La ACB dejará de ser de dominio público justo en el mismo instante que se conozca al campeón de la temporada en disputa. Tanto RTVE como FORTA abandonarán las retransmisiones de la llamada segunda mejor liga de baloncesto del mundo al finalizar el contrato de explotación que unía a ambas partes. Los recortes en los organismos estatales terminan de romper una cuerda tensa desde hace temporadas por la presión que ejerce el trato deficitario de las cadenas a la Liga y las bajas audiencias. El baloncesto no ha dejado de ser una prioridad en la cadena de programación del ente público, que esta semana anunciaba el acuerdo con FEB para acoger los compromisos de las selecciones y de categorías LEB y LF. Por contra, durante los últimos años la ACB fue un contenido relegado a un canal temático como Teledeporte y en éste a un espacio residual por debajo de rondas subterráneas de torneos de tenis o campeonatos de segunda fila. Los expertos justifican la desconexión con los aficionados por los contínuos cambios de horarios, desaparición de los canales generalistas y la falta de un contenido atractivo, moderno y sorpesivo que edulcore la pérdida de espectacularidad en el juego (defensa, pausas, ritmo, reglas…) y de identidad (¿quién juega en dónde?) que siente el espectador no fanático cuando ve un partido en el ‘zapping’. Las causas de por qué las cifras de seguimiento de la selección no se repiten en las competiciones domésticas ni en la Euroliga son uno de los caladeros de debate más surcados por periodísticas y eruditos como comprobamos en la encuesta ofrecida en Puertatrás hace unos meses. El último récord de asistencia producido esta semana en el nuevo Buesa Arena (más de 15.000 espectadores) no hace más que ahondar en la pregunta de dónde se meten los basketbaniacos cuando echan un encuentro en la tele.
El reparto de los 9.1 millones anuales que pagaban las televisiones a los clubs deberá sufrir previsiblemente una reducción con la nueva negociación de un contrato dadas las reglas de la oferta y demanda en un ámbito de rebajas económicas y de audiencias mínimas, aunque la Liga está intentando minimizar el daño. El ajuste de los ya ajustados presupuestos no será excesivo, como apunta César Nanclares en Tubasket, pero pasar al siguiente agujero en el cinturón de estrecheces de los equipos, tocados por la sequía de patrocinadores y la estampida de las ayudas municipales y autonómicas.
En este marco, la cadena que apueste por tener los derechos de la ACB deberá acometer un reto de modernización de contenidos, un giro en la comercialización de una Liga alejada como marca del rendimiento que da el patriotismo de la ‘ÑBA’ y que deberá encontrar su nicho en un panorama dominado por el fútbol y por la creciente expansión y amenaza de la Euroliga. Como ocurrió con otras referencias como es la Fórmula Uno y esta temporada el motociclismo, la salida de RTVE y FORTA puede suponer que la cadena receptora incremente la inversión y mejore la oferta y visualización (horarios fijos, más emisiones, más noticias, más reportajes, más medios, más personal, más espacios específicos, más calidad realización, más….). ¿Alguien querrá hacer este esfuerzo? ¿Alguien verá en la ACB un producto por el que apostar?
La negociación es uno de los retos que se presentaban en la mesa de Albert Agustí al tomar el cargo de director general de la ACB, a la par de mejorar el impacto con otros cambios como el de la estructura de la competición. La estrategia del nuevo dirigente, adelantada por Javier Maestro en Encestando en febrero, dirigía sus pasos hacia una negociación conjunta de derechos con la FEB, algo que no prosperó, y el interés de llevar las emisiones de la ACB a La Sexta o Cuatro. Parece que la primera de ellas es con la que se están desarrollando las negociaciones con más visos de prosperar y la que se ve desde la asociación de clubs como el espacio idóneo, dada además la experiencia de la cadena en emitir los éxitos de la selección y su alta carga y preocupación por el contenido deportivo que acercaría la ACB a una audiencia más joven, el punto flaco en el share de la una Liga envejecida en su seguimiento. En el pacto podría incluirse la obligación que el playoff y la Copa del Rey se pasara a Antena 3 para llegar a un espectro de gente mayor y, así, alimentar a los anunciantes.
El tira y afloja no está decidido y apunta hoy mismo elcapitaenciam en su blog de Terra que Albert Agustí estaría jugando con la carta de un acercamiento con RTVE, que propondría la emisión de un partido por su canal principal, TVE1. Esto se presumía complicado después de que el pasado 2 de marzo Josep Manel Silva, consejero del RTVE, adelantase en Rac1, la inviabilidad económica de mantener las cifras: “Ya he hablado con Beto Agustí y le he dicho que no tenemos dinero para renovar el contrato. Con este presupuesto no podremos renovar el contrato. Si al final el Gobierno se echa atrás y en los presupuestos de marzo hay una rectificación, lo podremos hacer[...]. Ellos están estudiando otras ofertas, pero sabiendo que nosotros no podemos pagar, dudo que nadie les pague lo que pagamos nosotros”. Las restricciones dilapidan teóricamente un acuerdo, más si escuchamos los reproches que espetó en Marca el propio Albert Agustí hacia el trato dispensado por RTVE y la previsión de apocalipsis que anunciaba Silva. “Ha faltado cariño, promoción y tratamiento. En el baúl de las críticas caben todas esas”, comentó.
Pase quien pase por el aro en este juego de estrategias y tiempos muertos, nadie quiere repetir los ultimatums vividos en veranos de negociación televisiva en los que se llegó a paralizar el inicio de la competición o amenazar con él. Nadie quiere llegar a este extremo en unas condiciones que se repiten durante demasiados años y que hacen que la ACB no sea atractiva para el espectador medio, una inversión que necesita nuevas ideas y el esfuerzo de todos los bandos.







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