Archivos en la Categoría 'El tribunero'

07
jun
13

Las posibilidades del CAI


En una entrevista en el programa ‘Salvados’ el humanista José Luis Sampedro desnudaba uno de los esloganes con los que se intenta justificar tanto recorte sobre las clases menos privilegiadas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. La frasecita puesta en boca del poder culpabiliza a aquel que se compró una casa con una hipoteca golosa o pagó la universidad de sus hijos a plazos siendo un paria y, de paso, justifica toda la austeridad que nos está cayendo encima como si se dijera “tú te lo buscaste, amigo”. El escritor fallecido el pasado 8 de abril negaba que alguien pueda vivir por encima de sus posibilidades, simplemente porque lo que hace es utilizar las opciones que le ofrecía un sistema volcado hacia el consumismo.

Nadie pensaba que el CAI Zaragoza fuera a jugar este curso las semifinales de la Liga Endesa. La marcha de Bracey Wright, Carlos Cabezas y Rafa Hettsheimeir desarbolaba una plantilla que aparecía en la Supercopa con menos pompa y, por lo tanto, en un peldaño más bajo para optar a los objetivos de Copa y playoff que añoraba el Príncipe Felipe. La conjunción global y la buena capacidad de los fichajes no solo han dado premios a Willy Villar y estabilidad y aprobación unánime ante la figura de José Luis Abós, sino que han tenido el rédito de ser la mejor temporada del club fundado hace once años. La presencia en la Copa de Vitoria parecía suficiente para justificar el éxito. Pero el playoff, eliminando a Valencia pocas semanas después de perder en Henk Norel a su mejor anotador y rebotador, ha supuesto la consagración del retorno del baloncesto a las alturas en las que habitó con el CBZ e hizo de Zaragoza una ciudad de la canasta.

La eliminatoria ante el Real Madrid no empañó esta sensación de retorno al mejor pasado, simbolizada en los centenares de aficionados que viajaron a la Fonteta y al Palacio de los Deportes y en la cerrada ovación que rindió el Príncipe Felipe al equipo mientras este se hacía una foto final en mitad de la pista que olía a despedida. El CAI no compitió en la penúltima ronda dando la impresión de que llegar a ese punto habia sobrepasado su ambición y que la final era vivir “por encima de sus posibilidades”.

El verano se presenta como un periodo abierto para la planificación, estado en el que el club, desde que Reynaldo Benito se puso al mando, se ha mostrado frío y calculador para no superar sus límites y no meterse en berenjenales económicos. El nuevo contrato de Abós, merecidísimo e incuestionable, es el primer movimiento de muchos, entre los que se presuponen renovaciones complicadas y más que posibles marchas de jugadores que se han revalorizado tras su buena temporada en el CAI. Se suma la variable de competir en la Eurocup la próxima campaña (más efectivos, menos entrenamientos) y el aumento de las expectativas de una afición que parece se reengancha al baloncesto. La exigencia se eleva.

La gestión y el modelo del club, personalizado en el triunvirato Benito, Eneriz y Villar, se han mostrado solventes y cabales en periodo de estabilidad y pocas presiones deportivas tras el ambular de la entidad en LEB, donde la ansiedad de ascenso, el recuerdo glorioso de lo que se fue y la falta de experiencia guió nervioso y tembloroso al Basket Zaragoza 2002 por un fracaso continuado.

Ahora empieza otro tramo, donde el caísmo, consciente o inconscientemente, querrá que lo que ha ocurrido esta temporada ocurra siempre o casi siempre en mayor o menor grado. Administrar esas posibilidades, las reales (presupuesto a la baja de 5,2 millones) y las que ofrece el sistema, será la asignatura que el CAI Zaragoza y su directiva debe saber manejar para no caer en los errores que llevaron al ‘rescate’ del Bilbao Basket (finalista ACB, Euroliga y ahora en el alambre económico). No hay que irse tan lejos. Esa pretensión mal medida llevó al baloncesto de la ciudad a sus horas más sombrías y han convertido al vecino del fútbol en un triste fantasma que hace no tanto se pavoneaba de lo que no era. Llegan momentos decisivos, y en el baloncesto es cuando siempre se pide lo que a José Luis Sampedro le sobraba: cabeza.

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

Aguilar aplaudido por sus compañeros / E.Casas ACB Photo

P.D: Pude vivir los dos primeros partidos de la histórica semifinal en el Palacio de los Deportes gracias a la invitación que Radio Zaragoza me hizo para comentar los partidos junto a mi amigo Antonio Ruesta. Gracias a ellos por dejarme solventar una deuda histórica que tenia con esa casa.

13
may
13

Pinceladas de una Final Four


Un paso más para quedarse a un paso

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Alguien en twitter reclamaba la pócima mágica que permite a Pep Cargol permanecer con la misma facha que cuando se colgó del aro hace quince años para cerrar la última Euroliga del Madrid en Zaragoza. Al entrenador de El Olivar, al que Arseni Cañada puso en un compromiso al ‘colocarle’ en el banquillo del CAI Zaragoza (¿es que no le gusta Abós?), no le dejarán tranquilo por una razón: la actitud del Olympiakos.

No es un fracaso quedarse en la final. Menos si se revisa el número de visitas a una Final Four del club en las últimas dos décadas (tercera presencia). Se ha subido un escalón más al obtenido hace dos temporadas (semifinal ante Maccabi). El Madrid mostró en las semifinales que su oficio de campeón ha dado un pasito hacia el Olimpo de los campeones. En el ‘clásico’ Pablo Laso acertó con el cambio táctico en la recta definitiva para desquitarse del ‘coco’ azulgrana. El domingo se exhibió en un primer cuarto inmenso, un canto al baloncesto bonito y alegre, de exhuberante puesta en escena y acierto inmenso.

No fue suficiente porque delante había un equipo en su más amplia dimensión. El Olympiakos se abrazó al mismo espíritu combativo con la que hace un año remontó otra final ante el CSKA (8-22 en el último cuarto), apartó el partido hacia un tiempo más atascado y favorable, incrementó la exigencia física hasta la frontera de lo permitible y encontró el calor del juego de Spanoulis, el hombre que juega una final para ganarla (lleva tres de tres en Euroliga), el ‘Navarro’ griego, que se fue al descanso con -11 de valoración y terminó con 20 puntos, siendo el MVP (su tercer galardón igualando a Toni Kukoc) y bajándose del podio para saludar uno por uno a los jugadores del Real Madrid. Un deportista. El mejor jugador de baloncesto en Europa.

Quizá Laso no estuvo tan acertado para dar con la tecla que paralizase la crecida griega, tampoco halló la puerta de salida que le había llegado a ese lugar (la magia de Sergio y el oficio de Reyes) ahogados en la defensa helena, se ausentaron dos hombres importantes como Mirotic (desaparecido en Londres) y Carroll y sus carretones, es decir, el plan B del ataque. Tampoco se sacó partido de la intimidación de Begic, atrapado en su rol de iniciar partidos y terceros cuartos. El Madrid terminó consumido en los nervios de ver que podía ganar de calle, que tiene argumentos en su baloncesto espectacular, pero que con eso no bastaba, que tiene que dar otro pasito, otra vuelta a su carácter mental y grupal. Solo gana uno, el mejor. Y es aún el Olympiakos (100-88).

