Cada vez que muere un jugador de la NBA de los 80, ya sea una súper estrella o un banquillero irredento, algo muere también dentro de muchos de nosotros. Nos pasó recientemente con Manute Bol o Armen Gilliam, tipos que se habían instalado en nuestro imaginario adolescente porque, de mejor o peor manera, pasaban por ahí cuando una generación empezamos a ver baloncesto americano los viernes por la noche, en aquellos partidos grabados varios días antes y emitidos a horas de peli porno y justo después de una interminable función de ópera.
Primo de un ‘grande’ como Willis Reed, no era ni una estrella ni un banquillero, pero también tenía su encanto Orlando Woolridge, el último que nos ha dejado de aquella NBA que nos ofrecía descubrimiento tras descubrimiento. Nacido en Bernice (Lousiana), nunca llegó a ser All Star, pero sí llamaba la atención porque era uno de esos jugadores nacidos para el espectáculo y la diversión (ver campaña de PONY con Spud Webb). Criado en la universidad de Notre Dame –en el baloncestístico estado de Indiana– junto a futuras figuras como Bill Laimbeer y Kelly Tripucka, Woolridge fue elegido en el número 6 del ‘draft’ de 1981 por Atlanta. Enseguida, los Hawks le enviaron a los Chicago Bulls pre-Jordan. Se trataba de un ’3′ muy fuerte, rápido, con salto, aunque no mucha mano desde el exterior. Con cierta facilidad promedió los 20 ‘chinos’ por partido en un equipo claramente perdedor, que año tras año esperaba que le tocase el gordo de la lotería. Esto se produjo en 1984 con el advenimiento de su alteza ‘Air’.
Jordan y Woolridge coincidieron un par de años bajo el techo del viejo Chicago Stadium, pero no mostraron mucha compatibilidad y el ahora finado salió volando hacia los New Jersey Nets. Le sobrevino entonces el infierno de lo que los cursis llaman ‘sustancias prohibidas’ y estuvo un tiempo suspendido, intentando reconstruirse. En 1988, Pat Riley le dio la oportunidad de reinsertarse en el juego en unos Lakers que eran campeones, pero que asistían al imparable ascenso de los Detroit Pistons. Con nuestro hombre como ‘sexto hombre’, al menos consiguieron plantarse en la final, pero ahí los ‘Bad Boys’ no perdonaron y les clavaron un 4-0 que coincidió con el final de la carrera de Kareem Abdul-Jabbar.
Woolridge estuvo un año más de púrpura y sin duda se revalorizó. Con 31 años firmó los mejores números en cuanto a anotación de su carrera (25.8 en aquellos locos Nuggets), pero a partir de ahí su carrera en América no dio más que bandazos (Detroit, Milwaukee, Philadelphia…). Era el fin de 13.623 puntos, 3.696 rebotes y 1.609 asistencias en 851 partidos.
Era el momento de pillar algunos dólares europeos. La Benetton de Treviso manejaba buena pasta entonces y le convirtió, junto a Petar Naumoski y Stefano Rusconi, en la base de un equipo que atormentó a Josean Querejeta y Manel Comas en la final de la Copa Saporta (la Recopa de toda la vida, vamos) de 1995. Al 94-86 de aquella noche negra para el Taugrés en Estambul colaboró Orlando con 26 puntos (11/17 en tiros de dos). Aún aguantó un año más en Italia, en la entonces potente Virtus/Buckler de Bolonia, con la que consiguió una Coppa y decidió jubilarse.
Desde entonces, no se desvinculó del basket. De hecho, entrenó dos años a la versión femenina de los Lakers, Los Angeles Sparks, y también a equipos de la nueva ABA como los Houston Takers y los Arizona Rhinos. Sin embargo, una de las últimas noticias públicas sobre su vida, en febrero de este año, no daba buenos síntomas: había sido sorprendido robando una tubería de aluminio. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad.
Descanse en paz. Otro trozo de un imaginario póster de los que poníamos en nuestra carpeta colegial de los 80 queda arrancado.
Artículo de Javier Ortiz (@bujacocesto), redactor de El Periódico de Extremadura y creador de Bujacocesto
Corría el año 2000 y el Helios ascendía a la División de Honor del baloncesto femenino. Como ya ocurriera con el baloncesto masculino, allá por los albores de los ochenta, los estatutos de la entidad de la ribera no permitían competir en equipos profesionales, por lo que, el Club Baloncesto Zaragoza entonces y el Club Deportivo Baloncesto Zaragoza en ese momento (la paradoja de las trayectorias de ambos clubs, lleva hasta cierta similitud en los nombres), ocuparon la plaza ganada por equipos amateurs.
Mientras los chicos, dirigidos por José Luis Rubio, encontraron un patrocinador local, la Caja de Ahorros de la Inmaculada, que les acompañó durante muchas temporadas, las chicas se arropaban bajo la protección de la filial española de la empresa relacionada con la industria automovilistica, Filtros Mann, que ha permanecido fiel al club hasta esta ¿última? temporada.
Gente del baloncesto de Helios de toda la vida se encargaban de llevar los designios de este nuevo equipo. Los Alocen, Estiragués… iban dejando poso de su buen hacer. En la primera temporada, el equipo se mantenía en la máxima categoría y en las dos siguientes, de la mano de jugadoras de primer nivel, como Elena Tornikidou o Marina Ferragut, el equipo alcanzaba la cuarta y tercera posición al final de la Liga y paseaba el nombre de Zaragoza en las competiciones europeas, algo que hizo cambiar el nombre del sponsor a Mann Filter.
Con Estiragués al frente, siempre se tuvo los pies en el suelo. Siempre se tuvo claro que no era un deporte que atrajera ni público, ni, por ende, repercusión en los medios de comunicación. El equipo fue perdiendo paulatinamente potencial deportivo, pero nunca hubo ningún problema con los pagos a jugadoras. Por contra, se iba creando un carácter marcado por muchas jugadoras de casa y una lucha en todos y cada uno de los segundos de cada partido. Un carácter que enganchaba a los pocos que acudían a ver sus partidos.
Excepto el oasis que supuso la Copa de la Reina en Valencia 2005, donde se disputó la final, forzosamente llegaron temporadas en las que se coqueteaba con el descenso. En la 2007-08, después de haber ganado en la primera vuelta tres partidos, con los que parecía que el descenso era seguro, la segunda vuelta imperial acercaba al equipo al objetivo. Pero la remontada estaba condicionada por la grave lesión de una incomensuble Paula Palomares (14,8 puntos por partido, 2 rebotes y 2,4 asistencias), y se llegó a la última jornada, con la necesidad imperiosa de ganar. Esa temporada se había inaugurado el Siglo XXI y la directiva centraba sus esfuerzos en llevar gente del Actur al bonito pabellón. En el tramo final de la competición, en dicha instalación, la gente respondía a las llamadas del club y se rozaba el lleno.
En esa última jornada, partido épico que nunca olvidaremos los que lo vivimos en directo, el equipo estuvo en Liga Femenina 2, durante 37 minutos. Hondarribia se mostraba extraordinariamente motivado y Badajoz ganaba en su cancha, por lo que el descenso se consumía. Una Paula angustiada, fuera del banquillo y con muletas, veía como su padre en la grada de enfrente sabía del resultado de Badajoz.
