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08
dic
11

Realidades de diciembre


Mi amigo Jesús Cubría me apuntaba hoy en Facebook que Robert Archibald solo se había perdido cuatro partidos la pasada temporada con el Unicaja (dos de ACB y otros dos de Euroliga). El escocés del CAI Zaragoza estará, tras perderse el último encuentro en Alicante y lesionarse ante el Real Madrid, tres semanas de baja por fisuras en varias costillas en mitad de un tramo esencial para saber si el proyecto aragonés accede a la Copa del Rey. La no consecución de este objetivo no sería ninguna catástrofe, pese a que este año el mensaje desde la cúpula del club y el vestuario se ha orientado hacia cotas más exigentes. Este domingo en Fuenlabrada, ante un rival poderoso en casa y directo por la lucha, se decidirá buena parte de las opciones del equipo de José Luis Abós de estar en Barcelona.

Los resultados del CAI Zaragoza hasta la fecha no han sido decepcionantes. Tampoco brillantes, Misma sensación de ni chicha ni limoná da su juego. El balance de cuatro victorias y seis derrotas sería aplaudido hace un año en las gradas pero ahora reside por debajo del nivel de lo esperado, debido a los reveses sufridos ante Lagun Aro en el Príncipe Felipe (77-86) y el Palacio de los Deportes de Madrid ante Estudiantes (derrota en la prórroga 67-63). En ambos casos, el equipo adoleció de la mentalidad ganadora para sellar encuentros que tenía en dinámica positiva y quizá pesó demasiado la responsabilidad de la nueva exigencia y el aire de escepticismo ante la figura de Abós que siempre entra por una puerta trasera del Príncipe Felipe. Los éxitos ante Caja Laboral (86-66) y en la siempre complicada pista del Manresa (74-81) compensan la balanza sin ser suficientes.

A la lesión de Archibald se une la cruz que arrastra Jacob Burstchi, el ‘Marine’ que ha pasado de ser el alero titular, a no jugar más de diez minutos y caer acribillado en la comparativa con David Barlow. El club le busca una salida, una cesión a un LEB o su rescisión de contrato cuando el estadounidense encuentre otro acomodo, y rellenar su hueco con un alero. La opción del ‘lockout’ permitió a Willy Villar sondear el mercado de ‘rookies’ que no tuviesen contrato firmado con la NBA y así aparecieron nombres como Chandler Parsons. Incluso los hubo, ilusos, que fantasearon con ver a Paul Pierce de rojo. La firma de un nuevo convenio en la Liga estadounidense supuso un portazo a esta vía y abre una nueva y más lenta: el CAI debe hallar sin grandes dispendios (lo que se ahorre con Burstchi) un alero que aporte un rendimiento inmediato. En Alicante se informa de Mickäel Gelabale y Tubasket apuntó el nombre de Omar Thomas, un anotador que fue MVP de la Lega con el Avellino, que estaba fichado por el Montepaschi Siena y que ha sido suspendido un año y cuatro meses en Italia por irregularidades en su pasaporte esloveno. De nuevo la NBA y sus ‘recortes’ podría tener la llave. ¿Será demasiado tarde para que ésta abra la puerta de la Copa para el CAI?

Estos factores, la incógnita de Burtschi y del físico de Archibald fueron dos de las dudas que apunte en septiembre. En diciembre son ahora rasguños más picajosos del equipo. En el nivel individual y cerniéndonos sobre los jugadores, hay algunos peros más mitigados en el análisis (siempre subjetivo, propio): El aumento de exigencia sobre Chad Toppert no ha fraguado e incluso le ha secado su puntería (de 53% a 31%), Aguilar sigue mostrando un déficit entre rendimiento y potencial, entre jerarquía en juego y contrato, sin decepcionar Sam Van Rossom no da el plus esperado de regularidad siendo esta su segunda temporada en la Liga, a Pablo Almazán se le ha puesto una carga extra, además de una posición equivocada (falso interior abierto), que no merece por los fallos ajenos y que no le beneficia y Albert Fontet está lejos de ser un pívot solvente de esta categoría. Queriendo ser objetivos, no hay que obviar los puntos con sonrisa: Bracey Wright, con un estilo menos emotivo y colectivo pero igual o incluso más efectivo, ha logrado que el fantasma de Paolo Quinteros no ronde malvado por el banquillo de Abós, Jon Stefansson se ha dejado conocer en las últimas jornadas como lo que es, Rafa Hettsheimeir es proclamado como un pívot dominante en la ACB y se ve forzado al pluriempleo como relevo en el ’4′ y Carlos Cabezas no desdeña su liderazgo pese a no estar en su mejor momento. La visión no enfoca interioridades del juego o reflexiones profundas sobre la labor técnica.

La lógica evolución del proyecto más allá del giro del discurso oficial se ve truncada por los excesos trastornos de la plantilla y por la nombrada distorsión de dos de los tres fichajes claves para vertebrar la columna del equipo. Con el talonario delgado por la reducción presupuestaria, las alteraciones no serán más drásticas y salvo licenciar al Marine no se ojean otras variantes, pese a que la estructura de este equipo y los acontecimientos presenten como lógica la teoría de apuntalar las exigencias con un ala-pívot (o un alero que pueda jugar de cuatro) que descargue a Rafa Hettsmeiheir de minutos y añada polivalencia defensiva, y un pívot de más garantías fisicas ante la fragilidad de Archibald. Algunos dirían que justamente sería desandar lo andado (un 5-4 como Chubb y un 3-4 como Barlow). ¿Qué cambios harías tú? ¿O no es necesario alterar nada? Ahora es tu turno.

04
sep
11

Dudas en septiembre


La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.

La reducción del  presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.

Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.

Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen  de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.

Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.

Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.

Basketzaragoza.net

Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ’1′ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ’2′ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.

Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?

24
mar
11

¿Qué hacemos con Quinteros?


Con las cuentas claras, la permanencia en su poder (doce triunfos y siete de diferencia con la zona de descenso y a ocho jornadas del final), es momento de que el CAI Zaragoza cambie de perspectiva. El objetivo del ‘playoff’ fue esquivo a la boca a lo largo de la temporada, su pronunciación fue tabú mientras pasaba el calendario y es sólo ahora, agarrados a un futuro en ACB y sin reiterar el error del primer ascenso, cuando dentro y fuera del vestuario se atreven a mirar más allá, incluso por encima de los Pirineos, a Europa.

En una entrevista de Raquel Machín y Sergio Pérez en El Periódico de Aragón, Reynaldo Benito, presidente del club, hace balance, muestra esta renovada y tardía ambición y habla del futuro, tanto económico como de planificación deportiva. Dos nombres propios aparecen en preguntas y respuestas: Jose Luis Abós y Paolo Quinteros. La continuidad del técnico y del escolta argentino será una de las primeras incógnitas que el club deberá despejar ante el ‘ataque’ a su segundo año en ACB, como un día antes había anunciado el mismo diario. Probablemente, ambas operaciones podrían estar conectadas.

La relación entre Abós y Quinteros no ha sido fácil ni lo sigue siendo y mantuvo sus momentos de mayor tensión en el periplo por la LEB. Pese a que hubo dudas sobre el futuro del jugador, finalmente, ambos mantuvieron su puesto en el salto a la élite, aunque la inclusión de hombres como Pablo Aguilar o Carlos Cabezas hicieron que el suramericano ya no fuera una opción prioritaria en el ataque como en la anterior y traumática experiencia en la ACB. Ante esta situación, Paolo ha sabido amoldarse a un nuevo papel, en el que mantiene un destacado rol ofensivo (12 puntos), pero ha destapado un mejor visión de juego y un trabajo más solidario (3,2 asistencias) en líneas generales.

