Entradas Etiquetadas con: ‘Los Angeles Lakers

01
jun
12

Adiós a Woolridge: otro trozo de carpeta arrancado


Cada vez que muere un jugador de la NBA de los 80, ya sea una súper estrella o un banquillero irredento, algo muere también dentro de muchos de nosotros. Nos pasó recientemente con Manute Bol o Armen Gilliam, tipos que se habían instalado en nuestro imaginario adolescente porque, de mejor o peor manera, pasaban por ahí cuando una generación empezamos a ver baloncesto americano los viernes por la noche, en aquellos partidos grabados varios días antes y emitidos a horas de peli porno y justo después de una interminable función de ópera.

Primo de un ‘grande’ como Willis Reed, no era ni una estrella ni un banquillero, pero también tenía su encanto Orlando Woolridge, el último que nos ha dejado de aquella NBA que nos ofrecía descubrimiento tras descubrimiento. Nacido en Bernice (Lousiana), nunca llegó a ser All Star, pero sí llamaba la atención porque era uno de esos jugadores nacidos para el espectáculo y la diversión (ver campaña de PONY con Spud Webb). Criado en la universidad de Notre Dame –en el baloncestístico estado de Indiana– junto a futuras figuras como Bill Laimbeer y Kelly Tripucka, Woolridge fue elegido en el número 6 del ‘draft’ de 1981 por Atlanta. Enseguida, los Hawks le enviaron a los Chicago Bulls pre-Jordan. Se trataba de un ’3′ muy fuerte, rápido, con salto, aunque no mucha mano desde el exterior. Con cierta facilidad promedió los 20 ‘chinos’ por partido en un equipo claramente perdedor, que año tras año esperaba que le tocase el gordo de la lotería. Esto se produjo en 1984 con el advenimiento de su alteza ‘Air’.

Jordan y Woolridge coincidieron un par de años bajo el techo del viejo Chicago Stadium, pero no mostraron mucha compatibilidad y el ahora finado salió volando hacia los New Jersey Nets. Le sobrevino entonces el infierno de lo que los cursis llaman ‘sustancias prohibidas’ y estuvo un tiempo suspendido, intentando reconstruirse. En 1988, Pat Riley le dio la oportunidad de reinsertarse en el juego en unos Lakers que eran campeones, pero que asistían al imparable ascenso de los Detroit Pistons. Con nuestro hombre como ‘sexto hombre’, al menos consiguieron plantarse en la final, pero ahí los ‘Bad Boys’ no perdonaron y les clavaron un 4-0 que coincidió con el final de la carrera de Kareem Abdul-Jabbar.

Woolridge estuvo un año más de púrpura y sin duda se revalorizó. Con 31 años firmó los mejores números en cuanto a anotación de su carrera (25.8 en aquellos locos Nuggets), pero a partir de ahí su carrera en América no dio más que bandazos (Detroit, Milwaukee, Philadelphia…). Era el fin de 13.623 puntos, 3.696 rebotes y 1.609 asistencias en 851 partidos.

Era el momento de pillar algunos dólares europeos. La Benetton de Treviso manejaba buena pasta entonces y le convirtió, junto a Petar Naumoski y Stefano Rusconi, en la base de un equipo que atormentó a Josean Querejeta y Manel Comas en la final de la Copa Saporta (la Recopa de toda la vida, vamos) de 1995. Al 94-86 de aquella noche negra para el Taugrés en Estambul colaboró Orlando con 26 puntos (11/17 en tiros de dos). Aún aguantó un año más en Italia, en la entonces potente Virtus/Buckler de Bolonia, con la que consiguió una Coppa y decidió jubilarse.

Desde entonces, no se desvinculó del basket. De hecho, entrenó dos años a la versión femenina de los Lakers, Los Angeles Sparks, y también a equipos de la nueva ABA como los Houston Takers y los Arizona Rhinos. Sin embargo, una de las últimas noticias públicas sobre su vida, en febrero de este año, no daba buenos síntomas: había sido sorprendido robando una tubería de aluminio. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad.

Descanse en paz. Otro trozo de un imaginario póster de los que poníamos en nuestra carpeta colegial de los 80 queda arrancado.

 

Artículo de Javier Ortiz (@bujacocesto), redactor de El Periódico de Extremadura y creador de Bujacocesto

18
feb
12

¿Quién será el primer español de la NBA en hacer un triple doble esta temporada? (encuesta)


Hacer un triple doble se ha convertido en un rasgo de excelencia en el baloncesto moderno. Pieza de coleccionista en Europa, hay verdaderos expertos en este arte en la NBA. Acaparadores de estadísticas actuales como Jason Kidd, Lebron James, Rajon Rondo o Grant Hill o monstruos históricos como Oscar Robertson (181, único en promediarlo durante una misma temporada), o Magic Johnson (138) han sido verdaderos especialistas. El único español que ha logrado entrar en esta categoría es Pau Gasol, que ha completado cuatro actuaciones de al menos ’10-10-10′ en sus 10 años de carrera. Su primer triple doble fue registrado en el libro de patentes el 8 de marzo de 2006, cuando se enfrentó a los recolocados Sonics de Seattle como miembro de los Grizzlies (21 puntos, 12 rebotes y 12 asistencias). El siguiente fue el 24 de enero de 2007, también en Memphis, con 17 puntos, 13 rebotes y 12 asistencias. El tercero, ya como miembro de los Lakers, tuvo lugar el 17 de febrero de 2009, contra los Hawks, con 12 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias. Ningún compatriota logra una de estas joyitas desde que el alapívot de los Lakers se marcara uno al principio de la campaña pasada ante los Blazers (20 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias). El próximo se resiste para la saga hispánica que dispone de simientes suficientes para sumar en cualquier jornada una de estas pequeñas perlas estadísticas que consagran al partido completo. Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Serge Ibaka y José Calderón lo han rozado tras desenredarse el lockout sin conseguirlo por poquito. ¿Quién será el próximo?

Su nueva ubicación en la ofensiva de Mike Brown hace que Pau no disponga del balón tanto como en sus tiempos en Grizzlies o con Phil Jackson. Eso tiene una consecuencia directa sobre el número de asistencias que está dando y lo que reduce sus opciones de sumar más triples dobles. Mientras sus dobles dobles en puntos y rebotes suelen ser una marca de la casa (19, 3º en toda la Liga), en este curso sólo ha logrado un partido de dobles figuras en pases de canasta, precisamente el día que más cerca ha estado de rozar su quinto hito numérico: 8 puntos, 8 rebotes y 10 asistencias (Indiana, 22 de enero).

Quizá sea su hermano Marc el que lo ha tenido más cerca de las puntas de sus dedos. Sería un premio magnífico para una temporada inolvidable que quedará marcada por su presencia en el All Star. Su trascendencia dentro de los Grizzlies queda expresada en los boxscores. Es el ‘osezno’ que más juega, el que más rebotea, tapona y doble dobles realiza (8º en NBA con 15), además del segundo anotador y asistente. La pelota orbita sobre él cuando está en pista, lo que hace además que sea uno de los interiores con mayor capacidad de pase de toda la NBA y un candidato magnífico para el completar un triple doble. El mejor ejemplo lo dejó ayer por la noche (17 de febrero) ante los Nuggets con un soberbio (16 puntos, 14 rebotes  y 8 asistencias). No es la primera vez que se queda con la miel en los labios: 22 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias ante New Orleans el 18 de enero y 21 puntos, 11 rebotes y 6 tapones frente a Utah el 6 de enero. Pero si queremos ser ambiciosos, Marc puede ser la mejor baza del baloncesto español para firmar una hazaña al alcance solo de unos elegidos. Hablamos de consagrarse con la rareza de un cuádruple doble. Esta temporada, el 21 de enero ante Sacramento, aunque aún lejano, se fue hasta una estadística remarcable de 20 puntos, 11 rebotes, 5 asistenticas y 6 tapones. Solo cuatro jugadores han logrado un cuádruple doble en la historia de la NBA: Nate Thurmond, Alvin Robertson, David Robinson y Hakeem Olajuwon.

