Archivos para 28 diciembre 2011

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La pasión de Tomita

Cuando se pasea por cualquier ciudad del mundo no es extraño comprobar cuál es la principal exportación española. Es el fútbol. Ahora por la selección, pero desde hace unos años por el Real Madrid y el Barcelona, en las camisetas blancas y azulgranas encuentra el viajero un guiño patrio sea en Dakar, Bangkok o Guatemala. No hay pérdida. Dices que eres español y la pregunta salta como un resorte: ¿Madrid o Barcelona?

La excitación de la globalización del derbi llevó este año a poner sobre el mueble del salón su máximo rédito económico. Durante algunas semanas se planteó la opción de que el clásico se disputase al mediodía del domingo, horario incluido este año en Primera para gloria de Mediapro, para que fuera retransmitido en televisión en directo para los millones de potenciales seguidores (y consumidores) del Lejano Oriente. Las giras por Asia son una obligación para contentar a los fervorosos hinchas de Shanghai, Seúl, Tokio o Yakohama, ciudad en la que se celebró recientemente el Mundialito de Clubs con alta presencia de efervescentes culés nipones. Asia importa y exporta. La firma china Wanda ha acordado con tres clubs españoles que treinta jóvenes de este estado se integren sus canteras, el propio Barça fichó hace unas semanas a un niño nipón de sólo diez años, Hiroshi Ibusuki es el máximo goleador del Sevilla Atlético… Desde que Nobuyuki Zaizen fichara para no jugar por el Logroñés en 1996, otros ‘Oliver y Benjis’ siguen intentando triunfar en el fútbol español sin espectaculares resultados más allá de los ingresos por promoción.

Hace varias temporadas que la ACB se juega casi en su totalidad el domingo por la mañana. Es decir, cuenta con un huso horario fenomenal para sus fieles asiáticos. Pero esta no es la causa de esta organización, sino la búsqueda de un hueco dentro de la voracidad futbolística y el mando de las ‘en peligro de extinción’ Autonómicas. Nada que ver con japoneses, chinos o coreanos. Tampoco las promesas del baloncesto asiático han caído del cielo para imitar a los Golden Boys. El potencial mercado que tan bien explota la maquinaria comercial de la NBA podría tener reservado su trozo de pastel para el baloncesto europeo y el español como punta de lanza. No es así. Yoshihiro Tomita da fe. “No podemos ver en directo los partidos de la ACB. El año pasado teníamos acceso a la opción ACB360, pero desde esta temporada ya no es posible. Los aficionados del baloncesto español en Japón estamos tristes por esta circunstancia, aunque estamos ansiosos por poder seguir la Liga Endesa por televisión”, se lamenta Tomita.

Yoshihiro Tomita

Cantaores o bailaores de flamenco, cortadores de jamón, cantantes de jota aragonesa, toreros… muchos japoneses vienen a España para empaparse del mito español que reciben como un magnetismo exótico en su país. A Tomita le trajo el idioma y el fútbol, su debilidad de juventud. Ahora se desvive por nuestro baloncesto. Desde 2002 tiene una web en japonés dedicada en exclusiva a la ACB y a todo que huela a básket español. Esa es su gran pasión. “Es una página que sirve de guía para el aficionado que se quiere aproximar a la competición. No muchos japoneses pueden desenvolverse en otros idiomas y eso es un problema para informarse. Ese fue un motivo por los que cree la página. Ahora tengo una cuenta en Twitter y en Facebook desde la que difundo informaciones diarias y de actualidad”, explica este japonés de Tokio de 36 años, que vive con su mujer. El fondo de su perfil en twitter muestra la celebración del Europeo que se vivió en Callao. “No soy de ningún equipo en especial, solo de la selección española”, desvela con orgullo.

Su página se llama El_Baloncesto y realmente no es una, sino varios portales y blogs de información sobre la Liga Endesa y el baloncesto de España en general, incluidos temas que abarcan los resultados de las selecciones inferiores o la LEB Oro, datos históricos, repaso a próximas competiciones, enlaces españoles interesantes relacionados con el baloncesto…. “Recibo unas 100 visitas diarias, casi todas de Japón, pero también de Estados Unidos y desde España”. Yoshihiro Tomita nos explica que el interés por el baloncesto español en esa parte del mundo es creciente, pese a los problemas que tienen para encontrar información en su idioma, así como la difusión de los partidos y el monopolio que la NBA tiene sobre el interés del aficionado nipón. “Pero a mí me gusta más el baloncesto europeo, su sistema de juego. No veo partido de la NBA”, defiende Tomita, que trabaja diseñando y dirigiendo webs, y se traslada por múltiples épocas, equipos y nacionalidades, demostrando su conocimiento, para apuntar sus preferencias en cuanto a jugones: “Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Dejan Bodiroga…”.

El Mundial de 2006 en Saitama, una ciudad muy cercana a la capital, fue el detonante para que muchos japoneses conociesen a estas y otras figuras, pero no se han desarrollado las herramientas para que este posible interés, personalizado en Tomita, se ramifique en un consumo que abarcaría a millones de potenciales seguidores. La NBA es un universo global que da facilidades para ofrecer información en diferentes idiomas (NBA.com tiene enlaces especiales en chino, japonés y filipino). En España, salvo grandes clubs de fútbol, no se accede a esta dimensión. “Yo me informo directamente de webs en español como ACB.com o Solobasket, las de los diarios As y Marca y también desde la página oficial de la Euroliga”, narra Tomita, que cita Gigantes del Básket y tiene el proyecto de escribir su propio libro sobre el básket español.

