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may
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Pinceladas de una Final Four


Un paso más para quedarse a un paso

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Alguien en twitter reclamaba la pócima mágica que permite a Pep Cargol permanecer con la misma facha que cuando se colgó del aro hace quince años para cerrar la última Euroliga del Madrid en Zaragoza. Al entrenador de El Olivar, al que Arseni Cañada puso en un compromiso al ‘colocarle’ en el banquillo del CAI Zaragoza (¿es que no le gusta Abós?), no le dejarán tranquilo por una razón: la actitud del Olympiakos.

No es un fracaso quedarse en la final. Menos si se revisa el número de visitas a una Final Four del club en las últimas dos décadas (tercera presencia). Se ha subido un escalón más al obtenido hace dos temporadas (semifinal ante Maccabi). El Madrid mostró en las semifinales que su oficio de campeón ha dado un pasito hacia el Olimpo de los campeones. En el ‘clásico’ Pablo Laso acertó con el cambio táctico en la recta definitiva para desquitarse del ‘coco’ azulgrana. El domingo se exhibió en un primer cuarto inmenso, un canto al baloncesto bonito y alegre, de exhuberante puesta en escena y acierto inmenso.

No fue suficiente porque delante había un equipo en su más amplia dimensión. El Olympiakos se abrazó al mismo espíritu combativo con la que hace un año remontó otra final ante el CSKA (8-22 en el último cuarto), apartó el partido hacia un tiempo más atascado y favorable, incrementó la exigencia física hasta la frontera de lo permitible y encontró el calor del juego de Spanoulis, el hombre que juega una final para ganarla (lleva tres de tres en Euroliga), el ‘Navarro’ griego, que se fue al descanso con -11 de valoración y terminó con 20 puntos, siendo el MVP (su tercer galardón igualando a Toni Kukoc) y bajándose del podio para saludar uno por uno a los jugadores del Real Madrid. Un deportista. El mejor jugador de baloncesto en Europa.

Quizá Laso no estuvo tan acertado para dar con la tecla que paralizase la crecida griega, tampoco halló la puerta de salida que le había llegado a ese lugar (la magia de Sergio y el oficio de Reyes) ahogados en la defensa helena, se ausentaron dos hombres importantes como Mirotic (desaparecido en Londres) y Carroll y sus carretones, es decir, el plan B del ataque. Tampoco se sacó partido de la intimidación de Begic, atrapado en su rol de iniciar partidos y terceros cuartos. El Madrid terminó consumido en los nervios de ver que podía ganar de calle, que tiene argumentos en su baloncesto espectacular, pero que con eso no bastaba, que tiene que dar otro pasito, otra vuelta a su carácter mental y grupal. Solo gana uno, el mejor. Y es aún el Olympiakos (100-88).

¿Fracaso? Ni de coña. ¿Necesidad  de cambios? Tampoco, solo algunos. El Madrid no se puede permitir tener un pívot calentando el banquillo como Hetts. Algún otro retoque puede llegar para aumentar la intensidad defensiva, el oficio, ese valor invisible que se adquiere con la experiencia y que, en Londres, cargó un poquito más el almacén del madridismo (era la primera Final Four de Rudy y la segunda de Llull o Sergio…). ¿Cambiar de estilo y entrenador? Un terrible error que ni los más antimadridistas a los que les guste el baloncesto deberían aceptar por buen gusto.

Barcelona, punto (de sutura) y seguido

Seguramente que en la mente de la plantilla del Barcelona Regal no cabía la idea de abandonar la lucha por la Euroliga. Muchos campeones navegan en ese barco como para izar antes de tiempo la bandera blanca. Pero las condiciones del oleaje no eran las propicias para llegar a buen puerto. Con la profunda baja de Mickeal y su ADN ganador, sacar oro en la Final Four (y en la temporada) se complica mucho en mitad de un trayecto a medio camino de la exigencia continua de éxitos de un club grande y la remodelación juvenil del proyecto. A la intermitencia física de Navarro, se añadió para colmo la baja de Jawai, que ahora ya es definitiva, y la de Oleson, el parche que llegó para levantar la Copa, y Sada en el partido del domingo. Demasiados puntos de sutura que cerrar.

El Barcelona se permitió el lujo de competir, porque eso no se le ha olvidado, durante 32 minutos al Madrid en semifinales (67-74). Luego cayó en la trampa defensiva de Laso, con ese cara a cara de Sergio con Navarro y en la fogosidad de Felipe Reyes y el ‘Chacho’ en una remontada final que se deslizó desde la línea de fondo y el rebote. Si no lo vieron, Piti Hurtado lo clavó en este vídeo.

El domingo parece que Xavi Pascual quiso lanzar al escenario todos los males que perseguían al equipo y, de paso, leer el prólogo de su libro del futuro. Jugaron mucho y bien los chicos que deben tomar este equipo, los Abrines, Todorovic, Rabaseda (26 puntos en conjunto)… e incluso un casi inédito Mbaye que capturó los minutos de Jawai. No fue suficiente para arrebatar a un CSKA deprimente en Londres, pero sí para percibir que con Navarro a un nivel más cercano al de su magia, que sacó en los minutos finales al cabrearse con el criterio arbitral, la dimensión de este equipo es otra.

RTVE pide el cambio

En mitad de la retransmisión mi Timeline echaba chispas. La red bulle cuando toca baloncesto. Mientras se jugaba la final ‘Corina’ era el hagstag más utilizado en España, seguido de Belloch. ‘Salvados’ las clava de tres como nadie los domingos por la noche. ¿Pero la Euroliga no era rival a Jordi Évole?. Excluída al nicho de Teledeporte, RTVE volvió a hacerle un feo a los aficionados españoles al baloncesto, programando en sus principales canales productos que consideraba de mayor interés: La película ‘En el nombre del rey’. Mientras por canales estalales se vio el mismo día los triunfos de Rafa Nadal y Fernando Alonso, el baloncesto quedó recluído a la esfera temática del TDT como lo es en casi todas las jornadas de la Liga ACB. Viendo hoy los resultados del share parece que el error es calamitoso. 2 millones de españoles vieron el partido, más que la final del Open Madrid. La octava retransmisión más vista del día.

Pero la crítica no puede indicar solo al cambio de canal como infracción más repetida que los pasos de los yankees en los Juegos. La elección de los comentaristas es desacertada. Desastrosa. Joe Arlauckas sobra. Lo siento por ser tan duro y directo. Gracioso sin gracia (aún estoy alucinando con su NO entrevista a Sabonis), promocionando Bwin cuando podía en una televisión supuestamente sin publicidad, nula interpretación táctica y mucha fogosidad fanática… considero que no es el perfil que engancha a los aficionados indecisos. Pablo Martínez cayó en la trampa de insistir en la crítica arbitral, comentarios que nunca me gusta escuchar en una retransmisión deportiva, porque insisten en una educación de camuflar la responsabilidad propia en la culpa ajena. Pablo no es comparable con Arlauckas en profesionalidad, pero tampoco pierde oportunidad de promocionar su Copa Escolar cuando le dejan el micro abierto.

n_20130512164257_sabonis_y_arlauckas_lideres_del_ultimo_real_madrid_campeon_de_europa_confian_en_la_novenaAsí que lo mejor, para mi asombro, fueron los comentarios de dos personajes con pose de ‘soso’ como son Pep Cargol y Juanan Morales. Y me pregunto, ¿es necesario rescatar a jugadores retirados hace más de una década y que poca conexión pueden tener con muchos de los aficionados actuales? Pienso en gente como Rafa Vidaurreta o Lucio Angulo, con verdadero gracejo y con dotes para la comunicación, o en perfiles más técnicos que sí han calado como Comas o en su momento, para mi el mejor comentarista, Creus.

RTVE debe pedir el cambio y tanto Euroliga como ACB, y por delante deberían ir los patrocinadores que pagan para lucirse en estas plataformas de difusión tan pobres, deberían no permitir esta ausencia de compromiso e ideas. Y menos si parece que al ente no le interesa y con el dineral de todos. Apruebo este recorte.

La Penya manda

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Y el último apunte debe ser para la celebración de la cantera. La Penya y el Barcelona jugaron con sus equipos junior la final del torneo de promesas que desde hace unos años se disputa de forma paralela a la Final Four. El duelo entre dos generaciones que se conocen de sobra, que disputan año tras año los títulos en Catalunya y España, fue esta vez para el Joventut de Paco Redondo. Y no de cualquier forma. Los Sans, Abalde (MVP del Torneo), Assalit, Iriarte, Nogués, Gomila, Bauza… la liaron parda (82-59) ante el multicultural Barça de Marc Calderón (exPenya y cuñado de Rudy). Los más de 30 puntos que adquirieron de ventaja ante un rival que hace poco les superó en el campeonato catalán deja todo más que claro. Esta semana en Marín, en el Nacional, tendrán otro pulso. No se lo pierdan. Aquí pueden ver lo que pasó en Londres.

16
abr
13

La Biblioteca de… Jenaro Díaz


Durante la temporada oficial no leo nada de baloncesto (ni revistas, ni internet…), sólo veo partidos y los analizo. El mes y medio que estoy de vacaciones, repaso vídeos de clinics, apuntes o nuevos libros de baloncesto, tanto de entrenadores europeos como de jugadas de entrenadores de la NBA, donde cada uno expone sus propias ideas del juego.

Últimamente viajando por Europa con mi equipo, el KhimKi de Moscú, he aprovechado para leer muchos libros muy buenos, libros escritos desde el corazón, que te hacen parar el tiempo y te transportan de lugar….

Desde siempre llevo conmigo:

Un minuto para lo absurdo de Anthony de Mello.

Es sabiduría de vida, escrita en pequeñas dosis, y que te hace estar más cerca de tu yo interior, y del mundo que nos rodea.

Cuestiona tu pensamiento, cambia tu mundo, de Byron Katie.

Hace tiempo que con mi amigo Raül López hablamos de una filosofía de no ser nada, eso implica ser humilde, fluir y darnos cuenta de que los pensamientos los creamos nosotros, y lo que nos rodea también. Este libro te ayuda con su método THE WORK a seguir ese camino.

Deja de ser tú, de Joe Dispenza

Toda una “biblia” para entender cómo funcionamos y cambiarnos a nosotros mismo. Un camino perfecto para meditar entendiendo todo el proceso

Confianza total, de Verónica De Andrés y Florencia De Andrés

Nos invita a ordenar todo aquello que ya sabemos sobre la importancia de la confianza, cómo trabajarla y desarrollarla.

Podría poner muchos más libros, como los de una autora española llamada Mayte Bayona. Tiene dos libros muy interesantes: “El goce de las pequeñas cosas” y “Conquista tu felicidad”.

Leo todos los días entre una y dos horas. Me gusta leer al ir a la cama y al levantarme… algún cuento de sabiduría sufí, La Biblia o el libro del Tao. He recuperado mis inicios leyendo en la actualidad los “Ejercicios espirituales” de Ignacio de Loyola.

Si buscamos libros relacionados con el deporte, me decanto por “Canastas sagradas” de Phil Jackson y “Trabajar en equipo es un golazo” de Quique Wolf.