Las comparaciones más sobadas con Ricky Rubio le quieren encajar en la silueta deportiva de Pete Maravich, Jason Kidd o Rajon Rondo, los tres verdaderos estandartes del playmaker capacitado para hacer muchas cosas y, por lo tanto, sumar triples dobles. El actual campeón con Dallas es tercero en el ránking histórico (107) en esta faceta. Las similitudes con el base del Masnou nacen en buena medida de ese concepto global, de ese juego que le ha hecho en varias ocasiones rozar el triple doble más precoz para el baloncesto español. Su consecución parece cosa de poco tiempo, pero se está resistiendo. En varias ocasiones ha estado a un par de cifras más de obrarlo. Lo especial del ‘flequi’ es que su dimensión le permite realizar varias combinaciones diferentes. Aunque la que más explota es la tradicional de puntos, rebotes y asistencias (18-8-11 ante Houston el 30 de enero ó 9-8-8 ante Sacramento el 16 de enero), también podría hacerlo con la opción de robos de balón (10-10-6 ante los Nets el 3 de febrero). RR es el 20º en el listado de doble dobles (11), siendo el tercero entre los bases y el primer rookie.

Una senda poco transitada es por la que puede llegar la sorpresa. No hay que olvidarse de Serge Ibaka y su descomunal producción en tapones como opción más que seria. Este mes de febrero ‘Air Congo’ suma dos actuaciones con diez ‘chapelas’ lo que, a poco que mire el aro, hace que pueda añadir su nombre a esta categoría sin dificultades. Sin embargo, en ambas participaciones, no lo logró por la misma circunstancia: 4 puntos, 11 rebotes y 10 tapones ante Dallas (1 de febrero) y 6 puntos, 9 rebotes y 10 tapones frente a Sacramento (9 de febrero). Con un máximo de 2 asistencias por partido un plan B parece improbable para Ibaka.

A lo largo de sus seis temporadas en la NBA, el extremeño José Calderón se ha ido varias veces de la cancha con la sensación de habérsele escapado el triple doble por un pelo. No pudo estar más cerca de ello el año pasado, el 15 de enero del 2011, cuando sólo un rebote le apartó de la efeméride ante Washington (21 puntos, 15 asistencias y 9 rebotes). Siendo la actual su temporada más prolífica en rebotes (3.3), no es utópico pensar que la marca podría caer en breve. Sus recientes aproximaciones así lo demuestran: 8 puntos, 17 asistencias y 8 rebotes el 3 de febrero ante Washington y 25 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes el 14 de febrero ante Knicks.

El rol en el que se ha encasillado (o lo han encasillado) Rudy Fernández provoca que sea el español que viva más lejos del triple doble, cuando en sus estancias europeas es uno de los aspirantes con más méritos y aptitudes para lograrlo. Con los Nuggets aún no ha hecho ningún doble doble esta temporada, por lo que pasar al siguiente nivel parece fruto solo de la imaginación de sus más fanáticos. No será por cualidades. Su mejor partido este año lo ha retratado como una pieza completa: el 11 de enero antes los Nets hizo 11 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes.

06
ene
12

El Príncipe que soñaba ser como Toni Kukoc


La larga diáspora por el ‘lockout’ estrechó a un par de semanas la locura de los traspasos previos al inicio de la temporada en la NBA. Casi como una cuestión patriótica, demonizando el lado comercial de la Liga, en España muchos cabeceaban al contemplar que los Lakers se desprendían de Pau Gasol para hacerse con Chris Paul en una jugada a tres bandas. El sueño púrpura y dorado de todos se convertía en una pesadilla en un solar de Houston. El comisionado David Stern, en una decisión controvertida, vetaba el trato para beneplácito de los críticos y finalmente el mejor jugador español de todos los tiempos no cambiaría su residencia. Por ahora. El 17 de diciembre los ecos de esta frustrada transferencia y el miedo a una posible salida estaba presente en las páginas de los diarios mientras se conocía que Kobe Bryant, el antes amiguísimo y ahora cuestionado leal colega, se divorciaba de la ‘maquiavélica’ Vanessa. Ese mismo día, otro de los malos favoritos de los norteamericanos, Kim Jong-il fallecía a las ocho y media en un tren en Corea del Norte.

Tan acostumbrada a fabricar héroes y villanos, incluso, como un Transformer, a intercambiar sus piezas, todos con fecha de caducidad y hasta de resurrección, Estados Unidos utilizó toda su bilis sarcástica tanto para mofarse de los problemas maritales de la Mamba Negra como para despedir al tercer enemigo público que fallecía en 2011 tras Bin Laden y Muamar el Gadafi. Había que rendirle un último homenaje a uno de los malvados más ‘queridos’ de la nación. Entre tanto humor negro, alguien tuvo la molestía de editar un vídeo con un cóctel de plañideras norcoreanas y el fracaso del amor en la vida de los Bryant.

La imagen de Kobe Bryant es planetaria. Hasta en el último rincón de La Tierra conocen su careto, sus éxitos y sus miserias. Hay fotos suyas hasta en la Antártida. De Kim Jong-un, el sucesor de Kim Jong-il, el nuevo dueño del mando nuclear de Corea del Norte, todos son sombras. Pocos podrían enlazar cuatro rasgos de su personalidad. Hasta el empeoramiento de salud de su progenitor y su ascenso como sucesor en 2010, en la única instantánea oficial que tenían de él fuera del estado Juche se le reconocía como a un chaval de once años. O no, porque hasta su edad es todo un misterio. ¿28 o 29? La maquinaria propagandística de Corea del Norte rápidamente dató su nacimiento en 1982, para que coincida mitológicamente con los aniversarios de su yayo Kim il-sung (1912) y el papá Kim Jong-il (1942). Y tras la muerte de su progenitor proyectó numerosos mensajes para loar su figura y enfatizar el apoyo del pueblo hacia el nuevo ‘Comandante Supremo’ del cuarto Ejército más grande del planeta. De nuevo, los perfiles de los medios occidentales quedaban reducidos a escuetos datos oficiales y rumorologías, historias sin comprobar o de fuente igualmente sesgada. En una de ellas, en otra contradicción entre el estado anti imperialista y el modo de vida de lujos de sus mandamases parodiados, se resaltaba el gusto de su predecesor por el baloncesto. Herencia, junto al buen perímetro torácico y el gusto por los tonos grises y los peinados elevados, que recibía de su ‘Querido Líder’.

Lo poco que se sabe de Kim Jong-un es pura especulación. O no. Con Corea del Norte nunca se sabe. Los únicos que se atreven a dar un esbozo de la personalidad del nuevo gurú Juche son una panda de veinteañeros que compartieron con un norcoreano la aventura de la adolescencia en un centro educativo suizo. Bajo el nombre de Pak Un y presentado el primer día de curso como el hijo de un diplomático norcoreano, el ‘embajador’ para la versión de algunos compañeros, habría pasado varios años en la Escuela Internacional de Berna, un colegio público y nada elitista, en Liebefeld-Steinhölzli. La elección de precisamente esta institución no es al azar, dado que Suiza es un país neutral en el conflicto coreano, aunque también se apunta que fue así por el tratamiento de cáncer de su madre, la bailarina Ko Yong-hui, que moriría en París en 2004. La segunda esposa de Kim Jong-il, ahora proclamada e idealizada como ‘La respetada madre que fue la más fiel y leal del Amado Líder Camarada Comandante Supremo’, habría viajado por Asia y Europa durante toda la década de los 90 con sus tres hijos (la tercera es una niña llamada Kim Yo Jong). Incluso Kim Jong-un, según algunos informantes, podría haber sido educado en otros países europeos.

