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24
nov
11

Aragón será la sede del Campeonato de España junior


La capacidad organizativa del baloncesto aragonés es  muy valorada por la Federación Española (FEB). No es una afirmación intangible. El último Campeonato de España cadete celebrado en Zaragoza, Utebo y Alagón o el Curso Superior de Entrenador fueron los últimos ejemplos que denotan que los directivos de la FAB son una garantía para desarrollar competiciones y actividades de alto nivel y que en la FEB se tiene muy en cuenta esa eficacia en sus asignaciones. Este valor ha pesado para que este territorio se postule como la sede del próximo Nacional de clubs de categoría junior que se celebrará entre el 13 y el 19 de mayo del 2012. Zaragoza y su entorno repetirá como capital del baloncesto de formación. Toda una guinda en el calendario de baloncesto que se desarrolla en Aragón a lo largo de la temporada y una oportunidad para la afición para comprobar en directo el brillo de las futuras estrellas de esta especialidad. También repetiría Canarias, opción más clara para celebrar el Nacional cadete, tras el éxito del Infantil de Lanzarote.

Los numerosos detalles, como las instalaciones en las que se disputará el Campeonato junior, están aún sin confirmar a la espera de hacerse oficial la asignación, firmarse el compromiso y, lo más importante,  saber que clubs representarán a la federación en esta cita. Como comité organizativo, una de las ocho federaciones con más fichas y como ya pasó en el Cadete del 2011, Aragón contará con tres equipos de partida tanto en la categoría masculina como en la femenina, que se disputan paralelamente. No obstante, posiblemente, será el Príncipe Felipe el recinto perfecto en el que se desarrollen las fases finales (ese fin de semana se disputarían los cuartos de final de la Liga Endesa). Pabellones como el Siglo XXI, privados como el Stadium Casablanca, Olivar, Helios o públicos como Utebo, Alagón o Pinseque, entre otros, son una verdadera referencia que sitúan a la capital aragonesa como uno de los focos más apetecibles para situar este tipo de campeonatos.

Con el nuevo formato que se estrenó en la pasada temporada, en la que hay 32 equipos por categoría (64 al ser masculino y femenino), es primordial que la sede tenga cubiertas todas las necesidades de infraestructura y servicios para poder acoger a todos los jugadores, entrenadores, preparadores, familiares, árbitros, cargos federativos, medios de comunicación… Además es una buena inversión para la ciudad, dado que la competición se alarga durante casi una semana completa.

Por Zaragoza pasarán buena parte de las promesas del baloncesto español del futuro de la generación 94-95 como Agustí Sans, Albert Homs (Joventut), Josep Pérez (Barcelona), Guillermo Hernangómez (R.Madrid), Ilimane Diop (Baskonia), Alberto Díaz (Unicaja)… Incluidas las autóctonas. No cabe duda que el CAI Zaragoza, si confirma su asistencia como sería de esperar (es invicto en el campeonato aragonés), sería uno de los beneficiados por esta asignación. La generación del 94 que capitanea Javi Marín, que ya ha debutado en la ACB y que compite en el EBA de El Olivar, y entrena Carlos Hinojar tendrá la opción de cerrar el ciclo que comenzó hace dos temporadas (cadete) con el cuarto puesto en Durango y el pasado, ya como junior, en Porriño (octavo). El CAI junior se ha reforzado esta temporada con el africano Madiop Ndiaye y con varios jugadores interesantes que han subido del cadete como el internacional Marcos Portalez. En la categoría femenina, canarias, catalanas y madrileñas siguen siendo las favoritas, aunque no habrá que descartar a los equipos aragoneses que se clasifiquen.

Junior A del CAI Zaragoza / BasketZaragoza.net

01
ago
11

Diego Ocampo: “No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas”


‘Las U’ no son un grupo de punkis feministas de Utrera ni unas insinuantes cheerleaders de la Universidad Católica de Chile. ‘Las U’ se están convirtiendo desde hace unos años en una de las mejores compañeras de veraneo. Son las selecciones del básket de formación que tanto metal están introduciendo en nuestro país de manera legal. En lo que llevamos de estación calurosa las chicas y los chicos de nuestro básket se han forrado su cuello con tres oros (Europeos U20 masculino y femenino y U19 másculino) y una plata de ley de la U19 en el Mundial. En plena andadura hacia otra mina se hallan los chicos de la U16, a los que este año Puertatrás ha seguido cautelosamente en el Campeonato de España cadete. La selección de Diego Ocampo, ayudante de Joan Plaza en Cajasol, comenzaba hoy arrasando ante Rusia la segunda fase tras perder en el grupo ante los checos, organizadores, y ganar a Gracia y Polonia. La perla verdinegra Agustí Sans y el ‘naturalizado’ Ilimane Diop (Baskonia) son los que más destacan por el momento en un equipo donde se encuentran talentos como José Nogués, Sergi Costa (96), David Iriarte y Ferrán Ventura  (Joventut), Ignasi Moix y Adriá Cantenys (Barcelona), Alberto Martín y Javier de la Blanca (Real Madrid), Carlos García (Cajasol) y Marcos Portalez (CAI). La Penya, campeón de España, contribuye con cinco jugadores. Ver aquí todo el equipo.

Aprovecho esta circunstancia para publicar una entrevista que gentilmente Diego Ocampo decidió contestar durante el Campeonato de España cadete. Hace ya bastantes semanas de esta grabación y en un principio por ello ya no la iba a utilizar, retraso por el que me disculpo ante el entrevistado, pero creo que no importa tanto porque los temas que se abordan están más que nunca en el ‘candelabro’ del básket nacional: formación sobre competición, valores pedagógicos, nuevos formatos de competiciones, las normas de los cupos, las naturalizaciones… Os dejo con Diego Ocampo.

Selección Española U16 M / FIBA Europa

–Este año la FEB inauguró un nuevo formato en las Campeonatos de España de club con 32 equipos. Como todas las novedades ha gustado más a unos que a otros. El modelo está por pulir. Como seleccionador, ¿cómo valora el cambio?

–Con el nuevo formato hay desigualdades al principio, lo que tiene cosas positivas y negativas. Es verdad que entre los equipos al principio se ven una diferencias muy grandes, pero también es una buena experiencia, una buena oportunidad para los equipos que pueden acceder al Campeonato gracias a este modelo. El nivel es alto y es una buena idea que se permita en la primera fase participar a este tipo de equipos. No todo es sólo competir, sino también ver el nivel de todos. Si se enfoca bien es interesante de cara al futuro. En las eliminatorias se va igualando más.

–La amplitud del modelo ayuda a seguir otros jugadores que están en canteras de provincias con un seguimiento más difícil. ¿Ayuda en eso a la tarea de ‘reclutamiento’ del seleccionador?

–Hay jugadores que no se deberían escapar porque nuestra red tiene que ser muy grande si hay un buen jugador. Pero sí es verdad que los jugadores cambian y evolucionan mucho. Los que nos ayuda es ver a jugadores en situaciones diferentes. No es lo mismo ver a un jugador en un partido en el que gana de 40, que sacarlo de su entorno y verlo en una situación de estrés. Sobre todo nos ayuda a ver en situaciones diferentes a las que conocemos. Para la selección y el futuro es lo más importante que te da.

–Entre los críticos persiste la idea de que hay muchos partidos sin ‘miga’ y que las sorpresas son mínimas. Solo Canterbury y Breogán rompieron algún pronóstico. ¿Comparte esta lectura?

–Los dos equipos tienen mucho mérito. Es verdad que disponen de jugadores africanos que suben el nivel y permiten a los exteriores aprender a pasarla dentro y otras cosas. Con ese hándicap positivo tiene mérito cómo compiten. Canterbury ha competido muy bien en partidos muy ajustados, como hizo Breogán, que venció uno y perdió otro por debajo de los cinco puntos. Tiene mérito, no sólo porque han llegado allí, sino cómo lo han hecho. La competición siempre es justa y pone a cada uno en su lugar. El Joventut es digno vencedor y el Barcelona le ha puesto muchos problemas.

Charla a unos niños de Diego Ocampo

–La presencia de estos jugadores africanos sigue generando mucha controversia y dudas sobre su verdadera edad y la necesidad de controles más severos. Pero luego casi todos las canteras ACB los ‘fichan’. ¿No existe un tono contradictorio en estas afirmaciones?

–Es un debate que existe, tiene aspectos positivos y negativos. Yo creo que todo depende de la justa medida en la que se haga. Si se trae un jugador que sabemos que tiene futuro, que con la nueva contratación, que en tres años va a poder jugar, a mí me parece bien. Si se trae a un jugador para poder ganar ahora, no creo que sirva para nada. Es pan para hoy, pero hambre para mañana. Básicamente porque hace que nos acomodemos, que no busquemos otros jugadores, que no explotemos a los jugadores que tenemos y a veces solapa. Si se hace en su justa medida, reclutando a jugadores que tengan mucho futuro para disputar a un muy buen nivel y que permitan a los equipos crecer, bienvenidos sean. Si se trata sólo de competir, de ganar partidos, creo que no. Puedes competir un poco más, ganar un partido más, pero creo que es malo para nuestros jugadores y para nosotros para que nos acomodemos.

–¿Cree que merece la pena apartar a un chico de su familia a tan temprana edad para ganar un Campeonato de España?

–Es bueno porque normalmente aquí les damos una educación y unas facilidades que en sus países es difícil que puedan tener. Allí hay un trabajo social. Sí tiene su punto positivo porque puedes ayudar a alguien, porque ellos crecen como personas. Pero no puede ser que nos aprevechemos de ellos sólo para ganar un partido.

–Se critica que su participación condiciona los partidos, por su dominio físico, y ‘adultera’ la competición. Otro prisma es que ayuda a afrontar nuevas situaciones para normalizarlas en un futuro. ¿En qué punto se ubica su opinión?

–Es importante porque en la vida normal, en la vida cotidiana nuestra, en la de ellos, de la competitibidad que tengan va a depender lo que les pase. Tienen que ir comprendiéndolo. Pero no todo es ganar, si no cómo ganas. Es lo más importante. Todas las vías son buenas, reclutando a estos jugadores, de unas maneras o de otras. Todo es respetable, pero un camino lógico no es pensar que un niño de 13 años va a ser una figura. Pienso que lo principal es que sepan ser buenas personas y que crezcan como personas. Y el baloncesto les puede ayudar en eso. Lo prioritario y principal debe ser los estudios, su salud y su familia. Y después, el baloncesto, que les tiene que ayudar a crecer como personas. Si luego se convierte en su trabajo, les ayudará durante muchos años a vivir. Pero la carrera deportiva dura hasta los 40 años, bueno, menos Darryl Middleton… Hay que saber más de la vida. No es trabajar para ganar un campeonato o para sacar un jugador, sino trabajar entre todos para sacar personas y entre todos ayudarnos para salir hacia delante. Tener unos valores. Cada uno tenemos los nuestros  y los de cada uno son respetables… pero lo tercero es lo baloncesto. Si llegas, perfecto, pero antes tienes una manera de ser y tu vida puede seguir por otro camino. Esta es mi opinión, pero hay otras y las respeto.

–Con la nacionalización de Ibaka o el nuevo convenio de contratación se favorece la llegada de este tipo de jugadores en edades cada vez más tempranas. Por algunas de sus acciones se puede entender que la FEB apoya este cambio, mientras hay sectores que opinan que no se ‘protege’ al jugador español.

–La FEB tiene una responsabilidad sobre esto. Primero asesorando, ayudando, y luego reglamentando. Pero todos tenemos que adaptarnos a lo que va sucediendo. A veces vamos por detrás, pero yo creo que básicamente de cómo vamos haciendo las cosas. A veces cometemos errores. La FEB tiene la obligación, el deber de ayudar a los clubs, entrenadores y jugadores a seguir por esa línea porque vela por el bien común del baloncesto en España.

Ocampo, en un campus de formación / JG Básket

–Porque no todos estos chicos terminan siendo Serge Ibaka. Hay muchos que no llegan. Tenemos una responsabilidad de formación personal, educativa.

–Lo importante es que un niño como estos entiendan que algunos tienen potencial para jugar en ACB, otro en LEB, otro en EBA, pero que otro será un buen aficionado del Unicaja y será socio del Unicaja y será una parte de ocio de su vida, en vez de hacer cosas negativas para su salud. El baloncesto debe servir primero para formarte y que luego pueda ser tu profesión o tu ocio, tu deporte, para que tú juegues en un equipo de aficionado o que hagas salud gracias al baloncesto. Tenemos que aprender a todo. Depende de cómo hagas las cosas puedes conseguir unas y luego otras.

–Otro viejo debate. El uso abusivo de las zonas en formación facilita esta discriminación de lo físico sobre el talento. En el CAmpeonato de España fue norma. ¿Esta generalización de la zona no es contraria al espíritu formativo por su búsqueda del resultado?

–Ha habido muchas defensa alternativas y zonales en la primera fase. Eso viene por las grandes diferencias y porque los equipos toman estas estrategias para compensarlas. Sin embargo, creo que es formativo, porque son ataques que se pueden encontrar en un futuro y en defensa tienes que dominar este modelo y los aspectos fundamentales de la defensa individual son aplicables en las zonas. Se usaron desde un punto de vista táctico para compensar esas diferencias, pero cuando han pasado las rondas, las eliminatorias cada vez se han parecido más, lo que indica la buena salud, desde una parte formadora.

–Tres cuartos de lo mismo se puede decir de los sitemas cerradas. ¿No se corre el peligro de formar especialistas demasiado pronto, de limitar el talento del jugador?

–La táctica es muy importante, pero los jugadores son la clave. Ganó el equipo que tuvo los mejores jugadores y pasaron los que tenían mejores jugadores y jugaban mejor. Es verdad que a estas edades la táctica es muy importante pero pasa a un segundo plano porque los jugadores mejores técnicamente y tácticamente dominan.

