Cada vez que muere un jugador de la NBA de los 80, ya sea una súper estrella o un banquillero irredento, algo muere también dentro de muchos de nosotros. Nos pasó recientemente con Manute Bol o Armen Gilliam, tipos que se habían instalado en nuestro imaginario adolescente porque, de mejor o peor manera, pasaban por ahí cuando una generación empezamos a ver baloncesto americano los viernes por la noche, en aquellos partidos grabados varios días antes y emitidos a horas de peli porno y justo después de una interminable función de ópera.
Primo de un ‘grande’ como Willis Reed, no era ni una estrella ni un banquillero, pero también tenía su encanto Orlando Woolridge, el último que nos ha dejado de aquella NBA que nos ofrecía descubrimiento tras descubrimiento. Nacido en Bernice (Lousiana), nunca llegó a ser All Star, pero sí llamaba la atención porque era uno de esos jugadores nacidos para el espectáculo y la diversión (ver campaña de PONY con Spud Webb). Criado en la universidad de Notre Dame –en el baloncestístico estado de Indiana– junto a futuras figuras como Bill Laimbeer y Kelly Tripucka, Woolridge fue elegido en el número 6 del ‘draft’ de 1981 por Atlanta. Enseguida, los Hawks le enviaron a los Chicago Bulls pre-Jordan. Se trataba de un ’3′ muy fuerte, rápido, con salto, aunque no mucha mano desde el exterior. Con cierta facilidad promedió los 20 ‘chinos’ por partido en un equipo claramente perdedor, que año tras año esperaba que le tocase el gordo de la lotería. Esto se produjo en 1984 con el advenimiento de su alteza ‘Air’.
Jordan y Woolridge coincidieron un par de años bajo el techo del viejo Chicago Stadium, pero no mostraron mucha compatibilidad y el ahora finado salió volando hacia los New Jersey Nets. Le sobrevino entonces el infierno de lo que los cursis llaman ‘sustancias prohibidas’ y estuvo un tiempo suspendido, intentando reconstruirse. En 1988, Pat Riley le dio la oportunidad de reinsertarse en el juego en unos Lakers que eran campeones, pero que asistían al imparable ascenso de los Detroit Pistons. Con nuestro hombre como ‘sexto hombre’, al menos consiguieron plantarse en la final, pero ahí los ‘Bad Boys’ no perdonaron y les clavaron un 4-0 que coincidió con el final de la carrera de Kareem Abdul-Jabbar.
Woolridge estuvo un año más de púrpura y sin duda se revalorizó. Con 31 años firmó los mejores números en cuanto a anotación de su carrera (25.8 en aquellos locos Nuggets), pero a partir de ahí su carrera en América no dio más que bandazos (Detroit, Milwaukee, Philadelphia…). Era el fin de 13.623 puntos, 3.696 rebotes y 1.609 asistencias en 851 partidos.
Era el momento de pillar algunos dólares europeos. La Benetton de Treviso manejaba buena pasta entonces y le convirtió, junto a Petar Naumoski y Stefano Rusconi, en la base de un equipo que atormentó a Josean Querejeta y Manel Comas en la final de la Copa Saporta (la Recopa de toda la vida, vamos) de 1995. Al 94-86 de aquella noche negra para el Taugrés en Estambul colaboró Orlando con 26 puntos (11/17 en tiros de dos). Aún aguantó un año más en Italia, en la entonces potente Virtus/Buckler de Bolonia, con la que consiguió una Coppa y decidió jubilarse.
Desde entonces, no se desvinculó del basket. De hecho, entrenó dos años a la versión femenina de los Lakers, Los Angeles Sparks, y también a equipos de la nueva ABA como los Houston Takers y los Arizona Rhinos. Sin embargo, una de las últimas noticias públicas sobre su vida, en febrero de este año, no daba buenos síntomas: había sido sorprendido robando una tubería de aluminio. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad.
Descanse en paz. Otro trozo de un imaginario póster de los que poníamos en nuestra carpeta colegial de los 80 queda arrancado.
Artículo de Javier Ortiz (@bujacocesto), redactor de El Periódico de Extremadura y creador de Bujacocesto
Corría el año 2000 y el Helios ascendía a la División de Honor del baloncesto femenino. Como ya ocurriera con el baloncesto masculino, allá por los albores de los ochenta, los estatutos de la entidad de la ribera no permitían competir en equipos profesionales, por lo que, el Club Baloncesto Zaragoza entonces y el Club Deportivo Baloncesto Zaragoza en ese momento (la paradoja de las trayectorias de ambos clubs, lleva hasta cierta similitud en los nombres), ocuparon la plaza ganada por equipos amateurs.
Mientras los chicos, dirigidos por José Luis Rubio, encontraron un patrocinador local, la Caja de Ahorros de la Inmaculada, que les acompañó durante muchas temporadas, las chicas se arropaban bajo la protección de la filial española de la empresa relacionada con la industria automovilistica, Filtros Mann, que ha permanecido fiel al club hasta esta ¿última? temporada.
Gente del baloncesto de Helios de toda la vida se encargaban de llevar los designios de este nuevo equipo. Los Alocen, Estiragués… iban dejando poso de su buen hacer. En la primera temporada, el equipo se mantenía en la máxima categoría y en las dos siguientes, de la mano de jugadoras de primer nivel, como Elena Tornikidou o Marina Ferragut, el equipo alcanzaba la cuarta y tercera posición al final de la Liga y paseaba el nombre de Zaragoza en las competiciones europeas, algo que hizo cambiar el nombre del sponsor a Mann Filter.
Con Estiragués al frente, siempre se tuvo los pies en el suelo. Siempre se tuvo claro que no era un deporte que atrajera ni público, ni, por ende, repercusión en los medios de comunicación. El equipo fue perdiendo paulatinamente potencial deportivo, pero nunca hubo ningún problema con los pagos a jugadoras. Por contra, se iba creando un carácter marcado por muchas jugadoras de casa y una lucha en todos y cada uno de los segundos de cada partido. Un carácter que enganchaba a los pocos que acudían a ver sus partidos.
Excepto el oasis que supuso la Copa de la Reina en Valencia 2005, donde se disputó la final, forzosamente llegaron temporadas en las que se coqueteaba con el descenso. En la 2007-08, después de haber ganado en la primera vuelta tres partidos, con los que parecía que el descenso era seguro, la segunda vuelta imperial acercaba al equipo al objetivo. Pero la remontada estaba condicionada por la grave lesión de una incomensuble Paula Palomares (14,8 puntos por partido, 2 rebotes y 2,4 asistencias), y se llegó a la última jornada, con la necesidad imperiosa de ganar. Esa temporada se había inaugurado el Siglo XXI y la directiva centraba sus esfuerzos en llevar gente del Actur al bonito pabellón. En el tramo final de la competición, en dicha instalación, la gente respondía a las llamadas del club y se rozaba el lleno.
En esa última jornada, partido épico que nunca olvidaremos los que lo vivimos en directo, el equipo estuvo en Liga Femenina 2, durante 37 minutos. Hondarribia se mostraba extraordinariamente motivado y Badajoz ganaba en su cancha, por lo que el descenso se consumía. Una Paula angustiada, fuera del banquillo y con muletas, veía como su padre en la grada de enfrente sabía del resultado de Badajoz.
Pero el milagro llegó y se pudo ganar el partido y, por consiguiente, Zaragoza tendría un año más representante en la máxima categoría, siendo la única ciudad junto a Valencia que iba a tener representación en baloncesto masculino y femenino, puesto que el CAI Zaragoza ascendería a la ACB semanas después.
Ya en esta temporada, post Expo 2008, se oían rumores de que el patrocinador iba a disminuir su aportación económica al club y su intención era pasar a ser segundo patrocinador. Aunque luego ha permanecido como primero, a saber con qué aportación.
Estiragúes dijo basta. Cansado de poner mucho dinero de su bolsillo, de llamar a muchas puertas y de reclamar atención para el equipo, dejó la presidencia del club y su testigo lo tomó Fernando Fabra, vinculado con el Helios y con la Federación de Deporte Laboral. La nueva temporada fue desastrosa, con partidos perdidos ante rivales directos en casa, americanas que se retrasan en Navidad… Carlos Iglesias, el entrenador que había logrado el ascenso a la máxima categoría en el 2000, no era capaz de llevar a buen puerto el barco. Otra vez, el futuro se la iba a jugar en la última jornada, pero ésta vez en la cancha del Antonio Magariños, donde el Estu femenino también deambulaba en el filo de la navaja. El que perdía, descendía. Así sin más. Las chicas del Ramiro salieron a por todas y ya sentenciaron el partido en el descanso. Los aficionados que acudimos a Madrid a animar a las nuestras, veíamos las desgarradas lágrimas de nuestras jugadoras, muchas canteranas o con varios años en el club, como Naíara Díez, y a duras penas podíamos aguantar las nuestras.