Pero el milagro llegó y se pudo ganar el partido y, por consiguiente, Zaragoza tendría un año más representante en la máxima categoría, siendo la única ciudad junto a Valencia que iba a tener representación en baloncesto masculino y femenino, puesto que el CAI Zaragoza ascendería a la ACB semanas después.
Ya en esta temporada, post Expo 2008, se oían rumores de que el patrocinador iba a disminuir su aportación económica al club y su intención era pasar a ser segundo patrocinador. Aunque luego ha permanecido como primero, a saber con qué aportación.
Estiragúes dijo basta. Cansado de poner mucho dinero de su bolsillo, de llamar a muchas puertas y de reclamar atención para el equipo, dejó la presidencia del club y su testigo lo tomó Fernando Fabra, vinculado con el Helios y con la Federación de Deporte Laboral. La nueva temporada fue desastrosa, con partidos perdidos ante rivales directos en casa, americanas que se retrasan en Navidad… Carlos Iglesias, el entrenador que había logrado el ascenso a la máxima categoría en el 2000, no era capaz de llevar a buen puerto el barco. Otra vez, el futuro se la iba a jugar en la última jornada, pero ésta vez en la cancha del Antonio Magariños, donde el Estu femenino también deambulaba en el filo de la navaja. El que perdía, descendía. Así sin más. Las chicas del Ramiro salieron a por todas y ya sentenciaron el partido en el descanso. Los aficionados que acudimos a Madrid a animar a las nuestras, veíamos las desgarradas lágrimas de nuestras jugadoras, muchas canteranas o con varios años en el club, como Naíara Díez, y a duras penas podíamos aguantar las nuestras.
Pero la historia iba a dar un giro radical ese verano. A la cúpula directiva del club amarillo entraron empresarios que eran jugadores de Primera Nacional o de EBA de Zaragoza. El FEVE San José León, que la temporada anterior había disputado las eliminatorias por el título, iba a desaparecer por motivos económicos, cómo no, y esta terna de nuevos directivos compraron su plaza, por lo que Mann Filter iba a seguir en la máxima categoría. El regalito venía añadido con la vuelta a las competiciones europeas, donde el club hizo larguisimos viajes, como a la región rusa de Oremburgo para caer en octavos de final. En la Liga se dio un evidente salto cualitativo al estar siempre el equipo, dirigido por el aragonés Victor Lapeña, en la parte alta de la clasificación, jugando tanto playoff como anteriormente la Copa. Precisamente esa fue la primera edición en la que se redujo la participación a cuatro equipos, jugándola el Mann Filter como anfitrión al disputarse en Zaragoza.
La temporada siguiente siguió la línea de reforzar el equipo y seguir aspirando a lo máximo. Siempre lejos de las posibilidades económicas de los dos trasantlánticos de la competición (Perfumerías Avenida y Ros Casares), los refuerzos eran de primera categoría, con jugadoras de la talla de Kiesha Brown o Aneika Henry. En Europa, la participación en la Eurocup, competición sin ninguna rentabilidad económica, se logró la mejor clasificación en la historia del baloncesto femenino en Zaragoza, cayendo en cuartos de final ante el entonces campeón, Athinaikos. Los viajes largos se repitieron, como el que se hizó a la localidad rusa de Kurks.Como ejemplo, de la escasa rentabilidad económica de esta competición, ese desplazamiento, que se empalmó con el aterrizaje en Canarias, donde era el siguiente compromiso liguero, le costó a las arcas del club unos 6.000 euros. En Copa, se tuvo al anfitrión Ros Casares contra las cuerdas, al estar en el descanso de la semifinal 25 arriba, aunque no se pudo rematar la faena y no se pudo lograr el pase a la final. En esa Copa se dio la sorpresa de que la ganara Rivas Ecopolis, que así lograba plaza para la Euroliga de la siguiente temporada, ya que por liga solo la jugaban los dos primeros clasificados y Mann Filter, en otra temporada espectacular, acabó el curso en tercer lugar. Quizás jugar en Euroliga, hubiera podido aumentar los ingresos o tener mayor repercusión.
El verano 2011 iba a se calentito. Jugadoras que iban a abandonar la entidad, no habían percibido toda su ficha. A principios de julio, se anunciaba la renuncia a jugar la Eurocup. Y Jugadoras clave, iban anunciando su fichaje por equipos de mayor enjundia (Henry marchaba a Polonia, Allison y Feaster fichaban por Salamanca, Brown, por el Bourges francés) Ya iba a ser público que el presupuesto para el curso 2011-2012, iba a reducirse en un quince por ciento.
La plantilla, a mitad de agosto, estaba lejos de completarse. En esta noticia del 12 de agosto, por parte del club, se señalaba la falta de ingresos a recibir por las Instituciones. La tardanza en formarse el gobierno autonómico después de las elecciones del 22 de mayo, no ayudaba a mejorar la situación.
A priori, el equipo iba a tener un perfil medio y muy joven, con una media de edad de 23,9 años (solo María Revuelto llegaba a la treintena). La temporada no empezó bien, perdiendo inesperadamente contra equipos del mismo nivel. Estela Royo sufría una lesión, que le hacía perderse por primera vez un partido en sus diez años en el club. En noviembre, se fichó a Aikaterina Sotiriou, algo que escoció dentro de la plantilla, ya que había jugadoras que tenían alguna mensualidad pendiente de cobro.
Pero el equipo demostrando ambición, orgullo y hambre, enganchó una racha impresionante de diez victorias seguidas, ganando a equipos de Euroliga, como el Salamanca, vigente campeón, o al Rivas, posteriormente finalista de la edición en curso. Dando más mérito a la actitud de nuestras jugadoras, destacar que después de las vacaciones de Navidad, la americana Jacinta Monroe no volvió a la disciplina amarilla. Desde el club se dijo que por tema de pasaporte…
Hacía febrero salió en prensa que a las jugadoras se les debía tres mensualidades. También salió un representante municipal señalando que el club debía el alquiler del pabellón. Desde la directiva se decía a las jugadoras que pronto se iba a ingresar, pero éste no llegaba. Les indicaron una fecha, en la que cobrarían parte, pero llegada éste, el ingreso no se cumplió y las jugadoras, apoyadas por el cuerpo técnico, decidieron no entrenarse, aunque si lo hacían a nivel particular.
La seriedad de la entidad se resquebrajaba. El presidente Fernando Fabra criticaba esta decisión de las jugadoras. La directiva amarilla pidió un aplazamiento del partido a jugarse en Canarias, aun no sé sabe por qué motivo. Aunque el partido sí se aplazó, el hecho de solicitarlo con escaso margen hizo que el conjunto aragonés tuviera que pagar los pasajes de la pareja arbitral. El partido se jugó, curiosamente, después de la edición de la Copa de la Reina. ¿Desde dentro del club se pensaba en que alguna sorpresa en la edición podría favorecer sus intereses?
La griega Aikaterina Sotiriou abandonaba la entidad y el equipo se quedaba en cuadro. Las jugadoras intentaban sacar los partidos adelante, pero su situación anímica era muy complicada. Se perdieron algunos averages importantes y el equipo fue perdiendo gas. La plantilla, ejemplo de profesionalidad, intentaba competir, con regular fortuna. El equipo, magistralmente dirigido por Lapeña desde el punto de vista táctico, llegó a la última jornada con opciones reales de meterse en la lucha por los playoffs, algo que hubiera sido realmente paradójico y quizá por una vez, más un castigo que un premio.
