Aún con permiso del autor habitual del blog, me cuelo en la Puerta Atrás (ya le advertí que mis juegos de palabras no iban a tener la brillantez a la que nos acostumbra) y me dispongo a mostrarles un baloncesto alejado de las pistas de colorines, los jugadores estrella, los grandes partidos y las decisiones millonarias… Tan alejado, que incluso aunque no lo parezca, al final del artículo terminaré pidiéndoles dinero.
Si tras la última frase me continúan leyendo, será obligatorio presentarme. Soy Guillermo Lázaro, entrenador en categorías de formación y actualmente trabajando en un proyecto de cooperación al desarrollo en Colombia basado principalmente en el baloncesto.
Aterricé el marzo pasado en Acacías, un Municipio colombiano en el centro del país, en el departamento del Meta, a 130 Kms. y cuatro horas de Bogotá; no muy diferente de otros.
Junto con Mery, Carlos y Sandra (las personas de Acacías Sport Club que hicieron posible que llegara a allá) y la colaboración del área de Deportes municipal, comenzamos a preparar las escuelas que íbamos a formar. Recorrimos algunos colegios para animar a participar a los chicos y la respuesta desbordó las previsiones, pues más de 200 niños y niñas se inscribieron para aprender algo más sobre el baloncesto; desconozco si por curiosidad sobre un deporte tan arraigado en Colombia, por el deseo de emular a Lebron James o por el acento (“tan lindo”) y la forma de hablar (“tan rara”) que tiene “el español”.
¿Por qué principalmente trabajamos con niños? En todo conflicto los más pequeños son las principales víctimas. Para nadie serán ajenos términos como guerrilla, paramilitares o narcos. Más desconocido para nosotros es que Colombia es el país del mundo con más desplazados internos obligados a abandonar su lugar de residencia por culpa de dicho conflicto. Acacías, relativamente cercano a lugares de mayor actividad bélica, tiene más de 5.000 personas desplazadas, y de ellas un 38% tiene entre 5 y 14 años.
Estas personas han huido con lo puesto, perdiendo su casa y sus pertenencias, y llegan a un lugar nuevo, donde no cuentan con una red social de apoyo informal y la falta de empleo (o sufrir el infraempleo) y de oportunidades pueden arrastrarles hacia situaciones de pobreza y marginación. En el caso de los niños, la desescolarización, la calle y la ociosidad puede ocasionar que caigan en problemas más graves aún como el consumo, la violencia, los embarazos adolescentes o la prostitución infantil.
La pobreza no es la causa principal de estas situaciones (el dicho “pobre pero honrrado” es un fiel reflejo), sino la marginación. En el momento que a través de la práctica deportiva y del juego atraemos a los niños al colegio, obligatorio para poder entrenar, contribuimos a romper con esa perniciosa rueda, dándoles la oportunidad de ampliar su formación y su red de amistades, proporcionándoles una actividad sana mientras los alejamos de los peligros de la calle.
La verdad que jamás había pasado tantas horas a la semana en una pista de baloncesto, con días de hasta 8 horas de entrenamiento, llevando 11 grupos de todas las edades: Desde los más pequeños de 5 años, los de 8 a 10, varios de 10 a 12, infantiles, juniors… hasta uno de mujeres mayores, alguna con más de 60 años.
Este último, posiblemente sea el grupo que más impresionado me deja: Señoras, muchas de ellas pasadas en años y kilos, que se enfundan la camiseta para revindicar sus derechos como mujeres.
La situación de la mujer tampoco es la más apropiada, con estimaciones de un 67% de ellas que sufren o han sufrido algún tipo de maltrato (físico, psiquíco y/o sexual), con una cultura de denuncia prácticamente inexistente y una aceptación natural de una posición de inferioridad sobre el hombre. Además, la tasa de embarazos adolescentes (133 por 1.000) es diez veces mayor que la española y numerosas niñas, algunas de 12 años, se dedican a ser niñas prepago; en una de las cosas que más rabia e impotencia me han provocado desde que estoy allá.
Ejemplos como el de estas mujeres o el trabajo que hacemos con las chiquitas infantiles o júnior (primero de conciencia de género y de igualdad) son pasitos para poder ir cambiando esta terrible realidad.
Si hay un deporte que sea capaz de enseñar valores positivos y herramientas y habilidades sociales, ese es el baloncesto. Solidaridad, esfuerzo, compañerismo, trabajo en equipo, responsabilidad individual, respeto… el planteamiento de los entrenamientos se basa en desarrollar esos valores: En vez de competir dos equipos para ver quien hace más puntos en cada canasta, todos juntos intentamos llegar a una cifra mayor o enseñamos que el más rápido del equipo no es el jugador que más corre sino que es el balón si nos lo pasamos correctamente o tienen más minutos de juego aquellos que trabajan más o fomentan un buen ambiente de equipo.
Pero además, hacemos baloncesto. El nivel competitivo cuando llegué era terriblemente bajo. Existe un torneo, Intercolegiados, que se juega por fases (municipal, regional, departamental… hasta la nacional). De cada fase clasifica uno, dándose la circunstancia de que hay equipos que en una semana, en la fase municipal, juegan todos los partidos del año. Sólo sigue jugando aquel que pasa a la siguiente ronda. Pues bien, la final júnior masculina, terminó con 11-5. Abuso de la zona 2-3, inexistencia de juego en equipo…
Para poder mejorar eso e incidir en el trabajo con población escolar, en cuanto arranque el siguiente curso escolar comenzamos la I liga escolar en Acacías (novedoso en todo el país), con una previsión de 60 equipos en categorías alevín, infantil y cadete tanto de chicos como de chicas.
Para dirigirlos, y gracias al material que nos donó la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto, ya se han impartido dos cursos de monitor a un grupo de próximos entrenadores, la mayoría mujeres, también para contribuir a proporcionar un trabajo a jóvenes (con formación universitaria) desempleadas. Inmediatamente también se les va a formar en trabajo con población adolescente y en igualdad entre hombre y mujeres.
El material cedido por el Colegio Aragonés de Árbitros, también ha contribuido a mejorar su nivel.
El proyecto es ambicioso y requiere, en dinero y material un presupuesto importante para lo que es (y está) el país. Tenemos una gran parte del mismo conseguido por patrocinadores locales y algunos padres de familia, pero nos falta una parte para poder garantizar su viabilidad hasta final de 2011. Clubs como CAI Zaragoza ya han manifestado su compromiso a colaborar con el mismo, y son muchos medios de comunicación, incluido este blog, los que están prestando su ayuda para difundirlo.
Cualquier aportación, no sólo económica, nos va a resultar útil. Desde voluntariado (virtual o presencial, puntual o permanente) a material (camisetas, equipaciones, zapatillas, balones…). Tal y como les prometí a principio del artículo les he acabado pidiendo dinero.
Para más información pueden escribirnos a info@acaciassportclub.info, visitar nuestra página web www.acaciassportclub.info o pinchar en el siguiente enlace para realizar donaciones on line (de la cantidad que quieran, desde 1 euro, con una pequeña comisión de 0,80 € que cobra la empresa proveedora del servicio de intermediación).
Agradecer el espacio prestado al autor de Puerta Atrás y a todos ustedes por haber prestado su atención.
Nota de Puertatrás: Evidentemente, el agradecimiento lo tenemos que hacer desde aquí, desde Puertatrás, y me permito englobar a todos los amantes del baloncesto, por hacer que nos sintamos orgullosos de que gente como Guillermo y el Acacías Sport Club desarrollen estos proyectos que honran nuestro deporte. Gracias, gracias, gracias.






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