Posts Tagged ‘Carlos Jiménez

12
feb
14

Lo normal


“La normalidad”. Cuando Ichiro pregunta cuál es el valor del buen entrenador, Carlos Jiménez se baja de nuevo con sus palabras a jugar en pantuflas a un recodo de la calle Urgel. Gastadas las suelas de volar tan alto, ahora con zapatos de ejecutivo, su zancada sigue siendo cauta y prudente, transmitiendo el mismo saber hacer en la pose que cuando era el amo de los intangibles. “He estado en Japón en dos ocasiones. Es un país que me encanta”. Sus orígenes carabancheleros y sus presentes guinderos trazan esa línea recta del ser corriente, al que Carlos señala en respuesta al técnico ideal por el que le pregunta este alegre japonés.

Pepu se cruza en el paso. Ha sido él quien ha ido a su encuentro. Tan normal. Ha reconocido a quienes hace unos meses le preguntaban los secretos del éxito de Saitama. Apretón de manos y sonrisas sin interés escondido entre los dientes. Recoge el calendario de San Fermín y se preocupa por los chavales que andan por el barrio sin una minibásket a la que echarle el triple. Sigue su camino sin decirle a nadie que no a una foto.

Lucas es un apellido. Es la cara B de un club profesional. Vive en la sombra que cobija al obrero que curra a destajo con humildad para que los focos alumbren a otros. Bien formado informa bien. Ha preparado una presentación especial para los japoneses. Nadie se lo había pedido. El aforo de nipones apunta al detalle lo que cuenta.

Sato está en tercera fila. Escucha en silencio para no perderse ni una gota de la explicación. Habla poco y se esconde detrás de una pequeñas gafas. Se arrima al señor Sasaki con el cariño ancestral por los mayores que conserva su pueblo y ofrece su atención cuando el maestro toma la palabra. “Tuvimos que acoger a los equipos en nuestra zona. Cerca de la costa no se podía jugar”. Relata el dolor que vivieron en Fukushima, su región, y la solidaridad de todos los clubs con aquellos que se vieron afectados con el desastre nuclear.

Sasaki-san tiene 74 años. Es entrenador de minibásket. Lleva más de cuatro décadas entre disciplinados renacuajos, pero ha venido hasta la Copa del Rey de Málaga a “aprender”. El cansancio no evita que se eche alguna cabezada entre partido y partido en el Carpena. La última noche anda con más destreza. La cena de pescaíto y cervecita desplaza la postura honorable de todo anciano japonés a una dimensión más cercana. Rápido se abraza a su guía español y tartamudea una palabra que ha aprendido estos días: ‘Gracias’.

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Juan Carlos carga la maleta de la emisora. Acaba de llegar al pabellón. Coloca los bártulos sobre la pequeña mesa. Empieza el partido. Vocaliza las canastas con la precisión que le dan los años de profesión y cierra el puño con cada acierto de su equipo. Ha viajado a última hora y dormirá esa noche en un hotel apartado. La radio ha hecho recortes y desplazado a un compañero a Informativos. Ya solo son dos en Deportes. Historias similares se desperdigan por la zona de prensa, punto de reencuentro anual de muchos periodistas precarios que cenan en el cátering montado en un gimnasio de taekwondo.

La peluca roja se le desparrama por un lado de la cara. Sin embargo, la sonrisa de Pascual no descarrila. Ni se acuerda que su equipo ha perdido hace unas horas. Se aleja del grupo con un objetivo. “Tengo que cambiar mi bufanda por una del Gran Canaria”. Desaparece entre la niebla de cánticos y tragos compartidos. Atmósfera de buen rollito entre todos los aficionados otro año más. Esta es la Copa real. Pascual reaparece al rato. La tela amarilla en su cuello simboliza una nueva victoria. “El año que viene la Copa en bañador”.

Francis atiende a la llamada con una disculpa. ‘Estamos en huelga’. Secunda el parón de sus colegas taxistas y no trabajará durante la Copa. Medida de presión para buscar una solución con la Junta. El sábado en las pistas exteriores de Los Guindos verá jugar a su hija Aída rodeado de amigos. Está preocupado por el futuro de uno de ellos, pero pronto alarga los chistes cuando se ve entre el aforo apropiado.

Dentro no cabe ni un alfiler en la final de la Minicopa. La gente se aprieta para dejar pasar a uno más. Unos señores de Valladolid cabecean cuando se les pregunta por su club, del que fueron directivos. “Todos los años venimos a la Copa”. El speaker lanza un ‘konichiwa’ a los trece japoneses que desde la grada se visten de verde antes de que Jaume se acerque a saludarles tras impartir un clinic modélico de entrenar divirtiendo y comunicar de forma positiva. A su lado los padres de un jugador del Unicaja aplauden deportivamente el triunfo del Madrid. Por sus bocas no ha salido ni un alarido de mala educación en todo el partido. “Ahora a animarle y a que siga estudiando”. Otro clínic modélico de comportamiento.