D.G.GRANDA-GENARO 3 M.R .JPGJenaro Díaz Fernández (Oviedo, 3 de abril de 1971) es uno de esos hombres que desde la sombra trabaja para que los demás se luzcan. Esa es la sorda misión del ayudante, aunque por encima de todo este ovetense es entrenador de baloncesto. Así lo refleja su labor con la selección española, en la que pertenece, más allá de los ‘primeros’ como miembro desde el 2003 del cuerpo técnico que ha llevado a la gloria al básket español. Junto a Moncho, Pepu, Aíto o Scariolo ha participado en el oro de Saitama y el doblete Europeo, además de ambas platas olímpicas. En ese periplo fue ayudante en el Real Madrid (Liga ACB y ULEB) y ahora mantiene su aventura en una potencia europea como el Khimki de Moscú. Como primero tuvo su paso por el Gijón y el Santo Pola de Adecco Plata y el Ibiza de Liga Femenina. Exjugador y entrenador del Colegio San Ignacio de Oviedo, mantiene junto a Alejandro Peña uno de los espacios que rodean la canasta más recomendables del 2.0 Basket and talent.

Podéis leer otras recomendaciones de lecturas de baloncesto pinchando AQUÍ

08
abr
13

Educando a una estrella (2)


Muchas caras son conocidas. Serpentear por los grupos que se agolpan entre las dos canchas del BAHK es como hacer una rueda de reconocimiento del baloncesto español. Las sillas se quedan diminutas para encajar los cuerpos de dos metros de muchos exjugadores, algunos metidos a directivos. No faltan los entrenadores de diferentes colores, incluso federativos. “Ese escolta del Gran Canaria está promediando quince puntos en júnior”, desvela un experto técnico.

Se identifica fácilmente a los padres, en primera fila y nerviosos, dando ánimos a sus ‘chicos’. En el balcón superior, la pasarela queda para aficionados anónimos, entre los que se cuela algún agente que se balancea de corro en corro, trayecto que copian algunos periodistas. Varias cámaras graban el partido o buscan la mejor fotografía. Algunas centran el enfoque en los jugadores destacados. En uno de los grupos de conversación se rumorea que el Real Madrid va detrás de un Infantil de primer año del CAI Zaragoza.

La expectación en cada campeonato formativo crece. Quizá la Minicopa es su expresión máxima al estar al acceso de un público y unos medios de comunicación que no suelen elevar la mirada por encima del cerco del básket profesional. Aquí les cae de paso. La organización cifró en unas mil personas la asistencia a la final en Vitoria, número superior al de cualquier Campeonato de España como el de Minibásket y categoría cadete que hace unas semanas se celebró en San Fernando (Cádiz). Controlar este aumento de la presión y diluir sus efectos es un objetivo de los entrenadores y los clubs en la etapa de desarrollo de los jugadores en canteras ACB. El control del llamado entorno, amalgama de factores que rodean al adolescente y que suelen resaltarse solo cuando tienen un efecto negativo, es una de las metas marcadas por las direcciones deportivas y plasmadas en códigos de conducta que guían la experiencia de los educadores  en su toma de decisiones.

Las normativas de comportamiento no actúan únicamente como un regulador del régimen disciplinario y alcanzan cuestiones más amplias y diversas, como el seguimiento lectivo de los jugadores o consejos nutricionales. Su redacción parte en buena medida del sentido común y son herencia de situaciones que se han podido ver o de la prevención de otras nuevas que están apareciendo y pueden afectar al equipo. La irrupción de las redes sociales, por ejemplo, es un tema que se está abriendo en estos momentos y que no es ajeno a la preocupación de los clubs. Esta lista de deberes está presente en el día a día del grupo y son una herramienta educativa al marcar unos límites.  “Hay unas normas de club, que son la parte más básica de comportamiento: de imagen, vestimenta, puntualidad, hoteles… funcionamiento normal de equipo y que tenemos colgado en el vestuario. Por encima de estas normas están las que ponemos en los propios grupos sobre el respeto, sobre el resto de cosas que queremos construir”, explica José Luis Pichel, entrenador del Real Madrid infantil. “En el equipo hay un reglamento. Está dentro de nuestra planificación. Incluye de todo: cómo tenemos que estar en los entrenamientos, que no se puede hablar con la grada, tema de las aguas… Pero también que cuando un compañero cae al suelo hay que ayudarle y si es un rival, igual. Cuando haces las normas sale un listado muy grande, así que priorizas entre las que consideras más importantes  y poco a poco vas inculcándolas en ellos”, señala Rubén Muñoz, del Barcelona.

La confección de este código recae en manos del cuerpo técnico que dirige la cantera y es perfilado por el propio entrenador, sus ayudantes y, en algunos casos, se considera la opinión de los jugadores para elaborar la ley interna que regirá la actuación de todo el colectivo. Es otra forma de involucrar al jugador en la toma de decisiones y hacerle partícipe de un reglamento que elije y debe respetar y acatar por el bien común. “Nosotros establecemos unas normas  porque ellos son muy pequeños, pero hay una serie de temas (puntualidad, minutos de juego…), que sí lo hablamos. ¿Os parece bien que este jugador que llega tarde sea titular o no juega? ¿O se castiga si falta más de dos días? Todo se valora y luego hay excepciones.  Hay actividades sociales, como una Semana Blanca y algunas actividades normales de su edad, que sí les facilitamos que vayan. No son profesionales de esto y tampoco podemos ser sistemáticos”, afirma Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes.

La relación con los padres

La interacción con el entorno también queda regulada, aunque no siempre plasmada en un papel. Los menores, por ejemplo, tienen prohibido hablar con la prensa y hacer declaraciones hasta llegar a la mayoría de edad, como ocurrió con Ricky Rubio durante sus primeras temporadas en la Liga Endesa. Se intenta apartar del foco al jugador precoz para quitar importancia a los mensajes que se dirijan hacia ellos de gente ajena al trabajo del grupo. “Está prohibido que les hagan entrevista. No podemos evitar que les hagan foto. Pero delante de ellos no le queremos dar mucha importancia, para que ellos no se la den. Queremos que se lo pasen bien, que disfruten”, indica Rubén Muñoz.

Más difícil de dibujar son las fronteras que limitan la influencia del círculo más íntimo del jugador, donde entran sus padres y sus agentes deportivos. La relación con los tutores de los menores, factor principal de su educación, supone en ocasiones una fuente de conflicto por divulgar opiniones contrarias a la del equipo sobre el jugador y aumentar las expectativas sobre él. La sinceridad suele ser la mejor forma de vacunar estas posibles situaciones. “Somos bastante sinceros con los padres, le contamos lo que hay porque es más fácil si la comunicación es clara para que sepan cómo está esforzándose el jugador, cuál es su trayectoria, viendo qué previsiones tenemos… Pero pasa como muchas cosas. Es una cuestión de gestión de expectativas. La de los padres parten muchas veces de la irrealidad y esta gestión es la que puede influir al jugador. Esa parte tratamos de ser sinceros, que llegan pocos chicos, que lo importante es el proceso”, indica José Luis Pichel, del Real Madrid.

En los últimos años ha crecido la alarma sobre la imitación de actitudes poco recomendadas y agresivas en las gradas de los pabellones de baloncesto. “La realidad es que en el baloncesto vemos algún caso, pero luego nos vamos al fútbol y decimos, ¡madre mía, no tenemos ningún problema!”, señala José Luis Pichel. Más allá de la comparativa con otras modalidades, los entrenadores entrevistados para este reportaje quieren subrayar que en la mayoría de los casos no hay incidentes con la influencia paterna en sus jugadores y que, por contra, suele ser positiva y refuerza las decisiones del técnico. No cabe duda de que padres y profesores/entrenadores son actores fundamentales en la construcción de los menores y están condenados a entenderse y apoyarse en su propuesta educadora. “Sí se da el caso de padres algo descontrolados, se les llama la atención y se les dice que no están haciendo un beneficio al chico ni al club. Son la excepción. En general, tenemos jugadores buenísimos, pero no viene de serie, viene de casa. Nosotros solo podemos reforzarlo. Si  yo no tuviera un padre que no fuera humilde, no fuera responsable, no fuera serio, yo lo cortaría, porque tenemos una serie de condiciones, o haríamos un plan específico. Hay chicos que se quedan fuera durante unas semanas por saltarse una serie de normas. Esta temporada no se ha dado la circunstancia”, comenta Sergio Jiménez.  El técnico del Real Madrid coincide en esta visión: “Hay padres que perjudican a sus padres en el rendimiento deportivo, pero hay otros que son muy beneficiosos. Que nos ayudan a mantenerlos de una forma excelente. Siempre está la visión del padre hincha o mánager, que llama mucho la atención, pero la cantidad de padres que ayudan y que son la base no se comenta. Y yo me encuentro afortunadamente con mucha más gente que está ayudando que está poniendo trabas”.

Las cuestiones más problemáticas y generales suelen abordarse desde las direcciones de cantera de los clubs ACB, con recomendaciones más que obligaciones, pero cada entrenador gestiona la interacción con los padres en el día a día y marca la línea a seguir en cada caso. Ahí entra el método profesional e individual. A Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, le gusta hablar directamente con sus jugadores y hacerles responsables de su comportamiento, aunque este, por su condición de menores, esté supeditada a la acción de sus progenitores. “Particularmente, pero es una forma personal, no del club, yo intento hablar lo mínimo posible. Sí hablo mucho con los niños. Les hago responsables, les hago autónomos. Sé que el niño no llega tarde, no falta a un entrenamiento por una cosa. Sé que el niño no se va un fin de semana a esquiar a Baqueira y falta al partido, porque no tiene dinero ni medios. Pero sí es cierto que con el que hablo es con el niño, al que le pido la responsabilidad de que hay que salir antes de casa, de que no puede faltar porque tiene que estar con sus compañeros, para que sea independiente el día de mañana”, apunta el preparador del Infantil de la entidad del Ramiro de Maeztu.

Clasismo y racismo

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Bajo las declaraciones de Sergio Jiménez crece otro escenario que entra en el debate de la educación en las canteras ACB. La obligación de una atención extra por parte de los padres excluye a aquellos que no pueden por nivel socioeconómico conceder este apoyo a sus hijos. ¿Son equipos solo al alcance de las élites? “Creo que son todos más o menos del mismo nivel. Son de diferentes ciudades de Barcelona. No hay ningún jugador con problemática social”, indica Rubén Muñoz sobre sus jugadores en el Infantil del Barcelona. “Estoy convencido de que de los ocho equipos de Minicopa, el 80% de los jugadores forman parte de un estamento medio-alto porque sino no podrían hacerlo. ¿Qué se les está pidiendo? Que vengan tres días a la semana a los entrenamientos, que vengan a los partidos, que costeen parte de estas cosas, la gasolina, todo… ¿Esto lo puede llevar una familia que ingrese unos 800 euros al mes? Es inviable a estas edades, porque al niño lo lleva el padre, entonces en otras condiciones, el padre y la madre estarían trabajando diez horas y no podrían. Estos chavales no son sólo unos privilegiados deportiva o físicamente, también a nivel socioeconómico”, teoriza Sergio Jiménez, entrenador del Asefa Estudiantes, que también habla de la solidaridad que existe en la plantilla en este aspecto o como jugadores del equipo ACB donan material para canteranos con necesidades.