Sí que ha habido estrés y todos quieren ganar, pero lo normal ha sido lógico. ¿Ha habido alguna circunstancia extraña? Puede, pero eso es normal, normal en la propia vida. Lo que me parece negativo es que se dé tanta importancia al ganar o al perder. Si es normal que en las eliminatorias, después de ganar todo el año, quieras ganar y pasar, pero creo que lo prioritario es que los jugadores mejoren y estar orgulloso de eso y de que los jugadores lo hagan bien. Pero es normal que nos pongamos nerviosos por querer ganar, aunque habría que relativizar sobre el resultado y pensar más en cómo hacemos las cosas. Pero es muy fácil decirlo y muy difícil decirlo.

–Los jugadores españoles que más han destacado son exteriores. En la selección el pívot titular es Ilimane Diop, senegalés de nacimiento. ¿Es tan difícil sacar físicos de nuestra cantera?

–Falta gente alta siempre en el baloncesto desde la NBA a la ACB. Es verdad que en estas edades es muy difícil trabajar con gente alta, porque tienen más problemas que el resto en su coordinación, equilibrio, porque siguen creciendo y no controlan su cuerpo. El nivel valorativo es inferior al resto, a los jugadores exteriores, y eso condiciona su participación en el juego. Les cuesta porque aún están en su ciclo madurativo en lo físico. Ya no entramos en un aspecto mental. Les cuesta saltar, coordinarse, pero hay que mirar más allá y ver en un futuro su potencial, que seguramente es mayor que otros más formados.

Es muy difícil jugar de espaldas, cerca del aro y ellos se nutren de los exteriores, de rebotes de ataque, corriendo, de sus penetraciones y terminan ahí. Es difícil ver jugadas elaboradas para estos jugadores, por esa condición física. Los entrenadores tenemos que poner las escaleras para que, aunque físicamente no pueden, consigan evolucionar. Se puede intentar invertir más en el juego, generándoles canastas. Dentro de dos años es diferente, es más fácil para ellos, pero ahora les cuesta.

–En general, ¿qué nivel medio tiene esta generación?

–Calificaría la generación de un buen nivel  y dependerá basicamente de los jugadores y de nosotros, los adultos, que se conviertan en personas y jugadores de futuro.

15
jun
11

La rotundidad de lo simple y el triunfo de la normalidad


Han pasado ya unos días desde la conclusión del Nacional cadete que pudimos paladear en Zaragoza. Tras el aluvión de partidos, emociones, nombres de jugadores y sensaciones diversas, el paso de los días hace que la memoria filtre los recuerdos y sólo unos pocos permanezcan grabados en nuestra memoria.

A mí esos recuerdos me producen fundamentalmente una reflexión: he visto demasiada pose, excesivo artificio, mucho jugador pendiente del gesto excesivo, de la celebración desmedida, obsesionados por el brillo personal… pero aquí no daré nombres…

La felicidad de la Penya

El seleccionador nacional cadete, Diego Ocampo, escribía hace unos días una acertada reflexión acerca del campeonato: “si hay algo importante para formar jugadores y personas de futuro es aprender a hacer las cosas relativizando y disfrutando de lo que haces”. Esta aseveración tenía que ver -según él- con la excesiva tensión que percibió en las caras de los jugadores. Y yo añado, no sólo en las caras, también en los gestos, en ese lenguaje no verbal que tan a menudo ‘descubre’ nuestras verdaderas intenciones.

Pero también hubo casos contrarios y curiosamente en el lado de los vencedores, aunque esto no pase de ser una anécdota. Pero todo sea dicho, creo que el éxito del Joventut tuvo unos sólidos cimientos en lo ‘simple’ de su planteamiento y en la naturalidad de sus jugadores. Es en esto último en lo que me gustaría fijarme, y creo que hay dos nombres propios: Agustí Sans y Sergi Costa. Agustí ha dado una lección de humildad, de espíritu de equipo, de adaptación a un colectivo y sobre todo de respeto al mismo. Es conocido que durante el año no entrenaba ni jugaba con el equipo cadete ya que estaba en la dinámica del júnior. Ni tan siquiera coincidió con ellos en el Nacional de Autonomías ya que no participó en él. Hace años que en la selección nacional también juega con los de un año más…

Todo esto podría provocar sin duda que su ‘incorporación’ al equipo cadete de La Penya para jugar el Nacional fuera de todo menos fácil… Pero tanto él como su entrenador han sabido gestionar esa llegada de manera ejemplar: Agustí no ha restado protagonismo a nadie, no ha asumido excesivas responsabilidades ofensivas, ha sido un ejemplo de actitud defensiva y cuando ha tenido que meterlas las ha metido, pero sin hacer ruido, sin poses, sin artificios, de manera natural y con un baloncesto admirable y que para mí tiene una gran virtud: hacer fácil lo difícil. No le ha importado jugar de ’2′ o de ’3′ porque lo importante no es la etiqueta sino la actitud, su capacidad de adaptación es otro de sus valores. El suyo es el triunfo de la normalidad, de la naturalidad, del gesto sobrio, exacto y medido. Practica un basket elegante, sin estridencias, efectivo y eficaz. En la final no tuvo su día pero siguió trabajando para el colectivo y SU EQUIPO ganó, que sin duda es lo que importaba.

A su lado, pero con un año menos, vimos a Sergi Costa, un jugador de diferentes características a las de Agustí pero que también me impresionó. Ambos comparten la escencia de la reflexión de este artículo: juegan con sencillez, asumen la responsabilidad de una manera natural y no hay nada forzado en su baloncesto. La naturalidad de ambos es su mejor aval y aunque haya a quien le parezca un valor menor, cada día tengo la más firme convicción de que es un elemento clave en la formación de nuestro jóvenes talentos: Basta de poses, de ‘gestitos’, de protagonismo mal entendido…

Al final Agustí y Sergi, Sergi y Agustí, nos dejaron su basket grabado en la retina. Pero sobre todo nos dejaron ese baloncesto ‘de andar por casa’  tan extraordinario por su sencillez y que tanto valor tiene en contraposición a otros estereotipos tan ‘afectados’ que vimos sobre las canchas zaragozanas. Lo suyo es otro pequeño paso de un largo camino, pero un paso dado desde la rotundidad de lo simple y que les hizo alcanzar el triunfo, el triunfo de la normalidad. Ojalá que el tiempo no les cambie.

Artículo de Jesús Cubría, entrenador de baloncesto y periodista en Aragón TV

04
jun
11

Final: Justicia se escribe con J de Joventut


Joventut 69 Barcelona 62

Justicia. Un término resbaladizo y volátil, disfrazado en mil caras. La justicia se descubre como una amante del poder, una fría vengadora despiadada, una madre protectora, un repartidor de igualdad, un maquiavélico montaje, un lujo al mejor postor o un bufón burlesco. Su reparto recorre una ruta mundial que se esconde por todos los recovecos de la existencia. En el deporte es la caprichosa y maliciosa justicia la que empuja la pelota en la red contraria al tenista, sopla en el vuelo de la maza de la gimnasta, se deshace en calambre en las piernas del velocista o rebota en el metal del aro para escupir la pelota ganadora. Se esconde tras la suerte. Pero en ocasiones, la justicia es fiel a sus principios de igualdad y se hace novia del que más lo merece. El Joventut y el Barcelona había sido toda la semana los dos equipos que más se habían merecido el beso de sus labios, eran justos finalistas y los dos, por su atuendo desenfadado, por el consumo de su defensa individual, por la prohibición del mal gusto de la zona hermética de moda en este torneo o el ataque lento y simplista,  de un juego monocolor, se merecían ganar. Pero hasta en la final, la Justicia quiso ser incorrupta y se dejó caer en brazos del más bello, el Joventut, el equipo que más se mereció ser el campeón de España, el que interpretó la final en su conjunto, sin emborronar el concepto de deporte de equipo, aunando esfuerzo y calidad para doblegar a un Barcelona que no pudo en Zaragoza elevar la triple corona de los campeonatos de formación.

Penetración de Sans // FEB.es

Fue el acabose para una semana que ha dejado buenos y malos recuerdos, pero cuya identidad será la de una generación ascendente, con nombre propios (Camarasa, Cantenys, Sans, Gomila, Nogués, Santoro, Duch, García, Martín, Martínez…), muchos de apellido africano (Kasibabu, Thiam, Sidibe, Barro, Diop, Mukendi…), de una buena organización de la siempre cumplidora Federación Aragonesa de Baloncesto, el destacado nivel de los competidores, el democrático sistema de 32 equipos (habría que alargarlo con fases para los derrotados) y la asistencia desigual de público, pero interesante (unos 2.000) en el inmenso Príncipe Felipe. Y porque la justicia fue, esta vez, justa. Y se escribe con J de Joventut. Los badaloneses vengaron su derrota en el campeonato de Catalunya en un partido que merecieron ganar, un campeonato que merecieron ganar más que nadie.

Bernat Camarasa salió muy ansioso, con la necesidad de ser él, solo él, sin nadie más, el que se llevara los titulares. Y en el básket, los monólogos no suelen hacer ninguna gracia. La excesiva concentración de juego en el que había sido su mejor jugador del campeonato derivó en la simplicidad de un ataque que la Penya podía defender sin problemas. Por su parte, el Joventut no se obcecaba con ningún jugador, sólo en hacer lo planeado, apostando por situaciones de 1×1. El descaro de Gerard Gomila, un jugador que juega de cara y de espaldas, tiene tiro pero también sabe doblarla, que conecta pausa y decisión, suministró los primeros seis puntos de los badaloneses. Camarasa seguía dándose cabezazos contra las dobles ayudas que le salían a sus penetraciones egoístas (0/6 en tiros en ese cuarto inicial) y el Joventut se sentía fresco y sin necesidad de subir a Sans en un altar. Nogués, el otro miembro de la camada que dobló con el junior, y la irrupción de un chico de primer año, Sergi Costa (6 puntos y mucha claridad de ideas, 11 al descanso)  aceleraron hasta el 7-16 en el que Marc Calderón pidió tiempo muerto. Sans se fue al banquillo cabeceando, pero Camarasa continuaba en pista pese a ser una brújula desorientada por su afán de foco (11-21, min 10). Diferente filosofía en los banquillos.

No fue casualidad que cuando Marc Calderón decidió sentar a su estrella estrellada en el banquillo, el atasco de su juego ofensivo se diluyó. Sin el stop del bote de Camarasa, Moix y Cuso pusieron la luz verde para mover la bola cuando una suspensión del guerrero Ferrán Ventura ascendía a doce la ventaja verdinegra (12-24). De la solidaridad, del pase, el concepto plural del baloncesto, salieron dos triples de Didac Cuso y otro de Ignasi Moix, que forzó un 2+1, que quitaron todas las razones al individualismo de Camarasa e imponían un nuevo partido encerrado en la celda de la igualdad (26-26). Deshecho su barullo, Camarasa regresó al juego y anotó de forma consecutiva su primera canasta y su único triple, intercalado por un 2+1 de Cuso remendado por otro triple de Gomila, diendo la primera y fugaz renta favorable para el Barça (31-30 y 34-33). Un imposible triple de Costa, desde ocho metros, en escorzo y con el tablero iluminado en rojo como un árbol de Navidad, propuso a la Penya como vencedor en el ecuador de la final (34-37).

Agustí Sans estaba cabizbajo. Debía ser su final y no lo estaba siendo. Aprovechando un tiro libre, varios compañeros se acercaron como a consolarle, a agitarle el flequillo y decirle: “no te preocupes, confiamos en tí”. El gesto no fue menor, porque, cuando sacó de fondo el Barça, el escolta (por ponerle un rol) de la Penya se fue directo a por el robo y la bandeja. Quizá en ese momento, Sans comprendió que él no tenía que ser Camarasa y que para vencer ese partido su valor no tenía que aparecer en la columna de puntos, donde otros tenían un día más inspirado. Podría ser el motor y no ser la lanza. Desde entonces, Sans empezó a aportar robos (2), rebotes (7), asistencias (3), forzar faltas (5), jugadas menos fotografiadas e igual de imprescindible. Cedió su trono a un imperial Gomila, que hizo del temple un espectáculo, y con el aporte energético de Ventura se palió el fogonazo de Castenys y mantuvo la ventaja en el tercer cuarto (48-54).

Camarasa, en la Final // FEB.es

Camarasa no iba a dejar pasar su oportunidad de ser el héroe. Si en el primer cuarto había puesto en peligro a su equipo con su individualismo, ahora repitió la pauta, pero con una interpretación más inteligente. Basándose en su potencia del tren inferior y su buen uso del cuerpo para hacerse el hueco necesario para lanzar una bomba o un medio gancho, Bernat fue acaparando la mayoría de las posesiones del Barça. El acierto le daba razones –suyos fueron 12 de los 14 puntos de su equipo en los diez minutos finales–, pero el Joventut se las quitaba con el mejor reparto de la pelota y de las responsabilidades. El Barcelona lograba empatar (a 56, y 58), pero uno u otro, Gomila, Nogués (portentoso aro pasado), Assalit… todos menos Sans, que estaba en el banquillo ¿descansando?, seguían sumando en equipo.

La secuencia final fue de película de suspense. Hay que detallarla plano a plano. El campeonato y el público entregado no se merecían menos. Con menos de dos minutos, Camarasa acierta con una nueva penetración y Nogués comete una falta en ataque tras cargar a su defensor y el base del Barcelona vuelve a decidir por la precipitación. Una buena defensa de los azulgrana hace sonar la bocina del reloj de 24. Todo eso sin moverse el 60-62 y el reloj dando vueltas hacia su fin. Marc Calderón dibujó en la pizarra una jugada que terminó en un triple errado de Cuso y el campeón catalán se decidió por empezar a parar el tiempo con faltas. Assalit no tiembla en la primera visita a la línea (60-64, a 39 segundos). Camarasa pone en el aire una bomba que explota defectuosa. Abalde será el siguiente en irse a los libres. Solo anota el segundo (60-65, 27 seg). Camarasa ahora sí acierta y agarra del brazo a Sans (62-65). El líder ‘secundario’ sentencia a su rival (62-67) y Abalde redondeará el resultado definitivo tras un nuevo intento a la desesperada de Andrade (62-69).