¿Fracaso? Ni de coña. ¿Necesidad  de cambios? Tampoco, solo algunos. El Madrid no se puede permitir tener un pívot calentando el banquillo como Hetts. Algún otro retoque puede llegar para aumentar la intensidad defensiva, el oficio, ese valor invisible que se adquiere con la experiencia y que, en Londres, cargó un poquito más el almacén del madridismo (era la primera Final Four de Rudy y la segunda de Llull o Sergio…). ¿Cambiar de estilo y entrenador? Un terrible error que ni los más antimadridistas a los que les guste el baloncesto deberían aceptar por buen gusto.

Barcelona, punto (de sutura) y seguido

Seguramente que en la mente de la plantilla del Barcelona Regal no cabía la idea de abandonar la lucha por la Euroliga. Muchos campeones navegan en ese barco como para izar antes de tiempo la bandera blanca. Pero las condiciones del oleaje no eran las propicias para llegar a buen puerto. Con la profunda baja de Mickeal y su ADN ganador, sacar oro en la Final Four (y en la temporada) se complica mucho en mitad de un trayecto a medio camino de la exigencia continua de éxitos de un club grande y la remodelación juvenil del proyecto. A la intermitencia física de Navarro, se añadió para colmo la baja de Jawai, que ahora ya es definitiva, y la de Oleson, el parche que llegó para levantar la Copa, y Sada en el partido del domingo. Demasiados puntos de sutura que cerrar.

El Barcelona se permitió el lujo de competir, porque eso no se le ha olvidado, durante 32 minutos al Madrid en semifinales (67-74). Luego cayó en la trampa defensiva de Laso, con ese cara a cara de Sergio con Navarro y en la fogosidad de Felipe Reyes y el ‘Chacho’ en una remontada final que se deslizó desde la línea de fondo y el rebote. Si no lo vieron, Piti Hurtado lo clavó en este vídeo.

El domingo parece que Xavi Pascual quiso lanzar al escenario todos los males que perseguían al equipo y, de paso, leer el prólogo de su libro del futuro. Jugaron mucho y bien los chicos que deben tomar este equipo, los Abrines, Todorovic, Rabaseda (26 puntos en conjunto)… e incluso un casi inédito Mbaye que capturó los minutos de Jawai. No fue suficiente para arrebatar a un CSKA deprimente en Londres, pero sí para percibir que con Navarro a un nivel más cercano al de su magia, que sacó en los minutos finales al cabrearse con el criterio arbitral, la dimensión de este equipo es otra.

RTVE pide el cambio

En mitad de la retransmisión mi Timeline echaba chispas. La red bulle cuando toca baloncesto. Mientras se jugaba la final ‘Corina’ era el hagstag más utilizado en España, seguido de Belloch. ‘Salvados’ las clava de tres como nadie los domingos por la noche. ¿Pero la Euroliga no era rival a Jordi Évole?. Excluída al nicho de Teledeporte, RTVE volvió a hacerle un feo a los aficionados españoles al baloncesto, programando en sus principales canales productos que consideraba de mayor interés: La película ‘En el nombre del rey’. Mientras por canales estalales se vio el mismo día los triunfos de Rafa Nadal y Fernando Alonso, el baloncesto quedó recluído a la esfera temática del TDT como lo es en casi todas las jornadas de la Liga ACB. Viendo hoy los resultados del share parece que el error es calamitoso. 2 millones de españoles vieron el partido, más que la final del Open Madrid. La octava retransmisión más vista del día.

Pero la crítica no puede indicar solo al cambio de canal como infracción más repetida que los pasos de los yankees en los Juegos. La elección de los comentaristas es desacertada. Desastrosa. Joe Arlauckas sobra. Lo siento por ser tan duro y directo. Gracioso sin gracia (aún estoy alucinando con su NO entrevista a Sabonis), promocionando Bwin cuando podía en una televisión supuestamente sin publicidad, nula interpretación táctica y mucha fogosidad fanática… considero que no es el perfil que engancha a los aficionados indecisos. Pablo Martínez cayó en la trampa de insistir en la crítica arbitral, comentarios que nunca me gusta escuchar en una retransmisión deportiva, porque insisten en una educación de camuflar la responsabilidad propia en la culpa ajena. Pablo no es comparable con Arlauckas en profesionalidad, pero tampoco pierde oportunidad de promocionar su Copa Escolar cuando le dejan el micro abierto.

n_20130512164257_sabonis_y_arlauckas_lideres_del_ultimo_real_madrid_campeon_de_europa_confian_en_la_novenaAsí que lo mejor, para mi asombro, fueron los comentarios de dos personajes con pose de ‘soso’ como son Pep Cargol y Juanan Morales. Y me pregunto, ¿es necesario rescatar a jugadores retirados hace más de una década y que poca conexión pueden tener con muchos de los aficionados actuales? Pienso en gente como Rafa Vidaurreta o Lucio Angulo, con verdadero gracejo y con dotes para la comunicación, o en perfiles más técnicos que sí han calado como Comas o en su momento, para mi el mejor comentarista, Creus.

RTVE debe pedir el cambio y tanto Euroliga como ACB, y por delante deberían ir los patrocinadores que pagan para lucirse en estas plataformas de difusión tan pobres, deberían no permitir esta ausencia de compromiso e ideas. Y menos si parece que al ente no le interesa y con el dineral de todos. Apruebo este recorte.

La Penya manda

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Y el último apunte debe ser para la celebración de la cantera. La Penya y el Barcelona jugaron con sus equipos junior la final del torneo de promesas que desde hace unos años se disputa de forma paralela a la Final Four. El duelo entre dos generaciones que se conocen de sobra, que disputan año tras año los títulos en Catalunya y España, fue esta vez para el Joventut de Paco Redondo. Y no de cualquier forma. Los Sans, Abalde (MVP del Torneo), Assalit, Iriarte, Nogués, Gomila, Bauza… la liaron parda (82-59) ante el multicultural Barça de Marc Calderón (exPenya y cuñado de Rudy). Los más de 30 puntos que adquirieron de ventaja ante un rival que hace poco les superó en el campeonato catalán deja todo más que claro. Esta semana en Marín, en el Nacional, tendrán otro pulso. No se lo pierdan. Aquí pueden ver lo que pasó en Londres.

13
feb
13

Una enfermedad llamada Lupus


Las redes sociales son como un viaje a un país lejano. Nunca sabes muy bien qué es lo que te vas a encontrar entre una sensación de misterio y algo de miedo ante lo que hay afuera. Puede que te agregue como amigo ese colega de trabajo que lleva siete años sin dirigirte la palabra o una antigua compañera de colegio que de repente pasa de ser la niña de las trenzas a ser una mamá con tres hijos y dos hipotecas. A mí ayer me tuiteó la nostalgia. Un mensaje me avisó de que el Lupus me seguía. No tuve que ir a la consulta de House para notar los síntomas. Una sonrisa y mil recuerdos brillaron en el reflejo de mi Timeline.