Este viraje hacia una versión más completa y cooperativa no ha evitado que el propio Quinteros haya criticado públicamente a su ‘jefe’. Tras el partido en Málaga, en el que Abós castigó con banquillo a su titular tras tres minutos de juego precipitado y no lo sacó hasta que la derrota estaba avanzada, Paolo realizó una clara declaración de desencuentro con Abós que luego intentó paliar, aunque una grabadora profesional guardaba sus crecisas palabras, y el club le abrió expediente informativo.

La segunda vuelta de Paolo Quinteros está teniendo momentos estelares (MVP de la 16º jornada), ha mejorado sus números iniciales y incluso se han visto gestos de mayor cordialidad entre técnico y jugador, aunque parece que solo cara a la galería. En contra de su continuidad puede pesar que el argentino ya ha cumplido los 32 años, mantiene la ficha más elevada (600.000 euros, el doble que un campeón del Mundo como Carlos Cabezas) en la plantilla (una renovación a la baja se baraja como obligatoria dado la situación de la economía del baloncesto general, como adelanta El Periódico) y a principio de campaña entonó su intención de regresar a su Argentina natal.

Pero el debate sigue sobre la mesa e incluso son perceptibles ciertas alianzas en el ‘especial’ entorno, la prensa de Zaragoza, donde los frentes están en sectores bien definidos y se amplifican las posturas de los bandos. O blanco o negro, los grises no existen. Esta bipolaridad se contagia a la grada. Parte del público tomó parte en el conflicto después de una información publicada por Enrique Coscolín en Heraldo en la que se indicaba que Abós no quería que Quinteros siguiese y pitó en la presentación del último encuentro a Abós, que no ha calado completamente entre los aficionados pese a los evidentes resultados, aunque otro sector lo defiende.

Reynaldo Benito dice en El Periódico de Aragón que quiere que Quinteros siga y, pese a que la información del diario apunta en otra dirección, no se pronuncia abiertamente sobre la continuidad de Abós en unas lógicas oraciones rellenadas por la política de la prudencia innatas en el cargo. El desarrollo hasta el final del curso (entrar en Europa o no, según afirma el presidente), el presupuesto que pueda asegurar para la próxima temporada y la disponibilidad de otras operaciones paralelas (renovar a Aguilar y Cabezas parece imposible, como se intuían sus llegadas a Zaragoza, por lo que habrá que rearmar al grupo) dictaminarán los pasos a seguir. Mantener una relación que puede explotar si las cosas no andan como esta temporada no parece lo más inteligente en un club que camina sobre la estabilidad deportiva que le ha faltado sus primeros ocho años. Las opciones son claras: Apostar por un técnico de la casa que no tiene la confianza de toda la afición o por un jugador de nivel, identificado, pero con cuya decisión mandarías un mensaje de debilidad al futuro técnico. Eso o tabla rasa. La dirección técnica (Willy Villar) se ha caracterizado por ser valiente y lograr operaciones inviables no hace tanto. Ahora debe actuar. Yo lo tengo claro. Si tengo que quedarme con uno, me quedo con Abós. ¿Y tú?

24
ene
11

Inestable estabilidad


La visita del CAI por Málaga fue de lo más decepcionante. Pese a que he visto casi todos los partidos de esta temporada por internet e incluso en el Príncipe Felipe, ver en vivo la derrota sin respuesta del equipo de Zaragoza ante el Unicaja me ha dejado una sensación muy diferente a otras derrotas televisadas y contundentes como la de Gran Canaria o el desastre de Manresa. Ayudan a esta pesimista percepción los mensajes que he podido recibir desde dentro y de los alrededores del equipo. Sin estar en las vísceras del club ni seguir el día a día del CAI, esta doble jornada he podido dibujar mejor el mapa de la realidad de la entidad y del equipo. Y no veo la estabilidad que debería haber por la fiable clasificación. O eso me ‘paice’.

José Luis Abós, en el Carpena // ACB Photo

Para empezar, ahora tengo claro que Abós no tiene el respaldo de bazas importantes de su plantilla. El gesto con Paolo Quinteros, que en el minuto tres dejó la pista como castigo a varias malas decisiones y salió cuando el Unicaja ya estaba rompiendo el partido, evidencia que la herida abierta el año pasado entre el técnico y el argentino no ha cicatrizado. Decisiones como la que tomó en Málaga, que a mi me parecen comprensibles aunque peligrosas para la estabilidad del grupo, pueden hacer que emane suciedad de nuevo de esa hemorrágea. Y no sería la única fuente de disonancia dentro de la plantilla.

No niego que Abós se merecía más que nadie entrenar este año al CAI por compromiso con la causa y por ser el responsable del ascenso. Quizá, pese a la impopularidad de la medida, el club podría haberse desprendido de los ‘críticos’ con el entrenador aragonés para que éste pudiera gestionar mejor a un grupo humano más neutral o afín a su causa. Se quiso ser prudente. O no sería tan fácil, claro. En mi impresión, además, la salida de Matías Lescano, pese a poder ser justificable en lo deportivo, descabeza de un líder moral y con voz propia en el seno de la plantilla.

Creo que el CAI es un equipo trabajado tácticamente, no depende de nadie y que explota con criterio alguno de sus fuertes, aunque no me ha sorprendido y sigo considerando que no se ha sacado el máximo rendimiento de una plantilla compensada y construída con operaciones impensables en otros tiempos como la cesión de Aguilar o la ‘caza’ de Cabezas, aunque podría pensarse que hay puestos mejorables. ¿Y en que equipo, no? Por diferentes motivos, entre ellos las lesiones que han impedido a Cabezas dar su mejor nivel y arrastra a la mejora al colectivo, Abós no logra motivar a sus jugadores para dar el paso al frente.

Las sensaciones captadas han reforzado una idea que me retumbaba hace tiempo. La prudencia que se traza con lógica entre las líneas del discurso del CAI es utilizado para conformarse con ganar los partidos esenciales en casa y no ampliar el horizonte y estirar los buenos augurios que se soñaron con la canasta de Van Rossom en el Palau. La racha fuera de casa atestigua este déficit de autoexigencia y justifica que se haya perdido una buena oportunidad de entrar en la Copa y ahora no se aspire a más que a salvarse. Con el precedente del descenso a la primera de hace dos años, no sería inteligente desde el club y el entorno jaztarse de que están para algo más que para eso, para la permanencia. Pero ese silencio público no debería trasladarse puertas adentro, donde en el vestuario y las oficinas de Zurita 21, la exigencia debería incrementarse.

Percibo muchos nervios cuando realmente la situación, en relación al objetivo marcado, está controlada y no se atisban peligros inminentes, aunque me comentan, aunque no hago de esta afirmación de una hipótesis sin tener datos para verificarla, que la salud económica del CAI no es tan fiable como podría parecer.

En Zaragoza la crispación baloncestística casi es el estado natural de las cosas cuando se habla de medios de comunicación. Se acrecentan males que son comunes en otros lugares, pero la polarización entre ‘me llevo bien contigo porque me cuentas cosas’ o ‘como no me filtras te meto caña’ parece constante y potenciada en esas latitudes. No es bueno para la estabilidad ni querer ver el mal en cualquier movimiento del técnico o del club ni esconder debajo de la alfombra los fallos y convertir en alabanzas las mayores ‘cagadas’.

