En vísperas para el Mundial de Turquía, ese en el que las estrellas brillarán por su ausencia, la FIBA tendrá que ejecutar una dura decisión que podría descabezar a dos de los que muchos analistas apuntan en la lista de cuatro candidatos al trofeo. Las selecciones de Serbia y Grecia, representantes de un baloncesto repleto de talento y de un historial de dureza considerable, enseñaron al planeta las vergüenzas del deporte. A falta de dos minutos para el final del amistoso que medía a los dos combinados, con los helenos uno arriba, se inició una tangana entre Teodosic y Fotsis (rivales en el Olimpiakos y PAO) que encendió la mecha de una secuencia denunciable y que debería terminar la con sanción o exclusión de algunos de los implicados en la lluvia de mamporros que se sucedió a continuación. Krstic, un jugador estilista al que se le señalaba por su falta de sangre, fue capaz de golpear, junto a otros compañeros de la plavi (el exAkasvayu Keselj no reprimió su furia), a un rival en el suelo o lanzar una silla que impactó en Bouroussis ante el intento de caza de Schortsianitis, que ya antes había repartido cera por el parqué. Realmente patético.
El domingo, España y Estados Unidos, los otros dos grandes aspirantes, demostrarán la otra cara de la moneda, la del baloncesto lúdico y espectacular, limpio y respetuoso.



people are stupid