El joven Pak Un, con sus compañeros en Suiza, en el centro de la imagen de pie vestido de Nike

Los antiguos compañeros de recreo de Pak Un, según un reportaje del Washington Post, describen a un chico tímido, poco hablador, torpe para tratar con las chicas, que tuvo dificultades para hablar alemán (también sabe inglés y francés), siempre acompañado por sus dos hermanos, pero que se transformaba cuando entraba en una pista de baloncesto. “Era un jugador muy competitivo. Era muy explosivo. Podía hacer que las cosas sucediesen dentro de la cancha. Él era un creador de juego”, recuerda uno de ellos, Nikola Kovacevic. “No le gustaba perder. Para él, el baloncesto lo era todo”, comentó Joao Micaelo, con el que compartió mesa varios años, en CNN. Esta agresividad competitiva se trasladaba a los piques en la consola en las partidas en las que los juegos de básket estaban siempre presentes. Según algunas fuentes, aunque Joao Micaelo lo niega, en esta época en Suiza, a los 15 años, Kim Jong-un empezó a fumar y a beber alcohol, especialmente whisky.

El 'supuesto' Kim Jong-un, con 16 años

Este hijo de emigrantes portugueses, cocinero en Viena e hincha de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid según su Facebook, ha sido el mejor informante sobre Kim Jong-un. En una entrevista en L’Ilustre revela muchas anécdotas y detalles de la vida del norcoreano en Suiza, que fecha de 1996 a 2000. Apunta que sus aficiones se extendían por las películas de acción (James Bond, Jean Claude Van Damme y Keanu Reeves) y hacer comics. “Sobre todo dibujaba historias de baloncesto”, asiente. Su fiebre por la NBA le llevó a renegar de su instinto futbolero de su sangre lusa y pasarse por amistad al baloncesto.  “Logró una hazaña increíble. Me hizo desistir de fútbol, ​​yo que soy portugués, para jugar al baloncesto. Jugábamos después de la escuela, los fines de semana e incluso al mediodía. El embajador norcoreano había instalado una canasta en el garaje de su casa. Era un fanático de los Chicago Bulls, que eran entonces los campeones de la NBA. Un fin de semana, vimos una final en vivo a las 2 de la mañana”, cuenta Joao, que nombra que un día el que creía Pak Un le contó que su padre era el presidente de su país, pero no le creyó, y que tenía novia en Corea. “Cuando jugábamos al baloncesto, en ocasiones, le grababan en vídeo dos compatriotas. Entonces nos parecía algo raro, pero pensábamos que eran tradiciones de su país”, retrata una de los momentos que ahora encuentran sentido.

El periódico surcoreano Chosun Ilbo publicó un perfil muy similar al de los medios norteamericanos, pero no concordante con la expuesta por el suizo. En él se mencionaba que Pak Un era un mal estudiante (otras fuentes dicen lo contrario y Joao dice que era bueno en inglés y matemáticas) y tenía problemas para aprobar los exámenes. La descripción como empedernido consumidor de baloncesto es avalada por otros estudiantes. Joao Micaelo narra como iba a su domicilio, la del embajador, situado en la calle Kirchstrasse de Liebefeld, y comprobó como su habitación era un templo lleno de recuerdos de la NBA. “Con orgullo mostró fotografías de sí mismo junto a Toni Kukoc de los Bulls de Chicago y Kobe Bryant de los Lakers de Los Angeles”, contó al diario capitalino. Es evidente que la ‘visita’ de un norcoreano a Estados Unidos es improbable si no viajas encubierto dado el embargo comercial o como refugiado político, por lo que los encuentros de Kim Jong-un con las estrellas de la NBA se darían en giras previas por Europa. “Por lo menos en una ocasión, un coche de la embajada de Corea del Norte llevó a Pak Un a París para ver un partido de exhibición de la NBA”, confirma el mismo compañero, seguramente refiriéndose al Torneo McDonalds celebrado en el París Bercy en 1997. Los apuntes sobre los caros gustos del joven norcoreano son enfatizados por la prensa surcoreana y los vecinos de pupitre de Kim Jong-un en su estancia suiza. Según su confesión, el adolescente vestía siempre ropa de la marca Nike y era habitual que llevase la camiseta oficial de los Bulls con el dorsal y nombre de Michael Jordan. También subrayan que tenía una amplia colección de ‘sneakers’. “Soñábamos con los zapatos que él llevaba”, subraya Nikola Rakocevic de unas zapatillas que pueden costar 200 euros. La cadena Al Jazeera realizó un reportaje en el mismo instituto y mostrando un vídeo inédito en el que se muestra al adolescente (y su hermana en segundo plano).

Según la biografía oficial, Kim Jong-un volvería a Pyonyang en el 2002 para continuar sus estudios militares y de Física. Tras el arresto de su hermano mayor (no de la misma madre) Kim Jong-nam en Tokio, cuando pretendía visitar Disney World con un pasaporte dominicano y comenzó su exilio en Macao, el tercer vástago del ‘Querido Líder’ pasó a convertirse en su ‘Gran Sucesor’. Incluso, medios de Seúl, especulan con que se ha sometido a varias operaciones de estética para acrecentar su parecido físico. Y dicen que su peinado, que a mi me recuerda al de Robert Pack, es copiado por los coreanos de pie. El hermano intermedio e inseparable en su adolescencia, Kim Jong-chol, no era tenido en cuenta por su padre por su carácter ‘débil’. Los pasos en la sucesión se fueron dando desde que en el 2006, con aproximadamente 24 años, el llamado por el patriarca “Rey de la Estrella de la Mañana” empezó a tomar responsabilidades dentro de los estamentos de poder, tanto el ejército como en el Partido de los Trabajadores, bajo la tutoría de su tío Jang Sung-taek, que se apunta será el regente en estos primeros años de gobierno. Su presencia pública fue creciente y, junto a su padre, ocupó un puesto principal en los actos de celebración del 65 aniversario de la creación de la república siendo la confirmación ante las cámaras de Occidente de que él sería el próximo en dirigir el país.

Muy reveladores son las escenas que narra en sus memorias (I Was Kim Jong Il’s Cook) el antiguo cocinero personal de la familia Kim. El japonés Kenji Fujimoto confirma la pasión de los dos hermanos por el baloncesto y que solían jugar partidos con su escolta personal. Dice que el ‘Líder Sobresaliente’ fue llamado desde joven ‘Príncipe’ y que fue esculpido a imagen y semejanza de su padre, tanto estéticamente como en sus ideales. “El mediano es muy añiñado, pero el chico es como yo”, confiesa que le comentó el ahora difunto presidente en una entrevista en el NY Times. Pero mientras las potencias internacionales recelan de su juventud, temen las reacciones de una vieja guardia mandada por un heredero sin experiencia y China mira de reojo para no perder su control, Fujimoto advierte que el hijo no es igual, igual que el padre. “Una vez estábamos en el coche solos y me dijo: ‘Nosotros estamos aquí, jugando al baloncesto, montando a caballo, conduciendo motos de esquí, pasándonoslo bien juntos. ¿Pero qué vida tiene el resto de la gente común?”, descubre el chef japonés queriendo dar un lado más amable, democrático del sucesor de la dinastía estalinista.

