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Pinceladas de una Final Four


Un paso más para quedarse a un paso

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Alguien en twitter reclamaba la pócima mágica que permite a Pep Cargol permanecer con la misma facha que cuando se colgó del aro hace quince años para cerrar la última Euroliga del Madrid en Zaragoza. Al entrenador de El Olivar, al que Arseni Cañada puso en un compromiso al ‘colocarle’ en el banquillo del CAI Zaragoza (¿es que no le gusta Abós?), no le dejarán tranquilo por una razón: la actitud del Olympiakos.

No es un fracaso quedarse en la final. Menos si se revisa el número de visitas a una Final Four del club en las últimas dos décadas (tercera presencia). Se ha subido un escalón más al obtenido hace dos temporadas (semifinal ante Maccabi). El Madrid mostró en las semifinales que su oficio de campeón ha dado un pasito hacia el Olimpo de los campeones. En el ‘clásico’ Pablo Laso acertó con el cambio táctico en la recta definitiva para desquitarse del ‘coco’ azulgrana. El domingo se exhibió en un primer cuarto inmenso, un canto al baloncesto bonito y alegre, de exhuberante puesta en escena y acierto inmenso.

No fue suficiente porque delante había un equipo en su más amplia dimensión. El Olympiakos se abrazó al mismo espíritu combativo con la que hace un año remontó otra final ante el CSKA (8-22 en el último cuarto), apartó el partido hacia un tiempo más atascado y favorable, incrementó la exigencia física hasta la frontera de lo permitible y encontró el calor del juego de Spanoulis, el hombre que juega una final para ganarla (lleva tres de tres en Euroliga), el ‘Navarro’ griego, que se fue al descanso con -11 de valoración y terminó con 20 puntos, siendo el MVP (su tercer galardón igualando a Toni Kukoc) y bajándose del podio para saludar uno por uno a los jugadores del Real Madrid. Un deportista. El mejor jugador de baloncesto en Europa.

Quizá Laso no estuvo tan acertado para dar con la tecla que paralizase la crecida griega, tampoco halló la puerta de salida que le había llegado a ese lugar (la magia de Sergio y el oficio de Reyes) ahogados en la defensa helena, se ausentaron dos hombres importantes como Mirotic (desaparecido en Londres) y Carroll y sus carretones, es decir, el plan B del ataque. Tampoco se sacó partido de la intimidación de Begic, atrapado en su rol de iniciar partidos y terceros cuartos. El Madrid terminó consumido en los nervios de ver que podía ganar de calle, que tiene argumentos en su baloncesto espectacular, pero que con eso no bastaba, que tiene que dar otro pasito, otra vuelta a su carácter mental y grupal. Solo gana uno, el mejor. Y es aún el Olympiakos (100-88).

¿Fracaso? Ni de coña. ¿Necesidad  de cambios? Tampoco, solo algunos. El Madrid no se puede permitir tener un pívot calentando el banquillo como Hetts. Algún otro retoque puede llegar para aumentar la intensidad defensiva, el oficio, ese valor invisible que se adquiere con la experiencia y que, en Londres, cargó un poquito más el almacén del madridismo (era la primera Final Four de Rudy y la segunda de Llull o Sergio…). ¿Cambiar de estilo y entrenador? Un terrible error que ni los más antimadridistas a los que les guste el baloncesto deberían aceptar por buen gusto.

Barcelona, punto (de sutura) y seguido

Seguramente que en la mente de la plantilla del Barcelona Regal no cabía la idea de abandonar la lucha por la Euroliga. Muchos campeones navegan en ese barco como para izar antes de tiempo la bandera blanca. Pero las condiciones del oleaje no eran las propicias para llegar a buen puerto. Con la profunda baja de Mickeal y su ADN ganador, sacar oro en la Final Four (y en la temporada) se complica mucho en mitad de un trayecto a medio camino de la exigencia continua de éxitos de un club grande y la remodelación juvenil del proyecto. A la intermitencia física de Navarro, se añadió para colmo la baja de Jawai, que ahora ya es definitiva, y la de Oleson, el parche que llegó para levantar la Copa, y Sada en el partido del domingo. Demasiados puntos de sutura que cerrar.

El Barcelona se permitió el lujo de competir, porque eso no se le ha olvidado, durante 32 minutos al Madrid en semifinales (67-74). Luego cayó en la trampa defensiva de Laso, con ese cara a cara de Sergio con Navarro y en la fogosidad de Felipe Reyes y el ‘Chacho’ en una remontada final que se deslizó desde la línea de fondo y el rebote. Si no lo vieron, Piti Hurtado lo clavó en este vídeo.

El domingo parece que Xavi Pascual quiso lanzar al escenario todos los males que perseguían al equipo y, de paso, leer el prólogo de su libro del futuro. Jugaron mucho y bien los chicos que deben tomar este equipo, los Abrines, Todorovic, Rabaseda (26 puntos en conjunto)… e incluso un casi inédito Mbaye que capturó los minutos de Jawai. No fue suficiente para arrebatar a un CSKA deprimente en Londres, pero sí para percibir que con Navarro a un nivel más cercano al de su magia, que sacó en los minutos finales al cabrearse con el criterio arbitral, la dimensión de este equipo es otra.

RTVE pide el cambio

En mitad de la retransmisión mi Timeline echaba chispas. La red bulle cuando toca baloncesto. Mientras se jugaba la final ‘Corina’ era el hagstag más utilizado en España, seguido de Belloch. ‘Salvados’ las clava de tres como nadie los domingos por la noche. ¿Pero la Euroliga no era rival a Jordi Évole?. Excluída al nicho de Teledeporte, RTVE volvió a hacerle un feo a los aficionados españoles al baloncesto, programando en sus principales canales productos que consideraba de mayor interés: La película ‘En el nombre del rey’. Mientras por canales estalales se vio el mismo día los triunfos de Rafa Nadal y Fernando Alonso, el baloncesto quedó recluído a la esfera temática del TDT como lo es en casi todas las jornadas de la Liga ACB. Viendo hoy los resultados del share parece que el error es calamitoso. 2 millones de españoles vieron el partido, más que la final del Open Madrid. La octava retransmisión más vista del día.

Pero la crítica no puede indicar solo al cambio de canal como infracción más repetida que los pasos de los yankees en los Juegos. La elección de los comentaristas es desacertada. Desastrosa. Joe Arlauckas sobra. Lo siento por ser tan duro y directo. Gracioso sin gracia (aún estoy alucinando con su NO entrevista a Sabonis), promocionando Bwin cuando podía en una televisión supuestamente sin publicidad, nula interpretación táctica y mucha fogosidad fanática… considero que no es el perfil que engancha a los aficionados indecisos. Pablo Martínez cayó en la trampa de insistir en la crítica arbitral, comentarios que nunca me gusta escuchar en una retransmisión deportiva, porque insisten en una educación de camuflar la responsabilidad propia en la culpa ajena. Pablo no es comparable con Arlauckas en profesionalidad, pero tampoco pierde oportunidad de promocionar su Copa Escolar cuando le dejan el micro abierto.

n_20130512164257_sabonis_y_arlauckas_lideres_del_ultimo_real_madrid_campeon_de_europa_confian_en_la_novenaAsí que lo mejor, para mi asombro, fueron los comentarios de dos personajes con pose de ‘soso’ como son Pep Cargol y Juanan Morales. Y me pregunto, ¿es necesario rescatar a jugadores retirados hace más de una década y que poca conexión pueden tener con muchos de los aficionados actuales? Pienso en gente como Rafa Vidaurreta o Lucio Angulo, con verdadero gracejo y con dotes para la comunicación, o en perfiles más técnicos que sí han calado como Comas o en su momento, para mi el mejor comentarista, Creus.

RTVE debe pedir el cambio y tanto Euroliga como ACB, y por delante deberían ir los patrocinadores que pagan para lucirse en estas plataformas de difusión tan pobres, deberían no permitir esta ausencia de compromiso e ideas. Y menos si parece que al ente no le interesa y con el dineral de todos. Apruebo este recorte.

La Penya manda

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Y el último apunte debe ser para la celebración de la cantera. La Penya y el Barcelona jugaron con sus equipos junior la final del torneo de promesas que desde hace unos años se disputa de forma paralela a la Final Four. El duelo entre dos generaciones que se conocen de sobra, que disputan año tras año los títulos en Catalunya y España, fue esta vez para el Joventut de Paco Redondo. Y no de cualquier forma. Los Sans, Abalde (MVP del Torneo), Assalit, Iriarte, Nogués, Gomila, Bauza… la liaron parda (82-59) ante el multicultural Barça de Marc Calderón (exPenya y cuñado de Rudy). Los más de 30 puntos que adquirieron de ventaja ante un rival que hace poco les superó en el campeonato catalán deja todo más que claro. Esta semana en Marín, en el Nacional, tendrán otro pulso. No se lo pierdan. Aquí pueden ver lo que pasó en Londres.

08
abr
13

Educando a una estrella (2)


Muchas caras son conocidas. Serpentear por los grupos que se agolpan entre las dos canchas del BAHK es como hacer una rueda de reconocimiento del baloncesto español. Las sillas se quedan diminutas para encajar los cuerpos de dos metros de muchos exjugadores, algunos metidos a directivos. No faltan los entrenadores de diferentes colores, incluso federativos. “Ese escolta del Gran Canaria está promediando quince puntos en júnior”, desvela un experto técnico.

Se identifica fácilmente a los padres, en primera fila y nerviosos, dando ánimos a sus ‘chicos’. En el balcón superior, la pasarela queda para aficionados anónimos, entre los que se cuela algún agente que se balancea de corro en corro, trayecto que copian algunos periodistas. Varias cámaras graban el partido o buscan la mejor fotografía. Algunas centran el enfoque en los jugadores destacados. En uno de los grupos de conversación se rumorea que el Real Madrid va detrás de un Infantil de primer año del CAI Zaragoza.

La expectación en cada campeonato formativo crece. Quizá la Minicopa es su expresión máxima al estar al acceso de un público y unos medios de comunicación que no suelen elevar la mirada por encima del cerco del básket profesional. Aquí les cae de paso. La organización cifró en unas mil personas la asistencia a la final en Vitoria, número superior al de cualquier Campeonato de España como el de Minibásket y categoría cadete que hace unas semanas se celebró en San Fernando (Cádiz). Controlar este aumento de la presión y diluir sus efectos es un objetivo de los entrenadores y los clubs en la etapa de desarrollo de los jugadores en canteras ACB. El control del llamado entorno, amalgama de factores que rodean al adolescente y que suelen resaltarse solo cuando tienen un efecto negativo, es una de las metas marcadas por las direcciones deportivas y plasmadas en códigos de conducta que guían la experiencia de los educadores  en su toma de decisiones.

Las normativas de comportamiento no actúan únicamente como un regulador del régimen disciplinario y alcanzan cuestiones más amplias y diversas, como el seguimiento lectivo de los jugadores o consejos nutricionales. Su redacción parte en buena medida del sentido común y son herencia de situaciones que se han podido ver o de la prevención de otras nuevas que están apareciendo y pueden afectar al equipo. La irrupción de las redes sociales, por ejemplo, es un tema que se está abriendo en estos momentos y que no es ajeno a la preocupación de los clubs. Esta lista de deberes está presente en el día a día del grupo y son una herramienta educativa al marcar unos límites.  “Hay unas normas de club, que son la parte más básica de comportamiento: de imagen, vestimenta, puntualidad, hoteles… funcionamiento normal de equipo y que tenemos colgado en el vestuario. Por encima de estas normas están las que ponemos en los propios grupos sobre el respeto, sobre el resto de cosas que queremos construir”, explica José Luis Pichel, entrenador del Real Madrid infantil. “En el equipo hay un reglamento. Está dentro de nuestra planificación. Incluye de todo: cómo tenemos que estar en los entrenamientos, que no se puede hablar con la grada, tema de las aguas… Pero también que cuando un compañero cae al suelo hay que ayudarle y si es un rival, igual. Cuando haces las normas sale un listado muy grande, así que priorizas entre las que consideras más importantes  y poco a poco vas inculcándolas en ellos”, señala Rubén Muñoz, del Barcelona.

La confección de este código recae en manos del cuerpo técnico que dirige la cantera y es perfilado por el propio entrenador, sus ayudantes y, en algunos casos, se considera la opinión de los jugadores para elaborar la ley interna que regirá la actuación de todo el colectivo. Es otra forma de involucrar al jugador en la toma de decisiones y hacerle partícipe de un reglamento que elije y debe respetar y acatar por el bien común. “Nosotros establecemos unas normas  porque ellos son muy pequeños, pero hay una serie de temas (puntualidad, minutos de juego…), que sí lo hablamos. ¿Os parece bien que este jugador que llega tarde sea titular o no juega? ¿O se castiga si falta más de dos días? Todo se valora y luego hay excepciones.  Hay actividades sociales, como una Semana Blanca y algunas actividades normales de su edad, que sí les facilitamos que vayan. No son profesionales de esto y tampoco podemos ser sistemáticos”, afirma Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes.

La relación con los padres

La interacción con el entorno también queda regulada, aunque no siempre plasmada en un papel. Los menores, por ejemplo, tienen prohibido hablar con la prensa y hacer declaraciones hasta llegar a la mayoría de edad, como ocurrió con Ricky Rubio durante sus primeras temporadas en la Liga Endesa. Se intenta apartar del foco al jugador precoz para quitar importancia a los mensajes que se dirijan hacia ellos de gente ajena al trabajo del grupo. “Está prohibido que les hagan entrevista. No podemos evitar que les hagan foto. Pero delante de ellos no le queremos dar mucha importancia, para que ellos no se la den. Queremos que se lo pasen bien, que disfruten”, indica Rubén Muñoz.

