Archive for the 'Baloncesto en Corea del Norte' Category

20
Ene
12

El arma secreta de Corea del Norte


Blanco y negro. Con salpicaduras en rojo. El fotograma de una película de espías. La nevada caída palidecía en contraste con el luto eterno de los grises marciales. El  cortejo funerario serpenteaba entre el silencio de lágrimas de columnas perfectas de humanos. La rectitud de la línea como identificación perfecta y visual del alma del régimen. En Corea del Norte no hay curvas ni esquinas que se salten lo establecido. En la borrosa imagen, en el enredo monocolor, se extiende una sola anomalía, una unidad que es el doble. Destaca en el tedio. Un gigante de espaldas es identificado entre los iguales.  El hallazgo del The Huffington Post  despertó el hambre de carnaza del periodismo más amarillo. ¿Diabólicos experimentos genéticos? ¿Amistades esotéricas? ¿Abusos del Fotoshop? O, simplemente, ¿será él?

El gigante misterioso del funeral de Kim Jong-il / AP

Hace unos cuantos años que poco se sabe de Ri Myung Hun. Desapareció en la penumbra informativa que cubre el norte del paralelo 38. Este nombre no suena a nada en Occidente, pero en la República Democrática Popular de Corea se convirtió en la alta bandera izada en un aro. Un héroe. La diplomacia de Kim Jong-il utilizó esta ‘arma secreta’ de 2.35 metros, como lo denominaron algunos medios americanos, como estandarte para abrir su hermético estado hacia el exterior. Su historia, como la de muchos otros, ha caído en el olvido porque ni a él le pertenecía.

El baloncesto nunca había sido un deporte muy destacado entre los triunfos del norcoreanos. La genética cuenta. Y el hambre. No es raro este horizonte sin tableros cuando la altura media de sus habitantes es de 1,69, centímetros reducidos por la mala alimentación, hecho comprobado por la comparación con sus vecinos sureños (1,75). Quizápor eso su medallero olímpico estaba reservado para disciplinas de músculo y combate, propias de los cuarteles, como la lucha, el boxeo, la halterofilia, la gimnasia deportiva, el taekwondo autóctono… El patinaje sobre hielo o el tenis de mesa eran la excepción y en los deportes colectivos únicamente un bronce logrado por el voleibol femenino en la trágica cita de Munich’72 confirmaba una regla de desolación rota con la participación en el Mundial de fútbol de Sudáfrica. Los últimos datos internos registrados por la FIBA son de 2001. El recuento avalaba hace diez años la existencia de 34 clubs oficiales y casi 10.000 jugadores (en Aragón hay unas 12.000) en una población de 24,4 millones: 4.211 mujeres federadas, 535 hombres y 3.960 sin licencia. Corea del Norte es el 103º país en una lista mundial que contiene 130 miembros. Sólo Vietnam e Indonesia están por debajo en el ránking asiático. Pero en la mente de un tirano las irrealidades y las locuras son órdenes que hay que cumplir. Y punto. “Nuestros jóvenes y trabajadores deberían jugar más al baloncesto”. Lo decía Kim Jong-il. Toda Corea debía cumplir.

Corría el año 2000. Ya hemos comentado el regalo ‘autografiado’ con el que Madeleine Albright quiso obsequiar a su anfitrión y ‘Querido Líder’. El intento de acercamiento fue mucho más allá. La administración Clinton movió los hilos para que el mismísimo Michael Jordan, ferviente ídolo de la familia Kim, encabezara una comitiva de paz hasta Pyongyang. En una carta  con remite de Chicago, su alteza de la NBA se disculpaba rechazando el arriesgado ofrecimiento. No sería la única propuesta caída en saco roto. En una excepción rigurosa, el Departamento de Estado de los Estados Unidos levantaba el embargo comercial que mantiene con Corea del Norte y permitía al ciudadano norcoreano Ri Myung Hun entrar en el país para firmar un contrato profesional de baloncesto. A cambio, cualquier sueldo o ganancia que percibiera no podría ser reembolsaba en territorio enemigo. Como el adorado Jordan, por el que se occidentalizó su nombre en Canada para convertirse en Michael Ri, el norcoreano rehusó la oferta. Al régimen ya no le interesaba para cumplir el sueño del ‘Querido Líder’: ser el primer asiático que jugara en la NBA.

La historia de este gigante comienza antes. Más precisamente en 1967, la fecha de su nacimiento. Realmente, no es hasta mucho más tarde, en la primavera de 1997 cuando su excelente altura y sorprendente coordinación saltan de boca a oído entre los ojeadores de la NBA. Con un permiso especial y un visado de 90 días,  Ri Myung Hun toma un avión rumbo a Ottawa. Escoltado por un entrenador, un diplomático y un miembro de seguridad, comienza a entrenarse con Jack Donohue, antiguo seleccionador del país norteamericano durante 17 años y técnico de Lew Alcindor en su etapa de instituto. El agente Michael Coyne, un abogado de Cleveland contratado por la empresa mediadora Evergreen Sport, sería el encargado de dar a conocer a la criatura y solventar todos los problemas que surgieran para introducirlo en Estados Unidos. “Creo que Corea del Norte quería usar la maquinaria de marketing de la NBA para mostrar al mundo que los norcoreanos son personas normales, y habría funcionado porque Michael era el hombre perfecto para demostrarlo. Tenía una gran actitud, era un trabajador duro y tenía un gran carisma”, recordaba Coyne en un rotativo americano hace unos años.

