jawai (Partizan), OJ Ogilvy (Besiktas)… por no citar a los herederos de Luc ‘Cocodrilo Dundy’ Longley NBA como son David Andersen (New Orleans), Andrew Bogut (Milwakee) o Patt Mills (Blazers), el nuevo supercolega de Rudy ‘Bala’ Fernández.

¿Pero queda algo aprovechable en esa isla que está a tomar una Foster? Pues una barbaridad. Acomódense que en Puertatrás hemos empezado a hacer un bujero en el portal de nuestra casa y pasado ya el núcleo terraqueo (en mitad paramos en un estanco a compar tabaco porque allí sí se podía fumar), escuchamos de cerca los didgeridoos. Aquí os dejo a los cinco figuras australianos que están a tope en la NBL. GMs que lean esto, acepto ofertas para realizar scouters más específicos en países como Samoa, Fiji o Vanuatu.

1. Mark Worthington

Considerado como el mejor jugador australiano que queda en la NBL, Mark Worthington tiene condiciones para dar el salto a un nivel competitivo superior y ya tuvo una leve experiencia después de que fichó en febrero, tras cerrar la liga local, como miembro de la plantilla del Brose Basket (6.6 puntos y 2.8 rebotes) que ganó el campeonato alemán. Demostró su carácter ganador, brindando su mejor partido en el tercer encuentro de las Finales (20 puntos) ante Frankfurt.

Wortho, como le llaman, es un alero alto de 2,02 con grandes habilidades ofensivas y reboteadoras, del perfil de Matt Nielsen, pero tiene su debe en la defensa y en la irregularidad desde la larga distancia: es capaz de ganarte un partido con un triple sobre la bocina como hacer una serie de 0/7 como en el debut de la actual NBL. Es un jugador que derrocha energía y que, por su fortaleza física, es capaz de defender a interiores pequeños, como jugar el pick’n’ roll o pick’n’pops desarrollando la función de cuatro abierto.

Quizá su paso por el Brose no fue lo suficientemente exitoso como para consolidarse como un valor válido para una competición de primer nivel, pero en su país es toda una referencia, siendo en la actualidad el líder estadístico de su equipo, los Golden Coast Blaze, con unos promedios de 18.5 puntos y 7 rebotes en 15 encuentros. Su barba es un icono del basket australiano.

El alero nacido en Bunbury el 8 de junio de 1983 no es un desconocido internacional gracias a su participación en las Olimpiadas de Pekín y en los dos últimos Mundiales como miembro de los Boomers, aunque siempre como complemento a sus compañeros de posición como Matt Nielsen, Joe Ingles y David Barlow (4.2 puntos en 12 minutos de juego en Turquía 2010).

También vivió una estancia americana dentro de la universidad de segundo nivel Metro State, acaparando varios premios de jugador del año antes de retornar a la NBL, siendo nombrado mejor rookie del 2005. En su palmarés figura una Liga con los South Dragons en el 2008-09, compartiendo equipo con Joe Ingles, y un título de la Copa Commonwealth en el 2006.

2. Luke Nevill

Los 7 pies (2.16) de Luke Nevill aún son recordados por los estudiantes del campus de Utah State. El pívot de Perth entró en las quinielas para formar parte del draft del 2009 después de llevar a los Utes al Torneo de la NCAA (16.8 puntos y 9 rebotes como senior) y ser el mejor jugador defensivo de la Mountain West Conference. Nevill no logró el sueño de convertirse en profesional de la NBA y optó por mantenerse en el estado mormón dentro de la NBDL (11.9 puntos y 5.5 rebotes).

Antes de cerrarse la campaña pasada volvió a su país, la lejana Australia, fichando por los Melbourne Tigers, club en el que sigue jugando en el presente curso con un rendimiento de 12.4 puntos y 7.9 rebotes. En medio de ambos campeonatos, Nevill fue preseleccionado para representar a los Boomers en el Mundial de Turquía, pero no logró entrar en la lista final y fue uno de los tres cortes.