Esa camiseta blanca y roja (aún guardo el pantalón ‘paquetero’ por casa) se quedó plasmada en fotografías mentales de una infancia feliz, siempre entre amigos, en imágenes de las que sólo quedan los trazos bellos porque quizá solo nos preocupábamos de atrapar lo que merecía la pena. Como esa pelota naranja que nos volvía locos. Esas mañanas de domingo en las que había que cruzar ‘las vías’ entre el Arrabal y La Jota. Las charlas con mi amigo Iván esperando el ’44′ agazapados frente al cierzo. Los entrenamientos exigentes y divertidos con ’82′ y ‘Jota’ y las pachangas de fúbol sala con Ángel y Mariano. Los piques en las maratones hasta Vadorrey. Las visitas para animar a los ‘Senior’ y ver en el ‘presi’ a un Corbalán redivivo para el básket. El campeonato Infantil que ganamos en el Colegio Joaquín Costa. Las chicas del balonmano que ‘nos quitaban’ la pista y el corazón. Mi primer triple en Épila. O el día que nos pitó Gallo y nos enseñó con educación que el árbitro era un maestro y no un policía. Los partidos; almaceno detalles de todos. El primero en el colegio Rosa Arjó, de titular devorado por la responsabilidad y con la pared haciendo de banda… pero también en Maristas, Helios, La Cartuja, Calasancio, Oliver, Romareda…

LupusNuevaEsta tarde los chicos que entreno en un barrio del Sur de Madrid, no muy diferente a ese de La Jota, han estado en el Antonio Magariños invitados por el Asefa Estudiantes. En la charla previa les he intentado explicar dónde estábamos y les he narrado una anécdota personal. Ese día que no se me ha borrado jamás, ese en el que jugué en el pabellón del CBZ. La mezcla de nervios e ilusión que se agitaron hasta que entramos en la pista a jugar y divertirnos, porque frente a nosotros no solo había una camiseta roja a la que admirábamos y sentíamos como lo máximo, si no también doce niños igualitos a nosotros pese a sus zapatillas de marca y el olor de su parqué de madera.

Pocas semanas después de ese partido, en mitad de otra crisis, en los noventa, me dijeron en La Jota que no había pelas para tener un junior. Se me cayó el mundo. No se terminó con ello la amistad que mantenía con muchos de mis compañeros, a los que hasta hace poco reconocía en mis paseos por Independencia o en duelos en la Liga Social. Ahora ojeo la web del club y cuento 27 equipos en la Agrupación y me salen más de 200 jugadores haciendo deporte y educándose en buenos valores. Leo que en diciembre les han concedido un premio desde la Junta del Rabal al Mérito Deportivo. Me alegra que eso que empezó como un grupo de colegas que se juntaron para hacer lo que más le gustaba se haya convertido en un referente en su barrio, sobre todo, para su infancia y adolescencia, ahora tan atacada y necesitada de actividades y objetivos. Y les agradezco todas esas tardes en La Jota en la que me contagié de esa enfermedad de básket llamada Lupus.

Artículo que apareció en el número 96 de la Revista de la Federación Aragonesa de Básket

25
ene
13

Superhéroes de barrio


Aitor lo tiene claro. Lo mejor del barrio de San Fermín es el chino que hay frente a su casa. “Hay de todo”, dice entusiasmado. A su lado Yago confirma la tesis de su amigo. Inseparables, como Batman y Robin, forman una dispar y simpática pareja. Ambos son jugadores de los equipos de baloncesto de Asociación Proyecto San Fermín, que junto a la colaboracion de Intervida ONG, utiliza el gancho del deporte para la educación de valores y la integración de una infancia en riesgo de exclusión en un entorno marcado por el desempleo, la pobreza y el abandono.

Aitor es el capitán del Infantil. Cuando llegó hace dos años apenas se comunicaba con sus no más de veinte compañeros. Ahora es todo un líder de un equipo que esta temporada representa por primera vez a un club de más de 80 niños y niñas de seis a doce años. El recorte de actividades extraescolares en los colegios y la delicada situación de muchas familias han multiplicado el número de participantes en una actividad gratuita gracias al apoyo de Intervida ONG y sus socios. “Somos el primer equipo de baloncesto que representa a San Fermín. Es una responsabilidad”, afirma Aitor. “Si leen las noticias sobre el barrio muchos piensan que esto es el Bronx. Nosotros, con nuestro esfuerzo y deportividad, demostramos que están muy equivocados. Porque lo menos importante es ganar. Hay que divertirse, respetar al rival, apoyarse y jugar en equipo”, continúa Yago. Sus madres no se han perdido ni un partido.

sanferminbaloncesto-1Aitor empieza a tener madera de entrenador. Todos los viernes colabora en las sesiones del grupo benjamín y alevín, como lo hacen otros compañeros más mayores. Hoy insiste con el lanzamiento de Jade. Esta pequeña peruana de larga trenza se esfuerza una y otro vez en que su tiro roce el aro. Su sonrisa de siete años no se encapota pese a los fallos. La niña no comprende que la altura del tablero no es la reglamentaria para su edad, ni que en todo el barrio haya un par de canastas de minibásket que no cuestan más de mil euros.

Como Jade con el aro, la infancia de San Fermín no lo tiene fácil, un barrio del sur de Madrid por donde la suerte y las promesas políticas pasan de largo. Un lugar lleno de contradicciones, donde sus equipos de baloncesto entrenan en unas canchas al aire libre sin líneas ni techo que les proteja de la lluvia, a pocos metros de un moderno e infrautilizado pabellón que costó 300 millones de euros: la Caja Mágica. Un elevado muro evita que desde el barrio se pueda ver una infraestructura que le da la espalda. Un muro que no conseguirá que estos chicos y chicas, superhéroes de su barrio, trepen por encima de sus sueños con sus ganas de ser mejores haciendo baloncesto.

Este texto pertenece al Asociación Proyecto San Fermín, que coordina la actividad de baloncesto en el barrio madrileño de San Fermín gracias al apoyo de entidades como Intervida, en cuya web apareció este texto.

17
ene
13

El chulo y la conciencia


La ahora mensual revista Gigantes del Básket presenta en su portada de enero a Rudy Fernández. Dentro de sus páginas se extiende una de esas entrevistas que no muchas veces se atreven a hacer los deportistas (ni los periodistas), aquellas en las que se no ocultan verdades y la respuesta no viene calibrada por lo políticamente correcto. La sinceridad del escolta del Real Madrid se convierte en un llamativo e inusual titular que me ha dado a escribir este post: “Dicen que en la pista soy un chulo. Y yo diría que tienen razón”.

La rotundidad de Rudy es además recurrente tras los incidentes que protagonizó hace menos de una semana en el partido de Euroliga ante el Zalgiris. En menos de un minuto, de un partido caliente con un final apretado, el internacional tuvo dos acciones antideportivas: lanzó una pelota a la cara de Ksistov Lavrinovic y posteriormente que provocó una tangana con Paulius Jankunas tras un fogoso ‘trash-talking’. Al día siguiente, utilizando su cuenta de twitter, el balear pidió disculpas: “Después de ver el partido de anoche, me doy cuenta de que con el calor del momento no me comporté como debería. Quiero pedir perdón a Jankunas”.

Más allá del titular, Rudy Fernández intenta justificar su actitud en la pista, declarando que el comportamiento que él tiene como deportista no debe trasladarse al que tiene fuera de este ámbito, y que es un aspecto de su personalidad que pretende mejorar. Sin embargo, el jugador, que cumplirá el próximo 4 de abril 28 años y debutó con la selección en 2004, añade: “Creo que tengo que mejorar cosas de mi comportamiento en la cancha y soy todavía joven para hacerlo. Pero, la verdad, no sé si debo cambiarlo porque soy así desde los 10 años y me ha ido bien”. Para puntualizar esta falta de arrepentimiento, el exterior formado en la Penya, cantera de gestos modélicos, subraya que su forma de hacer sólo debe ser juzgada por sus propios compañeros de equipo y por los aficionados de su club, de los cuales aún no ha escuchado queja, como bien recoge Adri González en Solobasket.

