Calentito, calentito, lo traigo calentito. Vengo del Unicaja y me pongo al piano de mi portátil para hacer algo que no me apetecía mucho hasta hoy: una crónica. Pedazo de enfermedad. Y mañana me leerán cuatro gatunos y no recibiré un cheque. Pero soy feliz. Como el Martín Carpena. Feliz como una perdiz.
Curiosos son estos síndromes de amnesia colectiva. Pillamos el refranero hispano para, sin quere forzar comparaciones animalescas, definir el ambiente que hoy se ha vivido en el foro malaguita con el ‘muerto el perro, se acabó la rabia’. Traducido, sin Aíto todo es tan bello y bonito.
Pues no. Ni mucho menos. Ni los sonoros aplausos, del mismo volumen que los pitos con los que se despidió a Aíto, con los que la afición acompañó el regreso de Chus Mateo y Paco Aurioles y la entrada en pista y la primera canasta de Printezis, como si fuera un prisionero inocente ahora liberado de su cruel destino, acallaron las lagunas que tiene esta plantilla y el déficit que arrastra. Pese a las ganas que los jugadores transmitieron para dar el paso al frente que necesita el equipo y ponerse a la altura de la responsabilidad que ellos tienen de la trayectoria del Unicaja y de la condición de Top 16 de la Euroliga, el Caja Laboral saboteó el Carpena. Si hubiera seguido Aíto (‘recordado’ en una coreografía de la canción Alejandro’ de Lady Gaga), al final se habría encendido una traca de rabia. O a lo mejor se hubiera ganado. O no. Lo que es seguro es que, ayer, la gente se fue a cenar aliviada.
Chus y Aurioles rectificaron pocas cosas, aunque simplificaron algunos rasgos. Para empezar rectificaron varios roles (Printezis vuelve a ser útil, Jiménez apenas jugó de cuatro unos minutos y Tripkovic fue más testimonial que las desafortunadas salidas de Lima y Freire) y fortalecieron otros (Rubio y Blakney fueron titulares y Freeland se vislumbra como la veleta ofensiva). Tácticamente pocas alteraciones. No había cambios. Se impuso la defensa 3-2 que jugaba Aíto, se atisbó una press en formación de la que se sacó poco provecho y hubo cambios contantes tras bloqueos para secar la sangría exterior al inicio de la segunda parte. Esa fue la herida por la que se murió el Unicaja, su ineficacia para impedir los lanzamientos exteriores con los que el Caja Laboral martilleó su defensa en la primera parte (10 triples en este periodo de 21 intentos). Cuando esta baza no existía, había dos caminos: San Emeterio o Batista, con balones interiores o desde el pick’n'roll con un inmenso Marcelinho.
El Unicaja descompensó la balanza de su ataque hacia el interior de la zona, bombeando balones a Freeland para sacar del partido a un estéril Barac, con los que compensó el primer arreón vitoriano firmado por Logan (las cinco primeras canastas fueron triples, tres del polaco que luego se enfrió en el banquillo) y después dibujando jugadas para primar los uno contra uno o encontrar tiros abiertos. Jiménez apareció en su dimensión de líder hasta el descanso tras el cual el Unicaja esgrimió más energía tanto en defensa con traps, la press y manos más activas como en la opción de correr y cambiando el dial del estático hacia latitudes lejanas (triples de Blakney, Berni y Saúl) para, con más pasión que lógica, ponerse por delante.
Pero la lesión de Archibald en el primer cuarto dejó a Chus Mateo sin rotación interior y con un socavón en el rebote que aprovechó el Caja Laboral para seguir sumando. Encima la rotación del base, con Freire y un McIntyre cojo, le sirvió a Ivanovic para apretar la defensa sobre el uno, obligar a jugar al Unicaja con la dirección de un escolta y perder el control del partido por unos minutos en los que el Caja Laboral tomó la iniciativa para no perderla jamás con la brújula de Marcelinho apuntando hacia la dirección correcta (71-76), pese al impulso de una grada feliz en su voluntaria amnesia.