Un fin de semana en Valladolid

Tomita era futbolero. Aún lo es. Una vez al mes se reserva tiempo para echar una pachanguita de fútbol sala con los amigos del barrio. Nunca ha jugado ni entrenado baloncesto. En la adolescencia, su relación con esta disciplina se limitaba a escuchar los monólogos que su hermano le soltaba sobre tal o cual estrella mientras veían un partido de la NBA. Por eso, cuando viajó a España para mejorar su nivel de español, idioma que estudiaba desde que tenía 18 años cautivado por el fútbol, pensó que estaría bien ver un partido de baloncesto para contarlo en casa a su vuelta. El curso lo hizo en Madrid, pero un fin de semana de diciembre tuvo la oportunidad de viajar a Valladolid para seguir en directo el partido en Zorrilla entre el equipo castellano y el Oviedo. “El sábado lo tenía libre y vi que se jugaba un partido de baloncesto entre el Forum Valladolid y el Festina Joventut. Como a mi hermano le gustaba mucho la NBA, pensé que era una buena idea conocer algo sobre el baloncesto español para poder contárselo a él”, relata Tomita. La experiencia fue tan gratificante y emocionante que guarda la entrada de ese encuentro como si fuera un precioso recuerdo del día que comenzó una intensa relación con una pelota naranja.

La entrada del partido que vio Tomita en el Pisuerga

Al volver a Japón su interés por el baloncesto de España fue creciendo y terminó de concretarse en 2002 cuando se produjeron varios acontecimientos decisivos. “Cuando mi hermano me dijo que había dos jugadores españoles en la NBA no me lo podría creer: Pau Gasol y Raúl López. Empecé a interesarme sobre su trayectoria, seguirles…” Y ya fue un no parar. Ese mismo año la selección B realizó una gira por Asia y una de sus paradas fue el estado del Sol Naciente para jugar la Copa Kirin. “Fui a ver el partido que jugaron en un pabellón de Tokio que se llama Yoyogi. Jugaban Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Jordi Trías…”, rememora Tomita del año en el que creó El_Baloncesto.

A través de internet, intentaba recabar toda la información posible y capturando como podía cualquier vídeo o emisión televisiva que le acercara a la selección española o a la Liga ACB. Tomita enumera sus logros como los del niño que poco a poco va completando su tesoro secreto: “En 2002 pude ver por televisión el partido del Mundial entre Estados Unidos y España. Un año después, con un amigo compré un video de la FIBA del partido del Eurobásket entre España y Lituania. En 2004 en Japón no emitieron en directo ningún encuentro de los Juegos, pero sí que seguí por FIBA Europa el Eurojúnior de Zaragoza. ¡Sergio Rodríguez fue el MVP!”, relata el japonés, que pone énfasis en la fecha del 2005, en la que desde youtube se abrió la puerta a resúmenes e informaciones periódicas.

Y la apoteosis… Saitama. España se proclama campeona del Mundo en Japón, lo impensable para Tomita. “Pude asistir en directo al partido contra Serbia y Montenegro. Fue increíble. España campeona. Entonces muchos japoneses conocieron a sus jugadores y se interesaron por el baloncesto español”.

Tomita, comentarista

Pese a ello, la ACB sigue siendo un gran desconocido para los fans de un país de 127 millones de habitantes que está considerada como la tercera economía más potente del planeta. El único canal de información es un programa que emite Sky-A TV y que incluye la emisión de un encuentro. Tomita no se pierde ni un partido, no solo por su inagotable búsqueda de cualquier detalle, sino porque además ha participado como comentarista especial en alguna de sus ediciones. “Fue un total de 14 partidos en el pasado mes de noviembre. El programa estaba dirigido por el Sr. Ito”, cita Yoshihiro. Sin embargo, se lamenta de que los partidos no son en directo, que ya no pueden ver los encuentros por ACB.com como en las dos últimas temporadas y que realmente lo que se está emitiendo son los encuentros del pasado playoff. “Esperemos que pronto podamos ver de nuevos encuentros de la Liga Endesa en directo en Japón”, asiente siempre optimista desde Tokio.

¿Chichos Terremotos para la LEB?

El 19 de septiembre del 2010 se añadió durante unas horas el nombre de Chicho Terremoto como miembro de la plantilla del Fuenlabrada en la wikypedia. Hubiera sido el primer ‘japonés’ en jugar en España. La broma se adentra en una reflexión que tiene el ejemplo del fútbol como espejo: cómo podría influir la entrada de jugadores de esa parte del planeta para desarrollar la marca ACB en economías tan potentes como la de Japón o China, como tan bien ha hecho con la NBA con la figura de Yao Ming y con menos trascendencia el nipón Yuta Tabuse (4 partidos en Suns) y el surcoreano Ha Seung-jin (Bucks). “Es complicado porque los jugadores japoneses sólo miran hacia la NBA, pero yo auguro que en unos cinco años podríamos ver a un japonés jugando la LEB y, quizá, en una década que alguno llegase a la ACB”, pronostica Yoshihiro Tomita, que recuerda que ya hubo una jugadora internacional, Sachiko Ishikawa, que probó suerte durante doce partidos de la pasada temporada en el CB Conquero de Huelva en la Liga Femenina-2 y que hay un compatriota, el base Takumi Ishizaki, que disputa la segunda división alemana en esta temporada con el equipo BV Chemnitz 99. El recuento se completa con otros dos bases en las ligas regionales alemanas, uno en Noruega y varios en Ligas comerciales americanas y NCAA.

