Posts Tagged ‘Bracey Wright

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dic
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De película (Fuenlabrada-CAI)


Entre 1944 y 1946 el aragonés Luis Buñuel vivió el exilio en Hollywood. Trabajó para la Warner, primero como director de la unidad española de doblaje y luego escribiendo guiones. En su biografía ‘Mi último suspiro’ criticaba la simpleza del cine comercial con una ingeniosa anécdota. Decía que, durante las sesiones de doblaje, se apostaba con sus trabajadores que solo viendo los primeros cinco minutos de un largometraje era capaz de destripar todo el argumento de la película.  Narra que nunca se equivocó.

En el baloncesto hay en ocasiones que viendo la rueda de calentamiento puedes hacerte una idea de cuál será el resultado final. Ves a un lado a un equipo corto, con un banquillo raspado, sin altos, con jugadores desaliñados y cada uno con un pantalón diverso, desordenados en el ejercicio, con la sensación de estar cansados antes de empezar, un entrenador despistado… Y en el otro hallas una alineación de doce, todos repeinados, con tres técnicos atentos más un delegado y un fisio, camisetas inmaculadas, a estrenar, ejecutando una coreografía de bandejas y tiros, hasta más guapos, perfectos. ‘Estos ganaran de calle’ o ‘la que nos va a caer’, piensas. A todos nos ha pasado. ¿Y cuántas veces nos hemos equivocado?

El tablero roto tras un mate de Laviña en el calentamiento / ACB PHOTO Fran Martínez

El Fuenlabrada se creyó, como Buñuel, que sabía el guión del partido mucho antes de jugarlo, se memorizó sus líneas triunfales mientras cambiaban el tablero hecho añicos en el calentamiento, quizá una perfecta metáfora de su destino esa mañana, y se olvidó que en el deporte las películas son solo para los largos viajes en autobús. Pensó que ese equipo que llegaba sin Robert Archibald y que confirmaba a última hora la baja de Rafa Hettsmeiheir, que contaba con un único pívot (Albert Fontet) más Rogelio Legasa y un americano que no juega (Jacob Burstchi), que acababa de perder en Alicante y tenía la Copa casi acabada era un secundario de serie B, una comedia ligera, un figurante. Y ese falso creer le llevó a no hacer o al no hacer bien que provoca que aquel que se identifica como perdedor termine siendo el que no tiene nada que perder y, a su vez, el que se piensa ganador termina siendo el que todo tiene que perder.

Porque el deporte, como todo en esta vida paranoica, es un estado mental. Y el CAI ya ha dejado su marca en el diván de la temporada. Cuando ha estado desorientado, temeroso, le ha venido el tembleque de ‘la voy a cagar, no llegamos a la Copa, me van a meter una bronca, ya verás la prensa mañana’, ha sido vulnerable (Estudiantes, Lagun Aro) e inmerecedor de sus nuevos objetivos. Cuando ha ganado en entereza, en confianza, se lo ha creído, ha estallado en su dimensión más exigente (Caja Laboral, Manresa, segunda parte en Alicante) y acorde con el mensaje proyectado, sintonizando su nueva condición: estar entre los ocho primeros.

No dejemos el ‘cum laude’ a la asignatura psicológica. El baloncesto en puro, como elemento táctico, fue el que transformó ese plano mental en victoria (88-95) tras dos prórrogas. Allí Abós fue catedrático de sacar el máximo rendimiento a su grupo limitado y sus jugadores interpretaron perfectamente una lección que dictaba un partido de una sola vía ante un rival propicio por la estrategia: sus dos interiores, Mainoldi y Ayón, no son cincos que posteen, ni generan juego y Sené, su hombre más físico estuvo horrible y fue castigado sin minutos. Por esa condición, el técnico arriesgó en defensa. En el bloqueo directo con push para limitar casi a cero el peligro de las continuaciones de Ayón y permitió tiros a los bases que no entraron o interpretaron mal (Colom y Sánchez solo anotaron 5 puntos y dieron 2 asistencias en la primera mitad por 12-6 de la pareja maña) y cambiando cuando el ejecutor era el tirador Kirk Penney. Luego, en el tiempo extra, propuso una zona 2-3  en la que se protegía con cuatro faltas la clave del ataque de Pablo Aguilar e invitando al error ajeno en el que el Fuenlabrada cayó pese a terminar atacándola bien (balones a fondo, poste medio, a esquinas, circulación, rebote ofensivo…).

