Entradas Etiquetadas con: ‘David Barlow

04
sep
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Dudas en septiembre


La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.

La reducción del  presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.

Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.

Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen  de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.

Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.

Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.

Basketzaragoza.net

Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ’1′ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ’2′ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.

Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?

15
ene
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Top5: Aquellos maravillosos ‘aussies’


¡Oh, la globalización! ¡Qué bello es tener a un base kazajo y a un ala-pívot congoleño en el equipo de mini! ¡Y no te digo nada del georgiano que las mete sin mirar y mide 2.12 con 14 añazos! Nada, hay que tener scouters en los cráteres de la Luna, porque sino llega otro más listo y te ficha a un diamante embrutecido en cualquier rincón de África o Suramérica. Hasta en las Antípodas tenemos buena chicha. Véanse los mozos que han venido a triunfar a Europa en los últimos años. Miren, miren. Hablo de gente como Aleks Maric (Panathinaikos), Matt Nielsen (Olympiacos), Joe Ingles (Barcelona), David Barlow (CAI Zaragoza), Aron Baynes (Oldenburg), Brad Newley (Lietuvos Rytas, equipo especialista en traerse a los oceánicos), Nathan Jawai (Partizan), OJ Ogilvy (Besiktas)… por no citar a los herederos de Luc ‘Cocodrilo Dundy’ Longley NBA como son David Andersen (New Orleans), Andrew Bogut (Milwakee) o Patt Mills (Blazers), el nuevo supercolega de Rudy ‘Bala’ Fernández.

¿Pero queda algo aprovechable en esa isla que está a tomar una Foster? Pues una barbaridad. Acomódense que en Puertatrás hemos empezado a hacer un bujero en el portal de nuestra casa y pasado ya el núcleo terraqueo (en mitad paramos en un estanco a compar tabaco porque allí sí se podía fumar), escuchamos de cerca los didgeridoos. Aquí os dejo a los cinco figuras australianos que están a tope en la NBL. GMs que lean esto, acepto ofertas para realizar scouters más específicos en países como Samoa, Fiji o Vanuatu.

1. Mark Worthington

Considerado como el mejor jugador australiano que queda en la NBL, Mark Worthington tiene condiciones para dar el salto a un nivel competitivo superior y ya tuvo una leve experiencia después de que fichó en febrero, tras cerrar la liga local, como miembro de la plantilla del Brose Basket (6.6 puntos y 2.8 rebotes) que ganó el campeonato alemán. Demostró su carácter ganador, brindando su mejor partido en el tercer encuentro de las Finales (20 puntos) ante Frankfurt.

Wortho, como le llaman, es un alero alto de 2,02 con grandes habilidades ofensivas y reboteadoras, del perfil de Matt Nielsen, pero tiene su debe en la defensa y en la irregularidad desde la larga distancia: es capaz de ganarte un partido con un triple sobre la bocina como hacer una serie de 0/7 como en el debut de la actual NBL. Es un jugador que derrocha energía y que, por su fortaleza física, es capaz de defender a interiores pequeños, como jugar el pick’n’ roll o pick’n'pops desarrollando la función de cuatro abierto.

Quizá su paso por el Brose no fue lo suficientemente exitoso como para consolidarse como un valor válido para una competición de primer nivel, pero en su país es toda una referencia, siendo en la actualidad el líder estadístico de su equipo, los Golden Coast Blaze, con unos promedios de 18.5 puntos y 7 rebotes en 15 encuentros. Su barba es un icono del basket australiano.

El alero nacido en Bunbury el 8 de junio de 1983 no es un desconocido internacional gracias a su participación en las Olimpiadas de Pekín y en los dos últimos Mundiales como miembro de los Boomers, aunque siempre como complemento a sus compañeros de posición como Matt Nielsen, Joe Ingles y David Barlow (4.2 puntos en 12 minutos de juego en Turquía 2010).