Pero la historia iba a dar un giro radical ese verano. A la cúpula directiva del club amarillo entraron empresarios que eran jugadores de Primera Nacional o de EBA de Zaragoza. El FEVE San José León, que la temporada anterior había disputado las eliminatorias por el título, iba a desaparecer por motivos económicos, cómo no, y esta terna de nuevos directivos compraron su plaza, por lo que Mann Filter iba a seguir en la máxima categoría. El regalito venía añadido con la vuelta a las competiciones europeas, donde el club hizo larguisimos viajes, como a la región rusa de Oremburgo para caer en octavos de final. En la Liga se dio un evidente salto cualitativo al estar siempre el equipo, dirigido por el aragonés Victor Lapeña, en la parte alta de la clasificación, jugando tanto playoff como anteriormente la Copa. Precisamente esa fue la primera edición en la que se redujo la participación a cuatro equipos, jugándola el Mann Filter como anfitrión al disputarse en Zaragoza.
La temporada siguiente siguió la línea de reforzar el equipo y seguir aspirando a lo máximo. Siempre lejos de las posibilidades económicas de los dos trasantlánticos de la competición (Perfumerías Avenida y Ros Casares), los refuerzos eran de primera categoría, con jugadoras de la talla de Kiesha Brown o Aneika Henry. En Europa, la participación en la Eurocup, competición sin ninguna rentabilidad económica, se logró la mejor clasificación en la historia del baloncesto femenino en Zaragoza, cayendo en cuartos de final ante el entonces campeón, Athinaikos. Los viajes largos se repitieron, como el que se hizó a la localidad rusa de Kurks.Como ejemplo, de la escasa rentabilidad económica de esta competición, ese desplazamiento, que se empalmó con el aterrizaje en Canarias, donde era el siguiente compromiso liguero, le costó a las arcas del club unos 6.000 euros. En Copa, se tuvo al anfitrión Ros Casares contra las cuerdas, al estar en el descanso de la semifinal 25 arriba, aunque no se pudo rematar la faena y no se pudo lograr el pase a la final. En esa Copa se dio la sorpresa de que la ganara Rivas Ecopolis, que así lograba plaza para la Euroliga de la siguiente temporada, ya que por liga solo la jugaban los dos primeros clasificados y Mann Filter, en otra temporada espectacular, acabó el curso en tercer lugar. Quizás jugar en Euroliga, hubiera podido aumentar los ingresos o tener mayor repercusión.
El verano 2011 iba a se calentito. Jugadoras que iban a abandonar la entidad, no habían percibido toda su ficha. A principios de julio, se anunciaba la renuncia a jugar la Eurocup. Y Jugadoras clave, iban anunciando su fichaje por equipos de mayor enjundia (Henry marchaba a Polonia, Allison y Feaster fichaban por Salamanca, Brown, por el Bourges francés) Ya iba a ser público que el presupuesto para el curso 2011-2012, iba a reducirse en un quince por ciento.
La plantilla, a mitad de agosto, estaba lejos de completarse. En esta noticia del 12 de agosto, por parte del club, se señalaba la falta de ingresos a recibir por las Instituciones. La tardanza en formarse el gobierno autonómico después de las elecciones del 22 de mayo, no ayudaba a mejorar la situación.
A priori, el equipo iba a tener un perfil medio y muy joven, con una media de edad de 23,9 años (solo María Revuelto llegaba a la treintena). La temporada no empezó bien, perdiendo inesperadamente contra equipos del mismo nivel. Estela Royo sufría una lesión, que le hacía perderse por primera vez un partido en sus diez años en el club. En noviembre, se fichó a Aikaterina Sotiriou, algo que escoció dentro de la plantilla, ya que había jugadoras que tenían alguna mensualidad pendiente de cobro.
Pero el equipo demostrando ambición, orgullo y hambre, enganchó una racha impresionante de diez victorias seguidas, ganando a equipos de Euroliga, como el Salamanca, vigente campeón, o al Rivas, posteriormente finalista de la edición en curso. Dando más mérito a la actitud de nuestras jugadoras, destacar que después de las vacaciones de Navidad, la americana Jacinta Monroe no volvió a la disciplina amarilla. Desde el club se dijo que por tema de pasaporte…
Hacía febrero salió en prensa que a las jugadoras se les debía tres mensualidades. También salió un representante municipal señalando que el club debía el alquiler del pabellón. Desde la directiva se decía a las jugadoras que pronto se iba a ingresar, pero éste no llegaba. Les indicaron una fecha, en la que cobrarían parte, pero llegada éste, el ingreso no se cumplió y las jugadoras, apoyadas por el cuerpo técnico, decidieron no entrenarse, aunque si lo hacían a nivel particular.
La seriedad de la entidad se resquebrajaba. El presidente Fernando Fabra criticaba esta decisión de las jugadoras. La directiva amarilla pidió un aplazamiento del partido a jugarse en Canarias, aun no sé sabe por qué motivo. Aunque el partido sí se aplazó, el hecho de solicitarlo con escaso margen hizo que el conjunto aragonés tuviera que pagar los pasajes de la pareja arbitral. El partido se jugó, curiosamente, después de la edición de la Copa de la Reina. ¿Desde dentro del club se pensaba en que alguna sorpresa en la edición podría favorecer sus intereses?
La griega Aikaterina Sotiriou abandonaba la entidad y el equipo se quedaba en cuadro. Las jugadoras intentaban sacar los partidos adelante, pero su situación anímica era muy complicada. Se perdieron algunos averages importantes y el equipo fue perdiendo gas. La plantilla, ejemplo de profesionalidad, intentaba competir, con regular fortuna. El equipo, magistralmente dirigido por Lapeña desde el punto de vista táctico, llegó a la última jornada con opciones reales de meterse en la lucha por los playoffs, algo que hubiera sido realmente paradójico y quizá por una vez, más un castigo que un premio.
En el pen¿último? partido de liga, celebrado en el Siglo XXI ante el Burgos, la Fiebre Amarilla quisimos manifestar nuestro desacuerdo con al situación de nuestro querido club y a lo largo del encuentro fuimos sacando una tanda de diversas pancartas, para empezar una pitada a dos minutos de acabar el partido, muy secundada por el resto de la afición. Al acabar la pitada, animamos a nuestro equipo aun con más fuerza si cabe.
Acabada la temporada, las jugadoras han explotado y públicamente ven muy complicado que el club no desaparezca como han manifestado las zaragozanas Estela Royo y Cristina Ouviña. La respuesta desde la Dirección General del club no tardó en llegar, evidenciándose, las malas relaciones entre unas y otros.
Así que ante este panorama, la desaparición del Club Deportivo Baloncesto Zaragoza parece la crónica de una muerte anunciada. Fuentes cercanas al club aseguran que el mismo sobrevivirá. Pero la losa es demasiado grande. De momento, las categorías inferiores han seguido sus respectivas competiciones, proclamándose Campeonas de Aragón de su respectiva categoría, tanto el cadete como el junior, siendo éste último equipo, además, el campeón de la Primera Nacional Aragonesa. ¿Qué pasará con estas jóvenes promesas? ¿Tendrán que emigrar fuera de Aragón para desarrollar su carrera deportiva?
Parece que a fecha de hoy (mayo 2012) se ha ejecutado el aval que se presenta a principio de temporada, se ha ejecutado, aunque el destinatario de ese dinero (85.000 euros) primero es la Federación Española, segundo la Autonómica, tercero las jugadoras y cuarto el entrenador. Por lo que no se sabe cuanto llegará a las principales protagonistas, las jugadoras.
A pesar de la escasa repercusión de este tipo de cosas, por internet se ha iniciado una campaña de recogida de firmas más simbólica que otra cosa, para evitar la desaparición del Club.
