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18
feb
13

Conclusiones y sugerencias entre viejas sensaciones


Antes de que comenzase la temporada 2003-2004 mis padres decidieron que los tres fuéramos socios del CAI Zaragoza. No recuerdo el porqué de esa decisión aunque supongo que, como por aquel entonces ya había empezado o iba a iniciarme en el BSR, querían que viese el deporte que realmente es y que yo, por mis dificultades físicas, debo hacer sentado. El primer año, mientras animaba a mi equipo, solo veía como mi jugador preferido, Otis Hill, encestaba una tras otra. A eso hay que añadirle que por las mañanas cuando acudía a mi tratamiento de rehabilitación en el Miguel Servet mi fisioterapeuta tenía que enseñarle al que ahora es colaborador de Aragón Radio en las retransmisiones de los partidos del CAI, Pep Cargol, cómo se trabaja con chicos con mi diagnóstico puesto que él estaba de prácticas para ejercer la profesión como lo hace actualmente. También, por esa época, conocí a mi actual entrenador Genrri Tejada que fue otra de las personas que hizo que me acabase gustando este deporte ya que cuando llegó era ‘el nuevo encestador’ que iba a aportar la experiencia de haber jugado anteriormente en uno de los equipos referentes de BSR en Italia, el Tabú Cantú.

Poco a poco tanto yo como el CAI hemos ido creciendo y, el día que se jugó la final de la Copa Príncipe 2013, cuando estaba viendo el partido, mi cabeza realizó una retrospección a un viernes a las nueve de la noche de cualquier año (exceptuando el primer ascenso) hasta el 16 de abril de 2010 cuando los zaragozanos ascendieron a la máxima categoría del baloncesto nacional. Por mi mente pasaron jugadores míticos para la afición como Matías Lescano o Darren Phillip, series de playoff muy reñidas contra el Plasencia, el León o el Murcia, mis viajes para ver los enfrentamientos contra el Tarragona o el Valls, que suponían quedarme ese fin de semana en el apartamento de mis abuelos en la Costa Dorada… De repente, volví a ver el partido y me dije a mí mismo una frase: ‘Me falta muy poco para irme a Vitoria’. Con estas palabras acabé mi repaso al pasado y, a continuación, llegué a lo conclusión de cómo de bien han tenido que gestionarse los plantillas en la relación deportiva y de salarios en las oficinas de la calle Zurita para conseguir llegar a una Copa del Rey. Eso ha logrado que por el equipo hayan pasado jugadores de talla internacional como Carlos Cabezas o que hoy en día estén otros pertenecientes a la cantera del Real Madrid como el actual capitán Pablo Aguilar siendo que el equipo aragonés es el noveno equipo de la Liga Endesa en cuanto a presupuesto (5 millones según el diario Marca).

AficionBaskonia

 

La frase que me había hecho días atrás se convirtió en realidad cuando llegué a Vitoria a la hora de comer. En el restaurante ya olía a Copa, bufandas de algunos equipos participantes en la competición hacían acto de presencia algo que para mí, como para todos, fue normal. Mi intención era ver el torneo en ‘modo entrenador’, es decir, tratar de identificar las cosas (tipos de paradas en el baloncesto, cómo realizar un contraataque…) que me enseñaron en el curso de entrenador de primer nivel que realicé en septiembre del año pasado y que ahora debo afianzar e intentar enseñárselo a los jugadores del infantil masculino del CB JUVENTUD UTEBO donde estoy iniciándome como entrenador del deporte de la canasta. Sin embargo, el ‘modo coach’ cambió al ‘modo aficionado’ como antes, cuando solo veía la pelota entrar en la canasta, me volvía loco animando y me cabreaba mucho si les ganaban. Aunque para ello (mucho más moderado y disfrutando) deberemos esperar a que nos ubiquen en el lugar adecuado porque los encargados de la acomodación nos llevaron, a mi madre y a mí, a una localidad que estaba comprada por otros seguidores. De allí nos reubicaron al sitio correcto aunque fallaba una cosa: el asiento para el acompañante junto a la silla de ruedas, que es un derecho incluido en la entrada. La solución, teóricamente, se supone fácil con poner una silla de plástico al lado mío ya estaría arreglado pero no, de nuevo la organización dijo que: ‘Las medidas de seguridad han incrementado por lo sucedido en el Madrid Arena y nuestros superiores nos impiden que haya una silla junto a su hijo por si ocurre algún problema’. Cuando nos dicen esto estaba cerca de concluir el primer cuarto del encuentro inaugural, es decir, que mi forma de ver el baloncesto de la manera que tenía previsto desvaneció. Los restantes cuartos y prórrogas del Real Madrid-Barcelona Regal, si que los vi, pero de una tercera forma que no la había previsto la cual consistía en mirar el partido con un ojo y ver dónde estaba mi padre con el otro, no por miedo a que pasase algo y estuviese allí solo y que pasara algo sino por ver que estaba sentado y, así, aliviado de sus problemas de espalda por los que necesita estar en un asiento. Esa silla no llegó y la solución era irse al graderío más próximo. Pero era el primer día de Copa y después jugaba el Baskonia, por lo tanto, más gente para ocupar la grada si es que no habían ido al primer partido.

Por suerte, el día siguiente el Caja Laboral no jugaba, era carnaval y hubo menos gente, por consiguiente, encontraron sitios vacíos. Al tercer día por lo que pasó, estuvimos en un palco. Con la ubicación arreglada vi los partidos todo lo que pude (modo entrenador) porque había otro problema que era mucho más agradable y que, de facto, fue lo mejor de la Copa: Las aficiones. A mi derecha, los anfitriones, a quienes tenía ganar de oír en vivo animando con su charanga y haciendo seguir sus ritmos al resto con palmas. Sinceramente, fui un baskonista más. A mi izquierda tenía a un ‘showman’ que ama este deporte: ‘El Malaguita’, el líder de los ‘Pío, pío’ y otro seguidor más de los vitorianos cuándo hacía falta. Enfrente escuchaba ¡Estu-diantes! , ¡Bil-bao basket! , ¡Cai!… Un ambiente que a todos los que les gusta el baloncesto y no han estado en una Copa del Rey les recomiendo que, si pueden, lo vivan ‘in situ’ porque merece la pena. Ese ambientazo me reafirmó varias cosas: Si te gusta el  BA-LON- CES-TO y eres de tu equipo, lo animas pero si pierdes no pasa nada, DEPORTIVIDAD.

AficionGranca

 

La ACB  debería mirar por las personas que dejamos dinero por querer ver el espectáculo en directo. Sin el dinero del abono o el que gastamos ese día en la capital vasca la Copa del Rey sobreviviría con más dificultades. Esto lo digo porque no me parece bien que la final fuese a las siete de la tarde, porque como consecuencia nos fuimos antes de que empezase el partido (¿Cómo iba a estar luego la carretera de nieve…? Al día siguiente mis padres tenían que trabajar y yo ir al instituto). Mientras que si lo pones más pronto no hubiera sucedido ese problema. Podría entenderlo por el cansancio de los jugadores por haber jugado las semis el día anterior pero no. No porque durante ese fin de semana el BSR Valladolid, por ejemplo, disputó tres partidos en dos días en la edición de la Copa BSR que se jugó paralelamente en Bilbao (ganó FUNDOSA ONCE). No quiero decir que los jugadores catalanes y valencianos no tuviesen que descansar o el mérito que tienen los pucelanos que jugaron más que los de pie, simplemente, creo que los equipos tienen tiempo para jugar sin mucho cansancio porque las plantillas, además del tiempo entre los partidos, tienen ayuda para recuperarse en los tratamientos que les da su personal médico y de fisioterapia.

TVE compró los derechos de la Copa del Rey y también influyó en la hora de la final pero eso dejémoslo pasar porque lo más grave es que pareció que no les interesaba lo que estaban ofreciendo al espectador. El día antes de marcharme a Vitoria me quedé a ver el TD1 para comprobar qué decían del torneo. No me llevé una decepción porque ya lo suponía, sin embargo, me picó la curiosidad de cuánto me iba a lamentar esta vez por el tratamiento al baloncesto que le otorga la televisión pública. Fueron dos minutos de los cuales la mitad se la dedicaron a la lesión que sufrió Pau Gasol en el encuentro de la madrugada pasada ante los Nets. Es lógico que comenten lo del pívot de Sant Boi, que no lo quiten, pero, a su vez, amplíen más la información del evento que les va a ocupar los siguientes cuatro días. Tampoco hubo previas antes de los encuentros y el lunes de la siguiente semana fueron las tres mejores jugadas de la final. Los medios deportivos en España son fútbol pero, por eso, no hay que dejar de denunciar lo que es injusto.

El colofón a algo que espero no olvidar nunca, obviando lo de los asientos y el tener que volver antes, hubiese sido que la Copa ACB y la de BSR hubiesen coincidido aunque lamentablemente para eso tendría que haber acuerdos entre la ACB y la FEDDF, algo que no parece que se vaya a producir. Pero sería muy importante para captar aficionados al basket de la silla e intentar que se promocionase más en los medios.

En algo más de un mes tengo una competición muy cerca del Buesa Arena entonces mi retrospección volverá al 7 de febrero de 2013. Gracias al CAI por permitirme vivir algo maravilloso pero sobre todo gracias a los de siempre… MIS PADRES.

¡Nunca me he ido! Las obligaciones son lo que son… Hasta la próxima.

Artículo de Alejandro Jordán

14
nov
12

La gente


Carl English suspira aliviado. Está solo y tiene la pelota. Por fin. El canadiense se prepara a desatarse desde los tiros libres el pegajoso marcaje que ha ordenado Abós y ejecutan sus jugadores. En mitad del respetuoso silencio del Palacio arrecian unos gritos conocidos. ‘La vas a fallar, la vas a fallar’. La treta de la ‘Demencia’ no se entona como es habitual desde su fondo de la calle Jorge Juan, cerquita de la pista, como tiene que ser. ¿De dónde vienen los aullidos? ¿De algún marcador millonario? ¿Quién se atreve a desconcentrar al jugador del Estudiantes con las mismas armas que usan sus aficionados? La respuesta viene desde bien arriba, desde la guarida de los seguidores del CAI Zaragoza.

A la salida del pabellón me encuentro al responsable del cortocircuito de cánticos. Es fácil verle. Alto como un tallo, luce en su 1,90 ropa oficial del CAI. En su mano sujeta un artefacto que parece haber salido de la estantería de un ‘chino’. ‘Me he traído esto para animar a esta gente, pero apenas cantan’. Juanjo López le da a un botoncito del aparato y empieza a sonar el himno del CAI. Alrededor, los aficionados maños no se dan por aludidos y apenas sonríen mientras esperan la salida de los jugadores que acaban de vencer al Asefa Estudiantes, la octava victoria como visitante en tres temporadas en la Liga Endesa. Unos amigos dementes reconocen a Juanjo. “Hoy ganabas seguro”, le increpan entre bromas. Tienen razón, desde que una fría tarde de LEB, apareció por el Príncipe Felipe para acompañar a Rafa Vidaurreta en su debut como caísta, sus lazos con el equipo de Zaragoza y sus aficionados no han hecho más que apretarse más y más. Ese día, solo en mitad de los ‘Inchas Lleons’ y ante unos 10.000 fieles, empezó a gritar ese ‘la vas a fallar’ que ahora es ritual en el pabellón cuando un adversario se dirige a la línea de tiros libres. Fundador de la peña Rafa, entre sus clases de kárate, este ‘maño’ de Canillejas saca tiempo para seguir a su Estu de toda la vida y a su CAI de toda una amistad. “Siempre que vienen los amigos de Zaragoza me subo con ellos. Ha venido un autobús con gente que está en el paro o han sufrido un ERE, pero que deciden dejar de estar un domingo con su familia para venir a Madrid a animar a su equipo”, expone nuestro protagonista cuyo hijo se llama Zoran por ‘Cutura’.

A la entrada del Ramiro de Maeztu, hogar del Estu, un cartel reza ’desde 1948 formando personas a través del baloncesto’. En los pasillos del pabellón Antonio Magariños cuelgan fotos llenas de historia. En uno de ellas aparece John Pinone entrando a la pista con la Copa del Rey del 1992 mientras el equipo contrario le hace el pasillo. Entre la fila de humillados se reconoce a JJ Anderson, una leyenda ‘negra’ en la historia del CAI. La fortuna quiso que el CBZ volviera a encontrarse en Liga una semana después con su verdugo en esa Copa. En la final disputada en Granada  en el acta ambos equipos presentaron a 11 canteranos. Entre ellos, un prometedor base en la profundidad del banquillo que dirigía Manel Comas. Ese chico se llamaba Reynaldo Benito y hoy es presidente del nuevo CAI Zaragoza. “Nos vemos en Vitoria, Reynaldo”, le espetó un aficionado aludiendo a la Copa 2012. “Ojalá”, contestó el ‘presi’, siempre prudente, pese a que acaba de ganar su equipo en el Palacio.