Más difícil de dibujar son las fronteras que limitan la influencia del círculo más íntimo del jugador, donde entran sus padres y sus agentes deportivos. La relación con los tutores de los menores, factor principal de su educación, supone en ocasiones una fuente de conflicto por divulgar opiniones contrarias a la del equipo sobre el jugador y aumentar las expectativas sobre él. La sinceridad suele ser la mejor forma de vacunar estas posibles situaciones. “Somos bastante sinceros con los padres, le contamos lo que hay porque es más fácil si la comunicación es clara para que sepan cómo está esforzándose el jugador, cuál es su trayectoria, viendo qué previsiones tenemos… Pero pasa como muchas cosas. Es una cuestión de gestión de expectativas. La de los padres parten muchas veces de la irrealidad y esta gestión es la que puede influir al jugador. Esa parte tratamos de ser sinceros, que llegan pocos chicos, que lo importante es el proceso”, indica José Luis Pichel, del Real Madrid.

En los últimos años ha crecido la alarma sobre la imitación de actitudes poco recomendadas y agresivas en las gradas de los pabellones de baloncesto. “La realidad es que en el baloncesto vemos algún caso, pero luego nos vamos al fútbol y decimos, ¡madre mía, no tenemos ningún problema!”, señala José Luis Pichel. Más allá de la comparativa con otras modalidades, los entrenadores entrevistados para este reportaje quieren subrayar que en la mayoría de los casos no hay incidentes con la influencia paterna en sus jugadores y que, por contra, suele ser positiva y refuerza las decisiones del técnico. No cabe duda de que padres y profesores/entrenadores son actores fundamentales en la construcción de los menores y están condenados a entenderse y apoyarse en su propuesta educadora. “Sí se da el caso de padres algo descontrolados, se les llama la atención y se les dice que no están haciendo un beneficio al chico ni al club. Son la excepción. En general, tenemos jugadores buenísimos, pero no viene de serie, viene de casa. Nosotros solo podemos reforzarlo. Si  yo no tuviera un padre que no fuera humilde, no fuera responsable, no fuera serio, yo lo cortaría, porque tenemos una serie de condiciones, o haríamos un plan específico. Hay chicos que se quedan fuera durante unas semanas por saltarse una serie de normas. Esta temporada no se ha dado la circunstancia”, comenta Sergio Jiménez.  El técnico del Real Madrid coincide en esta visión: “Hay padres que perjudican a sus padres en el rendimiento deportivo, pero hay otros que son muy beneficiosos. Que nos ayudan a mantenerlos de una forma excelente. Siempre está la visión del padre hincha o mánager, que llama mucho la atención, pero la cantidad de padres que ayudan y que son la base no se comenta. Y yo me encuentro afortunadamente con mucha más gente que está ayudando que está poniendo trabas”.

Las cuestiones más problemáticas y generales suelen abordarse desde las direcciones de cantera de los clubs ACB, con recomendaciones más que obligaciones, pero cada entrenador gestiona la interacción con los padres en el día a día y marca la línea a seguir en cada caso. Ahí entra el método profesional e individual. A Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, le gusta hablar directamente con sus jugadores y hacerles responsables de su comportamiento, aunque este, por su condición de menores, esté supeditada a la acción de sus progenitores. “Particularmente, pero es una forma personal, no del club, yo intento hablar lo mínimo posible. Sí hablo mucho con los niños. Les hago responsables, les hago autónomos. Sé que el niño no llega tarde, no falta a un entrenamiento por una cosa. Sé que el niño no se va un fin de semana a esquiar a Baqueira y falta al partido, porque no tiene dinero ni medios. Pero sí es cierto que con el que hablo es con el niño, al que le pido la responsabilidad de que hay que salir antes de casa, de que no puede faltar porque tiene que estar con sus compañeros, para que sea independiente el día de mañana”, apunta el preparador del Infantil de la entidad del Ramiro de Maeztu.

Clasismo y racismo

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Bajo las declaraciones de Sergio Jiménez crece otro escenario que entra en el debate de la educación en las canteras ACB. La obligación de una atención extra por parte de los padres excluye a aquellos que no pueden por nivel socioeconómico conceder este apoyo a sus hijos. ¿Son equipos solo al alcance de las élites? “Creo que son todos más o menos del mismo nivel. Son de diferentes ciudades de Barcelona. No hay ningún jugador con problemática social”, indica Rubén Muñoz sobre sus jugadores en el Infantil del Barcelona. “Estoy convencido de que de los ocho equipos de Minicopa, el 80% de los jugadores forman parte de un estamento medio-alto porque sino no podrían hacerlo. ¿Qué se les está pidiendo? Que vengan tres días a la semana a los entrenamientos, que vengan a los partidos, que costeen parte de estas cosas, la gasolina, todo… ¿Esto lo puede llevar una familia que ingrese unos 800 euros al mes? Es inviable a estas edades, porque al niño lo lleva el padre, entonces en otras condiciones, el padre y la madre estarían trabajando diez horas y no podrían. Estos chavales no son sólo unos privilegiados deportiva o físicamente, también a nivel socioeconómico”, teoriza Sergio Jiménez, entrenador del Asefa Estudiantes, que también habla de la solidaridad que existe en la plantilla en este aspecto o como jugadores del equipo ACB donan material para canteranos con necesidades.

José Luis Pichel difiere de esta opinión con el ejemplo que tiene en su propio equipo. Tampoco cree que se excluya en el grupo por cuestiones raciales y no que el colectivo suele ser una muestra consonante con lo que pasa en la sociedad española. “En absoluto hay problemas raciales o sociales. Llevo muchos años, seis y siete en el Real Madrid y jamás me he encontrado algún problema. Pero al final es la realidad. Los dos chicos de raza negra que tenemos en el Infantil, uno vino con su familia, súper humilde, desde Camerún con ocho años a buscarse la vida, y el otro, sus padres son guineanos pero ha nacido en España. La realidad que tenemos en España es muy rica. En el deporte, una vez que estamos en la pista, todos estamos a lo mismo. No hay mayor problema”, subraya José Luis Pichel, que, no obstante, habla de que desde el club se actúa y apoya cuando un jugador y su familia tienen situaciones de riesgo.

Agentes de influencia

Otro actor externo con una influencia entre jugadores jóvenes son los agentes que aparecen en sus vidas en edades cada vez más tempranas. La proliferación de becados y la internalización de la búsqueda de ‘perlas’ ha provocado que la lucha por fichar se acelere y alcance ya hasta etapas de minibásket, siendo obligada una buena relación entre los clubs y las agencias. Los equipos ACB suelen controlar con un tutor la actividad de estos chicos y chicas que llegan de un lugar lejano, que no cuentan en su rutina diaria con el apoyo paterno. En estos casos, con más énfasis en jugadores procedentes del extranjero, la mano del agente suele servir de guía para el menor. En la Minicopa, por ejemplo, el Barcelona invitó al serbio Andrija Marjanovic, que tuvo sólo unos días para adaptarse a sus compañeros. “Venía con su agente, pero no creo que le afectara demasiado. Lo hemos traído para verlo e intentar incorporarlo el año que viene o al siguiente. Es tradición y no somos el único club que aprovecha la competición para ver su progresión. El idioma ha sido algo complejo porque nos dijeron que no sabia inglés. Ha hecho un gran esfuerzo y tiene nociones del idioma. Se ha integrado en dos días, se divierte y lo ha aprendido todo rápido. Su comentario al primer día es que me reí mucho en el vestuario”, apunta su técnico en el Barcelona, Rubén Muñoz.

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Andrija Marjanovic / ACBPHOTO

 

Los entrenadores vuelven a negar la mayor y no creen en que los agentes supongan un mal en la progresión de los jugadores, más en etapas tan tempranas en la que la proliferación de estos profesionales aún no está extendida y son los padres los que tienen la palabra definitiva. “Como agentes ayudan muchísimo a los chicos, proporcionándoles muchas cosas. El agente en si no es malo, pero sí el comportamiento de la agencia, que marca si están ayudando o no. En edades tan tempranas el trato con el agente casi no existe”, incide José Luis Pichel.

Utilizando el mismo argumento se mueve Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes, que considera que la utilidad de los agentes se inicia cuando el jugador demuestra que tiene condiciones para alcanzar el mundo profesional y antes su entrada en escena no tiene sentido. “Intentamos alejaros de los agentes porque, generalizando, son intereses personales. Hay buenos agentes, que son capaces de empatizar con el jugador y darles buenas oportunidades. En el día de mañana hay que tenerlos, porque igual que un club apuesta por ti deja de apostar y este agente puede colocarte en otro equipo. Es importante, pero se ha perdido el equilibrio. Todo está gestionado por ellos, por los agentes. Así está el tema, con cosas buenas y cosas malas”, opina Sergio Jiménez, que, sin embargo, sí cree que hay excepciones con talentos que explotan de forma excepcional y temprana y que sí necesitan esta ayuda para gestionar su carrera profesional, que no para acelerarla. Lo malo es generalizar y no visualizar cada caso por separado:  “Me hace gracia porque hoy en día se dice que son muy jóvenes y lo importante es que disfruten. Pero hoy la sociedad y el baloncesto están muy estructurados y sería muy excepcional que un chaval con 18 pueda trabajar en la élite. Es muy complicado. Pero sí hay chavales de 14 años que pueden estar en este nivel, un Ricky Rubio que siendo cadete puede jugar en ACB. ¿Por qué no lo va a hacer? Otra cosa es que ahí se meta el agente. Hay chicos como Luka Doncic que tienen un nivel de rendimiento dos o tres años por encima de su generación. Pero otros tienen que ir poco a poco, cada uno son un caso único. Y no hay que tratar a todos por igual”.

Este reportaje es la continuación de una serie dedicada a la educación dentro de las canteras ACB con la excusa de la celebración de la Minicopa. Puedes leer la primera parte pinchando aquí.

19
mar
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Educando a una estrella (I)


La última final de la Copa del Rey no fue apta para aquellos a los que les chirríe mezclar política con deporte. La afición del Asefa Estudiantes encendió la mecha en el Fernando Buesa Arena de Vitoria con sus cánticos en favor de la Sanidad Pública. La presencia en el partido decisivo, que enfrentó al campeón Barcelona Regal con el Valencia Básket, del Rey atrajo el descontento de los espectadores con una mayoritaria pitada mientras sonaba el himno nacional. No fue la única. El Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, fue abucheado al entregar el trofeo de vencedor de la Minicopa al Real Madrid.

La bajada a la arena de Wert arrebató la atención que merecían once chicos de 13 años que acababan de vencer al Barcelona (47-71) en la décima edición de un torneo que reúne a los ocho equipos infantiles de los participantes en la Copa. El esloveno Luka Doncic, escolta del conjunto blanco, fue considerado el mejor jugador (25 puntos y 16 rebotes en la final) y acaparó todos los piropos de periodistas, agentes y aficionados que ven en él a una futura estrella como hace una década ocurrió con Ricky Rubio. ¿Pero no supone una presión para estos adolescentes ser juzgados tan pronto como si fueran profesionales? ¿No nos estamos volviendo locos al rebajar la edad en la que comienza el seguimiento? “Hay un punto de irrealidad en todo esto, que es cierto y es difícil de gestionar porque al final conseguir que un chico esté currando y entrenando sin creerse las cosas de su entorno es difícil, porque lo que sale publicado no lo podemos controlar nosotros”, reconoce José Luis Pichel, entrenador de Luka Doncic en el Real Madrid. No poder controlar el exterior no deja sin herramientas al técnico de formación. La experiencia ajena, el ejemplo, en el éxito y en el fracaso, es la fuente visual de sabiduría de la que deben beber los jóvenes talentos. “¿Qué virtud tenemos en esto? Que tenemos muchos ejemplos, desde la gente que ha llegado, a la gente que no lo ha hecho. Si Nicola Mirotic, que ha llegado, que ha estado muy seguido desde muy joven, es capaz de decirle a los chicos que no te lo creas, que ha habido 10.000 mejores como yo y que no, eso ayuda bastante para que los chicos sigan concentrados. Aún así los chavales según van creciendo son más inteligentes y maduros. Cuando entran en la adolescencia para filtrar todo esto”, declara José Luis Pichel.

Diferentes perspectivas llevan a los clubs profesionales a orientar el funcionamiento de sus canteras. El objetivo prioritario, más puro y público, es la construcción de jugadores que puedan llegar a la élite, una cocción a fuego lento que no siempre acaba bien. Sin embargo, la justificación de altos presupuestos, la multiplicación de la competencia y la valoración en resultados, acorta y complementa esta visión con la misión de levantar triunfos en campeonatos de formación. Las urgencias se aceleran con la apertura del mercado gracias al rastreo de agencias internacionales y la modificación de normativas que imperan en las ligas profesionales (leyes de cupos y etiqueta de jugadores formados). Todo ello provoca la búsqueda de la nueva estrella mundial en edades cada vez menores y, por consiguiente, las presiones y exigencias se incrementan sobre chicos que apenas son adolescentes. El foco de la Minicopa acentúa estos factores. “Viene mucha gente, los equipos rivales son todos de ACB, hay mucha gente viéndoles, es ya una tradición, un torneo muy chulo… y ellos se presionan un poco más de lo que deberían. Nuestro planteamiento es que es una fiesta paralela que te permite disfrutar de la Copa”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Infantil del Barcelona. “Es verdad que todo lo excepcional se concentra en la vorágine del pre y del pospartido: jugar con balones de la Liga Endesa, todo el público, los árbitros, los anotadores, las estadísticas, unas cosas de las cuales no pueden participar. Por lo demás, no cambia tanto”, enuncia Sergio Jiménez, del Asefa Estudiantes. “Solemos viajar a otros torneos parecidos a este a lo largo del año. La Minicopa tiene más relevancia porque el nivel es más parecido y sobre todo desde fuera, tiene más medios y puede generar una ansiedad, algo que puede pasar con chicos adolescentes cuando estas compitiendo en un deporte, comenta José Luis Pichel.

