Archive for the 'Especial Copa del Rey 2013' Category

08
Abr
13

Educando a una estrella (2)


Muchas caras son conocidas. Serpentear por los grupos que se agolpan entre las dos canchas del BAHK es como hacer una rueda de reconocimiento del baloncesto español. Las sillas se quedan diminutas para encajar los cuerpos de dos metros de muchos exjugadores, algunos metidos a directivos. No faltan los entrenadores de diferentes colores, incluso federativos. “Ese escolta del Gran Canaria está promediando quince puntos en júnior”, desvela un experto técnico.

Se identifica fácilmente a los padres, en primera fila y nerviosos, dando ánimos a sus ‘chicos’. En el balcón superior, la pasarela queda para aficionados anónimos, entre los que se cuela algún agente que se balancea de corro en corro, trayecto que copian algunos periodistas. Varias cámaras graban el partido o buscan la mejor fotografía. Algunas centran el enfoque en los jugadores destacados. En uno de los grupos de conversación se rumorea que el Real Madrid va detrás de un Infantil de primer año del CAI Zaragoza.

La expectación en cada campeonato formativo crece. Quizá la Minicopa es su expresión máxima al estar al acceso de un público y unos medios de comunicación que no suelen elevar la mirada por encima del cerco del básket profesional. Aquí les cae de paso. La organización cifró en unas mil personas la asistencia a la final en Vitoria, número superior al de cualquier Campeonato de España como el de Minibásket y categoría cadete que hace unas semanas se celebró en San Fernando (Cádiz). Controlar este aumento de la presión y diluir sus efectos es un objetivo de los entrenadores y los clubs en la etapa de desarrollo de los jugadores en canteras ACB. El control del llamado entorno, amalgama de factores que rodean al adolescente y que suelen resaltarse solo cuando tienen un efecto negativo, es una de las metas marcadas por las direcciones deportivas y plasmadas en códigos de conducta que guían la experiencia de los educadores  en su toma de decisiones.

Las normativas de comportamiento no actúan únicamente como un regulador del régimen disciplinario y alcanzan cuestiones más amplias y diversas, como el seguimiento lectivo de los jugadores o consejos nutricionales. Su redacción parte en buena medida del sentido común y son herencia de situaciones que se han podido ver o de la prevención de otras nuevas que están apareciendo y pueden afectar al equipo. La irrupción de las redes sociales, por ejemplo, es un tema que se está abriendo en estos momentos y que no es ajeno a la preocupación de los clubs. Esta lista de deberes está presente en el día a día del grupo y son una herramienta educativa al marcar unos límites.  “Hay unas normas de club, que son la parte más básica de comportamiento: de imagen, vestimenta, puntualidad, hoteles… funcionamiento normal de equipo y que tenemos colgado en el vestuario. Por encima de estas normas están las que ponemos en los propios grupos sobre el respeto, sobre el resto de cosas que queremos construir”, explica José Luis Pichel, entrenador del Real Madrid infantil. “En el equipo hay un reglamento. Está dentro de nuestra planificación. Incluye de todo: cómo tenemos que estar en los entrenamientos, que no se puede hablar con la grada, tema de las aguas… Pero también que cuando un compañero cae al suelo hay que ayudarle y si es un rival, igual. Cuando haces las normas sale un listado muy grande, así que priorizas entre las que consideras más importantes  y poco a poco vas inculcándolas en ellos”, señala Rubén Muñoz, del Barcelona.

La confección de este código recae en manos del cuerpo técnico que dirige la cantera y es perfilado por el propio entrenador, sus ayudantes y, en algunos casos, se considera la opinión de los jugadores para elaborar la ley interna que regirá la actuación de todo el colectivo. Es otra forma de involucrar al jugador en la toma de decisiones y hacerle partícipe de un reglamento que elije y debe respetar y acatar por el bien común. “Nosotros establecemos unas normas  porque ellos son muy pequeños, pero hay una serie de temas (puntualidad, minutos de juego…), que sí lo hablamos. ¿Os parece bien que este jugador que llega tarde sea titular o no juega? ¿O se castiga si falta más de dos días? Todo se valora y luego hay excepciones.  Hay actividades sociales, como una Semana Blanca y algunas actividades normales de su edad, que sí les facilitamos que vayan. No son profesionales de esto y tampoco podemos ser sistemáticos”, afirma Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes.

La relación con los padres

La interacción con el entorno también queda regulada, aunque no siempre plasmada en un papel. Los menores, por ejemplo, tienen prohibido hablar con la prensa y hacer declaraciones hasta llegar a la mayoría de edad, como ocurrió con Ricky Rubio durante sus primeras temporadas en la Liga Endesa. Se intenta apartar del foco al jugador precoz para quitar importancia a los mensajes que se dirijan hacia ellos de gente ajena al trabajo del grupo. “Está prohibido que les hagan entrevista. No podemos evitar que les hagan foto. Pero delante de ellos no le queremos dar mucha importancia, para que ellos no se la den. Queremos que se lo pasen bien, que disfruten”, indica Rubén Muñoz.

Más difícil de dibujar son las fronteras que limitan la influencia del círculo más íntimo del jugador, donde entran sus padres y sus agentes deportivos. La relación con los tutores de los menores, factor principal de su educación, supone en ocasiones una fuente de conflicto por divulgar opiniones contrarias a la del equipo sobre el jugador y aumentar las expectativas sobre él. La sinceridad suele ser la mejor forma de vacunar estas posibles situaciones. “Somos bastante sinceros con los padres, le contamos lo que hay porque es más fácil si la comunicación es clara para que sepan cómo está esforzándose el jugador, cuál es su trayectoria, viendo qué previsiones tenemos… Pero pasa como muchas cosas. Es una cuestión de gestión de expectativas. La de los padres parten muchas veces de la irrealidad y esta gestión es la que puede influir al jugador. Esa parte tratamos de ser sinceros, que llegan pocos chicos, que lo importante es el proceso”, indica José Luis Pichel, del Real Madrid.

En los últimos años ha crecido la alarma sobre la imitación de actitudes poco recomendadas y agresivas en las gradas de los pabellones de baloncesto. “La realidad es que en el baloncesto vemos algún caso, pero luego nos vamos al fútbol y decimos, ¡madre mía, no tenemos ningún problema!”, señala José Luis Pichel. Más allá de la comparativa con otras modalidades, los entrenadores entrevistados para este reportaje quieren subrayar que en la mayoría de los casos no hay incidentes con la influencia paterna en sus jugadores y que, por contra, suele ser positiva y refuerza las decisiones del técnico. No cabe duda de que padres y profesores/entrenadores son actores fundamentales en la construcción de los menores y están condenados a entenderse y apoyarse en su propuesta educadora. “Sí se da el caso de padres algo descontrolados, se les llama la atención y se les dice que no están haciendo un beneficio al chico ni al club. Son la excepción. En general, tenemos jugadores buenísimos, pero no viene de serie, viene de casa. Nosotros solo podemos reforzarlo. Si  yo no tuviera un padre que no fuera humilde, no fuera responsable, no fuera serio, yo lo cortaría, porque tenemos una serie de condiciones, o haríamos un plan específico. Hay chicos que se quedan fuera durante unas semanas por saltarse una serie de normas. Esta temporada no se ha dado la circunstancia”, comenta Sergio Jiménez.  El técnico del Real Madrid coincide en esta visión: “Hay padres que perjudican a sus padres en el rendimiento deportivo, pero hay otros que son muy beneficiosos. Que nos ayudan a mantenerlos de una forma excelente. Siempre está la visión del padre hincha o mánager, que llama mucho la atención, pero la cantidad de padres que ayudan y que son la base no se comenta. Y yo me encuentro afortunadamente con mucha más gente que está ayudando que está poniendo trabas”.

