19
Nov
11

Kaosovo


Problemas de infraestructura. Esta escueta nota anunciaba la razón del aplazamiento del partido entre el Kosova y el Trepça. Era la tercera jornada de la Superliga, la siguiente a que se certificase la desaparición del KK Bambi y el ascenso por decreto multiétnico del Futura. El abstracto mensaje escondía una realidad vergonzosa, un asunto de media hora en cualquier pabellón medio en España y que en Kosovo describe perfectamente el caos que dribla día a día su baloncesto. Los ‘problemas de infraestructura’ del pabellón de Vushtrri, cuna del héroe nacional Hasan Prishtina y de la academia de la policía multiétnica, no eran otros que un tablero roto que no se había podido reemplazar a tiempo para jugar el derbi de la región de Mitrovica. No había otro. Los fallos logísticos son contagiosos. Esa misma fecha, tuvo que retrasarse otro duelo por el alargamiento imprevisto de unas obras de rehabilitación en el Pabellón de la Juventud de Pristina. En la séptima jornada, solo dos equipos de ocho han disputado todos sus encuentros.

El tablero hecho añicos en el pabellón del Kosova

El pasado 1 de noviembre se cerraba el plazo que tenían los clubs para presentar en la sede de la Federación de Baloncesto de Kosovo (FBK) todos los contratos de sus técnicos y jugadores, algunos extranjeros. Ningún papel llegó a las oficinas ante la alarma de directivos y prensa. Pero esa era casi una noticia menor para las jaquecas de los dirigentes de la FBK esa semana. En la jornada del domingo, el árbitro Jalal Mu’minin fue agredido por un aficionado mientras se disputaba el tercer cuarto del encuentro entre el Peje y el Trepça (54-58), líder invicto de la Superliga. La asociación dictaminó la victoria por 0-20 para el Trepça de Mitrovica, dos partidos de clausura del pabellón Karagaq del Peje y, ante la amenaza de huelga del colectivo arbitral, una sanción ejemplarizante de tres años de inhabilitación al jugador local e ‘internacional’ con Kosovo Valdet Grapc por considerarle culpable de iniciar los incidentes al intentar golpear al colegiado. Grapc, de 37 años, anunció su retirada tras conocerse la pena. “Hubiera preferido terminar mi carrera de forma más placentera. Pero el comportamiento de la Federación es desalentador. Trata mejor a los árbitros que a los deportistas y no se da cuenta que sin nosotros no habría deporte, pero sin un árbitro, sí”, declaró el pívot del Peje al diario Gazeta Express.

Trifulca del encuentro Peje-Trepça / KOHAnet

Este esperpéntico resumen de prensa pone en lugar el lío por el que se atasca el baloncesto profesional de Kosovo. La lucha por regular una liga que sea un reflejo de apertura internacional es noqueada por la precariedad de apoyos, la debilidad económica, el desorden federativo, la anarquía de los clubs, la violencia latente en las canchas, la falta de amparo de la FIBA y la débil legislación deportiva de un estado que gatea en el limbo legal. La enredadera de sobresaltos no se cansa de crecer y la punta de sus espinas no perdona a nadie. Uno u otro club son salpicados por este tipo de noticias desagradables. No se salvan ni los símbolos. Incluso ellos, los poderosos, los campeones, son el paradigma del bochorno. O cómo calificarían una historia en la que se mezclan varios juicios, luchas de poder, mentiras, amaños federativos, políticos mirando a otro lado, luchas intestinas, amenazas gubernamentales, papeletas falsificaciones, rectificaciones obligadas, periodistas fisgones, un ministro salvador… Y no, no es un guión de Valle Inclán para una serie de la HBO. Agárrense, que vienen curvas.