El banquillo se avalanzó sobre los cinco hombres que estaban en la pista, las botellas de agua, como improvisadas botellas de champán de adolescentes descargaron su contenido sobre el parqué del Príncipe Felipe. David Jofresa se subía a los hombros de un compañero para cortar las redes que se llevaría como trofeo mientras su padre Rafa le miraba admirado desde una grada que enviaba una lluvia de aplausos sobre ellos y los chicos desolados del Barcelona. La Justicia ya había hecho su trabajo, había dado la alegría al mejor, al que más se lo merecía. Esta vez quiso ser buena. Mañana, ya veremos. A ellos les quedan muchos bailes con ella.

Estadística

MVP: Gerard Gomila. El alero del Joventut fue proclamado merecidamente como el mejor jugador del partido. El autor de los seis primeros puntos de la Penya desarrolló un recital de cómo jugar un 1×1 de cara y en el poste. El buen uso de los pies y la interpretación acertada del juego le hicieron protagonizar jugadas de gran mérito en momentos trascendentales. Su movimiento de pies es notable. Tomó el relevo del liderazgo anotador de Agustí Sans y contrbuyó defensivamente en su emparejamiento con Cantenys (sólo 6 puntos). Gomila anotó 17 puntos (7/10 t2 y 1/3 t3) y añadió 9 rebotes con 21 de valoración en 30 minutos.

Otros premios

MVP del Torneo: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo anotador: Jonathan Kasibabu (Canterbury Idecnet)
Máximo Reboteador: Bourama Sidibe (Canterbury Idecnet)
Máximo Asistente: Bernat Camarasa (FC Barcelona)
Mejor Entrenador: Francesc Redondo (DKV Joventud)

Partido por el tercer puesto: El Gran Canaria también vengó (40-55) su derrota en la final del Campeonato canario y superó al Canterbury. El problema de faltas de Jonathan Kasibabu dejó sin uno de sus dos cañones a los Lions y, sin acierto exterior (sólo dos triples), el Gran Canaria pudo controlar el encuentro y romperlo a partir del tercer cuarto. Thiam y Barro fueron más decisivos que Kasibabu y Sidibe, que se repartieron los premios individuales más importantes del torneo.

Estadísticas

Final Femenina: Las abultadas victorias de Gran Canaria y Mataró hacen pensar que la verdadera final del Campeonato de España cadete (F) se había disputado el día anterior en la semifinal entre ambos. Las canarias no tuvieron rival en el Halcón Avenida (83-49) y marcaron los tiempos del encuentro desde la dirección de Leticia Romero, jugadora que disputa habitualmente la Liga Femenina con 16 años y cuyo nombre fue pronunciado repetidamente en la entrega de premios, incluido el de MVP. La entrenadora del Gran Canaria, Begoña Santana, podría haber rotado más a sus jugadoras, dado que el resultado estaba decantado ampliamente en la segunda parte, pero mantuvo en pista durante todo el tiempo a tres de sus chicas, en una decisión más que criticable. El Mataró, por su parte, obtuvo la tercera parte al derrotar sin piedad al Canoe (83-39).

Estadística final

Estadística 3/4 puesto

03
jun
11

Semifinales: El Barcelona y Joventut, a por el título


Barcelona 56 Canterbury 54

El Barcelona se convirtió esta mañana en el primer finalista del Campeonato de España cadete (M) en un inmejorable escenario, el Príncipe Felipe, y un honorable rival, el Canterbury Lions de Gran Canaria, que esta vez no pudo imponer la fuerza de sus africanos Kasibuse y Sidibe. Los canarios dispusieron de una última posesión para forzar la prórroga o, inluso, empatar, después de que Bernat Camarasa errase dos tiros libres, pero la falta de calma y la buena defensa del equipo de Marc Calderón obligaron a un mal tiro que abrió una escena típica: la piña alegre azulgrana en mitad del parqué y las lágrimas de desolación del Canterbury.

El artífice de la final fue el gerundense Adriá Cantenys. El becado del Barça fue el alicate que logró cortar el grueso entramado de brazos de la zona 1-3-1 del Canterbury. Sus cinco puntos en el momento de la verdad (un triple y una bandeja) fueron vitales para que la resistencia canaria cediese. El alero del Figueres vive en La Masía y realiza un trabajo específico de tiro para convertirse en un jugador más completo. Sus tres triples y su actitud en esos instantes demuestran que la labor está mereciendo la pena.

Porque al Barcelona le costó una barbaridad atacar la defensa zonal del Canterbury, que con este argumento había apeado al CAI Zaragoza y al Unicaja y casi derrota al Joventut en la fase previa. La suya no es una zona móvil, con un despliegue amplio de movimientos, es más bien una ratonera en la que se elevan sus dos africanos como cerrojo a la pintura y sus exteriores realizan un trabajo a destajo alcanzando todos los huecos. Si no la mueves, estás perdido. Y el Barcelona estuvo lento, impreciso, no logró activar el desequilibrio dentro-fuera y estuvo sin acierto en los lanzamientos triples (4/25). Tampoco pudo correr impulsado por las piernas de Bernat Camarasa, menos brillante que días anteriores, porque el Canterbury relizaba muy bien el balance.

Fue un partido poco vistoso, de ritmo plomizo, más acorde a la condición del Canterbury, y con ello decimos conveniente a las cualidades de Sidibe y Kasibabu. Los canarios canalizaron todo su ataque hacia sus manos, hacia su ventaja física. Otra vez más. Cogen el balón, se vuelven y tiran tan arriba que nadie les puede responder. ¿Nadie? No tanto. El Barcelona también tiene un gigante, otro extranjero, un brasileño llamado Fernando Henrique Andrade, cuyo desgaste y aportación en ataque (10 puntos esenciales) fueron fundamentales al final del partido. Andrade no fagocita el trabajo de los demás, sino es un elemento más, un rol de pívot puro en una rotación propia de un equipo senior profesional, donde todos tienen una tarea que hacer. Andrade, con su defensa, podía contener a Kasibabu y Sidibe, dejar a sus compañeros para vigilar que no se abriera la herida que desangró al Unicaja: los exteriores del Canterbury apostados y esperando a la defensa cerrándose sobre sus africanos. En semifinales sólo pudieron encestar un triple y, en su conjunto 11 puntos por los 43 de Kasibabu y Sidibe.

El Barcelona solo pudo activar su ritmo en un tramo breve del segundo cuarto, hasta donde había llegado tras perder una ligera ventaja capitaneada por el cerebral Didac Cuso (12 puntos, 7 en el primer cuarto). Varios robos de Camarasa impulsaron su contraataque y un 7-0 que parecía que contrarrestaba la imperial presencia de Sidibe (7-6 en el primer cuarto). Pero fue una excepción en la pausada realidad del partido articulado por la zona del Canterbury y la falta de ideas para atacarla de un Barcelona que rebajó el flujo de sus cambios y acortó mucho la rotación, a cinco jugadores clave: Camarasa, Ignasi Moix, Didac Cuso, Adriá Cantenys y Fernando Andrade. Al otro lado, el Canterbury no se incomodaba en buscar repetidamente a sus dos mejores argumentos en este campeonato: Jonathan Kasibabu (25 puntos, 8 rebotes para 23 de valoración) y Bourama Sidibe (18 puntos y 17 rebotes para 37 de valoración). Así respondía a un Barcelona que no terminaba de arrancar por acierto de la zona canaria en un duelo que se mantenía como un baile entre enamorados, en distancias muy cortas.

Con las cartas marcadas, la partida llegó a su desenlace con el Canterbury por delante (50-52 a falta de 3 minutos) tras un parcial de 3-11. Fue cuando Castenys tomó la palabra. Un triple suyo desde la esquina y una canasta a asistencia del fugaz Camarasa repartieron los nervios por la grada. La defensa sobre los africanos, por delante, era buena, y el Canterbury erró su posesión. Camarasa buscó una bomba suicida, pero corrigió su desviado arco con un rebote ofensivo que fue oxígeno y una nueva cuenta de 24 segundos de la que Henrique sacó dos tiros libres, pero solo anotó uno (56-52). Sidibe contestó en la otra canasta aumentando la incertidumbre y el Canterbury cometió falta sobre Camarasa. El mejor base de la competición hasta este momento sintió el acero de la presión sobre sus muñecas y mandó el castigo de los tiros libres lejos del agujero del aro. Con ocho segundos, el partido daba una última opción al Canterbury, que atropellado hizo llegar a Kasibabu la pelota. El congoleño, apurado por la posibilidad de hacer pasos, no se atrevió a encarar a su par ni a lanzar de tres, y pasó a un compañeros que, acelerado por la responsabilidad y la buena defensa, tiró un triple descompensado que solo desembocó en la alegría del Barça y en el llanto de Kasibabu.

Barcelona (16+14+15+11): Camarasa (6), I.Moix (2), Cuso (12), Cantenys (19) y Andrade (10) –quinteto–. Barrera (2), X.Moix (5) y Pérez. Entrenador Marc Calderón

Canterbury (13+13+15+13): Fernández (3), Jiménez, Moreno (2), Kasibabu (25), Sidibe (18) –quinteto–. Rodríguez (2), González (4), Sánchez y Navarro. Entrenador: Santiago López

Incidencias: El presidente de la Federación Española de Baloncesto, el señor José Luis Sáez presenció el partido junto a Reynaldo Benito, presidente del Basket Zaragoza 2002, en el palco del Príncipe Felipe después de presentar el proyecto de colaboración Aragón 2011-2014 con la Federación Aragonesa de Baloncesto.

Estadísticas del partido

Joventut 75 Gran Canaria 53

El Joventut se volverá a ver las caras mañana sábado (13:00) con el Barcelona en la reedición de la final de la Liga catalana cadete –victoria blaugrana– después de cortar el paso al Gran Canaria. La Penya reaccionó a un inicio desacertado y desde su mejor intensidad defensiva y el concepto de pase supo señalar un trayecto hacia la victoria. Los problemas de faltas que tuvieron los senegaleses Mohamen Thiam y Mouhamed Barro debilitaron a los canarios hasta llevarlos a la obsesión arbitral y encajaron un poderoso parcial de 10-0 en el segundo cuarto sin ellos en pista que impulsó al conjunto de Badalona hacia el triunfo.

No es el Gran Canaria un equipo que se abrace con uñas y dientes al mastil que representan sus africanos. Son una nave con dos remos grandes, pero en la que todos bogan con fuerza. Su táctica es más elaborada y no va dirigida únicamente en llevar la pelota hasta Thiam y Barro sin ningún valor estético o falto de conceptos más elaborados. Son los senegaleses los que ejecutan en una buena mezcla de poderoso salto, velocidad y fundamentos trabajados, pero el resto son instrumentos principales, cada uno con su sonido. Todos ellos, como orquesta, fueron los responsables de un inicio avasallador, contundente (0-7), desarrollando jugadas de bloqueos que generaban ventajas bien aprovechadas. La Penya, que no incluyó a su mejor hombre, Agustí Sans, en el quinteto, sufrió hasta corregir la situación (1-10) de tener delante a dos físicos tan impontes. Dos triples de Gomila, un alero muy completo, cortaron la pájara y asfaltaron una pista de despegue por la que cogió velocidad la Penya. La prematura acumulación de faltas por parte de Gran Canaria llevó a la línea (9/12 en el primer cuarto) muy pronto a los jugadores catalanes y a Thiam al banquillo, circunstancia que aprovecharon los ‘penystas’ para seguir su segura marcha de vuelo. Un triple de David Iriarte a falta de ocho segundos terminaba de completar la remontada del Joventut (20-19).

El segundo cuarto no hizo más que agravar el ascenso verdinegro que había tomado el partido en los compases finales del periodo anterior. El Joventut subió el nivel defensivo, su fuerte, practicando una defensa más agresiva que le llevó a presionar en medio campo con contínuos traps, fruto de una conexión bien trabajada en los entrenamientos y jugadores con manos hábiles como Assalit o Sans. Mientras el Gran Canaria bajaba el gas confundido cuando contemplaba como sus dos jugadores más determinantes se tenían que sentar con tres faltas personales. Esas sensaciones se hicieron juego. En ambos lados de la pista se elaboraba un baloncesto divergente. En el de la Penya predominaba el pase y en el Gran Canaria de ‘bajitos’ sólo existía el bote. El Joventut sólo dejaba formar el ataque a los canarios con pocos segundos y la impaciencia llevaba a los exteriores amarillos a penetrar de forma poco convincente. La unión de ambos parámetros, la supremacía del movimiento del balón contra su atasco en la mano, dio como resultado que la Penya rompiera el partido (44-29 al descanso).

El Gran Canaria empezó el tercer cuarto con las mismas intenciones que comenzó el partido, pero con el lastre de ir a remolque en el marcador. El entrenador canario pidió ‘por Dios’ (ambos senegaleses son muy religiosos, musulmanes sufistas) que no cometieran falta. Un alley-oop de Thiam levantó al banquillo de Gran Canaria, que iniciaban el juego con doble bloqueo con sus dos africanos y corriendo, refugiado en una zona 1-3-1 denominada ‘aguilucho’. Pero la plegaria del técnico canario fue baldía. Nadie la escuchó más lejos del Príncipe Felipe. La cuarta falta de Barro y luego la de Thiam llevó al primero al banquillo y el pitido del árbitro se empezó a convertir en un trauma para el entrenador y los jugadores canarios. La Penya recuperó  la tensión defensiva y la efectividad de Agustí Sans, aunque fueron los aleros Gomila e Iriarte los que se encargaban de anotar desde casi todas las posiciones del campo. La ventaja se fue por encima de los 20 puntos ante la desesperación del Gran Canaria. Nunca más bajaría de esos guarismos.

