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17
jul
11

El debate de los nacionalizados y la cantera: ¿Formamos personas?


Es un debate abierto. Es visible. Actual. Su presencia trasciende a casi todas las noticias que monopolizan la actualidad del baloncesto en las semanas recién consumidas. En el último Consejo de Ministros, el Gobierno concedió la nacionalidad española al congoleño Serge Ibaka, como hizo un año antes con la antillana Sancho Lyttle, para reforzar la selección española que disputará el Europeo de Lituania. Su compatriota Bismack Biyombo ocupó el séptimo puesto del draft del ‘lockout’ para los Bobcats, mientras que Nikola Mirotic fue elegido por Houston en el 23 lugar y enviado a los Bulls esa misma noche. El ala-pívot del Madrid lidera a la selección española en el Europeo sub20 que compite estos días en Bilbao. En la Asamblea General de la ACB se discute una propuesta sobre un nuevo sistema de elegibilidad para la confección de las plantillas que negocian con la FEB y ABP. Los cupos de seleccionables darían paso a una nueva etiqueta denominada ‘jugadores formados‘. Entrarían dentro de esta categoría todos los jugadores de 14 a 22 años que han pasado dos temporadas (3 meses como mínimo en cada una de ellas) en canteras nacionales. Albert Soler, secretario General para el Deporte, salió en defensa del jugador español amenazando a la ACB con dejarle sin extracomunitarios. La negociación sigue abierta.

Todas las palabras hablan de lo mismo aunque digan cosas diferentes. Hablan de un mundo globalizado, en el que las fronteras se diluyen y las banderas se enredan por el beneficio deportivo y económico. Hablan de nuevos españoles. Hablan de un nuevo concepto de cantera y la necesidad de una regulación acorde con los tiempos cambiantes. En la reglamentación de la temporada 2010/11 se establecía un máximo de dos jugadores extranjeros en los Campeonatos de España infantil, cadete y junior (ver normativa). En la normativa de la FEB para la próxima campaña no se fija un número mínimo, aunque sí un máximo de ocho jugadores con ciertas temporadas inscrito en competiciones federadas (ver normativa). En los campeonatos de selecciones regionales es habitual ver a jugadores nacidos en otros países competir con los equipos de sus Comunidades Autonómicas. La nacionalización de Ibaka es el último pero no el único ejemplo de la inclusión de foraneos que ha potenciado a las selecciones españolas absoluta e inferiores.

Ibaka jugará como español el Europeo de Lituania / FEB

La puerta está abierta. La entrada de chicos y chicas de otros estados y continentes en el baloncesto de formación es una realidad desde hace años y una corriente que acrecienta su velocidad en la toma de decisiones de la ACB y la FEB. El último Campeonato de España cadete estuvo dominado por la superioridad física de jugadores africanos como Jonathan Kasibabu y Bourama Sidibe (ambos del Canterbury y el último repitiendo en el Infantil) o Mouhamed Barro y Mouhamed Thiam (ambos del Gran Canaria). El reportaje de Paco Torres, director de Gigantes, sobre el torneo giraba en torno a esta supremacía. No es una excepción. Chicos y chicas de Europa del Este o de Brasil, de Senegal, Congo, Malí o Etiopía copan los centros formativos más prestigiosos (Joventut, Barça, Unicaja, Cajasol, Madrid, Estudiantes…), pero también clubs fuera del ámbito de la ACB, más modestos. Su poder en altura y músculos propicia la suspicacia sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y condicionaron, en algunos casos, el juego de sus propios equipos y el del rival, ampliándose el uso de zonas y de un juego orientado a potenciar su ventaja cerca del aro. Estas circunstancias expanden el debate hacia otros frentes, algunos viejos conocidos y llenos de tópicos. Incluso en el último draft de la NBA, parece que a los Wolves les dieron gato por liebre y eligieron a un ‘novato’ de 21 años llamado Targuy Ngombo que realmente podría haber soplado ya las 27 velitas. ¿Es necesario un mayor control de las edades o las dudas son una excusa derrotista o incluso racista? ¿Empeora el progreso de la cantera el uso de la zona o de un ataque basado en colgar balones cerca del aro o mejora su nivel al enfrentarse a nuevas situaciones? …

Pero en este debate, sobre todo, se habla poco de lo que debería ser lo más importante: los derechos de estos chicos, de la responsabilidad de todos (agentes, entrenadores, directivos federativos y clubs, padres, aficionados, periodistas…) de acoger a unos adolescentes con unos sueños que solo en contados casos, como el de Biyombo o el Ibaka, se hacen realidad. De la responsabilidad de dar una educación, unos valores, un idioma, unos estudios, de adoptar a unos niños lejos del amparo de sus familias y su entorno, de orientar una vida hacia un mundo en el que, tanto para los muchachos, como para los clubs, federaciones o los representantes, no es todo el beneficio de triunfar en la NBA, la ACB o la selección. Esa es una parte del debate que debe estar también presente y de la que queremos hablar en Puertatrás. Hablemos de varios de los ejemplos que hemos visto en este temporada que ahora termina.

La escuela de Gran Canaria

Gran Canaria cadete 2010/11

Gran Canaria cadete 2010/11

Canarias y Galicia son los principales  focos de entrada de jugadores de formación en los últimos años. En una década hay varios proyectos que han sido la puerta de chicos y chicas africanos. El Gran Canaria, club de ACB, es uno de los que más temporadas lleva sobre esta línea con el objetivo de crear promesas para su primer equipo, un camino laborioso: “El ideal del Gran Canaria es formarlos lo máximo posible para que, llegado el momento, puedan dar el paso a la ACB. Esto puede pasar o no. Depende del niño, de las posibles lesiones, de que alcance la implicación y el trabajo necesario para dar el salto. Nuestro objetivo es formarlos como jugadores, pero también como personas. Nos preocupamos de que todos los que están con nosotros, estudien, aprendan español, que es esencial para ellos”, explica Jesús Ponce, entrenador del cadete ‘amarillo’, que en este curso ha contado con dos senegaleses de más de dos metros y físicos muy parecidos que impresionaron en Zaragoza: Mouhamed Barro (12,9 puntos y 12,3 rebotes para 19 valoración) y Mohamed Thiam (18,1 puntos y 9,4 rebotes para 18 valoración). Barro llegó el año pasado a Canarias, siendo cedido a un equipo de Lanzarote (el club tiene acuerdos con varios equipos en este sentido) y esta temporada ya ha jugado con la selección canaria. Thiam fue ‘reclutado’ hace unos meses. El Gran Canaria trabaja directamente con agencias que captan promesas africanas y realizan una selección tras realizar un seguimiento por vídeo de las competiciones y concentraciones que desarrollan en sus países de origen.

Los becados del ‘Granca’ tienen su domicilio en la residencia ubicada dentro del complejo del Pabellón Insular Vega de San José (PIVSJ), donde entrenan todos los equipos de la cantera ‘amarilla’. Está considerado como uno de los centros más modernos de España y engloba también las oficinas del Club. Un tutor controla y organiza los horarios, comidas y diferentes rutinas de todos los baloncestistas. El instituto al que acuden diariamente durante el curso está justo al lado de la residencia. El aprendizaje del idioma es una prioridad para favorecer su integración dentro del grupo y apoyar su progresión lectiva y deportiva. El Gran Canaria pone a disposición de sus ‘becados’ una profesora de español, que diariamente, les da clases de una hora u hora y media cada tarde. “Con ellos, a parte del trabajo colectivo que desarrollamos con el equipo, dedicamos mucho tiempo a entrenamientos específicos, en los que les decimos que tienen que hacer una serie de ejercicios puntuales, por eso es esencial que te entiendan porque se lo estás explicando solo a ellos. Se van adaptando rápidamente, porque la mayoría vienen con la intención de aprender el idioma lo antes posible. Incluso, en ocasiones, tú quieres facilitarles la comprensión hablándoles en inglés, pero ellos mismos te dicen que no y te obligan a que les hables en castellano porque quieren aprender”, explica Jesús Ponce, que esta temporada llevó al equipo al subcampeonato canario y al tercer puesto en el Nacional.

Barro y Thiam

Barro y Thiam

Barro y Thiam son musulmanes. Su entrenador relata como a lo largo de la temporada fueron muy estrictos para llevar a cabo las obligaciones que marca su religión y que esta disciplina es una ventaja porque se traslada en su capacidad de aprendizaje. Un símtoma de ello es que sus gestos son sobrios dentro de la pista. “El primer problema que tenemos que solucionar es el del idioma. En segundo lugar, les hago ver que les exijo más porque son los becados y tienen que responder por el hecho de que si están aquí es porque se lo tienen que currar. La verdad es que todos se adaptan y aceptan el reto. Nunca he tenido problemas, todo la gente que he entrenado ha sido muy trabajadora. Pudiera darse el caso de que se lo creyesen demasiado, de que se conviertan en el líder del instituto porque sorprenda que un niño de 15 años mida 2.04 y en un momento sus compañeros le consideren como un Dios. Es el riesgo de que ellos dejen de trabajar porque consideren que son una estrella. Intentamos hacerles ver que son todavía unos niños y que deben comportarse como tal. Por ejemplo, en los partidos queremos que no vayan con los cascos en plan americano. Yo lo prefiero evitar para que den una imagen de humildad”, explica Ponce, que subraya que ambos mantienen contacto continuo con sus familias en Senegal por teléfono e internet.

Las clases del Canterbury

Canterbury Lions cadete 2010/11

El diario Marca no dedica habitualmente grandes titulares a los Campeonatos de España de formación. Sin embargo, hace unas semanas, en su web, resaltaba un llamativo titular. ‘El Kevin Garnett adolescente juega en España’. La siempre fácil, desmedida e injusta comparación periodística de un niño de 14 años con una estrella internacional se refería a Bourama Sidibe, el malí del Canterbury Lions, que dobló en el Nacional cadete (17 puntos, 17,1 rebotes y 2,6 tapones para 29,7 valoración) y en el infantil donde fue MVP (28,4 puntos, 25,6 rebotes y 5,2 tapones para 50,2 valoración) con estadísticas asombrosas y explicables por sus 2,05 metros con 14 años. En la categoría mayor compartió impacto con el congoleño quinceañero Jonathan Kasibabu al que alguno en Zaragoza apodó ‘Lebron James’ por su potencia física y estética en gestos dentro y, lo que no es tan plausible, fuera de la pista. Fue el máximo anotador y MVP del torneo (20,3 puntos y 10,9 rebotes para 22,4 valoración).

El Cantebury Lions ha dominado los Campeonatos de Canarias en la gran mayoría de las etapas formativas con menos de diez años de andadura. El cadete fue campeón autonómico superando al Gran Canaria y cuarto de España eliminando a CAI Zaragoza y Unicaja, entre otros. Este equipo es entrenado por Santiago López, Director Técnico de un club de baloncesto con 18 equipos y una escuela para los ‘peques’. En total hay 200 niños en la actividad, con 50 que no estudian en el centro. Santi es el referente con amplia experiencia en varios clubs canarios y campus de Estados Unidos y uno de los principales responsables de la eclosión del baloncesto en este colegio e instituto bilingüe, uno de los más prestigiosos de Las Palmas de Gran Canaria donde el 90% de las asignaturas se imparten en inglés. El segundo idioma en las aulas es el francés o el alemán. Tanto Kasibabu y Sidibe y el resto de los alrededor de 1.000 alumnos (15% extranjeros) del ‘cole’ comenzaban su actividad lectiva a las 8:30. Tras comer compatibilizaban sus estudios con entrenamientos de dos horas durante cuatro días a la semana en las pistas de cemento que se encuentran en el patio del centro, que tiene en proyecto la construcción de un pabellón. El propio Santiago López (cuyo hermano Luis es actualmente seleccionador de Mozambique) y otro padre, ambos con hijos de edades similares, son los tutores de los dos africanos, a los que acogen en sus casas junto a sus familias.

Sidibe y Kasibabu

Jonathan Kasibabu llegó a Las Palmas en 2010 desde Kinshasa, donde estudiaba en un centro privado francés de primer nivel dado que su familia procede de la clase media del país. En su primer año, como infantil, ya disputó el Sector del Campeonato de España cadete. Habla fluidamente inglés y español, además de francés, siendo el ‘maestro’ particular de muchos de sus compañeros en esta lengua. Lo definen como “autoexigente, inteligente, con madera de líder, noble y cariñoso se ha ganado el cariño y respeto de todos”. Su objetivo es poder estudiar un día en Estados Unidos y hacer una carrera de Bussiness por lo que obtener buenas notas en este colegio es fundamental. Durante el Campeonato de España hubo rumores de que su futuro la próxima temporada le enviará a Madrid.

El origen del malí Bourama Sidibe es más humilde. Es más introvertido que Kasibabu. En los pocos meses (llegó a España este mismo año) que lleva en Canarias, además de imponerse en las pistas, ha engordado 15 kilos y dicen que se ha esforzado al máximo para recuperar el tiempo perdido y ponerse al nivel lingüístico de sus compañeros.