La estancia canadiense de Ri Myung Hun se extendió desde el mes de mayo de 1997 hasta enero del 1998, esperando que cuajaran los trámites necesarios para que el jugador pudiera ingresar en alguna franquicia profesional de los Estados Unidos. Donohue programó unos entrenamientos progresivos, dado que en un principio el jugador llegó con graves deficiencias y las primeras sesiones no superaban los 15 minutos. Algunos scouters de varias franquicias no perdieron la oportunidad de viajar hasta el país vecino para comprobar las habilidades de Ri. El propio Tony Ronzone, que posteriormente viajaría a Corea del Norte, como ojeador de Dallas Mavericks, lo siguió muy más cerca. Junto a los tejanos, los Cavs fueron los que más fuertemente querían apostar por llevarse a sus filas a este interminable pívot, aunque al menos una docena de franquicias anotaron su nombre en su agenda. “No tiene la habilidad de Yao Ming, pero es un 2.35 y, en un tiempo limitado de juego, puede mostrar un gran crecimiento. Podría ser interesante”, comentó en su momento Ronzone. Las comparaciones físicas con Manute Bol o Georghe Muresan eran obvias, aunque más apropiadas serían las que le asocian con ‘exóticas’ presencias asiáticas como el japonés Yasutaka “Chibi” Okayama (un 2.34 drafteado en 1981 por GSW), el surcoreano Ha Seung-Jin (un 2.21 que jugó en Portland entre 2004-06) o el ‘futurible’ indio Satnam Singh Bhamara.

Pero la ‘envergadura’ de Ri era mayor, al no solo alcanzar a bloquear tiros, sino a desbloquear la negra imagen internacional de todo un país. Los trámites burocráticos se quebraron con la negativa estadounidense a dejar entrar al norcoreano en alguno de los 50 estados. La llamada ley de Comercio con el Enemigo impedía cualquier contacto profesional con un ciudadano de la nación Juche. Pese a que el Departamento de Comercio dio su autorización en un primer término, el Departamento de Estado prohibió su ejecución tras seis meses de espera. La política derrotaba al baloncesto. “Este fue un momento en que estaban realmente tratando de mejorar las relaciones con los Estados Unidos. Creo que querían mostrar al pueblo estadounidense que esta enemistad y hostilidad estaban descongelándose porque uno de sus coreanos estaba jugando entre los estadounidenses”, declaró un alto funcionario de la Secretaría de Estado de EEUU. “No le permitieron jugar en Estados Unidos. No querían tener un contrato con el enemigo. Él era coreano. Lo intentamos todo, incluso que consiguiera la nacionalidad canadiense. No funcionó”, recordaba hace unos meses el agente Michael Coyne en un diario de Cleveland.

Myung Hun volvería a Pyongyang sin cumplir su objetivo. La propaganda norcoreana no podía que el caso fuera difundido como una derrota ante el capitalismo. En pocos meses se permitió el acceso al territorio a varios medios norteamericanos que pudieron entrevistar al enorme jugador ‘in situ’, comprobar su excelente vida con su mujer y su hijo, la condición de ídolo nacional, como era agasajado por la calle y su gratitud hacia el ‘Querido Líder’. “El General Kim Jong-Il quiere verme jugar en los EE.UU, pero gracias a él, yo también tengo una buena vida aquí, incluso sin un contrato de la NBA. Sin embargo, yo soy un atleta de primera clase y quiero jugar en la NBA”, manifestó ante las cámaras de la CNN dejándose querer con el sueño americano: “Soy un hombre grande. Quiero poner a prueba mi capacidad. No estoy interesado en el dinero o la política. Como deportista, sólo quiero probar”. Ri no ha vuelto nunca a América.

En 2000, con 33 años, cuando le dieron el sí, ya era demasiado tarde para retomar la oportunidad. El tren había pasado para Ri Myung Hun y ponía rumbo a China con algunos de sus ‘socios’ como maquinistas. El ‘globalizador’ Tony Ronzone sí se saldría con la suya. En el draft de 1999, los Dallas Mavericks, bajo su recomendación, eligieron en el puesto 36 a Wang Zhizhi, que un año después se convertiría en el primer jugador nacido en Asia en jugar en la NBA. Evergreen Sport confiaría a Michael Coyne los trámites para que otro ‘gran asiático’ aterrizara en la Liga: Yao Ming.

La invasión china en la NBA y ahora de NBAs en China, su éxito comercial, podría considerarse la evolución de la llamada ‘diplomacia del ping pong’ que acercó a la Estados Unidos de Nixon y a la China de Mao en los 70. Bajo la misma estrategia, en su adaptación coreana, Ri Myung Hun volvería a tener un papel protagonista tras terminar su aventura norteamericana.  Un soldado al servicio de su General. “Es un honor para mí jugar para mi General. Entonces, ¿por qué tengo que ir a otro lugar para jugar?”, declaró Ri en el pabellón Chmsil de Seúl, el 23 de diciembre de 1999. Ese día previo a la Noche Buena ‘Michael’ sería la máxima atracción del partido de la Buena Voluntad que reunió a jugadoras y jugadores de las dos Coreas mezclados. Los dos equipos tenían nombres simbólicos: Unidad y Solidaridad. El partido se celebró ante 13.000 espectadores  y estaba organizado por Hyundai, empresa surcoreana dirigida por un refugiado norcoreano que impulsa el acercamiento entre ambos estados. El encuentro como regalo navideño suponía la primera presencia de deportistas del Norte en la capital del Sur tras nueve años de ausencia. El resultado del duelo masculino fue de 141-138. Ri jugó 21 minutos en los que anotó 26 puntos. Los números eran efímeros ante las emociones del momento.

Ri Myung Hun volvería a traspasar el paralelo 38 en septiembre de 2002 en una nueva misión de Paz. Otra vez como símbolo. Otra vez como un fiel soldado. Otra vez recogiendo todas las miradas. Ahora sería el capitán de su selección en los Juegos Asiáticos que tuvieron su sede en Busan, Corea del Sur. En la ceremonia de apertura ambas delegaciones desfilaron bajo una misma bandera como había ocurrido en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. En el torneo de baloncesto se vivió uno de los momentos más sensibles de toda la competición en el enfrentamiento entre ambos equipos (101-85 para los anfitriones). Ri y todos sus compañeros, de una parte y otra de la península, jaleados por un numeroso público que cantaba himnos en favor de la reunificación, juntaron sus manos en el centro de la pista para despedirse. Juntos. Unidos. Siendo uno.