Kenji tiene la agenda ocupada. El triple de Llull solo es el preámbulo de otra carrera. Pronto al hotel para tomar su maletón y pirarse a Lituania. “Hago escala en Helsinki y luego a Vilnius. Estaré diez días en la academia de Sabonis”. De Tautvydas al original en menos de una semana. Espera en la única cafetería abierta a esas horas a que abran el mostrador para embarcar su equipaje. A su alrededor somnolientos viajeros no se pueden imaginar que aquel grandullón era seleccionador de Japón.

A sus compañeros de viaje les quedan unas cuantos horas para volver a Tokio. En sus maletas no cabe todo lo que han vivido estos cinco días en Málaga. Agradecidos, su último ‘Arigato’ precede un abrazo y una invitación para volver para el Mundial. Pasan por el control de seguridad. Si no fuera por sus rasgos asiáticos nadie les identificaría. Se pierden por las tiendas del Duty Free entre la gente normal. Esa normalidad de la que hablaba Carlos y engarza a cada uno de estos personajes en una joya de Copa.

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P.D: Efectivamente, en la Copa estuve acompañando a un grupo de 13 entrenadores japoneses, donde Unicaja fue un anfitrión perfecto ofreciendo todo su interés para que su visita estuviera llena de detalles.

26
ago
12

Reflexiones ‘in situ’ de un Mundial de 3×3


Si el 3×3 corría el riesgo de convertirse sólo en el hermano menor del baloncesto 5×5 que todos conocemos, creo que con este campeonato la FIBA ha dado un paso importante hacia adelante para, digamos, desvincularlo. Ya no se trataría de utilizar el 3×3 para acercar el baloncesto a la gente, si no de dotarle de entidad propia. Si alguien cree que el 3×3 es lo mismo que el 5×5, se equivoca.

La localización y el ambiente

Panorámica del buen ambiente vivido en Atenas / FIBA.es

Al disputarse al aire libre, el abanico de posibilidades es infinito. En Atenas se optó por construir 4 campos a las puertas del Zappeio Megaron, nada menos.

El campeonato ha tenido muy buena acogida entre los atenienses y los campos se han llenado todos los días. Aunque no había jugadores de renombre, el público se ha mezclado con ellos, ha intercambiado impresiones y se ha hecho fotos. Es justo reconocer que en ocasiones el ambiente ha sido excesivamente festivo y poco competitivo. Un poco como sucede en todos los torneos veraniegos de playa, donde lo importante es participar.

La competición y el formato

El ritmo de competición es frenético y por eso hay que estar físicamente preparado. No es lo mismo jugar dos partes de 20 minutos que 4 partidos de 10 minutos, separados por intervalos de tiempo que pueden variar. Una cosa es correr varias carreras de 100 metros y otra una de 5.000.

Debemos pensar que el formato es como el del Mundobásket, con el mismo número de equipos, 24, y de partidos, pero todo condensado en 4 días.

También se han realizado un concurso de mates y uno de triples además del torneo mixto.

Las reglas

En cuanto a las reglas habría mucho que decir, porque inevitablemente el deporte está “contaminado” por las normas del 5×5. Los que más han sufrido han sido los nuestros, claro, que no se han podido quitar los “vicios” del 5×5 de encima.

Los 12 segundos de posesión, que no haga falta sacar desde la línea de fondo tras canasta, que sólo se tire un tiro libre, que los triples valgan 2, etc… son demasiadas cosas para asimilar en tan poco tiempo, no sólo para los jugadores si no también para el gran público. Sin embargo, a medida que ha ido avanzando la competición los equipos se han sentido más cómodos y el juego ha ganado en dinamismo y velocidad.

El juego, los equipos y aspectos técnicos

En el 3×3 se permite el contacto y los espacios son pequeños. La exigencia física es grande y los jugadores delgados o enclenques lo tienen difícil, aunque sean altos. Los habilidosos tampoco lo tienen fácil a no ser que tengan un cambio de ritmo seco y duro que les permita penetrar.

Esta permisividad en los contactos hace que el jugador ideal sea el físico, el atleta, el capacitado para chocar, el fuerte. Los Estados Unidos, más expertos que los europeos en el 3×3, contaban con jugadores de este tipo además de un base bajo, rápido y con mucho músculo.

En posesiones de 12 segundos apenas da para uno o dos pases, algún bloqueo y poco más. En defensa hay que tener las cosas claras desde el principio sobre cómo defender los bloqueos directos. Un paso en falso o la duda de “si punteo o no” suele costar una canasta. Los equipos que dominen el pick and roll tienen mucho ganado.

