Conocí a sraly en un bar del futuro, y allí fue cuando descubrí que en realidad ya lo tenía muy leído hacía años gracias a sus brillantes ejercicios literarios sobre el CAI atormentado de la LEB. Desde entonces (en lo que fue una cita a ciegas a cuatro bandas denominada primer encuentro de basket blogger maños) siempre le pregunto cuando coincidimos en persona, por una foto inolvidable de un monstruoso mate de Lester Earl en la canasta del lado derecho mirando desde el palco del Pabellón Príncipe Felipe. Fue una acción descomunal del que durante unos meses fue díscolo discípulo de Julbe, hace ya unos años, un salto desde su California natal culminado sin acierto con un smash a una mano tras el que el balón salió repelido por el aro hasta el techo del pabellón en cualquiera de los anodinos partidos que entonces se jugaban en Zaragoza. Aquellas imágenes en El Periódico de Aragón, iban siempre edulcoradas por unas contracrónicas armoniosas que moldearon el gusto baloncestístico de la parroquia caísta al mismo tiempo que soliviantaban a los por entonces innumerables foreros virtuales que todavía creían en la socialización del basket a través de Internet.
Cuando me dí cuenta aquella tarde de primavera que Sergio Ruiz Antorán me estrechaba la mano ya empapada en cerveza en la cafetería del Siglo XXI, comprendí que mi única escapatoria era la puerta de atrás. Así que no podía obviar a partir de entonces su insistencia en que siguiera escribiendo de baloncesto y mucho menos desatender la sugerencia de hacerlo sobre los bares de basket habidos y por haber en nuestra querida Zaragoceta. El resultado se puede leer en balonZesto.net, pero siempre hay detalles que no deben perderse para no acabar un lunes de madrugada intentando averiguar los conocimientos de alguna camarera rumana sobre el gigantón Muresan.
Bares de baloncesto como tales ha habido muy pocos en la capital aragonesa, pero sin duda lo más parecido a un local deportivo como solo se puede soñar, fue el mastodóntico Domo Stadium. Hubo manifestaciones vecinales en el barrio del Actur para que no se instalara en aquel edificio una discoteca, y el resultado final fue una obra maestra para el aficionado a los bares y al deporte. Imposible no recordar las filas que se formaban para acceder los sábados por la noche (bueno, y también para algunos resultó inolvidable un Cotillón de fin de año en el que hubo polémica para todos), el mural de Michael Jordan presidiendo el salón que albergaba un ring de boxeo y el ambiente que se creaba cuando había algún acontecimiento especial en el mundo del deporte. “Una ciudad como Zaragoza no estaba preparada para algo como el Domo Stadium”; Antonio Modrego, uno de los socios y un exjugador con amplia experiencia en el sector hostelero nocturno, reconoce de esta manera que aquel “garito” le daba una dimensión absolutamente desconocida al ocio zaragozano.
Era sin duda el sucesor natural del Pub Basket de José Luis Rubio, la evolución de aquella especie de club social del CAI Zaragoza en la calle Francisco de Vitoria en la que se proyectaban partidos NBA importados en cintas grabadas directamente en USA por encargo del Presidente del CBZ. Si exceptuamos otros establecimientos clásicos sobre esta temática, han sido exiguos los negocios emprendidos por gente de basket dedicados precisamente al basket. Más allá de tener colgado detrás de la barra un poster de la Gigantes, se puede decir que, en una ciudad “de baloncesto” como Zaragoza, ha sido el fútbol (siempre el fútbol…) el que ha abanderado iniciativas más novedosas uniendo deporte y ocio.
Y las pocas que perduraban, como el veterano “El Equipo”, han ido echando también el cierre; la hermana y el cuñado (que había trabajado en el ya mencionado Pub Basket) del entrenador zaragozano Javier Macipe mantuvieron durante muchos años este pequeño santuario dedicado al basket en cuerpo y alma que acogió tantas y tantas vivencias baloncestísticas.
Así que los bares de basket en Zaragoza siguen siendo los locales en los que por la noche se juntan los jugadores de ayer y de hoy para tomar copas, la tasca de la esquina en la que te cambian el canal de la tele para poner el baloncesto si te pides una tapica o el salón del amigo soltero de turno que te ofrece cerveza en lata y patas fritas de bolsa cuando juega el CAI contra un grande o España vuelve a disputar una final con Gasol a la cabeza. Los demás, son los bares normales que los locos del baloncesto de Zaragoza convierten en bares de baloncesto cuando los llenan.
Artículo de Jorge Albericio, creador de la web BalonZesto. Artículo relacionado con el reportaje ‘Bares de Baloncesto en Zaragoza’




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