José Luis Pichel difiere de esta opinión con el ejemplo que tiene en su propio equipo. Tampoco cree que se excluya en el grupo por cuestiones raciales y no que el colectivo suele ser una muestra consonante con lo que pasa en la sociedad española. “En absoluto hay problemas raciales o sociales. Llevo muchos años, seis y siete en el Real Madrid y jamás me he encontrado algún problema. Pero al final es la realidad. Los dos chicos de raza negra que tenemos en el Infantil, uno vino con su familia, súper humilde, desde Camerún con ocho años a buscarse la vida, y el otro, sus padres son guineanos pero ha nacido en España. La realidad que tenemos en España es muy rica. En el deporte, una vez que estamos en la pista, todos estamos a lo mismo. No hay mayor problema”, subraya José Luis Pichel, que, no obstante, habla de que desde el club se actúa y apoya cuando un jugador y su familia tienen situaciones de riesgo.

Agentes de influencia

Otro actor externo con una influencia entre jugadores jóvenes son los agentes que aparecen en sus vidas en edades cada vez más tempranas. La proliferación de becados y la internalización de la búsqueda de ‘perlas’ ha provocado que la lucha por fichar se acelere y alcance ya hasta etapas de minibásket, siendo obligada una buena relación entre los clubs y las agencias. Los equipos ACB suelen controlar con un tutor la actividad de estos chicos y chicas que llegan de un lugar lejano, que no cuentan en su rutina diaria con el apoyo paterno. En estos casos, con más énfasis en jugadores procedentes del extranjero, la mano del agente suele servir de guía para el menor. En la Minicopa, por ejemplo, el Barcelona invitó al serbio Andrija Marjanovic, que tuvo sólo unos días para adaptarse a sus compañeros. “Venía con su agente, pero no creo que le afectara demasiado. Lo hemos traído para verlo e intentar incorporarlo el año que viene o al siguiente. Es tradición y no somos el único club que aprovecha la competición para ver su progresión. El idioma ha sido algo complejo porque nos dijeron que no sabia inglés. Ha hecho un gran esfuerzo y tiene nociones del idioma. Se ha integrado en dos días, se divierte y lo ha aprendido todo rápido. Su comentario al primer día es que me reí mucho en el vestuario”, apunta su técnico en el Barcelona, Rubén Muñoz.

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Andrija Marjanovic / ACBPHOTO

 

Los entrenadores vuelven a negar la mayor y no creen en que los agentes supongan un mal en la progresión de los jugadores, más en etapas tan tempranas en la que la proliferación de estos profesionales aún no está extendida y son los padres los que tienen la palabra definitiva. “Como agentes ayudan muchísimo a los chicos, proporcionándoles muchas cosas. El agente en si no es malo, pero sí el comportamiento de la agencia, que marca si están ayudando o no. En edades tan tempranas el trato con el agente casi no existe”, incide José Luis Pichel.

Utilizando el mismo argumento se mueve Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, que considera que la utilidad de los agentes se inicia cuando el jugador demuestra que tiene condiciones para alcanzar el mundo profesional y antes su entrada en escena no tiene sentido. “Intentamos alejaros de los agentes porque, generalizando, son intereses personales. Hay buenos agentes, que son capaces de empatizar con el jugador y darles buenas oportunidades. En el día de mañana hay que tenerlos, porque igual que un club apuesta por ti deja de apostar y este agente puede colocarte en otro equipo. Es importante, pero se ha perdido el equilibrio. Todo está gestionado por ellos, por los agentes. Así está el tema, con cosas buenas y cosas malas”, opina Sergio Jiménez, que, sin embargo, sí cree que hay excepciones con talentos que explotan de forma excepcional y temprana y que sí necesitan esta ayuda para gestionar su carrera profesional, que no para acelerarla. Lo malo es generalizar y no visualizar cada caso por separado:  “Me hace gracia porque hoy en día se dice que son muy jóvenes y lo importante es que disfruten. Pero hoy la sociedad y el baloncesto están muy estructurados y sería muy excepcional que un chaval con 18 pueda trabajar en la élite. Es muy complicado. Pero sí hay chavales de 14 años que pueden estar en este nivel, un Ricky Rubio que siendo cadete puede jugar en ACB. ¿Por qué no lo va a hacer? Otra cosa es que ahí se meta el agente. Hay chicos como Luka Doncic que tienen un nivel de rendimiento dos o tres años por encima de su generación. Pero otros tienen que ir poco a poco, cada uno son un caso único. Y no hay que tratar a todos por igual”.

Este reportaje es la continuación de una serie dedicada a la educación dentro de las canteras ACB con la excusa de la celebración de la Minicopa. Puedes leer la primera parte pinchando aquí.

19
mar
13

Educando a una estrella (I)


La última final de la Copa del Rey no fue apta para aquellos a los que les chirríe mezclar política con deporte. La afición del Asefa Estudiantes encendió la mecha en el Fernando Buesa Arena de Vitoria con sus cánticos en favor de la Sanidad Pública. La presencia en el partido decisivo, que enfrentó al campeón Barcelona Regal con el Valencia Básket, del Rey atrajo el descontento de los espectadores con una mayoritaria pitada mientras sonaba el himno nacional. No fue la única. El Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, fue abucheado al entregar el trofeo de vencedor de la Minicopa al Real Madrid.

La bajada a la arena de Wert arrebató la atención que merecían once chicos de 13 años que acababan de vencer al Barcelona (47-71) en la décima edición de un torneo que reúne a los ocho equipos infantiles de los participantes en la Copa. El esloveno Luka Doncic, escolta del conjunto blanco, fue considerado el mejor jugador (25 puntos y 16 rebotes en la final) y acaparó todos los piropos de periodistas, agentes y aficionados que ven en él a una futura estrella como hace una década ocurrió con Ricky Rubio. ¿Pero no supone una presión para estos adolescentes ser juzgados tan pronto como si fueran profesionales? ¿No nos estamos volviendo locos al rebajar la edad en la que comienza el seguimiento? “Hay un punto de irrealidad en todo esto, que es cierto y es difícil de gestionar porque al final conseguir que un chico esté currando y entrenando sin creerse las cosas de su entorno es difícil, porque lo que sale publicado no lo podemos controlar nosotros”, reconoce José Luis Pichel, entrenador de Luka Doncic en el Real Madrid. No poder controlar el exterior no deja sin herramientas al técnico de formación. La experiencia ajena, el ejemplo, en el éxito y en el fracaso, es la fuente visual de sabiduría de la que deben beber los jóvenes talentos. “¿Qué virtud tenemos en esto? Que tenemos muchos ejemplos, desde la gente que ha llegado, a la gente que no lo ha hecho. Si Nicola Mirotic, que ha llegado, que ha estado muy seguido desde muy joven, es capaz de decirle a los chicos que no te lo creas, que ha habido 10.000 mejores como yo y que no, eso ayuda bastante para que los chicos sigan concentrados. Aún así los chavales según van creciendo son más inteligentes y maduros. Cuando entran en la adolescencia para filtrar todo esto”, declara José Luis Pichel.

Diferentes perspectivas llevan a los clubs profesionales a orientar el funcionamiento de sus canteras. El objetivo prioritario, más puro y público, es la construcción de jugadores que puedan llegar a la élite, una cocción a fuego lento que no siempre acaba bien. Sin embargo, la justificación de altos presupuestos, la multiplicación de la competencia y la valoración en resultados, acorta y complementa esta visión con la misión de levantar triunfos en campeonatos de formación. Las urgencias se aceleran con la apertura del mercado gracias al rastreo de agencias internacionales y la modificación de normativas que imperan en las ligas profesionales (leyes de cupos y etiqueta de jugadores formados). Todo ello provoca la búsqueda de la nueva estrella mundial en edades cada vez menores y, por consiguiente, las presiones y exigencias se incrementan sobre chicos que apenas son adolescentes. El foco de la Minicopa acentúa estos factores. “Viene mucha gente, los equipos rivales son todos de ACB, hay mucha gente viéndoles, es ya una tradición, un torneo muy chulo… y ellos se presionan un poco más de lo que deberían. Nuestro planteamiento es que es una fiesta paralela que te permite disfrutar de la Copa”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Infantil del Barcelona. “Es verdad que todo lo excepcional se concentra en la vorágine del pre y del pospartido: jugar con balones de la Liga Endesa, todo el público, los árbitros, los anotadores, las estadísticas, unas cosas de las cuales no pueden participar. Por lo demás, no cambia tanto”, enuncia Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes. “Solemos viajar a otros torneos parecidos a este a lo largo del año. La Minicopa tiene más relevancia porque el nivel es más parecido y sobre todo desde fuera, tiene más medios y puede generar una ansiedad, algo que puede pasar con chicos adolescentes cuando estas compitiendo en un deporte, comenta José Luis Pichel.

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

 

“La humildad si se puede entrenar”

La ecuación entre educación y deporte debería ser inquebrantable. El papel como pedagogo y gestor de expectativas marca al técnico en edades tempranas como la prolongación de un maestro de escuela. En estructuras profesionalizadas la educación en valores debe encontrar su sitio entre las exigencia de ser los mejores y llegar a ser profesional. La función de estos técnicos se entiende como vital en el desarrollo del deportista de élite. Sin duda, la formación pedagógica, sobre todo en estas edades, donde estamos para que el chico mejore, pasa por tu capacidad de enseñar y de entender cómo aprenden”, apunta José Luis Pichel. Ganar, ser competitivo, se añade como una obligación, también para el entrenador, al lado de una construcción personal donde se incluye adjetivos como ser humilde, deportivo, buen compañero… “En formación además de entrenadores somos educadores y hay que corregir vicios porque cuando llegan a sénior son incorregibles. La humildad sí se puede trabajar”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Barcelona y profesor en un colegio.

En la pista o en el aula, el educador adquiere una referencia para sus alumnos, un modelo que seguir, una voz que escuchar, una razón de la que aprender. “No es un motivo de ser profesor en tu vida profesional o no, sino de tener sentido humano. Ya no es una cuestión de entrenar mañana o tarde, se trata de implicar al jugador, que se apasione por lo que hace y decidir que le va a dedicar su vida a esto y va a hacerlo como un animal”, dicta Sergio Jiménez, profesor de INEF en una universidad madrileña. Para el entrenador del Asefa Estudiantes en este concepto radica la diferencia entre un entrenador y otro, en la forma de dirigir los grupos humanos, en educar, más que en conceptos meramente deportivos. “La diferencia entre un entrenador experto no es que sepa más técnica o táctica, sino cómo tratas a la persona, cómo inculcas metodología, filosofía, conceptos…. Pura pedagogía. Todo el mundo que se dedique a esto tiene conocimientos de baloncesto para llevar un equipo, pero cómo tratas a la persona, cómo haces que se sienta importante para que evolucione, cómo apuestas por uno, cómo trabajas metodológicamente, individualmente y en equipo, esa es la gran diferencia entre un Aito García Reneses, un Pablo Laso, un Txus Vidorreta o yo”, sentencia Sergio Jiménez.

