Al planificar una ascensión montañera hay que tener bien claro en que punto del camino nos pararemos para tomarnos un respiro. Suele ser una parada intermedia en la que recuperar energías y comprobar en el mapa si no nos hemos perdido en la ruta. Para los que abren huella es un simple instante para echarse un trago y seguir raudos hacia arriba o, por contra, el momento de atestiguar que no van tan sobrados como creían. Sin embargo, para los que se tomaron la jornada con aires más humildes, el descanso puede reafirmar que su estado de forma no es de dominguero o contemplar las rampas finales más empinadas que el Everest.
En las competiciones deportivas, como es el caso de la Liga Endesa, esta parada a medio camino coincide con la clasificación para la Copa del Rey, que esta temporada se celebra en Vitoria. Como un excursionista, los candidatos a todo apenas reposarán en busca de una foto de las maravillosas vistas del Fernando Buesa Arena, la de campeón, mientras que los clasificados con menos pretensiones disfrutarán de cada bocado del bocata reconstituyente. El resto, los no invitados, andará más o menos preocupado hasta alcanzar sus objetivos en la otra mitad de la escalada (campeonato, playoff o permanencia).
El ecuador de la fase regular me deja una serie de reflexiones sobre la competición y la ACB que quería compartir con vosotros y la tremenda alegría de ver como mis dos equipos, el CAI Zaragoza y el Asefa Estudiantes, se han metido en la Copa del Rey, seguramente como invitados imprevistos, esos excursionistas al que el chorizo del bocata les sabe a caviar de beluga. La reducción de presupuestos generalizada de la mayoría de los clubs y la salida de jugadores importantes que preocupaba cuando empezó el baile no ha alterado la configuración lógica de la clasificación ni de los pobres datos de audiencia que no remontan ni con el paso al primer canal estatal ni con el aumento de anotación en los partidos. El debate de los jugadores de formación no favorece a la visión de la organización del baloncesto español.

Sin Bomba no hay bicefalia
Comprobando las apuestas que se hicieron por el mes de septiembre, deportivamente, sobresale la ausencia del Barcelona entre los puestos punteros, así como la nueva decepción del proyecto de Unicaja, esta vez entregado al croata Jasmin Repesa y con una pléyade de fichajes que no ha configurado un equipo ganador. Resultado: Málaga se queda sin Copa. Nueva decepción desde la marcha de la gomina de Sergio Scariolo.
La irregularidad del Barcelona ha roto la bicefalia de las últimas temporadas y abierto una marcha triunfal del Real Madrid (incluyendo Supercopa), que sólo ha perdido un partido en la primera vuelta, precisamente en el Clásico, y que evitó igualar el récord del mejor inicio de la competición (15-0 del Real Madrid en la temporada 1987-88). Pablo Laso ha rizado el rizo de su apuesta por un baloncesto eléctrico (88 puntos por partido) con la inclusión definitiva de Rudy Fernández y pese a las carencias de un pívot dominador, que no ha encontrado en un renqueante Rafa Hettsheimeir.
Las dolencias de Navarro han servido como razón para justificar el debilitamiento del Barcelona de Xavi Pascual, actual campeón y mejor defensa todavía, pero que en la Liga Endesa ha tenido actuaciones sonrojantes (derrotas en casa contra Blancos de Rueda o Blusens Monbus) y que fuera del Palau sólo ha podido vencer a uno de los ocho primeros (CAI Zaragoza). Pero el exceso de derrotas (9-8) a estas alturas no pueden solo interpretarse desde la ‘NavarroDependencia’ y deben mirar más al bajón de otros jugadores, especialmente Erazen Lorbek (casi tres puntos por debajo de su media), la reducción de una plantilla con piezas en construcción (Abrines, Rabaseda y Todorovic) o fallidas (Jawai) y la falta de un director de orquesta sólido que desequilibra el juego hacia la zona.
El descubrimiento de Tabak
En la clase media-alta sobresale la historia del Caja Laboral, que rompió el que parecía firme matrimonio con su técnico Dusko Ivanovic en el primer meneo, para reflotar la nave con Zan Tabak. El croata de Split, ganador de anillo de la NBA, pero como primero sólo había entrenado en Girona (Adecco Oro) y unas semanas previas a su llegada a Vitoria en la Liga polaca, lleva un luminoso récord de 9-0 desde su nombramiento, igualando la marca de un legendario como Svetislav Pesic. Una línea exterior de primer orden (Fernando San Emeterio, Brad Oleson y Andrés Nocioni) sujetan a un grupo con roles muy marcados y una fortaleza mental identitaria (‘Espíritu Baskonia’) que sabe ganar partidos apretados.
En mi opinión, Valencia Básquet, Herbalife Gran Canaria y Uxue Bilbao Básquet están donde deben estar por presupuesto y plantilla, siendo sintomáticos de la precariedad económica en la que se mueve el baloncesto los problemas para encontrar patrocinador que tienen valencianos y vascos, teniendo estos últimos un proyecto muy atractivo siendo uno de los que más aficionados lleva a su pabellón y mejor maneja los códigos del marketing deportivo.