En el pen¿último? partido de liga, celebrado en el Siglo XXI ante el Burgos, la Fiebre Amarilla quisimos manifestar nuestro desacuerdo con al situación de nuestro querido club y a lo largo del encuentro fuimos sacando una tanda de diversas pancartas, para empezar una pitada a dos minutos de acabar el partido, muy secundada por el resto de la afición. Al acabar la pitada, animamos a nuestro equipo aun con más fuerza si cabe.
Acabada la temporada, las jugadoras han explotado y públicamente ven muy complicado que el club no desaparezca como han manifestado las zaragozanas Estela Royo y Cristina Ouviña. La respuesta desde la Dirección General del club no tardó en llegar, evidenciándose, las malas relaciones entre unas y otros.
Así que ante este panorama, la desaparición del Club Deportivo Baloncesto Zaragoza parece la crónica de una muerte anunciada. Fuentes cercanas al club aseguran que el mismo sobrevivirá. Pero la losa es demasiado grande. De momento, las categorías inferiores han seguido sus respectivas competiciones, proclamándose Campeonas de Aragón de su respectiva categoría, tanto el cadete como el junior, siendo éste último equipo, además, el campeón de la Primera Nacional Aragonesa. ¿Qué pasará con estas jóvenes promesas? ¿Tendrán que emigrar fuera de Aragón para desarrollar su carrera deportiva?
Parece que a fecha de hoy (mayo 2012) se ha ejecutado el aval que se presenta a principio de temporada, se ha ejecutado, aunque el destinatario de ese dinero (85.000 euros) primero es la Federación Española, segundo la Autonómica, tercero las jugadoras y cuarto el entrenador. Por lo que no se sabe cuanto llegará a las principales protagonistas, las jugadoras.
A pesar de la escasa repercusión de este tipo de cosas, por internet se ha iniciado una campaña de recogida de firmas más simbólica que otra cosa, para evitar la desaparición del Club.
El día 8 de mayo de 2012, en el Boletín Oficial de Aragón, se publica el convenio de colaboración eltre el Baloncesto Zaragoza Club Deportivo y el Gobierno de Aragón, por el que este dara 159.000 euros anuales a cambio, de que el primero realice una serie de actividades promocionando el deporte. De la lectura de este convenio, nos surgen muchas dudas, desde la misma fecha de la firma. Se sabe que las cosas de Palacio (Pignatelli) van despacio, pero la firma es de 4 de abril, con la temporada ya acabada… ¿Por qué no se ha podido firmar antes? ¿El cobro tendrá efectos retroactivos? El pago de la subvención es por trimestres vencidos. Ahora que el equipo se está desmembrando, ¿se puede hacer esas actividades de promoción del Deporte? ¿Llegará con el primer cobro para pagar a jugadoras y otras proveedores, ya que la deuda no llega solo a los miembros del club?
Esperemos, que este soplo de aire fresco, ayude a que el equipo zaragozano que más temporadas seguidas ha estado en la máxima categoría de su disciplina, pueda seguir dando alegrías a su pequeña pero fiel parroquía y que sea espejo de las muchas niñas que practican el deporte de la naranja, donde Aragón es una de las Comunidades Autonómas con más licencias.
Hay días que no empiezan a las doce de la noche y otros, quizá muchos sean los mismos, que es mejor que nunca llegaran, que se quedaran en la cabeza de los que los esperan con ilusión porque ahí nunca salen mal. Hay domingos, como este del 6 de mayo, que comienzan a las ocho menos cuarto de la tarde. En ese momento, apenas un hilo de voz lograba salir de miles de gargantas llorosas por la decepción de la derrota, contenidas por la extenuación de haber expulsado hasta la última palabra de aliento para casi nada, acongojadas por un futuro que quizá protagonice ese bebé que envuelto en una camiseta del Estudiantes había permanecido en continuo estado de perplejidad durante 40 minutos hasta el momento no deseado por nadie. Ahí, entre la algarabía, rompió a llorar, como sabiendo lo que acababa de pasar. En la grada, los cánticos de ánimo arreciaban al mismo tiempo que las mejillas se mojaban con más profusión que elegancia entre los abrazos que nadie deseaba dar. En la pista decía adiós quizá el jugador con más corazón que ha pasado nunca por esta pista de juego. Y lo hacía teniendo que soportar la aguja más traicionera, la del borrón deportivo que nunca puede ser tal en un jugador de su carácter.
Ni una hora hacía que la adrenalina se había sobrevenido en decepción mayúscula y, por la ventana del metro, los ojos que viajaban en él apenas podían ver borrosos el cartel que anunciaba Avenida de América. A mi lado, una adolescente trataba de explicarle desconsolada a un señor lo que acababa de pasar. Apenas se adivinaba en sus ojos vidriosos su situación personal y la frustración de que la vida le estaba empujando lejos de Ítaca. ‘Con la que está cayendo y ahora desciende el Estu’, le escuché decir de fondo cuando bajaba del vagón. Desde el andén no me pude resistir a girar la cabeza. Una bandera ondeaba (por decir algo porque más bien se movía con torpeza) en una esquina del vagón que acababa de dejar. Debajo de ella, los ojos vidriosos de un aficionado buscaban consuelo en los tiempos más gloriosos. El metro había dejado de ser un lugar bullicioso para ser cómplice ejecutor del silencio más sentido y angustioso.
Las escaleras mecánicas no cejaban en su empeño de levantar a la gente y allí arriba estaba el autobús que me devolvería a casa, a un mundo que seguiría igual, ajeno a la decepción. Intenté dormir y así soñar con que el Edén no nos había expulsado. ¡Iluso! gritó algo desde mi interior. El día en el que el baloncesto me robó la ilusión.
Fue una lástima que en el pasado All-Star no hubiese el espectáculo suficiente para que el Amway Center no se hubiese quedado vacío cuando aún no se conocía el ganador del concurso de mates. Tantas temporadas de José Calderón en la NBA y ni siquiera ha sido invitado al evento de habilidades del fin de semana de las estrellas. El resto de españoles ya han participado en la fiesta en diferentes partidos y/o concursos de mates y triples. Pero… ¿Se imaginan a los Gasol defendiendo la camiseta de una misma conferencia?
No serían los únicos, puesto que, en el ocaso de su carrera deportiva, los hermanos Van Arsdale disputaron tres All-Star consecutivos (1969-1972). La genética de Tom y Dick era idéntica. Eran gemelos como Alejandro y Pablo Zarzuela, dos estrellas del BSR español. Componentes de la plantilla del CD Fundosa ONCE, actual campeón de Liga y Copa.
El dos de abril de 1987 Antonia Beltrán López se preparaba para un día muy especial. Iba a dar a luz y traer a sus dos retoños al mundo. Desde el parto los médicos vieron que algo no funcionaba bien y, de inmediato, les operaron el mismo día de su nacimiento. La familia, natural de Jerez de la Frontera, se desplazó hasta Sevilla para hablar con los doctores sobre qué había sucedido en el parto, menos la madre. “Fui tres días después de la operación para enterarme de lo que pasaba” –comenta Antonia—. “Yo tenía esperanzas en lo que me pudieran decir, asegurándome de que mis hijos caminarían. El doctor, con muy poco tacto, me denegó la esperanza que albergaba al principio”.