Cuando un entrenador depende de los resultados para seguir en el club o aspirar a ‘progresar’ en su carrera, ¿competir y educar son términos compatibles en canteras ACB? Como a un profesor no sólo se le debería medir por las calificaciones de sus alumnos, a un técnico de formación no debería ser valorado únicamente por adjudicarse un campeonato. Encontrar un punto medio en la balanza es una tarea ardua y que no debería descompensarse solo en la ambición de la victoria o de moldear al mejor jugador sin configurar a la mejor persona. “Nuestros chicos saludan a todo el mundo, respetan al árbitro, no se quejan ni de las instalaciones, ni de la comida, son una maravilla… Todos. Yo siempre les digo que tengan equilibrio, que hay que ser honestos, ser responsables, pero a la vez estamos aquí para competir, para hacer lo mejor posible, para meternos en cruces, para quedar entre los cuatro primeros, hay una exigencia”, afirma Sergio Jiménez. El preparador del Asefa Estudiantes no elude el carácter especial que los orígenes, historia y filosofía de su club impregna en sus jugadores: “Se lleva del Ramiro. Entrenar fuera con el frío que hace, estar en familia, poder juntarte con un ACB y que éste te salude, son cosas que te acaban impregnando. Somos una familia”.

“Nuestro objetivo es que hereden una cultura deportiva”

En un nivel tan competitivo, con cabida solo para los mejores, los entrenadores consideran que la ambición no debe confundirse precisamente por esa falta de humildad o de valores. Dan ejemplos. Rubén Muñoz cita a todo un depredador como Drazen Petrovic. “Hay jugadores que han sido muy buenos y han tenido un carácter muy complicado. Son la excepción que confirma la regla. Petrovic era muy especial y fue uno de los mejores de Europa. De esos jugadores hay que coger las cosas buenas y las malas para ver cómo corregirlas. Ahí entra el papel de los entrenadores para educar. Si te sale un jugador un poco así intentas modelarlo, pero en ocasiones eso viene implícito en su carácter y eso puede ser la clave para que llegue. No digo que tienen que ser así para que lleguen, pero hay casos en los que  beneficia. Tienes que ver por donde le puedes cortar y por donde no”, puntualiza el responsable del Infantil del Barcelona.

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

 

El exceso de gestos, las reacciones desproporcionadas, el uso de trampas, egoísmos en el juego, la ausencia de autocrítica, señalar a árbitros, rivales o compañeros como responsables de los fallos propios… son detalles visibles en jugadores profesionales que son imitados por los jóvenes.  En la carrera por ser el mejor no puede valer todo. Sobre el mismo argumento que su colega en el Barcelona se desliza José Luis Pichel, que alerta de la confusión que puede llevar a identificar como prepotentes actitudes que esconden un alto nivel competitivo esencial para llegar. “La formación de un jugador de élite pasa por tener una creencia en si mismo altísima y lo que proyecta hacia afuera se confunde justo con lo contrario, incluso puede esconder inseguridades. Pero esto no tiene que ser así y que él no sea el que más se esfuerce, el que más trabaje… y el que siempre quiera darle la mano al otro. Pero al nivel competitivo que nos movemos estar por encima es un valor. Pero en el baloncesto, al necesitar a los demás, para mejorar, donde tu nivel de esfuerzo físico marca tu rendimiento, tu nivel de cantidad de entrenamiento marca tu mejora… Si no hay humildad no puedes crecer”, explica José Luis Pichel.

La crisis económica puede abrir una puerta a las canteras, reinas del deporte español hasta mediados de los 90 y la eclosión de un modelo de negocio y la apertura del mercado internacional de contratación. La creencia de que con los de casa no se gana se ha instaurado como norma y ha reducido las oportunidades de los jugadores formados en España pese a los triunfos de las selecciones españolas.  La pasada jornada el Joventut venció al Baskonia con ocho canteranos tras la renuncia a jugar de uno de sus americanos y tener al otro lesionado. Esta victoria ha elevado la moral de los nostálgicos que piensan que volver a la configuración de ‘canteranos+2 americanos’ sería ideal. El ejemplo de la Penya, una de las canteras más prestigiosas del planeta, puede ser circunstancial o ser un síntoma del cambio, pero más allá de este debate gobiernan las matemáticas. El deporte profesional es un coto reducido para unos pocos, los mejores, los de más talento o más trabajen, tengan una oportunidad y/o cierto azar. Por el camino se van quedando un montón de estrellas en ciernes. La responsabilidad es que estas vidas deportivas frustradas no deriven en juguetes rotos como tan bien explica Sergio Jiménez.  “Porque en la ACB juegan 180. Lo normal es que no llegues. Nuestro objetivo es que jueguen el máximo nivel, pero también que sean futuros entrenadores, árbitros… heredar una cultura deportiva. Si transmites que el malo no puede jugar, que sólo lo hacen los buenos, excluyes, haces élite y será lo que luego ellos transmitan”.

Este reportaje tendrá su continuación próximamente en una segunda parte que abordará la forma de ejecutar esta educación en las canteras ACB y la relación con padres, agentes y medios.

14
mar
13

La visita de un pariente lejano


Yoshida no habla mucho. Pero cuando lo hace sus palabras rasgan un silencio máximo. El respeto a su sabiduría es absoluto, un código estricto en la cultura japonesa hacia las personas de mayor edad. El gesto serio y el corpachón de Kenji-san le identifican como patriarca entre un grupo repleto de adolescentes que bromean con facilidad. A él le cuesta sonreír, hasta que un viejo colega es capaz de suavizar su semblante. “Cuando le he visto la cara le he reconocido”. Txus Vidorreta alarga la mano para estrechársela a aquel con el que se enfrentó hace once años y que ahora le identifica en el otro lado del planeta, en el corazón del Antonio Magariños. “En Japón queríamos jugar muy rápido con jugadores pequeños. Esa España nos demostró que también era posible tener ese estilo con hombres grandes. Recuerdo a Txus. Yo entreno ahora en un equipo universitario y él en una equipo profesional, pero nuestros caminos se han juntado otra vez por el destino o la fortuna. Es un honor poder encontrarnos de nuevo”, afirma Kenji Yoshida, seleccionador nacional de Japón entre 2002 y 2003, cuando un combinado ‘B’, con el actual entrenador del Asefa Estudiantes como ayudante de Paco García, viajó hasta el país asiático para jugar y ganar la Kirin Cup. Jordi Trías fue el MVP. “Era la segunda vez que iba a Japón. También estuve con la U20 un año antes. No me importaría volver a jugar allí, aunque primero tendré que preguntarle a mi mujer”, bromea Germán Gabriel, uno de esos ‘predecesores’ de lo que luego sería el desembarco dorado en Saitama en el Mundial.

JaposPalacio

 

Daisuke Yoshioka no se separa de su cámara. Todos le llaman Dice. En la memoria del aparato guarda unas fotos en las que Berni Rodríguez se identifica saltando en medio de la celebración. “Jorge, fíjate, viene la fecha. 3 de septiembre de 2006. ¿Te acuerdas que hicimos ese día?”, pregunta el escolta del UCAM Murcia. “Creo que la liamos un poco, ¿no?”, le responde Jorge Garbajosa, que ha ido a recoger a su amigo a la salida del Palacio de los Deportes. En esa fecha inolvidable los ‘Golden Boys’ demostraron a los aficionados japoneses que el baloncesto no sólo procedía de Estados Unidos. Colocó a España en su punto de mira. Ahí se gestó el embrión de una pequeña aventura que ha traído a un grupo de diez entrenadores nipones a nuestro país para conocer desde dentro nuestro baloncesto y la Liga Endesa. Durante cinco días se han introducido en el día a día de todos los equipos del Asefa Estudiantes, han podido ver en directo encuentros de Euroliga y Liga ACB gracias al Real Madrid, dialogar con entrenadores de prestigio como Pepu Hernández o Dani Sainz y han visitado la sede del Espacio 2014 en Alcobendas. “Uno de nuestros viajeros ha dicho que estar aquí es para él una utopía, porque el ambiente de baloncesto que se respira en España y el que tenemos es Japón no tiene nada que ver”, continúa Shin Mizuno, responsable de la empresa Erutluc Inc que ha organizado el viaje.

Los viajeros han tenido tiempo para conocer al detalle cómo se desarrolla un club profesional de las características y volumen del Asefa Estudiantes gracias a las charlas de Himar Ojeda, director deportivo del club, y Pablo Borrás, director técnico de la cantera. En Japón las categorías formativas se desarrollan especialmente en colegios, institutos y universidades, por lo que conocer la simbiosis de la entidad del Ramiro ha sido un verdadero descubrimiento para ellos. “Ahora entreno en la universidad de Tsukuba, porque en Japón tenemos introducido el sistema americano. Después de venir aquí nuestra propuesta es trasladar el sistema español”, afirma Kenji Yoshida, aún vinculado a la Federación Japonesa de Baloncesto. Para poner un simple ejemplo ilustrativo, en Japón sólo hay una categoría minibásket, por lo que los jugadores pierden varios años sin poder competir de forma igualada por sus características físicas, algo que también pasa en sus primeros años en el instituto y la universidad, retrasando su evolución.

La sonrisa de Llama

A.Nevado / FEB.es

A.Nevado / FEB.es

 

Llama tiene guasa. Derrocha simpatía y con sus muecas se comunica más fácilmente que con su limitado inglés. Taka afina más con el idioma. No le queda otra porque en unos meses se irá a Akron, la ciudad de Lebron James, para unirse a un college. Tampoco importa mucho. El baloncesto es un lenguaje universal y una sonrisa el verbo con el que se explica todo. Alaia y Javi, benjamines de la Escuela del Asefa Estudiantes, pillan a la primera lo que les indica Llama con tres gestos. Están encantados con sus nuevos entrenadores, aunque no se sabe muy bien quién disfruta más con la experiencia. “Ahora tenemos que pensar cómo introducir las cosas que hemos aprendido aquí en nuestros métodos de entrenamiento. Es una forma diferente, pero fundamentalmente tenemos que hacer que los jugadores se diviertan más. Aquí se lo pasan bien, disfrutan y por eso quieren jugar. Nosotros somos muy serios, hasta jugadores llegan a lloran en los entrenamientos y algunos entrenadores son en ocasiones muy estrictos. Nosotros amamos el baloncesto y los jóvenes jugadores tienen que sentirlo así, ser felices”, apunta Shin Mizuno.

El sentimiento del Ramiro les llegó bien adentro y no dudaron en enfundarse los colores celestes para ir el domingo a animar al que ya es su equipo en el partido ante el Blancos de Rueda Valladolid. Todos se quedaron muy impresionados por el ambiente del Palacio y los cánticos de la Demencia. “En Japón no hay el mismo ambiente que hemos visto en los partidos de la Liga Endesa, pero en la final se llena los pabellones”, afirma Hiroki Iwabe, el más precoz de los entrenadores con 19 años y asistente de un equipo de minibásket. En su móvil enseña orgulloso el vídeo de sus muchachos repitiendo mecánicamente una rueda de entradas y otro con un torneo ganado hace pocos meses junto a unas tristes fotos de un pabellón arrasado por el terremoto de 2011.