Cristina Ouviña penetra / FIBA.com

Mi conclusión después de ver a la mayoría de equipos es que hay que jugar con hombres, además de fuertotes, versátiles. Es decir, jugadores todoterreno que puedan jugar en varias posiciones. Así casi nunca se producen desajustes ni de altura ni de físico ante los rivales tras un cambio defensivo. Sumando un 5 poderoso que ocupe la zona, tienes un equipo con posibilidades. Porque el pívot pesado no tiene que correr de una zona a la otra. Sólo tiene que luchar por ganar la posición.

El último factor a tener en cuenta pero que acabará “difuminándose” con el tiempo es el de la pillería. Mientras Giorgos Bogris celebraba la consecución de un mate el pívot francés pasó la bola fuera y la recibió en menos de un segundo, anotando sin oposición ante la cara del griego. Supongo que los jugadores profesionales de 3×3 tienen estos mecanismos aprendidos, pero sin duda cuesta acostumbrarse.

La rapidez de un pase al compañero fuera de la línea y su devolución puede hacerte ganar un partido. Casi tanto como la rapidez en armar el brazo desde fuera del triple.

El nivel del campeonato está siendo bastante alto, destacando las selecciones de Francia y Ucrania, que han metido a sus tres equipos en semifinales y con los franceses en todas las finales. En categoría masculina, los franceses son los favoritos tras las eliminaciones de Rusia y Estados Unidos. El francés, un equipo de 3×3 “puro”, es la combinación exacta de dureza, físico y calidad que requiere el juego. Ucrania ha ido ganando partidos por la mínima y ha dado alguna sorpresa, pero está claro que se han tomado bastante en serio la competición. En categoría femenina, da gusto ver al equipo americano, que en casi ningún partido agota los 10 minutos -porque llega a 21 rápidamente-. Practican un baloncesto veloz a la par que efectivo y está formado por jugadoras jóvenes del college.

La actuación española

España ha sido el único país que ha enviado exjugadores, o jugadores recientemente retirados, cuando la mayoría ha optado por jóvenes valores o profesionales de la modalidad, desconocidos para el gran público. El papel de nuestro equipo masculino ha sido pobre, con dos derrotas en la fase de grupos y eliminación en el primer cruce frente a Ucrania. Ha quedado patente que se ha trabajado poco con el formato.

A los jugadores se les ha visto más o menos en buena forma y han peleado mucho, pero con eso no valía. En otras palabras, España “ha pagado la novatada”. Que nos sirva para la próxima vez. Bien Garbajosa “desde su rincón“ y Jiménez luchando por los suelos como un jabato. A Jaume Comas y a Lucio Angulo (leer su blog en FEB.es)se les ha visto algo más perdidos y faltos de fondo físico.

La participación de las chicas ha sido mejor pese a haber caído en la misma ronda que los chicos. Acertadamente se optó por llevar a jugadoras jóvenes contrastadas, mucho más preparadas para este formato de competición. Han jugado de manera mucho más dinámica que los hombres y han caído injustamente frente a la República Checa.

Conclusiones

1. El futuro del 3×3 está garantizado y su importancia va a ir a más porque no hay ciudad en el mundo que no tenga un parque o una plaza con un aro y un tablero. No en vano en Atenas hemos visto equipos de China Taipei, Guam o Nepal.

2. La FIBA trata de “institucionalizar” el baloncesto callejero dándole el formato del Mudobasket.  Por lo tanto, olvidémonos de mates, alley-oops y todo eso. Dejémoslo para los concursos específicos, que también los hay. Una cosa es el 3×3 que se juega en un barrio de Nueva York y otra el que se juega en un campeonato oficial.

Podría debatirse si el formato “Mundobasket” encaja en el modelo 3×3 o si sería mejor hacerlo de otra manera. O si con esta manera de actuar desaparecerá la “inocencia amateur” del baloncesto callejero.

3. Deben ir profesionales en la materia o jugadores curtidos acostumbrados a las normas. Ha quedado demostrado que no hay que ir con ex jugadores. El proceso de selección se me antoja complicado.

Artículo de Rafa Ortega Papaseit (@ZorbaSalonica), español afincado en Tesalónica (Grecia) que ha seguido de cerca el I Mundial 3×3 celebrado en Atenas. Conoce aquí su interesante blog.

23
ago
12

La precocidad veterana del Mundial 3×3


Pocos días después de la clausura de los Juegos de Londres, FIBA notificaba oficialmente la petición formal hecha al Comité Olímpico Internacional para incorporar el formato de baloncesto 3×3 en el programa de Río 2016. La disciplina ya había formado parte de los Youth Olimpic Games de 2010 de Singapur, un banco de pruebas del COI para calibrar nuevos deportes. Serbia y China vencieron el torneo masculino (España fue octava con chicos) y femenino. En un intento de potenciar la candidatura y coincidiendo con el calendario de los Juegos, se disputaron en Londrés una serie de partidos de exhibición.

