‘Aprende español. Aquí viene Ricky Rubio’. La web de los Timberwolves amanecía esta mañana con esta leyenda. El guiño hispano no está dirigido únicamente como anzuelo para los latinos. No, Minnesota no es Miami. Ni Dallas. Tampoco en eso. Allí los ‘chicanos’ no son mayoría (5% de la población estatal) en una tierra colonizada por alemanes y lejos de las cifras de Nuevo Méjico (50%) o las decenas de millones que pueblan Tejas o Florida. El ‘gancho’ idiomático se acompañaba de una nueva promoción en la venta de tickets para los partidos de la cuarta franquicia con peor asistencia a su pista (78%) en la NBA. Es un eslogan publicitario, un gesto de bienvenida con la llegada del ‘deseado’, del reluciente trofeo a la que la franquicia lleva guardando un hueco en sus ilusiones desde el draft del 2009 y que esperan sea el artífice del cambio.
La llegada de Ricky Rubio se hizo ayer realidad cuando el base del Masnou dio por terminada su estancia de dos años en Barcelona y pronunció su deseo de unirse a la NBA después de ganarlo todo en España y un curso en el que su progreso meteórico parece estancado. En la figura de RR se depositan muchas de las esperanzas de cambio de un equipo que tras la salida de Kevin Garnett no ha tenido un rumbo fijo y no ha firmado ninguna temporada ganadora desde 2005, que entra dentro de la categoría de ‘mercado ‘pequeño’, que no ha confirmado la continuidad de su entrenador, el ‘gafapasta’ Kurt Rambis, y que el pasado verano construyó una sólida base con un plantel joven: Michael Beasley, Kevin Love, Wes Johnson… Pero sobre todo, el ‘sí, quiero’ de Rubio es una alivio casi fisiológico para David Kahn, GM de los Wolves y una de las figuras que más chistes y sornas ha recibido desde que tomó su cargo hace dos años y un chico de 18 años le dio la espalda.
No hay ningún otro jugador europeo que haya ocupado más líneas en la información de baloncesto de la NBA como Ricky Rubio sin necesidad de jugar un solo partido. Los medios más prestigiosos de los Estados Unidos han seguido los pasos desde aquel triple que le bautizó en Linares a tan temprana edad, potenciándose esta visión desde los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que jugó la final ante el conjunto americano. Su elección por Minnesota y su negativa a ir de primeras a Estados Unidos acrecentó este interés, siendo inusual la semana en la que no aparecía una nota concerniente a su figura entre rumores de traspasos, análisis variados sobre su valía o no para la NBA, comparaciones con otros jugadores, declaraciones de todo tipo (Chris Paul volvió a deshacerse en elogios hacia su compañero de marca) y, sobre todo, como centro de la mofa en ataques a la persona de David Kahn. En cada una de sus comparecencias la pregunta sobre Ricky Rubio estaba presente. El tormento acabó ayer. Por el momento.
Kahn es el General Manager de los Wolves desde 2009, adonde llegó como sustituto de un mito de la Tierra de los 10.000 lagos como Kevin McHale, y con la experiencia previa en el entramado de los Pacers, la NBDL y, sobre todo, la Mayor League de béisbol. Una de sus primeras acciones fue copar tres de sus cuatro elecciones del draft con tres bases: Ricky Rubio (5), Jonny Flynn (6) y Ty Lawson (16), siendo este último traspasado a Denver Nuggets. La maniobra fue muy criticada por la prensa nacional que veía a Stephen Curry o Brandon Jennings como jugadores con un mayor potencial al de Ricky o Flynn. La decisión del catalán de trasladar su talento al Barcelona desoyendo la oferta del Real Madrid y no emigrar súbitamente a Estados Unidos, pese a que David Kahn intentó personalmente persuadirlo, acrecentó el nivel de los comentarios jocosos en torno a la operación maquinada desde el despacho del Target Center. La posterior contratación de un cuarto base como Ramon Sessions como agente libre terminaría de servir de hilarante tarjeta de visita. Más risas: Sessions sería sustituído por Luke Ridnour al verano siguiente. A cada una de sus supuestas meteduras de pata aparecía un alusivo y sarcástico vídeo en la red, aprovechando que posee el mismo nombre que uno de los malvados de Star Trek II.