A mi Rudy Fernández me parece un superclase, como se dice, uno de esos ‘jugones’ por los que merece pagar una entrada de un partido, que acaparan apariciones entre las mejores jugadas de la semana y cuyas espectaculares acciones animan a los chicos y chicas a empezar a practicar el baloncesto. Fue uno de los culpables que durante cuatro años durmiera poco por las noches para seguir sus evoluciones en la NBA y que más me han hecho disfrutar con esta pasión desde que clavó ese ‘alley oop’ en la Copa de Sevilla en 2004. Su fichaje por el Real Madrid fue una de las mejores noticias que nos pudo dar a los aficionados del básket en España al recuperar a una de las estrellas que más impacto han tenido en la competición en los últimos tiempos.

No es la única faceta que aplaudo de Rudy. Siempre le he alabado por cómo ha sabido adaptarse a un rol más secundario y solidario en la selección o en las escuadras NBA donde ha jugado y tirado menos cuando ha demostrado que es capaz de ser líder y hacer campeón a un equipo como el Joventut.

PortadaGigantesIncluso le he defendido en tertulias en las que he escuchado críticas hacia su egocentrismo y que muestra en el apego a salir en reportajes de moda o a la hora de cuidar su peinado e imagen en exceso. Creo que esta dimensión beneficia al deporte para elevar su popularidad. Porque  los nombres propios, las estrellas, son necesarias para subir el seguimiento en los medios, llegar a más gente… algo que el baloncesto español necesita como el comer. Seguro que su experiencia en la NBA, como le ocurre a José Calderón, Pau y Marc Gasol, le ha servido para entender el valor de la promoción personal, con los euros extras que vienen con los contratos publicitarios. Pocos jugadores de baloncesto salen en Playboy España sin tener que desnudarse.

En esta línea me encantó que tuviera la personalidad suficiente para criticar la falta de información deportiva en el Telediario de La1, la cadena que emite a nivel estatal la Liga Endesa. Pocos desde dentro se atreverían a alzar la voz por servilismo o buscarse algún enemigo. Bravo a Rodolfo por opinar y demostrar que los jugadores tienen mucho que decir y exigir en este asunto.

Pero, sí, tiene que haber un pero… creo que Rudy Fernández se equivoca soberanamente al parapetar su ‘chulería’ como algo que ocurre dentro de la pista y no se traslada fuera o valerse de sus compañeros o aficionados como únicos críticos válidos. Me parece que demuestra una falta de conciencia con la repercusión que tienen sus acciones para todos los aficionados del baloncesto, sobre todo para los menores, aquellos que lo idolatran y lo tienen como ejemplo, que al día siguiente querrán hacer en el pabellón de su barrio o en la pista de su colegio, lo que Rudy acaba de hacer en el Palacio de los Deportes. Podrán querer hacer sus tiros en suspensión, pero quizá tampoco verán ahora tan malo tirarle un pelotazo a la cara a un rival, como hizo con Ksistov Lavrinovic, o enganchar del cuello a un atacante, como hizo a Tony Parker en la final del Eurobásket’11, porque, precisamente, lo hace su jugador favorito. Los entrenadores sabemos cómo cuesta en un par de horas de entrenamientos semanales intentar pulir estos comportamientos antideportivos que el ansia por la victoria que promueve esta sociedad de consumo rápido y el amplificador de los medios (no hablamos del fútbol) promueve en la educación en valores de nuestros chavales.

La conciencia de ello debería recaer sobre todos aquellos agentes educadores, que somos todos, que tenemos la responsabilidad de hacer buenos deportistas, pero también, buenos ciudadanos, mejores personas en una sociedad mejor. Todos somos ejemplos con nuestras acciones como espejo para los más pequeños. Con la razón de la educación y la inmejorable herramienta del deporte. Porque Rudy, disculpa, te equivocas, porque no hay límites morales que nos juzguen de forma diferente fuera o dentro de una cancha de baloncesto. Pero también se equivocan aquellos aficionados, porque dentro de ellos hay padres y madres, entrenadores o profesores de jóvenes jugadores… que aplauden estas salidas de tono por amor a sus colores o miran a otro lado porque es ‘el bueno del equipo’ o para ganar un partido. Como los clubs o la organización de las competiciones por no imponer importantes sanciones, como es modélica la NBA, a todo aquel que no cumpla con un código ético y deportivo. Como los medios que son condescendientes e incluso llevan a la normalidad comportamientos poco pedagógicos y avalan todo bajo el enuncia de ‘lo que pasa en el campo, en el campo se queda’. ¿Por qué en el último derbi de Madrid vimos una y otra vez los salivazos y collejas entre Diego Costa y Pepe y Sergio Ramos, pero ha quedado casi en silencio el gesto deportivo de Iván Fernández en el último cross de Burlada, dejando ganar a su despistado rival?

Rudy Fernández es una persona implicada en proyectos sociales. Ha participado durante su etapa americana en programas solidarios como NBA Cares o Basketball Without Borders y en Navidad colaboró con las iniciativas de la Fundación Real Madrid, que tienen varios grupos inclusivos de baloncesto que hacen una labor extraordinaria. Esta temporada fue protagonista de un reportaje especial del espacio de La2 ’Capacitados’, en el que famosos son concienciados de la normalización de las personas con alguna discapacidad física o intelectual. Junto al adolescente Daniel Stix (Fundosa ONCE) probó la experiencia de jugar al Baloncesto de Silla de Ruedas (ver vídeo). En su perfil de Wikipedia resalta su colaboración con la Fundación Plan de España, siendo embajador del proyecto ‘Por ser niñas’ y padrino de Kalima, una niña egipcia de 4 años. “Todos deberíamos tomar conciencia de las injusticias y poner nuestro granito de arena para ayudar a solucionarlas y para denunciarlas”. Son palabras de Rudy que tuiteó poco después de viajar a Egipto para conocer a Kalima. Pero esa conciencia, esa responsabilidad, también cabe dentro de una pista de baloncesto.

P.D: Espero que nadie interpreta esta crítica hacia las palabras de Rudy un atisbo de antimadridismo. Lo mismo tendría que decir de un chaval al que yo entrenase o de un jugador de mi equipo favorito. A los antecedentes me remito, con una denuncia que no me granjeó buenas amistades en su momento en el club aludido.

P.D: No creo que su gestualidad fuera un aliado durante su carrera en la NBA. Incluso, en su último año en Denver, protagonizó un flopping muy criticado en los medios ante Lakers, práctica muy perseguida y sancionada en la NBA desde este verano. También se tiró a la piscina en la final de los Juegos Olímpicos provocando una antideportiva de Iguodala, siendo la mofa de los comentaristas americanos. Seguro que esta fama de ‘actor’ no le ayudó en USA.

16
ene
13

Una foto a mitad de camino


Al planificar una ascensión montañera hay que tener bien claro en que punto del camino nos pararemos para tomarnos un respiro. Suele ser una parada intermedia en la que recuperar energías y comprobar en el mapa si no nos hemos perdido en la ruta. Para los que abren huella es un simple instante para echarse un trago y seguir raudos hacia arriba o, por contra, el momento de atestiguar que no van tan sobrados como creían. Sin embargo, para los que se tomaron la jornada con aires más humildes, el descanso puede reafirmar que su estado de forma no es de dominguero o contemplar las rampas finales más empinadas que el Everest.