El día 8 de mayo de 2012, en el Boletín Oficial de Aragón, se publica el convenio de colaboración eltre el Baloncesto Zaragoza Club Deportivo y el Gobierno de Aragón, por el que este dara 159.000 euros anuales a cambio, de que el primero realice una serie de actividades promocionando el deporte. De la lectura de este convenio, nos surgen muchas dudas, desde la misma fecha de la firma. Se sabe que las cosas de Palacio (Pignatelli) van despacio, pero la firma es de 4 de abril, con la temporada ya acabada… ¿Por qué no se ha podido firmar antes? ¿El cobro tendrá efectos retroactivos? El pago de la subvención es por trimestres vencidos. Ahora que el equipo se está desmembrando, ¿se puede hacer esas actividades de promoción del Deporte? ¿Llegará con el primer cobro para pagar a jugadoras y otras proveedores, ya que la deuda no llega solo a los miembros del club?
Esperemos, que este soplo de aire fresco, ayude a que el equipo zaragozano que más temporadas seguidas ha estado en la máxima categoría de su disciplina, pueda seguir dando alegrías a su pequeña pero fiel parroquía y que sea espejo de las muchas niñas que practican el deporte de la naranja, donde Aragón es una de las Comunidades Autonómas con más licencias.
Los déjà vu son un recurrente recurso para el cronista. Siempre viene a la memoria aquel fallo del penalti pasado (¿Eloy, Alejo, Raúl, Joaquín, Ramos?) para justificar las vergüenzas champiñoneras de hoy. No hay que buscar mucho más abajo de un par de párrafos sin gracia para filosofar con los bucles rebeldes de la vida. Se capturan pescadillas que se muerden la cola o dislocan círculos adictos al infinito. Me daría para un libro (como el de Jacobo) enunciar cómo me he sentido hoy al volver a sentarme en los banquillos blancos del Príncipe Felipe, descubriéndome como un periodista en barbecho o un entrenador estudiante, identificando viejos vicios y pocas virtudes. Sería falso negar la alegría de encontrarse con los ‘curritos’ del pabellón (¡ese Santi!) o los ejemplares ‘currantes’ del baloncesto aragonés, toparme con viejos maestros de facultad, amigos de redacción, de red y redes, o noveles compañeros de pupitre. Mentiría abiertamente sino desgastase halagos a la FAB por su extraordinaria forma de hacer las cosas, ejemplificada hoy en Manolo Castro. Cuesta desligarse de hasta la falta de algunos titines que dieron la bienvenida a aquel Carlos que llega para honrar al Carlos que se fue. Resultaría una barbaridad disimular que escuché a ilustres hipócritas frases como “ese tiene los mismos 18 que tenía Ibaka” sin que se me retuerzan las tripas porque donde veo explotación y miserias otros solo ven un DNI atrofiado y falsificado por todos. Porque hoy me he sentido como ese Bill Murray atrapado en un tiempo marmotil o perdido en la traducción de Tokio (ya os susurraré al oído esta secuencia final).
Me valdrían todos esos argumentos para chapurrear el franchute y referirme a mi breve paso por el Campeonato de España junior de Zaragoza como un déjà vu del que viví hace doce meses en el mismo escenario siendo un cadete. No le extrañaría a nadie que siguió este blog por la mera repetición, por redescubrir en estas líneas similares colores en las finales, idénticos entrenadores, apellidos como Gomila, Camarasa, Moix, Sans, Nogués, Cantenys… dejando la academia para ser juniors (14, siete por bando, repetían). No lo haré por un detalle.
Escocidos los ojos por el ardor de la derrota, consumiéndose los segundos por una garganta muda que tragaba derrota, Paco Redondo, entrenador del Joventut, volvió su mirada a las otras, ausentes y llorosas, de sus jugadores, para reclamar su atención. “Lo primero, ir a darles la mano a los campeones”. Ése que explotó en un abrazo tras derrocar al mismo equipo (Barcelona) y al mismo colega (Marc Calderón) ahora desprendía en ese detalle la misma grandeza que no es únicamente valorada en victorias. Uno tras uno, su peña estrechó manos, enjugó gotas de tristeza, tragó saliva y permaneció desplomada, pero en pie de orgullo, ante la celebración del Barcelona, tres veces campeón junior, pese a lo que jodía perder. El éxito del saber hacer como sinónimo del saber triunfar en la derrota.
O ese otro con puño al aire de Josep Pérez. Ocho triples errados para tener la valentía suficiente de ser el noveno el que entrase sin mirar la culpabilidad de la estadística. O ese consuelo ajeno de Alberto Martín, base del Real Madrid, que entendió que el dolor del otro es propio en la amistad, acercándose a abrazar a sus compañeros de selección, pero antes de deporte y vida. O la de los campeones arribando a la vera paterna y materna para cantar juntos la alegría de tanto sacrificio recompensado.
Esta vez no hubo grandes relatos, reportajes ni entrevistas complementarios, no hubo tiempo para ello, como tampoco cayeron récord de lecturas ni asistencias desinteresadas, porque esta vez sólo existieron los gestos para resumir un campeonato, una victoria del cómo sobre el resultado. De ese cómo debería ser el baloncesto.
Hay días que no empiezan a las doce de la noche y otros, quizá muchos sean los mismos, que es mejor que nunca llegaran, que se quedaran en la cabeza de los que los esperan con ilusión porque ahí nunca salen mal. Hay domingos, como este del 6 de mayo, que comienzan a las ocho menos cuarto de la tarde. En ese momento, apenas un hilo de voz lograba salir de miles de gargantas llorosas por la decepción de la derrota, contenidas por la extenuación de haber expulsado hasta la última palabra de aliento para casi nada, acongojadas por un futuro que quizá protagonice ese bebé que envuelto en una camiseta del Estudiantes había permanecido en continuo estado de perplejidad durante 40 minutos hasta el momento no deseado por nadie. Ahí, entre la algarabía, rompió a llorar, como sabiendo lo que acababa de pasar. En la grada, los cánticos de ánimo arreciaban al mismo tiempo que las mejillas se mojaban con más profusión que elegancia entre los abrazos que nadie deseaba dar. En la pista decía adiós quizá el jugador con más corazón que ha pasado nunca por esta pista de juego. Y lo hacía teniendo que soportar la aguja más traicionera, la del borrón deportivo que nunca puede ser tal en un jugador de su carácter.
Ni una hora hacía que la adrenalina se había sobrevenido en decepción mayúscula y, por la ventana del metro, los ojos que viajaban en él apenas podían ver borrosos el cartel que anunciaba Avenida de América. A mi lado, una adolescente trataba de explicarle desconsolada a un señor lo que acababa de pasar. Apenas se adivinaba en sus ojos vidriosos su situación personal y la frustración de que la vida le estaba empujando lejos de Ítaca. ‘Con la que está cayendo y ahora desciende el Estu’, le escuché decir de fondo cuando bajaba del vagón. Desde el andén no me pude resistir a girar la cabeza. Una bandera ondeaba (por decir algo porque más bien se movía con torpeza) en una esquina del vagón que acababa de dejar. Debajo de ella, los ojos vidriosos de un aficionado buscaban consuelo en los tiempos más gloriosos. El metro había dejado de ser un lugar bullicioso para ser cómplice ejecutor del silencio más sentido y angustioso.
Las escaleras mecánicas no cejaban en su empeño de levantar a la gente y allí arriba estaba el autobús que me devolvería a casa, a un mundo que seguiría igual, ajeno a la decepción. Intenté dormir y así soñar con que el Edén no nos había expulsado. ¡Iluso! gritó algo desde mi interior. El día en el que el baloncesto me robó la ilusión.
Era un partido con suspiro. Ningún riesgo estaba en juego. Ambos equipos acudían descargados de la tensión de haber logrado la permanencia y sin los rigores de la presión de jornadas anteriores. Para el Logitravel Mallorca era una reivindicación de que, pese a todas las penurias, sigue con vida en la LEB Oro como el equipo más longevo en la competición y en el Girona FC, equipo que ha llegado a dejar de pagar a sus jugadores esta temporada, mantienen viva la competencia por entrar en el ‘playoff’. Por compartir miserias económicas y dada su salvación, ambos conjuntos anotaron sin oposición su primera canasta.