También vivió una estancia americana dentro de la universidad de segundo nivel Metro State, acaparando varios premios de jugador del año antes de retornar a la NBL, siendo nombrado mejor rookie del 2005. En su palmarés figura una Liga con los South Dragons en el 2008-09, compartiendo equipo con Joe Ingles, y un título de la Copa Commonwealth en el 2006.

2. Luke Nevill

Los 7 pies (2.16) de Luke Nevill aún son recordados por los estudiantes del campus de Utah State. El pívot de Perth entró en las quinielas para formar parte del draft del 2009 después de llevar a los Utes al Torneo de la NCAA (16.8 puntos y 9 rebotes como senior) y ser el mejor jugador defensivo de la Mountain West Conference. Nevill no logró el sueño de convertirse en profesional de la NBA y optó por mantenerse en el estado mormón dentro de la NBDL (11.9 puntos y 5.5 rebotes).

Antes de cerrarse la campaña pasada volvió a su país, la lejana Australia, fichando por los Melbourne Tigers, club en el que sigue jugando en el presente curso con un rendimiento de 12.4 puntos y 7.9 rebotes. En medio de ambos campeonatos, Nevill fue preseleccionado para representar a los Boomers en el Mundial de Turquía, pero no logró entrar en la lista final y fue uno de los tres cortes.

El pívot se alza hasta los 216 centímetros y es un elemento muy peligroso cerca del aro, pese a que los informes predraft le confirman como un interior con movimientos limitados (se gira siempre a la izquierda y lanza un gancho), pese a demostrar que tiene un amplio espacio para evolucionar su tiro de medio rango, dado que mantiene unos porcentajes superiores al 70% desde la línea de tiros libres. Es su capacidad para tomar rebotes ofensivos (3 por partido en Melbourne) una de sus armas ofensivas más peligrosas. Mientras que en defensa tiene que mejorar su condición física, sus largos brazos le ayudan a taponar balones, recoger los rechaces y sumar en segundas oportunidades. No es un mal ejecutor de la continuación tras el bloqueo directo y para su altura corre bien el campo y tiene buenas manos para pasar desde el poste bajo.

Con solo 24 años, Nevitt puede ser un jugador a seguir si trabaja en el gimnasio y amplia la variedad de maniobras ofensivas, además de mejorar su agresividad y la defensa ante jugadores más potentes. Apodado Nifty (ingenioso, genial) en Utah State, este producto de la AIS, empezó a practicar atletismo (400 metros lisos) antes de decantarse por el baloncesto. Tiene un hermano gemelo que ‘solo’ mide dos metros.

3. Adam Gibson

El compañero de Worthington en los Golden Coast Blaze no es el mismo después de este verano. Turquía le cambió. Adquirido el rol de base titular en los Boomer, Adam Gibson se ha convertido en un jugador preparado para alcanzar cotas más altas. Su edad, cumplirá 24 el próximo 30 de octubre, le permiten soñar con una trayectoria larga para un base que se puede considerar ya un veterano en la NBL. Considerado como uno de los mejores bases de esa parte del planeta, Gibson no es manco en las funciones de creación (12 puntos), liderando la lista de asistentes en la actual temporada (5,2). A sus cualidades añade unos notables números reboteadores (4.9) para sus apenas 188 centímetros, combinación que le convierte en uno de los pocos jugadores que pueden coquetear con el triple doble en Australia. La seguridad en los lanzamientos de larga distancia es la gran duda que rodea a este director de juego que penetra con agresividad y es especialista en la transición. Aquí pueden ver sus estadísticas actuales.

Oriundo de Tasmania y tras formarse en el afamado AIS (Australian Institute Sport, la ‘Blume’ australiana), entró en la NBL en el 2005 y desde entonces siempre ha disputado, al menos, la ronda de semifinales, siendo campeón en dos ocasiones (2007 y 2009) y nombrado mejor defensor en el 2009 con los South Dragons de Joe Ingles y Mark Worthington.