A día de hoy todavía no se conoce por qué los hermanos Zarzuela están en una silla de ruedas (la utilizan por comodidad ya que pueden caminar con muletas). Las explicaciones desde la clínica fueron que el óvulo ya fecundado que contenía los genomas de Pablo y Alejandro, y que portaban la espina bífida, se dividió en dos y afectó a ambos. Este es el único caso que se conoce en nuestro país. “Fue muy duro recibir la noticia, pero con el tiempo y gracias a la ayuda de asociaciones supimos como afrontar la situación y cómo tratar a nuestros hijos. A lo primero es muy complicado intentar inculcarles que puedan ser independientes porque tú, inconscientemente, les ayudas”, dice Antonia Beltrán.
Alejandro, sentado, junto a su hermano Pablo y su madre Antonia, durante la Copa del Rey.
“Conforme Pablo y Alejandro fueron creciendo me dí cuenta de que mis hijos iban a tener éxito en la vida por su forma de ser. Siempre se esforzaban por hacer ellos por si mismos las cosas sin precisar de nuestra ayuda. Por ejemplo, al colegio iban en bicicletas normales sin las ruedas traseras de soporte”. Desde muy pequeños los gemelos practicaban la natación y en la escuela jugaban a lo que se terciara debido al esfuerzo que hacían en un gimnasio de fisioterapia particular “en el que los trataban como reyes al ser los pequeños del grupo”, comenta Antonia. Las sesiones eran necesarias ya que los padres no veían mejora en sus hijos con los tratamientos que recibían en la Seguridad Social. Como complemento a las actividades mencionadas Pablo tocaba el piano y Alejandro practicaba el tiro con arco, donde llegó a quedarse en primera posición de su comunidad autónoma. Cuando Alejandro abandona el tiro con arco, su padre le toma el relevo y, hasta hoy, ha competido en la disciplina paralímpica en la que ha logrado dos medallas de oro en (2006 y 2009) con el equipo español.
Muchas veces pensamos que somos afortunados por jugar a este deporte pero, esta vez, el dicho debe cambiarse y afirmar que el baloncesto tuvo la suerte de encontrarse a los mellizos Zarzuela. Gracias a un sábado de compras y de paseo por Jerez Antonia y Pablo se cruzaron fortuitamente con un jugador que en ese momento militaba en el equipo de la ciudad, José María Buzón. Éste les ofreció, al ver su fortaleza, la oportunidad de probarse en dicho deporte. Por la presencia de Alejandro, que acompañó a su hermano, en el entrenamiento vieron que también poseía cualidades para desarrollar la actividad. De ese modo, empezó el baloncesto para ellos. Algo que “lo es todo”, asegura Alejandro.
De las trece temporadas que llevan jugando al BSR once han compartido vestuario, fruto de la buena relación que tienen y la seguridad que les otorga versen el uno y el otro en el banquillo. Además desde su etapa en el Safemi San Fernando (Cádiz) han sido entrenados, durante la mayor parte de su carrera deportiva, por Abraham Carrión, su actual preparador en el CD Fundosa ONCE quién les considera “parte de su familia” y se siente “un privilegiado” al poder contar con dos jugadores “trabajadores y exigentes consigo mismos”.
Con tan sólo veinticuatro años el alero, Alejandro, y el pívot, Pablo, han conseguido entre los dos: Cinco ligas, cuatro Copas del Rey, incluyendo el ‘doblete’ de esta temporada, y otras tres de Andalucía en cuanto a equipos se refiere. En sus siete convocatorias con la selección autonómica andaluza fueron campeones en seis de ellas. Al mismo tiempo, su calidad les ha llevado a ser internacionales llegando a conquistar dos campeonatos de Europa y una plata de un Mundial sub-23. El año pasado con la selección española absoluta conquistaron el bronce en el Europeo. Un palmarés impresionante.
Este mes ganaron su quinta liga, undécima para el club capitalino, y este pasado fin de semana añadieron otra Copa del Rey a su amplio historial, siendo Alejandro el máximo reboteador de la competición, que Pablo no pudo jugar al estar lesionado. Además, en verano, tienen la posibilidad de ir a los Juegos Paralímpicos de Londres donde tendrán que luchar muy duro ante las favoritas Australia, Canadá, Estados Unidos e Inglaterra para subir al podio.
Estrellas del esfuerzo y la humildad que, mientras consiguen los trofeos, Pablo vende cupones para el sorteo de la Fundación Once y Alejandro prepara las pruebas de acceso a la universidad para mayores de veinticinco años. Por las mañanas colabora con su club dando conferencias en colegios e institutos explicando su deporte.
Lo primero que quiero dejar claro es que mi intención no es hablar desde ningún pulpito, ni dar lecciones a nadie, ni servir de ejemplo, ni conquistar almas. Tan sólo soy un viejo entrenador de base con casi 30 años de experiencia y muchas de las cosas que voy a comentar pasan en mi entorno más cercano y a pesar de mis ideas, a veces por cobardía, por no tener problemas o porque no tienes claras las soluciones no las afrontas plenamente.
En continuación con el artículo de la semana pasada observo que en los últimos años ha crecido la crispación en el baloncesto base. Evidentemente estamos a años luz del futbol donde contínuamente se producen incidentes que en baloncesto serían inimaginables. Creo que es obligación de todos preservar ese ambiente de paz y concordia como regla general, exceptuando los escasos casos que siempre han sucedido.
Como todo en la vida nadie es inocente del todo ni hay un único culpable. No me gustaría demonizar a los padres, ni todos son iguales ni se comportan de la misma forma. Creo que se puede educar a los padres y donde no llega el diálogo, deben estar las normas.
Ejerciendo una sana autocrítica, los coordinadores y entrenadores no asumimos la parte educacional de nuestro trabajo, el control de las emociones tanto de niños como padres, empezando porque a veces somos incapaces de controlar las propias. Debemos intervenir cuando los padres superan los límites de la educación deportiva y proponer un código de conducta que plantée derechos y obligaciones de padres, niños y entrenadores.
A veces se produce un tsunami de conductas que empieza en el comportamiento excesivo o violento del entrenador y se transmite al jugador y a los padres. El entrenador de base no es sólo un enseñante del baloncesto, es un educador que debe preocuparse del niño de forma integral desde los estudios, la actitud de sus padres hacia el deporte y el comportamiento dentro y fuera de la cancha.
Los padres no son público que pagan una entrada. En caso negativo son un arma de destrucción masiva de ilusiones. Cuando su ejemplo es positivo centuplica el buen trabajo de un formador.
La actitud del entrenador hacia los árbitros también marcará mucho la actuación que los padres tendrán también hacia ellos. Cuando observo a esos jóvenes árbitros machacados por adultos hechos y derechos en mucho casos padres de hijos de parecida edad, además de sentir una vergüenza ajena incontenible, me pregunto dónde está nuestra empatía, en qué rincón de la subjetividad la perdimos, qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos, futuros padres. Por qué nos perdonamos tan fácil nuestros errores y somos intransigentes con los de los demás. También es cierto que hablo de una minoría que siempre puede a una mayoría silenciosa que calla por evitar situaciones desagradables.