La irrupción del Caja Laboral en el mercado invernal está revolucionando el gallinero de la ACB. El ‘zorro’ Josean Querejeta firmó un cheque de 800.000 euros y lo mandó con remite a Fuenlabrada para que le enviaran en paquetería exprés al ‘gallo’ Esteban Batista, el interior por el que suspiraba Dusko Ivanovic. Al Sur de Madrid ni se lo pensaron. Con lacito y todo. Sin patrocinador y con la sombra de la Ley Concursal detrás de la oreja, el dinerito calentito valía más que el MVP del equipo y quizá de la Liga. “De fuerza mayor” calificó José Quintana, presidente del Fuenla, la venta de su estrella. Unas semanas antes el Barcelona había hecho algo parecido con Joe Ingles y el CB Granada. El Cebé cedía gustoso a su mejor jugador para cubrir el agujero económico con 450.000 euros blaugrana y así paliar las deudas que mantiene con Hacienda, que embargó la cantidad ganada por el traspaso. La baja del alero australiano ha mermado considerablemente la racha deportiva del conjunto de Trifon Poch, en el pozo de la clasificación desde su salida, pero aliviado la cuenta negativa de su cartilla de ahorros. Ambas operaciones han abierto un debate sobre la necesidad de un cambio en la regulación de traspasos entre clubs de la ACB en la misma temporada, dado que, según los críticos, los equipos con mayor poder económico ‘alteran’ la competición con estas operaciones.
Tras pescar a Bautista, en Vitoria han puesto ahora los ojos en Carlos Cabezas (también se habla del francés Florent Pietrus), el base al que no quisieron fichar en verano por una diferencia no muy elevada y que terminó firmando por el CAI Zaragoza por una cantidad cercana a los 300.000 euros tras quedar libre del Khimki y que ningún Euroliga accediera a firmarle lo que pretendía. Con el filo del cierre de inscripciones del Top 16 (en una semana, el día 18), el Caja Laboral debería pagar ahora una compensación mayor al club aragonés, que ha abierto la puerta a una posible salida de su internacional si la oferta es buena.
El CAI no es el Fuenlabrada y el Granada. Cuenta con una economía saneada, un patrocinador sólido y una masa social copiosa (aunque esta temporada ha bajado, mantiene una cantidad de abonados de primer nivel en Europa) que le convierten en una entidad con potencial en la élite si logra edificar los cimientos de un equipo solvente.
La incorporación de Cabezas, añadida a la codiciada cesión de Pablo Aguilar aparentaba ser el inicio de este anclaje a la clase media de la categoría, incluso en el club valoraban su irrupción como un anzuelo para enganchar nuevos inversores y promotores. La ‘Marea Roja’ percibió ese esfuerzo y recordó las imágenes del pasado en las que el CAI luchaba como un grande más.
Pero si se produce ahora el traspaso del marbellí a Vitoria, ¿quizá esa imagen quede debilitada y el CAI pierda crédito? Pero… y si a cambio de Cabezas se logra ingresar un pico para apuntalar la plantilla en verano (se da por segura la marcha de un referente como Quinteros) o, por defecto, se añade un descarte de Vitoria (el Periódico de Aragón y Noticias de Alava hablaban hoy de la posible cesión de Pau Ribas). La otra incógnita, más peligrosa, afecta a pensar qué efectos sobre la marcha de la plantilla podría tener la salida de su base titular y si se podría repetir el efecto negativo que vivió Granada con Ingles. Desde mi punto de vista, el peso de Cabezas sobre el juego colectivo del CAI no ha alcanzado esa ascendencia, aunque José Luis Abós, al que la victoria en Alicante ha ayudado a aliviar las voces críticas, si perdería una referencia importante, su único director de juego puro, un buen defensor (no anda sobrado de ellos) y una mano con temple para los últimos minutos. La posible incorporación de Ribas reduciría estos inconvenientes.
La margarita está sobre la mesa de Reynaldo Benito y Willy Villar y ante ellos una dulce duda: ¿Mantener a Cabezas y afianzar una posición de prestigio en la ACB o sacar una buena tacada de un jugador cuya renovación será casi imposible? La respuesta nunca será madre de un problema.