Los jugadores del CAI celebran una canasta en el Palacio / A.MARTÍN

Las cosas han cambiado muchísimo en estos veinte años. El CAI sólo presentó a un canterano en Madrid (Javier Marín). Esta semana en la prensa se habló de que el club aragonés va a fichar (siempre con comillas) a una joya serbia y otra chilena. En el Estudiantes, eso si, con seis chicos que han pasado por el Ramiro en sus filas, los americanos ya no son ‘osos’ que se toman un café en la cantina del ‘Magata’ enamorados de una filosofía y sigue en la Liga Endesa después de vivir un dramático descenso que quedó anulado porque Menorca no pudo pagar el canon de ascenso. En esa falta de valores e identidad señalan muchos la caída de la popularidad del baloncesto en España, en que ya no mete los triples el que puede ser tu vecino del quinto o que cuando te memorizas el apellido del pívot bielorruso lo han cambiado por otro de Wisconsin con pasaporte de Madagascar. Quizá sea solo nostalgia o cosas de la crisis.

Juanjo se queda esperando al filo de la escalera hasta que el último amigo sube al autobús. “Hasta la una no llegamos a casa”, me dice en la despedida Paco. Itziar viene deprisa, se ha quedado retrasada, pero se para a darme dos besos antes de marcharse a Zaragoza. Begoña me llama desde el otro lado de la calle. ‘Mañico, tómate una cerveza con nosotros, que hoy nos habéis ganado’. Acepto la invitación. El bus se marcha y los dementes se meten en los bares buscando el calor. El baloncesto cambia, nos guste más o menos, pero esa gente, gente como Juanjo, como tantos otros, siguen allí. Siempre.

Este artículo ha sido publicado en el número 88 de la Revista Digital de la Federación Aragonesa de Baloncesto

P.D: Durante el partido el Departamento de Prensa del Club Estudiantes me invitó a participar en la retransmisión del mismo en su canal EstuRadio, lo que fue un verdadero placer. Cuando pueda cuelgo el enlace.

08
sep
12

Crónica de un campus


La camiseta le rebosaba por todas las partes. A Marc le costaba una vida soltar esa pelota que abultaba tanto como él. “Mañana me la devuelves. Me la tengo que llevar a Sant Boi”, hacía prometerte. No había pérdida. Entre el granulado naranja se divisaban unos garabatos. “Me la ha firmado mi amigo Bebe (Lucas Riva)”, desvelaba orgulloso el valor de su tesoro. Cerca Joseda y Pedro seguían tirando hasta el último aliento. Raquel les miraba atenta hablando como ella lo hace, con una sonrisa. Carlos no paraba de retrasmitir un uno contra uno imaginario en un Insular repleto de ‘píos, píos’. “¿Cuándo vendrá el Chacho?”, preguntaba desde el primer día este descaro grancanario de 10 años. Por allí corría Paula ‘acariciando’ a su mascota la pelota. “Así me dejará pasarla sin tener que cogerla con las dos manos”, repasaba la lección aprendida esa mañana. Mientras Laia, orgullosa, contaba a todos que su grupo había enlazado 74 pases sin fallo como “un buen equipo” y Cristina se enfundaba la camiseta del Estu que su entrenadora Marta le había regalado por su cumpleaños. “Ahora soy del Cajasol y del Estudiantes”, afirmaba la sevillana de 9 años inseparable de Iria y Beatriz. Juntos se apuraban en el revuelo. Los ‘peques’ sabían que después de estirar llegarían los monitores para llevarlos a la piscina. Cada segundo había que gastarlo en botes, risas, pases imposibles, carreras sin descanso, tiros desde el centro del campo, bromas…

Todo fue muy diferente el primer día del Campus Liga Endesa. Apenas cruzaron palabras. El silencio tímido de las horas de encuentro inicial rodeaba a los 19 ‘linces’ que de nada se conocían. Unos llevaban ya años jugando y otros no sabían apenas coger la pelota. Daba igual. La consigna era divertirse, aprender algo de baloncesto y ser un verdadero equipo, buenos compañeros y amigos. Ese eran los objetivos que marcó Paco Torres, coordinador técnico del campus, a los diez entrenadores del Asefa Estudiantes (Marta Sánchez, Javier García y Sergio Ruiz), Real Madrid, Fuenlabrada y Majadahonda, técnicos de destinos distintos, pero que en las innumerables charlas encontramos puntos de encuentro en la enseñanza de valores, la ilusión por enseñar más allá de la competición y la pasión sin colores por este deporte. Todo era nuevo, incluso para nosotros, en el primer campus oficial que llevaba meses organizando la ACB. Hasta el último momento se estuvieron puliendo los detalles para que los 100 seleccionados de toda España encontraran su casa en el ‘fuerte’ del Club Las Encinas de Boadilla del Monte.

Mis ‘linces’ con Suárez y el ‘Chacho’ / CampamentoLasEncinas

Dadas las diferencias, los primeros ejercicios sirvieron para dividir por su experiencia deportiva a los chavales, intentando respetar la edad y los grupos que mantenían en las actividades (canoas, bicicleta, tirolinas…) y visitas (Parque de Atracciones y Madrid) que completaban el campus. El segundo día ya empezó el trabajo técnico, con tres horas en pista que concluían con diferentes competiciones de tiro, habilidades y, los más ‘grandes’, un torneo 5×5 que mezclaba a todos los niveles y dónde se ponía en práctica todo lo aprendido, que no fue poco. “Alo es una jugona”, sentenciaba Víctor, aunque todos le llamaban ‘Zaragoza’ o ‘el maño’. El jerezano Pablo se empapaba la melena para el siguiente partido. Toni calentaba su muñeca y la lengua mientras apuntaba las canastas de otros. Alejandro ya sabía lo que era ser un ‘palomero’ y el ramireño Ignacio exhibía lecciones de patio.  Ni el calor ni el trabajo eran un inconveniente para saciar la sed de baloncesto y de pasar un buen momento que todos los jugadores y jugadoras fueron sintiendo mientras avanzaban unas jornadas que cada vez se nos hacían más cortas a todos. Eso pasa cuando uno se lo está pasando bien, ¿verdad?

A mitad de la mañana, en el receso del almuerzo, recibimos la visita de maestros ilustres. Primero fue Quino Colom (Fuenlabrada) quien dejó claro a todos que los estudios (él estudia Psicología) no deben estar por debajo del deporte. Si no fuera poco con eso, directamente del colegio llegaron Jaime Fernández, Edu Martínez y Lucas Riva (Estudiantes). Más de una hora se pasaron firmando todos los autógrafos posibles, posando para mil fotos e, incluso, marcándose una samba con los más valientes. “Pero si le llegaba a la cadera”, bromeaba risueña Paula. A Sergio Rodríguez y Carlos Suárez (Real Madrid) les tocó saltar a la pista después de ser ‘acribillados’ a preguntas, algunas, de lo más incómodas: “¿Qué sentisteis tras el triple de Marcelinho?”. Sus nombres quedaron estampados en 100 camisetas y en 100 recuerdos para toda una vida.

Y pese a que nadie quería, llegó la despedida, con los últimos partidos y circuitos, amenizados por Juanma  López Iturriaga. Cada uno con su diploma y su pelota y nosotros, son la satisfacción del objetivo cumplido, llegó la hora de la despedida. Y como en todos los campus los créditos del final fueron los adioses que son hasta luegos, los abrazos y las lágrimas que son contratos de amistad eterna, el intercambio de ‘tuentis’ y ‘guasaps’ para no perderse en la distancia… “Pero seguro que el año que viene todos repetimos”, consolaba a Carlos a sus compañeros. Marc no tiene duda de ello. Y se traerá con él su balón firmado y sus 99 nuevos amigos. Su equipo.

 

Todo el equipo del Campus

Esta crónica fue publicada por ACB.com

09
may
12

El día en el que el baloncesto me robó la ilusión


Hay días que no empiezan a las doce de la noche y otros, quizá muchos sean los mismos, que es mejor que nunca llegaran, que se quedaran en la cabeza de los que los esperan con ilusión porque ahí nunca salen mal. Hay domingos, como este del 6 de mayo, que comienzan a las ocho menos cuarto de la tarde. En ese momento, apenas un hilo de voz lograba salir de miles de gargantas llorosas por la decepción de la derrota, contenidas por la extenuación de haber expulsado hasta la última palabra de aliento para casi nada, acongojadas por un futuro que quizá protagonice ese bebé que envuelto en una camiseta del Estudiantes había permanecido en continuo estado de perplejidad durante 40 minutos hasta el momento no deseado por nadie. Ahí, entre la algarabía, rompió a llorar, como sabiendo lo que acababa de pasar. En la grada, los cánticos de ánimo arreciaban al mismo tiempo que las mejillas se mojaban con más profusión que elegancia entre los abrazos que nadie deseaba dar. En la pista decía adiós quizá el jugador con más corazón que ha pasado nunca por esta pista de juego. Y lo hacía teniendo que soportar la aguja más traicionera, la del borrón deportivo que nunca puede ser tal en un jugador de su carácter.

Ni una hora hacía que la adrenalina se había sobrevenido en decepción mayúscula y, por la ventana del metro, los ojos que viajaban en él apenas podían ver borrosos el cartel que anunciaba Avenida de América. A mi lado, una adolescente trataba de explicarle desconsolada a un señor lo que acababa de pasar. Apenas se adivinaba en sus ojos vidriosos su situación personal y la frustración de que la vida le estaba empujando lejos de Ítaca. ‘Con la que está cayendo y ahora desciende el Estu’, le escuché decir de fondo cuando bajaba del vagón. Desde el andén no me pude resistir a girar la cabeza. Una bandera ondeaba (por decir algo porque más bien se movía con torpeza) en una esquina del vagón que acababa de dejar. Debajo de ella, los ojos vidriosos de un aficionado buscaban consuelo en los tiempos más gloriosos. El metro había dejado de ser un lugar bullicioso para ser cómplice ejecutor del silencio más sentido y angustioso.

Las escaleras mecánicas no cejaban en su empeño de levantar a la gente y allí arriba estaba el autobús que me devolvería a casa, a un mundo que seguiría igual, ajeno a la decepción. Intenté dormir y así soñar con que el Edén no nos había expulsado. ¡Iluso! gritó algo desde mi interior. El día en el que el baloncesto me robó la ilusión.

Artículo de Dani Monserrat

08
dic
11

Realidades de diciembre


Mi amigo Jesús Cubría me apuntaba hoy en Facebook que Robert Archibald solo se había perdido cuatro partidos la pasada temporada con el Unicaja (dos de ACB y otros dos de Euroliga). El escocés del CAI Zaragoza estará, tras perderse el último encuentro en Alicante y lesionarse ante el Real Madrid, tres semanas de baja por fisuras en varias costillas en mitad de un tramo esencial para saber si el proyecto aragonés accede a la Copa del Rey. La no consecución de este objetivo no sería ninguna catástrofe, pese a que este año el mensaje desde la cúpula del club y el vestuario se ha orientado hacia cotas más exigentes. Este domingo en Fuenlabrada, ante un rival poderoso en casa y directo por la lucha, se decidirá buena parte de las opciones del equipo de José Luis Abós de estar en Barcelona.

Los resultados del CAI Zaragoza hasta la fecha no han sido decepcionantes. Tampoco brillantes, Misma sensación de ni chicha ni limoná da su juego. El balance de cuatro victorias y seis derrotas sería aplaudido hace un año en las gradas pero ahora reside por debajo del nivel de lo esperado, debido a los reveses sufridos ante Lagun Aro en el Príncipe Felipe (77-86) y el Palacio de los Deportes de Madrid ante Estudiantes (derrota en la prórroga 67-63). En ambos casos, el equipo adoleció de la mentalidad ganadora para sellar encuentros que tenía en dinámica positiva y quizá pesó demasiado la responsabilidad de la nueva exigencia y el aire de escepticismo ante la figura de Abós que siempre entra por una puerta trasera del Príncipe Felipe. Los éxitos ante Caja Laboral (86-66) y en la siempre complicada pista del Manresa (74-81) compensan la balanza sin ser suficientes.

