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19
may
12

Déjà vu

Los déjà vu son un recurrente recurso para el cronista. Siempre viene a la memoria aquel fallo del penalti pasado (¿Eloy, Alejo, Raúl, Joaquín, Ramos?) para justificar las vergüenzas champiñoneras de hoy. No hay que buscar mucho más abajo de un par de párrafos sin gracia para filosofar con los bucles rebeldes de la vida. Se capturan pescadillas que se muerden la cola o dislocan círculos adictos al infinito. Me daría para un libro (como el de Jacobo) enunciar cómo me he sentido hoy al volver a sentarme en los banquillos blancos del Príncipe Felipe, descubriéndome como un periodista en barbecho o un entrenador estudiante, identificando viejos vicios y pocas virtudes. Sería falso negar la alegría de encontrarse con los ‘curritos’ del pabellón (¡ese Santi!) o los ejemplares ‘currantes’ del baloncesto aragonés, toparme con viejos maestros de facultad, amigos de redacción, de red y redes, o noveles compañeros de pupitre. Mentiría abiertamente sino desgastase halagos a la FAB por su extraordinaria forma de hacer las cosas, ejemplificada hoy en Manolo Castro. Cuesta desligarse de hasta la falta de algunos titines que dieron la bienvenida a aquel Carlos que llega para honrar al Carlos que se fue. Resultaría una barbaridad disimular que escuché a ilustres hipócritas frases como “ese tiene los mismos 18 que tenía Ibaka” sin que se me retuerzan las tripas porque donde veo explotación y miserias otros solo ven un DNI atrofiado y falsificado por todos. Porque hoy me he sentido como ese Bill Murray atrapado en un tiempo marmotil o perdido en la traducción de Tokio (ya os susurraré al oído esta secuencia final).

Redondo y CalderónMe valdrían todos esos argumentos para chapurrear el franchute y referirme a mi breve paso por el Campeonato de España junior de Zaragoza como un déjà vu del que viví hace doce meses en el mismo escenario siendo un cadete. No le extrañaría a nadie que siguió este blog por la mera repetición, por redescubrir en estas líneas similares colores en las finales, idénticos entrenadores, apellidos como Gomila, Camarasa, Moix, Sans, Nogués, Cantenys… dejando la academia para ser juniors (14, siete por bando, repetían). No lo haré por un detalle.

Escocidos los ojos por el ardor de la derrota, consumiéndose los segundos por una garganta muda que tragaba derrota, Paco Redondo, entrenador del Joventut, volvió su mirada a las otras, ausentes y llorosas, de sus jugadores, para reclamar su atención. “Lo primero, ir a darles la mano a los campeones”. Ése que explotó en un abrazo tras derrocar al mismo equipo (Barcelona) y al mismo colega (Marc Calderón) ahora desprendía en ese detalle la misma grandeza que no es únicamente valorada en victorias. Uno tras uno, su peña estrechó manos, enjugó gotas de tristeza, tragó saliva y permaneció desplomada, pero en pie de orgullo, ante la celebración del Barcelona, tres veces campeón junior, pese a lo que jodía perder. El éxito del saber hacer como sinónimo del saber triunfar en la derrota.

O ese otro con puño al aire de Josep Pérez. Ocho triples errados para tener la valentía suficiente de ser el noveno el que entrase sin mirar la culpabilidad de la estadística. O ese consuelo ajeno de Alberto Martín, base del Real Madrid, que entendió que el dolor del otro es propio en la amistad, acercándose a abrazar a sus compañeros de selección, pero antes de deporte y vida. O la de los campeones arribando a la vera paterna y materna para cantar juntos la alegría de tanto sacrificio recompensado.

Esta vez no hubo grandes relatos, reportajes ni entrevistas complementarios, no hubo tiempo para ello, como tampoco cayeron récord de lecturas ni asistencias desinteresadas, porque esta vez sólo existieron los gestos para resumir un campeonato, una victoria del cómo sobre el resultado. De ese cómo debería ser el baloncesto.

24
nov
11

Aragón será la sede del Campeonato de España junior

La capacidad organizativa del baloncesto aragonés es  muy valorada por la Federación Española (FEB). No es una afirmación intangible. El último Campeonato de España cadete celebrado en Zaragoza, Utebo y Alagón o el Curso Superior de Entrenador fueron los últimos ejemplos que denotan que los directivos de la FAB son una garantía para desarrollar competiciones y actividades de alto nivel y que en la FEB se tiene muy en cuenta esa eficacia en sus asignaciones. Este valor ha pesado para que este territorio se postule como la sede del próximo Nacional de clubs de categoría junior que se celebrará entre el 13 y el 19 de mayo del 2012. Zaragoza y su entorno repetirá como capital del baloncesto de formación. Toda una guinda en el calendario de baloncesto que se desarrolla en Aragón a lo largo de la temporada y una oportunidad para la afición para comprobar en directo el brillo de las futuras estrellas de esta especialidad. También repetiría Canarias, opción más clara para celebrar el Nacional cadete, tras el éxito del Infantil de Lanzarote.

Los numerosos detalles, como las instalaciones en las que se disputará el Campeonato junior, están aún sin confirmar a la espera de hacerse oficial la asignación, firmarse el compromiso y, lo más importante,  saber que clubs representarán a la federación en esta cita. Como comité organizativo, una de las ocho federaciones con más fichas y como ya pasó en el Cadete del 2011, Aragón contará con tres equipos de partida tanto en la categoría masculina como en la femenina, que se disputan paralelamente. No obstante, posiblemente, será el Príncipe Felipe el recinto perfecto en el que se desarrollen las fases finales (ese fin de semana se disputarían los cuartos de final de la Liga Endesa). Pabellones como el Siglo XXI, privados como el Stadium Casablanca, Olivar, Helios o públicos como Utebo, Alagón o Pinseque, entre otros, son una verdadera referencia que sitúan a la capital aragonesa como uno de los focos más apetecibles para situar este tipo de campeonatos.

Con el nuevo formato que se estrenó en la pasada temporada, en la que hay 32 equipos por categoría (64 al ser masculino y femenino), es primordial que la sede tenga cubiertas todas las necesidades de infraestructura y servicios para poder acoger a todos los jugadores, entrenadores, preparadores, familiares, árbitros, cargos federativos, medios de comunicación… Además es una buena inversión para la ciudad, dado que la competición se alarga durante casi una semana completa.

Por Zaragoza pasarán buena parte de las promesas del baloncesto español del futuro de la generación 94-95 como Agustí Sans, Albert Homs (Joventut), Josep Pérez (Barcelona), Guillermo Hernangómez (R.Madrid), Ilimane Diop (Baskonia), Alberto Díaz (Unicaja)… Incluidas las autóctonas. No cabe duda que el CAI Zaragoza, si confirma su asistencia como sería de esperar (es invicto en el campeonato aragonés), sería uno de los beneficiados por esta asignación. La generación del 94 que capitanea Javi Marín, que ya ha debutado en la ACB y que compite en el EBA de El Olivar, y entrena Carlos Hinojar tendrá la opción de cerrar el ciclo que comenzó hace dos temporadas (cadete) con el cuarto puesto en Durango y el pasado, ya como junior, en Porriño (octavo). El CAI junior se ha reforzado esta temporada con el africano Madiop Ndiaye y con varios jugadores interesantes que han subido del cadete como el internacional Marcos Portalez. En la categoría femenina, canarias, catalanas y madrileñas siguen siendo las favoritas, aunque no habrá que descartar a los equipos aragoneses que se clasifiquen.

Junior A del CAI Zaragoza / BasketZaragoza.net

01
ago
11

Diego Ocampo: “No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas”

‘Las U’ no son un grupo de punkis feministas de Utrera ni unas insinuantes cheerleaders de la Universidad Católica de Chile. ‘Las U’ se están convirtiendo desde hace unos años en una de las mejores compañeras de veraneo. Son las selecciones del básket de formación que tanto metal están introduciendo en nuestro país de manera legal. En lo que llevamos de estación calurosa las chicas y los chicos de nuestro básket se han forrado su cuello con tres oros (Europeos U20 masculino y femenino y U19 másculino) y una plata de ley de la U19 en el Mundial. En plena andadura hacia otra mina se hallan los chicos de la U16, a los que este año Puertatrás ha seguido cautelosamente en el Campeonato de España cadete. La selección de Diego Ocampo, ayudante de Joan Plaza en Cajasol, comenzaba hoy arrasando ante Rusia la segunda fase tras perder en el grupo ante los checos, organizadores, y ganar a Gracia y Polonia. La perla verdinegra Agustí Sans y el ‘naturalizado’ Ilimane Diop (Baskonia) son los que más destacan por el momento en un equipo donde se encuentran talentos como José Nogués, Sergi Costa (96), David Iriarte y Ferrán Ventura  (Joventut), Ignasi Moix y Adriá Cantenys (Barcelona), Alberto Martín y Javier de la Blanca (Real Madrid), Carlos García (Cajasol) y Marcos Portalez (CAI). La Penya, campeón de España, contribuye con cinco jugadores. Ver aquí todo el equipo.

Aprovecho esta circunstancia para publicar una entrevista que gentilmente Diego Ocampo decidió contestar durante el Campeonato de España cadete. Hace ya bastantes semanas de esta grabación y en un principio por ello ya no la iba a utilizar, retraso por el que me disculpo ante el entrevistado, pero creo que no importa tanto porque los temas que se abordan están más que nunca en el ‘candelabro’ del básket nacional: formación sobre competición, valores pedagógicos, nuevos formatos de competiciones, las normas de los cupos, las naturalizaciones… Os dejo con Diego Ocampo.

Selección Española U16 M / FIBA Europa

–Este año la FEB inauguró un nuevo formato en las Campeonatos de España de club con 32 equipos. Como todas las novedades ha gustado más a unos que a otros. El modelo está por pulir. Como seleccionador, ¿cómo valora el cambio?

–Con el nuevo formato hay desigualdades al principio, lo que tiene cosas positivas y negativas. Es verdad que entre los equipos al principio se ven una diferencias muy grandes, pero también es una buena experiencia, una buena oportunidad para los equipos que pueden acceder al Campeonato gracias a este modelo. El nivel es alto y es una buena idea que se permita en la primera fase participar a este tipo de equipos. No todo es sólo competir, sino también ver el nivel de todos. Si se enfoca bien es interesante de cara al futuro. En las eliminatorias se va igualando más.

–La amplitud del modelo ayuda a seguir otros jugadores que están en canteras de provincias con un seguimiento más difícil. ¿Ayuda en eso a la tarea de ‘reclutamiento’ del seleccionador?

–Hay jugadores que no se deberían escapar porque nuestra red tiene que ser muy grande si hay un buen jugador. Pero sí es verdad que los jugadores cambian y evolucionan mucho. Los que nos ayuda es ver a jugadores en situaciones diferentes. No es lo mismo ver a un jugador en un partido en el que gana de 40, que sacarlo de su entorno y verlo en una situación de estrés. Sobre todo nos ayuda a ver en situaciones diferentes a las que conocemos. Para la selección y el futuro es lo más importante que te da.

–Entre los críticos persiste la idea de que hay muchos partidos sin ‘miga’ y que las sorpresas son mínimas. Solo Canterbury y Breogán rompieron algún pronóstico. ¿Comparte esta lectura?

–Los dos equipos tienen mucho mérito. Es verdad que disponen de jugadores africanos que suben el nivel y permiten a los exteriores aprender a pasarla dentro y otras cosas. Con ese hándicap positivo tiene mérito cómo compiten. Canterbury ha competido muy bien en partidos muy ajustados, como hizo Breogán, que venció uno y perdió otro por debajo de los cinco puntos. Tiene mérito, no sólo porque han llegado allí, sino cómo lo han hecho. La competición siempre es justa y pone a cada uno en su lugar. El Joventut es digno vencedor y el Barcelona le ha puesto muchos problemas.

Charla a unos niños de Diego Ocampo

–La presencia de estos jugadores africanos sigue generando mucha controversia y dudas sobre su verdadera edad y la necesidad de controles más severos. Pero luego casi todos las canteras ACB los ‘fichan’. ¿No existe un tono contradictorio en estas afirmaciones?

–Es un debate que existe, tiene aspectos positivos y negativos. Yo creo que todo depende de la justa medida en la que se haga. Si se trae un jugador que sabemos que tiene futuro, que con la nueva contratación, que en tres años va a poder jugar, a mí me parece bien. Si se trae a un jugador para poder ganar ahora, no creo que sirva para nada. Es pan para hoy, pero hambre para mañana. Básicamente porque hace que nos acomodemos, que no busquemos otros jugadores, que no explotemos a los jugadores que tenemos y a veces solapa. Si se hace en su justa medida, reclutando a jugadores que tengan mucho futuro para disputar a un muy buen nivel y que permitan a los equipos crecer, bienvenidos sean. Si se trata sólo de competir, de ganar partidos, creo que no. Puedes competir un poco más, ganar un partido más, pero creo que es malo para nuestros jugadores y para nosotros para que nos acomodemos.

–¿Cree que merece la pena apartar a un chico de su familia a tan temprana edad para ganar un Campeonato de España?

–Es bueno porque normalmente aquí les damos una educación y unas facilidades que en sus países es difícil que puedan tener. Allí hay un trabajo social. Sí tiene su punto positivo porque puedes ayudar a alguien, porque ellos crecen como personas. Pero no puede ser que nos aprevechemos de ellos sólo para ganar un partido.

–Se critica que su participación condiciona los partidos, por su dominio físico, y ‘adultera’ la competición. Otro prisma es que ayuda a afrontar nuevas situaciones para normalizarlas en un futuro. ¿En qué punto se ubica su opinión?

–Es importante porque en la vida normal, en la vida cotidiana nuestra, en la de ellos, de la competitibidad que tengan va a depender lo que les pase. Tienen que ir comprendiéndolo. Pero no todo es ganar, si no cómo ganas. Es lo más importante. Todas las vías son buenas, reclutando a estos jugadores, de unas maneras o de otras. Todo es respetable, pero un camino lógico no es pensar que un niño de 13 años va a ser una figura. Pienso que lo principal es que sepan ser buenas personas y que crezcan como personas. Y el baloncesto les puede ayudar en eso. Lo prioritario y principal debe ser los estudios, su salud y su familia. Y después, el baloncesto, que les tiene que ayudar a crecer como personas. Si luego se convierte en su trabajo, les ayudará durante muchos años a vivir. Pero la carrera deportiva dura hasta los 40 años, bueno, menos Darryl Middleton… Hay que saber más de la vida. No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas y entre todos ayudarnos para salir hacia delante. Tener unos valores. Cada uno tenemos los nuestros  y los de cada uno son respetables… pero lo tercero es lo baloncesto. Si llegas, perfecto, pero antes tienes una manera de ser y tu vida puede seguir por otro camino. Esta es mi opinión, pero hay otras y las respeto.

–Con la nacionalización de Ibaka o el nuevo convenio de contratación se favorece la llegada de este tipo de jugadores en edades cada vez más tempranas. Por algunas de sus acciones se puede entender que la FEB apoya este cambio, mientras hay sectores que opinan que no se ‘protege’ al jugador español.

–La FEB tiene una responsabilidad sobre esto. Primero asesorando, ayudando, y luego reglamentando. Pero todos tenemos que adaptarnos a lo que va sucediendo. A veces vamos por detrás, pero yo creo que básicamente de cómo vamos haciendo las cosas. A veces cometemos errores. La FEB tiene la obligación, el deber de ayudar a los clubs, entrenadores y jugadores a seguir por esa línea porque vela por el bien común del baloncesto en España.