Como reza su escudo, el KB BC Pristhina fue fundado en 1970. Este verano desapareció. Hoy es el segundo clasificado de la Superliga, sólo ha perdido un partido y acaba de recuperar de su éxodo turco a una de las estrellas del baloncesto kosovar, Yll Kaçaniku. En medio, una sucesión de acontecimientos bíblicos: resucitó por imperativo ministerial tras un dudoso espectáculo propio de Caín y Abel que acabó con una decisión salomónica. Apellidado Sigal, en las temporadas el club ha dominado la nueva competición kosovar con la consecución de ocho títulos de Liga y seis de Copa, incluido el reciente doblete. Es el absoluto dominador del básket kosovar desde el final de la guerra (1999) y había sido galardonado como el mejor club de la república en la primera década del Siglo XXI. Su éxito se fundamenta en la presencia de las mejores estrellas locales, fichajes extranjeros, principalmente americanos o africanos, y entrenadores reconocidos en la zona, como el actual, el seleccionador nacional, Arben Krasniqi. Este esfuerzo financiero por proyectarse pese al ‘embargo’ de la FIBA como un club internacional le hizo mantener relaciones y jugar amistosos con equipos de Croacia, Montenegro, Macedonia o Turquía como Zadar, Rijeka, Budućnost o Efes Pilsen, pero también fue su tumba deficitaria. Porque el pasado 5 de junio, cuando su capitán  elevó su sexta liga consecutiva en una campaña cuasiperfecta –dos derrotas en 33 partidos con un 5-0 en playoff–, el presidente, Artan Rugova, sabía que seguramente la racha cesaba en ese minuto.

Artan tenía un plan y lo ejecutó el 10 de septiembre. Esa tarde, en la clandestinidad, sin hacerse pública, supuestamente los 37 consejeros del club decidieron en asamblea la disolución de la sociedad por la imposibilidad de hacer frente a las deudas de casi 300.000 euros que sostenían con algunos jugadores y técnicos. La cifra se había engordado desde 2005 y tenía al club hundido en un mar de pleitos, la imposibilidad de encontrar un fuerte patrocinador y con varias cuentas bancarias embargadas por orden judicial. Nada de leyes concursales. La maniobra de rescate era simple: liquidada la sociedad, liquidada la deuda. La picaresca crecía cuando cinco días después (15 de septiembre) nacía un nuevo club bajo las siglas AC Prishtina y fundado por los mismos miembros que habían ‘enterrado’ a su hermano mayor y que mantendría la misma plantilla deportiva y de empleados. El bautismo fue consagrado por la Federación, de la que Artan Rugova es vicepresidente, que comunicó el 20 de ese mes que la prematura sociedad sería inscrita en la Superliga para ocupar la plaza de su antecesor “por el bien del baloncesto”, rezaba un comunicado. El gobierno local aceptaba tácitamente el cambio para no perder al baloncesto en el Pabellón de la Juventud (3.000 espectadores) de la capital y este pacto se sellaba al recibir la guardia y custodia de los trofeos conquistados por el entonces extinto equipo. El regate se apoyaba con el apoyo social facilitado por las manifestaciones de adhesión de los ‘Plisat’, el grupo más bullicioso de seguidores del Sigal, en palabras de su líder, Sami Lidi.

Artan Rugova (d) en la rueda de prensa de presentación del Prishtine AC // Ridvan Slivova