Los Estudiantes de Lugo

Estudiantes de Lugo cadete 2010/11

Si uno de los focos de llegada al baloncesto formativo español es Canarias, el otro, es Galicia. En el Estudiantes de Lugo llevan varios años acogiendo a jóvenes jugadores extranjeros, como Placide Nakidjim, fichado el verano pasado por el Real Madrid. En el Campeonato de España alcanzaron la fase de cuartos apoyados en la envergadura de Gullit Mekundi (12 puntos, 12,4 rebotes y 2,6 tapones para 20,8 valoración), un congoleño del 96 y 2,03 metros nacido, como Kasibabu, en Kinshasa en el seno de una familia acomodada. Gullit tocó tierras gallegas por primera vez en febrero, justo a tiempo de poder inscribirse para disputar el Nacional y tras solventar unos problemas de papeleo.

Mukendi / EPL

Dicen de él que es un muchacho tímido, pero que cuando toma confianza le gusta hacer bromas constantemente. El Estudiantes de Lugo acoge a sus becados en la Residencia Abeiro dentro del Campus Universitario lucense. Mekundi ha sido ‘acogido’ por dos juniors del club: Charles Nkaloulou, también de Kinshasa, y Jeremy Villeux, que habla fluidamente francés y que, junto a su familia de origen canadiense, se ha ocupado especialmente de apoyar a Mukendi. No es la única ayuda que ha recibido y, según fuentes del club, tanto el vicepresidente económico, Jesús Lázare, como los padres de su compañero  Sergi Quintela, se preocuparon especialmente de su adaptación. La gran barrera para su integración es, como en los anteriores casos, el idioma, que estudió en el Instituto Nosa Señora dos Ollos Grandes. Desde el club afirman que la comunicación de Mukendi con su familia congoleña fue fluida.

Son tres breves miradas al trabajo que realizan estos clubs, elegidos a modo de ejemplo, más allá de la pista para formar a estos jugadores que están en el centro de un debate que se expande en un discurso competitivo, legal, económico, en otros intereses, pero no tanto en los derechos de unos chicos que salen de sus países siendo unos adolescentes en busca de unos sueños que en muchas ocasiones no alcanzarán.

08
jun
11

Los mejores del Campeonato de España Cadete


Jonathan Kasibabu (Canterbury)

Congoleño de 2,03 metros que ya era conocido porque lleva más de un año en el Canterbury Lions de Gran Canaria. Ha sido el jugador que más opiniones ha generado durante el Campeonato. Un vistazo a su portentoso físico explica el porqué. Posee una fisionomía propia de un senior siendo un cadete de primer año (96), apariencia que ha abierto las suspicacias sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y que le ha hecho ser dominador absoluto en Zaragoza. En cuando a desarrollo muscular y salto vertical no tenía rival, siendo devastador cerca del aro. Alguna canasta aún está temblando con sus mates. El Canterbury repetía este esquema: pase a Kasibabu en la pintura para que él reciba, se gire y deje la bola bien arriba donde nadie llegaba. En oposición a sus compatriotas Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo) y Cedric Alexandra (Peixe Marín), no era ese su único aporte, desarrollando un lanzamiento en suspensión solvente y con días de asombroso acierto (3/4 ante Unicaja) siempre tras bote, por lo que empezaba muchos ataques desde el exterior. Sin embargo, no se le ha visto atacar de cara con asiduidad o desarrollar otros recursos tácticos y técnicos de otro nivel superior que, dada su juventud y potencia, tendrá tiempo de ir asimilando. Curiosamente, lanza mejor de tres que los tiros libres. Su cualidad física le convierte en un buen defensor y un intimidador con su sola presencia (Canterbury defendía mucho en zona con él como pivote central), aunque no era constante en el esfuerzo. Debería eliminar ciertos gestos más propios de la NBA que de categoría de formación y mejorar su actitud en defensa, incorporar nuevos recursos y una mejor lectura del juego. Cuando se ha enfrentado a rivales de su altura, menos ante el Gran Canaria por el tercer puesto (se cargó de faltas), ha realizado sus mejores partidos, con rachas en las que dominaba por si solo el partido en ambos lados de la cancha. Si logra desarrollarse técnicamente podría jugar de alero. Su potencial es extraordinario. Hizo un triple doble en la fase previa ante el Joventut (27 puntos, 19 rebotes y 10 faltas recibidas).

Estadísticas por partido y porcentajes: 20.2 puntos — 51/81 t2 62.9% — 9/23 t3 39.1% — 13/32 tl 40.6% — 10.8 rebotes (8.14-2.71) — 1.5 asistencias — 1.5 tapones — 4.8 faltas recibidas — 22.42 valoración

Bourama Sidibe (Canterbury)

Kasibabu y Sidibe

La pareja de Kasibabu. Este delgadísimo malí de 2.03 lleva pocos meses en España y se nota en la expresión técnica de su juego. Es infantil de segundo año (97). Es limitado en recursos cuando recibe la pelota, pero a su vez, muy efectivo con movimientos básicos, lo que le augura un amplio margen de mejora. En oposición al congoleño, es sobrio gestualmente y se le intuye cierta timidez que no se percibe dentro de la pista, donde es competitivo. Sus largos brazos son su mejor arma en ambos lados de la pista. Taponador y reboteador por definición (su peor marca fue de 13 en un partido y ha logrado más rebotes que puntos), añade muchos de sus anotaciones gracias a estas segundas opciones. Su técnica de tiro, solo descrita en los tiros libres (41%) y en triples (12.5%) que no tiene problema en lanzar, es buena para empezar a ser trabajada. Ha aprendido a sacar rápido la pelota si recibe dobles marcajes. Es ágil y debe ganar peso. Numéricamente, ha sido hasta más destacado que Kasibabu, siendo el mejor reboteador, el que más faltas ha recibido y el más valorado del torneo. Un diamante en bruto que se ha ayudado de la compañía de Kasibabu.

Estadísticas por partido y porcentajes: 17 puntos — 50/91 t2 54.9% — 1/8 t3 12.5% — 16/39 tl 41% — 17.1 rebotes (11+6.1) — 1.1 asistencias — 2 robos — 2.6 tapones — 6.7 faltas recibidas — 29.7 valoración

Gerard Gomila (Joventut)

MVP de la Final por mérito propio. Alero de amplio recorrido, polivalente (podría jugar en todas las posiciones), que saca ventajas en cada acción de 1×1 tanto desde el perímetro hasta en situaciones de poste bajo. Anotó los primeros seis puntos de la Final y fue clave en anteriores partidos, realizando un torneo de menos a más, dando su mejor rendimiento en las eliminatorias. Es descarado y posee sangre fría a su vez, leyendo bien cada situación de juego. Busca la pelota y encara con agresividad, siendo impredecible desde la posición de triple amenaza: arranca, tira y pasa con solvencia. Destaca su juego de pies, trabajando muy bien el pivote con el segundo apoyo. Defensivamente puede encarar a jugadores más bajos y lo pasa peor ante rivales más corpulentos. Rebotea muy bien defensivamente, sacando él mismo el contraataque, pero también carga el rebote en ataque. Debe mejorar su porcentaje en los tiros libres. Ha sido determinante en el triunfo del Joventut, demostrando su mejor cara en los últimos tres partidos (15 puntos de media). Es intercambiable con Nogués e Iriarte como 3-4.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.42 puntos — 23/48 t2 47.9% — 7/16 t3 43.7% — 6/9 tl 66.6% — 7 rebotes (4.2+2.8) — 1.7 asistencias — 1.1 robos — 15.57 valoración

Agustí Sans (Joventut)

Es el nombre que recogía más atención después de haber desarrollado una semana antes un extraordinario Campeonato de España júnior en Porriño, anotando diez puntos en la Final siendo cadete de segundo año. Puede jugar en las tres posiciones exteriores. Pieza clave en la victoria, en la Final no resultó tan protagonista como se preveía, lo que no evitó que se acoplase a otro rol y sumase desde diferentes facetas del juego. Como es la marca en este equipo del Joventut, es una pieza poliédrica, capaz de hacer muchas cosas. Gran defensor por su actividad, ataca las dudas del rival. En semifinales manejó a su antojo el juego, provocando el arranque que desarmó al Gran Canaria, con diez puntos y una asistencia en cinco minutos. Su acierto de tres fue vital en octavos ante la zona del Baskonia. Buen manejo de balón con ambas manos, aunque es zurdo. Jugador de extraordinario futuro y uno de los referentes de su generación y selección. Ha ido de menos a más y en la primera fase fue dosificado, por esos sus estadísticas no son tan espectaculares.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.1 puntos — 12/29 t2 41.37% — 11/27 t3 40.74% — 13/17 tl 76.47% — 4 rebotes (3.28+0.72) — 1.4 asistencias — 1.4 robos — 10.42 valoración

Bernat Camarasa (Barcelona)

Bernat Camarasa

Líder del Barcelona. Base de potente tren inferior y aventajado descaro. Ha estado compitiendo a lo largo del año con el equipo júnior del Barcelona y recibe entrenamientos específicos de tecnificación, lo que acentúa la confianza que en él han depositado en la cantera blaugrana y su técnico, Marc Calderón. Extraordinario jugador en campo abierto, va directo al aro, siempre desde la parte frontal, se encasquilla más cuando tiene que dirigir. Muy buen penetrador porque desborda con potencia desde la arrancada. Sabe definir ante defensores más altos utilizando ‘bombas’ o haciéndose, inteligentemente, su hueco utilizando su cuerpo y/o dibujando un rectificado para evitar el tapón. Esconde muy bien la pelota. Aprovecha las ayudas que recibe para asistir, habilidad con la que se divierte gracias a su gran catálogo técnico, repitiendo el pase sin mirar. Fue el mejor asistente del torneo (tope 7 asistencias) y sólo en la Final eludió esta capacidad. Duda en su tiro por lo que no mira la canasta desde el perímetro y es irregular en los tiros libres. En ocasiones debe frenar su instinto por el bien del equipo, rebajando las revoluciones de su juego y siendo más cerebral, como le ocurrió en el trancurso inicial de la Final en la que terminó en estado de gracia y con unos números buenísimos (24 puntos).

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.4 puntos — 31/64 t2 48.43% — 1/8 t3 12.5% — 15/26 57.69% — 3.2 rebotes (2.1+11.1) — 3.85 asistencias — 1.3 robos — 3 faltas recibidas — 12.71 valoración

Adriá Cantenys (FC Barcelona)

Procedente de Figueres, es uno de los becados con los que cuenta Marc Calderón en la generación 95 del Barcelona. Es un proyecto de futuro de la cantera blaugrana al que se le está prestando una atención particular. Este año ha trabajado para transformarse en un alero, logrando grandes avances en el lanzamiento exterior, sobre todo desde las esquinas y en parado, y suelta el balón de cara con soltura. Esta versatilidad le hacen jugar de ’3′ o de ’4′ abierto. Mide 1.96, por lo que rebotea bien. Internacional con España, este año estuvo presente en el Jordan Brand Classic de Londres. En la Fase Final del Campeonato de Cataluña fue el mejor jugador, promediando 19 puntos y 10 rebotes. Varias páginas en Facebook atestigua que es un jugador que ha recibido la atención más allá de su juego. Tras ser clave en las semifinales, en la Final le costó entrar en juego ante pares de sus características (Nogués y Gomila), pero fue crucial para que el Barcelona llegara al tramo definitivo con opciones de victoria.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.14 puntos — 26/45 t2 57.5% — 7/34 t3 20.58% — 5/9 tl 55.5% — 6.42 rebotes (4.14+2.28) — 2.2 robos — 9.57 valoración

Mohamed Thiam y Mouhamed Barro (Gran Canaria)

Hablar de Mohamed Thiam es hacerlo también de su alter ego, el también senegalés Mouhamed Barro, que ya ha jugado con la selección canaria. Ambos forman una pareja de torres gemelas. Espigados y con una altura similar de dos metros (Barro es algo más alto que Thiam), han sido determinantes para que el conjunto amarillo alcanzase el tercer puesto. De los africanos que han tomado parte en el Campeonato, ellos son los que desarrollan una mayor capacidad técnica, aptitudes para jugar de espaldas y de cara, incluso para probar con cierta solvencia el tiro desde media y larga distancia. Por ejemplo, se les vió realizar un tiro en suspensión tras giro en el poste bajo, apunte de alta calidad. Thiam es más regular y anotador, mientras que Barro sobresale por su capacidad reboteadora. Son correctos en el juego táctico, realizando continuaciones hacia el aro y el perímetro. Agresivos en defensa, comenten excesivas faltas, como en la semifinal, punto negativo que alteró los planes de su entrenador. Deben mejorar su defensa, sobre todo Thiam, que llegó a Canarias en febrero. Para su envergadura no son buenos taponadores. En sus enfrentamientos ante otros jugadores africanos, Canterbury y Estudiantes de Lugo, siempre salieron ganadores. Thiam firmó su mejor partido (31 puntos y 23 rebotes ante Mekundi). Por su parte, Barro ha realizado cinco ‘dobles dobles’ en siete partidos. Deben mejorar la visión de juego. Gran Canaria trabaja con ellos con vistas a un futuro ACB y pretende convertirlos en aleros. La hermana de Barro fue el año pasado MVP de la categoría femenina de esta competición. Ambos son musulmanes y se comportan con corrección dentro y fuera de la pista.