El pívot se alza hasta los 216 centímetros y es un elemento muy peligroso cerca del aro, pese a que los informes predraft le confirman como un interior con movimientos limitados (se gira siempre a la izquierda y lanza un gancho), pese a demostrar que tiene un amplio espacio para evolucionar su tiro de medio rango, dado que mantiene unos porcentajes superiores al 70% desde la línea de tiros libres. Es su capacidad para tomar rebotes ofensivos (3 por partido en Melbourne) una de sus armas ofensivas más peligrosas. Mientras que en defensa tiene que mejorar su condición física, sus largos brazos le ayudan a taponar balones, recoger los rechaces y sumar en segundas oportunidades. No es un mal ejecutor de la continuación tras el bloqueo directo y para su altura corre bien el campo y tiene buenas manos para pasar desde el poste bajo.

Con solo 24 años, Nevitt puede ser un jugador a seguir si trabaja en el gimnasio y amplia la variedad de maniobras ofensivas, además de mejorar su agresividad y la defensa ante jugadores más potentes. Apodado Nifty (ingenioso, genial) en Utah State, este producto de la AIS, empezó a practicar atletismo (400 metros lisos) antes de decantarse por el baloncesto. Tiene un hermano gemelo que ‘solo’ mide dos metros.

3. Adam Gibson

El compañero de Worthington en los Golden Coast Blaze no es el mismo después de este verano. Turquía le cambió. Adquirido el rol de base titular en los Boomer, Adam Gibson se ha convertido en un jugador preparado para alcanzar cotas más altas. Su edad, cumplirá 24 el próximo 30 de octubre, le permiten soñar con una trayectoria larga para un base que se puede considerar ya un veterano en la NBL. Considerado como uno de los mejores bases de esa parte del planeta, Gibson no es manco en las funciones de creación (12 puntos), liderando la lista de asistentes en la actual temporada (5,2). A sus cualidades añade unos notables números reboteadores (4.9) para sus apenas 188 centímetros, combinación que le convierte en uno de los pocos jugadores que pueden coquetear con el triple doble en Australia. La seguridad en los lanzamientos de larga distancia es la gran duda que rodea a este director de juego que penetra con agresividad y es especialista en la transición. Aquí pueden ver sus estadísticas actuales.

Oriundo de Tasmania y tras formarse en el afamado AIS (Australian Institute Sport, la ‘Blume’ australiana), entró en la NBL en el 2005 y desde entonces siempre ha disputado, al menos, la ronda de semifinales, siendo campeón en dos ocasiones (2007 y 2009) y nombrado mejor defensor en el 2009 con los South Dragons de Joe Ingles y Mark Worthington.

Su participación con los Boomers arranca con su gris paso por el Mundial sub-21 de Argentina. Tres años después, se llevó un reconocimiento a su mejora con la inscripción en la lista de preseleccionados para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín, siendo uno de los cortes previos a la cita. Un año más tarde, sí fue reclutado para competir con la camiseta amarilla en los Campeonatos de Oceanía. Su buen papel (9.5 puntos y 4.5 asistencias) y actuaciones reseñables en amistosos previos (22 puntos y 7 asistencias ante Brasil) provocaron que el seleccionador ‘Aussie’ y asistente en los Spurs, Brett Brown, le diese el rol de titular en el Mundial de Turquía formando pareja con el Blazer Pat Mills. Sus números no fueron protagonistas (4,3 puntos), pero la experiencia parece haber aposentado a Gibson como un base a valorar por los directores técnicos de Europa. En su historial tiene una curiosidad nostálgica. Durante unos meses jugó la ABA americana con los Northside Wizards australianos.

4. Julian Khazzouh

Este australiano de origen libanés (declaró su intención de jugar con la selección asiática y hay una página en Facebook de fans que lo quieren ver con la camiseta del país del cedro) es el actual líder de los Sydney Kings, proyecto nacido este año y, quizá por eso, colista de la NBL con una sola victoria en 15 partidos. Esta mala racha no anula los grandes números que están confirmando a Khazzouh como uno de los pívot más interesantes del panorama australiano. Con una progresión constante, es el actual mejor reboteador de la competición (10.4) y el segundo taponar (2.2), además de promediar unos sobresalientes (16.2). Aquí podéis ver todas sus estadísticas.

Seguido por los ojeadores de la NBA, a sus 24 años, sigue progresando y convirtiendo su 2.09 en una poderosa arma para cercar ambos lados, centímetros que mueve con agilidad gracias a un cuerpo poco musculado. Además, su mejora en el tiro es notable año a año, actualmente acreditando 77% en tiros libres. Obtuvo el premio al mejor jugador de la primera jornada. Tiene un tope de 17 rebotes esta temporada.