La FIBA está haciendo grandes esfuerzos en el último lustro para potenciar el desarrollo y popularidad del 3×3, una modalidad vinculada al ámbito del baloncesto callejero y que tiene un componente espectacular –y, por ello, netamente televisivo — gracias a un desarrollo del juego más dinámico y menos táctico y unas reglas que incentivan la rapidez del juego: partidos de diez minutos, gana el que llegue a 21 puntos, valor doble del triple, 12 segundos de posesión… En este impulso, el organismo internacional ha potenciado la creación del World Tour, que justamente, el 8 y 9 de septiembre aterrizará en España con un torneo en la Calle Alcalá de Madrid. A día de hoy, hay quince equipos que aparecen inscritos en la web oficial. Alcobendas acogerá también en septiembre (28-30) el Mundial U18 de esta modalidad y de la que España, en chicas, es actual campeona.

En otro impulso hoy comienza en Grecia el I Campeonato del Mundo de 3×3. 24 selecciones conforman una competición que concluirá el domingo y se desarrollará durante tres jornadas en la pista ubicada en el centro de Atenas frente al Ζappeion Megaron, el Templo a Zeus Olímpico, todo un símbolo de los anhelos del 3×3. El evento se complementa con un concurso de habilidades, otro de tiro y uno más de mates, además de un cuadro para equipos mixtos. La ausencia de una clasificación previa provoca que aparezcan entre los participantes naciones poco habituales como Guam, Sri Lanka, Nepal o China-Taipei. Otro pecado de ‘precocidad’, provocado por la ausencia de una estructura de ligas nacionales, está en la configuración de los equipos. La FIBA ha dado libertad a las federaciones estatales para confeccionar sus combinados de forma aleatoria. Así, a Atenas, la FEB ha enviado dos ‘cuartetos’ con muy diferente perfil. El conjunto femenino está compuesto por jóvenes profesional (Cristina Ouviña, Amaya Gastaminza, Leonor Rodríguez y Laura Nicholls), mientras que la estructura del plantel masculino está compuesta por exinternacionales retirados recientemente (Carlos Jiménez, Jorge Garbajosa, Jaume Comas y Lucio Angulo) y, en algunos casos, con una relación estrecha con la Federación. Más allá de otras lecturas, el primer vistazo a la convocatoria deja una reacción entre la curiosidad y la perplejidad de la que emana una pregunta: ¿No era posible engarzar un equipo de jugadores en activo?

La pista del Mundial 3×3 de Atenas / FIBA.com

Es indudable que, en plena pretemporada, con los clubs ACB y LEB comenzando su rodaje, sería complicado hallar un cuarteto dentro de los mejores profesionales, algo que sí es viable en la categoría femenina, cuyo arranque es más tardío. La FEB ha decidido esta alternativa, como otros países han decidido otra. Por ejemplo, Argentina o Serbia han conformado equipos con jóvenes talentos en la órbita del equipo absoluto, mientras que Francia o Estados Unidos sí han enviado a Atenas a cuatro profesionales, aunque no internacionales. La llamada de jugadores sin equipo hubiera sido una preferencia menos arriesgada dentro del marco de exigencia en el que siempre se encuadra esta competición primeriza. La primera entrada del blog que Lucio Angulo escribe durante este Mundial apunta a este tono, propio del ingenioso aragonés. 

Tampoco es una novedad. La captación de veteranos para potenciar la práctica de nuevos deportes no es algo nuevo en nuestro país. El fútbol playa, o más recientemente el indoor, dio sus primeros pasos contando con ilustres que habían colgado las botas, similar transición que vivió el voleibol playa. Como ha ocurrido con ambas modalidades, la creación de estructuras competitivas propias ha ayudado a la evolución independiente del ‘hermano mayor’ y ahora cuentan con jugadores y jugadoras ‘en exclusiva’.

El formato 3×3 en España se ha enmarcado fuertemente dentro de un contexto urbano, heredero del ‘streetball’ popularizado en los Estados Unidos en la década de los 60 y 70. A semejanza de ilustres nombres como Rucker Park o The Cage, poco a poco, se han ido consolidando pequeños torneos en nuestro territorio, entrando empresas interesadas en invertir en un modelo atractivo para los jóvenes. Los torneos de Lavapiés, Carabanchel o Sans son un importante ejermplo en Madrid y Barcelona que van adquiriendo solera y apoyos. La misma FEB ha promovido esta consolidación ‘oficial’ con acontecimientos dentro del programa Plaza 2014 o el más reciente ProTour 3×3 en Cataluña. Ambos recuerdan al estilo promocional de megatorneos que durante los 90 popularizaron en nuestro país las marcas deportivas americanas y la NBA.

