08
Feb
12

La medida de Jorge Sanz


Es en ese preciso momento, entre esas ocho estrofas de silencio y respeto, cuando Jorge encuentra su pausa. Entonces su curiosa mano rasca su bolsillo y halla la caricia confidente del tejido. En ese instante, cuando el pabellón escucha callado o canta ‘The Star-Spangled Banner’ es cuando él comprende dónde está, lo que está viviendo. Es ahí cuando entiende que esa vorágine merece la pena plenamente. Agarrado a su bandera, a su inseparable medida de la Virgen del Pilar, en mitad del himno americano, este zaragozano echa la mirada hacia atrás y recuerda ese día que llegó a Boca Raton para cumplir su sueño: ser entrenador en la NCAA.

Juguetona. La pelota que le tiraron sus hermanos Queco y Andrea le rebotaba en la cabeza encerrado en esa oficina. No paraba de despertarle del letargo del trabajo. Debía liberarla. Un día abrió la puerta para que saliera esa naranja traviesa y detrás de ella se lanzó él a perseguirla como si aún estuviera en el patio de Compañía de María o en el recreo de Tiempos Modernos, en la pista del CBZ o en la ribera del Helios. Cuatro años trabajando para una multinacional de cosmetica habían sido suficientes para entender que allí no era feliz y que solo sabía y quería hacer otra cosa. Baloncesto.  Jorge Sanz se cansó de esa vida. Quería, como esa pelota, ser libre. “Lo hablé con mi familia y mi pareja y decidí buscar suerte en Estados Unidos”. Buscó y buscó su lugar en el mundo y siguió buscando hasta que encontró tres palabras. Florida Atlantic University. “Fue casi por casualidad. Busqué por diferentes estados y por motivos de trabajo mi esposa y yo nos centramos en un principio en el área de Nueva York. Luego me dí cuenta de que encontrar trabajo no era tan fácil y busqué la vía de los estudios. Salió la opción de Florida, donde me convalidaban casi toda la carrera y tenía sólo que hacer un año más para obtener el título americano. Y además hay vuelos directos a España desde Miami”, relata Jorge. Así, un 24 de julio hizo las maletas y se plantó en Boca Raton.

Jorge Sanz, segundo por la izquierda y agachado, en su etapa en el Helios de Primera Nacional

No se encerró en las aulas. Como buen base, buscó con inteligencia el camino más claro hacia la canasta. Decidido, se plantó en el pabellón durante un entrenamiento del equipo y dijo que quería ayudar. La acogida fue buena. De discreto ‘voyeur’ pasó a tener un papelito en la obra como ‘student manager’. “Comencé grabando los entrenamientos del equipo, desde lo alto de las gradas. Los ratos que no estaba en clase los pasaba en el pabellón y cada vez fui cogiendo más responsabilidades: intercambio de vídeo con otras universidades, edición de vídeo, acompañé al equipo en varios desplazamientos y acabé haciendo un par de scoutings”. Pese a no cobrar ni un dólar, pero sintiéndose útil, aprovechó este primer curso para ganarse la confianza de todos y completar las asignaturas con las que conseguiría el título americano de su carrera (ESIC).  “¡Estaba viviendo desde dentro cómo trabajaba un equipo de la División I de la NCAA!”.

No era solo eso. Su trabajo no fue baldío. Cuando el asistente Matt McCall se marchó a la vecina y potente Universidad de Florida para ser ayudante de Billy Donovan quedó vacante la plaza de Director de Operaciones. Nadie en la FAU dudó de quién era el mejor para cubrir ese hueco. Jorge Sanz aparecería en la foto oficial de la temporada como un ‘búho’ (Owl) más. Porque a nuevo cargo, nuevas responsabilidades. Jorge se levanta pronto cada mañana, sobre las cinco y cuarto, y una hora más tarde ya está en la oficina, comprobando los mensajes y enviándolos a otros departamentos, charlando con los profesores para ponerse al día sobre las notas y obligaciones de los jugadores (“Si no estudias, no entrenas. Si no entrenas, no juegas. Sin excepciones”) o informándoles de que llegará tarde a una clase porque el entrenamiento se ha extendido un poco, coordinando actividades con los voluntarios, revisando que no haya cambios en los vuelos o en las reservas de hotel, realizando algún scouting o confeccionando un repaso estadístico… Y de 8.00 a las 11.00 se va al entrenamiento. “No tengo responsabilidad directa en aspectos técnicos, pero me gusta tomar notas mentales y plantearme que decisiones tomaria yo si tuviera dicha responsabilidad”, comenta.

