Entradas Etiquetadas con: ‘Epi

16
mar
11

Top 5: Actores para interpretar a Magic y Bird en Broadway


Hace unas semanas leí una de esas noticias que te llaman la atención y despiertan una sonrisa en el rostro. En Broadway se representará una obra teatral que recreará el duelo deportivo que durante casi dos décadas protagonizaron Magic Johnson y Larry Bird. El de Michigan y el de Indiana, el de los Lakers y el de Boston, los compañeros del ‘Dream Team’, la sana confrontación que encumbró a la NBA como espectáculo total y global, se subirá a las tablas de la avenida neoyorquina. Desde que se conoció esta pintoresca iniciativa, que llenará las plateas con fervientes fans del básket, he estado pensando quienes serán los actores que se pondrán en el papel de Bird y Magic. Y como mi mente está llena de ideas perversas  consagradas a la tontería, he decidido ofreceros mi especial casting. Estas son las cinco parejas que veo enfundándose el 32 y el 33 más famosos de la historia del basketball.

5. Epi y Blas

No me viene a la cabeza otra pareja más amistosa que estos dos muñequitos, que como Larry y Magic me acompañaron durante mi tierna infancia. Rizando el rizo, que ya lo sé, podríamos encontrar cierto paralelismo entre los nombres de los muñacos en inglés (Bert y Ernie) y los baloncestistas Bird y Earvin. Pero sé que es hilar muy fino. Y Epi es un nombre muy de este deporte. Yo firmaba ahora mismo que a las futuras generaciones las eduquen en la ternura dos pedazos de peluche de Magic y Bird. ¿Pero quién sería Epi y quién sería Blas? Al menos esta sería la versión para niños, censurando las estancias en el jacuzzi del Forum del señor Johnson. O al menos cambiaríamos a las zagalas en cueros por patitos de goma.

4. Tom Gugliotta y Anfernee Hardaway

A principios de los 90, dado la retirada de algunos ídolos o la paulatina degradación de alguna de sus estrellas, la NBA se encargó de adosar el término ‘Baby’ a todo aquel rookie que tenía el más ligero parecido a su antecesor y se proclamaron sucesores a cascoporro. En ‘casi’ todos los casos, estas comparaciones terminaron siendo el peor de los enemigos para jugadores enterrados bajo las expectativas (véase Harold Miner). A Tom Gugliota y a Anfernee Hardaway, entre otros, les cayó el sambenito de ser ‘Baby Bird’ y ‘Baby Magic’, sobre todo por las semejanzas físicas (alero alto polivalente de raza blanca y base afroamericano por encima de los dos metros siempre cerca del triple doble). Por suerte para ellos, ambos supieron realizar una digna carrera más allá de estos comentarios desmesurados y coincidieron desde 1999 a 2004 en el vestuario de los Suns de Phoenix. Googs fue All Star y jugó trece temporadas, incluidos 20 partidos con los Celtics, en la ‘embiei’. Las lesiones lastraron a Penny (finalista, curiosamente, con los Magic, cuatro veces All Star y dos veces incluido en el mejor quinteto de la NBA), que hace unos meses aún intentaba hacerse un hueco en el roster de algún equipo. Ambos serían buenos ‘dobles’ para cubrir el puesto de la obra de Broadway. Si Gugliotta no estuviera de acuerdo en afrontar el reto de la interpretación, Penny siempre podría rescatar de la agenda el número del exalero de Murcia Matt Nover, que interpretó a un tirador procedente de una granja (¿os suena esa historia?) en Blue Chip, la película que protagonizó Anfernee.