Los representantes de España / FEB.es

El modelo 3×3 va creciendo progresivamente y tendrá que redefinirse en un futuro con una entidad propia, pero sería ridículo obviar que ya existe un entramado consolidado desde hace tiempo. La consolidación de torneos ‘callejeros’ es prueba de ello, como la existencia de publicaciones como fue Crossover o la emisión de un espacio dentro del programa Ritmo Urbano de TVE. No hay que obviar que existen profesionales que se han adentrado, como hacen habitualmente los NBAs durante el verano, en este mundillo y hombres como Nacho Martín, Albert Fontet, Alex Llorca, Pep Ortega… son habituales en las canchas de asfalto o de los parques de España, Europa e incluso Nueva York. Estrictamente dentro del entramado del ‘streetbal’ también hay figuras reconocidas como Lennon ‘The Lawyer’ Álvarez, auténticos profesionales del ‘playground’, nombres que seguramente hubieran tenido una gran motivación en competir para España en Atenas.

20
mar
11

Málaga se emociona


ACB Photo / M.Pozo

El valor de un fichaje no se cifra en ocasiones en dinero, ni en exigencias deportivas, ni en renovadas aspiraciones competitivas. Las incorporaciones no son simplemente un añadido deportivo, un plus para una plantilla mermada, una nueva pieza para el puzzle táctico de un entrenador, no se contabilizan solo en puntos, rebotes o asistencias. Ni tampoco en títulos. Hay operaciones que traspasan esa dimensión deportiva y se descubren como una realidad mucho mayor, que trasciende hasta un límite emocional, anímico, y no se reduce a un grupo mínimo, a un vestuario, a un club, se esparce más allá, por toda una ciudad, por sus rincones, por sus calles, por sus casas.

Cuando ayer se apagaron las luces del Martín Carpena se comprobó esa trascendencia. El voluminoso video marcador se encendió y escupió una presentación perfectamente calculada por el club. ‘Vuelve Jorge’. El mensaje se iba transmitiendo entre jugador y jugador hasta llegar a Chus Mateo y Manolo Rubia ante el alboroto de una grada que explotó de júbilo cuando el ‘speaker’ coreó ese apellido que ayer florecía en las espaldas de tantos aficionados que habían rescatado del armario su vieja reliquia o la nueva a la venta en cualquier espacio del pabellón. ‘Garbajosa’. Un acto de fé en el regreso del líder del mejor Unicaja, del campeón de Copa y Liga, cuyo efecto fue la mejor entrada de una temporada que ya no será recordada como en la que se fue Aíto, ni la segunda consecutiva en la que no se entró en la Copa ni en la que, veremos, el Unicaja alcanzó o no el playoff. Esta será la temporada en la que Garbajosa volvió a Málaga. En la que la ilusión regresó al Carpena. En la que Málaga recuperó el baloncesto como emoción, el calor de los recuerdos del Ciudad Jardín, la sensación de que los sueños no son cosa del pasado.

No hablaremos mucho del partido. Del entuerto de fallos y defensas se salvaron el duelo al poste de dos de los jugadores con mejores movimientos de pies de nuestra ACB; Ante Tomic y Joel Freeland, y de un maestro como Pablo Prigioni (qué bello es verle jugar). La excitación colectiva de la presentación de Garbajosa, a un nivel físico menor pero voluntarioso y héroe total de la noche, se trasladó a una prórroga forzada por Freeland y a un final de película que tuvo al protagonista en el foco de todos (Jorge anotó un triple con 30 segundos para el final), la mano caliente y silenciadora de Prigioni y el ‘milagro’ de McIntyre, el antihéroe de la temporada, con un lanzamiento desesperado y desequilibrado para reventar la alegría de un Martín Carpena ahogado en su gloria.

Confidencial

Respetando en todo momento la intimidad de los jugadores, creo que es de resaltar una anécdota que se vivió ayer en un rincón de Málaga. La fiesta del Martín Carpena se trasladó a un populoso bar de El Palo, barriada de pescadores de la capital de la Costa del Sol, donde, los asombrados clientes vieron como aparecieron Berni Rodríguez, Carlos Jiménez y Jorge Garbajosa. Su llegada (el hasta esta semana lesionado Jiménez llegó primero y estuvo todo el tiempo sentado y Berni y Garbajosa llegaron más tarde tras pasar el control antidóping) fue recibida con una ovación y el griterío colectivo. No era una discoteca exclusiva, ni una sala privada, era un local muy frecuentado durante los fines de semana, muy malagueño, donde los tres campeones del Mundo se reunieron con amigos y desconocidos para festejar el triunfo. El ‘Carlos Jiménez, qué huevos tienes’ de La Demencia tonó entre platos de marisco y vino blanco de Huelva.