Las cuestiones más problemáticas y generales suelen abordarse desde las direcciones de cantera de los clubs ACB, con recomendaciones más que obligaciones, pero cada entrenador gestiona la interacción con los padres en el día a día y marca la línea a seguir en cada caso. Ahí entra el método profesional e individual. A Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, le gusta hablar directamente con sus jugadores y hacerles responsables de su comportamiento, aunque este, por su condición de menores, esté supeditada a la acción de sus progenitores. “Particularmente, pero es una forma personal, no del club, yo intento hablar lo mínimo posible. Sí hablo mucho con los niños. Les hago responsables, les hago autónomos. Sé que el niño no llega tarde, no falta a un entrenamiento por una cosa. Sé que el niño no se va un fin de semana a esquiar a Baqueira y falta al partido, porque no tiene dinero ni medios. Pero sí es cierto que con el que hablo es con el niño, al que le pido la responsabilidad de que hay que salir antes de casa, de que no puede faltar porque tiene que estar con sus compañeros, para que sea independiente el día de mañana”, apunta el preparador del Infantil de la entidad del Ramiro de Maeztu.

Clasismo y racismo

jugadormadridinfantil

 

Bajo las declaraciones de Sergio Jiménez crece otro escenario que entra en el debate de la educación en las canteras ACB. La obligación de una atención extra por parte de los padres excluye a aquellos que no pueden por nivel socioeconómico conceder este apoyo a sus hijos. ¿Son equipos solo al alcance de las élites? “Creo que son todos más o menos del mismo nivel. Son de diferentes ciudades de Barcelona. No hay ningún jugador con problemática social”, indica Rubén Muñoz sobre sus jugadores en el Infantil del Barcelona. “Estoy convencido de que de los ocho equipos de Minicopa, el 80% de los jugadores forman parte de un estamento medio-alto porque sino no podrían hacerlo. ¿Qué se les está pidiendo? Que vengan tres días a la semana a los entrenamientos, que vengan a los partidos, que costeen parte de estas cosas, la gasolina, todo… ¿Esto lo puede llevar una familia que ingrese unos 800 euros al mes? Es inviable a estas edades, porque al niño lo lleva el padre, entonces en otras condiciones, el padre y la madre estarían trabajando diez horas y no podrían. Estos chavales no son sólo unos privilegiados deportiva o físicamente, también a nivel socioeconómico”, teoriza Sergio Jiménez, entrenador del Asefa Estudiantes, que también habla de la solidaridad que existe en la plantilla en este aspecto o como jugadores del equipo ACB donan material para canteranos con necesidades.

José Luis Pichel difiere de esta opinión con el ejemplo que tiene en su propio equipo. Tampoco cree que se excluya en el grupo por cuestiones raciales y no que el colectivo suele ser una muestra consonante con lo que pasa en la sociedad española. “En absoluto hay problemas raciales o sociales. Llevo muchos años, seis y siete en el Real Madrid y jamás me he encontrado algún problema. Pero al final es la realidad. Los dos chicos de raza negra que tenemos en el Infantil, uno vino con su familia, súper humilde, desde Camerún con ocho años a buscarse la vida, y el otro, sus padres son guineanos pero ha nacido en España. La realidad que tenemos en España es muy rica. En el deporte, una vez que estamos en la pista, todos estamos a lo mismo. No hay mayor problema”, subraya José Luis Pichel, que, no obstante, habla de que desde el club se actúa y apoya cuando un jugador y su familia tienen situaciones de riesgo.

Agentes de influencia

Otro actor externo con una influencia entre jugadores jóvenes son los agentes que aparecen en sus vidas en edades cada vez más tempranas. La proliferación de becados y la internalización de la búsqueda de ‘perlas’ ha provocado que la lucha por fichar se acelere y alcance ya hasta etapas de minibásket, siendo obligada una buena relación entre los clubs y las agencias. Los equipos ACB suelen controlar con un tutor la actividad de estos chicos y chicas que llegan de un lugar lejano, que no cuentan en su rutina diaria con el apoyo paterno. En estos casos, con más énfasis en jugadores procedentes del extranjero, la mano del agente suele servir de guía para el menor. En la Minicopa, por ejemplo, el Barcelona invitó al serbio Andrija Marjanovic, que tuvo sólo unos días para adaptarse a sus compañeros. “Venía con su agente, pero no creo que le afectara demasiado. Lo hemos traído para verlo e intentar incorporarlo el año que viene o al siguiente. Es tradición y no somos el único club que aprovecha la competición para ver su progresión. El idioma ha sido algo complejo porque nos dijeron que no sabia inglés. Ha hecho un gran esfuerzo y tiene nociones del idioma. Se ha integrado en dos días, se divierte y lo ha aprendido todo rápido. Su comentario al primer día es que me reí mucho en el vestuario”, apunta su técnico en el Barcelona, Rubén Muñoz.

Marjanovic

Andrija Marjanovic / ACBPHOTO

 

Los entrenadores vuelven a negar la mayor y no creen en que los agentes supongan un mal en la progresión de los jugadores, más en etapas tan tempranas en la que la proliferación de estos profesionales aún no está extendida y son los padres los que tienen la palabra definitiva. “Como agentes ayudan muchísimo a los chicos, proporcionándoles muchas cosas. El agente en si no es malo, pero sí el comportamiento de la agencia, que marca si están ayudando o no. En edades tan tempranas el trato con el agente casi no existe”, incide José Luis Pichel.

Utilizando el mismo argumento se mueve Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, que considera que la utilidad de los agentes se inicia cuando el jugador demuestra que tiene condiciones para alcanzar el mundo profesional y antes su entrada en escena no tiene sentido. “Intentamos alejaros de los agentes porque, generalizando, son intereses personales. Hay buenos agentes, que son capaces de empatizar con el jugador y darles buenas oportunidades. En el día de mañana hay que tenerlos, porque igual que un club apuesta por ti deja de apostar y este agente puede colocarte en otro equipo. Es importante, pero se ha perdido el equilibrio. Todo está gestionado por ellos, por los agentes. Así está el tema, con cosas buenas y cosas malas”, opina Sergio Jiménez, que, sin embargo, sí cree que hay excepciones con talentos que explotan de forma excepcional y temprana y que sí necesitan esta ayuda para gestionar su carrera profesional, que no para acelerarla. Lo malo es generalizar y no visualizar cada caso por separado:  “Me hace gracia porque hoy en día se dice que son muy jóvenes y lo importante es que disfruten. Pero hoy la sociedad y el baloncesto están muy estructurados y sería muy excepcional que un chaval con 18 pueda trabajar en la élite. Es muy complicado. Pero sí hay chavales de 14 años que pueden estar en este nivel, un Ricky Rubio que siendo cadete puede jugar en ACB. ¿Por qué no lo va a hacer? Otra cosa es que ahí se meta el agente. Hay chicos como Luka Doncic que tienen un nivel de rendimiento dos o tres años por encima de su generación. Pero otros tienen que ir poco a poco, cada uno son un caso único. Y no hay que tratar a todos por igual”.

Este reportaje es la continuación de una serie dedicada a la educación dentro de las canteras ACB con la excusa de la celebración de la Minicopa. Puedes leer la primera parte pinchando aquí.

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19
Mar
13

Educando a una estrella (I)


La última final de la Copa del Rey no fue apta para aquellos a los que les chirríe mezclar política con deporte. La afición del Asefa Estudiantes encendió la mecha en el Fernando Buesa Arena de Vitoria con sus cánticos en favor de la Sanidad Pública. La presencia en el partido decisivo, que enfrentó al campeón Barcelona Regal con el Valencia Básket, del Rey atrajo el descontento de los espectadores con una mayoritaria pitada mientras sonaba el himno nacional. No fue la única. El Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, fue abucheado al entregar el trofeo de vencedor de la Minicopa al Real Madrid.