Estadísticas por partido y porcentajes (Thiam): 18.14 puntos — 52/89 t2 58.42 % — 2/6 t3 33.33% — 17/30 tl 56.66% — 9.42 rebotes (5.71+3.71) — 3.8 faltas recibidas — 18 valoración

Estadísticas por partido y porcentajes (Barro): 12.85 puntos — 33/61 t2 54.09% — 2/8 t3 25% — 18/37 tl 48.64 — 12.28 rebotes (9+3.28) –  1.8 robos — 4.7 faltas recibidas — 19 valoración

Ander Martínez // Basket Vallés

Ander Martínez (Estudiantes)

Los románticos del Ramiro de Maeztu suspiran por aquellos viejos tiempos en los que esa camiseta sólo la usaban chicos del patio. Ahora, los dos primeros equipos de cada generación, lo suelen conformar muchachos y muchachas que se han criado fuera de La Nevera. Pero aún hay excepciones que han mamado esa esencia. A Ander Martínez se le ilumina una sonrisa picarona al reconocer que él es del Estu y del Ramiro desde siempre. Y quizá por eso (los dementes dirían cuerdamente que sí) es el más destacado de su generación. Capitán, alero alto (1.96) es capaz de anotar desde todas las posiciones, sea desde fuera, desde la media distancia o en el poste, gracias a su excelente muñeca, una de las mejores del campeonato, y su tiro, que sale desde muy arriba (difícil de taponar). Es casi infalible en los tiros libres. Sin tener unos fundamentos técnicos muy pulidos, tiene recursos para todo, utiliza la simpleza y, más allá de disponer de un buen dominio del balón, es pícaro para crearse sus huecos, aparecer por donde nadie espera (un corte, esperando en una esquina, desbloqueándose, reboteando…) pero sabe donde está su compañero. Está siempre presente. Corre muy bien la pista, que es el fuerte de este equipo. Excelente reboteador, no es malo asistiendo y esta temporada está destacando como uno de los mejores cadetes de España. Es internacional.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.6 puntos — 13/26 t2 50% — 8/19 t3 42.1% — 8/9 tl 88.8% — 6.2 rebotes (2.8+3.4) — 1.6 asistencias — 1.6 robos — 2.2 faltas recibidas — 14.6 valoración

Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo)

Sin llevar mucho tiempo en nuestro país, desde febrero, este congoleño de más de dos metros (2.03) y más musculado que otros africanos que aparecen por el Campeonato de España Cadete, dicen que se ha adaptado perfección a la vida de Lugo. Mukendi, cuyo nombre es el mismo que el del centrocampista holandés del Milan de Sacchi, es una diamante en bruto, todavía sin pulir, pero con unas cualidades físicas extraordinarias, aunque no tan explosivo como sus compatriotas Biyombo e Ibaka ni tan versátil como Kasibabu. Técnicamente es muy limitado por el momento y presenta lagunas en el conocimiento del juego, territorio que se puede aprender, pero tiene la materia prima para ser un pívot referente. Enérgico para coger la posición en el poste bajo, le faltan fundamentos para ser más efectivo en ataque (mejorable 47% de tiro), aunque su ventaja física junto a su salto vertical provoca que no los necesite para anotar por el momento, aunque quizá no se acerca al aro lo suficiente y suelta el balón antes de tiempo. Su aceptable porcentaje en los tiros libres le augura una buena evolución en posiciones de media distancia. Reboteador magistral, va duro al tablero ofensivo, palmeando numerosos balones, y sabe bloquear el defensivo, aunque con un poco más de agresividad sería implacable en esta faceta, dado que deja escapar rechaces que por su capacidad podría alcanzar.  Sus centímetros condicionan la defensa rival y añadido su salto lo configuran como un buen taponador. Es cadete de primer año. Fue clave en la clasificación de su equipo hasta cuartos de final, serie en la que fue sobrepasado por la pareja de senegaleses del Gran Canaria. Era importante en su equipo, pero no la primera opción en ataque.

Estadísticas por partido y porcentajes: 12 puntos — 25/53 t2 47.16% — 10/20 tl 50% — 12.4 rebotes (7.6+4.8) — 2.6 tapones — 4.6 faltas recibidas — 20.8 valoración

Samuel Montoro (Unicaja)

Samuel Montoro

Este alero jienense, becado por el Unicaja, al que sus amigos llaman ‘Samu’ ha liderado a un grupo de jugadores de primer año. Hizo valer su experiencia en momentos delicados, como en la primera fase ante el Blancos de Rueda, y dio un paso al frente cuando su equipo lo necesitaba con acierto individual. Sus tres triples consecutivos en la eliminatoria ante Canterbury demuestran que es un jugador capaz de remontar por si solo un partido. Enérgico, esta actitud es un arma de doble filo que en ocasiones le hace caer en la precipitación y cierto individualismo, pero también le permite aceptar el protagonismo, ir bien al rebote ofensivo y ser activo en la defensa, cometiendo faltas que podría guardarse por su afán de robar el balón. Era esencial en la presión que realizaba su equipo. Tirador de rachas, dispone de una notable suspensión. Debe mejorar sus salidas y ser más constante en la defensa. Toma decisiones oportunas y no es egoísta con el balón, sabiendo cuándo tiene que pasar la pelota. Ha terminado el año entrenando con el equipo júnior de Unicaja. Es internacional y también estuvo presente en la última edición del Jordan Brand Classic de Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14.6 puntos — 28/45 t2 62.22% — 9/26 t3 34.6% — 2/5 tl 40% — 6.8 rebotes (4.4+2.4) — 2.8 asistencias — 4.4 robos — 17.4 valoración

Marcos Portalez (CAI Zaragoza)

Ha sido el mejor del CAI con Alberto López de Silanes y autor de la rúbrica del primer triunfo con un rebote ofensivo ante el Baskonia. Sus estadísticas en la fase previa fueron remarcables. Pívot cerrado que nunca juega de cara, pero que sostiene su juego en su actitud, que le hace pelear por todos los rebotes y corregir la desventaja de su escasa formación. Se nota en su técnica que lleva poco tiempo jugando al baloncesto (antes lo hacía en el fútbol), aunque su energía y largos brazos le hacen compensar este tiempo perdido. Ágil para su altura, no es lento, y tampoco patoso. Asume la responsabilidad de atacar de espaldas desde el poste bajo, prefiriendo el lado derecho al izquierdo, y la salida por fuera a la línea de fondo. Buena colección de amagos, que denota su inteligencia. Efectivo con el gancho de derechas. Excelso reboteador. Y generoso en el esfuerzo, no descansa si tiene que realizar un largo balance para llegar a taponar un contraataque. La acumulación de faltas fue decisiva para que su equipo no pudiera defender a Kasibabu y Sidibe en la ronda de octavos.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.75 puntos — 22/54 t2 40.74% — 3/10 tl 30% — 11.25 rebotes (5.75+5.5) — 1 asistencia — 1.5 robos — 2.25 tapones — 3.5 faltas recibidas — 17 valoración

Carlos Martínez (Baskonia)

Jugador todoterreno que con 1.96 tiene ya un físico que le augura un futuro prometedor. Su altura y largos brazos no son un impedimento para tener un refinado control del bote dado que está muy coordinado y tiene en el cambio por espaldas uno de sus movimientos más naturales. Siendo alero, no tiene dificultades para subir la pelota y actuar de base con orientación para crear sus tiros. Más penetrador que tirador, algo habitual en estas categorías, arma con facilidad el tiro tras bote, pero su mejor virtud es la lectura del juego, utilizando un amplio catálogo de pases y siento hábil leyendo la continuación del pick’n'roll (ataca el bloqueo por derecha) o las ayudas que le salen tras desbordar en el 1×1. Juega mejor con que sin balón y aunque sabe doblar el balón, la estructura de juego del Baskonia, que da muchas responsabilidades a los becados, le ha hecho lanzar mucho a canasta. En defensa es capaz de neutralizar a jugadores más pequeños y utiliza sus brazos con habilidad. Su envergadura le permite rebotear, pero no es su fuerte. Llega a machacar el aro. Galicia Calidade.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14 puntos — 10/34 t2 20.41% — 7/22 t3 31.81% — 15/23 tl 65.21% — 5.5 rebotes (3.25+2.25) — 3.25 asistencias — 1.75 robos — 6.5 faltas recibidas — 12.5 valoración

Ilimane Diop

Ilimane Diop (Baskonia)

De los africanos que han estado en el Campeonato y pese a que su equipo no ha pasado de octavos, es el que mejor sabe interpretar el juego colectivo. El senegalés esconde bajo sus endebles 205 centímetros de altura y 230 de envergadura un pívot de tremenda solidaridad e inteligencia. En las estadísticas relucen sus números en rebotes y tapones, pero eso parece casi anecdótico, una obligación, para un chico de sus dimensiones. Quizá la virtud menos reconocible y más interesante se centra en su buena lectura del juego cuando recibe al poste. Sabe interpretar las defensas y generar ventajas a través del pase y no aglutinando tiros. Están por pulir sus fundamentos técnicos, pero dispone de un gancho interesante como inicio. Asumió una mayor responsabilidad ofensiva en el partido de octavos, cuando Carlos Martínez estuvo bien defendido. Es hermano de otro joven de la cantera baskonista, Mamadou Diop, y ya dispone del pasaporte español, siendo internacional recientemente. ‘Ili’. como le llaman, llegó a Vitoria en enero.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10 puntos — 18/41 t2 43.9% — 0/2 t3 0% — 4/11 tl 36.36% — 13.5 rebotes (9.5+4) — 1.5 asistencias — 4.25 tapones — 3.5 faltas recibodas — 18.5 valoración

Adriá Duch (Valencia)

Exterior (base-escolta) de 1.84 cuya máxima virtud es la verticalidad en ataque. Extremadamente veloz, corre muy bien la pista, descolgándose espídicamente hacia el contraataque y tiene muy buena lectura para finalizar con ambas manos, estilo que se amolda a la perfección a las características de su equipo. Asume mucha responsabilidad en el uno contra uno, definiendo mejor que asistiendo. Por ambas características, asume muchos lanzamientos, tanto en penetraciones como en  un tiro exterior particularmente bueno, aunque enrachado. En defensa es agresivo sobre el hombre de balón, forzando pérdidas. El castellonense estuvo en marzo en el Jordan Brand Classic en Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 15.5 puntos –14/40 t2 35% — 10/25 t3 40% — 4/8 tl 50% — 5 rebotes (2.75+2.25) — 2 asistencias — 3 robos — 11 valoración

Joel García (Murcia)

Joel García

Referente en su equipo, es un escolta de 1.84 con alta capacidad de liderazgo y decisión, pasando todas las bolas del ataque por sus manos. Capacitado con un notable tren inferior,  genera ventajas gracias a su primer paso, encarando con fuerza el aro. Sobresaliente dominio del balón, bota fuerte, lo que le convierte en un extraordinario anotador en penetración aprovechando su velocidad en arrancada. Irregular en el lanzamiento, es rápido armando el brazo y su golpe de muñeca es brusco. Debe mejorar este aspecto para pasar al siguiente nivel. En defensa su máximo valor es la lectura de la línea de pase. La potencia de piernas y agresividad le hacen ser un buen reboteador pese a ocupar una posición exterior. No realizó ningún partido malo durante la competición.

Estadísticas por partido y porcentajes: 22.5 puntos — 30/55 t2 54.54% — 3/13 t3 23.07% — 21/29 tl 72.41% — 7.75 rebotes (5.25+2.5) — 2.5 asistencias — 3.5 robos — 6.25 faltas recibidas — 25.25 valoración

Didac Cuso (Barcelona): Alero anotador cuya progresión dependerá de su físico. Ahora mide 1.91. Promedió 12.3 puntos en el Campeonato, el más alto de su equipo.

Ignasi Moix (Barcelona): Uno de los gemelos Moix. Tiene argumentos en el 1×1. Uno de los tiradores más puros de su generación (6/12 en triples fue su tope en un partido). Es valiente y juega muy motivado. Casi infalible en tiros libres (87%)

Fernando Andrade (Barcelona): Pívot (2.05) de movimientos lentos y sobrio. Asume el rol de un interior clásico. Es brasileño.

José Ignacio Nogués (Joventut): Ala-pívot de 2.02 que también ha jugado con el junior este año. Completo. Brazos muy largos.

Sergi Costa (Joventut): Base de primer año que demostró tener personalidad en la Final, en la que fue titular y anotó 12 puntos en la primera parte. Terminó como el mejor triplista del torneo (70%)

Joaquín Portugués (Gran Canaria): Compensaba el ataque del Gran Canaria aportando puntos desde el perímetro. Buena técnica.

Brais Gago (Estudiantes Lugo): Base muy rápido y con tendencia ofensiva. Es el motor de su equipo. Bajito (1.75), es listo para recuperar rebotes (7). Tirador irregular y buen asistente. 13.6 de valoración.

Roberto Abuín (Estudiantes Lugo): Jugador que actúa en la posición de base, aunque por altura (1.85) le corresponda otra labor. Organiza y anota (13 puntos).

Beñat Hevia (Easo): Base con buena mano y del que manan muchos puntos de su conjunto (13.7). Sólo mide 1.75. Uno de los mejores directores de la competición, el mejor por valoración (16).