La actitud de los padres hacia el deporte de sus hijos es fundamental. Los ejemplos de la elite no son buenos, son excepciones, un Nadal, un Alonso, un Gasol es la suma de tantos componentes genéticos, familiares, sociales, culturales que su repetición es imposible. Ni me gustan los padres que traen tarde a sus hijos a los partidos o fallan al partido cuando hace frío o no les apetece ir, sin transmitir a sus hijos la palabra compromiso, como aquellos que se obsesionan con el partido, el resultado, el llevarle la bebida isotónica al banquillo, los minutos que juegan, se acercan al descanso a darles las últimas instrucciones a sus hijos, recriminan los fallos de los demás, censuran a los árbitros o eternizan de camino a casa las criticas a sus propios hijos.
Por mi experiencia esos niños tan observados y presionados son carne de retirada en cuanto adquieran una cierta independencia emocional. Aquí también la actitud del entrenador y la información que filtra a los padres es fundamental. Debemos dejar claro con nuestros mensajes y nuestro comportamiento que el baloncesto es un complemento único para su formación. Pero sólo un complemento, un medio, no un fin. Una forma de desarrollarse físico, psíquica y socialmente, de aprender valores que en el aula no se enseñan. Hasta aquí todos los entrenadores tendrán una contractura de cuello de tanto afirmar mis palabras. Pero el problema es el tránsito de la palabra al hecho. Ahí se quedan las intenciones. La competición es la vida, pero según el sesgo ético que le demos se convierte en una fuente de enseñanzas o en una trituradora de principios. Os voy a hacer unas preguntas y sinceramente contestarlas, yo muchas veces he traicionado alguno de mis principios por ganar un partido y no estoy orgulloso por ello pero sí por reconocerlo. Al final os daréis cuenta que en cualquier decisión técnica o táctica en la base hay una postura ética previa. Todas estas preguntas van dirigidas a entrenadores de formación, jamás de competición (eso no entra en mi negociado):
1.- Si voy ganando de uno y quedan 10 segundos y mi mejor jugador lleva la pelota y está solo el peor le pides que le pase la pelota o dejas que se la juegue.
2.- El mejor jugador ha estado sin entrenar toda la semana por diferentes motivos. ¿Le dejarías sin jugar? ¿Y si fuera el peor?
3.- Todos han entrenado esta semana con buena actitud y cada uno con su aptitud. ¿Vas a jugar igual con todos sea cual sea el resultado?
4.- Una fuera clarísima se produce delante de tí y el árbitro no la ha visto. ¿Estas dispuesto a decirle la verdad aunque te perjudique y te estés jugando el partido?
5.- ¿Presionas al débil y flotas al fuerte?
6.- ¿Dejas que cualquier jugador sea cual sea tire de tres puntos si el tiro es correcto tácticamente?
7.- ¿A la hora de botar la pelota discriminas a algún jugador en función de su habilidad?
8.- ¿Juzgas las posiciones de los jugadores en función de su altura u otra calidad física?
9.- ¿Alguna de tus decisiones estás convencido que te perjudican deportivamente a corto plazo pero estas convencido que beneficiarán a largo plazo a tus jugadores?
10.- ¿Tu filosofía defensiva se basa en potenciar las cualidades de tus jugadores o en aprovecharte de los fallos formativos (físicos, técnicos y tácticos) de tus rivales?
11.- Cuando mandas un 2×1 contra el botador, ¿estás convencido que lo haces para mejorar a tus jugadores? ¿Y cuando planteas una zona?
12.- Y por último, ¿crees que has traicionado alguna vez tus principios baloncestísticos en función de la importancia del partido?
Y unas últimas reflexiones de un veterano entrenador:
1.- Nunca te pongas por encima de tus jugadores, vales tanto como el peor de ellos y el peor de tus resultados.
2.- Ser serio no es ser aburrido, ser responsable no es ser soso, el polo y la pizarra no hacen al entrenador. El aburrimiento es el principal enemigo del aprendizaje.
3.- No por entrenar más entrenas mejor.
4.- Tan importante es tener técnica como saberla usar. Intenta que al entrenar la técnica lo hagas mediante juegos o competiciones para que no sea tan árida, se puede y se debe hacer.
5.- Si tus jugadores no son felices entrenando no serán felices jugando.
6.- Sonreír entrenando no es síntoma de dejadez o falta de compromiso, significa que se lo están pasando bien.
7.- Jugar simple es lo más complejo que existe, jugar, pasar y cortar, ocupar un planeta de posibilidades.
8.- No pidas a un pájaro que nade, a un elefante que vuele ni a un niño que haga algo que no has entrenado.
9.- El protagonista es el jugador, padres y entrenadores son secundarios de lujo que pueden hacer caerse la película.
10.- Si en un partido todos chillan, tú calla, que seguro que tus jugadores te escuchan.
11.- Si exprimes una pequeña naranja tienes un pequeño zumo, deja que la naranja crezca y que la exprima otro cuando tenga todo el zumo. La naranja, el padre de la naranja y el exprimidor quizás no te lo agradezcan pero habrás cumplido tu deber.
12.- La buena educación es el mejor arma contra la mala educación, parece evidente pero no lo es.
13.- Un entrenamiento no es una conferencia en la Sorbona ni la presentación de una tesis doctoral. Habla poco, corrige lo justo y que corran. Si les chillas siempre, siempre piensan en el chillido, si les hablan piensan, en la palabra. No siempre lo último visto en un clinic es lo que corresponde. Aplica el sentido común, adecúa el entrenamiento al nivel de tus jugadores.
14.- El baloncesto es sprint y stop, pensar en el stop, es mecanizar para crear.
15.- El lenguaje es fundamental. No le digas lo que tienen que hacer, apúntales caminos y que elijan el incorrecto muchas veces para que al final recuerden todos los caminos. No les digas pasa, diles levanta la cabeza, no les digas tira, diles que miren.
16.- Ser coherente con tu filosofía, no significa que presiones siempre aunque vayas ganando de 100, eso es ser intransigente y poco inteligente. Ser coherente es aplicar la misma filosofía pero variándola en cada situación. El juego se compone de ataque posicional, defensa posicional, rebote y juego en carrera. Presionar, robar debajo del aro y hacer una bandeja es como decir que el Quijote es un libro de caballerías, una simplificación extrema de tan hermoso juego.
17.- Sin empatía nunca serás entrenador de baloncesto, si vas ganando de 50 y los otros niños de 11 años no pueden ni sacar de fondo piensa cómo se sentirán y si realmente a tu equipo le sirve de algo.
18.- Y por último y más importante, ser entrenador de base es la mayor fuente de satisfacciones que puede tener un ser humano, pues los premios mas importantes ni se compran ni se venden ni se alquilan, ni se guardan en salas de trofeos.
Artículo de Willy Tisaire (@willytisaire), coordinador de baloncesto en el Colegio Público Doctor Azúa de Zaragoza. Este texto salió publicado en la Revista FAB
Todos tenemos fechas señaladas en el calendario, esos días que están llenos de recuerdos por motivos que te marcan por algo especial, que con el tiempo perdurarán en tu mente y los valorarás siempre. Nos trasladamos a la pelota naranja y vemos tres oros logrados por la selección española en el Mundial y en los Europeos, los anillos de Pau Gasol, los ascensos del CAI Zaragoza… Recuerdos.