La bajada a la arena de Wert arrebató la atención que merecían once chicos de 13 años que acababan de vencer al Barcelona (47-71) en la décima edición de un torneo que reúne a los ocho equipos infantiles de los participantes en la Copa. El esloveno Luka Doncic, escolta del conjunto blanco, fue considerado el mejor jugador (25 puntos y 16 rebotes en la final) y acaparó todos los piropos de periodistas, agentes y aficionados que ven en él a una futura estrella como hace una década ocurrió con Ricky Rubio. ¿Pero no supone una presión para estos adolescentes ser juzgados tan pronto como si fueran profesionales? ¿No nos estamos volviendo locos al rebajar la edad en la que comienza el seguimiento? “Hay un punto de irrealidad en todo esto, que es cierto y es difícil de gestionar porque al final conseguir que un chico esté currando y entrenando sin creerse las cosas de su entorno es difícil, porque lo que sale publicado no lo podemos controlar nosotros”, reconoce José Luis Pichel, entrenador de Luka Doncic en el Real Madrid. No poder controlar el exterior no deja sin herramientas al técnico de formación. La experiencia ajena, el ejemplo, en el éxito y en el fracaso, es la fuente visual de sabiduría de la que deben beber los jóvenes talentos. “¿Qué virtud tenemos en esto? Que tenemos muchos ejemplos, desde la gente que ha llegado, a la gente que no lo ha hecho. Si Nicola Mirotic, que ha llegado, que ha estado muy seguido desde muy joven, es capaz de decirle a los chicos que no te lo creas, que ha habido 10.000 mejores como yo y que no, eso ayuda bastante para que los chicos sigan concentrados. Aún así los chavales según van creciendo son más inteligentes y maduros. Cuando entran en la adolescencia para filtrar todo esto”, declara José Luis Pichel.

Diferentes perspectivas llevan a los clubs profesionales a orientar el funcionamiento de sus canteras. El objetivo prioritario, más puro y público, es la construcción de jugadores que puedan llegar a la élite, una cocción a fuego lento que no siempre acaba bien. Sin embargo, la justificación de altos presupuestos, la multiplicación de la competencia y la valoración en resultados, acorta y complementa esta visión con la misión de levantar triunfos en campeonatos de formación. Las urgencias se aceleran con la apertura del mercado gracias al rastreo de agencias internacionales y la modificación de normativas que imperan en las ligas profesionales (leyes de cupos y etiqueta de jugadores formados). Todo ello provoca la búsqueda de la nueva estrella mundial en edades cada vez menores y, por consiguiente, las presiones y exigencias se incrementan sobre chicos que apenas son adolescentes. El foco de la Minicopa acentúa estos factores. “Viene mucha gente, los equipos rivales son todos de ACB, hay mucha gente viéndoles, es ya una tradición, un torneo muy chulo… y ellos se presionan un poco más de lo que deberían. Nuestro planteamiento es que es una fiesta paralela que te permite disfrutar de la Copa”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Infantil del Barcelona. “Es verdad que todo lo excepcional se concentra en la vorágine del pre y del pospartido: jugar con balones de la Liga Endesa, todo el público, los árbitros, los anotadores, las estadísticas, unas cosas de las cuales no pueden participar. Por lo demás, no cambia tanto”, enuncia Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes. “Solemos viajar a otros torneos parecidos a este a lo largo del año. La Minicopa tiene más relevancia porque el nivel es más parecido y sobre todo desde fuera, tiene más medios y puede generar una ansiedad, algo que puede pasar con chicos adolescentes cuando estas compitiendo en un deporte, comenta José Luis Pichel.

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

 

“La humildad si se puede entrenar”

La ecuación entre educación y deporte debería ser inquebrantable. El papel como pedagogo y gestor de expectativas marca al técnico en edades tempranas como la prolongación de un maestro de escuela. En estructuras profesionalizadas la educación en valores debe encontrar su sitio entre las exigencia de ser los mejores y llegar a ser profesional. La función de estos técnicos se entiende como vital en el desarrollo del deportista de élite. Sin duda, la formación pedagógica, sobre todo en estas edades, donde estamos para que el chico mejore, pasa por tu capacidad de enseñar y de entender cómo aprenden”, apunta José Luis Pichel. Ganar, ser competitivo, se añade como una obligación, también para el entrenador, al lado de una construcción personal donde se incluye adjetivos como ser humilde, deportivo, buen compañero… “En formación además de entrenadores somos educadores y hay que corregir vicios porque cuando llegan a sénior son incorregibles. La humildad sí se puede trabajar”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Barcelona y profesor en un colegio.

En la pista o en el aula, el educador adquiere una referencia para sus alumnos, un modelo que seguir, una voz que escuchar, una razón de la que aprender. “No es un motivo de ser profesor en tu vida profesional o no, sino de tener sentido humano. Ya no es una cuestión de entrenar mañana o tarde, se trata de implicar al jugador, que se apasione por lo que hace y decidir que le va a dedicar su vida a esto y va a hacerlo como un animal”, dicta Sergio Jiménez, profesor de INEF en una universidad madrileña. Para el entrenador del Asefa Estudiantes en este concepto radica la diferencia entre un entrenador y otro, en la forma de dirigir los grupos humanos, en educar, más que en conceptos meramente deportivos. “La diferencia entre un entrenador experto no es que sepa más técnica o táctica, sino cómo tratas a la persona, cómo inculcas metodología, filosofía, conceptos…. Pura pedagogía. Todo el mundo que se dedique a esto tiene conocimientos de baloncesto para llevar un equipo, pero cómo tratas a la persona, cómo haces que se sienta importante para que evolucione, cómo apuestas por uno, cómo trabajas metodológicamente, individualmente y en equipo, esa es la gran diferencia entre un Aito García Reneses, un Pablo Laso, un Txus Vidorreta o yo”, sentencia Sergio Jiménez.

Cuando un entrenador depende de los resultados para seguir en el club o aspirar a ‘progresar’ en su carrera, ¿competir y educar son términos compatibles en canteras ACB? Como a un profesor no sólo se le debería medir por las calificaciones de sus alumnos, a un técnico de formación no debería ser valorado únicamente por adjudicarse un campeonato. Encontrar un punto medio en la balanza es una tarea ardua y que no debería descompensarse solo en la ambición de la victoria o de moldear al mejor jugador sin configurar a la mejor persona. “Nuestros chicos saludan a todo el mundo, respetan al árbitro, no se quejan ni de las instalaciones, ni de la comida, son una maravilla… Todos. Yo siempre les digo que tengan equilibrio, que hay que ser honestos, ser responsables, pero a la vez estamos aquí para competir, para hacer lo mejor posible, para meternos en cruces, para quedar entre los cuatro primeros, hay una exigencia”, afirma Sergio Jiménez. El preparador del Asefa Estudiantes no elude el carácter especial que los orígenes, historia y filosofía de su club impregna en sus jugadores: “Se lleva del Ramiro. Entrenar fuera con el frío que hace, estar en familia, poder juntarte con un ACB y que éste te salude, son cosas que te acaban impregnando. Somos una familia”.

“Nuestro objetivo es que hereden una cultura deportiva”

En un nivel tan competitivo, con cabida solo para los mejores, los entrenadores consideran que la ambición no debe confundirse precisamente por esa falta de humildad o de valores. Dan ejemplos. Rubén Muñoz cita a todo un depredador como Drazen Petrovic. “Hay jugadores que han sido muy buenos y han tenido un carácter muy complicado. Son la excepción que confirma la regla. Petrovic era muy especial y fue uno de los mejores de Europa. De esos jugadores hay que coger las cosas buenas y las malas para ver cómo corregirlas. Ahí entra el papel de los entrenadores para educar. Si te sale un jugador un poco así intentas modelarlo, pero en ocasiones eso viene implícito en su carácter y eso puede ser la clave para que llegue. No digo que tienen que ser así para que lleguen, pero hay casos en los que  beneficia. Tienes que ver por donde le puedes cortar y por donde no”, puntualiza el responsable del Infantil del Barcelona.