3. Will Ferrell y André 3000

Dentro de la broma, quizá esta pareja sea la más ‘seria’. Ambos se adaptarían perfectamente a los papeles de los dos mitos del baloncesto americano por diversas circunstancias, aunque la más evidente es su participación en la película Semi-Pro, una comedia ambientada en la ‘funky’ ABA. Ambos forman parte de los Flint Tropics, una alocada franquicia que intenta entrar en la NBA. El parecido del personaje de Ferrell (Jackie Moon) con Bird no acaba en su tupido pelazo lleno de rizos dorados, sino que también hace suyo el dorsal de Lázaro Pájaro. Andre, la estrella afroamericana de los Tropics (nombre que Andrea Pecile utilizó para fundar su proyecto de club triestino), podría ser perfectamente el alter ego de Magic en la época de los Spartans de Michigan State con esa cabellera a lo afro. La idoneidad de Ferrell con el papel no termina ahí, ya que el antiguo integrante de Saturday Night Live se licenció en Periodismo Deportivo y ha participado en el Partido de los Famosos del All Star. Además, ya interpretó a George W. Bush en una obra de Broadway, así que ponerse en la piel de Bird será pan comido. Quien tenga ganas de ver la película (yo me lo estoy pensando) que sepa que salen George Gervin y Artis Gilmore haciendo un par de cameos. Aquí tenéis el trailer.

2. Gene Wilder y Bill Cosby

Magic y Bird representan para muchos lo mejor de una década, la de los 80, consagrada al melancolismo de los ahora treintañeros y cuarentones, que vieron con sus ojos de adolescentes las hazañas de estos dos superhéroes de los aros. A la par, estos dos actores se encumbraron durante ese periodo como paradigma del humor. Por rasgos físicos los dos cómicos podrían dar el pego. Wilder, conocido por ser el ‘jovencito Frankenstein’ o el amante de ‘La mujer de rojo’, disponía de un acaracolado pelo de color rubio y en ocasiones apareció en la pantalla con un bigote no tan boscoso como el de Larry Legend, pero apto para el papel, mientras que Cosby fue la sonrisa más afable de América durante su exitoso The Cosby Show, serie de cabecera de América hasta 1992, el año de la primera retirada de Magic. El afroamericano jugó a este deporte en su instituto de Filadelfia (mide 186 centímetros) y estudió además en Temple, universidad de profundas raices basketboleras. Aunque ya tiernos y con arrugas (Wilder se ha convertido en un prestigioso novelista), su bis cómica haría una versión desternillante de la pugna entre Bird y Magic.

No olvido que Gene Wilder formó una pareja formidable con Richard Pryor en una serie de películas muy conocidas durante los 80 con el cénit de ‘No me chilles que no te veo’. Pryor, que se daba un aire con Andre Miller, murió de un ataque al corazón producido por una esclerosis múltiple hace seis años.

1. Magic Johnson y Larry Bird

¿Para qué quieres una copia si puedes tener el original? En los títulos del programa de la obra vendría aquello de protagonizado por ‘by himself’ y todos nos quedaríamos tan contentos. Ambos siempre se han desenvuelto a la perfección ante las cámaras, han actuado en spots de todo tipo y no es que hayan sufrido nunca el temido miedo escénico, por lo que el paso a los escenarios no sería nada traumático. El productor se podría ahorrar una pasta en caracterización y el vestuario lo podrían sacar del baúl de los recuerdos. El guión se lo sabrían literalmente de memoria. La difícultad sería colocar a ambos en los pesos que registraban en sus enfrentamientos en ña NCAA o la NBA. Sus fans le perdonaríamos las barriguitas a cambio de una sesión con ellos.

19
feb
11

Iturriaga: “Mumbrú y Felipe Reyes podrían presentar perfectamente el Inocente”


Uno de los momentos más gloriosos de mi vida relacionados con el deporte tuvo lugar en una bar céntrico de Zaragoza. Se anunciaba un espectáculo humorístico bajo el sugerente título ‘Iturriaga y Romay’. Mi amigo, Dani Monserrat y yo, fuimos con la mosca detrás de la oreja y negándonos ingenuos que fueran a aparecer nuestros dos mitos de los 80. ‘Será un dúo de cómicos con ese nombre’, nos queríamos convencer. Tras un par de cervezas y con la estoica presenta de nuestra amiga Marta, agachados para no darse con el techo, aparecieron ante nuestros ojos como platos los mismísimos Itu y Romay (cubata en mano) acompañados de Fernando Arcega, el anfitrión. Lo que vino después fueron un par de horas de diversión que mi amiga Marta todavía intenta entender, pero que para mí y para Dani se convirtió en un moneto apoteósico. Las risas se mezclaron con anécdotas de todo tipo de gustos y sabores, alguna cerveza más, y una charla surrealista final cerrada con una foto y una despedida a la altura.

