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ENTREVISTA A LUCAS VICTORIANO: “Sigo teniendo mucha mentalidad europea, algunas muy mañas”


En Puertatras queremos comenzar una nueva sección de entrevistas que con gran ingenio indentificamos como ‘uno contra uno’. Debutamos con un jugador internacional que tras trece años ha vuelto esta temporada a su país. Hablamos de Lucas Victoriano. El base tucumano está contribuyendo a que Lanús luche este fin de semana (el domingo cierra la fase regular en la pista de Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia) por entrar en la mejor posición posible en el playoff de la LNB, que este año ha vivido el desembarco de otros legendarios veteranos como Juan Espil y Pepe Sánchez, que hace unas fechas abandonó Obras Sanitarias. Lucas nos habla de su regreso, de por qué decidió dejar España y Europa después de 12 temporadas, de sus sensaciones con Lanús, de la realidad del básket argentino, recupera y hace autocrítica de su pasado en la ACB y la selección y analiza su reciente paso por el CAI Zaragoza y su futuro, entre otras cosas. Desde aquí queremos agradecer a Lucas Victoriano que atendiese a este humilde blog y, en especial, a Fernando ‘Fafo’ Martínez, responsable del área de comunicación de la sección de baloncesto de Lanús y del blog granabasket, que nos hizo llegar las respuestas y las parte de las fotos que acompañan a la entrevista.

La vuelta a casa

–Su retorno a Argentina ha sido una de las noticias de mayor impacto de la temporada en la LNB junto a la de otros ‘pioneros’ europeos como Juan Espil o Pepe Sánchez, aunque este último haya abandonado recientemente Obras Sanitarias. ¿Por qué ha vuelto?

 –Volví porque, cuando Zaragoza descendió, quedó un mercado muy pequeño, en el cual mucha gente ha apostado directamente por la parte económica, otros por probar gente joven debido a la crisis y yo quedé en una posición incómoda respecto a la ciudadanía. Soy español, pero no seleccionable y pago impuestos como español y no como comunitario, lo que hace que pague más que otros y no ocupo esa posición en la cancha. Así que me iba todo en contra y, además, los proyectos que me ofrecieron no eran muy interesantes, que fueron algunos, pero que no eran muy buenos como para moverme de Zaragoza.

 —¿Cree que su retorno ha sido diferente al de Espil o Sánchez?

Mi situación es diferente porque yo tengo una vida en España que creo que voy a continuar teniéndola, mas allá de la decisión que pueda tomar en los próximos años. Tengo una empresa deportiva (una marca deportiva llamada eight heart), la vivienda, mi novia, mis amigos, tengo todo ahí. Creo que Pepe y Juan vinieron para radicarse definitivamente con su familia a la Argentina. Hoy no es mi opción, pero puede pasar en un futuro.

 –Como confeso amante de los toros, ¿considera este paso como un cambio de tercio o quiere volver a los ruedos españoles?

–Si, yo creo que las dos cosas podrían ser. Por supuesto que me ilusiona jugar en la liga española, ya he tenido la posibilidad de jugar en las tres divisiones de España y creo que puedo seguir jugando. Pasa que también en Argentina me he sentido muy bien, muy cómodo, muy querido, y va a ser difícil que después de un año acá, las ofertas sean mucho mejores que las que tuve el año pasado.

 –En una entrevista reciente a una televisión argentina (pinchar para verla) dijo que se cansó de esperar o fichar por un equipo de un país ‘exótico’ por dinero. Pese a no ser seleccionable y la crisis, por su trayectoria parece sorprendente que no tuviera ofertas interesantes en España.

–Interesantes a nivel deportivo, de España no me llegaron muchas. Interesantes a nivel económico tampoco, por lo tanto pensé que era mejor esperar cortes a diciembre, gestionar un poco la empresa que recién nacía y acomodarme un poco a la situación de establecerme en Zaragoza y no estar pensando en ir a un lugar donde, seguramente, tardaría en cobrar o tendría muchos problemas a nivel deportivo. Así que he preferido mantenerme al margen hasta diciembre, cosa que no he podido conseguir porque llegó una propuesta muy interesante de Lanús que me convenció.