A la lesión de Archibald se une la cruz que arrastra Jacob Burstchi, el ‘Marine’ que ha pasado de ser el alero titular, a no jugar más de diez minutos y caer acribillado en la comparativa con David Barlow. El club le busca una salida, una cesión a un LEB o su rescisión de contrato cuando el estadounidense encuentre otro acomodo, y rellenar su hueco con un alero. La opción del ‘lockout’ permitió a Willy Villar sondear el mercado de ‘rookies’ que no tuviesen contrato firmado con la NBA y así aparecieron nombres como Chandler Parsons. Incluso los hubo, ilusos, que fantasearon con ver a Paul Pierce de rojo. La firma de un nuevo convenio en la Liga estadounidense supuso un portazo a esta vía y abre una nueva y más lenta: el CAI debe hallar sin grandes dispendios (lo que se ahorre con Burstchi) un alero que aporte un rendimiento inmediato. En Alicante se informa de Mickäel Gelabale y Tubasket apuntó el nombre de Omar Thomas, un anotador que fue MVP de la Lega con el Avellino, que estaba fichado por el Montepaschi Siena y que ha sido suspendido un año y cuatro meses en Italia por irregularidades en su pasaporte esloveno. De nuevo la NBA y sus ‘recortes’ podría tener la llave. ¿Será demasiado tarde para que ésta abra la puerta de la Copa para el CAI?

Estos factores, la incógnita de Burtschi y del físico de Archibald fueron dos de las dudas que apunte en septiembre. En diciembre son ahora rasguños más picajosos del equipo. En el nivel individual y cerniéndonos sobre los jugadores, hay algunos peros más mitigados en el análisis (siempre subjetivo, propio): El aumento de exigencia sobre Chad Toppert no ha fraguado e incluso le ha secado su puntería (de 53% a 31%), Aguilar sigue mostrando un déficit entre rendimiento y potencial, entre jerarquía en juego y contrato, sin decepcionar Sam Van Rossom no da el plus esperado de regularidad siendo esta su segunda temporada en la Liga, a Pablo Almazán se le ha puesto una carga extra, además de una posición equivocada (falso interior abierto), que no merece por los fallos ajenos y que no le beneficia y Albert Fontet está lejos de ser un pívot solvente de esta categoría. Queriendo ser objetivos, no hay que obviar los puntos con sonrisa: Bracey Wright, con un estilo menos emotivo y colectivo pero igual o incluso más efectivo, ha logrado que el fantasma de Paolo Quinteros no ronde malvado por el banquillo de Abós, Jon Stefansson se ha dejado conocer en las últimas jornadas como lo que es, Rafa Hettsheimeir es proclamado como un pívot dominante en la ACB y se ve forzado al pluriempleo como relevo en el ’4′ y Carlos Cabezas no desdeña su liderazgo pese a no estar en su mejor momento. La visión no enfoca interioridades del juego o reflexiones profundas sobre la labor técnica.

La lógica evolución del proyecto más allá del giro del discurso oficial se ve truncada por los excesos trastornos de la plantilla y por la nombrada distorsión de dos de los tres fichajes claves para vertebrar la columna del equipo. Con el talonario delgado por la reducción presupuestaria, las alteraciones no serán más drásticas y salvo licenciar al Marine no se ojean otras variantes, pese a que la estructura de este equipo y los acontecimientos presenten como lógica la teoría de apuntalar las exigencias con un ala-pívot (o un alero que pueda jugar de cuatro) que descargue a Rafa Hettsmeiheir de minutos y añada polivalencia defensiva, y un pívot de más garantías fisicas ante la fragilidad de Archibald. Algunos dirían que justamente sería desandar lo andado (un 5-4 como Chubb y un 3-4 como Barlow). ¿Qué cambios harías tú? ¿O no es necesario alterar nada? Ahora es tu turno.

16
nov
11

El respeto a la tradición


A última hora no queda nadie. Ni el de seguridad. Todos se han ido. Entonces, en ese silencio, con la penumbra de la noche acechando tras la puerta, es cuando la magia de La Nevera o el ‘Magata’ se percibe con los huesos. No es sólo el frío, es el escalofrío. Es esa sensación de estar ahí, rodeado de la nada que lo expresa todo, de un montón de imágenes imaginarias que se perciben con absoluta viveza. Se palpa que allí, entre las grietas del parqué dorado, se pierden recuerdos en forma de contragolpes valientes, tiros a cuchara, tablerazos a quemarropa, triples huérfanos de raya, mates prehistóricos sin querer hacer ruido, finales de finales. El respeto por esa historia que reposa como el polvo sobre el metálico escudo del Estudiantes de la Nevera hace que algunos entrenadores del Ramiro aún mantengan pequeñas tradiciones que heredaron de cuando eran colegiales: no se puede lanzar ningún objeto al parqué, menos escupir o arrojar agua, no pisar con zapatos ni ropa de calle. Respeto a la tradición. Respeto.

La amplia cantidad de pabellones que galonan Aragón es una bendición para todo aquel vecino que quiera echarse de cabeza al deporte. La red de modernas instalaciones en Zaragoza es una conquista social y un orgullo que nos permite disfrutar de campeonatos, clinics o cursos. Es un lujo y una envidia para los ojos forasteros. Doy fe.

Pero el paso al futuro no debe pisotear el pasado, aquellos santuarios donde nació todo, esos patios de colegio, esas canchas ribereñas, esos teatros de techo de chamizo en los que cuántos balones se desgastaron y que no son tantos en nuestra tierra: el infrautilizado Huevo, el pabellón del Parqué de Huesca, el Azúa, Calasancio… lugares telúricos que deberían ser museos vivos en los que, como ocurre en el Ramiro, enseñar a los niños y a todos lo que es BA-LON-CES-TO. Porque olvidarnos de lo que fuimos es negar lo que somos. Porque el que no conoce de dónde viene, camina perdido. Y aquí ya no sólo hablamos de pabellones. Hablamos de personas. Como perdido iba el CAI hasta que la serenidad la trajeron cabales que conocen ese valor de la tradición. No nos desorientemos.

Este artículo ha sido incluido en la revista de la Federación Aragonesa de Baloncesto

22
jun
11

Las astillas del tablero


Sabonis, Antúnez, Rogers, Jofresa, Orenga… Perfectamente esta podría ser la plantilla de un extinto All Star de la ACB de mediados de los 90. No hay que remontarse hasta tan atrás para desenrollar esta lista. Hablamos de la generación 2.0, de esos hijos que no solo comparten apellido con sus padres, sino también su pasión por el baloncesto.

En el último Campeonato de España cadete de hace un par de semanas fueron muchas las astillas que llenaron de orgullo a sus ilustres ‘palos’. Al revisar las estadísticas se comprobaba la presencia de los herederos de los que hace unos años eran ídolos y en la pista se divisaba el parecido, en ocasiones no sólo físico, sino también espiritual, en ese gesto insustituible que la naturaleza les ha hecho copiar.

“No es nada nuevo. Cada año hay un par o más. Hace unos años estaban los hijos de Creus, de Beirán, de Llorente… Yo, como seleccionador sub20, los he tenido a casi todos. Para mí es algo natural”. El que habla es Juan Antonio Orenga. Y sabe lo que dice. No sólo por su cargo de entrenador en la Federación, también como padre. Su hijo Gonzalo es uno de los bases del Estudiantes, club en el que también jugó y entrenó su padre y en el que su hijo mayor, Guille, es escolta en el equipo EBA. Efectivamente, ambos son exteriores. En casa del pívot… “Pero el tercero, Pablo, parece que va a ser más grande”.

Orenga y Antúnez

Esta diferencia de estatura promulga que la genética no lo es todo. ¿O no? ¿El secreto de la herencia baloncestística está en los genes? Parece complicado negarlo cuando se mira a la cara de Lucas (también base del Estudiantes) o David (escolta del Joventut). Ambos parecen el reflejo de sus padres, José Miguel Antúnez y Rafa Jofresa, que comparten con ellos los colores de su ‘escuela’. “Genéticamente hay una parte, pero tú terminas haciendo lo que ves en casa, por eso hay tanto hijos de actores que son actores, pero también hijos de médicos que acaban siendo médicos. Por eso es raro que el hijo de un jugador de baloncesto no juegue al baloncesto y haga, por ejemplo, fútbol. Lo raro es lo del hijo de Noah, que se haya pasado del tenis al baloncesto, pero lo habitual es seguir la tradición familiar”, comenta Orenga.

El ejemplo. Esa parece ser la clave del relevo familiar del baloncesto español. Además de los centímetros de regalo, ‘mamar’ básket desde la cuna es un nutritivo aporte para pasar etapas. Una referencia con doble dorso. El consejo está cercano, la facilidad para el entrenamiento extra, los recuerdos de la dureza del profesionalismo son propios, se sienten las horas de ausencia del padre entre partidos y entrenamientos, de ese sacrificio se aprende que el camino no es fácil y por ello es mejor entendido el esfuerzo. El otro lado, el oscuro, esconde la comparación contínua, el listón alto, las expectativas del tercero, que no ayudan a saltar al último nivel, adonde muy pocos trepan. “Pero para la gente que los conocen, los de su entorno, no es ningún problema. Ellos son ellos. Eso viene siempre de la gente del exterior”, afirma otro aludido, Johnny Rogers, que, al igual que Orenga, ya ha dejado de dar clases particulares a sus pupilos en el aula de los aros. “Si quieren algún consejo, intento dárselo, pero me he mantenido al margen. No les digo nunca nada de sus entrenadores, ni para bien ni para mal. Eso es su entrenador quien entiende el baloncesto de una forma y hay que entenderla”, declara el seleccionador U20. Esa posición de entrenador hace que Orenga tenga muy claro cómo debe interpretar el papel de padre y lanza un interesante mensaje para todo el gremio. Tomen nota, papás y mamás del mundo: “Como padre intentas llevar a cabo todo aquello que como entrenador le pides a los padres de tus jugadores. Es un deporte a través del cual se forman los chavales, a través del cual aprenden a convivir en grupo, viven experiencias muy bonitas, pero hay que alejarlo de todo lo que es ese padre que intenta ser entrenador, representante, que ve en su hijo una proyección hacia la NBA”. Sabias palabras.

La doble J de Rogers

Volvamos con Rogers. El español de California tenía que multiplicarse en el Campeonato de España cadete no fuera que luego tuviera que solucionar un conflicto de intereses al volver a Valencia. Tenía a sus dos niños en el campeonato: Joshua (Genovés, del 95) y Jordan (Valencia, del 96). “No le puse ese nombre por Michael, es que queríamos nombres que no pudieran traducirse, que se pudieran decir en castellano e inglés”, indica Johnny, cuyo hijo de primer año sigue sus pasos como internacional (Rogers jugó como español los Juegos de Sydney) y ha estado en las concentraciones de la selección. “Para ellos el resultado es muy importante, porque sacrifican muchas horas de entrenamientos, se lo toman muy en serio, y cuando llegan aquí, quieren ganar. Pero lo más emocionante es ver como han crecido juntos con sus compañeros desde chiquitillos”, comenta el exjugador de Madrid, Cáceres, Murcia, Valencia…

David Jofresa, rubio como su padre

Tampoco la de Rogers es una historia nueva. La suya viene ‘repe’. No es el primer estadounidense que echa raíces en España, se nacionaliza y comparte sus cromosomas con el básket de aquí. David Brabender y el recordado Sergio Luyk fueron sus antecesores. Pero aquí sí se marca una diferencia. El vástago de Wayne se formó integramente en España, mientras que el Cliff cumplió el ciclo paterno en St John’s. ¿Cuál el mejor modelo formativo: el de España o Estados Unidos? “El americano, porque se compatibilizan los estudios con el deporte. Además, en Estados Unidos, las Ligas a estas edades sólo duran tres meses, mientras que aquí están diez meses involucrados y eso les quita muchísimo tiempo. Es muy exigente. Dar el salto a profesionales es muy grande y a partir de los 18 años tienes que decidir si te dedicas a una cosa o sigues estudiando, por eso es primordial no dejar los estudios”, enuncia Johnny, que no sabe dónde seguirán jugando sus hijos. Él lo hizo en Stanford, más prestigiosa por su nivel académico que por el deportivo de los Cardinals. Y no le fue nada mal.

Hay sí que hay coincidencia. El baloncesto es una herramienta para la formación, pero no el futuro. Los libros esconden la llave del horizonte. Es una apuesta más segura. “Yo soy el primero que les dice que su futuro no va a estar encaminado al deporte, sino a sus estudios universitarios y si además están jugando a un nivel alto, quizá, compatibilizando las dos cosas, hay un día en el que puedan llegar. Yo he tenido muchos compañeros que no llegaron y se quedaron en el camino y tampoco llegaron a la otra parte, quedándose sin desarrollar una carrera o un trabajo y eso es lo que hay que fomentar, que lo tengan muy claro”, insiste Juanan Orenga y Johnny, le acompaña en la acertada causa del saber (otra vez, tomen nota): “Lo más importante son los estudios y con el baloncesto no se tienen que dar prisa. Además, en estas edades, el desarrollo físico es aún tardío  y aún deben formarse en ese sentido“. Esa trascendencia hizo que otros padres, más anónimos, criticaran que el nuevo modelo de 32 equipos alarga la competición y quita a los chavales muchas horas de clase y estudio con los exámenes al caer.