El partido, jugado el pasado sábado en Inca, transcurría igualado y se encauzaba a un desenlace estrecho. El Mallorca ejecuta una zona press y logra recortar dos puntos tras un robo. Con el marcador en 73-75 y bola para el Girona, se pita una falta sobre Nacho Ordín que para el crono con 15 segundos por jugar. Cuarta de equipo. No hay bonus. Es banda. Entonces Zan Tabak pone en pista a Pau Vila (dorsal 8). Fuera de plano se escucha el correspondiente pitido y bocina que admite el cambio. Todo normal. Nada extraño si no fuera que ningún compañero sale de la pista. En la imagen se advierte, es mi interpretación, como Pino se vuelve para preguntar a su entrenador por quién sale y éste señala en la dirección donde se ubica, fuera del tiro de la cámara, Sergi Pino (dorsal 17). Sin embargo, éste no lo advierte (en una imagen anterior se distingue cómo está discutiendo con un compañero) y tarda, por lo tanto, en salir, andando, de la pista. Mientras lo hace, los árbitros conceden la pelota a Ordín que ejecuta el saque de banda. ¿A quién? Justamente a Pino, que sorprendido y completamente solo, se la devuelve al base en perfecto pase a la mano. Los jugadores y técnicos del Mallorca, conscientes en ese momento de la infracción, protestan a la pareja de colegiados, que no paran el juego hasta que Ordín sigue la jugada, penetra y es interceptado en falta por Whippy Marques. Se han consumido seis segundos. En medio del caos, Sergi Pino alcanza por fin el banquillo. Ninguno de los árbitros parece haberse enterado, menos los integrantes de la mesa, que justo tienen enfrente toda la secuencia.
Las protestas del Logitravel continúan, mientras que el público se calienta y empieza a agitar su indignación. Xavi Sastre, técnico balear, visiblemente alterado, intenta explicar lo sucedido a los árbitros, que piden que se calme y se alejan para consultar lo ocurrido. Deciden continuar el partido con los consiguientes tiros libres por el bonus y sin la consiguiente técnica a Tabak. La reacción de Sastre es dirigirse directamente a la mesa pidiendo explicaciones. Es entonces cuando es apercibido por una falta técnica, reiterando desde el banquillo su indignación hacia los colegiados, por lo que, muy alterado, vuelve a recibir la segunda técnica, por lo que ejecuta su descalificación.
En su salida hacia los vestuarios, es sujetado por su propio jugador Whippy Marques y por Zan Tabak y su ayudante, Jordi Sargatal Prat, que intentan calmarlo mientras le acompañan hacia más allá de la línea de fondo.
En medio del alboroto, Ordín transforma las seis tiros libres y se consume el resto de la posesión con el triunfo visitante entre los gritos de desaprovación de la grada y aplausos a sus jugadores, que, en protesta, se mantienen inactivos justo a su banquillo y la mayoría no saben cómo actuar. Los árbitros se retiran de la pista rápidamente, mientras Guillermo Justo (dorsal 10 del Mallorca) les persigue y realiza un comentario. La lluvia de aplausos en el corro final del Mallorca es abrumadora y varios jugadores se muestran claramente emocionados, mientras Tabak y Sargarat charlan con un petrificado Sastre. En el acta, los árbitros indican que Juan Domingo de la Cruz, director deportivo del Mallorca Básquet les increpó con estas palabras: «Nos vinísteis a robar y nos habéis robado», según recoge el Última Hora. Él lo niega.
La escena es completamente bochornosa y desnuda la profesionalidad de la pareja de árbitros, Martín Caballero Madrid y Ángel González Zumajo, que ponen el balón en juego sin percibirse que el cambio ha sido completado, no pitan la consiguiente técnica y no encuentran la manera de corregir su error por una falta de rigor y atención que influye claramente su actuación en el desenlace del partido. Pero casi es más humillante la actitud de los componentes de la mesa, ante cuyos ojos se desarrolla todo el entuerto, sin pronunciarse ante el escandaloso error. En el Diario de Mallorca reiteran que no es la primera vez que caen en un fallo de gravedad.
Aplaudo la actitud deportiva de Zan Tabak y su ayudante en su gesto de Xavi Sastre, asi como la de los jugadores y resto de cuerpo técnico del Logitravel Mallorca. Hubiera sido ya de extrema buena voluntad si el entrenador del Girona FC hubiera advertido a los colegiados de su error, pese a que con ello hubiera puesto en peligro el resultado, que, recordemos, sí servía para los intereses del su equipo de meterse en el playoff de ascenso.
La cadena de despropósitos no termina aquí, dado que esta manifiesta torpeza no ha sido recogida por casi ningún medio nacional, tan dados a publicar vídeos extravagantes y rarezas de cualquier liga de baloncesto (otras webs especializadas como Solobasket si lo dan, así como Túbasket). Parece que la LEB no existe o es coto vetado fuera de alabanzas federativas. Mucho menos se halla una nota informativa en la FEB.es (una mínima referencia entre la crónica de la jornada), repleta de las bondades por todos celebradas del triunfo de la U18 en el prestigioso torneo de Mannheim, los tapones de Ibaka y la final de la EuroCup jugada por el Valencia en Moscú. Siendo preguntado por twitter a su presidente, José Luis Sáez, siempre con el micrófono abierto para dar su opinión (‘Los lunes del presidente’ son una sección más de la web de la federación), no quiso valorar el incidente y delegó en el Comité de Competición, ante el cual el Mallorca Básquet ha remitido una queja. ‘Las incidencias en un partido, sean cual sean y su gravedad, debe enjuiciarlas el Com. Competición. Mientras no debo opinar’, tuiteó Sáez.
Si gobernara la justicia deportiva, los últimos quince segundos de este encuentro deberían repetirse y tanto árbitros como integrantes de la mesa deberían ser sancionados o reprendidos de alguna manera. Escudarse en que uno de los equipos, el perdedor, no necesita de ese triunfo sería una afirmación ausente de deportividad. Porque unos no lo vean, el resto no tendríamos que permanecer ciegos. Aunque dañe a la vista.
Vivir fuera de Zaragoza hace que deambules perdido en el seguimiento del día a día del CAI. Y eso es casi hasta bueno para la salud mental. Considero que el trato de la información de baloncesto en mi ciudad es inferior en calidad y extensión a otros centros ACB y sigue demasiado influenciada por el periodismo de trinchera, aquel que se hace desde la subjetividad, la vista nublada por la parcialidad y orientada únicamente a los intereses propios del medio. Influye la preocupación de saber si mañana te van a bajar el sueldo o echar de tu puesto más allá de tener la mente limpia para superar la rutina del seguimiento tópico.
Sin embargo, en ocasiones te pierdes perlas si no te las rescata alguien de debajo del mar. Pero yo tengo un ‘Bob Esponja’, un amigo llamado Albericious, que me ha hecho llegar hoy una información publicada en Heraldo de Aragón (la edición de Heraldo.es no recoge todo la publicado en papel para pena de ‘emigrados’) por Enrique Coscolín, periodista cuya línea se ha enfrentado a la actual dirección del club, intensificada hacia la pareja Villar-Abós. ‘Cosco’ da la noticia sobre la posible llegada de un nuevo ‘jefe’ a la cantera del CAI Zaragoza, Ángel Cepeda (Mallorca Basquet), un hombre de la confianza del tándem técnico por su pasado balear. El periodista critica este movimiento porque considera que hay dentro del baloncesto aragonés buenos profesionales que podrían tomar este cargo, actualmente, en posesión de Benito Doblado, andaluz de Lebrija y cuyo conocimiento de la formación aragonesa es amplio tras casi 10 años de residencia en la ciudad (su propio hijo mayor juega en el CAI cadete tras ir al CºEspaña infantil con Azúa).
Estoy de acuerdo con Enrique. En Aragón hay profesionales de primer nivel que podrían gestionar esta sección. El trabajo respalda a aquellos que llevan años alcanzando objetivos superiores y sacando y sacando generaciones en clubs como Helios, CBZ, Alierta, Stadium, Mann Filter, Olivar… y otros que están sin banquillo ahora o disponen de uno fuera de nuestras fronteras. Pienso, sin saber si querrían, en candidatos como Chicho Lucas, Carlos Iglesias, Javier Gascón, Willy Tisaire, Jorge Serna… Y me quedo corto. La calidad de la formación aragonesa queda avalada por los éxitos de las selecciones autonómicas o de la llegada a las convocatorias nacionales de jugadores, jugadoras y preparadores. En muchas pistas de la comunidad se entrena con capacidad y, por cierto y también como autocrítica, por pocas de ellas se suelen pasar periodistas.