Sea como sea, en Estados Unidos no han perdido pie para elevar a Kim Jong-un al altar de sus enemigos de cabecera. A las pocas horas de su entronización, twitter echaba humo. Y alguno se acordó de la debilidad del norcoreano por el baloncesto americano. ‘Hay informaciones de que David Stern puede ‘vetar’ la sucesión en Corea del Norte’ ó ‘Kim Jong-un quiere comprar los Hornets’. Mejor que tire a canasta a que apriete el botón. ¿No creen?

Lee la primera parte de la serie de Corea del Norte: Ocho Puntos, ‘Querido Líder’

10
oct
11

Baloncesto de serie: ¿Steve Urkel o ‘Pasársela a Will’? (1a parte)


Para todos aquellos que sobrevolamos en nuestra adolescencia la década de los 90, la memoria televisiva está repleta de sitcoms con carcajadas en lata o series de acción en la que no se morían ni los suicidas de media hora que nos zampábamos como una caja de donuts en ‘Canción Triste de Hill Street‘. Era nuestra pantalla. Sin internet, ni Ipod, BlackBerry y cuando las tabletas eran de chocolate con almendras, la tele reinaba sin necesidad de vender a su madre en ningún ‘Sálvame’. El baloncesto NBA, por lo tanto, era cosa de cátodos y no de bits, y como el sexo de pareja, de una noche a la semana. Por eso cada aparición de un balón colándose entre nuestras series era una fiesta, una emoción que ni las sucesivas repeticiones nos hacía disipar.

En el anterior ‘tomo’ de este repaso serial he cometido el descuido a drede de no citar, seguramente, dos de los iconos basketboleros televisivos que más marcaron esa época en la que Michael Jordan gobernaba nuestros sueños. Las hijas VHS de Bill Cosby fueron El Príncipe de Bel Air y Cosas de Casa, cuyo éxito radicó en la omnipresencia de sus dos personajes:  The Fresh Prince y Steve Urkel. Encontrar similitudes entre ambos es más complicado que hacer el sodoku de la edición de domingo de un periódico, salvo en su cualidad como ‘jugones’. Luego repasaremos alguna más.

Por orden cronológico presentemos primero al Príncipe de Bel Air. La serie que encumbró a Will Smith fue ideada y producida por Quincy Jones (el moldeador de Michael Jackson como Rey del Pop) para la NBC y se alargó durante seis temporadas (1990-1996) y 148 capítulos. La primera y más clara referencia al básket en la serie, como muchos recordaréis porque está impresa en la memoria musical colectiva de esa generación,  es la introducción rimada que explicaba la historia del personaje. Éste juega en un playground mientras  suelta frases alusivas como “Jugaba al básket sin cansarme demasiado” o “Cierto día jugando al básket con amigos”, que cambiaban un poquitín en la peculiar versión mejicana y que sólo se acercaban de refilón en la original (On the playground was where I spent most of my days/Chillin’ out maxin’ relaxin’ all cool/And all shootin some b-ball outside of school).

La relación entre básket y rap es indivisible y, por lo tanto, la presencia en la pelota naranja era inevitable en un programa centrado en el estilo de vida de una familia afroamericana y, más concretamente, en el cambio de ambiente social de un chico que sale de un barrio marginal para entrar en la rica zona residencial de California. Indudablemente, el cénit de este noviazgo llegó con el ‘Pasársela a Will’. El capítulo en cuestión es el undécimo y fue emitido por primera vez en Estados Unidos un 10 de noviembre de 1990 bajo el título ‘Courting Disaster’, traducido en España como ‘Desastre de Cancha’. Los guionistas, Sandy Frank y Lisa Rosenthal, no se estrujaron la ‘pelota’ y escribieron una trama mil veces vista y que ya aparecía en el anterior post. El gamberro y mal estudiante Will Smith encuentra su hueco en el elitista instituto de Bel Air al ser descubierto como una máquina de la canasta. Pasa de ser un desterrado a una estrella (y de paso logra el coche del entrenador) y desparrama su chulería al mismo ritmo que anota una detrás de otra todas las canastas en un equipo perdedor que pasa a convertirse en ganador. Esta fama no la digiere el cuadriculado Carlton, el primo sabelotodo y celoso, que en la jugada clave del campeonato, en el partido ante los chicos de Malibú, le roba la posesión a Will y se la tira él. De nuevo cámara lenta, primeros planos y… La caga, cómo no, con la pelota se marcha la construcción de un nuevo gimnasio (el actual medía como unos 10 metros de largo) para el instituto y la opción para su odiado primo de una beca deportiva de Los Hoyas de Georgetown en lucha con el guaperas de Malibú. Y a eso le añadimos la moraleja final. (ver capítulo online)

‘Pasársela a Will’  (Pass it to Will) no es una frase al azar. Los ortodoxos hasta dirían que resume perfectamente la filosofía reinante en la NBA, el ‘yo me lo guiso, yo me lo como’. Su exclamación no resulta extraña en pachangas mañaneras. Es un clásico que hasta tiene su propio grupo en Facebook. El ‘gag’ lo clava el atolondrado Profesor Smiley repasando la táctica ante un foro de palidos y empollones jugadores del Bel Air Prep, un Carlton Banks  ‘enterao’ y un Príncipe echándose la siesta tan típica de las realezas. La traducción que vimos en Antena 3 y ahora en Neox es pésima (¡defensa, centro, delantero!) y refleja lo poco familiarizados con el lenguaje del básket que estaban los espectadores de entonces. Recuerdo perfectamente como en un capítulo del Equipo A se habla de ‘Mágico Johnson’.

El capítulo está lleno de sketches geniales, pero casi todos los aficionados recuerdan el ‘cameo’ de una superestrella de la NBA y entonces campeón de la Liga: Isiah Thomas. En medio de uno de los sueños de Will Smith, Zeke aparece con la indumentaria de los Pistons  para recibir toda una paliza en un ‘one and one’ ante las virtudes en la cancha del ‘Príncipe Descarado’.

La promoción de la serie también se aventuró en el parqué y la NBC rodó un anunció especial que, evidentemente, no se emitió en España, y en el que un grupo de patosos baloncestistas se convierten en intrépidos malabaristas del balón tras echarle un ojo a la sitcom.

Pese a que el Príncipe de Bel Air era el alter ego de Will Smith no he encontrado referencias sobre la eclosión del actor como jugador del baloncesto en la high school de Philadelphia. Su carrera como rapero y empresario comenzó siendo un veinteañero a finales de los 80 y destacó pronto con el micro, sin pasar por la universidad. No obstante, su gusto por el baloncesto es evidente, claro y se visualiza por su habitual presencia en los encuentros de los Lakers en el Staples Center, pese a declararse hincha de los Sixers. Y su fervor con los 76ers no es sólo platónico, sino que se englobó en un grupo empresarial en 2006 que intentó comprar la franquicia junto al Doctor J, al que ha declarado recientemente como uno de sus referentes vitales (ver vídeo) durante su última visita a Philly para rodar MIB III.

No es la única vez que se le vio entre las estrellas del baloncesto. Incluso bajó a la arena. Presentó su canción Switch durante el partido de las Finales de 2005 entre Spurs y Pistons en el AT&T Center de San Antonio. Quizá más ‘freak’ sea su aparición como invitado de lujo, junto a ‘su primo Carlton’, es decir, el actor Alfonso Ribeiro, y otros íconos de la época como MC Hammer y Evander Holyfield, en la coche de los concursos del All Star Weekend de 1992, la del mate sin visión de Cedric Ceballos.