–¿Se ve con nivel para jugar en ACB?
 
–Yo creo que tengo nivel para jugar en ACB, pero en muy pocos equipos. En aquellos que tengan un objetivo muy claro, que me consideren para ir a ayudar al equipo, de segundo base. Pero cuando sos veterano, normalmente, de segundo base es difícil que te contraten. Si estás en el club, lo puedes heredar y quedarte, pero contratarte de afuera, a un jugador veterano, es mucho más complicado. Por lo tanto, es muy chiquita la posibilidad que tengo de volver a ACB

–¿Por qué se decidió por Lanus?

–Porque en ese momento me llegaban propuestas de un montón de lugares exóticos, que yo les llamo así porque eran ligas que no conocía como Chipre, Irán, México, de dos ligas de Italia. Tuve muchas ofertas que, económicamente eran mejores que Argentina debido al cambio que hay aquí, pero que tenía que ir a empezar nuevamente de cero. Preferí hacer todo ese paso pero en Argentina, donde pensé que me iba a costar más de lo que me costó. Sinceramente, he elegido muy bien y no me arrepiento para nada.

–Desde su fichaje, Lanús encadenó una racha de victorias impresionante y se ha mantenido invicto hasta hace pocas fechas en su cancha, el Antonio Rotili. Pese a la mala racha de las últimas semanas (siete derrotas seguidas tras perder este viernes en Bahía Blanca ante Estudiantes), su entrada parece que tuvo un efecto claro en el equipo  del técnico Silvio Santander. ¿Se siente protagonista del cambio?

–Sí, en parte sí. Cuando uno juega bien, juegan bien todos. Un poco me atribuyo el que siempre colaboro con mis compañeros fuera de la cancha. Genéticamente he nacido como líder, entonces, uno tiene que tener esas responsabilidades. Acá lo he asumido, tuve la suerte de que mis compañeros han dado un paso adelante y los resultados son siempre de equipo. Así como yo he sido importante, lo han sido todos los componentes del grupo. Creo que mi llegada (en el mes de noviembre) fue para bien. Cuando llegué acá he sentido ese respeto, mis compañeros han sabido escuchar, ceder protagonismo, aguantar y, al final, ha dado sus frutos. Hemos disfrutado de una temporada muy buena y que, ojalá, termine mejor.

–En Lanús también juega otro ‘español’ como Ariel Eslava.

–Ariel también llegó igual que yo, con la temporada comenzada, viniendo de una liga totalmente diferente como la mexicana, entonces tuvo que adaptarse. Justo se lesionó un jugador en su posición y se le vino la temporada encima. Ojalá que se acomode en estos partidos porque es un jugador que nos puede ayudar mucho.

El nivel de la LNB

–Fijar un favorito en la LNB es una locura por la alta rivalidad pese a que Peñarol apunta a serlo, pero ¿pone a Lanús entre los favoritos? ¿Por qué?

–Sí, por supuesto que lo pongo de favorito porque juego yo. No jugaría para decir que voy a salir séptimo, octavo. Juego por lo más grande y después se verá que posición merece al final del torneo. Peñarol es un claro favorito, por lo que demostró durante el año; Atenas por su historia y por cómo está jugando, más allá de las lesiones. Y después hay equipos que tienen muy buenos jugadores y que se prepararon para estar arriba, como Quimsa, Libertad, Sionista. Va a ser muy duro porque además de esos, se sumaron equipos muy buenos como Boca, La Unión, Regatas y nosotros, que estamos en ese grupo.

–¿Qué nivel actual tiene la Liga?

–El nivel es muy bueno, creo que sobrepasó a la LEB, sobre todo en esta temporada. Hay gente con muchísimo talento. Hay que tener en cuenta que acá jugamos diez argentinos y dos extranjeros o tres (se puede optar); algunos tienen uno, como es el caso de Peñarol y va primero. Entonces eso hace que los grupos sean mucho mejores de conjuntar, ya que todo el mundo habla la misma lengua, tiene la misma cultura y es mucho más fácil convivir durante diez meses. La liga es muy competitiva y por eso se gana y se pierde en cualquier lado y cada noche tenés que ir concentrado a jugarte la vida porque en cualquier campo podés perder.