No estoy de acuerdo con la desautorización del fichaje por su procedencia o relación. ¿Qué problema puede haber si Ángel Cepeda u otro realiza una buena faena? Eso sólo se sabrá cuando tengamos los resultados, se conozcan su forma, su método, sus frutos, su diplomacia, su labor… Está claro que Abós y Willar juzgan su valía por la experiencia conjunta, porque lo conocen y es una apuesta netamente personal y buscando lo mejor para los intereses del CAI Zaragoza. Culpa suya es que Joan Sastre (Cajasol) o Miki Servera (Peñas) subieran varios escalones hacia la profesionalización.
Más allá de glosas a las bondades de la tierra o de sentencias previas o nacidas de un ataque subjetivo, creo que justo eso, el resultado de su trabajo, es lo único que tiene que motivar la contratación de una pieza tan importante en el engranaje del futuro de un club. Hasta no hace tanto la infraestrucutra de las inferiores del CAI Zaragoza estaba descuidada en manos aragonesas, con una atención ni los medios adecuados o, al menos, eran mejorables. En ocasiones esa silla de responsabilidad ha sido de paso y poco valorada.
Extensión completa de Javier Marín ante Asselin (Manresa)/ ACBPhoto
Eso cambió en el CAI con la llegada de Reynaldo Benito y como extensión de Willy Villar, José Luis Abós y Benito Doblado. Y cambió cuando tomaron los equipos cadete y junior dos entrenadores de primerísimo nivel de Zaragoza como Carlos Hinojar y Carlos Pardo, se aprovechó de la experiencia del ‘maño adoptivo’ Pep Cargol, y cuando se mejoró notablemente las relaciones con gran parte de las otras escuelas de formación. Finalmente e indiscutiblemente, el CAI es el mejor club de baloncesto masculino y de base de Aragón. A mucho tiempo sin simientes, tras el lógico reinicio paulatino, se unió la apertura en el cielo que provocó Abós, introduciendo en sus convocatorias y haciendo jugar a los chicos que venían de abajo. La reciente confirmación de Javier Marín como una pieza válida de rotación para el primer equipo, jugando minutos de calidad en ACB, y ganando con la U18 el prestigioso torneo de Mannheim como titular (9 puntos, 4 rebotes y 2 robos). La inclusión de las ‘suelas gastadas’ de Rogelio Legasa o Pepito Fernández parece otro gran acierto.
Porque esa es la primera finalidad de una cantera profesional, fabricar jugadores de élite, y la del CAI empieza ahora a ver unos brotes que se ramifican en futuros proyectos como, por poner dos ejemplos calientes, son los dos convocados (Bruno Jaulín en la U16 y Álvaro Sanz en la U15) en las últimas llamadas de las selecciones u otros nombres como el de Marcos Portalez, bronce europeo con la U16 este verano, Roberto Pérez o el africano Madiop Ndiaye. Y hay más.
Ser de ‘la casa’ supone tener un conocimiento exacto del hábitat que deberá estudiar y adaptarse cualquiera que venga de fuera, pero éste llega siempre sin la visión viciada y sectaria de aquel que pertenece a una sociedad con familia y diferencias y con la confianza asegurada y línea compartida de los que te han traído. No es malo por definición que se contrate a un forastero, como no lo es en ningún ámbito laboral, sino lo desastroso sería virar el buen rumbo (siempre mejorable) que ha tomado la cantera del CAI Zaragoza en los últimos años. Porque más allá de la necesidad de la cantera reclamada en tiempos de crisis para cubrir fichas, su misión es esencial por encima del contexto económico. Es cínico y de perdedores tener ese pensamiento. Genera identidad y un horizonte en el que todos los jóvenes deportistas de un territorio quieren reflejarse, un punto lejano por el que soñar y luchar. El alimento de la vida.
Y lo irrecuperable e imposible será reemplazar a una entrenador y BUENA PERSONA, como lo describen todos sus amigos, como Carlos Pardo. Descanse en Paz.
La ACB dejará de ser de dominio público justo en el mismo instante que se conozca al campeón de la temporada en disputa. Tanto RTVE como FORTA abandonarán las retransmisiones de la llamada segunda mejor liga de baloncesto del mundo al finalizar el contrato de explotación que unía a ambas partes. Los recortes en los organismos estatales terminan de romper una cuerda tensa desde hace temporadas por la presión que ejerce el trato deficitario de las cadenas a la Liga y las bajas audiencias. El baloncesto no ha dejado de ser una prioridad en la cadena de programación del ente público, que esta semana anunciaba el acuerdo con FEB para acoger los compromisos de las selecciones y de categorías LEB y LF. Por contra, durante los últimos años la ACB fue un contenido relegado a un canal temático como Teledeporte y en éste a un espacio residual por debajo de rondas subterráneas de torneos de tenis o campeonatos de segunda fila. Los expertos justifican la desconexión con los aficionados por los contínuos cambios de horarios, desaparición de los canales generalistas y la falta de un contenido atractivo, moderno y sorpesivo que edulcore la pérdida de espectacularidad en el juego (defensa, pausas, ritmo, reglas…) y de identidad (¿quién juega en dónde?) que siente el espectador no fanático cuando ve un partido en el ‘zapping’. Las causas de por qué las cifras de seguimiento de la selección no se repiten en las competiciones domésticas ni en la Euroliga son uno de los caladeros de debate más surcados por periodísticas y eruditos como comprobamos en la encuesta ofrecida en Puertatrás hace unos meses. El último récord de asistencia producido esta semana en el nuevo Buesa Arena (más de 15.000 espectadores) no hace más que ahondar en la pregunta de dónde se meten los basketbaniacos cuando echan un encuentro en la tele.
El reparto de los 9.1 millones anuales que pagaban las televisiones a los clubs deberá sufrir previsiblemente una reducción con la nueva negociación de un contrato dadas las reglas de la oferta y demanda en un ámbito de rebajas económicas y de audiencias mínimas, aunque la Liga está intentando minimizar el daño. El ajuste de los ya ajustados presupuestos no será excesivo, como apunta César Nanclares en Tubasket, pero pasar al siguiente agujero en el cinturón de estrecheces de los equipos, tocados por la sequía de patrocinadores y la estampida de las ayudas municipales y autonómicas.
Foto de Jaime Martínez / Solobásket
En este marco, la cadena que apueste por tener los derechos de la ACB deberá acometer un reto de modernización de contenidos, un giro en la comercialización de una Liga alejada como marca del rendimiento que da el patriotismo de la ‘ÑBA’ y que deberá encontrar su nicho en un panorama dominado por el fútbol y por la creciente expansión y amenaza de la Euroliga. Como ocurrió con otras referencias como es la Fórmula Uno y esta temporada el motociclismo, la salida de RTVE y FORTA puede suponer que la cadena receptora incremente la inversión y mejore la oferta y visualización (horarios fijos, más emisiones, más noticias, más reportajes, más medios, más personal, más espacios específicos, más calidad realización, más….). ¿Alguien querrá hacer este esfuerzo? ¿Alguien verá en la ACB un producto por el que apostar?
La negociación es uno de los retos que se presentaban en la mesa de Albert Agustí al tomar el cargo de director general de la ACB, a la par de mejorar el impacto con otros cambios como el de la estructura de la competición. La estrategia del nuevo dirigente, adelantada por Javier Maestro en Encestando en febrero, dirigía sus pasos hacia una negociación conjunta de derechos con la FEB, algo que no prosperó, y el interés de llevar las emisiones de la ACB a La Sexta o Cuatro. Parece que la primera de ellas es con la que se están desarrollando las negociaciones con más visos de prosperar y la que se ve desde la asociación de clubs como el espacio idóneo, dada además la experiencia de la cadena en emitir los éxitos de la selección y su alta carga y preocupación por el contenido deportivo que acercaría la ACB a una audiencia más joven, el punto flaco en el share de la una Liga envejecida en su seguimiento. En el pacto podría incluirse la obligación que el playoff y la Copa del Rey se pasara a Antena 3 para llegar a un espectro de gente mayor y, así, alimentar a los anunciantes.