Domantas Sabonis lanza un tiro libre

El parecido de Domantas no es tan físico como simbólico. Es listo y tiene buena mano tanto para anotar como para pasar. Su ‘tato’ Tautvydas dice que es el mejor de los tres hermanos (el otro es Zygmantas). Pero los tres serán siempre los hijos de Arvydas Sabonis hagan lo que hagan. Domantas participó en el Campeonato de España cadete con el Unicaja 96 y compartía vestuario con otro hijo de… Francis Alonso, internacional U15, es hijo de Paco Alonso, actual entrenador de Tautvydas en el Axarquía de LEB Oro. Otras ramas de este árbol genealógico las nutrían Pablo Alocén (CAI e hijo de Alberto) o Alberto Abalde (Joventut), preseleccionado por Diego Ocampo para el Europeo U16, y cuya ilustre hermano, Tamara, vio como anotaba los tiros libres decisivos en la final ante el Barcelona. Familias en la familia del básket.

08
jun
11

Los mejores del Campeonato de España Cadete


Jonathan Kasibabu (Canterbury)

Congoleño de 2,03 metros que ya era conocido porque lleva más de un año en el Canterbury Lions de Gran Canaria. Ha sido el jugador que más opiniones ha generado durante el Campeonato. Un vistazo a su portentoso físico explica el porqué. Posee una fisionomía propia de un senior siendo un cadete de primer año (96), apariencia que ha abierto las suspicacias sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y que le ha hecho ser dominador absoluto en Zaragoza. En cuando a desarrollo muscular y salto vertical no tenía rival, siendo devastador cerca del aro. Alguna canasta aún está temblando con sus mates. El Canterbury repetía este esquema: pase a Kasibabu en la pintura para que él reciba, se gire y deje la bola bien arriba donde nadie llegaba. En oposición a sus compatriotas Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo) y Cedric Alexandra (Peixe Marín), no era ese su único aporte, desarrollando un lanzamiento en suspensión solvente y con días de asombroso acierto (3/4 ante Unicaja) siempre tras bote, por lo que empezaba muchos ataques desde el exterior. Sin embargo, no se le ha visto atacar de cara con asiduidad o desarrollar otros recursos tácticos y técnicos de otro nivel superior que, dada su juventud y potencia, tendrá tiempo de ir asimilando. Curiosamente, lanza mejor de tres que los tiros libres. Su cualidad física le convierte en un buen defensor y un intimidador con su sola presencia (Canterbury defendía mucho en zona con él como pivote central), aunque no era constante en el esfuerzo. Debería eliminar ciertos gestos más propios de la NBA que de categoría de formación y mejorar su actitud en defensa, incorporar nuevos recursos y una mejor lectura del juego. Cuando se ha enfrentado a rivales de su altura, menos ante el Gran Canaria por el tercer puesto (se cargó de faltas), ha realizado sus mejores partidos, con rachas en las que dominaba por si solo el partido en ambos lados de la cancha. Si logra desarrollarse técnicamente podría jugar de alero. Su potencial es extraordinario. Hizo un triple doble en la fase previa ante el Joventut (27 puntos, 19 rebotes y 10 faltas recibidas).

Estadísticas por partido y porcentajes: 20.2 puntos — 51/81 t2 62.9% — 9/23 t3 39.1% — 13/32 tl 40.6% — 10.8 rebotes (8.14-2.71) — 1.5 asistencias — 1.5 tapones — 4.8 faltas recibidas — 22.42 valoración

Bourama Sidibe (Canterbury)

Kasibabu y Sidibe

La pareja de Kasibabu. Este delgadísimo malí de 2.03 lleva pocos meses en España y se nota en la expresión técnica de su juego. Es infantil de segundo año (97). Es limitado en recursos cuando recibe la pelota, pero a su vez, muy efectivo con movimientos básicos, lo que le augura un amplio margen de mejora. En oposición al congoleño, es sobrio gestualmente y se le intuye cierta timidez que no se percibe dentro de la pista, donde es competitivo. Sus largos brazos son su mejor arma en ambos lados de la pista. Taponador y reboteador por definición (su peor marca fue de 13 en un partido y ha logrado más rebotes que puntos), añade muchos de sus anotaciones gracias a estas segundas opciones. Su técnica de tiro, solo descrita en los tiros libres (41%) y en triples (12.5%) que no tiene problema en lanzar, es buena para empezar a ser trabajada. Ha aprendido a sacar rápido la pelota si recibe dobles marcajes. Es ágil y debe ganar peso. Numéricamente, ha sido hasta más destacado que Kasibabu, siendo el mejor reboteador, el que más faltas ha recibido y el más valorado del torneo. Un diamante en bruto que se ha ayudado de la compañía de Kasibabu.

Estadísticas por partido y porcentajes: 17 puntos — 50/91 t2 54.9% — 1/8 t3 12.5% — 16/39 tl 41% — 17.1 rebotes (11+6.1) — 1.1 asistencias — 2 robos — 2.6 tapones — 6.7 faltas recibidas — 29.7 valoración

Gerard Gomila (Joventut)

MVP de la Final por mérito propio. Alero de amplio recorrido, polivalente (podría jugar en todas las posiciones), que saca ventajas en cada acción de 1×1 tanto desde el perímetro hasta en situaciones de poste bajo. Anotó los primeros seis puntos de la Final y fue clave en anteriores partidos, realizando un torneo de menos a más, dando su mejor rendimiento en las eliminatorias. Es descarado y posee sangre fría a su vez, leyendo bien cada situación de juego. Busca la pelota y encara con agresividad, siendo impredecible desde la posición de triple amenaza: arranca, tira y pasa con solvencia. Destaca su juego de pies, trabajando muy bien el pivote con el segundo apoyo. Defensivamente puede encarar a jugadores más bajos y lo pasa peor ante rivales más corpulentos. Rebotea muy bien defensivamente, sacando él mismo el contraataque, pero también carga el rebote en ataque. Debe mejorar su porcentaje en los tiros libres. Ha sido determinante en el triunfo del Joventut, demostrando su mejor cara en los últimos tres partidos (15 puntos de media). Es intercambiable con Nogués e Iriarte como 3-4.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.42 puntos — 23/48 t2 47.9% — 7/16 t3 43.7% — 6/9 tl 66.6% — 7 rebotes (4.2+2.8) — 1.7 asistencias — 1.1 robos — 15.57 valoración

Agustí Sans (Joventut)

Es el nombre que recogía más atención después de haber desarrollado una semana antes un extraordinario Campeonato de España júnior en Porriño, anotando diez puntos en la Final siendo cadete de segundo año. Puede jugar en las tres posiciones exteriores. Pieza clave en la victoria, en la Final no resultó tan protagonista como se preveía, lo que no evitó que se acoplase a otro rol y sumase desde diferentes facetas del juego. Como es la marca en este equipo del Joventut, es una pieza poliédrica, capaz de hacer muchas cosas. Gran defensor por su actividad, ataca las dudas del rival. En semifinales manejó a su antojo el juego, provocando el arranque que desarmó al Gran Canaria, con diez puntos y una asistencia en cinco minutos. Su acierto de tres fue vital en octavos ante la zona del Baskonia. Buen manejo de balón con ambas manos, aunque es zurdo. Jugador de extraordinario futuro y uno de los referentes de su generación y selección. Ha ido de menos a más y en la primera fase fue dosificado, por esos sus estadísticas no son tan espectaculares.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.1 puntos — 12/29 t2 41.37% — 11/27 t3 40.74% — 13/17 tl 76.47% — 4 rebotes (3.28+0.72) — 1.4 asistencias — 1.4 robos — 10.42 valoración

Bernat Camarasa (Barcelona)

Bernat Camarasa

Líder del Barcelona. Base de potente tren inferior y aventajado descaro. Ha estado compitiendo a lo largo del año con el equipo júnior del Barcelona y recibe entrenamientos específicos de tecnificación, lo que acentúa la confianza que en él han depositado en la cantera blaugrana y su técnico, Marc Calderón. Extraordinario jugador en campo abierto, va directo al aro, siempre desde la parte frontal, se encasquilla más cuando tiene que dirigir. Muy buen penetrador porque desborda con potencia desde la arrancada. Sabe definir ante defensores más altos utilizando ‘bombas’ o haciéndose, inteligentemente, su hueco utilizando su cuerpo y/o dibujando un rectificado para evitar el tapón. Esconde muy bien la pelota. Aprovecha las ayudas que recibe para asistir, habilidad con la que se divierte gracias a su gran catálogo técnico, repitiendo el pase sin mirar. Fue el mejor asistente del torneo (tope 7 asistencias) y sólo en la Final eludió esta capacidad. Duda en su tiro por lo que no mira la canasta desde el perímetro y es irregular en los tiros libres. En ocasiones debe frenar su instinto por el bien del equipo, rebajando las revoluciones de su juego y siendo más cerebral, como le ocurrió en el trancurso inicial de la Final en la que terminó en estado de gracia y con unos números buenísimos (24 puntos).

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.4 puntos — 31/64 t2 48.43% — 1/8 t3 12.5% — 15/26 57.69% — 3.2 rebotes (2.1+11.1) — 3.85 asistencias — 1.3 robos — 3 faltas recibidas — 12.71 valoración

Adriá Cantenys (FC Barcelona)

Procedente de Figueres, es uno de los becados con los que cuenta Marc Calderón en la generación 95 del Barcelona. Es un proyecto de futuro de la cantera blaugrana al que se le está prestando una atención particular. Este año ha trabajado para transformarse en un alero, logrando grandes avances en el lanzamiento exterior, sobre todo desde las esquinas y en parado, y suelta el balón de cara con soltura. Esta versatilidad le hacen jugar de ’3′ o de ’4′ abierto. Mide 1.96, por lo que rebotea bien. Internacional con España, este año estuvo presente en el Jordan Brand Classic de Londres. En la Fase Final del Campeonato de Cataluña fue el mejor jugador, promediando 19 puntos y 10 rebotes. Varias páginas en Facebook atestigua que es un jugador que ha recibido la atención más allá de su juego. Tras ser clave en las semifinales, en la Final le costó entrar en juego ante pares de sus características (Nogués y Gomila), pero fue crucial para que el Barcelona llegara al tramo definitivo con opciones de victoria.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.14 puntos — 26/45 t2 57.5% — 7/34 t3 20.58% — 5/9 tl 55.5% — 6.42 rebotes (4.14+2.28) — 2.2 robos — 9.57 valoración

Mohamed Thiam y Mouhamed Barro (Gran Canaria)

Hablar de Mohamed Thiam es hacerlo también de su alter ego, el también senegalés Mouhamed Barro, que ya ha jugado con la selección canaria. Ambos forman una pareja de torres gemelas. Espigados y con una altura similar de dos metros (Barro es algo más alto que Thiam), han sido determinantes para que el conjunto amarillo alcanzase el tercer puesto. De los africanos que han tomado parte en el Campeonato, ellos son los que desarrollan una mayor capacidad técnica, aptitudes para jugar de espaldas y de cara, incluso para probar con cierta solvencia el tiro desde media y larga distancia. Por ejemplo, se les vió realizar un tiro en suspensión tras giro en el poste bajo, apunte de alta calidad. Thiam es más regular y anotador, mientras que Barro sobresale por su capacidad reboteadora. Son correctos en el juego táctico, realizando continuaciones hacia el aro y el perímetro. Agresivos en defensa, comenten excesivas faltas, como en la semifinal, punto negativo que alteró los planes de su entrenador. Deben mejorar su defensa, sobre todo Thiam, que llegó a Canarias en febrero. Para su envergadura no son buenos taponadores. En sus enfrentamientos ante otros jugadores africanos, Canterbury y Estudiantes de Lugo, siempre salieron ganadores. Thiam firmó su mejor partido (31 puntos y 23 rebotes ante Mekundi). Por su parte, Barro ha realizado cinco ‘dobles dobles’ en siete partidos. Deben mejorar la visión de juego. Gran Canaria trabaja con ellos con vistas a un futuro ACB y pretende convertirlos en aleros. La hermana de Barro fue el año pasado MVP de la categoría femenina de esta competición. Ambos son musulmanes y se comportan con corrección dentro y fuera de la pista.

