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Las posibilidades del CAI


En una entrevista en el programa ‘Salvados’ el humanista José Luis Sampedro desnudaba uno de los esloganes con los que se intenta justificar tanto recorte sobre las clases menos privilegiadas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La frasecita puesta en boca del poder culpabiliza a aquel que se compró una casa con una hipoteca golosa o pagó la universidad de sus hijos a plazos siendo un paria y, de paso, justifica toda la austeridad que nos está cayendo encima como si se dijera “tú te lo buscaste, amigo”. El escritor fallecido el pasado 8 de abril negaba que alguien pueda vivir por encima de sus posibilidades, simplemente porque lo que hace es utilizar las opciones que le ofrecía un sistema volcado hacia el consumismo.

Nadie pensaba que el CAI Zaragoza fuera a jugar este curso las semifinales de la Liga Endesa. La marcha de Bracey Wright, Carlos Cabezas y Rafa Hettsheimeir desarbolaba una plantilla que aparecía en la Supercopa con menos pompa y, por lo tanto, en un peldaño más bajo para optar a los objetivos de Copa y playoff que añoraba el Príncipe Felipe. La conjunción global y la buena capacidad de los fichajes no solo han dado premios a Willy Villar y estabilidad y aprobación unánime ante la figura de José Luis Abós, sino que han tenido el rédito de ser la mejor temporada del club fundado hace once años. La presencia en la Copa de Vitoria parecía suficiente para justificar el éxito. Pero el playoff, eliminando a Valencia pocas semanas después de perder en Henk Norel a su mejor anotador y rebotador, ha supuesto la consagración del retorno del baloncesto a las alturas en las que habitó con el CBZ e hizo de Zaragoza una ciudad de la canasta.

La eliminatoria ante el Real Madrid no empañó esta sensación de retorno al mejor pasado, simbolizada en los centenares de aficionados que viajaron a la Fonteta y al Palacio de los Deportes y en la cerrada ovación que rindió el Príncipe Felipe al equipo mientras este se hacía una foto final en mitad de la pista que olía a despedida. El CAI no compitió en la penúltima ronda dando la impresión de que llegar a ese punto habia sobrepasado su ambición y que la final era vivir “por encima de sus posibilidades”.

El verano se presenta como un periodo abierto para la planificación, estado en el que el club, desde que Reynaldo Benito se puso al mando, se ha mostrado frío y calculador para no superar sus límites y no meterse en berenjenales económicos. El nuevo contrato de Abós, merecidísimo e incuestionable, es el primer movimiento de muchos, entre los que se presuponen renovaciones complicadas y más que posibles marchas de jugadores que se han revalorizado tras su buena temporada en el CAI. Se suma la variable de competir en la Eurocup la próxima campaña (más efectivos, menos entrenamientos) y el aumento de las expectativas de una afición que parece se reengancha al baloncesto. La exigencia se eleva.

La gestión y el modelo del club, personalizado en el triunvirato Benito, Eneriz y Villar, se han mostrado solventes y cabales en periodo de estabilidad y pocas presiones deportivas tras el ambular de la entidad en LEB, donde la ansiedad de ascenso, el recuerdo glorioso de lo que se fue y la falta de experiencia guió nervioso y tembloroso al Basket Zaragoza 2002 por un fracaso continuado.

Ahora empieza otro tramo, donde el caísmo, consciente o inconscientemente, querrá que lo que ha ocurrido esta temporada ocurra siempre o casi siempre en mayor o menor grado. Administrar esas posibilidades, las reales (presupuesto a la baja de 5,2 millones) y las que ofrece el sistema, será la asignatura que el CAI Zaragoza y su directiva debe saber manejar para no caer en los errores que llevaron al ‘rescate’ del Bilbao Basket (finalista ACB, Euroliga y ahora en el alambre económico). No hay que irse tan lejos. Esa pretensión mal medida llevó al baloncesto de la ciudad a sus horas más sombrías y han convertido al vecino del fútbol en un triste fantasma que hace no tanto se pavoneaba de lo que no era. Llegan momentos decisivos, y en el baloncesto es cuando siempre se pide lo que a José Luis Sampedro le sobraba: cabeza.

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

P.D: Pude vivir los dos primeros partidos de la histórica semifinal en el Palacio de los Deportes gracias a la invitación que Radio Zaragoza me hizo para comentar los partidos junto a mi amigo Antonio Ruesta. Gracias a ellos por dejarme solventar una deuda histórica que tenia con esa casa.


1 Response to “Las posibilidades del CAI”


  1. 11 junio 2013 a las 11:20

    Solo puedo decir que la temporada ha sido increíble. La verdad es que pocos esperábamos este final al comienzo de la temporada, pero todo se ha conseguido gracias a que este CAI ha conseguido ser un EQUIPO.
    Tantos momentos a lo largo de la temporada en los que se ha pensado que se había tocado techo, y siempre estaba este equipo para demostrar que aún no. El playoff ha sido una muestra de ello. Tras la lesión de Norel y ese primer partido en Valencia, todos nos dábamos por satisfechos con la temporada y pensábamos en que todo estaba hecho… pero no. Tres prórrogas en un partido que se pudo cerrar antes y que estaba perdido a falta de cinco minutos… y esa noche en Valencia. Esa noche que puedo decir con orgullo que viví en primera persona. Fue uno de los ciento y poco afortunados que cogimos el coche o el autobús al salir de trabajar ese martes y nos plantamos en Valencia esperando “perder con honor”. Y no se perdió con honor, no. Se ganó a base de orgullo, rasmia y baloncesto. Esa noche, esa noche merece toda la temporada, merece diez años de sufrimiento, seis años en la LEB, lo merece todo. No creo ser capaz de describir todos los sentimientos que tuve esa noche en la grada, luego con los jugadores en la propia grada, en la puerta del autobús esperándolos… En fin, orgullo de ser parte de este equipo, aunque sea desde el pequeño papel de un abonado. Luego, la semi no se jugó, de acuerdo, pero ya nos daba igual. Otro año será.
    Ahora hay que preparar una nueva temporada, en la que todos tenemos que tener claro que será muy difícil repetir esto, pero que también tenemos que tener claro que se intentará, se intentará. No se sabe aún quién se quedará, pero todos y cada uno se han ganado estar otro año. Desde Llompart hasta un Jones que ha crecido tras la lesión de Norel de una manera en que nadie esperaba.
    Se queda Abós, que se lo ha ganado, que es el culpable de mucho de lo que ha pasado. sabes que he sido muy crítico años atrás con Abós, pero su crecimiento como entrenador ha sido espectacular y ha hecho una temporada cercana a la perfección (incluida esa zona que nadie entendíamos en Valencia y que dio 3/4 de partido).
    Veremos quién se queda, pero solo me queda decir que gracias, gracias, gracias a Abós y sus chicos por hacernos disfrutar como hacía mucho que no nos pasaba. Pase lo que pase, esta temporada será difícil de olvidar.


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