18
Feb
13

Conclusiones y sugerencias entre viejas sensaciones


Antes de que comenzase la temporada 2003-2004 mis padres decidieron que los tres fuéramos socios del CAI Zaragoza. No recuerdo el porqué de esa decisión aunque supongo que, como por aquel entonces ya había empezado o iba a iniciarme en el BSR, querían que viese el deporte que realmente es y que yo, por mis dificultades físicas, debo hacer sentado. El primer año, mientras animaba a mi equipo, solo veía como mi jugador preferido, Otis Hill, encestaba una tras otra. A eso hay que añadirle que por las mañanas cuando acudía a mi tratamiento de rehabilitación en el Miguel Servet mi fisioterapeuta tenía que enseñarle al que ahora es colaborador de Aragón Radio en las retransmisiones de los partidos del CAI, Pep Cargol, cómo se trabaja con chicos con mi diagnóstico puesto que él estaba de prácticas para ejercer la profesión como lo hace actualmente. También, por esa época, conocí a mi actual entrenador Genrri Tejada que fue otra de las personas que hizo que me acabase gustando este deporte ya que cuando llegó era ‘el nuevo encestador’ que iba a aportar la experiencia de haber jugado anteriormente en uno de los equipos referentes de BSR en Italia, el Tabú Cantú.

Poco a poco tanto yo como el CAI hemos ido creciendo y, el día que se jugó la final de la Copa Príncipe 2013, cuando estaba viendo el partido, mi cabeza realizó una retrospección a un viernes a las nueve de la noche de cualquier año (exceptuando el primer ascenso) hasta el 16 de abril de 2010 cuando los zaragozanos ascendieron a la máxima categoría del baloncesto nacional. Por mi mente pasaron jugadores míticos para la afición como Matías Lescano o Darren Phillip, series de playoff muy reñidas contra el Plasencia, el León o el Murcia, mis viajes para ver los enfrentamientos contra el Tarragona o el Valls, que suponían quedarme ese fin de semana en el apartamento de mis abuelos en la Costa Dorada… De repente, volví a ver el partido y me dije a mí mismo una frase: ‘Me falta muy poco para irme a Vitoria’. Con estas palabras acabé mi repaso al pasado y, a continuación, llegué a lo conclusión de cómo de bien han tenido que gestionarse los plantillas en la relación deportiva y de salarios en las oficinas de la calle Zurita para conseguir llegar a una Copa del Rey. Eso ha logrado que por el equipo hayan pasado jugadores de talla internacional como Carlos Cabezas o que hoy en día estén otros pertenecientes a la cantera del Real Madrid como el actual capitán Pablo Aguilar siendo que el equipo aragonés es el noveno equipo de la Liga Endesa en cuanto a presupuesto (5 millones según el diario Marca).

AficionBaskonia

 

La frase que me había hecho días atrás se convirtió en realidad cuando llegué a Vitoria a la hora de comer. En el restaurante ya olía a Copa, bufandas de algunos equipos participantes en la competición hacían acto de presencia algo que para mí, como para todos, fue normal. Mi intención era ver el torneo en ‘modo entrenador’, es decir, tratar de identificar las cosas (tipos de paradas en el baloncesto, cómo realizar un contraataque…) que me enseñaron en el curso de entrenador de primer nivel que realicé en septiembre del año pasado y que ahora debo afianzar e intentar enseñárselo a los jugadores del infantil masculino del CB JUVENTUD UTEBO donde estoy iniciándome como entrenador del deporte de la canasta. Sin embargo, el ‘modo coach’ cambió al ‘modo aficionado’ como antes, cuando solo veía la pelota entrar en la canasta, me volvía loco animando y me cabreaba mucho si les ganaban. Aunque para ello (mucho más moderado y disfrutando) deberemos esperar a que nos ubiquen en el lugar adecuado porque los encargados de la acomodación nos llevaron, a mi madre y a mí, a una localidad que estaba comprada por otros seguidores. De allí nos reubicaron al sitio correcto aunque fallaba una cosa: el asiento para el acompañante junto a la silla de ruedas, que es un derecho incluido en la entrada. La solución, teóricamente, se supone fácil con poner una silla de plástico al lado mío ya estaría arreglado pero no, de nuevo la organización dijo que: ‘Las medidas de seguridad han incrementado por lo sucedido en el Madrid Arena y nuestros superiores nos impiden que haya una silla junto a su hijo por si ocurre algún problema’. Cuando nos dicen esto estaba cerca de concluir el primer cuarto del encuentro inaugural, es decir, que mi forma de ver el baloncesto de la manera que tenía previsto desvaneció. Los restantes cuartos y prórrogas del Real Madrid-Barcelona Regal, si que los vi, pero de una tercera forma que no la había previsto la cual consistía en mirar el partido con un ojo y ver dónde estaba mi padre con el otro, no por miedo a que pasase algo y estuviese allí solo y que pasara algo sino por ver que estaba sentado y, así, aliviado de sus problemas de espalda por los que necesita estar en un asiento. Esa silla no llegó y la solución era irse al graderío más próximo. Pero era el primer día de Copa y después jugaba el Baskonia, por lo tanto, más gente para ocupar la grada si es que no habían ido al primer partido.