La plantilla de Florida Atlantic de la temporada 2011-12 con Jorge Sanz, primero de pie por la izquierda

La plantilla de Florida Atlantic de la temporada 2011-12 con Jorge Sanz, primero de pie por la izquierda

Seattle, Washington, Tampa, Lawrence (Kansas)… La temporada es larga. 16 largos viajes en total de una punta a otra de Estados Unidos. “Me dicen que tengo mucha suerte porque viajo mucho, pero si te digo la verdad los viajes son frenéticos y no se ve nada. De la cancha al hotel y de nuevo al avión”. Aunque intenta tenerlo cerrado todo antes de empezar la temporada, siempre hay detalles sueltos o cambios en el último momento. Jorge es el encargado de que todo salga perfecto, que los jugadores cumplan sus responsabilidades académicas y sólo tengan que centrarse en hacerlo correctamente en la pista. “En cada viaje tenemos horas asignadas para el estudio y tutores que ayudan para que los jugadores no vayan retrasados y pese a los largos desplazamientos no pierdan materia y estén al día. Además se adaptan horarios y calendarios lectivos para que los jugadores puedan cumplimentar sus obligaciones académicas. Se retrasa o adelanta la entrega de un trabajo. El número de horas lectivas es el mismo”. Y durante el partido, siempre atento y predispuesto, siempre echando una mano, es un ojo más para que no se escape nada. Es él quien se encarga de recoger todo aquello que las estadísticas no registran. “Anoto, por ejemplo, las buenas ayudas que realiza un jugador o quién corre o no el contraataque. También marco el nombre de las jugadas del rival, porque, claro, en los vídeos no hay audio y es esencial para poder ajustar rapidamente durante el partido”.

Siempre hay algo que hacer. De todo menos una cosa. Descansar. Echarse en el sofá es una alternativa poco probable para Jorge, aunque al menos la presencia de su mujer Franchesca desde el pasado mes de abril alivia el trajín y aplaca cualquier brote de soledad o nostalgia. “Durante la temporada, cuando tenemos un par de días seguidos en casa es siempre entre semana y debido a que mi mujer trabaja entonces, como mucho me escapo al gimnasio. No hay mucho tiempo libre”. Lo atestigua Puertatrás. Esta entrevista se realizó el Día de Acción de Gracias, en uno de sus escasos días de vacaciones, que pasó “adelantando temas” en su oficina en el pabellón. Y sin pavo.

Verano. Florida. ¡Tiempo de playa! Pregunten a Lebron. Nada de eso. ‘Summertime’ no da tregua para este aragonés con tesón. En junio se encarga de coordinar el Mike Jarvis Team Camp, un torneo donde se disputan 150 partidos en menos de tres días y se reúnen 48 equipos de instituto diferentes. Entonces… será en julio y agosto cuando tendrá un respiro. ¡Qué va! Porque entonces se alarga el tiempo del ‘recruit’ y él debe encargarse de la logística desde su oficina, de que los entrenadores tengan todo solucionado para poder seguir por los rincones de los 50 estados de la nación a los jugadores de instituto que se pretenden engatusar para la causa. “Mayoritariamente, basamos nuestras incorporaciones en jugadores del estado de Florida, pero en la plantilla actual te encuentras otros seis estados y tres nacionalidades diferentes”, explica Jorge.

Un programa global de 140 nacionalidades

Jorge Sanz trabajando desde el banquillo de la FAU

Porque Florida Atlantic no es uno de los principales programas deportivos dentro de la NCAA, lejos de la pompa de Kansas, Kentucky, North Carolina, Duke o UCLA, lejos de las parrillas de las cadenas estatales. “No somos conocidos a nivel nacional”, se lamenta Jorge. Es una universidad pequeña (29.000 estudiantes) peleando en un universo de gigantes. Un dato lo dice todo. Ningún jugador ‘owl’ ha sido drafteado o jugado en la NBA. Pero eso se explica porque su pasado es corto, dado que no entró en el cuadro de baloncesto masculino hasta 1988 y sólo cinco años después logró su ascenso a la Division I universitaria, pasando finalmente en 2006 de la Atlantic Sun Conference a la Sun Belt actual. En todo este tiempo el equipo sólo ha logrado una presencia en el Torneo Nacional de la NCAA, en el 2002, perdiendo en primera ronda con Alabama. Entonces era el entrenador Sidney Green, excompañero de Michael Jordan en los Chicago Bulls y padre de Taurean Green, bicampeón de la NCAA con los Florida Gators, exbase del Gran Canaria y CAI Zaragoza y nativo de Boca Raton. Un vistazo al ‘Hall of Fame’ de FAU aclara otras razones. Allí figuran principalmente estrellas de la natación, el beisbol y el golf y sólo Yolanda Griffith se salta la norma a lo grande. Allí cursó un año la MVP de la WNBA en 1999, MVP de las Finales y campeona en 2005, dos oros olímpicos con USA en Sydney 2000 y Atenas 2004. No es un mal ejemplo a seguir.