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

 

El exceso de gestos, las reacciones desproporcionadas, el uso de trampas, egoísmos en el juego, la ausencia de autocrítica, señalar a árbitros, rivales o compañeros como responsables de los fallos propios… son detalles visibles en jugadores profesionales que son imitados por los jóvenes.  En la carrera por ser el mejor no puede valer todo. Sobre el mismo argumento que su colega en el Barcelona se desliza José Luis Pichel, que alerta de la confusión que puede llevar a identificar como prepotentes actitudes que esconden un alto nivel competitivo esencial para llegar. “La formación de un jugador de élite pasa por tener una creencia en si mismo altísima y lo que proyecta hacia afuera se confunde justo con lo contrario, incluso puede esconder inseguridades. Pero esto no tiene que ser así y que él no sea el que más se esfuerce, el que más trabaje… y el que siempre quiera darle la mano al otro. Pero al nivel competitivo que nos movemos estar por encima es un valor. Pero en el baloncesto, al necesitar a los demás, para mejorar, donde tu nivel de esfuerzo físico marca tu rendimiento, tu nivel de cantidad de entrenamiento marca tu mejora… Si no hay humildad no puedes crecer”, explica José Luis Pichel.

La crisis económica puede abrir una puerta a las canteras, reinas del deporte español hasta mediados de los 90 y la eclosión de un modelo de negocio y la apertura del mercado internacional de contratación. La creencia de que con los de casa no se gana se ha instaurado como norma y ha reducido las oportunidades de los jugadores formados en España pese a los triunfos de las selecciones españolas.  La pasada jornada el Joventut venció al Baskonia con ocho canteranos tras la renuncia a jugar de uno de sus americanos y tener al otro lesionado. Esta victoria ha elevado la moral de los nostálgicos que piensan que volver a la configuración de ‘canteranos+2 americanos’ sería ideal. El ejemplo de la Penya, una de las canteras más prestigiosas del planeta, puede ser circunstancial o ser un síntoma del cambio, pero más allá de este debate gobiernan las matemáticas. El deporte profesional es un coto reducido para unos pocos, los mejores, los de más talento o más trabajen, tengan una oportunidad y/o cierto azar. Por el camino se van quedando un montón de estrellas en ciernes. La responsabilidad es que estas vidas deportivas frustradas no deriven en juguetes rotos como tan bien explica Sergio Jiménez.  “Porque en la ACB juegan 180. Lo normal es que no llegues. Nuestro objetivo es que jueguen el máximo nivel, pero también que sean futuros entrenadores, árbitros… heredar una cultura deportiva. Si transmites que el malo no puede jugar, que sólo lo hacen los buenos, excluyes, haces élite y será lo que luego ellos transmitan”.

Este reportaje tendrá su continuación próximamente en una segunda parte que abordará la forma de ejecutar esta educación en las canteras ACB y la relación con padres, agentes y medios.

18
Feb
13

Conclusiones y sugerencias entre viejas sensaciones


Antes de que comenzase la temporada 2003-2004 mis padres decidieron que los tres fuéramos socios del CAI Zaragoza. No recuerdo el porqué de esa decisión aunque supongo que, como por aquel entonces ya había empezado o iba a iniciarme en el BSR, querían que viese el deporte que realmente es y que yo, por mis dificultades físicas, debo hacer sentado. El primer año, mientras animaba a mi equipo, solo veía como mi jugador preferido, Otis Hill, encestaba una tras otra. A eso hay que añadirle que por las mañanas cuando acudía a mi tratamiento de rehabilitación en el Miguel Servet mi fisioterapeuta tenía que enseñarle al que ahora es colaborador de Aragón Radio en las retransmisiones de los partidos del CAI, Pep Cargol, cómo se trabaja con chicos con mi diagnóstico puesto que él estaba de prácticas para ejercer la profesión como lo hace actualmente. También, por esa época, conocí a mi actual entrenador Genrri Tejada que fue otra de las personas que hizo que me acabase gustando este deporte ya que cuando llegó era ‘el nuevo encestador’ que iba a aportar la experiencia de haber jugado anteriormente en uno de los equipos referentes de BSR en Italia, el Tabú Cantú.

Poco a poco tanto yo como el CAI hemos ido creciendo y, el día que se jugó la final de la Copa Príncipe 2013, cuando estaba viendo el partido, mi cabeza realizó una retrospección a un viernes a las nueve de la noche de cualquier año (exceptuando el primer ascenso) hasta el 16 de abril de 2010 cuando los zaragozanos ascendieron a la máxima categoría del baloncesto nacional. Por mi mente pasaron jugadores míticos para la afición como Matías Lescano o Darren Phillip, series de playoff muy reñidas contra el Plasencia, el León o el Murcia, mis viajes para ver los enfrentamientos contra el Tarragona o el Valls, que suponían quedarme ese fin de semana en el apartamento de mis abuelos en la Costa Dorada… De repente, volví a ver el partido y me dije a mí mismo una frase: ‘Me falta muy poco para irme a Vitoria’. Con estas palabras acabé mi repaso al pasado y, a continuación, llegué a lo conclusión de cómo de bien han tenido que gestionarse los plantillas en la relación deportiva y de salarios en las oficinas de la calle Zurita para conseguir llegar a una Copa del Rey. Eso ha logrado que por el equipo hayan pasado jugadores de talla internacional como Carlos Cabezas o que hoy en día estén otros pertenecientes a la cantera del Real Madrid como el actual capitán Pablo Aguilar siendo que el equipo aragonés es el noveno equipo de la Liga Endesa en cuanto a presupuesto (5 millones según el diario Marca).

AficionBaskonia

 

La frase que me había hecho días atrás se convirtió en realidad cuando llegué a Vitoria a la hora de comer. En el restaurante ya olía a Copa, bufandas de algunos equipos participantes en la competición hacían acto de presencia algo que para mí, como para todos, fue normal. Mi intención era ver el torneo en ‘modo entrenador’, es decir, tratar de identificar las cosas (tipos de paradas en el baloncesto, cómo realizar un contraataque…) que me enseñaron en el curso de entrenador de primer nivel que realicé en septiembre del año pasado y que ahora debo afianzar e intentar enseñárselo a los jugadores del infantil masculino del CB JUVENTUD UTEBO donde estoy iniciándome como entrenador del deporte de la canasta. Sin embargo, el ‘modo coach’ cambió al ‘modo aficionado’ como antes, cuando solo veía la pelota entrar en la canasta, me volvía loco animando y me cabreaba mucho si les ganaban. Aunque para ello (mucho más moderado y disfrutando) deberemos esperar a que nos ubiquen en el lugar adecuado porque los encargados de la acomodación nos llevaron, a mi madre y a mí, a una localidad que estaba comprada por otros seguidores. De allí nos reubicaron al sitio correcto aunque fallaba una cosa: el asiento para el acompañante junto a la silla de ruedas, que es un derecho incluido en la entrada. La solución, teóricamente, se supone fácil con poner una silla de plástico al lado mío ya estaría arreglado pero no, de nuevo la organización dijo que: ‘Las medidas de seguridad han incrementado por lo sucedido en el Madrid Arena y nuestros superiores nos impiden que haya una silla junto a su hijo por si ocurre algún problema’. Cuando nos dicen esto estaba cerca de concluir el primer cuarto del encuentro inaugural, es decir, que mi forma de ver el baloncesto de la manera que tenía previsto desvaneció. Los restantes cuartos y prórrogas del Real Madrid-Barcelona Regal, si que los vi, pero de una tercera forma que no la había previsto la cual consistía en mirar el partido con un ojo y ver dónde estaba mi padre con el otro, no por miedo a que pasase algo y estuviese allí solo y que pasara algo sino por ver que estaba sentado y, así, aliviado de sus problemas de espalda por los que necesita estar en un asiento. Esa silla no llegó y la solución era irse al graderío más próximo. Pero era el primer día de Copa y después jugaba el Baskonia, por lo tanto, más gente para ocupar la grada si es que no habían ido al primer partido.