Aya Kuramoto, la única mujer del grupo, aprovecha los descansos entre entrenamientos para pasar un breve cuestionario a todos los jugadores y jugadoras de un equipo alevín. Estudiante de la universidad de Fukuoka y entrenadora asistente de un equipo femenino, está realizando su tesis doctoral sobre el baloncesto español. “Poder estar con campeones del mundo como Pepu Hernández, Berni Rodríguez o Jorge Garbajosa ha sido increíble, pero lo más importante es que diez entrenadores han podido tener una experiencia en España y ellos van a poder difundir a sus compañeros estos nuevos conocimientos”, comenta en castellano Yoshihiro Tomita, traductor y principal promotor de esta expedición y que repite visita a la Liga Endesa. Tomita mantiene varias webs especializadas en baloncesto español y la Liga Endesa escritas en japonés después de ‘enamorarse’ de él tras ver en el Pisuerga un Forum-Joventut en el año 2000.

JaposMagariños

 

Fiesta final

Dice sigue sin soltar su cámara. Dentro de ella se lleva una foto con Carlos Suárez, que amablemente se para posar y contestar las preguntas de los curiosos técnicos. El tópico de los turistas japoneses y la tecnología se cumple y muchos de los instantes de ese viaje han sido grabados por triplicado. Daisuke fue miembro del cuerpo técnico de los Grouses un equipo de la BJ, una de las dos ligas profesionales japonesas que la temporada próxima se unirán para potenciar el impacto del deporte en un país donde el fútbol reina junto al beisbol. En la segunda división de la liga federativa, la JBL, este año compite el español Cándido Matoso en otra prueba de que la marca del baloncesto español está de moda en Japón. Por eso Dice quiere empaparse de todo y escucha atento las explicaciones de Alberto Lorenzo, entrenador ayudante de Txus Vidorreta en el Asefa Estudiantes, durante el clínic de táctica individual organizado especialmente para los colegas japoneses.

La última noche los visitantes quieren agradecer al club su hospitalidad con una pequeña fiesta en el gimnasio del Magariños. Las bromas en ‘spanglish’ se suceden mientras los vídeos de Humor Amarillo (Takeshi Jo en Japón) afinan las carcajadas. Pablo Borrás le regala a Yoshihiro Tomita el libro ‘Club Estudiantes: 60 años de baloncesto’ para ayudarle con sus progresos del castellano y su demencia, mientras Masahiko Sumi aguarda su turno para preguntar qué tiene que hacer para convertirse en entrenador de baloncesto en España. Masa se ve en España, país que visita por tercera ocasión, la segunda de ellas para ver en el Palau la pasada final de la Liga Endesa entre Regal Barcelona y Real Madrid. Mientras Llama sigue haciendo de las suyas retando con una pelea de judo a quien quiera. “Este es el primer paso para seguir creciendo y aprender una manera de entrenar y organizar un equipo como en el baloncesto español”, sentencia Yoshihiro Tomita. “Nos llevamos la idea de que un equipo, un club es como una familia”, sentencia Kenji Yoshida. Con el ‘Estu’ y el baloncesto español como ejemplo.

18
feb
13

Conclusiones y sugerencias entre viejas sensaciones


Antes de que comenzase la temporada 2003-2004 mis padres decidieron que los tres fuéramos socios del CAI Zaragoza. No recuerdo el porqué de esa decisión aunque supongo que, como por aquel entonces ya había empezado o iba a iniciarme en el BSR, querían que viese el deporte que realmente es y que yo, por mis dificultades físicas, debo hacer sentado. El primer año, mientras animaba a mi equipo, solo veía como mi jugador preferido, Otis Hill, encestaba una tras otra. A eso hay que añadirle que por las mañanas cuando acudía a mi tratamiento de rehabilitación en el Miguel Servet mi fisioterapeuta tenía que enseñarle al que ahora es colaborador de Aragón Radio en las retransmisiones de los partidos del CAI, Pep Cargol, cómo se trabaja con chicos con mi diagnóstico puesto que él estaba de prácticas para ejercer la profesión como lo hace actualmente. También, por esa época, conocí a mi actual entrenador Genrri Tejada que fue otra de las personas que hizo que me acabase gustando este deporte ya que cuando llegó era ‘el nuevo encestador’ que iba a aportar la experiencia de haber jugado anteriormente en uno de los equipos referentes de BSR en Italia, el Tabú Cantú.

Poco a poco tanto yo como el CAI hemos ido creciendo y, el día que se jugó la final de la Copa Príncipe 2013, cuando estaba viendo el partido, mi cabeza realizó una retrospección a un viernes a las nueve de la noche de cualquier año (exceptuando el primer ascenso) hasta el 16 de abril de 2010 cuando los zaragozanos ascendieron a la máxima categoría del baloncesto nacional. Por mi mente pasaron jugadores míticos para la afición como Matías Lescano o Darren Phillip, series de playoff muy reñidas contra el Plasencia, el León o el Murcia, mis viajes para ver los enfrentamientos contra el Tarragona o el Valls, que suponían quedarme ese fin de semana en el apartamento de mis abuelos en la Costa Dorada… De repente, volví a ver el partido y me dije a mí mismo una frase: ‘Me falta muy poco para irme a Vitoria’. Con estas palabras acabé mi repaso al pasado y, a continuación, llegué a lo conclusión de cómo de bien han tenido que gestionarse los plantillas en la relación deportiva y de salarios en las oficinas de la calle Zurita para conseguir llegar a una Copa del Rey. Eso ha logrado que por el equipo hayan pasado jugadores de talla internacional como Carlos Cabezas o que hoy en día estén otros pertenecientes a la cantera del Real Madrid como el actual capitán Pablo Aguilar siendo que el equipo aragonés es el noveno equipo de la Liga Endesa en cuanto a presupuesto (5 millones según el diario Marca).

AficionBaskonia

 

La frase que me había hecho días atrás se convirtió en realidad cuando llegué a Vitoria a la hora de comer. En el restaurante ya olía a Copa, bufandas de algunos equipos participantes en la competición hacían acto de presencia algo que para mí, como para todos, fue normal. Mi intención era ver el torneo en ‘modo entrenador’, es decir, tratar de identificar las cosas (tipos de paradas en el baloncesto, cómo realizar un contraataque…) que me enseñaron en el curso de entrenador de primer nivel que realicé en septiembre del año pasado y que ahora debo afianzar e intentar enseñárselo a los jugadores del infantil masculino del CB JUVENTUD UTEBO donde estoy iniciándome como entrenador del deporte de la canasta. Sin embargo, el ‘modo coach’ cambió al ‘modo aficionado’ como antes, cuando solo veía la pelota entrar en la canasta, me volvía loco animando y me cabreaba mucho si les ganaban. Aunque para ello (mucho más moderado y disfrutando) deberemos esperar a que nos ubiquen en el lugar adecuado porque los encargados de la acomodación nos llevaron, a mi madre y a mí, a una localidad que estaba comprada por otros seguidores. De allí nos reubicaron al sitio correcto aunque fallaba una cosa: el asiento para el acompañante junto a la silla de ruedas, que es un derecho incluido en la entrada. La solución, teóricamente, se supone fácil con poner una silla de plástico al lado mío ya estaría arreglado pero no, de nuevo la organización dijo que: ‘Las medidas de seguridad han incrementado por lo sucedido en el Madrid Arena y nuestros superiores nos impiden que haya una silla junto a su hijo por si ocurre algún problema’. Cuando nos dicen esto estaba cerca de concluir el primer cuarto del encuentro inaugural, es decir, que mi forma de ver el baloncesto de la manera que tenía previsto desvaneció. Los restantes cuartos y prórrogas del Real Madrid-Barcelona Regal, si que los vi, pero de una tercera forma que no la había previsto la cual consistía en mirar el partido con un ojo y ver dónde estaba mi padre con el otro, no por miedo a que pasase algo y estuviese allí solo y que pasara algo sino por ver que estaba sentado y, así, aliviado de sus problemas de espalda por los que necesita estar en un asiento. Esa silla no llegó y la solución era irse al graderío más próximo. Pero era el primer día de Copa y después jugaba el Baskonia, por lo tanto, más gente para ocupar la grada si es que no habían ido al primer partido.

Por suerte, el día siguiente el Caja Laboral no jugaba, era carnaval y hubo menos gente, por consiguiente, encontraron sitios vacíos. Al tercer día por lo que pasó, estuvimos en un palco. Con la ubicación arreglada vi los partidos todo lo que pude (modo entrenador) porque había otro problema que era mucho más agradable y que, de facto, fue lo mejor de la Copa: Las aficiones. A mi derecha, los anfitriones, a quienes tenía ganar de oír en vivo animando con su charanga y haciendo seguir sus ritmos al resto con palmas. Sinceramente, fui un baskonista más. A mi izquierda tenía a un ‘showman’ que ama este deporte: ‘El Malaguita’, el líder de los ‘Pío, pío’ y otro seguidor más de los vitorianos cuándo hacía falta. Enfrente escuchaba ¡Estu-diantes! , ¡Bil-bao basket! , ¡Cai!… Un ambiente que a todos los que les gusta el baloncesto y no han estado en una Copa del Rey les recomiendo que, si pueden, lo vivan ‘in situ’ porque merece la pena. Ese ambientazo me reafirmó varias cosas: Si te gusta el  BA-LON- CES-TO y eres de tu equipo, lo animas pero si pierdes no pasa nada, DEPORTIVIDAD.

AficionGranca

 

La ACB  debería mirar por las personas que dejamos dinero por querer ver el espectáculo en directo. Sin el dinero del abono o el que gastamos ese día en la capital vasca la Copa del Rey sobreviviría con más dificultades. Esto lo digo porque no me parece bien que la final fuese a las siete de la tarde, porque como consecuencia nos fuimos antes de que empezase el partido (¿Cómo iba a estar luego la carretera de nieve…? Al día siguiente mis padres tenían que trabajar y yo ir al instituto). Mientras que si lo pones más pronto no hubiera sucedido ese problema. Podría entenderlo por el cansancio de los jugadores por haber jugado las semis el día anterior pero no. No porque durante ese fin de semana el BSR Valladolid, por ejemplo, disputó tres partidos en dos días en la edición de la Copa BSR que se jugó paralelamente en Bilbao (ganó FUNDOSA ONCE). No quiero decir que los jugadores catalanes y valencianos no tuviesen que descansar o el mérito que tienen los pucelanos que jugaron más que los de pie, simplemente, creo que los equipos tienen tiempo para jugar sin mucho cansancio porque las plantillas, además del tiempo entre los partidos, tienen ayuda para recuperarse en los tratamientos que les da su personal médico y de fisioterapia.

TVE compró los derechos de la Copa del Rey y también influyó en la hora de la final pero eso dejémoslo pasar porque lo más grave es que pareció que no les interesaba lo que estaban ofreciendo al espectador. El día antes de marcharme a Vitoria me quedé a ver el TD1 para comprobar qué decían del torneo. No me llevé una decepción porque ya lo suponía, sin embargo, me picó la curiosidad de cuánto me iba a lamentar esta vez por el tratamiento al baloncesto que le otorga la televisión pública. Fueron dos minutos de los cuales la mitad se la dedicaron a la lesión que sufrió Pau Gasol en el encuentro de la madrugada pasada ante los Nets. Es lógico que comenten lo del pívot de Sant Boi, que no lo quiten, pero, a su vez, amplíen más la información del evento que les va a ocupar los siguientes cuatro días. Tampoco hubo previas antes de los encuentros y el lunes de la siguiente semana fueron las tres mejores jugadas de la final. Los medios deportivos en España son fútbol pero, por eso, no hay que dejar de denunciar lo que es injusto.