En el último cuarto, el técnico grancanario recordó a sus jugadores que los partidos duran 40 minutos y tuvo varios gestos (unió a sus jugadores dispersos en el banquillo) que hablan muy bien de su carácter pedagógico. El de la Penya aprovechó su clara ventaja para rotar y dar descanso a los jugadores que al día siguiente se jugarían el campeonato con el Barcelona. La revancha y el honor de Badalona. Si no vencen, el Barcelona habla logrado el pleno este año en categorías de formación.

Joventut (20+24+12+19) Gomila (15), Assalit (1), Nogués (8), Ventura (7) y González (1) –quinteto–. Jofresa (2), Costa, García, Sans (13), Abalde (5), Iriarte (18) y Bauza (5). Entrenador: Francesc Redondo

Gran Canaria (19+10+11+13): Barro (14), Marrero (3), Portugués (6), Santos y Thiam (18) –quinteto–. Jaén (2), Díaz (1), Reillo (7), Perera, Santana (2) y Cousillas. Entrenador: Jesús Ponce.

Estadísticas

02
jun
11

Cuartos de Final: Canarias vs Cataluña


Gran Canaria 66 Estudiantes Lugo 59

En las playas de Dakar se agolpan los adolescentes en el atardecer. Las chicas son minoría. El mar es bravío y las mareas no invitan al baño. Los jóvenes se agolpan en la arena. El deporte llena cada grano. La lucha senegalesa copa casi todos los huecos. Los rectángulos en los que se juega al fútbol son imaginarios, casi como las destruídas camisetas de equipos de fútbol que los chicos africanos cuidan como una reliquia. En su espalda se leen nombres de otros chicos, como ellos, que han encontrado la fama y la riqueza en Europa. Sus ídolos. Su sueño. Hay pocas canchas cercas de las playas, pero en las que hay, los grupos se amontonan a la espera de su turno para echar una pachanga. Thiam era uno de esos chicos hasta que tuvo la opción de ir a Gran Canaria, a empezar a soñar despierto.

De todos los jugadores africanos que están copando la atención en este campeonato, quizá sea él, el ’17′ del La Caja, el que mejores fundamentos explota, el que tiene un lanzamiento de cuatro metros más ligero, el más regular, el que posee un tiempo de salto más ajustado, el que no solo se apoya en su imponente físico, fibroso pero desequilibrante, para hacer daño. Ayer, se medía con otro chico que está en España para soñar despierto, un congoleño llamado Gullit Mukendi, que terminó desarropado por la majestuosidad de Thiam (31 puntos, 23 rebotes y 44 de valoración). Su irrupción en el último cuarto, donde acaparó las canasta de su equipo, terminó de desquiciar a un Estudiantes que, huérfano de su torre africana (6 puntos y 11 rebotes) se valió de sus exteriores y su acierto triple para no agarrarse a la sorpresa, la misma que un día había firmado derrotando al Valencia y entrando entre equipos ACB y el Canterbury, en cuartos.

El partido llegó igualado a esos últimos diez minutos por el empeño de los lucenses en no dejarse llevar. Ese espíritu fue gestado en el minuto final antes del descanso cuando lograron encadenar ocho puntos para irse sólo dos abajo (28-30). Neutralizado Mekundi, un jugador al que le faltan muchas clases de técnica individual y de conocimiento del juego (su posicionamiento en el ataque es en ocasiones caótico), eran Brais Gago, Simón Cuba, Roberto Abuín y Segi Quintela los que agarraban con sus triples (lanzaron 35 entre los cuatro) a la opción de pasar a semifinales. Con ese comportamiento de los chicos gallegos, el Gran Canaria tuvo dudas y fue a rebufo durante todo el tercer cuarto.

Thiam no perdió la fe. Dice su entrenador Jesús Ponce que tanto él como su compatriota Mouhamed Barro (15-13, ayer) no se saltan un rezo como buenos musulmanes. No perdieron ayer esa fe en la victoria y capitanearon, sobre todo Thiam, la reacción del Gran Canaria en un último cuarto donde Mekundi se vió sobrepasado por su hermanos de continente. La trascendencia de el juego de los dos senegaleses en el Gran Canaria es patente en la suma de sus anotaciones (46 de 66 puntos). Thiam, como si estuviera en una de esas playas de Dakar, ahora espera su turno para volver a jugar.

Estudiantes Lugo (13+15+22+9): Gago (15), Cuba (10), Abuín (6), Rodríguez y Mukendi (6) –quinteto–. Piedracoba, Pérez, Fernández, Quintela (14), Conde, Méndez (8) y Couselo. Entrenador Sisenando Peinó

La Caja de Canarias (19+11+16+20): Barro (15), Marrero, Reillo (3), Santana (2) y Thiam (31) –quinteto–. Jaén, Díaz, Perera, Cousillas (2), Portugués (9) y Santos (4). Entrenador Jesús Gonzalo Ponde

Real Madrid 51 Badalona 84

Hay varios jugadores que están sobresaliendo en este campeonato. Los hay que ya dieron de hablar hace un par de semanas en el Junior en tierra gallegas. Agustí Sans, del Joventut, fue uno de ellos. Anotó diez puntos en la final de Porriño ante el Barcelona. Ahora, como líder de su generación, de la cadete, quiere resarcirse y enmendar en Zaragoza lo que no lograron sus mayores: evitar el doblete de formación para el club blaugrana.

Esa exigencia de estar siendo vigilado por todos, que espera que haga algo espectacular, es una presión que no aguantan todos los jugadores cadetes, poco acostumbras a las situaciones críticas y llenos de preguntas en su juego. Sans mantiene una madurez impropia de su edad. Al salir a la pista ante el Real Madrid, en cuartos, no temía nada, sabía su papel, que debía comandar a la Penya hacia la siguiente ronda. Diez puntos y un asistencia llevaron su firma en el contundente parcial de 2-14 en cuatro minutos con los que el Joventut, como el Barcelona unas horas antes ante el Estudiantes, zanjó de una descarga de electricidad su pase a semifinales.

La exhibición de Sans fue suficiente para paralizar a un Real Madrid que parecía ser más débil en el primer vistazo. La diferencia física era visible. Parecían niños pequeños contra otros algo más grandes. Un equipo más hecho contra otro menor. Un candidato al título contra otro que no lo es. No es que el Madrid sea un mal equipo, pero sí es peor que el Joventut. No tiene su polivalencia, su trato táctico, su conciencia colectiva, no tiene tampoco a ningún Sans. Tien un buen base como es Alberto Martín, cuyo cuerpo puede ser su peor enemigo, pero no tiene un bloque como el del Joventut, encaminado a jugarse la gran final ante el Barcelona si supera mañana al Gran Canaria.

La zanja cabada en el primer cuarto (11-23) fue engrandecida en el tiempo. El Madrid no logró ganar ningún parcial, pese a que se empeñó en hacer algo, defendió agresivo en diferentes dibujos y tuvo acierto exterior (38% de tres) y nada interior (27% de dos). Consumido por el nerviosismo y el no saber qué hacer ante el Joventut, se consumió en las derrotas (24) y en la impotencia para recuperar terreno ante un equipo que no frenó en su impulso, estando Sans o no en pista, con jugadores con un rol definido y que interpretan el baloncesto como una composición colectiva.

El dominio badalonés llegó a reflejarse en un marcador que expresaba la dureza del momento par alos chicos del Madrid, que hasta entonces habian tenido un camino demasiado plácido por Zaragoza. El Joventut, que había sufrido ante Canterbury y tenido que exprimirse ante Baskonia, no redujo las revoluciones y obtuvo en Gomila y Nogués dos anotadores solventes, en Assalit, a un base con mando y buena mano, a Iriarte y Abald, a Jofresa, a Bauza… a todos hasta completar un buen partido (7 pérdidas solo para la Penya) sin respuesta para el Madrid.

Real Madrid (11+15+10+15) Martín (6), De la Blanca (9), Vivas (2), Gil (10) y De Miguel –quinteto–. Gómez (10), Calle, Ruiz (7), Moreno (3) y Pozuelo (4). Entrenador José Luis Pichel

Joventut (25+20+19+22) Gomila (13), Jofresa (4), Sans (15), Assalit (9) y González (2) –quinteto–. Costa (8), García, Abalde (8), Iriarte (5), Nogués (13), Ventura (2) y Bauza (5). Entrenador Francesc Redondo

Unicaja 61 Canterbury 68

El Unicaja de Málaga concluyó su visita a Zaragoza en cuartos de final, ronda que no pudo superar porque se encontró con una fuerza de la naturaleza. Y algo más. La potencia del congoleño Jonathan Kasibabu fue terminal para un cuadro malagueño que no cejó en su empeño de paralizar a los dos africanos del Canterbury, y lo logró con Bourama Sidibe (sólo 6 puntos en un 2/7 más 17 rebotes). Pero ayer no fueron ellos los determinantes. Los triplistas apostados para aprovechar los huecos de la defensa andaluza cosieron a triples al Unicaja (10/22 de tres). Los canarios se encontrarán con el Barcelona en semifinales, ya en el Príncipe Felipe, y la expedición del Unicaja partirá hacia Andalucía con la cabeza bien alta y con la maleta de la experiencia bien cargada para el año que viene. Hay que recordar que el Unicaja competía en este campeonato con la generación de 1996, que el próximo curso aún será cadete. Bueno, Kasibabu y Sidibe, también.

Sería metir negar que la presencia de Kasibabu volvió a condicionar el ataque y la defensa del Unicaja, pero olvidarse de mencionar a los compañeros canarios de Kasibabu y Sidibe sería faltar a la verdad. Su puntería en la línea de tres fue letal par aun Unicaja que no presentía que el peligro del Canterbury fuera más allá de sus dos imponentes africanos de dos metros.

Sabiéndose lo que se jugaba, Rafael Piña introdujo en su quinteto a los tres jugadores de segundo año que han completado el grupo en Zaragoza, para dar más aporte físico a la batalla que esperaba bajo los tableros. Los primeros compases fueron de tanteo, con los pívots del Unicaja muy atentos para anticiparse a los pases que tenían como destinatario los dos africanos del Canterbury. Y no fue anecdótico que los canarios tomaran su primera ventaja en el marcador cuando Kasibabu se fue de la pista cojeando, una lesión que luego no repararía más alarma (11-6, min.5). En su ausencia, la salida de Domantas Sabonis y la búsqueda del pase extra para eludir la intimidación del senegalés Sidibe sirvieron para que el Unicaja recuperase la igualdad, aunque un triple imposible desde su campo de Alberto Moreno puso el definitivo 14-10 con la bocina zumbando (min. 10).

Recuperado Kasibabu, el congoleño se apresuró a tomar protagonismo. El Canterbury empieza muchas ataque con el en la posición de ’1′, en la frontal del aro, y si recibe y le flotan, él no se corta en lanzarse un triple. Anotó de forma consecutiva dos de los cuatro que reflejaban ayer su estadística con una suspensión inalcanzable para un taponador y con estos proyectiles se propulsó la ventaja del Canterbury (22-12). Para remendar el agujero, Rafael Piña propuso la misma zona 2-3 que en octavos había colapsado al CBZ y tuvo sus frutos. Cerrados atrás, el Unicaja pudo suministras de rebotes su contragolpe, con el que, pese a las numerosas sanciones de pasos, fracturó la racha del rival y se colocó 24-22.

El Unicaja había respondido hasta ese momento a todas las situaciones de peligro. Centrado en cortar el suministro de balones a los postes, con buenas ayudas, y en no permitir segundas oportunidades, descuidó al resto de jugadores del Canterbury, que estuvieron muy afortunados en el tiro. Alejandro Jiménez sería el responsable de los dos siguientes tirones con los que el Canterbury puso en jaque a un Unicaja atemorizado para penetrar o aproximarse al aro, salvo Domantas Sabonis, que logró neutralizar una nueva ventaja canaria. Un nuevo triples de Jiménez y otro de Sánchez (41-31) provocaron un nuevo movimiento táctico del Unicaja, que insistió en una presión que sacó muy bien el Canterbury. Un mate impresionante de Kasibabu colocó de nuevo la diferencia en diez puntos (51-41) a falta de un cuarto.

El mazazo psicológico se visualizaba en el rostro de los chicos del Unicaja, pese a que sus compañeras del Marbella intentaban animarles desde la grada. Sin embargo, un nuevo tiempo muerto del Unicaja (55-43) sirvió para espolear a los malagueños y, en especial, a Samuel Santoro, que se puso al equipo sobre sus espaldas. Tres triples del jienense y otro de Enrique Cortés sirvieron para creer (61-58) y dar un último latido de vida al Unicaja. Pero la quinta falta del propio Santoro y la venganza de un nuevo triple de Alejandro Jiménez rompieron el efecto. No del todo, porque a falta de 20 segundos, el combativo Alvaro Blanes tuvo dos tiros libres para poner a su equipo a uno, pero falló ambos y, en la siguiente jugada, el Unicaja cometió una antideportiva que terminó de cerrar el partido y su participación en este campeonato, una gran experiencia para el año que viene.

Canterbury (14+15+22+17): Rodríguez (3), Jiménez (14), Kasibabu (27), Sánchez (6) y Sidibe (6) –quinteto—. Fernández (5), González, Moreno (7), Vega y Navarro. Entrenador Santiago López

Unicaja (10+14+17+20): Montoro (17), Moreno, Aguado, Blanes (4) y Guerrero (2) –quinteto–. Pérez, Jiménez (1), Cortés (11), Alonso (11), Saboni (13) y Mendiola (2). Entrenador Rafael Piña.