Estadísticas por partido y porcentajes (Thiam): 18.14 puntos — 52/89 t2 58.42 % — 2/6 t3 33.33% — 17/30 tl 56.66% — 9.42 rebotes (5.71+3.71) — 3.8 faltas recibidas — 18 valoración

Estadísticas por partido y porcentajes (Barro): 12.85 puntos — 33/61 t2 54.09% — 2/8 t3 25% — 18/37 tl 48.64 — 12.28 rebotes (9+3.28) –  1.8 robos — 4.7 faltas recibidas — 19 valoración

Ander Martínez // Basket Vallés

Ander Martínez (Estudiantes)

Los románticos del Ramiro de Maeztu suspiran por aquellos viejos tiempos en los que esa camiseta sólo la usaban chicos del patio. Ahora, los dos primeros equipos de cada generación, lo suelen conformar muchachos y muchachas que se han criado fuera de La Nevera. Pero aún hay excepciones que han mamado esa esencia. A Ander Martínez se le ilumina una sonrisa picarona al reconocer que él es del Estu y del Ramiro desde siempre. Y quizá por eso (los dementes dirían cuerdamente que sí) es el más destacado de su generación. Capitán, alero alto (1.96) es capaz de anotar desde todas las posiciones, sea desde fuera, desde la media distancia o en el poste, gracias a su excelente muñeca, una de las mejores del campeonato, y su tiro, que sale desde muy arriba (difícil de taponar). Es casi infalible en los tiros libres. Sin tener unos fundamentos técnicos muy pulidos, tiene recursos para todo, utiliza la simpleza y, más allá de disponer de un buen dominio del balón, es pícaro para crearse sus huecos, aparecer por donde nadie espera (un corte, esperando en una esquina, desbloqueándose, reboteando…) pero sabe donde está su compañero. Está siempre presente. Corre muy bien la pista, que es el fuerte de este equipo. Excelente reboteador, no es malo asistiendo y esta temporada está destacando como uno de los mejores cadetes de España. Es internacional.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.6 puntos — 13/26 t2 50% — 8/19 t3 42.1% — 8/9 tl 88.8% — 6.2 rebotes (2.8+3.4) — 1.6 asistencias — 1.6 robos — 2.2 faltas recibidas — 14.6 valoración

Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo)

Sin llevar mucho tiempo en nuestro país, desde febrero, este congoleño de más de dos metros (2.03) y más musculado que otros africanos que aparecen por el Campeonato de España Cadete, dicen que se ha adaptado perfección a la vida de Lugo. Mukendi, cuyo nombre es el mismo que el del centrocampista holandés del Milan de Sacchi, es una diamante en bruto, todavía sin pulir, pero con unas cualidades físicas extraordinarias, aunque no tan explosivo como sus compatriotas Biyombo e Ibaka ni tan versátil como Kasibabu. Técnicamente es muy limitado por el momento y presenta lagunas en el conocimiento del juego, territorio que se puede aprender, pero tiene la materia prima para ser un pívot referente. Enérgico para coger la posición en el poste bajo, le faltan fundamentos para ser más efectivo en ataque (mejorable 47% de tiro), aunque su ventaja física junto a su salto vertical provoca que no los necesite para anotar por el momento, aunque quizá no se acerca al aro lo suficiente y suelta el balón antes de tiempo. Su aceptable porcentaje en los tiros libres le augura una buena evolución en posiciones de media distancia. Reboteador magistral, va duro al tablero ofensivo, palmeando numerosos balones, y sabe bloquear el defensivo, aunque con un poco más de agresividad sería implacable en esta faceta, dado que deja escapar rechaces que por su capacidad podría alcanzar.  Sus centímetros condicionan la defensa rival y añadido su salto lo configuran como un buen taponador. Es cadete de primer año. Fue clave en la clasificación de su equipo hasta cuartos de final, serie en la que fue sobrepasado por la pareja de senegaleses del Gran Canaria. Era importante en su equipo, pero no la primera opción en ataque.

Estadísticas por partido y porcentajes: 12 puntos — 25/53 t2 47.16% — 10/20 tl 50% — 12.4 rebotes (7.6+4.8) — 2.6 tapones — 4.6 faltas recibidas — 20.8 valoración

Samuel Montoro (Unicaja)

Samuel Montoro

Este alero jienense, becado por el Unicaja, al que sus amigos llaman ‘Samu’ ha liderado a un grupo de jugadores de primer año. Hizo valer su experiencia en momentos delicados, como en la primera fase ante el Blancos de Rueda, y dio un paso al frente cuando su equipo lo necesitaba con acierto individual. Sus tres triples consecutivos en la eliminatoria ante Canterbury demuestran que es un jugador capaz de remontar por si solo un partido. Enérgico, esta actitud es un arma de doble filo que en ocasiones le hace caer en la precipitación y cierto individualismo, pero también le permite aceptar el protagonismo, ir bien al rebote ofensivo y ser activo en la defensa, cometiendo faltas que podría guardarse por su afán de robar el balón. Era esencial en la presión que realizaba su equipo. Tirador de rachas, dispone de una notable suspensión. Debe mejorar sus salidas y ser más constante en la defensa. Toma decisiones oportunas y no es egoísta con el balón, sabiendo cuándo tiene que pasar la pelota. Ha terminado el año entrenando con el equipo júnior de Unicaja. Es internacional y también estuvo presente en la última edición del Jordan Brand Classic de Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14.6 puntos — 28/45 t2 62.22% — 9/26 t3 34.6% — 2/5 tl 40% — 6.8 rebotes (4.4+2.4) — 2.8 asistencias — 4.4 robos — 17.4 valoración

Marcos Portalez (CAI Zaragoza)

Ha sido el mejor del CAI con Alberto López de Silanes y autor de la rúbrica del primer triunfo con un rebote ofensivo ante el Baskonia. Sus estadísticas en la fase previa fueron remarcables. Pívot cerrado que nunca juega de cara, pero que sostiene su juego en su actitud, que le hace pelear por todos los rebotes y corregir la desventaja de su escasa formación. Se nota en su técnica que lleva poco tiempo jugando al baloncesto (antes lo hacía en el fútbol), aunque su energía y largos brazos le hacen compensar este tiempo perdido. Ágil para su altura, no es lento, y tampoco patoso. Asume la responsabilidad de atacar de espaldas desde el poste bajo, prefiriendo el lado derecho al izquierdo, y la salida por fuera a la línea de fondo. Buena colección de amagos, que denota su inteligencia. Efectivo con el gancho de derechas. Excelso reboteador. Y generoso en el esfuerzo, no descansa si tiene que realizar un largo balance para llegar a taponar un contraataque. La acumulación de faltas fue decisiva para que su equipo no pudiera defender a Kasibabu y Sidibe en la ronda de octavos.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.75 puntos — 22/54 t2 40.74% — 3/10 tl 30% — 11.25 rebotes (5.75+5.5) — 1 asistencia — 1.5 robos — 2.25 tapones — 3.5 faltas recibidas — 17 valoración

Carlos Martínez (Baskonia)

Jugador todoterreno que con 1.96 tiene ya un físico que le augura un futuro prometedor. Su altura y largos brazos no son un impedimento para tener un refinado control del bote dado que está muy coordinado y tiene en el cambio por espaldas uno de sus movimientos más naturales. Siendo alero, no tiene dificultades para subir la pelota y actuar de base con orientación para crear sus tiros. Más penetrador que tirador, algo habitual en estas categorías, arma con facilidad el tiro tras bote, pero su mejor virtud es la lectura del juego, utilizando un amplio catálogo de pases y siento hábil leyendo la continuación del pick’n'roll (ataca el bloqueo por derecha) o las ayudas que le salen tras desbordar en el 1×1. Juega mejor con que sin balón y aunque sabe doblar el balón, la estructura de juego del Baskonia, que da muchas responsabilidades a los becados, le ha hecho lanzar mucho a canasta. En defensa es capaz de neutralizar a jugadores más pequeños y utiliza sus brazos con habilidad. Su envergadura le permite rebotear, pero no es su fuerte. Llega a machacar el aro. Galicia Calidade.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14 puntos — 10/34 t2 20.41% — 7/22 t3 31.81% — 15/23 tl 65.21% — 5.5 rebotes (3.25+2.25) — 3.25 asistencias — 1.75 robos — 6.5 faltas recibidas — 12.5 valoración

Ilimane Diop

Ilimane Diop (Baskonia)

De los africanos que han estado en el Campeonato y pese a que su equipo no ha pasado de octavos, es el que mejor sabe interpretar el juego colectivo. El senegalés esconde bajo sus endebles 205 centímetros de altura y 230 de envergadura un pívot de tremenda solidaridad e inteligencia. En las estadísticas relucen sus números en rebotes y tapones, pero eso parece casi anecdótico, una obligación, para un chico de sus dimensiones. Quizá la virtud menos reconocible y más interesante se centra en su buena lectura del juego cuando recibe al poste. Sabe interpretar las defensas y generar ventajas a través del pase y no aglutinando tiros. Están por pulir sus fundamentos técnicos, pero dispone de un gancho interesante como inicio. Asumió una mayor responsabilidad ofensiva en el partido de octavos, cuando Carlos Martínez estuvo bien defendido. Es hermano de otro joven de la cantera baskonista, Mamadou Diop, y ya dispone del pasaporte español, siendo internacional recientemente. ‘Ili’. como le llaman, llegó a Vitoria en enero.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10 puntos — 18/41 t2 43.9% — 0/2 t3 0% — 4/11 tl 36.36% — 13.5 rebotes (9.5+4) — 1.5 asistencias — 4.25 tapones — 3.5 faltas recibodas — 18.5 valoración

Adriá Duch (Valencia)

Exterior (base-escolta) de 1.84 cuya máxima virtud es la verticalidad en ataque. Extremadamente veloz, corre muy bien la pista, descolgándose espídicamente hacia el contraataque y tiene muy buena lectura para finalizar con ambas manos, estilo que se amolda a la perfección a las características de su equipo. Asume mucha responsabilidad en el uno contra uno, definiendo mejor que asistiendo. Por ambas características, asume muchos lanzamientos, tanto en penetraciones como en  un tiro exterior particularmente bueno, aunque enrachado. En defensa es agresivo sobre el hombre de balón, forzando pérdidas. El castellonense estuvo en marzo en el Jordan Brand Classic en Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 15.5 puntos –14/40 t2 35% — 10/25 t3 40% — 4/8 tl 50% — 5 rebotes (2.75+2.25) — 2 asistencias — 3 robos — 11 valoración

Joel García (Murcia)

Joel García

Referente en su equipo, es un escolta de 1.84 con alta capacidad de liderazgo y decisión, pasando todas las bolas del ataque por sus manos. Capacitado con un notable tren inferior,  genera ventajas gracias a su primer paso, encarando con fuerza el aro. Sobresaliente dominio del balón, bota fuerte, lo que le convierte en un extraordinario anotador en penetración aprovechando su velocidad en arrancada. Irregular en el lanzamiento, es rápido armando el brazo y su golpe de muñeca es brusco. Debe mejorar este aspecto para pasar al siguiente nivel. En defensa su máximo valor es la lectura de la línea de pase. La potencia de piernas y agresividad le hacen ser un buen reboteador pese a ocupar una posición exterior. No realizó ningún partido malo durante la competición.

Estadísticas por partido y porcentajes: 22.5 puntos — 30/55 t2 54.54% — 3/13 t3 23.07% — 21/29 tl 72.41% — 7.75 rebotes (5.25+2.5) — 2.5 asistencias — 3.5 robos — 6.25 faltas recibidas — 25.25 valoración

Didac Cuso (Barcelona): Alero anotador cuya progresión dependerá de su físico. Ahora mide 1.91. Promedió 12.3 puntos en el Campeonato, el más alto de su equipo.

Ignasi Moix (Barcelona): Uno de los gemelos Moix. Tiene argumentos en el 1×1. Uno de los tiradores más puros de su generación (6/12 en triples fue su tope en un partido). Es valiente y juega muy motivado. Casi infalible en tiros libres (87%)

Fernando Andrade (Barcelona): Pívot (2.05) de movimientos lentos y sobrio. Asume el rol de un interior clásico. Es brasileño.

José Ignacio Nogués (Joventut): Ala-pívot de 2.02 que también ha jugado con el junior este año. Completo. Brazos muy largos.

Sergi Costa (Joventut): Base de primer año que demostró tener personalidad en la Final, en la que fue titular y anotó 12 puntos en la primera parte. Terminó como el mejor triplista del torneo (70%)

Joaquín Portugués (Gran Canaria): Compensaba el ataque del Gran Canaria aportando puntos desde el perímetro. Buena técnica.

Brais Gago (Estudiantes Lugo): Base muy rápido y con tendencia ofensiva. Es el motor de su equipo. Bajito (1.75), es listo para recuperar rebotes (7). Tirador irregular y buen asistente. 13.6 de valoración.

Roberto Abuín (Estudiantes Lugo): Jugador que actúa en la posición de base, aunque por altura (1.85) le corresponda otra labor. Organiza y anota (13 puntos).

Beñat Hevia (Easo): Base con buena mano y del que manan muchos puntos de su conjunto (13.7). Sólo mide 1.75. Uno de los mejores directores de la competición, el mejor por valoración (16).

Jon Urtxulutegi (Easo): Ala-pivot de actividad contínua, imprime carácter al juego del grupo. No duda en ir directo al aro (13 puntos).

Tiempo muerto del Easo

Matías Boho (Valencia): Ala-pívot de primer año al que le gusta jugar de cara y lanzar de tres (40%). Colabora en el rebote.