–¿Cómo ha evolucionado desde que se fue?

–Cuando me fui estábamos todos progresando y yo tampoco tenia la capacidad para pensarlo porque era demasiado joven. Simplemente la vivía, la disfrutaba. Era una mezcla terrible de jugadores veteranos con los que estábamos creciendo en ese momento, que éramos, nada más y nada menos, que la ‘Generación Dorada’. Con extranjeros muy caros, la liga estaba pareja porque el dólar estaba uno a uno con la moneda de acá, pero ahora cambio. El dólar está a 3.80 y traer a un americano de calidad es muy difícil. Pero los que vienen son jovencitos, con muchas ganas de triunfar y los que ya vinieron y se adaptaron a Argentina y les gusta, son los que se quedan definitivamente y llevan muchos años en los equipos de acá.

–¿Dónde reside la mayor distancia respecto a Europa?

–En la infraestructura, en los pabellones, en la dirigencia más que nada. Saber que no hay médicos, muchos equipos no tienen fisioterapeutas, otros no tienen un general manager, hay pocos equipos que andan con el jefe de prensa. La infraestructura en todos los estadios es como está el país, necesitan reformas, actualizarlos. Ahí es la mayor diferencia porque en el campo no he notado una diferencia. Creo que todas las competencias son difíciles de jugar y si uno no está al cien por ciento, no puede jugar en esta liga, ni en la ACB ni en la LEB, pero si estas bien, puedes jugar en cualquiera.

Victoriano fue titular en el All Star por votación popular

–Como decimos, su retorno ha tenido un calado hondo en el público argentino hasta el punto que fue titular en el Juego de las Estrellas, posición que la otorga una votación popular. ¿Le sorprendió este apoyo?

–Me sorprendió por muchas cosas, sobre todo porque yo llevaba muy poco tiempo acá cuando empezaron a votar y no estaba todavía físicamente bien como para que la gente me viera. Pero bueno, se notó que el equipo cambió, que soy un jugador de grupo y la gente se ha dado cuenta de que yo he madurado mucho durante los años que he estado allá. La verdad que estoy contento por haber sido elegido por el público y estoy muy contento por muchas palabras de gente fuera de la cancha y, sobre todo, de los contrarios que antes de los partidos me saludan con mucho respeto.

–¿Cómo vivió la experiencia?

–El juego de las estrellas fue muy bueno, es algo que se viene haciendo acá hace muchos años. Se juega en verano en una ciudad turística como Mar del Plata, con campo lleno, gente de fiesta y familias. Participar es muy emotivo porque te encontrás con jugadores veteranos que son invitados y con las futuras promesas del básquet que a muchos todavía no los conozco demasiado.

–No todo serán buenos recibimientos. Las gradas en Argentina son mucho más calientes, las canchas mucho más chiquitas. ¿La violencia es latente o, como en Europa, menos que en el fútbol?

–La gente en Argentina es muy pasional por todo y creo que todos los jugadores somos así por ese carácter que tenemos y por las ganas siempre de competir. Las barras bravas, como le conocen ahí, son las de futbol. Las hinchadas son de fútbol, de básquet o de cualquier deporte de conjunto que convoca gente. Entonces, el básquet tiene equipos donde las hinchadas se hacen sentir mucho y equipos donde se hace sentir menos. Pero la verdad es que todas me trataron con muchísimo respeto y estoy muy contento con eso.

–Una de las hinchas más fervorosas será su madre, auténtica ‘jugona’. ¿Le corrige mucho?

–Sí, ahora que tiene la posibilidad de verme, porque estuvo viéndome en vivo muchos partidos. Según ella siempre quedan cosas por mejorar yo estoy de acuerdo. Además, cuando te lo dice una madre suena mejor, porque sabes que es desde el cariño y no de la destrucción, como las muchas criticas que son nocivas.