Por suerte, el día siguiente el Caja Laboral no jugaba, era carnaval y hubo menos gente, por consiguiente, encontraron sitios vacíos. Al tercer día por lo que pasó, estuvimos en un palco. Con la ubicación arreglada vi los partidos todo lo que pude (modo entrenador) porque había otro problema que era mucho más agradable y que, de facto, fue lo mejor de la Copa: Las aficiones. A mi derecha, los anfitriones, a quienes tenía ganar de oír en vivo animando con su charanga y haciendo seguir sus ritmos al resto con palmas. Sinceramente, fui un baskonista más. A mi izquierda tenía a un ‘showman’ que ama este deporte: ‘El Malaguita’, el líder de los ‘Pío, pío’ y otro seguidor más de los vitorianos cuándo hacía falta. Enfrente escuchaba ¡Estu-diantes! , ¡Bil-bao basket! , ¡Cai!… Un ambiente que a todos los que les gusta el baloncesto y no han estado en una Copa del Rey les recomiendo que, si pueden, lo vivan ‘in situ’ porque merece la pena. Ese ambientazo me reafirmó varias cosas: Si te gusta el  BA-LON- CES-TO y eres de tu equipo, lo animas pero si pierdes no pasa nada, DEPORTIVIDAD.

AficionGranca

 

La ACB  debería mirar por las personas que dejamos dinero por querer ver el espectáculo en directo. Sin el dinero del abono o el que gastamos ese día en la capital vasca la Copa del Rey sobreviviría con más dificultades. Esto lo digo porque no me parece bien que la final fuese a las siete de la tarde, porque como consecuencia nos fuimos antes de que empezase el partido (¿Cómo iba a estar luego la carretera de nieve…? Al día siguiente mis padres tenían que trabajar y yo ir al instituto). Mientras que si lo pones más pronto no hubiera sucedido ese problema. Podría entenderlo por el cansancio de los jugadores por haber jugado las semis el día anterior pero no. No porque durante ese fin de semana el BSR Valladolid, por ejemplo, disputó tres partidos en dos días en la edición de la Copa BSR que se jugó paralelamente en Bilbao (ganó FUNDOSA ONCE). No quiero decir que los jugadores catalanes y valencianos no tuviesen que descansar o el mérito que tienen los pucelanos que jugaron más que los de pie, simplemente, creo que los equipos tienen tiempo para jugar sin mucho cansancio porque las plantillas, además del tiempo entre los partidos, tienen ayuda para recuperarse en los tratamientos que les da su personal médico y de fisioterapia.

TVE compró los derechos de la Copa del Rey y también influyó en la hora de la final pero eso dejémoslo pasar porque lo más grave es que pareció que no les interesaba lo que estaban ofreciendo al espectador. El día antes de marcharme a Vitoria me quedé a ver el TD1 para comprobar qué decían del torneo. No me llevé una decepción porque ya lo suponía, sin embargo, me picó la curiosidad de cuánto me iba a lamentar esta vez por el tratamiento al baloncesto que le otorga la televisión pública. Fueron dos minutos de los cuales la mitad se la dedicaron a la lesión que sufrió Pau Gasol en el encuentro de la madrugada pasada ante los Nets. Es lógico que comenten lo del pívot de Sant Boi, que no lo quiten, pero, a su vez, amplíen más la información del evento que les va a ocupar los siguientes cuatro días. Tampoco hubo previas antes de los encuentros y el lunes de la siguiente semana fueron las tres mejores jugadas de la final. Los medios deportivos en España son fútbol pero, por eso, no hay que dejar de denunciar lo que es injusto.

El colofón a algo que espero no olvidar nunca, obviando lo de los asientos y el tener que volver antes, hubiese sido que la Copa ACB y la de BSR hubiesen coincidido aunque lamentablemente para eso tendría que haber acuerdos entre la ACB y la FEDDF, algo que no parece que se vaya a producir. Pero sería muy importante para captar aficionados al basket de la silla e intentar que se promocionase más en los medios.

En algo más de un mes tengo una competición muy cerca del Buesa Arena entonces mi retrospección volverá al 7 de febrero de 2013. Gracias al CAI por permitirme vivir algo maravilloso pero sobre todo gracias a los de siempre… MIS PADRES.

¡Nunca me he ido! Las obligaciones son lo que son… Hasta la próxima.

Artículo de Alejandro Jordán

11
Feb
13

Posos de una Copa


Cuatro días en Vitoria dan para mucho. Para morir en las idas y venidas por la calle Cuchillería o para resucitar en el Buesa Arena. Que se lo digan al Barcelona. De clasificarse a última hora, sin ser cabeza de serie, de estar zarandeado en la Liga Endesa, de discutirse la fiabilidad del entrenador, de tener que fichar a un parche para curar las heridas de su estrella… a celebrar un título, igualar en historia en Copas a su máximo rival y darle a este un severo golpe en cuartos que puede tener una onda expansiva en lo que queda de temporada. A continuación algunos apuntes de la vivencia de un periodista en las alturas de una tribuna de prensa. Esta ha sido mi Copa.

Ganó el Barcelona, ganó el mejor

La Copa no suele engañar a nadie. Ganó el Barcelona. Ganó el mejor. No hay discusión. Se lo mereció. Fue el equipo que mejor entendió el torneo, mejor dosificó los esfuerzos colectivos, tuvo más ambición y hasta encontró la fortuna en los instantes precisos. Más la hay en la elección del MVP. Pete Mickael, quizá el mejor estadísticamente, aunque las sensaciones, al menos las mías, es que el título se lo merecía el Barcelona en colectivo o, en su extensión su entrenador. Es el décimo título en su casa de Xavi Pascual, un entrenador discutido esta temporada, pero que ha mantenido el pulso de un cuadro campeón que no está en su mejor momento, para elevar un título de prestigio y acallar críticas. Esta victoria me ha recordado a la que firmó el también señalado Dusko Ivanovic en Málaga en el 2007. Mickael fulminó al Madrid y  Navarro estuvo estelar en semifinales, Marcelinho y Sada se complementaron en la dirección, Tomic sigue siendo el más regular de la plantilla, Lorbek mantuvo una línea gris con destellos de grandeza en momentos clave, Oleson se mostró con un ánimo barcelonista propio de alguien nacido en Esplugues, hasta Rabaseda y Jawai fueron importantes para destrozar al Baskonia. Fueron el mejor equipo y eso suele ser suficiente para ganar al baloncesto.

celebracionBCN

La sensación mayoritaria fue que la final se jugó en el primer partido, en un Madrid-Barcelona intenso y emocionante. Dos prórrogas atrajeron a casi dos millones de telespectadores en un encuentro que invita a engancharse al baloncesto. Ganó el Barcelona porque se definió como equipo más sólido en los minutos finales, tuvo algo más de suerte y le entraron tiros clave, definición que suele acompañar al campeón. Al Madrid le faltó un puntito, quizá en un Rudy más protagonista, quizá en tener más tiempo a Sergio Rodríguez en pista, quizá la flojera interior que se le achaca en su plantilla… Pensamientos que veremos si afectan a su marcha triunfal hasta esta Copa.

Al Baskonia le pudo la presión de jugar en casa y de tener una oportunidad única al alcance de su mano. Las dudas en la dirección del equipo, con una calamitosa actuación de Omar Cook que propició el arreón del Barcelona, fueron claves en la derrota (¿dónde está Cabezas?). Tampoco supo parar a un Navarro renacido. La jugada decisiva pudo darse unas semanas antes: el fichaje de Oleson cambió el panorama. Decían en Vitoria que Tabak pecó de novato en grandes torneos tras un inicio como entrenador baskonista de récord. En cuartos no se notó ante un CAI verde que no aguantó ni propuso soluciones al aumento de tensión defensiva del cuadro vasco, ayudado, según la visión aragonesa, por el trío arbitral. Estar en Vitoria era el premio. No hay críticas.

El Valencia consiguió su plaza en la final en un cuadro más asequible, pero también porque defendió muy bien y atacó muy ordenado, con un inmenso Vitor Faverani, el jugador revelación del torneo, a un inexistente Estudiantes sin la confianza del enfermo Carl English y a un empobrecido Gran Canaria. El plantel canario se llevó por delante a un Bilbao que debía haber sido, de haber estado en la Copa en una versión más similar a la que remarca su plantilla, el finalista en mi opinión.