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

José Luis Pichel, en mitad de un tiempo muerto de la Minicopa / ACBMedia

 

“La humildad si se puede entrenar”

La ecuación entre educación y deporte debería ser inquebrantable. El papel como pedagogo y gestor de expectativas marca al técnico en edades tempranas como la prolongación de un maestro de escuela. En estructuras profesionalizadas la educación en valores debe encontrar su sitio entre las exigencia de ser los mejores y llegar a ser profesional. La función de estos técnicos se entiende como vital en el desarrollo del deportista de élite. Sin duda, la formación pedagógica, sobre todo en estas edades, donde estamos para que el chico mejore, pasa por tu capacidad de enseñar y de entender cómo aprenden”, apunta José Luis Pichel. Ganar, ser competitivo, se añade como una obligación, también para el entrenador, al lado de una construcción personal donde se incluye adjetivos como ser humilde, deportivo, buen compañero… “En formación además de entrenadores somos educadores y hay que corregir vicios porque cuando llegan a sénior son incorregibles. La humildad sí se puede trabajar”, explica Rubén Muñoz, entrenador del Barcelona y profesor en un colegio.

En la pista o en el aula, el educador adquiere una referencia para sus alumnos, un modelo que seguir, una voz que escuchar, una razón de la que aprender. “No es un motivo de ser profesor en tu vida profesional o no, sino de tener sentido humano. Ya no es una cuestión de entrenar mañana o tarde, se trata de implicar al jugador, que se apasione por lo que hace y decidir que le va a dedicar su vida a esto y va a hacerlo como un animal”, dicta Sergio Jiménez, profesor de INEF en una universidad madrileña. Para el entrenador del Asefa Estudiantes en este concepto radica la diferencia entre un entrenador y otro, en la forma de dirigir los grupos humanos, en educar, más que en conceptos meramente deportivos. “La diferencia entre un entrenador experto no es que sepa más técnica o táctica, sino cómo tratas a la persona, cómo inculcas metodología, filosofía, conceptos…. Pura pedagogía. Todo el mundo que se dedique a esto tiene conocimientos de baloncesto para llevar un equipo, pero cómo tratas a la persona, cómo haces que se sienta importante para que evolucione, cómo apuestas por uno, cómo trabajas metodológicamente, individualmente y en equipo, esa es la gran diferencia entre un Aito García Reneses, un Pablo Laso, un Txus Vidorreta o yo”, sentencia Sergio Jiménez.

Cuando un entrenador depende de los resultados para seguir en el club o aspirar a ‘progresar’ en su carrera, ¿competir y educar son términos compatibles en canteras ACB? Como a un profesor no sólo se le debería medir por las calificaciones de sus alumnos, a un técnico de formación no debería ser valorado únicamente por adjudicarse un campeonato. Encontrar un punto medio en la balanza es una tarea ardua y que no debería descompensarse solo en la ambición de la victoria o de moldear al mejor jugador sin configurar a la mejor persona. “Nuestros chicos saludan a todo el mundo, respetan al árbitro, no se quejan ni de las instalaciones, ni de la comida, son una maravilla… Todos. Yo siempre les digo que tengan equilibrio, que hay que ser honestos, ser responsables, pero a la vez estamos aquí para competir, para hacer lo mejor posible, para meternos en cruces, para quedar entre los cuatro primeros, hay una exigencia”, afirma Sergio Jiménez. El preparador del Asefa Estudiantes no elude el carácter especial que los orígenes, historia y filosofía de su club impregna en sus jugadores: “Se lleva del Ramiro. Entrenar fuera con el frío que hace, estar en familia, poder juntarte con un ACB y que éste te salude, son cosas que te acaban impregnando. Somos una familia”.

“Nuestro objetivo es que hereden una cultura deportiva”

En un nivel tan competitivo, con cabida solo para los mejores, los entrenadores consideran que la ambición no debe confundirse precisamente por esa falta de humildad o de valores. Dan ejemplos. Rubén Muñoz cita a todo un depredador como Drazen Petrovic. “Hay jugadores que han sido muy buenos y han tenido un carácter muy complicado. Son la excepción que confirma la regla. Petrovic era muy especial y fue uno de los mejores de Europa. De esos jugadores hay que coger las cosas buenas y las malas para ver cómo corregirlas. Ahí entra el papel de los entrenadores para educar. Si te sale un jugador un poco así intentas modelarlo, pero en ocasiones eso viene implícito en su carácter y eso puede ser la clave para que llegue. No digo que tienen que ser así para que lleguen, pero hay casos en los que  beneficia. Tienes que ver por donde le puedes cortar y por donde no”, puntualiza el responsable del Infantil del Barcelona.

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

Luka Doncic, MVP de la Minicopa / ACBMedia

 

El exceso de gestos, las reacciones desproporcionadas, el uso de trampas, egoísmos en el juego, la ausencia de autocrítica, señalar a árbitros, rivales o compañeros como responsables de los fallos propios… son detalles visibles en jugadores profesionales que son imitados por los jóvenes.  En la carrera por ser el mejor no puede valer todo. Sobre el mismo argumento que su colega en el Barcelona se desliza José Luis Pichel, que alerta de la confusión que puede llevar a identificar como prepotentes actitudes que esconden un alto nivel competitivo esencial para llegar. “La formación de un jugador de élite pasa por tener una creencia en si mismo altísima y lo que proyecta hacia afuera se confunde justo con lo contrario, incluso puede esconder inseguridades. Pero esto no tiene que ser así y que él no sea el que más se esfuerce, el que más trabaje… y el que siempre quiera darle la mano al otro. Pero al nivel competitivo que nos movemos estar por encima es un valor. Pero en el baloncesto, al necesitar a los demás, para mejorar, donde tu nivel de esfuerzo físico marca tu rendimiento, tu nivel de cantidad de entrenamiento marca tu mejora… Si no hay humildad no puedes crecer”, explica José Luis Pichel.

La crisis económica puede abrir una puerta a las canteras, reinas del deporte español hasta mediados de los 90 y la eclosión de un modelo de negocio y la apertura del mercado internacional de contratación. La creencia de que con los de casa no se gana se ha instaurado como norma y ha reducido las oportunidades de los jugadores formados en España pese a los triunfos de las selecciones españolas.  La pasada jornada el Joventut venció al Baskonia con ocho canteranos tras la renuncia a jugar de uno de sus americanos y tener al otro lesionado. Esta victoria ha elevado la moral de los nostálgicos que piensan que volver a la configuración de ‘canteranos+2 americanos’ sería ideal. El ejemplo de la Penya, una de las canteras más prestigiosas del planeta, puede ser circunstancial o ser un síntoma del cambio, pero más allá de este debate gobiernan las matemáticas. El deporte profesional es un coto reducido para unos pocos, los mejores, los de más talento o más trabajen, tengan una oportunidad y/o cierto azar. Por el camino se van quedando un montón de estrellas en ciernes. La responsabilidad es que estas vidas deportivas frustradas no deriven en juguetes rotos como tan bien explica Sergio Jiménez.  “Porque en la ACB juegan 180. Lo normal es que no llegues. Nuestro objetivo es que jueguen el máximo nivel, pero también que sean futuros entrenadores, árbitros… heredar una cultura deportiva. Si transmites que el malo no puede jugar, que sólo lo hacen los buenos, excluyes, haces élite y será lo que luego ellos transmitan”.

Este reportaje tendrá su continuación próximamente en una segunda parte que abordará la forma de ejecutar esta educación en las canteras ACB y la relación con padres, agentes y medios.

18
feb
13

Conclusiones y sugerencias entre viejas sensaciones


Antes de que comenzase la temporada 2003-2004 mis padres decidieron que los tres fuéramos socios del CAI Zaragoza. No recuerdo el porqué de esa decisión aunque supongo que, como por aquel entonces ya había empezado o iba a iniciarme en el BSR, querían que viese el deporte que realmente es y que yo, por mis dificultades físicas, debo hacer sentado. El primer año, mientras animaba a mi equipo, solo veía como mi jugador preferido, Otis Hill, encestaba una tras otra. A eso hay que añadirle que por las mañanas cuando acudía a mi tratamiento de rehabilitación en el Miguel Servet mi fisioterapeuta tenía que enseñarle al que ahora es colaborador de Aragón Radio en las retransmisiones de los partidos del CAI, Pep Cargol, cómo se trabaja con chicos con mi diagnóstico puesto que él estaba de prácticas para ejercer la profesión como lo hace actualmente. También, por esa época, conocí a mi actual entrenador Genrri Tejada que fue otra de las personas que hizo que me acabase gustando este deporte ya que cuando llegó era ‘el nuevo encestador’ que iba a aportar la experiencia de haber jugado anteriormente en uno de los equipos referentes de BSR en Italia, el Tabú Cantú.

Poco a poco tanto yo como el CAI hemos ido creciendo y, el día que se jugó la final de la Copa Príncipe 2013, cuando estaba viendo el partido, mi cabeza realizó una retrospección a un viernes a las nueve de la noche de cualquier año (exceptuando el primer ascenso) hasta el 16 de abril de 2010 cuando los zaragozanos ascendieron a la máxima categoría del baloncesto nacional. Por mi mente pasaron jugadores míticos para la afición como Matías Lescano o Darren Phillip, series de playoff muy reñidas contra el Plasencia, el León o el Murcia, mis viajes para ver los enfrentamientos contra el Tarragona o el Valls, que suponían quedarme ese fin de semana en el apartamento de mis abuelos en la Costa Dorada… De repente, volví a ver el partido y me dije a mí mismo una frase: ‘Me falta muy poco para irme a Vitoria’. Con estas palabras acabé mi repaso al pasado y, a continuación, llegué a lo conclusión de cómo de bien han tenido que gestionarse los plantillas en la relación deportiva y de salarios en las oficinas de la calle Zurita para conseguir llegar a una Copa del Rey. Eso ha logrado que por el equipo hayan pasado jugadores de talla internacional como Carlos Cabezas o que hoy en día estén otros pertenecientes a la cantera del Real Madrid como el actual capitán Pablo Aguilar siendo que el equipo aragonés es el noveno equipo de la Liga Endesa en cuanto a presupuesto (5 millones según el diario Marca).

AficionBaskonia

 

La frase que me había hecho días atrás se convirtió en realidad cuando llegué a Vitoria a la hora de comer. En el restaurante ya olía a Copa, bufandas de algunos equipos participantes en la competición hacían acto de presencia algo que para mí, como para todos, fue normal. Mi intención era ver el torneo en ‘modo entrenador’, es decir, tratar de identificar las cosas (tipos de paradas en el baloncesto, cómo realizar un contraataque…) que me enseñaron en el curso de entrenador de primer nivel que realicé en septiembre del año pasado y que ahora debo afianzar e intentar enseñárselo a los jugadores del infantil masculino del CB JUVENTUD UTEBO donde estoy iniciándome como entrenador del deporte de la canasta. Sin embargo, el ‘modo coach’ cambió al ‘modo aficionado’ como antes, cuando solo veía la pelota entrar en la canasta, me volvía loco animando y me cabreaba mucho si les ganaban. Aunque para ello (mucho más moderado y disfrutando) deberemos esperar a que nos ubiquen en el lugar adecuado porque los encargados de la acomodación nos llevaron, a mi madre y a mí, a una localidad que estaba comprada por otros seguidores. De allí nos reubicaron al sitio correcto aunque fallaba una cosa: el asiento para el acompañante junto a la silla de ruedas, que es un derecho incluido en la entrada. La solución, teóricamente, se supone fácil con poner una silla de plástico al lado mío ya estaría arreglado pero no, de nuevo la organización dijo que: ‘Las medidas de seguridad han incrementado por lo sucedido en el Madrid Arena y nuestros superiores nos impiden que haya una silla junto a su hijo por si ocurre algún problema’. Cuando nos dicen esto estaba cerca de concluir el primer cuarto del encuentro inaugural, es decir, que mi forma de ver el baloncesto de la manera que tenía previsto desvaneció. Los restantes cuartos y prórrogas del Real Madrid-Barcelona Regal, si que los vi, pero de una tercera forma que no la había previsto la cual consistía en mirar el partido con un ojo y ver dónde estaba mi padre con el otro, no por miedo a que pasase algo y estuviese allí solo y que pasara algo sino por ver que estaba sentado y, así, aliviado de sus problemas de espalda por los que necesita estar en un asiento. Esa silla no llegó y la solución era irse al graderío más próximo. Pero era el primer día de Copa y después jugaba el Baskonia, por lo tanto, más gente para ocupar la grada si es que no habían ido al primer partido.

Por suerte, el día siguiente el Caja Laboral no jugaba, era carnaval y hubo menos gente, por consiguiente, encontraron sitios vacíos. Al tercer día por lo que pasó, estuvimos en un palco. Con la ubicación arreglada vi los partidos todo lo que pude (modo entrenador) porque había otro problema que era mucho más agradable y que, de facto, fue lo mejor de la Copa: Las aficiones. A mi derecha, los anfitriones, a quienes tenía ganar de oír en vivo animando con su charanga y haciendo seguir sus ritmos al resto con palmas. Sinceramente, fui un baskonista más. A mi izquierda tenía a un ‘showman’ que ama este deporte: ‘El Malaguita’, el líder de los ‘Pío, pío’ y otro seguidor más de los vitorianos cuándo hacía falta. Enfrente escuchaba ¡Estu-diantes! , ¡Bil-bao basket! , ¡Cai!… Un ambiente que a todos los que les gusta el baloncesto y no han estado en una Copa del Rey les recomiendo que, si pueden, lo vivan ‘in situ’ porque merece la pena. Ese ambientazo me reafirmó varias cosas: Si te gusta el  BA-LON- CES-TO y eres de tu equipo, lo animas pero si pierdes no pasa nada, DEPORTIVIDAD.

