La inclusión del alero Pablo Almazán para ocupar la undécima ficha cerró la plantilla con la que el CAI Zaragoza acometerá la temporada 2011/12, la que debe ser la de su consolidación en la Liga ACB y en la que, desde antes de los entrenamientos, ya se hablan de objetivos como Copa del Rey, previamente vetados por la prudencia.
La reducción del presupuesto en un 20% junto a las rebaja del aporte de dinero público y el cambio del marco de cupos ha condicionado los movimientos de una dirección deportiva en la que la labor de Willy Villar ha sido respaldado con una renovación de dos años, hilvanada a la de José Luis Abós y su grupo técnico, enteramente aragonés. El regreso de Paolo Quinteros a Argentina, el mejor jugador de la historia del CAI Zaragoza, más las salidas de Darren Phillip y David Barlow dejan a Rafa Hettsheimeir como único miembro del equipo que logró el ascenso hace solo dos años. Sin embargo, la apuesta por la continuidad ha quedado reafirmada en el esfuerzo hecho para retener a Carlos Cabezas gracias al derecho de tanteo y la falta de ofertas de interés sobre el base marbellero y, ante todo, por el contrato de largo tiempo que firma Pablo Aguilar (3 años). Sam Van Rossom y Chad Toppert, más el zaragozano Jorge Cano como ‘duodécimo hombre’, son los otros tres jugadores importantes que se mantienen con respecto al año anterior.
Las espectativas sobre el CAI serán elevadas, iniciándose desde ese giro de tono en las declaraciones desde el club. Pero habrá más detonantes. La crispación tras la salida de Paolo Quinteros, y menos pero también de Andrés Miso, los dos jugadores que mantuvieron un enfrentamientos con el técnico, pondrán en el filo a Jose Luis Abós, que el año pasado ya recibió algún pito pese a los tremendos resultados, y con parte del entorno dispuesto a encender la mecha de una paz social que parece imposible en una ciudad que no encuentra nunca la calma ni en tiempos de progreso.
Ese ojo hará pieza indispensable a un Bracey Wright que salió de forma polémica del Joventut, justificada por una grave situación personal aunque muy criticada en Badalona, tras demostrar, como ha hecho en su última experiencia en el KK Cedevita croata (F4 Europe Cup), que es un anotador profundo y un espectáculo. Desconozco las condiciones económicas de la operación de dos años y el margen de inversión en el que se movió la entidad, aunque en el tablero teórico del mercado se visualizaban escoltas con más recorrido en ACB y una adaptación previsiblemente más fácil y un currículum con menos sombras.
Si se observa el cambio de piezas se encuentran algunos virajes sensibles y ciertos huecos que tendrán su unión en la cabeza del entrenador. El que más me intriga se cierne sobre la posición de ala-pívot. La ausencia de un cuatro claro más allá de Pablo Aguilar, cuya apuesta contractual se impone como elemento clave en la temporada. Los interiores fichados son pivot puros y los aleros grandes –Jacob Burstchi y menos Pablo Almazán– pueden disfrazarse en ataque de cuarto exterior, pero sufrirían en defensa ante pares más grandes, porque ambos rozan los 2.00 metros. Estas dudas serían cubiertas con el previsible reciclaje de Hettsheimeir (2.08) como segundo pívot, aunque su velocidad y juego de cara auguran que esta alternativa se añadiría con un dibujo táctico más clásico y que el año pasado Abós ya dispuso con el brasileño y Adam Chubb. Esa combinación hace más predominante el valor de Robert Archibald (31 años), el escocés que ha demostrado ser un gran profesional, aunque en su última temporada en Málaga, ausente su benefacto, Aíto García Reneses, se ha notado cierto bajón físico (el Unicaja pensó en cortarle por Sinanovic antes de desprenderse de Printezis) y dureza en defensa, su fuerte. Como en el caso de Wright, considero que quizá en esa orquilla salarial y pese a ser una suma de experiencia clara, el CAI podría haber hallado un pívot en progresión ascendente. Completará la rotación Albert Fontet, con solo 3 partidos ACB y cuyo papel no se asoma como preferente.
Esta duda en la elección se añade por desconocimiento en nuestra Liga al ‘tapado’ que siempre suele descubrir el binomio Villar-Abós. Jacob Burstchi, fichado tras convencer en los entrenamientos de postemporada, remplaza al australiano Barlow después de un año jugando en el Phoenix Hagen alemán, y pasarse tres años sin jugar al básket siguiendo su carrera militar. Su capacidad de anotación en el exterior, faceta en la que Barlow era terriblemente irregular, y defensa es su fuerte y que explotó en la Bundesliga en un equipo que jugaba con pequeños y un alto ritmo que favoreció una notable estadística. Su adaptación a una Liga de más nivel que la alemana es otra incógnita a desvelar, como su verdadera posición, aunque en principio será el ‘tres’ con Pablo Almazán. El granadino, llegado a última hora, puede ser la grata sorpresa de la temporada, si explota su potencial físico y tiene minutos de calidad.
Otras variaciones leves se aprecian en las posiciones más exteriores, donde el puesto de base no recibe alteraciones, salvo por la ausencia de una tercera pieza en caso de lesiones, que podría corresponder al junior de segundo año Javier Marín, que tan buena sensación mostró en el primer amistoso ante sel Manresa y que jugará en el EBA. El islandés Jon Stefansson puede adquirir esta dimensión, pero su capacidad es otra. Es un escolta menos polivalente y táctico que el ‘comboguard’ Miso, que era capaz de actuar de ’1′ con solvencia y dar dinamismo al balón, aunque el nórdico, discontinuo por las lesiones, añade mayor poder anotador y en el 1×1 que su antecesor. Stefansson parece cortar el paso al ’2′ de Toppert, renovado por dos años y el mejor en los dos partidos de preparación, y dejando a uno de los favoritos de la afición en una ubicación similar a la que ya tenía.
Los dos primeros amistosos, con victoria ante el Manresa y derrota con el Lagun Aro, son poca referencia por la ausencia de varios jugadores clave, sobre todo interiores, (los internacionales Archibald, Hettsheimeir y Van Rossom y el lesionado Aguilar) y la falta de rodaje en los entrenamientos antes del stage de Vielha. Las progresivas incorporaciones y la acumulación de sesiones depurará los interrogantes que residen en mi cabeza cuando miro la plantilla del CAI Zaragoza. Pese a la falta de una tercera opción en el base en caso de lesiones y un segundo ‘cuatro’ natural y la adaptación de algunas novedades bajo el peso de las comparaciones de los nostálgicos, Abós gana en polivalencia táctica, desborde en el 1×1 y lanzamiento exterior y especialistas defensivos, además de solidez por las renovaciones y un buen año de debut que ahora acrecientan los objetivos si el río no baja revuelto. Algo complicado en Zaragoza y que pasa por ganar y nada más. ¿A vosotros qué os parece?





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