Cabezas condujo el partido a su terreno / ACB PHOTO Fran Martínez

Si hablamos del ataque habría que distinguir diferentes secuencias, planos con protagonistas cambiantes en una interpretación coral como en una peli de Billy Wilder o Berlanga. Vayamos por cuartos, como en la carnicería. Porque quizá todo hubiera sido de otra forma si el Fuenlabrada entra al partido con mentalidad de apisonadora. Fisac buscó a Ayón y apagó a Wright con Barton, pero se olvidó de Sam Van Rossom, que salió escopeteado, por patas (primeros 8 puntos) y cortó la posible encerrona de una salida dolorosa que hubiera sepultado psicológicamente al CAI de un temprano marcador adverso.

El segundo cuarto se sintetiza por un gesto. De rabia cuando Pablo Almazán falló su segundo triple. Sin castigo de banquillo, en la siguiente que recibió, con un gran espíritu, concluyó con una penetración en la que no gobernó la duda del fallo anterior. Luego otra (sacó falta) y a continuación un triple. Su convicción le había curado de espanto y con él su equipo, que no se encerró en sus miedos por estar cinco minutos sin anotar o por ver a Albert Fontet retorcerse en el suelo por un esguince de tobillo. Defendiendo y corriendo mientras el ‘Fuenla’ se relamía de tanto infortunio ajeno y con un sublime acierto de tres, con uno más de Almazán como colofón, firmó un 0-11 (26-38, mi.19) con el que terminó de creérselo.

En el tercero, con Rogelio Legasa en el quinteto, el último guerrero del CBZ anotó la primera canasta. Simbólica y la única de dos. Luego solo habría triples (4) en ese periodo, siempre presentes cuando el Fuenlabrada quería marcharse. En total el CAI tiró más de tres que de dos con un porcentaje altísimo (17 de 36 triples por 35 lanzamientos de dos), su mejor valium ante el escepticismo.

En el cuarto y las prórrogas… Todos. No hubo soberbias. Cabezas, más listo que el hambre (11 puntos, 8 asistencias, 8 faltas recibidas, 22 valoración), llevó el partido a su ritmo, a su terreno, a forzar el seguro del bonus en tres minutos y a un escenario propicio para su lucimiento pausado. Los sistemas eran una mera excusa para finalizar con un pick con Aguilar o un 1×1 condicionado por la pronta captura del bonus y por el carrusel de especialistas que tiene el CAI en esta faceta (Van Rossom, Wright, Steffanson o Cabezas) con la ventaja de forzar los miss-match (desajuste defensivo) por los cambios en los bloqueos. Y todo beneficiados por una clave, el espacio liberado que aportaba la amenaza de los tiradores abiertos y acertados a la espera de la lectura de la ayuda, incluido Aguilar (tres vitales en el cuarto cuarto), que sacaba a Ayón del agujero y asfaltaba una autopista central hacia el aro. Si no se anotaba, al menos estaban los tiros libres (16/55, 25 faltas recibidas), para contrarrestar los arreones de Quino Colom (17 puntos), los lanzamientos de un tocado Penney (20 puntos pero 3 de valoración, 6/20 en tiros) y Leo Mainoldi o los balones que capturaba imperial Gustavo Ayón (24 puntos, 18 rebotes, 8 ofensivos para 31 valoración). Todo era por sobrevivir unidos al partido y llegar con opciones de triunfo hasta la última gota de sudor.

Y esa bola ganadora fueron tres. Como un Rafa Nadal agarrado a la tierra, con ese espíritu numantino, sin dejar de luchar una pelota perdida, sin hundirse por los golpes, el compromiso colectivo y generoso, inteligente, del CAI Zaragoza y José Luis Abós fructificó en un último ataque con dos abajo para ganar. Un BD por derecha entre Cabezas y Aguilar (pop) y Toppert, abierto, fue defendido por Fuenlabrada para evitar el tiro exterior, la derrota, y Carlos Cabezas se escurrió con un gran cambio de espaldas y su yo-yo bajo entre tantos cuerpos y pudo realizar una bandeja casi en solitario. Prórroga para mal del estómago hambriento porque Penney falló solo con una posesión de 1.5.

