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El Ritmo de la Cancha


Eran unas hojas sueltas. Estaban impresas a ordenador, pero corregidas a mano. Había párrafos completamente tachados y pequeños apuntes a los márgenes. Las leí casi sin respirar. En minutos. Me atrapó una breve historia sobre la relación del baloncesto y las drogas que trufaba las vidas de Jim Carroll, Earl Manigault o Len Bias con datos que ambientaban una época que se abría oscura en mi mente a cada palabra. Cuando el escritor preguntó por mi crítica no pude decir mucho. Era como me esperaba. Excelente.

Desde que conocí a Jacobo Rivero, hace ya más de dos años, sabía que llevaba un tiempo dándole vueltas a eso de escribir un libro. Que andaba en ello. Curioso, en nuestros encuentros siempre le encuestaba sobre el asunto, teniendo la sensación de que la cosa marchaba lenta pero segura entre los azares de su vida. Hace unos meses, cuando me dio a probar parte del producto y luego me confirmó que tenía una editorial interesada, me sentí nervioso, espectante por ver por fin “el libro”, lo que sabía que tanta ilusión le había causado a mi amigo.

Me compré mi ‘El Ritmo de la Cancha’ justo después de que lo presentará en el FNAC de Callao y poco antes de que una dedicatoria manuscrita nos fundiera en un abrazo. Pocos días más tarde busqué algo de paz en un parque madrileño para terminar de saborearlo. En poco más de dos horas había terminado las 150 páginas. Algunas de ellas, sin haberlas leído antes, eran reconocidas gracias a la ingesta de Sputnik o a largas conversaciones previas y privadas. Aún así, me quedé con ganas de más. No creo que pueda decirse algo mejor de un libro.

‘El Ritmo de la Cancha’, en Palestina

Sería fácil recomendar ‘El Ritmo en la Cancha’ por una simple cuestión de amistad. Si nos ponemos poéticos, he visto crecer a la criatura como si de un ‘sobrino’ se tratara y ahora, tan guapo, quiero enseñarlo a todos orgulloso. Pero quedarme en estos sentimentalismos sería un flaco favor a la calidad del trabajo de Jacobo Rivero, seguramente, uno de los mejores contadores de historias deportivas y humanas de este país.

Porque ‘El Ritmo de la Cancha’ no es un simple compendio de relatos de baloncesto, porque si sus protagonistas fueran médicos o bomberos o jugaran al pádel, sus existencias nos llenarían igual que nos llenan estas 13 seleccionadas piezas como un disco de grandes éxitos. Tampoco es solo un libro de viajes como he escuchado por ahí. Porque nos traslada por Palestina, New York, Venezuela, Filipinas o Argentina, pero igualmente podría estar clavado en Lavapiés, Horta, La Jota o La Chana. Porque ‘El Ritmo de la Cancha’ es ante todo un eco vital, humano e internacional, un canto al juego por mera diversión, a seguir disfrutando en la cancha de la vida pese a todo. Una declaración existencialista que abarca todos los rincones y corazones por los que transitan los textos, tan diversos como iguales, como el de cualquiera de nosotros. Encuentro un perfecto resumen en uno de los trazos finales del último capítulo, con una cita de ‘Annie Hall’ de Woody Allen: “Así que hemos de procurar pasarlo bien mientras sigamos aquí”.

Y ‘El Ritmo de la Cancha’ es un ejemplo de buen periodismo, de una profesión que nos están arrebatando y que Jacobo Rivero glorifica en su obra prima literaria y ensalza en un epílogo que debería impartirse en las clases de Ciencias de la Información o en los Cursos de Entrenador. La minuciosa documentación, el pequeño dato que te descubre un universo, el envoltorio social que contextualiza cada tema, la investigación de la curiosidad, la opinión sin adoctrinar, el abrazo a la fuente por declaraciones o respeto, la escueta pero precisa narrativa… son un ejercicio de libertad, dignidad y amor por el trabajo periodístico en esencia y en peligro de extinción.

En una dimensión más intima, ‘El Ritmo de la Cancha’ es una pequeña autobiografía del propio autor, que vuelca su mundo interior, sus filias y sus fobias, entre la marea de letras, puntos y comas. Sus conocidos reconocemos entre el blanco y el negro a un hermano de múltiples familias, un catador de Gin Tonic, un entrenador demente, un pedagogo cuerdo, un competidor competente, un genial bromista, un seriófilo baltimoriano, un bloguero orgulloso, un soñador de realidades… Yo reconozco a un amigo y a un ejemplo.

P.D: Si os interesa pillar el libro está en las grandes tiendas de ocio, pero también lo podéis encargar aquí.

Os adjunto la reseña que escribí sobre ‘El Ritmo de la Cancha’ en Diagonal (leer) y la entrevista que realicé al autor por ese motivo (Preguntas Jacobo_Puertatras).


7 Responses to “El Ritmo de la Cancha”


  1. 14 agosto 2012 a las 9:32

    Muchas gracias brother. Mucho elogio compartido, es decir que se refleja en ti. Un abrazo grande y seguimos disfrutando del ritmo de la cancha.

  2. 14 agosto 2012 a las 11:08

    Después de leer este artículo y de seguir queriendo acercarme al libro con más ganas que nunca, solo me queda una pregunta que hacer, ¿para cuándo una presentación en Zaragoza?

  3. 14 agosto 2012 a las 20:42

    En septiembre si Sergio se anima yo encantado de hacer una presentación en Zaragoza. Se admiten sugerencias de lugar, preferiblemente en librerías. Un saludo.

    • 4 sraly
      16 agosto 2012 a las 11:25

      @Jacobo Rivero Hablaremos de ello porque es muy probable que se pueda hacer algo para septiembre. Nos vemos pronto y carlamos sobre ello y otros proyectos.

      Un abrazo a ambos y gracias por vuestras palabras

  4. 14 agosto 2012 a las 22:58

    Hace unos meses tuve el gustazo de conocer a Jacobo y al gran “Mo Sweat” durante la presentación en Barcelona de Cuadernos de Basket, cervezas, basket y buen rollo. El mundo de la canasta nos da buenos ratos aunque la pelota naranja no ande por ahí. Cuando supe de la publicación de “El ritmo de la cancha” me apresuré a buscarlo y lo devoré en cuatro ratos. He de confesar que me sorprendió muy gratamente pues no se trata en absoluto de un libro de baloncesto, es mucho más que eso. Con la excusa del mundo de la canasta se no presentan una serie de historias de esa imperfección de la Naturaleza que es el género humano, maravilloso si se le da la oportunidad y abominable en muchas más ocasiones de las deseadas. “El ritmo de la cancha” es un libro que podríamos encontrar en la sección de Sociología, Historia, Antropología o Literatura de cualquer libreria, es una obra imprescindible para todo aquel que se emociona con un libro en las manos, con el sonido de la red al acariciar el balón o con una cerveza compartida. ¿Que se hace corto? Según se mire, yo ya voy por la tercera lectura. Un saludo!!!

    • 16 agosto 2012 a las 17:37

      Muchas gracias Charlie, aquel encuentro fue un auténtico placer y aprendí mucho. Espero nos volvamos a ver pronto, en septiembre es probable que vaya a Barcelona. Un abrazo grande.


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