El tira y afloja no está decidido y apunta hoy mismo elcapitaenciam en su blog de Terra que Albert Agustí estaría jugando con la carta de un acercamiento con RTVE, que propondría la emisión de un partido por su canal principal, TVE1. Esto se presumía complicado después de que el pasado 2 de marzo Josep Manel Silva, consejero del RTVE, adelantase en Rac1, la inviabilidad económica de mantener las cifras: “Ya he hablado con Beto Agustí y le he dicho que no tenemos dinero para renovar el contrato. Con este presupuesto no podremos renovar el contrato. Si al final el Gobierno se echa atrás y en los presupuestos de marzo hay una rectificación, lo podremos hacer[...]. Ellos están estudiando otras ofertas, pero sabiendo que nosotros no podemos pagar, dudo que nadie les pague lo que pagamos nosotros”. Las restricciones dilapidan teóricamente un acuerdo, más si escuchamos los reproches que espetó en Marca el propio Albert Agustí hacia el trato dispensado por RTVE y la previsión de apocalipsis que anunciaba Silva. “Ha faltado cariño, promoción y tratamiento. En el baúl de las críticas caben todas esas”, comentó.
Pase quien pase por el aro en este juego de estrategias y tiempos muertos, nadie quiere repetir los ultimatums vividos en veranos de negociación televisiva en los que se llegó a paralizar el inicio de la competición o amenazar con él. Nadie quiere llegar a este extremo en unas condiciones que se repiten durante demasiados años y que hacen que la ACB no sea atractiva para el espectador medio, una inversión que necesita nuevas ideas y el esfuerzo de todos los bandos.
Con Alejandro me apuntaría a un bombardeo. Por eso ni lo pensé. Porque su llamada traía una pregunta con una propuesta lanzada a un callejón sin salida. “¿Sabes que en Getafe se juega este año la Copa del Rey?”. Si no han pillado el ‘atraco’, la traducción no deja lugar a dudas y sería algo así: “Pues si no lo sabes, ya te has enterado porque vamos a ir”. Yo la cogí al vuelo, encantado de la vida y algo inquieto ante el reto de preparar la faena periodística: Cuadrar la agenda, pedir acreditaciones, empaparme de toda documentación útil, planificar reportajes y entrevistas, tender puentes entre contactos…
Armado del portátil, de muchas ganas de aprender y de mi amigo Alejandro, me planté en un pabellón de carretera una mañana de sábado. Entre las idas y venidas para cubrir todos los detalles de una cobertura –que si aquí no hay wi-fi, que se nos escapa el puertorriqueño, que habrá que ‘cazar’ a los entrenadores, que por allí anda la madre de los Zarzuela– tuve medio ojo puesto en los partidos. Hechas entrevistas y perfiladas historias, la tarde trajo la tranquilidad esencial para saborear bien el espectáculo y tener a Alejandro de chivato para contarme anécdotas, desenmascarar quién es quién y aclararme las reglas que a un novato como yo se le escapan.
Pero tampoco hay mucho que decir ante el arte y el espectáculo. Solo hay que dejarse llevar y disfrutar. Como cuando ves a Diego de Paz clavándolas desde dónde le sale de su muñeca, a Petr Tucek castigar el rebote sin compasión, a Josh Turek exhibir su técnica mágica de pase o a José Calderón levantarse a pulso y de un golpe de bíceps tras una caída. ¿Una caída? ¿Pero la Copa no fue en Barcelona? ¿Quién es Diego de Paz? ¿Y Navarro, Llull o Teletovic por dónde paran? ¡Ah!, porque aún no les he dicho que esta Copa iba sobre ruedas. Sí, baloncesto en silla de ruedas. Y del bueno, oye. Pero nos pasa con el deporte que llamamos paralímpico como con cualquier ámbito de la discapacidad, que sabemos poco o nada de ello y cuando la curiosidad envía para allí una mirada solo vemos la silla, la amputación o la ceguera. Los medios no van más allá de historias de superación, algunas simple camuflaje al morbo, pero todas ejemplares, plausibles y reseñables, pero en las que nos olvidamos muchas veces que detrás hay un simple deportista y cómo tal hay que tratar sus hazañas y sus derrotas, sus virtudes y sus defectos humanos.
Porque el BSR es baloncesto. Puro baloncesto. Con todos sus máximos valores y sus peculiaridades, eso sí. Pero quien se acerque, como lo hice yo, desde el brutal desconocimiento se reconocerá rasgos identificativos del baloncesto de pie. Desde la interpretación del pick’n'roll a la destreza de un bloqueo indirecto o una sabia inversión hasta la prominencia de tener un par de buen ‘grandes’ o una metralleta afinadísima. Porque les invito a, sentados, lanzar un triple con el tronco ladeado y en movimiento. Telita.
Sería ridículo obviar particularidades del BSR. Porque si no se conocen ciertos códigos y reglamentos uno se puede quedar a cuadros, a rayas o a rombos cuando ve cómo un par de atacantes se dedican a que un contrario no pase a su campo defensivo. ¿Por qué querer atacar voluntariamente con una inferioridad de 3 a 4? Pura estrategia napoleónica. Por normativa se estimula la igualdad, también sexual (son competiciones mixtas), y romperla resulta una victoria parcial. Expliquémoslo. Cada jugador entra dentro de una categoría según sea su movilidad (de 1.0 a 4,5) y para nivelar fuerzas un quinteto en pista no puede superar los 14.5 puntos, lo que provoca que haya ‘especialistas defensivos’, jugadores de puntuación baja que intentan bloquear a sus adversarios con mayor movilidad y de esa manera romper la balanza de iguales.
Daniel Stix
Este trabajo lo hizo a la perfección en Getafe Daniel Stix, un chico de catorce años del Fundosa ONCE, el equipo madrileño que se ha llevado este año la Liga y que ganó la Copa de Getafe. ¿Se imaginan a un cadete saliéndose en el Barça? Una lección valiosísima de un precoz muchacho que demostró el paradigma que todos tienen cabida en el deporte. Stix jugó este año con la selección madrileña escolar el Campeonato de España de Valladolid, que en una excelente decisión, se celebra desde hace unos años paralelamente del resto de categorías de formación que organiza la FEB. Madrid venció todos los partidos, pero no fue campeona porque en uno de ellos no alineó a todos sus jugadores como marca otra norma para la integración. Aragón se adjudicó el título, el tercero en cuatro años.
Congratulémonos por esos números, pero cifrar el acierto de un deporte formativo en la consecución de títulos sería una distracción, más en una disciplina como el baloncesto, contenedor de valores tan humanos como la cooperación, el compromiso, la humildad, la ética de trabajo, el esfuerzo, la solidaridad… Pero mientras una sociedad de la que formamos parte aficionados, entrenadores, árbitros, periodistas, directivos, patrocinadores…, siga viendo solo la discapacidad y no al discapacitado, no podrá disfrutar de este deporte como simple espectáculo, como baloncesto a secas, sin adjetivos. Lo crudo es comprobar cómo las mínimas entidades y clubs que trabajan en la ‘normalización’ fomentan el fin por encima del camino, crean la misma competencia y élites que fundamentan la discriminación social y laboral del dicapacitado. Mirar sólo el marcador y no el cómo es de una ceguera absoluta en formación y una absoluta incongruencia en un BSR lleno de anclajes. Pero lamentablemente son reales y motivadas incluso por los propios padres que quieren que su hijo sea ‘el mejor’ por encima de todo y todos. La creación de una competición que haga que chicos y chicas de todos los rincones puedan disfrutar y relacionarse con otros más allá de una vez al año o de pachangas, ‘exhibiciones’ o torneos puntuales o dar respuestas a jugadores que al pasar los 18 se quedan sin posibilidad de seguir jugando son algunas de las tareas en las que se debería estar trabajando ya. No perder el tiempo mirando la silla ni el marcador, solo trabajando juntos para adaptar la pista para que sea más grande. Para que quepamos todos.
Lo primero que quiero dejar claro es que mi intención no es hablar desde ningún pulpito, ni dar lecciones a nadie, ni servir de ejemplo, ni conquistar almas. Tan sólo soy un viejo entrenador de base con casi 30 años de experiencia y muchas de las cosas que voy a comentar pasan en mi entorno más cercano y a pesar de mis ideas, a veces por cobardía, por no tener problemas o porque no tienes claras las soluciones no las afrontas plenamente.
En continuación con el artículo de la semana pasada observo que en los últimos años ha crecido la crispación en el baloncesto base. Evidentemente estamos a años luz del futbol donde contínuamente se producen incidentes que en baloncesto serían inimaginables. Creo que es obligación de todos preservar ese ambiente de paz y concordia como regla general, exceptuando los escasos casos que siempre han sucedido.