Repasando su trayectoria

–Ahora que está de vuelta en Argentina, ¿qué cree que se ha perdido yéndose tan joven de Argentina?

–La verdad es que no retrocedí a pensar en eso. Yo sé que he ido a Madrid siendo muy joven, que el contrato mío era irrechazable por el 99.9% de la población humana y que la vivencia se vive. Que luego de pasarlo analice haber tenido que elegir otra puerta, me parece que no es de mi estilo. Yo siempre miro para adelante y estoy contento con cómo ha ido. Seguramente, si ahora vuelvo a los 17 años tomaría otras decisiones, pero eso es imposible.

–¿Qué le ha faltado para mantener el nivel que se le presagiaba cuando venció el Suramericano con Venado Tuerto en 1997? ¿Está hasta el gorro de esta pregunta?

–Sí, es así. Bueno, el presagio es una cuestión de cada uno, me parece que la palabra misma lo dice. Presagiar no significa nada y menos en el básquet donde no se puede presagiar resultados ni nivel. Uno tiene que entrenar todos los días y jugar. Caer en un lugar donde le tengan confianza, donde confían en los jóvenes para que crezcan y tener la posibilidad de jugar. Hay veces que entras a un equipo en una condición favorable y otras desfavorable y depende de todas esas cosas y circunstancias como avanza la carrera de un jugador.

La selección

–Logro una plata bañada en oro en el Mundial de Indianápolis, pero su paso por la selección no fue tan constante como la de sus compañeros de la Generación dorada. ¿Le da bronca?

–No. Si ves lo que perdí, he perdido los Juegos Olímpicos, pero todo lo demás lo he vivido con la Generación Dorada. Creo que he sido líder de esa generación durante mucho tiempo, incluso hasta el sub-22 y después, por circunstancias de la vida, me ha tocado ocupar un puesto diferente. Pero ahí también he tenido la humildad de aceptar la situación y de ponerme a disposición del entrenador y ser un jugador de equipo como me gusta serlo.

–¿Desaprovechó la oportunidad o se la quitaron?

–Según quién lo lea y cómo, tendrá su opinión. Yo creo que por una situación deportiva y extradeportiva no he tenido esa posibilidad. Hay otros jugadores que sí la han tenido y la han aprovechado mejor que yo.

–Siempre es reacio a hablar de un regreso a la selección, incluso ahora que se vuelve a hablar de ello en los medios argentinos. ¿Por qué?

–Es como la situación con la ACB. Uno mentalmente cree que puede jugar, la gente cree que no y la verdad es que si alguien confía, podrías hacer un buen trabajo. En la selección pasa lo mismo. Yo llevo seis años sin jugar en la selección, me parece que no tengo el hueco en el equipo y que si me llevaran a mí, sería por una situación extrema o diferente y no sería justo tampoco entrar así a un equipo nacional.

–Desde fuera parece que no hay un relevo generacional. Dé argumentos para no pensar así. 

–El argumento es que llevan varios torneos sin ir Manu, Fabricio, Nocioni y el equipo sigue consiguiendo los objetivos que se propone. Si estamos hablando de un relevo para dentro de tres años, se verá dentro de tres años. Lo que se ve ahora es que sí hubo. Me parece que lo que generó la Generación Dorada es que los chicos se acerquen al básquet y todos los que crecieron con nosotros en la televisión y con las medallas, van a ser los jugadores del futuro. Que es lo que le pasó a España. Los chicos que triunfan ahora, crecieron con la medalla de Los Angeles. Aquí también va a pasar lo mismo.

 Analizando su trayectoria en España

–¿Está contento por su trayectoria en España? ¿Qué le faltó?

–Faltar, me faltaron un montón de cosas, como títulos, constancia, pero sí que estoy contento. Siempre digo que estoy contento con mi vida, que la vida está para vivirla, no para cuestionarla y mi manera de ser es la de siempre disfrutar de los momentos y mirar para adelante, no tanto para atrás.