AficionGranca

 

La ACB  debería mirar por las personas que dejamos dinero por querer ver el espectáculo en directo. Sin el dinero del abono o el que gastamos ese día en la capital vasca la Copa del Rey sobreviviría con más dificultades. Esto lo digo porque no me parece bien que la final fuese a las siete de la tarde, porque como consecuencia nos fuimos antes de que empezase el partido (¿Cómo iba a estar luego la carretera de nieve…? Al día siguiente mis padres tenían que trabajar y yo ir al instituto). Mientras que si lo pones más pronto no hubiera sucedido ese problema. Podría entenderlo por el cansancio de los jugadores por haber jugado las semis el día anterior pero no. No porque durante ese fin de semana el BSR Valladolid, por ejemplo, disputó tres partidos en dos días en la edición de la Copa BSR que se jugó paralelamente en Bilbao (ganó FUNDOSA ONCE). No quiero decir que los jugadores catalanes y valencianos no tuviesen que descansar o el mérito que tienen los pucelanos que jugaron más que los de pie, simplemente, creo que los equipos tienen tiempo para jugar sin mucho cansancio porque las plantillas, además del tiempo entre los partidos, tienen ayuda para recuperarse en los tratamientos que les da su personal médico y de fisioterapia.

TVE compró los derechos de la Copa del Rey y también influyó en la hora de la final pero eso dejémoslo pasar porque lo más grave es que pareció que no les interesaba lo que estaban ofreciendo al espectador. El día antes de marcharme a Vitoria me quedé a ver el TD1 para comprobar qué decían del torneo. No me llevé una decepción porque ya lo suponía, sin embargo, me picó la curiosidad de cuánto me iba a lamentar esta vez por el tratamiento al baloncesto que le otorga la televisión pública. Fueron dos minutos de los cuales la mitad se la dedicaron a la lesión que sufrió Pau Gasol en el encuentro de la madrugada pasada ante los Nets. Es lógico que comenten lo del pívot de Sant Boi, que no lo quiten, pero, a su vez, amplíen más la información del evento que les va a ocupar los siguientes cuatro días. Tampoco hubo previas antes de los encuentros y el lunes de la siguiente semana fueron las tres mejores jugadas de la final. Los medios deportivos en España son fútbol pero, por eso, no hay que dejar de denunciar lo que es injusto.

El colofón a algo que espero no olvidar nunca, obviando lo de los asientos y el tener que volver antes, hubiese sido que la Copa ACB y la de BSR hubiesen coincidido aunque lamentablemente para eso tendría que haber acuerdos entre la ACB y la FEDDF, algo que no parece que se vaya a producir. Pero sería muy importante para captar aficionados al basket de la silla e intentar que se promocionase más en los medios.

En algo más de un mes tengo una competición muy cerca del Buesa Arena entonces mi retrospección volverá al 7 de febrero de 2013. Gracias al CAI por permitirme vivir algo maravilloso pero sobre todo gracias a los de siempre… MIS PADRES.

¡Nunca me he ido! Las obligaciones son lo que son… Hasta la próxima.

Artículo de Alejandro Jordán

19
may
12

Déjà vu


Los déjà vu son un recurrente recurso para el cronista. Siempre viene a la memoria aquel fallo del penalti pasado (¿Eloy, Alejo, Raúl, Joaquín, Ramos?) para justificar las vergüenzas champiñoneras de hoy. No hay que buscar mucho más abajo de un par de párrafos sin gracia para filosofar con los bucles rebeldes de la vida. Se capturan pescadillas que se muerden la cola o dislocan círculos adictos al infinito. Me daría para un libro (como el de Jacobo) enunciar cómo me he sentido hoy al volver a sentarme en los banquillos blancos del Príncipe Felipe, descubriéndome como un periodista en barbecho o un entrenador estudiante, identificando viejos vicios y pocas virtudes. Sería falso negar la alegría de encontrarse con los ‘curritos’ del pabellón (¡ese Santi!) o los ejemplares ‘currantes’ del baloncesto aragonés, toparme con viejos maestros de facultad, amigos de redacción, de red y redes, o noveles compañeros de pupitre. Mentiría abiertamente sino desgastase halagos a la FAB por su extraordinaria forma de hacer las cosas, ejemplificada hoy en Manolo Castro. Cuesta desligarse de hasta la falta de algunos titines que dieron la bienvenida a aquel Carlos que llega para honrar al Carlos que se fue. Resultaría una barbaridad disimular que escuché a ilustres hipócritas frases como “ese tiene los mismos 18 que tenía Ibaka” sin que se me retuerzan las tripas porque donde veo explotación y miserias otros solo ven un DNI atrofiado y falsificado por todos. Porque hoy me he sentido como ese Bill Murray atrapado en un tiempo marmotil o perdido en la traducción de Tokio (ya os susurraré al oído esta secuencia final).

Redondo y CalderónMe valdrían todos esos argumentos para chapurrear el franchute y referirme a mi breve paso por el Campeonato de España junior de Zaragoza como un déjà vu del que viví hace doce meses en el mismo escenario siendo un cadete. No le extrañaría a nadie que siguió este blog por la mera repetición, por redescubrir en estas líneas similares colores en las finales, idénticos entrenadores, apellidos como Gomila, Camarasa, Moix, Sans, Nogués, Cantenys… dejando la academia para ser juniors (14, siete por bando, repetían). No lo haré por un detalle.

Escocidos los ojos por el ardor de la derrota, consumiéndose los segundos por una garganta muda que tragaba derrota, Paco Redondo, entrenador del Joventut, volvió su mirada a las otras, ausentes y llorosas, de sus jugadores, para reclamar su atención. “Lo primero, ir a darles la mano a los campeones”. Ése que explotó en un abrazo tras derrocar al mismo equipo (Barcelona) y al mismo colega (Marc Calderón) ahora desprendía en ese detalle la misma grandeza que no es únicamente valorada en victorias. Uno tras uno, su peña estrechó manos, enjugó gotas de tristeza, tragó saliva y permaneció desplomada, pero en pie de orgullo, ante la celebración del Barcelona, tres veces campeón junior, pese a lo que jodía perder. El éxito del saber hacer como sinónimo del saber triunfar en la derrota.

O ese otro con puño al aire de Josep Pérez. Ocho triples errados para tener la valentía suficiente de ser el noveno el que entrase sin mirar la culpabilidad de la estadística. O ese consuelo ajeno de Alberto Martín, base del Real Madrid, que entendió que el dolor del otro es propio en la amistad, acercándose a abrazar a sus compañeros de selección, pero antes de deporte y vida. O la de los campeones arribando a la vera paterna y materna para cantar juntos la alegría de tanto sacrificio recompensado.

Esta vez no hubo grandes relatos, reportajes ni entrevistas complementarios, no hubo tiempo para ello, como tampoco cayeron récord de lecturas ni asistencias desinteresadas, porque esta vez sólo existieron los gestos para resumir un campeonato, una victoria del cómo sobre el resultado. De ese cómo debería ser el baloncesto.

24
nov
11

Aragón será la sede del Campeonato de España junior


La capacidad organizativa del baloncesto aragonés es  muy valorada por la Federación Española (FEB). No es una afirmación intangible. El último Campeonato de España cadete celebrado en Zaragoza, Utebo y Alagón o el Curso Superior de Entrenador fueron los últimos ejemplos que denotan que los directivos de la FAB son una garantía para desarrollar competiciones y actividades de alto nivel y que en la FEB se tiene muy en cuenta esa eficacia en sus asignaciones. Este valor ha pesado para que este territorio se postule como la sede del próximo Nacional de clubs de categoría junior que se celebrará entre el 13 y el 19 de mayo del 2012. Zaragoza y su entorno repetirá como capital del baloncesto de formación. Toda una guinda en el calendario de baloncesto que se desarrolla en Aragón a lo largo de la temporada y una oportunidad para la afición para comprobar en directo el brillo de las futuras estrellas de esta especialidad. También repetiría Canarias, opción más clara para celebrar el Nacional cadete, tras el éxito del Infantil de Lanzarote.

Los numerosos detalles, como las instalaciones en las que se disputará el Campeonato junior, están aún sin confirmar a la espera de hacerse oficial la asignación, firmarse el compromiso y, lo más importante,  saber que clubs representarán a la federación en esta cita. Como comité organizativo, una de las ocho federaciones con más fichas y como ya pasó en el Cadete del 2011, Aragón contará con tres equipos de partida tanto en la categoría masculina como en la femenina, que se disputan paralelamente. No obstante, posiblemente, será el Príncipe Felipe el recinto perfecto en el que se desarrollen las fases finales (ese fin de semana se disputarían los cuartos de final de la Liga Endesa). Pabellones como el Siglo XXI, privados como el Stadium Casablanca, Olivar, Helios o públicos como Utebo, Alagón o Pinseque, entre otros, son una verdadera referencia que sitúan a la capital aragonesa como uno de los focos más apetecibles para situar este tipo de campeonatos.

Con el nuevo formato que se estrenó en la pasada temporada, en la que hay 32 equipos por categoría (64 al ser masculino y femenino), es primordial que la sede tenga cubiertas todas las necesidades de infraestructura y servicios para poder acoger a todos los jugadores, entrenadores, preparadores, familiares, árbitros, cargos federativos, medios de comunicación… Además es una buena inversión para la ciudad, dado que la competición se alarga durante casi una semana completa.

Por Zaragoza pasarán buena parte de las promesas del baloncesto español del futuro de la generación 94-95 como Agustí Sans, Albert Homs (Joventut), Josep Pérez (Barcelona), Guillermo Hernangómez (R.Madrid), Ilimane Diop (Baskonia), Alberto Díaz (Unicaja)… Incluidas las autóctonas. No cabe duda que el CAI Zaragoza, si confirma su asistencia como sería de esperar (es invicto en el campeonato aragonés), sería uno de los beneficiados por esta asignación. La generación del 94 que capitanea Javi Marín, que ya ha debutado en la ACB y que compite en el EBA de El Olivar, y entrena Carlos Hinojar tendrá la opción de cerrar el ciclo que comenzó hace dos temporadas (cadete) con el cuarto puesto en Durango y el pasado, ya como junior, en Porriño (octavo). El CAI junior se ha reforzado esta temporada con el africano Madiop Ndiaye y con varios jugadores interesantes que han subido del cadete como el internacional Marcos Portalez. En la categoría femenina, canarias, catalanas y madrileñas siguen siendo las favoritas, aunque no habrá que descartar a los equipos aragoneses que se clasifiquen.

Junior A del CAI Zaragoza / BasketZaragoza.net

01
ago
11

Diego Ocampo: “No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas”


‘Las U’ no son un grupo de punkis feministas de Utrera ni unas insinuantes cheerleaders de la Universidad Católica de Chile. ‘Las U’ se están convirtiendo desde hace unos años en una de las mejores compañeras de veraneo. Son las selecciones del básket de formación que tanto metal están introduciendo en nuestro país de manera legal. En lo que llevamos de estación calurosa las chicas y los chicos de nuestro básket se han forrado su cuello con tres oros (Europeos U20 masculino y femenino y U19 másculino) y una plata de ley de la U19 en el Mundial. En plena andadura hacia otra mina se hallan los chicos de la U16, a los que este año Puertatrás ha seguido cautelosamente en el Campeonato de España cadete. La selección de Diego Ocampo, ayudante de Joan Plaza en Cajasol, comenzaba hoy arrasando ante Rusia la segunda fase tras perder en el grupo ante los checos, organizadores, y ganar a Gracia y Polonia. La perla verdinegra Agustí Sans y el ‘naturalizado’ Ilimane Diop (Baskonia) son los que más destacan por el momento en un equipo donde se encuentran talentos como José Nogués, Sergi Costa (96), David Iriarte y Ferrán Ventura  (Joventut), Ignasi Moix y Adriá Cantenys (Barcelona), Alberto Martín y Javier de la Blanca (Real Madrid), Carlos García (Cajasol) y Marcos Portalez (CAI). La Penya, campeón de España, contribuye con cinco jugadores. Ver aquí todo el equipo.

Aprovecho esta circunstancia para publicar una entrevista que gentilmente Diego Ocampo decidió contestar durante el Campeonato de España cadete. Hace ya bastantes semanas de esta grabación y en un principio por ello ya no la iba a utilizar, retraso por el que me disculpo ante el entrevistado, pero creo que no importa tanto porque los temas que se abordan están más que nunca en el ‘candelabro’ del básket nacional: formación sobre competición, valores pedagógicos, nuevos formatos de competiciones, las normas de los cupos, las naturalizaciones… Os dejo con Diego Ocampo.

Selección Española U16 M / FIBA Europa

–Este año la FEB inauguró un nuevo formato en las Campeonatos de España de club con 32 equipos. Como todas las novedades ha gustado más a unos que a otros. El modelo está por pulir. Como seleccionador, ¿cómo valora el cambio?

–Con el nuevo formato hay desigualdades al principio, lo que tiene cosas positivas y negativas. Es verdad que entre los equipos al principio se ven una diferencias muy grandes, pero también es una buena experiencia, una buena oportunidad para los equipos que pueden acceder al Campeonato gracias a este modelo. El nivel es alto y es una buena idea que se permita en la primera fase participar a este tipo de equipos. No todo es sólo competir, sino también ver el nivel de todos. Si se enfoca bien es interesante de cara al futuro. En las eliminatorias se va igualando más.

–La amplitud del modelo ayuda a seguir otros jugadores que están en canteras de provincias con un seguimiento más difícil. ¿Ayuda en eso a la tarea de ‘reclutamiento’ del seleccionador?

–Hay jugadores que no se deberían escapar porque nuestra red tiene que ser muy grande si hay un buen jugador. Pero sí es verdad que los jugadores cambian y evolucionan mucho. Los que nos ayuda es ver a jugadores en situaciones diferentes. No es lo mismo ver a un jugador en un partido en el que gana de 40, que sacarlo de su entorno y verlo en una situación de estrés. Sobre todo nos ayuda a ver en situaciones diferentes a las que conocemos. Para la selección y el futuro es lo más importante que te da.