En su carrera como intérprete, Will Smith logró sus mejores críticas y su primera nominación a los Oscar encarnando a uno de los grandes deportistas de la historia, el boxeador Mohammad Ali en ‘Ali’ (2001). Sin embargo, el básket también marcó su segunda candidatura en ‘En Busca de la Felicidad’ (2006). En una de las secuencias más emotivas de la película, el protagonista está lanzando unos tiros con su hijo, en la ficción y en la vida real (Jaden), mientras éste fantasea con querer ser profesional, por lo que le explica que eso no podrá ser porque él será como su padre, un mal jugador (lanza a canasta y la pelota pasa por encima del tablero). Al ver la reacción triste del pequeño, retrocede e insiste en que persiga sus sueños, digan lo que le digan.

Un detalle curioso es cómo el primer éxito taquillero de Will Smith fue Bad Boys, sobrenombre con el que los amantes del baloncesto recordamos a los Detroit Pistons de su ‘sparring’ Isiah Thomas. Pero además durante el último playoff de la Liga ACB los jugadores del Bilbao Básket tomaron el sobrenombre de Men in Black en alusión a otro de los títulos más famosos del actor.

No me olvido, no. Porque hablar de baloncesto y de Will Smith y no referirse a Robert Horry parece una herejía. El parecido razonable entre el rapero y el campeonísimo en Rockets, Lakers y Spurs es uno de los más evidentes de los últimos años, aunque hay quien dice que el menos conocido Mike Hall (ver foto) es el candidato más óptimo para doblarle en las escenas de básket de una futura película sobre la vida de Barack Obama, que ha indicado que le encantaría que Will Smith hiciera su papel si se diese la oportunidad.

Continuará… con Urkel

09
may
11

Buscamos un culpable al desastre de los Lakers


Echarle la culpa a alguien, cortar cabezas, buscar un chivo expiatoria, señalar con el dedito acusador… como nos gusta ser censores, críticos malvados que lanzan rayos y centellas contra los demás. Ha llegado el momento de destripar a los Lakers, mandarlos al paredón público. ¿Por qué os habéis descalabrado en unas Semifinales de Conferencia? ¿Por qué el sonrojante 4-0? ¿Por qué ese final embadurnando vuestra imagen de campeón en el cuarto partido? ¿Ese es el epitafio que se merecía Phil Jackson? ¿Por qué? ¿Por qué? (con acento portugués) Cogamos el bisturí y hurguemos en la herida lakeriana. ¿Cuál ha sido la causa mayor de tal desastre? Os dejo una selección de diez, aunque podéis dar rienda suelta a vuestra maldad y hasta seleccionar dos opciones (algunas están más que relacionadas). ¡¡¡¡Descargar vuestra bilis!!!!

27
abr
11

La maldición del 4-0


Doc Rivers marca escrupulosamente en su agenda un obligado descanso de ocho horas para la recuperación de los Celtics durante los playoffs. Ahora si quiere pueder hasta echar una siesta de regalo. Los orgullosos verdes son los únicos que asisten como espectadores a la primera ronda de las eliminatorias. Su rápida victoria en la serie frente a los Knicks le proporcionó este extra vacacional hasta conocer el nombre de su próximo rival en las semifinales de Conferencia.

No hay más premio detrás del 4-0. Ese sentimiento de seguridad, de aceleración óptima, de velocidad de crucero, de buenas sensaciones debido a un triunfo sin respuesta no significan nada, no te aseguran nada. Desde que la NBA impuso el formato de siete encuentros en la primera ronda de los playoffs, ningún equipo que ha superado esta serie sin mancharse el uniforme con una derrota, ninguno, ha logrado elevar al cielo el Trofeo Larry O’Brien. La ‘maldición del 4-0′ dura desde la temporada 2003-04 y en esta ocasión sólo los Celtics estarían en disposición de romperla.

El año pasado los Lakers las pasaron canutas para deshacerse de los Thunders (4-2), resistencia mayor a la que en el anterior alirón les impuso los Jazz (4-1). El propio Big Three de Boston tuvo que llegar al séptimo encuentro (4-3) para desprenderse del acoso de los Hawks antes de colgar una nueva bandera de campeón de lo más alto de su pabellón. Los Spurs, en sus tres campeonatos en la primera década del siglo XXI, se dejaron al menos una derrota (no tres como lo hacen ahora con los Grizzlies) en este primer bocado de playoff: repitieron un 4-1 contra Nuggets en 2007 y 2005 y 4-2 ante los Suns en el 2003. Los Heat frente a los Bulls (4-2) en el 2006 y los Pistons contra los Bucks (4-1) en el 2004 cierran esta lista de campeones con heridas desde el primer paso. Perder en primera ronda es necesario para terminar en fiesta.

Ganar cuatro partidos seguidos, dos fuera de tu pista, no es cosa fácil. Los Celtics lo obraron en el Madison, pero no hay antecedentes de que ningún campeón desde 2003 lo haya logrado. Sin embargo, sí que era una norma bastante estrablecida, casi de obligado cumplimiento, cuando la first round se disputaba al mejor de cinco partidos. Con este breve cara a cara, impuesto desde 1984, en 14 de las 19 ocasiones, el posterior campeón pasó por encima de su rival (3-0). Equipos míticos como los Bulls de Jordan, los Bad Boys de Detroit o los Lakers del Showtime salieron sin despeinarse de esta ronda inicial con este formato siempre que afianzaron sus dinastías con triunfos en las Finales.

Anteriormente hubo diferentes maneras de dilucidar el nombre de los finalistas de la NBA. Entre estos cambios de modelo, hubo dos periodos en los que la primera serie se jugaba al mejor de siete encuentros, dato que serviría de referente con el actual sistema de playoff. Concretamente, desde 1975 a 1983 (salvo el corto plazo de 1977-1979 en el que se impuso una primera ronda al mejor de tres partidos), se pasaba directamente a disputar una semifinal de Conferencia. Sólo cuatro campeones (76ers en 1983, Lakers en 1982, Celtics en 1981 y Lakers en 1972) firmaron un rotundo 4-o para alcanzar el siguiente escalón. De 1958 a 1966, con siete campeonatos consecutivos de los Celtics, se pasaba directamente a la Final de Conferencia, sin que ningún campeón saliese vivo de este primer contacto sin ceder al menos una derrota.

07
abr
11

Como pasar de la NCAA a la NBA hecho un campeón


Pregunta de Trivial. ¿Qué tienen en común Bill Russell, Henry Bibby, Magic Johnson y Billy Thompson? Pensar, pensar…

Seguro que algunos lo habéis acertado y los que no tengáis ni idea no os preocupéis que para algo está este post. Los cuatro nombres propios de ahí arriba confluyen en una anécdota. Ambos se podrían haber retirado tan panchos con veintipocos tras lograr en un ‘plis plas’ (siempre me gustó esa expresión) la doble corona del básket americano. Este cuarteto es el único que ha logrado de forma consecutiva el título de la NCAA y el de la NBA. Habrá que esperar a la próxima temporada para saber si se podrá alargar el club, dado que ningún miembro de Duke, campeones en el 2010, está en ningún roster profesional de la NBA (ni Brian Zoubek ni Jon Scheyer completaron el salto). ¿Lo lograrán si no hay lockout y pasan el draft Kemba Walker, Alex Oriakhi o Jeremy Lamb?

Volvamos al principio. Y eso, como en muchas otras cosas, es referirse a Bill Russell. Romper barreras era la especialidad de este chico criado en el racismo de Luisiana y que irrumpió en el baloncesto para cambiar el orden de las cosas, algunas reglas de la NCAA incluídas. Antes de que Red Auerbach logrará una jugada maestra y unirlo a los Celtics en el 1956, el miembro del Hall of Fame había logrado dos títulos consecutivos de la NCAA con promedios que superaban la veintena en puntos y rebotes con la Universidad de San Francisco (ver vídeo de Russell en SFU) junto a un tal KC Jones. Para colmo, ese verano se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Montreal antes de obtener el primer de sus once anillos como miembro estelar de los Orgullosos Verdes (ver archivo de NBA.com). Como rookie promedió 14.7 puntos y 19.6 rebotes.