Tengo que echar la vista atrás para ver cuándo en el año 2008 nos dicen: “Vais a representar a Aragón en el Campeonato de España escolar del año que viene. Han incluido la categoría silla de ruedas a las de infantil y cadete”. Por fin teníamos un aliciente para entrenar y optar a una recompensa. Cáceres nos esperaba. En esa época estábamos muy pocos para hacer un equipo con doce jugadores e inclusive para tener auxiliares para ayudarnos. Menos mal que estaban los padres desempeñando los papeles de cuerpo técnico. El viaje lo hicimos en trenes, autobuses y furgonetas. Ya allí, el jugador más valioso que teníamos, Diego Rodríguez, hizo que, con los cinco restantes que teníamos menos experiencia y calidad, ganásemos el primer oro. Fueron solo tres días. Ojalá hubiese durado más tiempo.
En estos tres últimos años Zaragoza, Córdoba y Valladolid han sido las ciudades que han albergado la competición. Diferentes todos, cada uno con su momento o acto particular que siempre estarán en nuestra videoteca privada. La ilusión de jugar en casa hizo que un compañero y yo creásemos un evento en una red social para que nuestros amigos viniesen a vernos jugar la final en la que obtuvimos la plata ante el País Vasco.
Otra final épica, de infarto, fue la que disputamos en la ciudad de la tercera mezquita más importante del mundo. Quedaba una posesión y nuestros jugadores referencia habían sido eliminados por faltas. En ese momento el entrenador me llama, tengo que salir, yo no me lo creo. Jugándonos la medalla de oro y yo en la pista. Pita el árbitro, saca de banda Madrid para empatar el partido y su mejor hombre hierra su primer gancho. Pero coge su propio rebote y lanza otro gancho que escupe el aro. Ya ha sonado la bocina. Somos otra vez campeones de España. A las duchas, al hotel y a un restaurante a cenar cosas típicas del Sur, que la pasta ya cansaba.
La mayoría de edad marca el límite para jugar estos campeonatos. Por ello, Cataluña no pudo acudir este año a tierras vallisoletanas, algo que les podría suceder al resto de selecciones a corto plazo ya que todos sus jugadores nacimos en los años 94 y 95. Ojalá se determine pronto una solución para que crezcan más las canteras y haya BSR en estás edades. Dicha ausencia provocó un cambio en el formato de la competición y fue necesario jugar todos contra todos con un resultado final polémico de ‘Back to back’ para Aragón. Pese a que perdimos la hipotética final contra los capitalinos, éstos habían sido penalizados por incumplir ante el País Vasco la norma que dictaba que: ‘Todos los jugadores deben de jugar en la primera y segunda mitad por obligación’. Les dejo un video resumen de esta última edición.
Normas y baloncesto apartados, tengo que resaltar la cantidad de buena gente con la que me he encontrado a lo largo de este tiempo. Algunos han ido pasando de ser compañeros y rivales a AMIGOS a los que si tuviese que darles las gracias uno a uno necesitaría mucho tiempo para decírselo sin dejarme palabras por el camino. Quiero detenerme especialmente en cinco personas, que gracias a ellas todo esto es posible. A Justo Hortas que este año ha sido él quién me ha ayudado en el día a día, en las labores cotidianas en las que necesito que me echen una o dos manos y de este modo no he tenido que recurrir a mi madre como en el resto de ediciones. La persona que nos trae las acreditaciones, nos decía la equipación del día siguiente… Estefanía Miguel. Al segundo entrenador Alejandro Lolumo, que lleva poco tiempo con nosotros y ha logrado ya su primera medalla. Pero sobre todo, muchas, muchas gracias a Genrri Mauricio Tejada Tejada, quién nos ha enseñado todo lo que sabemos sobre este deporte y que siempre nos ha valorado y exigido todo para lograr todos los éxitos.
Al año que viene, se acaban para mí estas competiciones y el baloncesto en lo que a jugar se refiere porque mi afectación en los brazos me limita para jugar profesionalmente. Les aseguro que el oro deportivo será el que menos recuerde. Lo que si recordaré y mucho es cuando todos estábamos ‘Entre Bambalinas’.
No hay alternativa. ¿Qué hacemos los que por nuestras capacidades no podemos jugar en categorías superiores? De momento, tenemos que conformarnos con ir a entrenar a la espera de otro campeonato que se celebra al acabar el curso escolar, durante un fin de semana y si no tenemos que aguantar hasta que llegue un ‘sábado de maratón’ en el que jugamos tantos partidos entre la mañana y la tarde que no sabemos ya ni cuál es nuestro rival. Desde mi más absoluta ignorancia en temas económicos, supongo que ir a jugar un partido, por ejemplo, cada mes a ciudades donde hay equipos de formación (no que se hayan inscrito en ligas nacionales como lo hizo mi equipo con su plantilla ‘B’, algo que no critico) no sería un descalabro monetario para quién lo organizase. Se suele decir que querer es poder. Nosotros queremos jugar más a menudo pero no podemos esperar a que el tiempo pase sin tener otras oportunidades para disfrutar con lo que más nos gusta al mismo tiempo que entablamos amistades.
Artículo de Alejandro Jordán, campeón de España de BSR con la selección de Aragón
Sísifo se resistió a morir. Visitó el infierno y fue capaz de volver a la vida antes de que Hermes consiguiera volver a encerrarlo en el averno. Allí, cuenta la mitología griega, Sísifo fue condenado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero justo antes de llegar a la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo y arrastraba a la llanura a Sísifo, que tenía que volver a empezar la escalada. Estela Royo no es Sísifo. Ni Cristina Ouviña. Ni María Pina. Ni Queralt Casas. Ni Jaklin Zlatanova. Ni María Revuelto. Ni Blanca Marcos. Ni Romana Vynuchalova. Ni Aikaterina Soitirou. Ni Jazz Covington. Ni Víctor Lapeña. Pero tienen que remar tan fuerte contra la corriente que cuando el triple de Ouviña entra en el aro en un momento concreto, cuando Queralt Casas supera a sus defensoras con extremada solvencia, cuando Estela Royo recupera un balón perdido, cuando Romana Vynuchalova desquicia a Erika de Souza…no parecen más que personajes de una mitología griega que les condena a superarse cada día, a hacer las cosas imposibles, posibles, a superar metas nunca logradas en el baloncesto aragonés… y a volver a caer cuando tienen que recibir una nómina que no llega. Y cada fin de semana, volver a empezar, demostrar como si de un examen semanal se tratara, que tienen más energía, coraje y rasmia que el que pueda demostrar cualquier gestor de cualquier equipo del mundo.
Y así llega el campeón de Europa al siglo XXI, y el Mann Filter no solo deja los problemas económicos en el banquillo, sino que los encierra en la esquina más recóndita de un banquillo más unido que nunca, para creer. Porque este equipo no solo lucha, cree. Solo así se puede comprender que un conjunto con dos pivots no se arredre ante una de las mejores del mundo, que no doble el brazo cuando el marcador se estira hasta los diez puntos en contra. Creer es salir del vestuario como un huracán, olvidarse de los euros que no llegan y firmar un tercer cuarto casi perfecto para contagiar de su religión a los aficionados.
Celebrando el triunfo ante el Rivas // Foto de Antonio J. Pérez
A partir de ahí, todo se juega en el ámbito de la mitología, de la creencia, pero sobre todo en el de la bravura y en el de sentir una camiseta que muchos solo sueñan con comprarla. Solo así, perdón por la redundancia, se puede asistir a una lección de maestría zonal, de magia en los movimientos ofensivos, de desatascos maravillosos y de locura contenida por la cordura de quien sabe que el partido se gana cada semana, sea cual sea el resultado.