Esteban Bautista es uno de los preferidos de los usuarios del Supermanager para gastar una de sus fichas de extracomunitario. El pívot del Fuenlabrada es el mayor embajador del baloncesto de Uruguay a lo largo del planeta, siendo el primero en su país en jugar en la NBA y que ha competido a un nivel alto en Europa, siendo uno de los mejores interiores de la ACB por estadística. No considero exagerado decir que gracias a Bautista en España hemos puesto a Uruguay en el mapa, pero no es el único nombre propio que conocemos. Tenemos a Jayson Granger en el Estudiantes, de padre estadounidense que se fue a jugar a este pequeño estado suramericano y se quedó a vivir y hasta se nacionalizó uruguayo, o a Panchi Barrera, el base que le ponía los alley hoops a Rudy Fernández cuando ganaron el Campeonato de España júnior para el Joventut y que recientemente volverá a España para jugar en la LEB Oro con el León.
Pero más allá de estos nombres propios o quizá será por mi ignorancia, el básket uruguayo es un total desconocido para la mayoría de los aficionados europeos y, más concretamente, españoles. Tristemente las noticias que llegan desde su Liga local resultan poco motivantes para zambullirse en el conocimiento de una competición que anda actualmente en el tramo de sus semifinales por el título, pero que esta semana se ha visto azotada por un grave acontecimiento que ha llevado a uno de sus clubs más representativos al descenso automático por culpa de los reiterados actos violentos que han protagonizado sus hinchas, la verdadera lacra del deporte en el Cono Sur. Este hecho se une a la sanción de tres jugadores de la Liga por dopaje y consumo de marihuana, lo que transmiten una imagen negativa de un baloncesto en alza.
El pasado jueves el Tribunas de Penas de la Federación Uruguaya de Basquetbol (FUBB) decidió en reunión de urgencia sancionar con un año de inhabilitación y el descenso automático a Tercera División al club Atenas después de la agresión que un hincha del Trouville sufrió por parte de cinco aficionados de las Alas Negras del Atenas de Palermo en los aledaños del Cilindro Municipal, cancha en la que se habían disputado los 47 últimos segundos del cuarto partido de la serie de cuartos de final por el título. Atenas había forzado el quinto encuentro de la serie después de que el encuentro tuviera que suspenderse con resultado de empate al producirse un error en el marcador que obligó a esta reanudación. Los cinco componentes del Tribunal decidieron esta drástica sanción al ser el equipo ateniense reincidente, al ser el protagonista de hasta cinco actos de violencia durante la temporada. El Trouville, equipo en el que jugó el argentino Paolo Quinteros durante su exilio uruguayo, había anunciado que decidía retirarse en condena de los hechos pero, finalmente tras la amenaza de ser sancionado al igual que Atenas y tras la mediación de los propios dirigentes atenienses pidiendo que continuara en competición, el equipo jugará en los próximos días su duelo de semifinales ante Defensor.
En un principio Atenas pidió que no se dictaminara ningún veredicto hasta que la justicia ordinaria no se pronunciase, algo que no ocurrió. El incidente se produjo en las afueras del pabellón tras un encuentro que había sido considerado como de alto riesgo por la policía estatal charrúa, lo que no evitó la violencia. Un hincha de Trouville salió del coche tras ser interpelido por un grupo de aficionados rivales y sufrió una paliza que le llevó al hospital. Testigos del acto presentados por Atenas posteriormente ante la policia indicaron que antes del altercado se produjo en respuesta a una anterior agresión verbal por parte del seguidor de Trouville. La investigación policial sigue su curso, pero la ley deportiva ya ha concluído su jueicio rápido.
Como decimos, no es el primer caso de violencia que protagoniza Atenas, que acata la sanción y no apelará la pena aunque ha pedido que sí se deje jugar a sus equipos de formación. Lamentablemente, tanto ‘ultras’ como jugadores y dirigentes de la entidad han tenido una lamentable actitud a lo largo de la presente temporada. Este es el currículum negro de esta campaña: Multa de 40 pesos uruguayos el 18 de noviembre por incidentes ante Unión,cierre de la cancha de juego durante seis partidos el 18 de diciembre por incidentes ante Biguá (el delegado golpeó a un jugador que permanecía en el suelo), cierre de la cancha de juego durante nueve partidos y pérdida de dos puntos por reincidencia de actos violentos en el partido del 20 de enero ante Sayago (el jugador Pop Thornton golpeó a Elgrace Wilborn, exGandia y ahora en Atenas, lo que povocó la invasión de la pista como pueden ver en el vídeo) y una multa de 100 pesos el pasado 3 de febrero por incidentes ante Unión. A Atenas, no confundir con el Atenas de Córdoba argentino, fue descendido por motivos similares en 1988.