Domantas Sabonis (Unicaja): Hijo de Arvydas. De primer año, se sitúa entre la posición de alero y ala-pívot. Juega de cara y al poste. Con carácter.

Fran Alonso (Unicaja): También de primer año. Base-escolta con muy buen tiro de tres metros. Busca siempre el pase creativo.

Daniel Astillero (Blancos de Rueda): Interior de 1.91, ha sido el referente de su equipo (16 valoración). Largos brazos.

Ibrahima Dione (Club Basket Zaragoza): Jugador de color a mitad del camino entre el 3 y el 4. Gran capacidad atlética y para el 1×1. Juego pausado.

Alberto Clemente (San Antonio): Alero de 1.92 con alta capacidad para desbordar en el 1×1 frontal. Tres partidos muy completos (17.7 valoración).

Javier Cortina (Genovés): Ala-pívot de la cantera de Valencia. sus mejores armas: Lanza muy bien de tres puntos y carga el rebote ofensivo. Acabó con un promedio de 16.3 de valoración.

Javier de la Blanca (Real Madrid): Jugador de Jaén. Compensa su falta de altura (no llega a dos metros) en posiciones interiores con buena técnica y desparpajo.

Alberto Martín (Real Madrid): Base veloz y con excelente dominio del bote y del pase. Le faltó un punto de anotación.

Cedric Alexander (Peixe Marín): El tercero de los congoleños. Interior (1.98), es muy potente. Parejo al nivel de Mekundi. Le faltó compañía en su equipo. Su fue de Utebo sin ninguna victoria pero con unos números de MVP: 24.3 puntos y 12.3 rebotes.

Alberto López de Silanes (CAI Zaragoza): Ala-pívot pelirrojo. Excelente actitud, que le hace rebotear con confianza (11.3). Lanza de tres. A veces juega precipitado.

Antonio José Ruiz-Rico (Jaén): Alero con gran capacidad para penetrar por la derecha y correr el contraataque. Ayuda en el rebote (13 rebotes). En clara progresión. Terminó con 21 de valoración.

Nil Deix (Manresa): Líder del Manresa. Anotador desde todas las distancias (16.3 puntos por partido). Buen triplista. Mide 1.93.

Carlos García (Cajasol): Uno de los mejores interiores de esta categoría. Corre muy bien la pista para su altura (2.02). Es un ala-pívot. Internacional.

Kristaps Porzingis (Cajasol): Alero letón de dos metros muy coordinado y con buena mano. Tiene visión de juego. Debe ganar peso. Fue el sexto mejor valorado del campeonato (18.8) pese a que no jugó tanto como otros jugadores.

Adrián Camino (Cajasol): Escolta con buena técnica, tanto de bote como de pase. Ha progresado mucho esta temporada.

Daniel Tugores (Sant Josep): Máximo anotador de su equipo, fue esencial en el triunfo ante Quintanar. Terminó con 21 de valoración por partido.

Iván Saiz (Pas Piélagos): Alero muy completo y anotador. Buena mano desde la larga distancia. Fue el sexto mejor anotador de la primera fase (18.3).

Alejandro Valle (Covadonga): Ala-pívot que se mueve bien por todas las zonas del campo. Rebotea y puede anotar de tres. Promedió 15 puntos por partido.

02
jun
11

Cuartos de Final: Canarias vs Cataluña


Gran Canaria 66 Estudiantes Lugo 59

En las playas de Dakar se agolpan los adolescentes en el atardecer. Las chicas son minoría. El mar es bravío y las mareas no invitan al baño. Los jóvenes se agolpan en la arena. El deporte llena cada grano. La lucha senegalesa copa casi todos los huecos. Los rectángulos en los que se juega al fútbol son imaginarios, casi como las destruídas camisetas de equipos de fútbol que los chicos africanos cuidan como una reliquia. En su espalda se leen nombres de otros chicos, como ellos, que han encontrado la fama y la riqueza en Europa. Sus ídolos. Su sueño. Hay pocas canchas cercas de las playas, pero en las que hay, los grupos se amontonan a la espera de su turno para echar una pachanga. Thiam era uno de esos chicos hasta que tuvo la opción de ir a Gran Canaria, a empezar a soñar despierto.

De todos los jugadores africanos que están copando la atención en este campeonato, quizá sea él, el ’17′ del La Caja, el que mejores fundamentos explota, el que tiene un lanzamiento de cuatro metros más ligero, el más regular, el que posee un tiempo de salto más ajustado, el que no solo se apoya en su imponente físico, fibroso pero desequilibrante, para hacer daño. Ayer, se medía con otro chico que está en España para soñar despierto, un congoleño llamado Gullit Mukendi, que terminó desarropado por la majestuosidad de Thiam (31 puntos, 23 rebotes y 44 de valoración). Su irrupción en el último cuarto, donde acaparó las canasta de su equipo, terminó de desquiciar a un Estudiantes que, huérfano de su torre africana (6 puntos y 11 rebotes) se valió de sus exteriores y su acierto triple para no agarrarse a la sorpresa, la misma que un día había firmado derrotando al Valencia y entrando entre equipos ACB y el Canterbury, en cuartos.

El partido llegó igualado a esos últimos diez minutos por el empeño de los lucenses en no dejarse llevar. Ese espíritu fue gestado en el minuto final antes del descanso cuando lograron encadenar ocho puntos para irse sólo dos abajo (28-30). Neutralizado Mekundi, un jugador al que le faltan muchas clases de técnica individual y de conocimiento del juego (su posicionamiento en el ataque es en ocasiones caótico), eran Brais Gago, Simón Cuba, Roberto Abuín y Segi Quintela los que agarraban con sus triples (lanzaron 35 entre los cuatro) a la opción de pasar a semifinales. Con ese comportamiento de los chicos gallegos, el Gran Canaria tuvo dudas y fue a rebufo durante todo el tercer cuarto.

Thiam no perdió la fe. Dice su entrenador Jesús Ponce que tanto él como su compatriota Mouhamed Barro (15-13, ayer) no se saltan un rezo como buenos musulmanes. No perdieron ayer esa fe en la victoria y capitanearon, sobre todo Thiam, la reacción del Gran Canaria en un último cuarto donde Mekundi se vió sobrepasado por su hermanos de continente. La trascendencia de el juego de los dos senegaleses en el Gran Canaria es patente en la suma de sus anotaciones (46 de 66 puntos). Thiam, como si estuviera en una de esas playas de Dakar, ahora espera su turno para volver a jugar.

Estudiantes Lugo (13+15+22+9): Gago (15), Cuba (10), Abuín (6), Rodríguez y Mukendi (6) –quinteto–. Piedracoba, Pérez, Fernández, Quintela (14), Conde, Méndez (8) y Couselo. Entrenador Sisenando Peinó

La Caja de Canarias (19+11+16+20): Barro (15), Marrero, Reillo (3), Santana (2) y Thiam (31) –quinteto–. Jaén, Díaz, Perera, Cousillas (2), Portugués (9) y Santos (4). Entrenador Jesús Gonzalo Ponde

Real Madrid 51 Badalona 84

Hay varios jugadores que están sobresaliendo en este campeonato. Los hay que ya dieron de hablar hace un par de semanas en el Junior en tierra gallegas. Agustí Sans, del Joventut, fue uno de ellos. Anotó diez puntos en la final de Porriño ante el Barcelona. Ahora, como líder de su generación, de la cadete, quiere resarcirse y enmendar en Zaragoza lo que no lograron sus mayores: evitar el doblete de formación para el club blaugrana.

Esa exigencia de estar siendo vigilado por todos, que espera que haga algo espectacular, es una presión que no aguantan todos los jugadores cadetes, poco acostumbras a las situaciones críticas y llenos de preguntas en su juego. Sans mantiene una madurez impropia de su edad. Al salir a la pista ante el Real Madrid, en cuartos, no temía nada, sabía su papel, que debía comandar a la Penya hacia la siguiente ronda. Diez puntos y un asistencia llevaron su firma en el contundente parcial de 2-14 en cuatro minutos con los que el Joventut, como el Barcelona unas horas antes ante el Estudiantes, zanjó de una descarga de electricidad su pase a semifinales.

La exhibición de Sans fue suficiente para paralizar a un Real Madrid que parecía ser más débil en el primer vistazo. La diferencia física era visible. Parecían niños pequeños contra otros algo más grandes. Un equipo más hecho contra otro menor. Un candidato al título contra otro que no lo es. No es que el Madrid sea un mal equipo, pero sí es peor que el Joventut. No tiene su polivalencia, su trato táctico, su conciencia colectiva, no tiene tampoco a ningún Sans. Tien un buen base como es Alberto Martín, cuyo cuerpo puede ser su peor enemigo, pero no tiene un bloque como el del Joventut, encaminado a jugarse la gran final ante el Barcelona si supera mañana al Gran Canaria.

La zanja cabada en el primer cuarto (11-23) fue engrandecida en el tiempo. El Madrid no logró ganar ningún parcial, pese a que se empeñó en hacer algo, defendió agresivo en diferentes dibujos y tuvo acierto exterior (38% de tres) y nada interior (27% de dos). Consumido por el nerviosismo y el no saber qué hacer ante el Joventut, se consumió en las derrotas (24) y en la impotencia para recuperar terreno ante un equipo que no frenó en su impulso, estando Sans o no en pista, con jugadores con un rol definido y que interpretan el baloncesto como una composición colectiva.

El dominio badalonés llegó a reflejarse en un marcador que expresaba la dureza del momento par alos chicos del Madrid, que hasta entonces habian tenido un camino demasiado plácido por Zaragoza. El Joventut, que había sufrido ante Canterbury y tenido que exprimirse ante Baskonia, no redujo las revoluciones y obtuvo en Gomila y Nogués dos anotadores solventes, en Assalit, a un base con mando y buena mano, a Iriarte y Abald, a Jofresa, a Bauza… a todos hasta completar un buen partido (7 pérdidas solo para la Penya) sin respuesta para el Madrid.

Real Madrid (11+15+10+15) Martín (6), De la Blanca (9), Vivas (2), Gil (10) y De Miguel –quinteto–. Gómez (10), Calle, Ruiz (7), Moreno (3) y Pozuelo (4). Entrenador José Luis Pichel

Joventut (25+20+19+22) Gomila (13), Jofresa (4), Sans (15), Assalit (9) y González (2) –quinteto–. Costa (8), García, Abalde (8), Iriarte (5), Nogués (13), Ventura (2) y Bauza (5). Entrenador Francesc Redondo

Unicaja 61 Canterbury 68

El Unicaja de Málaga concluyó su visita a Zaragoza en cuartos de final, ronda que no pudo superar porque se encontró con una fuerza de la naturaleza. Y algo más. La potencia del congoleño Jonathan Kasibabu fue terminal para un cuadro malagueño que no cejó en su empeño de paralizar a los dos africanos del Canterbury, y lo logró con Bourama Sidibe (sólo 6 puntos en un 2/7 más 17 rebotes). Pero ayer no fueron ellos los determinantes. Los triplistas apostados para aprovechar los huecos de la defensa andaluza cosieron a triples al Unicaja (10/22 de tres). Los canarios se encontrarán con el Barcelona en semifinales, ya en el Príncipe Felipe, y la expedición del Unicaja partirá hacia Andalucía con la cabeza bien alta y con la maleta de la experiencia bien cargada para el año que viene. Hay que recordar que el Unicaja competía en este campeonato con la generación de 1996, que el próximo curso aún será cadete. Bueno, Kasibabu y Sidibe, también.

Sería metir negar que la presencia de Kasibabu volvió a condicionar el ataque y la defensa del Unicaja, pero olvidarse de mencionar a los compañeros canarios de Kasibabu y Sidibe sería faltar a la verdad. Su puntería en la línea de tres fue letal par aun Unicaja que no presentía que el peligro del Canterbury fuera más allá de sus dos imponentes africanos de dos metros.

Sabiéndose lo que se jugaba, Rafael Piña introdujo en su quinteto a los tres jugadores de segundo año que han completado el grupo en Zaragoza, para dar más aporte físico a la batalla que esperaba bajo los tableros. Los primeros compases fueron de tanteo, con los pívots del Unicaja muy atentos para anticiparse a los pases que tenían como destinatario los dos africanos del Canterbury. Y no fue anecdótico que los canarios tomaran su primera ventaja en el marcador cuando Kasibabu se fue de la pista cojeando, una lesión que luego no repararía más alarma (11-6, min.5). En su ausencia, la salida de Domantas Sabonis y la búsqueda del pase extra para eludir la intimidación del senegalés Sidibe sirvieron para que el Unicaja recuperase la igualdad, aunque un triple imposible desde su campo de Alberto Moreno puso el definitivo 14-10 con la bocina zumbando (min. 10).