Pero la dirección del departamento de deportes de Florida Atlantic quiere cambiar su suerte, entrar en el mapa y para ello contrató hace un par de temporadas a Mike Jarvis, un ‘coach’ de prestigio nacional después de su paso por Boston University, George Washington, St. John’s y la selección nacional U22 (Mundial de 1993 de España con Eddie Jones, Corliss Williamson, Theo Rattlif…) y en cuyo extenso currículo tiene el honor de haber trabajado con técnicos como Jim Calhoun o Tom ‘Satch’ Sanders y entrenado a jugadores como Michael Jordan (Torneo McDonalds para mejores jugadores de high school), Pat Ewing o Ron Artest. “En estas universidades con menor tradición la labor de los técnicos es casi mayor porque no disponemos de jugadores que marquen la diferencia individualmente y el trabajo colectivo debe ser mayor”.

Bajo su mando, la temporada pasada los ‘Owl’ alcanzaron por primera vez el mejor registro (13-3) de su conferencia en la fase regular. Pese a caer pronto en el torneo final (North Texas), lograron una plaza para el Torneo NIT en el que perdieron con Miami (85-62). La única pérdida relevante del alapívot senior Brett Royster, que actualmente juega en los Riders Leicester de la Liga inglesa, presagia que esta temporada puede fortalecer la progresión del ‘roster’ y el asalto al Torneo Nacional. Confeccionando un calendario más exigente, con visitas a tres Top25 (Kansas, Mississippi State y Harvard) y sólo cuatro partidos ‘non-conference’ en el FAU Arena, ‘Coach’ Jarvis y los Owls mantienen un balance negativo de victorias-derrotas en la temporada (9-14) y sólo un 5-5 en sus enfrentamientos de Conferencia a falta de seis partidos para que comience el Torneo final de Sun Belt en Hot Springs (Arkansas).

Entrenamiento de FAU en el Allen Fieldhouse, mítica pista de Kansas

Los buenos resultados han hecho que los estudiantes vuelvan a The Burrow, ‘La Madriguera’, el pabellón de 3.000 localidades que en estas dos últimas temporadas ha roto recórds de asistencia. El magnífico ambiente que contagia cualquier partido de la NCAA empieza a vivirse con pasión en este punto del sureste de Estados Unidos. Y más cuando se enfrentan con Florida International, en lo que se puede llamar el ‘derby estatal de la Sun Belt’. Ese día los PrOWLers, como se hacen llamar los aficionados de FAU, han ideado el ‘Burry the burrow in red’, con lo que se pretende teñir las gradas de rojo, aunque en otras ocasiones especiales se han vestido todos de azul o de blanco, como en la última excitante victoria ante Western Kentucky. La que nunca falla es Hera, la mascota. “En el campus principal sólo viven permanentemente unos 3.000 estudiantes, por lo que llenar un aforo de 3.000 es todo un logro”, afirma Jorge. “Nos ayuda que el equipo de fútbol americano no esté pasando una buena racha…”.

La universidad cuenta con siete campus diseminados por todo el estado, aunque el principal y más grande está situado junto al aeropuerto de Boca Raton. El departamento de castellano es uno de los más prestigiosos a nivel nacional y da una muestra de la apertura internacional de un centro que congrega a 140 nacionalidades. En el mismo equipo de baloncesto masculino hay un argentino (el cordobés Pablo Bertone) y un croata (Dragan Sekelja). Y Jorge, claro. “No he conocido aún a otro extranjero en un cargo similar al mío en la Liga, aunque desde que estoy aquí he recibido varios emails de entrenadores españoles interesados en conocer mi experiencia y saber qué hay que hacer para llegar aquí. No es fácil. Incluso ahora con la crisis hay técnicos del ámbito de la NBA que ven en la NCAA un nuevo horizonte laboral”, dice Jorge, sorprendido al conocer el precedente aragonés que siguen sus pasos sin saberlo. El actual entrenador del CAI Zaragoza, José Luis Abós fue asistente de Dave Odom en los ‘Demon Deacons’ de Wake Forest durante la temporada 1999-2000.