El ‘gigante’ seguiría siendo el escudo del baloncesto norcoreano en los siguientes y escasos eventos en los que participaba en el ámbito internacional. Las Olimpiadas eran una utopía. El destino le guardaría una última jugada, un último gesto, casi como un premio juguetón para cerrar su carrera. Como miembro del ejército, otra vez bajo las órdenes de Kim Jong-il, en 2003 fue enviado a Italia donde participó en los Juegos Militares que se celebraron en esa ocasión en Catania. En la primera fase, en la quinta jornada, el equipo asiático tenía un cruce con el equipo estadounidense. Con la presencia estelar de Ri bajo los tableros, sobresaliendo frente al resto de competidores y bajo la mirada atenta de espectadores y cámaras curiosas, los enemigos del capitalismo yankee lograron una pequeña victoria moral. Para Ri sería doble. Unos tiros libres finales salidos de su enorme manaza fueron la sentencia de una fría venganza ante aquellos que no le dejaron compartir su anhelo profesional. Nunca tendría un contrato con una marca de zapatillas y un anuncio exhibiendo su irreal número de pie, ni una foto dísloca con el ‘pequeñajo’ del equipo, no sería el personaje cómico de una película de Hollywood, ni aparecería en los highlights encadenando cuatro ‘gorros’ seguidos o encogido dentro de un coche… pero tendría esa victoria. Esa vendetta siciliana.

Poco tiempo más tarde dejaría el baloncesto en activo. Su retirada no fue seguida por los grandes grupos mediáticos, no fue llorada por la NBA como ha pasado este verano con Yao Ming y los millones de espectadores que arrastraba. Ri cayó en el olvido para aquellos para los que sólo fue una anécdota, una cantidad de centímetros desorbitada, un reglón en el Libro de los Récords. El mayor benefactor de su despedida fue el chino Sun Ming Ming (2.36), que pasaría a considerarse el jugador de baloncesto más alto del planeta. Su adiós dejó sin faro guía a su selección, nunca poderosa, más débil desde su marcha. El último ejemplo da testimonio de este empequeñecimiento competitivo. En los Asian Games del 2010 en Guangzhou, el equipo norcoreano terminó séptimo tras vencer únicamente a Hong Kong, Mongolia y Uzbekistán y perdiendo de treinta puntos ante los vecinos del Sur (66-96). Un vistazo a la plantilla que se presentó en China subraya la grandeza de Ri Myung Hun. Ninguno de los jugadores superaba los dos metros. Su intimidatoria presencia no suele ser pasada por alto por las cámaras de la televisión pública del régimen, que aún lo consagra como a un héroe deportivo. Sigue siendo un famoso en el cerco interior de Corea del Norte. Lejos de su penumbra, el centro de los focos que se le prometieron en la NBA ahora sólo lo confunden con una mancha borrosa en medio de un funeral. Un gigante entre tinieblas. Un simple soldado más.

Este es el tercer y último post dedicado al baloncesto en Corea del Norte. Si quieres leer el resto de entradas puedes acceder a ellas cliqueando aquí.

06
Ene
12

El Príncipe que soñaba ser como Toni Kukoc


La larga diáspora por el ‘lockout’ estrechó a un par de semanas la locura de los traspasos previos al inicio de la temporada en la NBA. Casi como una cuestión patriótica, demonizando el lado comercial de la Liga, en España muchos cabeceaban al contemplar que los Lakers se desprendían de Pau Gasol para hacerse con Chris Paul en una jugada a tres bandas. El sueño púrpura y dorado de todos se convertía en una pesadilla en un solar de Houston. El comisionado David Stern, en una decisión controvertida, vetaba el trato para beneplácito de los críticos y finalmente el mejor jugador español de todos los tiempos no cambiaría su residencia. Por ahora. El 17 de diciembre los ecos de esta frustrada transferencia y el miedo a una posible salida estaba presente en las páginas de los diarios mientras se conocía que Kobe Bryant, el antes amiguísimo y ahora cuestionado leal colega, se divorciaba de la ‘maquiavélica’ Vanessa. Ese mismo día, otro de los malos favoritos de los norteamericanos, Kim Jong-il fallecía a las ocho y media en un tren en Corea del Norte.

Tan acostumbrada a fabricar héroes y villanos, incluso, como un Transformer, a intercambiar sus piezas, todos con fecha de caducidad y hasta de resurrección, Estados Unidos utilizó toda su bilis sarcástica tanto para mofarse de los problemas maritales de la Mamba Negra como para despedir al tercer enemigo público que fallecía en 2011 tras Bin Laden y Muamar el Gadafi. Había que rendirle un último homenaje a uno de los malvados más ‘queridos’ de la nación. Entre tanto humor negro, alguien tuvo la molestía de editar un vídeo con un cóctel de plañideras norcoreanas y el fracaso del amor en la vida de los Bryant.

La imagen de Kobe Bryant es planetaria. Hasta en el último rincón de La Tierra conocen su careto, sus éxitos y sus miserias. Hay fotos suyas hasta en la Antártida. De Kim Jong-un, el sucesor de Kim Jong-il, el nuevo dueño del mando nuclear de Corea del Norte, todos son sombras. Pocos podrían enlazar cuatro rasgos de su personalidad. Hasta el empeoramiento de salud de su progenitor y su ascenso como sucesor en 2010, en la única instantánea oficial que tenían de él fuera del estado Juche se le reconocía como a un chaval de once años. O no, porque hasta su edad es todo un misterio. ¿28 o 29? La maquinaria propagandística de Corea del Norte rápidamente dató su nacimiento en 1982, para que coincida mitológicamente con los aniversarios de su yayo Kim il-sung (1912) y el papá Kim Jong-il (1942). Y tras la muerte de su progenitor proyectó numerosos mensajes para loar su figura y enfatizar el apoyo del pueblo hacia el nuevo ‘Comandante Supremo’ del cuarto Ejército más grande del planeta. De nuevo, los perfiles de los medios occidentales quedaban reducidos a escuetos datos oficiales y rumorologías, historias sin comprobar o de fuente igualmente sesgada. En una de ellas, en otra contradicción entre el estado anti imperialista y el modo de vida de lujos de sus mandamases parodiados, se resaltaba el gusto de su predecesor por el baloncesto. Herencia, junto al buen perímetro torácico y el gusto por los tonos grises y los peinados elevados, que recibía de su ‘Querido Líder’.