No habrá cambios, ni debería haberlos mientras la grada no entre en el debate con peticiones capitales, pero creo que la dinamita está debajo de los pies de Abós y demasiadas manos estarían deseosas de hacer detonar su puesto. ¿Injusto o no? Esa valoración os lo dejo a vosotros.

23
ene
11

La luz y la oscuridad (crónica Unicaja-CAI)


Antes de enfrentarse ayer, el Unicaja y el CAI vivían separados de una sólo victoria. Hoy, tras el partido (105-80), el Unicaja y el CAI están separados de un universo de sensaciones.

Nada más terminar el encuentro, en el fastuoso videomarcador del Martín Carpena apareció un letrero. ‘Feliz Cumpleaños’. El cámara enfocó rápidamente al felicitado. Era Chus Mateo que, cazado por las cuatro pantallas gigantes, intentaba salir del foco de la atención por el túnel de vestuarios tras vencer su primer choque en ACB. Los aplausos se avivan como regalo de la paternal grada. Chus, quizá en un arrebato de una persona sensata, cierra los puños y los agita al aire en símbolo de la felicidad contenida. Contenida por un técnico crecido en el trabajo callado del ‘segundo’. Contenida por una afición deseosa de un cambio que ayer contempló real ante sus ojos.

Chus Mateo // ACB Photo

En la otra esquina, noqueado, el CAI desfiló moribundo por el parqué, sin sangre ni remedios y con la sensación de que algo se está quebrando en el alma de un equipo. Su reguero de desesperanza, su salto de la confianza a la duda, de una versión ilusionante a otra difusa, carente de motivación, desvela la creciente inseguridad que el grupo o parte importantes de sus piezas tiene sobre el manejo de José Luis Abós, respaldado por el club, pero no tanto por alguno de sus jugadores.

El día y la noche. La oscuridad fue el CAI. La luz fue el Unicaja. La puerta abierta con la salida de Aíto ha traído aire fresco. Pocos días después de el debut de Chus Mateo en la Euroliga, se confirmaron algunos de los cambios y se afianzaron nuevas transformaciones en la transición hacia el nuevo modelo. Despojándose de las señas de identidad del Don Alejandro, el liberado Printezis fue titular y Tripkovic (solo seis minutos ante el Caja Laboral el jueves) y McIntyre dieron un paso al frente. El serbio realizó una exhibición de tiro ante la pasiva defensa aragonesa. Sus 24 puntos en ocho tiros sin fallos, con ovación final (hubo otra para Carlos Jiménez y McIntyre), desvela que quizá no es un jugador sólo utilizable tras agotadores carretones. McIntyre sigue con sus condiciones físicas mermadas, pero sus 11 puntos y 9 asistencias abren una grieta hacia la rehabilitación.

El partido nació igualado porque el CAI quiso aprovecharse de la baja de Archibald y cargar su ataque en el poste con Hettsheimeir ante Freeland y porque el Unicaja no salió confiado.

Todo cambió en el segundo cuarto. El constante pick’n'roll que marcó Mateo fue minando al CAI, que se empecinó en defender la fórmula con un 2×1 con el base que encontró al lanzador liberado ante el desajuste de las ayudas aragonesas (31 puntos en el segundo cuarto). La buena distribucción propició buenos lanzamientos, tanto en la continuación como con el tirador abierto, y el acierto provocó el nacimiento de la confianza en unos y la desconfianza en otros. Abós, que había castigado con banquillo a Quinteros, no alteró el guión y siguió jugando dentro si no era Van Rossom o Miso quien ejecutaban la pizarra. Pero la descompensación fue creciendo al ritmo de la diferencia mental, la creencia en qué había que hacer sobre la pista.

La renta del Unicaja fue creciendo paulatinamente mientras que la defensa del CAI seguía sin contestar sin alteraciones tácticas (minimas presiones o zonas sin resultado) ni reacciones individuales. Solo la salida de Quinteros, con varios robos y decisiones por su cuenta en el estático, acercaron algo al equipo aragonés a un ilusión que no existió: meterse de nuevo en el partido. Un Unicaja encarrilado en la vía del optimismo, con una afición volcada con su renacida ilusión, contempló cómo su equipo apretaba la defensa (14 puntos del CAI en el tercer cuarto) y encontraba en las jugadas de bloqueo, directo o indirecto, a sus tiradores para mantener su machacón ritmo de anotación sin que nadie cambiara nada en el CAI. La cifra de 26 asistencias totales y los porcentajes de tiro (25/37, 68% de dos, y 13/22, 59% de tres) habla de la facilidad del Unicaja para romper una defensa coja en dureza y energía.

Creer o no creer era la diferencia. El CAI, desmotivado, sin objetivo, se dejó llevar en una derrota indolora por previsible, mientras unos jugadores terminaron cuadrando sus estadísticas y otros (Barlow estuvo fatal como Chubb) ni aparecieron. Que no estuvieran Pablo Aguilar ni Cabezas no es una excusa para un equipo falto de liderazgo en la pista ni soluciones, al menos ayer, en el banquillo.

El Unicaja, todo el Unicaja, creyó. Creyó hasta lograr superar los cien puntos en mitad de la fiesta elevando a la gloria a Tripkovic y Printezis como martires de Aíto resucitados.  Y creyó en que algo ha cambiado. Porque realmente es así. La tensión, la negatividad ha desaparecido y la contención de la grada se ha vuelto ahora apoyo incondicional hacia sus jugadores y su nuevo técnico, ese que se fue agitando el puño mientras Abós miraba al suelo.

18
abr
10

El difícil ‘fácil’ ascenso del CAI Zaragoza


El CAI Zaragoza subió el viernes a la ACB. Lo hizo después de un descenso visto y no visto. La ciudad festejó la categoría perdida hace menos de un año, quizá con algo menos de fervor que en su anterior y primera ‘vuelta’ al olimpo del básket nacional. Tras ganar al Sant Josep (69-63), el equipo aragonés se aseguró la primera plaza de la fase regular y, como en el 2008 bajo las órdenes de Curro Segura, recuperó una plaza en la máxima categoría sin tener que jugárselo todo en la lotería del ‘playoff’. Sin embargo, esta ocasión poco tiene que ver con la ‘primera vez’, pese a que la plantilla mantiene buena parte de la columna vertebral (Quinteros, Lescano y Phillip).

Celebración del ascenso del CAI tras ganar al Sant Josep // Foto de Carlos.M.Picazas/FEB

Todos los ascensos son trabajados y éste no es una excepción. Pero hay un ‘pero’. Pienso, es una opinión rebatible, como todas, que este éxito ha sido ‘más fácil’ para el CAI por la incomparecencia de rivales de primer nivel en la LEB Oro. La crisis ha machacado a la competición y el nivel de las plantillas se ha visto reducido. Solo el Melilla ha mantenido hasta las últimas semanas su pulso con el CAI, mientras el resto, sobre todo el ‘aspirante’ Menorca, se han desinflado muy pronto y tampoco ha aparecido una ‘sorpresa’ cómo suele ser la nota en esta extraña competición. No quiero con esto restar importancia ni mérito a lo que ha hecho el CAI, pero sí situar un contexto real de menor competencia general (incluso en el propio conjunto aragonés).