Unos años más tarde, he leído ‘Antes de que se me olvide’ (Turpial), la autobiografía de Iturriaga, personaje verborreico que enganchó su fama deportiva a la televisiva, para seguir siendo para los poco basquetboleros una de las pocas caras de básket que reconocen. El repaso por su vida, más íntimo que nutrido de anécdotas, me ha incitado a ponerme en contacto con él y poder realizarle una corta entrevista. Quizá el alero de Bilbao no se ha explayado en Puertatrás con la sorna que lo hizo ante Buenafuente , pero el solo hecho de que me conteste me vale. De periodista a periodista. De blogger a blogger (El blog del Palomero). Ahora os la ofrezco.

Ya hace unos meses y tres ediciones de la publicación de su primer libro. Han sido muchas entrevistas, muchas críticas… ¿Con qué pregunta o opinión que le han dado se queda?

– Me quedo con la sensación general de que el libro gusta, que se lee fácil y que la gente ha entendido que es algo más que una serie de batallitas de cuando era jugador.

He leído que mucho de lo escrito se quedó en el cajón porque no cabía en las 250 páginas del libro. ¿Cómo hizo la criba?

– De una forma bastante natural. Una vez terminé la primera escritura lo volví a leer y cayeron hasta capítulos enteros que teniendo ya todo el libro en la cabeza entendí rápidamente que no encajaban. Más difícil fue el ajuste fino.

– También he leído que nos amenaza con una segunda entrega menos personal y más rollo ‘anecdotario’. ¿Puede realizar algún anticipo? ¿Tratará personajes poco citados en ‘Antes de que se me olvide? ¿Tiene ya título? ¿Ya ha comprado el billete a Menorca?

– Tratará de ser una visión hacia fuera más que hacia dentro, aunque lógicamente seguirá siendo MI visión de las cosas. Y me gustaría homenajear a una serie de gente que ha sido importante en mi vida. Tiene título pero todavía no sé si lo puedo hacer público. Y espero terminarlo también en Menorca. No conozco un sitio mejor para hacerlo.

– ¿Qué autobiografía de algún compañero suyo le gustaría leer y cuál no le gustaría leer nunca (por lo que podrían contar de usted)?

– Pues las de casi todos. Y como sé que me tratarían con cariño, no temo a ninguna.

¿Por qué en su libro no hay ‘estampas’ que diría mi abuela? ¿Tan difícil es encontrar una en la que aparezca su perfil bueno…? ¿Elija un puñado de imágenes de su vida que resumirían estos 51 años?

– No incluir fotos fue decisión de la editorial y visto el resultado creo que fue un acierto. Pero no descarto que quizás en el segundo haya. Y creo que de alguna forma en el libro explico esas imágenes más importantes de mi vida. Sólo hay que ponerle un poco de imaginación.

– “Antes de que se me olvide”… ¿El olvido es voluntario? De lo contrario, ¿qué cosas le gustaría poder olvidar?

– El olvido puede ser voluntario pero no siempre, pues muy a nuestro pesar también se olvidan cosas buenas. Y más que poder olvidar, me gustaría que algunas vivencias no se hubiesen producido nunca. Pero de todo se aprende.

Naciendo con cinco kilos y en Bilbao, es normal que fuera un poco ‘sobrao’ pero… ¿Cuántos palmos gasta de falta de ‘vergüenza’, de ‘bocazas’? ¿De dónde le viene tanto descaro?

– Pues unos cuantos. Me resulta agotador el pensar mucho las cosas antes de hacerlas o decirlas, por lo que me tiro a la piscina. A veces acierto, otras no. Y el descaro me viene por parte de padre.