Barcelona 73 Estudiantes 45

El Barcelona pasa a semifinales tras imponerse con contundencia al Estudiantes, al que le costó digerir ir por detrás en el marcador desde el principio y al que los nervios y la precipitación le llevaron a estrellarse ante un Barcelona muy serio y motivado. El ritmo de Bernat Camarasa (8 puntos y 7 asistencias) y la anotación procedente de los aleros blaugranas no pudo ser paliada por un Estudiantes que fue todo corazón.

El Barcelona salió muy intenso a la pista central del Siglo XXI enchufado a la energía voltaica que dispone Bernat Camarasa. Dos robos suyos contribuyeron a que, en el primer minuto, los catalanes dispusieran de una renta de 6-0 que proporcionó confianza a unos y hundió en las dudas a los colegiales, que ardaron un buen rato en serenarse e intentar generar jugadas que potenciaran sus ventajas.

Cuando se retiró Camarasa, el daño ya estaba hecho (13-3, min. 5) y el Estudiantes seguía perdido en un laberinto de tiros precipitados y muchos triples guiados por la ansiedad de una diferencia que el Barcelona iba cimentando en contragolpes o acciones que terminaban cerca del aro de sus aleros, Castenys, Barrera y Cuso, preferentemente, y que pronto le proporcionaron la segunda opción de los tiros libres (26-9, min, 10).

El Estudiantes ya tenía para entonces todos los síntomas de un equipo ansioso, que se ve por detrás en el marcador ante un rival que no le suelta del cuello. Con contínuos cambios tácticos (probó varias zonas de forma esporádica ante el mal día de los tiradores catalanes: 0/8) y de hombres, Enmanuel Hernández pretendía configurar un quinteto que le diera la agresividad en defensa. La salida de Juan Calderón, que el día anterior había corregido esa deficiencia ante Murcia (25 puntos en octavos), fue un pequeño bálsamo (30-17), pero el Barcelona seguía cerrando la puerta de la rápida transición al rival, así que la fórmula no podía repetirse, y sólo encontraba vida en los rebotes ofensivos. Además, al mínimo susto, Marc Calderón paró el partido y volvió a colocar a Camarasa en la pista para ganar un ritmo que se perdía sin él (38-21, min.20).

En la segunda parte, el Estudiantes luchó con todo su corazón, pero con poca cabeza y seguridad en si mismo, dilapidado por las prisas de un marcador adverso que nunca pudo entornar. La aceleración sirvió para mantener una defensa mucho más comprometida, pero no para bajar de la barrera de los diez puntos de diferencia. La única vez que se acercó a ese cerco fue cuando, sin la oposición del brasileño Henrique y con Camarasa descansando tras un tremendo costalazo, los chicos del Estudiantes se acercaron al aro y Ander Martínez anotó un triple (46-34, min 27), la que era la solución más repetida y menos productiva (2/27 de tres).

El Barcelona no dio opción en ningún momento (8-3 tras un tiempo muerto), centrado en hacer su juego y con el acierto de Ignasi Moix (retirado cuando faltaba un minuto para recibir una ovación), el gemelo de Xavier, en los 1×1 que disponía para finalizar las jugadas, cada vez más largas (11 puntos en la segunda parte). Estudiantes seguía estrellándose una y otra vez contra la defensa de un motivadísimo Barcelona, que celebraba cada acción como si estuviera el resultado en vilo. Emmanuel Hernández recordó a sus jugadores que el partido duraba 40 minutos y finalizó el encuentro con una presión a todo campo y felicitando a sus jugadores por la temporada, por su sacrificio, por su esfuerzo.

Barcelona (26+12+12+23) Ignasi Moix (13), Camarasa (8), Cuso (12), Andrade (8) y Cantenys (12) –quinteto–. Barrera (11), Xavi Moix (4), Martín (1), Saborido (4), Pérez (2) y Rodríguez. Entrenador: Marc Calderón

Estudiantes (9+12+15+9) Ramón (2), Antúnez (11), Bermúdez (2), Djurasinovic (4) y Martínez (5) –quinteto– Calderón (3), Martín, Orenga (6), Muñoz (4), Jiménez, Franco (4) y Krüger (4). Entrenador: Enmanuel Hernández.

Resultados de hoy

Estudiantes 45 Barcelona 73 Estadísticas

Canterbury 68 Unicaja 61 Estadísticas

Estudiantes Lugo 59 Gran Canaria 66 Estadísticas

Real Madrid 51 Joventut 84 Estadísticas

Semifinales

Barcelona — Canterbury

Gran Canaria — Joventut

01
jun
11

Octavos de final: Kasibabu y Sidibe empequeñecen al CAI


Canterbury 52 CAI Zaragoza 48

Sidibe y Kasibabu, con sus compañeros

En uno de los debates abiertos en el baloncesto nacional se discute sobre dos nombres: Mirotic e Ibaka. Son apellidos que a un abuelo le costaria pronunciar. ‘Quién dice que es’. La elección de uno de los ‘naturalizados’ para celebrar con España el Europeo es uno de los dilemas que se abren sobre la cabeza de Sergio Scariolo. Nikola y Serge son españoles como uno nacido en Esplús o en Archidona. Viven o han vivido en España, donde se han hecho jugadores de baloncesto. Son producto de la cantera española, de su inversión, del trabajo de técnicos, de los medios de los clubs, del esfuerzo de las federaciones. Son producto también de los nuevos tiempos, de la globalización de la información, de la eliminación de barreras inaccesibles, de la exportación de talento más allá de las fronteras. Sin entrar en valoraciones morales o éticas, en visiones positivas o negativas de traer a España a un chico de 14 o 15 años desde un país diferente (¿darle una oportunidad o apartarle de su familia?), la inclusión de chicos extranjeros, como fueron Ibaka y Mirotic, en los equipos de formación españoles está condicionando el desarrollo de las competiciones. Aquel que pueda ‘becar’ a uno de estos chicarrones de dos metros (todos son pívots de una estructura adulta) pasa de ser un equipo más a ser una potencia. Es algo totalmente lícito.

El Canterbury Lions es un club de baloncesto de un colegio de Las Palmas que cuenta con unos 1.000 alumnos, una octava parte de los habitantes de Quintanar, cuyo equipo fue apeado de la competición por un 0-3 jugando con chicos de la comarca. Esta temporada, el Lions ha arrasado en las competiciones canarias, demostrando el buen trabajo de su cantera. En su equipo cadete, que ha superado al ACB Gran Canaria, juegan dos africanos: un congoleño de 15 años, Kasibabu, y un senegalés de 14 años, Sidibe. Es el único equipo del Nacional que compite con diez jugadores, porque se lo permite la presencia de estos dos físicos imponentes. La pareja de colosos puso contra las cuerdas al Joventut, la cantera con mayor presencia en su equipo ACB, y ayer se merendó al CAI Zaragoza, el equipo que participaba en la competición como el campeón de la federación organizadora, la aragonesa. Sin los dos africanos, difícilmente se hubieran dado estos resultados.

Kasibabu tiene unas espaldas espectaculares y le gusta gesticular. Sidibe es un filamente, un gemelo de sus compatriotas Barro y Thiam, que juegan en el vecino Gran Canaria. Kasibadu se fue ayer a unos ‘modestos’ 18 puntos y 12 rebotes. Sidibe fue el MVP del partido (10 puntos, 20 rebotes, 3 asistencias, 6 tapones) con 29 de valoración. El CAI, al completo, hizo 33. Marcos Portalez, el mejor pívot maño, se fue a casa eliminado y con un -5.

Pero todas estas matemáticas son diminutas comparadas con la inmensa sensación de miedo, de susto, que meten en el cuerpo cuando uno o los dos están defendiendo. Esta presencia real e imaginaria (qué pasará si penetro, la fantasía del tapón recibido) delimitó el ataque del CAI a tiros lejanos o acciones precipitadas y provocó que su defensa se cerrase hacia ellos, abriendo espacios para que los otros Lions, los menos vistosos, anotaran triples decisivos, levantando la mano y pidiendo su protagonismo (4/9 en triples).

Podríamos hablar en esta crónica de cómo el Canterbury amasó su ventaja en el segundo cuarto, cuando Portalez estaba sentado en el banquillo con tres faltas. O cómo el CAI se encomendó a Juan Zubizarreta y el pelirrojo y batallados Alberto López para creer en una remontada imposible. O cómo un triple de Zubizarreta y una canasta de Garfella más falta (no anotó el libre) hizo soñar con una agónica opción con pocos segundos para el final. O de la simple y arcaica forma de atacar que el Canterbury propuso, bombeando balones para que unos de sus colosos rematase como Urzaiz. O señalar con boli rojo el 16/72  en tiros del CAI. Podría escribir muchas cosas, describir todas las jugadas, recitar la estadística al dedillo, pero todo resultaría excesivo cuando, simplemente, se puede escribir dos apellidos: Kasibabu y Sidibe.

Canterbury (14+16+10+12) Moreno (3), Kasibabu (18), Sánchez (6), Navarro (2) y Sidibe (10) –quinteto–. Rodríguez, Fernández (5), González (2), Jiménez (6) y Vega. Entrenador: Santiago López.

CAI Zaragoza (14+7+12+15) Portalez (4), López de Silanes (16), Zubizarreta (22), Hernández y Querejeta –quinteto–. Molina (2), Pablo, Alocén, Gispert, Jaime y Garfella (4). Entrenador: Carlos Pardo

Estudiantes 71 Murcia 57

Juan Modesto Calderón es, hablando mal pero claro, una mosca cojonera. No es muy alto, pero tampoco un bajito. En su físico lo que más destaca es su pelo, enredado en rizos que caen a su antojo por su frente. La libertad de su cabello parece transmitirse a su juego, inteligente y audaz por igual, intrépido y valiente, un espíritu que le sirve para trazar la línea adecuada para marcharse de su defensor y serpentear entre las alturas para atrapar un rebote. Esa habilidad le valió ayer para ser el líder (25 puntos y 6 rebotes ofensivos) de un Estudiantes que explotó el débil balance defensivo y su pobre respeto al rebote ofensivo de un Murcia que no se dejó ir en ningún momento.

El encuentro tuvo fases verdaderamente divertidas. El Murcia es un equipo que juega bonito un baloncesto sin sistemas, con cuatro o cinco jugadores abiertos y con un escolta muy potente como Joel García. Jugando sin pívot porque los tenía cargados de faltas, con tres triples seguidos, los murcianos lograron irse (17-22) en el segundo cuarto.

Estudiantes no encontraba su juego, pero el susto le sirvió para despertar. Fue Calderón quien apretó el despertador y, entonces, con su energía, sus compañeros se pusieron a defender. Era la primera premisa que Emmanuel Hernández propuso en el tiempo muerto. La segunda versaba sobre lo ocurrido en la única derrota que hasta entonces había sufrido Murcia. Fue en la primera jornada, ante Valencia, que le cosió a balazos de contragolpes por su deficiente balance. Lo mismo hizo el Estu, defender y correr. Y no paró hasta quebrar la resistencia murciana, que ya no encontraba tan alegremente a sus tiradores ni a Joel García, muy vigilado.

En los dos primeros minutos del tercer cuarto y con esta fórmula, el Estudiantes puso tierra de por medio (37-27). El Murcia no encontraba soluciones ante la activa defensa madrileña y su letanía en el balance y para cerrar los rebotes era castigada, especialmente, por Calderón. El resultado del tercer cuarto (26-16) sería decisivo y terminal para las aspiraciones de un Murcia que luchó hasta el final, aunque ya era demasiado tarde.

Estudiantes (11+18+26+16): Martín (4), Bermúdez (9), Djurasinovic (3), Kruger (6) y Martínez (7) –quinteto–. Ramón (2), Calderón (25), Orenga (5), Muñoz (2), Antúnez (3), Jiménez (2) y Franco (3). Entrenador Emmanuel Hernández

CB Murcia (8+17+16+18) J.García (17), Sánchez (6), Gómez (2), Vicente (3) y Sáez –quinteto–. Belmonte (2), V.García (4), Saura (9), Pujante (3), Lucas (6), Carrillo y Sarrías (5) Entrenador: Javier Martín

Barcelona 105 Easo 55

Ignasi y Xavier son idénticos. Es difícil saber quién está jugando en cada momento y podrían ser intercambiables perfectamente. Hay que fijarse bien en su dorsal para no equivocarse. Hay a doce chavales de San Sebastián a los que no pegarían el cambiazo. El puño cerrado de Xavier cada día que anotaba uno de sus 6 triples será el agrio recuerdo que se llevarán del Campeonato de España cadete, ese en el que el Barcelona les eliminó el octavos. Pero es cruel que se queden solo con eso, porque también hubo una cara bonita, la de un grupo que le plantó cara a uno de los grandes favoritos y que le hizo poner la máquina al máximo de revoluciones para derrotarles. Tanto que, mediado el primer cuarto, Easo era el que se imponía (5-10) y generaba dudas en un Barcelona que encontró en la muñeca de Xavi Moix su salvación. Tres triples consecutivos rompieron la baraja de un Easo que no renunció a la defensa individual y que en ataque se mostró muy ordenado y convincente cuando la pelota estaba en manos de su base, Beñat Hevia (15 puntos) y de ese grandullón infatigable en cuya camiseta se lee su apodo ‘Urtxu’. Jon Urtxulutegi es buen heredero de David Doblas.

El Barcelona pegó el acelerón porque tiene un base que tiene esa velocidad extra que pocos jugadores tienen en este campeonato. Su decisión y visión de juego antecedía el movimiento perfecto, habilitando a Moix que, paciente y siempre libre de marca, martilleaba desde una esquina. En esos momentos de desorientación vasca, el brasileño Fernando Henrique hizo valer sus centímetros y recogía todo aquello que Moix y Camarasa no enviaba dentro de la cesta.

Si al descanso la diferencia ya apuntaba hacia la claudicación del Easo, el Barcelona se aseguró de aniquilar cualquier duda con una intensidad que no supieron paliar los jugadores vascos. Con Hevia e Urtxu paralizados (sólo 6 puntos de ambos en el segundo periodo), el Easo apenas anotó 15 puntos en 20 minutos, mientras que Marc Calderón desplegaba toda su artillería, que es mucha (siete jugadores superaron la decena de puntos y Moix acabó con 20).