–¿Qué pecado cometió, de qué se arrepiente?

–No me arrepiento de nada. Yo no considero bien a la gente que está constantemente pensando en qué es de lo que se arrepiente y no está viviendo el presente. No me arrepiento de nada. Estoy contento con todo lo que me pasó. Por ahí, tenés que decir de algunas cosas: “uy, hubiese actuado de otra manera”. Pero no fue así. Cuando tuve que tomar las decisiones, las tomé consciente y con todos los cojones para aguantar lo que venga.

El CAI Zaragoza

–¿Qué cruz le cargaron que nunca mereció?

–Creo que la del año pasado en el CAI fue injusta porque se pensaba que yo manejaba el vestuario, que manejaba el entrenador, a los directivos. Ahí, la cruz injusta. Pero yo tengo, por suerte, el reconocimiento de mis compañeros que son los que estaban conmigo en el día a día, de la gente que trabajó conmigo día a día en el club y no hace falta que venga un tipo que nos ve una vez por semana y que se come una opinión de alguien que me tiene bronca por mi manera de ser. Yo creo que mucha gente le ha agarrado manía porque no me conoce, y por mi manera de andar o por algunas declaraciones que hago, se toma una atribución terrible como juzgarme. Y bueno, eso ha hecho que haya un cortocircuito con algunos, con alguna gente de los medios de España que decía que yo era el cáncer. Por supuesto que es injusto porque en el último tiempo yo no jugaba prácticamente nada y el equipo perdía igual. He intentado hacer siempre lo mejor para el club, eso lo saben todos. No he intentado poner ni sacar ningún entrenador. Con Alberto Angulo he jugado diez minutos de media y con Curro Segura, que supuestamente no era amigo mío, he jugado 26. Entonces, me parece que son injustas las críticas. No soy amigo de Alberto García Chápuli, sino un buen conocido, y por supuesto que le tengo respeto a toda la gente que trabajó conmigo. Muchos mitos que se han creado ahí, que han hecho que yo me vaya de un club donde he dejado todo siempre, que me vaya con una carta de la secretaria y que ningún directivo me haya dicho nunca nada.

–Entonces, ¿cuál fue la mayor mentira que se contó de Lucas Victoriano en Zaragoza?

–Fue que era un cáncer, precisamente. Yo creo que si preguntan en el club quién era el que más involucrado estaba o, por lo menos, lo que me decían en la cara, que lamentablemente después nadie me pudo decir lo contrario porque no se me presentaron. Era eso. Creo que el club puede elegir no tenerme en el equipo. Yo creo que podría haber estado jugando tranquilamente este año en Zaragoza. Yo me hubiese quedado sin hablar siquiera de dinero, porque estoy muy a gusto en Zaragoza. Pero se dio la situación así, ya tengo ese cartel de conflictivo. En estos momentos el equipo va mal y dicen que hay conflictivos, que yo hubiese arreglado un montón de cosas, pero bueno, esas cosas injustas pasan y es mejor quedarse con los buenos recuerdos.

–¿Y su mejor recuerdo?

–Tengo muchos recuerdos, muchos amigos, de hecho mi relación con mi novia empezó ahí. Así que es una ciudad especial y que es muy parecida a Tucumán, donde yo nací. Entonces, hace que pueda plantearme en un futuro vivir ahí. En el club lo mejor ha sido la época del ascenso, un montón de momentos que viví con la gente, la afición.

–En Zaragoza tuvo dos años notables, con un ascenso y un descenso. ¿Qué errores se cometieron para llegar a la pérdida de la categoría tan rápido?