Ambientazo

Me decía mi amigo Alejandro, debutante en una Copa y que ya nos contará su experiencia, que lo que más le había impresionado de estos días había sido cómo se vivía en la grada el evento. Los cuatro días de baloncesto condensan la esencia del buen rollo que rodea este deporte. Ocho aficiones unidas en un bello pabellón, repartiendo cánticos de alabanzas y apoyos, lanzándose piques que se diluyen en el aire y no en las manos, hermanándose en las tertulias en las calles, compartiendo copas… El sábado se añadió al envoltorio el jolgorio del carnaval. Premio para los que se vistieron de canastas, con la luz roja del fin de posesión incluida. En total, 100.000 personas pasaron por el Buesa Arena durante estos cuatro días, superando el récord de asistencia en una Copa.

Las medidas de seguridad, que impedían a los aficionados de la tribuna de arriba, como si fuera los camarotes de tercera clase del Titanic, pasar de un lado a otro, se demostraron estúpidas ante el buen rollismo generalizado y la ‘enemistad’ sana que reina en el baloncesto y que nos hincha el pecho a los que amamos este deporte.

Con esta predisposición al jolgorio se puede opinar que transportar este ambiente a los fines de semana de competición es una ilusión de ilusos. Es verdad que enganchar a la grada cada fin de semana en ocho pabellones diferentes es una tarea más ardua, pero en la Copa queda constatado que la afición quiere juerga y que entra al trapo si le das elementos para divertirse: la presentación de los equipos al estilo NBA, los concursos interactivos en descansos, actuaciones populares encima del parqué, la posibilidad de fotografiarte con la Copa, la zona lúdica del Iradier, el buen uso del supermarcador del Buesa… Pizquitas de sal para condimentar el ambientazo y que la ACB debería gestionar para que los clubs se pongan las pilas y no todo el espectáculo lo tengan que distribuir los jugadores.

Remarco en especial la presencia de los fanáticos del Gran Canaria, que fueron los que más empatizaron con el resto por su alegría. Malaguita, el entusiasta hincha que no podía estar sentado, personalizó este ánimo jocoso y divertido. La fotografía de la Copa la protagonizaron los jugadores del Granca y su entrenador, Pedro Martínez, al subir a la grada a agradecer el apoyo mostrado tras caer en semifinales.

Eché de menos a Chicui, tengo que confesarlo.

Pitadazo

Cuando el jueves se anunció la presencia del Rey en la Final se intuía el concierto de viento. Retardo su llegada al palco. Ni por esas. La grada dictó sentencia, descargando decibelios de descontento monárquico sobre el patriarca. Hubo aplausos, acallados por el ruido general, que sería inocente señalar, como han hecho algunos medios, únicamente a opiniones independentistas (no es que sea Vitoria el feudo del nacionalismo vasco y tampoco había tantas banderas como bocas protestando) y más al malestar creciente con la figura de la monarquía y el descrédito de safaris y Urdangarines.

No fue el único que se tragó una pitada. El ministro de Cultura José Ignacio Wert descendió al descanso a la grada para dar el trofeo de campeón de la Minicopa al Real Madrid. La denuncia del silbido contra la nueva política educativa y los casos de corrupción del partido fue entendida por algunos como un castigo para los niños de 13 años que recogían su premio. No lo creo. La foto a Wert le salió cara. ¿Qué esperaba? ¿Quién fue el lumbreras que señaló al impopular ministro como miembro ideal para entregar el obsequio?

No fue el único manifiesto político que entonó el Buesa Arena. Alentado por el fondo de la Demencia, toda la grada se unió a la reivindicación por la Sanidad Pública que se ha instaurado en el Palacio de los Deportes durante los partidos del Estudiantes. En la final dos aficionados del Asefa dieron una vuelta al ruedo mostrando una pancarta con un lema favorable a la Sanidad Pública bajo el aplauso de todos.

El deporte y la política no son asuntos estancos.

Minicopa

Anexo al Buesa Arena, cuya estructura parece la corona de un Nazgul, se encuentra el BAHK. Querejeta lo compró hace unos años y ha potenciado su uso polideportivo. En este escenario se jugó la Minicopa, competición paralela a la Copa grande que juegan los equipos infantiles de los equipos participantes. Ganó el Madrid, rompiendo la hegemonía catalana (Barcelona y Joventut) de sus diez años de existencia. El MVP fue el esloveno Luka Doncic (25 puntos y 16 rebotes) y el finalista el Barça. A semifinales llegaron otras dos canteras de prestigio: Estudiantes y Gran Canaria.

Todos las jornadas recibieron una buena afluencia de público, lo que constata el acierto de un torneo que ya es un clásico, casi tanto como la copa forera (que también ganó el Madrid). Más perjudicial me parece la atención exagerada que reciben estos chicos de 13 y 14 años durante tres días.  La Minicopa debería ser para ellos una diversión, un premio, una oportunidad para competir con chicos de otros lugares, despreocupándose de los agentes que les siguen, de los clubs que los quieren fichar y de los periodistas que ven en tal y cual a la futura megaestrella mundial. Queda tanto tiempo para todo eso… Pronto publicaré un reportaje sobre esto en Diagonal y en este blog con las opiniones de varios entrenadores.

Presentación de El Ritmo de la Cancha

A nivel personal la Copa me ha traído varias alegrías. Casi todas ellas tienen que ver con personas con las que he podido coincidir, conocer o desvirtualizar estos días. Estar allí otra vez con amigos como Alejandro Jordán y familia, Fernando Gordo, Antonio Ruesta, Beto Rived, Enrique Coscolín en sus últimas crónicas como redactor de baloncesto de Heraldo, al perfecto anfitrión David Pejenaute y su gente de Diario de Noticias, Paco Torres, Jorge Lorenzo, Xavi Pardina, José Luis Pichel, Reinaldo Benito, Álvaro Martínez, toda la gente de la cantera del Estu… y a todos de los que me olvido no pude ver por las vorágine del evento, incluso los que aún no sé por qué no estuvieron. Fue el momento para poner cara a amigos del ciberespacio como Igor Minteguia, Jon de la Presa, Lucas Sáez-Bravo, Robert Álvarez, Quique Peinado… No olvidarme de mis asuntos laborales en EstuRadio con Santi Escribano, Marcos Fernández, Aaron Morales, Eire García y Enrique Flores. Qué equipazo.

PresentacionElRitmoVitoria

Pero si hubo un momentazo personal en esta Copa fue la presentación que en la mañana del sábado hicimos del libro de Jacobo Rivero. Él me invitó a conversar sobre básket, periodismo, personas… los lugares comunes que compartimos y de los que versa su ‘El Ritmo de la Cancha’. Fue más de una hora de coloquio fluido y distendido que contó con la participación de la gente que llenó la coqueta plata baja de la librería Zuloa, con Javier Monserrat y varios amigos de Igorre como grata sorpresa. Me faltaron la gente del Autonómica (ese Julito, Joey, Vicky, Lucas…) pero la noche les confunde.

DEP Paco Rengel

No todo han sido buenas noticias. La peor la recibimos el jueves a última hora, curiosamente cuando alguien que lo conocía bien como Rafa Muntion recibía un premio a su trayectoria. Se nos fue Paco Rengel, maestro del periodismo y malagueño hasta la médula. Amante del baloncesto y de contarlo fue muchos años referente para muchos desde Diario Sur. Yo lo conocí gracias a Basketconfidencial, cabecera y pionera web en eso de contar historias y hogar en el que acogió mis textos. Lo pude conocer en persona en mi etapa en Málaga, donde me recibió y ofreció su apoyo en estos momentos de mar gruesa para el periodismo. Para él fue una vida y hasta el último momento narró lo que veían sus ojos y sentía su alma en un ejemplo vital y profesional. Su pérdida nos deja huérfanos de un periodista cuya sabiduría echaremos en falta. Un señor. Descansa en paz, amigo.

07
Feb
13

Copa del Rey 2013: La quiniela de los periodistas (Herbalife-Uxue)


Dos hombres de radio, dos hombres de básket. Y dos equipos que apuntan a poder ser la ‘sorpresa’ de la Copa. Moisés Rodríguez narrará para Canarias Radio La Autonómica el partido del Herbalife y al otro lado de la línea estará Igor Minteguía, colaborador de Radio Bilbao y un fijo de Solobásket desde hace muchas temporadas. Puede que uno de los dos se quede en Vitoria hasta el domingo trabajando, porque sus equipos marcharán por un cuadro sin los tres mejores candidatos. Una buena oportunidad para lograr un triunfo histórico. Y para narrarlo. Gracias por ayudar a hacer Puertatrás.