La estructura del baloncesto en Japón está en crecimiento, aunque sus competiciones profesionales (JBL y BJ League) están lejos de la promoción de la CBA china. Ambas Ligas niponas tienen una filosofía distinta. La JBL, más antigua y organizada por la Federación, tiene dos divisiones y una categoría femenina, siendo dominada por jugadores locales. Mientras que la BJ League imita la configuración de la NBA con dos conferencias, draft y un All Star y está plagada de jugadores americanos y africanos de segundo nivel o resulta ser un cementerio de elefantes para antiguas estrellas. Los últimos ejemplos son Charles O’Bannon o Mahmoud Abdul-Rauf, que se retiró la pasada temporada tras jugar con los Kyoto Hannaryz de la BJ League. Los antiguos inquilinos de categorías españolas como el sueco Christian Maraker o los norteamericanos Rolando Howell, Zachary Andrews, Dexter Lions, Randy Holcomb… son numerosos. Jeremy Tyler, el chico maravilla que pasó de la NCAA para ganar dinero en Europa, drafteado esta temporada en la NBA por los Bobcats y traspasado a Golden State, zanjó su aventura planetaria en los Tokyo Apache.

La selección masculina de Japón disputó el Mundial que organizó bajo las órdenes de Zeljko Pavlicevic. Fue 20º de 24 equipos. No participa en los Juegos Olímpicos desde 1976 y no entra en el podio de los Juegos de Asia desde 1997. Su último oro data de 1971. En el ránking de la FIBA figura en el puesto 34. El mejor palmarés nipón corresponde a las chicas en la década de los 70, siendo plata en el Mundial de 1975 y quintas en los Juegos de Montreal del año siguiente. Actualmente, sin participar en una cita internacional desde 2004, mantienen el 15º puesto FIBA dado a su potencial en el continente (20 medallas en los Juegos de Asia).

Estos fríos datos no avalan la predicción de Tomita y el desembarco de japoneses en las competiciones españolas no se visualiza en el horizonte de un baloncesto en progresión, pero quizá no suficiente para alcanzar cotas habituales en el nivel europeo. Quizá nos equivoquemos y pronto el ‘bulo’ que se publicó en Wikypedia tome cuerpo y forma de base, alero o pívot con los ojos rasgados. Ojalá sea así para que alguna televisión se fije en la ACB y Yoshihiro pueda vivir su pasión en directo.

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Baloncesto en serie: The White Shadow

Cuando dentro de unos años recordemos el impacto que tuvo en Europa el último lockout de la NBA el nombre de Deron Williams vendrá a nuestra memoria para dibujar una asistencia. El paso de la estrella de los Nets por el Besiktas es sin lugar a dudas la estela más luminosa de un paro laboral que no deslumbró al básket europeo con el avisado desembarco de decenas de All Star y que se quedó en el regreso de ‘hijos pródigos’ como Rudy, Kirilenko o Parker o de segundones. En términos absolutos, ha sido la liga turca la que más se ha aprovechado de esta oportunidad de tener un astro mundial en su casa. Una de las razones es la bonanza económica de la que disfruta el país y, en consonancia, algunos de sus clubs más importantes en plena época de crisis y recortes en todo el continente. El patrocinio de la Euroliga por parte de Turkish Airlines, la mayor presencia en competiciones europeas de escuadras como el Anadolu Efes, Besiktas, Ulker Fenerbahce o Galatasaray femenino, la total integración en la NBA de jugadores como Turkoglu, Ilyasova, Erden o Asik  o el éxito del último Mundial avalan el apogeo del baloncesto en Turquía después de un siglo de desarrollo y de una competición profesional que la semana pasada cumplió 45 años.

Sin embargo, la eclosión popular del baloncesto turco no tuvo lugar en un pabellón de Estambul ni de Ankara o Smirna. El epicentro estaba situado en un ficticio instituto de un barrio marginal del Sur de Los Angeles. Cuando las televisiones solo tenían un canal público y las audiencias no eran una excusa para lanzarnos basura a la cara, millones de jóvenes turcos se ‘engancharon’ a la canasta a principios de los años ochenta gracias a los chicos del equipo del Carver HS, protagonistas de la serie americana The White Shadow. “El baloncesto ya existía en Turquía, pero fue con The White Shadow cuando la gente lo empezó a jugar”, comentó con motivo del último Mundial a New York Times el exinternacional Alper Yilmaz. Él era uno de esos chavales que disfrutaban del programa y cuya generación revitalizó la pasión por un deporte dormido durante décadas: Turquía no estuvo en un Eurobásket desde 1957 hasta 1993 y desde entonces ha ganado como anfitrión la plata europea en 2001 y la mundial en 2010.

The White Shadow fue el primer programa de televisión que tuvo como hilo argumental el baloncesto, entrelazado con una temática que entraba sin censuras en problemáticas sociales sin querer ser políticamente correcto. Duró tres temporadas en emisión para la cadena CBS, en las que se produjeron un total de 54 capítulos. Se estrenó el 27 de noviembre de 1978 y finalizó el 16 de marzo de 1981, teniendo éxito internacional por su difusión tanto en Turquía como en Italia (no he encontrado referencias a su pase en España). No sólo fue pionera por iniciar la relación de la TV con el baloncesto, matrimonio que ya desarrollamos en entradas anteriores (ver). El valor más reseñado de esta serie fue la de integrar por primera vez en un drama de la pequeña pantalla a una mayoría de actores afroamericanos en roles protagonistas sin caer en papeles netamente cómicos o repletos de estereotipos negativos y simplistas que les vinculaban a las bandas, la drogadicción, la delincuencia, la violencia… asuntos que abordaba sin recelo pero sin caer en tópicos. Es la tercera serie dramática protagonizada por afroamericanos más longeva tras Soul Food y The Wire.

El desarrollo de la trama empieza con la llegada a un instituto de un ‘ghetto’ de Los Angeles de Ken Reeves, un antiguo jugador de los Chicago Bulls que tiene que abandonar su carrera profesional por una grave lesión de rodilla (ver más abajo introducción con escenas en el Chicago Stadium). Es entonces cuando recibe la llamada de su compañero en Boston College y ahora director del centro, Jim Willis (Ed Bernard), para probar como entrenador de un grupo, como el colegio, dominado por los alumnos y profesores de raza negra, que son mayoría en la plantilla. En el capítulo piloto, cuyo impacto fue decisivo para que siguiera en antena, se cuenta como Coach Reeves, el único personaje principal blanco (en el equipo hay un judío, otro italiano y un latino para completar el crisol multiétnico), aterriza en esta pequeña parte del mundo dominada por la cultura afro (peinados propios de los Jackson Five, canciones a coro en las duchas, derroche de funky…) y gobernada por los prejuicios raciales que azotaban la década de los 70. Tras perder el primer partido de 30 puntos, el novato entrenador de carácter volcánico, las referencias con Bobby Knight son obvias, se enfrenta al principal jugador y líder de la plantilla, el grandullón Warren ‘Cool’ Coolidge (Byron Steward), que decide abandonar el equipo. Reeves le reta a jugar un ‘one to one’ con el anzuelo de una apuesta por dinero y tras ganarle consigue que su pívot titular vuelva al redil e iniciar así a ganarse el respeto y admiración de sus jugadores, que le seguirán como si fuera una ‘sábana blanca’.

The White Shadow intercalaba argumentos de corte duro con pequeñas muescas de humor o la tensión sexual entre líneas que emanaba de la relación entre Coach Reeves y la vicedirectora Sybil Buchanan (Joan Pringle), contraria a los métodos educativos del exBull. Además se salía de la norma establecida con finales desconcertantes que rehuían el simplón ‘happy end’ obligado por la época. Por ejemplo, en algunos capítulos de la primera y segunda temporada, las mejores para los especialistas, se aborda el problema de alcoholismo de uno de los jugadores, un contagio de sífilis, el intento abortado de otro de pasar al profesionalismo y también a los Harlem Globerttoters (fue el capítulo más visto, entrando entre los quince más seguidos de la semana), un chantaje con un supuesto aborto de la novia del entrenador, la muerte por sobredosis del primo de Coolridge y su ánimo de venganza, el fallecimiento de un jugador, las represalias de uno de los chicos por salir con una chica blanca y de otro por ‘salir del armario’, el frustrado fichaje de una estrella del playground… sumando a estos ingredientes un cuidado poco habitual en otros ejemplos posteriores en la recreación de las escenas de baloncesto (uso de un pabellón real, utilización de travelling y gruas, técnica de los actores, montaje cuidadoso y rítmico…) que se suceden hasta el clímax de la consecución del campeonato local. La intervención de la cadena en la última y tercera temporada, añadiendo a los guiones tramas más convencionales y previsibles, obligados cameos (como el de Bill Russell) más personajes ‘blancos’ poco consistentes para imponer una paridad racial y la ‘graduación’ de parte del grupo de actores principal terminó de apagar el éxito de The White Shadow, cuyos capítulos están siendo ofrecidos de nuevo por un canal de ESPN desde el mes de octubre pasado y se pusieron a la venta en DVD hace cinco años evidenciando que mantienen su vigencia pese al paso del tiempo.

El paso de tiempo ha dado además a The White Shadow un valor extra por la posterior trayectoria que tuvieron los actores protagonistas. Y esta vez no hablamos de carreras deportivas por sus dotes baloncestísticas, sino del desarrollo dentro de la industria audiovisual que tuvieron varios de los miembros de la serie y que ahora son algunos de los guionistas y directores más influyentes en el actual y suculento panorama del cine y la televisión norteamericano. Indudablemente merece una mención especial Tim Van Patten, que en la serie interpretaba a un neoyorquino (Van Patten es originario de Brooklyn) ‘italoamericano’ Mario Pettrino, mejor conocido por su mote de Salami y por su carácter peleón. Su personaje fue uno de los que más caló en el público por su aire desenfadado y combativo (Van Patten sólo tenía 19 años cuando se empezó el rodaje), lo que le permitió dar continuidad a su carrera como actor adolescente en otra serie de éxito de esa década como fue Class of 84. En los noventa se pasó detrás de las cámaras y empezó una prestigiosa trayectoria como guionista y director ganando un premio Emmy por su trabajo en series de culto como The Sopranos, The Wire, The Pacific, Ed, Deadwood, Sexo en Nueva York, Juego de Tronos, Rome o, actualmente, Boardwalk Empire.

El criadero de talentos en The White Shadows no se queda ahí. Y aquí si encontramos un referente baloncestístico. La película Coach Carter fue dirigida por Thomas Carter, que desarrolló el papel de James ‘Hollywood’ Hayward en el programa del que hablamos en esta entrada y de la que se da la curiosidad que dirigió también cuatro capítulos. Carter también fue el autor del largometraje Los Rebeldes del Swing y trabajó en ficciones de referencia como MASH, Lou Grant, Canción Triste de Hill Street o Miami Vice. Otro jugador de Carver siguió el mismo camino. Kevin Hooks, que interpretaba al parlanchín y buen defensor Morris Thorpe, comparado por ello por el entrenador Reeves como el Knick Dean Meminger, también se puso tras las cámaras para dirigir películas de acción como Pasajero 57, interpretada por el jugón Wesley Snipes o series tan conocidas como algunos episodios de 24, Prison Break o Lost. Su personaje en The White Shadow está considerado como uno de los 100 favoritos en la historia de la TV americana.

No es el único apellido reconocible de The White Shadow. El principal responsable, el padre de la criatura, parte activa de la elaboración de los 54 guiones y director del piloto, además de promotor y productor, fue Bruce Paltrow. ¿Les suena el apellido? Por supuesto, Bruce es el padre de Gwyneth Paltrow, actriz ganadora de un Oscar por Shakespeare in Love. Su progenitor fue un reconocido productor de series que comenzó su fama con The White Shadow, aunque es incluso más recordado por crear St.Elsewhere, focalizada en el ajetreo de un hospital. Esta segunda serie de Paltrow tiene un enlace con su trabajo anterior, un guiño argumental, dado que el robusto personaje de Coolridge también aparece en ella. Según la historia, ‘Cool’ obtiene un trabajo como celador tras fracasar por problemas físicos su carrera baloncestística en su etapa universitaria. Otros actores de The White Shadows salieron en St.Elsewhere.

Curiosidades

Ken Howard, es decir, Coach Reeves, se mantiene aún en activo tras comenzar su periplo en 1969. Ha aparecido en múltiples largometrajes y series de renombre tanto actuales como The Office, Crossing Jordan, Boston Legal, The Closer o más míticas como Dinastia, Hotel, Las Chicas de Oro, Se ha escrito un crimen… Tiene dos Emmys y un Tony, además de ser el presidente del Sindicato de Actores. Howard reconoció que se inspiró para hacer el papel en sus recuerdos del entrenador de su equipo en el instituto de Manhasset,  Nueva York. No es el único paralelismo con esta referencia real, dado que los colores de Carver HS (naranja y azul) son los mismos.

La serie ganó un Emmy a la mejor dirección de un drama. El galardonado fue Jackie Cooper, que había sido un niño prodigio de Hollywood, siendo candidato en 1931 al Oscar al mejor actor por Skippy cuando sólo contaba con nueve años.

En Italia la serie recibió el nombre de Time Out.

Cada capítulo duraba una hora, aproximadamente.

Bill Russell fue el cameo más conocido de la serie. En la visita del Celtic al programa Saturday Night Live, en 1980, se parodió esta aparición en un sketch titulado The Black Shadow.

Una de las primeras películas de Alfred Hitchcock tiene el mismo nombre. El genio británico aparece como ayudante de dirección y guionista de una obra del cine mudo que estuvo perdida y se rescató solo hace unos meses. Fue rodada en 1923.

También coincide con el título de una canción de Coldplay del disco X&Y. Se da la conocida coincidencia de que el líder de la banda inglesa, Chris Martin está casado con Gwyneth Paltrow, a la que conocido poco después de la muerte de su padre Bruce en Roma debido a un cáncer oral. No he hallado ninguna relación entre esta canción y la serie, aunque sí hay una dedicatoria especial al productor en el disco que contiene la pieza musical.

Hablando de música, el tema de la introducción de la serie lo realizó Pete Carpenter y su colaborador Mike Post. Carpenter, fallecido en 1986, y Post son una de las parejas de compositores más conocidas de la televisión americana. Suyas fueron las pegadizas melodías de series míticas como Embrujada, el Equipo A o El Superhéroe Americano.

Ira Angustain interpretó al personaje latino Ricardo ‘Go Go’ Gómez. Retirado, es en la actualidad un sacerdote en el Condado de Orange en una parroquia muy cercana a la residencia de Kobe Bryant.

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De película (Fuenlabrada-CAI)

Entre 1944 y 1946 el aragonés Luis Buñuel vivió el exilio en Hollywood. Trabajó para la Warner, primero como director de la unidad española de doblaje y luego escribiendo guiones. En su biografía ‘Mi último suspiro’ criticaba la simpleza del cine comercial con una ingeniosa anécdota. Decía que, durante las sesiones de doblaje, se apostaba con sus trabajadores que solo viendo los primeros cinco minutos de un largometraje era capaz de destripar todo el argumento de la película.  Narra que nunca se equivocó.

En el baloncesto hay en ocasiones que viendo la rueda de calentamiento puedes hacerte una idea de cuál será el resultado final. Ves a un lado a un equipo corto, con un banquillo raspado, sin altos, con jugadores desaliñados y cada uno con un pantalón diverso, desordenados en el ejercicio, con la sensación de estar cansados antes de empezar, un entrenador despistado… Y en el otro hallas una alineación de doce, todos repeinados, con tres técnicos atentos más un delegado y un fisio, camisetas inmaculadas, a estrenar, ejecutando una coreografía de bandejas y tiros, hasta más guapos, perfectos. ‘Estos ganaran de calle’ o ‘la que nos va a caer’, piensas. A todos nos ha pasado. ¿Y cuántas veces nos hemos equivocado?

El tablero roto tras un mate de Laviña en el calentamiento / ACB PHOTO Fran Martínez

El Fuenlabrada se creyó, como Buñuel, que sabía el guión del partido mucho antes de jugarlo, se memorizó sus líneas triunfales mientras cambiaban el tablero hecho añicos en el calentamiento, quizá una perfecta metáfora de su destino esa mañana, y se olvidó que en el deporte las películas son solo para los largos viajes en autobús. Pensó que ese equipo que llegaba sin Robert Archibald y que confirmaba a última hora la baja de Rafa Hettsmeiheir, que contaba con un único pívot (Albert Fontet) más Rogelio Legasa y un americano que no juega (Jacob Burstchi), que acababa de perder en Alicante y tenía la Copa casi acabada era un secundario de serie B, una comedia ligera, un figurante. Y ese falso creer le llevó a no hacer o al no hacer bien que provoca que aquel que se identifica como perdedor termine siendo el que no tiene nada que perder y, a su vez, el que se piensa ganador termina siendo el que todo tiene que perder.

Porque el deporte, como todo en esta vida paranoica, es un estado mental. Y el CAI ya ha dejado su marca en el diván de la temporada. Cuando ha estado desorientado, temeroso, le ha venido el tembleque de ‘la voy a cagar, no llegamos a la Copa, me van a meter una bronca, ya verás la prensa mañana’, ha sido vulnerable (Estudiantes, Lagun Aro) e inmerecedor de sus nuevos objetivos. Cuando ha ganado en entereza, en confianza, se lo ha creído, ha estallado en su dimensión más exigente (Caja Laboral, Manresa, segunda parte en Alicante) y acorde con el mensaje proyectado, sintonizando su nueva condición: estar entre los ocho primeros.

No dejemos el ‘cum laude’ a la asignatura psicológica. El baloncesto en puro, como elemento táctico, fue el que transformó ese plano mental en victoria (88-95) tras dos prórrogas. Allí Abós fue catedrático de sacar el máximo rendimiento a su grupo limitado y sus jugadores interpretaron perfectamente una lección que dictaba un partido de una sola vía ante un rival propicio por la estrategia: sus dos interiores, Mainoldi y Ayón, no son cincos que posteen, ni generan juego y Sené, su hombre más físico estuvo horrible y fue castigado sin minutos. Por esa condición, el técnico arriesgó en defensa. En el bloqueo directo con push para limitar casi a cero el peligro de las continuaciones de Ayón y permitió tiros a los bases que no entraron o interpretaron mal (Colom y Sánchez solo anotaron 5 puntos y dieron 2 asistencias en la primera mitad por 12-6 de la pareja maña) y cambiando cuando el ejecutor era el tirador Kirk Penney. Luego, en el tiempo extra, propuso una zona 2-3  en la que se protegía con cuatro faltas la clave del ataque de Pablo Aguilar e invitando al error ajeno en el que el Fuenlabrada cayó pese a terminar atacándola bien (balones a fondo, poste medio, a esquinas, circulación, rebote ofensivo…).

Cabezas condujo el partido a su terreno / ACB PHOTO Fran Martínez

Si hablamos del ataque habría que distinguir diferentes secuencias, planos con protagonistas cambiantes en una interpretación coral como en una peli de Billy Wilder o Berlanga. Vayamos por cuartos, como en la carnicería. Porque quizá todo hubiera sido de otra forma si el Fuenlabrada entra al partido con mentalidad de apisonadora. Fisac buscó a Ayón y apagó a Wright con Barton, pero se olvidó de Sam Van Rossom, que salió escopeteado, por patas (primeros 8 puntos) y cortó la posible encerrona de una salida dolorosa que hubiera sepultado psicológicamente al CAI de un temprano marcador adverso.

El segundo cuarto se sintetiza por un gesto. De rabia cuando Pablo Almazán falló su segundo triple. Sin castigo de banquillo, en la siguiente que recibió, con un gran espíritu, concluyó con una penetración en la que no gobernó la duda del fallo anterior. Luego otra (sacó falta) y a continuación un triple. Su convicción le había curado de espanto y con él su equipo, que no se encerró en sus miedos por estar cinco minutos sin anotar o por ver a Albert Fontet retorcerse en el suelo por un esguince de tobillo. Defendiendo y corriendo mientras el ‘Fuenla’ se relamía de tanto infortunio ajeno y con un sublime acierto de tres, con uno más de Almazán como colofón, firmó un 0-11 (26-38, mi.19) con el que terminó de creérselo.

En el tercero, con Rogelio Legasa en el quinteto, el último guerrero del CBZ anotó la primera canasta. Simbólica y la única de dos. Luego solo habría triples (4) en ese periodo, siempre presentes cuando el Fuenlabrada quería marcharse. En total el CAI tiró más de tres que de dos con un porcentaje altísimo (17 de 36 triples por 35 lanzamientos de dos), su mejor valium ante el escepticismo.

En el cuarto y las prórrogas… Todos. No hubo soberbias. Cabezas, más listo que el hambre (11 puntos, 8 asistencias, 8 faltas recibidas, 22 valoración), llevó el partido a su ritmo, a su terreno, a forzar el seguro del bonus en tres minutos y a un escenario propicio para su lucimiento pausado. Los sistemas eran una mera excusa para finalizar con un pick con Aguilar o un 1×1 condicionado por la pronta captura del bonus y por el carrusel de especialistas que tiene el CAI en esta faceta (Van Rossom, Wright, Steffanson o Cabezas) con la ventaja de forzar los miss-match (desajuste defensivo) por los cambios en los bloqueos. Y todo beneficiados por una clave, el espacio liberado que aportaba la amenaza de los tiradores abiertos y acertados a la espera de la lectura de la ayuda, incluido Aguilar (tres vitales en el cuarto cuarto), que sacaba a Ayón del agujero y asfaltaba una autopista central hacia el aro. Si no se anotaba, al menos estaban los tiros libres (16/55, 25 faltas recibidas), para contrarrestar los arreones de Quino Colom (17 puntos), los lanzamientos de un tocado Penney (20 puntos pero 3 de valoración, 6/20 en tiros) y Leo Mainoldi o los balones que capturaba imperial Gustavo Ayón (24 puntos, 18 rebotes, 8 ofensivos para 31 valoración). Todo era por sobrevivir unidos al partido y llegar con opciones de triunfo hasta la última gota de sudor.

Y esa bola ganadora fueron tres. Como un Rafa Nadal agarrado a la tierra, con ese espíritu numantino, sin dejar de luchar una pelota perdida, sin hundirse por los golpes, el compromiso colectivo y generoso, inteligente, del CAI Zaragoza y José Luis Abós fructificó en un último ataque con dos abajo para ganar. Un BD por derecha entre Cabezas y Aguilar (pop) y Toppert, abierto, fue defendido por Fuenlabrada para evitar el tiro exterior, la derrota, y Carlos Cabezas se escurrió con un gran cambio de espaldas y su yo-yo bajo entre tantos cuerpos y pudo realizar una bandeja casi en solitario. Prórroga para mal del estómago hambriento porque Penney falló solo con una posesión de 1.5.

Las penetraciones, los libres, la unidad defensiva de la 2-3, un rebote rebañado por Almazán… O la pasión, la fe, el sudor, la rasmia, el grupo, las ganicas, el pundonor, la creencia… valieron al CAI para tener una segunda oportunidad, esta vez sólo para ganar, sólo era necesario anotar. La posesión fue para Wright, emparejado tras el cambio en el bloqueo con Ayón. En la arrancada pudo haber contacto, pero el escolta se levantó con el total control de la pelota y falló el tiro.

Y la tercera llegó esparcida en cachitos antes del final y como un anuncio promocional de ‘Andalucía te quiere’. Al anotar Aguilar un 2+1 cuando el Fuenla se fue de tres o Almazán se terminó de encajar el traje que Carlos Jiménez le regaló en Málaga para silenciar de dos el triple de un Penney calamitoso o con tres ‘trankimazines’ en forma de tiros libres más de Carlos Cabezas. Un fallo de tres de neozelandés y otro seguido y más sorprendente bajo tablero de Ayón dejaron al Fuenlabrada aturdido, mirando como la descreída y hambrienta grada se vaciaba mientras el CAI cosía el último encaje de la victoria con más tiros libres, pensando quizá en el calentamiento, en el tablero hecho trizas, en ese guión en el que se creyó ganador antes de jugarlo, antes de merecerlo.

Felicidad final / ACB PHOTOS Fran Martínez

El CAI ha ganado en Manresa y Fuenlabrada (con el Insular las ‘humildes’ emboscadas más peligrosas en la Liga Endesa), sigue con opciones de Copa y tiene tres partidos claves en casa en Navidad (Bizkaia, Obradoiro y Gran Canaria), ha cambiado los miedos por la creencia, está encontrado a Carlos Cabezas como su líder natural y reclamado, tiene piezas que siguen sumando y subiendo en confianza cada uno en su rol (más irregular Aguilar, Almazán, Steffanson…), debe recuperar a los lesionados y acertar en el fichaje del sustituto de Jacob Burstchi (parece que será temporalmente el ala-pívot Pervis Pasco como avanza el ente autonómico y Fernando Gordo en Solobásket y  tras ‘colarse’ vergonzosamente unas fotos en la web del club)… el CAI tiene que seguir trabajando con esa valentía y visión colectiva, sin creerse ninguna película que le cuenten.

Estadísticas del partido

08
dic
11

Realidades de diciembre

Mi amigo Jesús Cubría me apuntaba hoy en Facebook que Robert Archibald solo se había perdido cuatro partidos la pasada temporada con el Unicaja (dos de ACB y otros dos de Euroliga). El escocés del CAI Zaragoza estará, tras perderse el último encuentro en Alicante y lesionarse ante el Real Madrid, tres semanas de baja por fisuras en varias costillas en mitad de un tramo esencial para saber si el proyecto aragonés accede a la Copa del Rey. La no consecución de este objetivo no sería ninguna catástrofe, pese a que este año el mensaje desde la cúpula del club y el vestuario se ha orientado hacia cotas más exigentes. Este domingo en Fuenlabrada, ante un rival poderoso en casa y directo por la lucha, se decidirá buena parte de las opciones del equipo de José Luis Abós de estar en Barcelona.

Los resultados del CAI Zaragoza hasta la fecha no han sido decepcionantes. Tampoco brillantes, Misma sensación de ni chicha ni limoná da su juego. El balance de cuatro victorias y seis derrotas sería aplaudido hace un año en las gradas pero ahora reside por debajo del nivel de lo esperado, debido a los reveses sufridos ante Lagun Aro en el Príncipe Felipe (77-86) y el Palacio de los Deportes de Madrid ante Estudiantes (derrota en la prórroga 67-63). En ambos casos, el equipo adoleció de la mentalidad ganadora para sellar encuentros que tenía en dinámica positiva y quizá pesó demasiado la responsabilidad de la nueva exigencia y el aire de escepticismo ante la figura de Abós que siempre entra por una puerta trasera del Príncipe Felipe. Los éxitos ante Caja Laboral (86-66) y en la siempre complicada pista del Manresa (74-81) compensan la balanza sin ser suficientes.

A la lesión de Archibald se une la cruz que arrastra Jacob Burstchi, el ‘Marine’ que ha pasado de ser el alero titular, a no jugar más de diez minutos y caer acribillado en la comparativa con David Barlow. El club le busca una salida, una cesión a un LEB o su rescisión de contrato cuando el estadounidense encuentre otro acomodo, y rellenar su hueco con un alero. La opción del ‘lockout’ permitió a Willy Villar sondear el mercado de ‘rookies’ que no tuviesen contrato firmado con la NBA y así aparecieron nombres como Chandler Parsons. Incluso los hubo, ilusos, que fantasearon con ver a Paul Pierce de rojo. La firma de un nuevo convenio en la Liga estadounidense supuso un portazo a esta vía y abre una nueva y más lenta: el CAI debe hallar sin grandes dispendios (lo que se ahorre con Burstchi) un alero que aporte un rendimiento inmediato. En Alicante se informa de Mickäel Gelabale y Tubasket apuntó el nombre de Omar Thomas, un anotador que fue MVP de la Lega con el Avellino, que estaba fichado por el Montepaschi Siena y que ha sido suspendido un año y cuatro meses en Italia por irregularidades en su pasaporte esloveno. De nuevo la NBA y sus ‘recortes’ podría tener la llave. ¿Será demasiado tarde para que ésta abra la puerta de la Copa para el CAI?

Estos factores, la incógnita de Burtschi y del físico de Archibald fueron dos de las dudas que apunte en septiembre. En diciembre son ahora rasguños más picajosos del equipo. En el nivel individual y cerniéndonos sobre los jugadores, hay algunos peros más mitigados en el análisis (siempre subjetivo, propio): El aumento de exigencia sobre Chad Toppert no ha fraguado e incluso le ha secado su puntería (de 53% a 31%), Aguilar sigue mostrando un déficit entre rendimiento y potencial, entre jerarquía en juego y contrato, sin decepcionar Sam Van Rossom no da el plus esperado de regularidad siendo esta su segunda temporada en la Liga, a Pablo Almazán se le ha puesto una carga extra, además de una posición equivocada (falso interior abierto), que no merece por los fallos ajenos y que no le beneficia y Albert Fontet está lejos de ser un pívot solvente de esta categoría. Queriendo ser objetivos, no hay que obviar los puntos con sonrisa: Bracey Wright, con un estilo menos emotivo y colectivo pero igual o incluso más efectivo, ha logrado que el fantasma de Paolo Quinteros no ronde malvado por el banquillo de Abós, Jon Stefansson se ha dejado conocer en las últimas jornadas como lo que es, Rafa Hettsheimeir es proclamado como un pívot dominante en la ACB y se ve forzado al pluriempleo como relevo en el ’4′ y Carlos Cabezas no desdeña su liderazgo pese a no estar en su mejor momento. La visión no enfoca interioridades del juego o reflexiones profundas sobre la labor técnica.

La lógica evolución del proyecto más allá del giro del discurso oficial se ve truncada por los excesos trastornos de la plantilla y por la nombrada distorsión de dos de los tres fichajes claves para vertebrar la columna del equipo. Con el talonario delgado por la reducción presupuestaria, las alteraciones no serán más drásticas y salvo licenciar al Marine no se ojean otras variantes, pese a que la estructura de este equipo y los acontecimientos presenten como lógica la teoría de apuntalar las exigencias con un ala-pívot (o un alero que pueda jugar de cuatro) que descargue a Rafa Hettsmeiheir de minutos y añada polivalencia defensiva, y un pívot de más garantías fisicas ante la fragilidad de Archibald. Algunos dirían que justamente sería desandar lo andado (un 5-4 como Chubb y un 3-4 como Barlow). ¿Qué cambios harías tú? ¿O no es necesario alterar nada? Ahora es tu turno.




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