17
Nov
09

Cambio sin cambios


El análisis de los ÑBA: Sergio Rodríguez

Los que vimos en directo aquel Eurojunior de Zaragoza sabíamos que aquel bailarín era carne de la NBA. Su manejo del balón, su natural descaro y la alegría de su ‘timing’ concluyeron en un MVP y en el campeonato tras ganar a Turquía para una selección española, la de la generación del 84 (Carlos Suárez, Sergi Llull, Xavi Rey, José Ángel Antelo…), de la que fue referente. Pronto se convirtió en una esperanza para el Estudiantes y su irrupción en la ACB fue óptima, aunque no deslumbrante por su irregularidad y su lanzamiento inesperado en acierto. Cuando decidió dar el paso a la NBA, las opiniones sobre la precipitación de su paso fueron contradictorias, aunque pocos dudaban de su validez para una Liga en la que su juego podría incluso ser mejor comprendido que en las esferas europeas. Recaló en Portland, un equipo en reconstrucción donde podría tener acomodo de la mano de Nate McMillan. Su primer año fue usual para su característica de

Sergio, de Rey

rookie extranjero, que apenas conocía el inglés y debía emprender en solitario una nueva vida en una ciudad fría, pero dando signos de grandeza como en un encuentro en Denver donde se destapó con 23 puntos. Se esperaba que en el segundo obtuviera un mayor reconocimiento en minutos tras avanzar su adaptación (hizo muy buenas migas con LaMarcus Aldridge) y su ascendencia sobre el juego obtuviera un mayor protagonismo. Una buena pretemporada y su participación en el oro del Mundial presagiaban este cambio de dinámica. Pero las oportunidades no llegaron como él esperaba y la distancia con McMillan, un entrenador amante de la defensa y poco adulado por las pérdidas y debilidad en el uno contra uno de Rodríguez, rebajó sus minutos, pese a lo que se renovó su contrato al terminar esa temporada. La incorporación de Rudy al conjunto de Oregon cambio el rostro de un Sergio Rodríguez que ese verano no fue convocado por Aíto García Reneses para disputar los Juegos. Sergio se dedicó esas vacaciones a curranse su físico y ha llegar antes de tiempo a Portland para ganarse una nueva oportunidad e incluso soñar con la titularidad. Sin embargo, pronto se previó que su relación con Nate McMillan no era alentadora para un cambio y Sergio reclamó públicamente un traspaso, lo que le granjeó las críticas de la afición de Portland antes fan incondicional de Spanish Chocolate, que lo tenía como un ídolo por su apasionado juego. Sus porcentajes de tiro siguieron bajando (39% de dos y 32% de tres) y pese a contar con la oportunidad de salir en el quinteto (13 veces) tras una lesión de Blake (15 minutos siendo de los mejores en asistencias por minuto y de los peores en pérdidas), realizar actuaciones reseñables (16 puntos ante Nueva York) y mantener una íntima relación dentro y fuera de la pista con Rudy, sus horas en Portland estaban contadas.

El traspaso a Sacramento Kings parecía el principio del fin para la desilusión de Sergio y una verdadera alternativa para remontar el vuelo en un equipo en construcción, con un entrenador con ideas más paralelas (run and gun) al gusto del juego rápido y de contragolpe del canario como Paul Westphal, el coach que llevó a los Suns a una final en los 90 con Charles Barkley. La competencia no parecía a priori un obstáculo para que el español incrementase sus minutos con respecto a su etapa en Oregon y pudiera de una vez por todas acallar las voces que le indicaban la puerta de salida de la NBA. Sin embargo esta visión alentadora era mejor enfocada desde la simpatía patriótica que desde una realidad fría. Sergio, considerado como polémico tras su petición de traspaso en algunos foros de USA y condenado por su irregularidad y su debilidad defensiva, no está alcanzando las cuotas que esperaba de la mano de Paul Westphal. El rookie Tareke Evans (pick 4 con 19 años), que está jugando muchos minutos de base aunque por físico puede actuar como escolta o alero, y el esloveno Beno Udrih, un tirador discutido más que un base puro, están ocupando casi todo el reloj de juego en la posición de playmaker y Sergio ha quedado en un rol residual, incluso de menor importancia que el que ocupaba en Portland. En los dos últimos partidos, victorias y sin el lesionado para 6 semanas Kevin Martin, lo que le podría haber dado minutos al posicionarse Evans de dos, ni ha jugado y antes, en cinco partidos, su máximo han sido 13 minutos. En un partido jugó 15 segundos. La temporada es larga y la confianza que Westphal deposita en un base que cobra casi 2 millones podría subir en los siguientes meses o buscarse un traspaso (Kncks se interesaron por su situación en verano y en los Kings ya suenan rumores como el intercambio entre Emeka Okafor y Kenny Thomas), pero todo apunta a que Sergio se mudará de vuelta a Europa acuando termine su cuarta temporada en la NBA. Y a mi que me da que el blanco le queda de maravilla. Tiempo al tiempo.  

Lo que ha dicho Sergio:

“El objetivo que me marco para esta temporada, sobre todo es disfrutar. El equipo viene de ser el último de la Liga y es una situación parecida a la que viví cuando llegué a Portland hace tres años, pero ahora tengo mucha más experiencia, tres años en la competición, conociendo cómo funciona y por eso lo encaro mucho mejor individualmente”, dijo SR a Europa Press antes del inicio de la Liga.

“He hablado con el entrenador y me ha dicho que voy a jugar, así que genial”.

“Aunque no jugase, me gusta su estilo de juego y cómo hace las cosas. Yo lo que demandaba era una oportunidad y si lo hacía bien seguir jugando y si no pues no jugar, pero lo hice bien, por eso ahora me ha confirmado que iba a jugar”.

“No me planteo el volver a Europa porque acaba de empezar la NBA y lo que quiero es disfrutar de este año, pasarlo bien y ayudar al equipo a ganar y cuando llegue el año que viene ya se verá, pero de momento estoy muy contento de cómo están yendo las cosas. Me estoy sobreponiendo a dificultades y voy pasito a pasito”, a Marca

Lo que han dicho de Sergio:

“Pienso que realmente Sergio está realizando un buen trabajo. No tiene miedo a penetras y hace pases que otros ni ven. No tiene miedo de cometer errores, lo cual pienso que es imprescindible para un base. Estoy contento de que pertenezca a este equipo”, dijo Paul Westphal, entrenado de Sergio en los Sacramento Kings, en pretemporada.

“Sergio comienza con pocas posibilidades de jugar y detrás de Tyreke Evans y Beno Udrih. Solo podría jugar más si Beno se lesiona o realiza un juego horrible o en algún momento Westphal decide situar a Evans como escolta”. Opinión de Bill Bradley, editor de deportes del Sacramento Bee, tras consulta de Puertatras.com

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