Lo poco que se sabe de Kim Jong-un es pura especulación. O no. Con Corea del Norte nunca se sabe. Los únicos que se atreven a dar un esbozo de la personalidad del nuevo gurú Juche son una panda de veinteañeros que compartieron con un norcoreano la aventura de la adolescencia en un centro educativo suizo. Bajo el nombre de Pak Un y presentado el primer día de curso como el hijo de un diplomático norcoreano, el ‘embajador’ para la versión de algunos compañeros, habría pasado varios años en la Escuela Internacional de Berna, un colegio público y nada elitista, en Liebefeld-Steinhölzli. La elección de precisamente esta institución no es al azar, dado que Suiza es un país neutral en el conflicto coreano, aunque también se apunta que fue así por el tratamiento de cáncer de su madre, la bailarina Ko Yong-hui, que moriría en París en 2004. La segunda esposa de Kim Jong-il, ahora proclamada e idealizada como ‘La respetada madre que fue la más fiel y leal del Amado Líder Camarada Comandante Supremo’, habría viajado por Asia y Europa durante toda la década de los 90 con sus tres hijos (la tercera es una niña llamada Kim Yo Jong). Incluso Kim Jong-un, según algunos informantes, podría haber sido educado en otros países europeos.

El joven Pak Un, con sus compañeros en Suiza, en el centro de la imagen de pie vestido de Nike

Los antiguos compañeros de recreo de Pak Un, según un reportaje del Washington Post, describen a un chico tímido, poco hablador, torpe para tratar con las chicas, que tuvo dificultades para hablar alemán (también sabe inglés y francés), siempre acompañado por sus dos hermanos, pero que se transformaba cuando entraba en una pista de baloncesto. “Era un jugador muy competitivo. Era muy explosivo. Podía hacer que las cosas sucediesen dentro de la cancha. Él era un creador de juego”, recuerda uno de ellos, Nikola Kovacevic. “No le gustaba perder. Para él, el baloncesto lo era todo”, comentó Joao Micaelo, con el que compartió mesa varios años, en CNN. Esta agresividad competitiva se trasladaba a los piques en la consola en las partidas en las que los juegos de básket estaban siempre presentes. Según algunas fuentes, aunque Joao Micaelo lo niega, en esta época en Suiza, a los 15 años, Kim Jong-un empezó a fumar y a beber alcohol, especialmente whisky.

El 'supuesto' Kim Jong-un, con 16 años

Este hijo de emigrantes portugueses, cocinero en Viena e hincha de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid según su Facebook, ha sido el mejor informante sobre Kim Jong-un. En una entrevista en L’Ilustre revela muchas anécdotas y detalles de la vida del norcoreano en Suiza, que fecha de 1996 a 2000. Apunta que sus aficiones se extendían por las películas de acción (James Bond, Jean Claude Van Damme y Keanu Reeves) y hacer comics. “Sobre todo dibujaba historias de baloncesto”, asiente. Su fiebre por la NBA le llevó a renegar de su instinto futbolero de su sangre lusa y pasarse por amistad al baloncesto.  “Logró una hazaña increíble. Me hizo desistir de fútbol, ​​yo que soy portugués, para jugar al baloncesto. Jugábamos después de la escuela, los fines de semana e incluso al mediodía. El embajador norcoreano había instalado una canasta en el garaje de su casa. Era un fanático de los Chicago Bulls, que eran entonces los campeones de la NBA. Un fin de semana, vimos una final en vivo a las 2 de la mañana”, cuenta Joao, que nombra que un día el que creía Pak Un le contó que su padre era el presidente de su país, pero no le creyó, y que tenía novia en Corea. “Cuando jugábamos al baloncesto, en ocasiones, le grababan en vídeo dos compatriotas. Entonces nos parecía algo raro, pero pensábamos que eran tradiciones de su país”, retrata una de los momentos que ahora encuentran sentido.

El periódico surcoreano Chosun Ilbo publicó un perfil muy similar al de los medios norteamericanos, pero no concordante con la expuesta por el suizo. En él se mencionaba que Pak Un era un mal estudiante (otras fuentes dicen lo contrario y Joao dice que era bueno en inglés y matemáticas) y tenía problemas para aprobar los exámenes. La descripción como empedernido consumidor de baloncesto es avalada por otros estudiantes. Joao Micaelo narra como iba a su domicilio, la del embajador, situado en la calle Kirchstrasse de Liebefeld, y comprobó como su habitación era un templo lleno de recuerdos de la NBA. “Con orgullo mostró fotografías de sí mismo junto a Toni Kukoc de los Bulls de Chicago y Kobe Bryant de los Lakers de Los Angeles”, contó al diario capitalino. Es evidente que la ‘visita’ de un norcoreano a Estados Unidos es improbable si no viajas encubierto dado el embargo comercial o como refugiado político, por lo que los encuentros de Kim Jong-un con las estrellas de la NBA se darían en giras previas por Europa. “Por lo menos en una ocasión, un coche de la embajada de Corea del Norte llevó a Pak Un a París para ver un partido de exhibición de la NBA”, confirma el mismo compañero, seguramente refiriéndose al Torneo McDonalds celebrado en el París Bercy en 1997. Los apuntes sobre los caros gustos del joven norcoreano son enfatizados por la prensa surcoreana y los vecinos de pupitre de Kim Jong-un en su estancia suiza. Según su confesión, el adolescente vestía siempre ropa de la marca Nike y era habitual que llevase la camiseta oficial de los Bulls con el dorsal y nombre de Michael Jordan. También subrayan que tenía una amplia colección de ‘sneakers’. “Soñábamos con los zapatos que él llevaba”, subraya Nikola Rakocevic de unas zapatillas que pueden costar 200 euros. La cadena Al Jazeera realizó un reportaje en el mismo instituto y mostrando un vídeo inédito en el que se muestra al adolescente (y su hermana en segundo plano).