Ocampo, en un campus de formación / JG Básket

–Porque no todos estos chicos terminan siendo Serge Ibaka. Hay muchos que no llegan. Tenemos una responsabilidad de formación personal, educativa.

–Lo importante es que un niño como estos entiendan que algunos tienen potencial para jugar en ACB, otro en LEB, otro en EBA, pero que otro será un buen aficionado del Unicaja y será socio del Unicaja y será una parte de ocio de su vida, en vez de hacer cosas negativas para su salud. El baloncesto debe servir primero para formarte y que luego pueda ser tu profesión o tu ocio, tu deporte, para que tú juegues en un equipo de aficionado o que hagas salud gracias al baloncesto. Tenemos que aprender a todo. Depende de cómo hagas las cosas puedes conseguir unas y luego otras.

–Otro viejo debate. El uso abusivo de las zonas en formación facilita esta discriminación de lo físico sobre el talento. En el CAmpeonato de España fue norma. ¿Esta generalización de la zona no es contraria al espíritu formativo por su búsqueda del resultado?

–Ha habido muchas defensa alternativas y zonales en la primera fase. Eso viene por las grandes diferencias y porque los equipos toman estas estrategias para compensarlas. Sin embargo, creo que es formativo, porque son ataques que se pueden encontrar en un futuro y en defensa tienes que dominar este modelo y los aspectos fundamentales de la defensa individual son aplicables en las zonas. Se usaron desde un punto de vista táctico para compensar esas diferencias, pero cuando han pasado las rondas, las eliminatorias cada vez se han parecido más, lo que indica la buena salud, desde una parte formadora.

–Tres cuartos de lo mismo se puede decir de los sitemas cerradas. ¿No se corre el peligro de formar especialistas demasiado pronto, de limitar el talento del jugador?

–La táctica es muy importante, pero los jugadores son la clave. Ganó el equipo que tuvo los mejores jugadores y pasaron los que tenían mejores jugadores y jugaban mejor. Es verdad que a estas edades la táctica es muy importante pero pasa a un segundo plano porque los jugadores mejores técnicamente y tácticamente dominan.

Sí que ha habido estrés y todos quieren ganar, pero lo normal ha sido lógico. ¿Ha habido alguna circunstancia extraña? Puede, pero eso es normal, normal en la propia vida. Lo que me parece negativo es que se dé tanta importancia al ganar o al perder. Si es normal que en las eliminatorias, después de ganar todo el año, quieras ganar y pasar, pero creo que lo prioritario es que los jugadores mejoren y estar orgulloso de eso y de que los jugadores lo hagan bien. Pero es normal que nos pongamos nerviosos por querer ganar, aunque habría que relativizar sobre el resultado y pensar más en cómo hacemos las cosas. Pero es muy fácil decirlo y muy difícil decirlo.

–Los jugadores españoles que más han destacado son exteriores. En la selección el pívot titular es Ilimane Diop, senegalés de nacimiento. ¿Es tan difícil sacar físicos de nuestra cantera?

–Falta gente alta siempre en el baloncesto desde la NBA a la ACB. Es verdad que en estas edades es muy difícil trabajar con gente alta, porque tienen más problemas que el resto en su coordinación, equilibrio, porque siguen creciendo y no controlan su cuerpo. El nivel valorativo es inferior al resto, a los jugadores exteriores, y eso condiciona su participación en el juego. Les cuesta porque aún están en su ciclo madurativo en lo físico. Ya no entramos en un aspecto mental. Les cuesta saltar, coordinarse, pero hay que mirar más allá y ver en un futuro su potencial, que seguramente es mayor que otros más formados.

Es muy difícil jugar de espaldas, cerca del aro y ellos se nutren de los exteriores, de rebotes de ataque, corriendo, de sus penetraciones y terminan ahí. Es difícil ver jugadas elaboradas para estos jugadores, por esa condición física. Los entrenadores tenemos que poner las escaleras para que, aunque físicamente no pueden, consigan evolucionar. Se puede intentar invertir más en el juego, generándoles canastas. Dentro de dos años es diferente, es más fácil para ellos, pero ahora les cuesta.

–En general, ¿qué nivel medio tiene esta generación?

–Calificaría la generación de un buen nivel  y dependerá basicamente de los jugadores y de nosotros, los adultos, que se conviertan en personas y jugadores de futuro.

17
jun
11

El chico de Kahn

‘Aprende español. Aquí viene Ricky Rubio’. La web de los Timberwolves amanecía esta mañana con esta leyenda. El guiño hispano no está dirigido únicamente como anzuelo para los latinos. No, Minnesota no es Miami. Ni Dallas. Tampoco en eso. Allí los ‘chicanos’ no son mayoría (5% de la población estatal) en una tierra colonizada por alemanes y lejos de las cifras de Nuevo Méjico (50%) o las decenas de millones que pueblan Tejas o Florida. El ‘gancho’ idiomático se acompañaba de una nueva promoción en la venta de tickets para los partidos de la cuarta franquicia con peor asistencia a su pista (78%) en la NBA. Es un eslogan publicitario, un gesto de bienvenida con la llegada del ‘deseado’, del reluciente trofeo a la que la franquicia lleva guardando un hueco en sus ilusiones desde el draft del 2009 y que esperan sea el artífice del cambio.

La llegada de Ricky Rubio se hizo ayer realidad cuando el base del Masnou dio por terminada su estancia de dos años en Barcelona y pronunció su deseo de unirse a la NBA después de ganarlo todo en España y un curso en el que su progreso meteórico parece estancado. En la figura de RR se depositan muchas de las esperanzas de cambio de un equipo que tras la salida de Kevin Garnett no ha tenido un rumbo fijo y no ha firmado ninguna temporada ganadora desde 2005, que entra dentro de la categoría de ‘mercado ‘pequeño’, que no ha confirmado la continuidad de su entrenador, el ‘gafapasta’ Kurt Rambis, y que el pasado verano construyó una sólida base con un plantel joven: Michael Beasley, Kevin Love, Wes Johnson… Pero sobre todo, el ‘sí, quiero’ de Rubio es una alivio casi fisiológico para David Kahn, GM de los Wolves y una de las figuras que más chistes y sornas ha recibido desde que tomó su cargo hace dos años y un chico de 18 años le dio la espalda.

No hay ningún otro jugador europeo que haya ocupado más líneas en la información de baloncesto de la NBA como Ricky Rubio sin necesidad de jugar un solo partido. Los medios más prestigiosos de los Estados Unidos han seguido los pasos desde aquel triple que le bautizó en Linares a tan temprana edad, potenciándose esta visión desde los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que jugó la final ante el conjunto americano. Su elección por Minnesota y su negativa a ir de primeras a Estados Unidos acrecentó este interés, siendo inusual la semana en la que no aparecía una nota concerniente a su figura entre rumores de traspasos, análisis variados sobre su valía o no para la NBA, comparaciones con otros jugadores, declaraciones de todo tipo (Chris Paul volvió a deshacerse en elogios hacia su compañero de marca) y, sobre todo, como centro de la mofa en ataques a la persona de David Kahn. En cada una de sus comparecencias la pregunta sobre Ricky Rubio estaba presente. El tormento acabó ayer. Por el momento.

Kahn es el General Manager de los Wolves desde 2009, adonde llegó como sustituto de un mito de la Tierra de los 10.000 lagos como Kevin McHale, y con la experiencia previa en el entramado de los Pacers, la NBDL y, sobre todo, la Mayor League de béisbol. Una de sus primeras acciones fue copar tres de sus cuatro elecciones del draft con tres bases: Ricky Rubio (5), Jonny Flynn (6) y Ty Lawson (16), siendo este último traspasado a Denver Nuggets. La maniobra fue muy criticada por la prensa nacional que veía a Stephen Curry o Brandon Jennings como jugadores con un mayor potencial al de Ricky o Flynn. La decisión del catalán de trasladar su talento al Barcelona desoyendo la oferta del Real Madrid y no emigrar súbitamente a Estados Unidos, pese a que David Kahn intentó personalmente persuadirlo, acrecentó el nivel de los comentarios jocosos en torno a la operación maquinada desde el despacho del Target Center. La posterior contratación de un cuarto base como Ramon Sessions como agente libre terminaría de servir de hilarante tarjeta de visita. Más risas: Sessions sería sustituído por Luke Ridnour al verano siguiente.  A cada una de sus supuestas meteduras de pata aparecía un alusivo y sarcástico vídeo en la red, aprovechando que posee el mismo nombre que uno de los malvados de Star Trek II.

La renovación de Darko Milicic (20 millones por cuatro años), conocido como uno de los mayores ‘pufos’ de la historia del draft de la NBA, para cubrir la marcha de Al Jefferson a Utah, remató la caricatura con la que muchos empezaron a ver a Kahn. La comedia llegó a las pantallas. Su rifirafe televisivo con Chris Webber, ahora afamado comentarista, en plena Liga de Verano no mejoró las cosas. El GM empezó a defender la firma del serbio, comparándolo con cu compatriota Vlade Divad (excompañero de Webber en Sacramento) por su habilidad en el pase y, ante la perplejidad del C-Webb, Kahn dictó que también a él le había costado adaptarse a la Liga, a lo que el exMichigan contestó que no pensaba que su nombre podría ser utilizado en una misma frase al de Milicic y concluyendo el diálogo con un irónico Good Luck!. Posteriormente, el directivo de los Wolves, con su habilidad de utilizar el doble sentido en el lenguaje, llamaría schmuck (imbécil) a Webber. Más madera.

No es la única vez que sus afiladas palabras devienen en un problema para la imagen de Kahn. Sus intervenciones en los medios, siempre dado a la declaración original y sin esconderse de ninguna pregunta (es licenciado en periodismo), le han hecho pasar algún mal trago, como en el pasado Lottery draft donde fue protagonista de una ‘maldición’. Kahn estaba en el escenario junto al hijo adolescente del propietario de los Cavs, que sufre una enfermedad que le provoca tumores en su sistema nervioso, esperando a saber quién sería el dueño de la primera elección. La suerte sonreiría a la franquicia de Ohio como queriendo compensar el Lebrongate, perpetuando la mala costumbre de unos Wolves que nunca han podido escoger los primeros entre la añada de novatos y que otra vez se conformaban con el pick 2 pese a haber sido el peor equipo de la temporada (17-65). En un tono irónico, Kahn señaló el amaño del sorteo dado el gusto por la NBA por las historias emotivas: “Esta liga tiene una costumbre, y yo sólo voy a decir costumbre, de producir algunos argumentos (teatrales) bastante increíbles. El año pasado fue la viuda de Abe Pollin y este año fue un niño de 14 años de edad, y lo único que tenemos en común es que en ambos casos hemos sido “bat mitzvahed” (refiriéndose a la circuncisión judía).  Estamos fritos,  le dije a Kevin:  ’Esto no está sucediendo para nosotros y estaba en lo cierto’“, declaró Kahn ante las cámaras y las risas de los periodistas. La NBA estudió una sanción sobre él.

Kahn vivió ayer, seguramente, el día más feliz de su corta carrera en la NBA, cuya web se abría durante la jornada con la noticia del advenimiento del español como paso al frente para el progreso de la franquicia de las Ciudades Gemelas. Este titular indica como el ‘bautismo’ de Ricky como estrella en la mejor Liga del mundo estará unido a la reputación de uno de los personajes más controvertidos de la competición. Kahn deberá cuidar mucho a su ‘chico de oro’, al que ve más alto y fuerte después de estos dos años que le han venido de maravilla para subrayar que la espera ha merecido la pena. De su buena adaptacion puede depender también su futuro. Como ayuda para introducir a Ricky puede utilizar el recuerdo y darle la vuelta. David Kahn era uno de los periodistas del prestigioso The Oregonian que seguían la actualidad de los Blazers durante la temporada 1986-87 en la que Fernando Martín se convirtió en el pionero del baloncesto español en la NBA.

10
jun
11

Dos canteras y un destino

La Federación España de Baloncesto alteró esta temporada el modelo de los Campeonatos de España de categorías de formación. Eliminó la fase previa de intersectores y amplió de 12 a 32 los equipos participantes, provocando de esta forma que todas las federaciones presentaran al menos un representante y dos o tres aquellas comunidades con más licencias, además del organizador. El cambio posibilita que clubs modestos accedan a esta fase, ‘democratizándose’ la competición, aunque la diferencia de niveles provoca que en la primera fase, citando ya al Campeonato de España cadete, se hayan producido resultados muy abultados en casi todos los grupos. El hecho de que los cuatro semifinalistas partieran desde dos de los ochos grupos de esta primera fase debe hacer preguntar a la FEB si debe realizar algún ajuste en el sorteo para promover una mayor igualdad. Otra reforma que debería debatirse es la opción de ampliar el campeonato en otras rondas para los equipos que quedan eliminados en la primera fase y en octavos y cuartos, algo que sería beneficioso para la organización, los equipos participantes y el seguimiento en situaciones competitivas de todos los jugadores.

En el Campeonato de España cadete de Zaragoza, Utebo y Alagón estuvo presente todo el espectro del baloncesto español. En él se unieron, organismos poderosos con miras internacionales con otros clubs modestos de ciudades pequeñas con objetivos totalmente divergentes, pero con sólidas coincidencias orientadas a la formación. Ponemos como ejemplo dos equipos de dos comunidades muy representativas en estas categorías: Andalucía y Cataluña. Hablaremos de cómo se afronta un Campeonato de España siendo el Jaén CB o siendo el FC Barcelona. No es lo mismo, pero es igual. Ahora entenderán por qué.

Dos canteras y un destino

Manolo Higueras se conoce bache a bache los 70 kilómetros que hay entre La Carolina y Jaén. Es un recorrido que hace, al menos, tres días a la semana, si no son más. Le pagan la gasolina. Es su salario por entrenar al equipo cadete del Jaén CB, subcampeón de Andalucía superando en semifinales al Unicaja 96. “Dos días entrenamos cuatro horas y el viernes podemos alargar hasta las tres horas”, reconoce Manolo, que compatibiliza este cargo con el de seleccionar provincial.

La plantilla del Jaén CB en el Campeonato de España

Marc Calderón es de Badalona. Esta es su primera temporada en el Barcelona. Cuando pasea por el pabellón del Siglo XXI o el Príncipe Felipe no para de saludar a unos y a otros. En un hombre conocido. Su trayectoria en el Joventut (de mini a asistente del Prat de LEB) le cargó de títulos, éxitos y reconocimiento y, sobre todo, la experiencia de haber entrenado, entre otros, a Ricky Rubio en sus primeros pasos por la Penya. En la final se enfrentó con su exequipo, al que había superado en el campeonato catalán tras muchas horas de trabajo. “Entrenamos cuatro días a la semana, de los cuales tres hacemos físico y también algunos jugadores hacen extra de tecnificación”, explica el joven técnico catalán.

Marc y Manuel son dos entrenadores jóvenes que viven en dos hemisferios muy diferentes del baloncesto de formación. Uno dispone de una multitud de medios a su alcance, puede disponer de jugadores de todo el mundo, sus objetivos competitivos son máximos. El otro se las desea para buscar un torneo o rascar horas en un pabellón para entrenar.