Al CAI le han faltado rivales.  En el ascenso del 07-08 tuvo a tres competidores a su altura (Alicante, Bruesa y Breogán). Pero para comparar la ‘diferencia’ de nivel solo hay que echar un vistazo a la clasificación. A falta de una jornada, el Menorca va tercero con 13 derrotas. Es la peor marca para un ‘medalla de bronce’ en esta competición desde hace mucho tiempo. Con un partido más (jornada 34), en las anteriores cinco temporadas, sólo un tercero acumuló esa cantidad de pérdidas: Melilla (11, 08-09), Bruesa (10, 07-08), CAI (13, 06-07, tras un año ‘horribilis’), Murcia (12, 05-06) y León (10, 04-05). Apoyarse en otros factores, como los presupuestos, agrandarían aún más la ‘facilidad’ del ascenso del CAI ante la ‘imcomparecencia’ de rivales (siempre con las comillas puestas). Repito, con esta lectura no quiero restar méritos al esfuerzo del CAI.

En este sentido, el peor rival del CAI Zaragoza ha sido él mismo. Y en esta autoflagelación, el club ha torpedeado la marcha del equipo con una deficiente planificación que finalmente, tras completarse los últimos retoques, se ha visto camuflada por el buen hacer el entrenador, José Luis Abós, sin lugar a dudas, el gran artífice del éxito. Antes de la actual racha de 13 triunfos consecutivos (el CAI no pierde desde el mes de enero), el CAI se anduvo entre penumbras por dos errores de bulto achacables a la dirección técnica: la nacionalización de Lescano, que nunca llegó, y el ‘descubrimiento’ tardío de Rafael Hettsheimeir, que no fue considerado hasta que no se salió en la ACB. La mala gestión de estas situaciones, más las lesiones (Hettsheimeir, Kiefer, Barlow, Guerra, Elonu…), ha llevado, para corregirlos, a unos movimientos en la plantilla (han jugado 17 jugadores, dos canteranos más Ander Arruti) con la inestabilidad que ello conlleva. Comparando con el anterior ascenso, en la que se utilizó a 13 jugadores+Cresnar, con las inclusiones casi ’anecdóticas’ de Rojas y Turner, es evidente la falta de tranquilidad con la que Abós ha tenido que lidiar este año. Esto provocó que hasta realmente el mes de febrero (llegada de Junyent y Hettsheimeir), Abós no contara con la plantilla definitiva. Hasta entonces, el equipo braceó entre obstáculos por la inicial deficiencia defensiva (la inclusión de Lescano corrigió mucho este defecto) y sus miedos lejos del Príncipe Felipe. Las dudas de la afición sobre su preparación sometieron a José Luis Abós, que no tuvo más problemas por la solidez de los resultados en el Príncipe Felipe (ha terminado invicto en casa) y por asegurar los encuentros clave ante Menorca (88-85 y 71-82) y Melilla (74-62) o, con gran suerte, partidos igualados como el de las cuatro prórrogas ante el Burgos (121-120) o, en el tramo final, ante La Laguna (88-86), en Burgos (78-80), de nuevo, y en Ourense (70-71).

El pulso Abós-Quinteros

Pero José Luis Abós no sólo  ha estado cuestionado lejos de su lugar de trabajo. En su ‘oficina’, dentro del vestuario, el técnico aragonés ha tenido que solventar una relación tensa con el que ha sido uno de sus referentes dentro de la pista: Paolo Quinteros. El escolta argentino, un ganador nato y que renovó en verano en lo que fue una operación de impacto para la entidad y su entorno, ha vivido un año agitado que le llevó a mantener un pulso con el técnico al considerar que perdía protagonismo en situaciones concretas del juego, como en la jugada final en Burgos que terminó en manos de Phillip. Este descontento fue incluso público en el Príncipe Felipe en el tramo inicial del siguiente partido ante Vigo y produjo, ya en privado, una discusión de mayor grado en el vestuario. El incendio, que preocupó seriamente al club, fue aplacado por el objetivo común y hoy parece una anécdota pasada dentro de los festejos del ascenso.

El técnico ha sabido manejar situaciones como esta y, deportivamente, ha construído un cuadro con los roles muy definidos, dando prioridad en ataque al colosal Darren Phillip (máximo anotador de la LEB), a Paolo Quinteros, pese a todo, vital en la LEB y lo será en la ACB, y a David Barlow, el verdadero acierto de Willy Villar que ha estado cerca de terminar la temporada cedido en un ACB (cómo adelantamos en Puertatras y ha sido recogido por medios de Zaragoza), pero asignando roles determinados y bien interpretados por el resto de los jugadores, que han llevado a un ascenso merecido.

El año próximo se perfila como el de la segunda oportunidad para un club que no querrá cometer los errores de su única experiencia en la ACB, aunque ya empieza con un déficit: falta de buenos seleccionables. Seguirá Abós y la columna vertebral del equipo (Rivero, Quinteros, Lescano y DP) con la duda de si el primer extracomunitario será David Barlow (que tiene un año asegurado y ofertas de ACBs, pero cuenta en el proyecto como pieza clave) o el nigeriano Elonu (con la opción de cederlo a un LEB) y si renovará Rafael Hettsheimeir o tendrá que retenerlo con el derecho de tanteo. Así, el CAI tendrá que ir al mercado para fichar a dos o tres nacionales de calidad (si logra deshacerse del contrato que se firmó a Roberto Guerra) y reforzar inteligentemente el puesto de base y pívot (extranjero) con un presupuesto algo superior al medio de la parte baja de la ACB y con una alta ficha ya firmada (Quinteros cobrará una cifra que ronda los 700.000 euros). Con el referente del Valladolid de esta temporada, la situación del mercado, la posibilidad de fichar, determinará las dudas sobre la futura plantilla que deberá afrontar el feliz retorno a la ACB. Enhorabuena.

07
abr
10

David Barlow (CAI) tiene una oferta para terminar la temporada cedido en un ACB


Los australianos están de moda en la ACB. Joe Ingles (Granada) y Matt Nielsen (Valencia) han acumulado a lo largo de la temporada varios premios al mejor jugador de la jornada. Un nuevo ‘aussie’ podría recalar en las próximas semanas en la categoría. David Barlow (2,05 metros y 27 años) podría finalizar la competición enrolado en un conjunto de la máxima categoría. El alero titular del CAI Zaragoza, según fuentes cercanas al propio jugador, tiene una oferta para recalar cedido en un club de la ACB para disputar la recta final de la fase regular y el siguiente playoff. Evidentemente, esta operación sólo se materializaría tras la consecución del ascenso directo del equipo aragonés, que necesita como máximo dos triunfos en los tres encuentros que le restan para alcanzar este objetivo, y si la entidad zaragozana permite la salida de un jugador con el que cuenta para su proyecto en la máxima categoría ya que tiene otro año más de contrato firmado en caso de ascenso.

Barlow es un alero alto muy polivalente y que este verano ya contó con opciones para militar en un conjunto de la ACB y terminó llegando al CAI Zaragoza. En Aragón, pese a pasarse dos meses lesionado, el internacional australiano, que este verano estará probablemente en el Mundial de Turquía, está siendo una de las claves para la buena marcha del conjunto de José Luis Abós. Acumula unas estadísticas de 12 puntos y 6 rebotes con un 31% en el lanzamiento triple, para una media de 12,5 puntos de valoración. Barlow, conocido por ser un modélico profesional, está totalmente centrado en la obtención del ascenso con el CAI.