Según la biografía oficial, Kim Jong-un volvería a Pyonyang en el 2002 para continuar sus estudios militares y de Física. Tras el arresto de su hermano mayor (no de la misma madre) Kim Jong-nam en Tokio, cuando pretendía visitar Disney World con un pasaporte dominicano y comenzó su exilio en Macao, el tercer vástago del ‘Querido Líder’ pasó a convertirse en su ‘Gran Sucesor’. Incluso, medios de Seúl, especulan con que se ha sometido a varias operaciones de estética para acrecentar su parecido físico. Y dicen que su peinado, que a mi me recuerda al de Robert Pack, es copiado por los coreanos de pie. El hermano intermedio e inseparable en su adolescencia, Kim Jong-chol, no era tenido en cuenta por su padre por su carácter ‘débil’. Los pasos en la sucesión se fueron dando desde que en el 2006, con aproximadamente 24 años, el llamado por el patriarca “Rey de la Estrella de la Mañana” empezó a tomar responsabilidades dentro de los estamentos de poder, tanto el ejército como en el Partido de los Trabajadores, bajo la tutoría de su tío Jang Sung-taek, que se apunta será el regente en estos primeros años de gobierno. Su presencia pública fue creciente y, junto a su padre, ocupó un puesto principal en los actos de celebración del 65 aniversario de la creación de la república siendo la confirmación ante las cámaras de Occidente de que él sería el próximo en dirigir el país.

Muy reveladores son las escenas que narra en sus memorias (I Was Kim Jong Il’s Cook) el antiguo cocinero personal de la familia Kim. El japonés Kenji Fujimoto confirma la pasión de los dos hermanos por el baloncesto y que solían jugar partidos con su escolta personal. Dice que el ‘Líder Sobresaliente’ fue llamado desde joven ‘Príncipe’ y que fue esculpido a imagen y semejanza de su padre, tanto estéticamente como en sus ideales. “El mediano es muy añiñado, pero el chico es como yo”, confiesa que le comentó el ahora difunto presidente en una entrevista en el NY Times. Pero mientras las potencias internacionales recelan de su juventud, temen las reacciones de una vieja guardia mandada por un heredero sin experiencia y China mira de reojo para no perder su control, Fujimoto advierte que el hijo no es igual, igual que el padre. “Una vez estábamos en el coche solos y me dijo: ‘Nosotros estamos aquí, jugando al baloncesto, montando a caballo, conduciendo motos de esquí, pasándonoslo bien juntos. ¿Pero qué vida tiene el resto de la gente común?”, descubre el chef japonés queriendo dar un lado más amable, democrático del sucesor de la dinastía estalinista.

Sea como sea, en Estados Unidos no han perdido pie para elevar a Kim Jong-un al altar de sus enemigos de cabecera. A las pocas horas de su entronización, twitter echaba humo. Y alguno se acordó de la debilidad del norcoreano por el baloncesto americano. ‘Hay informaciones de que David Stern puede ‘vetar’ la sucesión en Corea del Norte’ ó ‘Kim Jong-un quiere comprar los Hornets’. Mejor que tire a canasta a que apriete el botón. ¿No creen?

Lee la primera parte de la serie de Corea del Norte: Ocho Puntos, ‘Querido Líder’

02
Ene
12

Ocho Puntos, ‘Querido Líder’


La avaricia de la exclusiva y la inmediatez de las redes sociales convierte en ridículo el pensamiento de que una noticia pueda permanecer en barbecho durante tres largos años. Las excepciones, la prudencia del periodista con temas delicados, son escasas y se deben a ‘secretos de Estado’ o al previo pago que mandan al archivo unas fotos aristocráticas e indiscretas en una cala de Ibiza. EFE Zaragoza desveló en plena Navidad una de estas informaciones que, dormidas en la bodega de la autocensura, menguan de portada en ‘Internacional’ a anécdota de ‘Sociedad’. Enrique Merino contaba que un viceministro norcoreano, invitado por la delegación surcoreana en un momento de acercamiento de los dos estados antes del conato bélico del 2010, estuvo a punto de morir en Zaragoza mientras visitaba la Expo del 2008. Imagínense, Twitter era casi desconocida. Y en Ranillas los edificios contenían gente. Alucinante.

La broma de ahora no fue tanta entonces para los organizadores de la ‘mayor fiesta del agua en La Tierra’, que se vieron en medio de un soberano lío. El político norcoreano tenía un avanzado cáncer de hígado que le obligó a ser ingresado en Urgencias en el Hospital Clínico, pese a que la comisaria de la delegación quería retornarlo a su país, ante el riesgo de que no soportase el viaje y falleciese antes de llegar. El Juramento Hipocrático de los médicos se confrontaba con el trago diplomático de lidiar con el cadáver de un mandatario de una nación con convulsas relaciones internacionales. Unos días bajo cuidados y una leve mejora del doliente permitió que este tomará un avión de vuelta a Pyongyang y todos contentos. Enrique Merino añadía un detalle entrevistado en ‘La Ventana’ de Radio Zaragoza. La dieta del viceministro se reducía a casquería animal, supersticioso tratamiento local que, contrariamente a lo esperado, aceleraba su malestar.

Estas pizcas excéntricas condimentan cualquiera de las escasas informaciones referidas a este hermético paraíso soviético del Este asiático. Sólo un periodista extranjero puede trabajar permanentemente dentro de Corea del Norte. Es de la agencia Associated Press (AP). El corresponsal actual se llama Rafael Wober. Él fue el único que observó con sus propios ojos los fastos del funeral de Kim Jong-il, el ‘Querido Líder’, que falleció el pasado 17 de diciembre en un tren. Su muerte y la sucesión en su tercer hijo, Kim Jong-un, está siendo seguida con suma expectación por todo el mundo, pero con total ceguera en primera persona por los medios occidentales ante la opacidad informativa que transmite esta República Democrática Popular. Los pocos que han cruzado al norte del Paralelo 38, la frontera más militarizada del mundo impuesta con un armisticio (1950-53), lo han hecho bajo estricta vigilancia de guías suspicaces a la difusión de propaganda negativa. Las duras hambrunas, gulags o campos de ‘reeducación’ señalados por abstractas imágenes de satélites espías, el sectarismo de un privilegiada clase dominante del Partido, la realidad de una economía famélica obsesionada por el desarrollo nuclear, los fastuosos desfiles o exhibiciones gimnásticas y circenses de un ejército de 4 millones de soldados que se mantiene en alerta frente al Sur capitalista… Esta lista negra que define una dictadura es repetida una y otra vez en documentales que versan sobre la versión asiática de 1984, un país dominado por la ideología Juche, una especie de estalinismo pasado por el tamiz de la tradición coreana, y entregado en cuerpo y alma a la autocracia y la veneración del omnipresente Kim Jong-il. Esa es la versión occidental.