La presencia de ‘inmigrantes’ en plantillas de la NCAA es habitual desde hace décadas, aunque la apertura de la NBA al mercado europeo gracias al éxito de pioneros como Petrovic, Sabonis, Divac, Parker, Nowitzki o Gasol hace que la universitaria ya no sea vista como la puerta exclusiva de entrada al baloncesto profesional estadounidense. Eso no evita que Jorge anime a los jugadores del ‘Viejo Continente’ a probar en América. “Antes el jugador europeo estaba infravalorado y ahora quizás se les exige demasiado pronto competir con los mejores. Todos quieren tener al nuevo Petrovic o al nuevo Nowitzki”. Pero la opinión de Jorge va más allá de la rentabilidad competitiva o del hecho de benficiarse de las modélicas instalaciones o condiciones de trabajo y se adentra en las ventajas académicas y formativas que conjuga la NCAA con la práctica deportiva, un plus que en Europa, aunque circulen paralelas, no está tan potenciado en el sistema de clubs. “Cuando Navarro tenía 18 años ya se sabía que él iba a llegar, pero hay una enorme clase media que debe pensar qué hacer si no alcanza ese nivel o si, desgraciadamente, se lesiona. En ese sentido la NCAA ofrece un colchón, porque además de desarrollarte deportivamente te da la oportunidad de formarte y obtener un titulo universitario. Pero hay que saber elegir el programa adecuado, tanto a nivel deportivo como académico, porque hay una amplia posibilidad de alternativas y hay que decidirse por el más conveniente. Cuando yo veía con mi hermano los partidos en Sportmania nos quedábamos alucinados porque nos parecía un mundo inalcanzable, pero ahora hay mucha más información, lo que lo hace más accesible”, aconseja este zaragozano de 28 años. El caso del propio Rafa Vidaurreta es paradigmático. Tras su retirada ha potenciado las habilidades en comunicación que aprendió en Wake Forest para reconducir su carrera profesional dentro de la infraestructura del Club Estudiantes.

FAU arena o The Burrow

No es tan fácil para un entrenador. Un abismo filosófico separa a las pizarras de cada lado del Atlántico, pese a que el respeto y admiración por el trabajo que se hace en ‘la otra orilla’ es comprobable por el intercambio de conocimientos. Jorge es un ejemplo de ello. Su mentalidad europea del baloncesto es gratamente recibida por Mike Jarvis. Su presencia en los entrenamientos no es para nada testimonial y su punto de vista es bien valorado. “Yo no tomo la iniciativa, en el sentido de que no me meto donde no me llaman, pero cuando me preguntan, opino sinceramente”, aclara. Jorge matiza que la estricta legislación de la NCAA en cuanto a entrenamientos (están reducidos por el número de partidos y largos desplazamientos y limitados al curso escolar, por lo que no se permiten en postemporada) restringe el desarrollo táctico de los jugadores. “El baloncesto europeo está muy bien visto, tanto a nivel de fundamentos defensivos como de técnica individual y, en general, de juego sin balón. El sistema competitivo de Estados Unidos hace que por activa o por pasiva se potencie el uno contra uno. En Europa entramos más en los detalles. Se puede decir que aquí los jugadores tienen quizás mayor talento o, sobre todo, capacidades atléticas, pero tácticamente les cuesta mucho más desarrollarse porque no lo abordan adecuadamente antes de llegar a la Universidad. Por poner un ejemplo, en Europa las rotaciones defensivas son algo natural, mientras que a muchos jugadores aquí hay que hacerles un croquis”, advierte este aragonés con conocimiento de causa porque antes de ir a Florida ya había cursado un año en una high school de Pennsylvania. Desde la experiencia Jorge aclara, para los interesados, que no disponer de la titulación española sobre baloncesto no es un impedimento en Estados Unidos, porque para “entrenar además de saber de baloncesto hay que pasar un test que acredita que conoces el reglamento de la NCAA, sobre todo, en cuanto a la regulación de reclutamiento de jugadores y el sistema amateur de la competición”.