–Entre los críticos persiste la idea de que hay muchos partidos sin ‘miga’ y que las sorpresas son mínimas. Solo Canterbury y Breogán rompieron algún pronóstico. ¿Comparte esta lectura?

–Los dos equipos tienen mucho mérito. Es verdad que disponen de jugadores africanos que suben el nivel y permiten a los exteriores aprender a pasarla dentro y otras cosas. Con ese hándicap positivo tiene mérito cómo compiten. Canterbury ha competido muy bien en partidos muy ajustados, como hizo Breogán, que venció uno y perdió otro por debajo de los cinco puntos. Tiene mérito, no sólo porque han llegado allí, sino cómo lo han hecho. La competición siempre es justa y pone a cada uno en su lugar. El Joventut es digno vencedor y el Barcelona le ha puesto muchos problemas.

Charla a unos niños de Diego Ocampo

–La presencia de estos jugadores africanos sigue generando mucha controversia y dudas sobre su verdadera edad y la necesidad de controles más severos. Pero luego casi todos las canteras ACB los ‘fichan’. ¿No existe un tono contradictorio en estas afirmaciones?

–Es un debate que existe, tiene aspectos positivos y negativos. Yo creo que todo depende de la justa medida en la que se haga. Si se trae un jugador que sabemos que tiene futuro, que con la nueva contratación, que en tres años va a poder jugar, a mí me parece bien. Si se trae a un jugador para poder ganar ahora, no creo que sirva para nada. Es pan para hoy, pero hambre para mañana. Básicamente porque hace que nos acomodemos, que no busquemos otros jugadores, que no explotemos a los jugadores que tenemos y a veces solapa. Si se hace en su justa medida, reclutando a jugadores que tengan mucho futuro para disputar a un muy buen nivel y que permitan a los equipos crecer, bienvenidos sean. Si se trata sólo de competir, de ganar partidos, creo que no. Puedes competir un poco más, ganar un partido más, pero creo que es malo para nuestros jugadores y para nosotros para que nos acomodemos.

–¿Cree que merece la pena apartar a un chico de su familia a tan temprana edad para ganar un Campeonato de España?

–Es bueno porque normalmente aquí les damos una educación y unas facilidades que en sus países es difícil que puedan tener. Allí hay un trabajo social. Sí tiene su punto positivo porque puedes ayudar a alguien, porque ellos crecen como personas. Pero no puede ser que nos aprevechemos de ellos sólo para ganar un partido.

–Se critica que su participación condiciona los partidos, por su dominio físico, y ‘adultera’ la competición. Otro prisma es que ayuda a afrontar nuevas situaciones para normalizarlas en un futuro. ¿En qué punto se ubica su opinión?

–Es importante porque en la vida normal, en la vida cotidiana nuestra, en la de ellos, de la competitibidad que tengan va a depender lo que les pase. Tienen que ir comprendiéndolo. Pero no todo es ganar, si no cómo ganas. Es lo más importante. Todas las vías son buenas, reclutando a estos jugadores, de unas maneras o de otras. Todo es respetable, pero un camino lógico no es pensar que un niño de 13 años va a ser una figura. Pienso que lo principal es que sepan ser buenas personas y que crezcan como personas. Y el baloncesto les puede ayudar en eso. Lo prioritario y principal debe ser los estudios, su salud y su familia. Y después, el baloncesto, que les tiene que ayudar a crecer como personas. Si luego se convierte en su trabajo, les ayudará durante muchos años a vivir. Pero la carrera deportiva dura hasta los 40 años, bueno, menos Darryl Middleton… Hay que saber más de la vida. No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas y entre todos ayudarnos para salir hacia delante. Tener unos valores. Cada uno tenemos los nuestros  y los de cada uno son respetables… pero lo tercero es lo baloncesto. Si llegas, perfecto, pero antes tienes una manera de ser y tu vida puede seguir por otro camino. Esta es mi opinión, pero hay otras y las respeto.

–Con la nacionalización de Ibaka o el nuevo convenio de contratación se favorece la llegada de este tipo de jugadores en edades cada vez más tempranas. Por algunas de sus acciones se puede entender que la FEB apoya este cambio, mientras hay sectores que opinan que no se ‘protege’ al jugador español.

–La FEB tiene una responsabilidad sobre esto. Primero asesorando, ayudando, y luego reglamentando. Pero todos tenemos que adaptarnos a lo que va sucediendo. A veces vamos por detrás, pero yo creo que básicamente de cómo vamos haciendo las cosas. A veces cometemos errores. La FEB tiene la obligación, el deber de ayudar a los clubs, entrenadores y jugadores a seguir por esa línea porque vela por el bien común del baloncesto en España.

Ocampo, en un campus de formación / JG Básket

–Porque no todos estos chicos terminan siendo Serge Ibaka. Hay muchos que no llegan. Tenemos una responsabilidad de formación personal, educativa.

–Lo importante es que un niño como estos entiendan que algunos tienen potencial para jugar en ACB, otro en LEB, otro en EBA, pero que otro será un buen aficionado del Unicaja y será socio del Unicaja y será una parte de ocio de su vida, en vez de hacer cosas negativas para su salud. El baloncesto debe servir primero para formarte y que luego pueda ser tu profesión o tu ocio, tu deporte, para que tú juegues en un equipo de aficionado o que hagas salud gracias al baloncesto. Tenemos que aprender a todo. Depende de cómo hagas las cosas puedes conseguir unas y luego otras.

–Otro viejo debate. El uso abusivo de las zonas en formación facilita esta discriminación de lo físico sobre el talento. En el CAmpeonato de España fue norma. ¿Esta generalización de la zona no es contraria al espíritu formativo por su búsqueda del resultado?

–Ha habido muchas defensa alternativas y zonales en la primera fase. Eso viene por las grandes diferencias y porque los equipos toman estas estrategias para compensarlas. Sin embargo, creo que es formativo, porque son ataques que se pueden encontrar en un futuro y en defensa tienes que dominar este modelo y los aspectos fundamentales de la defensa individual son aplicables en las zonas. Se usaron desde un punto de vista táctico para compensar esas diferencias, pero cuando han pasado las rondas, las eliminatorias cada vez se han parecido más, lo que indica la buena salud, desde una parte formadora.

–Tres cuartos de lo mismo se puede decir de los sitemas cerradas. ¿No se corre el peligro de formar especialistas demasiado pronto, de limitar el talento del jugador?

–La táctica es muy importante, pero los jugadores son la clave. Ganó el equipo que tuvo los mejores jugadores y pasaron los que tenían mejores jugadores y jugaban mejor. Es verdad que a estas edades la táctica es muy importante pero pasa a un segundo plano porque los jugadores mejores técnicamente y tácticamente dominan.

Sí que ha habido estrés y todos quieren ganar, pero lo normal ha sido lógico. ¿Ha habido alguna circunstancia extraña? Puede, pero eso es normal, normal en la propia vida. Lo que me parece negativo es que se dé tanta importancia al ganar o al perder. Si es normal que en las eliminatorias, después de ganar todo el año, quieras ganar y pasar, pero creo que lo prioritario es que los jugadores mejoren y estar orgulloso de eso y de que los jugadores lo hagan bien. Pero es normal que nos pongamos nerviosos por querer ganar, aunque habría que relativizar sobre el resultado y pensar más en cómo hacemos las cosas. Pero es muy fácil decirlo y muy difícil decirlo.

–Los jugadores españoles que más han destacado son exteriores. En la selección el pívot titular es Ilimane Diop, senegalés de nacimiento. ¿Es tan difícil sacar físicos de nuestra cantera?

–Falta gente alta siempre en el baloncesto desde la NBA a la ACB. Es verdad que en estas edades es muy difícil trabajar con gente alta, porque tienen más problemas que el resto en su coordinación, equilibrio, porque siguen creciendo y no controlan su cuerpo. El nivel valorativo es inferior al resto, a los jugadores exteriores, y eso condiciona su participación en el juego. Les cuesta porque aún están en su ciclo madurativo en lo físico. Ya no entramos en un aspecto mental. Les cuesta saltar, coordinarse, pero hay que mirar más allá y ver en un futuro su potencial, que seguramente es mayor que otros más formados.

Es muy difícil jugar de espaldas, cerca del aro y ellos se nutren de los exteriores, de rebotes de ataque, corriendo, de sus penetraciones y terminan ahí. Es difícil ver jugadas elaboradas para estos jugadores, por esa condición física. Los entrenadores tenemos que poner las escaleras para que, aunque físicamente no pueden, consigan evolucionar. Se puede intentar invertir más en el juego, generándoles canastas. Dentro de dos años es diferente, es más fácil para ellos, pero ahora les cuesta.

–En general, ¿qué nivel medio tiene esta generación?

–Calificaría la generación de un buen nivel  y dependerá basicamente de los jugadores y de nosotros, los adultos, que se conviertan en personas y jugadores de futuro.

17
jun
11

El chico de Kahn


‘Aprende español. Aquí viene Ricky Rubio’. La web de los Timberwolves amanecía esta mañana con esta leyenda. El guiño hispano no está dirigido únicamente como anzuelo para los latinos. No, Minnesota no es Miami. Ni Dallas. Tampoco en eso. Allí los ‘chicanos’ no son mayoría (5% de la población estatal) en una tierra colonizada por alemanes y lejos de las cifras de Nuevo Méjico (50%) o las decenas de millones que pueblan Tejas o Florida. El ‘gancho’ idiomático se acompañaba de una nueva promoción en la venta de tickets para los partidos de la cuarta franquicia con peor asistencia a su pista (78%) en la NBA. Es un eslogan publicitario, un gesto de bienvenida con la llegada del ‘deseado’, del reluciente trofeo a la que la franquicia lleva guardando un hueco en sus ilusiones desde el draft del 2009 y que esperan sea el artífice del cambio.

La llegada de Ricky Rubio se hizo ayer realidad cuando el base del Masnou dio por terminada su estancia de dos años en Barcelona y pronunció su deseo de unirse a la NBA después de ganarlo todo en España y un curso en el que su progreso meteórico parece estancado. En la figura de RR se depositan muchas de las esperanzas de cambio de un equipo que tras la salida de Kevin Garnett no ha tenido un rumbo fijo y no ha firmado ninguna temporada ganadora desde 2005, que entra dentro de la categoría de ‘mercado ‘pequeño’, que no ha confirmado la continuidad de su entrenador, el ‘gafapasta’ Kurt Rambis, y que el pasado verano construyó una sólida base con un plantel joven: Michael Beasley, Kevin Love, Wes Johnson… Pero sobre todo, el ‘sí, quiero’ de Rubio es una alivio casi fisiológico para David Kahn, GM de los Wolves y una de las figuras que más chistes y sornas ha recibido desde que tomó su cargo hace dos años y un chico de 18 años le dio la espalda.

No hay ningún otro jugador europeo que haya ocupado más líneas en la información de baloncesto de la NBA como Ricky Rubio sin necesidad de jugar un solo partido. Los medios más prestigiosos de los Estados Unidos han seguido los pasos desde aquel triple que le bautizó en Linares a tan temprana edad, potenciándose esta visión desde los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que jugó la final ante el conjunto americano. Su elección por Minnesota y su negativa a ir de primeras a Estados Unidos acrecentó este interés, siendo inusual la semana en la que no aparecía una nota concerniente a su figura entre rumores de traspasos, análisis variados sobre su valía o no para la NBA, comparaciones con otros jugadores, declaraciones de todo tipo (Chris Paul volvió a deshacerse en elogios hacia su compañero de marca) y, sobre todo, como centro de la mofa en ataques a la persona de David Kahn. En cada una de sus comparecencias la pregunta sobre Ricky Rubio estaba presente. El tormento acabó ayer. Por el momento.

Kahn es el General Manager de los Wolves desde 2009, adonde llegó como sustituto de un mito de la Tierra de los 10.000 lagos como Kevin McHale, y con la experiencia previa en el entramado de los Pacers, la NBDL y, sobre todo, la Mayor League de béisbol. Una de sus primeras acciones fue copar tres de sus cuatro elecciones del draft con tres bases: Ricky Rubio (5), Jonny Flynn (6) y Ty Lawson (16), siendo este último traspasado a Denver Nuggets. La maniobra fue muy criticada por la prensa nacional que veía a Stephen Curry o Brandon Jennings como jugadores con un mayor potencial al de Ricky o Flynn. La decisión del catalán de trasladar su talento al Barcelona desoyendo la oferta del Real Madrid y no emigrar súbitamente a Estados Unidos, pese a que David Kahn intentó personalmente persuadirlo, acrecentó el nivel de los comentarios jocosos en torno a la operación maquinada desde el despacho del Target Center. La posterior contratación de un cuarto base como Ramon Sessions como agente libre terminaría de servir de hilarante tarjeta de visita. Más risas: Sessions sería sustituído por Luke Ridnour al verano siguiente.  A cada una de sus supuestas meteduras de pata aparecía un alusivo y sarcástico vídeo en la red, aprovechando que posee el mismo nombre que uno de los malvados de Star Trek II.

La renovación de Darko Milicic (20 millones por cuatro años), conocido como uno de los mayores ‘pufos’ de la historia del draft de la NBA, para cubrir la marcha de Al Jefferson a Utah, remató la caricatura con la que muchos empezaron a ver a Kahn. La comedia llegó a las pantallas. Su rifirafe televisivo con Chris Webber, ahora afamado comentarista, en plena Liga de Verano no mejoró las cosas. El GM empezó a defender la firma del serbio, comparándolo con cu compatriota Vlade Divad (excompañero de Webber en Sacramento) por su habilidad en el pase y, ante la perplejidad del C-Webb, Kahn dictó que también a él le había costado adaptarse a la Liga, a lo que el exMichigan contestó que no pensaba que su nombre podría ser utilizado en una misma frase al de Milicic y concluyendo el diálogo con un irónico Good Luck!. Posteriormente, el directivo de los Wolves, con su habilidad de utilizar el doble sentido en el lenguaje, llamaría schmuck (imbécil) a Webber. Más madera.