Las penetraciones, los libres, la unidad defensiva de la 2-3, un rebote rebañado por Almazán… O la pasión, la fe, el sudor, la rasmia, el grupo, las ganicas, el pundonor, la creencia… valieron al CAI para tener una segunda oportunidad, esta vez sólo para ganar, sólo era necesario anotar. La posesión fue para Wright, emparejado tras el cambio en el bloqueo con Ayón. En la arrancada pudo haber contacto, pero el escolta se levantó con el total control de la pelota y falló el tiro.

Y la tercera llegó esparcida en cachitos antes del final y como un anuncio promocional de ‘Andalucía te quiere’. Al anotar Aguilar un 2+1 cuando el Fuenla se fue de tres o Almazán se terminó de encajar el traje que Carlos Jiménez le regaló en Málaga para silenciar de dos el triple de un Penney calamitoso o con tres ‘trankimazines’ en forma de tiros libres más de Carlos Cabezas. Un fallo de tres de neozelandés y otro seguido y más sorprendente bajo tablero de Ayón dejaron al Fuenlabrada aturdido, mirando como la descreída y hambrienta grada se vaciaba mientras el CAI cosía el último encaje de la victoria con más tiros libres, pensando quizá en el calentamiento, en el tablero hecho trizas, en ese guión en el que se creyó ganador antes de jugarlo, antes de merecerlo.

Felicidad final / ACB PHOTOS Fran Martínez

El CAI ha ganado en Manresa y Fuenlabrada (con el Insular las ‘humildes’ emboscadas más peligrosas en la Liga Endesa), sigue con opciones de Copa y tiene tres partidos claves en casa en Navidad (Bizkaia, Obradoiro y Gran Canaria), ha cambiado los miedos por la creencia, está encontrado a Carlos Cabezas como su líder natural y reclamado, tiene piezas que siguen sumando y subiendo en confianza cada uno en su rol (más irregular Aguilar, Almazán, Steffanson…), debe recuperar a los lesionados y acertar en el fichaje del sustituto de Jacob Burstchi (parece que será temporalmente el ala-pívot Pervis Pasco como avanza el ente autonómico y Fernando Gordo en Solobásket y  tras ‘colarse’ vergonzosamente unas fotos en la web del club)… el CAI tiene que seguir trabajando con esa valentía y visión colectiva, sin creerse ninguna película que le cuenten.

Estadísticas del partido

08
dic
11

Realidades de diciembre


Mi amigo Jesús Cubría me apuntaba hoy en Facebook que Robert Archibald solo se había perdido cuatro partidos la pasada temporada con el Unicaja (dos de ACB y otros dos de Euroliga). El escocés del CAI Zaragoza estará, tras perderse el último encuentro en Alicante y lesionarse ante el Real Madrid, tres semanas de baja por fisuras en varias costillas en mitad de un tramo esencial para saber si el proyecto aragonés accede a la Copa del Rey. La no consecución de este objetivo no sería ninguna catástrofe, pese a que este año el mensaje desde la cúpula del club y el vestuario se ha orientado hacia cotas más exigentes. Este domingo en Fuenlabrada, ante un rival poderoso en casa y directo por la lucha, se decidirá buena parte de las opciones del equipo de José Luis Abós de estar en Barcelona.

Los resultados del CAI Zaragoza hasta la fecha no han sido decepcionantes. Tampoco brillantes, Misma sensación de ni chicha ni limoná da su juego. El balance de cuatro victorias y seis derrotas sería aplaudido hace un año en las gradas pero ahora reside por debajo del nivel de lo esperado, debido a los reveses sufridos ante Lagun Aro en el Príncipe Felipe (77-86) y el Palacio de los Deportes de Madrid ante Estudiantes (derrota en la prórroga 67-63). En ambos casos, el equipo adoleció de la mentalidad ganadora para sellar encuentros que tenía en dinámica positiva y quizá pesó demasiado la responsabilidad de la nueva exigencia y el aire de escepticismo ante la figura de Abós que siempre entra por una puerta trasera del Príncipe Felipe. Los éxitos ante Caja Laboral (86-66) y en la siempre complicada pista del Manresa (74-81) compensan la balanza sin ser suficientes.