Debutó en la NBL en el 2005, tras renunciar al periplo universitario americano en Metro State. Siempre disputando la liga en equipos de Sydney, curso tras curso ha mejorado sus estadísticas, explotando la campaña del 2009 promediando un doble-doble (15 puntos y 10 rebotes).

A los más estudiosos les sonará su nombre, no obstante, por su presencia en las dos temporadas pasadas por latitudes más cercanas. Khazzouh se fogueó en el básket europeo en dos competiciones diferentes gracias a los Hanzevast Capitals Groningen de Holanda (11.5 puntos y 7.9 rebotes) y al Ironi Ramat Gan de Israel (10.8 puntos y 6.3 rebotes). Una experiencia que, unida a su progresión, podrían valerle para saltar a otro nivel. ¿Quizá en una LEB donde un pívot hábil de 2,09 es una inversión interesante de futuro?

5. Luke Schenscher

Un 2,16 no se encuentra en muchos sitios. Por esa ausencia, a Luke Schenscher se le abrieron las puertas del baloncesto. Primero en el semillero del AIS, donde pasó tres años, y después en la Universidad de Georgia Tech. Con los Yellow Jackets perdió en 2003 ante los Huskies de Connecticut la final de la NCAA como guardaespaldas de Jarrett Jack. Codiciada su envergadura, sus largos brazos, Schenscher no perdió la oportunidad que le daba su altura para colarse en la NBA tras su periplo universitario. Tras sucesivos contratos de diez días y largas fases en la NBDL, se enroló en los Chicago Bulls y los Portland Trail Blazers en un rol subterraneo y alejado de los focos. En total fueron 31 partidos con unos pírricos 1.8 puntos y 1.7 rebotes.

Aprovechando su condición de hijo de inmigrantes alemanes, de ahí su apellido y el vivo rojo que luce en sus rizos y barba, que le dan aspecto de estribador del puerto de Bremen, fichó por el Brose antes de retornar al hogar de la NBL. Una lesión cortó esta aventura en el mes de noviembre.

Su impacto en Australia fue contundente y con unas estadísticas estelares (16.9 puntos y 10.8 rebotes) en los Adelaida 36ers logró varios nombramientos como jugador de la jornada y del mes en la NBL. Sin embargo, colectivamente, su mejor campaña fue la pasada, en los Perth Wizards, con los que consiguió el título de Liga pese a no ser la primera baza del ataque (10 puntos y 6.2 rebotes). Esta temporada mantiene su protagonismo en los Cocodrilos de Townsville (13 puntos y 6.5 rebotes)

Nacido el 31 de diciembre de 1982, es decir, tiene 28 años, no es un jugador lo suficientemente veterano para no probar suerte en otros lugares y tiene la suficiente experiencia, añadiendo su valiosa condición de comunitario como propietario de un pasaporte alemán, como para ser un interior interesante en un rol de un equipo europeo.

Pese a su envergadura, ‘Big Red’, como le conocen, no es ‘sólo’ un intimidador. Cinco cerrado, que no sale de la pintura, eso sí, Luke Schenscher se luce por sus cualidades para anotar cerca del aro con las dos manos y por su capacidad en el poste para generar juego con buenos pases. No obstante, en los análisis de scouters se le señala como un jugador blando y poco físico, algo que queda comprobado al ver cada vídeo y comprobar su delgadez. Excelso reboteador, la velocidad no es su virtud, pero es un jugador útil para otras tareas menos vistosas y capaz de anotar gracias a su movimientos de pies.

Pese a su fama y su ciclo NBA, su recorrido con los Boomers ha sido corto. Pese a ser el único jugador de instituto que ha sido internacional absoluto con Australia, sus convocatorias han sido aisladas, como en los Juegos Universitarios del 2003. Jugadores más jóvenes como Nevill, Ogilvy o Jawaii le han quitado el puesto en las convocatorias a las citas más importantes.

26
Dic
10

Top5: Momentazos 2010


5. The Decision

No mentar el traspaso de Lebron James a Miami como uno de los ‘momentos’ del año que ahora acaba sería injusto pese a que el personaje y su ‘Decision’ no haya sido bien digerida por la gran mayoría por sus condimentos de prepotencia y promoción egocéntrica. James dejó a Cleveland en lo que fue una causa mayor en un programilla de la ESPN al que le sobraron los 59 minutos largos que acompañaron al humildísimo ‘llevo mi talento a South Beach’. Luego llegó el escándalo, la quema de camisetas, los buuuuuuuuús generalizados, la presentación con fuegos artificiales, la expansión de los ‘Haters, las malvadas risas de las primeras derrotas, los anuncios de Nike, sus parodias, el regreso a Cleveland, la racha victoriosa… Y lo que te rondaré, morena.