Recuperado Kasibabu, el congoleño se apresuró a tomar protagonismo. El Canterbury empieza muchas ataque con el en la posición de ’1′, en la frontal del aro, y si recibe y le flotan, él no se corta en lanzarse un triple. Anotó de forma consecutiva dos de los cuatro que reflejaban ayer su estadística con una suspensión inalcanzable para un taponador y con estos proyectiles se propulsó la ventaja del Canterbury (22-12). Para remendar el agujero, Rafael Piña propuso la misma zona 2-3 que en octavos había colapsado al CBZ y tuvo sus frutos. Cerrados atrás, el Unicaja pudo suministras de rebotes su contragolpe, con el que, pese a las numerosas sanciones de pasos, fracturó la racha del rival y se colocó 24-22.

El Unicaja había respondido hasta ese momento a todas las situaciones de peligro. Centrado en cortar el suministro de balones a los postes, con buenas ayudas, y en no permitir segundas oportunidades, descuidó al resto de jugadores del Canterbury, que estuvieron muy afortunados en el tiro. Alejandro Jiménez sería el responsable de los dos siguientes tirones con los que el Canterbury puso en jaque a un Unicaja atemorizado para penetrar o aproximarse al aro, salvo Domantas Sabonis, que logró neutralizar una nueva ventaja canaria. Un nuevo triples de Jiménez y otro de Sánchez (41-31) provocaron un nuevo movimiento táctico del Unicaja, que insistió en una presión que sacó muy bien el Canterbury. Un mate impresionante de Kasibabu colocó de nuevo la diferencia en diez puntos (51-41) a falta de un cuarto.

El mazazo psicológico se visualizaba en el rostro de los chicos del Unicaja, pese a que sus compañeras del Marbella intentaban animarles desde la grada. Sin embargo, un nuevo tiempo muerto del Unicaja (55-43) sirvió para espolear a los malagueños y, en especial, a Samuel Santoro, que se puso al equipo sobre sus espaldas. Tres triples del jienense y otro de Enrique Cortés sirvieron para creer (61-58) y dar un último latido de vida al Unicaja. Pero la quinta falta del propio Santoro y la venganza de un nuevo triple de Alejandro Jiménez rompieron el efecto. No del todo, porque a falta de 20 segundos, el combativo Alvaro Blanes tuvo dos tiros libres para poner a su equipo a uno, pero falló ambos y, en la siguiente jugada, el Unicaja cometió una antideportiva que terminó de cerrar el partido y su participación en este campeonato, una gran experiencia para el año que viene.

Canterbury (14+15+22+17): Rodríguez (3), Jiménez (14), Kasibabu (27), Sánchez (6) y Sidibe (6) –quinteto—. Fernández (5), González, Moreno (7), Vega y Navarro. Entrenador Santiago López

Unicaja (10+14+17+20): Montoro (17), Moreno, Aguado, Blanes (4) y Guerrero (2) –quinteto–. Pérez, Jiménez (1), Cortés (11), Alonso (11), Saboni (13) y Mendiola (2). Entrenador Rafael Piña.

Barcelona 73 Estudiantes 45

El Barcelona pasa a semifinales tras imponerse con contundencia al Estudiantes, al que le costó digerir ir por detrás en el marcador desde el principio y al que los nervios y la precipitación le llevaron a estrellarse ante un Barcelona muy serio y motivado. El ritmo de Bernat Camarasa (8 puntos y 7 asistencias) y la anotación procedente de los aleros blaugranas no pudo ser paliada por un Estudiantes que fue todo corazón.

El Barcelona salió muy intenso a la pista central del Siglo XXI enchufado a la energía voltaica que dispone Bernat Camarasa. Dos robos suyos contribuyeron a que, en el primer minuto, los catalanes dispusieran de una renta de 6-0 que proporcionó confianza a unos y hundió en las dudas a los colegiales, que ardaron un buen rato en serenarse e intentar generar jugadas que potenciaran sus ventajas.

Cuando se retiró Camarasa, el daño ya estaba hecho (13-3, min. 5) y el Estudiantes seguía perdido en un laberinto de tiros precipitados y muchos triples guiados por la ansiedad de una diferencia que el Barcelona iba cimentando en contragolpes o acciones que terminaban cerca del aro de sus aleros, Castenys, Barrera y Cuso, preferentemente, y que pronto le proporcionaron la segunda opción de los tiros libres (26-9, min, 10).

El Estudiantes ya tenía para entonces todos los síntomas de un equipo ansioso, que se ve por detrás en el marcador ante un rival que no le suelta del cuello. Con contínuos cambios tácticos (probó varias zonas de forma esporádica ante el mal día de los tiradores catalanes: 0/8) y de hombres, Enmanuel Hernández pretendía configurar un quinteto que le diera la agresividad en defensa. La salida de Juan Calderón, que el día anterior había corregido esa deficiencia ante Murcia (25 puntos en octavos), fue un pequeño bálsamo (30-17), pero el Barcelona seguía cerrando la puerta de la rápida transición al rival, así que la fórmula no podía repetirse, y sólo encontraba vida en los rebotes ofensivos. Además, al mínimo susto, Marc Calderón paró el partido y volvió a colocar a Camarasa en la pista para ganar un ritmo que se perdía sin él (38-21, min.20).

En la segunda parte, el Estudiantes luchó con todo su corazón, pero con poca cabeza y seguridad en si mismo, dilapidado por las prisas de un marcador adverso que nunca pudo entornar. La aceleración sirvió para mantener una defensa mucho más comprometida, pero no para bajar de la barrera de los diez puntos de diferencia. La única vez que se acercó a ese cerco fue cuando, sin la oposición del brasileño Henrique y con Camarasa descansando tras un tremendo costalazo, los chicos del Estudiantes se acercaron al aro y Ander Martínez anotó un triple (46-34, min 27), la que era la solución más repetida y menos productiva (2/27 de tres).

El Barcelona no dio opción en ningún momento (8-3 tras un tiempo muerto), centrado en hacer su juego y con el acierto de Ignasi Moix (retirado cuando faltaba un minuto para recibir una ovación), el gemelo de Xavier, en los 1×1 que disponía para finalizar las jugadas, cada vez más largas (11 puntos en la segunda parte). Estudiantes seguía estrellándose una y otra vez contra la defensa de un motivadísimo Barcelona, que celebraba cada acción como si estuviera el resultado en vilo. Emmanuel Hernández recordó a sus jugadores que el partido duraba 40 minutos y finalizó el encuentro con una presión a todo campo y felicitando a sus jugadores por la temporada, por su sacrificio, por su esfuerzo.

Barcelona (26+12+12+23) Ignasi Moix (13), Camarasa (8), Cuso (12), Andrade (8) y Cantenys (12) –quinteto–. Barrera (11), Xavi Moix (4), Martín (1), Saborido (4), Pérez (2) y Rodríguez. Entrenador: Marc Calderón

Estudiantes (9+12+15+9) Ramón (2), Antúnez (11), Bermúdez (2), Djurasinovic (4) y Martínez (5) –quinteto– Calderón (3), Martín, Orenga (6), Muñoz (4), Jiménez, Franco (4) y Krüger (4). Entrenador: Enmanuel Hernández.

Resultados de hoy

Estudiantes 45 Barcelona 73 Estadísticas

Canterbury 68 Unicaja 61 Estadísticas

Estudiantes Lugo 59 Gran Canaria 66 Estadísticas

Real Madrid 51 Joventut 84 Estadísticas

Semifinales

Barcelona — Canterbury

Gran Canaria — Joventut

01
jun
11

Octavos de final: Kasibabu y Sidibe empequeñecen al CAI


Canterbury 52 CAI Zaragoza 48

Sidibe y Kasibabu, con sus compañeros

En uno de los debates abiertos en el baloncesto nacional se discute sobre dos nombres: Mirotic e Ibaka. Son apellidos que a un abuelo le costaria pronunciar. ‘Quién dice que es’. La elección de uno de los ‘naturalizados’ para celebrar con España el Europeo es uno de los dilemas que se abren sobre la cabeza de Sergio Scariolo. Nikola y Serge son españoles como uno nacido en Esplús o en Archidona. Viven o han vivido en España, donde se han hecho jugadores de baloncesto. Son producto de la cantera española, de su inversión, del trabajo de técnicos, de los medios de los clubs, del esfuerzo de las federaciones. Son producto también de los nuevos tiempos, de la globalización de la información, de la eliminación de barreras inaccesibles, de la exportación de talento más allá de las fronteras. Sin entrar en valoraciones morales o éticas, en visiones positivas o negativas de traer a España a un chico de 14 o 15 años desde un país diferente (¿darle una oportunidad o apartarle de su familia?), la inclusión de chicos extranjeros, como fueron Ibaka y Mirotic, en los equipos de formación españoles está condicionando el desarrollo de las competiciones. Aquel que pueda ‘becar’ a uno de estos chicarrones de dos metros (todos son pívots de una estructura adulta) pasa de ser un equipo más a ser una potencia. Es algo totalmente lícito.

El Canterbury Lions es un club de baloncesto de un colegio de Las Palmas que cuenta con unos 1.000 alumnos, una octava parte de los habitantes de Quintanar, cuyo equipo fue apeado de la competición por un 0-3 jugando con chicos de la comarca. Esta temporada, el Lions ha arrasado en las competiciones canarias, demostrando el buen trabajo de su cantera. En su equipo cadete, que ha superado al ACB Gran Canaria, juegan dos africanos: un congoleño de 15 años, Kasibabu, y un senegalés de 14 años, Sidibe. Es el único equipo del Nacional que compite con diez jugadores, porque se lo permite la presencia de estos dos físicos imponentes. La pareja de colosos puso contra las cuerdas al Joventut, la cantera con mayor presencia en su equipo ACB, y ayer se merendó al CAI Zaragoza, el equipo que participaba en la competición como el campeón de la federación organizadora, la aragonesa. Sin los dos africanos, difícilmente se hubieran dado estos resultados.

Kasibabu tiene unas espaldas espectaculares y le gusta gesticular. Sidibe es un filamente, un gemelo de sus compatriotas Barro y Thiam, que juegan en el vecino Gran Canaria. Kasibadu se fue ayer a unos ‘modestos’ 18 puntos y 12 rebotes. Sidibe fue el MVP del partido (10 puntos, 20 rebotes, 3 asistencias, 6 tapones) con 29 de valoración. El CAI, al completo, hizo 33. Marcos Portalez, el mejor pívot maño, se fue a casa eliminado y con un -5.

Pero todas estas matemáticas son diminutas comparadas con la inmensa sensación de miedo, de susto, que meten en el cuerpo cuando uno o los dos están defendiendo. Esta presencia real e imaginaria (qué pasará si penetro, la fantasía del tapón recibido) delimitó el ataque del CAI a tiros lejanos o acciones precipitadas y provocó que su defensa se cerrase hacia ellos, abriendo espacios para que los otros Lions, los menos vistosos, anotaran triples decisivos, levantando la mano y pidiendo su protagonismo (4/9 en triples).

Podríamos hablar en esta crónica de cómo el Canterbury amasó su ventaja en el segundo cuarto, cuando Portalez estaba sentado en el banquillo con tres faltas. O cómo el CAI se encomendó a Juan Zubizarreta y el pelirrojo y batallados Alberto López para creer en una remontada imposible. O cómo un triple de Zubizarreta y una canasta de Garfella más falta (no anotó el libre) hizo soñar con una agónica opción con pocos segundos para el final. O de la simple y arcaica forma de atacar que el Canterbury propuso, bombeando balones para que unos de sus colosos rematase como Urzaiz. O señalar con boli rojo el 16/72  en tiros del CAI. Podría escribir muchas cosas, describir todas las jugadas, recitar la estadística al dedillo, pero todo resultaría excesivo cuando, simplemente, se puede escribir dos apellidos: Kasibabu y Sidibe.

Canterbury (14+16+10+12) Moreno (3), Kasibabu (18), Sánchez (6), Navarro (2) y Sidibe (10) –quinteto–. Rodríguez, Fernández (5), González (2), Jiménez (6) y Vega. Entrenador: Santiago López.

CAI Zaragoza (14+7+12+15) Portalez (4), López de Silanes (16), Zubizarreta (22), Hernández y Querejeta –quinteto–. Molina (2), Pablo, Alocén, Gispert, Jaime y Garfella (4). Entrenador: Carlos Pardo

Estudiantes 71 Murcia 57

Juan Modesto Calderón es, hablando mal pero claro, una mosca cojonera. No es muy alto, pero tampoco un bajito. En su físico lo que más destaca es su pelo, enredado en rizos que caen a su antojo por su frente. La libertad de su cabello parece transmitirse a su juego, inteligente y audaz por igual, intrépido y valiente, un espíritu que le sirve para trazar la línea adecuada para marcharse de su defensor y serpentear entre las alturas para atrapar un rebote. Esa habilidad le valió ayer para ser el líder (25 puntos y 6 rebotes ofensivos) de un Estudiantes que explotó el débil balance defensivo y su pobre respeto al rebote ofensivo de un Murcia que no se dejó ir en ningún momento.