20
ene
11

La amnesia voluntaria del Carpena


Calentito, calentito, lo traigo calentito. Vengo del Unicaja y me pongo al piano de mi portátil para hacer algo que no me apetecía mucho hasta hoy: una crónica. Pedazo de enfermedad. Y mañana me leerán cuatro gatunos y no recibiré un cheque. Pero soy feliz. Como el Martín Carpena. Feliz como una perdiz.

Curiosos son estos síndromes de amnesia colectiva. Pillamos el refranero hispano para, sin quere forzar comparaciones animalescas, definir el ambiente que hoy se ha vivido en el foro malaguita con el ‘muerto el perro, se acabó la rabia’. Traducido, sin Aíto todo es tan bello y bonito.

Pues no. Ni mucho menos. Ni los sonoros aplausos, del mismo volumen que los pitos con los que se despidió a Aíto, con los que la afición acompañó el regreso de Chus Mateo y Paco Aurioles y la entrada en pista y la primera canasta de Printezis, como si fuera un prisionero inocente ahora liberado de su cruel destino, acallaron las lagunas que tiene esta plantilla y el déficit que arrastra. Pese a las ganas que los jugadores transmitieron para dar el paso al frente que necesita el equipo y ponerse a la altura de la responsabilidad que ellos tienen de la trayectoria del Unicaja y de la condición de Top 16 de la Euroliga, el Caja Laboral saboteó el Carpena. Si hubiera seguido Aíto (‘recordado’ en una coreografía de la canción Alejandro’ de Lady Gaga), al final se habría encendido una traca de rabia. O a lo mejor se hubiera ganado. O no. Lo que es seguro es que, ayer, la gente se fue a cenar aliviada.

Chus y Aurioles rectificaron pocas cosas, aunque simplificaron algunos rasgos. Para empezar rectificaron varios roles (Printezis vuelve a ser útil, Jiménez apenas jugó de cuatro unos minutos y Tripkovic fue más testimonial que las desafortunadas salidas de Lima y Freire) y fortalecieron otros (Rubio y Blakney fueron titulares y Freeland se vislumbra como la veleta ofensiva). Tácticamente pocas alteraciones. No había cambios. Se impuso la defensa 3-2 que jugaba Aíto, se atisbó una press en formación de la que se sacó poco provecho y hubo cambios contantes tras bloqueos para secar la sangría exterior al inicio de la segunda parte. Esa fue la herida por la que se murió el Unicaja, su ineficacia para impedir los lanzamientos exteriores con los que el Caja Laboral martilleó su defensa en la primera parte (10 triples en este periodo de 21 intentos). Cuando esta baza no existía, había dos caminos: San Emeterio o Batista, con balones interiores o desde el pick’n’roll con un inmenso Marcelinho.

El Unicaja descompensó la balanza de su ataque hacia el interior de la zona, bombeando balones a Freeland para sacar del partido a un estéril Barac, con los que compensó el primer arreón vitoriano firmado por Logan (las cinco primeras canastas fueron triples, tres del polaco que luego se enfrió en el banquillo) y después dibujando jugadas para primar los uno contra uno o encontrar tiros abiertos. Jiménez apareció en su dimensión de líder hasta el descanso tras el cual el Unicaja esgrimió más energía tanto en defensa con traps, la press y manos más activas como en la opción de correr y cambiando el dial del estático hacia latitudes lejanas (triples de Blakney, Berni y Saúl) para, con más pasión que lógica, ponerse por delante.

Pero la lesión de Archibald en el primer cuarto dejó a Chus Mateo sin rotación interior y con un socavón en el rebote que aprovechó el Caja Laboral para seguir sumando. Encima la rotación del base, con Freire y un McIntyre cojo, le sirvió a Ivanovic para apretar la defensa sobre el uno, obligar a jugar al Unicaja con la dirección de un escolta y perder el control del partido por unos minutos en los que el Caja Laboral tomó la iniciativa para no perderla jamás con la brújula de Marcelinho apuntando hacia la dirección correcta (71-76), pese al impulso de una grada feliz en su voluntaria amnesia.

11
sep
10

Reflexiones españolas


Cuando por las redacciones aún se fumaba como en las películas buenas, tuve un compañero que acababa el 95.4% de las frases con la coletilla ‘… o no’. Esa afición a cuestionarse todo lo que se movía podría ser la base de un buen periodista, pero no era el caso. La profesión le venía por enchufe familiar y su libro de estilo era el Marca.

Quedarse con una interpretación gruesa, terriblemente efectista, flacucha de análisis y con sobredosis de testosterona (¡por cojones! es un argumento bestial, de bestia) es una manera de trabajar propia del periodismo y un modus operandi dentro del mundo deportivo. ¿Pensar? Eso es de marineros, diría el macho hispánico, también llamado redactor jefe. Mejor entintar el titular chocante y lo de abajo llenarlo con consignas sencillonas, que todos puedan entender. Vender catástrofes o héroes, según entre o no la pelotita, a toda costa y esperar el momento adecuado para tirarte a la yugular de ese que te molesta (no te informa, informa a la competencia o no informa a nadie).