El EQUIPO como carácter diferenciador
En la zona media para abajo creo que el argumento que configura la clasificación tiene un componente grupal. Los equipos que se han agarrado a la tranquilidad lo han hecho con un concepto de juego colectivo, siendo el CAI Zaragoza, que perdió este verano a sus tres estrellas (Carlos Cabezas, Bracey Wright y ‘Hetts’), el mayor exponente. El sentido común que dan a este proyecto desde la presidencia hasta el banquillo se ha traducido en un equipo por encima de nombres propios y una clasificación histórica para la Copa del Rey. José Luis Abós, finalmente, es profeta sin discusión en su tierra. Más de lo mismo, pero con matices, se podría hablar de un Estudiantes que ha pasado de estar en Adecco Oro a celebrar en el parqué el pase a Vitoria tras vapulear por 22 al Barcelona. La coherencia en el ámbito profesional que ha traído Himar Ojeda desde la Dirección General y amplificada al vestuario con Txus Vidorreta ha robustecido un grupo que se apoya en sus veteranos (Gabriel, Kirksay, Barnes y un resucitado English) para amamantar a los chicos de patio. Mismo camino lleva a Santiago, con José Luis Mateo y Moncho Fernández como arquitectos de un colectivo que se quedó a varias canastas, pese a sabotear el Palau y Vitoria, de una Copa que mereció.

Los viajeros del furgón de cola son entendibles por penurias económicas, con Fuenlabrada, Lagun Aro y Manresa con un paso perdido. La vuelta a la realidad de los donostiarras, clasificados para la Copa el curso anterior, no ha soportado la venta de Andy Panko y Sergi Vidal por la carestía tras la huida del dinero público, pero que mantiene la creencia en Sito Alonso. Esta falta de destituciones, de la que se salvó Aíto García Reneses en un Cajasol que se está recomponiendo, pero no Porfirio Fisac en Fuenlabrada, sustituido por Trifón Poch, no sólo debe plantearse desde una nueva religión de confianza ciega en el trabajo de los entrenadores, sino por la falta de liquidez, también vista en el silencio de movimientos en el mercado. En este hemisferio aplaudo al único ascendido, el CB Canarias, que ha fraguado cierta tranquilidad con un baloncesto descarado.
Un cielo sin tantas estrellas
Se denunciaba en septiembre la pérdida de cotización de la Liga Endesa en el ámbito continental. La nombrada mejor liga después de la NBA vio como salía capital, es decir, jugadores, que preferían irse a hacer las Américas o fichar por equipos rusos o turcos, ahora al alza. La salida de los seis jugadores más valorados de la pasada fase regular (James Augustine, Kaloyan Ivanov, Andy Panko, Joel Freeland, Paul Davis y Mirza Teletovic) más otros de relevancia (Víctor Claver, Aaron Jackson, Bracey Wight, Nando de Colo, Stephane Lasme, Marko Banic, Pablo Prigioni…) confirmaban este descenso estelar.
Esta tendencia se ve avalada para los pesimistas si comparamos la lista de más valorados que han dejado estas 17 primeras jornadas, en la que, los especialistas en tendencias podrían decir, falta ‘glamour’. En la misma aparecen muchos viejos conocidos y poquísimos fichajes (de los 20 primeros solo 6 nuevos), encabezada por todo un veterano como Germán Gabriel. Más allá de extranjeros como Spencer Nelson, Marcus Lewis, Justin Doellman, Lamont Hamilton o Levon Kendall, sobresalen además la elevación del jugador nacional (el propio Gabriel, Nikola Mirotic, Sergi Llull o Nacho Martín) la revalorización de jugadores antes secundarios como Ante Tomic, Henk Norel o Carl English.
Las molestias de La Bomba y la versión más coral del Real Madrid reducen el duelo individual Navarro-Rudy que personalizaba el eterno entre Barcelona-Madrid, pero que se elevó a su máxima expresión en uno de los Clásicos más emocionantes y seguidos de la última década.
A más puntos, menos share
Si ha tomado fuerza el plan que persigue la Liga Endesa de ganar espectáculo en la pista. El nuevo manual arbitral premiaba al jugador ofensivo y la clara apuesta de equipos por los ataques rápidos parece tener su respuesta. En este sentido, la media anotadora de los equipos de la ACB es de un 77,23 puntos por partido, cifra muy superior a la que se registraba justo hace un año (73,28). Esto hace pensar que se prima el espectáculo y un cambio en la tendencia técnica. Los tres mejores equipos en la clasificación son también, y en estricto orden, los que más anotan, reduciéndose el valor resultadista de las defensas y de los ataques largos y encorsetados que aburren al espectador medio o menos preocupado por la táctica.
Esta nueva visión no concuerda con un mayor visionado. El contrato firmado por RTVE y el paso de las emisiones a TVE1 el domingo por la tarde fue aplaudido por la mayoría de aficionados. Pero en la realidad, las bajas audiencias se han mantenido, lo mismo que la falta de promoción en el propio canal que emite los partidos sin desplazar a sus comentaristas a pie de pista y que incluso ha recuperado el horario matinal en varias retransmisiones. La marcha del baloncesto de la parrilla de autonómicas como Telemadrid y Canal Sur no ayuda a relanzar un producto con medias de 600.000 espectadores, pero que fluctúan desde el éxito del Clásico (1.925.000 de media entre La1 y TV3) hasta los menos de 300.000 espectadores que siguieron el último Estudiantes-Barcelona.
El otro punto negro de mitad de temporada es el ‘caso Satoransky’. El base checo del Cajasol encabeza una lista de jugadores a los que se ha puesto en duda su condición de ‘formados en España’ dentro del convenio firmado por ACB, FEB y ABP. La falta de un criterio único dentro de un texto ambiguo llevó a una disparidad en cada uno de los casos y en la denuncia a los tribunales del CAI Zaragoza por la nominación como comunitario que se le condeció a Henk Norel.
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