Las intuidas irregularidades del llamativo plan de viabilidad eran expuestas ante la opinión pública cuando uno de los asambleistas reconocía en un periódico local que tanto su declaración como su firma en el acta de defunción del Sigal habían sido falsificadas, dado que el día que se celebró la reunión de disolución él estaba en Berlín. No era el único y varios ‘disidentes’ levantaron la mano y la voz en contra de la estrategia de Artan Rugova y la mayoría de sus compañeros, agrupándose en un bloque que pretendía mantener la continuidad del KB Prishtina. El escándolo engordó cuando se descubrió que oficialmente el nuevo club no había sido creado hasta el día 29 de septiembre, por lo que la atropellada decisión de la FBK de añadirlo a la Superliga nueve días antes quedaba bajo sospecha. Y estalló definitivamente por los aires cuando un ‘pez gordo’ puso sus ojos sobre las sospechosas formas de actuar. El mismísimo Ministro de Cultura, Juventud y Deportes y antes rapero del grupo Ritmi i Rruges, Memli Krasniqi, puso cartas en el asunto e instó a la Federación a rectificar sus actos, en un claro síntoma de la importancia de la decisión en la vida deportiva del país. No lo dijo en verso, pero sí clarito. “Estoy preocupado con los recientes acontecimientos que están rodeando al baloncesto en Kosovo. Viendo las últimas propuestas de la Federación de Baloncesto de Kosovo, he instado al Departamento de Deportes a investigar y redactar un informe sobre la legalidad de estas decisiones y, cuando lo tenga en mi poder, tomar las medidas necesarias en base a las leyes y los reglamentos”, manifestó Memli Krasniqi, bajo la amenaza de disolver la FBK.

La intervención estatal tiene siempre rápidas consecuencias cuando la vergüenza entinta los papeles. No es menos en Kosovo. El 6 de octubre, la Federación anuló la decisión de incluir al nuevo club en sus competiciones y abrió una investigación para conocer realmente quiénes formaron parte de la oscura asamblea del 10 de septiembre. Este proceso retrasa en una semana el comienzo de la Liga (del 8 al 15 de ese mes) y, posteriomente, el comité federativo decreta que se celebre una nueva reunión de socios el 13 de octubre bajo su supervisión para resolver el problema. La mano gubernamental no quedó en una palmadita reprobatoria y otro dueño de cartera del gabinete del Primer Ministro y líder del PDK, Hashim Thaçi, entró en la pista. No era un desconocido. El Ministro de Agricultura, Blerand Stavileci, y antiguo jugador del club, salió a la palestra poniéndose como líder a la cabeza del ‘grupo continuista’.

Como si de una obra de Eugene Ionesco se tratara, el mayor de los absurdos quedaba recluido para el final. El apoteosis. En este caótico contexto, el 13 de octubre, como había definido la Federación, se escenificó la bipolaridad del proyecto. No una, sino dos, fueron las Asambleas convocadas y celebradas ese día. El club tenía dos cabezas, una que se quería deborar y otra que quería impedirlo. Y ambas estaban amparadas por la legalidad. Según los estatutos. La primera, la funeraria, había sido propuesta por las 2/3 partes de la Asamblea y en ella, con 34 asistentes, se reiteró la acción de finiquitar el club. La otra, la salvadora, estaba convocada por el Consejo de Supervisión y a ella asistieron 24 compromisarios, que decidieron otorgar oficialmente la presidencia al ministro agrícola, Blerand Stavileci. Vigilantes de la Federación, del Departamento estatal de Deportes y del gobierno local, que vistos los acontecimientos habían retrocedido a terreno neutral, observaron ambos cónclaves celebrados con una hora de diferencia en lugares distintos: el Pabellón de la Juventud y el auditorio de la Facultad de Ciencias del Deporte. “Hay hechos que deben ser señalados, como la forma en la que se intentó poner fin al club. Es una violación a la legalidad y a los estatutos. Hay que ahondar en el tema de las falsificaciones. Invito a la justicia a entrar en estos casos porque son un mal ejemplo para nuestro modelo de deporte”, espetó Stavileci.

Hashim Thaçi, Primer Ministro de Kosovo, con Blerand Stavileci (i), Ministro de Agricultura