Tras el triplazo (escalofriantemente entrenado) de Milos (amor en eslavo)Teodosic que dejó a España con un palmo de narices, muchos han sido los que se han levantado para reclamar un cambio generacional y la cabeza de Scariolo en una bandejita de plata. Paren el carro, Salomés de turno. Desde mi humilde desconocimiento de las cañerías de la selección, pero con opinión libre y muchas horas de baloncesto, os dejaré a continuación mis reflexiones españolas, apuntitos sobre cómo he visto al equipo este por el Mundial. Algo más que dos titulares gordotes. Será porque aún no vendo ni sellos.

Cambio de qué

Contemos. Si has nacido en el 80, ¿cuántos añitos tiene la criatura? 30 primaveras. Eso en términos de baloncesto es, como mucho, ser un veteranillo, empezar a lucir canas. Ok. ¿Y eso es malo? Otros ´dirían que estás en la flor de la vida para eso del basketebol. Al grupo de los ‘Golden Boys’ o los ‘ÑBA’ (malditos eslóganes para vender periódicos) no se les ha pasado el arroz de la paella. La comparación con la veinteañera Serbia asusta por su frescura y futuro, pero jubilar a Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes o José Calderón sería simplemente estúpido. Al menos, les queda cuerda físicamente para aguantar otro ciclo completo (Juegos, Europeos y otro Mundial) si sus carreras profesionales no se lo impiden. Hablar de ocaso generacional es estúpido.

Nueva hornada

Eso no quiere decir que no haya que abrir la puerta a los que vienen pisando fuerte, como ya se ha hecho en anteriores campeonatos. Nada nuevo. El peso de Ricky Rubio o Sergi Llull ha ido creciendo como lo hizo anteriormente con Rudy Fernández y Marc Gasol y lo harán los que vendrán (Carlos Suárez, Saúl Blanco, Pablo Aguilar… y utilizar a Claver no solo para agitar la toalla y recuperar a Sergio Rodríguez si es clínicamente posible), por lo que precipitar acontecimientos sería una aceleración innecesaria cuando la columna vertebral sigue firme y derecha. La aclamada renovación es un hecho progresivo que marcará la naturaleza y los gustos del entrenador que lleve el volante de este bólido rojo.

Los enterramientos

Dar por muertos a Jorge Garbajosa o Álex Mumbrú me parece tan precipitado como no confiar en que jugadores como Carlos Cabezas o Berni Rodríguez, por ejemplo, pudieran ser útiles en el grupo. No obstante, es evidente que sean los señalados por ser los más veteranos y porque España tiene más de doce jugadores con capacidad para ir a la selección.

Lo mismo digo de Scariolo, que con sus errores (bastantes) y aciertos (sobre la marcha), es uno de los mejores perfiles que puede tener esta selección que, para los éxitos que ha acumulado, apila demasiados técnicos en su debe. Su situación profesional no es la mejor para el cargo, pero así, ganó un Europeo, no nos olvidemos. La inestabilidad en el banquillo no es buena ni para el Mollerusa de la Provincial catalana. 

Mucho Garbajosa, poco ‘tres’

Scariolo ganó la única ACB del Unicaja con Garbajosa como estrella. Es un jugador al que confía el cuidado de sus hijos y de la cubertería de la abuela y que, encima el jodío, se acopla perfectamente a su gusto táctico con un cuatro que juega abierto, muy abierto. Garbajosa ha sido titular indiscutible para el técnico engominado, ocupando el puesto de ‘4’ de Pau Gasol y dando todos los mandos interiores a Marc Gasol. Esto ha provocado un cambio de estilo en el juego de la selección, con un referente interior y la consabida pérdida del rebote al no disponer de un tres alto que cubra la debilidad física de Garbajosa en este punto (la hiperactividad de Rudy en este aspecto ayudó a rebajar este déficit). Sí, echamos en falta a Carlos Jiménez y todo eso que te hace pensar ‘jope, cuánto sabe este tipo de esto’ o, en su defecto, un jugador cercano a sus características. La falta de confianza en Claver, el rol secundario de Mumbrú (con problemas de espalda) y la no convocatoria de Carlos Suárez, porque estaba enredado en el lío de su traspaso (¿y Rudy, no?), ha dejado a la selección con una pata coja, la del tres alto. Convocar a San Emeterio, que venía enchufadísimo de una tremenda temporada, para nada, tampoco tiene mucho sentido si luego juegas con Rudy de falso alero. 

Por lo tanto, para mí hubo una mal uso de las piezas que Scariolo tuvo sobre el tapete porque, a toda costa, quería jugar con Garbajosa como titular y eso conllevó un desequilibrio y la pérdida de importancia dentro del grupo de jugadores que convocó: podría haber convocado a otros mejores para jugar como quiso o utilizar mejor lo que se llevó a Turquía.