Habla de las causas por las que no llegó al tope que se esperaba de usted como deportista por la falta de autorresponsabilidad y dedicación. Cita como opuesto a Epi. ¿Ayudaría en algo en que era aragonés?

– Si atendemos al estereotipo de gente tozuda en busca de sus objetivos, pues entonces sí.

¡Qué decepción! Ni una sola palabra de la Demencia en todo el libro. ¿No hay mayor desprecio que la falta de aprecio?

– Todo no puede ser. Pero que no desesperen, igual salen en el próximo libro.

En alusión a una serie de TV americana, le preguntaban en su blog que hubiera sido de fichar por el Barcelona, como añoraba en su adolescencia, pero… y si aceptan el ‘ordago’ de Saporta y se marchan un añito al Estudiantes… por favor, como en sus sueños de niño con el Athletic, ‘fantasee’ con esta posibilidad. Es que tengo muchos amigos del ‘Estu’.

– Pues si tenemos en cuenta la historia reciente, hubiese estado un añito, hubiese ido a la selección y el Madrid me hubiese repescado. Vamos, como a Fernando Martín, Herreros, Orenga, Carlos Suárez….

– Se puede pensar que tu ‘ataque’ de nostalgia, puede alimentar la de todos aquellos que al leer su libro piensen que el baloncesto de antes era mejor que el de ahora. Una pregunta original: ¿Usted qué hecha en falta del basket de esa etapa?

– Saber quien juega en cada equipo. Cambiando cuatro o cinco por año es difícil seguir la pista.

En una entrevista que hace poco hice a Isma Santos, lamentaba la pérdida de ciertos valores, cierto romanticismo, dentro del baloncesto actual. Cuando en su libro habla de la importancia de ser capitán del Madrid que tenía entonces, puedo percibir que tiene la misma perspectiva. ¿Le sobra profesionalismo y le falta identidad al baloncesto actual?

– Creo que el profesionalismo nunca sobra. Pero de identidad, los clubes españoles andan un poco escasos. Y sí hecho de menos mayor presencia y jerarquía de los jugadores. Están como escondidos detrás del excesivo protagonismo de los entrenadores.

Una de las heridas abiertas que cuenta es cómo se produjo su salida del Real Madrid, ¿alguien le ha pedido disculpas por ello alguna vez? ¿Le gustaría recibirlas?

– La verdad es que pasados tantos años, me da un poco igual. Además, igual Lolo Sáinz tiene una versión diferente de lo que ocurrió.

Como conocedor de ambos mundos, el deportivo y el televisivo, y más allá de que lo contraten a usted como comentarista (ya sabemos de éxito de La Sexta con la selección): ¿Qué receta utilizaría para mejorar el nivel de audiencias de la ACB y Euroliga en España?

– Esta es una pregunta que necesitaría demasiado espacio para responder. Y tampoco creo que tenga la solución. Veo los defectos pero no doy con la forma de mitigarlos.

Pese a que en muchos aspectos, tanto deportivos como humanos, se compara la generación de LA’84 con la actual, no cree que a este grupo le falta esa empatía pública, la naturalidad del ‘buen rollismo’, gente con el morro que tienen Romay o usted, que siguen siendo ‘personajes mediáticos’ casi tres décadas después de quella plata. Sin querer retirarle, pero… ¿a qué jugador actual vería presentando un ‘Inocente, Inocente’? ¿Por qué falta ese descaro o no lo percibo como tan natural? ¿Puede que esta falta de ‘personajes’ mine la popularidad de la ACB?

– Habría que distinguir entre la selección y la ACB. La selección no tiene ningún problema, es reconocible y tiene parecidas virtudes a las que podíamos tener nosotros. La ACB es otra cosa. Yo haría todo lo posible por colocar en primera fila a los jugadores. Y creo que Alex Mumbrú y Felipe Reyes podrían presentar perfectamente el Inocente.

Hablando de la selección y de su pronta salida de la misma: ¿Tuvo alguna charla posterior con Díaz Miguel para aclarar el desencuentro? Dentro de su visión positiva de las cosas, ¿no fue hasta positivo salir del grupo en plena descomposición?