Su participación con los Boomers arranca con su gris paso por el Mundial sub-21 de Argentina. Tres años después, se llevó un reconocimiento a su mejora con la inscripción en la lista de preseleccionados para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín, siendo uno de los cortes previos a la cita. Un año más tarde, sí fue reclutado para competir con la camiseta amarilla en los Campeonatos de Oceanía. Su buen papel (9.5 puntos y 4.5 asistencias) y actuaciones reseñables en amistosos previos (22 puntos y 7 asistencias ante Brasil) provocaron que el seleccionador ‘Aussie’ y asistente en los Spurs, Brett Brown, le diese el rol de titular en el Mundial de Turquía formando pareja con el Blazer Pat Mills. Sus números no fueron protagonistas (4,3 puntos), pero la experiencia parece haber aposentado a Gibson como un base a valorar por los directores técnicos de Europa. En su historial tiene una curiosidad nostálgica. Durante unos meses jugó la ABA americana con los Northside Wizards australianos.

4. Julian Khazzouh

Este australiano de origen libanés (declaró su intención de jugar con la selección asiática y hay una página en Facebook de fans que lo quieren ver con la camiseta del país del cedro) es el actual líder de los Sydney Kings, proyecto nacido este año y, quizá por eso, colista de la NBL con una sola victoria en 15 partidos. Esta mala racha no anula los grandes números que están confirmando a Khazzouh como uno de los pívot más interesantes del panorama australiano. Con una progresión constante, es el actual mejor reboteador de la competición (10.4) y el segundo taponar (2.2), además de promediar unos sobresalientes (16.2). Aquí podéis ver todas sus estadísticas.

Seguido por los ojeadores de la NBA, a sus 24 años, sigue progresando y convirtiendo su 2.09 en una poderosa arma para cercar ambos lados, centímetros que mueve con agilidad gracias a un cuerpo poco musculado. Además, su mejora en el tiro es notable año a año, actualmente acreditando 77% en tiros libres. Obtuvo el premio al mejor jugador de la primera jornada. Tiene un tope de 17 rebotes esta temporada.

Debutó en la NBL en el 2005, tras renunciar al periplo universitario americano en Metro State. Siempre disputando la liga en equipos de Sydney, curso tras curso ha mejorado sus estadísticas, explotando la campaña del 2009 promediando un doble-doble (15 puntos y 10 rebotes).

A los más estudiosos les sonará su nombre, no obstante, por su presencia en las dos temporadas pasadas por latitudes más cercanas. Khazzouh se fogueó en el básket europeo en dos competiciones diferentes gracias a los Hanzevast Capitals Groningen de Holanda (11.5 puntos y 7.9 rebotes) y al Ironi Ramat Gan de Israel (10.8 puntos y 6.3 rebotes). Una experiencia que, unida a su progresión, podrían valerle para saltar a otro nivel. ¿Quizá en una LEB donde un pívot hábil de 2,09 es una inversión interesante de futuro?

5. Luke Schenscher

Un 2,16 no se encuentra en muchos sitios. Por esa ausencia, a Luke Schenscher se le abrieron las puertas del baloncesto. Primero en el semillero del AIS, donde pasó tres años, y después en la Universidad de Georgia Tech. Con los Yellow Jackets perdió en 2003 ante los Huskies de Connecticut la final de la NCAA como guardaespaldas de Jarrett Jack. Codiciada su envergadura, sus largos brazos, Schenscher no perdió la oportunidad que le daba su altura para colarse en la NBA tras su periplo universitario. Tras sucesivos contratos de diez días y largas fases en la NBDL, se enroló en los Chicago Bulls y los Portland Trail Blazers en un rol subterraneo y alejado de los focos. En total fueron 31 partidos con unos pírricos 1.8 puntos y 1.7 rebotes.

Aprovechando su condición de hijo de inmigrantes alemanes, de ahí su apellido y el vivo rojo que luce en sus rizos y barba, que le dan aspecto de estribador del puerto de Bremen, fichó por el Brose antes de retornar al hogar de la NBL. Una lesión cortó esta aventura en el mes de noviembre.