En las competiciones deportivas, como es el caso de la Liga Endesa, esta parada a medio camino coincide con la clasificación para la Copa del Rey, que esta temporada se celebra en Vitoria. Como un excursionista, los candidatos a todo apenas reposarán en busca de una foto de las maravillosas vistas del Fernando Buesa Arena, la de campeón, mientras que los clasificados con menos pretensiones disfrutarán de cada bocado del bocata reconstituyente. El resto, los no invitados, andará más o menos preocupado hasta alcanzar sus objetivos en la otra mitad de la escalada (campeonato, playoff o permanencia).

El ecuador de la fase regular me deja una serie de reflexiones sobre la competición y la ACB que quería compartir con vosotros y la tremenda alegría de ver como mis dos equipos, el CAI Zaragoza y el Asefa Estudiantes, se han metido en la Copa del Rey, seguramente como invitados imprevistos, esos excursionistas al que el chorizo del bocata les sabe a caviar de beluga. La reducción de presupuestos generalizada de la mayoría de los clubs y la salida de jugadores importantes que preocupaba cuando empezó el baile no ha alterado la configuración lógica de la clasificación ni de los pobres datos de audiencia que no remontan ni con el paso al primer canal estatal ni con el aumento de anotación en los partidos. El debate de los jugadores de formación no favorece a la visión de la organización del baloncesto español.

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Sin Bomba no hay bicefalia

Comprobando las apuestas que se hicieron por el mes de septiembre, deportivamente, sobresale la ausencia del Barcelona entre los puestos punteros, así como la nueva decepción del proyecto de Unicaja, esta vez entregado al croata Jasmin Repesa y con una pléyade de fichajes que no ha configurado un equipo ganador. Resultado: Málaga se queda sin Copa. Nueva decepción desde la marcha de la gomina de Sergio Scariolo.

La irregularidad del Barcelona ha roto la bicefalia de las últimas temporadas y abierto una marcha triunfal del Real Madrid (incluyendo Supercopa), que sólo ha perdido un partido en la primera vuelta, precisamente en el Clásico, y que evitó igualar el récord del mejor inicio de la competición (15-0 del Real Madrid en la temporada 1987-88). Pablo Laso ha rizado el rizo de su apuesta por un baloncesto eléctrico (88 puntos por partido) con la inclusión definitiva de Rudy Fernández y pese a las carencias de un pívot dominador, que no ha encontrado en un renqueante Rafa Hettsheimeir.

Las dolencias de Navarro han servido como razón para justificar el debilitamiento del Barcelona de Xavi Pascual, actual campeón y mejor defensa todavía, pero que en la Liga Endesa ha tenido actuaciones sonrojantes (derrotas en casa contra Blancos de Rueda o Blusens Monbus) y que fuera del Palau sólo ha podido vencer a uno de los ocho primeros (CAI Zaragoza). Pero el exceso de derrotas (9-8) a estas alturas no pueden solo interpretarse desde la ‘NavarroDependencia’ y deben mirar más al bajón de otros jugadores, especialmente Erazen Lorbek (casi tres puntos por debajo de su media), la reducción de una plantilla con piezas en construcción (Abrines, Rabaseda y Todorovic) o fallidas (Jawai) y la falta de un director de orquesta sólido que desequilibra el juego hacia la zona.

El descubrimiento de Tabak

En la clase media-alta sobresale la historia del Caja Laboral, que rompió el que parecía firme matrimonio con su técnico Dusko Ivanovic en el primer meneo, para reflotar la nave con Zan Tabak. El croata de Split, ganador de anillo de la NBA, pero como primero sólo había entrenado en Girona (Adecco Oro) y unas semanas previas a su llegada a Vitoria en la Liga polaca, lleva un luminoso récord de 9-0 desde su nombramiento, igualando la marca de un legendario como Svetislav Pesic. Una línea exterior de primer orden (Fernando San Emeterio, Brad Oleson y Andrés Nocioni) sujetan a un grupo con roles muy marcados y una fortaleza mental identitaria (‘Espíritu Baskonia’) que sabe ganar partidos apretados.

En mi opinión, Valencia Básquet, Herbalife Gran Canaria y Uxue Bilbao Básquet están donde deben estar por presupuesto y plantilla, siendo sintomáticos de la precariedad económica en la que se mueve el baloncesto los problemas para encontrar patrocinador que tienen valencianos y vascos, teniendo estos últimos un proyecto muy atractivo siendo uno de los que más aficionados lleva a su pabellón y mejor maneja los códigos del marketing deportivo.

El EQUIPO como carácter diferenciador

En la zona media para abajo creo que el argumento que configura la clasificación tiene un componente grupal. Los equipos que se han agarrado a la tranquilidad lo han hecho con un concepto de juego colectivo, siendo el CAI Zaragoza, que perdió este verano a sus tres estrellas (Carlos Cabezas, Bracey Wright y ‘Hetts’), el mayor exponente. El sentido común que dan a este proyecto desde la presidencia hasta el banquillo se ha traducido en un equipo por encima de nombres propios y una clasificación histórica para la Copa del Rey. José Luis Abós, finalmente, es profeta sin discusión en su tierra. Más de lo mismo, pero con matices, se podría hablar de un Estudiantes que ha pasado de estar en Adecco Oro a celebrar en el parqué el pase a Vitoria tras vapulear por 22 al Barcelona. La coherencia en el ámbito profesional que ha traído Himar Ojeda desde la Dirección General y amplificada al vestuario con Txus Vidorreta ha robustecido un grupo que se apoya en sus veteranos (Gabriel, Kirksay, Barnes y un resucitado English) para amamantar a los chicos de patio. Mismo camino lleva a Santiago, con José Luis Mateo y Moncho Fernández como arquitectos de un colectivo que se quedó a varias canastas, pese a sabotear el Palau y Vitoria, de una Copa que mereció.

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Los viajeros del furgón de cola son entendibles por penurias económicas, con Fuenlabrada, Lagun Aro y Manresa con un paso perdido. La vuelta a la realidad de los donostiarras, clasificados para la Copa el curso anterior, no ha soportado la venta de Andy Panko y Sergi Vidal por la carestía tras la huida del dinero público, pero que mantiene la creencia en Sito Alonso. Esta falta de destituciones, de la que se salvó Aíto García Reneses en un Cajasol que se está recomponiendo, pero no Porfirio Fisac en Fuenlabrada, sustituido por Trifón Poch, no sólo debe plantearse desde una nueva religión de confianza ciega en el trabajo de los entrenadores, sino por la falta de liquidez, también vista en el silencio de movimientos en el mercado. En este hemisferio aplaudo al único ascendido, el CB Canarias, que ha fraguado cierta tranquilidad con un baloncesto descarado.

Un cielo sin tantas estrellas

Se denunciaba en septiembre la pérdida de cotización de la Liga Endesa en el ámbito continental. La nombrada mejor liga después de la NBA vio como salía capital, es decir, jugadores, que preferían irse a hacer las Américas o fichar por equipos rusos o turcos, ahora al alza. La salida de los seis jugadores más valorados de la pasada fase regular (James Augustine, Kaloyan Ivanov, Andy Panko, Joel  Freeland, Paul Davis y Mirza Teletovic) más otros de relevancia (Víctor Claver, Aaron Jackson, Bracey Wight, Nando de Colo, Stephane Lasme, Marko Banic, Pablo Prigioni…) confirmaban este descenso estelar.