En su anterior ascenso en el 2008, otro jugador, en esa ocasión el escolta argentino Paolo Quinteros estuvo cerca a fichar por el Tau Vitoria para suplir la lesión de Igor Rakocevic durante el playoff tras materializarse el ascenso del CAI. 

El CAI Zaragoza puede volver a la ACB este fin de semana después de su descenso hace menos de un año. Venciendo en Tenerife al conjunto local este sábado y perdiendo al día siguiente el Melilla en la pista del Sant Josep de Girona, el equipo que entrena José Luis Abós y que acumula once triunfos seguidos celebraría su objetivo con el ascenso directo. Si no se produjera esta ecuación, el éxito se podría dar a la siguiente jornada cuando los aragoneses reciban a los gerundenses, eludiendo así el enfrentamiento directo de la última fecha en la cancha del Melilla.

27
mar
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ENTREVISTA A LUCAS VICTORIANO: “Sigo teniendo mucha mentalidad europea, algunas muy mañas”


En Puertatras queremos comenzar una nueva sección de entrevistas que con gran ingenio indentificamos como ‘uno contra uno’. Debutamos con un jugador internacional que tras trece años ha vuelto esta temporada a su país. Hablamos de Lucas Victoriano. El base tucumano está contribuyendo a que Lanús luche este fin de semana (el domingo cierra la fase regular en la pista de Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia) por entrar en la mejor posición posible en el playoff de la LNB, que este año ha vivido el desembarco de otros legendarios veteranos como Juan Espil y Pepe Sánchez, que hace unas fechas abandonó Obras Sanitarias. Lucas nos habla de su regreso, de por qué decidió dejar España y Europa después de 12 temporadas, de sus sensaciones con Lanús, de la realidad del básket argentino, recupera y hace autocrítica de su pasado en la ACB y la selección y analiza su reciente paso por el CAI Zaragoza y su futuro, entre otras cosas. Desde aquí queremos agradecer a Lucas Victoriano que atendiese a este humilde blog y, en especial, a Fernando ‘Fafo’ Martínez, responsable del área de comunicación de la sección de baloncesto de Lanús y del blog granabasket, que nos hizo llegar las respuestas y las parte de las fotos que acompañan a la entrevista.

La vuelta a casa

–Su retorno a Argentina ha sido una de las noticias de mayor impacto de la temporada en la LNB junto a la de otros ‘pioneros’ europeos como Juan Espil o Pepe Sánchez, aunque este último haya abandonado recientemente Obras Sanitarias. ¿Por qué ha vuelto?

 –Volví porque, cuando Zaragoza descendió, quedó un mercado muy pequeño, en el cual mucha gente ha apostado directamente por la parte económica, otros por probar gente joven debido a la crisis y yo quedé en una posición incómoda respecto a la ciudadanía. Soy español, pero no seleccionable y pago impuestos como español y no como comunitario, lo que hace que pague más que otros y no ocupo esa posición en la cancha. Así que me iba todo en contra y, además, los proyectos que me ofrecieron no eran muy interesantes, que fueron algunos, pero que no eran muy buenos como para moverme de Zaragoza.

 –¿Cree que su retorno ha sido diferente al de Espil o Sánchez?

Mi situación es diferente porque yo tengo una vida en España que creo que voy a continuar teniéndola, mas allá de la decisión que pueda tomar en los próximos años. Tengo una empresa deportiva (una marca deportiva llamada eight heart), la vivienda, mi novia, mis amigos, tengo todo ahí. Creo que Pepe y Juan vinieron para radicarse definitivamente con su familia a la Argentina. Hoy no es mi opción, pero puede pasar en un futuro.

 –Como confeso amante de los toros, ¿considera este paso como un cambio de tercio o quiere volver a los ruedos españoles?

–Si, yo creo que las dos cosas podrían ser. Por supuesto que me ilusiona jugar en la liga española, ya he tenido la posibilidad de jugar en las tres divisiones de España y creo que puedo seguir jugando. Pasa que también en Argentina me he sentido muy bien, muy cómodo, muy querido, y va a ser difícil que después de un año acá, las ofertas sean mucho mejores que las que tuve el año pasado.

 –En una entrevista reciente a una televisión argentina (pinchar para verla) dijo que se cansó de esperar o fichar por un equipo de un país ‘exótico’ por dinero. Pese a no ser seleccionable y la crisis, por su trayectoria parece sorprendente que no tuviera ofertas interesantes en España.

–Interesantes a nivel deportivo, de España no me llegaron muchas. Interesantes a nivel económico tampoco, por lo tanto pensé que era mejor esperar cortes a diciembre, gestionar un poco la empresa que recién nacía y acomodarme un poco a la situación de establecerme en Zaragoza y no estar pensando en ir a un lugar donde, seguramente, tardaría en cobrar o tendría muchos problemas a nivel deportivo. Así que he preferido mantenerme al margen hasta diciembre, cosa que no he podido conseguir porque llegó una propuesta muy interesante de Lanús que me convenció.

–¿Se ve con nivel para jugar en ACB?
 
–Yo creo que tengo nivel para jugar en ACB, pero en muy pocos equipos. En aquellos que tengan un objetivo muy claro, que me consideren para ir a ayudar al equipo, de segundo base. Pero cuando sos veterano, normalmente, de segundo base es difícil que te contraten. Si estás en el club, lo puedes heredar y quedarte, pero contratarte de afuera, a un jugador veterano, es mucho más complicado. Por lo tanto, es muy chiquita la posibilidad que tengo de volver a ACB

–¿Por qué se decidió por Lanus?

–Porque en ese momento me llegaban propuestas de un montón de lugares exóticos, que yo les llamo así porque eran ligas que no conocía como Chipre, Irán, México, de dos ligas de Italia. Tuve muchas ofertas que, económicamente eran mejores que Argentina debido al cambio que hay aquí, pero que tenía que ir a empezar nuevamente de cero. Preferí hacer todo ese paso pero en Argentina, donde pensé que me iba a costar más de lo que me costó. Sinceramente, he elegido muy bien y no me arrepiento para nada.

–Desde su fichaje, Lanús encadenó una racha de victorias impresionante y se ha mantenido invicto hasta hace pocas fechas en su cancha, el Antonio Rotili. Pese a la mala racha de las últimas semanas (siete derrotas seguidas tras perder este viernes en Bahía Blanca ante Estudiantes), su entrada parece que tuvo un efecto claro en el equipo  del técnico Silvio Santander. ¿Se siente protagonista del cambio?

–Sí, en parte sí. Cuando uno juega bien, juegan bien todos. Un poco me atribuyo el que siempre colaboro con mis compañeros fuera de la cancha. Genéticamente he nacido como líder, entonces, uno tiene que tener esas responsabilidades. Acá lo he asumido, tuve la suerte de que mis compañeros han dado un paso adelante y los resultados son siempre de equipo. Así como yo he sido importante, lo han sido todos los componentes del grupo. Creo que mi llegada (en el mes de noviembre) fue para bien. Cuando llegué acá he sentido ese respeto, mis compañeros han sabido escuchar, ceder protagonismo, aguantar y, al final, ha dado sus frutos. Hemos disfrutado de una temporada muy buena y que, ojalá, termine mejor.

–En Lanús también juega otro ‘español’ como Ariel Eslava.

–Ariel también llegó igual que yo, con la temporada comenzada, viniendo de una liga totalmente diferente como la mexicana, entonces tuvo que adaptarse. Justo se lesionó un jugador en su posición y se le vino la temporada encima. Ojalá que se acomode en estos partidos porque es un jugador que nos puede ayudar mucho.