A Jorge le encantaría pasar este verano ese examen. Eso querría decir que ha entrado con todas las credenciales en el staff técnico de Florida Atlantic. Lo que tiene claro es que no es un futuro imposible. “La mayoria de los entrenadores asistentes vienen de abajo, han llevado el agua, pasaron a analizar video, siguieron cogiendo experiencia y han ido aprovechando las oportunidades que salen. Con lo que de momento, voy por el buen camino”. Pese a que echa de menos a la familia y “la comida de mi madre”, sabe que su aventura americana acaba de comenzar. “¿Volver a España? Si acabo de llegar”. Porque él sigue persiguiendo esa pelota juguetona, libre, como debería ser la vida de cada uno de nosotros a pesar de todo. Su libertad le encadena voluntariamente al esfuerzo de convertirse en ‘Coach’ Sanz. Y en ello está. Y encima tiene la suerte de que si algún día se olvida de cuánto le ha costado llegar hasta allí, de lo que ha dejado atrás, sólo tiene que meter su mano en el bolsillo para hallar la medida de su sueño.

*A este reportaje se le añade un artículo de opinión publicado en la Revista de la FAB que podéis leer aquí

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9 Responses to “La medida de Jorge Sanz”


  1. 1 alejandropena-jenarodiaz
    8 febrero 2012 en 16:11

    Estupenda historia y gran aventura la de Jorge. Recientemente he estado en contacto con el deporte NCAA y los coaches de universidades, y es un mundo aparte. Su experiencia será irrepetible.

  2. 8 febrero 2012 en 22:17

    Interesantísimo como siempre y muy cercano esta vez. Enhorabuena una vez más, srlay. En esta ocasión además del contenido me ha encantado el envoltorio, el ritmo, la lírica; el texto tiene un ritmo fantástico. Será que me ha llegado más. Será que estás inspirado. Congrats, mañ(o),

  3. 3 Baron Von Tito
    8 febrero 2012 en 23:06

    Magnífica historia contada de manera soberbia.Gracias por hacer que lo que llevamos viendo durante años en la TV puede estar a nuestro alcance.Felicidades

  4. 4 Pablo Guimera
    9 febrero 2012 en 16:52

    Felicidades! La NCAA es un mundo increíble y totalmente desconocido para España. Yo estoy en la fase de Student Manager con Kansas State y la oportunidad de disfrutar de este mundo es única. Disfrutémosla!!
    Mucha suerte y espero que por lo menos se metan en el NIT!

    • 5 sraly
      9 febrero 2012 en 21:28

      @Pablo_Guimera Gracias Pablo por entrar en Puertatrás. Te invito a seguir conociendo este pequeño rincón del baloncesto y el periodismo. Espero que tu experiencia en Kansas State sea beneficiosa y si quieres narrarla aquí tienes un espacio donde hacerlo (puertatras@yahoo.com) Enlazo un post de Basket4us donde podéis encontrar más detalles sobre el sueño de Pablo.

      http://www.basket4us.com/blog/2011/11/la-ncaa-desde-dentro/

      Gracias a todos por comentar y leer Puertatrás y por vuestras palabras de apoyo y calificativos sobre este post, aunque el mérito es únicamente de Jorge Sanz. Esperemos que él, como todos, sepamos cumplir nuestros sueños desde nuestra libertad de elección y no encadenados a los que los otros nos dices que es lo normal.

  5. 6 santiago
    10 febrero 2012 en 0:47

    Simplemente espectacular historia, esperamos nuevas noticias de tu aventura, y impresiones y verte dentro de poco arriba en la NCAA

  6. 10 febrero 2012 en 23:29

    Jorge sabe que le tengo mucha admiración y que le sigo en la medida que ESPN decide acercarse por Boca Raton (muy poco). La NCAA es un mundo fascinante y poder vivirlo desde dentro es un privilegio al alcance de muy pocos. A ver si este año tienen suerte en el torneo de Conferencia y podemos verle en el mayor espectáculo de baloncesto del mundo, el Madness.

    Gran trabajo Sergio. Un español al que nadie hace caso y cuya trayectoria es admirable.

  7. 8 Ernesto
    11 febrero 2012 en 17:33

    Un trabajo ímprobo a años luz de tanto periodismo deportivo remunerado pero mediocre.Enhorabuena!


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