Y Reyes de qué juega

El sambenito de ‘bajito’ que acompaña a Felipe Reyes y la poca confianza de Ettore Messina han llevado al jugador del Madrid a quedarse a mitad de camino entre las dos posiciones interiores. Para mí, Reyes, por destreza reboteadora, es un cinco que puede tirar de media distancia, pero no un ‘4’ moderno, como se le pretende reconvertir. Así, como la imperiosa titularidad de Garbajosa, el sistema de cuatro abiertos se queda sin un suplente específico y solo con el experimento de Reyes (‘y su triple de todos los días’, que decían en la tele), ya que Claver estaba para rascarle la espalda al compañero de turno. Con Fran Vázquez en la rotación, lo siento, pero me sobra Reyes (o Vázquez) y necesito a un ala-pívot más, si encima nunca se ha jugado con dos cincos juntos en pista.

La lesión de Calderón duele

Encima el plan se resquebrajó  un poquito más con la lesión de José Calderón a las puertas del inicio del Mundial. El imprevisto hizo que Scariolo citase a Raül López como mal menor, al estar con él en Rusia y en el anterior Europeo, y obligando a aumentar la jerarquía de Ricky, un base que no anota con regularidad y, como consecuencia, desprenderse del posible cambio de estilo que permitía permutar a Rubio y Calderón. López no ha entrado en ritmo de competición y sus carencias defensivas han sido abismales (Serbia lo masacró cuando salió a pista). Scariolo entregó tarde el segundo timón a Llull, menos posado para jugar de ‘1’, pero más activo en defensa (revisar la que le hace a Teodosic en la segunda parte, menos en la última jugada). Demasiado tarde, porque eso podría haber provocado otros trastornos en la rotación (que Rudy jugase de escolta, más minutos para San Emeterio o Claver…) que se me antojan como positivos.

El pase extra

Considero que las victorias de la selección de España han llegado pegadas a un estilo de juego veloz, donde los roles estaban bien encajados y todos los jugadores mantenían un alto nivel dentro de las peticiones de su técnico. Como ya he enunciado, la rotación con la que contó Scariolo no estaba tan formada como en anteriores ocasiones. Ese fue el problema mas que hubiese una deficiente segunda línea, como apuntó la prensa tras el derrumbe en la segunda parte ante Lituania.

Como consecuencia, incluida la baja de Pau Gasol como referente máximo, faltó la fluidez de esas ocasiones anteriores. Vi pocas jugadas de pase extra (la marca de la casa), combinaciones entre pívots o dentro-fuera, confianza en la circulación. El juego quedó demasiado limitado a un doble hemisferio: jugar para Marc dentro o probar con un triple. Se operó en exceso desde la larga distancia y creo que faltaron los penetradores (infrautilizado San Emeterio) y acciones de pick’n’roll. 

En defensa, creo que España creció más adecuadamente que en el otro lado de la pista, aunque el problema fue que se llegó al inicio del campeonato con un nivel deficiente de implicación y cohesión en este apartado, además de concentración, término básico para entender las derrotas ante Francia y Lituania. Los trucos de Scariolo para activar esta fase del juego (presión, arriesgados cambios y la zona ante Grecia) y la motivación de las primeras derrotas propició un repunte, pese el rebote fue una asignatura pendiente, pero la complejidad de los rivales fue creciendo y España no encontró la manera de secar a Serbia.

Vivir sin Pau no es tan fácil

Antes de nada, pienso que este equipo podría haber ganado el Mundial si hubiera llegado a un estado de madurez más apropiado y sin que mediase el infortunio de la lesión de Calderón, para mí, básica.

No obstante, no hay que olvidarse que, desde el Europeo de Serbia, España siempre había sido liderada por Pau Gasol y su no presencia y lo que conlleva (el contagio de su liderazgo, su destreza defensiva,  la seguridad en los balonces calientes, confianza sobre el grupo y el entorno…) no es fácil de digerir, aún más cuando la visión mediática de ‘inmortalidad’ (y desprecio al rival por puro desconocimiento) seguía en auge  y la planificación de la preparación era menos exigente de lo debido, aunque sea un argumento más empleado para atacar a Pepe Sáez por eso de ‘hacer caja’. Su comprensible (viendo cómo funciona la FIBA) ‘hasta luego’ cambió demasiadas cosas y las mismas piezas del puzzle no encajaron tan fácilmente. Scariolo no acertó porque apostó en lo que cree. Al menos no tanto como Teodosic. Un triple de ocho metros que hizo que la tinta se derramase en la dirección opuesta, quemase los titulares patrióticos y encendiese la hoguera de los jueces de gatillo fácil. Esto es deporte. O no.




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