–Muchos. A mi cuando me preguntaban si había que cambiar al entrenador siempre he dicho que no. Cambiar de entrenador siempre produce más dudas que certezas y hay muy pocos ejemplos donde es lo contrario. Además, Curro llevaba el número para salvarse y no lo dejaron trabajar casi desde la cuarta jornada, porque el público de Zaragoza es así, es exigente y necesita resultados ya. Pasaron muchas cosas. Yo de repente era un jugador normal, habían traído un americano por delante mío, pero cuando me lesioné pasé a ser un jugador muy importante para algunos. No entendía tampoco por qué me habían puesto esa mochila de sandias y, después, de repente, termino siendo el malo de la película. Creo que me he comido eso por defender a mis compañeros de muchas cosas de la prensa. Por dar la cara, siempre pensando en el grupo y no en la gente que está afuera y que no me parece importante. Y bueno, al final me ha costado que alguno me ponga ese cartel de cáncer y que haya hecho que yo esté fuera del club.

–¿Sigue al CAI desde Argentina ahora que está rozando el ascenso?

–Si, lo sigo. Te he dicho antes que soy amigo de la gente con la que he trabajado y le deseo lo mejor. Incluso con el entrenador yo he compartido un año en Girona y le deseo lo mejor a él y al club, mas allá de que hay algunas personas que no se lo merecen, pero seguro que en algún lugar y momento, la vida les va a devolver lo que siembran. Por lo tanto, le deseo lo mejor al club, al Zaragoza y a la gente, porque a mi me encanta Zaragoza, me gusta mucho, y además su sitio es el ACB. Así que ojalá que pueda jugar el próximo año en la máxima categoría y quedarse ahí durante muchos años.

–¿Qué le dicen Matías y Paolo de la situación actual? 

–Con ellos tengo una relación de amistad, así que con ellos hablamos más de la familia que de la parte deportiva.

–¿Qué le parece la situación de Lescano, sin jugar media temporada pese a ser un referente para el grupo y la afición?

–Desde fuera se ve totalmente injusta y con muchas más preguntas que respuestas. La verdad es que tener un jugador tan emblemático media temporada afuera, merece que la gente encargada dé más explicaciones que las que dio. Pero ya, por suerte, se ha acomodado la situación de él y su llegada ha sido un punto de inflexión, se han puesto líderes y ojalá terminen así.

–¿Le sorprendió que Quinteros renunciara a la ACB? ¿Qué le aconsejó o le hubiera aconsejado?

–Yo hablo mucho con él y hay jugadores que dicen “quiero jugar ACB a cualquier precio”, pero hay otros que no. Paolo es de los que no y tiene todo mi respeto. Y hay gente que cree que la ACB es lo máximo y que sin ACB no se puede vivir. Ojalá que a Paolo le vaya bien este año en el LEB y el próximo año en la ACB y donde quiera jugar, porque es una excelente persona.

–¿Qué le parece el actual equipo del CAI? ¿Se ve en él? 

–Sí, me veo. Yo le podría haber dado muchísimo, simplemente porque conozco mucho más a los jugadores, a la ciudad y a la afición, que sé que se me iba a tirar encima si yo me hubiese quedado. Pero estaría en el equipo si hubiese tenido esa confianza de los entrenadores y de la gente que arma el equipo. Al final los criticaron igual; al entrenador lo pusieron en duda desde la quinta jornada, al equipo lo siguen silbando como me silbaban a mí y así se demuestra, una vez más, que no era yo el culpable. Yo podría haber jugado mucho mejor porque la base del equipo hubiera estado más asentada y porque, aunque no quieran entenderlo algunos críticos, manejo mucho el vestuario, pero para bien, no como cáncer. Porque siempre estoy tratando de influir a mis compañeros a estar lo mejor posible dentro y fuera de la cancha.

–Pese a la buena marcha, en Zaragoza ha vuelto a ser una temporada de muchos cambios. ¿Es un mal endémico en la entidad? Usted habla de presión y del entorno, pero ¿hasta que punto se utiliza eso como excusa para tapar una mala gestión o fallos técnicos o individuales?