La victoria del Mann Filter contra el Avenida el pasado sábado, probablemente no formará parte de una mitología que quizá encuentren escrita los habitantes de este planeta dentro de dos mil años, pero es la demostración palpable de que los sueños, a veces, se pueden tocar con la mano. De que la unión hace la fuerza pero, sobre todo, de que ni Royo, ni Ouviña, ni Pina, ni Casas, ni Zlatanova, ni Revuelto, ni Marcos, ni Vynuchalova, ni Soitirou, ni Covington, ni Lapeña son Sísifo. Pero, como él, luchan para ser felices en el instante que alcanzan la cima con cada victoria, a pesar de tener que volver a empezar cada lunes con la losa de que su coraje y su juego no se reflejan en una nómina que no solo les pertenece, sino que se la merecen.
Este fin de semana se ha disputado en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata uno de los torneos que despierta más interés en Argentina: el Super 8. La presencia de Andrés Nocioni antes de concluir su breve vuelta a casa mediatizó una cita que se cerró con la victoria de Peñarol, el equipo del ‘Chapu’ frente a Libertad de Sunchales, y que contó con la presencia de un buen número de estrellas bien conocidas por su paso por la NBA o ACB. Juan Incaurgarat (@kilinkis) siguió de cerca la competición y nos deja su visión de lo que pasó en Mar del Plata.
Manu GInóbili estuvo en la final / LNB
Mar del Plata tuvo la suerte de ver varios jugadores NBA en épocas cuando eso es la envidia de muchos, en el Pre Olímpico FIBA, allá por agosto de este año. Jugadores como JJ Barea, Greivis Vásquez, Thiago Splitter, Manu Ginóbili y otros se enfrentaron en la misma duela donde esta pasado fin de semana se disputó el Torneo Super 8.
La ciudad sigue enrachada porque en el equipo anfitrión del torneo, Peñarol, luego de una gran gestión de los dirigentes del club, encabezados por el presidente Domingo Robles, se armó con el reserva 76er, Andrés “Chapu” Nocioni.
El Super 8 es un torneo donde se convoca a los primeros tres equipos de la Zona Norte, los primeros tres de la Zona Sur, el mejor cuarto entre ambas zonas y un invitado (Quilmes, también de Mar del Plata, rechazó la invitación y terminaría reemplazando Boca Juniors).
En Libertad juega uno de los hermanos Ginóbili, “el cepo”. En Weber Estudiantes de Bahía Blanca (ciudad natal de los Ginóbili), juega el otrora NBA, Juan Ignacio Pepe Sanchez, base de la selección de Argentina. Y no solo se destacan los jugadores, entre los entrenadores están Sergio Hernández (Peñarol) y Julio Lamas (Obras Sanitarias), y no hay que olvidar a Oscar Sánchez (Boca Juniors), otro prestigioso técnico con un historial interminable.
Peñarol con tres jugadores de la selección de Argentina, aunque con algunas bajas (Lauría, Reinik y Lamont), llegaba como favorito, pero Nocioni, recién incorporado, apenas si pudo entrenar con el equipo.
Este juego empezó con particularidad de que por primera vez en la historia de Peñarol, se retire una camiseta. El homenajeado fue Sebastián “Tato” Rodriguez, el base histórico que recientemente tuvo que retirarse forzosamente por problemas cardíacos.
Luego de la ceremonia el local empezó encendido con aciertos de tres puntos de Derrick Roland que le dio una rápida ventaja de casi 20 puntos. Pero estuvo flojo en el cierre del cuarto y Estudiantes terminó con una desventaja no tan pronunciada. Con sólido desempeño del base Sánchez y aciertos en la pintura y desde los tres puntos,de Juan Espil (el jugador de más edad actualmente, 43 años) Estudiantes se puso en partido.
Los exNBA se lucieron con 24 puntos cada uno, pero Nocioni brilló más por su actividad en los tableros, donde recolectó con 15 rebotes. El final del partido fue lo que el público esperaba, muy cerrado y no se definió hasta el último tiro, que le pudo haber dado la victoria a Estudiantes, pero Pepe Sánchez estaba bien marcado y su triple desesperado nunca alcanzó el aro.
Los pupilos de Julio Lamas sabían que tenían que jugar duro ante Peñarol y así salieron a la duela, mostrando los dientes. Sin ser desprolijos, jugaron fuerte y mantuvieron alejado a Nocioni del cerco reboteador. Leo Gutiérrez estuvo encendido para los locales desde la línea de tres donde empezó 4 de 6 (terminó con 5 de 12) y finalizó el partido con 24 puntos. Por el lado de Obras, Dartona Washam convirtió 27.
Peñarol volvió del descanso muy enfocado y logró la máxima ventaja del partido, la que al final del último cuarto sería historia y dio al público un gran final. Con dos puntos de desventaja, Osimani tuvo la posibilidad de empatar el partido para Obras, pero Leiva colocó un tapón tremendo que dejaba sin tiempo al visitante y Peñarol avanzaba así a la final contra Libertad, que ese mismo día le había ganado a Regatas de Paolo Quinteros.
Llegó la final y Libertad venía de un gran partido contra Regatas, por lo que Peñarol debía estar especialmente atento ante un equipo que se venia crecido.
En el primer cuarto Libertad fue quién llevó las riendas y terminó al frente por siete puntos.
En el entre tiempo en los altavoces del Estadio Polideportivo Islas Malvinas, la presencia de Emanuel Ginóbili, que estaba junto a Leandro (su otro hermano), apoyando a “el cepo”, su hermano base de Libertad. La ovación a la medida de un campeón olímpico y multicampeón NBA.
Pittman, exPeñarol, encabezó una racha de 13-0 para despegar al visitante. A diferencia de los partidos anteriores, Peñarol estuvo por detrás en el marcador en los minutos finales. Pero luego empezó a levantar la cabeza (Nocioni anotó un triple y falta espectacular) y con mucho corazón logró ponerse a dos puntos, que luego, con un triple de Facu Campazzo, tomaría el comando del marcador.
En el último ataque de Libertad, Nocioni rotó bien en defensa y dio un tapón que mandó la bola hasta la línea de tres puntos, que terminó en un tiro desesperado y Peñarol finalmente ganó su tercer título Super 8.
La completísima plantilla de Facundo Campazzo (18 puntos, 9 asistencias, 6 rebotes y 4 robos) incluyendo el triple del final, le adjudicó el merecido premio de MVP. Leo Gutiérrez terminó con 16 puntos.
Esa mañana, los fans de la NBA nos desayunamos con la noticia de que se habría llegado un acuerdo entre la liga y la NBPA (a decir verdad, yo ni dormí por seguir la reunión por twitter). Asi que sabíamos que era el último partido de Nocioni, que jugó el torneo sin seguro, con la camiseta milrayita antes de su regreso a Philly donde se incorporará a los 76ers. Fue un verdadero gustó tenerlo en la ciudad.