Esta tendencia se ve avalada para los pesimistas si comparamos la lista de más valorados que han dejado estas 17 primeras jornadas, en la que, los especialistas en tendencias podrían decir, falta ‘glamour’. En la misma aparecen muchos viejos conocidos y poquísimos fichajes (de los 20 primeros solo 6 nuevos), encabezada por todo un veterano como Germán Gabriel. Más allá de extranjeros como Spencer Nelson, Marcus Lewis, Justin Doellman, Lamont Hamilton o Levon Kendall, sobresalen además la elevación del jugador nacional (el propio Gabriel, Nikola Mirotic, Sergi Llull o Nacho Martín) la revalorización de jugadores antes secundarios como Ante Tomic, Henk Norel o Carl English.

Las molestias de La Bomba y la versión más coral del Real Madrid reducen el duelo individual Navarro-Rudy que personalizaba el eterno entre Barcelona-Madrid, pero que se elevó a su máxima expresión en uno de los Clásicos más emocionantes y seguidos de la última década.

A más puntos, menos share

Si ha tomado fuerza el plan que persigue la Liga Endesa de ganar espectáculo en la pista. El nuevo manual arbitral premiaba al jugador ofensivo y la clara apuesta de equipos por los ataques rápidos parece tener su respuesta.  En este sentido, la media anotadora de los equipos de la ACB es de un 77,23 puntos por partido, cifra muy superior a la que se registraba justo hace un año (73,28). Esto hace pensar que se prima el espectáculo y un cambio en la tendencia técnica. Los tres mejores equipos en la clasificación son también, y en estricto orden, los que más anotan, reduciéndose el valor resultadista de las defensas y de los ataques largos y encorsetados que aburren al espectador medio o menos preocupado por la táctica.

Esta nueva visión no concuerda con un mayor visionado. El contrato firmado por RTVE y el paso de las emisiones a TVE1 el domingo por la tarde fue aplaudido por la mayoría de aficionados. Pero en la realidad, las bajas audiencias se han mantenido, lo mismo que la falta de promoción en el propio canal que emite los partidos sin desplazar a sus comentaristas a pie de pista y que incluso ha recuperado el horario matinal en varias retransmisiones. La marcha del baloncesto de la parrilla de autonómicas como Telemadrid y Canal Sur no ayuda a relanzar un producto con medias de 600.000 espectadores, pero que fluctúan desde el éxito del Clásico (1.925.000 de media entre La1 y TV3) hasta los menos de 300.000 espectadores que siguieron el último Estudiantes-Barcelona.

El otro punto negro de mitad de temporada es el ‘caso Satoransky’. El base checo del Cajasol encabeza una lista de jugadores a los que se ha puesto en duda su condición de ‘formados en España’ dentro del convenio firmado por ACB, FEB y ABP. La falta de un criterio único dentro de un texto ambiguo llevó a una disparidad en cada uno de los casos y en la denuncia a los tribunales del CAI Zaragoza por la nominación como comunitario que se le condeció a Henk Norel.

14
nov
12

La gente


Carl English suspira aliviado. Está solo y tiene la pelota. Por fin. El canadiense se prepara a desatarse desde los tiros libres el pegajoso marcaje que ha ordenado Abós y ejecutan sus jugadores. En mitad del respetuoso silencio del Palacio arrecian unos gritos conocidos. ‘La vas a fallar, la vas a fallar’. La treta de la ‘Demencia’ no se entona como es habitual desde su fondo de la calle Jorge Juan, cerquita de la pista, como tiene que ser. ¿De dónde vienen los aullidos? ¿De algún marcador millonario? ¿Quién se atreve a desconcentrar al jugador del Estudiantes con las mismas armas que usan sus aficionados? La respuesta viene desde bien arriba, desde la guarida de los seguidores del CAI Zaragoza.

A la salida del pabellón me encuentro al responsable del cortocircuito de cánticos. Es fácil verle. Alto como un tallo, luce en su 1,90 ropa oficial del CAI. En su mano sujeta un artefacto que parece haber salido de la estantería de un ‘chino’. ‘Me he traído esto para animar a esta gente, pero apenas cantan’. Juanjo López le da a un botoncito del aparato y empieza a sonar el himno del CAI. Alrededor, los aficionados maños no se dan por aludidos y apenas sonríen mientras esperan la salida de los jugadores que acaban de vencer al Asefa Estudiantes, la octava victoria como visitante en tres temporadas en la Liga Endesa. Unos amigos dementes reconocen a Juanjo. “Hoy ganabas seguro”, le increpan entre bromas. Tienen razón, desde que una fría tarde de LEB, apareció por el Príncipe Felipe para acompañar a Rafa Vidaurreta en su debut como caísta, sus lazos con el equipo de Zaragoza y sus aficionados no han hecho más que apretarse más y más. Ese día, solo en mitad de los ‘Inchas Lleons’ y ante unos 10.000 fieles, empezó a gritar ese ‘la vas a fallar’ que ahora es ritual en el pabellón cuando un adversario se dirige a la línea de tiros libres. Fundador de la peña Rafa, entre sus clases de kárate, este ‘maño’ de Canillejas saca tiempo para seguir a su Estu de toda la vida y a su CAI de toda una amistad. “Siempre que vienen los amigos de Zaragoza me subo con ellos. Ha venido un autobús con gente que está en el paro o han sufrido un ERE, pero que deciden dejar de estar un domingo con su familia para venir a Madrid a animar a su equipo”, expone nuestro protagonista cuyo hijo se llama Zoran por ‘Cutura’.

A la entrada del Ramiro de Maeztu, hogar del Estu, un cartel reza ’desde 1948 formando personas a través del baloncesto’. En los pasillos del pabellón Antonio Magariños cuelgan fotos llenas de historia. En uno de ellas aparece John Pinone entrando a la pista con la Copa del Rey del 1992 mientras el equipo contrario le hace el pasillo. Entre la fila de humillados se reconoce a JJ Anderson, una leyenda ‘negra’ en la historia del CAI. La fortuna quiso que el CBZ volviera a encontrarse en Liga una semana después con su verdugo en esa Copa. En la final disputada en Granada  en el acta ambos equipos presentaron a 11 canteranos. Entre ellos, un prometedor base en la profundidad del banquillo que dirigía Manel Comas. Ese chico se llamaba Reynaldo Benito y hoy es presidente del nuevo CAI Zaragoza. “Nos vemos en Vitoria, Reynaldo”, le espetó un aficionado aludiendo a la Copa 2012. “Ojalá”, contestó el ‘presi’, siempre prudente, pese a que acaba de ganar su equipo en el Palacio.

Los jugadores del CAI celebran una canasta en el Palacio / A.MARTÍN

Las cosas han cambiado muchísimo en estos veinte años. El CAI sólo presentó a un canterano en Madrid (Javier Marín). Esta semana en la prensa se habló de que el club aragonés va a fichar (siempre con comillas) a una joya serbia y otra chilena. En el Estudiantes, eso si, con seis chicos que han pasado por el Ramiro en sus filas, los americanos ya no son ‘osos’ que se toman un café en la cantina del ‘Magata’ enamorados de una filosofía y sigue en la Liga Endesa después de vivir un dramático descenso que quedó anulado porque Menorca no pudo pagar el canon de ascenso. En esa falta de valores e identidad señalan muchos la caída de la popularidad del baloncesto en España, en que ya no mete los triples el que puede ser tu vecino del quinto o que cuando te memorizas el apellido del pívot bielorruso lo han cambiado por otro de Wisconsin con pasaporte de Madagascar. Quizá sea solo nostalgia o cosas de la crisis.