Como todo en la vida nadie es inocente del todo ni hay un único culpable. No me gustaría demonizar a los padres, ni todos son iguales ni se comportan de la misma forma. Creo que se puede educar a los padres y donde no llega el diálogo, deben estar las normas.
Ejerciendo una sana autocrítica, los coordinadores y entrenadores no asumimos la parte educacional de nuestro trabajo, el control de las emociones tanto de niños como padres, empezando porque a veces somos incapaces de controlar las propias. Debemos intervenir cuando los padres superan los límites de la educación deportiva y proponer un código de conducta que plantée derechos y obligaciones de padres, niños y entrenadores.
A veces se produce un tsunami de conductas que empieza en el comportamiento excesivo o violento del entrenador y se transmite al jugador y a los padres. El entrenador de base no es sólo un enseñante del baloncesto, es un educador que debe preocuparse del niño de forma integral desde los estudios, la actitud de sus padres hacia el deporte y el comportamiento dentro y fuera de la cancha.
Los padres no son público que pagan una entrada. En caso negativo son un arma de destrucción masiva de ilusiones. Cuando su ejemplo es positivo centuplica el buen trabajo de un formador.
La actitud del entrenador hacia los árbitros también marcará mucho la actuación que los padres tendrán también hacia ellos. Cuando observo a esos jóvenes árbitros machacados por adultos hechos y derechos en mucho casos padres de hijos de parecida edad, además de sentir una vergüenza ajena incontenible, me pregunto dónde está nuestra empatía, en qué rincón de la subjetividad la perdimos, qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos, futuros padres. Por qué nos perdonamos tan fácil nuestros errores y somos intransigentes con los de los demás. También es cierto que hablo de una minoría que siempre puede a una mayoría silenciosa que calla por evitar situaciones desagradables.
La actitud de los padres hacia el deporte de sus hijos es fundamental. Los ejemplos de la elite no son buenos, son excepciones, un Nadal, un Alonso, un Gasol es la suma de tantos componentes genéticos, familiares, sociales, culturales que su repetición es imposible. Ni me gustan los padres que traen tarde a sus hijos a los partidos o fallan al partido cuando hace frío o no les apetece ir, sin transmitir a sus hijos la palabra compromiso, como aquellos que se obsesionan con el partido, el resultado, el llevarle la bebida isotónica al banquillo, los minutos que juegan, se acercan al descanso a darles las últimas instrucciones a sus hijos, recriminan los fallos de los demás, censuran a los árbitros o eternizan de camino a casa las criticas a sus propios hijos.
Por mi experiencia esos niños tan observados y presionados son carne de retirada en cuanto adquieran una cierta independencia emocional. Aquí también la actitud del entrenador y la información que filtra a los padres es fundamental. Debemos dejar claro con nuestros mensajes y nuestro comportamiento que el baloncesto es un complemento único para su formación. Pero sólo un complemento, un medio, no un fin. Una forma de desarrollarse físico, psíquica y socialmente, de aprender valores que en el aula no se enseñan. Hasta aquí todos los entrenadores tendrán una contractura de cuello de tanto afirmar mis palabras. Pero el problema es el tránsito de la palabra al hecho. Ahí se quedan las intenciones. La competición es la vida, pero según el sesgo ético que le demos se convierte en una fuente de enseñanzas o en una trituradora de principios. Os voy a hacer unas preguntas y sinceramente contestarlas, yo muchas veces he traicionado alguno de mis principios por ganar un partido y no estoy orgulloso por ello pero sí por reconocerlo. Al final os daréis cuenta que en cualquier decisión técnica o táctica en la base hay una postura ética previa. Todas estas preguntas van dirigidas a entrenadores de formación, jamás de competición (eso no entra en mi negociado):
1.- Si voy ganando de uno y quedan 10 segundos y mi mejor jugador lleva la pelota y está solo el peor le pides que le pase la pelota o dejas que se la juegue.
2.- El mejor jugador ha estado sin entrenar toda la semana por diferentes motivos. ¿Le dejarías sin jugar? ¿Y si fuera el peor?
3.- Todos han entrenado esta semana con buena actitud y cada uno con su aptitud. ¿Vas a jugar igual con todos sea cual sea el resultado?
4.- Una fuera clarísima se produce delante de tí y el árbitro no la ha visto. ¿Estas dispuesto a decirle la verdad aunque te perjudique y te estés jugando el partido?
5.- ¿Presionas al débil y flotas al fuerte?
6.- ¿Dejas que cualquier jugador sea cual sea tire de tres puntos si el tiro es correcto tácticamente?
7.- ¿A la hora de botar la pelota discriminas a algún jugador en función de su habilidad?
8.- ¿Juzgas las posiciones de los jugadores en función de su altura u otra calidad física?
9.- ¿Alguna de tus decisiones estás convencido que te perjudican deportivamente a corto plazo pero estas convencido que beneficiarán a largo plazo a tus jugadores?
10.- ¿Tu filosofía defensiva se basa en potenciar las cualidades de tus jugadores o en aprovecharte de los fallos formativos (físicos, técnicos y tácticos) de tus rivales?
11.- Cuando mandas un 2×1 contra el botador, ¿estás convencido que lo haces para mejorar a tus jugadores? ¿Y cuando planteas una zona?
12.- Y por último, ¿crees que has traicionado alguna vez tus principios baloncestísticos en función de la importancia del partido?
Y unas últimas reflexiones de un veterano entrenador:
1.- Nunca te pongas por encima de tus jugadores, vales tanto como el peor de ellos y el peor de tus resultados.
2.- Ser serio no es ser aburrido, ser responsable no es ser soso, el polo y la pizarra no hacen al entrenador. El aburrimiento es el principal enemigo del aprendizaje.
3.- No por entrenar más entrenas mejor.
4.- Tan importante es tener técnica como saberla usar. Intenta que al entrenar la técnica lo hagas mediante juegos o competiciones para que no sea tan árida, se puede y se debe hacer.
5.- Si tus jugadores no son felices entrenando no serán felices jugando.
6.- Sonreír entrenando no es síntoma de dejadez o falta de compromiso, significa que se lo están pasando bien.
7.- Jugar simple es lo más complejo que existe, jugar, pasar y cortar, ocupar un planeta de posibilidades.
8.- No pidas a un pájaro que nade, a un elefante que vuele ni a un niño que haga algo que no has entrenado.
9.- El protagonista es el jugador, padres y entrenadores son secundarios de lujo que pueden hacer caerse la película.
10.- Si en un partido todos chillan, tú calla, que seguro que tus jugadores te escuchan.
11.- Si exprimes una pequeña naranja tienes un pequeño zumo, deja que la naranja crezca y que la exprima otro cuando tenga todo el zumo. La naranja, el padre de la naranja y el exprimidor quizás no te lo agradezcan pero habrás cumplido tu deber.
12.- La buena educación es el mejor arma contra la mala educación, parece evidente pero no lo es.
13.- Un entrenamiento no es una conferencia en la Sorbona ni la presentación de una tesis doctoral. Habla poco, corrige lo justo y que corran. Si les chillas siempre, siempre piensan en el chillido, si les hablan piensan, en la palabra. No siempre lo último visto en un clinic es lo que corresponde. Aplica el sentido común, adecúa el entrenamiento al nivel de tus jugadores.
14.- El baloncesto es sprint y stop, pensar en el stop, es mecanizar para crear.
15.- El lenguaje es fundamental. No le digas lo que tienen que hacer, apúntales caminos y que elijan el incorrecto muchas veces para que al final recuerden todos los caminos. No les digas pasa, diles levanta la cabeza, no les digas tira, diles que miren.
16.- Ser coherente con tu filosofía, no significa que presiones siempre aunque vayas ganando de 100, eso es ser intransigente y poco inteligente. Ser coherente es aplicar la misma filosofía pero variándola en cada situación. El juego se compone de ataque posicional, defensa posicional, rebote y juego en carrera. Presionar, robar debajo del aro y hacer una bandeja es como decir que el Quijote es un libro de caballerías, una simplificación extrema de tan hermoso juego.
17.- Sin empatía nunca serás entrenador de baloncesto, si vas ganando de 50 y los otros niños de 11 años no pueden ni sacar de fondo piensa cómo se sentirán y si realmente a tu equipo le sirve de algo.
18.- Y por último y más importante, ser entrenador de base es la mayor fuente de satisfacciones que puede tener un ser humano, pues los premios mas importantes ni se compran ni se venden ni se alquilan, ni se guardan en salas de trofeos.