Jon Urtxulutegi (Easo): Ala-pivot de actividad contínua, imprime carácter al juego del grupo. No duda en ir directo al aro (13 puntos).

Tiempo muerto del Easo

Matías Boho (Valencia): Ala-pívot de primer año al que le gusta jugar de cara y lanzar de tres (40%). Colabora en el rebote.

Domantas Sabonis (Unicaja): Hijo de Arvydas. De primer año, se sitúa entre la posición de alero y ala-pívot. Juega de cara y al poste. Con carácter.

Fran Alonso (Unicaja): También de primer año. Base-escolta con muy buen tiro de tres metros. Busca siempre el pase creativo.

Daniel Astillero (Blancos de Rueda): Interior de 1.91, ha sido el referente de su equipo (16 valoración). Largos brazos.

Ibrahima Dione (Club Basket Zaragoza): Jugador de color a mitad del camino entre el 3 y el 4. Gran capacidad atlética y para el 1×1. Juego pausado.

Alberto Clemente (San Antonio): Alero de 1.92 con alta capacidad para desbordar en el 1×1 frontal. Tres partidos muy completos (17.7 valoración).

Javier Cortina (Genovés): Ala-pívot de la cantera de Valencia. sus mejores armas: Lanza muy bien de tres puntos y carga el rebote ofensivo. Acabó con un promedio de 16.3 de valoración.

Javier de la Blanca (Real Madrid): Jugador de Jaén. Compensa su falta de altura (no llega a dos metros) en posiciones interiores con buena técnica y desparpajo.

Alberto Martín (Real Madrid): Base veloz y con excelente dominio del bote y del pase. Le faltó un punto de anotación.

Cedric Alexander (Peixe Marín): El tercero de los congoleños. Interior (1.98), es muy potente. Parejo al nivel de Mekundi. Le faltó compañía en su equipo. Su fue de Utebo sin ninguna victoria pero con unos números de MVP: 24.3 puntos y 12.3 rebotes.

Alberto López de Silanes (CAI Zaragoza): Ala-pívot pelirrojo. Excelente actitud, que le hace rebotear con confianza (11.3). Lanza de tres. A veces juega precipitado.

Antonio José Ruiz-Rico (Jaén): Alero con gran capacidad para penetrar por la derecha y correr el contraataque. Ayuda en el rebote (13 rebotes). En clara progresión. Terminó con 21 de valoración.

Nil Deix (Manresa): Líder del Manresa. Anotador desde todas las distancias (16.3 puntos por partido). Buen triplista. Mide 1.93.

Carlos García (Cajasol): Uno de los mejores interiores de esta categoría. Corre muy bien la pista para su altura (2.02). Es un ala-pívot. Internacional.

Kristaps Porzingis (Cajasol): Alero letón de dos metros muy coordinado y con buena mano. Tiene visión de juego. Debe ganar peso. Fue el sexto mejor valorado del campeonato (18.8) pese a que no jugó tanto como otros jugadores.

Adrián Camino (Cajasol): Escolta con buena técnica, tanto de bote como de pase. Ha progresado mucho esta temporada.

Daniel Tugores (Sant Josep): Máximo anotador de su equipo, fue esencial en el triunfo ante Quintanar. Terminó con 21 de valoración por partido.

Iván Saiz (Pas Piélagos): Alero muy completo y anotador. Buena mano desde la larga distancia. Fue el sexto mejor anotador de la primera fase (18.3).

Alejandro Valle (Covadonga): Ala-pívot que se mueve bien por todas las zonas del campo. Rebotea y puede anotar de tres. Promedió 15 puntos por partido.

03
jun
11

Semifinales: El Barcelona y Joventut, a por el título


Barcelona 56 Canterbury 54

El Barcelona se convirtió esta mañana en el primer finalista del Campeonato de España cadete (M) en un inmejorable escenario, el Príncipe Felipe, y un honorable rival, el Canterbury Lions de Gran Canaria, que esta vez no pudo imponer la fuerza de sus africanos Kasibuse y Sidibe. Los canarios dispusieron de una última posesión para forzar la prórroga o, inluso, empatar, después de que Bernat Camarasa errase dos tiros libres, pero la falta de calma y la buena defensa del equipo de Marc Calderón obligaron a un mal tiro que abrió una escena típica: la piña alegre azulgrana en mitad del parqué y las lágrimas de desolación del Canterbury.

El artífice de la final fue el gerundense Adriá Cantenys. El becado del Barça fue el alicate que logró cortar el grueso entramado de brazos de la zona 1-3-1 del Canterbury. Sus cinco puntos en el momento de la verdad (un triple y una bandeja) fueron vitales para que la resistencia canaria cediese. El alero del Figueres vive en La Masía y realiza un trabajo específico de tiro para convertirse en un jugador más completo. Sus tres triples y su actitud en esos instantes demuestran que la labor está mereciendo la pena.

Porque al Barcelona le costó una barbaridad atacar la defensa zonal del Canterbury, que con este argumento había apeado al CAI Zaragoza y al Unicaja y casi derrota al Joventut en la fase previa. La suya no es una zona móvil, con un despliegue amplio de movimientos, es más bien una ratonera en la que se elevan sus dos africanos como cerrojo a la pintura y sus exteriores realizan un trabajo a destajo alcanzando todos los huecos. Si no la mueves, estás perdido. Y el Barcelona estuvo lento, impreciso, no logró activar el desequilibrio dentro-fuera y estuvo sin acierto en los lanzamientos triples (4/25). Tampoco pudo correr impulsado por las piernas de Bernat Camarasa, menos brillante que días anteriores, porque el Canterbury relizaba muy bien el balance.

Fue un partido poco vistoso, de ritmo plomizo, más acorde a la condición del Canterbury, y con ello decimos conveniente a las cualidades de Sidibe y Kasibabu. Los canarios canalizaron todo su ataque hacia sus manos, hacia su ventaja física. Otra vez más. Cogen el balón, se vuelven y tiran tan arriba que nadie les puede responder. ¿Nadie? No tanto. El Barcelona también tiene un gigante, otro extranjero, un brasileño llamado Fernando Henrique Andrade, cuyo desgaste y aportación en ataque (10 puntos esenciales) fueron fundamentales al final del partido. Andrade no fagocita el trabajo de los demás, sino es un elemento más, un rol de pívot puro en una rotación propia de un equipo senior profesional, donde todos tienen una tarea que hacer. Andrade, con su defensa, podía contener a Kasibabu y Sidibe, dejar a sus compañeros para vigilar que no se abriera la herida que desangró al Unicaja: los exteriores del Canterbury apostados y esperando a la defensa cerrándose sobre sus africanos. En semifinales sólo pudieron encestar un triple y, en su conjunto 11 puntos por los 43 de Kasibabu y Sidibe.

El Barcelona solo pudo activar su ritmo en un tramo breve del segundo cuarto, hasta donde había llegado tras perder una ligera ventaja capitaneada por el cerebral Didac Cuso (12 puntos, 7 en el primer cuarto). Varios robos de Camarasa impulsaron su contraataque y un 7-0 que parecía que contrarrestaba la imperial presencia de Sidibe (7-6 en el primer cuarto). Pero fue una excepción en la pausada realidad del partido articulado por la zona del Canterbury y la falta de ideas para atacarla de un Barcelona que rebajó el flujo de sus cambios y acortó mucho la rotación, a cinco jugadores clave: Camarasa, Ignasi Moix, Didac Cuso, Adriá Cantenys y Fernando Andrade. Al otro lado, el Canterbury no se incomodaba en buscar repetidamente a sus dos mejores argumentos en este campeonato: Jonathan Kasibabu (25 puntos, 8 rebotes para 23 de valoración) y Bourama Sidibe (18 puntos y 17 rebotes para 37 de valoración). Así respondía a un Barcelona que no terminaba de arrancar por acierto de la zona canaria en un duelo que se mantenía como un baile entre enamorados, en distancias muy cortas.

Con las cartas marcadas, la partida llegó a su desenlace con el Canterbury por delante (50-52 a falta de 3 minutos) tras un parcial de 3-11. Fue cuando Castenys tomó la palabra. Un triple suyo desde la esquina y una canasta a asistencia del fugaz Camarasa repartieron los nervios por la grada. La defensa sobre los africanos, por delante, era buena, y el Canterbury erró su posesión. Camarasa buscó una bomba suicida, pero corrigió su desviado arco con un rebote ofensivo que fue oxígeno y una nueva cuenta de 24 segundos de la que Henrique sacó dos tiros libres, pero solo anotó uno (56-52). Sidibe contestó en la otra canasta aumentando la incertidumbre y el Canterbury cometió falta sobre Camarasa. El mejor base de la competición hasta este momento sintió el acero de la presión sobre sus muñecas y mandó el castigo de los tiros libres lejos del agujero del aro. Con ocho segundos, el partido daba una última opción al Canterbury, que atropellado hizo llegar a Kasibabu la pelota. El congoleño, apurado por la posibilidad de hacer pasos, no se atrevió a encarar a su par ni a lanzar de tres, y pasó a un compañeros que, acelerado por la responsabilidad y la buena defensa, tiró un triple descompensado que solo desembocó en la alegría del Barça y en el llanto de Kasibabu.

Barcelona (16+14+15+11): Camarasa (6), I.Moix (2), Cuso (12), Cantenys (19) y Andrade (10) –quinteto–. Barrera (2), X.Moix (5) y Pérez. Entrenador Marc Calderón

Canterbury (13+13+15+13): Fernández (3), Jiménez, Moreno (2), Kasibabu (25), Sidibe (18) –quinteto–. Rodríguez (2), González (4), Sánchez y Navarro. Entrenador: Santiago López

Incidencias: El presidente de la Federación Española de Baloncesto, el señor José Luis Sáez presenció el partido junto a Reynaldo Benito, presidente del Basket Zaragoza 2002, en el palco del Príncipe Felipe después de presentar el proyecto de colaboración Aragón 2011-2014 con la Federación Aragonesa de Baloncesto.

Estadísticas del partido

Joventut 75 Gran Canaria 53

El Joventut se volverá a ver las caras mañana sábado (13:00) con el Barcelona en la reedición de la final de la Liga catalana cadete –victoria blaugrana– después de cortar el paso al Gran Canaria. La Penya reaccionó a un inicio desacertado y desde su mejor intensidad defensiva y el concepto de pase supo señalar un trayecto hacia la victoria. Los problemas de faltas que tuvieron los senegaleses Mohamen Thiam y Mouhamed Barro debilitaron a los canarios hasta llevarlos a la obsesión arbitral y encajaron un poderoso parcial de 10-0 en el segundo cuarto sin ellos en pista que impulsó al conjunto de Badalona hacia el triunfo.

No es el Gran Canaria un equipo que se abrace con uñas y dientes al mastil que representan sus africanos. Son una nave con dos remos grandes, pero en la que todos bogan con fuerza. Su táctica es más elaborada y no va dirigida únicamente en llevar la pelota hasta Thiam y Barro sin ningún valor estético o falto de conceptos más elaborados. Son los senegaleses los que ejecutan en una buena mezcla de poderoso salto, velocidad y fundamentos trabajados, pero el resto son instrumentos principales, cada uno con su sonido. Todos ellos, como orquesta, fueron los responsables de un inicio avasallador, contundente (0-7), desarrollando jugadas de bloqueos que generaban ventajas bien aprovechadas. La Penya, que no incluyó a su mejor hombre, Agustí Sans, en el quinteto, sufrió hasta corregir la situación (1-10) de tener delante a dos físicos tan impontes. Dos triples de Gomila, un alero muy completo, cortaron la pájara y asfaltaron una pista de despegue por la que cogió velocidad la Penya. La prematura acumulación de faltas por parte de Gran Canaria llevó a la línea (9/12 en el primer cuarto) muy pronto a los jugadores catalanes y a Thiam al banquillo, circunstancia que aprovecharon los ‘penystas’ para seguir su segura marcha de vuelo. Un triple de David Iriarte a falta de ocho segundos terminaba de completar la remontada del Joventut (20-19).

El segundo cuarto no hizo más que agravar el ascenso verdinegro que había tomado el partido en los compases finales del periodo anterior. El Joventut subió el nivel defensivo, su fuerte, practicando una defensa más agresiva que le llevó a presionar en medio campo con contínuos traps, fruto de una conexión bien trabajada en los entrenamientos y jugadores con manos hábiles como Assalit o Sans. Mientras el Gran Canaria bajaba el gas confundido cuando contemplaba como sus dos jugadores más determinantes se tenían que sentar con tres faltas personales. Esas sensaciones se hicieron juego. En ambos lados de la pista se elaboraba un baloncesto divergente. En el de la Penya predominaba el pase y en el Gran Canaria de ‘bajitos’ sólo existía el bote. El Joventut sólo dejaba formar el ataque a los canarios con pocos segundos y la impaciencia llevaba a los exteriores amarillos a penetrar de forma poco convincente. La unión de ambos parámetros, la supremacía del movimiento del balón contra su atasco en la mano, dio como resultado que la Penya rompiera el partido (44-29 al descanso).