Juanjo se queda esperando al filo de la escalera hasta que el último amigo sube al autobús. “Hasta la una no llegamos a casa”, me dice en la despedida Paco. Itziar viene deprisa, se ha quedado retrasada, pero se para a darme dos besos antes de marcharse a Zaragoza. Begoña me llama desde el otro lado de la calle. ‘Mañico, tómate una cerveza con nosotros, que hoy nos habéis ganado’. Acepto la invitación. El bus se marcha y los dementes se meten en los bares buscando el calor. El baloncesto cambia, nos guste más o menos, pero esa gente, gente como Juanjo, como tantos otros, siguen allí. Siempre.

Este artículo ha sido publicado en el número 88 de la Revista Digital de la Federación Aragonesa de Baloncesto

P.D: Durante el partido el Departamento de Prensa del Club Estudiantes me invitó a participar en la retransmisión del mismo en su canal EstuRadio, lo que fue un verdadero placer. Cuando pueda cuelgo el enlace.

25
sep
12

El impaciencia del afilador


Al salir el sábado del pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza escuché  el resoplido de una armónica. En la paranoia pensé que el espíritu de Mauricio Aznar me perseguía. Ojalá lo pudiéramos resucitar con algún brebaje de brujo. No, era un sonido más reconocible y escalofriante que la sombra de un fantasma. ¡Ha llegado el afilador! Sabe que hay cuchillos impacientes por hacer sangre. Me quedó claro entre los interiores del palacio. Las intrigas bullen en la corte. Hay crueles cuchicheos para que el Duque Pepelu caiga con todo. En la sala contigua se instalan los que no ven ni una mota de polvo en el impoluto traje del noble técnico y pedirán paciencia al Rey Naldo, merecedor del reconocimiento de las cuatro temporadas que lleva en el cargo.

Vuelve a faltar el término medio en Zaragoza. Los grises que maticen las visiones negruzcas o blanquecinas. De esas que quiso ofrecer el equipo en la Supercopa. No seamos crueles en el análisis, pero tampoco contemplativos. En la distancia media es donde se afina la vista y se encuentra la libertad. Fue un acto, ante un pedazo de equipo, que fue campeón, por eso las siguientes palabras no pueden ser tomadas como absolutas. Son solo trazos de un esbozo que se intuye desde la lejanía. Pero reales, tanto como la sensación de que las semifinales ante el Madrid han sido lo más parecido a un partido ACB que ha pasado por la planificación de José Luis Abós, herida por PreEuropeos y fichajes tardíos.

José Luis Abos, durante la Supercopa / ACBMEDIA

Seríamos tercos como marca nuestro estereotipo de ‘baturros’ si nos enfrentásemos a la derrota desde la grandilocuencia del Madrid, porque no vi en ningún momento al conjunto de Pablo Laso con sensación de ‘estar a tope’, o camuflándonos en acusaciones arbitrales en el tercer cuarto, ese que juzgó el resultado, para contestar al por qué de la caída, que al final no sonó a fuerte batacazo. Simplemente, el CAI está lejos de poder competir por la victoria con una plantilla tan superior en estos momentos por falta de rodaje y porque, en un argumento que parece imborrable hasta con mil entrenamientos, la calidad (y pelas) que atesora no le presenta como candidato a estas batallas de ricos. El CAI ha perdido competitividad con las bajas de sus tres pilares, los tres que podrían jugar en estas Ligas, los tres que jugarán Europa este año: Cabezas, Wright y ‘Hetts’. Obvio.

No obstante, seríamos cabezones como adoquines si pensáramos que Henk Norel es tan pipiolo como nos hizo pensar su asustadizo deambular por la zona. Que el 2/13 firmado por Sam, Llompart y Stefansson será una constante. Que la insuficiente defensa del 1×1 exterior no sea más mérito del ADN de un Madrid que busca la felicidad en esa soltura. Que la ausencia de ‘timing’ en los estáticos o de amplitud en el catálogo y entendimiento táctico (más acusado en lo defensivo que en lo ofensivo) no se sincronizará con horas de rodaje que bendecirán el juego de control que entona en la batuta de Llompart y el concierto plural al que tiende esta versión: Michael Roll no es tan solista como Wright. El rol de Roll es otro rollo. O faltaríamos a la verdad si no aplaudiéramos el fichaje de Damjan Rudez como eslabón exterior-interior que puede defender al poste (peor de cara) y agrandar el campo…

Pero seríamos inocentes si creyésemos que Jones puede sustituir a Rafa Hettsheimeir en los anuncios de Frutos Secos El Rincón o en sus capacidades múltiples como referente interior (postear, poner el cuerpo en defensa, rebotear, vinculación…) o que el holandés Norel está herrante como cinco titular en un equipo que aspire a ‘playoff’. Que el CAI no ha perdido el salvavidas del ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ que le cocinaba triunfos el talento del ‘yo-yo’ de Cabezas y el ‘Kobebiano’ Wright. Que Pablo Aguilar persiste en una línea de fábrica que le hace poco convincente como líder si no aprende a jugar pegando mordisco. Que el fondo del equipo se ve cerca pese a la voluntad de especialista de Fontet o Toppert de aumentar la profundidad…

Jones bloquea el rebote a Slaughter / ACBMEDIA

La ronda del afilador será serena pero insistente porque en la corte del Rey Naldo son sabedores de que en las primeras cinco jornadas rascar algo será como recibir una paga extra de Navidad (vienen Caja Laboral y Barcelona y visitar las dos Canarias y Valencia) y que queda la carta por jugar del fichaje de un pívot que imprima fiabilidad. Pero ver la película en negro y blanco siempre es del gusto del ‘zaragozano medio’ y no reduce la bitonalidad trabajar en un medio de comunicación.

Toda previsión, también esta, es acelerada y solo validada con el paso a los hechos. La paciencia será la que debe reinar cuando la sequia presupuestaria aprieta y esto es lo que hay. El CAI se mueve desde no hace tanto en la inteligencia del sigilo y sabrá como moverse administrando los tiempos, la hucha y la confianza… mientras la armónica siga sonando allí en lo alto del Saso.

P.D: Me gustaría hacer un apuntito del ‘supermegamarcador’. Viví en Málaga la atracción del invento para aplacar el tedio de descansos y tiempos muertos. La ‘kiss cam’ arrasó en Zaragoza (me moló el puntito de que no solo se enfocase a parejas ‘hetero’) Pero mientras en el Carpena se sucedían las repeticiones de las jugadas con apuntes estadísticos que enriquecían la visión en directo del partido, este aporte complementario me faltó en el instalado en la azotea del Príncipe Felipe. No vamos a pedir perfección a nadie en el primer día, pero es más que obsoleta la forma de transmitir los puntos, rebotes y asistencias que lleva el personal (una plantilla arcaica sin nombres y apenas información nutritiva). Mejorará seguro. Lo que no sé si este gasto, que no sé quién firmó la factura, es tan necesario como mantener un equipo de referencia en el baloncesto femenino en la ciudad, por decir una cosa cualquiera.

20
sep
12

Extra, extra… ‘El Ritmo de la Cancha’ llega a Zaragoza


¡A Zaragoza, a Zaragoza! Era el grito que coreaban los brigadistas que salían a hacer la guerra desde Barcelona pocas semanas después del levantamiento de julio del 36. Se subían a cualquier cosa con ruedas, tomaban su fusil si lo tenían y se iban a liberar a la República de las garras del fascismo. Las columnas de milicianos llegaron a ver las torres del Pilar, pero nunca hubo una opción real de tomar uno de los enclaves esenciales para comunicar Cataluña con Madrid y la cornisa cantábrica.