–Sí, hay gente que toma decisiones pensando en el qué dirán. Y conformar a diez mil personas que van a la cancha, más los otros veinte mil en Zaragoza es muy difícil. Sobre todo porque yo llevo tres años ahí y la gente que toma decisiones lleva mucho más que yo y conocen cómo es. Nunca van a estar bien con todo el mundo, por lo tanto las consecuencias de una decisión siempre van a ser malas si escuchan a toda la gente. Por lo tanto, deberían de saber qué es lo mejor para el club, aguantar el chaparrón y no dejar que una opinión de una semana cambie una idea de años. Y no sólo es vender o decir “tenemos un proyecto”, porque el proyecto es diferente desde hace tres años y no es real. Por lo tanto, de ahora en más, ojalá tomen decisiones con la cabeza y no con el oído.

El Real Madrid

–Y el Real Madrid, ¿qué le parece? Si en Zaragoza hay presión, de Vistalegre no hablamos.

–Pero no hay tanta como en Zaragoza porque hay mucha que en el Madrid va a disfrutar, y porque es un equipo que los mismos aficionados van al futbol también y son más futboleros. En el Zaragoza son más basquetboleros, va la gente del básquet. Por su puesto que hay mezcla, pero hay mucha gente que le gusta el básquet y es una de las grandes cosas que tiene Zaragoza. Hay mucha gente que es entendida y hay otra que se la cree entendida y que genera ese tipo de run-run en la hinchada que hace que sea una presión jugar en el Zaragoza. Pero en el Madrid es un poquito más fácil.

–Ettore Messina ha sido discutido tras las derrotas contra el Barcelona, ahora paliadas en la Euroliga. ¿Entiende que se le critique?

–Hay que aguantarlo, como a todos los entrenadores. Yo no conozco a ningún entrenador que en tres, seis u ocho meses, haga milagros. Hay algunos que trabajan bien, que tienen la suerte, porque alguno tiene que salir campeón, y parece que los demás no trabajaran bien. Pero durante la temporada hay entrenadores que hacen un gran trabajo y que no se le reflejan en los éxitos por un montón de cosas. Por ejemplo, Curro en Xacobeo está penúltimo y está haciendo un buen trabajo porque armó el equipo un mes antes de que empiece la liga y, sin embargo, lleva ocho victorias a esta altura de temporada, que creo que ni nosotros las teníamos. Por lo tanto, hay que respetar al tipo porque está haciendo su trabajo, igual que a Messina y a todos los entrenadores. Todos merecen su respeto y cuando termina la temporada se hará el balance para ver qué es lo que el club quiere y ahí es donde se vienen los cortes o las decisiones de cambiar o seguir.

–¿Cómo ve a Prigioni? ¿No le falta un Scola o un Splitter con quién entenderse mejor dentro de la cancha?

–Si, además tiene muchísima más rotación que la que tenía en el TAU. Hay jugadores como Velickovic, que empezó jugando muy bien y que, de repente, en los últimos partidos ya no entra. Garbajosa juega un partido muchos minutos y en otro no tantos. Creo que el equipo es demasiado completo y hay que adaptarse a todos, incluso Pablo, pero por su capacidad seguro que va a terminar haciendo jugar bien a todos.

–Si a usted le dan el dinero que se gastó el Madrid hubiera…

–A lo mejor hubiese formado un equipo parecido o igual. Uno nunca sabe, la verdad que en este momento soy jugador, ni general manager, ni presidente, ni entrenador. Pero… en realidad, con todo ese dinero hubiese hecho un montón de cosas más allá de lo deportivo. Si me lo hubiesen dado para el ocio, hubiese estado mejor (ríe).

El futuro

–Ricky es tan bueno o más.    

–Ricky es más, es buenísimo. Ricky es un genio que ojalá lo sigan disfrutando unos añitos allí porque creo que ya es carne del básquet americano.

–Como también fue un adolescente jugando en otro país, ¿le parece acorde la decisión que tomó Rubio de no irse ya a la NBA? 

–Sí, me parece que todas las decisiones que toma él son sensatas. Salvo el culebrón que armó en el verano con la renovación del contrato y demás. Me parece que él, con lo poco o mucho que uno conoce, es un tipo bastante centrado y que en la parte deportiva ha tenido muy buenos entrenadores y que ahora, aparentemente, con este nuevo entrenador le está yendo bien.