Kim Jong-un encabeza la comitiva del funeral de su padre, Kim Jong-il

Las informaciones son una mezcla de despachos oficiales de fuentes norcoreanas que narran de manera mitológica el dolor de las masas y sobrenaturales muestras de luto de animales, temblores de tierra… con crónicas firmadas desde Seúl con testimonios de ‘desertores’ como el mismísimo primogénito de la camada, Kim Jung-nam, apresado en 2001 en el aeropuerto de Tokio cuando viajaba con pasaporte dominicano al Disney World de Japón, el cocinero japonés que le hacía sushi o presos y carceleros huidos de los campos de trabajos forzosos. Otras fuentes suelen ser expertos norteamericanos que nunca han pisado este territorio atrapado en la Guerra Fría y, por qué no o quizá lo mismo, filtraciones de gabinetes de las potencias enemigas al régimen bautizado como miembro del ‘Eje del Mal’ por George W. Bush. Su acusación de poder vender sus cohetes de largo alcance y su tecnología nuclear a los terroristas islámicos colocó este conflicto olvidado, lejano y sin petróleo por medio en el centro del huracán. Entre la maraña de datos, como en el reciente relato de la Expo, en las necrológica del ‘Gran General’ resaltaban junto a estas descripciones demoníacas otras pequeñas muescas que caricaturizan su imagen de dictador totalitario: su amor por el cine de James Bond o Viernes 13 que le llevó a secuestrar a un director y actriz surcoreanos, su fama de Playboy para seducir a bellas mujeres, su miedo a volar que le llevó a cruzar Siberia en tren para visitar a Putin en Moscú, el ‘supuesto’ asesinato de su hermano en la infancia, sus cuantiosos gastos en coñac, sushi, langostas y caviar mientras su pueblo se muere de inanición, el uso de televisión por cable cuando el uso de teléfonos móviles o internet es restringido para la población, sus prodigios como escritor como autor de 18.000 libros y óperas o diseñando las nuevas obras de la capital… Y un vicio que nos lo hacía más familiar: era adicto al baloncesto y fan de Michael Jordan y sus Chicago Bulls.

No siempre Kim Jong-il fue un malvado de película (literal, ¿han visto Team America?). Nada más suceder en 1994 a su padre, el liberador, creador y Padre de la patria, el ‘Presidente Eterno’ Kim Il-sung, dio unos primeros pasos hacia la apertura de un régimen aislado y empobrecido por años de inundaciones, embargos y hambrunas (se cita centenares de miles de muertos en la llamada ‘La Marcha Ardua’) tras las desmembración de la Unión Soviética y la refundación capitalista de la economía china. Apoyado por los gobiernos ‘progresistas’ de Kim Jong Dae en Corea del Sur (por ello, Premio Nobel de la Paz 2000) y de Bill Clinton en USA, se organizó en Pyongyang la primera Conferencia por la Reunificación y se generó un plan de ayudas impulsado por la Unión Europea. Por ello se paralizaba el progreso nuclear norcoreano a cambio, fundamentalmente, de su reconversión atómica en centrales de electricidad y cargamentos solidarios. En este espacio de calma, las dos Coreas desfilaron juntas bajo una misma bandera y el himno Arirang en la ceremonia de apertura de los juegos de Sydney. Otro gesto de reconciliación. El gran enemigo, los americanos, eran bien recibidos por el ‘Amado Líder’. Madeleine Albright, secretaria de Estado de EEUU, viajó en otoño de 2000 a Pyongyang para reunirse con el gobernante de las gafas y los trajes oscuras. Como gesto de amabilidad, ‘Titanium Lady’ entregó a Kim Jong-il un balón firmado por Michael Jordan. “Notamos que se sorprendió inicialmente al recibir el regalo, pero se notaba que estaba contento. No creo que lo esperase. Fue un gesto personal.  […] Le contamos que conseguir la firma nos había costado un esfuerzo. Se dio cuenta que no era una pelota normal”, relata Bob Carlin, miembro de la delegación y analista de Corea del Norte durante tres décadas para la CIA y el Departamento de Estado. La pelota se guarda en el mausoleo de la montaña sagrada Myohyangsan, Patrimonio de la Humanidad para la Unesco y financiado por los aportes de Hyundai para promover el turismo. Allí se eleva un complejo de más de 120 habitaciones que guardan cientos de miles de regalos que han recibido Kim Il-sung y Kim Jong-il de otros estadistas amigos. En decenas de urnas descansan un tren blindado de Iosef Stalin, un rifle de caza de Vladimir Putin, unas espadas de Moamar el Gadafi, un bolso de piel de cocodrilo de Fidel  Castro o unas figuras del Quijote y Sancho Pancha de Santiago Carrillo, como apareció en el controvertido reportaje que Jon Sistiaga realizó para Cuatro dentro del país en 2007. Curiosamente, en este trabajo televisivo, se veía como uno de los turistas estadounidenses entregaba a las autoridades como presente un maletín de la marca Spalding.

Como este habitante de Virginia, Albright jugó sobre seguro. La filtración ‘basketbolera’ le llegó de un experto funcionario de su oficina. El veterano Gene Schmiel había sido el responsable de mantener contactos con la familia dirigente en la década de los noventa. El diplomático fue quien desveló que el ‘Líder Supremo’ se deshacía por otra rutilante majestad: His Royal Airness. Durante una de sus reuniones, Kim Jong-il no paraba de mirar el reloj. Su impaciencia estaba justificada cuando detuvo a su interlocutor. “Ya está. No sigamos. Michael y los Bulls están en directo en la TNT y quiero comprobar si Scottie Pippen ha superado su última lesión”, relataba Schmiel hace unos años en un diario de San Diego. El pequeño coreano pegó  un brinco y se trasladó a paso ligero a un salón vecino con una excelente pantalla, invitando a su acompañante estadounidense a sentarse con él en un cómodo sofá y ver el encuentro entre Bulls y Cavs que estaba a punto de empezar. “Le dije que yo era de Cleveland y nos pasamos el tiempo debatiendo, no de política, si no de la calidad del juego y de temas como si la NBA debería dejar el uso de las defensas en zona”, relataba Schmiel, que se marchó con la sensación de que su interlocutor había pasado mucho tiempo viendo encuentros de la Liga americana por lo profundo de sus conocimientos estadísticos o el relato de anécdotas, historias y minucias de la NBA. Y para tanto. Se dice que Kim Jong-il guardaba una colección casi completa de todos los partidos de MJ jugó con Chicago.