En toda la provincia jiennense hay veinte equipos cadetes separados en dos categorías. El Jaén CB tiene dos equipos, uno por generación en cada una de las divisiones. “En el club hay unos 500 niños y niñas jugando al baloncesto”. El conjunto de Manuel Higueras, el de segundo año, acabó invicto la fase regular tras doce partidos en los que promedió 105 puntos anotados por 43 recibidos (ver clasificación). En el playoff final se impuso al Andújar y ambos representaron a la delegación provincial en el CADEBA que se celebró en Málaga. “Como la Liga es pequeña la final se juega al mejor de cinco partidos. Terminas jugando siete encuentros contra el mismo equipo durante una temporada. Nos terminamos conociendo al dedillo”, comenta Manuel.

La plantilla del Jaén CB cadete la componen doce chavales. Cuatro no viven en la capital: Javi Jiménez de Úbeda, Jesús Lara de Linares, Maxi Pérez de Martos y Melchor Baltasar de La Carolina. Sus padres los llevan puntualmente a todos los entrenamientos. Para preparar su participación en el Campeonato de Andalucía, Manuel se encargó personalmente de encontrar dos torneos en los que enfrentarse a los dos clubs más potentes de su Comunidad: Cajasol y Unicaja. “Estuvimos en un torneo en Huelva y en otro en Marbella. Fuimos en autobús y pagándonos nosotros los gastos”, advierte el entrenador de La Carolina.

“Dos en Canarias, otro en Zaragoza, el de Terrassa… muchos, muchos torneos”, enumera Marc haciendo memoria. Al Barça no le faltan oportunidades para medirse con los mejores. Todos los organizadores les quieren invitar para ver a sus reconocidas promesas. El nivel cadete en Cataluña es tan alto que no tienen que hacer como, por ejemplo en Málaga, donde Unicaja 95 compite en Provincial y el 96 en júnior. El ‘cadet A’ del Barcelona compite en Preferente enfrentándose a los 16 mejores equipos de las cuatro provincias catalanas. Los conjuntos cadetes en Barcelona se cuentan por centenares. “Este año sólo perdimos dos partidos, ante el equipo del Barcelona de primer año y el Joventut”. A la Penya le vencieron en la Final Four catalana, pero en Zaragoza no pudieron repetir en una final a la que llegaron invictos. Algunos de sus jugadores, como Bernat Camarasa, son además asiduos de la plantilla júnior.

Marc Calderón descubre que conoce ya los nombres que seguirán el año que viene y que su objetivo es que todos pasen al júnior, aunque eso es imposible porque no caben todos. Tienen muy marcadas las bajas y las altas. La captación se hace a conciencia. Las cartas están marcadas. La labor del scouting es muy exigente y su búsqueda abarca “todo el mundo”, recalca Marc. “Tenemos un brasileño porque se ha ido a Brasil, pero también se va a Africa… Ojalá todos pudieran ser de aquí, pero el Barça tiene que buscar los mejores. Queremos ser campeones de Europa y para lograrlo tenemos tener a los mejores y por eso hay que buscar en todo el mundo”. El brasileño que cita Calderón es Fernando Henrique Andrade, una torre de 2.05. El equipo cuenta además con un chico de Figueres,  Adriá Cantenys. Ambos viven en la Masía, con todos los canteranos becados del Barça, donde convivieron Messi o Iniesta, y van al mismo instituto. Dentro de poco tendrán que hacer mudanza. “Es el privilegio de estar en el Barcelona, que permite tener esa infraestructura. Entrenamos en Sant Joan Despi, en el complejo deportivo Joan Gamper, que es donde entrena el fútbol. Nosotros tenemos un pabellón que se parte en tres pistas transversales donde entrena el balonmano y el fútbol sala. El año que viene La Masía, donde siempre han estado los becarios, se integrará dentro del complejo y vivirán a quince minutos de donde entrenan”, comenta Marc Calderón. El valor del Barça, con un presupuesto de 30 millones en su sección de baloncesto, no se cifra únicamente en edificios, gimnasios, residencias… Los recursos humanos son su mejor tesoro. La cantera de básket está dirigida por Jordi Ardevol, el hombre que trajó a España a Serge Ibaka. Calderón contaba con un experto grupo de colaboradores en el Campeonato de España. Su ayudante es Jorge Dorado, el delegado es Manel Muñiz, el preparador físico es José Luis Blanco y un fisioterapeuta Jordi Aubach. No se para aquí la lista. “En el Barcelona tenemos un servicio médico muy completo y el preparador físico del segundo equipo también está con nosotros en todo momento”, comenta el técnico culé.

El cadete A del Barcelona

Manuel Higueras está muy orgulloso de su ayudante, Andrés Jiménez, que no tiene nada que ver con el exjugador azulgrana, pero sí con el escolta del Jaén CB. Es su padre. Hay que tirar de la familia. Y más si Andrés es Técnico Superior de Baloncesto. También para completar el presupuesto del club. “Pagan una cuota de 300 euros al año para cubrir los gastos. Para este Campeonato de España han tenido que pagar 50 euros de más”, insisten Manuel y Andrés, que lamentan la falta de apoyos en una provincia que sólo cuenta con un equipo en EBA (Andújar) y otro en Primera Nacional (Linares). Para el Campeonato de Andalucía recibieron un pequeño apoyo de una cooperativa de aceite local. Los periódicos de Jaén siempre tienen un hueco para resaltar cada una de sus hazañas. Y tiran del pabellón que les cede el Instituto Jabalcruz para rellenar horas y horas de entrenamiento bajo techo.

Los chicos viajaron en autobús hasta Zaragoza y los padres llegaron por sus medios el día antes de enfrentarse al Iberostar Canarias. No eran los únicos jiennenses presentes en el torneo. Dos de los jugadores más destacados del Real Madrid (Javier de la Blanca) y del Unicaja (Samuel Montoro) formaban parte de este grupo en sus primeros años de formación, antes de que fueran becados por clubs más potentes. Sin ellos, esta generación ha logrado varios subcampeonatos de Andalucía. Javier Santabárbara, que se lesionó en el primer partido y casi no pudo enfrentarse al CAI y Baskonia (0-3 en el Nacional), no salió de Jaén, pero aún así logró estar con la selección española en el último Torneo de Iscar. Compartió vestuario con los barcelonistas Bernat Camarasa, Adriá Cantenys y Carles Barrera.

Este no es el único canal de conexión entre estos dos puntos cardinales del baloncesto de formación en España. Manuel y Marc comparten un comportamiento sosegado en el banquillos, donde la palabra domina al grito, donde la economía de gestos actúa en la escena, donde se gobierna por confianza y respeto y no desde el temor. Comparten su amor por el baloncesto, su pasión y su dedicación por unos muchachos a los que no sólo quieren enseñar una finta, una mecánica de tiro o un sistema defensivo. Sus objetivos a lo largo de una temporada no se marcan solo en victorias o derrotas, se marcan en valores. “Nuestro objetivo, el primero, es formar personas. En el club eso está muy claro, como se ha visto con el ejemplo del fútbol, y en La Masía es el que impera en el día a día. Porque hay muy pocos elegidos para llegar a la ACB y ese ya hace más horas que el resto, hace tecnificación, pero si no es una buena persona, no tiene una cultura, luego acarrea unos problemas para el equipo y para él mismo”, esgrime Marc Calderón, en un párrafo que continúa Manuel Higueras. “No sabemos dónde jugarán estos chicos en un futuro, pero queremos que adquieran esos valores y esos recuerdos de los años en los que estuvieron juntos”. Dos territorios, dos horizontes, dos clubs, dos equipos, dos entrenadores, un objetivo: educar con baloncesto. O esa es la idea.

08
jun
11

Los mejores del Campeonato de España Cadete

Jonathan Kasibabu (Canterbury)

Congoleño de 2,03 metros que ya era conocido porque lleva más de un año en el Canterbury Lions de Gran Canaria. Ha sido el jugador que más opiniones ha generado durante el Campeonato. Un vistazo a su portentoso físico explica el porqué. Posee una fisionomía propia de un senior siendo un cadete de primer año (96), apariencia que ha abierto las suspicacias sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y que le ha hecho ser dominador absoluto en Zaragoza. En cuando a desarrollo muscular y salto vertical no tenía rival, siendo devastador cerca del aro. Alguna canasta aún está temblando con sus mates. El Canterbury repetía este esquema: pase a Kasibabu en la pintura para que él reciba, se gire y deje la bola bien arriba donde nadie llegaba. En oposición a sus compatriotas Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo) y Cedric Alexandra (Peixe Marín), no era ese su único aporte, desarrollando un lanzamiento en suspensión solvente y con días de asombroso acierto (3/4 ante Unicaja) siempre tras bote, por lo que empezaba muchos ataques desde el exterior. Sin embargo, no se le ha visto atacar de cara con asiduidad o desarrollar otros recursos tácticos y técnicos de otro nivel superior que, dada su juventud y potencia, tendrá tiempo de ir asimilando. Curiosamente, lanza mejor de tres que los tiros libres. Su cualidad física le convierte en un buen defensor y un intimidador con su sola presencia (Canterbury defendía mucho en zona con él como pivote central), aunque no era constante en el esfuerzo. Debería eliminar ciertos gestos más propios de la NBA que de categoría de formación y mejorar su actitud en defensa, incorporar nuevos recursos y una mejor lectura del juego. Cuando se ha enfrentado a rivales de su altura, menos ante el Gran Canaria por el tercer puesto (se cargó de faltas), ha realizado sus mejores partidos, con rachas en las que dominaba por si solo el partido en ambos lados de la cancha. Si logra desarrollarse técnicamente podría jugar de alero. Su potencial es extraordinario. Hizo un triple doble en la fase previa ante el Joventut (27 puntos, 19 rebotes y 10 faltas recibidas).

Estadísticas por partido y porcentajes: 20.2 puntos — 51/81 t2 62.9% — 9/23 t3 39.1% — 13/32 tl 40.6% — 10.8 rebotes (8.14-2.71) — 1.5 asistencias — 1.5 tapones — 4.8 faltas recibidas — 22.42 valoración

Bourama Sidibe (Canterbury)

Kasibabu y Sidibe

La pareja de Kasibabu. Este delgadísimo malí de 2.03 lleva pocos meses en España y se nota en la expresión técnica de su juego. Es infantil de segundo año (97). Es limitado en recursos cuando recibe la pelota, pero a su vez, muy efectivo con movimientos básicos, lo que le augura un amplio margen de mejora. En oposición al congoleño, es sobrio gestualmente y se le intuye cierta timidez que no se percibe dentro de la pista, donde es competitivo. Sus largos brazos son su mejor arma en ambos lados de la pista. Taponador y reboteador por definición (su peor marca fue de 13 en un partido y ha logrado más rebotes que puntos), añade muchos de sus anotaciones gracias a estas segundas opciones. Su técnica de tiro, solo descrita en los tiros libres (41%) y en triples (12.5%) que no tiene problema en lanzar, es buena para empezar a ser trabajada. Ha aprendido a sacar rápido la pelota si recibe dobles marcajes. Es ágil y debe ganar peso. Numéricamente, ha sido hasta más destacado que Kasibabu, siendo el mejor reboteador, el que más faltas ha recibido y el más valorado del torneo. Un diamante en bruto que se ha ayudado de la compañía de Kasibabu.

Estadísticas por partido y porcentajes: 17 puntos — 50/91 t2 54.9% — 1/8 t3 12.5% — 16/39 tl 41% — 17.1 rebotes (11+6.1) — 1.1 asistencias — 2 robos — 2.6 tapones — 6.7 faltas recibidas — 29.7 valoración

Gerard Gomila (Joventut)

MVP de la Final por mérito propio. Alero de amplio recorrido, polivalente (podría jugar en todas las posiciones), que saca ventajas en cada acción de 1×1 tanto desde el perímetro hasta en situaciones de poste bajo. Anotó los primeros seis puntos de la Final y fue clave en anteriores partidos, realizando un torneo de menos a más, dando su mejor rendimiento en las eliminatorias. Es descarado y posee sangre fría a su vez, leyendo bien cada situación de juego. Busca la pelota y encara con agresividad, siendo impredecible desde la posición de triple amenaza: arranca, tira y pasa con solvencia. Destaca su juego de pies, trabajando muy bien el pivote con el segundo apoyo. Defensivamente puede encarar a jugadores más bajos y lo pasa peor ante rivales más corpulentos. Rebotea muy bien defensivamente, sacando él mismo el contraataque, pero también carga el rebote en ataque. Debe mejorar su porcentaje en los tiros libres. Ha sido determinante en el triunfo del Joventut, demostrando su mejor cara en los últimos tres partidos (15 puntos de media). Es intercambiable con Nogués e Iriarte como 3-4.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.42 puntos — 23/48 t2 47.9% — 7/16 t3 43.7% — 6/9 tl 66.6% — 7 rebotes (4.2+2.8) — 1.7 asistencias — 1.1 robos — 15.57 valoración

Agustí Sans (Joventut)

Es el nombre que recogía más atención después de haber desarrollado una semana antes un extraordinario Campeonato de España júnior en Porriño, anotando diez puntos en la Final siendo cadete de segundo año. Puede jugar en las tres posiciones exteriores. Pieza clave en la victoria, en la Final no resultó tan protagonista como se preveía, lo que no evitó que se acoplase a otro rol y sumase desde diferentes facetas del juego. Como es la marca en este equipo del Joventut, es una pieza poliédrica, capaz de hacer muchas cosas. Gran defensor por su actividad, ataca las dudas del rival. En semifinales manejó a su antojo el juego, provocando el arranque que desarmó al Gran Canaria, con diez puntos y una asistencia en cinco minutos. Su acierto de tres fue vital en octavos ante la zona del Baskonia. Buen manejo de balón con ambas manos, aunque es zurdo. Jugador de extraordinario futuro y uno de los referentes de su generación y selección. Ha ido de menos a más y en la primera fase fue dosificado, por esos sus estadísticas no son tan espectaculares.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.1 puntos — 12/29 t2 41.37% — 11/27 t3 40.74% — 13/17 tl 76.47% — 4 rebotes (3.28+0.72) — 1.4 asistencias — 1.4 robos — 10.42 valoración

Bernat Camarasa (Barcelona)

Bernat Camarasa

Líder del Barcelona. Base de potente tren inferior y aventajado descaro. Ha estado compitiendo a lo largo del año con el equipo júnior del Barcelona y recibe entrenamientos específicos de tecnificación, lo que acentúa la confianza que en él han depositado en la cantera blaugrana y su técnico, Marc Calderón. Extraordinario jugador en campo abierto, va directo al aro, siempre desde la parte frontal, se encasquilla más cuando tiene que dirigir. Muy buen penetrador porque desborda con potencia desde la arrancada. Sabe definir ante defensores más altos utilizando ‘bombas’ o haciéndose, inteligentemente, su hueco utilizando su cuerpo y/o dibujando un rectificado para evitar el tapón. Esconde muy bien la pelota. Aprovecha las ayudas que recibe para asistir, habilidad con la que se divierte gracias a su gran catálogo técnico, repitiendo el pase sin mirar. Fue el mejor asistente del torneo (tope 7 asistencias) y sólo en la Final eludió esta capacidad. Duda en su tiro por lo que no mira la canasta desde el perímetro y es irregular en los tiros libres. En ocasiones debe frenar su instinto por el bien del equipo, rebajando las revoluciones de su juego y siendo más cerebral, como le ocurrió en el trancurso inicial de la Final en la que terminó en estado de gracia y con unos números buenísimos (24 puntos).