Las preguntas

1. ¿Qué club ganará (excluyendo al ‘suyo’) esta Copa del Rey?

2. ¿Qué papel hará el equipo que sigue profesionalmente?

3. ¿Y cuál puede dar la sorpresa?

4. ¿Quién será el MVP?

5. ¿Y qué jugador puede explotar en esta competición?

6. ¿Quién ganará la Minicopa?

7. ¿Qué titular la gustaría escribir estos días más allá de lo deportivo?

8. Aprovechará estos días en Vitoria para…

Moisés Rodríguez (Canarias Radio)

Herbalife Gran Canaria

GrancaCOPA1. El favorito en todas las quinielas es el Real Madrid, aunque creo que ese papel le podría acabar pesando demasiado a los blancos, sobretodo porque en cuartos de final tendrá un choque muy duro ante el Barcelona y podría desgastarles en exceso. El Caja Laboral, por su condición de anfitrión y por la fenomenal racha que llevan, es mi apuesta.

2. El Herbalife Gran Canaria tiene el reto de superar por primera vez en su historia los cuartos de final. Pese a ser cabeza de serie por primera vez, los amarillos no han tenido suerte en el sorteo y les ha tocado, en mi opinión, el rival más duro posible. Pese a ello, soy optimista de cara a que los de Pedro Martínez puedan alcanzar al menos las semifinales. Esta parte del cuadro está más abierta y en teoría es más asequible que la otra.

3. No creo que en una competición de este tipo, con la presencia de los 8 mejores equipos de la liga, pueda hablarse de sorpresa si resulta ganador cualquiera de ellos. Son todos equipos de mucho nivel, y será difícil para todos ganar cada partido. Espero que el Granca o el CAI puedan animar la competición porque son los dos equipos más modestos que se han presentado en Vitoria.

4. Creo que Sergio Rodríguez podría ser este año el MVP del Torneo. Es un jugador más maduro y ha mejorado mucho sus porcentajes en el tiro. Lleva un mes de dulce y se motiva en los grandes duelos.

5. Hay varios jugadores que podrían destaparse definitivamente en este Torneo. Desde jóvenes valores como Henk NorelWalter Tavares, a otros sempiternos a los que les falta reivindicarse en las grandes ocasiones como Carl English, Rafa Martínez o Jaycee Carroll. Me gustará ver también cómo encaja Brad Oleson en el Barça, y si Lamont Hamilton continúa con su progresión y termina de explotar definitivamente. Mi apuesta para ser la revelación es Brad Newley, un alero que hace de todo, y todo muy bien.

6. No tengo demasiada información sobre el nivel de equipos salvo de los chicos del ‘Granca’. Me gustaría que fuera el equipo de Gabi Alonso el ganador.

7. Me gustaría narrar que ha sido una Copa marcada por el buen rollo entre las aficiones, por la emoción en todos los partidos y por una sobresaliente labor arbitral.

8. ¡Para conocer la ciudad en profundidad! He estado un par de ocasiones en viajes relámpago para narrar algún partido del Herbalife Gran Canaria o la UD Las Palmas, y no he tenido tiempo de descubrir más cosas que el Fernando Buesa Arena o Mendizorroza. Si tengo tiempo me gustaría visitar también San Sebastián, otra de las espinas que tengo.

Igor Minteguia (Radio Bilbao)

Uxue Bilbao Basket 

UxueBilbao1. Veo una Copa realmente abierta. Evidentemente considero al Real Madrid y al Caja Laboral como favoritos (sobre todo a los primeros), pero, la diosa fortuna les ha querido coincidir en el mismo lado del cuadro, por lo que uno de los dos equipos no llegará a la final. Sin embargo, es una de las ediciones mas abiertas de los últimos años y puede haber algún “tapado”.
2. Uxue Bilbao Basket tiene una oportunidad de oro para hacer algo grande. Tiene un cuadro asequible y no coincidiría ni con Barça, ni Madrid, ni Caja Laboral hasta la final. Además, llega en un pico de forma muy buena a la Copa tras haber superado una crisis de juego a comienzos de año. En ese sentido, considero que llega mejor que Herbalife Gran Canaria y su potencial rival en semifinales, Valencia Basket. No pintan mal las cosas para los de Katsikaris.
3. Si lo consideramos una sorpresa, y siguiendo la línea de la respuesta anterior, creo que Uxue Bilbao Basket puede alcanzar la final de Copa. Otra cosa será ganarla, claro. Pero a un partido…
4. Tengo varios candidatos, uno por cada favorito (según mi punto de vista, claro) y teniendo en cuenta el estado de forma con el que llegan a la cita vitoriana: Sergio Rodríguez (Real Madrid), Maciej Lampe (Caja Laboral), Justin Doellman (Valencia Basket) y Lamont Hamilton (Uxue Bilbao Basket)
5. Jóvenes insolentes y echados para adelante como Fabien Causeur, más ahora sin Oleson, o Bojan Dubjlevic pueden ser esos jugadores que exploten en esta edición de la Copa.
6. Siendo sinceros, no domino en exceso los temas de cantera. Pero tiraremos por un clásico en el basket formativo: Asefa Estudiantes.
7. Enorme éxito de asistencia y de audiencias televisivas para una Copa que discurrió en un ambiente festivo y fraternal.
8. Saborear buen basket y volver a ver a muchos/as amigos/as del mundillo (o, en su caso, desvirtualizarlos de una vez). La Copa es la cita donde todo el mundo del basket se da cita. Por decirlo de alguna manera, es una “macro-quedada” de la familia del baloncesto.
06
Feb
13

Copa del Rey 2013: La quiniela de los periodistas (Valencia-Estudiantes)


Valencia y Asefa Estudiantes jugaron la final de la Copa 2000 que se celebró en Valencia. Ambos equipos saben que repetir este logro será complicado, más porque se enfrentan en el camino de cuartos. Fran Guaita (SER Valencia) y Fernando Castán (EFE Madrid) tampoco ven a sus ‘huestes’ elevando el trofeo copero, pero en su duelo coinciden en que pueden dar alguna sorpresa. Aquí tienen sus pronósticos

Las preguntas:

1. ¿Qué club ganará (excluyendo al ‘suyo’) esta Copa del Rey?

2. ¿Qué papel hará el equipo que sigue profesionalmente?

3. ¿Y cuál puede dar la sorpresa?

4. ¿Quién será el MVP?

5. ¿Y qué jugador puede explotar en esta competición?

6. ¿Quién ganará la Minicopa?

7. ¿Qué titular la gustaría escribir estos días más allá de lo deportivo?

8. Aprovechará estos días en Vitoria para…

Fran Guaita (SER Valencia)

Valencia Basket

ValenciaCOPA1. Creo que no voy a ser especialmente original. Pero es que el Real Madrid llega muy favorito a esta fase final de la Copa. Cuenta con el roster más profundo de la Liga Endesa y dispone de jugadores que llegan al fin de semana decisivo en uno de sus mejores momentos de forma (Chacho, Llull…). Además, Laso ha alcanzado su plenitud como técnico instaurando un sistema de juego que se adapta a la perfección a la plantilla que dirige. Eso sí, mucho ojo al más que posible cruce de semis con Caja Laboral.
2. Pese a la crisis en la que vive sumido desde la derrota en Fuenlabrada, considero a Valencia Basket favorito en su parte del cuadro. Con todo el respeto para Uxue Bilbao Basket, Asefa Estudiantes y Herbalife Gran Canaria, creo que el equipo que dirige Velimir Perasovic será finalista.
3. No sé si denominarlo sorpresa, pero no descartaría en absoluto a Caja Laboral. El trabajo de Zan Tabak desde su llegada ha sido excelente y juegan ante su público. Seguro que Pablo Laso y Xavi Pascual piensan algo parecido si se encuentran a Baskonia en semifinales. Pueden ser campeones. Aunque no son favoritos.
4. Por el nivel de juego exhibido en las últimas semanas, veo con opciones a Llull.
5. Omar Cook. En Vitoria no acaba de brillar desde el punto de vista estadístico ni en la dirección de juego, pero es buenísimo. Se motiva en este tipo de competiciones. Puede ser clutch.
6. Me sorprendería mucho que no la ganara el FC Barcelona Regal.
7. “La Copa del Rey 2013 bate todos los récords de audiencia”
8. Pasear por la plaza de la Virgen Blanca, ver a viejos amigos, disfrutar de la noche vitoriana y, sobre todo, ba-lon-ces-to.