FC Barcelona (23+32+31+19) Ignasi Moix (8), Camarasa (14), Cuso (12), Henrique (12) y Castenys (10) –quinteto– Barrera (13), Xavier Moix (20), Martín (2), Saborido (1), Pérez (2), Rodríguez (11). Entrenador Marc Calderón

Easo (20+20+7+8) Hevia (15), Sa Silva (3), X.Sarasola (3), I.Sarasola (8) y Urtxulutegi (18) –quinteto–. Ibarloza (2), Ormaetxea, Maiz, Alonso (4), Sánchez, Pino y Landa (2) Entrenador Gerardo Pérez

CB Zaragoza 47 Unicaja 67

Sabiendo sufrir, que es como se forman los equipos, el Unicaja selló ayer su acceso a los cuartos del Campeonato de España Cadete de Zaragoza al deshacerse del CB Zaragoza (47-67). La diferencia de veinte puntos no refleja para nada el valor de un triunfo que fue elaborado con paciencia ante un rival que jugó sus cartas (una zona 2-3). Pero el inteligente movimiento de Rafael Piña, introduciendo el mismo dibujo defensivo (zona 2-3) que su rival y la mejor circulación de la posesión, marcando balones dentro para generar la primera ventaja, supuso que los malagueños pudieran romper la resistencia aragonesa (44-47, min. 30) en el cuarto definitivo y avanzar hasta la serie de cuartos donde espera, a falta de su enfrentamiento esta tarde, el CAI Zaragoza o el Canterbury Lions.

Al Unicaja le costó hacerse con el control del partido hasta que no encontró la templanza suficiente para atacar la zona cerrada que su rival le planteó desde el minuto 6. No era algo nuevo, porque el CBZ se había colado así en la ronda de eliminatorias venciendo al Sant Josep balear y con la misma táctica, el Unicaja había cedido en las semifinales del Campeonato de Andalucía ante el Jaén CB y casi pierde su puesto en el Nacional ante El Palo.

Los zaragozanos atacaban con inteligencia. Sacaban a los interiores andaluces a posiciones exteriores para jugar un 1×1 y, especialmente, Ibra hacía daño con sus pausados movimientos ante pares más lentos. El jienense Samuel Montoro era en los primeros momentos el referente malagueño con su actividad, que le valió para robar o rebotear en ataque, pero como el resto de sus compañeros, no encontraba el acierto exterior (terminó con 0/7).

El intercambio de parciales se sucedió hasta que el Unicaja tuvo la primera oportunidad de romper el partido tras cuatro minutos en los que no se movió el marcador (14-17). Fue con sus dos hombres más grandes en pista (Rubén Guerrero y Sergio Mendiola) y barriendo ambos aros, cuando el Unicaja forzó un 0-6 (14-23) y obligó al tiempo muerto del CBZ que abusaba del bote.  Intentando aprovechar esta situación, el Unicaja subió las líneas para presionar, pero su mala ejecución ayudó a que el equipo aragonés se impulsara en rápidas transiciones para deshacer la desventaja. El parcial de 0-9 fue rematado con un triple de Stefan Tanasie, respondido por otro de Enrique Cortés con el que se llegó al descanso (23-26).

El tercer cuarto empezó con la misma dinámica que el anterior. Ibra castigaba abierto a los defensores malagueños y con siete puntos seguidos del aragonés se entró en un intercambio de canastas que escondía el mejor temple de los malagueños para atacar la defensa maña a falta de los últimos diez minutos (44-47).

En el descanso entre cuarto, Piña sacó el manual del buen entrenador y copió de su adversario su estrategia. Aplicó la misma zona que estaba sufriendo (2-3) y cegó el ataque aragonés, que no pudo anotar una canasta en juego hasta el minuto 37. Ese movimiento repercutió al otro lado, donde la confianza de la defensa produjo paciencia en el ataque y, con ello, los fantasmas de un final apretaron se disiparon. Conduciendo el balón hacia posiciones interiores, donde siempre estaba ocupado el poste bajo y el alto, el Unicaja halló la ventaja necesaria para anotar desde dentro o sacar fuera para habilitar un triple abierto, donde ahora sí, Francis Alonso estuvo acertado con dos conversiones. Con un nuevo tiempo muerto del CBZ, Piña introdujo de nuevo la presión, que ahora sí tuvo su efecto. Dos pérdidas  consecutivas derivaron en dos bandejas de Samuel Montoro, ante la mirada del seleccionador Diego Ocampo, y la apertura de una brecha (45-56) por la que el adversario se fue diluyendo en pérdidas (32 en total) y un crecido Unicaja penetró para rematar la faena e introducirse en los cuartos de final.

100×100 Basket CBZ (14+9+21+3) López (2), Tenasie (9), Dione (19), Cobos (2) y Navarro (2) –quinteto–. Cebado, Lou, Medina (4), Solanas, Gallardo, Gaudo (4) y Ferrando (5). Entrenador José Antonio Martín

Unicaja 96 (17+11+19+20) Montoro (14), Moreno, Sabonis (6), Aguado (8), Mendiola (12) –quinteto– Pérez (2), Cobo, Jiménez (4), Cortés (8), Alonso (9), Blanes (2) y Guerrero (2). Entrenador Rafael Piña

Baskonia 33 Joventut 66

La Penya se mostró muy solvente para superar a un Baskonia que volvió a utilizar una rotación muy corta (cinco jugadores jugaron más de 32 minutos). Tras los apuros sufridos la jornada anterior ante el Canterbury, el conjunto catalán se centró en provocar un cortocirtuito en el ataque vasco secando a su mejor jugador, Carlos Martínez (sólo 3 puntos en 1/13 en tiros y -8 de valoración). Esta atención produjo que el ataque baskonista se canalizara hacia el otro becado, el senegalés Ilimane Diop, que por sí solo lanzó más veces que el resto de compañeros en pista, a excepción, claro de Carlos Martínez. Diop se fue hasta los 20 puntos, pero poco importaba porque el resto no sumaban.

No obstante, no fue hasta el tercer cuarto y un parcial rotundo de 16-0 cuando el Joventut se pudo marchar definitivamente y pensar en la próxima eliminatoria donde, previsiblemente, le espera un hueso más duro de roer, el Estudiantes de Lugo, que ayer eliminó al Valencia.

Esta victoria se puede interpretar como el éxito de un modelo, el de la Penya, que edifica equipo con buenos jugadores (Agustí Sans anotó ayer un 4/6 en triples) ante el, también lícito, ideario del Baskonia, que prefiere formar jugadores de futuro. Apuntar que dos de los becarios que tiene el conjunto vasco no pudieron jugar el torneo al imperdírselo sus federaciones de origen pare evitar su nacionalización.

Baskonia (7+9+9+8) Ayala (1), Zuazua (5), Romano (2), Martínez (3) y Diop (20) –quinteto–. Sanz, Vicario (2), Rodriguez, Bardaji, Negrín y Medina. Entrenador Jesús Luis Pérez de Albéniz

Joventut (9+15+21+21) Gomila (4), Jofresa (7), Assalit (5), Iriarte (8) y Bauza –quinteto–. Costa (2), García (8), Sans (14), Abalde (3), Nogués (5), Ventura (8) y González (2). Entrenador Francesc Redondo

Real Madrid 65 Blancos Rueda 37

El Real Madrid logró su pase a los cuartos, donde le espera el Joventut, después de derrotar al Blancos de Rueda de Valladolid. El equipo de José Luis Pichel controló el encuentro desde el principio y mantuvo una renta cómoda de diez puntos después de conseguir un parcial de 0-18 entre el primer y el segundo cuarto gracias a su trabajo colectivo y pese a su mal día en los lanzamientos (17/45 t2 y 4/26 t3). Sin embargo, el acierto de los vallisoletanos era aún más deficiente y sus dos jugadores más destacados durante la fase de grupos, Daniel Astillero y Mario Rodríguez estuvieron por debajo de su nivel.

Resultados

100×100 Básket CBZ 47 Unicaja 67

Baskonia 33 Joventut 66 Estadísticas

Barcelona 105 Easo 55 Estadísticas

Real Madrid 65 Blancos de Rueda 37 Estadísticas

Estudiantes 71 Murcia 57 Estadísticas

Estudiantes Lugo 71 Valencia 69 Estadísticas

CAI Zaragoza 48 Canterbury 52 Estadísticas

Gran Canaria 57 Cajasol 50 Estadísticas

Cuartos de Final

Joventut — Real Madrid

Unicaja — Canterbury

Barcelona — Estudiantes

Estudiantes Lugo — Gran Canaria

31
may
11

Tercera jornada: Kasibabu contra el mundo


Canterbury 52 Joventut 58

El Canterbury School es un colegio situado en Las Palmas. En su ideario reza esta frase como uno de sus objetivos pedagógicos: “Animar a nuestros alumnos a que se consideren ciudadanos del mundo con un deseo de promover el bienestar de todos sus habitantes”. Su web resalta que el 15% de sus alumnos son extranjeros. Uno de ellos es diferente. Es Jonathan Kasibabu, un congoleño que pasaría por el padre de la mayoría de los colegiales del Canterbury. Mide más de dos metros y es del Congo. Desde allí llegó a Las Palmas hace más de un año para jugar al baloncesto. Ahora tiene 15 años, pero como siempre le ha pasado, destaca en campeonatos poblados de otros niños que no parecen niños, pero sí son mayores, sin serlo. Porque la supremacía de este al que los titulares facilones compararán con Ibaka o Biyombo, otros diamantes extraídos de África para jugar en España, es absoluta. Ayer, la seguramente mejor cantera de España, la del Joventut, en el partido que decidía el primer puesto del grupo H, sufrió la indecible para extinguir todos los fuegos que desata esta fuerza de la naturaleza.

A su lado juega otro chico africano, el malí Boudama Sidibe, más delgado, pero igual de alto, infantil de segundo año y que ha llegado hace unos meses a Canarias. Ambos condicionan tanto el juego que hasta una potencia con jugadores como Agustí Sans, Marc Bauza, David Jofresa… estuvieron contra las cuerdas por no saber franquear su dictadura física.

Los compañeros de Kasibabu y Sidibe saben que tienen que ponerles la bola lo más cerca del aro, que ellos ya se apañan, o lanzar sin complejos, porque el rebote ofensivo, si no es suyo, es raro, raro, raro. Y atrás, una zona (primero una 2-3 y luego una 1-3-1) es suficiente para que cualquier lanzamiento sea intimidado e invitar al rival a vivir en el perímetro. El Joventut movió bien la bola, hizo lo que tenía que hacer, pero sus lanzadores estaban encasquillados por la presión y no acertaban (3/15 de tres en la segunda parte), mientras Kasibabu, solito (27 puntos, 19 rebotes… 37 de valoración), remontó los diez puntos de diferencia en el tercer cuarto y forzó al máximo la maquinaria verdinegra, atorada por un tronco robusto.

Pero hasta Kasibabu se cansa, como todos, y, agotado de afrontar triples marcajes, pidió el cambio cuando faltaban dos minutos y el partido estaba en vilo, aunque cometió la quinta falta antes y terminó animando a sus compañeros de aula desde la banda, esos, los ‘normaluchos’ (Canterbury sólo presentó ayer diez fichas) que aún tuvieron un triple para empatar el partido. Pero eso ya era cosa de humanos.

Canterbury (17+10+20+5): Moreno, Kasibabu (27), Sánchez, Navarro (2) Sidibe (11) –quinteto–. Rodríguez (6), Fernández (1), González (2), Jiménez (3). Entrenador S.López.

Joventut (18+15+12+13): Gomila (5), Jofresa (6), Assalit (8), Nogués (6) y González (6) –quinteto–. Costa (6), Sans (6), Abalde, Iriarte (3), Ventura (4) y Bauza (8). Entrenador: F. Redondo

Sant Josep 84 CB Zaragoza 91

Era una final. Su final. Una que permitía al ganador avanzar de casilla y al perdedor le cortaba el paso al Siglo XXI. Y los ingredientes de una final son los que son. Y si aliñas otros, pues no te sale lo mismo. Una pizca de pasión, dos cucharadas de incertidumbre, un chorreón de tensión… Y de la cocina de Utebo salió un dulce CBZ-Sant Josep con guinda maña. Esas siglas que significan básket y cantera (el club que elevó a Zaragoza en la ACB y se mantiene de criadero) se medirán mañana a Unicaja en octavos.

El CBZ movió su primer peón en forma de zona press (2-2-1) que no provocó el pánico esperado y fue finiquitada para resguardarse en la guarida de la 2-3. Pero antes de lograr su formación, un lento balance proporcionó al Sant Josep una buena cuenta de puntos para meterse en el partido.

Las faltas y las imprecisiones se iban acumulando como si fueran ellas las que estuvieran dilucidando un duelo. El CBZ se precipitaba en ataques diminutos, encontrando la recompensa en las faltas (lanzó 26 tiros libres, solo anotó 12 en esta primera parte) y en un bonus temprano que le sirvió para ir con paso corto detrás de su rival. Sant Josep movía más la pelota, pero en una configuración yerma que terminaba con fallos enmendados por una retahíla de rebotes ofensivos (17 en esta primera parte) que parecía no tener fin. Un triple de Daniel Tugores sobre la bocina hacia que los baleares se fueran al descanso con su máxima ventaja (46-41).

La cara del partido se transformó cuando el CBZ supo precintar la zona, dejó de regalar segundas opciones y Sant Josep siguió perdiendo tiempo en un concurso de tiro sin diana. Cerrada la puerta del rebote, los maños lograron la puerta del contragolpe. Esa vocación provocó que el Sant Josep probara también la zona 2-3, cuando el CBZ se puso por delante (54-56). El cambio de velocidad, el torbellino de aciertos y desaciertos en cadena, benefició a un CBZ que parecía dirigirse hacia el triunfo cuando una protesta del banquillo rival provocó una técnica y que la ruptura del marcador se elevara sobre los diez puntos. Una antideportiva compensatoria y un parcial de 0-11, con tres triples seguidos (6/35 al final), volvieron a poner a los baleares con opciones de triunfo (82-82, a 2.58).