Su impacto en Australia fue contundente y con unas estadísticas estelares (16.9 puntos y 10.8 rebotes) en los Adelaida 36ers logró varios nombramientos como jugador de la jornada y del mes en la NBL. Sin embargo, colectivamente, su mejor campaña fue la pasada, en los Perth Wizards, con los que consiguió el título de Liga pese a no ser la primera baza del ataque (10 puntos y 6.2 rebotes). Esta temporada mantiene su protagonismo en los Cocodrilos de Townsville (13 puntos y 6.5 rebotes)

Nacido el 31 de diciembre de 1982, es decir, tiene 28 años, no es un jugador lo suficientemente veterano para no probar suerte en otros lugares y tiene la suficiente experiencia, añadiendo su valiosa condición de comunitario como propietario de un pasaporte alemán, como para ser un interior interesante en un rol de un equipo europeo.

Pese a su envergadura, ‘Big Red’, como le conocen, no es ‘sólo’ un intimidador. Cinco cerrado, que no sale de la pintura, eso sí, Luke Schenscher se luce por sus cualidades para anotar cerca del aro con las dos manos y por su capacidad en el poste para generar juego con buenos pases. No obstante, en los análisis de scouters se le señala como un jugador blando y poco físico, algo que queda comprobado al ver cada vídeo y comprobar su delgadez. Excelso reboteador, la velocidad no es su virtud, pero es un jugador útil para otras tareas menos vistosas y capaz de anotar gracias a su movimientos de pies.

Pese a su fama y su ciclo NBA, su recorrido con los Boomers ha sido corto. Pese a ser el único jugador de instituto que ha sido internacional absoluto con Australia, sus convocatorias han sido aisladas, como en los Juegos Universitarios del 2003. Jugadores más jóvenes como Nevill, Ogilvy o Jawaii le han quitado el puesto en las convocatorias a las citas más importantes.

18
abr
10

El difícil ‘fácil’ ascenso del CAI Zaragoza


El CAI Zaragoza subió el viernes a la ACB. Lo hizo después de un descenso visto y no visto. La ciudad festejó la categoría perdida hace menos de un año, quizá con algo menos de fervor que en su anterior y primera ‘vuelta’ al olimpo del básket nacional. Tras ganar al Sant Josep (69-63), el equipo aragonés se aseguró la primera plaza de la fase regular y, como en el 2008 bajo las órdenes de Curro Segura, recuperó una plaza en la máxima categoría sin tener que jugárselo todo en la lotería del ‘playoff’. Sin embargo, esta ocasión poco tiene que ver con la ‘primera vez’, pese a que la plantilla mantiene buena parte de la columna vertebral (Quinteros, Lescano y Phillip).

Celebración del ascenso del CAI tras ganar al Sant Josep // Foto de Carlos.M.Picazas/FEB

Todos los ascensos son trabajados y éste no es una excepción. Pero hay un ‘pero’. Pienso, es una opinión rebatible, como todas, que este éxito ha sido ‘más fácil’ para el CAI por la incomparecencia de rivales de primer nivel en la LEB Oro. La crisis ha machacado a la competición y el nivel de las plantillas se ha visto reducido. Solo el Melilla ha mantenido hasta las últimas semanas su pulso con el CAI, mientras el resto, sobre todo el ‘aspirante’ Menorca, se han desinflado muy pronto y tampoco ha aparecido una ‘sorpresa’ cómo suele ser la nota en esta extraña competición. No quiero con esto restar importancia ni mérito a lo que ha hecho el CAI, pero sí situar un contexto real de menor competencia general (incluso en el propio conjunto aragonés).