El nivel de la LNB

–Fijar un favorito en la LNB es una locura por la alta rivalidad pese a que Peñarol apunta a serlo, pero ¿pone a Lanús entre los favoritos? ¿Por qué?

–Sí, por supuesto que lo pongo de favorito porque juego yo. No jugaría para decir que voy a salir séptimo, octavo. Juego por lo más grande y después se verá que posición merece al final del torneo. Peñarol es un claro favorito, por lo que demostró durante el año; Atenas por su historia y por cómo está jugando, más allá de las lesiones. Y después hay equipos que tienen muy buenos jugadores y que se prepararon para estar arriba, como Quimsa, Libertad, Sionista. Va a ser muy duro porque además de esos, se sumaron equipos muy buenos como Boca, La Unión, Regatas y nosotros, que estamos en ese grupo.

–¿Qué nivel actual tiene la Liga?

–El nivel es muy bueno, creo que sobrepasó a la LEB, sobre todo en esta temporada. Hay gente con muchísimo talento. Hay que tener en cuenta que acá jugamos diez argentinos y dos extranjeros o tres (se puede optar); algunos tienen uno, como es el caso de Peñarol y va primero. Entonces eso hace que los grupos sean mucho mejores de conjuntar, ya que todo el mundo habla la misma lengua, tiene la misma cultura y es mucho más fácil convivir durante diez meses. La liga es muy competitiva y por eso se gana y se pierde en cualquier lado y cada noche tenés que ir concentrado a jugarte la vida porque en cualquier campo podés perder.

–¿Cómo ha evolucionado desde que se fue?

–Cuando me fui estábamos todos progresando y yo tampoco tenia la capacidad para pensarlo porque era demasiado joven. Simplemente la vivía, la disfrutaba. Era una mezcla terrible de jugadores veteranos con los que estábamos creciendo en ese momento, que éramos, nada más y nada menos, que la ‘Generación Dorada’. Con extranjeros muy caros, la liga estaba pareja porque el dólar estaba uno a uno con la moneda de acá, pero ahora cambio. El dólar está a 3.80 y traer a un americano de calidad es muy difícil. Pero los que vienen son jovencitos, con muchas ganas de triunfar y los que ya vinieron y se adaptaron a Argentina y les gusta, son los que se quedan definitivamente y llevan muchos años en los equipos de acá.

–¿Dónde reside la mayor distancia respecto a Europa?

–En la infraestructura, en los pabellones, en la dirigencia más que nada. Saber que no hay médicos, muchos equipos no tienen fisioterapeutas, otros no tienen un general manager, hay pocos equipos que andan con el jefe de prensa. La infraestructura en todos los estadios es como está el país, necesitan reformas, actualizarlos. Ahí es la mayor diferencia porque en el campo no he notado una diferencia. Creo que todas las competencias son difíciles de jugar y si uno no está al cien por ciento, no puede jugar en esta liga, ni en la ACB ni en la LEB, pero si estas bien, puedes jugar en cualquiera.

Victoriano fue titular en el All Star por votación popular

–Como decimos, su retorno ha tenido un calado hondo en el público argentino hasta el punto que fue titular en el Juego de las Estrellas, posición que la otorga una votación popular. ¿Le sorprendió este apoyo?

–Me sorprendió por muchas cosas, sobre todo porque yo llevaba muy poco tiempo acá cuando empezaron a votar y no estaba todavía físicamente bien como para que la gente me viera. Pero bueno, se notó que el equipo cambió, que soy un jugador de grupo y la gente se ha dado cuenta de que yo he madurado mucho durante los años que he estado allá. La verdad que estoy contento por haber sido elegido por el público y estoy muy contento por muchas palabras de gente fuera de la cancha y, sobre todo, de los contrarios que antes de los partidos me saludan con mucho respeto.

–¿Cómo vivió la experiencia?

–El juego de las estrellas fue muy bueno, es algo que se viene haciendo acá hace muchos años. Se juega en verano en una ciudad turística como Mar del Plata, con campo lleno, gente de fiesta y familias. Participar es muy emotivo porque te encontrás con jugadores veteranos que son invitados y con las futuras promesas del básquet que a muchos todavía no los conozco demasiado.

–No todo serán buenos recibimientos. Las gradas en Argentina son mucho más calientes, las canchas mucho más chiquitas. ¿La violencia es latente o, como en Europa, menos que en el fútbol?

–La gente en Argentina es muy pasional por todo y creo que todos los jugadores somos así por ese carácter que tenemos y por las ganas siempre de competir. Las barras bravas, como le conocen ahí, son las de futbol. Las hinchadas son de fútbol, de básquet o de cualquier deporte de conjunto que convoca gente. Entonces, el básquet tiene equipos donde las hinchadas se hacen sentir mucho y equipos donde se hace sentir menos. Pero la verdad es que todas me trataron con muchísimo respeto y estoy muy contento con eso.

–Una de las hinchas más fervorosas será su madre, auténtica ‘jugona’. ¿Le corrige mucho?

–Sí, ahora que tiene la posibilidad de verme, porque estuvo viéndome en vivo muchos partidos. Según ella siempre quedan cosas por mejorar yo estoy de acuerdo. Además, cuando te lo dice una madre suena mejor, porque sabes que es desde el cariño y no de la destrucción, como las muchas criticas que son nocivas.

Repasando su trayectoria

–Ahora que está de vuelta en Argentina, ¿qué cree que se ha perdido yéndose tan joven de Argentina?

–La verdad es que no retrocedí a pensar en eso. Yo sé que he ido a Madrid siendo muy joven, que el contrato mío era irrechazable por el 99.9% de la población humana y que la vivencia se vive. Que luego de pasarlo analice haber tenido que elegir otra puerta, me parece que no es de mi estilo. Yo siempre miro para adelante y estoy contento con cómo ha ido. Seguramente, si ahora vuelvo a los 17 años tomaría otras decisiones, pero eso es imposible.

–¿Qué le ha faltado para mantener el nivel que se le presagiaba cuando venció el Suramericano con Venado Tuerto en 1997? ¿Está hasta el gorro de esta pregunta?

–Sí, es así. Bueno, el presagio es una cuestión de cada uno, me parece que la palabra misma lo dice. Presagiar no significa nada y menos en el básquet donde no se puede presagiar resultados ni nivel. Uno tiene que entrenar todos los días y jugar. Caer en un lugar donde le tengan confianza, donde confían en los jóvenes para que crezcan y tener la posibilidad de jugar. Hay veces que entras a un equipo en una condición favorable y otras desfavorable y depende de todas esas cosas y circunstancias como avanza la carrera de un jugador.

La selección

–Logro una plata bañada en oro en el Mundial de Indianápolis, pero su paso por la selección no fue tan constante como la de sus compañeros de la Generación dorada. ¿Le da bronca?

–No. Si ves lo que perdí, he perdido los Juegos Olímpicos, pero todo lo demás lo he vivido con la Generación Dorada. Creo que he sido líder de esa generación durante mucho tiempo, incluso hasta el sub-22 y después, por circunstancias de la vida, me ha tocado ocupar un puesto diferente. Pero ahí también he tenido la humildad de aceptar la situación y de ponerme a disposición del entrenador y ser un jugador de equipo como me gusta serlo.

–¿Desaprovechó la oportunidad o se la quitaron?