Conocí a sraly en un bar del futuro, y allí fue cuando descubrí que en realidad ya lo tenía muy leído hacía años gracias a sus brillantes ejercicios literarios sobre el CAI atormentado de la LEB. Desde entonces (en lo que fue una cita a ciegas a cuatro bandas denominada primer encuentro de basket blogger maños) siempre le pregunto cuando coincidimos en persona, por una foto inolvidable de un monstruoso mate de Lester Earl en la canasta del lado derecho mirando desde el palco del Pabellón Príncipe Felipe. Fue una acción descomunal del que durante unos meses fue díscolo discípulo de Julbe, hace ya unos años, un salto desde su California natal culminado sin acierto con un smash a una mano tras el que el balón salió repelido por el aro hasta el techo del pabellón en cualquiera de los anodinos partidos que entonces se jugaban en Zaragoza. Aquellas imágenes en El Periódico de Aragón, iban siempre edulcoradas por unas contracrónicas armoniosas que moldearon el gusto baloncestístico de la parroquia caísta al mismo tiempo que soliviantaban a los por entonces innumerables foreros virtuales que todavía creían en la socialización del basket a través de Internet.
Cuando me dí cuenta aquella tarde de primavera que Sergio Ruiz Antorán me estrechaba la mano ya empapada en cerveza en la cafetería del Siglo XXI, comprendí que mi única escapatoria era la puerta de atrás. Así que no podía obviar a partir de entonces su insistencia en que siguiera escribiendo de baloncesto y mucho menos desatender la sugerencia de hacerlo sobre los bares de basket habidos y por haber en nuestra querida Zaragoceta. El resultado se puede leer en balonZesto.net, pero siempre hay detalles que no deben perderse para no acabar un lunes de madrugada intentando averiguar los conocimientos de alguna camarera rumana sobre el gigantón Muresan.
Bares de baloncesto como tales ha habido muy pocos en la capital aragonesa, pero sin duda lo más parecido a un local deportivo como solo se puede soñar, fue el mastodóntico Domo Stadium. Hubo manifestaciones vecinales en el barrio del Actur para que no se instalara en aquel edificio una discoteca, y el resultado final fue una obra maestra para el aficionado a los bares y al deporte. Imposible no recordar las filas que se formaban para acceder los sábados por la noche (bueno, y también para algunos resultó inolvidable un Cotillón de fin de año en el que hubo polémica para todos), el mural de Michael Jordan presidiendo el salón que albergaba un ring de boxeo y el ambiente que se creaba cuando había algún acontecimiento especial en el mundo del deporte. “Una ciudad como Zaragoza no estaba preparada para algo como el Domo Stadium”; Antonio Modrego, uno de los socios y un exjugador con amplia experiencia en el sector hostelero nocturno, reconoce de esta manera que aquel “garito” le daba una dimensión absolutamente desconocida al ocio zaragozano.
Era sin duda el sucesor natural del Pub Basket de José Luis Rubio, la evolución de aquella especie de club social del CAI Zaragoza en la calle Francisco de Vitoria en la que se proyectaban partidos NBA importados en cintas grabadas directamente en USA por encargo del Presidente del CBZ. Si exceptuamos otros establecimientos clásicos sobre esta temática, han sido exiguos los negocios emprendidos por gente de basket dedicados precisamente al basket. Más allá de tener colgado detrás de la barra un poster de la Gigantes, se puede decir que, en una ciudad “de baloncesto” como Zaragoza, ha sido el fútbol (siempre el fútbol…) el que ha abanderado iniciativas más novedosas uniendo deporte y ocio.
Y las pocas que perduraban, como el veterano “El Equipo”, han ido echando también el cierre; la hermana y el cuñado (que había trabajado en el ya mencionado Pub Basket) del entrenador zaragozano Javier Macipe mantuvieron durante muchos años este pequeño santuario dedicado al basket en cuerpo y alma que acogió tantas y tantas vivencias baloncestísticas.
Así que los bares de basket en Zaragoza siguen siendo los locales en los que por la noche se juntan los jugadores de ayer y de hoy para tomar copas, la tasca de la esquina en la que te cambian el canal de la tele para poner el baloncesto si te pides una tapica o el salón del amigo soltero de turno que te ofrece cerveza en lata y patas fritas de bolsa cuando juega el CAI contra un grande o España vuelve a disputar una final con Gasol a la cabeza. Los demás, son los bares normales que los locos del baloncesto de Zaragoza convierten en bares de baloncesto cuando los llenan.
Hace unos días viendo el Telediario le presté atención a una noticia que decía que el presidente del país que acoge la mejor liga de basket del mundo estaba intentando llegar a un acuerdo con los republicanos para evitar la suspensión de pagos. Oigo USA y, a mi cabeza, me viene una palabra maldita (o quizás no lo sea tanto): lockout, eso que ya cansa y que lo que deseas es ver los highlights de cada noche, quien ha ganado o perdido…
Lo que si que hay que agradecer a la NBA es que los Lakers, siempre serán los Lakers y, no como en la ACB en la que un día te llamas DKV Joventut y a la temporada siguiente, los aficionados no tenemos ya suficientemente lío en la cabeza para aprendernos cuantos jugadores nuevos han llegado y quedarnos con sus caras como para que ahora te llames FIACT Joventut. Menos mal que, en este caso, son la Penya de toda la vida y no tienes que llamarlo necesariamente por el patrocinador.
Si ya en los clubs de élite es importante llevar el logotipo en la camiseta, pues imagínense en un club de BSR. Para que se hagan una idea, una silla de ruedas de baloncesto medianamente buena viene a costar 2.500 €. Y multiplíquenlo por doce. Mas las ruedas de repuesto, ejes, radios…que tienes que comprar por si se te estropean.
Una imagen de la plantilla del CD Hercesa
El CD Hercesa es un club de Alcalá de Henares que tiene secciones de rugby y basket, principalmente y que, desde 1997 con la ayuda de Obra Social Caja Madrid, lleva a cabo un proyecto de integración de discapacitados (mejor dicho capacitados porque a pesar de tener dificultades TODOS SOMOS IGUALES) físicos e intelectuales. Ustedes dirán que bien que haya gente así y sí, tienen razón, pero esto es un cajón de doble fondo porque de cara al exterior todo es un camino de rosas pero, en el interior las rosas se van yendo y solo quedan las espinas.
El equipo de BSR ha sido el único invicto en la División de Honor B y ha ascendido a la DH A, la primera liga de BSR española, sin haber llegado a debutar, a parte de que la liga no ha comenzado. Su principal motivo es su lockout definitivo para siempre.
El equipo necesitaría 84.000 € para seguir adelante y según dicen: “Es imposible continuar la temporada que viene y rehacer el equipo en un futuro tampoco se podría debido a tener que empezar en una categoría inferior. Pero claro, hay que mirar muy bien el cajón para saber que la mala gestión de Bankia y del club han hecho que se nos quitase la ilusión por este deporte y, por cierto, la deuda es mas de lo que dicen”. Palabras de un jugador del Hercesa BSR.
Es muy bonito llevar una fusión de cajas de ahorro en los riñones de Gasol, Navarro, Mirotic, Amaya Valdemoro…Y no seguir ayudando a quienes realmente lo necesitan porque la FEB ya tiene a empresas que les sueltan la pasta como: La Sexta, San Miguel 0,0, Adecco… Pero en el BSR no hay ni la mitad, como mucho uno o dos.
Que un periodista de 1er nivel como @bujacocesto siga colaborando con @puertatras significa que algo no hice tan mal en 8 años de 'presidio'Hace... 13 hours ago
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