Aunque el baloncesto llegó a la península de Corea mucho antes, durante la invasión japonesa en 1920, la influencia que ha tenido Kim Jong-il en su implantación popular viene fijada por una fecha. En el año 96 en el calendario Juche (el año 0 lo marca el nacimiento de Kim Jong-sung, justo ahora un siglo), es decir, 1997 parece que se da un impulso mayúsculo a su modernización. Esta efeméride vuelve a estar cubierta de un halo de excentricidad, de marcada diferencia para amoldar la creación de Naismith a la doctrina de autarquía. Según se cita a fuentes chinas, el propio máximo dirigente propuso una nuevas normas más que curiosas para perfeccionar su nueva práctica y desviarla de su origen estadounidense. A algunos les pueden parecer una locura. Otros se las mandarían a la FIBA para su próxima aplicación. Aquí os dejo una lista con este reglamento llamativo en un baloncesto que contaba aún en dos tiempos y posesiones largas de medio minuto:

— Las anotaciones a falta de dos segundos para la conclusión de un partido valen 8 puntos.

— Los triples (6,25) que entran limpios valen 4 puntos.

— Hay una segunda línea (6,70) tras la que la anotación de un lanzamiento vale cuatro puntos.

— Los mates valen tres puntos.

— Los tiros libres fallados restan un punto.

— A partir de la duodécima falta de equipo, se resta un punto por cada penalización.

— Un jugador queda eliminado al cometer la cuarta falta personal.

— La posesión es de 24 segundos (en ese momento para FIBA era 30 segundos).

— La regla de diez segundos para pasar a pista atacante se reduce a seis segundos.

Un curioso documento refleja, no obstante, que el básket se jugaba en Corea del Norte antes de esa fecha. Dentro de una serie televisiva dedicada a la Ciencia y fechada en 1997 se pueden observar escenas en las que chicos y chicas juegan a este deporte y que se antojan anteriores a la llegada al poder del ‘Querido Líder’. Se contemplan imágenes que bien podrían ser de los años ochenta o inicios de los noventa y que muestran pistas de arena, tableros de madera y un estilo de juego más soviético (¿identifican los ochos de Gomelski?). Nada despreciables son las tomas que muestran un duelo femenino entre la selección local y el cubano.

Los documentales que han aireado el interior de este rincón marxista repiten imágenes de los murales del metro capitalino, los jardines de begoñas del Museo de las Flores, la moderna maternidad, el Centro de belleza, el Palacio de los Niños, el Mausoleo donde se guarda momificado al ‘Gran Líder’, el grandioso Palacio de los Deportes, la Torre Juche cuya antorcha se ilumina por la noche, el Monumento al 50 aniversario con la gran Hoz, el Martillo y el Pincel (añadido para dar notoriedad a los intelectuales)… pero no muestra pistas de baloncesto. En las progresivas webs que emiten información oficial no se da gran relevancia a este deporte, por lo que este aporte de un grupo de turistas occidentales (un viaje de una semana puede costar unos 2.600 euros) jugando en una destartalada pista de arena con un grupo de adolescentes es un testimonio casi único.  Uno de ellos, Francesc Pont narraba en Solobasket esta insólita experiencia.

Otras imágenes captadas en el interior de Corea del Norte reproduce proclamas anti imperialistas. Carteles, estatuas y eslóganes que llaman contra el invasor occidental, al que se señala como culpable de la guerra que desunió a Corea. Los museos de guerra exhiben en versión norcoreana los atropellos que realizaron los soldados norteamericanos y enseñan al público el armamento incautado o derribado como botín bélico. Una fragata, la US Pueblo, capturada con toda su tripulación, está fondeada en el puerto fluvial de Pyongyang y es el visible emblema de su presencia y su derrota. El miedo. La alerta. En la sociedad se promueve la visión de todo lo estadounidense como el enemigo al que derrocar. Las barras y estrellas son el símbolo de la amenaza, del agresor, del cruel capitalista que controla a sus vecinos del Sur. Quizá por eso el baloncesto, un icono del progreso americano, un producto de su cultura, choca como disciplina idílica dentro de la ideología Juche y puede verse como una contradicción. Sin embargo, Kim Jong-il no tuvo problemas en abrir sus puertas para que entrenadores del estado invasor impartieran clinics y aleccionaran a los entrenadores locales.

Uno de ellos fue Tony Ronzone. Y no es uno cualquiera. Miembro de USA Basketball en las pasadas Olimpiadas, como jugador ya tuvo la experiencia de ver mundo por Australia, Nueva Zelanda y Filipinas. Su currículo como entrenador está jalonado de múltiples saltos por el mapa mundi y cargos tan variopintos como ser seleccionado nacional de Emiratos Árabes, ayudante del equipo promesa y absoluto de China (en ambos junto a Yao Ming) y máximo técnico de otra nación oscurecida en el hermetismo, aunque este aliado y con petrodólares, como Arabia Saudí. Asiduo integrante del programa globalizador de NBA Basketball Without Borders y colaborador con FIBA, quizá no había mejor candidato para darse una vuelta por Pyongyang.

Tony Ronzone también fue el máximo responsable de que Ricky Rubio fuera drafteado por los Minnesota Wolves, en los que ostentó el cargo de asistente del Mánager General desde unos meses antes de elegir al base de Masnou hasta el pasado mes de septiembre, y el ‘culpable’, como Scouting Internacional y luego Jefe de Operaciones (2001-10), de que Darko Milicic recalase en Detroit Pistons por delante de Carmelo Anthony. Pero vayamos a lo que interesa. En 1998, Ronzone era scouting raso de los Dallas Mavericks. Ese año, invitado por la FIBA, viajó a China para encontrarse allí con varios técnicos norcoreanos. Pero la cita no llegó a celebrarse y, tras ser varias horas retenido, tuvo que volver a Estados Unidos.