La renovación de Darko Milicic (20 millones por cuatro años), conocido como uno de los mayores ‘pufos’ de la historia del draft de la NBA, para cubrir la marcha de Al Jefferson a Utah, remató la caricatura con la que muchos empezaron a ver a Kahn. La comedia llegó a las pantallas. Su rifirafe televisivo con Chris Webber, ahora afamado comentarista, en plena Liga de Verano no mejoró las cosas. El GM empezó a defender la firma del serbio, comparándolo con cu compatriota Vlade Divad (excompañero de Webber en Sacramento) por su habilidad en el pase y, ante la perplejidad del C-Webb, Kahn dictó que también a él le había costado adaptarse a la Liga, a lo que el exMichigan contestó que no pensaba que su nombre podría ser utilizado en una misma frase al de Milicic y concluyendo el diálogo con un irónico Good Luck!. Posteriormente, el directivo de los Wolves, con su habilidad de utilizar el doble sentido en el lenguaje, llamaría schmuck (imbécil) a Webber. Más madera.
No es la única vez que sus afiladas palabras devienen en un problema para la imagen de Kahn. Sus intervenciones en los medios, siempre dado a la declaración original y sin esconderse de ninguna pregunta (es licenciado en periodismo), le han hecho pasar algún mal trago, como en el pasado Lottery draft donde fue protagonista de una ‘maldición’. Kahn estaba en el escenario junto al hijo adolescente del propietario de los Cavs, que sufre una enfermedad que le provoca tumores en su sistema nervioso, esperando a saber quién sería el dueño de la primera elección. La suerte sonreiría a la franquicia de Ohio como queriendo compensar el Lebrongate, perpetuando la mala costumbre de unos Wolves que nunca han podido escoger los primeros entre la añada de novatos y que otra vez se conformaban con el pick 2 pese a haber sido el peor equipo de la temporada (17-65). En un tono irónico, Kahn señaló el amaño del sorteo dado el gusto por la NBA por las historias emotivas: “Esta liga tiene una costumbre, y yo sólo voy a decir costumbre, de producir algunos argumentos (teatrales) bastante increíbles. El año pasado fue la viuda de Abe Pollin y este año fue un niño de 14 años de edad, y lo único que tenemos en común es que en ambos casos hemos sido “bat mitzvahed” (refiriéndose a la circuncisión judía). Estamos fritos, le dije a Kevin: ’Esto no está sucediendo para nosotros y estaba en lo cierto’“, declaró Kahn ante las cámaras y las risas de los periodistas. La NBA estudió una sanción sobre él.
Kahn vivió ayer, seguramente, el día más feliz de su corta carrera en la NBA, cuya web se abría durante la jornada con la noticia del advenimiento del español como paso al frente para el progreso de la franquicia de las Ciudades Gemelas. Este titular indica como el ‘bautismo’ de Ricky como estrella en la mejor Liga del mundo estará unido a la reputación de uno de los personajes más controvertidos de la competición. Kahn deberá cuidar mucho a su ‘chico de oro’, al que ve más alto y fuerte después de estos dos años que le han venido de maravilla para subrayar que la espera ha merecido la pena. De su buena adaptacion puede depender también su futuro. Como ayuda para introducir a Ricky puede utilizar el recuerdo y darle la vuelta. David Kahn era uno de los periodistas del prestigioso The Oregonian que seguían la actualidad de los Blazers durante la temporada 1986-87 en la que Fernando Martín se convirtió en el pionero del baloncesto español en la NBA.











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