El Gran Canaria empezó el tercer cuarto con las mismas intenciones que comenzó el partido, pero con el lastre de ir a remolque en el marcador. El entrenador canario pidió ‘por Dios’ (ambos senegaleses son muy religiosos, musulmanes sufistas) que no cometieran falta. Un alley-oop de Thiam levantó al banquillo de Gran Canaria, que iniciaban el juego con doble bloqueo con sus dos africanos y corriendo, refugiado en una zona 1-3-1 denominada ‘aguilucho’. Pero la plegaria del técnico canario fue baldía. Nadie la escuchó más lejos del Príncipe Felipe. La cuarta falta de Barro y luego la de Thiam llevó al primero al banquillo y el pitido del árbitro se empezó a convertir en un trauma para el entrenador y los jugadores canarios. La Penya recuperó  la tensión defensiva y la efectividad de Agustí Sans, aunque fueron los aleros Gomila e Iriarte los que se encargaban de anotar desde casi todas las posiciones del campo. La ventaja se fue por encima de los 20 puntos ante la desesperación del Gran Canaria. Nunca más bajaría de esos guarismos.

En el último cuarto, el técnico grancanario recordó a sus jugadores que los partidos duran 40 minutos y tuvo varios gestos (unió a sus jugadores dispersos en el banquillo) que hablan muy bien de su carácter pedagógico. El de la Penya aprovechó su clara ventaja para rotar y dar descanso a los jugadores que al día siguiente se jugarían el campeonato con el Barcelona. La revancha y el honor de Badalona. Si no vencen, el Barcelona habla logrado el pleno este año en categorías de formación.

Joventut (20+24+12+19) Gomila (15), Assalit (1), Nogués (8), Ventura (7) y González (1) –quinteto–. Jofresa (2), Costa, García, Sans (13), Abalde (5), Iriarte (18) y Bauza (5). Entrenador: Francesc Redondo

Gran Canaria (19+10+11+13): Barro (14), Marrero (3), Portugués (6), Santos y Thiam (18) –quinteto–. Jaén (2), Díaz (1), Reillo (7), Perera, Santana (2) y Cousillas. Entrenador: Jesús Ponce.

Estadísticas

02
jun
11

Cuartos de Final: Canarias vs Cataluña


Gran Canaria 66 Estudiantes Lugo 59

En las playas de Dakar se agolpan los adolescentes en el atardecer. Las chicas son minoría. El mar es bravío y las mareas no invitan al baño. Los jóvenes se agolpan en la arena. El deporte llena cada grano. La lucha senegalesa copa casi todos los huecos. Los rectángulos en los que se juega al fútbol son imaginarios, casi como las destruídas camisetas de equipos de fútbol que los chicos africanos cuidan como una reliquia. En su espalda se leen nombres de otros chicos, como ellos, que han encontrado la fama y la riqueza en Europa. Sus ídolos. Su sueño. Hay pocas canchas cercas de las playas, pero en las que hay, los grupos se amontonan a la espera de su turno para echar una pachanga. Thiam era uno de esos chicos hasta que tuvo la opción de ir a Gran Canaria, a empezar a soñar despierto.

De todos los jugadores africanos que están copando la atención en este campeonato, quizá sea él, el ’17′ del La Caja, el que mejores fundamentos explota, el que tiene un lanzamiento de cuatro metros más ligero, el más regular, el que posee un tiempo de salto más ajustado, el que no solo se apoya en su imponente físico, fibroso pero desequilibrante, para hacer daño. Ayer, se medía con otro chico que está en España para soñar despierto, un congoleño llamado Gullit Mukendi, que terminó desarropado por la majestuosidad de Thiam (31 puntos, 23 rebotes y 44 de valoración). Su irrupción en el último cuarto, donde acaparó las canasta de su equipo, terminó de desquiciar a un Estudiantes que, huérfano de su torre africana (6 puntos y 11 rebotes) se valió de sus exteriores y su acierto triple para no agarrarse a la sorpresa, la misma que un día había firmado derrotando al Valencia y entrando entre equipos ACB y el Canterbury, en cuartos.

El partido llegó igualado a esos últimos diez minutos por el empeño de los lucenses en no dejarse llevar. Ese espíritu fue gestado en el minuto final antes del descanso cuando lograron encadenar ocho puntos para irse sólo dos abajo (28-30). Neutralizado Mekundi, un jugador al que le faltan muchas clases de técnica individual y de conocimiento del juego (su posicionamiento en el ataque es en ocasiones caótico), eran Brais Gago, Simón Cuba, Roberto Abuín y Segi Quintela los que agarraban con sus triples (lanzaron 35 entre los cuatro) a la opción de pasar a semifinales. Con ese comportamiento de los chicos gallegos, el Gran Canaria tuvo dudas y fue a rebufo durante todo el tercer cuarto.

Thiam no perdió la fe. Dice su entrenador Jesús Ponce que tanto él como su compatriota Mouhamed Barro (15-13, ayer) no se saltan un rezo como buenos musulmanes. No perdieron ayer esa fe en la victoria y capitanearon, sobre todo Thiam, la reacción del Gran Canaria en un último cuarto donde Mekundi se vió sobrepasado por su hermanos de continente. La trascendencia de el juego de los dos senegaleses en el Gran Canaria es patente en la suma de sus anotaciones (46 de 66 puntos). Thiam, como si estuviera en una de esas playas de Dakar, ahora espera su turno para volver a jugar.

Estudiantes Lugo (13+15+22+9): Gago (15), Cuba (10), Abuín (6), Rodríguez y Mukendi (6) –quinteto–. Piedracoba, Pérez, Fernández, Quintela (14), Conde, Méndez (8) y Couselo. Entrenador Sisenando Peinó

La Caja de Canarias (19+11+16+20): Barro (15), Marrero, Reillo (3), Santana (2) y Thiam (31) –quinteto–. Jaén, Díaz, Perera, Cousillas (2), Portugués (9) y Santos (4). Entrenador Jesús Gonzalo Ponde

Real Madrid 51 Badalona 84

Hay varios jugadores que están sobresaliendo en este campeonato. Los hay que ya dieron de hablar hace un par de semanas en el Junior en tierra gallegas. Agustí Sans, del Joventut, fue uno de ellos. Anotó diez puntos en la final de Porriño ante el Barcelona. Ahora, como líder de su generación, de la cadete, quiere resarcirse y enmendar en Zaragoza lo que no lograron sus mayores: evitar el doblete de formación para el club blaugrana.

Esa exigencia de estar siendo vigilado por todos, que espera que haga algo espectacular, es una presión que no aguantan todos los jugadores cadetes, poco acostumbras a las situaciones críticas y llenos de preguntas en su juego. Sans mantiene una madurez impropia de su edad. Al salir a la pista ante el Real Madrid, en cuartos, no temía nada, sabía su papel, que debía comandar a la Penya hacia la siguiente ronda. Diez puntos y un asistencia llevaron su firma en el contundente parcial de 2-14 en cuatro minutos con los que el Joventut, como el Barcelona unas horas antes ante el Estudiantes, zanjó de una descarga de electricidad su pase a semifinales.

La exhibición de Sans fue suficiente para paralizar a un Real Madrid que parecía ser más débil en el primer vistazo. La diferencia física era visible. Parecían niños pequeños contra otros algo más grandes. Un equipo más hecho contra otro menor. Un candidato al título contra otro que no lo es. No es que el Madrid sea un mal equipo, pero sí es peor que el Joventut. No tiene su polivalencia, su trato táctico, su conciencia colectiva, no tiene tampoco a ningún Sans. Tien un buen base como es Alberto Martín, cuyo cuerpo puede ser su peor enemigo, pero no tiene un bloque como el del Joventut, encaminado a jugarse la gran final ante el Barcelona si supera mañana al Gran Canaria.

La zanja cabada en el primer cuarto (11-23) fue engrandecida en el tiempo. El Madrid no logró ganar ningún parcial, pese a que se empeñó en hacer algo, defendió agresivo en diferentes dibujos y tuvo acierto exterior (38% de tres) y nada interior (27% de dos). Consumido por el nerviosismo y el no saber qué hacer ante el Joventut, se consumió en las derrotas (24) y en la impotencia para recuperar terreno ante un equipo que no frenó en su impulso, estando Sans o no en pista, con jugadores con un rol definido y que interpretan el baloncesto como una composición colectiva.

El dominio badalonés llegó a reflejarse en un marcador que expresaba la dureza del momento par alos chicos del Madrid, que hasta entonces habian tenido un camino demasiado plácido por Zaragoza. El Joventut, que había sufrido ante Canterbury y tenido que exprimirse ante Baskonia, no redujo las revoluciones y obtuvo en Gomila y Nogués dos anotadores solventes, en Assalit, a un base con mando y buena mano, a Iriarte y Abald, a Jofresa, a Bauza… a todos hasta completar un buen partido (7 pérdidas solo para la Penya) sin respuesta para el Madrid.

Real Madrid (11+15+10+15) Martín (6), De la Blanca (9), Vivas (2), Gil (10) y De Miguel –quinteto–. Gómez (10), Calle, Ruiz (7), Moreno (3) y Pozuelo (4). Entrenador José Luis Pichel

Joventut (25+20+19+22) Gomila (13), Jofresa (4), Sans (15), Assalit (9) y González (2) –quinteto–. Costa (8), García, Abalde (8), Iriarte (5), Nogués (13), Ventura (2) y Bauza (5). Entrenador Francesc Redondo

Unicaja 61 Canterbury 68

El Unicaja de Málaga concluyó su visita a Zaragoza en cuartos de final, ronda que no pudo superar porque se encontró con una fuerza de la naturaleza. Y algo más. La potencia del congoleño Jonathan Kasibabu fue terminal para un cuadro malagueño que no cejó en su empeño de paralizar a los dos africanos del Canterbury, y lo logró con Bourama Sidibe (sólo 6 puntos en un 2/7 más 17 rebotes). Pero ayer no fueron ellos los determinantes. Los triplistas apostados para aprovechar los huecos de la defensa andaluza cosieron a triples al Unicaja (10/22 de tres). Los canarios se encontrarán con el Barcelona en semifinales, ya en el Príncipe Felipe, y la expedición del Unicaja partirá hacia Andalucía con la cabeza bien alta y con la maleta de la experiencia bien cargada para el año que viene. Hay que recordar que el Unicaja competía en este campeonato con la generación de 1996, que el próximo curso aún será cadete. Bueno, Kasibabu y Sidibe, también.

Sería metir negar que la presencia de Kasibabu volvió a condicionar el ataque y la defensa del Unicaja, pero olvidarse de mencionar a los compañeros canarios de Kasibabu y Sidibe sería faltar a la verdad. Su puntería en la línea de tres fue letal par aun Unicaja que no presentía que el peligro del Canterbury fuera más allá de sus dos imponentes africanos de dos metros.

Sabiéndose lo que se jugaba, Rafael Piña introdujo en su quinteto a los tres jugadores de segundo año que han completado el grupo en Zaragoza, para dar más aporte físico a la batalla que esperaba bajo los tableros. Los primeros compases fueron de tanteo, con los pívots del Unicaja muy atentos para anticiparse a los pases que tenían como destinatario los dos africanos del Canterbury. Y no fue anecdótico que los canarios tomaran su primera ventaja en el marcador cuando Kasibabu se fue de la pista cojeando, una lesión que luego no repararía más alarma (11-6, min.5). En su ausencia, la salida de Domantas Sabonis y la búsqueda del pase extra para eludir la intimidación del senegalés Sidibe sirvieron para que el Unicaja recuperase la igualdad, aunque un triple imposible desde su campo de Alberto Moreno puso el definitivo 14-10 con la bocina zumbando (min. 10).

Recuperado Kasibabu, el congoleño se apresuró a tomar protagonismo. El Canterbury empieza muchas ataque con el en la posición de ’1′, en la frontal del aro, y si recibe y le flotan, él no se corta en lanzarse un triple. Anotó de forma consecutiva dos de los cuatro que reflejaban ayer su estadística con una suspensión inalcanzable para un taponador y con estos proyectiles se propulsó la ventaja del Canterbury (22-12). Para remendar el agujero, Rafael Piña propuso la misma zona 2-3 que en octavos había colapsado al CBZ y tuvo sus frutos. Cerrados atrás, el Unicaja pudo suministras de rebotes su contragolpe, con el que, pese a las numerosas sanciones de pasos, fracturó la racha del rival y se colocó 24-22.

El Unicaja había respondido hasta ese momento a todas las situaciones de peligro. Centrado en cortar el suministro de balones a los postes, con buenas ayudas, y en no permitir segundas oportunidades, descuidó al resto de jugadores del Canterbury, que estuvieron muy afortunados en el tiro. Alejandro Jiménez sería el responsable de los dos siguientes tirones con los que el Canterbury puso en jaque a un Unicaja atemorizado para penetrar o aproximarse al aro, salvo Domantas Sabonis, que logró neutralizar una nueva ventaja canaria. Un nuevo triples de Jiménez y otro de Sánchez (41-31) provocaron un nuevo movimiento táctico del Unicaja, que insistió en una presión que sacó muy bien el Canterbury. Un mate impresionante de Kasibabu colocó de nuevo la diferencia en diez puntos (51-41) a falta de un cuarto.