– No, no la tuve. Y no, no fue positivo salir de la selección.

El propio Díaz Miguel, Antoni Serra, Ignacio Pinedo, Aíto, Pedro Ferrándiz, Lolo Sáinz… tuvo buenos maestros. ¿No has pensado en hacerse entrenador?

– Nunca. Creo que tiene una buena parte de vocacional y yo nunca he sentido esa llamada.

Su relación con la prensa no fue del todo satisfactoria y ha terminado siendo su forma de vida. ¿Qué falta y que sobra en esta profesión? ¿Qué piensa del ‘intrusismo’ en la profesión?

– Falta pausa. Sobra forofismo. Y no veo intrusismo. Lo que hacemos la mayoría de los exjugadores no es periodismo, sino opinión. Y estamos en nuestro pleno derecho. Somos complemento y no creo que quitamos el sitio a nadie.

¿De cuál de sus textos periodísticos está más satisfecho?

– Curiosamente de artículos que escribí ante sucesos trágicos como las muertes de Fernando Martín o Mirza Delibasic.

Habla con admiración de Magic, Bird, Sabonis, Magnifico, Jordan, al que entrevistó como a Maradona. ¿A quién le gustaría ponerle la grabadora por delante?

– A cualquiera que me asegurase que iba a contestar con el corazón y no con la cabeza. Que responda lo que piensa y no lo que cree que tiene que responder,

Dice que su conciencia política fue tardía, aunque pudo vivir en persona los dos lados del Telón de Acero (por lo que dice se queda con la dorada y alegre LA). Siendo de Euskadi, jugando en el Madrid y la selección en la época de mayor actividad de ETA, ¿no tuvo problemas, presiones de cualquier tipo por estos motivos?

– No. Salvo que tenía mucha cara de vasco y me paraban de vez en cuando para pedirme la documentación. Pero nada más.

Le falta a los deportistas hablar con más claridad de política o temas sociales o es mejor que sigan calladitos.

– Entiendo que no se quieran mojar, ya que todavía vivimos en un país donde esas cosas no se respetan como deberían. Por eso y antes de crearse problemas, pues no dicen nada.

Su libro tiene un lado terapéutico. ¿Qué le parece si se le pagamos un billete sin retorno a su ‘alien’ a las islas de las Seychelles?

– Estaría bien. Aunque ya le aviso que mi alien últimamente está bastante callado, o sea, que igual es un coñazo de compañia

Pese a que ha dejado su opinión sobre el fenómeno, utilicé twitter para que mis ‘followers’ pudieran hacer alguna pregunta y solo recibí dos contestaciones:

¿Por qué ha publicado un libro que parece escrito para usted mismo?

– Es que es así. Lo escribí primero por y para mí, como quería y contando lo que quería. Viendo lo que se ha vendido y lo que ha gustado, parece que también ha tenido utilidad para otras personas.

– Aunque considero que en la última parte del libro queda reflejado este aspecto, Carlos Cherry (base del Cáceres) quiere preguntarle: Desde su experiencia, ¿qué consejo le darías a un jugador profesional?

– Que intente disfrutar de todos y cada uno de los minutos de su vida activa. Incluso que disfrute de los malos momentos. Hasta esos, los echará en falta cuando ya esté retirado. No, la vida de deportista no es eterna, aunque a veces lo parezca, por lo que no se puede perder ni una sola oportunidad de sentirse afortunado.


* Tengo que agradecer la profesionalidad del servicio de prensa de Editorial Turpial y a Dani Monserrat la ayuda que me prestó para realizar esta entrevista. Un abrazo, bro!!

12
feb
11

Cuestioning con… Edgar San Epifanio


Hay apellidos que pesan más que otros. Edgar lleva el suyo a cuestas con gran dignidad y orgullo. No es para menos. San Epifanio no es un ‘santo’ cualquiera para el baloncesto de España. Tío y, sobre todo, padre de uno de los mejores jugadores de toda la historia, el escolta de Barcelona siempre será perseguido por su herencia familia. Sin embargo, no es sólo un apellido, es un nombre propio de la LEB Oro. Edgar actúa esta temporada en el Palencia después de volver a casa, el Cornellá y debutar en esta competición. Dos años en la disciplina de un ACB como el Bruesa (11 partidos), lesiones graves y un campeonato de España junior con el Barça marcan la carrera de este jugador al que hoy conocemos un poco mejor gracias a nuestro cuestioning.