¡A Zaragoza, a Zaragoza! Como si de Durruti se tratase, gozoso recupero la bocanada de entusiasmo por volver a casa, porque hay motivo de júbilo. Viene Jacobo Rivero a orillas del Ebro y lo hace para presentar su libro. Los que seais afines a los blogs de básket conoceréis al compañero por su espacio ‘Sputnik‘, referente de este mundillo. Pero si no lo sabéis, en sus múltiples e imparables proyectos, ‘Jaco’ ha escrito un libro (ya os hablé de ello aquí). Y si sois de Zaragoza, o de cerca, el sábado podréis comprobarlo de cerca (y comprarlo), pues lo presenta en la libreria ‘Los Portadores de Sueños’ (entorno de la Calle San Miguel) a partir de las 13:30. Estáis todos invitados.

¡A Zaragoza, a Zaragoza! Jalearán al unísono todos los aficionados al baloncesto este fin de semana por la celebración de la Supercopa. Los ‘columnistas’ del Barcelona, Real Madrid, Valencia y los partisanos caístas brindarán por el inicio de la temporada ACB en el Príncipe Felipe. En particular, a los mañicos, nos irá la vida en comprobar la salud de este CAI que parece un equipo de Social, que se junta en el último momento para echar unas canastas, por las estrecheces de una pretemporada con fichajes tardíos y con la censura del PreEuropeo. Un marco incomparable para disfrutar del baloncesto y escuchar ‘el ritmo de la cancha’ que nos une.

08
sep
12

Crónica de un campus


La camiseta le rebosaba por todas las partes. A Marc le costaba una vida soltar esa pelota que abultaba tanto como él. “Mañana me la devuelves. Me la tengo que llevar a Sant Boi”, hacía prometerte. No había pérdida. Entre el granulado naranja se divisaban unos garabatos. “Me la ha firmado mi amigo Bebe (Lucas Riva)”, desvelaba orgulloso el valor de su tesoro. Cerca Joseda y Pedro seguían tirando hasta el último aliento. Raquel les miraba atenta hablando como ella lo hace, con una sonrisa. Carlos no paraba de retrasmitir un uno contra uno imaginario en un Insular repleto de ‘píos, píos’. “¿Cuándo vendrá el Chacho?”, preguntaba desde el primer día este descaro grancanario de 10 años. Por allí corría Paula ‘acariciando’ a su mascota la pelota. “Así me dejará pasarla sin tener que cogerla con las dos manos”, repasaba la lección aprendida esa mañana. Mientras Laia, orgullosa, contaba a todos que su grupo había enlazado 74 pases sin fallo como “un buen equipo” y Cristina se enfundaba la camiseta del Estu que su entrenadora Marta le había regalado por su cumpleaños. “Ahora soy del Cajasol y del Estudiantes”, afirmaba la sevillana de 9 años inseparable de Iria y Beatriz. Juntos se apuraban en el revuelo. Los ‘peques’ sabían que después de estirar llegarían los monitores para llevarlos a la piscina. Cada segundo había que gastarlo en botes, risas, pases imposibles, carreras sin descanso, tiros desde el centro del campo, bromas…

Todo fue muy diferente el primer día del Campus Liga Endesa. Apenas cruzaron palabras. El silencio tímido de las horas de encuentro inicial rodeaba a los 19 ‘linces’ que de nada se conocían. Unos llevaban ya años jugando y otros no sabían apenas coger la pelota. Daba igual. La consigna era divertirse, aprender algo de baloncesto y ser un verdadero equipo, buenos compañeros y amigos. Ese eran los objetivos que marcó Paco Torres, coordinador técnico del campus, a los diez entrenadores del Asefa Estudiantes (Marta Sánchez, Javier García y Sergio Ruiz), Real Madrid, Fuenlabrada y Majadahonda, técnicos de destinos distintos, pero que en las innumerables charlas encontramos puntos de encuentro en la enseñanza de valores, la ilusión por enseñar más allá de la competición y la pasión sin colores por este deporte. Todo era nuevo, incluso para nosotros, en el primer campus oficial que llevaba meses organizando la ACB. Hasta el último momento se estuvieron puliendo los detalles para que los 100 seleccionados de toda España encontraran su casa en el ‘fuerte’ del Club Las Encinas de Boadilla del Monte.

Mis ‘linces’ con Suárez y el ‘Chacho’ / CampamentoLasEncinas

Dadas las diferencias, los primeros ejercicios sirvieron para dividir por su experiencia deportiva a los chavales, intentando respetar la edad y los grupos que mantenían en las actividades (canoas, bicicleta, tirolinas…) y visitas (Parque de Atracciones y Madrid) que completaban el campus. El segundo día ya empezó el trabajo técnico, con tres horas en pista que concluían con diferentes competiciones de tiro, habilidades y, los más ‘grandes’, un torneo 5×5 que mezclaba a todos los niveles y dónde se ponía en práctica todo lo aprendido, que no fue poco. “Alo es una jugona”, sentenciaba Víctor, aunque todos le llamaban ‘Zaragoza’ o ‘el maño’. El jerezano Pablo se empapaba la melena para el siguiente partido. Toni calentaba su muñeca y la lengua mientras apuntaba las canastas de otros. Alejandro ya sabía lo que era ser un ‘palomero’ y el ramireño Ignacio exhibía lecciones de patio.  Ni el calor ni el trabajo eran un inconveniente para saciar la sed de baloncesto y de pasar un buen momento que todos los jugadores y jugadoras fueron sintiendo mientras avanzaban unas jornadas que cada vez se nos hacían más cortas a todos. Eso pasa cuando uno se lo está pasando bien, ¿verdad?

A mitad de la mañana, en el receso del almuerzo, recibimos la visita de maestros ilustres. Primero fue Quino Colom (Fuenlabrada) quien dejó claro a todos que los estudios (él estudia Psicología) no deben estar por debajo del deporte. Si no fuera poco con eso, directamente del colegio llegaron Jaime Fernández, Edu Martínez y Lucas Riva (Estudiantes). Más de una hora se pasaron firmando todos los autógrafos posibles, posando para mil fotos e, incluso, marcándose una samba con los más valientes. “Pero si le llegaba a la cadera”, bromeaba risueña Paula. A Sergio Rodríguez y Carlos Suárez (Real Madrid) les tocó saltar a la pista después de ser ‘acribillados’ a preguntas, algunas, de lo más incómodas: “¿Qué sentisteis tras el triple de Marcelinho?”. Sus nombres quedaron estampados en 100 camisetas y en 100 recuerdos para toda una vida.

Y pese a que nadie quería, llegó la despedida, con los últimos partidos y circuitos, amenizados por Juanma  López Iturriaga. Cada uno con su diploma y su pelota y nosotros, son la satisfacción del objetivo cumplido, llegó la hora de la despedida. Y como en todos los campus los créditos del final fueron los adioses que son hasta luegos, los abrazos y las lágrimas que son contratos de amistad eterna, el intercambio de ‘tuentis’ y ‘guasaps’ para no perderse en la distancia… “Pero seguro que el año que viene todos repetimos”, consolaba a Carlos a sus compañeros. Marc no tiene duda de ello. Y se traerá con él su balón firmado y sus 99 nuevos amigos. Su equipo.

 

Todo el equipo del Campus

Esta crónica fue publicada por ACB.com




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