El mazazo psicológico se visualizaba en el rostro de los chicos del Unicaja, pese a que sus compañeras del Marbella intentaban animarles desde la grada. Sin embargo, un nuevo tiempo muerto del Unicaja (55-43) sirvió para espolear a los malagueños y, en especial, a Samuel Santoro, que se puso al equipo sobre sus espaldas. Tres triples del jienense y otro de Enrique Cortés sirvieron para creer (61-58) y dar un último latido de vida al Unicaja. Pero la quinta falta del propio Santoro y la venganza de un nuevo triple de Alejandro Jiménez rompieron el efecto. No del todo, porque a falta de 20 segundos, el combativo Alvaro Blanes tuvo dos tiros libres para poner a su equipo a uno, pero falló ambos y, en la siguiente jugada, el Unicaja cometió una antideportiva que terminó de cerrar el partido y su participación en este campeonato, una gran experiencia para el año que viene.

Canterbury (14+15+22+17): Rodríguez (3), Jiménez (14), Kasibabu (27), Sánchez (6) y Sidibe (6) –quinteto—. Fernández (5), González, Moreno (7), Vega y Navarro. Entrenador Santiago López

Unicaja (10+14+17+20): Montoro (17), Moreno, Aguado, Blanes (4) y Guerrero (2) –quinteto–. Pérez, Jiménez (1), Cortés (11), Alonso (11), Saboni (13) y Mendiola (2). Entrenador Rafael Piña.

Barcelona 73 Estudiantes 45

El Barcelona pasa a semifinales tras imponerse con contundencia al Estudiantes, al que le costó digerir ir por detrás en el marcador desde el principio y al que los nervios y la precipitación le llevaron a estrellarse ante un Barcelona muy serio y motivado. El ritmo de Bernat Camarasa (8 puntos y 7 asistencias) y la anotación procedente de los aleros blaugranas no pudo ser paliada por un Estudiantes que fue todo corazón.

El Barcelona salió muy intenso a la pista central del Siglo XXI enchufado a la energía voltaica que dispone Bernat Camarasa. Dos robos suyos contribuyeron a que, en el primer minuto, los catalanes dispusieran de una renta de 6-0 que proporcionó confianza a unos y hundió en las dudas a los colegiales, que ardaron un buen rato en serenarse e intentar generar jugadas que potenciaran sus ventajas.

Cuando se retiró Camarasa, el daño ya estaba hecho (13-3, min. 5) y el Estudiantes seguía perdido en un laberinto de tiros precipitados y muchos triples guiados por la ansiedad de una diferencia que el Barcelona iba cimentando en contragolpes o acciones que terminaban cerca del aro de sus aleros, Castenys, Barrera y Cuso, preferentemente, y que pronto le proporcionaron la segunda opción de los tiros libres (26-9, min, 10).

El Estudiantes ya tenía para entonces todos los síntomas de un equipo ansioso, que se ve por detrás en el marcador ante un rival que no le suelta del cuello. Con contínuos cambios tácticos (probó varias zonas de forma esporádica ante el mal día de los tiradores catalanes: 0/8) y de hombres, Enmanuel Hernández pretendía configurar un quinteto que le diera la agresividad en defensa. La salida de Juan Calderón, que el día anterior había corregido esa deficiencia ante Murcia (25 puntos en octavos), fue un pequeño bálsamo (30-17), pero el Barcelona seguía cerrando la puerta de la rápida transición al rival, así que la fórmula no podía repetirse, y sólo encontraba vida en los rebotes ofensivos. Además, al mínimo susto, Marc Calderón paró el partido y volvió a colocar a Camarasa en la pista para ganar un ritmo que se perdía sin él (38-21, min.20).

En la segunda parte, el Estudiantes luchó con todo su corazón, pero con poca cabeza y seguridad en si mismo, dilapidado por las prisas de un marcador adverso que nunca pudo entornar. La aceleración sirvió para mantener una defensa mucho más comprometida, pero no para bajar de la barrera de los diez puntos de diferencia. La única vez que se acercó a ese cerco fue cuando, sin la oposición del brasileño Henrique y con Camarasa descansando tras un tremendo costalazo, los chicos del Estudiantes se acercaron al aro y Ander Martínez anotó un triple (46-34, min 27), la que era la solución más repetida y menos productiva (2/27 de tres).

El Barcelona no dio opción en ningún momento (8-3 tras un tiempo muerto), centrado en hacer su juego y con el acierto de Ignasi Moix (retirado cuando faltaba un minuto para recibir una ovación), el gemelo de Xavier, en los 1×1 que disponía para finalizar las jugadas, cada vez más largas (11 puntos en la segunda parte). Estudiantes seguía estrellándose una y otra vez contra la defensa de un motivadísimo Barcelona, que celebraba cada acción como si estuviera el resultado en vilo. Emmanuel Hernández recordó a sus jugadores que el partido duraba 40 minutos y finalizó el encuentro con una presión a todo campo y felicitando a sus jugadores por la temporada, por su sacrificio, por su esfuerzo.

Barcelona (26+12+12+23) Ignasi Moix (13), Camarasa (8), Cuso (12), Andrade (8) y Cantenys (12) –quinteto–. Barrera (11), Xavi Moix (4), Martín (1), Saborido (4), Pérez (2) y Rodríguez. Entrenador: Marc Calderón

Estudiantes (9+12+15+9) Ramón (2), Antúnez (11), Bermúdez (2), Djurasinovic (4) y Martínez (5) –quinteto– Calderón (3), Martín, Orenga (6), Muñoz (4), Jiménez, Franco (4) y Krüger (4). Entrenador: Enmanuel Hernández.

Resultados de hoy

Estudiantes 45 Barcelona 73 Estadísticas

Canterbury 68 Unicaja 61 Estadísticas

Estudiantes Lugo 59 Gran Canaria 66 Estadísticas

Real Madrid 51 Joventut 84 Estadísticas

Semifinales

Barcelona — Canterbury

Gran Canaria — Joventut

01
jun
11

Octavos de final: Kasibabu y Sidibe empequeñecen al CAI


Canterbury 52 CAI Zaragoza 48

Sidibe y Kasibabu, con sus compañeros

En uno de los debates abiertos en el baloncesto nacional se discute sobre dos nombres: Mirotic e Ibaka. Son apellidos que a un abuelo le costaria pronunciar. ‘Quién dice que es’. La elección de uno de los ‘naturalizados’ para celebrar con España el Europeo es uno de los dilemas que se abren sobre la cabeza de Sergio Scariolo. Nikola y Serge son españoles como uno nacido en Esplús o en Archidona. Viven o han vivido en España, donde se han hecho jugadores de baloncesto. Son producto de la cantera española, de su inversión, del trabajo de técnicos, de los medios de los clubs, del esfuerzo de las federaciones. Son producto también de los nuevos tiempos, de la globalización de la información, de la eliminación de barreras inaccesibles, de la exportación de talento más allá de las fronteras. Sin entrar en valoraciones morales o éticas, en visiones positivas o negativas de traer a España a un chico de 14 o 15 años desde un país diferente (¿darle una oportunidad o apartarle de su familia?), la inclusión de chicos extranjeros, como fueron Ibaka y Mirotic, en los equipos de formación españoles está condicionando el desarrollo de las competiciones. Aquel que pueda ‘becar’ a uno de estos chicarrones de dos metros (todos son pívots de una estructura adulta) pasa de ser un equipo más a ser una potencia. Es algo totalmente lícito.

El Canterbury Lions es un club de baloncesto de un colegio de Las Palmas que cuenta con unos 1.000 alumnos, una octava parte de los habitantes de Quintanar, cuyo equipo fue apeado de la competición por un 0-3 jugando con chicos de la comarca. Esta temporada, el Lions ha arrasado en las competiciones canarias, demostrando el buen trabajo de su cantera. En su equipo cadete, que ha superado al ACB Gran Canaria, juegan dos africanos: un congoleño de 15 años, Kasibabu, y un senegalés de 14 años, Sidibe. Es el único equipo del Nacional que compite con diez jugadores, porque se lo permite la presencia de estos dos físicos imponentes. La pareja de colosos puso contra las cuerdas al Joventut, la cantera con mayor presencia en su equipo ACB, y ayer se merendó al CAI Zaragoza, el equipo que participaba en la competición como el campeón de la federación organizadora, la aragonesa. Sin los dos africanos, difícilmente se hubieran dado estos resultados.

Kasibabu tiene unas espaldas espectaculares y le gusta gesticular. Sidibe es un filamente, un gemelo de sus compatriotas Barro y Thiam, que juegan en el vecino Gran Canaria. Kasibadu se fue ayer a unos ‘modestos’ 18 puntos y 12 rebotes. Sidibe fue el MVP del partido (10 puntos, 20 rebotes, 3 asistencias, 6 tapones) con 29 de valoración. El CAI, al completo, hizo 33. Marcos Portalez, el mejor pívot maño, se fue a casa eliminado y con un -5.

Pero todas estas matemáticas son diminutas comparadas con la inmensa sensación de miedo, de susto, que meten en el cuerpo cuando uno o los dos están defendiendo. Esta presencia real e imaginaria (qué pasará si penetro, la fantasía del tapón recibido) delimitó el ataque del CAI a tiros lejanos o acciones precipitadas y provocó que su defensa se cerrase hacia ellos, abriendo espacios para que los otros Lions, los menos vistosos, anotaran triples decisivos, levantando la mano y pidiendo su protagonismo (4/9 en triples).

Podríamos hablar en esta crónica de cómo el Canterbury amasó su ventaja en el segundo cuarto, cuando Portalez estaba sentado en el banquillo con tres faltas. O cómo el CAI se encomendó a Juan Zubizarreta y el pelirrojo y batallados Alberto López para creer en una remontada imposible. O cómo un triple de Zubizarreta y una canasta de Garfella más falta (no anotó el libre) hizo soñar con una agónica opción con pocos segundos para el final. O de la simple y arcaica forma de atacar que el Canterbury propuso, bombeando balones para que unos de sus colosos rematase como Urzaiz. O señalar con boli rojo el 16/72  en tiros del CAI. Podría escribir muchas cosas, describir todas las jugadas, recitar la estadística al dedillo, pero todo resultaría excesivo cuando, simplemente, se puede escribir dos apellidos: Kasibabu y Sidibe.

Canterbury (14+16+10+12) Moreno (3), Kasibabu (18), Sánchez (6), Navarro (2) y Sidibe (10) –quinteto–. Rodríguez, Fernández (5), González (2), Jiménez (6) y Vega. Entrenador: Santiago López.

CAI Zaragoza (14+7+12+15) Portalez (4), López de Silanes (16), Zubizarreta (22), Hernández y Querejeta –quinteto–. Molina (2), Pablo, Alocén, Gispert, Jaime y Garfella (4). Entrenador: Carlos Pardo

Estudiantes 71 Murcia 57

Juan Modesto Calderón es, hablando mal pero claro, una mosca cojonera. No es muy alto, pero tampoco un bajito. En su físico lo que más destaca es su pelo, enredado en rizos que caen a su antojo por su frente. La libertad de su cabello parece transmitirse a su juego, inteligente y audaz por igual, intrépido y valiente, un espíritu que le sirve para trazar la línea adecuada para marcharse de su defensor y serpentear entre las alturas para atrapar un rebote. Esa habilidad le valió ayer para ser el líder (25 puntos y 6 rebotes ofensivos) de un Estudiantes que explotó el débil balance defensivo y su pobre respeto al rebote ofensivo de un Murcia que no se dejó ir en ningún momento.

El encuentro tuvo fases verdaderamente divertidas. El Murcia es un equipo que juega bonito un baloncesto sin sistemas, con cuatro o cinco jugadores abiertos y con un escolta muy potente como Joel García. Jugando sin pívot porque los tenía cargados de faltas, con tres triples seguidos, los murcianos lograron irse (17-22) en el segundo cuarto.

Estudiantes no encontraba su juego, pero el susto le sirvió para despertar. Fue Calderón quien apretó el despertador y, entonces, con su energía, sus compañeros se pusieron a defender. Era la primera premisa que Emmanuel Hernández propuso en el tiempo muerto. La segunda versaba sobre lo ocurrido en la única derrota que hasta entonces había sufrido Murcia. Fue en la primera jornada, ante Valencia, que le cosió a balazos de contragolpes por su deficiente balance. Lo mismo hizo el Estu, defender y correr. Y no paró hasta quebrar la resistencia murciana, que ya no encontraba tan alegremente a sus tiradores ni a Joel García, muy vigilado.

En los dos primeros minutos del tercer cuarto y con esta fórmula, el Estudiantes puso tierra de por medio (37-27). El Murcia no encontraba soluciones ante la activa defensa madrileña y su letanía en el balance y para cerrar los rebotes era castigada, especialmente, por Calderón. El resultado del tercer cuarto (26-16) sería decisivo y terminal para las aspiraciones de un Murcia que luchó hasta el final, aunque ya era demasiado tarde.