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.4 puntos — 31/64 t2 48.43% — 1/8 t3 12.5% — 15/26 57.69% — 3.2 rebotes (2.1+11.1) — 3.85 asistencias — 1.3 robos — 3 faltas recibidas — 12.71 valoración

Adriá Cantenys (FC Barcelona)

Procedente de Figueres, es uno de los becados con los que cuenta Marc Calderón en la generación 95 del Barcelona. Es un proyecto de futuro de la cantera blaugrana al que se le está prestando una atención particular. Este año ha trabajado para transformarse en un alero, logrando grandes avances en el lanzamiento exterior, sobre todo desde las esquinas y en parado, y suelta el balón de cara con soltura. Esta versatilidad le hacen jugar de ’3′ o de ’4′ abierto. Mide 1.96, por lo que rebotea bien. Internacional con España, este año estuvo presente en el Jordan Brand Classic de Londres. En la Fase Final del Campeonato de Cataluña fue el mejor jugador, promediando 19 puntos y 10 rebotes. Varias páginas en Facebook atestigua que es un jugador que ha recibido la atención más allá de su juego. Tras ser clave en las semifinales, en la Final le costó entrar en juego ante pares de sus características (Nogués y Gomila), pero fue crucial para que el Barcelona llegara al tramo definitivo con opciones de victoria.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.14 puntos — 26/45 t2 57.5% — 7/34 t3 20.58% — 5/9 tl 55.5% — 6.42 rebotes (4.14+2.28) — 2.2 robos — 9.57 valoración

Mohamed Thiam y Mouhamed Barro (Gran Canaria)

Hablar de Mohamed Thiam es hacerlo también de su alter ego, el también senegalés Mouhamed Barro, que ya ha jugado con la selección canaria. Ambos forman una pareja de torres gemelas. Espigados y con una altura similar de dos metros (Barro es algo más alto que Thiam), han sido determinantes para que el conjunto amarillo alcanzase el tercer puesto. De los africanos que han tomado parte en el Campeonato, ellos son los que desarrollan una mayor capacidad técnica, aptitudes para jugar de espaldas y de cara, incluso para probar con cierta solvencia el tiro desde media y larga distancia. Por ejemplo, se les vió realizar un tiro en suspensión tras giro en el poste bajo, apunte de alta calidad. Thiam es más regular y anotador, mientras que Barro sobresale por su capacidad reboteadora. Son correctos en el juego táctico, realizando continuaciones hacia el aro y el perímetro. Agresivos en defensa, comenten excesivas faltas, como en la semifinal, punto negativo que alteró los planes de su entrenador. Deben mejorar su defensa, sobre todo Thiam, que llegó a Canarias en febrero. Para su envergadura no son buenos taponadores. En sus enfrentamientos ante otros jugadores africanos, Canterbury y Estudiantes de Lugo, siempre salieron ganadores. Thiam firmó su mejor partido (31 puntos y 23 rebotes ante Mekundi). Por su parte, Barro ha realizado cinco ‘dobles dobles’ en siete partidos. Deben mejorar la visión de juego. Gran Canaria trabaja con ellos con vistas a un futuro ACB y pretende convertirlos en aleros. La hermana de Barro fue el año pasado MVP de la categoría femenina de esta competición. Ambos son musulmanes y se comportan con corrección dentro y fuera de la pista.

Estadísticas por partido y porcentajes (Thiam): 18.14 puntos — 52/89 t2 58.42 % — 2/6 t3 33.33% — 17/30 tl 56.66% — 9.42 rebotes (5.71+3.71) — 3.8 faltas recibidas — 18 valoración

Estadísticas por partido y porcentajes (Barro): 12.85 puntos — 33/61 t2 54.09% — 2/8 t3 25% — 18/37 tl 48.64 — 12.28 rebotes (9+3.28) –  1.8 robos — 4.7 faltas recibidas — 19 valoración

Ander Martínez // Basket Vallés

Ander Martínez (Estudiantes)

Los románticos del Ramiro de Maeztu suspiran por aquellos viejos tiempos en los que esa camiseta sólo la usaban chicos del patio. Ahora, los dos primeros equipos de cada generación, lo suelen conformar muchachos y muchachas que se han criado fuera de La Nevera. Pero aún hay excepciones que han mamado esa esencia. A Ander Martínez se le ilumina una sonrisa picarona al reconocer que él es del Estu y del Ramiro desde siempre. Y quizá por eso (los dementes dirían cuerdamente que sí) es el más destacado de su generación. Capitán, alero alto (1.96) es capaz de anotar desde todas las posiciones, sea desde fuera, desde la media distancia o en el poste, gracias a su excelente muñeca, una de las mejores del campeonato, y su tiro, que sale desde muy arriba (difícil de taponar). Es casi infalible en los tiros libres. Sin tener unos fundamentos técnicos muy pulidos, tiene recursos para todo, utiliza la simpleza y, más allá de disponer de un buen dominio del balón, es pícaro para crearse sus huecos, aparecer por donde nadie espera (un corte, esperando en una esquina, desbloqueándose, reboteando…) pero sabe donde está su compañero. Está siempre presente. Corre muy bien la pista, que es el fuerte de este equipo. Excelente reboteador, no es malo asistiendo y esta temporada está destacando como uno de los mejores cadetes de España. Es internacional.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.6 puntos — 13/26 t2 50% — 8/19 t3 42.1% — 8/9 tl 88.8% — 6.2 rebotes (2.8+3.4) — 1.6 asistencias — 1.6 robos — 2.2 faltas recibidas — 14.6 valoración

Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo)

Sin llevar mucho tiempo en nuestro país, desde febrero, este congoleño de más de dos metros (2.03) y más musculado que otros africanos que aparecen por el Campeonato de España Cadete, dicen que se ha adaptado perfección a la vida de Lugo. Mukendi, cuyo nombre es el mismo que el del centrocampista holandés del Milan de Sacchi, es una diamante en bruto, todavía sin pulir, pero con unas cualidades físicas extraordinarias, aunque no tan explosivo como sus compatriotas Biyombo e Ibaka ni tan versátil como Kasibabu. Técnicamente es muy limitado por el momento y presenta lagunas en el conocimiento del juego, territorio que se puede aprender, pero tiene la materia prima para ser un pívot referente. Enérgico para coger la posición en el poste bajo, le faltan fundamentos para ser más efectivo en ataque (mejorable 47% de tiro), aunque su ventaja física junto a su salto vertical provoca que no los necesite para anotar por el momento, aunque quizá no se acerca al aro lo suficiente y suelta el balón antes de tiempo. Su aceptable porcentaje en los tiros libres le augura una buena evolución en posiciones de media distancia. Reboteador magistral, va duro al tablero ofensivo, palmeando numerosos balones, y sabe bloquear el defensivo, aunque con un poco más de agresividad sería implacable en esta faceta, dado que deja escapar rechaces que por su capacidad podría alcanzar.  Sus centímetros condicionan la defensa rival y añadido su salto lo configuran como un buen taponador. Es cadete de primer año. Fue clave en la clasificación de su equipo hasta cuartos de final, serie en la que fue sobrepasado por la pareja de senegaleses del Gran Canaria. Era importante en su equipo, pero no la primera opción en ataque.

Estadísticas por partido y porcentajes: 12 puntos — 25/53 t2 47.16% — 10/20 tl 50% — 12.4 rebotes (7.6+4.8) — 2.6 tapones — 4.6 faltas recibidas — 20.8 valoración

Samuel Montoro (Unicaja)

Samuel Montoro

Este alero jienense, becado por el Unicaja, al que sus amigos llaman ‘Samu’ ha liderado a un grupo de jugadores de primer año. Hizo valer su experiencia en momentos delicados, como en la primera fase ante el Blancos de Rueda, y dio un paso al frente cuando su equipo lo necesitaba con acierto individual. Sus tres triples consecutivos en la eliminatoria ante Canterbury demuestran que es un jugador capaz de remontar por si solo un partido. Enérgico, esta actitud es un arma de doble filo que en ocasiones le hace caer en la precipitación y cierto individualismo, pero también le permite aceptar el protagonismo, ir bien al rebote ofensivo y ser activo en la defensa, cometiendo faltas que podría guardarse por su afán de robar el balón. Era esencial en la presión que realizaba su equipo. Tirador de rachas, dispone de una notable suspensión. Debe mejorar sus salidas y ser más constante en la defensa. Toma decisiones oportunas y no es egoísta con el balón, sabiendo cuándo tiene que pasar la pelota. Ha terminado el año entrenando con el equipo júnior de Unicaja. Es internacional y también estuvo presente en la última edición del Jordan Brand Classic de Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14.6 puntos — 28/45 t2 62.22% — 9/26 t3 34.6% — 2/5 tl 40% — 6.8 rebotes (4.4+2.4) — 2.8 asistencias — 4.4 robos — 17.4 valoración

Marcos Portalez (CAI Zaragoza)

Ha sido el mejor del CAI con Alberto López de Silanes y autor de la rúbrica del primer triunfo con un rebote ofensivo ante el Baskonia. Sus estadísticas en la fase previa fueron remarcables. Pívot cerrado que nunca juega de cara, pero que sostiene su juego en su actitud, que le hace pelear por todos los rebotes y corregir la desventaja de su escasa formación. Se nota en su técnica que lleva poco tiempo jugando al baloncesto (antes lo hacía en el fútbol), aunque su energía y largos brazos le hacen compensar este tiempo perdido. Ágil para su altura, no es lento, y tampoco patoso. Asume la responsabilidad de atacar de espaldas desde el poste bajo, prefiriendo el lado derecho al izquierdo, y la salida por fuera a la línea de fondo. Buena colección de amagos, que denota su inteligencia. Efectivo con el gancho de derechas. Excelso reboteador. Y generoso en el esfuerzo, no descansa si tiene que realizar un largo balance para llegar a taponar un contraataque. La acumulación de faltas fue decisiva para que su equipo no pudiera defender a Kasibabu y Sidibe en la ronda de octavos.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.75 puntos — 22/54 t2 40.74% — 3/10 tl 30% — 11.25 rebotes (5.75+5.5) — 1 asistencia — 1.5 robos — 2.25 tapones — 3.5 faltas recibidas — 17 valoración

Carlos Martínez (Baskonia)

Jugador todoterreno que con 1.96 tiene ya un físico que le augura un futuro prometedor. Su altura y largos brazos no son un impedimento para tener un refinado control del bote dado que está muy coordinado y tiene en el cambio por espaldas uno de sus movimientos más naturales. Siendo alero, no tiene dificultades para subir la pelota y actuar de base con orientación para crear sus tiros. Más penetrador que tirador, algo habitual en estas categorías, arma con facilidad el tiro tras bote, pero su mejor virtud es la lectura del juego, utilizando un amplio catálogo de pases y siento hábil leyendo la continuación del pick’n'roll (ataca el bloqueo por derecha) o las ayudas que le salen tras desbordar en el 1×1. Juega mejor con que sin balón y aunque sabe doblar el balón, la estructura de juego del Baskonia, que da muchas responsabilidades a los becados, le ha hecho lanzar mucho a canasta. En defensa es capaz de neutralizar a jugadores más pequeños y utiliza sus brazos con habilidad. Su envergadura le permite rebotear, pero no es su fuerte. Llega a machacar el aro. Galicia Calidade.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14 puntos — 10/34 t2 20.41% — 7/22 t3 31.81% — 15/23 tl 65.21% — 5.5 rebotes (3.25+2.25) — 3.25 asistencias — 1.75 robos — 6.5 faltas recibidas — 12.5 valoración

Ilimane Diop

Ilimane Diop (Baskonia)

De los africanos que han estado en el Campeonato y pese a que su equipo no ha pasado de octavos, es el que mejor sabe interpretar el juego colectivo. El senegalés esconde bajo sus endebles 205 centímetros de altura y 230 de envergadura un pívot de tremenda solidaridad e inteligencia. En las estadísticas relucen sus números en rebotes y tapones, pero eso parece casi anecdótico, una obligación, para un chico de sus dimensiones. Quizá la virtud menos reconocible y más interesante se centra en su buena lectura del juego cuando recibe al poste. Sabe interpretar las defensas y generar ventajas a través del pase y no aglutinando tiros. Están por pulir sus fundamentos técnicos, pero dispone de un gancho interesante como inicio. Asumió una mayor responsabilidad ofensiva en el partido de octavos, cuando Carlos Martínez estuvo bien defendido. Es hermano de otro joven de la cantera baskonista, Mamadou Diop, y ya dispone del pasaporte español, siendo internacional recientemente. ‘Ili’. como le llaman, llegó a Vitoria en enero.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10 puntos — 18/41 t2 43.9% — 0/2 t3 0% — 4/11 tl 36.36% — 13.5 rebotes (9.5+4) — 1.5 asistencias — 4.25 tapones — 3.5 faltas recibodas — 18.5 valoración

Adriá Duch (Valencia)

Exterior (base-escolta) de 1.84 cuya máxima virtud es la verticalidad en ataque. Extremadamente veloz, corre muy bien la pista, descolgándose espídicamente hacia el contraataque y tiene muy buena lectura para finalizar con ambas manos, estilo que se amolda a la perfección a las características de su equipo. Asume mucha responsabilidad en el uno contra uno, definiendo mejor que asistiendo. Por ambas características, asume muchos lanzamientos, tanto en penetraciones como en  un tiro exterior particularmente bueno, aunque enrachado. En defensa es agresivo sobre el hombre de balón, forzando pérdidas. El castellonense estuvo en marzo en el Jordan Brand Classic en Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 15.5 puntos –14/40 t2 35% — 10/25 t3 40% — 4/8 tl 50% — 5 rebotes (2.75+2.25) — 2 asistencias — 3 robos — 11 valoración

Joel García (Murcia)

Joel García

Referente en su equipo, es un escolta de 1.84 con alta capacidad de liderazgo y decisión, pasando todas las bolas del ataque por sus manos. Capacitado con un notable tren inferior,  genera ventajas gracias a su primer paso, encarando con fuerza el aro. Sobresaliente dominio del balón, bota fuerte, lo que le convierte en un extraordinario anotador en penetración aprovechando su velocidad en arrancada. Irregular en el lanzamiento, es rápido armando el brazo y su golpe de muñeca es brusco. Debe mejorar este aspecto para pasar al siguiente nivel. En defensa su máximo valor es la lectura de la línea de pase. La potencia de piernas y agresividad le hacen ser un buen reboteador pese a ocupar una posición exterior. No realizó ningún partido malo durante la competición.

Estadísticas por partido y porcentajes: 22.5 puntos — 30/55 t2 54.54% — 3/13 t3 23.07% — 21/29 tl 72.41% — 7.75 rebotes (5.25+2.5) — 2.5 asistencias — 3.5 robos — 6.25 faltas recibidas — 25.25 valoración

Didac Cuso (Barcelona): Alero anotador cuya progresión dependerá de su físico. Ahora mide 1.91. Promedió 12.3 puntos en el Campeonato, el más alto de su equipo.

Ignasi Moix (Barcelona): Uno de los gemelos Moix. Tiene argumentos en el 1×1. Uno de los tiradores más puros de su generación (6/12 en triples fue su tope en un partido). Es valiente y juega muy motivado. Casi infalible en tiros libres (87%)

Fernando Andrade (Barcelona): Pívot (2.05) de movimientos lentos y sobrio. Asume el rol de un interior clásico. Es brasileño.

José Ignacio Nogués (Joventut): Ala-pívot de 2.02 que también ha jugado con el junior este año. Completo. Brazos muy largos.

Sergi Costa (Joventut): Base de primer año que demostró tener personalidad en la Final, en la que fue titular y anotó 12 puntos en la primera parte. Terminó como el mejor triplista del torneo (70%)

Joaquín Portugués (Gran Canaria): Compensaba el ataque del Gran Canaria aportando puntos desde el perímetro. Buena técnica.