El testigo de Russell lo tomó otro apellido reconocible: Henry Bibby, actual entrenador asistente de Lionel Hollins en los Grizzlies (antes Sparks, USC…) y padre de Mike, base de los Heat. Antes de obtener estos dos ‘titulos’, Henry fue el base titular del para muchos mejor conjunto que ha pisado un parqué en la NCAA. John Wooden condujo a los Bruins de UCLA a diez títulos universitarios entre 1963 y 1975, siendo Bibby el base titular en tres de estas conquistas (1970-1972) y ejecutando el conocido sistema UCLA con los bloqueos de Bill Walton. Tras licenciarse como senior y ser drafteado tanto en la NBA como en la ACB en segunda ronda, el base de North Carolina terminó ingresando en otro equipo mítico, el que llevó al anillo a los Knicks. Bibby fue el guardaespaldas de Walt Frazier y Earl Monroe (4.2 puntos en 8.2 minutos) en el último campeonato que se celebró en el Madison (1973) antres de emigrar por otros equipos y terminar en la CBA, Liga que también ganó (ver estadísticas en NBA).

Y qué decir de Magic Johnson, un hombre nacido colgando de una sonrisa. La historia de este chico de Lansing está cargada de galardones, pero quizá sea el transcurso de esta anécdota la que marca gran parte de su exitosa carrera. Aquella recordada final de la NCAA de 1979 entre los Spartans de Michigan State y los granjeros de Indiana State es uno de los partidos que los buenos aficionados guardan en su videoteca y supuso el nacimiento de una de las rivalidades que elevó la NBA a categoría internacional: Magic vs Bird. Johnson se llevaría esa batalla (ver el desenlace de la Final) y se uniría al nuevo proyecto de los Lakers de su nuevo propietario: Jerry Buss. El Showtime nació de la punta de sus dedos (18.7 puntos y 7.6 asistencias en su primer año, pese a ello el ROY fuera para Bird) y tuvo un remate de temporada sólo aplicable a los ídolos y que es una de las anécdotas que más se recuerdan en su biografía. En el sexto partido de las Finales ante los Sixers, con Kareem lesionado, Paul Westhead decidió que el rookie entrase como pívot titular. Magic repitió todas las rutinas que su ídolo de juventud seguía en todos los partidos y en la pista se comportó como lo que era, una gran estrella (42 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias, ver vídeo). Historia del básket (ver estadísticas de Magic en la NBA).

Billy Thompson (55)

El último en conseguir este ‘doblete’ es quizá el nombre menos estelar, pero igual se merece un recordatorio. Billy Thompson era un alero de 2.00 criado en New Jersey y que llamó la atención desde la época de la high school, participando en el prestigioso Torneo McDonalds. Reclutado por la Universidad de Louisville, con los Cardinals completó todo el periplo universitario, venciendo a Duke en la Final Nacional de 1986, siendo el máximo anotador de ese equipo (ver ficha de los Cardinals). Ese verano se presentó al draft (nº 19), siendo elegido por los Hawks, que lo traspasarían junto a Ron Kellogg a los Lakers a cambio de los servicios de Mike McGee y Ken Barlow. Thompson se integró en el ‘showtime’ como suplente de Worthy y jugando 12 minutos (5,6 puntos) por encuentro (ver estadísticas NBA). Fue integrante de los Lakers que lograron los campeonatos de 1987 y 1988, aunque este año una lesión le privó de una progresión mayor y formó parte del draft de expansión con destino a Miami, donde firmaría dos temporadas por encima de los diez puntos en los recién creados Heat. Terminó su carrera en el Hapoel de Jerusalen y se retiró jugando en el Peñarol de Mar del Plata argentino.

10
mar
11

Sí es NBA para ‘viejos’


Spurs, Celtics y Lakers se mantienen como firmes candidatos al título con quintetos que superan o rondan la treintena, una tendencia que se repite en la ú€ltima década, ante rivales más jóvenes como Heat, Bulls, Magic o Thunders. Phil Jackson y Gregg Popovich son expertos en colocarse anillos con plantillas veteranas, pero nunca un grupo con diez jugadores por encima de la treintena, como pasa ahora con los Lakers, ha levantado el trofeo Larry O’Brien.


Foto sacada de extradeportes.com

West y el ‘mundo viejuno’

Se dice que un deportista alcanza su cénit físico en el arco comprendido entre los 27 y los 30 años. Después, también se afirma, comienza un progresivo decaimiento natural. Ejemplos como los de Kareem Abdul Jabbar, Karl Malone o Michael Jordan, que alargaron sus carreras hasta ser cuarentones con notables condiciones físicas, derogan esta ley biológica. La realidad es que la mejora del acondicionamiento físico y la medicina ha hecho que se alargue la vida deportiva y los ‘treintañeros’ de la NBA no estén pensando en la prejubilación, sino en competir y largar al máximo sus carreras si no se lanzan de cabeza a los excesos y las lesiones les respetan. De los 443 jugadores que este año han tenido el honor de jugar la NBA, 119 empezaron la andadura tras soplar las 30 ‘velitas’. Esto supone un 26.8%. Shaquille O’Neal, recién cumplidos los 39, es el jugador más veterano que sigue en activo en la NBA y dobla al más jovenzano (Derrick Favors).

AP Photo

El pasado 25 de enero, Jerry West realizó unas críticas declaraciones diciendo que los Lakers eran ‘viejunos’, que se les estaban “cayendo los dientes”. En plena mala racha de los actuales campeones, el ‘logo’ se atrevió a elaborar una punzante metáfora en mitad de un acto desarrollado en un concesionario de coches. “No creo que los Lakers sigan siendo buenos por mucho más tiempo. Usted puede mantener corriendo a un coche adecuadamente cambiándole las ruedas y otros componentes a menudo. Pero no hay manera que le pueda cambiar las ruedas a los jugadores”. Duro golpe para un equipo que tiene una media de más 29 años entre los miembros de su roster, un quinteto que sobrepasa la ‘treintena’ (y eso que los 23 de Bynum rebajan el cálculo) y diez jugadores mayores de 30. Fuera el ‘palo’ de West una forma de motivar a Kobe y compañía, su sentencia no va acorde con los tiempos que corren en la actual temporada.

Tanto los actuales campeones de la NBA, como los dos líderes de las conferencias Este y Oeste, mantienen una columna vertebral articulada por piezas ‘usadas’ pero a pleno rendimiento. Los Celtics, más aún tras desprenderse de Kendrick Perkins, cuentan con un equipo muy veterano (28.4 y un quinteto de 32.8 cuando Shaq salga de la enfermería), y los Spurs (un equipo de 28.28 y un quinteto de 29.2 con la rebaja de Dejuan Blair, 21) avalan la idea de que la NBA sí es país para viejos.

¿Pero es la veteranía un grado para ganar un anillo? ¿No pensará el esfuerzo en sus cargadas piernas cuando lleguen los ‘playoffs’? ¿Estos ‘coches viejos’ se quedarán sin gasolina cuando llegue la hora de la verdad? Esa es la esperanza que guardan bisoños como los Thunders o maduros como Orlando, Chicago, Miami o Dallas, a su vera en los pronósticos. Cargados de la enciclopedia de datos y mirando el carné de identidad de los campeones desde 1977 (año de unificación con la ABA), se puede asegurar que la edad no es un problema para levantar el trofeo Jim O’Brien. Más bien es una tendencia al alza.