Estudiantes (11+18+26+16): Martín (4), Bermúdez (9), Djurasinovic (3), Kruger (6) y Martínez (7) –quinteto–. Ramón (2), Calderón (25), Orenga (5), Muñoz (2), Antúnez (3), Jiménez (2) y Franco (3). Entrenador Emmanuel Hernández

CB Murcia (8+17+16+18) J.García (17), Sánchez (6), Gómez (2), Vicente (3) y Sáez –quinteto–. Belmonte (2), V.García (4), Saura (9), Pujante (3), Lucas (6), Carrillo y Sarrías (5) Entrenador: Javier Martín

Barcelona 105 Easo 55

Ignasi y Xavier son idénticos. Es difícil saber quién está jugando en cada momento y podrían ser intercambiables perfectamente. Hay que fijarse bien en su dorsal para no equivocarse. Hay a doce chavales de San Sebastián a los que no pegarían el cambiazo. El puño cerrado de Xavier cada día que anotaba uno de sus 6 triples será el agrio recuerdo que se llevarán del Campeonato de España cadete, ese en el que el Barcelona les eliminó el octavos. Pero es cruel que se queden solo con eso, porque también hubo una cara bonita, la de un grupo que le plantó cara a uno de los grandes favoritos y que le hizo poner la máquina al máximo de revoluciones para derrotarles. Tanto que, mediado el primer cuarto, Easo era el que se imponía (5-10) y generaba dudas en un Barcelona que encontró en la muñeca de Xavi Moix su salvación. Tres triples consecutivos rompieron la baraja de un Easo que no renunció a la defensa individual y que en ataque se mostró muy ordenado y convincente cuando la pelota estaba en manos de su base, Beñat Hevia (15 puntos) y de ese grandullón infatigable en cuya camiseta se lee su apodo ‘Urtxu’. Jon Urtxulutegi es buen heredero de David Doblas.

El Barcelona pegó el acelerón porque tiene un base que tiene esa velocidad extra que pocos jugadores tienen en este campeonato. Su decisión y visión de juego antecedía el movimiento perfecto, habilitando a Moix que, paciente y siempre libre de marca, martilleaba desde una esquina. En esos momentos de desorientación vasca, el brasileño Fernando Henrique hizo valer sus centímetros y recogía todo aquello que Moix y Camarasa no enviaba dentro de la cesta.

Si al descanso la diferencia ya apuntaba hacia la claudicación del Easo, el Barcelona se aseguró de aniquilar cualquier duda con una intensidad que no supieron paliar los jugadores vascos. Con Hevia e Urtxu paralizados (sólo 6 puntos de ambos en el segundo periodo), el Easo apenas anotó 15 puntos en 20 minutos, mientras que Marc Calderón desplegaba toda su artillería, que es mucha (siete jugadores superaron la decena de puntos y Moix acabó con 20).

FC Barcelona (23+32+31+19) Ignasi Moix (8), Camarasa (14), Cuso (12), Henrique (12) y Castenys (10) –quinteto– Barrera (13), Xavier Moix (20), Martín (2), Saborido (1), Pérez (2), Rodríguez (11). Entrenador Marc Calderón

Easo (20+20+7+8) Hevia (15), Sa Silva (3), X.Sarasola (3), I.Sarasola (8) y Urtxulutegi (18) –quinteto–. Ibarloza (2), Ormaetxea, Maiz, Alonso (4), Sánchez, Pino y Landa (2) Entrenador Gerardo Pérez

CB Zaragoza 47 Unicaja 67

Sabiendo sufrir, que es como se forman los equipos, el Unicaja selló ayer su acceso a los cuartos del Campeonato de España Cadete de Zaragoza al deshacerse del CB Zaragoza (47-67). La diferencia de veinte puntos no refleja para nada el valor de un triunfo que fue elaborado con paciencia ante un rival que jugó sus cartas (una zona 2-3). Pero el inteligente movimiento de Rafael Piña, introduciendo el mismo dibujo defensivo (zona 2-3) que su rival y la mejor circulación de la posesión, marcando balones dentro para generar la primera ventaja, supuso que los malagueños pudieran romper la resistencia aragonesa (44-47, min. 30) en el cuarto definitivo y avanzar hasta la serie de cuartos donde espera, a falta de su enfrentamiento esta tarde, el CAI Zaragoza o el Canterbury Lions.

Al Unicaja le costó hacerse con el control del partido hasta que no encontró la templanza suficiente para atacar la zona cerrada que su rival le planteó desde el minuto 6. No era algo nuevo, porque el CBZ se había colado así en la ronda de eliminatorias venciendo al Sant Josep balear y con la misma táctica, el Unicaja había cedido en las semifinales del Campeonato de Andalucía ante el Jaén CB y casi pierde su puesto en el Nacional ante El Palo.

Los zaragozanos atacaban con inteligencia. Sacaban a los interiores andaluces a posiciones exteriores para jugar un 1×1 y, especialmente, Ibra hacía daño con sus pausados movimientos ante pares más lentos. El jienense Samuel Montoro era en los primeros momentos el referente malagueño con su actividad, que le valió para robar o rebotear en ataque, pero como el resto de sus compañeros, no encontraba el acierto exterior (terminó con 0/7).

El intercambio de parciales se sucedió hasta que el Unicaja tuvo la primera oportunidad de romper el partido tras cuatro minutos en los que no se movió el marcador (14-17). Fue con sus dos hombres más grandes en pista (Rubén Guerrero y Sergio Mendiola) y barriendo ambos aros, cuando el Unicaja forzó un 0-6 (14-23) y obligó al tiempo muerto del CBZ que abusaba del bote.  Intentando aprovechar esta situación, el Unicaja subió las líneas para presionar, pero su mala ejecución ayudó a que el equipo aragonés se impulsara en rápidas transiciones para deshacer la desventaja. El parcial de 0-9 fue rematado con un triple de Stefan Tanasie, respondido por otro de Enrique Cortés con el que se llegó al descanso (23-26).

El tercer cuarto empezó con la misma dinámica que el anterior. Ibra castigaba abierto a los defensores malagueños y con siete puntos seguidos del aragonés se entró en un intercambio de canastas que escondía el mejor temple de los malagueños para atacar la defensa maña a falta de los últimos diez minutos (44-47).

En el descanso entre cuarto, Piña sacó el manual del buen entrenador y copió de su adversario su estrategia. Aplicó la misma zona que estaba sufriendo (2-3) y cegó el ataque aragonés, que no pudo anotar una canasta en juego hasta el minuto 37. Ese movimiento repercutió al otro lado, donde la confianza de la defensa produjo paciencia en el ataque y, con ello, los fantasmas de un final apretaron se disiparon. Conduciendo el balón hacia posiciones interiores, donde siempre estaba ocupado el poste bajo y el alto, el Unicaja halló la ventaja necesaria para anotar desde dentro o sacar fuera para habilitar un triple abierto, donde ahora sí, Francis Alonso estuvo acertado con dos conversiones. Con un nuevo tiempo muerto del CBZ, Piña introdujo de nuevo la presión, que ahora sí tuvo su efecto. Dos pérdidas  consecutivas derivaron en dos bandejas de Samuel Montoro, ante la mirada del seleccionador Diego Ocampo, y la apertura de una brecha (45-56) por la que el adversario se fue diluyendo en pérdidas (32 en total) y un crecido Unicaja penetró para rematar la faena e introducirse en los cuartos de final.

100×100 Basket CBZ (14+9+21+3) López (2), Tenasie (9), Dione (19), Cobos (2) y Navarro (2) –quinteto–. Cebado, Lou, Medina (4), Solanas, Gallardo, Gaudo (4) y Ferrando (5). Entrenador José Antonio Martín

Unicaja 96 (17+11+19+20) Montoro (14), Moreno, Sabonis (6), Aguado (8), Mendiola (12) –quinteto– Pérez (2), Cobo, Jiménez (4), Cortés (8), Alonso (9), Blanes (2) y Guerrero (2). Entrenador Rafael Piña

Baskonia 33 Joventut 66

La Penya se mostró muy solvente para superar a un Baskonia que volvió a utilizar una rotación muy corta (cinco jugadores jugaron más de 32 minutos). Tras los apuros sufridos la jornada anterior ante el Canterbury, el conjunto catalán se centró en provocar un cortocirtuito en el ataque vasco secando a su mejor jugador, Carlos Martínez (sólo 3 puntos en 1/13 en tiros y -8 de valoración). Esta atención produjo que el ataque baskonista se canalizara hacia el otro becado, el senegalés Ilimane Diop, que por sí solo lanzó más veces que el resto de compañeros en pista, a excepción, claro de Carlos Martínez. Diop se fue hasta los 20 puntos, pero poco importaba porque el resto no sumaban.

No obstante, no fue hasta el tercer cuarto y un parcial rotundo de 16-0 cuando el Joventut se pudo marchar definitivamente y pensar en la próxima eliminatoria donde, previsiblemente, le espera un hueso más duro de roer, el Estudiantes de Lugo, que ayer eliminó al Valencia.

Esta victoria se puede interpretar como el éxito de un modelo, el de la Penya, que edifica equipo con buenos jugadores (Agustí Sans anotó ayer un 4/6 en triples) ante el, también lícito, ideario del Baskonia, que prefiere formar jugadores de futuro. Apuntar que dos de los becarios que tiene el conjunto vasco no pudieron jugar el torneo al imperdírselo sus federaciones de origen pare evitar su nacionalización.

Baskonia (7+9+9+8) Ayala (1), Zuazua (5), Romano (2), Martínez (3) y Diop (20) –quinteto–. Sanz, Vicario (2), Rodriguez, Bardaji, Negrín y Medina. Entrenador Jesús Luis Pérez de Albéniz

Joventut (9+15+21+21) Gomila (4), Jofresa (7), Assalit (5), Iriarte (8) y Bauza –quinteto–. Costa (2), García (8), Sans (14), Abalde (3), Nogués (5), Ventura (8) y González (2). Entrenador Francesc Redondo

Real Madrid 65 Blancos Rueda 37

El Real Madrid logró su pase a los cuartos, donde le espera el Joventut, después de derrotar al Blancos de Rueda de Valladolid. El equipo de José Luis Pichel controló el encuentro desde el principio y mantuvo una renta cómoda de diez puntos después de conseguir un parcial de 0-18 entre el primer y el segundo cuarto gracias a su trabajo colectivo y pese a su mal día en los lanzamientos (17/45 t2 y 4/26 t3). Sin embargo, el acierto de los vallisoletanos era aún más deficiente y sus dos jugadores más destacados durante la fase de grupos, Daniel Astillero y Mario Rodríguez estuvieron por debajo de su nivel.

Resultados

100×100 Básket CBZ 47 Unicaja 67

Baskonia 33 Joventut 66 Estadísticas

Barcelona 105 Easo 55 Estadísticas

Real Madrid 65 Blancos de Rueda 37 Estadísticas

Estudiantes 71 Murcia 57 Estadísticas

Estudiantes Lugo 71 Valencia 69 Estadísticas

CAI Zaragoza 48 Canterbury 52 Estadísticas

Gran Canaria 57 Cajasol 50 Estadísticas

Cuartos de Final

Joventut — Real Madrid

Unicaja — Canterbury

Barcelona — Estudiantes

Estudiantes Lugo — Gran Canaria

31
may
11

Tercera jornada: Kasibabu contra el mundo


Canterbury 52 Joventut 58

El Canterbury School es un colegio situado en Las Palmas. En su ideario reza esta frase como uno de sus objetivos pedagógicos: “Animar a nuestros alumnos a que se consideren ciudadanos del mundo con un deseo de promover el bienestar de todos sus habitantes”. Su web resalta que el 15% de sus alumnos son extranjeros. Uno de ellos es diferente. Es Jonathan Kasibabu, un congoleño que pasaría por el padre de la mayoría de los colegiales del Canterbury. Mide más de dos metros y es del Congo. Desde allí llegó a Las Palmas hace más de un año para jugar al baloncesto. Ahora tiene 15 años, pero como siempre le ha pasado, destaca en campeonatos poblados de otros niños que no parecen niños, pero sí son mayores, sin serlo. Porque la supremacía de este al que los titulares facilones compararán con Ibaka o Biyombo, otros diamantes extraídos de África para jugar en España, es absoluta. Ayer, la seguramente mejor cantera de España, la del Joventut, en el partido que decidía el primer puesto del grupo H, sufrió la indecible para extinguir todos los fuegos que desata esta fuerza de la naturaleza.

A su lado juega otro chico africano, el malí Boudama Sidibe, más delgado, pero igual de alto, infantil de segundo año y que ha llegado hace unos meses a Canarias. Ambos condicionan tanto el juego que hasta una potencia con jugadores como Agustí Sans, Marc Bauza, David Jofresa… estuvieron contra las cuerdas por no saber franquear su dictadura física.

Los compañeros de Kasibabu y Sidibe saben que tienen que ponerles la bola lo más cerca del aro, que ellos ya se apañan, o lanzar sin complejos, porque el rebote ofensivo, si no es suyo, es raro, raro, raro. Y atrás, una zona (primero una 2-3 y luego una 1-3-1) es suficiente para que cualquier lanzamiento sea intimidado e invitar al rival a vivir en el perímetro. El Joventut movió bien la bola, hizo lo que tenía que hacer, pero sus lanzadores estaban encasquillados por la presión y no acertaban (3/15 de tres en la segunda parte), mientras Kasibabu, solito (27 puntos, 19 rebotes… 37 de valoración), remontó los diez puntos de diferencia en el tercer cuarto y forzó al máximo la maquinaria verdinegra, atorada por un tronco robusto.

