Por casualidad
Pues la verdad es que el C.E. Ziga-Zaga nace un poco de casualidad. Un día mientras cenaba con mi mujer, que trabajaba en una fundación para adultos con discapacidad psíquica, me comentó que buscaban un entrenador de fútbol sala para el equipo que tenían. Casi instantáneamente le respondí que no hacía falta que buscaran más, ya lo habían encontrado, yo sería el nuevo entrenador de fútbol sala. Después de una entrevista con el responsable de la Fundación empecé a dirigir el equipo formado solo por seis chicos. Me dijeron que me podían pagar poco, pero yo dejé muy claro que no quería cobrar nada, que sería voluntario. Aquí empezó nuestra aventura.
Después de unos meses en los que sólo se entrenaba, porque no se jugaba ninguna liga, creí que teníamos que hacer más cosas, tanto dentro como fuera del deporte, así que empezamos a desarrollar más actividades: jugar algún partido amistoso con otra fundación cercana y hacer alguna comida en grupo, alguna salida lúdica… poco a poco la idea fue cogiendo forma y fuerza, ya que muchos otros chicos se interesaron para formar parte del equipo. Yo no le decía a nadie que no, simplemente pedía que se asistiera a los entrenamientos para intentar enseñar un compromiso, una responsabilidad. Así que en menos de un año ya éramos el doble de jugadores, una docena.
Viendo la necesidad deportiva, se buscó la manera de poder jugar una liga autonómica y así fue como en la temporada 2006/2007 se comenzó a competir en la Liga F.E.D.I.C (Federación Deportiva de discapacitados independiente de Cataluña) con un total de ocho equipos de toda Cataluña. Introducirnos en este proyecto nos fue muy bien para muchas cosas porque los chicos ampliaron su círculo social y cultural, ya que eso nos permitía viajar a sitios donde no habían estado nunca. También para aprovechar el transporte cuando nos tocaba jugar fuera de casa, aprovechábamos el día montando alguna actividad lúdica para tener una jornada completa. Así pudimos visitar el Circuit de Cataluña, el parc Güell, el Museo de la Ciencia, el CosmoCaixa, el estadio de Montjuïc, el Tibidabo… Todo esto creo que tuviéramos cuatro incorporaciones nuevas siendo ya 16 personas en el equipo. Era prácticamente imposible saber incluso el que había jugado en un partido y el que no, así que decidimos buscar otra liga para poder inscribir dos equipos, repartidos según el nivel de juego. En ese momento aparecieron en escena otros dos voluntarios más que se unieron al grupo, Toni y Lourdes, hermano y cuñada del capitán del equipo A, así que todo siguió cogiendo más peso. Al final encontramos la manera de jugar con dos equipos, nos apuntemos a la Federación Catalana de Deportes para discapacitados psíquicos-ACELL y empezamos a jugar con un equipo en 1ª división y otro en 3ª división A… y como todo iba a más pues las actividades también: empezamos por hacer un ‘stage’ de pretemporada, cena de Navidad, salida al l’Aquopolis en verano, al Camp Nou y alguna fiesta local tradicional como actividades fijas.Y llega el baloncesto
Un poco más tarde fue cuando tuvimos una noticia más enriquecedora para todos. Un viejo amigo me comentó que tenía ganas de hacer alguna cosa con los chicos, algo que no tuvieran hasta entonces, algo que el domina muy bien… EL BALONCESTO! Así fue como empezó la idea de poder hacer un equipo de baloncesto. Nos pusimos manos a la obra. Colgamos carteles en la Fundación, pusimos un anuncio en un folleto comarcal y en un periódico para poder acceder a los futuros miembros del equipo. Así se encontraron cinco personas que empezaron a entrenar para aprender a jugar (dos de ellas no lo habían hecho nunca) y poco a poco también formar parte de todo el grupo, junto con los compañeros del fútbol sala. La cosa también ha funcionado bien, ya que después de un año ya contamos con un total de ocho jugadores.
El equipo de baloncesto se inició en la temporada 2009/2010, gracias a la entrada en el equipo de un nuevo voluntario, Gerard Buch. Durante esta temporada, que empezó con cinco jugadores, solo se entrenó para empezar a aprender a jugar bien, en equipo, la responsabilidad de ir a entrenar, el compañerismo, la compenetración, disciplina… entre otros valores que el baloncesto puede aportar, que me dejo muchos. Poco a poco también se ha unido esta sección a la del resto del club, cosa que ha ido formando una gran familia que ha conseguido encontrar a tres jugadores para el equipo, siendo ahora ya ocho jugadores los que forman parte.
Saltamos a la pista
El primer torneo en el que el equipo debutó fue este pasado junio en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y encuadrado en el nivel inicial del torneo, se hizo con la victoria. Una gran emoción fue la que vivieron todos los jugadores, entrenador y familiares asistentes que vieron en la cara de sus hij@s su mejor sonrisa. Y sí, ellas también juegan, tenemos un equipo muy bonito, formado por cuatro chicos y cuatro chicas que pueden jugar juntamente a su deporte favorito, el baloncesto. ¡Viva la igualdad!
Nuevo rumbo y futuro
Fue entre la poca ayuda recibida por parte de la Fundación y la falta de una opción digna para hacer deporte de las personas con discapacidad, a parte de nuestro empeño e ilusión, lo que nos llevó a querer crear este nuevo club, que da opciones a TODAS LAS PERSONAS, porque todos somos iguales, todos diferentes. Ahora contamos con 27 deportistas, 18 jugadores de fútbol sala, 8 de baloncesto y una jugadora de tenis de mesa (un jugador de baloncesto también hace ciclismo y natación). Estamos oficialmente constituidos desde el 14 de septiembre de este año, aunque los papeles fueron presentados en agosto de 2009, después de tener la experiencia desde 2006 en una fundación.
Respecto a nuestro futuro la pauta es la misma: seguir ayudando a la gente con discapacidad psíquica mediante el deporte y las actividades lúdico-sociales. También encaminado todo hacia la lucha por la igualdad en el mundo del deporte. E intentar desde nuestra visión cambiar el enfoque de la sociedad hacia este colectivo.






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