Brais Gago (Estudiantes Lugo): Base muy rápido y con tendencia ofensiva. Es el motor de su equipo. Bajito (1.75), es listo para recuperar rebotes (7). Tirador irregular y buen asistente. 13.6 de valoración.

Roberto Abuín (Estudiantes Lugo): Jugador que actúa en la posición de base, aunque por altura (1.85) le corresponda otra labor. Organiza y anota (13 puntos).

Beñat Hevia (Easo): Base con buena mano y del que manan muchos puntos de su conjunto (13.7). Sólo mide 1.75. Uno de los mejores directores de la competición, el mejor por valoración (16).

Jon Urtxulutegi (Easo): Ala-pivot de actividad contínua, imprime carácter al juego del grupo. No duda en ir directo al aro (13 puntos).

Tiempo muerto del Easo

Matías Boho (Valencia): Ala-pívot de primer año al que le gusta jugar de cara y lanzar de tres (40%). Colabora en el rebote.

Domantas Sabonis (Unicaja): Hijo de Arvydas. De primer año, se sitúa entre la posición de alero y ala-pívot. Juega de cara y al poste. Con carácter.

Fran Alonso (Unicaja): También de primer año. Base-escolta con muy buen tiro de tres metros. Busca siempre el pase creativo.

Daniel Astillero (Blancos de Rueda): Interior de 1.91, ha sido el referente de su equipo (16 valoración). Largos brazos.

Ibrahima Dione (Club Basket Zaragoza): Jugador de color a mitad del camino entre el 3 y el 4. Gran capacidad atlética y para el 1×1. Juego pausado.

Alberto Clemente (San Antonio): Alero de 1.92 con alta capacidad para desbordar en el 1×1 frontal. Tres partidos muy completos (17.7 valoración).

Javier Cortina (Genovés): Ala-pívot de la cantera de Valencia. sus mejores armas: Lanza muy bien de tres puntos y carga el rebote ofensivo. Acabó con un promedio de 16.3 de valoración.

Javier de la Blanca (Real Madrid): Jugador de Jaén. Compensa su falta de altura (no llega a dos metros) en posiciones interiores con buena técnica y desparpajo.

Alberto Martín (Real Madrid): Base veloz y con excelente dominio del bote y del pase. Le faltó un punto de anotación.

Cedric Alexander (Peixe Marín): El tercero de los congoleños. Interior (1.98), es muy potente. Parejo al nivel de Mekundi. Le faltó compañía en su equipo. Su fue de Utebo sin ninguna victoria pero con unos números de MVP: 24.3 puntos y 12.3 rebotes.

Alberto López de Silanes (CAI Zaragoza): Ala-pívot pelirrojo. Excelente actitud, que le hace rebotear con confianza (11.3). Lanza de tres. A veces juega precipitado.

Antonio José Ruiz-Rico (Jaén): Alero con gran capacidad para penetrar por la derecha y correr el contraataque. Ayuda en el rebote (13 rebotes). En clara progresión. Terminó con 21 de valoración.

Nil Deix (Manresa): Líder del Manresa. Anotador desde todas las distancias (16.3 puntos por partido). Buen triplista. Mide 1.93.

Carlos García (Cajasol): Uno de los mejores interiores de esta categoría. Corre muy bien la pista para su altura (2.02). Es un ala-pívot. Internacional.

Kristaps Porzingis (Cajasol): Alero letón de dos metros muy coordinado y con buena mano. Tiene visión de juego. Debe ganar peso. Fue el sexto mejor valorado del campeonato (18.8) pese a que no jugó tanto como otros jugadores.

Adrián Camino (Cajasol): Escolta con buena técnica, tanto de bote como de pase. Ha progresado mucho esta temporada.

Daniel Tugores (Sant Josep): Máximo anotador de su equipo, fue esencial en el triunfo ante Quintanar. Terminó con 21 de valoración por partido.

Iván Saiz (Pas Piélagos): Alero muy completo y anotador. Buena mano desde la larga distancia. Fue el sexto mejor anotador de la primera fase (18.3).

Alejandro Valle (Covadonga): Ala-pívot que se mueve bien por todas las zonas del campo. Rebotea y puede anotar de tres. Promedió 15 puntos por partido.

04
jun
11

Final: Justicia se escribe con J de Joventut

Joventut 69 Barcelona 62

Justicia. Un término resbaladizo y volátil, disfrazado en mil caras. La justicia se descubre como una amante del poder, una fría vengadora despiadada, una madre protectora, un repartidor de igualdad, un maquiavélico montaje, un lujo al mejor postor o un bufón burlesco. Su reparto recorre una ruta mundial que se esconde por todos los recovecos de la existencia. En el deporte es la caprichosa y maliciosa justicia la que empuja la pelota en la red contraria al tenista, sopla en el vuelo de la maza de la gimnasta, se deshace en calambre en las piernas del velocista o rebota en el metal del aro para escupir la pelota ganadora. Se esconde tras la suerte. Pero en ocasiones, la justicia es fiel a sus principios de igualdad y se hace novia del que más lo merece. El Joventut y el Barcelona había sido toda la semana los dos equipos que más se habían merecido el beso de sus labios, eran justos finalistas y los dos, por su atuendo desenfadado, por el consumo de su defensa individual, por la prohibición del mal gusto de la zona hermética de moda en este torneo o el ataque lento y simplista,  de un juego monocolor, se merecían ganar. Pero hasta en la final, la Justicia quiso ser incorrupta y se dejó caer en brazos del más bello, el Joventut, el equipo que más se mereció ser el campeón de España, el que interpretó la final en su conjunto, sin emborronar el concepto de deporte de equipo, aunando esfuerzo y calidad para doblegar a un Barcelona que no pudo en Zaragoza elevar la triple corona de los campeonatos de formación.

Penetración de Sans // FEB.es

Fue el acabose para una semana que ha dejado buenos y malos recuerdos, pero cuya identidad será la de una generación ascendente, con nombre propios (Camarasa, Cantenys, Sans, Gomila, Nogués, Santoro, Duch, García, Martín, Martínez…), muchos de apellido africano (Kasibabu, Thiam, Sidibe, Barro, Diop, Mukendi…), de una buena organización de la siempre cumplidora Federación Aragonesa de Baloncesto, el destacado nivel de los competidores, el democrático sistema de 32 equipos (habría que alargarlo con fases para los derrotados) y la asistencia desigual de público, pero interesante (unos 2.000) en el inmenso Príncipe Felipe. Y porque la justicia fue, esta vez, justa. Y se escribe con J de Joventut. Los badaloneses vengaron su derrota en el campeonato de Catalunya en un partido que merecieron ganar, un campeonato que merecieron ganar más que nadie.

Bernat Camarasa salió muy ansioso, con la necesidad de ser él, solo él, sin nadie más, el que se llevara los titulares. Y en el básket, los monólogos no suelen hacer ninguna gracia. La excesiva concentración de juego en el que había sido su mejor jugador del campeonato derivó en la simplicidad de un ataque que la Penya podía defender sin problemas. Por su parte, el Joventut no se obcecaba con ningún jugador, sólo en hacer lo planeado, apostando por situaciones de 1×1. El descaro de Gerard Gomila, un jugador que juega de cara y de espaldas, tiene tiro pero también sabe doblarla, que conecta pausa y decisión, suministró los primeros seis puntos de los badaloneses. Camarasa seguía dándose cabezazos contra las dobles ayudas que le salían a sus penetraciones egoístas (0/6 en tiros en ese cuarto inicial) y el Joventut se sentía fresco y sin necesidad de subir a Sans en un altar. Nogués, el otro miembro de la camada que dobló con el junior, y la irrupción de un chico de primer año, Sergi Costa (6 puntos y mucha claridad de ideas, 11 al descanso)  aceleraron hasta el 7-16 en el que Marc Calderón pidió tiempo muerto. Sans se fue al banquillo cabeceando, pero Camarasa continuaba en pista pese a ser una brújula desorientada por su afán de foco (11-21, min 10). Diferente filosofía en los banquillos.

No fue casualidad que cuando Marc Calderón decidió sentar a su estrella estrellada en el banquillo, el atasco de su juego ofensivo se diluyó. Sin el stop del bote de Camarasa, Moix y Cuso pusieron la luz verde para mover la bola cuando una suspensión del guerrero Ferrán Ventura ascendía a doce la ventaja verdinegra (12-24). De la solidaridad, del pase, el concepto plural del baloncesto, salieron dos triples de Didac Cuso y otro de Ignasi Moix, que forzó un 2+1, que quitaron todas las razones al individualismo de Camarasa e imponían un nuevo partido encerrado en la celda de la igualdad (26-26). Deshecho su barullo, Camarasa regresó al juego y anotó de forma consecutiva su primera canasta y su único triple, intercalado por un 2+1 de Cuso remendado por otro triple de Gomila, diendo la primera y fugaz renta favorable para el Barça (31-30 y 34-33). Un imposible triple de Costa, desde ocho metros, en escorzo y con el tablero iluminado en rojo como un árbol de Navidad, propuso a la Penya como vencedor en el ecuador de la final (34-37).

Agustí Sans estaba cabizbajo. Debía ser su final y no lo estaba siendo. Aprovechando un tiro libre, varios compañeros se acercaron como a consolarle, a agitarle el flequillo y decirle: “no te preocupes, confiamos en tí”. El gesto no fue menor, porque, cuando sacó de fondo el Barça, el escolta (por ponerle un rol) de la Penya se fue directo a por el robo y la bandeja. Quizá en ese momento, Sans comprendió que él no tenía que ser Camarasa y que para vencer ese partido su valor no tenía que aparecer en la columna de puntos, donde otros tenían un día más inspirado. Podría ser el motor y no ser la lanza. Desde entonces, Sans empezó a aportar robos (2), rebotes (7), asistencias (3), forzar faltas (5), jugadas menos fotografiadas e igual de imprescindible. Cedió su trono a un imperial Gomila, que hizo del temple un espectáculo, y con el aporte energético de Ventura se palió el fogonazo de Castenys y mantuvo la ventaja en el tercer cuarto (48-54).

Camarasa, en la Final // FEB.es

Camarasa no iba a dejar pasar su oportunidad de ser el héroe. Si en el primer cuarto había puesto en peligro a su equipo con su individualismo, ahora repitió la pauta, pero con una interpretación más inteligente. Basándose en su potencia del tren inferior y su buen uso del cuerpo para hacerse el hueco necesario para lanzar una bomba o un medio gancho, Bernat fue acaparando la mayoría de las posesiones del Barça. El acierto le daba razones –suyos fueron 12 de los 14 puntos de su equipo en los diez minutos finales–, pero el Joventut se las quitaba con el mejor reparto de la pelota y de las responsabilidades. El Barcelona lograba empatar (a 56, y 58), pero uno u otro, Gomila, Nogués (portentoso aro pasado), Assalit… todos menos Sans, que estaba en el banquillo ¿descansando?, seguían sumando en equipo.

La secuencia final fue de película de suspense. Hay que detallarla plano a plano. El campeonato y el público entregado no se merecían menos. Con menos de dos minutos, Camarasa acierta con una nueva penetración y Nogués comete una falta en ataque tras cargar a su defensor y el base del Barcelona vuelve a decidir por la precipitación. Una buena defensa de los azulgrana hace sonar la bocina del reloj de 24. Todo eso sin moverse el 60-62 y el reloj dando vueltas hacia su fin. Marc Calderón dibujó en la pizarra una jugada que terminó en un triple errado de Cuso y el campeón catalán se decidió por empezar a parar el tiempo con faltas. Assalit no tiembla en la primera visita a la línea (60-64, a 39 segundos). Camarasa pone en el aire una bomba que explota defectuosa. Abalde será el siguiente en irse a los libres. Solo anota el segundo (60-65, 27 seg). Camarasa ahora sí acierta y agarra del brazo a Sans (62-65). El líder ‘secundario’ sentencia a su rival (62-67) y Abalde redondeará el resultado definitivo tras un nuevo intento a la desesperada de Andrade (62-69).

El banquillo se avalanzó sobre los cinco hombres que estaban en la pista, las botellas de agua, como improvisadas botellas de champán de adolescentes descargaron su contenido sobre el parqué del Príncipe Felipe. David Jofresa se subía a los hombros de un compañero para cortar las redes que se llevaría como trofeo mientras su padre Rafa le miraba admirado desde una grada que enviaba una lluvia de aplausos sobre ellos y los chicos desolados del Barcelona. La Justicia ya había hecho su trabajo, había dado la alegría al mejor, al que más se lo merecía. Esta vez quiso ser buena. Mañana, ya veremos. A ellos les quedan muchos bailes con ella.

Estadística

MVP: Gerard Gomila. El alero del Joventut fue proclamado merecidamente como el mejor jugador del partido. El autor de los seis primeros puntos de la Penya desarrolló un recital de cómo jugar un 1×1 de cara y en el poste. El buen uso de los pies y la interpretación acertada del juego le hicieron protagonizar jugadas de gran mérito en momentos trascendentales. Su movimiento de pies es notable. Tomó el relevo del liderazgo anotador de Agustí Sans y contrbuyó defensivamente en su emparejamiento con Cantenys (sólo 6 puntos). Gomila anotó 17 puntos (7/10 t2 y 1/3 t3) y añadió 9 rebotes con 21 de valoración en 30 minutos.

Otros premios

MVP del Torneo: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo anotador: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo Reboteador: Bourama Sidibe (Canterbury Idecnet)
Máximo Asistente: Bernat Camarasa (FC Barcelona)
Mejor Entrenador: Francesc Redondo (DKV Joventud)

Partido por el tercer puesto: El Gran Canaria también vengó (40-55) su derrota en la final del Campeonato canario y superó al Canterbury. El problema de faltas de Jonathan Kasibabu dejó sin uno de sus dos cañones a los Lions y, sin acierto exterior (sólo dos triples), el Gran Canaria pudo controlar el encuentro y romperlo a partir del tercer cuarto. Thiam y Barro fueron más decisivos que Kasibabu y Sidibe, que se repartieron los premios individuales más importantes del torneo.

Estadísticas

Final Femenina: Las abultadas victorias de Gran Canaria y Mataró hacen pensar que la verdadera final del Campeonato de España cadete (F) se había disputado el día anterior en la semifinal entre ambos. Las canarias no tuvieron rival en el Halcón Avenida (83-49) y marcaron los tiempos del encuentro desde la dirección de Leticia Romero, jugadora que disputa habitualmente la Liga Femenina con 16 años y cuyo nombre fue pronunciado repetidamente en la entrega de premios, incluido el de MVP. La entrenadora del Gran Canaria, Begoña Santana, podría haber rotado más a sus jugadoras, dado que el resultado estaba decantado ampliamente en la segunda parte, pero mantuvo en pista durante todo el tiempo a tres de sus chicas, en una decisión más que criticable. El Mataró, por su parte, obtuvo la tercera parte al derrotar sin piedad al Canoe (83-39).

Estadística final

Estadística 3/4 puesto

03
jun
11

Semifinales: El Barcelona y Joventut, a por el título

Barcelona 56 Canterbury 54

El Barcelona se convirtió esta mañana en el primer finalista del Campeonato de España cadete (M) en un inmejorable escenario, el Príncipe Felipe, y un honorable rival, el Canterbury Lions de Gran Canaria, que esta vez no pudo imponer la fuerza de sus africanos Kasibuse y Sidibe. Los canarios dispusieron de una última posesión para forzar la prórroga o, inluso, empatar, después de que Bernat Camarasa errase dos tiros libres, pero la falta de calma y la buena defensa del equipo de Marc Calderón obligaron a un mal tiro que abrió una escena típica: la piña alegre azulgrana en mitad del parqué y las lágrimas de desolación del Canterbury.