A la lesión de Archibald se une la cruz que arrastra Jacob Burstchi, el ‘Marine’ que ha pasado de ser el alero titular, a no jugar más de diez minutos y caer acribillado en la comparativa con David Barlow. El club le busca una salida, una cesión a un LEB o su rescisión de contrato cuando el estadounidense encuentre otro acomodo, y rellenar su hueco con un alero. La opción del ‘lockout’ permitió a Willy Villar sondear el mercado de ‘rookies’ que no tuviesen contrato firmado con la NBA y así aparecieron nombres como Chandler Parsons. Incluso los hubo, ilusos, que fantasearon con ver a Paul Pierce de rojo. La firma de un nuevo convenio en la Liga estadounidense supuso un portazo a esta vía y abre una nueva y más lenta: el CAI debe hallar sin grandes dispendios (lo que se ahorre con Burstchi) un alero que aporte un rendimiento inmediato. En Alicante se informa de Mickäel Gelabale y Tubasket apuntó el nombre de Omar Thomas, un anotador que fue MVP de la Lega con el Avellino, que estaba fichado por el Montepaschi Siena y que ha sido suspendido un año y cuatro meses en Italia por irregularidades en su pasaporte esloveno. De nuevo la NBA y sus ‘recortes’ podría tener la llave. ¿Será demasiado tarde para que ésta abra la puerta de la Copa para el CAI?

Estos factores, la incógnita de Burtschi y del físico de Archibald fueron dos de las dudas que apunte en septiembre. En diciembre son ahora rasguños más picajosos del equipo. En el nivel individual y cerniéndonos sobre los jugadores, hay algunos peros más mitigados en el análisis (siempre subjetivo, propio): El aumento de exigencia sobre Chad Toppert no ha fraguado e incluso le ha secado su puntería (de 53% a 31%), Aguilar sigue mostrando un déficit entre rendimiento y potencial, entre jerarquía en juego y contrato, sin decepcionar Sam Van Rossom no da el plus esperado de regularidad siendo esta su segunda temporada en la Liga, a Pablo Almazán se le ha puesto una carga extra, además de una posición equivocada (falso interior abierto), que no merece por los fallos ajenos y que no le beneficia y Albert Fontet está lejos de ser un pívot solvente de esta categoría. Queriendo ser objetivos, no hay que obviar los puntos con sonrisa: Bracey Wright, con un estilo menos emotivo y colectivo pero igual o incluso más efectivo, ha logrado que el fantasma de Paolo Quinteros no ronde malvado por el banquillo de Abós, Jon Stefansson se ha dejado conocer en las últimas jornadas como lo que es, Rafa Hettsheimeir es proclamado como un pívot dominante en la ACB y se ve forzado al pluriempleo como relevo en el ’4′ y Carlos Cabezas no desdeña su liderazgo pese a no estar en su mejor momento. La visión no enfoca interioridades del juego o reflexiones profundas sobre la labor técnica.

La lógica evolución del proyecto más allá del giro del discurso oficial se ve truncada por los excesos trastornos de la plantilla y por la nombrada distorsión de dos de los tres fichajes claves para vertebrar la columna del equipo. Con el talonario delgado por la reducción presupuestaria, las alteraciones no serán más drásticas y salvo licenciar al Marine no se ojean otras variantes, pese a que la estructura de este equipo y los acontecimientos presenten como lógica la teoría de apuntalar las exigencias con un ala-pívot (o un alero que pueda jugar de cuatro) que descargue a Rafa Hettsmeiheir de minutos y añada polivalencia defensiva, y un pívot de más garantías fisicas ante la fragilidad de Archibald. Algunos dirían que justamente sería desandar lo andado (un 5-4 como Chubb y un 3-4 como Barlow). ¿Qué cambios harías tú? ¿O no es necesario alterar nada? Ahora es tu turno.

04
sep
11

Dudas en septiembre


La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.

La reducción del  presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.

Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.

Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen  de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.

Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.

Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.

Basketzaragoza.net

Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ’1′ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ’2′ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.

Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?




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