Artículo de Willy Tisaire (@willytisaire), coordinador de baloncesto en el Colegio Público Doctor Azúa de Zaragoza. Este texto salió publicado en la Revista FAB
El pasado día 16 de enero USA Basketball hizo pública una lista de 20 jugadores que optan a defender a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos que este verano se disputarán en Londres. A seis meses para que la bandera de los cinco aros ondée en el London Olympic Stadium, Argentina también presentó a ocho nombres que serán fijos para Julio Lamas en las canchas británicas. En España el debate está desierto. El afónico altavoz del baloncesto español no lanza mensajes a la opinión pública más allá de las maravillas de Ricky Rubio en la NBA. Poco más se oye rebotar a nuestra pelota naranja en medios de comunicación no especializados. En los propios la temática se amplía a los pronósticos coperos, el duelo Barça-Madrid en la Liga Endesa y Ros-Avenida en Liga Femenina, el meteórico Iberostar de la Adecco Oro, el Top16 de la Euroliga… pero tampoco nada de los Juegos. ¿Es pronto para enfocar la mirada hacia Londres o falta una total visión para potenciar las bondades de la selección fuera de la temporada veraniega? ¿Están locos estos americanos o son maestros del márketing deportivo? ¿No interesa o no se vende la marca?
Me sorprende cómo la eclosión de Ricky Rubio en la NBA, su magnífica adaptación a un estilo vecino al que ha mamado en Badalona, la concesión sin ataduras de Rick Adelman, la excelente campaña de propaganda ‘made in NBA’, no ha sido codificada en España como un debate sobre su influencia en la selección. Detrás del huracán Ricky acechan otras pequeñas tormentas que hacen que la posición de base vaya a ser un campo de batalla del que Sergio Scariolo deberá rescatar a tres supervivientes. De la noche a la mañana se ha pasado de la amplificación nacional de la pregunta interna del Palau de ¿Ricky o Sada? a consagrarse al flequillo desmelenado y a verse en la puerta de entrada a una serie de manos dirigentes que reclaman la atención del ‘engominado’.
No sólo a Ricky le viene fenomenal la NBA, si no que a la selección le viene fenomenal este fenómeno. Quizá como Rookie del año, All Star, consagrado en los ‘highlights’, chico de moda…entre la renovada seguridad que Ricky dispondrá en Londres se divisan varios eni. Su reactivación supondrá un plus que el entrenador deberá gestionar en términos de roles en la pista y un aumento del respeto de los rivales porque enfrente estará el ‘superstar’ Ricky de los Wolves y ya no el dudoso del Barcelona. La adaptación del Ricky a los corsés FIBA y a un espacio en retaguardia no parece un peligro dada la solidez del grupo de estos amiguetes de veraneo de caza de medallas, pero la pugna por la titularidad entre Calde (10.5 puntos y 8.4 asistencias) y Ricky (11.1 puntos y 8.8 asistencias) podría ser un foro de discusión en medios y graderíos que poco estimulan a los técnicos. Ambos se anuncian como seguros, pero ¿en qué orden? ¿Será la primera ocasión que se pondrá en subasta la batuta principal? Rubio la tomó con acierto tanto en los Juegos de Pekín como en el Mundial de Turquía por la lesión de su compañero. ¿Será ahora su momento?
Con dos ‘unos’ fijos en la quiniela, la vacante del tercer base tiene ahora más candidatos que nunca. El debate es viejo. La añada es prodigiosa. Con la sordina de estar en la ACB o en centros de información de provincias, no se puede pasar por alto la buena temporada que están realizando bases que ya estuvieron en los Golden Boys y que advierten en Londres su última parada olímpica. Sergio Rodríguez (4.9 puntos y 4.2 asistencias) es el que ocupa la parte principal de este escaparate por la atención que siempre ha captado el juego vistoso del tinerfeño desde que despuntó malabarista en Estudiantes. Ahora, en la orilla del Madrid, de vuelta a España, añade un poso de base riguroso a su genética de revolucionario que siempre se tiene más en cuenta en circos que en empresas serias. El cambio cuenta con la ayuda de la influencia de los periódicos de la capital que no ven mucho más allá de lo que ocurre en el Real Madrid y le elevan sobre el resto. La filosofía de Laso encaja con el canario y la victoria es la más fiel socia para estas carreras olímpicas. ¿Volverá ‘Spanish Chocolate’ al corrillo del que formó parte en Saitama?
Otro que estuvo allí y no volvió es Carlos Cabezas (8.9 puntos y 3.7 asistencias). Su diáspora tras salir de Málaga parece haber terminado este año convirtiéndose en el base netamente español que más valora en la ACB. La dimensión de su juego resta con la no clasificación del CAI Zaragoza para la Copa, por la que luchó de forma personal, pero tiene el segundo round del playoff en su lucha particular por reinstalarse en la élite. Y en ese paso se cuenta el extra de la selección.
Con la sospecha eterna de sus rodillas, Raül López (5.9 puntos y 1.6 asistencias) fue el comodín que Scariolo utilizó en su aventura en el Khimki y cuando José Calderón se rompió a pocas horas de irse a Estambul para jugar el Mundial. Y cumplió. Su presencia viene avalada por la escurridiza campaña del Bilbao entre una Liga Endesa donde ya se le espera y una Euroliga donde todo es nuevo y maravilloso. López aporta trabajo y silencio, experiencia y saber estar. Dotes que siempre son ponderadas por el buen entrenador.
Víctor Sada (2-6 puntos y 1.9 asistencias) parece quedar relegado a un segundo plano por la inclusión de ‘vedettes’ y quizá porque la riña con Marcelinho da menos presencia mediática que los careos deportivos con Ricky Rubio, que siempre tiene una cámara y un crítico persiguiéndolo. O será que las cadenas de triunfos del Barcelona ya no deslumbran por repetitivas. Sada sigue siendo el base que suma más de otras cosas, subido en el andamio del baloncesto, pero al que la estadística más maltrata. Su continuidad en la lista, que fue defendida a ultranza en verano, no está tan decidida ante la avalancha de ‘posibles’.
Si Sada fue el año pasado el base que dio un paso al frente, en esta ocasión ese gesto de progresión lo ha dado Pedro Llompart (8,8 puntos y 3,7 asistencias). Desde la mejoría del balear se entiende mejor el rendimiento del Lucentum de Alicante. Con 30 años la internacionalidad se le ha resistido y su aparición parece tardía, aunque justifica ser un nombre propio en este post.
Otros veteranos que siguen al pie del cañón, pero cuyo pasaporte olímpico no se estima, son Javier Rodríguez (3.8 puntos y 5.1 asistencias) y Javi Salgado (9.4 puntos y 3.8 asistencias), armas fundamentales en equipos humildes, donde Rodrigo San Miguel (3.1 puntos y 1.3 asistencias) pierde gas tras emigrar de la calma de Manresa a las exigencias de Valencia. Otra perpectiva es la de jóvenes valores como Josep Franch (8.9 puntos y 2.4 asistencias) o Quino Colom (7.5 puntos y 3.9 asistencias), dentro de la bolsa de ‘futuribles’ que podrían completar el cuadro como ‘invitados’. Ambos se lo merecen.
Puede que la pregunta quede lejana o que sigamos equivocándonos no abriendo las puertas al debate para, simplemente hablar de baloncesto, pero el dilema de Sergio Scariolo con los bases parece ser más complicado en esta ocasión que en otras oportunidades. Su respuesta estará descifrada por múltiples variantes y la diversidad de nombres y estilos dónde elegir solo son una bendición para el seleccionador. Siempre contando con posibles lesiones y otras circunstancias que pueden sumar o restar elementos más la pieza polivalente de Sergio Llull, el ‘combo’ más definido esta campaña como director en el Madrid, el italiano deberá ver qué es lo que quiere: una promesa que ha alcanzado el punto de maduración (Sergio Rodríguez), un hombre experto y de confianza que ha hecho una buena campaña personal (Carlos Cabezas), un ‘seguro’ discreto y cumplidor en forma (Raül López), la recompensa a una formidable temporada (Pedro Llompart), la continuidad del trabajador nato (Víctor Sada), la oportunidad a la sangre nueva (Josep Franch o Quino Colom)… Hay donde elegir.
Que un periodista de 1er nivel como @bujacocesto siga colaborando con @puertatras significa que algo no hice tan mal en 8 años de 'presidio'Hace... 13 hours ago
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