El artífice de la final fue el gerundense Adriá Cantenys. El becado del Barça fue el alicate que logró cortar el grueso entramado de brazos de la zona 1-3-1 del Canterbury. Sus cinco puntos en el momento de la verdad (un triple y una bandeja) fueron vitales para que la resistencia canaria cediese. El alero del Figueres vive en La Masía y realiza un trabajo específico de tiro para convertirse en un jugador más completo. Sus tres triples y su actitud en esos instantes demuestran que la labor está mereciendo la pena.

Porque al Barcelona le costó una barbaridad atacar la defensa zonal del Canterbury, que con este argumento había apeado al CAI Zaragoza y al Unicaja y casi derrota al Joventut en la fase previa. La suya no es una zona móvil, con un despliegue amplio de movimientos, es más bien una ratonera en la que se elevan sus dos africanos como cerrojo a la pintura y sus exteriores realizan un trabajo a destajo alcanzando todos los huecos. Si no la mueves, estás perdido. Y el Barcelona estuvo lento, impreciso, no logró activar el desequilibrio dentro-fuera y estuvo sin acierto en los lanzamientos triples (4/25). Tampoco pudo correr impulsado por las piernas de Bernat Camarasa, menos brillante que días anteriores, porque el Canterbury relizaba muy bien el balance.

Fue un partido poco vistoso, de ritmo plomizo, más acorde a la condición del Canterbury, y con ello decimos conveniente a las cualidades de Sidibe y Kasibabu. Los canarios canalizaron todo su ataque hacia sus manos, hacia su ventaja física. Otra vez más. Cogen el balón, se vuelven y tiran tan arriba que nadie les puede responder. ¿Nadie? No tanto. El Barcelona también tiene un gigante, otro extranjero, un brasileño llamado Fernando Henrique Andrade, cuyo desgaste y aportación en ataque (10 puntos esenciales) fueron fundamentales al final del partido. Andrade no fagocita el trabajo de los demás, sino es un elemento más, un rol de pívot puro en una rotación propia de un equipo senior profesional, donde todos tienen una tarea que hacer. Andrade, con su defensa, podía contener a Kasibabu y Sidibe, dejar a sus compañeros para vigilar que no se abriera la herida que desangró al Unicaja: los exteriores del Canterbury apostados y esperando a la defensa cerrándose sobre sus africanos. En semifinales sólo pudieron encestar un triple y, en su conjunto 11 puntos por los 43 de Kasibabu y Sidibe.

El Barcelona solo pudo activar su ritmo en un tramo breve del segundo cuarto, hasta donde había llegado tras perder una ligera ventaja capitaneada por el cerebral Didac Cuso (12 puntos, 7 en el primer cuarto). Varios robos de Camarasa impulsaron su contraataque y un 7-0 que parecía que contrarrestaba la imperial presencia de Sidibe (7-6 en el primer cuarto). Pero fue una excepción en la pausada realidad del partido articulado por la zona del Canterbury y la falta de ideas para atacarla de un Barcelona que rebajó el flujo de sus cambios y acortó mucho la rotación, a cinco jugadores clave: Camarasa, Ignasi Moix, Didac Cuso, Adriá Cantenys y Fernando Andrade. Al otro lado, el Canterbury no se incomodaba en buscar repetidamente a sus dos mejores argumentos en este campeonato: Jonathan Kasibabu (25 puntos, 8 rebotes para 23 de valoración) y Bourama Sidibe (18 puntos y 17 rebotes para 37 de valoración). Así respondía a un Barcelona que no terminaba de arrancar por acierto de la zona canaria en un duelo que se mantenía como un baile entre enamorados, en distancias muy cortas.

Con las cartas marcadas, la partida llegó a su desenlace con el Canterbury por delante (50-52 a falta de 3 minutos) tras un parcial de 3-11. Fue cuando Castenys tomó la palabra. Un triple suyo desde la esquina y una canasta a asistencia del fugaz Camarasa repartieron los nervios por la grada. La defensa sobre los africanos, por delante, era buena, y el Canterbury erró su posesión. Camarasa buscó una bomba suicida, pero corrigió su desviado arco con un rebote ofensivo que fue oxígeno y una nueva cuenta de 24 segundos de la que Henrique sacó dos tiros libres, pero solo anotó uno (56-52). Sidibe contestó en la otra canasta aumentando la incertidumbre y el Canterbury cometió falta sobre Camarasa. El mejor base de la competición hasta este momento sintió el acero de la presión sobre sus muñecas y mandó el castigo de los tiros libres lejos del agujero del aro. Con ocho segundos, el partido daba una última opción al Canterbury, que atropellado hizo llegar a Kasibabu la pelota. El congoleño, apurado por la posibilidad de hacer pasos, no se atrevió a encarar a su par ni a lanzar de tres, y pasó a un compañeros que, acelerado por la responsabilidad y la buena defensa, tiró un triple descompensado que solo desembocó en la alegría del Barça y en el llanto de Kasibabu.

Barcelona (16+14+15+11): Camarasa (6), I.Moix (2), Cuso (12), Cantenys (19) y Andrade (10) –quinteto–. Barrera (2), X.Moix (5) y Pérez. Entrenador Marc Calderón

Canterbury (13+13+15+13): Fernández (3), Jiménez, Moreno (2), Kasibabu (25), Sidibe (18) –quinteto–. Rodríguez (2), González (4), Sánchez y Navarro. Entrenador: Santiago López

Incidencias: El presidente de la Federación Española de Baloncesto, el señor José Luis Sáez presenció el partido junto a Reynaldo Benito, presidente del Basket Zaragoza 2002, en el palco del Príncipe Felipe después de presentar el proyecto de colaboración Aragón 2011-2014 con la Federación Aragonesa de Baloncesto.

Estadísticas del partido

Joventut 75 Gran Canaria 53

El Joventut se volverá a ver las caras mañana sábado (13:00) con el Barcelona en la reedición de la final de la Liga catalana cadete –victoria blaugrana– después de cortar el paso al Gran Canaria. La Penya reaccionó a un inicio desacertado y desde su mejor intensidad defensiva y el concepto de pase supo señalar un trayecto hacia la victoria. Los problemas de faltas que tuvieron los senegaleses Mohamen Thiam y Mouhamed Barro debilitaron a los canarios hasta llevarlos a la obsesión arbitral y encajaron un poderoso parcial de 10-0 en el segundo cuarto sin ellos en pista que impulsó al conjunto de Badalona hacia el triunfo.

No es el Gran Canaria un equipo que se abrace con uñas y dientes al mastil que representan sus africanos. Son una nave con dos remos grandes, pero en la que todos bogan con fuerza. Su táctica es más elaborada y no va dirigida únicamente en llevar la pelota hasta Thiam y Barro sin ningún valor estético o falto de conceptos más elaborados. Son los senegaleses los que ejecutan en una buena mezcla de poderoso salto, velocidad y fundamentos trabajados, pero el resto son instrumentos principales, cada uno con su sonido. Todos ellos, como orquesta, fueron los responsables de un inicio avasallador, contundente (0-7), desarrollando jugadas de bloqueos que generaban ventajas bien aprovechadas. La Penya, que no incluyó a su mejor hombre, Agustí Sans, en el quinteto, sufrió hasta corregir la situación (1-10) de tener delante a dos físicos tan impontes. Dos triples de Gomila, un alero muy completo, cortaron la pájara y asfaltaron una pista de despegue por la que cogió velocidad la Penya. La prematura acumulación de faltas por parte de Gran Canaria llevó a la línea (9/12 en el primer cuarto) muy pronto a los jugadores catalanes y a Thiam al banquillo, circunstancia que aprovecharon los ‘penystas’ para seguir su segura marcha de vuelo. Un triple de David Iriarte a falta de ocho segundos terminaba de completar la remontada del Joventut (20-19).

El segundo cuarto no hizo más que agravar el ascenso verdinegro que había tomado el partido en los compases finales del periodo anterior. El Joventut subió el nivel defensivo, su fuerte, practicando una defensa más agresiva que le llevó a presionar en medio campo con contínuos traps, fruto de una conexión bien trabajada en los entrenamientos y jugadores con manos hábiles como Assalit o Sans. Mientras el Gran Canaria bajaba el gas confundido cuando contemplaba como sus dos jugadores más determinantes se tenían que sentar con tres faltas personales. Esas sensaciones se hicieron juego. En ambos lados de la pista se elaboraba un baloncesto divergente. En el de la Penya predominaba el pase y en el Gran Canaria de ‘bajitos’ sólo existía el bote. El Joventut sólo dejaba formar el ataque a los canarios con pocos segundos y la impaciencia llevaba a los exteriores amarillos a penetrar de forma poco convincente. La unión de ambos parámetros, la supremacía del movimiento del balón contra su atasco en la mano, dio como resultado que la Penya rompiera el partido (44-29 al descanso).

El Gran Canaria empezó el tercer cuarto con las mismas intenciones que comenzó el partido, pero con el lastre de ir a remolque en el marcador. El entrenador canario pidió ‘por Dios’ (ambos senegaleses son muy religiosos, musulmanes sufistas) que no cometieran falta. Un alley-oop de Thiam levantó al banquillo de Gran Canaria, que iniciaban el juego con doble bloqueo con sus dos africanos y corriendo, refugiado en una zona 1-3-1 denominada ‘aguilucho’. Pero la plegaria del técnico canario fue baldía. Nadie la escuchó más lejos del Príncipe Felipe. La cuarta falta de Barro y luego la de Thiam llevó al primero al banquillo y el pitido del árbitro se empezó a convertir en un trauma para el entrenador y los jugadores canarios. La Penya recuperó  la tensión defensiva y la efectividad de Agustí Sans, aunque fueron los aleros Gomila e Iriarte los que se encargaban de anotar desde casi todas las posiciones del campo. La ventaja se fue por encima de los 20 puntos ante la desesperación del Gran Canaria. Nunca más bajaría de esos guarismos.

En el último cuarto, el técnico grancanario recordó a sus jugadores que los partidos duran 40 minutos y tuvo varios gestos (unió a sus jugadores dispersos en el banquillo) que hablan muy bien de su carácter pedagógico. El de la Penya aprovechó su clara ventaja para rotar y dar descanso a los jugadores que al día siguiente se jugarían el campeonato con el Barcelona. La revancha y el honor de Badalona. Si no vencen, el Barcelona habla logrado el pleno este año en categorías de formación.

Joventut (20+24+12+19) Gomila (15), Assalit (1), Nogués (8), Ventura (7) y González (1) –quinteto–. Jofresa (2), Costa, García, Sans (13), Abalde (5), Iriarte (18) y Bauza (5). Entrenador: Francesc Redondo

Gran Canaria (19+10+11+13): Barro (14), Marrero (3), Portugués (6), Santos y Thiam (18) –quinteto–. Jaén (2), Díaz (1), Reillo (7), Perera, Santana (2) y Cousillas. Entrenador: Jesús Ponce.

Estadísticas

02
jun
11

Cuartos de Final: Canarias vs Cataluña

Gran Canaria 66 Estudiantes Lugo 59

En las playas de Dakar se agolpan los adolescentes en el atardecer. Las chicas son minoría. El mar es bravío y las mareas no invitan al baño. Los jóvenes se agolpan en la arena. El deporte llena cada grano. La lucha senegalesa copa casi todos los huecos. Los rectángulos en los que se juega al fútbol son imaginarios, casi como las destruídas camisetas de equipos de fútbol que los chicos africanos cuidan como una reliquia. En su espalda se leen nombres de otros chicos, como ellos, que han encontrado la fama y la riqueza en Europa. Sus ídolos. Su sueño. Hay pocas canchas cercas de las playas, pero en las que hay, los grupos se amontonan a la espera de su turno para echar una pachanga. Thiam era uno de esos chicos hasta que tuvo la opción de ir a Gran Canaria, a empezar a soñar despierto.

De todos los jugadores africanos que están copando la atención en este campeonato, quizá sea él, el ’17′ del La Caja, el que mejores fundamentos explota, el que tiene un lanzamiento de cuatro metros más ligero, el más regular, el que posee un tiempo de salto más ajustado, el que no solo se apoya en su imponente físico, fibroso pero desequilibrante, para hacer daño. Ayer, se medía con otro chico que está en España para soñar despierto, un congoleño llamado Gullit Mukendi, que terminó desarropado por la majestuosidad de Thiam (31 puntos, 23 rebotes y 44 de valoración). Su irrupción en el último cuarto, donde acaparó las canasta de su equipo, terminó de desquiciar a un Estudiantes que, huérfano de su torre africana (6 puntos y 11 rebotes) se valió de sus exteriores y su acierto triple para no agarrarse a la sorpresa, la misma que un día había firmado derrotando al Valencia y entrando entre equipos ACB y el Canterbury, en cuartos.

El partido llegó igualado a esos últimos diez minutos por el empeño de los lucenses en no dejarse llevar. Ese espíritu fue gestado en el minuto final antes del descanso cuando lograron encadenar ocho puntos para irse sólo dos abajo (28-30). Neutralizado Mekundi, un jugador al que le faltan muchas clases de técnica individual y de conocimiento del juego (su posicionamiento en el ataque es en ocasiones caótico), eran Brais Gago, Simón Cuba, Roberto Abuín y Segi Quintela los que agarraban con sus triples (lanzaron 35 entre los cuatro) a la opción de pasar a semifinales. Con ese comportamiento de los chicos gallegos, el Gran Canaria tuvo dudas y fue a rebufo durante todo el tercer cuarto.

Thiam no perdió la fe. Dice su entrenador Jesús Ponce que tanto él como su compatriota Mouhamed Barro (15-13, ayer) no se saltan un rezo como buenos musulmanes. No perdieron ayer esa fe en la victoria y capitanearon, sobre todo Thiam, la reacción del Gran Canaria en un último cuarto donde Mekundi se vió sobrepasado por su hermanos de continente. La trascendencia de el juego de los dos senegaleses en el Gran Canaria es patente en la suma de sus anotaciones (46 de 66 puntos). Thiam, como si estuviera en una de esas playas de Dakar, ahora espera su turno para volver a jugar.

Estudiantes Lugo (13+15+22+9): Gago (15), Cuba (10), Abuín (6), Rodríguez y Mukendi (6) –quinteto–. Piedracoba, Pérez, Fernández, Quintela (14), Conde, Méndez (8) y Couselo. Entrenador Sisenando Peinó

La Caja de Canarias (19+11+16+20): Barro (15), Marrero, Reillo (3), Santana (2) y Thiam (31) –quinteto–. Jaén, Díaz, Perera, Cousillas (2), Portugués (9) y Santos (4). Entrenador Jesús Gonzalo Ponde

Real Madrid 51 Badalona 84

Hay varios jugadores que están sobresaliendo en este campeonato. Los hay que ya dieron de hablar hace un par de semanas en el Junior en tierra gallegas. Agustí Sans, del Joventut, fue uno de ellos. Anotó diez puntos en la final de Porriño ante el Barcelona. Ahora, como líder de su generación, de la cadete, quiere resarcirse y enmendar en Zaragoza lo que no lograron sus mayores: evitar el doblete de formación para el club blaugrana.