Imagen de un partido en un pabellón de Pyongyang / KCNA

Unos meses más tarde, sus pies tocarían finalmente Pyongyang. Dormiría en uno de los grandes hoteles construidos para los mínimos turista, mientras, durante una semana, era invitado por el gobierno del Partido de los Trabajadores para impartir diferentes clinics. Ante él un aforo de 12.000 localidades que se encontraba día tras día lleno. Ronzone relataba a un diario americano como, entre el numeroso público, había centenares de preparadores uniformados con traje y corbata y con una insignia con la cara sonriente del ‘Querido Líder’. “Nunca lo supe a ciencia cierta, pero me dijeron que Kim Jong-il estuvo allí mismo entre la audiencia”, explicó Ronzone. Sus lecciones debieron gustar, porque, al terminar sus explicaciones, el Ministro de Deportes le pidió permiso para fotocopiar toda la documentación que había traído consigo para desarrollar las sesiones de enenamiento. “Mi traductor en voz baja me dijo que eran para el mismo Kim Jong-il”. El estadounidense volvería un par de veces más a ejercer esta labor de instructor en Pyongyang.

La participación de los equipos y selecciones norcoreanas de baloncesto se restringe, por falta de resultados, al ámbito de las competencias asiáticas, por lo que los testimonios para contemplar la evolución de los jugadores del país son escasos. Más si nos remitimos a competiciones internas. La cobertura de las contadas webs norcoreanas que tiene abiertas el Estado al exterior es escasa y se centra en torneos concretos, inauguraciones de pabellones y visitas a escuelas, como la que se muestra en la foto de más abajo. Sin embargo, en youtube se ha colado una absoluta perla grabada en el interior que muestra el bello parqué retro del centro deportivo de la calle Chongchun. Es una pieza de un partido femenino del recién pasado 2011 (año 100 de la Era Juche) en el que se comprueba el alto nivel técnico de unas baloncestistas, eso sí, poco atléticas. La pasión en la retransmisión de los comentaristas y un buen ambiente (el sonido) constatan que el baloncesto es seguido con pasión. Tony Ronzone estaría contento en comprobar que sus enseñanzas han sido bien promovidas por sus acólitos norcoreanos.

Rick Santorum, candidato ultracatólico en las primarias republicanas que hoy comienzan en Iowa y senador por Pennsylvania, utilizaba su extremista y sarcástico discurso hace unos años para ridiculizar la amenaza nuclear que suponía Kim Jong-il para Estados Unidos. “Kim no quiere morir. Solo quiere ver baloncesto de la NBA”. El ‘lockout’ no permitió que el ‘Querido Líder’ se marchara de este mundo teniendo fresco en la memoria un último encuentro en directo de la NBA. Sin embargo, su muerte y el suspense sobre su sucesión han vuelto a situar a Corea del Norte dentro de nuestra actualidad. Su baloncesto sigue siendo, como casi todo en ese país, un gran desconocido.

Entrenador corrige la postura técnica en un ejercicio de la escuela de Songyo / KCNA

Documentales sobre Corea del Norte

Si os habéis quedado con ganas de conocer algo más de Corea del Norte os dejo a continuación una serie de trabajos audiovisuales de diferente visión y tinte ideológico, aunque todos hechos por occidentales. Tratar este tema con objetividad es realmente complicado por el uso de la propaganda sobre la información y por la falta de libertad de información dentro de Corea.

Welcome to North Korea (2001)

Producción holandesa ganadora de un EMI. Una de las primeras filmaciones en el interior del país, dentro del contexto de acercamiento que se dio en el 2000. Está en inglés. Muy recomendado.

Amarás al líder sobre todas las cosas (2007)

Reportaje dirigido por Jon Sistiaga para Cuatro. Es la primera parte.

Corea del Norte, el precio de la Libertad (2008)

Documental francés sobre la ruta de huida de refugiados políticos de Corea del Norte. Emitido en Documentos TV.

Crossing the line (2006)

Documental de la BBC que narra la historia de James J. Dresnok, militar estadounidense que desertó a Corea del Norte. En inglés. Primera parte.

Corea del Norte, país secreto (2000)

Reportaje elaborado por la periodista Rosa María Calaf, entonces corresponsal en Asia de RTVE. En dos partes.

Corea del Norte, acceso al terror (2007)

Otro documental de la BBC que se adentra dentro del estado norcoreano. Cuenta con declaraciones de jefes desertores de los campos de concentración. La fecha coincide con la Segunda Conferencia de Reunificación. En español y en varias partes.

North Korea: A day in the life (2004)

Documental sin locución que narra la vida de una familia tipo norcoreana. Producción alemana. Subtítulos en inglés. Varias partes.

Páginas webs de Corea del Norte

Y si aún no os habéis dejado los ojos, pensáis que la información dada es sesgada y/u os interesa leer algo más sobre Corea del Norte, pero desde una perspectiva interior, os dejo unos seguro que interesantes enlaces.

Web oficial de Corea del Norte. Incluye información, así como la opción de inscribirte en el próximo viaje de turistas a Corea del Norte.

http://www.korea-dpr.com/

Web oficial sobre Corea del Norte con múltiple información de todo ámbito encaminada hacia la difusión turística del estado. En castellano.

http://www.visitkoryo.com/

Blog de Alejandro Cao de Benos, el español creador de la Asociación de Amigos con Korea (KFA) y delegado especial del Comité de relaciones culturales con países extranjeros. Habitual portavoz internacional en medios occidentales.

http://www.alejandrocaodebenos.com/blog/

Blog en español sobre la República Democrática Popular de Corea

http://coreasocialista.blogspot.com

La web con información de Agencia Central de Noticias de Corea. En español.

http://www.kcna.kp

Naenara es un portal norcoreano con diversa información sobre el país, así como noticias de actualidad con acceso a varios medios locales. También está en castellano.

http://www.naenara.com.kp

The Rodong Sinmun es el principal periódico de Corea del Norte, además del portavoz oficial del Partido de los Trabajadores. Está en coreano.

http://www.rodong.rep.kp/

La voz de Corea es otro website con información sobre el estado y que se puede leer plenamente en español.

http://www.vok.rep.kp




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