–Para terminar, después de tantos años jugando en Europa, ¿se ha sentido un extraño en su propio país?

–Sí, y me sigue pasando a pesar de que llevo cuatro o cinco meses acá. Sigo teniendo mucha mentalidad europea, algunas muy mañas. Tengo un contacto semanal con mis amigos de Zaragoza y cuando acabe todo acá me iré para allá porque es una de las ciudades en las que no descarto vivir toda mi vida.

–¿Qué es lo que más echa de menos de España? Y no me diga la paella, por favor.

–A mis amigos, a mi novia que está jugando la Liga Femenina ahí, las costumbres, el día a día, mi empresa. Hecho de menos la vida, con todo. Muchas veces uno no puede describirlo, pero prácticamente he vivido más tiempo fuera de Argentina y, por lo tanto, ahora me siento un extraño. Pero, por supuesto, que es mi país, que lo amo y que me encanta estar acá.

–¿Fijará su residencia en España o le está entrando el gusanillo de quedarse en casa?

–Depende de lo que pase.

–¿Dónde se ve dentro de cinco años?

–No sé qué voy a hacer mañana después de entrenar, para hablar dentro de cinco años. No es una pregunta para mi estilo de vida.

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4 Responses to “ENTREVISTA A LUCAS VICTORIANO: “Sigo teniendo mucha mentalidad europea, algunas muy mañas””


  1. 1 mike
    29 marzo 2010 en 16:49

    La verdad que se ha mojado en las respuestas, entrevista muy currada. Espero con ansiedad lo del miercoles a ver si es igual de interesante.

  2. 2 sraly
    4 abril 2010 en 11:14

    Gracias Mike por tu comentario. Se moja, como siempre ha hecho Lucas, aunque sus respuestas, como todas, son opinables. Esperemos que Lanus (que finalmente llego 10 al payoff tras nueve derrotas seguidas y perdió el primer partido de la primera ronda) termine lo mejor posible la LNB.

  3. 3 hesisair
    8 abril 2010 en 8:27

    Uff, después de leído me parece que sobre su etapa en Zaragoza se quita las culpas de encima y sólo le falta decir “yo soy perfecto, la culpa de los demás”. El problema fue que se le quiso dar el manejo de un equipo ACB cuando ya no estaba para éso. Tremendamente lento y con tendencia a desconectar cuando las cosas se ponían serias. Igual habría que recordarle el play-off contra León, dónde se borró de la serie cuando se complicó un poco…
    Aunque tengo que reconocer que no era santo de mi devoción. Para mí los bases tienen que ser más rápidos, no de los que duermen los partidos y botan, botan, botan y botan… y botan.

    • 4 sraly
      8 abril 2010 en 10:03

      Como autor de la entrevista prefiero no opinar sobre sus respuestas de forma concreta, aunque tengo que apuntar que las declaraciones de Lucas Victoriano siempre han sido claras y directas, aunque ‘disparaban’ hacia ese ‘entorno’ maligno con bastante asiduidad. Tampoco conozco al detalle cómo salió Lucas de Zaragoza en el análisis posterior al descenso. Evidentemente todo es opinable y a cada cual tiene un mayor aprecio a un jugador o a otro.

      Por lo de su condición actual, creo que Lucas, un jugador con muchos años en el baloncesto profesional, no es tan lento en ataque porque tiene un nivel de visión de juego notable y sabe darle velocidad al juego, pero, aquí si opino, en ocasiones se encerraba demasiado en ese rol de ‘organizador’ y yo siempre esperaba un punto más de agresividad en la penetración o en el tiro. Quizá esto fuera consecuencia de un paulatino desgaste físico (su espalda), que le lastraba en defensa y que es la razón que le arrastra a competiciones de segundo nivel. Eso creaba un dilema: Pongo Lucas me da más sentido al juego estático y salida con el primer pase o a Taurean Green que amplia la capacidad anotadora y tiene un mejor físico para defender y ataque. Eran complementarios, pero en defectos. Pero esto es muy fácil de ver a toro pasado.


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