Esa exigencia de estar siendo vigilado por todos, que espera que haga algo espectacular, es una presión que no aguantan todos los jugadores cadetes, poco acostumbras a las situaciones críticas y llenos de preguntas en su juego. Sans mantiene una madurez impropia de su edad. Al salir a la pista ante el Real Madrid, en cuartos, no temía nada, sabía su papel, que debía comandar a la Penya hacia la siguiente ronda. Diez puntos y un asistencia llevaron su firma en el contundente parcial de 2-14 en cuatro minutos con los que el Joventut, como el Barcelona unas horas antes ante el Estudiantes, zanjó de una descarga de electricidad su pase a semifinales.

La exhibición de Sans fue suficiente para paralizar a un Real Madrid que parecía ser más débil en el primer vistazo. La diferencia física era visible. Parecían niños pequeños contra otros algo más grandes. Un equipo más hecho contra otro menor. Un candidato al título contra otro que no lo es. No es que el Madrid sea un mal equipo, pero sí es peor que el Joventut. No tiene su polivalencia, su trato táctico, su conciencia colectiva, no tiene tampoco a ningún Sans. Tien un buen base como es Alberto Martín, cuyo cuerpo puede ser su peor enemigo, pero no tiene un bloque como el del Joventut, encaminado a jugarse la gran final ante el Barcelona si supera mañana al Gran Canaria.

La zanja cabada en el primer cuarto (11-23) fue engrandecida en el tiempo. El Madrid no logró ganar ningún parcial, pese a que se empeñó en hacer algo, defendió agresivo en diferentes dibujos y tuvo acierto exterior (38% de tres) y nada interior (27% de dos). Consumido por el nerviosismo y el no saber qué hacer ante el Joventut, se consumió en las derrotas (24) y en la impotencia para recuperar terreno ante un equipo que no frenó en su impulso, estando Sans o no en pista, con jugadores con un rol definido y que interpretan el baloncesto como una composición colectiva.

El dominio badalonés llegó a reflejarse en un marcador que expresaba la dureza del momento par alos chicos del Madrid, que hasta entonces habian tenido un camino demasiado plácido por Zaragoza. El Joventut, que había sufrido ante Canterbury y tenido que exprimirse ante Baskonia, no redujo las revoluciones y obtuvo en Gomila y Nogués dos anotadores solventes, en Assalit, a un base con mando y buena mano, a Iriarte y Abald, a Jofresa, a Bauza… a todos hasta completar un buen partido (7 pérdidas solo para la Penya) sin respuesta para el Madrid.

Real Madrid (11+15+10+15) Martín (6), De la Blanca (9), Vivas (2), Gil (10) y De Miguel –quinteto–. Gómez (10), Calle, Ruiz (7), Moreno (3) y Pozuelo (4). Entrenador José Luis Pichel

Joventut (25+20+19+22) Gomila (13), Jofresa (4), Sans (15), Assalit (9) y González (2) –quinteto–. Costa (8), García, Abalde (8), Iriarte (5), Nogués (13), Ventura (2) y Bauza (5). Entrenador Francesc Redondo

Unicaja 61 Canterbury 68

El Unicaja de Málaga concluyó su visita a Zaragoza en cuartos de final, ronda que no pudo superar porque se encontró con una fuerza de la naturaleza. Y algo más. La potencia del congoleño Jonathan Kasibabu fue terminal para un cuadro malagueño que no cejó en su empeño de paralizar a los dos africanos del Canterbury, y lo logró con Bourama Sidibe (sólo 6 puntos en un 2/7 más 17 rebotes). Pero ayer no fueron ellos los determinantes. Los triplistas apostados para aprovechar los huecos de la defensa andaluza cosieron a triples al Unicaja (10/22 de tres). Los canarios se encontrarán con el Barcelona en semifinales, ya en el Príncipe Felipe, y la expedición del Unicaja partirá hacia Andalucía con la cabeza bien alta y con la maleta de la experiencia bien cargada para el año que viene. Hay que recordar que el Unicaja competía en este campeonato con la generación de 1996, que el próximo curso aún será cadete. Bueno, Kasibabu y Sidibe, también.

Sería metir negar que la presencia de Kasibabu volvió a condicionar el ataque y la defensa del Unicaja, pero olvidarse de mencionar a los compañeros canarios de Kasibabu y Sidibe sería faltar a la verdad. Su puntería en la línea de tres fue letal par aun Unicaja que no presentía que el peligro del Canterbury fuera más allá de sus dos imponentes africanos de dos metros.

Sabiéndose lo que se jugaba, Rafael Piña introdujo en su quinteto a los tres jugadores de segundo año que han completado el grupo en Zaragoza, para dar más aporte físico a la batalla que esperaba bajo los tableros. Los primeros compases fueron de tanteo, con los pívots del Unicaja muy atentos para anticiparse a los pases que tenían como destinatario los dos africanos del Canterbury. Y no fue anecdótico que los canarios tomaran su primera ventaja en el marcador cuando Kasibabu se fue de la pista cojeando, una lesión que luego no repararía más alarma (11-6, min.5). En su ausencia, la salida de Domantas Sabonis y la búsqueda del pase extra para eludir la intimidación del senegalés Sidibe sirvieron para que el Unicaja recuperase la igualdad, aunque un triple imposible desde su campo de Alberto Moreno puso el definitivo 14-10 con la bocina zumbando (min. 10).

Recuperado Kasibabu, el congoleño se apresuró a tomar protagonismo. El Canterbury empieza muchas ataque con el en la posición de ’1′, en la frontal del aro, y si recibe y le flotan, él no se corta en lanzarse un triple. Anotó de forma consecutiva dos de los cuatro que reflejaban ayer su estadística con una suspensión inalcanzable para un taponador y con estos proyectiles se propulsó la ventaja del Canterbury (22-12). Para remendar el agujero, Rafael Piña propuso la misma zona 2-3 que en octavos había colapsado al CBZ y tuvo sus frutos. Cerrados atrás, el Unicaja pudo suministras de rebotes su contragolpe, con el que, pese a las numerosas sanciones de pasos, fracturó la racha del rival y se colocó 24-22.

El Unicaja había respondido hasta ese momento a todas las situaciones de peligro. Centrado en cortar el suministro de balones a los postes, con buenas ayudas, y en no permitir segundas oportunidades, descuidó al resto de jugadores del Canterbury, que estuvieron muy afortunados en el tiro. Alejandro Jiménez sería el responsable de los dos siguientes tirones con los que el Canterbury puso en jaque a un Unicaja atemorizado para penetrar o aproximarse al aro, salvo Domantas Sabonis, que logró neutralizar una nueva ventaja canaria. Un nuevo triples de Jiménez y otro de Sánchez (41-31) provocaron un nuevo movimiento táctico del Unicaja, que insistió en una presión que sacó muy bien el Canterbury. Un mate impresionante de Kasibabu colocó de nuevo la diferencia en diez puntos (51-41) a falta de un cuarto.

El mazazo psicológico se visualizaba en el rostro de los chicos del Unicaja, pese a que sus compañeras del Marbella intentaban animarles desde la grada. Sin embargo, un nuevo tiempo muerto del Unicaja (55-43) sirvió para espolear a los malagueños y, en especial, a Samuel Santoro, que se puso al equipo sobre sus espaldas. Tres triples del jienense y otro de Enrique Cortés sirvieron para creer (61-58) y dar un último latido de vida al Unicaja. Pero la quinta falta del propio Santoro y la venganza de un nuevo triple de Alejandro Jiménez rompieron el efecto. No del todo, porque a falta de 20 segundos, el combativo Alvaro Blanes tuvo dos tiros libres para poner a su equipo a uno, pero falló ambos y, en la siguiente jugada, el Unicaja cometió una antideportiva que terminó de cerrar el partido y su participación en este campeonato, una gran experiencia para el año que viene.

Canterbury (14+15+22+17): Rodríguez (3), Jiménez (14), Kasibabu (27), Sánchez (6) y Sidibe (6) –quinteto—. Fernández (5), González, Moreno (7), Vega y Navarro. Entrenador Santiago López

Unicaja (10+14+17+20): Montoro (17), Moreno, Aguado, Blanes (4) y Guerrero (2) –quinteto–. Pérez, Jiménez (1), Cortés (11), Alonso (11), Saboni (13) y Mendiola (2). Entrenador Rafael Piña.

Barcelona 73 Estudiantes 45

El Barcelona pasa a semifinales tras imponerse con contundencia al Estudiantes, al que le costó digerir ir por detrás en el marcador desde el principio y al que los nervios y la precipitación le llevaron a estrellarse ante un Barcelona muy serio y motivado. El ritmo de Bernat Camarasa (8 puntos y 7 asistencias) y la anotación procedente de los aleros blaugranas no pudo ser paliada por un Estudiantes que fue todo corazón.

El Barcelona salió muy intenso a la pista central del Siglo XXI enchufado a la energía voltaica que dispone Bernat Camarasa. Dos robos suyos contribuyeron a que, en el primer minuto, los catalanes dispusieran de una renta de 6-0 que proporcionó confianza a unos y hundió en las dudas a los colegiales, que ardaron un buen rato en serenarse e intentar generar jugadas que potenciaran sus ventajas.

Cuando se retiró Camarasa, el daño ya estaba hecho (13-3, min. 5) y el Estudiantes seguía perdido en un laberinto de tiros precipitados y muchos triples guiados por la ansiedad de una diferencia que el Barcelona iba cimentando en contragolpes o acciones que terminaban cerca del aro de sus aleros, Castenys, Barrera y Cuso, preferentemente, y que pronto le proporcionaron la segunda opción de los tiros libres (26-9, min, 10).

El Estudiantes ya tenía para entonces todos los síntomas de un equipo ansioso, que se ve por detrás en el marcador ante un rival que no le suelta del cuello. Con contínuos cambios tácticos (probó varias zonas de forma esporádica ante el mal día de los tiradores catalanes: 0/8) y de hombres, Enmanuel Hernández pretendía configurar un quinteto que le diera la agresividad en defensa. La salida de Juan Calderón, que el día anterior había corregido esa deficiencia ante Murcia (25 puntos en octavos), fue un pequeño bálsamo (30-17), pero el Barcelona seguía cerrando la puerta de la rápida transición al rival, así que la fórmula no podía repetirse, y sólo encontraba vida en los rebotes ofensivos. Además, al mínimo susto, Marc Calderón paró el partido y volvió a colocar a Camarasa en la pista para ganar un ritmo que se perdía sin él (38-21, min.20).

En la segunda parte, el Estudiantes luchó con todo su corazón, pero con poca cabeza y seguridad en si mismo, dilapidado por las prisas de un marcador adverso que nunca pudo entornar. La aceleración sirvió para mantener una defensa mucho más comprometida, pero no para bajar de la barrera de los diez puntos de diferencia. La única vez que se acercó a ese cerco fue cuando, sin la oposición del brasileño Henrique y con Camarasa descansando tras un tremendo costalazo, los chicos del Estudiantes se acercaron al aro y Ander Martínez anotó un triple (46-34, min 27), la que era la solución más repetida y menos productiva (2/27 de tres).

El Barcelona no dio opción en ningún momento (8-3 tras un tiempo muerto), centrado en hacer su juego y con el acierto de Ignasi Moix (retirado cuando faltaba un minuto para recibir una ovación), el gemelo de Xavier, en los 1×1 que disponía para finalizar las jugadas, cada vez más largas (11 puntos en la segunda parte). Estudiantes seguía estrellándose una y otra vez contra la defensa de un motivadísimo Barcelona, que celebraba cada acción como si estuviera el resultado en vilo. Emmanuel Hernández recordó a sus jugadores que el partido duraba 40 minutos y finalizó el encuentro con una presión a todo campo y felicitando a sus jugadores por la temporada, por su sacrificio, por su esfuerzo.

Barcelona (26+12+12+23) Ignasi Moix (13), Camarasa (8), Cuso (12), Andrade (8) y Cantenys (12) –quinteto–. Barrera (11), Xavi Moix (4), Martín (1), Saborido (4), Pérez (2) y Rodríguez. Entrenador: Marc Calderón

Estudiantes (9+12+15+9) Ramón (2), Antúnez (11), Bermúdez (2), Djurasinovic (4) y Martínez (5) –quinteto– Calderón (3), Martín, Orenga (6), Muñoz (4), Jiménez, Franco (4) y Krüger (4). Entrenador: Enmanuel Hernández.

Resultados de hoy

Estudiantes 45 Barcelona 73 Estadísticas

Canterbury 68 Unicaja 61 Estadísticas

Estudiantes Lugo 59 Gran Canaria 66 Estadísticas

Real Madrid 51 Joventut 84 Estadísticas

Semifinales

Barcelona — Canterbury

Gran Canaria — Joventut

01
jun
11

Octavos de final: Kasibabu y Sidibe empequeñecen al CAI

Canterbury 52 CAI Zaragoza 48

Sidibe y Kasibabu, con sus compañeros

En uno de los debates abiertos en el baloncesto nacional se discute sobre dos nombres: Mirotic e Ibaka. Son apellidos que a un abuelo le costaria pronunciar. ‘Quién dice que es’. La elección de uno de los ‘naturalizados’ para celebrar con España el Europeo es uno de los dilemas que se abren sobre la cabeza de Sergio Scariolo. Nikola y Serge son españoles como uno nacido en Esplús o en Archidona. Viven o han vivido en España, donde se han hecho jugadores de baloncesto. Son producto de la cantera española, de su inversión, del trabajo de técnicos, de los medios de los clubs, del esfuerzo de las federaciones. Son producto también de los nuevos tiempos, de la globalización de la información, de la eliminación de barreras inaccesibles, de la exportación de talento más allá de las fronteras. Sin entrar en valoraciones morales o éticas, en visiones positivas o negativas de traer a España a un chico de 14 o 15 años desde un país diferente (¿darle una oportunidad o apartarle de su familia?), la inclusión de chicos extranjeros, como fueron Ibaka y Mirotic, en los equipos de formación españoles está condicionando el desarrollo de las competiciones. Aquel que pueda ‘becar’ a uno de estos chicarrones de dos metros (todos son pívots de una estructura adulta) pasa de ser un equipo más a ser una potencia. Es algo totalmente lícito.

El Canterbury Lions es un club de baloncesto de un colegio de Las Palmas que cuenta con unos 1.000 alumnos, una octava parte de los habitantes de Quintanar, cuyo equipo fue apeado de la competición por un 0-3 jugando con chicos de la comarca. Esta temporada, el Lions ha arrasado en las competiciones canarias, demostrando el buen trabajo de su cantera. En su equipo cadete, que ha superado al ACB Gran Canaria, juegan dos africanos: un congoleño de 15 años, Kasibabu, y un senegalés de 14 años, Sidibe. Es el único equipo del Nacional que compite con diez jugadores, porque se lo permite la presencia de estos dos físicos imponentes. La pareja de colosos puso contra las cuerdas al Joventut, la cantera con mayor presencia en su equipo ACB, y ayer se merendó al CAI Zaragoza, el equipo que participaba en la competición como el campeón de la federación organizadora, la aragonesa. Sin los dos africanos, difícilmente se hubieran dado estos resultados.

Kasibabu tiene unas espaldas espectaculares y le gusta gesticular. Sidibe es un filamente, un gemelo de sus compatriotas Barro y Thiam, que juegan en el vecino Gran Canaria. Kasibadu se fue ayer a unos ‘modestos’ 18 puntos y 12 rebotes. Sidibe fue el MVP del partido (10 puntos, 20 rebotes, 3 asistencias, 6 tapones) con 29 de valoración. El CAI, al completo, hizo 33. Marcos Portalez, el mejor pívot maño, se fue a casa eliminado y con un -5.