Por suerte, el día siguiente el Caja Laboral no jugaba, era carnaval y hubo menos gente, por consiguiente, encontraron sitios vacíos. Al tercer día por lo que pasó, estuvimos en un palco. Con la ubicación arreglada vi los partidos todo lo que pude (modo entrenador) porque había otro problema que era mucho más agradable y que, de facto, fue lo mejor de la Copa: Las aficiones. A mi derecha, los anfitriones, a quienes tenía ganar de oír en vivo animando con su charanga y haciendo seguir sus ritmos al resto con palmas. Sinceramente, fui un baskonista más. A mi izquierda tenía a un ‘showman’ que ama este deporte: ‘El Malaguita’, el líder de los ‘Pío, pío’ y otro seguidor más de los vitorianos cuándo hacía falta. Enfrente escuchaba ¡Estu-diantes! , ¡Bil-bao basket! , ¡Cai!… Un ambiente que a todos los que les gusta el baloncesto y no han estado en una Copa del Rey les recomiendo que, si pueden, lo vivan ‘in situ’ porque merece la pena. Ese ambientazo me reafirmó varias cosas: Si te gusta el  BA-LON- CES-TO y eres de tu equipo, lo animas pero si pierdes no pasa nada, DEPORTIVIDAD.

AficionGranca

 

La ACB  debería mirar por las personas que dejamos dinero por querer ver el espectáculo en directo. Sin el dinero del abono o el que gastamos ese día en la capital vasca la Copa del Rey sobreviviría con más dificultades. Esto lo digo porque no me parece bien que la final fuese a las siete de la tarde, porque como consecuencia nos fuimos antes de que empezase el partido (¿Cómo iba a estar luego la carretera de nieve…? Al día siguiente mis padres tenían que trabajar y yo ir al instituto). Mientras que si lo pones más pronto no hubiera sucedido ese problema. Podría entenderlo por el cansancio de los jugadores por haber jugado las semis el día anterior pero no. No porque durante ese fin de semana el BSR Valladolid, por ejemplo, disputó tres partidos en dos días en la edición de la Copa BSR que se jugó paralelamente en Bilbao (ganó FUNDOSA ONCE). No quiero decir que los jugadores catalanes y valencianos no tuviesen que descansar o el mérito que tienen los pucelanos que jugaron más que los de pie, simplemente, creo que los equipos tienen tiempo para jugar sin mucho cansancio porque las plantillas, además del tiempo entre los partidos, tienen ayuda para recuperarse en los tratamientos que les da su personal médico y de fisioterapia.

TVE compró los derechos de la Copa del Rey y también influyó en la hora de la final pero eso dejémoslo pasar porque lo más grave es que pareció que no les interesaba lo que estaban ofreciendo al espectador. El día antes de marcharme a Vitoria me quedé a ver el TD1 para comprobar qué decían del torneo. No me llevé una decepción porque ya lo suponía, sin embargo, me picó la curiosidad de cuánto me iba a lamentar esta vez por el tratamiento al baloncesto que le otorga la televisión pública. Fueron dos minutos de los cuales la mitad se la dedicaron a la lesión que sufrió Pau Gasol en el encuentro de la madrugada pasada ante los Nets. Es lógico que comenten lo del pívot de Sant Boi, que no lo quiten, pero, a su vez, amplíen más la información del evento que les va a ocupar los siguientes cuatro días. Tampoco hubo previas antes de los encuentros y el lunes de la siguiente semana fueron las tres mejores jugadas de la final. Los medios deportivos en España son fútbol pero, por eso, no hay que dejar de denunciar lo que es injusto.

El colofón a algo que espero no olvidar nunca, obviando lo de los asientos y el tener que volver antes, hubiese sido que la Copa ACB y la de BSR hubiesen coincidido aunque lamentablemente para eso tendría que haber acuerdos entre la ACB y la FEDDF, algo que no parece que se vaya a producir. Pero sería muy importante para captar aficionados al basket de la silla e intentar que se promocionase más en los medios.

En algo más de un mes tengo una competición muy cerca del Buesa Arena entonces mi retrospección volverá al 7 de febrero de 2013. Gracias al CAI por permitirme vivir algo maravilloso pero sobre todo gracias a los de siempre… MIS PADRES.

¡Nunca me he ido! Las obligaciones son lo que son… Hasta la próxima.

Artículo de Alejandro Jordán


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