No es la única vez que sus afiladas palabras devienen en un problema para la imagen de Kahn. Sus intervenciones en los medios, siempre dado a la declaración original y sin esconderse de ninguna pregunta (es licenciado en periodismo), le han hecho pasar algún mal trago, como en el pasado Lottery draft donde fue protagonista de una ‘maldición’. Kahn estaba en el escenario junto al hijo adolescente del propietario de los Cavs, que sufre una enfermedad que le provoca tumores en su sistema nervioso, esperando a saber quién sería el dueño de la primera elección. La suerte sonreiría a la franquicia de Ohio como queriendo compensar el Lebrongate, perpetuando la mala costumbre de unos Wolves que nunca han podido escoger los primeros entre la añada de novatos y que otra vez se conformaban con el pick 2 pese a haber sido el peor equipo de la temporada (17-65). En un tono irónico, Kahn señaló el amaño del sorteo dado el gusto por la NBA por las historias emotivas: “Esta liga tiene una costumbre, y yo sólo voy a decir costumbre, de producir algunos argumentos (teatrales) bastante increíbles. El año pasado fue la viuda de Abe Pollin y este año fue un niño de 14 años de edad, y lo único que tenemos en común es que en ambos casos hemos sido “bat mitzvahed” (refiriéndose a la circuncisión judía).  Estamos fritos,  le dije a Kevin:  ’Esto no está sucediendo para nosotros y estaba en lo cierto’“, declaró Kahn ante las cámaras y las risas de los periodistas. La NBA estudió una sanción sobre él.

Kahn vivió ayer, seguramente, el día más feliz de su corta carrera en la NBA, cuya web se abría durante la jornada con la noticia del advenimiento del español como paso al frente para el progreso de la franquicia de las Ciudades Gemelas. Este titular indica como el ‘bautismo’ de Ricky como estrella en la mejor Liga del mundo estará unido a la reputación de uno de los personajes más controvertidos de la competición. Kahn deberá cuidar mucho a su ‘chico de oro’, al que ve más alto y fuerte después de estos dos años que le han venido de maravilla para subrayar que la espera ha merecido la pena. De su buena adaptacion puede depender también su futuro. Como ayuda para introducir a Ricky puede utilizar el recuerdo y darle la vuelta. David Kahn era uno de los periodistas del prestigioso The Oregonian que seguían la actualidad de los Blazers durante la temporada 1986-87 en la que Fernando Martín se convirtió en el pionero del baloncesto español en la NBA.

10
jun
11

Dos canteras y un destino


La Federación España de Baloncesto alteró esta temporada el modelo de los Campeonatos de España de categorías de formación. Eliminó la fase previa de intersectores y amplió de 12 a 32 los equipos participantes, provocando de esta forma que todas las federaciones presentaran al menos un representante y dos o tres aquellas comunidades con más licencias, además del organizador. El cambio posibilita que clubs modestos accedan a esta fase, ‘democratizándose’ la competición, aunque la diferencia de niveles provoca que en la primera fase, citando ya al Campeonato de España cadete, se hayan producido resultados muy abultados en casi todos los grupos. El hecho de que los cuatro semifinalistas partieran desde dos de los ochos grupos de esta primera fase debe hacer preguntar a la FEB si debe realizar algún ajuste en el sorteo para promover una mayor igualdad. Otra reforma que debería debatirse es la opción de ampliar el campeonato en otras rondas para los equipos que quedan eliminados en la primera fase y en octavos y cuartos, algo que sería beneficioso para la organización, los equipos participantes y el seguimiento en situaciones competitivas de todos los jugadores.

En el Campeonato de España cadete de Zaragoza, Utebo y Alagón estuvo presente todo el espectro del baloncesto español. En él se unieron, organismos poderosos con miras internacionales con otros clubs modestos de ciudades pequeñas con objetivos totalmente divergentes, pero con sólidas coincidencias orientadas a la formación. Ponemos como ejemplo dos equipos de dos comunidades muy representativas en estas categorías: Andalucía y Cataluña. Hablaremos de cómo se afronta un Campeonato de España siendo el Jaén CB o siendo el FC Barcelona. No es lo mismo, pero es igual. Ahora entenderán por qué.

Dos canteras y un destino

Manolo Higueras se conoce bache a bache los 70 kilómetros que hay entre La Carolina y Jaén. Es un recorrido que hace, al menos, tres días a la semana, si no son más. Le pagan la gasolina. Es su salario por entrenar al equipo cadete del Jaén CB, subcampeón de Andalucía superando en semifinales al Unicaja 96. “Dos días entrenamos cuatro horas y el viernes podemos alargar hasta las tres horas”, reconoce Manolo, que compatibiliza este cargo con el de seleccionar provincial.

La plantilla del Jaén CB en el Campeonato de España

Marc Calderón es de Badalona. Esta es su primera temporada en el Barcelona. Cuando pasea por el pabellón del Siglo XXI o el Príncipe Felipe no para de saludar a unos y a otros. En un hombre conocido. Su trayectoria en el Joventut (de mini a asistente del Prat de LEB) le cargó de títulos, éxitos y reconocimiento y, sobre todo, la experiencia de haber entrenado, entre otros, a Ricky Rubio en sus primeros pasos por la Penya. En la final se enfrentó con su exequipo, al que había superado en el campeonato catalán tras muchas horas de trabajo. “Entrenamos cuatro días a la semana, de los cuales tres hacemos físico y también algunos jugadores hacen extra de tecnificación”, explica el joven técnico catalán.

Marc y Manuel son dos entrenadores jóvenes que viven en dos hemisferios muy diferentes del baloncesto de formación. Uno dispone de una multitud de medios a su alcance, puede disponer de jugadores de todo el mundo, sus objetivos competitivos son máximos. El otro se las desea para buscar un torneo o rascar horas en un pabellón para entrenar.

En toda la provincia jiennense hay veinte equipos cadetes separados en dos categorías. El Jaén CB tiene dos equipos, uno por generación en cada una de las divisiones. “En el club hay unos 500 niños y niñas jugando al baloncesto”. El conjunto de Manuel Higueras, el de segundo año, acabó invicto la fase regular tras doce partidos en los que promedió 105 puntos anotados por 43 recibidos (ver clasificación). En el playoff final se impuso al Andújar y ambos representaron a la delegación provincial en el CADEBA que se celebró en Málaga. “Como la Liga es pequeña la final se juega al mejor de cinco partidos. Terminas jugando siete encuentros contra el mismo equipo durante una temporada. Nos terminamos conociendo al dedillo”, comenta Manuel.

La plantilla del Jaén CB cadete la componen doce chavales. Cuatro no viven en la capital: Javi Jiménez de Úbeda, Jesús Lara de Linares, Maxi Pérez de Martos y Melchor Baltasar de La Carolina. Sus padres los llevan puntualmente a todos los entrenamientos. Para preparar su participación en el Campeonato de Andalucía, Manuel se encargó personalmente de encontrar dos torneos en los que enfrentarse a los dos clubs más potentes de su Comunidad: Cajasol y Unicaja. “Estuvimos en un torneo en Huelva y en otro en Marbella. Fuimos en autobús y pagándonos nosotros los gastos”, advierte el entrenador de La Carolina.

“Dos en Canarias, otro en Zaragoza, el de Terrassa… muchos, muchos torneos”, enumera Marc haciendo memoria. Al Barça no le faltan oportunidades para medirse con los mejores. Todos los organizadores les quieren invitar para ver a sus reconocidas promesas. El nivel cadete en Cataluña es tan alto que no tienen que hacer como, por ejemplo en Málaga, donde Unicaja 95 compite en Provincial y el 96 en júnior. El ‘cadet A’ del Barcelona compite en Preferente enfrentándose a los 16 mejores equipos de las cuatro provincias catalanas. Los conjuntos cadetes en Barcelona se cuentan por centenares. “Este año sólo perdimos dos partidos, ante el equipo del Barcelona de primer año y el Joventut”. A la Penya le vencieron en la Final Four catalana, pero en Zaragoza no pudieron repetir en una final a la que llegaron invictos. Algunos de sus jugadores, como Bernat Camarasa, son además asiduos de la plantilla júnior.

Marc Calderón descubre que conoce ya los nombres que seguirán el año que viene y que su objetivo es que todos pasen al júnior, aunque eso es imposible porque no caben todos. Tienen muy marcadas las bajas y las altas. La captación se hace a conciencia. Las cartas están marcadas. La labor del scouting es muy exigente y su búsqueda abarca “todo el mundo”, recalca Marc. “Tenemos un brasileño porque se ha ido a Brasil, pero también se va a Africa… Ojalá todos pudieran ser de aquí, pero el Barça tiene que buscar los mejores. Queremos ser campeones de Europa y para lograrlo tenemos tener a los mejores y por eso hay que buscar en todo el mundo”. El brasileño que cita Calderón es Fernando Henrique Andrade, una torre de 2.05. El equipo cuenta además con un chico de Figueres,  Adriá Cantenys. Ambos viven en la Masía, con todos los canteranos becados del Barça, donde convivieron Messi o Iniesta, y van al mismo instituto. Dentro de poco tendrán que hacer mudanza. “Es el privilegio de estar en el Barcelona, que permite tener esa infraestructura. Entrenamos en Sant Joan Despi, en el complejo deportivo Joan Gamper, que es donde entrena el fútbol. Nosotros tenemos un pabellón que se parte en tres pistas transversales donde entrena el balonmano y el fútbol sala. El año que viene La Masía, donde siempre han estado los becarios, se integrará dentro del complejo y vivirán a quince minutos de donde entrenan”, comenta Marc Calderón. El valor del Barça, con un presupuesto de 30 millones en su sección de baloncesto, no se cifra únicamente en edificios, gimnasios, residencias… Los recursos humanos son su mejor tesoro. La cantera de básket está dirigida por Jordi Ardevol, el hombre que trajó a España a Serge Ibaka. Calderón contaba con un experto grupo de colaboradores en el Campeonato de España. Su ayudante es Jorge Dorado, el delegado es Manel Muñiz, el preparador físico es José Luis Blanco y un fisioterapeuta Jordi Aubach. No se para aquí la lista. “En el Barcelona tenemos un servicio médico muy completo y el preparador físico del segundo equipo también está con nosotros en todo momento”, comenta el técnico culé.

El cadete A del Barcelona

Manuel Higueras está muy orgulloso de su ayudante, Andrés Jiménez, que no tiene nada que ver con el exjugador azulgrana, pero sí con el escolta del Jaén CB. Es su padre. Hay que tirar de la familia. Y más si Andrés es Técnico Superior de Baloncesto. También para completar el presupuesto del club. “Pagan una cuota de 300 euros al año para cubrir los gastos. Para este Campeonato de España han tenido que pagar 50 euros de más”, insisten Manuel y Andrés, que lamentan la falta de apoyos en una provincia que sólo cuenta con un equipo en EBA (Andújar) y otro en Primera Nacional (Linares). Para el Campeonato de Andalucía recibieron un pequeño apoyo de una cooperativa de aceite local. Los periódicos de Jaén siempre tienen un hueco para resaltar cada una de sus hazañas. Y tiran del pabellón que les cede el Instituto Jabalcruz para rellenar horas y horas de entrenamiento bajo techo.

Los chicos viajaron en autobús hasta Zaragoza y los padres llegaron por sus medios el día antes de enfrentarse al Iberostar Canarias. No eran los únicos jiennenses presentes en el torneo. Dos de los jugadores más destacados del Real Madrid (Javier de la Blanca) y del Unicaja (Samuel Montoro) formaban parte de este grupo en sus primeros años de formación, antes de que fueran becados por clubs más potentes. Sin ellos, esta generación ha logrado varios subcampeonatos de Andalucía. Javier Santabárbara, que se lesionó en el primer partido y casi no pudo enfrentarse al CAI y Baskonia (0-3 en el Nacional), no salió de Jaén, pero aún así logró estar con la selección española en el último Torneo de Iscar. Compartió vestuario con los barcelonistas Bernat Camarasa, Adriá Cantenys y Carles Barrera.

Este no es el único canal de conexión entre estos dos puntos cardinales del baloncesto de formación en España. Manuel y Marc comparten un comportamiento sosegado en el banquillos, donde la palabra domina al grito, donde la economía de gestos actúa en la escena, donde se gobierna por confianza y respeto y no desde el temor. Comparten su amor por el baloncesto, su pasión y su dedicación por unos muchachos a los que no sólo quieren enseñar una finta, una mecánica de tiro o un sistema defensivo. Sus objetivos a lo largo de una temporada no se marcan solo en victorias o derrotas, se marcan en valores. “Nuestro objetivo, el primero, es formar personas. En el club eso está muy claro, como se ha visto con el ejemplo del fútbol, y en La Masía es el que impera en el día a día. Porque hay muy pocos elegidos para llegar a la ACB y ese ya hace más horas que el resto, hace tecnificación, pero si no es una buena persona, no tiene una cultura, luego acarrea unos problemas para el equipo y para él mismo”, esgrime Marc Calderón, en un párrafo que continúa Manuel Higueras. “No sabemos dónde jugarán estos chicos en un futuro, pero queremos que adquieran esos valores y esos recuerdos de los años en los que estuvieron juntos”. Dos territorios, dos horizontes, dos clubs, dos equipos, dos entrenadores, un objetivo: educar con baloncesto. O esa es la idea.