Pero todas estas matemáticas son diminutas comparadas con la inmensa sensación de miedo, de susto, que meten en el cuerpo cuando uno o los dos están defendiendo. Esta presencia real e imaginaria (qué pasará si penetro, la fantasía del tapón recibido) delimitó el ataque del CAI a tiros lejanos o acciones precipitadas y provocó que su defensa se cerrase hacia ellos, abriendo espacios para que los otros Lions, los menos vistosos, anotaran triples decisivos, levantando la mano y pidiendo su protagonismo (4/9 en triples).

Podríamos hablar en esta crónica de cómo el Canterbury amasó su ventaja en el segundo cuarto, cuando Portalez estaba sentado en el banquillo con tres faltas. O cómo el CAI se encomendó a Juan Zubizarreta y el pelirrojo y batallados Alberto López para creer en una remontada imposible. O cómo un triple de Zubizarreta y una canasta de Garfella más falta (no anotó el libre) hizo soñar con una agónica opción con pocos segundos para el final. O de la simple y arcaica forma de atacar que el Canterbury propuso, bombeando balones para que unos de sus colosos rematase como Urzaiz. O señalar con boli rojo el 16/72  en tiros del CAI. Podría escribir muchas cosas, describir todas las jugadas, recitar la estadística al dedillo, pero todo resultaría excesivo cuando, simplemente, se puede escribir dos apellidos: Kasibabu y Sidibe.

Canterbury (14+16+10+12) Moreno (3), Kasibabu (18), Sánchez (6), Navarro (2) y Sidibe (10) –quinteto–. Rodríguez, Fernández (5), González (2), Jiménez (6) y Vega. Entrenador: Santiago López.

CAI Zaragoza (14+7+12+15) Portalez (4), López de Silanes (16), Zubizarreta (22), Hernández y Querejeta –quinteto–. Molina (2), Pablo, Alocén, Gispert, Jaime y Garfella (4). Entrenador: Carlos Pardo

Estudiantes 71 Murcia 57

Juan Modesto Calderón es, hablando mal pero claro, una mosca cojonera. No es muy alto, pero tampoco un bajito. En su físico lo que más destaca es su pelo, enredado en rizos que caen a su antojo por su frente. La libertad de su cabello parece transmitirse a su juego, inteligente y audaz por igual, intrépido y valiente, un espíritu que le sirve para trazar la línea adecuada para marcharse de su defensor y serpentear entre las alturas para atrapar un rebote. Esa habilidad le valió ayer para ser el líder (25 puntos y 6 rebotes ofensivos) de un Estudiantes que explotó el débil balance defensivo y su pobre respeto al rebote ofensivo de un Murcia que no se dejó ir en ningún momento.

El encuentro tuvo fases verdaderamente divertidas. El Murcia es un equipo que juega bonito un baloncesto sin sistemas, con cuatro o cinco jugadores abiertos y con un escolta muy potente como Joel García. Jugando sin pívot porque los tenía cargados de faltas, con tres triples seguidos, los murcianos lograron irse (17-22) en el segundo cuarto.

Estudiantes no encontraba su juego, pero el susto le sirvió para despertar. Fue Calderón quien apretó el despertador y, entonces, con su energía, sus compañeros se pusieron a defender. Era la primera premisa que Emmanuel Hernández propuso en el tiempo muerto. La segunda versaba sobre lo ocurrido en la única derrota que hasta entonces había sufrido Murcia. Fue en la primera jornada, ante Valencia, que le cosió a balazos de contragolpes por su deficiente balance. Lo mismo hizo el Estu, defender y correr. Y no paró hasta quebrar la resistencia murciana, que ya no encontraba tan alegremente a sus tiradores ni a Joel García, muy vigilado.

En los dos primeros minutos del tercer cuarto y con esta fórmula, el Estudiantes puso tierra de por medio (37-27). El Murcia no encontraba soluciones ante la activa defensa madrileña y su letanía en el balance y para cerrar los rebotes era castigada, especialmente, por Calderón. El resultado del tercer cuarto (26-16) sería decisivo y terminal para las aspiraciones de un Murcia que luchó hasta el final, aunque ya era demasiado tarde.

Estudiantes (11+18+26+16): Martín (4), Bermúdez (9), Djurasinovic (3), Kruger (6) y Martínez (7) –quinteto–. Ramón (2), Calderón (25), Orenga (5), Muñoz (2), Antúnez (3), Jiménez (2) y Franco (3). Entrenador Emmanuel Hernández

CB Murcia (8+17+16+18) J.García (17), Sánchez (6), Gómez (2), Vicente (3) y Sáez –quinteto–. Belmonte (2), V.García (4), Saura (9), Pujante (3), Lucas (6), Carrillo y Sarrías (5) Entrenador: Javier Martín

Barcelona 105 Easo 55

Ignasi y Xavier son idénticos. Es difícil saber quién está jugando en cada momento y podrían ser intercambiables perfectamente. Hay que fijarse bien en su dorsal para no equivocarse. Hay a doce chavales de San Sebastián a los que no pegarían el cambiazo. El puño cerrado de Xavier cada día que anotaba uno de sus 6 triples será el agrio recuerdo que se llevarán del Campeonato de España cadete, ese en el que el Barcelona les eliminó el octavos. Pero es cruel que se queden solo con eso, porque también hubo una cara bonita, la de un grupo que le plantó cara a uno de los grandes favoritos y que le hizo poner la máquina al máximo de revoluciones para derrotarles. Tanto que, mediado el primer cuarto, Easo era el que se imponía (5-10) y generaba dudas en un Barcelona que encontró en la muñeca de Xavi Moix su salvación. Tres triples consecutivos rompieron la baraja de un Easo que no renunció a la defensa individual y que en ataque se mostró muy ordenado y convincente cuando la pelota estaba en manos de su base, Beñat Hevia (15 puntos) y de ese grandullón infatigable en cuya camiseta se lee su apodo ‘Urtxu’. Jon Urtxulutegi es buen heredero de David Doblas.

El Barcelona pegó el acelerón porque tiene un base que tiene esa velocidad extra que pocos jugadores tienen en este campeonato. Su decisión y visión de juego antecedía el movimiento perfecto, habilitando a Moix que, paciente y siempre libre de marca, martilleaba desde una esquina. En esos momentos de desorientación vasca, el brasileño Fernando Henrique hizo valer sus centímetros y recogía todo aquello que Moix y Camarasa no enviaba dentro de la cesta.

Si al descanso la diferencia ya apuntaba hacia la claudicación del Easo, el Barcelona se aseguró de aniquilar cualquier duda con una intensidad que no supieron paliar los jugadores vascos. Con Hevia e Urtxu paralizados (sólo 6 puntos de ambos en el segundo periodo), el Easo apenas anotó 15 puntos en 20 minutos, mientras que Marc Calderón desplegaba toda su artillería, que es mucha (siete jugadores superaron la decena de puntos y Moix acabó con 20).

FC Barcelona (23+32+31+19) Ignasi Moix (8), Camarasa (14), Cuso (12), Henrique (12) y Castenys (10) –quinteto– Barrera (13), Xavier Moix (20), Martín (2), Saborido (1), Pérez (2), Rodríguez (11). Entrenador Marc Calderón

Easo (20+20+7+8) Hevia (15), Sa Silva (3), X.Sarasola (3), I.Sarasola (8) y Urtxulutegi (18) –quinteto–. Ibarloza (2), Ormaetxea, Maiz, Alonso (4), Sánchez, Pino y Landa (2) Entrenador Gerardo Pérez

CB Zaragoza 47 Unicaja 67

Sabiendo sufrir, que es como se forman los equipos, el Unicaja selló ayer su acceso a los cuartos del Campeonato de España Cadete de Zaragoza al deshacerse del CB Zaragoza (47-67). La diferencia de veinte puntos no refleja para nada el valor de un triunfo que fue elaborado con paciencia ante un rival que jugó sus cartas (una zona 2-3). Pero el inteligente movimiento de Rafael Piña, introduciendo el mismo dibujo defensivo (zona 2-3) que su rival y la mejor circulación de la posesión, marcando balones dentro para generar la primera ventaja, supuso que los malagueños pudieran romper la resistencia aragonesa (44-47, min. 30) en el cuarto definitivo y avanzar hasta la serie de cuartos donde espera, a falta de su enfrentamiento esta tarde, el CAI Zaragoza o el Canterbury Lions.

Al Unicaja le costó hacerse con el control del partido hasta que no encontró la templanza suficiente para atacar la zona cerrada que su rival le planteó desde el minuto 6. No era algo nuevo, porque el CBZ se había colado así en la ronda de eliminatorias venciendo al Sant Josep balear y con la misma táctica, el Unicaja había cedido en las semifinales del Campeonato de Andalucía ante el Jaén CB y casi pierde su puesto en el Nacional ante El Palo.

Los zaragozanos atacaban con inteligencia. Sacaban a los interiores andaluces a posiciones exteriores para jugar un 1×1 y, especialmente, Ibra hacía daño con sus pausados movimientos ante pares más lentos. El jienense Samuel Montoro era en los primeros momentos el referente malagueño con su actividad, que le valió para robar o rebotear en ataque, pero como el resto de sus compañeros, no encontraba el acierto exterior (terminó con 0/7).

El intercambio de parciales se sucedió hasta que el Unicaja tuvo la primera oportunidad de romper el partido tras cuatro minutos en los que no se movió el marcador (14-17). Fue con sus dos hombres más grandes en pista (Rubén Guerrero y Sergio Mendiola) y barriendo ambos aros, cuando el Unicaja forzó un 0-6 (14-23) y obligó al tiempo muerto del CBZ que abusaba del bote.  Intentando aprovechar esta situación, el Unicaja subió las líneas para presionar, pero su mala ejecución ayudó a que el equipo aragonés se impulsara en rápidas transiciones para deshacer la desventaja. El parcial de 0-9 fue rematado con un triple de Stefan Tanasie, respondido por otro de Enrique Cortés con el que se llegó al descanso (23-26).

El tercer cuarto empezó con la misma dinámica que el anterior. Ibra castigaba abierto a los defensores malagueños y con siete puntos seguidos del aragonés se entró en un intercambio de canastas que escondía el mejor temple de los malagueños para atacar la defensa maña a falta de los últimos diez minutos (44-47).

En el descanso entre cuarto, Piña sacó el manual del buen entrenador y copió de su adversario su estrategia. Aplicó la misma zona que estaba sufriendo (2-3) y cegó el ataque aragonés, que no pudo anotar una canasta en juego hasta el minuto 37. Ese movimiento repercutió al otro lado, donde la confianza de la defensa produjo paciencia en el ataque y, con ello, los fantasmas de un final apretaron se disiparon. Conduciendo el balón hacia posiciones interiores, donde siempre estaba ocupado el poste bajo y el alto, el Unicaja halló la ventaja necesaria para anotar desde dentro o sacar fuera para habilitar un triple abierto, donde ahora sí, Francis Alonso estuvo acertado con dos conversiones. Con un nuevo tiempo muerto del CBZ, Piña introdujo de nuevo la presión, que ahora sí tuvo su efecto. Dos pérdidas  consecutivas derivaron en dos bandejas de Samuel Montoro, ante la mirada del seleccionador Diego Ocampo, y la apertura de una brecha (45-56) por la que el adversario se fue diluyendo en pérdidas (32 en total) y un crecido Unicaja penetró para rematar la faena e introducirse en los cuartos de final.

100×100 Basket CBZ (14+9+21+3) López (2), Tenasie (9), Dione (19), Cobos (2) y Navarro (2) –quinteto–. Cebado, Lou, Medina (4), Solanas, Gallardo, Gaudo (4) y Ferrando (5). Entrenador José Antonio Martín

Unicaja 96 (17+11+19+20) Montoro (14), Moreno, Sabonis (6), Aguado (8), Mendiola (12) –quinteto– Pérez (2), Cobo, Jiménez (4), Cortés (8), Alonso (9), Blanes (2) y Guerrero (2). Entrenador Rafael Piña

Baskonia 33 Joventut 66

La Penya se mostró muy solvente para superar a un Baskonia que volvió a utilizar una rotación muy corta (cinco jugadores jugaron más de 32 minutos). Tras los apuros sufridos la jornada anterior ante el Canterbury, el conjunto catalán se centró en provocar un cortocirtuito en el ataque vasco secando a su mejor jugador, Carlos Martínez (sólo 3 puntos en 1/13 en tiros y -8 de valoración). Esta atención produjo que el ataque baskonista se canalizara hacia el otro becado, el senegalés Ilimane Diop, que por sí solo lanzó más veces que el resto de compañeros en pista, a excepción, claro de Carlos Martínez. Diop se fue hasta los 20 puntos, pero poco importaba porque el resto no sumaban.

No obstante, no fue hasta el tercer cuarto y un parcial rotundo de 16-0 cuando el Joventut se pudo marchar definitivamente y pensar en la próxima eliminatoria donde, previsiblemente, le espera un hueso más duro de roer, el Estudiantes de Lugo, que ayer eliminó al Valencia.

Esta victoria se puede interpretar como el éxito de un modelo, el de la Penya, que edifica equipo con buenos jugadores (Agustí Sans anotó ayer un 4/6 en triples) ante el, también lícito, ideario del Baskonia, que prefiere formar jugadores de futuro. Apuntar que dos de los becarios que tiene el conjunto vasco no pudieron jugar el torneo al imperdírselo sus federaciones de origen pare evitar su nacionalización.

Baskonia (7+9+9+8) Ayala (1), Zuazua (5), Romano (2), Martínez (3) y Diop (20) –quinteto–. Sanz, Vicario (2), Rodriguez, Bardaji, Negrín y Medina. Entrenador Jesús Luis Pérez de Albéniz

Joventut (9+15+21+21) Gomila (4), Jofresa (7), Assalit (5), Iriarte (8) y Bauza –quinteto–. Costa (2), García (8), Sans (14), Abalde (3), Nogués (5), Ventura (8) y González (2). Entrenador Francesc Redondo

Real Madrid 65 Blancos Rueda 37

El Real Madrid logró su pase a los cuartos, donde le espera el Joventut, después de derrotar al Blancos de Rueda de Valladolid. El equipo de José Luis Pichel controló el encuentro desde el principio y mantuvo una renta cómoda de diez puntos después de conseguir un parcial de 0-18 entre el primer y el segundo cuarto gracias a su trabajo colectivo y pese a su mal día en los lanzamientos (17/45 t2 y 4/26 t3). Sin embargo, el acierto de los vallisoletanos era aún más deficiente y sus dos jugadores más destacados durante la fase de grupos, Daniel Astillero y Mario Rodríguez estuvieron por debajo de su nivel.

Resultados

100×100 Básket CBZ 47 Unicaja 67

Baskonia 33 Joventut 66 Estadísticas

Barcelona 105 Easo 55 Estadísticas

Real Madrid 65 Blancos de Rueda 37 Estadísticas

Estudiantes 71 Murcia 57 Estadísticas

Estudiantes Lugo 71 Valencia 69 Estadísticas

CAI Zaragoza 48 Canterbury 52 Estadísticas

Gran Canaria 57 Cajasol 50 Estadísticas

Cuartos de Final

Joventut — Real Madrid

Unicaja — Canterbury

Barcelona — Estudiantes

Estudiantes Lugo — Gran Canaria




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