–Según quién lo lea y cómo, tendrá su opinión. Yo creo que por una situación deportiva y extradeportiva no he tenido esa posibilidad. Hay otros jugadores que sí la han tenido y la han aprovechado mejor que yo.

–Siempre es reacio a hablar de un regreso a la selección, incluso ahora que se vuelve a hablar de ello en los medios argentinos. ¿Por qué?

–Es como la situación con la ACB. Uno mentalmente cree que puede jugar, la gente cree que no y la verdad es que si alguien confía, podrías hacer un buen trabajo. En la selección pasa lo mismo. Yo llevo seis años sin jugar en la selección, me parece que no tengo el hueco en el equipo y que si me llevaran a mí, sería por una situación extrema o diferente y no sería justo tampoco entrar así a un equipo nacional.

–Desde fuera parece que no hay un relevo generacional. Dé argumentos para no pensar así. 

–El argumento es que llevan varios torneos sin ir Manu, Fabricio, Nocioni y el equipo sigue consiguiendo los objetivos que se propone. Si estamos hablando de un relevo para dentro de tres años, se verá dentro de tres años. Lo que se ve ahora es que sí hubo. Me parece que lo que generó la Generación Dorada es que los chicos se acerquen al básquet y todos los que crecieron con nosotros en la televisión y con las medallas, van a ser los jugadores del futuro. Que es lo que le pasó a España. Los chicos que triunfan ahora, crecieron con la medalla de Los Angeles. Aquí también va a pasar lo mismo.

 Analizando su trayectoria en España

–¿Está contento por su trayectoria en España? ¿Qué le faltó?

–Faltar, me faltaron un montón de cosas, como títulos, constancia, pero sí que estoy contento. Siempre digo que estoy contento con mi vida, que la vida está para vivirla, no para cuestionarla y mi manera de ser es la de siempre disfrutar de los momentos y mirar para adelante, no tanto para atrás.

–¿Qué pecado cometió, de qué se arrepiente?

–No me arrepiento de nada. Yo no considero bien a la gente que está constantemente pensando en qué es de lo que se arrepiente y no está viviendo el presente. No me arrepiento de nada. Estoy contento con todo lo que me pasó. Por ahí, tenés que decir de algunas cosas: “uy, hubiese actuado de otra manera”. Pero no fue así. Cuando tuve que tomar las decisiones, las tomé consciente y con todos los cojones para aguantar lo que venga.

El CAI Zaragoza

–¿Qué cruz le cargaron que nunca mereció?

–Creo que la del año pasado en el CAI fue injusta porque se pensaba que yo manejaba el vestuario, que manejaba el entrenador, a los directivos. Ahí, la cruz injusta. Pero yo tengo, por suerte, el reconocimiento de mis compañeros que son los que estaban conmigo en el día a día, de la gente que trabajó conmigo día a día en el club y no hace falta que venga un tipo que nos ve una vez por semana y que se come una opinión de alguien que me tiene bronca por mi manera de ser. Yo creo que mucha gente le ha agarrado manía porque no me conoce, y por mi manera de andar o por algunas declaraciones que hago, se toma una atribución terrible como juzgarme. Y bueno, eso ha hecho que haya un cortocircuito con algunos, con alguna gente de los medios de España que decía que yo era el cáncer. Por supuesto que es injusto porque en el último tiempo yo no jugaba prácticamente nada y el equipo perdía igual. He intentado hacer siempre lo mejor para el club, eso lo saben todos. No he intentado poner ni sacar ningún entrenador. Con Alberto Angulo he jugado diez minutos de media y con Curro Segura, que supuestamente no era amigo mío, he jugado 26. Entonces, me parece que son injustas las críticas. No soy amigo de Alberto García Chápuli, sino un buen conocido, y por supuesto que le tengo respeto a toda la gente que trabajó conmigo. Muchos mitos que se han creado ahí, que han hecho que yo me vaya de un club donde he dejado todo siempre, que me vaya con una carta de la secretaria y que ningún directivo me haya dicho nunca nada.

–Entonces, ¿cuál fue la mayor mentira que se contó de Lucas Victoriano en Zaragoza?

–Fue que era un cáncer, precisamente. Yo creo que si preguntan en el club quién era el que más involucrado estaba o, por lo menos, lo que me decían en la cara, que lamentablemente después nadie me pudo decir lo contrario porque no se me presentaron. Era eso. Creo que el club puede elegir no tenerme en el equipo. Yo creo que podría haber estado jugando tranquilamente este año en Zaragoza. Yo me hubiese quedado sin hablar siquiera de dinero, porque estoy muy a gusto en Zaragoza. Pero se dio la situación así, ya tengo ese cartel de conflictivo. En estos momentos el equipo va mal y dicen que hay conflictivos, que yo hubiese arreglado un montón de cosas, pero bueno, esas cosas injustas pasan y es mejor quedarse con los buenos recuerdos.

–¿Y su mejor recuerdo?

–Tengo muchos recuerdos, muchos amigos, de hecho mi relación con mi novia empezó ahí. Así que es una ciudad especial y que es muy parecida a Tucumán, donde yo nací. Entonces, hace que pueda plantearme en un futuro vivir ahí. En el club lo mejor ha sido la época del ascenso, un montón de momentos que viví con la gente, la afición.

–En Zaragoza tuvo dos años notables, con un ascenso y un descenso. ¿Qué errores se cometieron para llegar a la pérdida de la categoría tan rápido?

–Muchos. A mi cuando me preguntaban si había que cambiar al entrenador siempre he dicho que no. Cambiar de entrenador siempre produce más dudas que certezas y hay muy pocos ejemplos donde es lo contrario. Además, Curro llevaba el número para salvarse y no lo dejaron trabajar casi desde la cuarta jornada, porque el público de Zaragoza es así, es exigente y necesita resultados ya. Pasaron muchas cosas. Yo de repente era un jugador normal, habían traído un americano por delante mío, pero cuando me lesioné pasé a ser un jugador muy importante para algunos. No entendía tampoco por qué me habían puesto esa mochila de sandias y, después, de repente, termino siendo el malo de la película. Creo que me he comido eso por defender a mis compañeros de muchas cosas de la prensa. Por dar la cara, siempre pensando en el grupo y no en la gente que está afuera y que no me parece importante. Y bueno, al final me ha costado que alguno me ponga ese cartel de cáncer y que haya hecho que yo esté fuera del club.

–¿Sigue al CAI desde Argentina ahora que está rozando el ascenso?

–Si, lo sigo. Te he dicho antes que soy amigo de la gente con la que he trabajado y le deseo lo mejor. Incluso con el entrenador yo he compartido un año en Girona y le deseo lo mejor a él y al club, mas allá de que hay algunas personas que no se lo merecen, pero seguro que en algún lugar y momento, la vida les va a devolver lo que siembran. Por lo tanto, le deseo lo mejor al club, al Zaragoza y a la gente, porque a mi me encanta Zaragoza, me gusta mucho, y además su sitio es el ACB. Así que ojalá que pueda jugar el próximo año en la máxima categoría y quedarse ahí durante muchos años.

–¿Qué le dicen Matías y Paolo de la situación actual? 

–Con ellos tengo una relación de amistad, así que con ellos hablamos más de la familia que de la parte deportiva.

–¿Qué le parece la situación de Lescano, sin jugar media temporada pese a ser un referente para el grupo y la afición?