08
jun
11

Los mejores del Campeonato de España Cadete


Jonathan Kasibabu (Canterbury)

Congoleño de 2,03 metros que ya era conocido porque lleva más de un año en el Canterbury Lions de Gran Canaria. Ha sido el jugador que más opiniones ha generado durante el Campeonato. Un vistazo a su portentoso físico explica el porqué. Posee una fisionomía propia de un senior siendo un cadete de primer año (96), apariencia que ha abierto las suspicacias sobre su verdadera edad en las aficiones rivales y que le ha hecho ser dominador absoluto en Zaragoza. En cuando a desarrollo muscular y salto vertical no tenía rival, siendo devastador cerca del aro. Alguna canasta aún está temblando con sus mates. El Canterbury repetía este esquema: pase a Kasibabu en la pintura para que él reciba, se gire y deje la bola bien arriba donde nadie llegaba. En oposición a sus compatriotas Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo) y Cedric Alexandra (Peixe Marín), no era ese su único aporte, desarrollando un lanzamiento en suspensión solvente y con días de asombroso acierto (3/4 ante Unicaja) siempre tras bote, por lo que empezaba muchos ataques desde el exterior. Sin embargo, no se le ha visto atacar de cara con asiduidad o desarrollar otros recursos tácticos y técnicos de otro nivel superior que, dada su juventud y potencia, tendrá tiempo de ir asimilando. Curiosamente, lanza mejor de tres que los tiros libres. Su cualidad física le convierte en un buen defensor y un intimidador con su sola presencia (Canterbury defendía mucho en zona con él como pivote central), aunque no era constante en el esfuerzo. Debería eliminar ciertos gestos más propios de la NBA que de categoría de formación y mejorar su actitud en defensa, incorporar nuevos recursos y una mejor lectura del juego. Cuando se ha enfrentado a rivales de su altura, menos ante el Gran Canaria por el tercer puesto (se cargó de faltas), ha realizado sus mejores partidos, con rachas en las que dominaba por si solo el partido en ambos lados de la cancha. Si logra desarrollarse técnicamente podría jugar de alero. Su potencial es extraordinario. Hizo un triple doble en la fase previa ante el Joventut (27 puntos, 19 rebotes y 10 faltas recibidas).

Estadísticas por partido y porcentajes: 20.2 puntos — 51/81 t2 62.9% — 9/23 t3 39.1% — 13/32 tl 40.6% — 10.8 rebotes (8.14-2.71) — 1.5 asistencias — 1.5 tapones — 4.8 faltas recibidas — 22.42 valoración

Bourama Sidibe (Canterbury)

Kasibabu y Sidibe

La pareja de Kasibabu. Este delgadísimo malí de 2.03 lleva pocos meses en España y se nota en la expresión técnica de su juego. Es infantil de segundo año (97). Es limitado en recursos cuando recibe la pelota, pero a su vez, muy efectivo con movimientos básicos, lo que le augura un amplio margen de mejora. En oposición al congoleño, es sobrio gestualmente y se le intuye cierta timidez que no se percibe dentro de la pista, donde es competitivo. Sus largos brazos son su mejor arma en ambos lados de la pista. Taponador y reboteador por definición (su peor marca fue de 13 en un partido y ha logrado más rebotes que puntos), añade muchos de sus anotaciones gracias a estas segundas opciones. Su técnica de tiro, solo descrita en los tiros libres (41%) y en triples (12.5%) que no tiene problema en lanzar, es buena para empezar a ser trabajada. Ha aprendido a sacar rápido la pelota si recibe dobles marcajes. Es ágil y debe ganar peso. Numéricamente, ha sido hasta más destacado que Kasibabu, siendo el mejor reboteador, el que más faltas ha recibido y el más valorado del torneo. Un diamante en bruto que se ha ayudado de la compañía de Kasibabu.

Estadísticas por partido y porcentajes: 17 puntos — 50/91 t2 54.9% — 1/8 t3 12.5% — 16/39 tl 41% — 17.1 rebotes (11+6.1) — 1.1 asistencias — 2 robos — 2.6 tapones — 6.7 faltas recibidas — 29.7 valoración

Gerard Gomila (Joventut)

MVP de la Final por mérito propio. Alero de amplio recorrido, polivalente (podría jugar en todas las posiciones), que saca ventajas en cada acción de 1×1 tanto desde el perímetro hasta en situaciones de poste bajo. Anotó los primeros seis puntos de la Final y fue clave en anteriores partidos, realizando un torneo de menos a más, dando su mejor rendimiento en las eliminatorias. Es descarado y posee sangre fría a su vez, leyendo bien cada situación de juego. Busca la pelota y encara con agresividad, siendo impredecible desde la posición de triple amenaza: arranca, tira y pasa con solvencia. Destaca su juego de pies, trabajando muy bien el pivote con el segundo apoyo. Defensivamente puede encarar a jugadores más bajos y lo pasa peor ante rivales más corpulentos. Rebotea muy bien defensivamente, sacando él mismo el contraataque, pero también carga el rebote en ataque. Debe mejorar su porcentaje en los tiros libres. Ha sido determinante en el triunfo del Joventut, demostrando su mejor cara en los últimos tres partidos (15 puntos de media). Es intercambiable con Nogués e Iriarte como 3-4.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.42 puntos — 23/48 t2 47.9% — 7/16 t3 43.7% — 6/9 tl 66.6% — 7 rebotes (4.2+2.8) — 1.7 asistencias — 1.1 robos — 15.57 valoración

Agustí Sans (Joventut)

Es el nombre que recogía más atención después de haber desarrollado una semana antes un extraordinario Campeonato de España júnior en Porriño, anotando diez puntos en la Final siendo cadete de segundo año. Puede jugar en las tres posiciones exteriores. Pieza clave en la victoria, en la Final no resultó tan protagonista como se preveía, lo que no evitó que se acoplase a otro rol y sumase desde diferentes facetas del juego. Como es la marca en este equipo del Joventut, es una pieza poliédrica, capaz de hacer muchas cosas. Gran defensor por su actividad, ataca las dudas del rival. En semifinales manejó a su antojo el juego, provocando el arranque que desarmó al Gran Canaria, con diez puntos y una asistencia en cinco minutos. Su acierto de tres fue vital en octavos ante la zona del Baskonia. Buen manejo de balón con ambas manos, aunque es zurdo. Jugador de extraordinario futuro y uno de los referentes de su generación y selección. Ha ido de menos a más y en la primera fase fue dosificado, por esos sus estadísticas no son tan espectaculares.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10.1 puntos — 12/29 t2 41.37% — 11/27 t3 40.74% — 13/17 tl 76.47% — 4 rebotes (3.28+0.72) — 1.4 asistencias — 1.4 robos — 10.42 valoración

Bernat Camarasa (Barcelona)

Bernat Camarasa

Líder del Barcelona. Base de potente tren inferior y aventajado descaro. Ha estado compitiendo a lo largo del año con el equipo júnior del Barcelona y recibe entrenamientos específicos de tecnificación, lo que acentúa la confianza que en él han depositado en la cantera blaugrana y su técnico, Marc Calderón. Extraordinario jugador en campo abierto, va directo al aro, siempre desde la parte frontal, se encasquilla más cuando tiene que dirigir. Muy buen penetrador porque desborda con potencia desde la arrancada. Sabe definir ante defensores más altos utilizando ‘bombas’ o haciéndose, inteligentemente, su hueco utilizando su cuerpo y/o dibujando un rectificado para evitar el tapón. Esconde muy bien la pelota. Aprovecha las ayudas que recibe para asistir, habilidad con la que se divierte gracias a su gran catálogo técnico, repitiendo el pase sin mirar. Fue el mejor asistente del torneo (tope 7 asistencias) y sólo en la Final eludió esta capacidad. Duda en su tiro por lo que no mira la canasta desde el perímetro y es irregular en los tiros libres. En ocasiones debe frenar su instinto por el bien del equipo, rebajando las revoluciones de su juego y siendo más cerebral, como le ocurrió en el trancurso inicial de la Final en la que terminó en estado de gracia y con unos números buenísimos (24 puntos).

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.4 puntos — 31/64 t2 48.43% — 1/8 t3 12.5% — 15/26 57.69% — 3.2 rebotes (2.1+11.1) — 3.85 asistencias — 1.3 robos — 3 faltas recibidas — 12.71 valoración

Adriá Cantenys (FC Barcelona)

Procedente de Figueres, es uno de los becados con los que cuenta Marc Calderón en la generación 95 del Barcelona. Es un proyecto de futuro de la cantera blaugrana al que se le está prestando una atención particular. Este año ha trabajado para transformarse en un alero, logrando grandes avances en el lanzamiento exterior, sobre todo desde las esquinas y en parado, y suelta el balón de cara con soltura. Esta versatilidad le hacen jugar de ’3′ o de ’4′ abierto. Mide 1.96, por lo que rebotea bien. Internacional con España, este año estuvo presente en el Jordan Brand Classic de Londres. En la Fase Final del Campeonato de Cataluña fue el mejor jugador, promediando 19 puntos y 10 rebotes. Varias páginas en Facebook atestigua que es un jugador que ha recibido la atención más allá de su juego. Tras ser clave en las semifinales, en la Final le costó entrar en juego ante pares de sus características (Nogués y Gomila), pero fue crucial para que el Barcelona llegara al tramo definitivo con opciones de victoria.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.14 puntos — 26/45 t2 57.5% — 7/34 t3 20.58% — 5/9 tl 55.5% — 6.42 rebotes (4.14+2.28) — 2.2 robos — 9.57 valoración

Mohamed Thiam y Mouhamed Barro (Gran Canaria)

Hablar de Mohamed Thiam es hacerlo también de su alter ego, el también senegalés Mouhamed Barro, que ya ha jugado con la selección canaria. Ambos forman una pareja de torres gemelas. Espigados y con una altura similar de dos metros (Barro es algo más alto que Thiam), han sido determinantes para que el conjunto amarillo alcanzase el tercer puesto. De los africanos que han tomado parte en el Campeonato, ellos son los que desarrollan una mayor capacidad técnica, aptitudes para jugar de espaldas y de cara, incluso para probar con cierta solvencia el tiro desde media y larga distancia. Por ejemplo, se les vió realizar un tiro en suspensión tras giro en el poste bajo, apunte de alta calidad. Thiam es más regular y anotador, mientras que Barro sobresale por su capacidad reboteadora. Son correctos en el juego táctico, realizando continuaciones hacia el aro y el perímetro. Agresivos en defensa, comenten excesivas faltas, como en la semifinal, punto negativo que alteró los planes de su entrenador. Deben mejorar su defensa, sobre todo Thiam, que llegó a Canarias en febrero. Para su envergadura no son buenos taponadores. En sus enfrentamientos ante otros jugadores africanos, Canterbury y Estudiantes de Lugo, siempre salieron ganadores. Thiam firmó su mejor partido (31 puntos y 23 rebotes ante Mekundi). Por su parte, Barro ha realizado cinco ‘dobles dobles’ en siete partidos. Deben mejorar la visión de juego. Gran Canaria trabaja con ellos con vistas a un futuro ACB y pretende convertirlos en aleros. La hermana de Barro fue el año pasado MVP de la categoría femenina de esta competición. Ambos son musulmanes y se comportan con corrección dentro y fuera de la pista.

Estadísticas por partido y porcentajes (Thiam): 18.14 puntos — 52/89 t2 58.42 % — 2/6 t3 33.33% — 17/30 tl 56.66% — 9.42 rebotes (5.71+3.71) — 3.8 faltas recibidas — 18 valoración

Estadísticas por partido y porcentajes (Barro): 12.85 puntos — 33/61 t2 54.09% — 2/8 t3 25% — 18/37 tl 48.64 — 12.28 rebotes (9+3.28) –  1.8 robos — 4.7 faltas recibidas — 19 valoración

Ander Martínez // Basket Vallés

Ander Martínez (Estudiantes)

Los románticos del Ramiro de Maeztu suspiran por aquellos viejos tiempos en los que esa camiseta sólo la usaban chicos del patio. Ahora, los dos primeros equipos de cada generación, lo suelen conformar muchachos y muchachas que se han criado fuera de La Nevera. Pero aún hay excepciones que han mamado esa esencia. A Ander Martínez se le ilumina una sonrisa picarona al reconocer que él es del Estu y del Ramiro desde siempre. Y quizá por eso (los dementes dirían cuerdamente que sí) es el más destacado de su generación. Capitán, alero alto (1.96) es capaz de anotar desde todas las posiciones, sea desde fuera, desde la media distancia o en el poste, gracias a su excelente muñeca, una de las mejores del campeonato, y su tiro, que sale desde muy arriba (difícil de taponar). Es casi infalible en los tiros libres. Sin tener unos fundamentos técnicos muy pulidos, tiene recursos para todo, utiliza la simpleza y, más allá de disponer de un buen dominio del balón, es pícaro para crearse sus huecos, aparecer por donde nadie espera (un corte, esperando en una esquina, desbloqueándose, reboteando…) pero sabe donde está su compañero. Está siempre presente. Corre muy bien la pista, que es el fuerte de este equipo. Excelente reboteador, no es malo asistiendo y esta temporada está destacando como uno de los mejores cadetes de España. Es internacional.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.6 puntos — 13/26 t2 50% — 8/19 t3 42.1% — 8/9 tl 88.8% — 6.2 rebotes (2.8+3.4) — 1.6 asistencias — 1.6 robos — 2.2 faltas recibidas — 14.6 valoración

Gullit Mukendi (Estudiantes Lugo)

Sin llevar mucho tiempo en nuestro país, desde febrero, este congoleño de más de dos metros (2.03) y más musculado que otros africanos que aparecen por el Campeonato de España Cadete, dicen que se ha adaptado perfección a la vida de Lugo. Mukendi, cuyo nombre es el mismo que el del centrocampista holandés del Milan de Sacchi, es una diamante en bruto, todavía sin pulir, pero con unas cualidades físicas extraordinarias, aunque no tan explosivo como sus compatriotas Biyombo e Ibaka ni tan versátil como Kasibabu. Técnicamente es muy limitado por el momento y presenta lagunas en el conocimiento del juego, territorio que se puede aprender, pero tiene la materia prima para ser un pívot referente. Enérgico para coger la posición en el poste bajo, le faltan fundamentos para ser más efectivo en ataque (mejorable 47% de tiro), aunque su ventaja física junto a su salto vertical provoca que no los necesite para anotar por el momento, aunque quizá no se acerca al aro lo suficiente y suelta el balón antes de tiempo. Su aceptable porcentaje en los tiros libres le augura una buena evolución en posiciones de media distancia. Reboteador magistral, va duro al tablero ofensivo, palmeando numerosos balones, y sabe bloquear el defensivo, aunque con un poco más de agresividad sería implacable en esta faceta, dado que deja escapar rechaces que por su capacidad podría alcanzar.  Sus centímetros condicionan la defensa rival y añadido su salto lo configuran como un buen taponador. Es cadete de primer año. Fue clave en la clasificación de su equipo hasta cuartos de final, serie en la que fue sobrepasado por la pareja de senegaleses del Gran Canaria. Era importante en su equipo, pero no la primera opción en ataque.