4. Bronce de la selección femenina

Sé que en este blog apenas se da cabida al baloncesto femenino y eso que cuento entre mis grandes amigos con uno de los especialistas y amantes más consumados de esta práctica. Pero no quería olvidarme en este minirepaso al año del logro más destacado de las selecciones españolas este verano. Las chicas se colgaron el bronde en la República Checa tras una competición notable (solo se perdió un partido en la fase de grupos) en la que la incorporación de la nacionalizada por decreto Sancho Little se notó junto a la buena dimensión de las clásicas de siempre como Amaya Valdemoro, Aguilar, Montañana… La fatalidad de cruzarse en semifinales con el Dream Team, no impidió que en el partido por el tercer puesto, el equipo dirigido por José Ignacio Hernández se impusiese al de Bielorrusia por veinte puntos de diferencia. El mayor logro del básket femenino español.

3. El 2+1 de San M.

El Barcelona era la temporada pasada el equipo de Europa, la plantilla más completa, la sumisión de las individualidades a un trabajo colectivo, la pila de talento más elevada, Ricky, la Bomba y mucho más, el campeón de la Copa del Rey, campeón de la Euroliga, nadie dudaba de que la ACB sería suya. Pero no. Con Ivanovic de por medio no hay nada seguro. El Caja Laboral del técnico serbio rompió todas las quinielas saboteando los dos primeros partidos de la Final, pero la campanada llegó en el tercer round. Con dos arriba para forzar el tercero y poco más de 7 segundos, Basile erró el tiro libre de la puntilla, el cántabro tomó el rebote y se marchó hacia la canasta contraria. Superó por la izquierda al italiano y, extendiendo su brazo bueno, coló una bandeja imposible por la derecha para forzar el contacto con Morris y la falta personal que finiquitaría el título para el Caja Laboral. Apoteósico.

2. Segundo anillo de Pau

Creo que la exigencia del día a día nos nubla la vista y, no deja ver con perspectiva cuál es el verdadero valor de los logros humanos. El deporte es quizá el axioma a esta injusta realidad. El segundo anillo de Pau Gasol multiplica todos los elogios que llegaron con el primero y el resto de logros espectaculares del mejor deportista español de todos los tiempos. La Final ante Boston consagró al ala-pívot de los Lakers, que se quitó la espina del primer naufragio en 2008 ante Garnett y compañía, y situaron al barbudo de Sant Boi en un lugar de privilegio, ya no solo salarial por su renovación que le sitúa entre los diez mejor pagados de la NBA, sino por el respeto que se ha ganado entre rivales y críticos en un país tan competitivo como Estados Unidos. Siempre tengo la sensación de que Gasol no es ponderado como se debería en España por la poca repercusión que tiene el baloncesto con respecto a otros deportes y porque la NBA no se da en abierto ¿Recuerdan las batallas futboleras del ‘bien de interés general?

1. Encuentro blogger

Amanecía septiembre y tomé la mochila y un AVE rumbo a la ciudad en la que dejé muchos amigos y a la que acudía un fin de semana para hallar a nuevos y desconocidos amigos. Fue una breve relación vivida tras una noticia no muy buena que trajo otras fenomenales. Vimos juntos el triple de Teodorosic entre cañas y discusiones para una retirada temprana porque después aguardaba una mañana de pachangueo en una pista mítica y embriagadora. Ese fin de semana sirvió para ver más allá de hasta dónde percibía mi limitada visión de lo que era mi blog, me abrió los brazos a amigos cibernéticos que todos los días están presentes. Ese Jacobo, Almanzor, Mo Sweat, General Espartero, Jorge, Karusito, Ernesto, ese Chus (te debo alguna cervecilla, amigo!!)… para mi el mejor momento del año baloncestístico. La semilla de la que nacerá una robusta aventura. Nos vemos chicos en el 2011.

Nota Sirva este Top5 para cerrar el chiringuito hasta elpróximo 5 de enero, en el que Puertatrás volverá con más fuerza si cabe. Un abrazo a todos y pasar unos buenos últimos días del 2010.




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