Pero a los maños no les pudo el supuesto bajón anímica de verse remontados y dos acciones de Pablo García y un triple de Álvaro Navarro demostraron su sangre fría para volver a ponerse por delante y finiquitar el pase a octavos ante la alegría de la afición local y la decepción de la visitante, que cargó contra los árbitros, que no estuvieron bien. Jose Luis Rubio, fundador y presidente, símbolo del CBZ, bajó a la pista a felicitar a los muchachos.

San Josep (21+25+16+22) Tugores (17), Valles (12), Hack, Gómez (11) y Juan (13) –quinteto–. J.Fernández (13), Arnold (4), Ruiz (12), Salvador (2) y Colomar. Entrenador: P.Navarro.

100×100 Basket CBZ (18+23+26+24): Tanase (17), Dione (8), Cobos (10), Navarro (15) y Ferrando (10) –quinteto–. García (9), Cebada (7), Lou (2), Medina (3), Solanas y Gaudo (10). Entrenador: J.A. Martín

Blancos de Rueda 66 Genovés 59

Abrió la mañana en Utebo una pugna por la supervivencia. Genovés, cadete B del Valencia, y Blancos de Rueda alcanzaban la última jornada tras haber perdido con el Unicaja y ganado al San Antonio cacereño. Por lo tanto, decidían quién pasaría a octavos. La tensión propulsó un inicio parejo y debilidades defensivas entre dos equipos que concedían puntos por espacios divergentes: los interiores Mario Rodríguez y Dani Astillero (32 puntos en su unión) en Valladolid que superaron al lituano Tomas Klikna y el completo ala-pívot Javier Cortina (19 puntos y 2 triples) por Valencia se movía por todo el campo de ataque. El primer estirón de los valencianos (11-18) fue contestado rápidamente por los vallisoletanos, que terminaron de abrir una pequeña brecha al iniciarse la segunda parte con un parcial de 6-0. Esta renta fue bien administrada por el Blancos de Rueda, que estiró su ventaja hasta los doce puntos, merced a la vigilancia sobre Cortina, una disposición de dos postes y la alternancia de las defensas. El Blancos de Rueda aguantó y se metió merecidamente en octavos.

Blancos de Rueda (20+16+17+13): Rodríguez (8), Heras (8), De Ante (5), M.Rodríguez (15) y Astillero (17) –quinteto–. Hormanseder (2), J.Martínez (5), S.Martínez, Andrés (2), Rojo (4), Nasarre y Fisac. Entrenador D. Enciso.

Genovés (20+12+12+15): Monzón (8), Rodenas (12), Ruiz, Klikna (4) y Cortina (19) –quinteto– Fernández (6), Velázquez, Llopis, Ferrando (6), Rogers (2), Ferruses y Andrés (3). Entrenador J.A. Canales

Unicaja 90 San Antonio 39

No daba la impresión que Unicaja estuviera clasificado después de ganar los dos primeros partidos del Campeonato de España. Más bien, la sensación era la contraria, la de un equipo que quería seguir enchufado competitivamente para redimirse del mal trago que pasó el día anterior, ante Blancos de Rueda, al que superó tras remontar en el último cuarto y forzó la prórroga. Los cadetes malagueños lograron el objetivo de pasar con  buenas sensaciones a la ronda de octavos, donde les espera o el CB Zaragoza aragonés o el Sant Josep balear.

Unicaja salió a presionar muy arriba con tres hombres, provocando la aceleración del ataque de San Antonio, que rápidamente fue llenando un cubo de pérdidas (37 al final del partido) del que Unicaja recogía ataques cómodos (4-10, min. 5). La salida de Samuel Montoro (13 puntos y seis rebotes en la primera parte) y Rubén Guerrero, dos de los jugadores de segundo año que se han unido a este grupo en Zaragoza, apuntalaron la idea de asfixiar el ataque local y ayudaron a cargar el rebote ofensivo. El entramado defensivo de Rafael Piña se completó con la negación de juego al base local Ángel Zazo.

Esta extrema actividad, remarcada con las indicaciones desde la banda por el cuerpo técnico y la rotación constante de piezas, provocó que las diferencias fueran estirándose sin remedio para los chicos extremeños (11-21; 20-39; 24-50…), que solo encontraban cierta claridad en situaciones de uno contra uno frontales de su alero, Alberto Clemente.

No se alteró la dirección del partido tras el descanso, aunque la presión no fue tan efectiva, apareciendo ya de forma más aislada, lo que promovió más situaciones de juego estático y un tempo más lento. Las dudas en algunas acciones y la falta de distribución hacia el poste bajo (los dos jugadores de dos metros, Rubén Guerrero y Sergio Mendiola estuvieron varios minutos juntos en la pista), provocaron que el Unicaja disminuyera su ritmo anotador: ‘sólo’ anotara 17 puntos en este cuarto. Sin embargo, no presionar no significó que los andaluces fueran menos exigentes en defensa, dejando sin anotar al San Antonio en los primeros seis minutos del tercer cuarto. Un dato resalta el mérito defensivo de los malagueños: en todo el partido el San Antonio sólo fue capaz de realizar un parcial de 4-0.

Con el resultado decantado, Rafael Piña y su ayudante, Pablo García, pretendieron que sus jugadores terminaran con la misma actitud que habían empezado, siendo muy activos sobre el balón y las líneas de pase. Fruto de ello, los extremeños, rebasados por los circunstancias, se quedaron en apenas 14 puntos en la segunda parte. En estos compases finales se vieron varios detalles de calidad de Francis Alonso y el carácter de Álvaro Blanes, que se fue hasta los 15 puntos. Solo el punto negro de los tiros libres (14/29) agrieta la solidez de una actuación con la que el Unicaja recupera las buenas sensaciones perdidas en la jornada anterior y avanza hacia las eliminatorias donde se verá la medida de un grupo joven y en formación.

San Antonio Cáceres (11+14+4+10): Uso (5), Ruiz, Zazo (4), Clemente (12) y Moreno –quinteto–. Rey (4), G.Martín, Latorre (6), A.Martín, Alcántara, Vázquez (6) y Lajas (2). Entrenador: M. Segalas.

Unicaja (21+28+17+24): Jiménez (5), Moreno (6), Aguado (6), Mendiola (6) y Blanes (15) –quinteto–. Montoro (20), Pérez (5), Cobo (4), Cortés (5), Alonso (4), Sabonis (7) y Guerrero (7). Entrenador: Rubén Piña.

Real Madrid 90 Quintanar 37

El nuevo formato del Campeonato de España, con 32 equipos y clasificación directa desde la fase autonómica, sin sectores que filtren el nivel de los equipos, pero permitiendo la participación de todas las federaciones, hace que se vean partidos tan descompensados como el de ayer. Pero eso no es malo. Porque el deporte debe regirse por otros parámetros y el hecho que un equipo de Quintanar del Rey, una localidad de Cuenca de menos de 10.000 habitantes, pueda acceder a esta fase y jugar, como hizo ayer, ante el Madrid, un club mundial de una metrópolis de cuatro millones de habitantes, supone un triunfo del deporte. El triunfo de los humildes, de aquellos que, lleguen a jugar donde lleguen (el equipo senior logró ayer el ascenso a EBA), podrán decir seguro que un día fueron a un Campeonato de España y jugaron ante algún LEB o un ACB. La foto que ambos equipos se hicieron juntos y las señales de que los chicos de ambos equipos habían hecho buenas migas fuera de la pista son indicios de que los valores del baloncesto se alejan de la victoria. Esos pequeños detalles son los que deberían difundir los medios de comunicación.

El Madrid no despreció al rival, pero tampoco lo quiso aniquilar. Mantuvo el rigor táctico, una defensa individual sin alto voltaje, y compuso su juego de pases, siempre buscando la ventaja del pase extra, fuese en una circulación por el perímetro o en el pase al pívot desmarcado.

Y el Quintanar hizo lo que debía, luchar, poner todo lo que tenía (que tampoco es poco), por lo menos, suficiente para igualar un cuarto, el tercero (17-17). Y una foto que atestigua que un día se enfrentaron al Madrid. Enhorabuena a ambos.

Quintanar  (8+4+17+8) Carrasco (2), Martínez (2), Cebrián (8), Valero (3) y Escribano (15) –quinteto–. Peñaranda (1), Balleste (2), García, L.Escribano, Rivera (4) y López. Entrenador José Luis Morcillo.

Real Madrid (19+21+17+33) De la Blanca (6), Ruiz (11), Vivas (9), Moreno (4) y De Miguel (4) –quinteto– Gómez (4), Martín (5), Calle (20), Pozuelo, Morell (15), Gil (6) y Ayuso (6) Entrenador José Luis Pichel.

Resultados de la jornada

Grupo A

Piélagos 81 Urbanova 73 Estadísticas

FC Barcelona 69 Gran Canaria 58 Estadísticas

Grupo B

Burlada 47 La Salle 43 Estadísticas

Cajasol 97 Covadonga 47 Estadísticas

Grupo C

Estudiantes 96 Escuelas Pías 36 Estadísticas

Estudiantes Lugo Covadonga

Grupo D

Agustinos 49 Valencia 74 Estadísticas

Murcia 86 Helios 42 Estadísticas

Grupo E

Blancos de Rueda 66 Genovés 59 Estadísticas

San Antonio 39 Unicaja 90 Estadísticas

Grupo F

Real Madrid 90 Quintanar 37 Estadísticas

San Josetp 84 CB Zaragoza 91 Estadísticas

Grupo G

Jaén 39 Baskonia 50 Estadísticas

CAI Zaragoza 63 Iberostar Canarias 57 Estadísticas

Grupo H

Canterbury 52 Joventut 58 Estadísticas

Marín Peixelago 66 Manresa 85 Estadísticas

Los cruces de octavos

FC Barcelona — Easo

Estudiantes — Murcia

Canterbury — CAI Zaragoza

Valencia — Estudiantes Lugo

CB Zaragoza — Unicaja

Real Madrid — Blancos de Rueda

Baskonia — Joventut

Cajasol — Gran Canaria

28
jul
10

Conoce la generación del 94… por Nacho Villaverde


Punto y seguido a mi minisiesta veraniega. Entre la abrumadora tarea de deshacer y hacer maletas vuelvo a abrir esta Puertatrás para hacer valer mi palabra. En mi anterior post kit-kat os prometía una nueva colaboración en este blog. Con motivo del próximo Europeo U-16 que se disputará en Bar (Montenegro) a partir del jueves 5 de agosto, publicamos un trabajado y extenso análisis sobre los mejores jugadores europeos y españoles de la generación de 1994 que juegan en clubs de nuestro baloncesto, como ya hicimos anteriormente con la categoría júnior gracias a la desinteresada colaboración de Manuel Trujillo.

El autor de este elaborado ‘scouting’ es Nacho Villaverde Landa, que desde su labor como entrenador asistente del Unicaja cadete y encargado del scouting ha podido seguir a estas promesas FIBA en el pasado campeón de España de Durango (Unicaja de Francis Tomé fue quinto) o prestigiosos torneos como el de Terrassa. Nacho Villaverde, a sus 31 años, es uno de los técnicos más prometedores del baloncesto malagueño, después de desenvolverse con éxito (tres veces Campeón Escolar de Málaga y tercero de España entre varias presencias) en la modesta cantera del Salesianos, ha entrado en el cuadro técnico de los equipos de formación de Unicaja. Además, desde hace cinco temporadas es profesor de los Cursos de Entrenador de Baloncesto que organiza la delegación malagueña de la Federación Andaluza de Baloncesto. Al pedirle que se autodefiniera, el propio Nacho escribió este curioso comentario: un ’7-Eleven’ del deporte de la canasta, desde que me levanto hasta que me acuesto me cuesta pensar en otra cosa que no esté relacionada con el baloncesto”.

Aquí os dejo su interesante trabajo. Espero que lo disfrutéis.

ALEXANDRE ZHIGULIN (REGAL FC BARCELONA)

ALERO – 2.02 m – 26/4/1994

Tiene apenas 16 años pero juega como si fuera senior, de hecho el año pasado debutó con la selección de Kazakhstan en el Campeonato del Mundo sub19 que se celebró en Auckland (Nueva Zelanda). Sus números durante el campeonato no pasaron desapercibidos para nadie y mucho menos para los ‘cazatalentos’, pese a ser 4 años más joven que sus rivales Alexandre sorprendió a todos promediando 30.1 minutos, 10.3 puntos y 7 rebotes por partido. Nada más terminar el verano fichó por el FC Barcelona. En el club blaugrana ha cuajado una excelente temporada siendo pieza fundamental en la consecución del Campeonato de España celebrado el pasado mes de Junio en Durango (Vizcaya). Fue nombrado MVP de la final y acabó con unos números que justificaron la fuerte inversión económica realizada por los culés para hacerse con el transfer que le permitió jugar el torneo.

En mi opinión se trata de uno de los jugadores más interesantes de la generación del 94 a nivel europeo, habrá que seguir muy de cerca su evolución la próxima temporada en la categoría junior.

 

Jugador de complexión fuerte pero a la vez ágil y con movimientos rápidos. Aparentemente está formado lo que nos invita a pensar que no crecerá mucho más. A pesar de que mide 2.02 metros sería interesante que no jugara tantos minutos como alapívot y, sobre todo, de espaldas al aro, pues de lo contrario su progresión podría verse truncada ya que la posición que ocupará en el futuro es claramente la de alero.