 

Foto obtenido en Photobucket

Cinco de 30

Aunque sí es verdad que no es cotidiano que quintetos plagados de ‘treintañeros’ salgan victoriosos de una larga temporada de 82 partidos, sí hay suficientes precedentes. La mayoría de los ‘starters’ de los campeones se mantienen en una media entre la orquilla del pleno rendimiento, de 27 a 30 años, pero existen notables excepciones. Y entrenadores involucrados como Phil Jackson y Gregg Popovich pueden dar buena cuenta de ello. Ambos dominaron la escena del 1996 al 2001 con hombres con un excelso currículum. Tanto el segundo three-peat de los Bulls (Jordan, 34, Pippen, 32, Rodman, 36, Harper, 34… un quinteto de 33 años de media en 1998 supone el récord) como el título de las ‘espuelas’ en el 1999, año del lockout (Elie, 35, Robinson, 33, Avery Johnson, 33…) y los dos primeros anillos del Maestro Zen con la dupla Kobe-Shaq (Rice, 32, Harper, 37, AC Green, 36, Horace Grant, 35, Shaw, 34…) se produjeron con quintetos por encima de los 30 años. Con un ‘cinco’ muy similar ambos técnicos ya ganaron el campeonato: Phil Jackson en los dos últimos años con el mismo quinteto que ahora y los Spurs en el 2007 (29.6 años de media con Bowen, 35 y un banquillo con Barry, 35 y Finley, 33).

Los Celtics también saben encender el puro de Auerbarch con el fuego de un grupo de viejos rockeros. Por poner dos ejemplos, los títulos de 1976 (Havlicek, 35, Nelson, 35, Silas, 32…) y 1969 (Jones, 35, Russell, 34, Howell, 32…) se obraron con figuras en el último tramo de sus carreras. La última banderola que Larry Bird colocó en el techo del Garden (1986) también se izó con una plantilla de interesantes ‘maduritos’ (30.12 entre los 8 jugadores más usados entre los que se encontraban: Bird, 29, Parish, 32, Dennis Johnson, 31, Wedman, 33 y Walton, 33).

Banquillo con recorrido

Pero como no solo de quintetos vive el baloncesto y el rol de secundario de lujo suele ser bien interpretado por jugadores veteranos para forjar un título. Sin contar a los jugadores que tuvieron una presencia testimonial (+10 minutos porencuentro), es visible que algunos campeones se apoyaron en un banquillo con más rodaje. En la última década se observan casos concretos como los mismos Celtics del 2008 (Cassell, 38, PJ Brown, 38, Posey, 31…), los Heat del 2006 (Payton, 37, Mourning, 35…), los propios Spurs en el 2005 (Massenburg, 37, Horry, 34, Barry, 33…) y el 2003 (Kevin Willis, 40, Steve Kerr, 37, Steve Smith, 33…) o la reedición de los Bad Boys de Detroit, que en el 2004 vencieron en las Finales a unos ‘mayores’ Lakers (Malone, Payton…) con el quinteto más juvenil (26.6) de los últimos 30 años apoyados en un banquillo más consagrado (Campbell, 35, Hunter, 33, Rebraca, 31…).

Las salidas de Trevor Ariza, Jordan Farmar o Sasha Vujacic y las incorporaciones de Ron Artest (31), Steve Blake (30), Matt Barnes (30), Joe Smith (35) y Theo Ratliff (37), pese a que estos dos últimos tengan una presencia testimonial, ha envejecido la estructura de la plantilla de los Lakers que, si revalida el campeonato, sería el primer equipo en vencer la NBA con diez ‘treintañeros’ (añadir a los anteriores a Derek Fisher, 36, Kobe Bryant, 32, Lamar Odom, 31, Pau Gasol, 30 y Luke Walton, 30). La marca actual la mantienen los Spurs (2007 y 1999) y los Bulls (1996), que utilizaron a 9 a lo largo de toda la temporada.

Como decimos, razones biológicas y médicas como la mejora en el acondicionamiento físico, las dietas, la mejore recuperación de las lesiones… han elevado la edad media de las plantillas de la NBA y, por lo tanto, la longevidad de las carreras de los jugadores. Además, la repetición de sagas desde los 80 ha provocado la el paulatino ‘envejecimiento’ del núcleo duro de cada uno de las plantillas haya hecho que se dieron campeones con edades más elevadas hasta que una nueva generación ha podido derrocarlos, como es lo que esperan ahora los Heat, Magic, Bulls o Thunders. No obstante, parece ya lejanos los último años 70, tiempo en el que los Blazers (1977) se llevaron la NBA con un equipo que promediaba los 24 años o los Lakers alcanzaron el primer anillo de Magic con 9 jugadores menores a 25 años.

Último apunte

Y que no se me olvide. Que Jerry West debería repasarse su fecha de nacimiento y la de sus compañeros campeones en 1972 (tenía 33), cuando, acompañado de Baylor (37) y Chamberlain (35), ganó en la Final a los Knicks de… Phil Jackson.

24
feb
11

Top 5: Los mejores traspasos a mitad de temporada de la NBA


Los traspasos de Carmelo Anthony a New York y de Deron Williams a Nueva Jersey han reorganizado la balanza de poderes en varias plantillas y apuntan a unos derbis calenturientos por hacerse con la Gran Manzana. El ‘trade line’ se aproxima antes del March Madness como un carrusel de rumores que pocas veces se hacen realidad. No ha sido así en esta ocasión. Pero la expectación que crean estas mudanzas están todavía por fructificar en triunfos y anillos. Hay otros de los que ya conocemos sus efectos satisfactorios. Aquí os dejo mi top 5 sobre los mejores traspasos en mitad de plena temporada. Si no estáis de acuerdo u os acordáis de alguno nuevo, la hoja de reclamaciones en este blog se llama ‘comentario’.

1. Wilt Chamberlain (de San Francisco a Philadelphia)

El 15 de enero de 1965, Philadelphia recuperó su ‘orgullo’. A la ciudad volvía el hijo pródigo, el jugador más impactante que había pisado la NBA en décadas. El destierro de los Warriors a San Francisco había alejado a ‘the Big Dipper’ de los suyos, pero el traslado no duraría mucho más de dos temporadas. Wilt Chamberlain regresaba a la costa Este en un intercambio con un All Star (Lee Schaffer) que no volvería a jugar por una lesión, y dos jugadores de rango medio (Connie Dierking y Paul Neumann). La llegada de los Syracuse Nationals a Philly en el verano de 1963 abrió las puertas para que Wilt deshiciera el camino. Y los 76ers se convirtieron en una potencia, pasando de rondar el 50% de victorias-derrotas a coquetear o superar la barrera de los 60 triunfos. Wilt tomó con sus dominadoras estadísticas las riendas de una franquicia a la que le dio el título en 1966-67 rompiendo la dinastía de los Celtics (4-1 en la final de conferencia) con un récord de 68-13 en la regular season y superando en la Final a los propios Warriors. Bien secundado por Hal Greer y Billy Cunningham, en sus tres cursos completos con los 76ers, Chamberlain logró ser el MVP de la competición, aunque el cruce con Bill Russell y los ‘verdes’ le llevó finalmente a trasladar su residencia a LA y vestirse de púrpura para lograr un segundo anillo y el MVP de las Finales.

2. Pau Gasol (de Memphis a Los Ángeles)

El ciclo de Pau Gasol en Memphis estaba agonizando. La franquicia en el 2008 ya se había echado en brazos de Rudy Gay y el español anhelaba un traspaso que ni la presencia de su amigo Juan Carlos Navarro pudo evitar. Lo que pocos esperaban es que el 2 de febrero se comunicase que el barbudo pasaría a integrar parte de la franquicia más glamurosa de la NBA. ¿Ha cambio de qué? Lo que entonces parecía una broma: Kwame Brown, Javaris Crittenton, los derechos sobre Marc Gasol y dos primeras rondas. Mitch Kupchak se sacó un as de la manga en una operación llevada con sigilo y bajo el más escrupuloso de los secretos. Al saberse, muchas fueron las reacciones que lamentaban la decisión de los Grizzlies y hasta se habló de cómo se había adulterado la competición. Lo que pasó después todos los sabemos. Tres Finales consecutivas y dos anillos para el mejor jugador español de la historia.