– Defina baloncesto.
– Deporte de mucha exigencia mental.

– ¿Recuerda su primer partido? ¿Cómo fue?
– Sí que lo recuerdo y pasé muchos nervios. Recuerdo que el día anterior no podía dormir, pero una vez empezó el partido, los nervios se disiparon.

– ¿Por qué empezó a jugar?
– Al principio jugaba a fútbol, hasta que un día mis padres me llevaron a ver la película de Space Jam de Michael Jordan, y cuando salí del cine, lo único que quería era jugar a baloncesto.

– El ejercicio en un entrenamiento que está harto de repetir es…
– 5 contra 0.

– La cosa más sorprendente que un entrenador le ha pedido hacer fue…
– Hacer ejercicios de bote y tiro sin balón.

– Las zapatillas por las que no paró hasta conseguirlas fueron…
– Las Jordan XIII.

– Recuerda cuánto le costaron sus primeras zapatillas y qué modelo eran…
– No recuerdo ninguna de las dos.

– ¿Piensa en algo especial para relajarse antes de lanar un tiro libre o en un final apretado?
– No. Simplemente procuro aislarme y no pensar en nada.

– Cuente una anécdota curiosa que le ha ocurrido relacionada con el baloncesto.
– Tuve un compañero en el equipo que en un partido se salió. Como estuvo gesticulando todo el partido, la afición contraria se le echó encima. Cuando le cambiaron al final del partido, todo el mundo le pitaba, y él comenzó a aplaudir al público y a mandarles besos… Le querían matar. Pero mi error fue que cuando nos duchamos, a mí no se me ocurrió otra cosa que salir acompañado de él del vestuario… Nos querían matar!!.

– El jugador que siempre querría en su equipo y nunca como rival es…
– Juan Carlos Navarro.

– El ‘trash talking’ más sorprendente que ha dicho o le han dicho.
– Una vez, después de sacar una falta en ataque, a medida que iba al campo de ataque, mi adversario no paraba de decirme que era una hijo de p…, teatrero… Más adelante fuimos compañeros de equipo y ahora somos amigos.

– El mayor sacrificio que ha hecho por el baloncesto fue…
– Estar lejos de mi gente.

-El viaje más interminable para jugar un partido fue a… ¿Qué ocurrió?
– No sé, hay bastantes. Pero el primero que se me viene a la cabeza fue, más bien, a la vuelta de un partido. Fue desde la Palma, el año pasado, y estaba nevando en Barcelona. Después de tener que coger dos aviones desde La Palma a Tenerife y de Tenerife a Barcelona, nos quedamos “atrapados” en el aeropuerto, donde, al cabo de un tiempo, pudimos coger el tren, después metro, y finalmente caminar hasta mi casa.

– La pregunta más extraña que le ha hecho un periodista fue…
– No recuerdo ninguna.

– La mayor mentira que dijeron/escribieron de usted fue…
– Que mido 2 metros.

– La mejor manera con la que un entrenador le ha motivado fue…
– Viendo un vídeo de acciones buenas antes de un partido.

– No pisa una cancha de baloncesto sin antes…
– Conseguir relajarme.

– La manía más curiosa que ha visto en un jugador es…
– No tocar nunca con la mano los pomos de las puertas. Siempre taparse las manos tanto con el jersey o con cualquier otra prenda antes de tocar el pomo.

– La mayor ‘jugarreta’ que le han hecho en una cancha de baloncesto…
– Bajarme los pantalones en plena competición.

– El mejor consejo que le han dado relacionado con el baloncesto fue…
– Siempre da el 100% de tí mismo, tanto física como mentalmente.