Al CAI le han faltado rivales.  En el ascenso del 07-08 tuvo a tres competidores a su altura (Alicante, Bruesa y Breogán). Pero para comparar la ‘diferencia’ de nivel solo hay que echar un vistazo a la clasificación. A falta de una jornada, el Menorca va tercero con 13 derrotas. Es la peor marca para un ‘medalla de bronce’ en esta competición desde hace mucho tiempo. Con un partido más (jornada 34), en las anteriores cinco temporadas, sólo un tercero acumuló esa cantidad de pérdidas: Melilla (11, 08-09), Bruesa (10, 07-08), CAI (13, 06-07, tras un año ‘horribilis’), Murcia (12, 05-06) y León (10, 04-05). Apoyarse en otros factores, como los presupuestos, agrandarían aún más la ‘facilidad’ del ascenso del CAI ante la ‘imcomparecencia’ de rivales (siempre con las comillas puestas). Repito, con esta lectura no quiero restar méritos al esfuerzo del CAI.

En este sentido, el peor rival del CAI Zaragoza ha sido él mismo. Y en esta autoflagelación, el club ha torpedeado la marcha del equipo con una deficiente planificación que finalmente, tras completarse los últimos retoques, se ha visto camuflada por el buen hacer el entrenador, José Luis Abós, sin lugar a dudas, el gran artífice del éxito. Antes de la actual racha de 13 triunfos consecutivos (el CAI no pierde desde el mes de enero), el CAI se anduvo entre penumbras por dos errores de bulto achacables a la dirección técnica: la nacionalización de Lescano, que nunca llegó, y el ‘descubrimiento’ tardío de Rafael Hettsheimeir, que no fue considerado hasta que no se salió en la ACB. La mala gestión de estas situaciones, más las lesiones (Hettsheimeir, Kiefer, Barlow, Guerra, Elonu…), ha llevado, para corregirlos, a unos movimientos en la plantilla (han jugado 17 jugadores, dos canteranos más Ander Arruti) con la inestabilidad que ello conlleva. Comparando con el anterior ascenso, en la que se utilizó a 13 jugadores+Cresnar, con las inclusiones casi ’anecdóticas’ de Rojas y Turner, es evidente la falta de tranquilidad con la que Abós ha tenido que lidiar este año. Esto provocó que hasta realmente el mes de febrero (llegada de Junyent y Hettsheimeir), Abós no contara con la plantilla definitiva. Hasta entonces, el equipo braceó entre obstáculos por la inicial deficiencia defensiva (la inclusión de Lescano corrigió mucho este defecto) y sus miedos lejos del Príncipe Felipe. Las dudas de la afición sobre su preparación sometieron a José Luis Abós, que no tuvo más problemas por la solidez de los resultados en el Príncipe Felipe (ha terminado invicto en casa) y por asegurar los encuentros clave ante Menorca (88-85 y 71-82) y Melilla (74-62) o, con gran suerte, partidos igualados como el de las cuatro prórrogas ante el Burgos (121-120) o, en el tramo final, ante La Laguna (88-86), en Burgos (78-80), de nuevo, y en Ourense (70-71).

El pulso Abós-Quinteros

Pero José Luis Abós no sólo  ha estado cuestionado lejos de su lugar de trabajo. En su ‘oficina’, dentro del vestuario, el técnico aragonés ha tenido que solventar una relación tensa con el que ha sido uno de sus referentes dentro de la pista: Paolo Quinteros. El escolta argentino, un ganador nato y que renovó en verano en lo que fue una operación de impacto para la entidad y su entorno, ha vivido un año agitado que le llevó a mantener un pulso con el técnico al considerar que perdía protagonismo en situaciones concretas del juego, como en la jugada final en Burgos que terminó en manos de Phillip. Este descontento fue incluso público en el Príncipe Felipe en el tramo inicial del siguiente partido ante Vigo y produjo, ya en privado, una discusión de mayor grado en el vestuario. El incendio, que preocupó seriamente al club, fue aplacado por el objetivo común y hoy parece una anécdota pasada dentro de los festejos del ascenso.

El técnico ha sabido manejar situaciones como esta y, deportivamente, ha construído un cuadro con los roles muy definidos, dando prioridad en ataque al colosal Darren Phillip (máximo anotador de la LEB), a Paolo Quinteros, pese a todo, vital en la LEB y lo será en la ACB, y a David Barlow, el verdadero acierto de Willy Villar que ha estado cerca de terminar la temporada cedido en un ACB (cómo adelantamos en Puertatras y ha sido recogido por medios de Zaragoza), pero asignando roles determinados y bien interpretados por el resto de los jugadores, que han llevado a un ascenso merecido.