El encuentro tuvo fases verdaderamente divertidas. El Murcia es un equipo que juega bonito un baloncesto sin sistemas, con cuatro o cinco jugadores abiertos y con un escolta muy potente como Joel García. Jugando sin pívot porque los tenía cargados de faltas, con tres triples seguidos, los murcianos lograron irse (17-22) en el segundo cuarto.

Estudiantes no encontraba su juego, pero el susto le sirvió para despertar. Fue Calderón quien apretó el despertador y, entonces, con su energía, sus compañeros se pusieron a defender. Era la primera premisa que Emmanuel Hernández propuso en el tiempo muerto. La segunda versaba sobre lo ocurrido en la única derrota que hasta entonces había sufrido Murcia. Fue en la primera jornada, ante Valencia, que le cosió a balazos de contragolpes por su deficiente balance. Lo mismo hizo el Estu, defender y correr. Y no paró hasta quebrar la resistencia murciana, que ya no encontraba tan alegremente a sus tiradores ni a Joel García, muy vigilado.

En los dos primeros minutos del tercer cuarto y con esta fórmula, el Estudiantes puso tierra de por medio (37-27). El Murcia no encontraba soluciones ante la activa defensa madrileña y su letanía en el balance y para cerrar los rebotes era castigada, especialmente, por Calderón. El resultado del tercer cuarto (26-16) sería decisivo y terminal para las aspiraciones de un Murcia que luchó hasta el final, aunque ya era demasiado tarde.

Estudiantes (11+18+26+16): Martín (4), Bermúdez (9), Djurasinovic (3), Kruger (6) y Martínez (7) –quinteto–. Ramón (2), Calderón (25), Orenga (5), Muñoz (2), Antúnez (3), Jiménez (2) y Franco (3). Entrenador Emmanuel Hernández

CB Murcia (8+17+16+18) J.García (17), Sánchez (6), Gómez (2), Vicente (3) y Sáez –quinteto–. Belmonte (2), V.García (4), Saura (9), Pujante (3), Lucas (6), Carrillo y Sarrías (5) Entrenador: Javier Martín

Barcelona 105 Easo 55

Ignasi y Xavier son idénticos. Es difícil saber quién está jugando en cada momento y podrían ser intercambiables perfectamente. Hay que fijarse bien en su dorsal para no equivocarse. Hay a doce chavales de San Sebastián a los que no pegarían el cambiazo. El puño cerrado de Xavier cada día que anotaba uno de sus 6 triples será el agrio recuerdo que se llevarán del Campeonato de España cadete, ese en el que el Barcelona les eliminó el octavos. Pero es cruel que se queden solo con eso, porque también hubo una cara bonita, la de un grupo que le plantó cara a uno de los grandes favoritos y que le hizo poner la máquina al máximo de revoluciones para derrotarles. Tanto que, mediado el primer cuarto, Easo era el que se imponía (5-10) y generaba dudas en un Barcelona que encontró en la muñeca de Xavi Moix su salvación. Tres triples consecutivos rompieron la baraja de un Easo que no renunció a la defensa individual y que en ataque se mostró muy ordenado y convincente cuando la pelota estaba en manos de su base, Beñat Hevia (15 puntos) y de ese grandullón infatigable en cuya camiseta se lee su apodo ‘Urtxu’. Jon Urtxulutegi es buen heredero de David Doblas.

El Barcelona pegó el acelerón porque tiene un base que tiene esa velocidad extra que pocos jugadores tienen en este campeonato. Su decisión y visión de juego antecedía el movimiento perfecto, habilitando a Moix que, paciente y siempre libre de marca, martilleaba desde una esquina. En esos momentos de desorientación vasca, el brasileño Fernando Henrique hizo valer sus centímetros y recogía todo aquello que Moix y Camarasa no enviaba dentro de la cesta.

Si al descanso la diferencia ya apuntaba hacia la claudicación del Easo, el Barcelona se aseguró de aniquilar cualquier duda con una intensidad que no supieron paliar los jugadores vascos. Con Hevia e Urtxu paralizados (sólo 6 puntos de ambos en el segundo periodo), el Easo apenas anotó 15 puntos en 20 minutos, mientras que Marc Calderón desplegaba toda su artillería, que es mucha (siete jugadores superaron la decena de puntos y Moix acabó con 20).

FC Barcelona (23+32+31+19) Ignasi Moix (8), Camarasa (14), Cuso (12), Henrique (12) y Castenys (10) –quinteto– Barrera (13), Xavier Moix (20), Martín (2), Saborido (1), Pérez (2), Rodríguez (11). Entrenador Marc Calderón

Easo (20+20+7+8) Hevia (15), Sa Silva (3), X.Sarasola (3), I.Sarasola (8) y Urtxulutegi (18) –quinteto–. Ibarloza (2), Ormaetxea, Maiz, Alonso (4), Sánchez, Pino y Landa (2) Entrenador Gerardo Pérez

CB Zaragoza 47 Unicaja 67

Sabiendo sufrir, que es como se forman los equipos, el Unicaja selló ayer su acceso a los cuartos del Campeonato de España Cadete de Zaragoza al deshacerse del CB Zaragoza (47-67). La diferencia de veinte puntos no refleja para nada el valor de un triunfo que fue elaborado con paciencia ante un rival que jugó sus cartas (una zona 2-3). Pero el inteligente movimiento de Rafael Piña, introduciendo el mismo dibujo defensivo (zona 2-3) que su rival y la mejor circulación de la posesión, marcando balones dentro para generar la primera ventaja, supuso que los malagueños pudieran romper la resistencia aragonesa (44-47, min. 30) en el cuarto definitivo y avanzar hasta la serie de cuartos donde espera, a falta de su enfrentamiento esta tarde, el CAI Zaragoza o el Canterbury Lions.

Al Unicaja le costó hacerse con el control del partido hasta que no encontró la templanza suficiente para atacar la zona cerrada que su rival le planteó desde el minuto 6. No era algo nuevo, porque el CBZ se había colado así en la ronda de eliminatorias venciendo al Sant Josep balear y con la misma táctica, el Unicaja había cedido en las semifinales del Campeonato de Andalucía ante el Jaén CB y casi pierde su puesto en el Nacional ante El Palo.

Los zaragozanos atacaban con inteligencia. Sacaban a los interiores andaluces a posiciones exteriores para jugar un 1×1 y, especialmente, Ibra hacía daño con sus pausados movimientos ante pares más lentos. El jienense Samuel Montoro era en los primeros momentos el referente malagueño con su actividad, que le valió para robar o rebotear en ataque, pero como el resto de sus compañeros, no encontraba el acierto exterior (terminó con 0/7).

El intercambio de parciales se sucedió hasta que el Unicaja tuvo la primera oportunidad de romper el partido tras cuatro minutos en los que no se movió el marcador (14-17). Fue con sus dos hombres más grandes en pista (Rubén Guerrero y Sergio Mendiola) y barriendo ambos aros, cuando el Unicaja forzó un 0-6 (14-23) y obligó al tiempo muerto del CBZ que abusaba del bote.  Intentando aprovechar esta situación, el Unicaja subió las líneas para presionar, pero su mala ejecución ayudó a que el equipo aragonés se impulsara en rápidas transiciones para deshacer la desventaja. El parcial de 0-9 fue rematado con un triple de Stefan Tanasie, respondido por otro de Enrique Cortés con el que se llegó al descanso (23-26).

El tercer cuarto empezó con la misma dinámica que el anterior. Ibra castigaba abierto a los defensores malagueños y con siete puntos seguidos del aragonés se entró en un intercambio de canastas que escondía el mejor temple de los malagueños para atacar la defensa maña a falta de los últimos diez minutos (44-47).

En el descanso entre cuarto, Piña sacó el manual del buen entrenador y copió de su adversario su estrategia. Aplicó la misma zona que estaba sufriendo (2-3) y cegó el ataque aragonés, que no pudo anotar una canasta en juego hasta el minuto 37. Ese movimiento repercutió al otro lado, donde la confianza de la defensa produjo paciencia en el ataque y, con ello, los fantasmas de un final apretaron se disiparon. Conduciendo el balón hacia posiciones interiores, donde siempre estaba ocupado el poste bajo y el alto, el Unicaja halló la ventaja necesaria para anotar desde dentro o sacar fuera para habilitar un triple abierto, donde ahora sí, Francis Alonso estuvo acertado con dos conversiones. Con un nuevo tiempo muerto del CBZ, Piña introdujo de nuevo la presión, que ahora sí tuvo su efecto. Dos pérdidas  consecutivas derivaron en dos bandejas de Samuel Montoro, ante la mirada del seleccionador Diego Ocampo, y la apertura de una brecha (45-56) por la que el adversario se fue diluyendo en pérdidas (32 en total) y un crecido Unicaja penetró para rematar la faena e introducirse en los cuartos de final.

100×100 Basket CBZ (14+9+21+3) López (2), Tenasie (9), Dione (19), Cobos (2) y Navarro (2) –quinteto–. Cebado, Lou, Medina (4), Solanas, Gallardo, Gaudo (4) y Ferrando (5). Entrenador José Antonio Martín

Unicaja 96 (17+11+19+20) Montoro (14), Moreno, Sabonis (6), Aguado (8), Mendiola (12) –quinteto– Pérez (2), Cobo, Jiménez (4), Cortés (8), Alonso (9), Blanes (2) y Guerrero (2). Entrenador Rafael Piña

Baskonia 33 Joventut 66

La Penya se mostró muy solvente para superar a un Baskonia que volvió a utilizar una rotación muy corta (cinco jugadores jugaron más de 32 minutos). Tras los apuros sufridos la jornada anterior ante el Canterbury, el conjunto catalán se centró en provocar un cortocirtuito en el ataque vasco secando a su mejor jugador, Carlos Martínez (sólo 3 puntos en 1/13 en tiros y -8 de valoración). Esta atención produjo que el ataque baskonista se canalizara hacia el otro becado, el senegalés Ilimane Diop, que por sí solo lanzó más veces que el resto de compañeros en pista, a excepción, claro de Carlos Martínez. Diop se fue hasta los 20 puntos, pero poco importaba porque el resto no sumaban.

No obstante, no fue hasta el tercer cuarto y un parcial rotundo de 16-0 cuando el Joventut se pudo marchar definitivamente y pensar en la próxima eliminatoria donde, previsiblemente, le espera un hueso más duro de roer, el Estudiantes de Lugo, que ayer eliminó al Valencia.

Esta victoria se puede interpretar como el éxito de un modelo, el de la Penya, que edifica equipo con buenos jugadores (Agustí Sans anotó ayer un 4/6 en triples) ante el, también lícito, ideario del Baskonia, que prefiere formar jugadores de futuro. Apuntar que dos de los becarios que tiene el conjunto vasco no pudieron jugar el torneo al imperdírselo sus federaciones de origen pare evitar su nacionalización.

Baskonia (7+9+9+8) Ayala (1), Zuazua (5), Romano (2), Martínez (3) y Diop (20) –quinteto–. Sanz, Vicario (2), Rodriguez, Bardaji, Negrín y Medina. Entrenador Jesús Luis Pérez de Albéniz

Joventut (9+15+21+21) Gomila (4), Jofresa (7), Assalit (5), Iriarte (8) y Bauza –quinteto–. Costa (2), García (8), Sans (14), Abalde (3), Nogués (5), Ventura (8) y González (2). Entrenador Francesc Redondo

Real Madrid 65 Blancos Rueda 37

El Real Madrid logró su pase a los cuartos, donde le espera el Joventut, después de derrotar al Blancos de Rueda de Valladolid. El equipo de José Luis Pichel controló el encuentro desde el principio y mantuvo una renta cómoda de diez puntos después de conseguir un parcial de 0-18 entre el primer y el segundo cuarto gracias a su trabajo colectivo y pese a su mal día en los lanzamientos (17/45 t2 y 4/26 t3). Sin embargo, el acierto de los vallisoletanos era aún más deficiente y sus dos jugadores más destacados durante la fase de grupos, Daniel Astillero y Mario Rodríguez estuvieron por debajo de su nivel.

Resultados

100×100 Básket CBZ 47 Unicaja 67

Baskonia 33 Joventut 66 Estadísticas

Barcelona 105 Easo 55 Estadísticas

Real Madrid 65 Blancos de Rueda 37 Estadísticas

Estudiantes 71 Murcia 57 Estadísticas

Estudiantes Lugo 71 Valencia 69 Estadísticas

CAI Zaragoza 48 Canterbury 52 Estadísticas

Gran Canaria 57 Cajasol 50 Estadísticas

Cuartos de Final

Joventut — Real Madrid

Unicaja — Canterbury

Barcelona — Estudiantes

Estudiantes Lugo — Gran Canaria




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