– El peor consejo que le han dado relacionado con el baloncesto fue…
– Lo importante es participar.

– La mayor remontada en la que fue protagonista fue.
– Hace 3 o 4 años, íbamos perdiendo de 20 en el último cuarto y acabamos ganando de 1 o 2.

– El secreto de un buen equipo es…
– El trabajo y la confianza implantada en él.

– Qué fue aquello que le dijo un aficionado que nunca se olvidará.
– Que me coreasen el nombre.

– El motivo por el que lleva el dorsal es…
– Mi padre llevaba el mismo cuando jugaba.

– Si pudiera, qué cambiaría de lo que ha vivido hasta ahora como deportista.
– Seguramente cambiaría algo, ya que no todo puede salir tal y como quieres. Pero no recuerdo nada que sea muy significativo como para mencionar.

– Qué regla cambiaría y cuál impondría nueva.
– La regla que impondría nueva sería tener más margen en el paso de salida.

– Qué camiseta guarda con especial cariño…
– Con la que debuté en ACB.

– Cómo se imaginaría su vida sin el baloncesto…
– De estudiante.

– La situación más injusta que ha vivido relacionada con el baloncesto fue…
– Las críticas sin conocimiento.

– La mejor excusa que ha escuchado o dicho para ausentarse de un entrenamiento…
– No me suelo ausentar de los entrenos.

– El jugador al que admira y contra el que ha podido enfrentarse fue…
– Juan Carlos Navarro.

– Qué eliminaría del baloncesto.
– Las lesiones.

– Qué sueño relacionado con el baloncesto le queda por vivir.
– Si de sueños se trata podría decir muchos, pero ahora mismo jugar en un equipo ACB teniendo minutos importantes es el que más me llama la atención.

– Qué le gustaría que dijeran de usted cuando se retire…
– Que fui un jugador que siempre dio el máximo de sí mismo.

20
oct
10

TOP 5: ÍCONOS DEL BASKET DE LOS 80


A la espera de saber si el Unicaja hace efectiva la opción de tanteo a la oferta presentada por el CAI Zaragoza sobre Carlos Cabezas y que Orange se digne a visitarme y ponerme un router en mi salón, hoy he decidido abrir una nueva sección en este blog. Con una tremenda originalidad, ampliaré el catálogo de Puertatrás con un Top 5, pero en mi caso, como siempre, buscaré el lado más entretenido y ‘freak’ de este amado deporte. Tras escuchar la canción NBA del Tote King, me he decidido a seguir sus pasos y gritar a los cuatro vientos ‘Lo mejor de los ochenta fue el básket’. Y repasando mi agrietada memoria he querido compartir con vosotros los que para mí pueden ser los cinco iconos más importantes de esa época. No hablo de jugadores espectaculares, equipos de leyenda, selecciones que hicieron historia, hablo de detalles mínimos que conservamos en el baúl de los recuerdos y cuya cita devuelve a la pantalla de nuestra realidad una imagen nítida del pasado. Como siempre y como pretendo con estas nuevas secciones, estos son mis cinco, pero os pido que me ayudéis a ampliarlos en los comentarios.

1.El bigote de Tkachenko

Inconfundible. Esos bellos ahora olvidados salvo en la House of the Rising Gasoles tuvieron como máximo exponente al poblado mostacho del gigantón ucraniano. El colega Vladimiro formó parece con Sabonis y Belostenny y fue un icono de su época, en el que la temida URSS y Yugoslavia se repartían el pastel salvo que Italia de Magnifico o Brunamonti o la España de Epi y Martín tuvieran algo que decir. Los 220 centímetros de esta persona enorme, en tamaño y cualidad humana por lo que he podido leer de él, concentraban la atención del aficionado en ese nutrido espacio entre la nariz y el labio superior. El bigotazo de ‘Tachenko’ se mantiene popular gracias a las imitaciones de los chicos de la Hora Chanante o al grupo zaragozano popi con el mismo nombre cuyo cantante presume de ‘copia’ belluda de su alteza soviética.