El colofón a algo que espero no olvidar nunca, obviando lo de los asientos y el tener que volver antes, hubiese sido que la Copa ACB y la de BSR hubiesen coincidido aunque lamentablemente para eso tendría que haber acuerdos entre la ACB y la FEDDF, algo que no parece que se vaya a producir. Pero sería muy importante para captar aficionados al basket de la silla e intentar que se promocionase más en los medios.

En algo más de un mes tengo una competición muy cerca del Buesa Arena entonces mi retrospección volverá al 7 de febrero de 2013. Gracias al CAI por permitirme vivir algo maravilloso pero sobre todo gracias a los de siempre… MIS PADRES.

¡Nunca me he ido! Las obligaciones son lo que son… Hasta la próxima.

Artículo de Alejandro Jordán

04
feb
13

Copa del Rey 2013: La quiniela de los periodistas (Madrid-Barcelona)


Cuatro días para disfrutar del baloncesto que nadie se quiere perder. Eso es la Copa del Rey. Tampoco los periodistas están exentos a esta pasión. Seguramente sea el evento de la temporada más esperado, y los redactores preparan durante semanas un desembarco en una cita donde se juntas horas de trabajo con encuentros deportivos, profesionales y otros tanto personales. Puertatrás estará en Vitoria para ver, contar y disfrutar de mucho baloncesto, pero también para ver y disfrutar de muchos amigos y compañeros. Demos la voz a estos colegas que viajarán con los equipos que habitualmente cubren informativamente hasta el Fernando Buesa Arena. Ocho periodistas ante ocho preguntas. Ellos han querido dejar aquí su quiniela de ‘especialistas’ despiezada en cuatro entregas.

Empezamos la serie con el duelo más esperado. El partido que abrirá la contienda. El clásico entre los clásicos. El Barcelona-Real Madrid (o viceversa). Y en cada lado de la tribuna de prensa, los redactores de los dos diarios de información general más leídos, El Mundo y El País (o viceversa), Lucas Sáez-Bravo y Robert Álvarez, en un amistoso cruce de respuestas. Gracias a ellos por participar en este cuestionario.

Las preguntas

1. ¿Qué club ganará (excluyendo al ‘suyo’) esta Copa del Rey?

2. ¿Qué papel hará el equipo que sigue profesionalmente?

3. ¿Y cuál puede dar la sorpresa?

4. ¿Quién será el MVP?

5. ¿Y qué jugador puede explotar en esta competición?

6. ¿Quién ganará la Minicopa?

7. ¿Qué titular la gustaría escribir estos días más allá de lo deportivo?

8. Aprovechará estos días en Vitoria para…

 

Lucas Sáez-Bravo (El Mundo)

Real Madrid

RealMadrid1. Apuesto por el Caja Laboral. Tres razones: es local, ha enderezado su rumbo de forma asombrosa con Tabak y, en semifinales, se las verá con un Barça o Madrid despedazado por el intenso duelo de cuartos.

2. El Real Madrid llega lanzado a la Copa y, visto el recorrido de lo que va de temporada, es indiscutiblemente el máximo favorito. Lo tiene todo para ganar -menos el cuadro, feroz, y un ambiente que será hostil desde que aterricen-, también jugadores de los que son capaces de decidir en momentos calientes, principalmente Rudy.

3. Hay un lado del cuadro propenso a sorpresas. Cualquiera de los que llegue por ahí a la final será heroico y llamativo. El Uxue Bilbao tiene jugadores (y entrenador) capaces de asumir ese papel, de aprovechar la oportunidad, además de que supongo tendrá mucha afición en las gradas.

4. Sergio Rodríguez. No estará en muchas quinielas, pero su estado de forma, su confianza, es descomunal. Cambia los partidos más allá de las estadísticas, nunca estuvo tan bien. Además, si el Chacho es el MVP, todos saldríamos ganando. Puro espectáculo.

5. Me gustaría ver, por ejemplo, a Abrines explotar. Pero creo que no contará con minutos suficientes para ello. Un jugador joven que puede tener su momento es Nemanja Bjeliça. Por supuesto Mirotic, del que se espera que alce la voz en una gran cita como esta.

6. No tengo los conocimientos suficientes como para pronunciarme.

7. “Un país pendiente de una Copa”. Me encantaría que en un torneo como éste, que nunca falla, respondieran las audiencias y la expectación, que el baloncesto alzara la voz y eclipsara un poco a tanto fútbol. También me gustaría no tener que escribir que se abuchea al Rey (en el caso de que acuda el Buesa Arena) o que se pita al himno nacional. Todo el mundo es libre de expresarse, por supuesto, pero siempre me pareció mezquino mezclar lo político con lo deportivo.

8. Conocer una ciudad en la que (grave error el mío) nunca he estado y todo el mundo habla maravillas. Y disfrutar del ambiente que se crea en la Copa, especialmente en ciudades con tanto amor por el basker como Vitoria. Para un periodista, más allá de lo profesional, es una gozada trabajar en una atmosfera como ésta.

Robert Álvarez (El País)

Barcelona Regal

barcelonaCopa1. El Real Madrid porque ha demostrado su fortaleza a lo largo de todo el campeonato y es un equipo en un momento de madurez ideal, con jugadores con mucha energía, mucha hambre de ganar y ya con experiencia al máximo nivel que saben cómo ganar este tipo de torneos, tal como demostraron el año pasado en el Palau Sant Jordi.

2. Teniendo en cuenta mi predicción de que el Madrid ganará la Copa, el papel del Barcelona Regal no puede ser otro que el de darle la mayor guerra posible al Madrid en el partido de cuartos de final y eso creo que sí que sucederá. No pienso que el Barcelona vaya a ser barrido. Y desde luego, si es capaz de ganar al Madrid, pasará a ser el gran favorito a pesar de su mala primera vuelta en la Liga.

3. Voy a apostar por el Herbalife Gran Canaria. Ha hecho una magnífica primera vuelta solo estropeada por su última derrota ante el Manresa. De no haber sido por ella, hubiera sido tercero por detrás de Madrid y Caja Laboral.

4. Rudy Fernández.

5. Sergio Rodríguez, aunque ya es un jugador muy contrastado y con recorrido pero puede dar todavía un paso más adelante.

6. El Barcelona Regal.

7. Vitoria enamora con la fiesta que admiran todos los deportes.  

8. Convivir con la maravillosa gente del baloncesto.

17
ene
13

El chulo y la conciencia


La ahora mensual revista Gigantes del Básket presenta en su portada de enero a Rudy Fernández. Dentro de sus páginas se extiende una de esas entrevistas que no muchas veces se atreven a hacer los deportistas (ni los periodistas), aquellas en las que se no ocultan verdades y la respuesta no viene calibrada por lo políticamente correcto. La sinceridad del escolta del Real Madrid se convierte en un llamativo e inusual titular que me ha dado a escribir este post: “Dicen que en la pista soy un chulo. Y yo diría que tienen razón”.

La rotundidad de Rudy es además recurrente tras los incidentes que protagonizó hace menos de una semana en el partido de Euroliga ante el Zalgiris. En menos de un minuto, de un partido caliente con un final apretado, el internacional tuvo dos acciones antideportivas: lanzó una pelota a la cara de Ksistov Lavrinovic y posteriormente que provocó una tangana con Paulius Jankunas tras un fogoso ‘trash-talking’. Al día siguiente, utilizando su cuenta de twitter, el balear pidió disculpas: “Después de ver el partido de anoche, me doy cuenta de que con el calor del momento no me comporté como debería. Quiero pedir perdón a Jankunas”.

Más allá del titular, Rudy Fernández intenta justificar su actitud en la pista, declarando que el comportamiento que él tiene como deportista no debe trasladarse al que tiene fuera de este ámbito, y que es un aspecto de su personalidad que pretende mejorar. Sin embargo, el jugador, que cumplirá el próximo 4 de abril 28 años y debutó con la selección en 2004, añade: “Creo que tengo que mejorar cosas de mi comportamiento en la cancha y soy todavía joven para hacerlo. Pero, la verdad, no sé si debo cambiarlo porque soy así desde los 10 años y me ha ido bien”. Para puntualizar esta falta de arrepentimiento, el exterior formado en la Penya, cantera de gestos modélicos, subraya que su forma de hacer sólo debe ser juzgada por sus propios compañeros de equipo y por los aficionados de su club, de los cuales aún no ha escuchado queja, como bien recoge Adri González en Solobasket.

A mi Rudy Fernández me parece un superclase, como se dice, uno de esos ‘jugones’ por los que merece pagar una entrada de un partido, que acaparan apariciones entre las mejores jugadas de la semana y cuyas espectaculares acciones animan a los chicos y chicas a empezar a practicar el baloncesto. Fue uno de los culpables que durante cuatro años durmiera poco por las noches para seguir sus evoluciones en la NBA y que más me han hecho disfrutar con esta pasión desde que clavó ese ‘alley oop’ en la Copa de Sevilla en 2004. Su fichaje por el Real Madrid fue una de las mejores noticias que nos pudo dar a los aficionados del básket en España al recuperar a una de las estrellas que más impacto han tenido en la competición en los últimos tiempos.

No es la única faceta que aplaudo de Rudy. Siempre le he alabado por cómo ha sabido adaptarse a un rol más secundario y solidario en la selección o en las escuadras NBA donde ha jugado y tirado menos cuando ha demostrado que es capaz de ser líder y hacer campeón a un equipo como el Joventut.

PortadaGigantesIncluso le he defendido en tertulias en las que he escuchado críticas hacia su egocentrismo y que muestra en el apego a salir en reportajes de moda o a la hora de cuidar su peinado e imagen en exceso. Creo que esta dimensión beneficia al deporte para elevar su popularidad. Porque  los nombres propios, las estrellas, son necesarias para subir el seguimiento en los medios, llegar a más gente… algo que el baloncesto español necesita como el comer. Seguro que su experiencia en la NBA, como le ocurre a José Calderón, Pau y Marc Gasol, le ha servido para entender el valor de la promoción personal, con los euros extras que vienen con los contratos publicitarios. Pocos jugadores de baloncesto salen en Playboy España sin tener que desnudarse.

En esta línea me encantó que tuviera la personalidad suficiente para criticar la falta de información deportiva en el Telediario de La1, la cadena que emite a nivel estatal la Liga Endesa. Pocos desde dentro se atreverían a alzar la voz por servilismo o buscarse algún enemigo. Bravo a Rodolfo por opinar y demostrar que los jugadores tienen mucho que decir y exigir en este asunto.