–Desde fuera se ve totalmente injusta y con muchas más preguntas que respuestas. La verdad es que tener un jugador tan emblemático media temporada afuera, merece que la gente encargada dé más explicaciones que las que dio. Pero ya, por suerte, se ha acomodado la situación de él y su llegada ha sido un punto de inflexión, se han puesto líderes y ojalá terminen así.

–¿Le sorprendió que Quinteros renunciara a la ACB? ¿Qué le aconsejó o le hubiera aconsejado?

–Yo hablo mucho con él y hay jugadores que dicen “quiero jugar ACB a cualquier precio”, pero hay otros que no. Paolo es de los que no y tiene todo mi respeto. Y hay gente que cree que la ACB es lo máximo y que sin ACB no se puede vivir. Ojalá que a Paolo le vaya bien este año en el LEB y el próximo año en la ACB y donde quiera jugar, porque es una excelente persona.

–¿Qué le parece el actual equipo del CAI? ¿Se ve en él? 

–Sí, me veo. Yo le podría haber dado muchísimo, simplemente porque conozco mucho más a los jugadores, a la ciudad y a la afición, que sé que se me iba a tirar encima si yo me hubiese quedado. Pero estaría en el equipo si hubiese tenido esa confianza de los entrenadores y de la gente que arma el equipo. Al final los criticaron igual; al entrenador lo pusieron en duda desde la quinta jornada, al equipo lo siguen silbando como me silbaban a mí y así se demuestra, una vez más, que no era yo el culpable. Yo podría haber jugado mucho mejor porque la base del equipo hubiera estado más asentada y porque, aunque no quieran entenderlo algunos críticos, manejo mucho el vestuario, pero para bien, no como cáncer. Porque siempre estoy tratando de influir a mis compañeros a estar lo mejor posible dentro y fuera de la cancha.

–Pese a la buena marcha, en Zaragoza ha vuelto a ser una temporada de muchos cambios. ¿Es un mal endémico en la entidad? Usted habla de presión y del entorno, pero ¿hasta que punto se utiliza eso como excusa para tapar una mala gestión o fallos técnicos o individuales?

–Sí, hay gente que toma decisiones pensando en el qué dirán. Y conformar a diez mil personas que van a la cancha, más los otros veinte mil en Zaragoza es muy difícil. Sobre todo porque yo llevo tres años ahí y la gente que toma decisiones lleva mucho más que yo y conocen cómo es. Nunca van a estar bien con todo el mundo, por lo tanto las consecuencias de una decisión siempre van a ser malas si escuchan a toda la gente. Por lo tanto, deberían de saber qué es lo mejor para el club, aguantar el chaparrón y no dejar que una opinión de una semana cambie una idea de años. Y no sólo es vender o decir “tenemos un proyecto”, porque el proyecto es diferente desde hace tres años y no es real. Por lo tanto, de ahora en más, ojalá tomen decisiones con la cabeza y no con el oído.

El Real Madrid

–Y el Real Madrid, ¿qué le parece? Si en Zaragoza hay presión, de Vistalegre no hablamos.

–Pero no hay tanta como en Zaragoza porque hay mucha que en el Madrid va a disfrutar, y porque es un equipo que los mismos aficionados van al futbol también y son más futboleros. En el Zaragoza son más basquetboleros, va la gente del básquet. Por su puesto que hay mezcla, pero hay mucha gente que le gusta el básquet y es una de las grandes cosas que tiene Zaragoza. Hay mucha gente que es entendida y hay otra que se la cree entendida y que genera ese tipo de run-run en la hinchada que hace que sea una presión jugar en el Zaragoza. Pero en el Madrid es un poquito más fácil.

–Ettore Messina ha sido discutido tras las derrotas contra el Barcelona, ahora paliadas en la Euroliga. ¿Entiende que se le critique?

–Hay que aguantarlo, como a todos los entrenadores. Yo no conozco a ningún entrenador que en tres, seis u ocho meses, haga milagros. Hay algunos que trabajan bien, que tienen la suerte, porque alguno tiene que salir campeón, y parece que los demás no trabajaran bien. Pero durante la temporada hay entrenadores que hacen un gran trabajo y que no se le reflejan en los éxitos por un montón de cosas. Por ejemplo, Curro en Xacobeo está penúltimo y está haciendo un buen trabajo porque armó el equipo un mes antes de que empiece la liga y, sin embargo, lleva ocho victorias a esta altura de temporada, que creo que ni nosotros las teníamos. Por lo tanto, hay que respetar al tipo porque está haciendo su trabajo, igual que a Messina y a todos los entrenadores. Todos merecen su respeto y cuando termina la temporada se hará el balance para ver qué es lo que el club quiere y ahí es donde se vienen los cortes o las decisiones de cambiar o seguir.

–¿Cómo ve a Prigioni? ¿No le falta un Scola o un Splitter con quién entenderse mejor dentro de la cancha?

–Si, además tiene muchísima más rotación que la que tenía en el TAU. Hay jugadores como Velickovic, que empezó jugando muy bien y que, de repente, en los últimos partidos ya no entra. Garbajosa juega un partido muchos minutos y en otro no tantos. Creo que el equipo es demasiado completo y hay que adaptarse a todos, incluso Pablo, pero por su capacidad seguro que va a terminar haciendo jugar bien a todos.

–Si a usted le dan el dinero que se gastó el Madrid hubiera…

–A lo mejor hubiese formado un equipo parecido o igual. Uno nunca sabe, la verdad que en este momento soy jugador, ni general manager, ni presidente, ni entrenador. Pero… en realidad, con todo ese dinero hubiese hecho un montón de cosas más allá de lo deportivo. Si me lo hubiesen dado para el ocio, hubiese estado mejor (ríe).

El futuro

–Ricky es tan bueno o más.    

–Ricky es más, es buenísimo. Ricky es un genio que ojalá lo sigan disfrutando unos añitos allí porque creo que ya es carne del básquet americano.

–Como también fue un adolescente jugando en otro país, ¿le parece acorde la decisión que tomó Rubio de no irse ya a la NBA? 

–Sí, me parece que todas las decisiones que toma él son sensatas. Salvo el culebrón que armó en el verano con la renovación del contrato y demás. Me parece que él, con lo poco o mucho que uno conoce, es un tipo bastante centrado y que en la parte deportiva ha tenido muy buenos entrenadores y que ahora, aparentemente, con este nuevo entrenador le está yendo bien.

–Para terminar, después de tantos años jugando en Europa, ¿se ha sentido un extraño en su propio país?

–Sí, y me sigue pasando a pesar de que llevo cuatro o cinco meses acá. Sigo teniendo mucha mentalidad europea, algunas muy mañas. Tengo un contacto semanal con mis amigos de Zaragoza y cuando acabe todo acá me iré para allá porque es una de las ciudades en las que no descarto vivir toda mi vida.

–¿Qué es lo que más echa de menos de España? Y no me diga la paella, por favor.

–A mis amigos, a mi novia que está jugando la Liga Femenina ahí, las costumbres, el día a día, mi empresa. Hecho de menos la vida, con todo. Muchas veces uno no puede describirlo, pero prácticamente he vivido más tiempo fuera de Argentina y, por lo tanto, ahora me siento un extraño. Pero, por supuesto, que es mi país, que lo amo y que me encanta estar acá.

–¿Fijará su residencia en España o le está entrando el gusanillo de quedarse en casa?

–Depende de lo que pase.

–¿Dónde se ve dentro de cinco años?

–No sé qué voy a hacer mañana después de entrenar, para hablar dentro de cinco años. No es una pregunta para mi estilo de vida.




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