Estadísticas por partido y porcentajes: 12 puntos — 25/53 t2 47.16% — 10/20 tl 50% — 12.4 rebotes (7.6+4.8) — 2.6 tapones — 4.6 faltas recibidas — 20.8 valoración

Samuel Montoro (Unicaja)

Samuel Montoro

Este alero jienense, becado por el Unicaja, al que sus amigos llaman ‘Samu’ ha liderado a un grupo de jugadores de primer año. Hizo valer su experiencia en momentos delicados, como en la primera fase ante el Blancos de Rueda, y dio un paso al frente cuando su equipo lo necesitaba con acierto individual. Sus tres triples consecutivos en la eliminatoria ante Canterbury demuestran que es un jugador capaz de remontar por si solo un partido. Enérgico, esta actitud es un arma de doble filo que en ocasiones le hace caer en la precipitación y cierto individualismo, pero también le permite aceptar el protagonismo, ir bien al rebote ofensivo y ser activo en la defensa, cometiendo faltas que podría guardarse por su afán de robar el balón. Era esencial en la presión que realizaba su equipo. Tirador de rachas, dispone de una notable suspensión. Debe mejorar sus salidas y ser más constante en la defensa. Toma decisiones oportunas y no es egoísta con el balón, sabiendo cuándo tiene que pasar la pelota. Ha terminado el año entrenando con el equipo júnior de Unicaja. Es internacional y también estuvo presente en la última edición del Jordan Brand Classic de Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14.6 puntos — 28/45 t2 62.22% — 9/26 t3 34.6% — 2/5 tl 40% — 6.8 rebotes (4.4+2.4) — 2.8 asistencias — 4.4 robos — 17.4 valoración

Marcos Portalez (CAI Zaragoza)

Ha sido el mejor del CAI con Alberto López de Silanes y autor de la rúbrica del primer triunfo con un rebote ofensivo ante el Baskonia. Sus estadísticas en la fase previa fueron remarcables. Pívot cerrado que nunca juega de cara, pero que sostiene su juego en su actitud, que le hace pelear por todos los rebotes y corregir la desventaja de su escasa formación. Se nota en su técnica que lleva poco tiempo jugando al baloncesto (antes lo hacía en el fútbol), aunque su energía y largos brazos le hacen compensar este tiempo perdido. Ágil para su altura, no es lento, y tampoco patoso. Asume la responsabilidad de atacar de espaldas desde el poste bajo, prefiriendo el lado derecho al izquierdo, y la salida por fuera a la línea de fondo. Buena colección de amagos, que denota su inteligencia. Efectivo con el gancho de derechas. Excelso reboteador. Y generoso en el esfuerzo, no descansa si tiene que realizar un largo balance para llegar a taponar un contraataque. La acumulación de faltas fue decisiva para que su equipo no pudiera defender a Kasibabu y Sidibe en la ronda de octavos.

Estadísticas por partido y porcentajes: 11.75 puntos — 22/54 t2 40.74% — 3/10 tl 30% — 11.25 rebotes (5.75+5.5) — 1 asistencia — 1.5 robos — 2.25 tapones — 3.5 faltas recibidas — 17 valoración

Carlos Martínez (Baskonia)

Jugador todoterreno que con 1.96 tiene ya un físico que le augura un futuro prometedor. Su altura y largos brazos no son un impedimento para tener un refinado control del bote dado que está muy coordinado y tiene en el cambio por espaldas uno de sus movimientos más naturales. Siendo alero, no tiene dificultades para subir la pelota y actuar de base con orientación para crear sus tiros. Más penetrador que tirador, algo habitual en estas categorías, arma con facilidad el tiro tras bote, pero su mejor virtud es la lectura del juego, utilizando un amplio catálogo de pases y siento hábil leyendo la continuación del pick’n'roll (ataca el bloqueo por derecha) o las ayudas que le salen tras desbordar en el 1×1. Juega mejor con que sin balón y aunque sabe doblar el balón, la estructura de juego del Baskonia, que da muchas responsabilidades a los becados, le ha hecho lanzar mucho a canasta. En defensa es capaz de neutralizar a jugadores más pequeños y utiliza sus brazos con habilidad. Su envergadura le permite rebotear, pero no es su fuerte. Llega a machacar el aro. Galicia Calidade.

Estadísticas por partido y porcentajes: 14 puntos — 10/34 t2 20.41% — 7/22 t3 31.81% — 15/23 tl 65.21% — 5.5 rebotes (3.25+2.25) — 3.25 asistencias — 1.75 robos — 6.5 faltas recibidas — 12.5 valoración

Ilimane Diop

Ilimane Diop (Baskonia)

De los africanos que han estado en el Campeonato y pese a que su equipo no ha pasado de octavos, es el que mejor sabe interpretar el juego colectivo. El senegalés esconde bajo sus endebles 205 centímetros de altura y 230 de envergadura un pívot de tremenda solidaridad e inteligencia. En las estadísticas relucen sus números en rebotes y tapones, pero eso parece casi anecdótico, una obligación, para un chico de sus dimensiones. Quizá la virtud menos reconocible y más interesante se centra en su buena lectura del juego cuando recibe al poste. Sabe interpretar las defensas y generar ventajas a través del pase y no aglutinando tiros. Están por pulir sus fundamentos técnicos, pero dispone de un gancho interesante como inicio. Asumió una mayor responsabilidad ofensiva en el partido de octavos, cuando Carlos Martínez estuvo bien defendido. Es hermano de otro joven de la cantera baskonista, Mamadou Diop, y ya dispone del pasaporte español, siendo internacional recientemente. ‘Ili’. como le llaman, llegó a Vitoria en enero.

Estadísticas por partido y porcentajes: 10 puntos — 18/41 t2 43.9% — 0/2 t3 0% — 4/11 tl 36.36% — 13.5 rebotes (9.5+4) — 1.5 asistencias — 4.25 tapones — 3.5 faltas recibodas — 18.5 valoración

Adriá Duch (Valencia)

Exterior (base-escolta) de 1.84 cuya máxima virtud es la verticalidad en ataque. Extremadamente veloz, corre muy bien la pista, descolgándose espídicamente hacia el contraataque y tiene muy buena lectura para finalizar con ambas manos, estilo que se amolda a la perfección a las características de su equipo. Asume mucha responsabilidad en el uno contra uno, definiendo mejor que asistiendo. Por ambas características, asume muchos lanzamientos, tanto en penetraciones como en  un tiro exterior particularmente bueno, aunque enrachado. En defensa es agresivo sobre el hombre de balón, forzando pérdidas. El castellonense estuvo en marzo en el Jordan Brand Classic en Londres.

Estadísticas por partido y porcentajes: 15.5 puntos –14/40 t2 35% — 10/25 t3 40% — 4/8 tl 50% — 5 rebotes (2.75+2.25) — 2 asistencias — 3 robos — 11 valoración

Joel García (Murcia)

Joel García

Referente en su equipo, es un escolta de 1.84 con alta capacidad de liderazgo y decisión, pasando todas las bolas del ataque por sus manos. Capacitado con un notable tren inferior,  genera ventajas gracias a su primer paso, encarando con fuerza el aro. Sobresaliente dominio del balón, bota fuerte, lo que le convierte en un extraordinario anotador en penetración aprovechando su velocidad en arrancada. Irregular en el lanzamiento, es rápido armando el brazo y su golpe de muñeca es brusco. Debe mejorar este aspecto para pasar al siguiente nivel. En defensa su máximo valor es la lectura de la línea de pase. La potencia de piernas y agresividad le hacen ser un buen reboteador pese a ocupar una posición exterior. No realizó ningún partido malo durante la competición.

Estadísticas por partido y porcentajes: 22.5 puntos — 30/55 t2 54.54% — 3/13 t3 23.07% — 21/29 tl 72.41% — 7.75 rebotes (5.25+2.5) — 2.5 asistencias — 3.5 robos — 6.25 faltas recibidas — 25.25 valoración

Didac Cuso (Barcelona): Alero anotador cuya progresión dependerá de su físico. Ahora mide 1.91. Promedió 12.3 puntos en el Campeonato, el más alto de su equipo.

Ignasi Moix (Barcelona): Uno de los gemelos Moix. Tiene argumentos en el 1×1. Uno de los tiradores más puros de su generación (6/12 en triples fue su tope en un partido). Es valiente y juega muy motivado. Casi infalible en tiros libres (87%)

Fernando Andrade (Barcelona): Pívot (2.05) de movimientos lentos y sobrio. Asume el rol de un interior clásico. Es brasileño.

José Ignacio Nogués (Joventut): Ala-pívot de 2.02 que también ha jugado con el junior este año. Completo. Brazos muy largos.

Sergi Costa (Joventut): Base de primer año que demostró tener personalidad en la Final, en la que fue titular y anotó 12 puntos en la primera parte. Terminó como el mejor triplista del torneo (70%)

Joaquín Portugués (Gran Canaria): Compensaba el ataque del Gran Canaria aportando puntos desde el perímetro. Buena técnica.

Brais Gago (Estudiantes Lugo): Base muy rápido y con tendencia ofensiva. Es el motor de su equipo. Bajito (1.75), es listo para recuperar rebotes (7). Tirador irregular y buen asistente. 13.6 de valoración.

Roberto Abuín (Estudiantes Lugo): Jugador que actúa en la posición de base, aunque por altura (1.85) le corresponda otra labor. Organiza y anota (13 puntos).

Beñat Hevia (Easo): Base con buena mano y del que manan muchos puntos de su conjunto (13.7). Sólo mide 1.75. Uno de los mejores directores de la competición, el mejor por valoración (16).

Jon Urtxulutegi (Easo): Ala-pivot de actividad contínua, imprime carácter al juego del grupo. No duda en ir directo al aro (13 puntos).

Tiempo muerto del Easo

Matías Boho (Valencia): Ala-pívot de primer año al que le gusta jugar de cara y lanzar de tres (40%). Colabora en el rebote.

Domantas Sabonis (Unicaja): Hijo de Arvydas. De primer año, se sitúa entre la posición de alero y ala-pívot. Juega de cara y al poste. Con carácter.

Fran Alonso (Unicaja): También de primer año. Base-escolta con muy buen tiro de tres metros. Busca siempre el pase creativo.

Daniel Astillero (Blancos de Rueda): Interior de 1.91, ha sido el referente de su equipo (16 valoración). Largos brazos.

Ibrahima Dione (Club Basket Zaragoza): Jugador de color a mitad del camino entre el 3 y el 4. Gran capacidad atlética y para el 1×1. Juego pausado.

Alberto Clemente (San Antonio): Alero de 1.92 con alta capacidad para desbordar en el 1×1 frontal. Tres partidos muy completos (17.7 valoración).

Javier Cortina (Genovés): Ala-pívot de la cantera de Valencia. sus mejores armas: Lanza muy bien de tres puntos y carga el rebote ofensivo. Acabó con un promedio de 16.3 de valoración.

Javier de la Blanca (Real Madrid): Jugador de Jaén. Compensa su falta de altura (no llega a dos metros) en posiciones interiores con buena técnica y desparpajo.

Alberto Martín (Real Madrid): Base veloz y con excelente dominio del bote y del pase. Le faltó un punto de anotación.

Cedric Alexander (Peixe Marín): El tercero de los congoleños. Interior (1.98), es muy potente. Parejo al nivel de Mekundi. Le faltó compañía en su equipo. Su fue de Utebo sin ninguna victoria pero con unos números de MVP: 24.3 puntos y 12.3 rebotes.

Alberto López de Silanes (CAI Zaragoza): Ala-pívot pelirrojo. Excelente actitud, que le hace rebotear con confianza (11.3). Lanza de tres. A veces juega precipitado.

Antonio José Ruiz-Rico (Jaén): Alero con gran capacidad para penetrar por la derecha y correr el contraataque. Ayuda en el rebote (13 rebotes). En clara progresión. Terminó con 21 de valoración.

Nil Deix (Manresa): Líder del Manresa. Anotador desde todas las distancias (16.3 puntos por partido). Buen triplista. Mide 1.93.

Carlos García (Cajasol): Uno de los mejores interiores de esta categoría. Corre muy bien la pista para su altura (2.02). Es un ala-pívot. Internacional.

Kristaps Porzingis (Cajasol): Alero letón de dos metros muy coordinado y con buena mano. Tiene visión de juego. Debe ganar peso. Fue el sexto mejor valorado del campeonato (18.8) pese a que no jugó tanto como otros jugadores.

Adrián Camino (Cajasol): Escolta con buena técnica, tanto de bote como de pase. Ha progresado mucho esta temporada.

Daniel Tugores (Sant Josep): Máximo anotador de su equipo, fue esencial en el triunfo ante Quintanar. Terminó con 21 de valoración por partido.

Iván Saiz (Pas Piélagos): Alero muy completo y anotador. Buena mano desde la larga distancia. Fue el sexto mejor anotador de la primera fase (18.3).

Alejandro Valle (Covadonga): Ala-pívot que se mueve bien por todas las zonas del campo. Rebotea y puede anotar de tres. Promedió 15 puntos por partido.




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