Pero, sí, tiene que haber un pero… creo que Rudy Fernández se equivoca soberanamente al parapetar su ‘chulería’ como algo que ocurre dentro de la pista y no se traslada fuera o valerse de sus compañeros o aficionados como únicos críticos válidos. Me parece que demuestra una falta de conciencia con la repercusión que tienen sus acciones para todos los aficionados del baloncesto, sobre todo para los menores, aquellos que lo idolatran y lo tienen como ejemplo, que al día siguiente querrán hacer en el pabellón de su barrio o en la pista de su colegio, lo que Rudy acaba de hacer en el Palacio de los Deportes. Podrán querer hacer sus tiros en suspensión, pero quizá tampoco verán ahora tan malo tirarle un pelotazo a la cara a un rival, como hizo con Ksistov Lavrinovic, o enganchar del cuello a un atacante, como hizo a Tony Parker en la final del Eurobásket’11, porque, precisamente, lo hace su jugador favorito. Los entrenadores sabemos cómo cuesta en un par de horas de entrenamientos semanales intentar pulir estos comportamientos antideportivos que el ansia por la victoria que promueve esta sociedad de consumo rápido y el amplificador de los medios (no hablamos del fútbol) promueve en la educación en valores de nuestros chavales.

La conciencia de ello debería recaer sobre todos aquellos agentes educadores, que somos todos, que tenemos la responsabilidad de hacer buenos deportistas, pero también, buenos ciudadanos, mejores personas en una sociedad mejor. Todos somos ejemplos con nuestras acciones como espejo para los más pequeños. Con la razón de la educación y la inmejorable herramienta del deporte. Porque Rudy, disculpa, te equivocas, porque no hay límites morales que nos juzguen de forma diferente fuera o dentro de una cancha de baloncesto. Pero también se equivocan aquellos aficionados, porque dentro de ellos hay padres y madres, entrenadores o profesores de jóvenes jugadores… que aplauden estas salidas de tono por amor a sus colores o miran a otro lado porque es ‘el bueno del equipo’ o para ganar un partido. Como los clubs o la organización de las competiciones por no imponer importantes sanciones, como es modélica la NBA, a todo aquel que no cumpla con un código ético y deportivo. Como los medios que son condescendientes e incluso llevan a la normalidad comportamientos poco pedagógicos y avalan todo bajo el enuncia de ‘lo que pasa en el campo, en el campo se queda’. ¿Por qué en el último derbi de Madrid vimos una y otra vez los salivazos y collejas entre Diego Costa y Pepe y Sergio Ramos, pero ha quedado casi en silencio el gesto deportivo de Iván Fernández en el último cross de Burlada, dejando ganar a su despistado rival?

Rudy Fernández es una persona implicada en proyectos sociales. Ha participado durante su etapa americana en programas solidarios como NBA Cares o Basketball Without Borders y en Navidad colaboró con las iniciativas de la Fundación Real Madrid, que tienen varios grupos inclusivos de baloncesto que hacen una labor extraordinaria. Esta temporada fue protagonista de un reportaje especial del espacio de La2 ’Capacitados’, en el que famosos son concienciados de la normalización de las personas con alguna discapacidad física o intelectual. Junto al adolescente Daniel Stix (Fundosa ONCE) probó la experiencia de jugar al Baloncesto de Silla de Ruedas (ver vídeo). En su perfil de Wikipedia resalta su colaboración con la Fundación Plan de España, siendo embajador del proyecto ‘Por ser niñas’ y padrino de Kalima, una niña egipcia de 4 años. “Todos deberíamos tomar conciencia de las injusticias y poner nuestro granito de arena para ayudar a solucionarlas y para denunciarlas”. Son palabras de Rudy que tuiteó poco después de viajar a Egipto para conocer a Kalima. Pero esa conciencia, esa responsabilidad, también cabe dentro de una pista de baloncesto.

P.D: Espero que nadie interpreta esta crítica hacia las palabras de Rudy un atisbo de antimadridismo. Lo mismo tendría que decir de un chaval al que yo entrenase o de un jugador de mi equipo favorito. A los antecedentes me remito, con una denuncia que no me granjeó buenas amistades en su momento en el club aludido.

P.D: No creo que su gestualidad fuera un aliado durante su carrera en la NBA. Incluso, en su último año en Denver, protagonizó un flopping muy criticado en los medios ante Lakers, práctica muy perseguida y sancionada en la NBA desde este verano. También se tiró a la piscina en la final de los Juegos Olímpicos provocando una antideportiva de Iguodala, siendo la mofa de los comentaristas americanos. Seguro que esta fama de ‘actor’ no le ayudó en USA.

01
nov
12

El viaje de Yoshihiro


Podría ser un triple. Hace tiempo que las líneas desaparecieron bajo las pisadas. Pero ese tiro no entra. La pelota desciende y da un bote irregular al caer sobre un bache de la descolorida pista de cemento. Salim sale andando a su encuentro. De repente, se da cuenta de su olvido, se para y cambia de dirección a toda velocidad. “¡Ey, Yoshihiro! No nos hemos hecho ninguna foto juntos”. El japonés, cerca de la salida de la jaula donde ha seguido el entrenamiento del júnior del CB San Fermin, se gira a la invitación y la acepta con un “claro”. Los chicos y chicas se agrupan para la foto. Yoshihiro Tomita, en el centro, entre Elvis, Simo, Vicente, Carla y Aitor. Cuatro continentes sonriendo en un barrio de Madrid. “Ahora entiendo mejor lo que ha querido decir Porfirio Fisac esta mañana sobre el lenguaje universal del baloncesto”, asiente Yoshihiro Tomita a su acompañante.

¿Pero qué hace un japonés perdido en mitad de una cancha olvidada del Sur de la capital? “Esto es baloncesto también. Lo que he venido a ver”, responde mientras  empieza a desenredar su historia. Un relato exótico, valioso y admirable que ha tenido su capítulo más apasionante durante las tres semanas de octubre en las que ha podido vivir en primera persona su gran ilusión: conocer de cerca el baloncesto español. Ha sido el viaje de su vida. Este informático de Tokio ha experimentado su sueño a caballo entre Madrid y Barcelona. “Creo que soy el primer japonés en subirse al Metro Sur“, bromea para describir todas las vueltas que ha dado detrás de la pelota. No es para menos. Se ha dado un atracón. Ha visitado las canteras de Asefa Estudiantes y FIATC Joventut, visto en directo partidos de la Liga Endesa, Euroliga, Adecco Oro, Liga Femenina y  EBA, encuentros del Mad-Croc Fuenlabrada, Blusens Monbus, Real Madrid, FC Barcelona Regal, UCAM Murcia, FIATC Joventut, Assignia Manresa o Rivas, visitado la sede de la ACB y la FEB, el Espacio 2014 de Alcobendas… un ‘tour’ pleno de tapones, mates y triplazos, pero también de proyectos que quieren tender puentes entre dos mundos distintos que orbitan alrededor de un aro. “Ha sido fantástico. Me llevo muchas emociones. Y muchos amigos nuevos“, resume Yoshihiro, sin duda, el mayor fan del baloncesto español al otro lado del Mundo.

Yoshihiro, en el Fernando Martín de Fuenlabrada

¿Pero dónde nace esta relación que parece imposible? “No es la primera vez que visito España“, desvela este japonés, que sale por tercera vez de su nación: “También estuve en Vietnam, pero por trabajo”. Hace quince años, cuando era un adolescente, el estudio del castellano, al que se acercó seducido por las estrellas de la Liga de fútbl, le atrajo durante un mes a Madrid. “Hacíamos excursiones. Fuimos al Santiago Bernabéu y me compré una camiseta de Robert Prosinecki. Era la más barata y la dependienta se sorprendió de que un japonés la quisiera. Creo que entonces ya jugaba en el Barcelona y por eso el precio era tan bajo. Unos días después fuimos a Toledo y luego a Valladolid”, recuerda Yoshihiro. La memoria no es gratuita. El Pisuerga le descubrió un mundo. La niebla convirtió en imposible seguir la pelota en el Nuevo Zorrilla. “Solo se veía una pelota naranja de un lado para otro”, narra. Futbolero, se quedó con ganas de más deporte y la bruma propició un encuentro inesperado que le cambió la vida. “A mi hermano le encantaba la NBA y vi que había un partido de la ACB en Valladolid ese fin de semana. Fui a verlo”. Fue un Forum Valladolid-Festina Joventut de 1997 del que aún guarda la entrada y la afición que nació en ese instante. “Antes no me había fijado mucho en el baloncesto. Intenté entrar en un equipo, pero no me cogieron por bajito”, sonríe al contarlo.

A su regreso a Japón no paró de alimentar su curiosidad, hambrienta de datos que ahora repite de forma mecánica. “Al principio recopilaba vídeos, publicaciones, información de todo tipo… todo fue más fácil cuando Pau Gasol y Raül López llegaron a la NBA y comenzó el desarrollo de Internet. Recuerdo cuando pude seguir en directo el Eurojúnior de Zaragoza del 2004. Ahora puedo ver casi todos los partidos desde la página de FIBA”. El ordenador fue el gran aliado para este programador informático que nada más pisar Barajas se compró la Guía Oficial de la Liga Endesa y la Revista Gigantes. “Y me llevo varias para repartir entre amigos”, remarca. Su seguimiento derivó en la creación de una página web especializada en el baloncesto español, que con el tiempo, se han convertido en varios espacios y en una cuenta en twitter donde informa de todo lo que ocurre en nuestro baloncesto. “Se llama el_baloncesto. Me inspiré en el nombre de los periódicos de España”, detalla. Su fama le ha llevado a conocer  a españoles aficionados al deporte que viven en Japón e incluso a ser el comentarista especializado en los partidos en diferido que el canal Sky dio del Playoff de la Liga Endesa hace dos veranos. Ahora puede recitar de memoria los equipos en los que ha militado cualquier jugador de la Liga Endesa o el nombre de los pabellones de cualquier club de la península.
No hay que obviar que Saitama será una ciudad imborrable para los aficionados españoles, pero también para Yoshihiro, que pudo animar en directo a la selección española en su triunfo en el Mundial del 2006. “Fui a ver el partido ante Serbia. Entonces muchos japoneses conocieron a los jugadores españoles y se aficionaron a su Liga”, apunta. Con ese oro otros percibieron el brillo del baloncesto europeo que a Tomita tenía atrapado desde mucho antes. En el 2002 una selección B visitó su país para disputar la Copa Kirin y Yoshihiro no se perdió esa cita. “Yo he estado en Japón. Era el ayudante de Paco García de esa selección”, rememora Txus Vidorreta, en el encuentro que mantuvo con Yoshihiro en el Magariños. “Los jugadores eran Berni Rodríguez, Jordi Trías, Carlos Cabezas, Alfons Alzamora… y Yuta Tabuse, el único japonés que ha jugado en la NBA”, dicta sin fallo Tomita, una enciclopedia sorprendente. “Y también estaba yo. Es verdad que estuve en ese partido. ¿Y tú estabas en la grada?”, se sorprende Germán Gabriel al conocer la historia de las mismas palabras de Yoshihiro.

Yoshihiro, con Lucas y Jaime, en el Magariños.