No fueron los únicos efectos colaterales de la ‘orden ministerial’. Los primeros que se unen a la pancarta son los acreedores del club. El agente norteamericano de Veritas Venture Group, Kevin Paul, puso el grito en el cielo en pleno juzgado de Pristina al encontrarse que ya no existe el club que adeuda varios miles de euros a su representado, el jugador Keena Young. “Sigo sin saber a quién pedirle esas deudas. Acabo de salir de los tribunales. Es increíble que se haya zanjado el club y los mismos dirigentes hayan creado uno nuevo y se les haya subido de forma inmediata a la élite. Esto crea un mal ejemplo para otros equipos que tengan deudas. Esto daña la imagen del baloncesto de Kosovo”, afirmaba el agente en una entrevista al periódico Koha. A estas declaraciones se unen el entrenador Ismet Rexhepit y los jugadores albanokosovares Florian Miftarit y Edis Kurajës, cuya deuda conjunta asciende a 75.000 euros, que plantean demandar a los socios del renombrado club de Pristina por señalar que habían llegado a un acuerdo para condonar esta cantidad, algo que ellos niegan. “Me comprometo a negociar la deuda, pero no con falsificadores ni impostores. Llegaré a un acuerdo, pero solo con los miembros legítimos de este club encabezado por Blerand Stavileci”, expresó Edis Kurajës.

Las grietas al ‘Plan Rugova’ alcanzaron la zona más sensible: la grada. Los fans del KB Prishtina se desmarcaron de las declaraciones de su líder y la peña Plisat mandó una carta en común en la daban su apoyo incondicional al Consejo de Supervisión. Similares fueron las palabras del entrenador, que desvinculó al ‘ala deportiva’ de cualquier proyecto y se puso a las órdenes de las personas que tomaran definitivamente las riendas de la sociedad. Los bloqueos de la jugaba no eran tan solventes como pensaba Artan Rugova, que se vio forzado a llegar a un acuerdo después de que la Federación aceptase como válida la decisión de mantener al KB Prishtina con vida. “Los Plisat somos del KB Pristina y su gloriosa historia”, se leía en el comunicado.

El esperpento sólo se ha aplazado. Las urgencias ante el inminente inicio de la Superliga promovieron un ultimátum en forma de reunión conjunta de la que ambas partes ‘acordaron’ una decisión salomónica y temporal. El campeón de Pristina seguiría con vida y sería dirigido esta temporada por una junta provisional de ocho miembros, siendo el noveno, aunque sin voto, el presidente Blerand Stavileci. Las decisiones se tomarían con el voto afirmativo de dos tercios. El secesionista Artan Rugova ostentaría el cargo de director general hasta el final de la temporada en la que se tomaría una decisión definitiva sobre el futuro del ‘mejor equipo de la década de Kaosovo’. O son dos.


3 Responses to “Kaosovo”


  1. 1 Yandrakovic
    22 noviembre 2011 a las 0:00

    Un nuevo capítulo imprescindible de un baloncesto en un país tan olvidado como apasionante. ¡Qué pasada de trabajo, amigo! Entrar en esta ventana es desconectar de todo lo que me rodea y más en estos tiempos difíciles…¡Enhorabuena por tu trabajo!!!

  2. 22 noviembre 2011 a las 20:31

    La frase del jugador Grapc no le falta razon .. pero no tiene perdon su comportamiento, con jugadores asi no puede haber deporte.
    Lo del Prithila es de chiste … madre mia ¡¡¡
    Como mas leo mas increible me resulta, no doy credito ¡¡
    Gracias Sraly ¡¡¡ por hacer saber de baloncesto.
    Kaosovo…. ¡¡¡GENIAL ¡¡¡

  3. 22 noviembre 2011 a las 22:50

    Eso de eliminar las empresas para ahorrarse pagar las deudas a los trabajadores me suena bastante. ¿No se llamaría Diazov Ferraniqi el ideólogo de todo esto?

    Genial artículo y genialmente documentado, símbolo claro del problema estructural que atraviesa este ¿estado?, con un caos administrativo y poblado de personas de dudoso pasado que dificulta mucho su posible introducción al mapa político internacional. Con todas las enormes diferencias existentes, el gobierno de Kosovo (y con ello toda la estructura, incluída la deportiva) dista muchísimo de sus vecinos balcánicos allá por principios de los 90. Hasta que no solucionen de arriba a abajo el país, poco podrán hacer.

    Un saludo amigo.


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