 

 

2. Las gafas de Kurt Rambis

Tengo que decir que al nivel de las gafas de Kurt Rambis podríamos colocar a las de Worthy o Kareem e incluso darle la plata de este Top 5 inaugural a la gomina de Pat Riley, sin excluir la eterna sonrisa de Magic o la caja de condones sin abrir de AC Green como símbolo de los que fue el ‘Showtime’ de los Lakers, quizá (y los bostonianos me van a dar de leches) el equipo por antonomasia de la década. Pero el contenido ‘freak’ de estas gafas de pasta acompañadas del bailoteo de la media melenilla de este alero alto segundón, inmortalizado en los vídeos de la época por rematar los contraataques de Magic o porirse al cuello de McHale en las Finales del 84 tras una antideportiva, le hacen superar al resto de sus compañeros. Lo que no entiendo es por qué no se las pone ahora para dirigir a los Wolves.

3. Pantalones apretados

Para no dejar nada a la imaginación. Los Fab Five de Michigan pusieron en moda los pantacas anchos adheridos a la cultura del rap, pero antes, en unos tiempos no tan lejanos, las partes íntimas del basquetbolista tenían un serio riesgo de romper la sisa del pantalón en cualquier momento o que la telilla quisiera darse una molesta vuelta por las partes traseras. Las apreturas del bajo vientre colaboraron para atraer a los voyeuristas a las pistas, aunque en algunos casos llegaron a cortar la digestión a algún televidente por mostrar demasiada carne para un solo asiento. En mi memoria residen con dignidad la imagen de Nacho Solozábal (aunque aquí Epi parece que se los sube por encima del ombligo), Corbalán, Pepe Arcega y John Stockton con pantalones de la talla S.

 

 

4. La lengua de Jordan

En el equipo cadete en el que aprendí a que nunca me dedicaría al baloncesto, mi sabio entrenador insistía en que lo único que hacía bien en mis descoordinadas entradas con la izquierda era sacar la lengua por si alguien tenía a bien hacer un póster de mi penosa imagen como alero chusquero. En esa época de acné y viciadas al NBA Jam, todos los niños queríamos ser como Mike (gracias NBA 2K11, que reproduce en su portada este icono), y como ni saltábamos como él ni las clavábamos a la media vuelta como su majestad, nos conformábamos con sacar el apéndice gustativo y querer aparentar que la podíamos hundir para abajo si creciésemos 40 centímetros en el descanso. Cuando Jordan era ícono pero todavía no era un campeón, la NBA forró multiples carpetas por el mundo con el chico de Brooklyn haciendo algo que hasta entonces nuestros padres nos tenían prohibido: sacar la lengua.

5. La toalla de M.L. Carr

Para resarcirme del anterior comentario proLaker, dejó el quinto punto para gloria de los Orgullosos Verdes. Pero como en el caso de los odiados chicos de California, en el rumor irlandés del Garden había demasiados detalles que podían ocupar este espacio, como las huesudas clavículas de McHale, el puro de Red (este es eterno), la cara arrugada del ‘Jefe Indio’ Parish, los rizos dorados de Bird… pero elevamos a la gloria a otro actor secundario. Seguramente el nombre de M.L. Carr os sonará a poco, pero os dirá todo la imagen por la que este alero se hizo famoso: el arte de agitar la toalla después de una victoria. Su poca presencia en cancha, aunque en ocasiones vital como en el cuarto partido de las Finales del 84, no evitaba la implicación de este vital jugador que arengaba a sus compañeros desde una esquina del ring de parqué y cedía gustoso su sitio para que los sudorosos miembros del quinteto escuchasen mejor los comentarios de K.C. Jones. Pero para que sepáis algo más de su figura no hay nada mejor que enlazaros con este perfil que escribieron mis amigos de Básket Retro. Esos sí que son grandes.




Únete a otros 3.691 seguidores

Nuestro twitter

Actualizaciones de Twitter

Nuestro Facebook

El Calendario

mayo 2013
L M X J V S D
« abr    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

El Mundial

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog
TOP 100 BASKETBALL SITES

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.691 seguidores

%d bloggers like this: