Archivo de Autores para Sergio Ruiz Antorán

01
jun
12

Adiós a Woolridge: otro trozo de carpeta arrancado

Cada vez que muere un jugador de la NBA de los 80, ya sea una súper estrella o un banquillero irredento, algo muere también dentro de muchos de nosotros. Nos pasó recientemente con Manute Bol o Armen Gilliam, tipos que se habían instalado en nuestro imaginario adolescente porque, de mejor o peor manera, pasaban por ahí cuando una generación empezamos a ver baloncesto americano los viernes por la noche, en aquellos partidos grabados varios días antes y emitidos a horas de peli porno y justo después de una interminable función de ópera.

Primo de un ‘grande’ como Willis Reed, no era ni una estrella ni un banquillero, pero también tenía su encanto Orlando Woolridge, el último que nos ha dejado de aquella NBA que nos ofrecía descubrimiento tras descubrimiento. Nacido en Bernice (Lousiana), nunca llegó a ser All Star, pero sí llamaba la atención porque era uno de esos jugadores nacidos para el espectáculo y la diversión (ver campaña de PONY con Spud Webb). Criado en la universidad de Notre Dame –en el baloncestístico estado de Indiana– junto a futuras figuras como Bill Laimbeer y Kelly Tripucka, Woolridge fue elegido en el número 6 del ‘draft’ de 1981 por Atlanta. Enseguida, los Hawks le enviaron a los Chicago Bulls pre-Jordan. Se trataba de un ’3′ muy fuerte, rápido, con salto, aunque no mucha mano desde el exterior. Con cierta facilidad promedió los 20 ‘chinos’ por partido en un equipo claramente perdedor, que año tras año esperaba que le tocase el gordo de la lotería. Esto se produjo en 1984 con el advenimiento de su alteza ‘Air’.

Jordan y Woolridge coincidieron un par de años bajo el techo del viejo Chicago Stadium, pero no mostraron mucha compatibilidad y el ahora finado salió volando hacia los New Jersey Nets. Le sobrevino entonces el infierno de lo que los cursis llaman ‘sustancias prohibidas’ y estuvo un tiempo suspendido, intentando reconstruirse. En 1988, Pat Riley le dio la oportunidad de reinsertarse en el juego en unos Lakers que eran campeones, pero que asistían al imparable ascenso de los Detroit Pistons. Con nuestro hombre como ‘sexto hombre’, al menos consiguieron plantarse en la final, pero ahí los ‘Bad Boys’ no perdonaron y les clavaron un 4-0 que coincidió con el final de la carrera de Kareem Abdul-Jabbar.

Woolridge estuvo un año más de púrpura y sin duda se revalorizó. Con 31 años firmó los mejores números en cuanto a anotación de su carrera (25.8 en aquellos locos Nuggets), pero a partir de ahí su carrera en América no dio más que bandazos (Detroit, Milwaukee, Philadelphia…). Era el fin de 13.623 puntos, 3.696 rebotes y 1.609 asistencias en 851 partidos.

Era el momento de pillar algunos dólares europeos. La Benetton de Treviso manejaba buena pasta entonces y le convirtió, junto a Petar Naumoski y Stefano Rusconi, en la base de un equipo que atormentó a Josean Querejeta y Manel Comas en la final de la Copa Saporta (la Recopa de toda la vida, vamos) de 1995. Al 94-86 de aquella noche negra para el Taugrés en Estambul colaboró Orlando con 26 puntos (11/17 en tiros de dos). Aún aguantó un año más en Italia, en la entonces potente Virtus/Buckler de Bolonia, con la que consiguió una Coppa y decidió jubilarse.

Desde entonces, no se desvinculó del basket. De hecho, entrenó dos años a la versión femenina de los Lakers, Los Angeles Sparks, y también a equipos de la nueva ABA como los Houston Takers y los Arizona Rhinos. Sin embargo, una de las últimas noticias públicas sobre su vida, en febrero de este año, no daba buenos síntomas: había sido sorprendido robando una tubería de aluminio. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad.

Descanse en paz. Otro trozo de un imaginario póster de los que poníamos en nuestra carpeta colegial de los 80 queda arrancado.

 

Artículo de Javier Ortiz (@bujacocesto), redactor de El Periódico de Extremadura y creador de Bujacocesto

24
may
12

Y ahora qué

Corría el año 2000 y el Helios ascendía a la División de Honor del baloncesto femenino. Como ya ocurriera con el baloncesto masculino, allá por los albores de los ochenta, los estatutos de la entidad de la ribera no permitían competir en equipos profesionales, por lo que, el Club Baloncesto Zaragoza entonces y el Club Deportivo Baloncesto Zaragoza en ese momento (la paradoja de las trayectorias de ambos clubs, lleva hasta cierta similitud en los nombres), ocuparon la plaza ganada por equipos amateurs.

Mientras los chicos, dirigidos por José Luis Rubio, encontraron un patrocinador local, la Caja de Ahorros de la Inmaculada, que les acompañó durante muchas temporadas, las chicas se arropaban bajo la protección de la filial española de la empresa relacionada con la industria automovilistica, Filtros Mann, que ha permanecido fiel al club hasta esta ¿última? temporada.

Gente del baloncesto de Helios de toda la vida se encargaban de llevar los designios de este nuevo equipo. Los Alocen, Estiragués… iban dejando poso de su buen hacer. En la  primera temporada, el equipo se mantenía en la máxima categoría y en las dos siguientes, de la mano de jugadoras de primer nivel, como Elena Tornikidou o Marina Ferragut, el equipo alcanzaba la cuarta y tercera posición al final de la Liga y paseaba el nombre de Zaragoza en las competiciones europeas, algo que hizo cambiar el nombre del sponsor a  Mann Filter.

Con Estiragués al frente, siempre se tuvo los pies en el suelo. Siempre se tuvo claro que no era un deporte que atrajera ni público, ni, por ende, repercusión en los medios de comunicación. El equipo fue perdiendo paulatinamente potencial deportivo, pero nunca hubo ningún problema con los pagos a jugadoras. Por contra, se iba creando un carácter marcado por muchas jugadoras de casa y una lucha en todos y cada uno de los segundos de cada partido. Un carácter que enganchaba a los pocos que acudían a ver sus partidos.

Excepto el oasis que supuso la Copa de la Reina en Valencia 2005, donde se disputó la final, forzosamente llegaron temporadas en las que se coqueteaba con el descenso. En la 2007-08, después de haber ganado en la primera vuelta tres partidos, con los que  parecía que el descenso era seguro, la segunda vuelta imperial acercaba al equipo al objetivo. Pero la remontada estaba condicionada por la grave lesión de una incomensuble Paula Palomares (14,8 puntos por partido, 2 rebotes y 2,4 asistencias),  y se llegó a la última jornada, con la necesidad imperiosa de ganar. Esa temporada se había inaugurado el Siglo XXI y la directiva centraba sus esfuerzos en llevar gente del Actur al bonito pabellón. En el tramo final de la competición, en dicha instalación, la gente respondía a las llamadas del club y se rozaba el lleno.

En esa última jornada, partido épico que nunca olvidaremos los que lo vivimos en directo, el equipo estuvo en Liga Femenina 2, durante 37 minutos. Hondarribia se mostraba extraordinariamente motivado y Badajoz ganaba en su cancha, por lo que el descenso se consumía. Una Paula angustiada, fuera del banquillo y con muletas, veía como su padre en la grada de enfrente sabía del resultado de Badajoz.

Pero el milagro llegó y se pudo ganar el partido y, por consiguiente, Zaragoza tendría un año más representante en la máxima categoría, siendo la única ciudad junto a Valencia que iba a tener representación en baloncesto masculino y femenino, puesto que el CAI Zaragoza ascendería a la ACB semanas después.

Ya en esta temporada, post Expo 2008, se oían rumores de que el patrocinador iba a disminuir su aportación económica al club y su intención era pasar a ser segundo patrocinador. Aunque luego ha permanecido como primero, a saber con qué aportación.

Estiragúes dijo basta. Cansado de poner mucho dinero de su bolsillo, de llamar a muchas puertas y de reclamar atención para el equipo, dejó la presidencia del club y su testigo lo tomó Fernando Fabra, vinculado con el Helios y con la Federación de Deporte Laboral. La nueva temporada fue desastrosa, con partidos perdidos ante rivales directos en casa, americanas que se retrasan en Navidad… Carlos Iglesias, el entrenador que había logrado el ascenso a la máxima categoría en el 2000, no era capaz de llevar a buen puerto el barco. Otra vez, el futuro se la iba a jugar en la última jornada, pero ésta vez en la cancha del Antonio Magariños, donde el Estu femenino también deambulaba en el filo de la navaja. El que perdía, descendía. Así sin más. Las chicas del Ramiro salieron a por todas y ya sentenciaron el partido en el descanso. Los aficionados que acudimos a Madrid a animar a las nuestras, veíamos las desgarradas lágrimas de nuestras jugadoras, muchas canteranas o con varios años en el club, como Naíara Díez, y a duras penas podíamos aguantar las nuestras.

Pero la historia iba a dar un giro radical ese verano. A la cúpula directiva del club amarillo entraron empresarios que eran jugadores de Primera Nacional o de EBA de Zaragoza. El FEVE San José León, que la temporada anterior había disputado las eliminatorias por el título, iba a desaparecer por motivos económicos, cómo no, y esta terna de nuevos directivos compraron su plaza, por lo que Mann Filter iba a seguir en la máxima categoría. El regalito venía añadido con la vuelta a las competiciones europeas, donde el club hizo larguisimos viajes, como a la región rusa de Oremburgo para caer en octavos de final. En la Liga se dio un evidente salto cualitativo al estar siempre el equipo, dirigido por el aragonés Victor Lapeña, en la parte alta de la clasificación, jugando tanto playoff como anteriormente la Copa. Precisamente esa  fue la primera edición en la que se redujo la participación a cuatro equipos, jugándola el Mann Filter como anfitrión al disputarse en Zaragoza.

La temporada siguiente siguió la línea de reforzar el equipo y seguir aspirando a lo máximo.  Siempre lejos de las posibilidades económicas de los dos trasantlánticos de la competición (Perfumerías Avenida y Ros Casares), los refuerzos eran de primera categoría, con jugadoras de la talla de Kiesha Brown o Aneika Henry. En Europa, la participación en la Eurocup, competición sin ninguna rentabilidad económica, se logró la mejor clasificación en la historia del baloncesto femenino en Zaragoza, cayendo en cuartos de final ante el entonces campeón, Athinaikos. Los viajes largos se repitieron, como el que se hizó a la localidad rusa de Kurks. Como ejemplo, de la escasa rentabilidad económica de esta competición, ese desplazamiento, que se empalmó con el aterrizaje en Canarias, donde era el siguiente compromiso liguero, le costó a las arcas del club unos 6.000 euros. En Copa, se tuvo al anfitrión Ros Casares contra las cuerdas, al estar en el descanso de la semifinal 25 arriba, aunque no se pudo rematar la faena y no se pudo lograr el pase a la final. En  esa Copa se dio la sorpresa de que la ganara Rivas Ecopolis, que así lograba plaza para la Euroliga de la siguiente temporada, ya que por liga solo la jugaban los dos primeros clasificados y Mann Filter, en otra temporada espectacular, acabó el curso en tercer lugar. Quizás jugar en Euroliga, hubiera podido aumentar los ingresos o tener mayor repercusión.

El verano 2011 iba a se calentito. Jugadoras que iban a abandonar la entidad, no  habían percibido toda su ficha.  A principios de julio, se anunciaba la renuncia a jugar la Eurocup. Y Jugadoras clave, iban anunciando su fichaje por equipos de mayor enjundia (Henry marchaba a Polonia, Allison y Feaster fichaban por Salamanca, Brown, por el Bourges francés)  Ya iba a ser público que el presupuesto para el curso 2011-2012, iba a reducirse en un quince por ciento.

La plantilla, a mitad de agosto, estaba lejos de completarse. En esta noticia del 12 de agosto, por parte del club, se señalaba la falta de ingresos a recibir por las Instituciones. La tardanza en formarse el gobierno autonómico después de las elecciones del 22 de mayo, no ayudaba a mejorar la situación.

A priori, el equipo iba a tener un perfil medio y muy joven, con una media de edad de 23,9 años (solo María Revuelto llegaba a la treintena).  La temporada no empezó bien, perdiendo inesperadamente contra equipos del mismo nivel. Estela Royo sufría una lesión, que le hacía perderse por primera vez un partido en sus diez años en el club. En noviembre, se fichó a Aikaterina Sotiriou, algo que escoció dentro de la plantilla, ya que había jugadoras que tenían alguna mensualidad pendiente de cobro.

Pero el equipo demostrando ambición, orgullo y hambre, enganchó una racha impresionante de diez victorias seguidas,  ganando a equipos de Euroliga, como el Salamanca, vigente campeón, o al Rivas, posteriormente finalista de la edición en curso. Dando más mérito a la actitud de nuestras jugadoras, destacar que después de las vacaciones de Navidad, la americana Jacinta Monroe no volvió a la disciplina amarilla. Desde el club se dijo que por tema de pasaporte…

Hacía febrero salió en prensa que a las jugadoras se les debía tres mensualidades.  También salió un representante municipal señalando que el club debía el alquiler del pabellón. Desde la directiva se decía a las jugadoras que pronto se iba a ingresar, pero éste no llegaba. Les indicaron una fecha, en la que cobrarían parte, pero llegada éste, el ingreso no se cumplió y las jugadoras, apoyadas por el cuerpo técnico, decidieron no entrenarse, aunque si lo hacían a nivel particular.

La seriedad de la entidad se resquebrajaba. El presidente Fernando Fabra criticaba esta decisión de las jugadoras. La directiva amarilla pidió un aplazamiento del partido a jugarse en Canarias, aun no sé sabe por qué motivo. Aunque el partido sí se aplazó, el hecho de solicitarlo con escaso margen hizo que el conjunto aragonés tuviera que pagar los pasajes de la pareja arbitral. El partido se jugó, curiosamente, después de la edición de la Copa de la Reina. ¿Desde dentro del club se pensaba en que alguna sorpresa en la edición podría favorecer sus intereses?

La griega Aikaterina Sotiriou abandonaba la entidad y el equipo se quedaba en cuadro. Las jugadoras intentaban sacar los partidos adelante, pero su situación anímica era muy complicada. Se perdieron algunos averages importantes y el equipo fue perdiendo gas. La plantilla, ejemplo de profesionalidad, intentaba competir, con regular fortuna. El equipo, magistralmente dirigido por Lapeña desde el punto de vista táctico, llegó a la última jornada con opciones reales de meterse en la lucha por los playoffs, algo que hubiera sido realmente paradójico y quizá por una vez, más un castigo que un premio.

En el pen¿último? partido de liga, celebrado en el Siglo XXI ante el Burgos, la Fiebre Amarilla quisimos manifestar nuestro desacuerdo con al situación de nuestro querido club y  a lo largo del encuentro fuimos sacando una tanda  de diversas pancartas, para empezar una pitada a dos minutos de acabar el partido, muy secundada por el resto de la afición. Al acabar la pitada, animamos a nuestro equipo aun con más fuerza si cabe.

Acabada la temporada, las jugadoras han explotado y públicamente ven muy complicado que el club no desaparezca como han manifestado las zaragozanas Estela Royo y Cristina Ouviña. La respuesta desde la Dirección General del club no tardó en llegar, evidenciándose, las malas relaciones entre unas y otros.

Así que ante este panorama, la desaparición del Club Deportivo Baloncesto Zaragoza parece la crónica de una muerte anunciada. Fuentes cercanas al club aseguran que el mismo sobrevivirá. Pero la losa es demasiado grande. De momento, las categorías inferiores han seguido sus respectivas competiciones, proclamándose Campeonas de Aragón de su respectiva categoría, tanto el cadete como el junior, siendo éste último equipo, además, el campeón de la Primera Nacional Aragonesa. ¿Qué pasará con estas jóvenes promesas? ¿Tendrán que emigrar fuera de Aragón para desarrollar su carrera deportiva?

Parece que a fecha de hoy (mayo 2012) se ha ejecutado el aval que se presenta a principio de temporada, se ha ejecutado, aunque el destinatario de ese dinero (85.000 euros) primero es la Federación Española, segundo la Autonómica, tercero las jugadoras y cuarto el entrenador. Por lo que no se sabe cuanto llegará a las principales protagonistas, las jugadoras.

A pesar de la escasa repercusión de este tipo de cosas, por internet se ha iniciado una campaña de recogida de firmas más simbólica que otra cosa, para evitar la desaparición del Club.

El día 8 de mayo de 2012, en el Boletín Oficial de Aragón, se publica el convenio de colaboración eltre el Baloncesto Zaragoza Club Deportivo y el Gobierno de Aragón, por el que este  dara 159.000 euros anuales a cambio, de que el primero realice una serie de actividades promocionando el deporte. De la lectura de este convenio, nos surgen muchas dudas, desde la misma fecha de la firma. Se sabe que las cosas de Palacio (Pignatelli) van despacio, pero la firma es de 4 de abril, con la temporada ya acabada… ¿Por qué no se ha podido firmar antes? ¿El cobro tendrá efectos retroactivos?  El pago de la subvención es por trimestres vencidos. Ahora que el equipo se está desmembrando, ¿se puede hacer esas actividades de promoción del Deporte? ¿Llegará con el primer cobro para pagar a jugadoras y otras proveedores, ya que la deuda no llega solo a los miembros del club?

Esperemos, que este soplo de aire fresco, ayude a que el equipo zaragozano que más temporadas seguidas ha estado en la máxima categoría de su disciplina, pueda seguir dando alegrías a su pequeña pero fiel parroquía y que sea espejo de las muchas niñas que practican el deporte de la naranja, donde Aragón es una de las Comunidades Autonómas con más licencias.

¡AUPA FILTORS!

Texto enviado por el colectivo Fiebre Amarilla

19
may
12

Déjà vu

Los déjà vu son un recurrente recurso para el cronista. Siempre viene a la memoria aquel fallo del penalti pasado (¿Eloy, Alejo, Raúl, Joaquín, Ramos?) para justificar las vergüenzas champiñoneras de hoy. No hay que buscar mucho más abajo de un par de párrafos sin gracia para filosofar con los bucles rebeldes de la vida. Se capturan pescadillas que se muerden la cola o dislocan círculos adictos al infinito. Me daría para un libro (como el de Jacobo) enunciar cómo me he sentido hoy al volver a sentarme en los banquillos blancos del Príncipe Felipe, descubriéndome como un periodista en barbecho o un entrenador estudiante, identificando viejos vicios y pocas virtudes. Sería falso negar la alegría de encontrarse con los ‘curritos’ del pabellón (¡ese Santi!) o los ejemplares ‘currantes’ del baloncesto aragonés, toparme con viejos maestros de facultad, amigos de redacción, de red y redes, o noveles compañeros de pupitre. Mentiría abiertamente sino desgastase halagos a la FAB por su extraordinaria forma de hacer las cosas, ejemplificada hoy en Manolo Castro. Cuesta desligarse de hasta la falta de algunos titines que dieron la bienvenida a aquel Carlos que llega para honrar al Carlos que se fue. Resultaría una barbaridad disimular que escuché a ilustres hipócritas frases como “ese tiene los mismos 18 que tenía Ibaka” sin que se me retuerzan las tripas porque donde veo explotación y miserias otros solo ven un DNI atrofiado y falsificado por todos. Porque hoy me he sentido como ese Bill Murray atrapado en un tiempo marmotil o perdido en la traducción de Tokio (ya os susurraré al oído esta secuencia final).

Redondo y CalderónMe valdrían todos esos argumentos para chapurrear el franchute y referirme a mi breve paso por el Campeonato de España junior de Zaragoza como un déjà vu del que viví hace doce meses en el mismo escenario siendo un cadete. No le extrañaría a nadie que siguió este blog por la mera repetición, por redescubrir en estas líneas similares colores en las finales, idénticos entrenadores, apellidos como Gomila, Camarasa, Moix, Sans, Nogués, Cantenys… dejando la academia para ser juniors (14, siete por bando, repetían). No lo haré por un detalle.

Escocidos los ojos por el ardor de la derrota, consumiéndose los segundos por una garganta muda que tragaba derrota, Paco Redondo, entrenador del Joventut, volvió su mirada a las otras, ausentes y llorosas, de sus jugadores, para reclamar su atención. “Lo primero, ir a darles la mano a los campeones”. Ése que explotó en un abrazo tras derrocar al mismo equipo (Barcelona) y al mismo colega (Marc Calderón) ahora desprendía en ese detalle la misma grandeza que no es únicamente valorada en victorias. Uno tras uno, su peña estrechó manos, enjugó gotas de tristeza, tragó saliva y permaneció desplomada, pero en pie de orgullo, ante la celebración del Barcelona, tres veces campeón junior, pese a lo que jodía perder. El éxito del saber hacer como sinónimo del saber triunfar en la derrota.

O ese otro con puño al aire de Josep Pérez. Ocho triples errados para tener la valentía suficiente de ser el noveno el que entrase sin mirar la culpabilidad de la estadística. O ese consuelo ajeno de Alberto Martín, base del Real Madrid, que entendió que el dolor del otro es propio en la amistad, acercándose a abrazar a sus compañeros de selección, pero antes de deporte y vida. O la de los campeones arribando a la vera paterna y materna para cantar juntos la alegría de tanto sacrificio recompensado.

Esta vez no hubo grandes relatos, reportajes ni entrevistas complementarios, no hubo tiempo para ello, como tampoco cayeron récord de lecturas ni asistencias desinteresadas, porque esta vez sólo existieron los gestos para resumir un campeonato, una victoria del cómo sobre el resultado. De ese cómo debería ser el baloncesto.

09
may
12

El día en el que el baloncesto me robó la ilusión

Hay días que no empiezan a las doce de la noche y otros, quizá muchos sean los mismos, que es mejor que nunca llegaran, que se quedaran en la cabeza de los que los esperan con ilusión porque ahí nunca salen mal. Hay domingos, como este del 6 de mayo, que comienzan a las ocho menos cuarto de la tarde. En ese momento, apenas un hilo de voz lograba salir de miles de gargantas llorosas por la decepción de la derrota, contenidas por la extenuación de haber expulsado hasta la última palabra de aliento para casi nada, acongojadas por un futuro que quizá protagonice ese bebé que envuelto en una camiseta del Estudiantes había permanecido en continuo estado de perplejidad durante 40 minutos hasta el momento no deseado por nadie. Ahí, entre la algarabía, rompió a llorar, como sabiendo lo que acababa de pasar. En la grada, los cánticos de ánimo arreciaban al mismo tiempo que las mejillas se mojaban con más profusión que elegancia entre los abrazos que nadie deseaba dar. En la pista decía adiós quizá el jugador con más corazón que ha pasado nunca por esta pista de juego. Y lo hacía teniendo que soportar la aguja más traicionera, la del borrón deportivo que nunca puede ser tal en un jugador de su carácter.

Ni una hora hacía que la adrenalina se había sobrevenido en decepción mayúscula y, por la ventana del metro, los ojos que viajaban en él apenas podían ver borrosos el cartel que anunciaba Avenida de América. A mi lado, una adolescente trataba de explicarle desconsolada a un señor lo que acababa de pasar. Apenas se adivinaba en sus ojos vidriosos su situación personal y la frustración de que la vida le estaba empujando lejos de Ítaca. ‘Con la que está cayendo y ahora desciende el Estu’, le escuché decir de fondo cuando bajaba del vagón. Desde el andén no me pude resistir a girar la cabeza. Una bandera ondeaba (por decir algo porque más bien se movía con torpeza) en una esquina del vagón que acababa de dejar. Debajo de ella, los ojos vidriosos de un aficionado buscaban consuelo en los tiempos más gloriosos. El metro había dejado de ser un lugar bullicioso para ser cómplice ejecutor del silencio más sentido y angustioso.

Las escaleras mecánicas no cejaban en su empeño de levantar a la gente y allí arriba estaba el autobús que me devolvería a casa, a un mundo que seguiría igual, ajeno a la decepción. Intenté dormir y así soñar con que el Edén no nos había expulsado. ¡Iluso! gritó algo desde mi interior. El día en el que el baloncesto me robó la ilusión.

Artículo de Dani Monserrat

16
abr
12

Y nadie lo vio ni lo sigue viendo

Era un partido con suspiro. Ningún riesgo estaba en juego. Ambos equipos acudían descargados de la tensión de haber logrado la permanencia y sin los rigores de la presión de jornadas anteriores. Para el Logitravel Mallorca era una reivindicación de que, pese a todas las penurias, sigue con vida en la LEB Oro como el equipo más longevo en la competición y en el Girona FC, equipo que ha llegado a dejar de pagar a sus jugadores esta temporada, mantienen viva la competencia por entrar en el ‘playoff’. Por compartir miserias económicas y dada su salvación, ambos conjuntos anotaron sin oposición su primera canasta.

El partido, jugado el pasado sábado en Inca, transcurría igualado y se encauzaba a un desenlace estrecho. El Mallorca ejecuta una zona press y logra recortar dos puntos tras un robo. Con el marcador en 73-75 y bola para el Girona, se pita una falta sobre Nacho Ordín que para el crono con 15 segundos por jugar. Cuarta de equipo. No hay bonus. Es banda. Entonces Zan Tabak pone en pista a Pau Vila (dorsal 8). Fuera de plano se escucha el correspondiente pitido y bocina que admite el cambio. Todo normal. Nada extraño si no fuera que ningún compañero sale de la pista. En la imagen se advierte, es mi interpretación, como Pino se vuelve para preguntar a su entrenador por quién sale y éste señala en la dirección donde se ubica, fuera del tiro de la cámara, Sergi Pino (dorsal 17). Sin embargo, éste no lo advierte (en una imagen anterior se distingue cómo está discutiendo con un compañero) y tarda, por lo tanto, en salir, andando, de la pista. Mientras lo hace, los árbitros conceden la pelota a Ordín que ejecuta el saque de banda. ¿A quién? Justamente a Pino, que sorprendido y completamente solo, se la devuelve al base en perfecto pase a la mano. Los jugadores y técnicos del Mallorca, conscientes en ese momento de la infracción, protestan a la pareja de colegiados, que no paran el juego hasta que Ordín sigue la jugada, penetra y es interceptado en falta por Whippy Marques. Se han consumido seis segundos. En medio del caos, Sergi Pino alcanza por fin el banquillo. Ninguno de los árbitros parece haberse enterado, menos los integrantes de la mesa, que justo tienen enfrente toda la secuencia.

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Las protestas del Logitravel continúan, mientras que el público se calienta y empieza a agitar su indignación. Xavi Sastre, técnico balear, visiblemente alterado, intenta explicar lo sucedido a los árbitros, que piden que se calme y se alejan para consultar lo ocurrido. Deciden continuar el partido con los consiguientes tiros libres por el bonus y sin la consiguiente técnica a Tabak. La reacción de Sastre es dirigirse directamente a la mesa pidiendo explicaciones. Es entonces cuando es apercibido por una falta técnica, reiterando desde el banquillo su indignación hacia los colegiados, por lo que, muy alterado, vuelve a recibir la segunda técnica, por lo que ejecuta su descalificación.

En su salida hacia los vestuarios, es sujetado por su propio jugador Whippy Marques y por Zan Tabak y su ayudante, Jordi Sargatal Prat, que intentan calmarlo mientras le acompañan hacia más allá de la línea de fondo.

En medio del alboroto, Ordín transforma las seis tiros libres y se consume el resto de la posesión  con el triunfo visitante entre los gritos de desaprovación de la grada y aplausos a sus jugadores, que, en protesta, se mantienen inactivos justo a su banquillo y la mayoría no saben cómo actuar. Los árbitros se retiran de la pista rápidamente, mientras Guillermo Justo (dorsal 10 del Mallorca) les persigue y realiza un comentario. La lluvia de aplausos en el corro final del Mallorca es abrumadora y varios jugadores se muestran claramente emocionados, mientras Tabak y Sargarat charlan con un petrificado Sastre. En el acta, los árbitros indican que Juan Domingo de la Cruz, director deportivo del Mallorca Básquet les increpó con estas palabras: «Nos vinísteis a robar y nos habéis robado», según recoge el Última Hora. Él lo niega.

La escena es completamente bochornosa y desnuda la profesionalidad de la pareja de árbitros, Martín Caballero Madrid y Ángel González Zumajo, que ponen el balón en juego sin percibirse que el cambio ha sido completado, no pitan la consiguiente técnica y no encuentran la manera de corregir su error por  una falta de rigor y atención que influye claramente su actuación en el desenlace del partido. Pero casi es más humillante la actitud de los componentes de la mesa, ante cuyos ojos se desarrolla todo el entuerto, sin pronunciarse ante el escandaloso error. En el Diario de Mallorca reiteran que no es la primera vez que caen en un fallo de gravedad.

Aplaudo la actitud deportiva de Zan Tabak y su ayudante en su gesto de Xavi Sastre, asi como la de los jugadores y resto de cuerpo técnico del Logitravel Mallorca. Hubiera sido ya de extrema buena voluntad si el entrenador del Girona FC hubiera advertido a los colegiados de su error, pese a que con ello hubiera puesto en peligro el resultado, que, recordemos, sí servía para los intereses del su equipo de meterse en el playoff de ascenso.

La cadena de despropósitos no termina aquí, dado que esta manifiesta torpeza no ha sido recogida por casi ningún medio nacional, tan dados a publicar vídeos extravagantes y rarezas de cualquier liga de baloncesto (otras webs especializadas como Solobasket si lo dan, así como Túbasket). Parece que la LEB no existe o es coto vetado fuera de alabanzas federativas. Mucho menos se halla una nota informativa en la FEB.es (una mínima referencia entre la crónica de la jornada), repleta de las bondades por todos celebradas del triunfo de la U18 en el prestigioso torneo de Mannheim, los tapones de Ibaka y la final de la EuroCup jugada por el Valencia en Moscú. Siendo preguntado por twitter a su presidente, José Luis Sáez, siempre con el micrófono abierto para dar su opinión (‘Los lunes del presidente’ son una sección más de la web de la federación), no quiso valorar el incidente y delegó en el Comité de Competición, ante el cual el Mallorca Básquet ha remitido una queja.  ‘Las incidencias en un partido, sean cual sean y su gravedad, debe enjuiciarlas el Com. Competición. Mientras no debo opinar’, tuiteó Sáez.

Si gobernara la justicia deportiva, los últimos quince segundos de este encuentro deberían repetirse y tanto árbitros como integrantes de la mesa deberían ser sancionados o reprendidos de alguna manera. Escudarse en que uno de los equipos, el perdedor, no necesita de ese triunfo sería una afirmación ausente de deportividad. Porque unos no lo vean, el resto no tendríamos que permanecer ciegos. Aunque dañe a la vista.

Vídeo desde la grada

ver vídeo

Vídeo retransmisión Televisión de Baleares

14
abr
12

Dentro o fuera < bueno

Vivir fuera de Zaragoza hace que deambules perdido en el seguimiento del día a día del CAI. Y eso es casi hasta bueno para la salud mental. Considero que el trato de la información de baloncesto en mi ciudad es inferior en calidad y extensión a otros centros ACB y sigue demasiado influenciada por el periodismo de trinchera, aquel que se hace desde la subjetividad, la vista nublada por la parcialidad y orientada únicamente a los intereses propios del medio. Influye la preocupación de saber si mañana te van a bajar el sueldo o echar de tu puesto más allá de tener la mente limpia para superar la rutina del seguimiento tópico.

Sin embargo, en ocasiones te pierdes perlas si no te las rescata alguien de debajo del mar. Pero yo tengo un ‘Bob Esponja’, un amigo llamado Albericious, que me ha hecho llegar hoy una información publicada en Heraldo de Aragón (la edición de Heraldo.es no recoge todo la publicado en papel para pena de ‘emigrados’) por Enrique Coscolín, periodista cuya línea se ha enfrentado a la actual dirección del club, intensificada hacia la pareja Villar-Abós. ‘Cosco’ da la noticia sobre la posible llegada de un nuevo ‘jefe’ a la cantera del CAI Zaragoza, Ángel Cepeda (Mallorca Basquet), un hombre de la confianza del tándem técnico por su pasado balear. El periodista critica este movimiento porque considera que hay dentro del baloncesto aragonés buenos profesionales que podrían tomar este cargo, actualmente, en posesión de Benito Doblado, andaluz de Lebrija y cuyo conocimiento de la formación aragonesa es amplio tras casi 10 años de residencia en la ciudad (su propio hijo mayor juega en el CAI cadete tras ir al CºEspaña infantil con Azúa).

Estoy de acuerdo con Enrique. En Aragón hay profesionales de primer nivel que podrían gestionar esta sección. El trabajo respalda a aquellos que llevan años alcanzando objetivos superiores y sacando y sacando generaciones en clubs como Helios, CBZ, Alierta, Stadium, Mann Filter, Olivar… y otros que están sin banquillo ahora o disponen de uno fuera de nuestras fronteras. Pienso, sin saber si querrían, en candidatos como Chicho Lucas, Carlos Iglesias, Javier Gascón, Willy Tisaire, Jorge Serna… Y me quedo corto. La calidad de la formación aragonesa queda avalada por los éxitos de las selecciones autonómicas o de la llegada a las convocatorias nacionales de jugadores, jugadoras y preparadores. En muchas pistas de la comunidad se entrena con capacidad y, por cierto y también como autocrítica, por pocas de ellas se suelen pasar periodistas.

No estoy de acuerdo con la desautorización del fichaje por su procedencia o relación. ¿Qué problema puede haber si Ángel Cepeda u otro realiza una buena faena? Eso sólo se sabrá cuando tengamos los resultados, se conozcan su forma, su método, sus frutos, su diplomacia, su labor… Está claro que Abós y Willar juzgan su valía por la experiencia conjunta, porque lo conocen y es una apuesta netamente personal y buscando lo mejor para los intereses del CAI Zaragoza. Culpa suya es que Joan Sastre (Cajasol) o Miki Servera (Peñas) subieran varios escalones hacia la profesionalización.

Más allá de glosas a las bondades de la tierra o de sentencias previas o nacidas de un ataque subjetivo, creo que justo eso, el resultado de su trabajo, es lo único que tiene que motivar la contratación de una pieza tan importante en el engranaje del futuro de un club. Hasta no hace tanto la infraestrucutra de las inferiores del CAI Zaragoza estaba descuidada en manos aragonesas, con una atención ni los medios adecuados o, al menos, eran mejorables. En ocasiones esa silla de responsabilidad ha sido de paso y poco valorada.

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Extensión completa de Javier Marín ante Asselin (Manresa)/ ACBPhoto

Eso cambió en el CAI con la llegada de Reynaldo Benito y como extensión de Willy Villar, José Luis Abós y Benito Doblado. Y cambió cuando tomaron los equipos cadete y junior dos entrenadores de primerísimo nivel de Zaragoza como Carlos Hinojar y Carlos Pardo, se aprovechó de la experiencia del ‘maño adoptivo’ Pep Cargol, y cuando se mejoró notablemente las relaciones con gran parte de las otras escuelas de formación. Finalmente e indiscutiblemente, el CAI es el mejor club de baloncesto masculino y de base de Aragón. A mucho tiempo sin simientes, tras el lógico reinicio paulatino, se unió la apertura en el cielo que provocó Abós, introduciendo en sus convocatorias y haciendo jugar a los chicos que venían de abajo. La reciente confirmación de Javier Marín como una pieza válida de rotación para el primer equipo, jugando minutos de calidad en ACB, y ganando con la U18 el prestigioso torneo de Mannheim como titular (9 puntos, 4 rebotes y 2 robos). La inclusión de las ‘suelas gastadas’ de Rogelio Legasa o Pepito Fernández parece otro gran acierto.

Porque esa es la primera finalidad de una cantera profesional, fabricar jugadores de élite, y la del CAI empieza ahora a ver unos brotes que se ramifican en futuros proyectos como, por poner dos ejemplos calientes, son los dos convocados (Bruno Jaulín en la U16 y Álvaro Sanz en la U15) en las últimas llamadas de las selecciones u otros nombres como el de Marcos Portalez, bronce europeo con la U16 este verano, Roberto Pérez o el africano Madiop Ndiaye. Y hay más.

Ser de ‘la casa’ supone tener un conocimiento exacto del hábitat que deberá estudiar y adaptarse cualquiera que venga de fuera, pero éste llega siempre sin la visión viciada y sectaria de aquel que pertenece a una sociedad con familia y diferencias y con la confianza asegurada y línea compartida de los que te han traído. No es malo por definición que se contrate a un forastero, como no lo es en ningún ámbito laboral, sino lo desastroso sería virar el buen rumbo (siempre mejorable) que ha tomado la cantera del CAI Zaragoza en los últimos años. Porque más allá de la necesidad de la cantera reclamada en tiempos de crisis para cubrir fichas, su misión es esencial por encima del contexto económico. Es cínico y de perdedores tener ese pensamiento. Genera identidad y un horizonte en el que todos los jóvenes deportistas de un territorio quieren reflejarse, un punto lejano por el que soñar y luchar. El alimento de la vida.

Y lo irrecuperable e imposible será reemplazar a una entrenador y BUENA PERSONA, como lo describen todos sus amigos, como Carlos Pardo. Descanse en Paz.

12
abr
12

¿En qué canal dan la ACB?

La ACB dejará de ser de dominio público justo en el mismo instante que se conozca al campeón de la temporada en disputa. Tanto RTVE como FORTA abandonarán las retransmisiones de la llamada segunda mejor liga de baloncesto del mundo al finalizar el contrato de explotación que unía a ambas partes. Los recortes en los organismos estatales terminan de romper una cuerda tensa desde hace temporadas por la presión que ejerce el trato deficitario de las cadenas a la Liga y las bajas audiencias. El baloncesto no ha dejado de ser una prioridad en la cadena de programación del ente público, que esta semana anunciaba el acuerdo con FEB para acoger los compromisos de las selecciones y de categorías LEB y LF. Por contra, durante los últimos años la ACB fue un contenido relegado a un canal temático como Teledeporte y en éste a un espacio residual por debajo de rondas subterráneas de torneos de tenis o campeonatos de segunda fila. Los expertos justifican la desconexión con los aficionados por los contínuos cambios de horarios, desaparición de los canales generalistas y la falta de un contenido atractivo, moderno y sorpesivo que edulcore la pérdida de espectacularidad en el juego (defensa, pausas, ritmo, reglas…) y de identidad (¿quién juega en dónde?) que siente el espectador no fanático cuando ve un partido en el ‘zapping’. Las causas de por qué las cifras de seguimiento de la selección no se repiten en las competiciones domésticas ni en la Euroliga son uno de los caladeros de debate más surcados por periodísticas y eruditos como comprobamos en la encuesta ofrecida en Puertatrás hace unos meses. El último récord de asistencia producido esta semana en el nuevo Buesa Arena (más de 15.000 espectadores) no hace más que ahondar en la pregunta de dónde se meten los basketbaniacos cuando echan un encuentro en la tele.

El reparto de los 9.1 millones anuales que pagaban las televisiones a los clubs deberá sufrir previsiblemente una reducción con la nueva negociación de un contrato dadas las reglas de la oferta y demanda en un ámbito de rebajas económicas y de audiencias mínimas, aunque la Liga está intentando minimizar el daño. El ajuste de los ya ajustados presupuestos no será excesivo, como apunta César Nanclares en Tubasket, pero pasar al siguiente agujero en el cinturón de estrecheces de los equipos, tocados por la sequía de patrocinadores y la estampida de las ayudas municipales y autonómicas.

Foto de Jaime Martínez / Solobásket

Foto de Jaime Martínez / Solobásket

En este marco, la cadena que apueste por tener los derechos de la ACB deberá acometer un reto de modernización de contenidos, un giro en la comercialización de una Liga alejada como marca del rendimiento que da el patriotismo de la ‘ÑBA’ y que deberá encontrar su nicho en un panorama dominado por el fútbol y por la creciente expansión y amenaza de la Euroliga. Como ocurrió con otras referencias como es la Fórmula Uno y esta temporada el motociclismo, la salida de RTVE y FORTA puede suponer que la cadena receptora incremente la inversión y mejore la oferta y visualización (horarios fijos, más emisiones, más noticias, más reportajes, más medios, más personal, más espacios específicos, más calidad realización, más….). ¿Alguien querrá hacer este esfuerzo? ¿Alguien verá en la ACB un producto por el que apostar?

La negociación es uno de los retos que se presentaban en la mesa de Albert Agustí al tomar el cargo de director general de la ACB, a la par de mejorar el impacto con otros cambios como el de la estructura de la competición. La estrategia del nuevo dirigente, adelantada por Javier Maestro en Encestando en febrero, dirigía sus pasos hacia una negociación conjunta de derechos con la FEB, algo que no prosperó, y el interés de llevar las emisiones de la ACB a La Sexta o Cuatro. Parece que la primera de ellas es con la que se están desarrollando las negociaciones con más visos de prosperar y la que se ve desde la asociación de clubs como el espacio idóneo, dada además la experiencia de la cadena en emitir los éxitos de la selección y su alta carga y preocupación por el contenido deportivo que acercaría la ACB a una audiencia más joven, el punto flaco en el share de la una Liga envejecida en su seguimiento. En el pacto podría incluirse la obligación que el playoff y la Copa del Rey se pasara a Antena 3 para llegar a un espectro de gente mayor y, así, alimentar a los anunciantes.

El tira y afloja no está decidido y apunta hoy mismo elcapitaenciam en su blog de Terra que Albert Agustí estaría jugando con la carta de un acercamiento con RTVE, que propondría la emisión de un partido por su canal principal, TVE1. Esto se presumía complicado después de que el pasado 2 de marzo Josep Manel Silva, consejero del RTVE, adelantase en Rac1, la inviabilidad económica de mantener las cifras: “Ya he hablado con Beto Agustí y le he dicho que no tenemos dinero para renovar el contrato. Con este presupuesto no podremos renovar el contrato. Si al final el Gobierno se echa atrás y en los presupuestos de marzo hay una rectificación, lo podremos hacer[...]. Ellos están estudiando otras ofertas, pero sabiendo que nosotros no podemos pagar, dudo que nadie les pague lo que pagamos nosotros”. Las restricciones dilapidan teóricamente un acuerdo, más si escuchamos los reproches que espetó en Marca el propio Albert Agustí hacia el trato dispensado por RTVE y la previsión de apocalipsis que anunciaba Silva. “Ha faltado cariño, promoción y tratamiento. En el baúl de las críticas caben todas esas”, comentó.

Pase quien pase por el aro en este juego de estrategias y tiempos muertos, nadie quiere repetir los ultimatums vividos en veranos de negociación televisiva en los que se llegó a paralizar el inicio de la competición o amenazar con él. Nadie quiere llegar a este extremo en unas condiciones que se repiten durante demasiados años y que hacen que la ACB no sea atractiva para el espectador medio, una inversión que necesita nuevas ideas y el esfuerzo de todos los bandos.

09
abr
12

Baloncesto sin adjetivos

Con Alejandro me apuntaría a un bombardeo. Por eso ni lo pensé. Porque su llamada traía una pregunta con una propuesta lanzada a un callejón sin salida. “¿Sabes que en Getafe se juega este año la Copa del Rey?”. Si no han pillado el ‘atraco’, la traducción no deja lugar a dudas y sería algo así: “Pues si no lo sabes, ya te has enterado porque vamos a ir”. Yo la cogí al vuelo, encantado de la vida y algo inquieto ante el reto de preparar la faena periodística: Cuadrar la agenda, pedir acreditaciones, empaparme de toda documentación útil, planificar reportajes y entrevistas, tender puentes entre contactos…

Armado del portátil, de muchas ganas de aprender y de mi amigo Alejandro, me planté en un pabellón de carretera una mañana de sábado. Entre las idas y venidas para cubrir todos los detalles de una cobertura –que si aquí no hay wi-fi, que se nos escapa el puertorriqueño, que habrá que ‘cazar’ a los entrenadores, que por allí anda la madre de los Zarzuela– tuve medio ojo puesto en los partidos. Hechas entrevistas y perfiladas historias, la tarde trajo la tranquilidad esencial para saborear bien el espectáculo y tener a Alejandro de chivato para contarme anécdotas, desenmascarar quién es quién y aclararme las reglas que a un novato como yo se le escapan.

Pero tampoco hay mucho que decir ante el arte y el espectáculo. Solo hay que dejarse llevar y disfrutar. Como cuando ves a Diego de Paz clavándolas desde dónde le sale de su muñeca, a Petr Tucek castigar el rebote sin compasión, a Josh Turek exhibir su técnica mágica de pase o a José Calderón levantarse a pulso y de un golpe de bíceps tras una caída. ¿Una caída? ¿Pero la Copa no fue en Barcelona? ¿Quién es Diego de Paz? ¿Y Navarro, Llull o Teletovic por dónde paran? ¡Ah!, porque aún no les he dicho que esta Copa iba sobre ruedas. Sí, baloncesto en silla de ruedas. Y del bueno, oye. Pero nos pasa con el deporte que llamamos paralímpico como con cualquier ámbito de la discapacidad, que sabemos poco o nada de ello y cuando la curiosidad envía para allí una mirada solo vemos la silla, la amputación o la ceguera. Los medios no van más allá de historias de superación, algunas simple camuflaje al morbo, pero todas ejemplares, plausibles y reseñables, pero en las que nos olvidamos muchas veces que detrás hay un simple deportista y cómo tal hay que tratar sus hazañas y sus derrotas, sus virtudes y sus defectos humanos.

Porque el BSR es baloncesto. Puro baloncesto. Con todos sus máximos valores y sus peculiaridades, eso sí. Pero quien se acerque, como lo hice yo, desde el brutal desconocimiento se reconocerá rasgos identificativos del baloncesto de pie. Desde la interpretación del pick’n'roll a la destreza de un bloqueo indirecto o una sabia inversión hasta la prominencia de tener un par de buen ‘grandes’ o una metralleta afinadísima. Porque les invito a, sentados, lanzar un triple con el tronco ladeado y en movimiento. Telita.

Sería ridículo obviar particularidades del BSR. Porque si no se conocen ciertos códigos y reglamentos uno se puede quedar a cuadros, a rayas o a rombos cuando ve cómo un par de atacantes se dedican a que un contrario no pase a su campo defensivo. ¿Por qué querer atacar voluntariamente con una inferioridad de 3 a 4? Pura estrategia napoleónica. Por normativa se estimula la igualdad, también sexual (son competiciones mixtas), y romperla resulta una victoria parcial. Expliquémoslo. Cada jugador entra dentro de una categoría según sea su movilidad (de 1.0 a 4,5) y para nivelar fuerzas un quinteto en pista no puede superar los 14.5 puntos, lo que provoca que haya ‘especialistas defensivos’, jugadores de puntuación baja que intentan bloquear a sus adversarios con mayor movilidad y de esa manera romper la balanza de iguales.

Daniel Stix

Daniel Stix

Este trabajo lo hizo a la perfección en Getafe Daniel Stix, un chico de catorce años del Fundosa ONCE, el equipo madrileño que se ha llevado este año la Liga y que ganó la Copa de Getafe. ¿Se imaginan a un cadete saliéndose en el Barça? Una lección valiosísima de un precoz muchacho que demostró el paradigma que todos tienen cabida en el deporte. Stix jugó este año con la selección madrileña escolar el Campeonato de España de Valladolid, que en una excelente decisión, se celebra desde hace unos años paralelamente del resto de categorías de formación que organiza la FEB. Madrid venció todos los partidos, pero no fue campeona porque en uno de ellos no alineó a todos sus jugadores como marca otra norma para la integración. Aragón se adjudicó el título, el tercero en cuatro años.

Congratulémonos por esos números, pero cifrar el acierto de un deporte formativo en la consecución de títulos sería una distracción, más en una disciplina como el baloncesto, contenedor de valores tan humanos como la cooperación, el compromiso, la humildad, la ética de trabajo, el esfuerzo, la solidaridad… Pero mientras una sociedad de la que formamos parte aficionados, entrenadores, árbitros, periodistas, directivos, patrocinadores…, siga viendo solo la discapacidad y no al discapacitado, no podrá disfrutar de este deporte como simple espectáculo, como baloncesto a secas, sin adjetivos. Lo crudo es comprobar cómo las  mínimas entidades y clubs que trabajan en la ‘normalización’ fomentan el fin por encima del camino, crean la misma competencia y élites que fundamentan la discriminación social y laboral del dicapacitado. Mirar sólo el marcador y no el cómo es de una ceguera absoluta en formación y una absoluta incongruencia en un BSR lleno de anclajes. Pero lamentablemente son reales y motivadas incluso por los propios padres que quieren que su hijo sea ‘el mejor’ por encima de todo y todos. La creación de una competición que haga que chicos y chicas de todos los rincones puedan disfrutar y relacionarse con otros más allá de una vez al año o de pachangas, ‘exhibiciones’ o torneos puntuales o dar respuestas a jugadores que al pasar los 18 se quedan sin posibilidad de seguir jugando son algunas de las tareas en las que se debería estar trabajando ya. No perder el tiempo mirando la silla ni el marcador, solo trabajando juntos para adaptar la pista para que sea más grande. Para que quepamos todos.

01
abr
12

Entrevista a Jordi Sampietro: “El baloncesto en Serbia es respeto y trabajo”

Quien tenga ordenador y le guste el baloncesto se ha tenido que encontrar con él en algún rincón del ciberespacio. Jordi Sampietro es un ‘culo inquieto’. Es uno pero parece mil. Siempre activo, no perdona un segundo para dar a conocer su proyecto, una plataforma que organiza viajes para vivir todo el baloncesto de Belgrado, desde partidos en el Pionir a entrenamientos específicos o campus (puedes consultar las próximas salidas en el Puente de Mayo y Verano en su web). Su vinculación con el baloncesto empieza en los patios de colegio de Barcelona, su ciudad natal, para echarle una mano a un amigo como titulado en Educación Física. Aunque él siempre había sido más futbolero, se enganchó tan rápidamente que pronto se tiró a la aventura y buscó suerte en otras latitudes. Primero probó en Estados Unidos, en Indiana y en la Universidad de Syracuse, pero no encontró lo que buscaba. Entonces sembró por todo el mundo una cosecha de emails que terminó marcando su destino: Belgrado. Un club, ahora extinto, le acogió en su seno ‘gratuitamente’. Tras una mala experiencia profesional, en 2005 el Estrella Roja se interesó por él y de forma altruista trabajó en uno de los dos clubs más prestigiosos de una ciudad que ya es su casa, tanto que hasta rechazó una oferta para trabajar con el Lagun Aro. Trotamundos (también lo intentó en Nigeria), polifacético (trabajó como ‘scouter’ para una agencia española), deportista (ha hecho algún ‘Ironman’) su perfil encaja a la perfección con la del emprendedor sin miedo a nada. Arriesgarse o morir. Y él arriesga y vive.

–Defina baloncesto…

–Es mi vida tanto porque es mi trabajo como mi pasión y es un juego que se asemeja a mi vida: unas veces ganas y otras pierde, pero siempre trabajando e interactuando con diferentes tipos de personas. Mi experiencia y mis padres me han enseñado que si vas por la vida de cara siempre recibes más de lo que te quitan, aunque en ocasiones las decepciones en el baloncesto y la propia vida son grandes.

–Leí que usted era ‘futbolero’ y se pasó al básket casi por casualidad. Recupere el momento del flechazo. ¿Cómo fue? ¿En qué lugar se enamoró de él?

–Un compañero que trabaja en un colegio conmigo y era entrenador nacional me propuso para llevar la preparación física del club que trabaja, fui allí y el flechazo fue instantáneo. En 3 años me saqué todas las titulaciones de baloncesto. Realmente desde ese día hasta hoy no he dejado de pensar y trabajar para y por el baloncesto.

–Creo que hay algún GM leyendo esta entrevista. Véndase como entrenador. Currículum, estilo, principios, valores…

–La verdad que como ya no trabajo de entrenador no tengo que venderme, pero el estilo es claro: duro, trabajador, sacrificio, pero sobre todo un juego algre, bajo unas normas y dar lo máximo cada dia.

–Pronto se lió la manta a la cabeza, ¿qué le hizo dar el salto? ¿Qué dejó atrás que mereciera la pena?

–El salto, como en todo, lo dan las ganas de aprender y conseguir otros retos. Atrás dejé una vida cómoda, familia y amigos, pero ellos siempre están. Es cierto que no es ni fue fácil empezar desde la nada, un mundo nuevo, país diferente, un idioma que ni te cuento, otra cultura, pero también es igual de real que todo depende de tu manera de ser y motivación. Por suerte en estos dos ámbitos siempre he sido un luchador y con poca manías.

–Su primera experiencia fue en EEUU. No duro mucho. ¿Qué sacó de esa estancia y por qué no encontró lo que esperaba?

–Allí vi una manera diferente de trabajar, muchos medios y profesionalidad, pero no pudieron darme la opción de quedarme, pero fue una gran experiencia.

–No se quedó parado y envió miles y miles de currículums por todo el mundo. ¿Qué le decía la familia? ¿Recuerda alguno de sus envíos más exóticos?

–Mi entorno simplemente no entendía ni entiende muchas cosas, pero cuando ven las ganas y pasión que pongo en lo que hago, entonces te apoyan. Los destinos… pues imagínate. Con tantos emails alguno llegaría a Nepal.

–Y le tocó el gordo: Belgrado. ¿Qué es lo primero que hizo al pisar esa tierra?

–Me vinieron a buscar al aeropuerto, me llevaron a mi apartamento y allí me dejaron una semana. Lo primero que hice es ir al supermercado a comprar lo mínimo que necesitas. Vamos, imagínate qué panorama. En esos días me pasó una de mis mejores anécdotas en Belgrado. Resulta que en el primer piso que estaba la línea de teléfono era compartida con la vecina y, claro, cuando estaba en internet o llamando venía mosqueada a casa para pedirme que colgara. Otra anecdota que ahora hace gracia pero que en su momento lo pase fatal fue la que me ocurrió un día en el que salí a correr un rato. En el barrio donde vivia todos los edificios eran de la época comunista, es decir, eran todos iguales. Total, que a la vuelta me fue imposible encontrar el mío, porque además los nombres de las calles estaban en cirílico y no veas. Vamos que creo que estuve corriendo todo un día hasta que lo encontré.

–¿Por qué Belgrado es diferente para vivir el baloncesto allí?

–Es una religión, sin él no pueden vivir y gracias a él han conseguido muchas cosas, reconocimiento a nivel mundial, exportación de jugadores, pero sobre todo es RESPETO y TRABAJO. Ser entrenador de cualquier deporte en Serbia es un trabajo y como tal es respetado. De esa forma actúan los entrenadores y jugadores. No importa el nivel ni la categoría. Desgraciadamente en muchos sitios depende más de donde entrenes o a quien para que crean que eres tal o sino cual.

–Dice que en el club donde aterrizó no le hicieron mucho caso, pero luego pudo trabajar en Estrella Roja. ¿Qué hacía concretamente?

–La primera experiencia fue más que dura ya que en ningún momento de mi estancia tuve la oportunidad de tener un acercamiento para poder estar cómodo y, lógicamente, en mi faceta laboral, que realizaba todo el tema del scout, pues no había ningún tipo de feed-back. Simplemnte era hacer esto y punto. En el Estrella Roja fue muy diferente. Estaba en todos los entrenamientos para ayudar en lo que fuera necesario y daba una ayuda en temas de scout. Cierto es en el Estrella Roja me sentía mucho más cómodo, tranquilo y valorado, quizás porque era y es un club mucho más profesional y supieron valorar mi esfuerzo y situación personal.

–Más allá de eso, ¿cómo era su vida cotidiana en Belgrado en esos primeros momentos?

–Mi vida era entrenar, ir a casa e intentar en mis ratos libres conocer ciudad, hacer deporte y socializarme porque realmente la gente que está inmersa en un club profesional sabe que no tiene casi tiempo para él y en mi caso se multiplicaba porque para hacer cualquier tipo de gestión o demás todo era más complicado. Yo era nuevo en la ciudad y tenía que adaptarme y conocerla, por lo que cualquier proceso se hacía más largo.

–¿Qué leyenda sobre el baloncesto serbio habría que desterrar y cuál es como la vida misma?

–Leyendas pocas, simplemente lo que comentaba que si trabajas y respetas, sumado eso a su genética y talento sale lo que sale. Las leyendas son por algo. Yo siempre lo defino como trabajo, talento y ganas de ser mejor que los otros.

–Luego empezó a trabajar como ‘scouter’. Desde fuera da la impresión que levantas una piedra en los Balcanes y te sale un alero tirador y un pívot con fundamentos. ¿Es posible encontrar algún diamente escondido o está todo muy machacado?

–En todos los países del mundo hay algún chaval tremendo, lo que está claro que cada vez está todo más controlado y explotado. Si quieres que te dé algún nombre de los que están despuentando aquí quiero que apuntes éstos dos: Dusan Ristic y David Bertans. Durante un tiempo estuve trabajando en la búsqueda para algún club, pero en estos momentos no.

–¿Cómo nace la idea de BBB?

–La idea nace de las ganas y experiencia de poder ofrecer a todos los amantes del baloncesto la oportunidad de ver y experimentar todo lo que quieran del baloncesto en Belgrado. Después de siete años en la ciudad y muchos otros dando vueltas por el mundo, creo que estoy en la disposición de saber ofrecer y afrontar este proyecto, para poder ofrecer a todos los que nos gusta el baloncesto ver algo diferente de lo que siempre hemos oido hablar, pero sobre todo con un servicio profesional, personal y de alta calidad.

–¿Y cómo quiere que progrese esta idea?

–Quiero que progrese poco a poco, de forma escalonada y lo profesionalmente posible para dar un servicio de calidad y lo más cercano posible.

–¿Cuántos clientes ha tenido ya BBB?

–Unos 25 aproximadamente.

–¿Da para vivir este proyecto?

–Estamos en el proceso. Y como todos los proyectos y negocios lo importante es que crezcan de forma gradual, para que se puedan estabilizar para luego ir creciendo de una forma segura.

–¿Cuál ha sido la demanda más extraña que ha tenido que solventar de todos sus clientes?

–De momento extraña no, original así y fue un encargo para un regalo muy especial para un aniversario, que le querían hacer una sorpresa diferente. Realmente fue una muy buena idea y un regalo diferente.

–¿Cuánto puede costar por día una visita?

–Aproximadamente unos 100 euros. Eso sí, con todo incluido. Pero existen diferentes modalidades dependiendo de lo que quieran hacer y los días de la estancia, claro.

–¿Qué incluye una visita?

–Todo lo que quieran los clientes. Eso es lo más importante para mí. Pero a rasgos generales se pueden ver partidos de Euroliga, Liga Adriática, Balkan League, Liga serbia, ligas de categorías juniors o cadetes, entrenamientos en la Academia FMP-Estrella Roja. Allí se pueden ver entrenamientos del primer equipo del Estrella Roja, pero también del segundo equipo, del junior, del cadete o cualquier equipo de la Academia. También existe la opción de estar en algún entrenamiento puntual de categorías inferiores de Partizan, o de otros clubs, además de todas las sesiones individualizadas… Y, sobre todo, conocer y vivir la ciudad maravillosa de Belgrado.

–También ofrece clínics. ¿Cuál es su ‘factor diferencial’ con respecto a otros que se pueden encontrar en España?

–El aspecto diferencial es que son entrenadores de aquí con su metodología diferente, en otro idioma (inglés) y el ambiente especial que se respira.

–Seguro que hay alguien que está interesado en contratar sus servicios ¿Dónde recomienda comprar los billetes? ¿Y dormir? ¿Qué hay que echar en la maleta?

–Para los billetes hay muchos servidores por internet. Eso no es un problema. Lo de dormir lo organiza BelgradoBasketBall. En la maleta, lo típico que si te vas de vacaciones. Nada más. Y muchas ganas de aprender y conocer. Pero, sobre todo, estar abierto de mente para ver cosas nuevas e interesantes, porque el viajar es uno de los placeres y mejores lecciones que nos puede ofrecer la vida.

–Se mueve más que los precios, que diría Chiquito. El mundo (y el básket) es para listos y sin promoción… ¿Cuántas entrevistas ha hecho en estos últimos meses? Cuéntenos algo que no le haya dicho a los demás…

–Si, la verdad es que me estoy moviendo mucho, pero es el camino para seguir creciendo y dar a conocer el proyecto. Hombre, pues como primicia te puedo contar una que estoy organizando en este momento. Y es que igual en breve sortearé un viaje a Belgrado para un partido de Euroliga.

–El ambiente en un encuentro en Pionir es espectacular, pero lejos de las medidas de seguridad que se exigen en España y con unos ultras… ¿Ha pasado miedo en algún partido?

–Miedo nunca, pero es mágico y espectacular. He tenido la suerte de estar en casi todos los partidos de Euroliga desde hace siete años en Belgrado y cada vez te quedas algún minuto en ‘shock’ al ver el ambiente y como lo viven. Es diferente.

–¿Cuál es su rincón favorito de Belgrado?

–Es Ada, la playa artificial de Belgrado. Está a unos 15 minutos en bicicleta desde el centro de la ciudad. Tienes una playa de diez kilómetros de perímetro y en la otra parte existe una extensión igual o mayor para la práctica de todo tipo de deportes, pero también con muchos bares, restaurantes…

–Un lugar para comer y un lugar para echar un trago.

–Hay infinidad y para lo segundo… ni te cuento.

–Cómo describiría en una frase a Belgrado.

–La ciudad que te engancha.

–Leí que también estuvo un tiempo en Nigeria. ¿Qué hizo concretamente?

–Eso fue muy duro, complicado. Fue para intentar entrenar, pero terminó siendo un fraude. Y ahí sí que es peligroso de verdad. Como comentaba anteriormente en la vida, baloncesto y con las personas te llevas grandes decepciones. Pues en Nigeria tuve una de las mayores en mi vida. Fue un fraude en el sentido de que no pude hacer nada, contactar con nadie y simplemente fui utilizado al ser europeo para que mi contacto se marcara goles con sus contactos. A saber para qué, pero lo importante es que pude volver y aquí estoy.

–En estos tiempos de crisis, a usted le concederían un premio como ‘emprendedor’. ¿Cree que hay miedo a los retos? ¿Qué le recomendaría a alguien que se esté pensando hacer algo similar a usted?

–Lo único que puedo decir es que nadie lo va hacer por tí. Está claro que es muy duro y cuesta mucho empezar las cosas y mantenerlas, pero hay que arriesgar o al menos intentarlo.

–¿Cree que algo parecido a BBB se podría hacer en Badalona, Madrid o Málaga, por poner tres ejemplos?

–En eso estoy también. Vamos a ver cómo lo tiro hacia adelante.

–Se ve por mucho tiempo allí ¿Volver a España es una opción o si cambia de aires será a otro lugar?

–A España voy de visita y trabajo, por nada más. Por ahora me quedo en Belgrado. Además mi famila y amigos o vienen a verme o voy yo. Es decir, ningún problema.

27
mar
12

El uniforme y la genética

Fue una lástima que en el pasado All-Star no hubiese el espectáculo suficiente para que el Amway Center no se hubiese quedado vacío cuando aún no se conocía el ganador del concurso de mates. Tantas temporadas de José Calderón en la NBA y ni siquiera ha sido invitado al evento de habilidades del fin de semana de las estrellas. El resto de españoles ya han participado en la fiesta en diferentes partidos y/o concursos de mates y triples. Pero… ¿Se imaginan a los Gasol defendiendo la camiseta de una misma conferencia?

No serían los únicos, puesto que, en el ocaso de su carrera deportiva, los hermanos Van Arsdale disputaron tres All-Star consecutivos (1969-1972). La genética de Tom y Dick era idéntica. Eran gemelos como Alejandro y Pablo Zarzuela, dos estrellas del BSR español. Componentes de la plantilla del CD Fundosa ONCE, actual campeón de Liga y Copa.

El dos de abril de 1987 Antonia Beltrán López se preparaba para un día muy especial. Iba a dar a luz y traer a sus dos retoños al mundo. Desde el parto los médicos vieron que algo no funcionaba bien y, de inmediato, les operaron el mismo día de su nacimiento. La familia, natural de Jerez de la Frontera, se desplazó hasta Sevilla para hablar con los doctores sobre qué había sucedido en el parto, menos la madre. “Fui tres días después de la operación para enterarme de lo que pasaba” –comenta Antonia—. “Yo tenía esperanzas en lo que me pudieran decir, asegurándome de que mis hijos caminarían. El doctor, con muy poco tacto, me denegó la esperanza que albergaba al principio”.

A día de hoy todavía no se conoce por qué los hermanos Zarzuela están en una silla de ruedas (la utilizan por comodidad ya que pueden caminar con muletas). Las explicaciones desde la clínica fueron que el óvulo ya fecundado que contenía los genomas de Pablo y Alejandro, y que portaban la espina bífida, se dividió en dos y afectó a ambos. Este es el único caso que se conoce en nuestro país. “Fue muy duro recibir la noticia, pero con el tiempo y gracias a la ayuda de asociaciones supimos como afrontar la situación y cómo tratar a nuestros hijos. A lo primero es muy complicado intentar inculcarles que puedan ser independientes porque tú, inconscientemente, les ayudas”, dice Antonia Beltrán.

Alejandro, sentado, junto a su hermano Pablo y su madre Antonia, durante la Copa del Rey.

“Conforme Pablo y Alejandro fueron creciendo me dí cuenta de que mis hijos iban a tener éxito en la vida por su forma de ser. Siempre se esforzaban por hacer ellos por si mismos las cosas sin precisar de nuestra ayuda. Por ejemplo, al colegio iban en bicicletas normales sin las ruedas traseras de soporte”. Desde muy pequeños los gemelos practicaban la natación y en la escuela jugaban a lo que se terciara debido al esfuerzo que hacían en un gimnasio de fisioterapia particular “en el que los trataban como reyes al ser los pequeños del grupo”, comenta Antonia. Las sesiones eran necesarias ya que los padres no veían mejora en sus hijos con los tratamientos que recibían en la Seguridad Social. Como complemento a las actividades mencionadas Pablo tocaba el piano y Alejandro practicaba el tiro con arco, donde llegó a quedarse en primera posición de su comunidad autónoma. Cuando Alejandro abandona el tiro con arco, su padre le toma el relevo y, hasta hoy, ha competido en la disciplina paralímpica en la que ha logrado dos medallas de oro en (2006 y 2009) con el equipo español.

Muchas veces pensamos que somos afortunados por jugar a este deporte pero, esta vez, el dicho debe cambiarse y afirmar que el baloncesto tuvo la suerte de encontrarse a los mellizos Zarzuela. Gracias a un sábado de compras y de paseo por Jerez Antonia y Pablo se cruzaron fortuitamente con un jugador que en ese momento militaba en el equipo de la ciudad, José María Buzón. Éste les ofreció, al ver su fortaleza, la oportunidad de probarse en dicho deporte. Por la presencia de Alejandro, que acompañó a su hermano, en el entrenamiento vieron que también poseía cualidades para desarrollar la actividad. De ese modo, empezó el baloncesto para ellos. Algo que “lo es todo”, asegura Alejandro.

De las trece temporadas que llevan jugando al BSR once han compartido vestuario, fruto de la buena relación que tienen y la seguridad que les otorga versen el uno y el otro en el banquillo. Además desde su etapa en el Safemi San Fernando (Cádiz) han sido entrenados, durante la mayor parte de su carrera deportiva, por Abraham Carrión, su actual preparador en el CD Fundosa ONCE quién les considera “parte de su familia” y se siente “un privilegiado” al poder contar con dos jugadores “trabajadores y exigentes consigo mismos”.

Con tan sólo veinticuatro años el alero, Alejandro, y el pívot, Pablo, han conseguido entre los dos: Cinco ligas, cuatro Copas del Rey, incluyendo el ‘doblete’ de esta temporada, y otras tres de Andalucía en cuanto a equipos se refiere. En sus siete convocatorias con la selección autonómica andaluza fueron campeones en seis de ellas. Al mismo tiempo, su calidad les ha llevado a ser internacionales llegando a conquistar dos campeonatos de Europa y una plata de un Mundial sub-23. El año pasado con la selección española absoluta conquistaron el bronce en el Europeo. Un palmarés impresionante.

Este mes ganaron su quinta liga, undécima para el club capitalino, y este pasado fin de semana añadieron otra Copa del Rey a su amplio historial, siendo Alejandro el máximo reboteador de la competición, que Pablo no pudo jugar al estar lesionado. Además, en verano, tienen la posibilidad de ir a los Juegos Paralímpicos de Londres donde tendrán que luchar muy duro ante las favoritas Australia, Canadá, Estados Unidos e Inglaterra para subir al podio.

Estrellas del esfuerzo y la humildad que, mientras consiguen los trofeos, Pablo vende cupones para el sorteo de la Fundación Once y Alejandro prepara las pruebas de acceso a la universidad para mayores de veinticinco años. Por las mañanas colabora con su club dando conferencias en colegios e institutos explicando su deporte.

Reportaje de Alejandro Jordán @bskbcr16




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