Como decimos tampoco es la primera entidad implicada en un asunto tan desgraciado y grave como es el de la violencia en las pistas de baloncesto en Uruguay. El Goes ya fue descendido por una serie de actos violentos en Noviembre del 2005. Pero el más negro de los capítulos se produjo hace menos de un año, en mayo del 2009, cuando dos aficionados del Aguada fueron asesinados por dos de Peñarol, lo que obligó a detener durante un mes cualquier actividad y provocó la creación del proyecto Pazketball para implicar a los clubs en la seguridad interna y vigilancia de su hinchada. Curiosamente, el club Atenas, que en el 2008 pagó un total de 180.000 pesos por multas, había sido protagonista de un reportaje en el diario El País de Montevideo como ejemplo de su implicación en Pazketball.
Tres sanciones por dopaje de marihuana en menos de un mes
Federico Haller
La polémica en Uruguay no solo apunta a la violencia en las grada, las malas noticias versan también sobre el consumo de drogas entre sus jugadores. Entre los pasados meses de enero y febrero se conocieron tres casos de dopaje por consumo de marihuana, lo que ha provocado la sanción de por vida de Nico Barrera (Unión Atlética) y otra de seis meses, ampliable a dos años si se reitera el positivo en un futuro, de Federico Haller (Hebraica Macabi) y Mauricio González (Sagaya). El primer caso y el más grave es el de Nico Barrera, conocido por su mote ‘Killa’ o ‘Quilla’ y por ser el hermano mayor de Panchi Barrera, y que salió a la luz el 10 de enero. Su suspensión ilimitada se debe a su reincidencia, ya que en el 2003 tuvo otro positivo por cocaína. El último en conocerse ha sido el de Mauricio González, descubierto tras un examen realizado en el partido Sagaya-Anastasia. El jugador de 32 años sufrirá una suspensión de seis meses por ser la primera ocasión, al igual que Federico Haller, cuyo caso ha sido el más movido por varias razones. El jugador de la Hebraica Macabi reconoció su error, pero negó que fuera adicto a las drogas y que sólo consumió en una fiesta de cumpleaños. Pero lo más sorprendente es que Haller, que era una de las estrellas de su generación, declaró a la web Basquetcalienteque en la Liga “el 80% de los jugadores fuman”. Los dirigentes de la Hebraica, que viste como el Maccabi de Tel Aviv, en defensa del jugador, aludieron que había que ayudar al jugador porque la droga era una enfermedad. Además existió el rumor que el padre del jugador, miembro de la defensa personal de la República de Uruguay, José Mújica, movió los hilos para que no se conociera el positivo de su hijo, sobrino de un jugador clásico de la década pasada. Estos tres descubrimientos y las declaraciones de Halles han levantado una polvadera y una discusión más amplia a nivel nacional sobre la legalización de la marihuana. Incluso hay un grupo en Facebook contra las sanciones a estos jugadores. Malos tiempos para el básket uruguayo.
Merecido lugar en le segundo equipo NBA de Marc Gasol. Que Howard aparezca en el tercero es una coña.Hace... 19 hours ago
Valencia estuvo soberbio, sobre todo a nivel defensivo y táctico (gran trabajo previo de Peras). El domingo, si no hay huelga, sera diferentHace... 19 hours ago
El partido de ayer del CAI fue para encerrarlo en la galeria de los horrores. Lo mejor, que ya ha pasado.Hace... 19 hours ago
Hoy se han vuelto a unir chicos y chicas del #estu y del #cbsanfermin haciendo algo tan divertido como es ba-lon-ces-to sin fronterasHace... 1 day ago
Sin ser un objetivo obligado, que bueno seria para poder progresar que el #estu y #CAI tengan equipos filiales en LEB Plata. Suerte!Hace... 1 day ago
Nuestros comentarios