Fernando Castán (EFE)

Asefa Estudiantes
AsefaCOPA1. Yo creo que la Copa la ganará el Real Madrid.
2. El Asefa Estudiantes hará un buen campeonato. No tiene nada que perder, los cruces son buenos, tiene un buen equipo, una estrella, English, en plena forma y con un poco de fortuna que tenga entrará en la final.
3. El Estudiantes o el CAI. Creo que el Estudiantes puede dar la sorpresa por lo que te dije: nada que perder, buenos cruces, una estrella, English, en su mejor momento… Y el CAI por su buena defensa, tampoco tiene nada que perder, conjunto equilibrado y creo que uno de los mejores entrenadores y con más proyección, Abós.

4. Podría ser Sergio Rodríguez. ya ha explotado, pero, sin embargo, le falta un título con el Madrid en el que sea el mejor del equipo. Llega en su mejor momento, sus compañeros propician su lucimiento y tiene un técnico, Laso, que le da libertad de acción.
5. Podría explotar Nemanja Bjelica o Lucas Nogueira. Nemanja Bjelica porque es uno de los jugadores que más ha progresado, buena técnica, buen equipo y juega en casa. Lucas está lejos de Bjelica, por supuesto, pero ahora mismo no tiene límites y él está convencido de su calidad.
6. El Asefa Estudiantes.
7.  “Aficionados del Madrid y el Barcelona toman el aperitivo juntos antes de la final”.
8. Ya me gustaría ir……………..pero……………
05
Feb
13

Copa del Rey 2013: La quiniela de los periodistas (Caja Laboral-CAI)


Caja Laboral será el anfitrión y el CAI vuelve a representar a Zaragoza en el que era su torneo. Pero la Copa puede ser una buena excusa para reunir a dos buenos amigos, aunque uno puede irse pronto a casa, algo difícil siempre para este ‘vitoriano’ de Tudela  y este ‘colombiano’ maño. David Pejenaute, jefe de Deportes del Diario de Noticias de Álava, y Antonio Ruesta, redactor de baloncesto en Radio Zaragoza, compartieron estudios y otras cosas en sus años mozos y ahora se ‘enfrentarán’ en cuartos de final. Recordar viejos tiempos y compartir futuros proyectos, algunos en tierras lejanas, les espera en el Buesa Arena. Ahora nos sirven en bandeja sus pronósticos. Gracias, amigos.

Las preguntas

1. ¿Qué club ganará (excluyendo al ‘suyo’) esta Copa del Rey?

2. ¿Qué papel hará el equipo que sigue profesionalmente?

3. ¿Y cuál puede dar la sorpresa?

4. ¿Quién será el MVP?

5. ¿Y qué jugador puede explotar en esta competición?

6. ¿Quién ganará la Minicopa?

7. ¿Qué titular la gustaría escribir estos días más allá de lo deportivo?

8. Aprovechará estos días en Vitoria para…

David Pejenaute (Diario de Noticias)

Caja Laboral

CajaLaboralCopa1. Aunque honestamente creo que el Caja Laboral es uno de los grandes favoritos, tanto por su condición de anfitrión como por la dinámica victoriosa que mantiene desde que se produjo el relevo en el banquillo, si he de decantarme por otro ganador, diría que el equipo que acceda a la final desde ese lado del cuadro. Por lo tanto, creo que muchas opciones de que puedan ser Barça o Madrid, más aún este segundo. Ojalá pudiera ser más original en la respuesta, pero en los últimos años el torneo se ha cerrado en exceso a las sorpresas.
2. Al Baskonia le ha tocado una papeleta complicada desde el inicio. El CAI ha demostrado en sus dos duelos ligueros que es capaz de plantearle muchos problemas, y luego está el cruce de semifinales. De todos modos, salvo que la marcha de Oleson y la llegada de Jelinek altere su dinámica y su equilibrio, considero que puede sumar en el Buesa Arena su séptimo título copero.
3. No sé si con los ocho equipos que se han clasificado se debería hablar de sorpresas, porque todos han demostrado hasta ahora un gran nivel. El Valencia Basket, salvo por las lesiones, está haciendo las cosas muy bien y en esa parte del cuadro creo que tiene en su mano hacer algo grande. Me gusta mucho cómo juega. Espero que no decepcione como ha pasado en otras ediciones. Luego están Asefa Estudiantes y Bilbao Basket, dos plantillas con veteranía y jugadores de mucho carácter, perfectos para este tipo de citas. Si uno de los dos logra acceder a la final, pueden dar muchísima guerra a cualquiera. La sorpresa sería que el CAI lograra superar al anfitrión y a uno de los grandes. Lo demás, salvo que alguno de los de la parte menos potente del cuadro se lleve el título, lo consideraría más o menos lógico.
4. Dependerá del ganador, obviamente. Apunto tres: Lampe, Llull y Vasileiadis.
5. Espero que de cara al público en general, que quizá no se hace cargo de su enorme talento, Nemanja Bjelica. Le falta un torneo de estas características para que definitivamente le apunten todos los focos. Creo en Dubljevic, que está haciendo una temporada espectacular, Rudez dependerá de lo que dure el CAI y, por ejemplo, Granger puede aprovechar la cita para certificar el enorme paso adelante que ha dado esta temporada. Tampoco veo ningún tapado desconocido que vaya a emular lo que hicieron en su día Pau Gasol en Málaga 2001 o Rudy en Sevilla 2004.
6. Me faltan datos para juzgarlo. No conozco a todos los equipos.
7. La justicia por fin es justa.
8. Trabajar como un animal, disfrutar con mi gente y con los compañeros que llegan de otras ciudades. Me toca ejercer como anfitrión, así que la agenda está ya muy apretada. Por cierto, a los que vengan con intención de seguir compitiendo hasta el domingo, que se traigan una careta y ganas de fiesta. Son carnavales y en Vitoria se celebran mucho. Si se une eso con la Copa, no me cabe duda de que van a ser cuatro días de un ambiente espectacular.

Antonio Ruesta (SER Zaragoza)

CAI Zaragoza
posters 50x70.indd1. El favorito es el Real Madrid junto con el Caja Laboral, pero apuesto por una sorpresa, Uxue Bilbao por echar un órdago. Quizá porque le van los partidos locos y porque el finalista de la otra parte del cuadro va a tener unos partidos durísimos antes y puede llegar más cansado.
2. El CAI puede aspirar a dar guerra como en el partido de Liga, pero meterse en semis sería un sorpresón y, en la final, un milagro.
3. Bilbao o Valencia. El primero porque ya le toca hacer algo gordo en España y el segundo porque ha vuelto a tener por fin fondo de armario y ha recuperado muchos jugadores.
4. Mi MVP puede ser Justin Doellman porque en los grandes hay mucho protagonismo repartido y en su lado del cuadro es el que tiene más posibilidades de progresar haciendo buenos números.
5. Nemanja Bjelica porque ha empezado a tener continuidad. Aunque Dubljevic tiene una pinta extraordinaria.
6. La Minicopa será para el Barcelona porque no estoy puesto en las canteras pero ante la ausencia de la Penya siempre apostaré por la mejor cantera de España, que es la catalana.
7. El último ser humano pobre recibió ayer medios para subsistir toda la vida.
8. Ver a buenos amigos, recordar aquellos días en los que jugué un torneo con Marianistas y vi en persona al gran Joe Arlauckas. Si puedo me haré con un saco de patatas.



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