Su admiración por el baloncesto español no se queda en la idealización de los deportistas. “A mi no me gusta hacerme fotos, no soy ese tipo de fan ni la imagen que tienen en España de mis compatriotas, siempre corriendo con la cámara de un sitio a otro”, reconoce este entusiasta de los callos y las gambas, que, sin embargo, no duda en hacerse una instantánea con Porfirio Fisac o Moncho Fernández. “La próxima vez que vengas te invitamos a ver un partido en Santiago”, le dijo el técnico del Monbus tras regalarle un pin del “Obra” en Fuenlabrada. No es el único presente que se lleva a Japón, incluida una pequeña camiseta del ‘Estu’ para su sobrino, “Tiene solo un mes y espero que su madre no se enfade cuando la vea”, dice miedoso. A la salida de la tienda, Lucas Nogueira y Jaime Fernández se cruzan con sus pasos. “En Japón hay una gran admiradora tuya”, le comunica a Lucas ‘Bebe’ Nogueira, que se queda perplejo de hasta dónde llega la difusión de la Liga Endesa y su fama.
Pero el deseo de Tomita va más allá del autógrafo o los regalos y su cabeza no para de maquinar proyectos en los que el deporte japonés se refleja en los éxitos españoles. Yoshihiro Tomita  no oculta que le gustaría ver en unos años a un compatriota jugando en la Liga Endesa, pero sabe que es casi una utopía. “Pero no sería mala idea que jóvenes jugadores vinieran a formarse a España, que pudieran entrenar en campus de verano, hacer intercambios, que los entrenadores de allí puedan pasar meses preparándose aquí conociendo el sistema de enseñanza español, incluso que técnicos con experiencia vengan a mi país o que un equipo de la Liga Endesa juegue en Japón…”, dicta con entusiasmo entre el sueño y la realidad. Y es que gracias a su mediación, el entrenador asistente de la U20 japonesa y de los Hitachi Sunrockets, Norio Sassa, estuvo hace unos meses conociendo de cerca la cantera del Ramiro de Maeztu. “Y hay un entrenador japonés amigo mío, Takayuki Yasuda, que estuvo en Menorca hace unos meses y ahora está mejorando su español en Salamanca porque quiere entrenar aquí”, apunta Yoshihiro Tomita, que también prepara un diccionario japonés-castellano de términos de baloncesto y en el futuro quiere escribir un libro sobre este tema.

Porque la obsesión de este japonés de 36 años, al que le gusta la música de Huecco, Camarón de la Isla o Barricada, es que el modelo de crecimiento del baloncesto español debería ser aplicado en su país, dirigido desde hace años a la copia del sistema americano. “A mi lo que me gusta es el estilo de juego de Europa y el español concretamente. La sociedad japonesa está obsesionada con la perfección, se es muy estricto, también en la enseñanza deportiva, pero no se juega, no se divierte, no se deja al jugador expresar su talento”, afirma Tomita, que lamenta que en su nación hay pocos equipos e instalaciones para competir y que el desarrollo de los deportes se encierra en los colegios, con categorías formativas de tres años en las que se ahoga el perfeccionamiento. “Pero hay clubs y personas que quieren cambiar el sistema, incluso los hay que ya han instaurado por su cuenta la organización de categorías europeas”, manifiesta con entusiasmo. La futura unión de las dos ligas profesionales del país y la posible clasificación para el Mundial 2014 de España podrían ser dos importantes pasos para la modernización del baloncesto nipón, lastrado por la ausencia de grandes físicos y de entrenadores modernos. “La llegada a la selección del croata Luka Pavicevic fue importante, pero el impulso se ha quedado ahí. Hay otros entrenadores extranjeros que nos están ayudando mucho, incluso hay un técnico alemán que ha hecho que varios jugadores japoneses jueguen en Alemania y varios preparadores mejoren allí sus conocimientos. Lo mismo podría pasar en España”, afirma Yoshihiro Tomita, ambicioso, soñador y detallista: “Mi sueño es que un japonés juegue en la Liga Endesa”.

Ese empuje por conocerlo todo le ha traído hasta España, a investigar entre el bullicio de la primera fila de butacas del Olimpic de Badalona o la grada vacía del Fernando Martín de Fuenlabrada en una mañana de entrenamiento. Allí, después de la derrota ante el Blusens Monbus, el parqué relucía y las rayas están bien marcadas. Porfirio Fisac se muestra como un maestro contundente y sólo sus indicaciones rompen el silencio de la concentración. El padre de James Feldeine espera a su hijo mientras el grupo marcha al gimnasio. El técnico del Mad-Croc Fuenlabrada acaba de charlar con unos amigos de Villanueva de la Serena y acude a estrechar la mano de Yoshihiro, cuya historia conoció entre vestuarios ese mismo domingo. “Da igual ser barrendero o ser directivo de una gran empresa. Yo si no entrenara en la Liga Endesa, lo haría en un equipo de aficionados. No importa el dinero. Lo importante es sentir la felicidad de lo que haces. Da igual si eres de España o de Japón. Este es el mismo lenguaje que nos une, que amamos el baloncesto”, dice el técnico segoviano. Yoshihiro asiente y sonríe. Más tarde, en San Fermín, lo comprendería. El mundo no es un pañuelo, sino una maravillosa pelota de baloncesto sobre la que gira su vida.

Este reportaje ha sido publicado en ACB.com

P.D: El CB San Fermín es un proyecto social de la Asociación Proyecto San Fermín y la AAVV San Fermín, financiado dentro de los Planes de Barrio del Ayuntamiento de Madrid e Intervida.

25
sep
12

El impaciencia del afilador


Al salir el sábado del pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza escuché  el resoplido de una armónica. En la paranoia pensé que el espíritu de Mauricio Aznar me perseguía. Ojalá lo pudiéramos resucitar con algún brebaje de brujo. No, era un sonido más reconocible y escalofriante que la sombra de un fantasma. ¡Ha llegado el afilador! Sabe que hay cuchillos impacientes por hacer sangre. Me quedó claro entre los interiores del palacio. Las intrigas bullen en la corte. Hay crueles cuchicheos para que el Duque Pepelu caiga con todo. En la sala contigua se instalan los que no ven ni una mota de polvo en el impoluto traje del noble técnico y pedirán paciencia al Rey Naldo, merecedor del reconocimiento de las cuatro temporadas que lleva en el cargo.

Vuelve a faltar el término medio en Zaragoza. Los grises que maticen las visiones negruzcas o blanquecinas. De esas que quiso ofrecer el equipo en la Supercopa. No seamos crueles en el análisis, pero tampoco contemplativos. En la distancia media es donde se afina la vista y se encuentra la libertad. Fue un acto, ante un pedazo de equipo, que fue campeón, por eso las siguientes palabras no pueden ser tomadas como absolutas. Son solo trazos de un esbozo que se intuye desde la lejanía. Pero reales, tanto como la sensación de que las semifinales ante el Madrid han sido lo más parecido a un partido ACB que ha pasado por la planificación de José Luis Abós, herida por PreEuropeos y fichajes tardíos.

José Luis Abos, durante la Supercopa / ACBMEDIA

Seríamos tercos como marca nuestro estereotipo de ‘baturros’ si nos enfrentásemos a la derrota desde la grandilocuencia del Madrid, porque no vi en ningún momento al conjunto de Pablo Laso con sensación de ‘estar a tope’, o camuflándonos en acusaciones arbitrales en el tercer cuarto, ese que juzgó el resultado, para contestar al por qué de la caída, que al final no sonó a fuerte batacazo. Simplemente, el CAI está lejos de poder competir por la victoria con una plantilla tan superior en estos momentos por falta de rodaje y porque, en un argumento que parece imborrable hasta con mil entrenamientos, la calidad (y pelas) que atesora no le presenta como candidato a estas batallas de ricos. El CAI ha perdido competitividad con las bajas de sus tres pilares, los tres que podrían jugar en estas Ligas, los tres que jugarán Europa este año: Cabezas, Wright y ‘Hetts’. Obvio.

No obstante, seríamos cabezones como adoquines si pensáramos que Henk Norel es tan pipiolo como nos hizo pensar su asustadizo deambular por la zona. Que el 2/13 firmado por Sam, Llompart y Stefansson será una constante. Que la insuficiente defensa del 1×1 exterior no sea más mérito del ADN de un Madrid que busca la felicidad en esa soltura. Que la ausencia de ‘timing’ en los estáticos o de amplitud en el catálogo y entendimiento táctico (más acusado en lo defensivo que en lo ofensivo) no se sincronizará con horas de rodaje que bendecirán el juego de control que entona en la batuta de Llompart y el concierto plural al que tiende esta versión: Michael Roll no es tan solista como Wright. El rol de Roll es otro rollo. O faltaríamos a la verdad si no aplaudiéramos el fichaje de Damjan Rudez como eslabón exterior-interior que puede defender al poste (peor de cara) y agrandar el campo…

Pero seríamos inocentes si creyésemos que Jones puede sustituir a Rafa Hettsheimeir en los anuncios de Frutos Secos El Rincón o en sus capacidades múltiples como referente interior (postear, poner el cuerpo en defensa, rebotear, vinculación…) o que el holandés Norel está herrante como cinco titular en un equipo que aspire a ‘playoff’. Que el CAI no ha perdido el salvavidas del ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ que le cocinaba triunfos el talento del ‘yo-yo’ de Cabezas y el ‘Kobebiano’ Wright. Que Pablo Aguilar persiste en una línea de fábrica que le hace poco convincente como líder si no aprende a jugar pegando mordisco. Que el fondo del equipo se ve cerca pese a la voluntad de especialista de Fontet o Toppert de aumentar la profundidad…

Jones bloquea el rebote a Slaughter / ACBMEDIA

La ronda del afilador será serena pero insistente porque en la corte del Rey Naldo son sabedores de que en las primeras cinco jornadas rascar algo será como recibir una paga extra de Navidad (vienen Caja Laboral y Barcelona y visitar las dos Canarias y Valencia) y que queda la carta por jugar del fichaje de un pívot que imprima fiabilidad. Pero ver la película en negro y blanco siempre es del gusto del ‘zaragozano medio’ y no reduce la bitonalidad trabajar en un medio de comunicación.

Toda previsión, también esta, es acelerada y solo validada con el paso a los hechos. La paciencia será la que debe reinar cuando la sequia presupuestaria aprieta y esto es lo que hay. El CAI se mueve desde no hace tanto en la inteligencia del sigilo y sabrá como moverse administrando los tiempos, la hucha y la confianza… mientras la armónica siga sonando allí en lo alto del Saso.

P.D: Me gustaría hacer un apuntito del ‘supermegamarcador’. Viví en Málaga la atracción del invento para aplacar el tedio de descansos y tiempos muertos. La ‘kiss cam’ arrasó en Zaragoza (me moló el puntito de que no solo se enfocase a parejas ‘hetero’) Pero mientras en el Carpena se sucedían las repeticiones de las jugadas con apuntes estadísticos que enriquecían la visión en directo del partido, este aporte complementario me faltó en el instalado en la azotea del Príncipe Felipe. No vamos a pedir perfección a nadie en el primer día, pero es más que obsoleta la forma de transmitir los puntos, rebotes y asistencias que lleva el personal (una plantilla arcaica sin nombres y apenas información nutritiva). Mejorará seguro. Lo que no sé si este gasto, que no sé quién firmó la factura, es tan necesario como mantener un equipo de referencia en el baloncesto femenino en la ciudad, por decir una cosa cualquiera.




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