Se muestra muy maduro en la toma de decisiones y comete pocos errores lo cual eleva notablemente su porcentaje de acierto en tiros de campo (por encima del 59%). Tiene un buen manejo de balón siendo capaz de desbordar a su oponente en el 1 contra 1 partiendo desde el perímetro. Su capacidad de salto es otra de sus cualidades, suele ser habitual verlo realizar algún que otro mate espectacular durante el encuentro.

Actualmente la mayoría de jugadas ofensivas las protagoniza tras pick & roll o de espaldas al aro, sin embargo, como he dicho antes debería jugar más tiempo en posiciones alejadas al aro. Cuenta con un tiro de tres más que aceptable, y además no duda ni un segundo en utilizarlo si el defensor le flota más de la cuenta, de todas formas, sería conveniente que trabajara más este aspecto ya que tiene margen de mejora y lo puede convertir en un jugador letal.

Estadísticas Campeonato de España: 15,8 puntos, 6,8 rebotes y 14,8 de valoración.

 

MAMADOU NDIAYE (GRAN CANARIA)

PIVOT – 2.09 m – 1994

Otra perla que viene del extranjero, en esta ocasión de Thies (Senegal). Jugador sacrificado, trabajador y muy inteligente, sin lugar a dudas todo un lujo para el equipo que lo tenga en su plantilla el año que viene. Físicamente recuerda mucho a Boniface N’Dong, ya que se trata de un jugador alto con brazos largos y piernas delgadas que no duda en machacar debajo del aro cada vez que tiene la oportunidad.

Tuve ocasión de verlo en directo tanto en el Intersector Sur como en el Campeonato de España -donde además acabó como máximo anotador del torneo con un promedio de 24,2 puntos por partido- y sólo tengo palabras de elogio respecto a este jugador. No me extrañaría nada que el año que viene se convirtiera en una de las sensaciones en la categoría junior.

Tiene una envergadura enorme, consigue que los rivales fallen muchos tiros con él delante por miedo a ser taponados. Su capacidad de intimidación es una de sus virtudes más patentes, pero no la única, ya que en la faceta reboteadora se ha mostrado intratable durante toda la temporada y en ataque no es que sea manco precisamente como demuestran sus números.

Debe mejorar el control del balón y la velocidad sin perder de vista su progresión en lo que a técnica individual se refiere. Si amplía su repertorio de movimientos de espaldas al aro puede convertirse en uno de los nombres a seguir en la categoría junior en los próximos años.

Estadísticas Campeonato de España: 24,2 puntos, 17 rebotes, 4,2 tapones, 6 faltas recibidas y 35,6 de valoración.

 

MODOU MBAYE (UNELCO TENERIFE)

ALERO – 2.03 m – 1994

Hablar de Modou ‘Pape’ Mbaye es hablar de uno de los jugadores más prometedores de la generación del 94. Se rumorea que éste joven senegalés nacido en Dakar está en la órbita del Real Madrid, y no es de extrañar pues aunque su equipo participó en el Campeonato de España cadete, sí pudo disputar el Campeonato de España junior donde brilló con luz propia siendo nombrado MVP del Unelco Tenerife pese a ser un año más joven que sus compañeros.

Se trata de un alero atlético, habilidoso, y con una capacidad de salto sorprendente. Se muestra muy resolutivo en el 1 contra 1, tanto en ataque como en defensa, y, al contrario de lo que ocurre con otros jugadores de corte similar, Pape tiene a su favor el hecho de jugar todo el tiempo que está en pista en su posición natural (la de alero). Su tiro de media distancia no es malo aunque debe seguir trabajando para aumentar su efectividad, sobre todo en lanzamientos desde más allá de 6,25. Otro aspecto destacable de este jugador es la facilidad que tiene para capturar rebotes (en un partido de la Liga Canaria capturó nada más y nada menos que 33 rebotes).

Habrá que estar muy atentos para ver qué club consigue hacerse con sus servicios y, sobre todo, a la evolución de este jugador ya que tiene potencial suficiente para convertirse en uno de los dominadores de la categoría junior.

Estadísticas en el Campeonato de España JUNIOR: 14,4 puntos, 6 rebotes y 1,2 robos.

TRIDON MAKONDA (GRAN CANARIA)

ALERO – 2.05 m – 1994

Alero africano con un físico explosivo. Prácticamente imparable en la categoría cadete y determinante en la categoría junior como pudo verse durante la celebración del Campeonato de España Junior donde realizó muy buenas actuaciones incluyendo la final contra el FC Barcelona, en la que llegó a disputar nada más y nada menos que 30 minutos. Hechos como éste dan una idea aproximada de la capacidad atlética que posee este jugador.

En el 1 contra 1 es muy difícil de parar lo que provoca que el equipo contrario tenga que dedicar muchos esfuerzos para poder detenerlo. Es listo y cuando atrae a las ayudas es capaz de doblar el balón a un compañero libre de marcaje (durante el Campeonato de España Cadete fue el tercer mejor pasador con un promedio de 3 asistencias).

Su punto débil reside en que a veces se muestra demasiado individualista y toma decisiones algo precipitadas. Ciertamente muchos de esos errores son fruto de faltas realizadas de manera intencionada por los rivales para poder detenerle, ya que como he mencionado anteriormente posee un físico muy superior al resto de jugadores de su generación. Si consigue corregir estos dos aspectos negativos de su juego (egoísmo y precipitación) puede convertirse en un jugador interesante para categorías superiores.

Estadísticas Campeonato de España: 15 puntos, 14,2 rebotes, 3 asistencias, 3,6 faltas recibidas, 1,3 tapones y 21,8 de valoración.

SEBASTIÁN DÍAZ (ASEFA ESTUDIANTES)

ALA PIVOT – 2.00 m – 1994

Interesantísimo jugador que puede tener una progresión enorme durante los próximos años. Fuerte, atlético, coordinado y con una magnífica capacidad de salto que le permite capturar rebotes ante jugadores más altos que él (en la foto le vemos pugnando por un rebote frente al gigantón de 2,24 del Joventut Bienvenu Letuni durante el pasado Torneo de Tarrasa).

Mide apenas dos metros pero tiene una envergadura mucho mayor ya que tiene los brazos muy largos. Destaca particularmente en la faceta defensiva, sobre todo en lo que a tapones se refiere.

Entre los aspectos de su juego que deben mejorar está el tiro y la velocidad de ejecución de sus acciones ofensivas.

Contra todo pronóstico su equipo no logró clasificarse para el Campeonato de España, pese a ello, sus cualidades no han pasado desapercibidas para nadie y mucho menos para el seleccionador nacional sub-16 (Luis Guil) que no ha dudado en incluirlo en la preselección del equipo que, del 5 al 15 al de Agosto, disputará el Campeonato de Europa sub-16.

Su equipo no disputó el Campeonato de España

JOSEP PEREZ (REGAL FC BARCELONA)

BASE – 1.83 m – 1994

Tenerlo en pista es un verdadero “seguro de vida”. Durante la temporada 2009-2010 fue el verdadero cerebro del equipo que a la postre se proclamó campeón del Campeonato de España cadete. En mi humilde opinión fue injusto que no le concedieran el premio de MVP de la final después de dominar a su antojo el tempo del partido pese a tener enfrente a otros dos fenómenos como Agustí Sans y Albert Homs.

Rápido, inteligente, creativo y con buen tiro de larga distancia (en Durango promedió un 42% en tiros de tres). Técnicamente tiene muchos gestos que nos recuerdan a Juan Carlos Navarro, los mismos cambios de ritmo, una mecánica de tiro muy similar, y como no, la misma “bomba” que además ejecuta con una efectividad asombrosa. Tiene carácter y es capaz de contagiar con su actitud a los compañeros. No le quema la pelota a la hora de jugarse los tiros decisivos, si bien destaca también como pasador.

Realiza unas acertadas lecturas del partido y, sobre todo, sabe seleccionar muy bien los mejores momentos para forzar falta personal e ir a la línea de tiros libres donde se muestra muy certero (76% de acierto).

Habrá que estar pendientes de cómo se adapta a la nueva categoría, y si su progresión tiende más hacia el puesto de escolta o al de base.

Estadísticas Campeonato de España: 20,4 puntos, 2 robos, 2,4 asistencias y 20 de valoración.

 

ALBERT HOMS (DKV JOVENTUT)

BASE – 1.98 m – 23/5/1994

Es la nueva joya de la cantera verdinegra, y no es para menos, ya que posee unas cualidades físicas y técnicas envidiables. No hace falta ser entrenador de baloncesto para darse cuenta que tiene cuerpo de baloncestista (piernas delgadas y brazos largos). Si a esto le sumamos una velocidad y coordinación casi inaudita para alguien que mide casi 2 metros el resultado es simplemente asombroso.

Como es habitual en los jugadores de la Penya posee una técnica exquisita. Ejecuta cambios de mano y de ritmo con mucha rapidez. Es muy hábil en el 1 contra 1. Otra característica ofensiva de su juego es la utilización del pick & roll, sabiendo castigar muy bien las situaciones de miss-match que se producen (tanto si se queda con un pequeño como si se queda con un grande) si hay cambio defensivo. Posee un tiro de tres puntos bastante decente aunque debe seguir trabajando para mejorar su efectividad. También podemos destacar su capacidad para postear empleando movimientos técnicos que le permiten anotar aún teniendo enfrente a jugadores de su misma altura.

En defensa suele emparejarse con los bases rivales lo cual le causa algún que otro problema pero que beneficia claramente su progresión como jugador (que es lo que debe primar en estas categorías). De todas formas esto no significa que su defensa sea mala, más bien todo lo contrario, siempre consigue robar algún que otro balón. Gracias a su envergadura en defensa aporta también rebotes e intimidación, lo que le convierte en un jugador bastante completo defensivamente hablando.

Se muestra muy maduro en la toma de decisiones. Durante el Campeonato de España no dudó en echarse el peso del equipo encima en situaciones realmente complicadas como las vividas frente a Unicaja y Gran Canaria. Desde la línea de tiros libres se muestra muy seguro (77% de efectividad), lo que unido a su capacidad para sacar faltas al contrario le convierten en un jugador muy incómodo para los equipos rivales.

Muchos entrenadores hablan de él como un base prometedor, y ciertamente no lo está haciendo nada mal en esa posición, pero no estoy del todo de acuerdo con aquellos que buscan encontrar en él al nuevo Ricky Rubio. Hasta ahora la mayoría de rivales a los que se ha enfrentado lo han pasado francamente mal al ser mucho más pequeños que él y no estar lo suficientemente formados en su tren inferior como para poder detenerlo con garantías. Veo más probable que Albert Homs acabe jugando de escolta o incluso de alero, dentro de una semana tendremos la oportunidad de ver cómo se desenvuelve en estas dos posiciones durante la disputa del Europeo sub-16 ya que todo apunta a que Luis Guil no lo empleará como base al tener perfectamente cubierto ese puesto.

Estadísticas Campeonato de España: 16,2 puntos, 6,2 faltas recibidas, y 17,6 de valoración.

 

AGUSTÍ SANS (DKV JOVENTUT)

BASE – 1.94 m – 1995

Jugador con un valor añadido al ser cadete de primer año. Atlético y muy rápido. Quizás no es tan mediático como Homs, pero sin lugar a dudas junto a él está llamado a ser uno de los referentes del futuro Joventut de Badalona.

Realmente difícil de parar cuando ha iniciado una penetración. Su gran manejo del balón le permite subir la pelota con una velocidad endiablada. Posee una excelente visión de juego, como demuestran las 3,6 asistencias que promedió durante el Campeonato de España. De hecho, acabó como el mejor pasador del campeonato.

Muy sólido en defensa, es francamente difícil de superar ya que tiene bien claros los conceptos defensivos a aplicar en cada momento. Su anticipación le permite robar bastantes balones, algo muy importante en su equipo pues una de sus armas más efectivas fue el contraataque.

Sus números no son tan llamativos como los del resto de jugadores analizados, pero su sola presencia en pista otorga a su equipo cierta consistencia en el puesto de base, haciéndoles jugar como un verdadero equipo, pasándose la pelota con más fluidez, algo que por desgracia no sucede cuando Homs ejerce de base.

Estadísticas Campeonato de España: 3,6 asistencias y 2 robos.

JORGE SÁNCHEZ (REAL MADRID)

ALERO – 1.98 m – 31/7/1994

Se trata de uno de los jugadores nacionales con más proyección de su generación. Sus cualidades han traspasado fronteras, de hecho en Semana Santa participó junto con Albert Homs en el prestigioso Jordan Brand Classic celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York.

Con su coraje y sus puntos este madrileño que aún no ha cumplido los 16 años es capaz de levantar a su equipo cuando las cosas no pintan bien. Excelente tirador, arma el brazo muy rápidamente para lanzar a canasta lo que le permite anotar en situaciones complicadas con el defensor muy encima. Jugador difícil de defender pues se muestra muy seguro desde la línea de tres puntos (38% de efectividad en el pasado Campeonato de España) y en el 1 contra 1 su par tampoco se puede pegar demasiado o de lo contrario se marcha al aro como una moto.

Obviamente sigue formándose, debe seguir mejorando aspectos de su juego como el control del balón, la defensa y, sobre todo, la velocidad y explosividad de sus acciones ofensivas, algo fundamental para un escolta (posición que supuestamente ocupará de ahora en adelante en su etapa junior).

Estadísticas Campeonato de España: 2 robos y 12,8 de valoración.

Otros jugadores destacables de la generación del 94 que juegan en Europa son:

  • DARIJO SARIC (KK ZADAR) ALERO – 2.02 metros
  • NIKOLA JANKOVIC (FMP ZELEZNIK) ALAPIVOT – 2.00 metros
  • TAYFUN ERÜLKÜ (EFES PILSEN) ESCOLTA – 1,88 metros
  • VASILIJE MICIC (FMP ZELEZNIK) BASE – 1,92 metros
  • KYPRIANOS MARAGKOS (PANATHINAIKOS) ALAPIVOT – 2,05 metros



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