Pero hasta Kasibabu se cansa, como todos, y, agotado de afrontar triples marcajes, pidió el cambio cuando faltaban dos minutos y el partido estaba en vilo, aunque cometió la quinta falta antes y terminó animando a sus compañeros de aula desde la banda, esos, los ‘normaluchos’ (Canterbury sólo presentó ayer diez fichas) que aún tuvieron un triple para empatar el partido. Pero eso ya era cosa de humanos.

Canterbury (17+10+20+5): Moreno, Kasibabu (27), Sánchez, Navarro (2) Sidibe (11) –quinteto–. Rodríguez (6), Fernández (1), González (2), Jiménez (3). Entrenador S.López.

Joventut (18+15+12+13): Gomila (5), Jofresa (6), Assalit (8), Nogués (6) y González (6) –quinteto–. Costa (6), Sans (6), Abalde, Iriarte (3), Ventura (4) y Bauza (8). Entrenador: F. Redondo

Sant Josep 84 CB Zaragoza 91

Era una final. Su final. Una que permitía al ganador avanzar de casilla y al perdedor le cortaba el paso al Siglo XXI. Y los ingredientes de una final son los que son. Y si aliñas otros, pues no te sale lo mismo. Una pizca de pasión, dos cucharadas de incertidumbre, un chorreón de tensión… Y de la cocina de Utebo salió un dulce CBZ-Sant Josep con guinda maña. Esas siglas que significan básket y cantera (el club que elevó a Zaragoza en la ACB y se mantiene de criadero) se medirán mañana a Unicaja en octavos.

El CBZ movió su primer peón en forma de zona press (2-2-1) que no provocó el pánico esperado y fue finiquitada para resguardarse en la guarida de la 2-3. Pero antes de lograr su formación, un lento balance proporcionó al Sant Josep una buena cuenta de puntos para meterse en el partido.

Las faltas y las imprecisiones se iban acumulando como si fueran ellas las que estuvieran dilucidando un duelo. El CBZ se precipitaba en ataques diminutos, encontrando la recompensa en las faltas (lanzó 26 tiros libres, solo anotó 12 en esta primera parte) y en un bonus temprano que le sirvió para ir con paso corto detrás de su rival. Sant Josep movía más la pelota, pero en una configuración yerma que terminaba con fallos enmendados por una retahíla de rebotes ofensivos (17 en esta primera parte) que parecía no tener fin. Un triple de Daniel Tugores sobre la bocina hacia que los baleares se fueran al descanso con su máxima ventaja (46-41).

La cara del partido se transformó cuando el CBZ supo precintar la zona, dejó de regalar segundas opciones y Sant Josep siguió perdiendo tiempo en un concurso de tiro sin diana. Cerrada la puerta del rebote, los maños lograron la puerta del contragolpe. Esa vocación provocó que el Sant Josep probara también la zona 2-3, cuando el CBZ se puso por delante (54-56). El cambio de velocidad, el torbellino de aciertos y desaciertos en cadena, benefició a un CBZ que parecía dirigirse hacia el triunfo cuando una protesta del banquillo rival provocó una técnica y que la ruptura del marcador se elevara sobre los diez puntos. Una antideportiva compensatoria y un parcial de 0-11, con tres triples seguidos (6/35 al final), volvieron a poner a los baleares con opciones de triunfo (82-82, a 2.58).

Pero a los maños no les pudo el supuesto bajón anímica de verse remontados y dos acciones de Pablo García y un triple de Álvaro Navarro demostraron su sangre fría para volver a ponerse por delante y finiquitar el pase a octavos ante la alegría de la afición local y la decepción de la visitante, que cargó contra los árbitros, que no estuvieron bien. Jose Luis Rubio, fundador y presidente, símbolo del CBZ, bajó a la pista a felicitar a los muchachos.

San Josep (21+25+16+22) Tugores (17), Valles (12), Hack, Gómez (11) y Juan (13) –quinteto–. J.Fernández (13), Arnold (4), Ruiz (12), Salvador (2) y Colomar. Entrenador: P.Navarro.

100×100 Basket CBZ (18+23+26+24): Tanase (17), Dione (8), Cobos (10), Navarro (15) y Ferrando (10) –quinteto–. García (9), Cebada (7), Lou (2), Medina (3), Solanas y Gaudo (10). Entrenador: J.A. Martín

Blancos de Rueda 66 Genovés 59

Abrió la mañana en Utebo una pugna por la supervivencia. Genovés, cadete B del Valencia, y Blancos de Rueda alcanzaban la última jornada tras haber perdido con el Unicaja y ganado al San Antonio cacereño. Por lo tanto, decidían quién pasaría a octavos. La tensión propulsó un inicio parejo y debilidades defensivas entre dos equipos que concedían puntos por espacios divergentes: los interiores Mario Rodríguez y Dani Astillero (32 puntos en su unión) en Valladolid que superaron al lituano Tomas Klikna y el completo ala-pívot Javier Cortina (19 puntos y 2 triples) por Valencia se movía por todo el campo de ataque. El primer estirón de los valencianos (11-18) fue contestado rápidamente por los vallisoletanos, que terminaron de abrir una pequeña brecha al iniciarse la segunda parte con un parcial de 6-0. Esta renta fue bien administrada por el Blancos de Rueda, que estiró su ventaja hasta los doce puntos, merced a la vigilancia sobre Cortina, una disposición de dos postes y la alternancia de las defensas. El Blancos de Rueda aguantó y se metió merecidamente en octavos.

Blancos de Rueda (20+16+17+13): Rodríguez (8), Heras (8), De Ante (5), M.Rodríguez (15) y Astillero (17) –quinteto–. Hormanseder (2), J.Martínez (5), S.Martínez, Andrés (2), Rojo (4), Nasarre y Fisac. Entrenador D. Enciso.

Genovés (20+12+12+15): Monzón (8), Rodenas (12), Ruiz, Klikna (4) y Cortina (19) –quinteto– Fernández (6), Velázquez, Llopis, Ferrando (6), Rogers (2), Ferruses y Andrés (3). Entrenador J.A. Canales

Unicaja 90 San Antonio 39

No daba la impresión que Unicaja estuviera clasificado después de ganar los dos primeros partidos del Campeonato de España. Más bien, la sensación era la contraria, la de un equipo que quería seguir enchufado competitivamente para redimirse del mal trago que pasó el día anterior, ante Blancos de Rueda, al que superó tras remontar en el último cuarto y forzó la prórroga. Los cadetes malagueños lograron el objetivo de pasar con  buenas sensaciones a la ronda de octavos, donde les espera o el CB Zaragoza aragonés o el Sant Josep balear.

Unicaja salió a presionar muy arriba con tres hombres, provocando la aceleración del ataque de San Antonio, que rápidamente fue llenando un cubo de pérdidas (37 al final del partido) del que Unicaja recogía ataques cómodos (4-10, min. 5). La salida de Samuel Montoro (13 puntos y seis rebotes en la primera parte) y Rubén Guerrero, dos de los jugadores de segundo año que se han unido a este grupo en Zaragoza, apuntalaron la idea de asfixiar el ataque local y ayudaron a cargar el rebote ofensivo. El entramado defensivo de Rafael Piña se completó con la negación de juego al base local Ángel Zazo.

Esta extrema actividad, remarcada con las indicaciones desde la banda por el cuerpo técnico y la rotación constante de piezas, provocó que las diferencias fueran estirándose sin remedio para los chicos extremeños (11-21; 20-39; 24-50…), que solo encontraban cierta claridad en situaciones de uno contra uno frontales de su alero, Alberto Clemente.

No se alteró la dirección del partido tras el descanso, aunque la presión no fue tan efectiva, apareciendo ya de forma más aislada, lo que promovió más situaciones de juego estático y un tempo más lento. Las dudas en algunas acciones y la falta de distribución hacia el poste bajo (los dos jugadores de dos metros, Rubén Guerrero y Sergio Mendiola estuvieron varios minutos juntos en la pista), provocaron que el Unicaja disminuyera su ritmo anotador: ‘sólo’ anotara 17 puntos en este cuarto. Sin embargo, no presionar no significó que los andaluces fueran menos exigentes en defensa, dejando sin anotar al San Antonio en los primeros seis minutos del tercer cuarto. Un dato resalta el mérito defensivo de los malagueños: en todo el partido el San Antonio sólo fue capaz de realizar un parcial de 4-0.

Con el resultado decantado, Rafael Piña y su ayudante, Pablo García, pretendieron que sus jugadores terminaran con la misma actitud que habían empezado, siendo muy activos sobre el balón y las líneas de pase. Fruto de ello, los extremeños, rebasados por los circunstancias, se quedaron en apenas 14 puntos en la segunda parte. En estos compases finales se vieron varios detalles de calidad de Francis Alonso y el carácter de Álvaro Blanes, que se fue hasta los 15 puntos. Solo el punto negro de los tiros libres (14/29) agrieta la solidez de una actuación con la que el Unicaja recupera las buenas sensaciones perdidas en la jornada anterior y avanza hacia las eliminatorias donde se verá la medida de un grupo joven y en formación.

San Antonio Cáceres (11+14+4+10): Uso (5), Ruiz, Zazo (4), Clemente (12) y Moreno –quinteto–. Rey (4), G.Martín, Latorre (6), A.Martín, Alcántara, Vázquez (6) y Lajas (2). Entrenador: M. Segalas.

Unicaja (21+28+17+24): Jiménez (5), Moreno (6), Aguado (6), Mendiola (6) y Blanes (15) –quinteto–. Montoro (20), Pérez (5), Cobo (4), Cortés (5), Alonso (4), Sabonis (7) y Guerrero (7). Entrenador: Rubén Piña.

Real Madrid 90 Quintanar 37

El nuevo formato del Campeonato de España, con 32 equipos y clasificación directa desde la fase autonómica, sin sectores que filtren el nivel de los equipos, pero permitiendo la participación de todas las federaciones, hace que se vean partidos tan descompensados como el de ayer. Pero eso no es malo. Porque el deporte debe regirse por otros parámetros y el hecho que un equipo de Quintanar del Rey, una localidad de Cuenca de menos de 10.000 habitantes, pueda acceder a esta fase y jugar, como hizo ayer, ante el Madrid, un club mundial de una metrópolis de cuatro millones de habitantes, supone un triunfo del deporte. El triunfo de los humildes, de aquellos que, lleguen a jugar donde lleguen (el equipo senior logró ayer el ascenso a EBA), podrán decir seguro que un día fueron a un Campeonato de España y jugaron ante algún LEB o un ACB. La foto que ambos equipos se hicieron juntos y las señales de que los chicos de ambos equipos habían hecho buenas migas fuera de la pista son indicios de que los valores del baloncesto se alejan de la victoria. Esos pequeños detalles son los que deberían difundir los medios de comunicación.

El Madrid no despreció al rival, pero tampoco lo quiso aniquilar. Mantuvo el rigor táctico, una defensa individual sin alto voltaje, y compuso su juego de pases, siempre buscando la ventaja del pase extra, fuese en una circulación por el perímetro o en el pase al pívot desmarcado.

Y el Quintanar hizo lo que debía, luchar, poner todo lo que tenía (que tampoco es poco), por lo menos, suficiente para igualar un cuarto, el tercero (17-17). Y una foto que atestigua que un día se enfrentaron al Madrid. Enhorabuena a ambos.

Quintanar  (8+4+17+8) Carrasco (2), Martínez (2), Cebrián (8), Valero (3) y Escribano (15) –quinteto–. Peñaranda (1), Balleste (2), García, L.Escribano, Rivera (4) y López. Entrenador José Luis Morcillo.

Real Madrid (19+21+17+33) De la Blanca (6), Ruiz (11), Vivas (9), Moreno (4) y De Miguel (4) –quinteto– Gómez (4), Martín (5), Calle (20), Pozuelo, Morell (15), Gil (6) y Ayuso (6) Entrenador José Luis Pichel.

Resultados de la jornada

Grupo A

Piélagos 81 Urbanova 73 Estadísticas

FC Barcelona 69 Gran Canaria 58 Estadísticas

Grupo B

Burlada 47 La Salle 43 Estadísticas

Cajasol 97 Covadonga 47 Estadísticas

Grupo C

Estudiantes 96 Escuelas Pías 36 Estadísticas

Estudiantes Lugo Covadonga

Grupo D

Agustinos 49 Valencia 74 Estadísticas

Murcia 86 Helios 42 Estadísticas

Grupo E

Blancos de Rueda 66 Genovés 59 Estadísticas

San Antonio 39 Unicaja 90 Estadísticas

Grupo F

Real Madrid 90 Quintanar 37 Estadísticas

San Josetp 84 CB Zaragoza 91 Estadísticas

Grupo G

Jaén 39 Baskonia 50 Estadísticas

CAI Zaragoza 63 Iberostar Canarias 57 Estadísticas

Grupo H

Canterbury 52 Joventut 58 Estadísticas

Marín Peixelago 66 Manresa 85 Estadísticas

Los cruces de octavos

FC Barcelona — Easo

Estudiantes — Murcia

Canterbury — CAI Zaragoza

Valencia — Estudiantes Lugo

CB Zaragoza — Unicaja

Real Madrid — Blancos de Rueda

Baskonia — Joventut

Cajasol — Gran Canaria




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