3. Moses Malone (de Buffalo a Houston)

Dos partidos. Seis minutos. Eso es lo que jugó Moses Malone con los Buffalo Braves. Nada más comenzar la competición, sin tiempo para poder formar una pareja de aúpa com Bob McAdoo y quizá un formidable trío con el rookie Adrian Dantley, la entidad de Nueva York transfirió a Big Mo por dos rondas del draft. Su rumbo, Houston. Sería su tercer equipo de la NBA en apenas unos meses, después de la desaparición de la ABA. Seleccionado en el draft especial de los jugadores de la ‘Liga funky’, los Trail Blazers lo mandaron a Buffalo, que prescindió rápidamente de sus servicios. Malone desarrolló una carrera de MVP (dos títulos en 1979 y 1982) en los Rockets junto a Rudy Tomjanovich, Mike Dunleavy, Robert Reid o Calvin Murphy. Los mejores años numéricos del pívot de Petersburg los vivieron en The Summit, además de jugar con la camiseta roja su primera final en 1981, después de terminar 6º en el Oeste y superar todas las rondas menos las Finales (4-2 antes Celtics) con el factor pista en contra. El impacto de Moses en los Rockets fue total, ya que pasaron de ser un equipo ramplón a estar en cinco de sus seis temporadas dentro del playoff (la única ausencia fue motivada en gran medida por sus problemas físicos). Cuando Malone partió para Philly a ganar el anillo con el Doctor J, los Rockets volvieron a las sombras hasta que otro gran pívot les sacó de ellas.

4. Clide Drexler (De Portland a Houston)

Michael Jordan es el culpable de que muchos grandes jugadores de su misma generación vean sus dedos desnudos. Pero hubo uno que supo moverse a tiempo para engarzar su joya. El 14 de febrero, el Día de los Enamorados, de 1995, The Glide recuperó un antiguo amor de juventud. A mitad de temporada, Clide Drexler hizo las maletas junto a Tracy Murray hacia Houston (a cambio del ‘segundo espada’ Otis Thorpe, los derechos de Marcelo Nicola y una ronda de draft) para unirse a Hakeem Olajuwon, el mismo que un año antes le había apartado del camino de las Finales en el primer año de Jordan dándole a los bates. La unión de los dos excompañeros de universidad elevaron de forma conjunta el trofeo Larry O’Brien antes de que Air volviera a alzar el vuelo con sus Bulls.  Drexler lograba lo que no pudo con Portland y aquello que no lograron ni Ewing, ni Karl Malone, ni Stockton, ni Barkley. Él supo pdeir el cambio a tiempo.

5. Alex English (de Indiana a Denver)

Esa camiseta. Solo esa camiseta merece que este señor este en esta lista. La silueta de rascacielos de cristal cuadriculados tras el perfil de las montañas y con un arco iris lleno de colorines de los Nuggets es, en mi modesta opinión, la equipación más freak que se ha visto por las pistas de la NBA. Y el ’2′ de Alex English era el dorsal más mítico de esa mítica camiseta de las ‘pepitas’. Pero The Blade llegó a Nevada en febrero de 1980 después de un traspaso en mitad de una temporada. Fue en su tercer temporada en la liga profesional cuando el alero de South Carolina salió de Indiana a cambio de George McGinnis, un ala-pívot Housier que ya había jugado su mejor baloncesto entre la ABA y la NBA. Los Pacers se darían de cabezazos cuando ese alero prometedor se convirtió en poco tiempo en uno de los anotadores más excelsos de la década de los 80. Entre sus méritos, además de ‘residir’ en el Hall of Fame, se encuentran ocho presencias seguidas en el All Star o estar entre los elegidos que han logrado pasar de la barrera de los 25.000 puntos en su carrera. Es el 13º máximo anotador de la historia de la NBA. Solo la elevada competencia en esos tiempos evitó que alcanzara alguna Final… Y esa camiseta.

01
feb
11

Kobe, el abusón


El segundo trailer de ‘The Black Mamba”

Como ya sacamos la promoción de la promoción (no sé porque no hubo promoción de la promoción de la promoción…), con que era casi obligado meter en un post la segunda entrega del trailer de lo que será el grandilocuente anuncio, casi minipelícula, que Nike produce y dirige Robert Rodríguez para vender las nuevas zapas de Kobe Bryant. Ya sabréis que además del escolta de los Lakers sale en pantalla otro calvo muy conocido, aunque no por clavarlas en un aro, sino por clavarte un aro en la sién si lo dice el guión: Bruce Willis.

Kobe ya no es el hombre del crunch-time

Qué cosas. También en la NBA se caen mitos. No os preocupéis, porque lo que hoy se erige más alto que el Empire State mañana puede estar por los suelos… y viceversa. Resulta que ahora Kobe Bryant es el individuo menos adecuado para darle la pelotita si el partido está ajustado. Después de tanto dinero gastado en promociones. Bueno, el que haya visto el encuentro ante los Celtics tendrá cinco razones (solo anotó una de las seis posesiones con las que contó para él solito al final del encuentro) para decir que este chico ya no mola.

El debate está abierto y, como siempre, hay una estadística para corroborar cualquier afirmación. Es verdad que también existe la contraria, los datos que te sirven para loar a cualquiera, pero ahora toda apedrear con números las malas elecciones de Kobe en los finales apretados. Qué no eres Jordan chaval, capaz de ceder la bola para que John Paxson para ganar un titulillo de nada o de dársela a ¡Bill Wellington! para vencer en tu glorioso regreso al Madison.

Os recomiendo la lectura de este completo reportaje en True Hoop, uno de mis blogs favortitos de la ESPN. En él se profundiza sobre el tema y en concreto, se reproduce una de estas amargas estadísticas que reduce el mito de Bryant, pese a que los jugadores y los GM de la NBA lo colocan en el top de candidatos a tener la última bola de partido. Según el estudio de un tal , en el que ha aglutinado los lanzamientos en los últimos 24 segundos de los últimos 15 años de la NBA, la Mamba Negra solo ha anotado 36 de 115 intentos. Es decir, un 31%, muy alejado de las cifras que tienen los cinco mejores ‘finalizadores’: Carmelo Anthony (47%), Chris Paul (45%), Hedo Turkoglu (40%), Brandon Roy (40%) y Shawn Marion (40%). Echarle un vistazo.

Fuente True Hoops

No, el problema es Pau

No va a ser todo problemas de Kobe. Gasol también tiene sus palitos. Uno de los más seguidos y prestigiosos blogs que siguen a los Lakers, el ‘Forum blue and gold’ de ESPN descarga una bofetada sobre la inconsistencia que, para ellos, manifiesta Pau Gasol y sobre la que razonan es una de las causas de titubeante paso de los Lakers. No es por ser antipatriota, pero el autor del texto suelta una serie de datos (como decimos, hay estadísticas para decir una cosa o la contraria) que muestran que Gasol ha estado muy flojo cuando los Lakers han perdido y que hace un par de meses que no encadena una buena racha de partidos. O eso dicen ellos. En las quince derrotas angelinas, Pau ha acumulado siete actuaciones por debajo de los 13 puntos, mientras que los fallos ante los cuatro mejores equipos de la competición, Gasol ha tenido números irregulares (23 ante Dallas, 17 frente a Miami, 9 contra San Antonio y 12 ante Boston).

Fuente Forum Blue and Gold




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