El año próximo se perfila como el de la segunda oportunidad para un club que no querrá cometer los errores de su única experiencia en la ACB, aunque ya empieza con un déficit: falta de buenos seleccionables. Seguirá Abós y la columna vertebral del equipo (Rivero, Quinteros, Lescano y DP) con la duda de si el primer extracomunitario será David Barlow (que tiene un año asegurado y ofertas de ACBs, pero cuenta en el proyecto como pieza clave) o el nigeriano Elonu (con la opción de cederlo a un LEB) y si renovará Rafael Hettsheimeir o tendrá que retenerlo con el derecho de tanteo. Así, el CAI tendrá que ir al mercado para fichar a dos o tres nacionales de calidad (si logra deshacerse del contrato que se firmó a Roberto Guerra) y reforzar inteligentemente el puesto de base y pívot (extranjero) con un presupuesto algo superior al medio de la parte baja de la ACB y con una alta ficha ya firmada (Quinteros cobrará una cifra que ronda los 700.000 euros). Con el referente del Valladolid de esta temporada, la situación del mercado, la posibilidad de fichar, determinará las dudas sobre la futura plantilla que deberá afrontar el feliz retorno a la ACB. Enhorabuena.

07
abr
10

David Barlow (CAI) tiene una oferta para terminar la temporada cedido en un ACB


Los australianos están de moda en la ACB. Joe Ingles (Granada) y Matt Nielsen (Valencia) han acumulado a lo largo de la temporada varios premios al mejor jugador de la jornada. Un nuevo ‘aussie’ podría recalar en las próximas semanas en la categoría. David Barlow (2,05 metros y 27 años) podría finalizar la competición enrolado en un conjunto de la máxima categoría. El alero titular del CAI Zaragoza, según fuentes cercanas al propio jugador, tiene una oferta para recalar cedido en un club de la ACB para disputar la recta final de la fase regular y el siguiente playoff. Evidentemente, esta operación sólo se materializaría tras la consecución del ascenso directo del equipo aragonés, que necesita como máximo dos triunfos en los tres encuentros que le restan para alcanzar este objetivo, y si la entidad zaragozana permite la salida de un jugador con el que cuenta para su proyecto en la máxima categoría ya que tiene otro año más de contrato firmado en caso de ascenso.

Barlow es un alero alto muy polivalente y que este verano ya contó con opciones para militar en un conjunto de la ACB y terminó llegando al CAI Zaragoza. En Aragón, pese a pasarse dos meses lesionado, el internacional australiano, que este verano estará probablemente en el Mundial de Turquía, está siendo una de las claves para la buena marcha del conjunto de José Luis Abós. Acumula unas estadísticas de 12 puntos y 6 rebotes con un 31% en el lanzamiento triple, para una media de 12,5 puntos de valoración. Barlow, conocido por ser un modélico profesional, está totalmente centrado en la obtención del ascenso con el CAI.

En su anterior ascenso en el 2008, otro jugador, en esa ocasión el escolta argentino Paolo Quinteros estuvo cerca a fichar por el Tau Vitoria para suplir la lesión de Igor Rakocevic durante el playoff tras materializarse el ascenso del CAI. 

El CAI Zaragoza puede volver a la ACB este fin de semana después de su descenso hace menos de un año. Venciendo en Tenerife al conjunto local este sábado y perdiendo al día siguiente el Melilla en la pista del Sant Josep de Girona, el equipo que entrena José Luis Abós y que acumula once triunfos seguidos celebraría su objetivo con el ascenso directo. Si no se produjera esta ecuación, el éxito se podría dar a la siguiente jornada cuando los aragoneses reciban a los gerundenses, eludiendo así el enfrentamiento directo de la última fecha en la cancha del Melilla.




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