Entradas Etiquetadas con: ‘Armen Gilliam

01
jun
12

Adiós a Woolridge: otro trozo de carpeta arrancado


Cada vez que muere un jugador de la NBA de los 80, ya sea una súper estrella o un banquillero irredento, algo muere también dentro de muchos de nosotros. Nos pasó recientemente con Manute Bol o Armen Gilliam, tipos que se habían instalado en nuestro imaginario adolescente porque, de mejor o peor manera, pasaban por ahí cuando una generación empezamos a ver baloncesto americano los viernes por la noche, en aquellos partidos grabados varios días antes y emitidos a horas de peli porno y justo después de una interminable función de ópera.

Primo de un ‘grande’ como Willis Reed, no era ni una estrella ni un banquillero, pero también tenía su encanto Orlando Woolridge, el último que nos ha dejado de aquella NBA que nos ofrecía descubrimiento tras descubrimiento. Nacido en Bernice (Lousiana), nunca llegó a ser All Star, pero sí llamaba la atención porque era uno de esos jugadores nacidos para el espectáculo y la diversión (ver campaña de PONY con Spud Webb). Criado en la universidad de Notre Dame –en el baloncestístico estado de Indiana– junto a futuras figuras como Bill Laimbeer y Kelly Tripucka, Woolridge fue elegido en el número 6 del ‘draft’ de 1981 por Atlanta. Enseguida, los Hawks le enviaron a los Chicago Bulls pre-Jordan. Se trataba de un ’3′ muy fuerte, rápido, con salto, aunque no mucha mano desde el exterior. Con cierta facilidad promedió los 20 ‘chinos’ por partido en un equipo claramente perdedor, que año tras año esperaba que le tocase el gordo de la lotería. Esto se produjo en 1984 con el advenimiento de su alteza ‘Air’.

Jordan y Woolridge coincidieron un par de años bajo el techo del viejo Chicago Stadium, pero no mostraron mucha compatibilidad y el ahora finado salió volando hacia los New Jersey Nets. Le sobrevino entonces el infierno de lo que los cursis llaman ‘sustancias prohibidas’ y estuvo un tiempo suspendido, intentando reconstruirse. En 1988, Pat Riley le dio la oportunidad de reinsertarse en el juego en unos Lakers que eran campeones, pero que asistían al imparable ascenso de los Detroit Pistons. Con nuestro hombre como ‘sexto hombre’, al menos consiguieron plantarse en la final, pero ahí los ‘Bad Boys’ no perdonaron y les clavaron un 4-0 que coincidió con el final de la carrera de Kareem Abdul-Jabbar.

Woolridge estuvo un año más de púrpura y sin duda se revalorizó. Con 31 años firmó los mejores números en cuanto a anotación de su carrera (25.8 en aquellos locos Nuggets), pero a partir de ahí su carrera en América no dio más que bandazos (Detroit, Milwaukee, Philadelphia…). Era el fin de 13.623 puntos, 3.696 rebotes y 1.609 asistencias en 851 partidos.

Era el momento de pillar algunos dólares europeos. La Benetton de Treviso manejaba buena pasta entonces y le convirtió, junto a Petar Naumoski y Stefano Rusconi, en la base de un equipo que atormentó a Josean Querejeta y Manel Comas en la final de la Copa Saporta (la Recopa de toda la vida, vamos) de 1995. Al 94-86 de aquella noche negra para el Taugrés en Estambul colaboró Orlando con 26 puntos (11/17 en tiros de dos). Aún aguantó un año más en Italia, en la entonces potente Virtus/Buckler de Bolonia, con la que consiguió una Coppa y decidió jubilarse.

Desde entonces, no se desvinculó del basket. De hecho, entrenó dos años a la versión femenina de los Lakers, Los Angeles Sparks, y también a equipos de la nueva ABA como los Houston Takers y los Arizona Rhinos. Sin embargo, una de las últimas noticias públicas sobre su vida, en febrero de este año, no daba buenos síntomas: había sido sorprendido robando una tubería de aluminio. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad.

Descanse en paz. Otro trozo de un imaginario póster de los que poníamos en nuestra carpeta colegial de los 80 queda arrancado.

 

Artículo de Javier Ortiz (@bujacocesto), redactor de El Periódico de Extremadura y creador de Bujacocesto

06
jul
11

En recuerdo a ‘The Hammer’


Cada vez que palma un jugador de los 80 muere algo dentro de mí, como cuando desaparece un escritor, un rockero o un actor con el que has compartido tiempo de tu formación humana, esa indescriptible fase vital en la que uno se va convirtiendo en lo que es. Esta semana le tocó a Armen Gilliam. Estaba haciendo seguramente lo que más le gustaba, porque es orientativo que un tío que se pegó 15 años en la NBA le diesen ganas de echar pachangas a los 47. En una pista le llegó el infarto, la más romántica forma de morir para un player, aunque la injusticia le llegue demasiado joven.

Gilliam no era una estrella, pero se ganó bien la vida como complemento en un puñado de equipos de la NBA. Seguramente su carrera estuvo algo por debajo de lo esperado cuando eres número 2 del draft. Fue en 1987, justo por detrás del Almirante Robinson, con el que un año antes había ganado el Mundobasket de España. Los Suns dejaron pasar a tipos que luego fueron muy importantes (Kevin Johnson, Scottie Pippen, Horace Grant, Reggie Miller, Mark Jackson…) y apostaron por un tipo duro, el nuevo tipo de jugador que empezaba a estilarse entonces, cuatros no muy altos pero fortísimos, productos de gimnasio a lo Karl Malone. No debe extrañar por tanto que su mote fuese El Martillo. Carecía de buena mano desde media distancia, lo que limitó su participación a fajarse ahí abajo con una tremenda honestidad.

Phoenix, Charlotte, Philadelphia, New Jersey, Milwaukee, Utah… Cuesta mucho encontrar jugadores secundarios que se asienten en un lugar en la NBA. Aunque amagó con saltar al primer escalón con alguna temporada de casi 20 puntos por partido, nunca llegó a All Star. Con los años su rol se fue haciendo más limitado y casi fue más noticia por cambiar su nombre de pila, aunque no por motivos religiosos (tipo Jabbar), sino porque estaba cansado de que la gente lo pronunciase mal. Armen nació como Armon, pero decidió cambiarse la segunda vocal para facilitarle al prójimo la tarea. Cosas de los americanos.

13,7 puntos y 6,9 rebotes en 949 encuentros. Una carrera lustrosa que prolongó, cinco años después de su retirada oficial, jugando (y luciendo) una temporada en China ejerciendo también de entrenador, un papel que había tenido ya en pequeñas universidades de su Pennsylvania natal. Descanse en paz.

El artículo es obra de Javier Ortiz, periodista de El Periódico de Extremadura y creador del blog Bujacocesto (@bujacocesto)



Únete a otros 3.691 seguidores

Nuestro twitter

Actualizaciones de Twitter

Nuestro Facebook

El Calendario

mayo 2013
L M X J V S D
« abr    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

El Mundial

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog
TOP 100 BASKETBALL SITES

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.691 seguidores

%d bloggers like this: